miércoles, 20 de mayo de 2026

Zapatero, imputado


En estos últimos meses no estoy dedicando muchas entradas en escribir sobre la política española; más que nada porque todo lo que sale es más de lo mismo y de eso ya he hablado bastante en este pasado 2025. La corrupción del PSOE sigue siendo el pan nuestro de cada día y poco o nada sirve escribir entrada tras entrada sobre lo mismo. Pero un suceso ocurrido hace menos de veinticuatro horas ha hecho que esta noche vuelva a escribir sobre ello: la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero.

En un Auto realizado por el Juez de Instrucción, José Luis Calama, éste imputa al ex presidente del gobierno por cuatro delitos: organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales. De esta forma, España se ha levantado hoy con la primera imputación realizada a un ex presidente del gobierno de España desde la instauración del régimen del 78. Un Auto ya histórico que pone entra la espada y la pared a uno de los personajes más maquiavélicos y oscuros que ha dado la historia reciente de España, el cual ejercía hasta ahora como presidente del gobierno en la sombra.

Las acusaciones contra Zapatero se sustancian esencialmente en actuar como intermediario, junto a su amigo Julio Martínez, en el rescate a la compañía aérea "Plus Ultra", así como participar en una red de empresas que habrían canalizado dinero y contratos ficticios, además de beneficiarse económicamente, mediante pagos de consultoría, comisiones o sociedades vinculadas a su entorno, entre ellas una empresa a nombre de sus hijas. Pero por si no fuera poco todo esto, el Juez también imputa a Zapatero por delitos de operaciones internacionales en Venezuela, Cuba y China vinculadas al petróleo, el oro, divisas y sociedades instrumentales, entre otros delitos. 

Por todo ello, el Juez Calama sitúa a Zapatero en su Auto como el líder de una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias. Por su puesto, el propio Zapatero ha emitido una declaración desde su casa negando todas las acusaciones y alegando que nunca influyó ante las administraciones públicas para el rescate de "Plus Ultra" y niega haber cobrado comisiones ilegales. Todo esto tendrá que reafirmarlo Zapatero ante el Juez en la Audiencia Nacional el próximo 2 de junio, fecha en la que está citado a declarar.

¿Y desde Moncloa, qué dicen a este respecto? Respaldo absoluto a Zapatero y defensa acérrima tanto de él como de su legado. No es para menos, ya que Pedro Sánchez conoce tantos secretos de Zapatero como éste conoce de Sánchez. Ante el temor, por parte de Moncloa, de que desde el PSOE le retiren su apoyo al presidente en la sombra y éste decida "tirar de la manta", Sánchez ha ordenado el apoyo unánime a su mentor. Por supuesto, y como es obvio, el gobierno descarta nuevamente un adelanto electoral y el PP descarta una moción de censura ya que "no dan los números", según ellos. 

Personalmente, debo añadir que esta imputación a Zapatero ha hecho más daño al PSOE y a toda la izquierda española que la debacle socialista del pasado domingo en Andalucía. Desde Podemos hasta Bildu, pasando por ERC, Sumar, PNV, etc, todos los socios de gobierno del PSOE han respondido con repulsa y desprecio al Auto de imputación del ex presidente socialista. Como si miembros del PSOE se tratasen, los socios de gobierno respaldan y defienden abiertamente a Zapatero y alegan de nuevo "Lawfare" por parte de los Jueces y Tribunales, a los que acusan estar al servicio de la derecha española. 

Como se puede apreciar, la imputación de Zapatero ha provocado un tsunami (otro más) en la política española. Pese a ello, la izquierda trata de responsabilizar a la derecha de esta imputación y restarle importancia a este asunto, del cual aseguran que Zapatero saldrá limpio. Cuando he estado viendo a lo largo de las últimas horas las noticias sobre este asunto me preguntaba: ¿Qué habría ocurrido si en lugar de ser Zapatero hubiese sido Aznar o Rajoy el ex presidente imputado por estos delitos? Para empezar, España estaría ardiendo literalmente y figuradamente. La izquierda habría ya salido a las calles en protestas violentas y masivas exigiendo, no solo la caída del gobierno y la convocatoria de elecciones, sino también la disolución del PP. 

Pero como frecuentemente ocurre en España, no es el qué sino el quién lo importante. Si esto hubiese ocurrido con el PP en el gobierno de España, todos los actuales socios del PSOE habrían apoyado de forma inmediata una moción de censura para darle la Moncloa a los socialistas; pero he aquí que el escenario es el contrario, con lo cual solo queda cerrar filas y respaldar la corrupción socialista y, en este caso, los negocios ilícitos de Zapatero. Un tipo que, como ya he dicho en otras ocasiones, representa junto a Pedro Sánchez lo peor de la política española (y que conste que el listón está bastante alto).

Jose Luis Rodríguez Zapatero, ese ser miserable que legalizó políticamente a ETA y abrió lo que posteriormente se denominaría como el "procés catalán" gracias al apoyo a un Estatuto que en 2010 se determinó que era inconstitucional y en el cual se alegaba a Cataluña con el término de nación en su preámbulo. Un tipo que en 2011 dejó en la quiebra el sistema financiero español, hasta el punto de tener que solicitarse, ya gobernando Rajoy, un rescate para salvarlo. Un tipo repleto de odio, sin escrúpulos y sin vergüenza que reabrió las viejas heridas de la Guerra Civil y reavivó el viejo término de "las dos Españas". 

Un tipo que llegó al gobierno en 2004 gracias a un atentado terrorista del cual, veintidós años después, aun se desconocen sus autores intelectuales. Un peligroso individuo que aprobó una ley que permitía a las menores de edad abortar sin el consentimiento de sus padres y que abrió una brecha de desigualdad entre hombres y mujeres gracias a las famosas leyes de la VIOGEN o de Igualdad, además de fomentar igualmente con esta última norma los colectivos LGTBI.

La cuestión ahora es: ¿Entrará Zapatero en la cárcel? Ya pronostico yo desde aquí que no. Puede que el juez le retire el pasaporte o que tome alguna otra medida menor, pero en absoluto se dictaminará prisión provisional por riesgo de fuga, ni por supuesto se producirá dicha fuga. Estamos hablando de un tipo que ha sido, para nuestra desgracia y contra todo pronóstico, presidente del gobierno de España. Eso puede suceder con ministros e incluso con vicepresidentes, pero no con ex jefes del ejecutivo. Si Felipe González se libró en 1998 de ser imputado con respecto al tema de los GAL, ¿Qué no sucederá con Zapatero, con independencia de los gravísimos delitos que se le imputan?

Todo esto, a pesar de la gravedad que estamos viviendo en estos momentos, quedará nuevamente en nada. Ni el gobierno del PSOE va a caer por esto, ni el propio Zapatero acabará entre rejas, como su amigo Nicolás Maduro. Si Pedro Sánchez no cayó por la imputación de su mujer ni de su hermano, no caerá por la imputación de su mentor político y verdadero responsable de la deriva que lleva padeciendo España desde hace ya dos décadas. 

En definitiva, veremos qué pasa en los próximos días y semanas. Si el futuro de Zapatero empieza a torcerse, en el PSOE y en Moncloa comenzarán a hablar de "ese señor que no conocemos de nada", lo cual puede irritar a Zapatero y comenzar "a largar" si ve que Sánchez y los suyos lo dejan tirado, e incluso si dentro de unos días se produce también la posible imputación de sus hijas. 

Si por el contrario no pasa nada y la cosa se mantiene como hasta ahora o incluso se calman las aguas, puede que como mucho sea condenado a una pena menor de la cual el gobierno de Sánchez acabaría indultándolo de inmediato. Ni por asomo vislumbro la posibilidad que se ha comentado en las últimas horas en las que desde la prensa se afirma que de ser declarado culpable, Zapatero podría enfrentarse hasta un máximo de 20 años de prisión. 

Insisto, en los próximos días y semanas veremos cómo evoluciona este nuevo tsunami que se ha abierto hace unas horas en la política española y que, como siempre, tiene a Zapatero de protagonista. Lo ocurrido hace unas horas supone pues una gran noticia para la sociedad española, la cual ve cómo el tipo que junto a Sánchez ha ocasionado más daño a nuestro país se ve ahora entre la espada y la pared. La desgracia vendrá cuando, previsiblemente, este sujeto y su entorno se vean absueltos de los delitos que se le imputan. 

lunes, 18 de mayo de 2026

Moreno no arrasa y Montero hunde al PSOE-A


Hace solo unas horas se ha conocido el resultado definitivo de las elecciones autonómicas que se han celebrado en Andalucía. Un resultado que deja al PP de Juanma Moreno a dos escaños de la mayoría absoluta y hunde al PSOE de María Jesús Montero en su peor fracaso electoral desde 1982. VOX saca un diputado más que hace cuatro años (15) y se convierte en la llave de gobierno de Moreno para la próxima legislatura. 

De los otros dos partidos ("Adelante Andalucía" y "Por Andalucía") poco o nada se puede decir, salvo que, Por Andalucía, coalición formada por los actuales socios del gobierno de Pedro Sánchez, se ha hundido electoralmente mientras Adelante Andalucía consigue los votos que pierden éstos y el PSOE. En resumen, en lo que respecta a la izquierda, tanto monta, monta tanto. 

El PP de Juanma Moreno ha ganado las elecciones y ha rozado la mayoría absoluta, sí, pero solo la ha rozado. Si hace cuatro años el PP obtuvo dicha mayoría, ahora la pierde en favor de un pacto que los populares deben realizar sí o sí con los de Abascal si quieren mantenerse en la Junta de Andalucía. Cabe añadir que Moreno estaba, en mi opinión, demasiado seguro de que iba a obtener esa mayoría absoluta; de ahí que haya realizado afirmaciones continuas en estas semanas negándose a pactar ningún acuerdo con VOX si no arrasaba en las urnas. No ha sido así y Moreno tendrá que entenderse con los de Abascal si no quiere verse abocado a una repetición electoral de la cual es más probable que VOX se refuerce mientras el PP puede perder algún que otro escaño por el camino. 

En lo que respecta al PSOE de Montero se puede determinar, una vez más, que España está harta de Sánchez, del socialismo y de esta agonía sin fin en la que está inmersa el sanchismo mientras la corrupción sigue acechando a todo el aparato del partido, al gobierno e incluso a la familia del propio presidente. Andalucía ha dicho basta como hace poco lo dijo Castilla y León, Aragón y Extremadura. ¿Será esto suficiente para que Sánchez salga mañana y anuncie elecciones anticipadas? Ni hablar. 

El resultado global, con independencia de la debacle histórica socialista, le beneficia a Sánchez ¿Por qué? Por la sencilla razón de que VOX entrará ahora en el gobierno andaluz si consiguen finalmente un pacto de gobierno con el PP. De esta forma, Sánchez volverá a proclamar a los cuatro vientos que él y solo él es quien puede frenar a la "derecha y ultraderecha" en su camino hacia a la Moncloa. Existe la opción B que, en mi opinión, es en un principio descartable aunque no imposible: que un Juanma Moreno egocéntrico deseche cualquier posibilidad de acuerdo con VOX e insista en acudir de nuevo a las urnas. Insisto, un escenario en un principio descartable pero tampoco imposible.

¿Por qué se podría dar este escenario? Por la sencilla razón de que ya hay algunos que miran de reojo a Moreno como posible sucesor de Alberto Núñez Feijóo si éste no consigue un resultado decente en las próximas elecciones generales y las bases del PP apuestan por una sucesión tranquila en la que Isabel Díaz Ayuso (la heredera natural) quede arrinconada en favor del "moderado" Moreno. Ya hay algunas voces que apuntan a ese escenario y si Moreno decide jugársela de nuevo es solo porque ya tiene sus intereses puestos en Madrid y no en Andalucía. 

Por cierto, un Juanma Moreno que en 2018 aseguraba que de ser elegido presidente de la Junta de Andalucía aprobaría una ley donde se limitasen los mandatos de la presidencia andaluza a un total de ocho años. Siete años después no solo no ha aprobado esa ley sino que encima se presenta por tercera vez para extender su gobierno hasta 2030, estando un total de once años en el cargo. 

¿Qué ha cambiado para que a este hombre se le esté poniendo cara de Manuel Chaves? Pues que el poder engancha y nadie quiere soltar la silla, por mucho que el pasado alardease de que su paso por el poder sería solo temporal. Por ello, si su ambición de suceder a Feijóo se desvanece, no sería de extrañar que en 2030 intente buscar un cuarto mandato. Como se puede ver, no solo es Pedro Sánchez el único perro con sed insaciable de poder. En todos lados se cuecen habas.

Volviendo al PSOE debo añadir que la derrota histórica de Montero en el que ha sido el feudo socialista por excelencia (Andalucía) corrobora que todo el mundo desea cuanto antes borrar políticamente del mapa a Pedro Sánchez y a sus correligionarios. Sánchez es plenamente consciente de ello, por eso no solo no convocará elecciones sino que las pospondrá todo lo que la ley le permita para poder mantenerse en la Moncloa todo el tiempo posible, aunque uno de esos escenarios sea el de declarar el Estado de Excepción, motivo por el cual estaría legitimado para no convocar elecciones generales mientras durase dicho estado. Sánchez sabe que convocar ahora elecciones sería irse no solo a la oposición, sino a la República Dominicana, donde tanto él como su mujer han viajado frecuentemente en viajes no oficiales. 

Sánchez sabe pues que tiene todas las de perder (aunque por el camino haga trampas para intentar mantenerse en el poder), igual que lo sabía Montero cuando dimitió como vicepresidenta del gobierno y ministra de Hacienda pero mantuvo su escaño en el Congreso de los Diputados. Un escaño al que todavía no ha renunciado y que hace sospechar que su futuro político no pasa por Sevilla sino por seguir manteniéndose en Madrid. Sabía de sobra que su candidatura por el PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía era, como así ha ocurrido, un asalto al abismo. 

Después de lo ocurrido hace unas horas, en las próximas semanas o meses encontrará la excusa perfecta para renunciar a liderar la oposición andaluza y mantenerse en Madrid. Puede que su aventura en Andalucía no haya acabado y desee ser candidata de nuevo a las elecciones autonómicas andaluzas de 2030. Montero es una individua que, al igual que Sánchez, tiene una ambición desmedida por el poder, con lo cual no sería extraño verla abandonar ahora Andalucía para volver a intentarlo dentro de cuatro años mientras otro pardillo de su partido ejerce las funciones de líder de la oposición a Moreno. 

Para finalizar debo añadir que en lo que a mí respecta, no he acudido a votar a estas elecciones. ¿Por qué? Porque ya he dicho en reiteradas ocasiones de un tiempo a esta parte que no pienso volver a participar en esta farsa de sistema. Probablemente sí me decante en cambio por ir a votar cuando se convoquen las elecciones generales (si es que algún día se convocan), y solo lo haría por el asco y la repulsa personal que me produce un tipo sin escrúpulos y sin vergüenza llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón, cuyo daño a España es incalculable, como de incalculable es el daño que le ha proporcionado a las víctimas de todas las desgracias ocurridas en los últimos años (volcán de las Palmas, dana de Valencia, accidente de Adamuz, etc). 

Pero de aquí a entonces todavía queda bastante tiempo y mucho daño que hacer por el camino. De momento, Juanma Moreno revalida su victoria electoral en Andalucía pero pierde la mayoría absoluta, lo cual le obliga a negociar con VOX si no quiere verse abocado a una nueva repetición electoral. Personalmente, creo que habrá finalmente acuerdo y que VOX acabará entrando en la Junta de Andalucía (toda una incongruencia con lo que afirmaban hace unos años los de Abascal, los cuales eran partidarios de derogar el sistema autonómico). 

Moreno lo sabe y es consciente de que, aunque les moleste, necesita a VOX para seguir en San Telmo otros cuatro años más, como mínimo. O al menos, hasta que las encuestas vuelvan a darle, si es que se da, la subida en intención de voto suficiente como para adelantar las andaluzas y mandar a VOX a paseo cuando ya no les necesite. De momento, la pelota está en el tejado de Juanma Moreno. A él le corresponde ahora si desea pactar con los de Abascal o ir de nuevo a las urnas. 

viernes, 15 de mayo de 2026

Quince años del 15-M


Hoy, 15 de mayo de 2026, se cumplen quince años del fenómeno social que surgió en 2011 denominado "15-M". Un episodio de la historia reciente de España en el que la sociedad española se movilizó como nunca antes contra el sistema político de nuestro país y del cual la izquierda se adueñó fácilmente. Parece que fue ayer cuando veíamos por las televisiones las míticas concentraciones masivas en toda España y, sobre todo, en la Puerta del Sol al grito de "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es". 

Reconozco que, en aquel momento, quien escribe esto contaba con tan solo dieciocho años, y pensó en su ingenuidad que quizás algo se estaba moviendo dentro del tablero político nacional y que probablemente algo iba a pasar. No se sabía muy bien el qué ni el cómo, pero algo estaba a punto de suceder. Como finalmente sabemos, no ocurrió absolutamente nada. Quince años después de aquello es oportuno decir que casi con toda seguridad el movimiento del 15-M fue un fenómeno que surgió de la propia sociedad española, sobre todo de la izquierda, la cual estaba en aquel momento indignada por las políticas que estaba implantando el gobierno de Zapatero desde mayo de 2010, lo cual llevaba emparejado el hundimiento electoral de la izquierda. 

En aquel entonces, el movimiento surgió de forma inesperada y aunque probablemente fuese parte de los sectores de izquierdas quienes estuvieron detrás del nacimiento de dicho fenómeno, no tardó en sumarse a las protestas toda clase de personas, con independencia de su ideología política. Izquierda, derecha, centro... toda clase de personas de cualquier ideología se sumaron a este movimiento social que buscaba acabar con el denominado régimen del 78 y poner fin a unas políticas en las que "los de abajo" eran los que, como siempre, debían de pagar las irresponsabilidades cometidas por "los de arriba". Todo sonaba muy bien al principio... hasta que llegaron los servicios de inteligencia.

Con la filtración en el movimiento por parte del CNI, el movimiento comenzó a girar de forma rápida hacia una vertiente izquierdista y progresista. ¿Recuerdan aquellos llamamientos de acudir a las concentraciones "sin bandera? Yo sí. Era la señal clara e inequívoca de que el movimiento comenzaba a buscar su propio espacio político dentro de, en este caso, la izquierda o, mejor dicho, la extrema izquierda española. Un movimiento que tres años se materializaría con la creación de Podemos y la aparición de individuos como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, entre otros. 

Era obvio que, en mayo de 2011, a escasos días de las elecciones municipales y autonómicas, el PP de Mariano Rajoy iba a arrasar en toda España y volvería a ocupar la Moncloa en cuestión de meses. ¿Qué mejor oportunidad que esta para crear, de la indignación popular de todas las ideologías, un partido político que hablase en nombre del pueblo y que a su vez representase lo peor de la izquierda globalista? Era la ocasión y el momento perfecto para, ante la inminente llegada del PP al poder, crear un partido político de extrema izquierda que canalizase el voto de aquellos indignados por las políticas de los últimos meses de José Luis Rodríguez Zapatero en el gobierno. 

Cabe añadir que, en un primer momento, Podemos nació como un partido aparentemente alejado de cualquier etiqueta política. Eran "los de abajo" que iban a por "los de arriba". La casta era entonces el nombre con el que los autodenominados representantes e hijos del 15-M se hacían llamar, pero no tardaron mucho tiempo en ir viéndose la verdadera cara de "los representantes del pueblo". Tras las elecciones municipales y autonómicas de 2015 comenzaron un acercamiento progresivo ante el PSOE, el cual tuvo su culmen en la moción de censura contra Rajoy en 2018 y el consiguiente gobierno de coalición entre PSOE y Podemos en 2020. 

Ahora, cuando ya han transcurrido precisamente quince años del estallido de aquel fenómeno social, se puede afirmar rotundamente que fuimos testigos de un nuevo proyecto de ingeniería social donde el sistema supo moldear el cabreo de todos los ciudadanos, con independencia de su ideología, para hacer posteriormente un partido, en un principio neutral, el cual pasaría de forma progresiva a convertirse en lo que verdaderamente querían que fuese: un partido de extrema izquierda bisagra que ayudase al PSOE a recuperar el poder tras los duros años de desgaste por parte del gobierno del PP. 

Ahora, en mayo de 2026, conviene preguntarse: ¿Dónde están ahora esos famosos "indignados"? ¿Acaso España no está en estos momentos viviendo uno de los momentos más tensos desde la creación del sistema partitocrático del régimen del 78? ¿Acaso no hay motivos para salir a la calle de forma masiva hasta que cayese el corrupto gobierno de coalición de PSOE y Sumar (herederos naturales de Podemos)? ¿Acaso España está mejor ahora en términos de calidad política de lo que estuvo en mayo de 2011? ¿Acaso no hay motivos para que no solo Pedro Sánchez, sino toda la clase política, incluida la Monarquía, sea desalojada del poder en pos de un proceso constituyente que nos lleve a un nuevo sistema más abierto, justo y transparente? 

No deja de ser irónico por otra parte que precisamente hoy, 15 de mayo de 2026, Pedro Sánchez haya superado a José María Aznar y se haya convertido en el segundo presidente del gobierno que más años lleva al frente del ejecutivo, solo por detrás de Felipe González, al cual ya ha afirmado el propio Sánchez que pretende superar también en permanencia en el poder. ¿Acaso no hablaban los indignados de que no se podía permitir que los políticos estuviesen toda la vida "chupando del bote"? 

¿Por qué ahora nadie protesta contra este gobierno déspota y corrupto en el que nos encontramos bajo Sánchez? ¿Acaso en 2011, con el PP a punto de volver al gobierno, sí había que limitar los mandatos y ahora en 2026, con la izquierda aún en el poder, eso ya son promesas vacías? ¿Acaso no había que hacer caer a los gobiernos corruptos? Supongo que eso solo se aplicaba, según ellos, para los gobiernos de la derecha, no a los de la izquierda que además forman coalición con los “hijos del 15-M”. ¿Acaso todo formaba parte de una estrategia muy bien preparada y maquinada desde el propio sistema para arrinconar una vez más a la derecha y fortalecer a la izquierda en el futuro? Con respecto a esta última pregunta respondo claramente que sí. 

De nada importa que España viva en 2026 una grave situación de corrupción no solo política sino sistémica en la que tanto Podemos como su heredero natural, Sumar, miran para otro lado mientras sostienen y forman parte del gobierno corrupto y socialista de Pedro Sánchez. ¿Acaso no les importan ya a los podemitas y demás mamporreros la corrupción ni la limpieza ética del sistema, como así pregonaban en 2014? Ahora queda demostrado que no era el qué sino el quién. Si la derecha robaba, también tenían derecho a robar la izquierda y "los representantes del pueblo" a manos llenas.

El 15-M y la consecuente aparición de Podemos, las mareas y todas las demás marcas blancas izquierdistas pro-PSOE no eran más que la aparición de un sinfín de sinvergüenzas que deseaban poseer a toda costa un trozo del pastel que al mismo tiempo criticaban y prometían eliminar. Yo mismo he sido testigo de cómo algunos miserables sujetos pertenecientes a ese movimiento prometían el oro y el moro para luchar contra la casta y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (en este caso vecinos), cuando realmente buscaban una poltrona que desgraciadamente llegaron a alcanzar con el tiempo. 

En definitiva, se confirma que lo surgido en 2011, materializado en 2014 y sufrido ahora en 2026 no era más que un plan diseñado por algunos, concretamente del CNI y otras instituciones y organismos del Estado, para pretender dar la imagen de que todo cambiaba sin cambiar nada. Los "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es" son frases que ya quedan relegadas al olvido, o al menos a la suspensión, ya que si de alguna manera la derecha vuelve a la Moncloa (escenario que cada día dudo más que se produzca) de la mano de VOX, será entonces cuando resurja de nuevo otro 15-M para denunciar las mismas corrupciones e injusticias, reproducir los mismos eslóganes y las mismas falsas promesas; y todo para devolver a la izquierda al lugar del que ellos mismos, por derecho propio y popular, creen que les pertenece de por vida: el poder. 

lunes, 11 de mayo de 2026

Hantavirus: ¿Hacia una nueva pandemia?


Se dice que cuando en noviembre de 1922 Howard Carter y su equipo de investigadores descubrieron la tumba de Tutankamón, la exhumación del cadáver provocó una maldición que produjo posteriormente la muerte de la mayoría del séquito que acompañaba a Carter en su expedición. Comenzó a extenderse desde entonces la leyenda de "la maldición de Tutankamón", la cual se basaba en que toda persona que exhumase un cadáver estaba expuesto a sufrir algún mal con efectos devastadores.

Algo similar lleva ocurriendo en España desde octubre de 2019, cuando el gobierno socialista de Pedro Sánchez ordenó la exhumación del cadáver de Francisco Franco. En este caso, y a diferencia de lo ocurrido con el descubrimiento del faraón egipcio, no han sido los promotores de su exhumación los castigados por tan cobarde y miserable acto, sino el propio pueblo español. Desde 2020, poco después de la exhumación de Franco, España lleva sufriendo una serie de desgracias continuas: pandemias, volcanes, danas, accidentes ferroviarios, etc. 

Pero por si no fuera poco todo lo ocurrido en estos años, en estos momentos España vuelve a ser protagonista de otra desgracia. Y es que desde hace unos días ha sido noticia el surgimiento de un virus denominado "Hantavirus", el cual tiene su origen en animales roedores y cuyo contagio, aunque es bastante difícil de producirse, tiene consigo una alta probabilidad de mortalidad en aquellos que desgraciadamente lo contraen. En la última semana el mencionado virus ha vuelto a estar de actualidad debido a la existencia del mismo en un barco de crucero de origen holandés llamado "Hondius", en el cual viajaban pasajeros de un total de veintitrés nacionalidades diferentes. 

En dicho barco han fallecido hasta la fecha un total de tres personas, mientras que otras seis han contraído el virus, lo que ha provocado que la OMS (Organización Mundial de la Salud) haya emitido alertas sobre la situación y haya solicitado que los países se involucrasen a la hora de aceptar el barco holandés contagiado y poner a salvo a los tripulantes a bordo. ¿Cuál ha sido la respuesta de la Comunidad Internacional? Renuncia por parte de la mayoría de los países para acoger ningún barco en esas condiciones tan peligrosas. 

La respuesta internacional fue de un "no" rotundo, incluida la propia Holanda, pero he aquí que de repente ha salido, una vez más, el gobierno de Pedro Sánchez para aceptar acoger el barco en cuestión y ordenar su desembarco en Tenerife, una polémica y arriesgada medida que el gobierno canario ha intentado frenar por todos los medios sin éxito alguno. Finalmente, las órdenes de Pedro Sánchez se han cumplido y los catorce españoles que viajaban en ese barco han sido ya trasladados en un avión del Ejército del Aire al hospital militar Gómez Ulla, donde permanecerán en cuarentena. Todo ello mientras otros vuelos repatriaban a sus ciudadanos a sus países de origen para ser atendidos cuanto antes.

La cuestión aquí es muy sencilla. Desde el punto de vista humano, era obvio que había que hacer algo, pero ¿Cómo se puede explicar que de casi doscientos países reconocidos por la ONU solo España haya aceptado tan alarmante medida? ¿Acaso España, y sobre todo las Islas Canarias son el lugar de refugio de todas las desgracias globales? ¿Por qué nuestro país ha aceptado entrar de lleno en una cuestión que es claramente global y de la cual se tenían que haber hecho responsable los demás países que tenían a sus conciudadanos en el barco holandés? 

De momento poco o nada se sabe del estado de los catorce españoles que en estos momentos ya se encuentran en Madrid, salvo que en teoría no están contagiados. Pero aún así eso no es suficiente para excusar la tremenda y gravísima irresponsabilidad que ha tomado el gobierno de Sánchez de exponer a nuestro país por segunda vez en seis años en una crisis sanitaria que amenaza con provocar una nueva pandemia a nivel global. Ya son varios los contagiados en otras partes del mundo, y nadie sabe cómo pueden ir evolucionando los acontecimientos. ¿Estamos ante el inicio de una nueva pandemia? No lo sé. ¿Ha vuelto a cometer una nueva irresponsabilidad el gobierno del PSOE al exponer plenamente a España en esta crisis sanitaria? Absolutamente. 

De momento, algunos medios aseguran que el traslado de los catorce españoles evacuados no ha cumplido con los requisitos de seguridad que se prevén para estos casos, lo cual ya es bastante preocupante. Si la situación acaba desbordándose y el virus comienza a extenderse por toda España será culpa principalmente del gobierno socialista, el cual parece empecinado en volver a cometer las tropelías que hace seis años cometió durante la pandemia del covid. 

Veremos a ver cómo se desenvuelve todo este caos en los próximos días, semanas y meses. Está claro que España está condenada a vivir una desgracia tras otra, y parece ser que el gobierno no tiene ningún reparo en poner en riesgo la salud de sus conciudadanos con tal de que Pedro Sánchez tenga su minuto de gloria. ¿Había que tomar medidas con respecto a los españoles que iban a bordo de ese barco? Sí, absolutamente; era nuestra obligación como país. Pero una cosa es traer de regreso a nuestros conciudadanos y otra muy diferente acoger en Tenerife el barco en su integridad con todos los tripulantes a bordo. 

Sea como fuere, lo cierto y verdad es que Sánchez vuelve a demostrar su soberbía mientras cree fervientemente que España es su cortijo. Todo ello mientras gran parte de la población canaria y del resto de España han manifestado su oposición a que el barco desembarcase en Tenerife, pero cuando Sánchez ordena, los españoles, como buenos lacayos, debemos aceptar sus órdenes sin rechistar. En los próximos días veremos las consecuencias de esta grave crisis sanitaria que se ha abierto en esta semana. 

¿Confinamiento? ¿Estado de alarma? ¿Mascarillas? Todo está por verse según la evolución no solo de los tripulantes a bordo, sino de los síntomas que comiencen a tener en los próximos días y semanas el resto de la población que viaja de un lado a otro y que tienen contacto con otras personas que quizás también tengan el virus pero aún lo desconocen. El escenario mundial, y en particular el de España, vuelve a ser preocupante una vez más. Lo cierto y verdad es que con independencia de lo que pase en el resto del mundo, lo que ocurra en nuestro país será solo y exclusivamente responsabilidad del gobierno criminal de Pedro Sánchez, los cuales jamás llegarán a pagar, para nuestra desgracia, el tremendo daño que están ocasionando a la sociedad española.