En estos últimos meses no estoy dedicando muchas entradas en escribir sobre la política española; más que nada porque todo lo que sale es más de lo mismo y de eso ya he hablado bastante en este pasado 2025. La corrupción del PSOE sigue siendo el pan nuestro de cada día y poco o nada sirve escribir entrada tras entrada sobre lo mismo. Pero un suceso ocurrido hace menos de veinticuatro horas ha hecho que esta noche vuelva a escribir sobre ello: la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero.
En un Auto realizado por el Juez de Instrucción, José Luis Calama, éste imputa al ex presidente del gobierno por cuatro delitos: organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales. De esta forma, España se ha levantado hoy con la primera imputación realizada a un ex presidente del gobierno de España desde la instauración del régimen del 78. Un Auto ya histórico que pone entra la espada y la pared a uno de los personajes más maquiavélicos y oscuros que ha dado la historia reciente de España, el cual ejercía hasta ahora como presidente del gobierno en la sombra.
Las acusaciones contra Zapatero se sustancian esencialmente en actuar como intermediario, junto a su amigo Julio Martínez, en el rescate a la compañía aérea "Plus Ultra", así como participar en una red de empresas que habrían canalizado dinero y contratos ficticios, además de beneficiarse económicamente, mediante pagos de consultoría, comisiones o sociedades vinculadas a su entorno, entre ellas una empresa a nombre de sus hijas. Pero por si no fuera poco todo esto, el Juez también imputa a Zapatero por delitos de operaciones internacionales en Venezuela, Cuba y China vinculadas al petróleo, el oro, divisas y sociedades instrumentales, entre otros delitos.
Por todo ello, el Juez Calama sitúa a Zapatero en su Auto como el líder de una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias. Por su puesto, el propio Zapatero ha emitido una declaración desde su casa negando todas las acusaciones y alegando que nunca influyó ante las administraciones públicas para el rescate de "Plus Ultra" y niega haber cobrado comisiones ilegales. Todo esto tendrá que reafirmarlo Zapatero ante el Juez en la Audiencia Nacional el próximo 2 de junio, fecha en la que está citado a declarar.
¿Y desde Moncloa, qué dicen a este respecto? Respaldo absoluto a Zapatero y defensa acérrima tanto de él como de su legado. No es para menos, ya que Pedro Sánchez conoce tantos secretos de Zapatero como éste conoce de Sánchez. Ante el temor, por parte de Moncloa, de que desde el PSOE le retiren su apoyo al presidente en la sombra y éste decida "tirar de la manta", Sánchez ha ordenado el apoyo unánime a su mentor. Por supuesto, y como es obvio, el gobierno descarta nuevamente un adelanto electoral y el PP descarta una moción de censura ya que "no dan los números", según ellos.
Personalmente, debo añadir que esta imputación a Zapatero ha hecho más daño al PSOE y a toda la izquierda española que la debacle socialista del pasado domingo en Andalucía. Desde Podemos hasta Bildu, pasando por ERC, Sumar, PNV, etc, todos los socios de gobierno del PSOE han respondido con repulsa y desprecio al Auto de imputación del ex presidente socialista. Como si miembros del PSOE se tratasen, los socios de gobierno respaldan y defienden abiertamente a Zapatero y alegan de nuevo "Lawfare" por parte de los Jueces y Tribunales, a los que acusan estar al servicio de la derecha española.
Como se puede apreciar, la imputación de Zapatero ha provocado un tsunami (otro más) en la política española. Pese a ello, la izquierda trata de responsabilizar a la derecha de esta imputación y restarle importancia a este asunto, del cual aseguran que Zapatero saldrá limpio. Cuando he estado viendo a lo largo de las últimas horas las noticias sobre este asunto me preguntaba: ¿Qué habría ocurrido si en lugar de ser Zapatero hubiese sido Aznar o Rajoy el ex presidente imputado por estos delitos? Para empezar, España estaría ardiendo literalmente y figuradamente. La izquierda habría ya salido a las calles en protestas violentas y masivas exigiendo, no solo la caída del gobierno y la convocatoria de elecciones, sino también la disolución del PP.
Pero como frecuentemente ocurre en España, no es el qué sino el quién lo importante. Si esto hubiese ocurrido con el PP en el gobierno de España, todos los actuales socios del PSOE habrían apoyado de forma inmediata una moción de censura para darle la Moncloa a los socialistas; pero he aquí que el escenario es el contrario, con lo cual solo queda cerrar filas y respaldar la corrupción socialista y, en este caso, los negocios ilícitos de Zapatero. Un tipo que, como ya he dicho en otras ocasiones, representa junto a Pedro Sánchez lo peor de la política española (y que conste que el listón está bastante alto).
Jose Luis Rodríguez Zapatero, ese ser miserable que legalizó políticamente a ETA y abrió lo que posteriormente se denominaría como el "procés catalán" gracias al apoyo a un Estatuto que en 2010 se determinó que era inconstitucional y en el cual se alegaba a Cataluña con el término de nación en su preámbulo. Un tipo que en 2011 dejó en la quiebra el sistema financiero español, hasta el punto de tener que solicitarse, ya gobernando Rajoy, un rescate para salvarlo. Un tipo repleto de odio, sin escrúpulos y sin vergüenza que reabrió las viejas heridas de la Guerra Civil y reavivó el viejo término de "las dos Españas".
Un tipo que llegó al gobierno en 2004 gracias a un atentado terrorista del cual, veintidós años después, aun se desconocen sus autores intelectuales. Un peligroso individuo que aprobó una ley que permitía a las menores de edad abortar sin el consentimiento de sus padres y que abrió una brecha de desigualdad entre hombres y mujeres gracias a las famosas leyes de la VIOGEN o de Igualdad, además de fomentar igualmente con esta última norma los colectivos LGTBI.
La cuestión ahora es: ¿Entrará Zapatero en la cárcel? Ya pronostico yo desde aquí que no. Puede que el juez le retire el pasaporte o que tome alguna otra medida menor, pero en absoluto se dictaminará prisión provisional por riesgo de fuga, ni por supuesto se producirá dicha fuga. Estamos hablando de un tipo que ha sido, para nuestra desgracia y contra todo pronóstico, presidente del gobierno de España. Eso puede suceder con ministros e incluso con vicepresidentes, pero no con ex jefes del ejecutivo. Si Felipe González se libró en 1998 de ser imputado con respecto al tema de los GAL, ¿Qué no sucederá con Zapatero, con independencia de los gravísimos delitos que se le imputan?
Todo esto, a pesar de la gravedad que estamos viviendo en estos momentos, quedará nuevamente en nada. Ni el gobierno del PSOE va a caer por esto, ni el propio Zapatero acabará entre rejas, como su amigo Nicolás Maduro. Si Pedro Sánchez no cayó por la imputación de su mujer ni de su hermano, no caerá por la imputación de su mentor político y verdadero responsable de la deriva que lleva padeciendo España desde hace ya dos décadas.
En definitiva, veremos qué pasa en los próximos días y semanas. Si el futuro de Zapatero empieza a torcerse, en el PSOE y en Moncloa comenzarán a hablar de "ese señor que no conocemos de nada", lo cual puede irritar a Zapatero y comenzar "a largar" si ve que Sánchez y los suyos lo dejan tirado, e incluso si dentro de unos días se produce también la posible imputación de sus hijas.
Si por el contrario no pasa nada y la cosa se mantiene como hasta ahora o incluso se calman las aguas, puede que como mucho sea condenado a una pena menor de la cual el gobierno de Sánchez acabaría indultándolo de inmediato. Ni por asomo vislumbro la posibilidad que se ha comentado en las últimas horas en las que desde la prensa se afirma que de ser declarado culpable, Zapatero podría enfrentarse hasta un máximo de 20 años de prisión.
Insisto, en los próximos días y semanas veremos cómo evoluciona este nuevo tsunami que se ha abierto hace unas horas en la política española y que, como siempre, tiene a Zapatero de protagonista. Lo ocurrido hace unas horas supone pues una gran noticia para la sociedad española, la cual ve cómo el tipo que junto a Sánchez ha ocasionado más daño a nuestro país se ve ahora entre la espada y la pared. La desgracia vendrá cuando, previsiblemente, este sujeto y su entorno se vean absueltos de los delitos que se le imputan.






