"Nos conviene que haya tensión". Esa breve y polémica frase la pronunció en 2008 el entonces presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero al periodista Iñaki Gabilondo. Casi veinte años después, los socialistas y la izquierda española en general siguen sumados en esa tesis que estrenó en 2004 el propio PSOE tras los atentados del 11-M y que siguen haciendo a día de hoy pero en otros términos. Buena prueba de ello es el anuncio que los sindicatos han realizado de convocar una huelga general para el día 11 de noviembre, es decir, dos días antes del inicio de la campaña electoral.
Claro, uno se pregunta a estas alturas de la película ¿Y a cuento de qué viene ahora una huelga general? Según han anunciado los sindicatos UGT y CCOO, por la vivienda. ¿Y contra quién se convoca? Aquí viene lo más irónico y cínico de todo: "contra la oposición". Esto lo ha dicho hace unas horas la ex vicepresidenta del gobierno, María Jesús Montero. Creo que es la primera vez en la historia de la humanidad que una huelga general se convoca en un país por parte del gobierno contra la oposición, y todo por un problema tan grave y tardío como es el de la vivienda, el cual el propio gobierno no ha tenido en cuenta hasta que estalló el famoso caso Mari Carmen.
Seamos serios, ¿Desde cuándo le preocupa al gobierno la vivienda? o mejor dicho, ¿Desde cuándo le han importado a los sucesivos gobiernos el tema de la vivienda? Todo ha salido a la luz tras la mediatización del caso Mari Carmen, como ya he dicho. Una Mari Carmen que ha fallecido casualmente hace escasas horas y que se ha convertido ya en una mártir por parte de la izquierda, la cual está calentando como nunca las calles ante la inminente campaña electoral que se avecina y que promete ser una de las más violentas y polarizadoras de cuantas se recuerdan desde 1977.
Pero aquí no acaba la historia, ya que este pasado martes el Tribunal Constitucional ha decidido ampliar la amnistía a los casos de malversación realizados durante el procés catalán, lo cual suponía dar definitivamente la amnistía absoluta a Carles Puigdemont, el cual ya puede volver cuando quiera tras haberle retirado el juez Llarena la orden de detención poco después de conocerse el fallo del Constitucional.
De esta forma no sería nada extraño ver a Puigdemont llegar en volandas y simular a Tarradellas con el famoso "Ja soc aquí". Un Puigdemont que ya ha avisado que la amnistía no soluciona nada en el "conflicto histórico" que hay entre España y Cataluña, según él. Como podemos apreciar, España vuelve a ser por enésima vez vapuleada y humillada en favor de una casta de secesionistas que en su día se rebelaron contra el Estado español.
Con todo ello, podemos dar por hecho que vendrán días bastante tensos en nuestro país. El regreso de Puigdemont convertido en un "héroe", la muerte de la desahuciada Mari Carmen y la convocatoria de la huelga general amenazan con incendiar las calles en los próximos días y semanas. Conviene no olvidar que en solo cuatro días se producirá la celebración del día de la Hispanidad y que al día siguiente se realizará la visita de Felipe VI a Melilla y Ceuta, ciudad esta última que sigue viviendo en un caos constante ante la falta de imposición del Estado contra los invasores.
Por si todo esto no fuese poco, hace escasas horas nos hemos enterado por un informe de la UCO que las cloacas del PSOE tenían entre sus objetivos la eliminación física de la magistrada Beatriz Biedma, la cual instrumentaba el caso del hermano de Pedro Sánchez. Como se puede ver, las noticias no cesan y todo hace indicar un otoño caliente en nuestro país. Un escenario violento del que solo la izquierda será responsable.
Y es que, volviendo a la cuestión de la huelga general, hay que reconocer que Alberto Núñez Feijóo ha batido un récord: ser el objetivo y principal responsable de una huelga general sin haber llegado aún al gobierno. Esto demuestra hasta dónde llega la estrategia maquiavélica y guerracivilista que hace veinte años trajo Zapatero y que ya fue un factor determinante en el PSOE durante la Restauración, la II República e incluso la Guerra Civil. Después de catorce años se vuelve a convocar una huelga general; y todo ello tras ocho años de gobierno de Sánchez en el que los sindicatos han estado callados y sumisos ante un problema tan grave como es el de la vivienda y del cual nadie ha hecho caso a lo largo de años.
Tensión es pues lo que necesita el PSOE para que las calles ardan antes, durante y después de que llegue "la malvada ultraderecha". Está visto y comprobado que, una vez más, Pedro Sánchez va a por todas y que incluso la violencia les es útil con tal de retener el gobierno de la nación. Pero eso ya se sabe que importa entre poco y nada en un partido que ha querido eliminar físicamente a la magistrada del caso de David Sánchez, como ya he comentado antes. Para el PSOE todo es aceptable, incluso la violencia.
Y si a todo esto le sumamos el hecho de que casualmente la desahuciada Mari Carmen haya fallecido hace escasas horas y los partidos de izquierdas están llamando, como mínimo, "criminales" al PP y VOX por su muerte, esto corrobora el hecho de que la próxima campaña electoral, e incluso la precampaña, va a ser una bomba a punto de explotar. Debo decir también que es bastante curioso que esta mujer haya fallecido en estos momentos. No quiero pensar mal con respecto a este asunto pero el hecho de pensar mal me ha llevado más veces a acertar que a fallar en mis tesis a lo largo de mi vida.
¿La muerte de esta mujer justo en este momento va a incendiar aún más la calle? Por supuesto que sí, y más en un escenario en el que es el propio gobierno y los sindicatos los que convocan una huelga general a dos días del inicio de la campaña electoral para ir contra la oposición. La situación en nuestro país es pues muy preocupante e irá convirtiéndose a medida que pasen los días en más polarizante. Pedro Sánchez, al igual que su mentor, José Luis Rodríguez Zapatero, es un experto en polarizar las situaciones y sabe que cuanto peor sea el escenario social, mejor le irá políticamente a él.
Este es pues el escenario tenso en el que se encuentra España cuando han pasado tan solo setenta y dos horas del anuncio de la convocatoria electoral. Si el escenario social está en estas condiciones, ¿Cómo no lo estará cuando se aproxime el día de las elecciones? Solo cabe pensar que la acampada en Sol sigue ahí y el ambiente en las calles se está caldeando. En definitiva, todo puede pasar en un país en el que, con las Cortes Generales ya disueltas, el propio Pedro Sánchez ha vuelto a aprobar los dos reales decretos-leyes que el Congreso les tumbó la semana pasada con el objetivo de que ahora sea la Diputación Permanente quien le apruebe lo que el Parlamento le rechazó.
Vienen pues días y semanas difíciles y tensas en nuestro país, y lo peor es que cuando ya hayan pasado las elecciones no se volverá a la calma, sino que en función del resultado electoral puede ir todavía a peor. La precampaña y la campaña electoral van a ser, como ya dije en mi última entrada, a cara de perro. La izquierda está enseñando de nuevo su peor versión y, como ya han dicho algunos por ahí, lo peor de Pedro Sánchez está aún por llegar.






