domingo, 2 de diciembre de 2018

Nixon/Rajoy; Más que dos historias exactas

En octubre de 2015 escribí una entrada sobre las semejanzas entre el ex presidente Richard Nixon y el por entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Hoy, después de tres años de esa entrada y cuando se cumplen justo medio año de la salida del líder popular de la presidencia del gobierno, he querido escribir una nueva entrada profundizando en esas semejanzas, unas semejanzas que debo reconocer que me han dejado muy impactado. Y es que desde que en 2015 descubriera estas semejanzas entre ambos políticos, no he dejado de investigar acerca de las vidas entre ambos personajes. El resultado obtenido es realmente digno de ser llevado al gran Iker Jiménez, y no estoy exagerando. El resultado al que he llegado después de tres años de investigación me ha dejado sumamente sorprendido, ya que las semejanzas no alcanzan sólo a las figuras de Richard Nixon y Mariano Rajoy, sino que se extienden hacia otros personajes, como John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson con José Luis Rodríguez Zapatero, Dwight D. Eisenhower con José María Aznar, Gerald Ford con Pedro Sánchez, así como los acontecimientos vividos en EEUU entre 1960-1974, y en España 2004-2018. Una serie de paralelismos que da muchísimo que pensar y que por lo menos a mí me hace llegar a la siguiente pregunta: ¿El ciclo de la vida es rotatorio?, ¿Todo lo que ocurre en la vida vuelve a pasar de nuevo o de una forma muy parecida? En resumidas cuentas; ¿La historia se repite? Con lo que he descubierto a lo largo de estos años y que voy a exponer ahora he descubierto completamente que sí. Así que, si quieren descubrirlo también agárrense los machos que vienen curvas...

Comenzamos con los dos principales, que no únicos, protagonistas de esta impactante historia: Richard Nixon y Mariano Rajoy. Como dato introductorio hay que destacar que los nombres de Richard Nixon y Mariano Rajoy están compuestos por el mismo número de letras tanto en sus nombres como en sus apellidos. Richard y Mariano son dos nombres compuestos por siete letras. En cambio, los apellidos de Nixon y Rajoy están compuestos a su vez por cinco letras. Para rematar esta introducción añadir que ambos presidentes nacieron en días impares, meses impares y años impares. Richard Nixon el 9 de enero de 1913, y Mariano Rajoy el 27 de marzo de 1955. ¿Sorprendente? Pues esto no ha hecho más que empezar.

Nixon fue un tipo que se licenció en la carrera de Derecho y ejerció de abogado durante su juventud, hasta su entrada en política. Rajoy es un hombre que se licenció en la carrera de Derecho y se convirtió en registrador de la propiedad. Ambos son personas de ideologías conservadoras y ejercieron su carrera política en partidos denominados "De derechas". Nixon por el Partido Republicano, y Rajoy por la entonces Alianza Popular, el cual sería posteriormente el Partido Popular.

A partir de aquí viene lo verdaderamente sorprendente. En 1946, Richard Nixon es elegido con 33 años congresista para la Cámara de Representantes (Lo equivalente al Congreso de los Diputados en España). En 1986, Mariano Rajoy es elegido diputado para el Congreso a la edad de 31 años. Nixon coincide en estas elecciones con un joven y progresista candidato de 29 años del partido demócrata que igualmente consigue ser elegido como congresista, John F. Kennedy. Del mismo modo, Rajoy coincide en esas elecciones con un joven y progresista candidato de 26 años a diputado por el Partido Socialista Obrero Español que también resultaría elegido, llamado José Luis Rodríguez Zapatero. Entre estas dos elecciones existe un intervalo en el tiempo de cuarenta años justos.

En ambos casos existen unas diferencias de edades similares entre los que serían futuros adversarios políticos. Mientras que entre Richard Nixon y John F. Kennedy había una diferencia de cuatro años de edad. Nixon nació en 1913, mientras que Kennedy nació en 1917. En el caso de Rajoy y Zapatero, ambos se llevan una diferencia de edad de cinco años. Rajoy nació en 1955, mientras que Zapatero nació en 1960.

En lo que respecta a las relaciones personales entre los cuatro protagonistas, Nixon y Kennedy entablaron una relación de amistad personal que se extendería también por parte de Nixon a los hermanos menores del propio John F. Kennedy; Robert F. Kennedy y Ted Kennedy. Una relación que se prolongaría con el tiempo hasta el enfrentamiento electoral entre Nixon y Kennedy en 1960, fecha en la que la relación entre ambos se rompe. Sobre Rajoy cabe destacar que no entabló relación personal con Zapatero en aquel entonces, pero sí hay que destacar que sus familias se conocían, y que probablemente ambos se conocían con anterioridad. Rajoy y Zapatero estudiaron en el mismo colegio privado en León, siendo Zapatero compañero de aula del hermano menor de Rajoy. Los padres de ambos se conocían y tenían una relación personal de amistad desde hacía años procedente de sus relaciones profesionales: El padre de Rajoy era magistrado, mientras que el de Zapatero era abogado.

Tras esto damos un salto hasta 1953, año en el que Nixon llega a la vicepresidencia de EEUU de la mano del general Eisenhower como nuevo presidente de EEUU. Ambos devuelven al partido republicano a la Casa Blanca tras veinte años de hegemonía demócrata por parte de Franklin Delano Roosevelt, el cual había ganado cuatro elecciones presidenciales consecutivas, y Harry S. Truman, que llegó a la presidencia tras la muerte de Roosevelt y fue reelegido en 1948. En España también pegamos un salto hasta 1996, año en el que Rajoy llega al gobierno de España como ministro de Administraciones Públicas, de la mano de José María Aznar como nuevo jefe del gobierno de España. Aznar y su equipo del PP, entre los que se encontraban el propio Rajoy, ponen fin a más de catorce años de gobiernos socialistas presididos por Felipe González, el cual llevaba ganadas cuatro elecciones generales de forma consecutiva. En el momento en el que Nixon accede a la vicepresidencia de EEUU, y con ello a la presidencia del Senado estadounidense, tiene 40 años recién cumplidos. Por su parte, en el momento en el que Rajoy accede al gobierno de España como ministro tiene 41 años recién cumplidos igualmente.

Tras cuatro años de gobierno y después de ganar las elecciones generales del año 2000, Aznar designa como vicepresidente del gobierno a Mariano Rajoy. Mientras Nixon fue vicepresidente con Eisenhower durante los ocho años de presidencia del prestigioso general de la II Guerra Mundial, Rajoy ejerce como vicepresidente de Aznar durante el segundo y último mandato del líder del PP. Nixon se mantuvo en el gobierno durante los ocho años de administración republicana, mientras que Rajoy formó parte del ejecutivo durante siete de los ocho años del gobierno popular. La llegada a la vicepresidencia de sus respectivos gobiernos suponen su penúltimo escalón a la meta definitiva: La presidencia.

En lo que respecta a la relación entre Nixon con Eisenhower, éstas nunca fueron buenas. De hecho en 1956, año en el que Eisenhower se presentaba a la reelección como presidente de EEUU, éste pidió a Nixon que no se presentase con él como candidato a la vicepresidencia debido a los escándalos personales de los que había sido objeto durante el primer mandato. Nixon rechazó el ofrecimiento de Eisenhower y se presentó con éste nuevamente, ganando las elecciones de ese año. Si hablamos de Rajoy, su relación con Aznar fue siempre más profesional que personal, una afirmación que ambos han reconocido siempre. La relación entre Aznar y Rajoy es en términos profesionales buena hasta las elecciones del año 2004, fecha en la que la relación comienza a enfriarse, quedando completamente rota tras la derrota electoral de 2008. 

Finalmente, en 1960 y tras siete años como vicepresidente de Einsenhower, el cual no podía presentarse a la reelección ya que había sido elegido en dos ocasiones, Richard Nixon consigue ser nominado como candidato a la presidencia y por ende sucesor de Eisenhower. Nixon tiene en ese momento todas las encuestas a su favor para ganar las elecciones presidenciales de 1960. Por su parte, en 2003 y tras llevar siete años en el gobierno de Aznar, el cual había anunciado que no se presentaría a la reelección por voluntad propia, Mariano Rajoy es designado por el entonces líder del PP como candidato popular a la presidencia del gobierno, y por ende sucesor de Aznar. En esos momentos, a Rajoy le son favorables todas las encuestas para ganar las elecciones generales de 2004.

Por otro lado y retrocediendo un poco en el tiempo, en el año 2000 sale elegido contra todo pronóstico un vallisoletano de 40 años como nuevo secretario general del PSOE. Es José Luis Rodríguez Zapatero, que vence contra todo pronóstico al secretario general del PSOE de Castilla la Mancha, José Bono, que era el seguro ganador de dichas primarias. También derrota a la eurodiputada Rosa Díez y a la ex ministra Matilde Fernández. Tras dos años en el liderazgo del PSOE, Zapatero es elegido candidato socialista a la presidencia del gobierno para las elecciones generales de 2004. Por su parte, en 1960 John F. Kennedy es nombrado candidato a la presidencia de EEUU por los demócratas. Kennedy logra contra todo pronóstico imponerse en las primarias a rivales internos como Hubert Humphrey, Pat Brown, entre otros.

En EEUU, el 26 de septiembre de 1960 se produce el primer debate electoral televisado en la historia. Nixon y Kennedy se enfrentan en un duelo electoral televisivo. La preparación de Kennedy en el debate y las contínuas torpezas de Nixon provoca un vuelco electoral en favor del demócrata que hace que las encuestas le sean desde ese momento favorables a Kennedy y perjudiciales para Nixon. En España, el 11 de marzo de 2004, y a tres días de las elecciones generales, se producen los atentados terroristas más graves de la historia de España, dejando un resultado de casi 200 muertos y miles de heridos. La gestión posterior al atentado por parte del gobierno de Aznar así como la campaña que se abre en los medios contra el PP provoca un vuelco electoral en favor de los socialistas y en detrimento de los populares, los cuales se ven cercados por la reacción social.

El 8 de noviembre de 1960, Richard Nixon, vicepresidente de EEUU y candidato republicano a la presidencia estadounidense, pierde contra todo pronóstico las elecciones presidenciales de ese año en favor de John Fitzgerald Kennedy. Con este resultado inesperado, los republicanos pierden el gobierno americano en favor de los demócratas tras ocho años de gobierno de Eisenhower. El 14 de marzo de 2004, Mariano Rajoy, vicepresidente del gobierno hasta unos meses antes, y candidato popular a la presidencia del gobierno, pierde contra todo pronóstico las elecciones generales de este año en favor de José Luis Rodríguez Zapatero. Este resultado imprevisto provoca que los populares pierdan el gobierno de España en favor de los socialistas tras ocho años de gobierno de Aznar.

En el momento en el que Richard Nixon pierde contra todo pronóstico las elecciones presidenciales de 1960 tiene 47 años, a punto de cumplir los 48. Paralelamente, Mariano Rajoy, en el instante en el que pierde contra todo pronóstico las elecciones generales tiene 48 años, a punto de cumplir los 49. Por el lado contrario, en el momento en que Kennedy vence en las elecciones de 1960 y se convierte en presidente de EEUU el 20 de enero de 1961 tiene 43 años, a cuatro meses justos de cumplir los 44. Por su parte, cuando Zapatero gana las elecciones de 2004 y se convierte en presidente del gobierno el 17 de abril de 2004 tiene 43 años, a cuatro meses exactos también de cumplir los 44.

Con la llegada de Kennedy a la presidencia de EEUU en enero de 1961 se produce el inicio de unos años turbulentos en Norteamérica, los cuales estarían marcados por la invasión de la Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba, el asesinato del propio Kennedy, la entrada de EEUU en la guerra de Vietnam, la crisis racial en Norteamérica, las masivas protestas contra la guerra, el asesinato de Robert Kennedy y de Martin Luther King, así como el estallido del escándalo de los papeles del Pentágono y del caso Watergate. En lo que respecta a España, con el ascenso de Zapatero a la presidencia del gobierno en abril de 2004 se produce de igual manera el inicio de unos años turbulentos en nuestro país, que estarían protagonizados por el cambio drástico de la política exterior del nuevo gobierno y su alianza con los países latinoamericanos en detrimento de las alianzas europeas y norteamericanas, el proceso de diálogo con la banda terrorista ETA, la aprobación del estatuto catalán y el origen de la independencia catalana y la cuestión territorial, la reapertura de las rencillas de la guerra civil como consecuencia de la aprobación de la ley de Memoria Histórica, el estallido de la crisis inmobiliaria en España, así como el estallido de la crisis económica global, el colapso del sistema financiero en España, el rescate financiero a nuestro país, la corrupción sistemática, el colapso del sistema político español y la independencia de Cataluña.

Tras la llegada de Kennedy al poder, la relación de amistad entre éste y Nixon se rompe, hasta el punto de que ambos políticos llegarían a despreciarse y a odiarse mútuamente. En España por su parte, tras la llegada de Zapatero al ejecutivo, y a pesar de las relaciones que ambas familias mantenían, el nuevo presidente del gobierno y Rajoy, el cual ejercería como líder de la oposición, mantendrían durante años una relación tensa, fría, dura y nefasta, hasta el punto de que ambos personajes se menospreciaban y se detestaban. La presidencia de Kennedy durante su primer y único mandato, así como la presidencia de su sucesor tras su asesinato, el vicepresidente Lyndon B. Johnson, estaría marcada por una serie de reformas sociales, las cuales serían determinantes en la reelección de los demócratas en 1964 por una mayoría amplia. Mientras, en España se produce un escenario parecido durante la primera legislatura de Zapatero, la cual estaría marcada también por una serie de reformas sociales, las cuales serían igualmente determinantes para que los socialistas obtuviesen la reelección en 2008 por amplia mayoría. Con esto se puede llegar a la conclusión de que Zapatero es una especie de combinación entre Kennedy y Johnson. En EEUU, la prensa siempre resaltó el físico de Kennedy en detrimento del de Nixon, ocurriendo en España un hecho similar con respecto al físico de Zapatero en detrimento del de Rajoy pero en menor medida. En Estados Unidos, Johnson sería considerado junto a Kennedy como el mayor referente de las reformas sociales, así como el responsable de la caída en desgracia de los demócratas por parte de la gestión de la guerra de Vietnam en su segundo mandato, algo bastante similar a lo ocurrido con Zapatero en España, ya que el presidente socialista sería considerado como el mayor referente en lo que respecta a las reformas sociales de su primer mandato, así como el mayor responsable de la caída en desgracia de los socialistas en su segundo mandato como consecuencia de la gestión de la crisis económica. En el aspecto personal cabe destacar que tanto Johnson como Zapatero nacieron en agosto de años pares; Johnson en agosto de 1908, y Zapatero en agosto de 1960.

En lo que respecta a Richard Nixon, éste se volvería a presentar esta vez como candidato a gobernador de California en 1962, frente al gobernardor californiano y candidato demócrata a la reelección, Pat Brown. El resultado de estas elecciones, celebradas justo un mes después de la crisis de los misiles de Cuba, es el de una nueva derrota electoral de Nixon. Tras esta nueva derrota electoral, Nixon convoca una rueda de prensa y tras un feroz ataque a la prensa anuncia su retirada de la política, volviendo a ella cinco años después. En cambio, Mariano Rajoy ejercería como líder de la oposición al gobierno socialista de Zapatero, presentándose nuevamente frente a éste en las elecciones generales de 2008, perdiendo por segunda vez frente al entonces jefe del gobierno y candidato socialista a la reelección. Tras esta nueva derrota electoral, la prensa da entonces por acabada la carrera política de Rajoy, anunciando éste a los días posteriores su intención de seguir al frente del PP y de presentarse nuevamente a las próximas elecciones generales.

En Estados Unidos, el asesinato de Kennedy el 22 de noviembre de 1963 supone uno de los episodios más controvertidos, enigmáticos y determinantes en la historia política norteamericana. El asesinato del presidente demócrata cambió de forma abrupta la historia y el escenario de EEUU y marcó el rumbo político de los años siguientes. También hay que destacar que este asesinato perseguiría durante sus respectivas presidencias tanto a Johnson como a Nixon. Por lo que concierne a España, los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 suponen del mismo modo uno de los episodios más controvertidos, enigmáticos y determinantes en la historia política española. De igual forma, los atentados cambiaron de forma brusca la historia y el escenario de España, marcando igualmente el rumbo político en los años posteriores. Este atentado perseguiría también durante sus propias presidencias a Zapatero y a Rajoy.

El 20 de enero de 1965 y tras ser reelegido en noviembre de 1964, Johnson jura por segunda vez el cargo de presidente de EEUU. El segundo mandato de Johnson queda marcado por una de los conflictos bélicos más sangrientos de la historia de la humanidad: La guerra de Vietnam, cuya gestión por parte de los démocratas les lleva a hundirse en las encuestas, provocando que tres años después, el 31 de marzo de 1968, Johnson anuncie su decisión de no presentarse a un tercer mandato a la presidencia estadounidense. Del mismo modo, el 14 de abril de 2008, y tras ser reelegido en marzo de ese mismo año, Zapatero toma posesión por segunda vez como presidente del gobierno de España. La segunda legislatura de Zapatero queda marcada por una de las mayores crisis económicas conocidas: La crisis económica de 2008, cuya gestión por parte de los socialistas provoca su hundimiento en las encuestas, teniendo como resultado que tres años después, el 2 de abril de 2011, Zapatero anuncie su decisión de no presentarse a un tercer mandato consecutivo a la presidencia del gobierno de España.

Tres años después del comienzo del segundo mandato de Johnson, EEUU es un hervidero de manifestaciones y protestas sociales en contra de la guerra de Vietnam y la política bélica de Johnson. Aparece en escena uno de los movimientos progresistas más relevantes de esta época: Los hippies, los cuales se convierten en los principales opositores a los gobiernos de Johnson y Nixon. En España, tres años después de comenzar el segundo mandato de los socialistas, nuestra nación es del mismo modo un hervidero de manifestaciones y protestas sociales en contra de la crisis económica y de la gestión que el gobierno de Zapatero está haciendo de ella. Aparece del mismo modo uno de los movimientos progresistas más relevantes en este periodo: Los indignados, los cuales serán los principales opositores en las calles a los gobiernos de Zapatero y Rajoy.

En lo que respecta al año 1968 cabe decir que es un año especialmente relevante y controvertido, ya que mientras en EEUU ocurrieron las protestas sociales contra la guerra, así como los asesinatos de Robert Kennedy y Luther King, y la llegada de féretros interminables de soldados procedentes de Vietnam, en el mundo se producía a su vez el estallido de las protestas sociales durante el mes de mayo en Francia, unas protestas que se extenderían por buena parte de Europa. Por parte de España, el año 2011 (Que es el año en el que finalmente se celebrarían las elecciones, ya que éstas se anticiparían a noviembre de ese año) es un año relevante y controvertido también, ya que mientras en España se produjeron las protestas sociales contra los recortes, así como la reforma constitucional de agosto, el inminente colapso del sistema financiero español, así como el anuncio por parte de ETA del cese de los asesinatos, en el mundo se producía a su vez el estallido de la Primavera Árabe, la guerra contra Libia en la que participó España para derrocar a Gadafi, y la caída perpetrada desde Bruselas y Berlín de varios gobiernos europeos.

Tras la renuncia de Johnson, su vicepresidente durante su segundo mandato, Hubert Humphrey, se convierte en el candidato del Partido Demócrata a la presidencia de EEUU para las elecciones de noviembre de 1968. En nuestro país, tras la renuncia de Zapatero, su vicepresidente durante su segundo mandato, Alfredo Pérez Rubalcaba, se convierte en el candidato del PSOE a la presidencia del gobierno para las elecciones de noviembre de 2011. Nixon por su parte decide presentarse por segunda vez como candidato a la presidencia, ganando las primarias a sus contrincantes republicanos y obteniendo finalmente la nominación. Una de las cuestiones más recordadas durante la campaña de Nixon en 1968 era la reiteración por parte del candidato republicano de que tenía un plan para acabar con la guerra de Vietnam. Rajoy decide presentarse por tercera vez como candidato a la presidencia, sin oposición alguna por parte de su partido. De la misma forma hay que añadir que una cuestión relevante durante la campaña de Rajoy en 2011 fue la reiteración por su parte de que tenía un plan para acabar con la crisis económica.

Finalmente, el 5 de noviembre de 1968, Richard Nixon consigue por fin su victoria electoral y es elegido presidente de los Estados Unidos tras dos mandatos de gobiernos demócratas, los cuales legan a Nixon una herencia pésima, con un país dividido y devastado como consecuencia de la guerra. Ya el 20 de enero de 1969 y después de ocho años de su primera derrota electoral contra todo pronóstico frente a Kennedy, Nixon jura como nuevo presidente estadounidense a la edad de 56 años. De igual forma, el 20 de noviembre de 2011, Mariano Rajoy consigue definitivamente su victoria electoral, siendo elegido presidente del gobierno de España tras dos mandatos de gobiernos socialistas, los cuales legan a Rajoy una herencia nefasta, con el país hundido y arrasado por la crisis económica. Un mes después, el 21 de diciembre de 2011 y después de siete años y medio de su primera derrota electoral contra todo pronóstico frente a Zapatero, Rajoy jura como nuevo presidente español a la edad de 56 años. Ambos deben gobernar sus respectivos países bajo unas circunstancias completamente diferentes a las que en teoría debieron enfrentarse de haber ganado ambos sus primeras elecciones como candidatos a la presidencia. Es por ello por lo que tanto Nixon como Rajoy se enfrentan a un periodo de cambios sociales, políticos y económicos durante sus respectivos mandatos.

Un factor determinante tanto en la presidencia de Nixon como en la de Rajoy son los jóvenes. La juventud norteamericana, en su mayoría la progresista, renegaban y no confiaban en Nixon ni en sus promesas para acabar con la guerra de Vietnam. Del mismo modo que la juventud española, la mayoría jóvenes progresistas, renegaban de Rajoy, así como de sus políticas, sobre todo las concernientes al ámbito educativo. También la prensa fue un factor decisivo en la presidencia de ambos presidentes. Tanto Nixon como Rajoy tuvieron jamás una relación cordial con la prensa. Finalmente, en ambos casos sería la prensa la que ejercería un papel trascendental en la caída de ambos presidentes. Recién llegados a la presidencia, Nixon y Rajoy deben hacer frente a masivas y continuas manifestaciones. Nixon por la continuidad de la guerra de Vietnam, y Rajoy por los recortes aplicados. Sólo en su primer año en el cargo, el presidente español tuvo que hacer frente a dos huelgas generales. Es en este primer año de mandato donde se produce una de las similitudes más asombrosas entre ambos presidentes; El 3 de noviembre de 1969, cuando llevaba diez meses de presidencia, Richard Nixon pronuncia un discurso donde hace alusión a la "Mayoría silenciosa", compuesta por aquellos millones de americanos que no se manifestaban contra él ni contra su política en Vietnam, y apoyaban su gestión en el conflicto bélico. Por su parte, el 27 de septiembre de 2012, cuando llevaba ya nueve meses en el cargo, Rajoy pronuncia un discurso en Nueva York, concretamente en la ONU, haciendo mención a la "Mayoría silenciosa" de españoles que no se manifestaban contra él ni contra su política de recortes, y avalaban su política económica.

En 1972 se produce en EEUU el estallido del caso Watergate, un escándalo de escuchas ilegales a miembros del Partido Demócrata que salpica directamente a Nixon y a sus colaboradores más estrechos. Por otra parte, después del primer año en la Moncloa de Rajoy se produce en España el estallido del caso Bárcenas, un escándalo de corrupción que salpica directamente a miembros de la directiva del PP, entre los que se encuentran el propio Rajoy. Un escándalo relacionado con sobresueldos ilegales y que supone una pieza más del conocido caso Gürtel, un caso de corrupción que salpica al PP y que se destapó en el año 2009. A partir de entonces, tanto Nixon como Rajoy comparecen en reiteradas ocasiones y desmienten su relación con los hechos de los que se les acusan.

A pesar de los escándalos que salpican a ambos, Nixon decide presentarse a la reelección como candidato a la presidencia en las elecciones de 1972. Del mismo modo, Rajoy se presenta a la reelección como presidente en 2015. Finalmente, el 7 de noviembre de 1972, Nixon es reelegido como presidente americano en una de las victorias electorales más aplastantes de la historia de EEUU, tomando posesión de su cargo el 20 de enero de 1973, comenzando con ello su segundo mandato. En ese momento el presidente norteamericano tiene 60 años, y han transcurrido justo veinte años desde su llegada al gobierno de la mano de Eisenhower en 1953. Por su parte, el 20 de diciembre de 2015, Rajoy es reelegido jefe del gobierno español, aunque pierde cerca de sesenta diputados y pierde la mayoría absoluta conseguida en 2011. Ante la irrupción de otras fuerzas políticas y la imposibilidad de formar gobierno por parte de Rajoy ni de ningún otro candidato de otros grupos políticos, se produce por primera vez en la historia de España una repetición de las elecciones generales, volviendo a presentarse a ellas el propio Mariano Rajoy. Finalmente, el 26 de junio de 2016, Rajoy es reelegido presidente del gobierno por tercera vez consecutiva, aunque en esta ocasión mejora los resultados de 2015. Finalmente y tras cuatro meses de incertidumbre tras las elecciones de junio y cerca de un año como presidente en funciones, el presidente del gobierno vuelve a jurar su cargo el 31 de octubre de 2016, comenzando su segundo mandato al frente de la Moncloa. En ese momento, Rajoy tiene 61 años, y han transcurrido justo veinte años desde su llegada al gobierno de la mano de Aznar.

Tras comenzar su segundo mandato, Nixon se ve cada vez más cercado por el caso Watergate, saliendo a la luz la información de la existencia de cintas grabadas en la Casa Blanca en donde se demostraba que tanto Nixon como su equipo más cercano estaban detrás del Watergate. Sólo un mes después de tomar Nixon posesión de la presidencia en su segundo mandato, el senado estadounidense vota a favor para la creación de una comisión de investigación sobre el caso Watergate. Por otro lado, sólo cinco meses después de tomar Rajoy posesión de la presidencia en su segundo mandato, el congreso de los diputados vota a favor de crear una comisión de investigación sobre la financiación ilegal del PP.

Sólo nueve meses después de tomar posesión del cargo, el vicepresidente de Nixon, Spiro Agnew, dimite, tomando posesión como nuevo vicepresidente Gerald Ford. Por otra parte, tras el comienzo de su segundo mandato, Rajoy se ve cada vez más arrinconado por el caso Gürtel, llegando al extremo de ser llamado para testificar en calidad de testigo en el juicio sobre este caso el 26 de julio de 2017, siendo la primera vez que un presidente del gobierno en ejercicio testifica en un juicio.

Tres días después de jurar su cargo por segunda vez, Nixon anuncia el fin de la participación de Estados Unidos en la guerra de Vietnam tras la firma de los acuerdos de París. Rajoy por su parte anuncia el 27 de julio de 2017, sólo un día después de testificar en el juicio sobre el caso Gürtel, el fin de la crisis económica en España. Ambas declaraciones se producen justo un año antes de la salida de ambos personajes del gobierno. También cabe destacar que durante la presidencia de Nixon se produce un aumento de tensión entre EEUU y Chile, produciéndose un golpe de estado en septiembre de 1973 contra el presidente chileno, Salvador Allende, dirigido por EEUU y la CIA. Durante la presidencia de Rajoy se produce un aumento de tensión entre España y Venezuela, hasta el punto en que la formación que revoluciona la política española, Podemos, es financiada por el régimen venezolano.

Durante los mandatos de ambos líderes se producen las crisis constitucionales más graves de Estados Unidos y España. En otoño de 1973 se produce la llamada "Masacre del sábado por la noche", producida el 20 de octubre de ese mismo año. Nixon insta al fiscal general del estado, Elliot Richardson, a cesar al fiscal que llevaba el caso Watergate, Archibald Cox. Richardson dimite ante la orden de Nixon para cesar al fiscal. Ante este escenario, Nixon ordena al fiscal general adjunto, William Ruckelshaus, a cesar a Cox. Ruckelshaus también se niega y presenta su dimisión. Tras ello, Nixon solicita al fiscal general en funciones, Robert Bork que cese a Cox, a lo que éste accede finalmente. Este hecho sucede debido a las exigencias de Cox a Nixon para que entregase cintas del caso Watergate que estaban en poder de la Casa Blanca. En España, la crisis constitucional se produce el 1 de octubre 2017, fecha en la que la comunidad autónoma de Cataluña celebra un referéndum ilegal para la independencia de dicha región. En una situación sin precedentes y ante un escenario de cargas policiales, el gobierno decide en ese mismo día que las fuerzas y cuerpos de seguridad se retiren, dejando que el referéndum siga su curso. Tras ello, Rajoy anuncia que no ha habido referéndum. Ante este escenario, el presidente de la generalitat catalana, Carles Puigdemont anuncia que sí ha habido referéndum, en donde ha ganado un sí rotundo a la independencia. En los días posteriores se producen acoso y agresiones por parte de los independentistas a la Policía y a la Guardia Civil, los cuales habían sido destinados allí. Es en ese momento y ante la inacción del gobierno cuando el rey de España, Felipe VI, decide dar un discurso a la nación para que vuelva la normalidad a Cataluña. Finalmente, y tras varios días de tensiones entre el estado español y la comunidad autónoma catalana, el parlamento catalán declara unilateralmente la independencia, aprobándose ese mismo día en el senado la aplicación del artículo 155 de la constitución española y cesando a todos los miembros del gobierno catalán. Ambas crisis constitucionales tienen lugar en otoño y en el mes de octubre.

En lo que respecta a España, en noviembre de 2017, justo un mes después de los sucesos acaecidos en Cataluña, se produce el fallecimiento repentino de una alta personalidad estatal: Ni más ni menos que la del propio fiscal general del estado, José Manuel Maza, el cargo homogéneo al de la fiscalía general estadounidense presidida en octubre de 1973 por Elliot Richardson. Maza, a diferencia de Richardson, fue acusado de proteger judicialmente a los altos cargos del PP que estaban inmersos en esos momentos en procesos judiciales. Por otra parte, Maza acababa de querellarse contra los principales miembros partícipes del intento de independencia en Cataluña semanas antes, lo cual levantó sospechas en algunos sectores de la sociedad española sobre la repentina e inesperada muerte del fiscal general del estado en mitad de la mayor crisis constitucional de la historia reciente de España. Ante esta crisis institucional, y al igual que en Estados Unidos en octubre de 1973 con la dimisión de Richardson y Ruckelshaus, el siguiente en el orden jerárquico pasó a ocupar las funciones de fiscal general del estado, en este caso el teniente fiscal general, Luis Navajas Ramos, el cual ejercería al igual que el estadounidense Robert Bork en 1973 el cargo de fiscal general en funciones mientras se designaba a un nuevo titular. En Estados Unidos Nixon nombraría al republicano William B. Saxbe, mientras que en España, Rajoy nombraría al conservador Julián Sánchez Melgar. Estos hechos atañen a los miembros que presidían las fiscalías generales del estado de ambos países. En ambos casos tanto el fiscal general estadounidense como el español llevaban apenas unos meses en el cargo, mientras que sus respectivos sucesores fueron los últimos fiscales generales que ambos presidentes nombrarían en su mandato. De igual modo estos hechos se produjeron en el otoño previo a la caída política tanto de Nixon como de Rajoy al año siguiente.

Finalmente, el 24 de julio de 1974, la Corte Suprema estadounidense ordena a Nixon que entregue todas las cintas del caso Watergate. Sólo dos días más tarde, el congreso de EEUU decide poner en marcha el proceso de destitución (Impeachmeant) contra Nixon como presidente de EEUU. A su vez, el 24 de mayo de 2018, la Audiencia Nacional dicta sentencia contra el caso Gürtel, reconociendo la existencia de una caja B en el partido, así como la financiación irregular del mismo. Condena al PP a una multa como partícipe a título lucrativo y pone en cuestión la credibilidad del propio Rajoy durante su testificación en julio de 2017. Ante este escenario, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, presenta en el congreso de los diputados una moción de censura para destituir a Rajoy como presidente del gobierno.

El 8 de agosto de 1974 y ante el temor de ser destituido de forma inminente por el congreso y ser procesado penalmente, Nixon presenta su dimisión como presidente de los Estados Unidos en favor de su vicepresidente, Gerald Ford. El 9 de agosto de 1974, Nixon abandona oficialmente la presidencia tras la toma de posesión de su vicepresidente, Gerald Ford, como nuevo presidente de EEUU. De esta forma, Nixon es hasta la fecha el único presidente estadounidense en dimitir de su puesto. Tenía 61 años. Por otra parte, Rajoy decide enfrentarse a la moción de censura y desoye todas las voces que le piden su dimisión para evitar que su partido pierda el poder. Finalmente, el 1 de junio de 2018 y ante su negativa a dimitir, el congreso de los diputados aprueba la moción de censura, siendo destituido Rajoy de su puesto e investido como presidente el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. El 2 de junio de 2018, Rajoy abandona oficialmente la presidencia del gobierno tras la toma de posesión de Pedro Sánchez como nuevo jefe del gobierno. Hasta la fecha de hoy, Rajoy ha sido el único presidente español en ser destituido por una moción de censura. Tenía 63 años.

Como aspecto a destacar de los sucesores de Nixon y Rajoy cabe añadir que Gerald Ford es hasta la fecha el único mandatario estadounidense en no ser elegido directamente por el pueblo norteamericano, ni como vicepresidente ni como presidente. Por parte de Pedro Sánchez, es junto con el ex presidente, Leopoldo Calvo Sotelo, el segundo presidente en acceder al poder sin el respaldo de las urnas, y es hasta la fecha el único presidente del gobierno en no ser diputado (Dimitió de su escaño en el congreso debido a la discrepancia que mantenía con su partido para permitir con la abstención del PSOE la investidura de Rajoy en 2016), y que accede al gobierno sin haber ganado las elecciones generales, ya que perdió las elecciones de 2015 y 2016.

Una vez hecha la comparación entre ambos líderes en su historial político y personal, cabe añadir algunos datos más que corroboran estas similitudes. Un dato bastante impactante es el periodo de gobierno durante el segundo mandato de Nixon y Rajoy. Mientras que Nixon estuvo en su segundo periodo un total de un año y medio, 567 días, 81 semanas y 19 meses, Rajoy estuvo en su segundo mandato un total de un año y medio, 580 días, 83 semanas y 19 meses. El presidente estadounidense dejó el cargo catorce años después de su primera derrota electoral y veintiun años después de llegar al gobierno por primera vez, mientras que el presidente español dejó el cargo también a los catorce años de su primera derrota electoral, y veintidos años después de acceder al gobierno por primera vez.

Ambos salieron del gobierno de forma repentina, sin concluir sus segundos mandatos y como consecuencia de un escándalo de corrupción que les salpicaba a los dos directamente. En la salida del gobierno de ambos jugaron un papel fundamental la justicia y la prensa. Nixon por su parte estuvo un total de cinco años y medio como presidente estadounidense, dejando el gobierno dos años y medio antes de que expirase, mientras que Rajoy estuvo un total de seis años y medio como presidente del gobierno español, dejando el gobierno dos años justos antes de que concluyese. En ambos casos, los dos estuvieron en el cargo durante un tiempo inferior al de aquellos a los que sirvieron como vicepresidentes y que sí lograron cumplir sus dos mandatos consecutivos de ocho años; Eisenhower y Aznar.

Ya en un aspecto mucho más anecdótico pero que no deja de ser impactante se pueden recoger algunos datos más: A Nixon siempre se le atribuyó una homosexualidad no reconocida jamás por él, mientras que a Rajoy siempre se le ha atribuido igualmente una homosexualidad no reconocida por él. Tanto el presidente norteamericano como el español llegaron a la presidencia en un año impar (1969), (2011), dejándolo ambos a su vez en un año par (1974), (2018). Nixon abandona la presidencia a principios de un mes par (Agosto) y en pleno verano, mientras que Rajoy abandona la presidencia a principios también de un mes par (Junio), a escasos días del comienzo del verano. Del mismo modo, ambos llegaron a la presidencia en pleno invierno. Finalmente, hay que añadir que ambos dejaron el gobierno el mismo día de la semana que sus predecesores en el cargo por el Partido Republicano y por el PP. Nixon dejó la presidencia un viernes, igual que Eisenhower. Por su parte, Rajoy dejó la presidencia un sábado, igual que Aznar.

Este es el resultado de una investigación que he estado desarrollando a lo largo de estos tres años desde que en octubre de 2015 publicase la primera entrada acerca de estos dos personajes. Cualquiera que desee verificar si estos datos son correctos sólo tiene que meterse en internet y buscar sobre alguna de las similitudes que he expuesto aquí. Creo que una entrada sobre este asunto debía publicarse, ya que si uno lo analiza con detenimiento se dará cuenta de que no estamos ante un caso de simple similitud, sino de un caso, como otros muchos que hay a lo largo de la historia, que corroboran que la historia se repite si no lo hace de forma exacta sí lo hace de forma muy parecida. No sé si esto es cuestión de numerología o de alguna ciencia exacta, pero estamos ante un caso bastante impactante en el que las similitudes no son ya equiparables a los dos protagonistas, sino también a todos aquellos que forman parte de la vida de éstos, lo cual hace este hecho aún más impresionante a la vez que espeluznante. Por lo que a mí respecta confieso que ahora, y tras desarrollar esta investigación, he comprendido el significado de la frase "La respuesta la encontramos en la historia". Para buscar cualquier solución y/o desenlace en el transcurso del desarrollo de un acontecimiento histórico, basta con mirar al pasado y analizar las semejanzas entre ambos casos para comprender cuál es el desenlace del acontecimiento presente. Y es que como ya he dicho al principio de esta entrada, la vida no es más que un ciclo rotatorio en el que los seres humanos viven acontecimientos que ya han sido experimentados por otros. La vida es pues un espejo en el que la respuesta está en la otra parte que vemos, y que somos nosotros mismos.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Desde Perejil hasta Atocha

Debido a la humillación histórica sufrida por España esta semana pasada, me he parado a pensar en cómo nuestro país se ha convertido en estos años en una nación sin relevancia alguna, apestada, despreciada y vacilada por el resto de los países de su entorno, así como insultada, controlada y dirigida por éstos. En otros artículos he escrito acerca del momento histórico que supuso para España un antes y un después en su posición en el escenario internacional, me estoy refiriendo por supuesto al 11-M; Un atentado/golpe de estado que supuso para nuestro país su caída en desgracia, así como el inicio de la crisis del sistema que nació en 2004 y que a día de hoy perdura con más fuerza que nunca.

Pues bien, con lo vivido en estos días sobre Gibraltar, en donde el presidente del gobierno, Pedro Sánchez ha claudicado de manera imperdonable y humillante frente al Reino Unido en sus reclamaciones concernientes a Gibraltar en el Brexit, he comprendido que el 11-M, a diferencia de lo que he mantenido aquí otras veces, no fue el origen de todo lo ocurrido actualmente, sino la consecuencia que dio inicio a la crisis del sistema que llevamos sufriendo desde hace catorce años. La pregunta lógica que uno se hace ahora es, ¿Cuál fue el origen que provocó como consecuencia el 11-M? La respuesta la encontramos dos años antes del 2004, concretamente en julio de 2002: La crisis del islote Perejil.

La crisis del islote Perejil fue el famoso conflicto militar que se produjo en verano de 2002 entre España y Marruecos debido a la ocupación por parte de los marroquíes de una pequeña e insignificante isla situada cerca de Ceuta llamada Perejil. Un islote de cuya soberanía era titular España. Todos sabemos lo que ocurrió en aquellos días de julio de hace dieciséis años; Marruecos ocupó la isla y España exigió que se marchasen de ella, a lo que los marroquíes se negaron. Esto provocó una escalada de tensión entre los dos países que tendría su culmen con el ultimátum del gobierno de España, presidido entonces por José María Aznar, al rey de Marruecos, Mohammed VI, para que abandonasen el islote, a lo que el monarca marroquí se negó. ¿El desenlace? La operación Romeo-Sierra. Una operación dirigida desde Madrid por el gobierno de Aznar con el objetivo de expulsar a los marroquíes y recuperar el control de la isla. En dicha operación participaron el ejército de tierra, el ejército del aire, la Legión, la Armada española, la Guardia Civil, y los Grupos de Operaciones Especiales. ¿El resultado? La expulsión inmediata de los marroquíes y la toma de control nuevamente por parte de España de la isla.

Hecho este pequeño resumen hay que sacar como conclusión que la crisis de Perejil fue toda una humillación internacional contra Marruecos por parte de España, la cual volvía a ser desafiada por Marruecos veintisiete años después de la Marcha Verde y la cesión de España a Hassan II del territorio español del Sahara Occidental. Esta vez, las cosas fueron muy diferentes a lo vivido en plena agonía de Franco en 1975. El gobierno de Aznar decidió defender la soberanía de España y actuó contra los planes de Mohammed VI de impulsar un nuevo conflicto contra nuestro país. Como ya he dicho, España salió vencedora de ese conflicto y Marruecos tuvo que agachar la cabeza ante la humillación vivida ante la comunidad internacional. Tras este suceso, Marruecos no vuelve a desafiar a España, pero en este intervalo sucede el estallido de la Guerra de Irak y el apoyo de Aznar a la guerra emprendida por George W. Bush y Tony Blair a través de la famosa foto de las Azores. Un apoyo que Aznar devuelve a Bush gracias a la colaboración que por parte de EEUU se había ofrecido para acabar con ETA, y también por el papel que EEUU jugó en la crisis de Perejil, donde ejerció de mediador entre España y Marruecos.

Dos años después tiene lugar en la estación de Atocha de Madrid, y a sólo tres días de las elecciones generales de 2004, el mayor atentado terrorista cometido en España en toda su historia: El 11-M, el cual provoca una cifra de casi 200 muertos y un vuelco electoral sin precedentes que arrebata al PP el gobierno de España en favor del PSOE y de su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero. Los socialistas vuelven al poder tras ocho años en la oposición y comienza entonces un cambio brusco de la política exterior del nuevo gobierno de España. Una política exterior basada en el acercamiento a Marruecos, a los países latinoamericanos como Venezuela, Cuba y Ecuador, y el alejamiento de España del eje EEUU-Reino Unido en favor de una relación especial con Francia y Alemania, la cual quedaría plasmada en el pacto de la Moncloa que firman en 2004 Zapatero junto al entonces presidente de Francia, Jacques Chirac, y el entonces canciller de Alemania, Gerhard Schröder.

Cabe añadir que en 2006, Aznar afirmó que en 2002, durante la crisis de Perejil, el propio Chirac le indicó que debía darle a Marruecos el islote, así como las ciudades de Ceuta y Melilla, y añadió Aznar que incluso Francia estuvo detrás de la toma de Perejil por parte de Marruecos. Ante esta situación cabe preguntarse, ¿Por qué Chirac tenía tanto interés para que España claudicase frente a Rabat y entregase sus territorios?, ¿Quizás porque le molestaba que España estaba mostrando desde hacía unos años una postura, no primordial, pero sí algo más relevante en la UE y en los organismos supranacionales?. Con esto no quiero decir que durante la época de Aznar, España fuese una potencia mundial como lo fue siglos antes, pero sí que había conseguido en los últimos años cierto prestigio ante los países de su entorno, y eso molestaba a ciertos países con gran peso en Europa, los cuales veían los reclamos y las posturas defendidas por Aznar como un estorbo en sus respectivos intereses. Uno de ellos el rechazo por parte de Aznar en 2003 a la constitución europea, la misma que una vez llegado al gobierno defendió fervientemente Zapatero en 2005, y que casualmente Chirac rechazaría ese mismo año. Casualmente, tras el 11-M, España perdió ese pequeño prestigio que había obtenido años antes, y pasó a convertirse en un país de segunda dentro de las instituciones europeas y también frente a EEUU.

Volviendo a lo anterior hay que decir, ¿Por qué Zapatero decide en 2004 entablar una relación especial con Chirac, siendo este uno de los impulsores de la toma de Perejil, según Aznar?. ¿Por qué el propio Zapatero siempre frivolizó sobre la cuestión de Perejil y ridiculizaba ante el PP la postura tomada por su gobierno en esta crisis?. Otra cuestión, esta vez relacionada con Marruecos, y que suscita bastante intriga e incertidumbre es la reunión mantenida una semana después del 11-M entre el futuro ministro de exteriores, el cual todavía no había sido designado ministro, y el viceministro de exteriores de Marruecos. ¿Qué tenían que hablar con tanta celeridad y urgencia el futuro ministro de exteriores y el segundo en el ministerio de exteriores de Marruecos que no podía esperar?, ¿Qué sabían los servicios de inteligencia tanto de Marruecos como de Francia en la víspera del 11-M que nunca se ha llegado a aclarar? Hay que decir que el papel jugado por Marruecos en la investigación sobre el 11-M siempre fue muy difuso, y a día de hoy, catorce años después, sigue siendo un completo enigma. O si no que se lo pregunten al periodista Gustavo Morales, que afirmó en una emisora de radio que detrás del 11-M estaban los servicios de inteligencia de Francia y Marruecos, añadiendo también que el motivo del atentado era la humillación sufrida por Marruecos en Perejil, y que el objetivo del mismo era según afirmó Morales "Provocar una catástrofe en España y cambiar el gobierno", ya que según afirmó también el propio periodista, para el rey Mohammed VI, los gobiernos socialistas eran más débiles que los del PP, y eso favorecía a los intereses de Francia y Marruecos. Esto no lo digo yo, lo dice el periodista Gustavo Morales en un programa de radio emitido en junio de este año 2018.

Quizás nunca se sepa quién o quiénes organizaron los atentados del 11-M, pero sí que después de casi década y media de estos sucesos se puede llegar a la conclusión de que los atentados ocurridos en Atocha jamás se hubiesen producido si dos años antes no hubiese ocurrido la crisis de Perejil. España por aquel entonces gozaba aún un papel, insisto, no primordial pero sí respetuoso dentro de Europa, y este hecho, unido a la humillación a la que fue sometida con toda justicia Marruecos por parte de España, condujo a algunos a pensar que quizás nuestro país estaba saliéndose del límite que nos correspondía. Por ello había que buscar quizás una excusa para pararle los pies a nuestro país, y el apoyo de España a la guerra de Irak en 2003 fue la excusa perfecta para algunos a la hora de conseguir ese objetivo. La versión oficial que todos escuchamos tras los atentados del 11-M fue que Al Qaeda había perpetrado esos atentados como venganza por el apoyo de España en las Azores a la guerra, aunque en la sentencia del 11-M se quiso dejar constancia que el apoyo a la guerra no fue en absoluto el motivo por el que se organizaron los atentados. Otro papel, el jugado por la banda terrorista ETA en el atentado sigue siendo a día de hoy un misterio absoluto tras casi quince años de estos terribles hechos que cambiaron la historia de España.

A día de hoy somos muchos los que creemos que el atentado fue un acto perpetrado para impedir que España consiguiese seguir acumulando prestigio y relevancia en Europa. Este objetivo iría acompañado de un cambio de gobierno que devolviese a España al lugar en el que algunos consideraban que debía estar. Por supuesto dicho objetivo se cumplió en todos sus ámbitos, ya que los sujetos que comenzaron a gobernar tras los atentados se las ingeniaron muy bien para restar prestigio y relevancia a España tanto en Europa como en el resto del mundo. Una pérdida de credibilidad y de peso en el mundo que ha sido asumida también por los sucesivos gobiernos españoles desde 2004 hasta el día de hoy, lo ocurrido este fin de semana con Londres lo corrobora. Algo que posiblemente no habría ocurrido jamás si tal y como se ha dicho posteriormente, el entonces primer ministro británico en 2004, Tony Blair, debido a las buenas relaciones personales que mantuvo con Aznar, estaba dispuesto a llegar a un acuerdo con España, bien con Aznar o bien con Rajoy si éste hubiese ganado en 2004, para compartir la soberanía de Gibraltar entre ambos países. De nuevo el 11-M se cruza por el camino y hace imposible un acuerdo que hubiese sido histórico. ¿Casualidad? No lo creo.

¿Acaso alguien se imagina a José María Aznar, a Felipe González, a Leopoldo Calvo Sotelo, a Adolfo Suárez, a Francisco Franco, o a algún otro gobernante español previo al 11-M claudicar ante otro país sin defender sus intereses nacionales? Tanto González como Aznar serán todo lo que queramos decir, pero imbéciles no son, y por orgullo personal jamás hubiesen permitido quedar como unos cobardes y unos traidores de forma tan esclamorosa, o al menos eso creo yo. De hecho sólo hay que observar que tras los atentados, España ha asumido un papel débil e irrelevante ante el mundo. Comenzó a ocurrir a partir de 2004 con Zapatero, continuó desde 2011 con Mariano Rajoy, y desde este año 2018 lo hemos vuelto a ver con Pedro Sánchez, con lo cual es indiferente el color político del partido que gobierne, ya que el mensaje lanzado el 11-M es aplicable a todos por igual.

Por último hay que tener en cuenta las famosas palabras que Aznar dijo en la comisión de investigación del 11-M celebrada en el congreso de los diputados, y que hoy aún resuenan: "No creo que los autores se encuentren en desiertos muy remotos, ni que anden en montañas muy lejanas.". Un Aznar que según ha trascendido años después por parte de la propia Ana Botella, tenía la firme intención de dimitir en julio de 2002 si la operación Romeo-Sierra para recuperar Perejil fracasaba. Personalmente creo que aunque la operación salió bien, Aznar debió presentar su dimisión en verano de ese año. Hubiese dejado la política de una forma mucho más digna y se hubiese ahorrado, y nos hubiese ahorrado a los españoles sus dos últimos años en el gobierno, los cuales trajeron más contras que pros a nuestra nación.

En definitiva, creo que el atentado del 11-M fue una consecuencia de la crisis contra Marruecos por Perejil, un atentado que cambió el rumbo de la historia de España, nos condujo de lleno hacia la irrelevancia, el hazmerreir y el desprecio internacional, y originó una de las mayores crisis nacionales de nuestra nación. Una crisis que después de catorce años sigue más vigente que nunca y que amenaza con llevarse por delante el propio país. La sombra de Perejil y del 11-M sigue pues muy presente, y su objetivo para destruir nuestra nación sigue su proceso.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

VOX; ¿La solución para España?

Este domingo tenemos elecciones autonómicas aquí en Andalucía, y éste será el primer paso para calcular el peso electoral de un partido que aunque ya existía desde hace unos años, ha dado el pistoletazo de salida hacia el éxito en el arrollador mitin que hace sólo un mes celebró en Vistalegre. Me estoy refiriendo al partido que lidera Santiago Abascal y que ya es conocido por todos en España: VOX.

VOX es un partido de derechas, liberal en lo económico, conservador en lo social, y que apuesta por una España fuerte y respetada. Toda una apuesta arriesgada, nueva, atractiva y fuerte, ya que hasta ahora todos los partidos que han salido a la palestra son partidos centristas y de izquierdas. Por desgracia en España no estamos acostumbrados a ver mítines donde se enaltezca sin miedo ninguno la bandera, la unidad nacional y la defensa de los valores tradicionales. Ironías de la vida, el conservadurismo se ha convertido a día de hoy en la auténtica revolución social que el establishment se niega a dar paso. Pero una vez dicho esto y visto los aspectos generales que ofrece VOX hay que preguntarse: ¿Es el partido de Santiago Abascal la solución para España? Personalmente, y lo dice una persona como yo que siempre ha reconocido ser de derechas, creo firmemente que no. ¿Los motivos? Santiago Abascal no es nuevo en esto. Abascal es hijo de Santiago Abascal padre, el cual fue un miembro destacado del PP en los años de Aznar. De hecho el propio Abascal hijo fue miembro del PP y diputado en el parlamento vasco, con lo cual no estamos ante alguien que ha llegado a la política de la nada. Estamos hablando de gente que han pertenecido al PP hasta hace unos años y que ahora se presentan como "Regeneradores de la política".

En lo que respecta a sus ideas principales hay que destacar su propósito de acabar con las comunidades autónomas y volver a un sistema centralista en España, algo que yo personalmente comparto. ¿Dónde está pues el problema? Hombre, que estamos hablando de un tipo que ha ocupado cargos en el parlamento vasco, lo cual no dice mucho en su favor a la hora de proponer el fin de un sistema regional que él mismo ha disfrutado. Otra cuestión que me parece muy relevante y que discrepo completamente es su defensa acérrima de la monarquía. ¿Hasta cuándo los partidos de derechas se darán cuenta de que ser conservador no es sinónimo de ser monárquico? Defender a la monarquía borbónica es defender la cúspide del sistema de 1978, y con ello a ese sistema que se sostiene bajo el paraguas del estado de las autonomías, todo aquello con lo que en teoría quiere acabar Abascal.

Otra cuestión que me llama bastante la atención es el hecho de que VOX se presente este domingo a las elecciones andaluzas. Si VOX defiende suprimir el estado autonómico, ¿Para qué se va a presentar en unas instituciones en las que no cree y que desea suprimir?. ¿Por qué me tengo que creer yo que una vez conseguido sus escaños en los diferentes parlamentos autonómicos van a decidir suprimir estas instituciones de las que por entonces estarán viviendo?. Otro aspecto a destacar con el que no estoy de acuerdo es su idea de Europa. VOX apuesta por una España integrada en Europa, un punto con el que yo discrepo totalmente. Siempre he defendido que lo mejor para España es su salida inmediata de la UE y del Euro, con lo cual de momento, y a excepción de lo concerniente a las autonomías, la postura de VOX no difiere mucho a lo que defiende el PP y Ciudadanos, Con ello, la España conservadora que desea salir cuanto antes de ese nido de víboras llamado Unión Europea sigue sin verse reflejada en ninguna formación política relevante.

Por último debo destacar el hecho de que desde VOX abogan por un rechazo a la inmigración islámica, sin embargo apuestan y defienden fervientemente la inmigración latinoamericana, todo ello debido a los lazos históricos que nos unen con los países hispanoamericanos. Volvemos a la pregunta anterior; ¿Dónde está representada esa España que rechaza cualquier tipo de inmigración, provenga de donde provenga? VOX defiende un rechazo a una clase de inmigración pero defiende en cambio otra diferente. ¿Acaso no creen que la mejor solución es rechazar directamente la inmigración, independientemente de su procedencia? También hay que destacar que desde VOX se ofrece un sistema económico plenamente liberal. Creo que estaría bien recordarle a Santiago Abascal que existimos conservadores que creemos en el intervencionismo estatal, aunque en menor medida que el defendido por la izquierda, por supuesto. El hecho de ser de derechas no te convierte directamente en ser liberal.

Para terminar debo añadir que la aparición de VOX no es más que la revancha del PSOE contra el PP cuando estos últimos estaban en el gobierno y promocionaban sí o sí a Podemos en la Sexta. Al PP de Mariano Rajoy le convenía una izquierda fragmentada para la permanencia del PP en el poder. A día de hoy, esa situación es exactamente la misma pero al revés. La izquierda busca y necesita una fragmentación del voto conservador para dividir a la derecha y conseguir con ello la perpetuidad en el poder de la izquierda en el poder. Personalmente creo que VOX no es la solución para España, aunque eso no quita que me alegra de su llegada al panorama nacional. Comparto plenamente gran parte de sus ideas, pero discrepo completamente en otros. Lo que busca el partido político de moda en estos días no es más que la perpetuación del sistema constitucional de 1978, el cual hace aguas por todos lados a escasos días de que se cumplan los cuarenta años de su llegada. La derecha española necesita una derecha conservadora, que apueste firmemente por el patriotismo al igual que VOX sí, pero que apueste simultaneamente por un nuevo sistema constitucional en España, que suprima esos reinos de Taifas llamados comunidades autónomas y apueste por una República semipresidencial, al estilo de la francesa. Todo ello en un estado social y democrático de Derecho, con verdadera separación de poderes y defensor de nuestros valores históricos, culturales y religiosos. Una España Cristiana y nacional. Eso es lo que yo defiendo y creo que muchas personas que comparten mis ideas comparten. El problema está en que no hay partido a la vista que defienda esos valores, con lo que podemos ir buscando unas sillas para esperar a una formación con estos principios, porque la espera va para largo y VOX no es ese partido que necesita España para que aplique esos cambios...

martes, 27 de noviembre de 2018

Pedro Sánchez; El mal personificado

Desde el inicio de la historia se ha asociado el nombre de algunos líderes con la personificación del mal, así como la causa de las desgracias ocurridas en sus naciones. En la Antigua Roma se hizo con Nerón, en la Francia de 1804 con Napoleón, en la Alemania de 1933 con Hitler, en la Rusia de 1924 con Stalin, en la China de 1949 con Mao, etc. Al igual que en estos casos, en noviembre de 2018 tenemos un caso similar en España llamado Pedro Sánchez; El político más vil, repugnante, y vomitivo que he visto en mis veintiséis años recién cumplidos de vida.

Y es que desde que publiqué en septiembre de este año mi última entrada han ocurrido algunas cosas bastante interesantes en la actualidad política española. Desde el pacto con Podemos para aprobar los presupuestos del año 2019, hasta la humillación histórica a la que se ha visto sometida España este fin de semana pasado en relación a la cuestión de Gibraltar en las negociaciones del Brexit, pasando por la negociación de los presupuestos del estado en la cárcel con los independentistas catalanes, la presión ejercida sobre la abogacía del estado para retirar los cargos de rebelión contra los golpistas, el asqueroso escenario montado la semana pasada en el congreso con el escupitajo de uno de los diputados de ERC al ministro Borrell, y la consecuente reacción de Sánchez pidiendo "Disculpas en nombre de todos los diputados" y excusando la violenta reacción de los catalanes contra el ministro de exteriores, culpando a su vez al PP de exaltar la tensión en la política española. 

Estamos pues ante un auténtico hijo de perra, el cual vendería con gusto a su puta madre con tal de permanecer hasta 2020 en la Moncloa, como mínimo. Nunca en la historia de España se ha visto un jefe del gobierno que se rinda con tal facilidad y gusto ante sus enemigos, ni se ha visto un presidente del gobierno que actúe con tanto descaro en contra de la constitución y del interés general de España en pos de prolongar su estancia en el poder. Una estancia en el poder que podría verse acortada si finalmente, incluso con el más que posible indulto a los políticos catalanes presos, la imposibilidad de aprobar los presupuestos estatales le lleva a convocar elecciones para el próximo año. Siempre y cuando a nuestro enemigo no le dé por prorrogar los presupuestos de Mariano Rajoy. Un Rajoy el cual a día de hoy reconozco que dentro de su inmovilismo y pasotismo era mil veces preferible su estancia en el gobierno antes que la llegada al poder de esta basura, cuyo objetivo principal no es otro que el de destruir lo poco que queda ya de esta España agonizante que muere lentamente ante la risa y el regocijo de sus enemigos. Unos enemigos que ya están empezando a enseñar nuevamente sus patitas por el País Vasco con la redacción del nuevo estatuto de Guernika, el cual lleva incluido el reconocimiento de España como un estado confederal, así como el derecho a decidir de los vascos. Todo ello ante la inacción del propio Sánchez, el cual necesita como agua de mayo el voto de los nacionalistas del PNV para continuar en el gobierno, confirmando con ello una vez más su traición al país que preside.

Todo esto mientras el desgobierno actual sigue empeñado en su obsesiva idea de sacar a Franco del Valle de los Caídos y de cerrar cualquier lugar en el que se enaltezca al franquismo, incluida la propia Catedral de la Almudena si los restos de Franco son llevados a la cripta de la Catedral madrileña. Todo totalitarismo izquierdista vale (Incluso el enaltecimiento a la Cuba de los Castro en su reciente visita a la Habana), con tal de no hablar de la repugnante gestión de este gobierno, el cual insisto es el peor que ha sufrido España en siglos. Nunca se había visto un precedente igual en nuestro país de traición y odio a la hora de gobernar nuestra nación, ni siquiera con el impresentable Zapatero. La última guinda ha sido la claudicación sobre Gibraltar ante una agonizante primera ministra británica Theresa May, la cual se ha jactado hoy en la cámara de los comunes de haber conseguido que España no consiguiese su objetivo de vetar el acuerdo del Brexit y alcanzar un pacto con los ingleses sobre el peñón. Mientras esto sucedía, el propio Sánchez presumía de haber alcanzado un pacto con los británicos sobre la cuestión gibraltareña, el cual no era más que un papel sin valor jurídico firmado por el embajador de Reino Unido. Toda una humillación histórica hacia España, que pierde su última y gran oportunidad de haber conseguido, al menos, la co-soberanía del peñón compartida con Londres. Todo gracias a ese ser miserable llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón, una maldición caída sobre España, la cual le saldrá muy cara a nuestro país.

¿Cuál es la solución a todo esto? Lógicamente la presentación de una moción de censura en la que vaya incluida la candidatura de una persona independiente que se comprometa a convocar elecciones generales en cuanto tome posesión del cargo. ¿Es esto posible? No. Ya que habría que convencer a Podemos para que dicha moción saliese adelante, y eso es algo bastante improbable. Pero sobre todo no es posible ya que ante una eventual moción de censura, Sánchez puede llevar a cabo lo que no hizo Rajoy durante la moción de censura de hace casi seis meses; Presentar su dimisión y paralizar la moción de censura, con el objetivo de mantenerse en el poder y prolongar la situación de incertidumbre aunque sea con un gobierno en funciones presidido por él. También hay que destacar que incluso con una posible convocatoria electoral, Sánchez volvería a ser candidato a la presidencia, lo cual le llevaría a pactar nuevamente con Podemos, los independentistas y los etarras, aún perdiendo las elecciones, volviendo pues al punto de partida, pero con el añadido de tener ahora cuatro años por delante para hacer y deshacer. En resumen; Pase lo que pase, hay Sánchez para rato. La maldición continúa y con ello la devastación de nuestro país gracias a la colaboración activa de un personaje siniestro y sinvergüenza, que es el mal personificado encargado de destruir a una nación con más de 500 años de historia.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Un gobierno de miserables

Si alguien me dice hace sólo tres meses que iba a echar de menos a Mariano Rajoy, me echaría al suelo de la risa. Por desgracia lo que este verano sería considerado como un chiste (Malo, por cierto), a día de hoy se ha convertido en realidad. Pedro Sánchez sigue haciendo de las suyas; Lo último han sido las impresentables declaraciones de ayer de la delegada del gobierno en Cataluña, y las de hoy de la vicepresidenta del desgobierno, Carmen Calvo, acerca de un más que posible indulto del gobierno hacia los presos catalanes partícipes del intento de secesión del pasado año.

Casi un año después del referéndum ilegal y de la declaración de independencia de octubre de 2017, el desgobierno de Pedro Sánchez estaría dispuesto a sacar de la cárcel a aquellos que en su momento intentaron romper España y que hace sólo tres meses votaron a favor para echar al PP del gobierno y darle la llave de la Moncloa al PSOE tras casi siete años en la oposición. Como se puede ver ante las declaraciones que desde el gobierno se están produciendo en las últimas horas, el PSOE necesita devolver cuanto antes el favor que los independentistas le ofrecieron este verano. Ya no hay ninguna duda de que este gobierno actúa contra la constitución, contra las leyes, y contra una sociedad que asiste atónita a las barbaries que este ejecutivo está llevando a cabo.

Creo que no hay duda tampoco en que, como ya he dicho en otras entradas, estamos ante el peor gobierno que ha conocido la historia de España desde 1936, un año que a este ejecutivo le gusta mucho y al que parece empeñado en regresar. Nunca el gobierno de un estado se ha posicionado tan claramente en favor de aquellos que se saltan las leyes y el orden constitucional como ahora está haciendo el gobierno del PSOE con los secesionistas catalanes. El propio Sánchez ha reconocido hoy mismo que hace falta empatía para solucionar el conflicto catalán. Claro, uno escucha declaraciones como las realizadas hoy desde Canadá por este malnacido y se pregunta; ¿Qué empatía debe haber con respecto a aquellos que se han sublevado contra el estado y contra las leyes?. Aquí no caben empatías ninguna. El gobierno debe dejar que sean los tribunales los que decidan qué condena les aplica a los culpables, sin intervención ni presión alguna por parte del poder ejecutivo. Pero por desgracia todos sabemos que este gobierno-rehén de los independentistas influirá en el poder judicial para evitar que los golpistas sean juzgados y condenados como es debido, y en caso de que la presión contra los jueces no funcionase, indultar a los presos cuando la sentencia salga a la luz.

Hay que añadir que de producirse este hecho, será la segunda vez que un gobierno de nuestro país indulte a golpistas. Ya en 1988 y 1990, el gobierno de Felipe González indultó a los generales involucrados en el 23-F; Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch. ¿Cuál es la diferencia entre el 23-F y lo vivido actualmente en Cataluña? Pues que como todos sabemos, el 23-F fue una operación orquestada desde el estado para situar a Armada en la presidencia del gobierno, con el apoyo de todos los partidos políticos, incluidos el del propio PSOE de Felipe González. El resultado final de esa operación todos sabemos ya cuál fue. Por ello el gobierno de González estaba en deuda con aquellos con los que habían elaborado esa fallida operación para llevar a la Moncloa al que durante años fue tutor del rey Juan Carlos I.

Por supuesto a nadie debe de sorprenderle que este previsible indulto sea el inicio de un proceso que acabará con una reforma constitucional que le otorgará mayor poder fiscal, económico, judicial y político a la comunidad autónoma de Cataluña, e incluso un estatus superior a dicha región en la que se reconozca su singularidad y su concepto de "Nación". Unos conceptos que posteriormente también exigirán el País Vasco, Navarra, Galicia, etc. El objetivo del "Proces" fue siempre este; Obtener un estatus superior y un sistema fiscal propio, nunca la independencia. La respuesta de que este es el objetivo la encontramos en el propio Quim Torra, el cual después de cuatro meses en la presidencia de la generalitat no ha tenido los cojones suficientes de hacer efectiva esa república que se proclamó el 27 de octubre del año pasado. Si el supremacista Torra afirmaba que él estaba dispuesto a todo, ¿Por qué no ha llevado ya a efecto aquello que él tanto ansía?. En fin, de aquí a unos meses veremos escenarios incluso peores que los que llevamos viendo y oyendo en las últimas horas. Las negociaciones entre independentistas y PSOE están ya encima de la mesa, y dentro de un tiempo veremos hasta dónde está dispuesto a llegar el PSOE para traicionar España con el fin de perpetuarse en el poder gracias a los enemigos de ella. De momento, Josep Borrell ya se atreve a hablar de Cataluña en la BBC como "Una nación". Aunque este término incluso ya lo ha utilizado el propio Pedro Sánchez abiertamente a la hora de hablar de Cataluña hace unos meses, este hecho supone en todo caso otro capítulo más en una serie de guiños hacia los independentistas que se irán acrecentando con los meses hasta convertirse en actos.

Buena prueba de que el melón está a punto de abrirse es el anuncio unipersonal de Sánchez de hace una semana, en la que anunció su decisión de llevar a cabo ni más ni menos que una reforma express de la constitución para eliminar los aforamientos. Un anuncio que duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio, ya que mientras los independentistas exigieron expandir la reforma constitucional para incluir el "Derecho a decidir", los podemitas lo aprovecharon para exigir que el fin de los aforamientos incluyese también a los Borbones. ¿La solución? Aprovechar el consejo de ministros del pasado viernes para llevar dicha propuesta ante el Consejo de Estado, con el fin de que dicho organismo estudie la propuesta de reforma constitucional del gobierno. En resumen; Guardar en el cajón la propuesta para evitar que se abriese un nuevo frente contra este desgobierno.

Y es que no hay que olvidar que dicha propuesta la llevó a cabo el propio Sánchez justo cuando estos días han seguido apareciendo noticias en las que se denunciaba el plagio de la tesis doctoral del presidente del gobierno. Ante la marea de noticias que ponen en duda la honorabilidad del jefe del gobierno, ¿Qué mejor que anunciar una reforma constitucional para acallar el escándalo? Ni siquiera Nixon llegó tan lejos en sus peores momentos del caso Watergate. Jamás se había visto en la historia de España que el presidente del gobierno anunciase una reforma constitucional para evitar hablar de un escándalo que le afecta a él personalmente. El anuncio, absurdo y surrealista donde los haya, ha acabado como tenía que acabar; En el cajón de la Moncloa ante el revuelo ocasionado por dicho anuncio. Debo añadir que Sánchez es un tipo que no para de sorprendernos, y no precisamente para bien, por supuesto. Su irresponsabilidad y cinismo es tan aberrante que Zapatero a su lado es Winston Churchill.

Pero si todo esto ya es de por sí supone un insulto a la inteligencia de los ciudadanos, su artimaña totalitaria de presentar una enmienda en una ley de violencia de género para reformar la ley de estabilidad presupuestaria con el objetivo de evitar que el PP vete los presupuestos generales del estado, supone ya todo un insulto a las leyes y a las reglas esenciales de un país que se llama a sí mismo "Democrático y de Derecho". Que el partido del gobierno y su principal socio lleven a cabo estos fraudes legislativos con el fin de limitar el poder de otro partido sólo ocurre en los países totalitarios y dictatoriales. Esta conclusión a Sánchez se la resbala, puesto que a él sólo le importa una cosa: El poder. Estamos pues ante un tipo capaz de llevar a cabo medidas anticonstitucionales y nada democráticas con tal de perpetuarse en el cargo, lo cual nos lleva a pensar si este tipo estaría dispuesto incluso a anunciar el estado de alarma en 2020 con tal de no convocar elecciones generales. En resumen, todo le vale a este hijo de puta con tal de mantenerse en la Moncloa unos años más, incluso lo antidemocrático, pero claro, ¿Qué se puede esperar de este ser despreciable que estaría dispuesto incluso a dejar España repleta de "Fachas" fusilados en los paredones con tal de que no se hablase de sus tesis plagiadas, de sus amenazas a la prensa, de los enchufes a su mujer y parientes, ni de sus medidas totalitarias?.

Ante esta situación, la oposición debería plantearse desde ya la presentación de una moción de censura, la cual tenga como único fin el mismo que se exigió cuando se presentó la moción contra Rajoy: La convocatoria inmediata de elecciones generales. Unas elecciones generales que como ya dije en la última entrada, no sería descabellado pensar que independientemente de su resultado, la izquierda volviese a reeditar su pacto para perpetuarse en el gobierno. Por increíble que parezca, Sánchez tiene la sartén por el mango, ya que ante las diversas voces que se oyen anunciando una nueva e inminente crisis económica, el PP no quiere verse quemado otra vez en una nueva oleada de recortes, y mucho menos Ciudadanos, los cuales no quieren ir a unos comicios en los que saben que perderían apoyos en favor del nuevo PP de Pablo Casado. Nadie quiere por lo tanto nuevas elecciones, ni mucho menos presentarse como alternativa a este engendro de gobierno en una moción de censura. Pablo Casado porque está manchado por su máster, por mucho que ahora el Tribunal Supremo rechace su imputación, y Albert Rivera porque no tiene los diputados suficientes y porque bastante ha hecho ya el ridículo en estos últimos meses. De Pablo Iglesias mejor no hablar, ya que se encuentra disfrutando desde su chalet de Galapagar de su posición de vicepresidente de facto del gobierno.

Tenemos pues a un presidente del gobierno manchado por un escándalo que pone en duda su honorabilidad, y dispuesto a todo con tal de mantenerse en el poder. A un presidente que está llevando a España hacia un sistema unipartidista de izquierdas, en el que la derecha ni ningún otro partido pueda llevar la voz cantante contra el gobierno, ni parar sus medidas antidemocráticas. Por ello aunque la oposición no lo desee, está en la obligación de presentar cuanto antes una moción de censura contra este gobierno, del mismo modo que la oposición estaba obligada a presentar la pasada moción de censura contra Rajoy de hace unos meses. Independientemente de que dicha moción se gane o no, el deber y la obligación de los partidos que ejercen la oposición parlamentaria contra un gobierno debe ser la de controlar los actos que dicho ejecutivo toma, y si el ejecutivo se sobrepasa en sus funciones, como está sucediendo ahora, la oposición está en la obligación de por lo menos intentar poner fin a ese gobierno cuanto antes.

Pero por increíble que parezca, Pedro Sánchez tiene todas las de ganar, ya que nadie en la oposición se atreve a presentarse como alternativa a un gobierno que está enterrando definitivamente a esta nación y que no le importa llevarse a nada ni a nadie por delante con tal de seguir en el poder. España está definitivamente perdida pase lo que pase, y la permanencia en el poder de los socialistas sólo provocará que su final se precipite. Pedro Sánchez se ha propuesto algo por lo que jamás se le podrá perdonar; Ser el enterrador de España, y por eso es por lo que será recordado y por lo que la historia le juzgará.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Pedro Sánchez; "El indecente"

"Yo le advierto de que si usted sigue siendo presidente del gobierno, el coste para nuestra democracia y para la institución que usted quiere representar es enorme. Porque el presidente del gobierno, señor Rajoy, tiene que ser una persona decente, y usted no lo es.". Esta frase la pronunció el entonces líder de la oposición y candidato del PSOE a la presidencia del gobierno, Pedro Sánchez, al entonces presidente del gobierno y candidato a la reelección por el PP a la presidencia del gobierno, Mariano Rajoy el 14 de diciembre de 2015 en el ya famoso y polémico debate televisivo entre los dos contrincantes políticos. Con toda la razón del mundo en aquél momento, Sánchez acusó a Rajoy de ser una persona indecente por su relación con el caso Bárcenas y los sobresueldos ilegales que el líder conservador recibía por parte de su tesorero. Cuando han pasado ya casi tres años de aquel histórico debate, el desde hace tres meses presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha sido acusado de haber plagiado su tesis doctoral de economía. También se acusa a Sánchez de que el economista Carlos Ocaña y no él fue quien redactó verdaderamente dicha tesis doctoral. Todo esto unido a otras series de acusaciones han puesto al presidente del gobierno entre la espada y la pared y ha echado por tierra su imagen de "Hombre íntegro y regenerador", y es que si hace sólo unos días comenté acerca de los 100 primeros días de desgracia de Sánchez al frente del gobierno, las informaciones que han ido apareciendo en esta semana han provocado todo un terremoto político que todavía no se sabe muy bien cómo va a acabar.

Y es que peor no ha podido conmemorar Pedro Sánchez sus primeros 100 días en el poder. Tras la publicación hace unos días de que la ya ex ministra de sanidad, Carmen Montón, había realizado un máster cargado de irregularidades, todos los ojos se pusieron sobre Sánchez, a la espera de que el presidente anunciase el cese de su ministra. Pero nada más lejos de la realidad, el líder del PSOE respaldó a su ministra y aseguró que "Estaba haciendo y seguiría haciendo un gran trabajo". Sólo unas horas más tarde, Montón anunció su dimisión como ministra de sanidad. Sánchez encomienda pues a una polémica senadora socialista, María Luisa Carcedo, el ministerio vacante, creyéndose dada por terminada el escándalo. Al día siguiente, el líder de C's, Albert Rivera, critica en el congreso que Sánchez no tenga publicada su tesis doctoral de economía. A partir de entonces comienza un escándalo político de primer nivel que hace tambalear el recién desgobierno liderado por Sánchez; El presidente afirma en el congreso que su tesis está publicada y que todo el mundo puede consultarla, algo que se ha demostrado que era completamente falso, ya que sólo era accesible a través de la biblioteca de la universidad Camilo José Cela. Algunos miembros de C's comentan entonces por las redes sociales de que el propio Sánchez les amenazó después de su intervención en el congreso, afirmando "Os vais a enterar". Algo que por lo menos a mí me recuerda a ciertos hechos que se vivieron en España hace algunas décadas. Cuando ese mismo día, los medios de descomunicación acuden en masa a la biblioteca universitaria para ver la tesis doctoral del presidente, algunos medios comienzan a hablar de la posibilidad de un plagio en la propia tesis. Conforme van pasando las horas, las pruebas de que Sánchez ha plagiado su tesis se acrecientan, hasta el punto de que el diario ABC publica en su portada que Sánchez había cometido un plagio. Pues bien, después de estas informaciones, unidas a otras que se han publicado, el propio Sánchez amenaza a los medios con interponerles una denuncia si no se retractan de lo publicado, algo que por lo menos el ABC no ha hecho hasta esta hora de la noche, sino que se ha ratificado en sus afirmaciones.

Bueno, después de este resumen cabe preguntarse lo siguiente; ¿A qué espera Pedro Sánchez para convocar elecciones generales cuanto antes? La pregunta es algo lógica si se entiende que la honestidad del presidente del gobierno ha caído en picado debido a las últimas informaciones. En otro país de nuestro entorno, estas publicaciones provocarían la dimisión inmediata del jefe del gobierno, y más si de por medio ha habido coacciones y amenazas a partidos políticos y a medios de desinformación (Sí, los medios españoles seguirán siendo a pesar de todo medios de desinformación), por cual hace aún más preocupante el escenario que se está viviendo en un estado que se hace llamar a sí mismo "Democrático" y "De Derecho". En una situación como la actual, lo más lógico sería que en este caso el partido de la oposición, en este caso el PP, presentase de forma inmediata una moción de censura para desalojar a un tipo que con el paso de los días se está viendo que es más peligroso de lo que se creía. El problema viene en que el propio líder de la oposición (O eso dice ser él) está pringado como todos sabemos en el polémico caso de su máster, lo cual deja al jefe del gobierno y al de la oposición en la misma altura moral. Y lo dice uno que hace sólo un par de meses dio su apoyo expreso a Pablo Casado para las primarias del PP. Ante la deslegitimación moral que posee Casado a la hora de interponer una moción de censura que en todo caso debería tener como único objetivo la convocatoria inmediata de unas elecciones generales, cabe pensar que la pelota debe pasarse pues a nuestro veleta favorito; Albert Rivera. El líder de C's sería pues el encargado de presentar su propia moción de censura aunque él no sea el candidato a la presidencia del gobierno. ¿Qué problema hay ahora? Pues que para que una moción de censura sea recogida, ésta debe de reunir como mínimo treinta y cinco firmas de los diputados que presentan dicha moción, y Ciudadanos sólo tiene treinta y dos diputados en el congreso.

Ante este enorme berenjenal cabe preguntarse; ¿Y cómo coño se echa a Pedro de la Moncloa? La respuesta es bien sencilla: No hay forma posible para echar a Sánchez de la presidencia del gobierno. Los motivos ya los expuse el otro día cuando hablé acerca de los 100 primeros días. El PSOE está en minoría parlamentaria, y se sustenta con los votos de Podemos, los cuales ya han visto que la única forma de obtener poder es a través de un pacto de gobierno con el PSOE, por lo que la posibilidad de que Podemos deje de apoyar al PSOE es nula. Al PSOE por su parte les conviene mantenerse en el poder estos dos años que restan de legislatura para poder obtener nuevamente rédito electoral, y si no fuese así, aprovechar su breve y quizás última estancia en el gobierno para enchufar a toda su red clientelar, así como provocar la división, el caos y la inestabilidad política, social y económica. Tenemos pues Sánchez para rato. Por cierto un Sánchez que hoy mismo ha utilizado la imagen de sus dos hijas menores de edad para venderse como una víctima de un linchamiento político, lo cual demuestra la bajeza personal de este miserable. Ante esta situación no es de extrañar que el gobierno saque en pocos días a Franco del Valle de los Caídos e incluso vestido con traje de flamenca, con el objetivo de hablar nuevamente del difunto y que se disuelva el escándalo político que se ha creado estos días. Mucha gente daba por hecha la dimisión de Sánchez tras conocerse el plagio de su tesis, pero conviene recordar que el hasta hace tres meses presidente del gobierno, Mariano Rajoy, fue acusado hace cinco años de haber recibido sobresueldos ilegales por parte de su tesorero, y que hasta el pasado mes de junio no salió de la presidencia del gobierno, por cierto de manera forzada debido al triunfo de la moción de censura, por lo que la posibilidad de que Sánchez abandone esa presidencia que tanto trabajo le ha costado alcanzar, y que ha alcanzado contra todo pronóstico, es nula.

Para terminar debo añadir que desde el año 1976, se daba por hecho que todos los presidentes del gobierno de España iban a durar dos telediarios como mucho. Sucedió en 1976 cuando el rey Juan Carlos nombró a Adolfo Suárez como presidente. La mayoría de los medios de descomunicación creían que el nuevo jefe del ejecutivo duraría un año como mucho. Finalmente sería presidente del gobierno durante casi cinco años. De Calvo Sotelo prefiero no hablar, puesto que su paso por el gobierno fue breve. Algunos creían en 1982 que Felipe González iba a durar lo mismo que un caramelo en la puerta de un colegio debido a su inexperiencia y su juventud. El muchacho acabaría gobernando España durante catorce años. En 1996 todos creían que después de catorce años de felipismo, Aznar iba a durar menos que Amadeo de Saboya. Para sorpresa de todos, el líder del PP gobernaría España durante ocho años. Ya en 2004 todos pensaban que el gobierno de Zapatero sería muy breve debido a las formas en las que el líder del PSOE llegó al poder como consecuencia de los atentados del 11-M. Finalmente, ZP continuaría en el poder durante siete años y medio. En 2011 llegó Rajoy, el cual muchos creían a mediados de 2012 que su paso por el gobierno sería breve como consecuencia de la crisis de deuda. Para sorpresa de todos, Mariano ha conseguido permanecer en el gobierno durante casi siete años. Tras estos antecedentes cabe preguntarse; ¿De verdad alguien se piensa que el final de Pedro Sánchez en el poder está cerca? Aquí hay Pedro para rato, como mínimo hasta 2020, a partir de ahí ya se verá...

En estas circunstancias, lo más lógico sería que Ciudadanos presentase una moción de censura con un candidato independiente y con el apoyo de algunos diputados populares. Posiblemente la moción de censura no saldría adelante, pero el gobierno quedaría aún más debilitado y sus socios se verían aún más retratados al apoyar a un presidente tan indecente como aquel al que censuraron por esa misma indecencia hace tres meses. Pedro Sánchez ya no es ejemplo de nada, si es que alguna vez lo fue. Su única salida es la de convocar elecciones generales cuanto antes y largarse junto con todos sus compañeros de partido a la otra punta del mundo. Como dicho escenario no se va a producir, la única solución es la de rezar para que estos dos años pasen lo más rápidamente posible. En 2020 volveremos pues a un escenario en el que habrá dos candidatos del bipartidismo manchados por sus escándalos académicos. Salga quien salga, España saldrá perdiendo. Con la vuelta del bipartidismo los españoles tendrán que elegir entre un tipo acusado de plagiar su tesis doctoral, el cual ha entregado y vendido España a sus enemigos, y un tipo acusado de irregularidades en su máster universitario, el cual va pregonando a los cuatro vientos "Vivas al rey" hasta para ir al water, dando con ello un discurso monárquico que ni siquiera el cortesano más pelota diría en 1618. Este es el nivel y la situación en la que se encuentra España tras este sonoro escándalo del que seguramente el propio Pedro Sánchez saldrá airoso con la ayuda de los medios de descomunicación progres. Pedro Sánchez sigue resistiendo pues, la cuestión es ¿Cuánto resistirá España? Hasta el 2030 como quiere Sánchez, desde luego que no.

sábado, 8 de septiembre de 2018

100 días de desgracia

Este próximo lunes se cumplirán los 100 días de gobierno de Pedro Sánchez. El término de los 100 primeros días tuvo su origen en los tres meses de gobierno transcurridos desde que Napoleón regresó de la Isla de Elba y recuperó el trono de Francia, hasta su derrota definitiva en Waterloo y posterior abdicación. Posteriormente este término sería reutilizado por el ex presidente de EEUU, Franklin Delano Roosevelt, que definió este tiempo como "El periodo de gracia" en el que el nuevo gobierno llevaría a cabo las reformas más urgentes y relevantes tras su llegada al poder. Pues bien, en la España de 2018 podemos catalogar este tiempo como "El periodo de desgracia", y es que si por algo se caracterizan estos primeros cien días de mandato de Pedro Sánchez es por haber traído nuevamente a nuestro país las viejas rencillas, el rencor, el odio y las heridas de la guerra civil y la dictadura, que se suponían que ya habían cicatrizado. En estos cien días de desgobierno, no se puede afirmar que el gobierno de Pedro Sánchez haya llevado a cabo una gestión beneficiosa para la ciudadanía, todo lo contrario. En estos tres meses, el gobierno del PSOE se ha servido de Reales Decretos Leyes para llevar a cabo medidas progresistas con las que no se consigue ningún beneficio en pos de la sociedad española, sino en recuperar los votos perdidos de su electorado. Un gobierno pues decidido en profundizar aún más en la actual crisis política, social y económica que España lleva viviendo desde hace ya una década.

Antes de hablar sobre la desastrosa gestión de Pedro Sánchez al frente del gobierno de España, debo hacer un análisis sobre cómo el PSOE ha vuelto al poder este pasado verano y qué se esconde realmente detrás de la ya histórica moción de censura que se produjo en junio de este año. Como todos sabemos, España pasó en sólo una semana de aprobar los presupuestos generales del estado que garantizaban la gobernabilidad del PP y de Mariano Rajoy hasta 2020 a producirse la salida inmediata de éstos del poder tras haber sido aprobada por mayoría absoluta en el congreso la moción de censura registrada tras la sentencia del caso Gurtel. Hasta aquí la historia es conocida por todo el mundo, pero ¿Y si en realidad hubo algo más detrás de todo esto? A nadie se le escapa que en junio de este año, la legislatura estaba en su ecuador y por lo tanto comenzaba la segunda parte de ésta. Tras la sentencia del caso Gurtel, muchos especulaban sobre la posibilidad de que Rajoy convocase elecciones generales inminentes. Unas elecciones que de haberse producido hubiesen dado la victoria, si no en votos en escaños, a Ciudadanos y a Albert Rivera, con lo que definitivamente el bipartidismo en España hubiese acabado definitivamente. ¿Qué mejor ante el grave escenario que se había abierto en España? Pues presentar una moción de censura por parte del PSOE. Una moción en la que el gobierno de Rajoy se encargó de acelerar los trámites para su celebración lo antes posible. ¿El resultado? Todos lo sabemos; Pedro Sánchez ganó la moción de censura y al día siguiente tomó posesión de la presidencia del gobierno, poniendo fin a casi siete años de gobierno de Mariano Rajoy. Ese es el resultado principal, pero ¿Y el resultado de fondo? Un resurgimiento del bipartidismo que se creía ya por imposible. Desde el cambio de gobierno, tanto el PSOE como el PP han vuelto a acaparar las portadas en detrimento de Ciudadanos y Podemos, lo cual convierten solamente a los de Albert Rivera y Pablo Iglesias en meros diputados muletas, necesarios a la hora de apoyar al PSOE o al PP para formar gobierno.

¿Quién ha salido perdiendo de todo esto? Lógicamente Ciudadanos, que han visto perdida su quizás única oportunidad para alcanzar la Moncloa debido a la nefasta gestión que Rivera llevó a cabo tras el estallido de la sentencia del Gurtel. ¿Quién ha salido ganando en parte? Podemos, por supuesto. Los de Pablo Iglesias saben perfectamente que su "Asalto al poder" es imposible, y que sólo podrán alcanzar éste si es a través de un pacto de gobierno con el PSOE. Con la moción de censura se ha conseguido volver al sistema bipartidista en un momento en el que el sistema consitucional echa aguas por todas partes y se hunde cuan Titanic poco a poco. ¿Quién habla ya de Albert Rivera y de sus posibilidades para ser presidente del gobierno?, ¿Quién habla ya de un gobierno podemita liderado por Pablo Iglesias? Nadie. El bipartidismo ha vuelto, y ha vuelto con fuerza y para quedarse. Llegados a este punto cabe añadir ¿De verdad fue tan inesperado e imprevisto el cambio de gobierno como todos creímos?, ¿O se trató más bien de una operación orquestada por el PP y por el PSOE para llevar a cabo un traspaso de poderes dentro del sistema bipartidista ante la imposibilidad de hacerlo a través de unas elecciones generales? Hay que recordar que de haberse convocado elecciones en mayo, el PSOE jamás hubiese vuelto no sólo a ganar unas elecciones, sino a convertirse con toda probabilidad en segunda fuerza política. Ante la llegada de unos nuevos, ¿Por qué no un pacto encubierto para refortalecer el bipartisimo? También debo añadir que aunque no recuerdo en concreto el medio en el que lo leí, sí recuerdo haber leído una noticia en los días posteriores a las elecciones generales del 20-D. En dicha publicación se hacía hincapié en una oferta que Mariano Rajoy había ofrecido a Pedro Sánchez: Un apoyo o abstención del PSOE a un gobierno del PP presidido por Rajoy, a cambio de un relevo en la presidencia en 2018, concretamente en el ecuador de la legislatura, en favor del PSOE y de Pedro Sánchez. Es decir, una presidencia compartida en la que durante la primera parte de la legislatura habría un gobierno popular, y en la segunda un gobierno socialista. Curiosamente, las fechas en las que se ha producido el cambio de gobierno coinciden con las expuestas en la noticia que leí en diciembre de 2015, por lo que cabe hacerse la siguiente pregunta; ¿Fue la moción de censura una operación orquestada desde el propio estado para asegurar la superviviencia del bipartidismo? En lo que a mí respecta, cada día estoy más convencido de que sí.

Bien, dicho esto ahora toca hablar sobre el motivo por el que esta noche escribo; Los 100 primeros días de presidencia de Pedro Sánchez. Cabe añadir que nuestro protagonista no pudo empezar de la peor manera posible su mandato. Sólo una semana después de la toma de posesión de sus ministros, el nuevo ministro de cultura, el mediático Maxim Huerta, dimitió al hacerse público que sólo unos años antes había defraudado a hacienda más de 200.000 euros. Todo un tiro en el pie para un gobierno en el que Pedro Sánchez había designado más ministras que ministros por el mero hecho de buscar "La paridad" (Aunque en dicha paridad prevaleciese claramente el sexo femenino por encima del masculino). Después de este bochornoso espectáculo se produce la aprobación para la recuperación de la sanidad universal y gratuita para todos los inmigrantes irregulares. Tras esta polémica decisión aparece el "Aquarius", un barco repleto de más de 600 refugiados provenientes de diversos países africanos. Ante la negativa del nuevo gobierno italiano de hacerse cargo del barco, el gobierno de España anuncia su intención de acoger el barco y dar asilo a todos los inmigrantes embarcados. Este anuncio provoca un efecto llamada donde los inmigrantes africanos desembarcan día sí y día también en las costas de nuestro país, mientras desde Ceuta y Melilla se producen cotidianamente asaltos a las verjas fronterizas y agresión con cal viva y ácido a la policía y a la guardia civil, como sucedió hace un par de semanas. ¿La respuesta del gobierno a todo este despropósito? Ponerse de perfil y dar un bajo respaldo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, sin visitar siquiera a los policías y guardias civiles heridos en los hospitales. Pero aquí no termina la historia. A finales del mes de junio, Pedro Sánchez acuerda con la canciller alemana, Angela Merkel, acoger también a los refugiados que se encuentran actualmente en el país germano. Como remate a esta locura, en agosto hace su reaparición el famoso barco "Aquarius", repleto esta vez de cerca de 150 personas. Ante la negativa esta vez del gobierno de acoger nuevamente el barco debido al descontrol vivido en las fronteras como consecuencia del efecto llamada, Francia decide negociar con Malta el reparto de los inmigrantes embarcados. En esta negociación se acuerda que España acoja a un total de 60 inmigrantes de 141 aproximandamente. Los ochenta restantes se repartirían entre los diversos países de la Unión Europea. Ante esta nueva humillación por parte del gobierno de España, aparece la confirmación del propio Pedro Sánchez de la noticia, enorgulleciéndose de haber sido él quien ha liderado los acuerdos entre Europa y Malta en los que España se llevaba la peor parte. Pocas horas después, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, desmentiría al jefe del gobierno español y confirmaría que ha sido Francia y no España el país que ha liderado estos acuerdos, poniendo por partida doble a Pedro Sánchez en una situación humillante.

Pocos días después de su llegada al gobierno, el propio Pedro Sánchez anunciaría en su primera entrevista como presidente del gobierno a TVE que no estaba dispuesto a convocar elecciones generales, tal y como él mismo se había comprometido antes de ganar la moción de censura, y apostaba por agotar la legislatura hasta junio de 2020. Ante esta situación, desde algunos sectores apostaron por la celebración inmediata de unas nuevas elecciones generales, sin embargo Sánchez no estaba dispuesto a jugarse el cargo que con tanta dificultad había llegado a alcanzar. Desde entonces la actitud del ejecutivo ha sido la de un gobierno con claros y peligrosos tintes totalitarios en los que se ha hecho un uso desmedido del Real Decreto Ley, a falta de una mayoría parlamentaria del PSOE que le permita aprobar sus propias propuestas legislativas. En el mes de agosto, el gobierno socialista ha aprobado por primera vez y sin acuerdos con la oposición una reforma del Código Civil, en la que se alteraba la patria potestad en aquellos casos donde hubiese "Violencia de género". Toda una situación insólita, propia de un gobierno totalitario, además de un acto de dudosa legalidad constitucional. Pero por si todo esto era ya grave y preocupante, hace sólo un par de semanas se anunció la intención del gobierno de reformar junto con Podemos la ley de estabilidad presupuestaria por vía de urgencia, con el objetivo de impedir que el senado (Con mayoría absoluta del PP) vetase la propuesta del gobierno para el techo de gasto en 2019, así como los presupuestos generales del estado para el próximo año. Un movimiento con claros tintes totalitaristas que de momento ha provocado que el gobierno tramite esta reforma por vía ordinaria y no por vía de urgencia, debido al voto en contra de PP y C's. Con este revés la posibilidad de que la reforma para impedir que la oposición vete el techo de gasto y los presupuestos sigue adelante, sólo que el gobierno tendrá que esperar un poco más de lo que ellos querían para aprobarla. Con esta grave decisión, el gobierno del PSOE se encamina hacia un sistema unipartidista en el que la oposición corre serios riesgos de ser excluida en la toma de decisiones legislativas.

Con estas decisiones, más propias de un sistema dictatorial que de una supuesta democracia representativa, el gobierno del PSOE gana tiempo para no convocar esas elecciones generales que con tanto fervor defendían antes de su llegada al poder. Como ejemplo cabe añadir las declaraciones de la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, donde afirmó que no se convocarán elecciones generales porque "No les convienen a los ciudadanos". Toda una declaración que demuestra la bajeza moral de esta impresentable, así como de su jefe y todos sus compañeros en el consejo de ministros. Un consejo de ministros que desde su llegada ha llevado a cabo el acercamiento de presos etarras a las cárceles del País Vasco como consecuencia del comunicado de la banda terrorista ETA el pasado mes de mayo donde anunciaban su disolución. Un acercamiento de presos que el gobierno ha llevado a cabo faltándole el respeto a todas las víctimas del terrorismo, así como a la ciudadanía española en su conjunto. Otra de las primeras medidas del nuevo gobierno fue el acercamiento de los presos catalanes a las cárceles de Cataluña. Todo un despropósito y una falta de respeto hacia la sociedad española, la cual ha vivido hace tan sólo un año la mayor crisis política y social que se recuerda desde la guerra civil. Junto con el acercamiento de presos, el gobierno ha llevado a cabo un acercamiento de posiciones con el nuevo gobierno catalán presidido por Quim Torra. Desde algunos sectores se habla de la posibilidad de darle a Cataluña un reconocimiento fiscal propio dentro del estado español, así como una serie de distinciones, entre las que se encontrarían el reconocimiento de Cataluña como una nación dentro del Reino de España. Así lo dejó entrever hace sólo dos días el propio Sánchez en una entrevista cuando afirmó que el fin de la crisis catalana acabará con "Una votación para aumentar el autogobierno en Cataluña". Toda una declaración de intenciones en las que se desprendía también la intención del presidente del gobierno de aprobar nuevamente el estatuto catalán aprobado por Zapatero en 2006 y que en 2010 tumbó el Tribunal Constitucional al anular varios artículos considerados inconstitucionales y que ahora el PSOE pretende de nuevo incluir en dicho estatuto. Todo ello mientras en Cataluña se recrudece cada día más el enfrentamiento civil entre independentistas y unionistas a consecuencia de la ya famosa "Guerra de los lazos amarillos". En resumen, lo llevado a cabo por Sánchez supone toda una traición sin paliativos a España y a esa constitución que el propio Sánchez prometió guardar y hacer guardar en su toma de posesión. En lo que respecta al País Vasco cabe añadir que desde algunos medios se habla sobre la posibilidad de que los acercamientos de los presos etarras no se queden ahí, sino que vayan acompañados incluso de puestas de libertad de algunos de los asesinos. Con estas decisiones tanto en Cataluña como en el País Vasco se confirma el alto precio que Pedro Sánchez está dispuesto a pagar para devolverle el favor a los nacionalistas, independentistas y proetarras que apoyaron su llegada al gobierno a través de la moción de censura.

Aunque la moción de censura al gobierno del PP fue según el propio Sánchez "Para acabar con un gobierno manchado por la corrupción", su propia llegada a la Moncloa ha estado cargada durante estos tres meses de clientelismo y enchufismo como nunca antes se había visto con tanto descaro en la política española. Más de 500 personas han sido fichadas para altos cargos de responsabilidad en las administraciones públicas y principales instituciones del estado desde la llegada del líder socialista, desde amigos hasta familiares. Pero sin lugar a dudas el fichaje que más polémica ha levantado, y con razón, ha sido el fichaje de su propia mujer, Begoña Gómez, como directora en el Instituto de Empresa. Toda una desvergüenza absoluta proveniente de aquel que acusó en su momento al entonces presidente del gobierno de ser una persona "Indecente" por cobrar sobresueldos ilegales en su partido. Probablemente en un país sensato y democrático, el jefe del gobierno no sólo dimitiría en dichas circunstancias sino que jamás se habría atrevido siquiera a enchufar a su mujer de una forma tan descarada y miserable. Aún así, la polémica e incluso los "Abusos de poder" del presidente del gobierno no se quedan aquí; En julio, el jefe del gobierno acudió con su mujer a Castellón para asistir a un concierto, utilizando con ello un avión oficial del estado para desplazarse en dicho viaje. Para más inri, la vicepresidenta del gobierno excusó el viajecito entre el presidente y la primera dama afirmando que "El concierto entraba dentro de la agenda cultural del jefe del gobierno". Ahí es nada. Para más señas, desde Moncloa se afirmó que el viaje entraba dentro de una serie de actos entre los que se encontraba una entrevista con el presidente de la generalitat valenciana, Ximo Puig. Lo que no dijo Moncloa fue que esa entrevista duró 45 minutos y que sólo sirvió como excusa ante los medios para justificar la escapada del presidente y su mujer. Pero aquí no acaba la cosa, durante estos tres meses la exhibición de Sánchez como nuevo presidente ha sido un no parar. En varias ocasiones se le ha visto ya hacer uso del helicóptero del que los presidentes del gobierno disponen en Moncloa para hacer viajes cortos. Lo hizo por ejemplo hace un par de semanas, cuando hizo nuevamente muestras de su exhibicionismo presidencial al reunir a todo su gobierno en la finca estatal de Quintos de Mora, llegando a ella en helicóptero mientras todos sus ministros lo hacían en coche oficial, así como en otros desplazamientos de corta distancia. También su exhibicionismo lo llevó a cabo cuando invitó a Angela Merkel al palacio de las Marismillas en Doñana. Allí Sánchez ofreció una rueda de prensa en medio del palacio veraniego y recorrió con Merkel el complejo presidencial. Se puede decir pues que nuestro presidente es un tipo narcisista, el cual disfruta haciendo exhibicionismo de su poder y vacilando de su nueva posición política.

Otra cuestión que también ha sido trascendental es la renovación de la dirección de RTVE. El nuevo gobierno se propuso desde el minuto uno despedir a todo el personal proveniente de la época de gobierno de Rajoy. Tras barajarse varios periodistas afines a los medios de izquierdas, el gobierno del PSOE y Podemos acordaron designar como nuevo presidente de RTVE a Tomás Fernando Flores, una candidatura que finalmente no salió adelante, lo que llevó al gobierno del PSOE a pactar con Podemos una "Administración provisional" en el ente público, liderada esta vez por la periodista Rosa María Mateo, cuya candidatura finalmente sí fue aprobada por el congreso de los diputados. Desde la llegada de Mateo a la dirección de RTVE, todo han sido purgas dentro de dicha casa. Se han vuelto a nombrar a personajes destacados de la época de Zapatero en puestos relevantes en RTVE y se ha dado un giro a la izquierda en términos de comunicación. Como prueba de ello esta semana se ha producido un curioso episodio en los nuevos programas de "Los desayunos de TVE", dirigidos ahora por Xabier Fortes. En dicho programa se produjo una entrevista a Albert Rivera, donde Fortes se refirió a Cataluña como "Un país", lo cual deja entrever que la nueva política izquierdista en RTVE también va dando sus frutos. Otro hecho destacado ha sido el veto por parte del gobierno a la emisión de un programa en el mítico programa "Informe semanal" sobre los 100 primeros días de gobierno de Sánchez, cambiándolo por otro sobre el Valle de los Caídos. También destaca otro episodio ocurrido en el canal 24 horas, donde se refirió a los presos catalanes como "Presos políticos". Está visto y comprobado que Podemos y el PSOE quieren convertir RTVE en su propia "La Tuerka", lo cual a la vista de los acontecimientos, están consiguiendo.

En lo que respecta a la situación económica cabe decir que en estos tres meses la economía española ha comenzado nuevamente a dar síntomas de estancamiento. El dato más alarmante han sido las cifras del INEM del mes de agosto, donde el paro ha subido en cerca de 50.000 personas, la cifra más alta en ese mes desde 2011. Eso por no hablar de la escalofriante cifra de destrucción de empleo producida el 31 de agosto, que ya ha pasado a la historia como el día que mayor empleo se ha destruido en toda la historia de España. En total más de 300.000 empleos destruidos en un sólo día. También cabe destacar el número de cotizantes que durante el mes de agosto se han dado de baja en la seguridad social; Un total de más de 200.000 personas. Todo un indicador de por dónde pueden ir a partir de ahora los tiros en esta nueva etapa de gobierno socialista. El mismo gobierno socialista que ya ha anunciado un pacto con Podemos para subir el IRPF a aquellas personas que ganen más de 140.000 euros al año, y el mismo gobierno socialista que hoy mismo y tras sólo un año después de los atentados de Barcelona y Cambrils no ha descartado volver a vender bombas a Arabia Saudí, el país que comercializa con el Estado Islámico y que es responsable de los atentados que se están perpetrando en Europa. Toda una gravísima traición sin precedentes hacia el pueblo español, que ha sufrido en sus propias carnes el terrorismo islámico financiado por ese país al que el gobierno está dispuesto a seguir vendiendo bombas. Unas bombas que con toda seguridad y para desgracia nuestra volverán a España para que los terroristas puedan volver a masacrarnos en el futuro, y todo esto con la estimable ayuda de nuestro propio desgobierno.

Y para terminar he preferido dejar como último asunto el que sin duda es el más polémico y controvertido tema en estos 100 días de desgobierno socialista. Me estoy refiriendo a la decisión del gobierno de Sánchez de exhumar los restos de Francisco Franco, así como su firme intención de reformar y profundizar la ley de memoria histórica, la revisión de la historia transcurrida en España desde la guerra civil hasta el fin de la dictadura, y la decisión del gobierno de convertir el Valle de los Caídos en un "Cementerio civil". El pasado día 24 de agosto, el gobierno llevó a cabo la que según ellos es su medida estrella para la legislatura; La exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. Pues sí, después de casi cuarenta y tres años, la medida estrella de un gobierno es simple y llanamente la exhumación del cadáver de Franco, lo cual da una idea del proyecto de gobierno que tienen estos tipos. Más de cuarenta años después de la muerte de Franco y más de ochenta desde el estallido de la guerra civil, el gobierno ha decidido reabrir nuevamente las heridas de la guerra. Unas heridas que habían cicatrizado hasta la llegada al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su brillante idea de crear la sectaria y controvertida ley de memoria histórica. Con la llegada de Pedro Sánchez, el PSOE vuelve nuevamente a la carga y con más artillería que en 2007 para revivir el odio y el enfrentamiento entre los españoles. Con la aprobación de la exhumación de Franco también por Real Decreto Ley, el gobierno ha agilizado el proceso para sacar el cadáver, aunque la familia ya ha anunciado que se oponen firmemente a la decisión del gobierno, y que están dispuestos a recurrirla judicialmente. Por contra, el gobierno cuenta con el respaldo del Arzobispado de Madrid, por lo que la familia Franco cuenta con pocos apoyos a la hora de defender la permanencia de éste en el Valle de los Caídos. El gobierno ya ha anunciado su intención de exhumar a Franco antes de que acabe este año, por lo que es bastante probable que después de que el congreso ratifique el Real Decreto Ley de la exhumación, el gobierno decida dar el último y definitivo paso para sacar los restos del que fue jefe del estado español durante casi cuarenta años.

Desde el gobierno ya se ha anunciado que se les entregará los restos a la familia Franco, y que sólo en caso de que la familia desista de hacerse cargo de los restos, el gobierno será quien se encargue de enterrar a Franco "En un lugar digno". Aún así, la familia Franco ya ha anunciado su intención de hacerse cargo de los restos de su abuelo, por lo que la cuestión será cómo se va a producir la salida de éste del mausoleo. Para más inri, el gobierno anunció hace sólo unos días su decisión de convertir el Valle de los Caídos en un "Cementerio civil", lo cual ha hecho levantar sospechas de que el gobierno estaría dispuesto incluso a retirar la Cruz que preside el Valle de los Caídos, un extremo que Sánchez habría desmentido en una reciente conversación informal con un grupo de periodistas. Un desmentido que se produciría después de que el gobierno anunciara su firme intención de crear una "Comisión de la verdad" sobre la guerra civil y la dictadura. Una medida más propia de la sociedad totalitarista de Orwell en 1984 que de una sociedad supuestamente democrática y avanzada. ¿Quién redactará esa verdad?, ¿Cuál va a ser esa verdad, la auténtica o la que quieran imponer desde el gobierno?. No hay que darle muchas vueltas a la cabeza para saber cuál va a ser esa "Verdad oficial" implantada por el estado: Franco era el mal personificado, mientras que los republicanos eran seres de luz que tiraban claveles. Una versión que insulta a la inteligencia y que supondría una manipulación total a la historia de España.

Pero aquí no acaba esto. El gobierno ya ha anunciado su intención de reformar la ley de memoria histórica. Una reforma de la que ya se está dando algunas pistas y donde se habla de la posibilidad de condenar a penas de prisión de dos años de cárcel a aquellas personas que hablen en público bien de Franco o de la dictadurá en sí. También se habla de la posibilidad de multar a dichas personas, e incluso de inhabilitar a aquellas personas procedentes del sector educativo que hagan públicos estos comentarios. Toda una ley que atenta contra la libertad de expresión que recoge la constitución y que de aprobarse convertirá España en un estado totalitario definitivamente, donde las personas no podrán alejarse de la "Verdad" expuesta por el gobierno. Todo un fascismo encubierto de antifascismo. Por si fuera poco, el gobierno también estaría dispuesto a retirar todos los títulos nobiliarios concedidos por Franco, así como derogar todas las decisiones judiciales llevadas a cabo durante la dictadura. En resumen, toda una serie de medidas surrealistas que tienen como único objetivo el de remover los cimientos de la guerra civil y enfrentar nuevamente a los españoles en el momento más grave que atraviesa nuestro país desde esa misma guerra que ahora el gobierno quiere reabrir en favor de esa memoria histórica. Una memoria histórica a la que ya se están apuntando los de ERC y el PdCAT, que exigen al gobierno que pida perdón por el fusilamiento del ex presidente de la generalitat catalana, Lluis Companys, en 1940.

Este es el resumen de los primeros 100 días de desgracia de Pedro Sánchez, un tipo cuyo proyecto político no es otro que el de reabrir las viejas heridas de la guerra y enfrentar nuevamente a la sociedad española en uno de los peores momentos que atraviesa nuestro país a lo largo de su historia. Personalmente creo que estos 100 primeros días de gobierno han sido los peores de un ejecutivo desde la instauración del sistema constitucional en 1978. No hay nadie, ni siquiera el propio Zapatero o el propio Rajoy, que haya sido capaz de acumular una gestión más nefasta en tan poco tiempo. En estos cien días, las medidas llevadas a cabo por el gobierno de Sánchez han sido más beneficiosas para los refugiados e inmigrantes que para los españoles en sí. Supongo que todo esto estará relacionado con la famosa visita que el empresario, multimillonario y especulador judío, George Soros, realizó a Moncloa en junio, donde se entrevistó con Pedro Sánchez pocas semanas después de tomar éste posesión de su cargo. Toda una declaración de intenciones de cuál va a ser el objetivo de este gobierno durante estos dos años: Más inmigración, más LGBTI, más feminismo, más aborto, y más derroche del gasto público, como ayer se pudo comprobar en la reunión entre Sánchez e Iglesias al acordar éstos un aumento en el gasto público. Todo ello mientras mantienen ocupada a la población en debates absurdos e inútiles como son la exhumación de Franco y la recuperación de la memoria histórica.

Podemos decir pues que el gobierno de Sánchez es un gobierno en funciones. Un gobierno que no tiene capacidad de legislar, y que se dedica solamente a llevar a cabo medidas de carácter progresista para recuperar los votos perdidos hace cerca de una década. Aún así el gobierno de Sánchez tiene bastantes posibilidades de agotar la legislatura, ya que como se pudo comprobar ayer, Podemos tiene bastante interés en apoyar los presupuestos para el 2019, por lo que es posible que Sánchez pueda agotar su mandato hasta mediados de 2020 mientras Iglesias ejerce de facto como vicepresidente del gobierno y director de RTVE. La izquierda ha vuelto y ha vuelto a lo grande, como hace ochenta y dos años, con un frente popular por todo lo alto. El PSOE sabe que esta puede ser su última ocasión de tocar el poder, y Podemos sabe que esta puede ser la única ocasión en la que puedan disfrutar de ese poder, por ello exprimirán todo lo que puedan lo que resta de legislatura para prolongar su estancia en él. Por ese motivo el PSOE no convocará de ninguna de las manera elecciones generales, pase lo que pase, y por ese motivo Podemos apoyará y mantendrá en el gobierno al PSOE hasta 2020. Al igual que Aznar afirmó tras su llegada al gobierno en 1996 que su principal objetivo era durar, Sánchez tiene como único objetivo mantenerse como presidente hasta 2020 como mínimo, ¿Después? Ya se verá lo que ocurre. Es probable que el PSOE gane por la mínima, o que incluso el PP gane las elecciones nuevamente, pero eso es lo de menos en estas circunstancias. En la España actual las elecciones las puede ganar un partido pero quien accede al poder finalmente es la cuarta fuerza política, por ello es batante probable que incluso con una derrota frente a la derecha, la izquierda vuelva a pactar entre ellos y continuar otros cuatro años como mínimo su estancia en el gobierno. Este nuevo frente popular coliderado por Sánchez e Iglesias harán todo lo posible para continuar y consumir la labor inacabada del frente popular original de 1936. En sólo 100 días, Sánchez ha conseguido reabrir las viejas rencillas, resucitar a las "Dos Españas", exhumar cadáveres y convertir nuestro país en el coladero de los inmigrantes y refugiados. Todo ello en sólo 100 días de desgracia y desgobierno. A partir de ahora ¿Qué nos tendrá deparado el líder socialista de aquí a las elecciones de 2020? Habrá que esperar y ver qué nos deparan los acontecimientos, pero desde aquí digo que nada bueno. Sánchez será finalmente quien haga realidad la célebre frase de su compañero de partido, Alfonso Guerra: "A España no la va a reconocer ni la madre que la parió". Ese es el objetivo de Pedro Sánchez de aquí a dos años, como mínimo, y parece que lo está consiguiendo y con creces, pero en el mal sentido.