martes, 2 de junio de 2026

Fernando VII: una desgracia nacional


A pesar de haber escrito un par de entradas sobre la época, todavía no había dedicado una entrada a uno de los personajes históricos españoles más controvertidos de los últimos doscientos años: Fernando VII, rey de España, denominado por la mayoría como "el rey felón". En estos momentos en los que nuestro país se encuentra sumido en una gravísima crisis de corrupción y de inestabilidad institucional, todas las miradas se fijan ahora en el todavía presidente del gobierno, Pedro Sánchez, un tipo que ha sido definido por muchos como el gobernante más pésimo que ha tenido lugar en España desde Fernando VII. Una comparación que también se hacía en su momento con su mentor y ahora imputado, el ex presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

En estos momentos en donde hasta la bandera de España se cae al suelo mientras es izada en el desfile de las Fuerzas Armadas, mostrando con ello una metáfora de la fragilidad nacional y de cómo se encuentra el país e incluso supone un mal presagio, según algunos, de lo que estamos viviendo y de lo que nos queda por vivir, creo que es el momento oportuno de hablar de este personaje, Fernando VII. Un personaje el cual no dudó ni un solo momento en traicionar a su padre para convertirse en rey en el fallido intento de golpe de Estado de 1807, conocido como "la conjura de El Escorial". 

Aquella conjura, que acabó con Carlos IV, entonces rey de España, ordenando la detención de su hijo Fernando, entonces príncipe de Asturias, fue solo la antesala de lo que ocurriría al año siguiente, concretamente en marzo de 1808, cuando se produce el motín de Aranjuez y la caída del entonces primer ministro, Manuel de Godoy, leal a Carlos IV, supuesto amante de la reina María Luisa de Parma y enemigo acérrimo del príncipe Fernando. Tras la caída de Godoy por parte de los partidarios de Fernando, se produce la abdicación forzosa de Carlos IV en favor de su hijo. Comienza entonces el primer reinado de Fernando VII, el cual con tan solo veinticuatro años se convierte en rey de España tras un motín popular, planeado por sus partidarios. 

Pero la alegría le iba a durar poco a Fernando, ya que en mayo de 1808 se produce el viaje a Bayona, donde se reunirá con Napoleón Bonaparte (entonces ya emperador de los franceses), con su padre, el destronado Carlos IV, y con Godoy. En una brillante y estratégica encerrona, Napoleón obtiene en tiempo record la abdicación tanto de Fernando (cuya Corona vuelve a ser devuelta a Carlos IV) como de su propio padre, el cual abdica en favor de Napoleón, proclamando posteriormente a su hermano José Bonaparte como nuevo rey de España. Con estas abdicaciones, los Borbones dejan España a merced de los franceses sin importarles demasiado las consecuencias que sufrirá el país que hasta ese momento ellos habían dirigido. 

De esta forma, tanto Fernando como Carlos (al igual que Godoy) se convierten en prisioneros acomodados de Napoleón mientras en nuestro país estalla una de las guerras más cruentas de cuantas se recuerdan en la historia contemporánea de España: la Guerra de la Independencia. Una guerra que duraría seis años mientras José I gobernaba como podía el país y Fernando observaba desde el castillo francés de Valançay los acontecimientos. Fernando tuvo en todo momento una relación cordial e incluso humillante hacia Napoleón, con la esperanza de que éste le devolviese la Corona de España si los acontecimientos en nuestro país acababan finalmente dándole la victoria a los españoles, los cuales luchaban por un rey destronado al cual le era indiferente el destino de sus súbditos. 

Ya en diciembre de 1813, y tras la derrota francesa en España, José I abdica la Corona española y Napoleón designa a Fernando, que entonces cuenta con veintinueve años, como nuevo rey de nuestro país tras ser forzado a abdicar seis años antes en Bayona. ¿Qué ocurre entonces? Que Fernando VII comienza su segundo reinado en un contexto político e histórico completamente distinto al de 1808. Ante la no sumisión de las Cortes españolas a José I y al Estatuto de Bayona (primera Constitución española, aunque nunca reconocida como tal), éstas se reúnen en Cádiz y acuerdan aprobar el 19 de marzo de 1812 la denominada "Constitución de Cádiz". 

Una Constitución de corte liberal en la que el rey veía limitado sus poderes y por primera vez se le concedía derechos a los ciudadanos, los cuales eran desde entonces los únicos soberanos de la nación. Ante tal situación, la cual era inconcebible para un monarca de ideas absolutistas y despóticas como Fernando, éste lleva a cabo un golpe de Estado en mayo de 1814, justo tras su regreso a España (sus padres y Godoy siguieron exiliados de por vida), y deroga por completo la Constitución gaditana. Esto provoca un shock en toda la sociedad española, la cual esperaba que el rey por el que muchos habían luchado y muerto durante la Guerra de la Independencia, jurase sobre la denominada "Pepa" y aceptase el nuevo estatus político y jurídico que las Cortes habían inaugurado en 1812. 

¿El resultado de todo esto? Una crisis sin precedentes en España donde los liberales y los absolutistas defenderían hasta el límite sus ideales mientras Fernando VII ordenaba el arresto y la represión de todos aquellos liberales que habían luchado por la Constitución de 1812. Ante esta situación se produce un nuevo escenario de tensión en todo el país, lo que provoca una serie de pronunciamientos militares de tipo liberal mientras Fernando VII gobierna sin límites y devuelve los privilegios estamentales a la nobleza y al clero. 

Todo esto provoca que, como consecuencia de la Guerra de la Independencia y la posterior crisis creada por el rey y las tensiones constantes en la península, las provincias españolas en América comiencen a defender las ideas liberales e incluso la independencia de sus territorios de la Corona española, lo cual se va materializando a lo largo de los próximos años, donde territorios como México, Bolivia, Perú, Argentina, Chile, Venezuela, Ecuador, Panamá, Colombia, etc, se van independizando de España en un periodo de algo más de una década. De esta forma, en poco más de diez años, España pierde de forma progresiva su histórico y extenso Imperio. 

Mientras España pierde su Imperio conforme avanza el reinado de Fernando y sus represiones, en la península se vive en un estado constante de tensión y pánico, el cual acaba finalmente con el pronunciamiento liberal en 1820 del coronel De Riego, iniciando con ello una serie de guerrillas entre los liberales y los absolutistas provocando finalmente la derrota de los estos últimos y el juramento, contra su voluntad, de Fernando VII sobre la Constitución de Cádiz, la cual vuelve a ser restablecida, dando con ello comienzo al denominado "Trienio Liberal". 

Al inicio del Trienio Liberal en 1820, los absolutistas se oponen a todo tipo de instauración liberal y a la apertura de nuevos derechos en España, así como a la supresión de los privilegios del Antiguo Régimen. Fernando se ve obligado mientras tanto a reinar de forma limitada y a ver de forma resignada cómo debe compartir su poder con las Cortes dentro de un sistema que proclama que la soberanía nacional reside en la nación española y no en el rey. El monarca convive pues durante tres años y contra su voluntad con un sistema político que desprecia y rechaza en todas sus vertientes.

Tras varias sublevaciones y el estallido de una Guerra Civil en España en 1822 entre liberales y absolutistas, Fernando decide acudir en ayuda de "la Santa Alianza", un pacto político y militar firmado por las Monarquías absolutistas en Europa tras la caída de Napoleón, con el objetivo de ayudar al país, o mejor dicho, al soberano absolutista que estuviese en serios problemas. Es entonces cuando desde Francia se envían a los denominados "Cien Mil Hijos de San Luis", un contingente del ejército francés que invade España con el objetivo de liberar a Fernando VII del régimen liberal surgido tras el pronunciamiento del coronel De Riego en 1820. De esta forma, los franceses volvían a invadir España, esta vez bajo las súplicas de Fernando ante las Monarquías europeas. ¿El resultado? la victoria de los absolutistas en 1823 y la derogación, nuevamente, del sistema liberal tras la derrota de éstos. 

Comienza entonces el último periodo del reinado de Fernando VII, conocido como "la Década Ominosa", donde la represión contra los liberales y contra la población española en general se volvió más dura que nunca, provocando, entre otras cosas, el cierre de periódicos y universidades, así como la prohibición de las sociedades secretas, entre ellas la masonería. Personalmente, creo que esto último fue lo único bueno que realizó Fernando VII durante su malicioso reinado, junto con el exterminio de la Santa Inquisición; un exterminio que ya fue iniciado por José I. 

Las ejecuciones y las persecuciones se convierten en la dura realidad a la que es sometida España de forma continuada durante aquellos últimos diez años de reinado de Fernando VII, incluyendo el fusilamiento de partidarios del monarca durante la Guerra de la Independencia. Es en aquellos años cuando Fernando ve cómo su salud se deteriora y decide, sin más consultas, promulgar la Pragmática Sanción, con el objetivo de que su hija, la futura reina Isabel II, pueda gobernar, a falta de la existencia de un heredero varón. De esta forma, deslegitimaba al que hasta entonces era el legítimo heredero al trono: el Infante Carlos María Isidro. 

Finalmente, y a pocos días de cumplir los cuarenta y nueve años, Fernando VII fallece en el Palacio Real de Madrid, dejando como regente a su cuarta esposa (que además era su propia sobrina), María Cristina de las Dos Sicilias (una regente corrupta y extranjera, la cual posteriormente tuvo que ser expulsada del país hasta en dos ocasiones), a una niña de tan solo tres años como reina de España que décadas después saldría también huyendo del país en 1868 tras un reinado corrupto e inmoral, a una nación sumida en una nueva guerra civil (la Primera Guerra Carlista como consecuencia de la sucesión del rey) y en una miseria irrespirable, además de una pérdida histórica de los territorios ubicados en América. El reinado de Fernando VII se puede resumir pues en una desgracia nacional. 

Una desgracia que duró veinte años, desde 1813 hasta 1833, y que acabó llevándose por delante el país en medio de un sinfín de sublevaciones militares, guerras consecutivas, ejecuciones y encarcelamientos masivos, así como represión contra la oposición y la población española. Por motivos como los que acabo de resumir, la mayoría de la sociedad española coincide, y yo también, en que Fernando VII es uno de los gobernantes más nefastos que ha dado la historia contemporánea de España. Un listón, el de Fernando VII, bastante alto que algunos en la actualidad están intentando superar, y lo más grave es que lo están consiguiendo.