miércoles, 4 de marzo de 2026

¿Se avecina una guerra mundial?


En estos momentos en los que la humanidad está viviendo más cerca que nunca el estallido de una Tercera Guerra Mundial, no son pocos los que aquí se están llevando las manos a la cabeza por la postura que está adoptando España en esta guerra que se inició el pasado sábado, 28 de febrero, con el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán. Un ataque que ya ha provocado un conflicto bélico regional en todo Oriente Medio y que, con la postura de gran parte de los países europeos posicionándose al lado de Estados Unidos e Israel, amenaza con convertirse ya en el inicio de una guerra global.

Todo aquel que me haya leído en estos años sabe la opinión nefasta que tengo de Pedro Sánchez y de su gobierno, pero debo decir que su decisión de no colaborar con EEUU y Donald Trump en lo que respecta al uso de las bases de Rota y Morón de la Frontera es, probablemente, la mejor y única decisión acertada que haya tomado en sus ocho años de gobierno. Es incomprensible cómo muchos se están escandalizando por la decisión que ha tomado Sánchez con respecto a este asunto. Por el momento, Trump ha dado la orden de cortar todo comercio con España por la decisión de Sánchez de no apoyar a EEUU. Una orden que de materializarse nos va a traer grandes y difíciles consecuencias económicas a nivel interno. Es obvio que la decisión de Sánchez no ha gustado en la Casa Blanca.

¿Qué es una decisión en la que probablemente hayan intervenido más factores que desconocemos? Con casi toda seguridad, pero eso no excusa que este sujeto haya tomado, seguramente por primera vez en su vida, una buena decisión a la hora de no entrometer a España en una guerra de la cual nosotros somos completamente ajenos. Una guerra en la que los primeros que se están llevando las manos a la cabeza y que desconocen los motivos que les ha llevado a iniciar este conflicto son los propios estadounidenses y más concretamente los partidarios del propio Donald Trump.

Nadie sabe qué ha llevado a Trump a embarcarse junto a Israel en un conflicto en el que nadie sabe cómo ni cuándo acabará. Hay quienes sostienen que este movimiento es por pura estrategia, con la idea de despistar a la población en unos documentos que, según apuntan algunos medios, podrían perjudicarle enormemente y que afectan al caso Epstein. Lo cierto y verdad es que con independencia del motivo, Trump se está ganando, y con razón, el rechazo de los americanos, e incluso de sus propios votantes. Unos votantes que ven decepcionados cómo el individuo que les prometió que no habría guerra durante su segundo mandato ha llevado a EEUU al mayor conflicto bélico que se recuerda desde Irak. 

A medida que van pasando las horas, los ataques en todo Oriente Medio se están intensificando, y ya Francia, Grecia, Reino Unido y Alemania están redoblando sus posiciones ante una posible intervención de Europa en el conflicto. Todo ello mientras algunos piensan que, como ya afirmé hace un par de días, EEUU y Trump se han pegado un tiro en el pie con esta decisión de ir junto a Israel y Netanyahu a una guerra en la que, con independencia del desenlace, todos vamos a salir perdiendo. Hay quienes aseguran que la economía europea se va a desplomar próximamente si todo sigue como hasta ahora o empeora, que es lo más probable.

En definitiva, estamos ante uno de los momentos más determinantes de la historia de la humanidad desde la Guerra Fría y nadie sabe las consecuencias que va a traer este conflicto. En lo que respecta a Donald Trump, muchos ya señalan que puede dar por perdidas las elecciones legislativas en noviembre de este año. Pero ojalá todo se quedase en un revés político para Trump, lo cual no va a ser así, desgraciadamente. Ya no es solo Irán, sino todo Oriente Medio e incluso el resto del mundo los que estamos inmersos en un panorama devastador que veremos a ver cómo y cuándo saldremos de él. El escenario de una guerra, no ya a nivel regional en Oriente Medio, lo cual ya está ocurriendo, sino de un conflicto bélico a nivel global está más presente que nunca. La Tercera Guerra Mundial es pues un escenario que está completamente abierto en estos graves momentos.

martes, 3 de marzo de 2026

Treinta años del relevo González-Aznar


Tal día como hoy se cumplen treinta años de las elecciones generales que dieron la victoria a José María Aznar, provocando con ello la salida de Felipe González del gobierno tras catorce años en la Moncloa. Este resultado fue conocido como la "amarga victoria", ya que todas las encuestas pronosticaban un resultado en el que, como mínimo, Aznar rozaría la mayoría absoluta. 

¿El resultado? Todos lo sabemos. 156 escaños para el PP y 141 para el PSOE; y detrás de estos resultados una campaña electoral a cara de perro, y nunca mejor dicho. El famoso anuncio del dóberman por parte del PSOE y la alta tensión en la campaña electoral como consecuencia de la crisis sistémica que se había vivido en la última legislatura de Felipe González fueron los protagonistas de aquella campaña electoral de hace ya tres décadas.

En lo que respecta a los resultados, lo que Aznar vino a denominar "la nueva mayoría" quedó reducida a una mayoría relativa, la cual solo pudo darle la llave del gobierno tras los impresentables Pactos del Majestic con la CIU de Jordi Pujol, así como con el PNV de Xabier Arzalluz. El PP se abrazaba pues a los nacionalistas catalanes y vascos, como tres años atrás lo hizo el propio Felipe González cuando perdió la mayoría absoluta en las elecciones generales de junio de 1993. 

Aquella victoria y posterior llegada al gobierno fue bautizada por muchos como "la segunda transición". El propio Aznar era el primero que utilizaba este término cuando estaba en la oposición frente a un Felipe González acorralado y desgastado por los escándalos de corrupción: GAL, Filesa, Fondos Reservados, escuchas del CESID, Mariano Rubio, Luis Roldán, etc. Escándalos de corrupción que no fueron impedimentos para González a la hora de presentarse por séptima vez como candidato del PSOE a la presidencia del gobierno. Aznar, por su parte, tras salir ileso de un atentado terrorista de ETA contra él justo un año antes, se presentaba en 1996 por tercera vez a las elecciones, prometiendo acabar con la corrupción y colaborar con la Justicia, entregándole a ésta toda la documentación posible para esclarecer la corrupción que envolvía al PSOE de González. 

Pero finalmente, en agosto de 1996, y tras solo tres meses en el gobierno, Aznar acreditó que por "seguridad nacional" no podía entregar a la Justicia los papeles del CESID, los cuales acreditaban que Felipe González era, como muchos habían vaticinado ya, la X de los GAL. De esta forma, lo que muchos llamaban "segunda transición" se acabó volviendo un simple relevo bipartidista en el gobierno, donde Aznar no realizó ninguna reforma de calado que pudiese revertir las políticas impulsadas por el PSOE de González entre 1982 y 1996. La "segunda transición" consistía solamente en un "quítate tú, que me pongo yo". Nunca hubo ningún interés por parte de Aznar ni del PP de cambiar ni una coma de las políticas que el PSOE de Felipe González había llevado a cabo en más de una década. 

También hay que destacar que a pesar de la corrupción sistémica que se vivía en 1996 con los escándalos de corrupción socialistas, solo 300.000 votos fueron los que decidieron otorgarle la victoria a Aznar, lo cual corrobora el hecho de que González, incluso en su peor momento político, seguía teniendo tirón electoral y que, como él mismo afirmó en la noche electoral "hubiera bastado una semana más o un debate para ganar". De hecho, incluso tras la jornada electoral, no eran pocas las voces que pedían a González intentar llegar a un acuerdo con la IU de Julio Anguita y nuevamente con la CIU de Pujol, con el fin de retener el gobierno a pesar de haber perdido por la mínima.

Finalmente, y por motivos que nunca han trascendido, González rehusó negociar con IU y CIU y optó por darle la oportunidad a Aznar para que éste comenzase a entablar negociaciones con Pujol, las cuales se materializaron con el Pacto del Majestic, donde Aznar y Pujol acordaron cesiones hasta entonces impensables a la Generalitat catalana. Eran los tiempos en los que Aznar iba por las televisiones alardeando de que "hablaba catalán en la intimidad" para de esa forma ganarse el apoyo de los convergentes. 

Después de esta traición a su electorado, Aznar consiguió ser investido presidente del gobierno en mayo de 1996, produciéndose un relevo de partidos tras catorce años de Felipe González en el poder. Se consumía así un relevo en el gobierno tras un pacto abominable que fue aplaudido por los medios de la derecha, los mismos que tres años atrás echaron pestes por las concesiones que González le dio a CIU para seguir gobernando. Como ya sabemos todos, en España la doble vara de medir está siempre de actualidad. 

A pesar de ello hubo intentos por acabar con el gobierno de Aznar, los cuales fracasaron. Finalmente, y tras comprobar que Aznar tenía asegurado el apoyo de CIU hasta final de la legislatura y que sus posibilidades de volver se difuminaban, González renunció a la reelección como secretario general del PSOE en junio de 1997. Aznar, por su parte, permaneció en la Moncloa hasta el año 2004, con victoria por mayoría absoluta de por medio en el año 2000. 

Ya en 2004, un sujeto peligroso llamado José Luis Rodríguez Zapatero, por aquel entonces ya secretario general del PSOE, conseguiría contra todo pronóstico ganar las elecciones generales, iniciándose, esta vez sí, esa segunda transición que Aznar siempre pregonó y nunca llevó a cabo. Una segunda transición que nos ha llevado a la situación límite y desastrosa que vivimos ahora. Hoy, cuando nos encontramos en 2026 y ya han transcurrido treinta años de aquellos escándalos de corrupción y el consiguiente cambio de gobierno, España vive una situación muy similar a la de 1996. ¿Se repetirá ahora el mismo desenlace? En los próximos meses se verá.

lunes, 2 de marzo de 2026

El mundo en la encrucijada


Este pasado sábado, 28 de febrero, se ha vivido uno de los momentos más relevantes del siglo XXI: el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán. Un ataque en el cual habría fallecido el hasta ahora ayatolá iraní, Alí Jameneí, y más de doscientas personas, según los cálculos que se están confirmando hasta este momento. Tras este ataque, Irán ha respondido atacando con misiles y drones diversas bases de EEUU en Kuwait, Qatar, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, así como objetivos israelíes. Este ataque ha provocado la muerte de al menos tres soldados estadounidenses y heridos graves.

Tras estos sucesos, los cuales están poniendo en jaque al mundo, cabe preguntarse "¿Y ahora qué?". No sé cómo ni cuándo va a acabar lo iniciado hace cuarenta y ocho horas, pero todo apunta a que este ataque masivo contra Irán, la caída de Jameneí y la respuesta de los iraníes va a provocar una guerra que, como mínimo, va a desencadenar un conflicto extenso en todo Oriente Medio. Eso en el supuesto "menos agresivo", si es que ese término se puede utilizar en estos momentos. En el peor de los supuestos, esta acción llevaría consigo incluso una probable guerra mundial que a nada ni a nadie conviene iniciar. 

Pero si tenemos en cuenta de que Irán, en su respuesta, ha intentado atacar también bases británicas instaladas en Chipre, y que tras este intento Reino Unido, Alemania y Francia se han posicionado junto a Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní, todo hace indicar que estamos ante el inicio de algo mucho más grave de lo que hemos visto hasta ahora, que no es poco. Ya vimos cómo en junio del año pasado el presidente de EEUU, Donald Trump, atacó las bases iraníes con el objetivo de eliminar todo el arsenal nuclear que Irán pudiese tener. 

Con este nuevo ataque no se ha pretendido solamente, que también, erradicar de nuevo cualquier atisbo nuclear en Irán, sino eliminar el régimen de los ayatolás que desde la Revolución Iraní en 1979 lleva gobernando dicho país. Las revueltas iniciadas hace semanas en Irán contra el régimen, la tensión interna en el país y el papel de Israel y Estados Unidos han sido, entre otros, los detonantes para que estalle una bomba cuyo alcance desconocemos todavía sus proporciones. Lo que es seguro es que, de momento, Estados Unidos ha iniciado una guerra (otra más) contra Irán. Una guerra que muchos están señalando ya como un Irak 2.0 para Estados Unidos. 

De momento aún es pronto para saber qué va a pasar, pero la gravedad de lo que está ocurriendo, y de lo que puede venir a partir de ahora, hace presagiar que el mundo se encuentra en el inicio de una escalada bélica que puede hacer temblar no solo a Oriente Medio sino también a todo el mundo. Tras el inicio de la guerra en Ucrania hace ahora justo cuatro años y el inicio de la guerra entre Israel y Palestina hace algo más de dos, ahora tenemos este nuevo conflicto en el que todo puede pasar, y más tras el intento de ataque de Irán contra las bases británicas en Chipre y la posibilidad de que Europa entre también en este conflicto, y todo esto mientras Rusia y China miran desde lejos lo que está ocurriendo.

Una escalada en este conflicto a nivel europeo llevaría consigo la entrada de la OTAN en esta guerra, lo cual sería el peor de los escenarios posibles, pero como ya he añadido, todo puede pasar en una situación que pone a Estados Unidos en el punto de mira y en el que los iraníes han jurado vengar la muerte del ayatolá Jameneí y de sus conciudadanos. Por mi parte solo me queda felicitar de forma irónica a Donald Trump, ese tipo que alardea falsamente de haber acabado con ocho guerras en el mundo desde su vuelta a la Casa Blanca en enero de 2025 y que ahora puede conducir al mundo a una posible guerra global. Todo un "éxito" la política pacifista de un Donald Trump cuyo segundo mandato está resultando ser, incluso entre los suyos, una decepción total, como ya vaticiné en su día.

Veremos qué sucede a partir de ahora y cuáles serán las consecuencias, pero de momento, tanto por parte de Estados Unidos como por parte de Irán, ya han confirmado que "habrá venganza" por las víctimas de cada parte, lo cual, si le sumamos la adhesión de Reino Unido, Alemania y Francia a este conflicto, solo nos puede conducir al peor de los escenarios posibles. El régimen iraní es aún fuerte y lo más probable es que los ataques vayan a más por ambas partes conforme vayan transcurriendo las horas, los días y las semanas.

Algunos aseguran, como ya he dicho anteriormente, que con este ataque, EEUU, al acudir en auxilio de Israel, se ha pegado un tiro en el pie y ha iniciado una guerra que se prolongará con el tiempo y de la que les costará salir. La sombra de un nuevo Vietnam o un nuevo Irak ya la vislumbran algunos, con el añadido de que esta guerra, a diferencia de las otras dos anteriormente citadas, puede provocar no ya una guerra en Oriente Medio sino en todo el mundo. La sombra pues de una Tercera Guerra Mundial está más presente que nunca.

domingo, 1 de marzo de 2026

A mis 33 años


En noviembre del pasado año cumplí 33 años, la edad con la que teóricamente Cristo murió y posteriormente resucitó, y con la cual he reflexionado mucho desde que los cumplí. A mis 33 años creo que bien podía escribir una entrada no sobre lo que he conseguido, que desgraciadamente es nada, sino sobre lo que he aprendido hasta la fecha. Obviamente, treinta y tres años no son nada, y teóricamente aún queda mucho camino por recorrer y aprender en la vida. Pero como soy bastante desconfiado y pesimista por naturaleza, prefiero, por si acaso, dejar plasmado aquí lo que he aprendido a lo largo de mi vida.

Recuerdo que cuando abrí este blog y comencé a escribir mis primeras entradas estaba a punto de cumplir 21 años. Era noviembre de 2013 y uno no era consciente del infierno en el que estaba a punto de entrar, y en el cual aún continúa inmerso quien escribe esta entrada. Han pasado ya doce años desde entonces y uno no es el mismo de aquél veinteañero que creía, o esperaba, comerse el mundo. Los reveses de la vida, las circunstancias, los obstáculos y el destino han hecho que mi presente (el cual era entonces mi futuro) no fuera como yo soñaba. 

A través de estos reveses, uno comienza a conocer y a aprender lo que es la resignación, y lo que supone vivir con ella y aceptarla como compañera de vida. Y es que si algo tengo claro y he aprendido es que aunque lo llegues a tener en mente, nunca hagas planes a largo plazo, ya que no sabes lo que la vida te tiene deparada. Es probable que llegues a cumplir tus objetivos, o tal vez no. La vida es un sobresalto constante y uno nunca sabe lo que le tiene deparado el día de mañana. Quizás consigas tus objetivos o quizás la vida te tenga deparado algo distinto. No algo mejor o peor, sino algo distinto.

He aprendido que si algo debes tener claro en la vida es no dar por hecho lo que va a ser tu futuro. Quizás consigues aprobar tus estudios, sacarte una carrera y opositar para un alto cargo. O quizás la vida te da un revés que hace que por determinados factores acabes estudiando, opositando o trabajando en algo completamente diferente de lo que tenías previsto. 

Con el tiempo he entendido que quizás uno pueda conseguir el ansiado amor de esa persona que amas y en la que piensas constantemente. Quizás consigas tenerla como compañera de vida... o tal vez no. Tal vez, donde tú creías que la vida te estaba diciendo "esta es" resulta que, a diferencia de lo que el gran Alejandro Sanz decía, la vida te deja a entender duramente, con penas, llantos y resignaciones, que no era ella. 

Con los años me he dado cuenta de que debes preocuparte de tu futuro, pero no obsesionarte pensando en él, ya que una cosa es lo que el hombre propone y otra lo que Dios dispone. Aléjate y deja marchar a quien pienses que no te aporta ya nada (si es que alguna vez te aportó), y si no lo haces tú será la vida la que se encargue de alejar a esa persona de ti. Quizás incluso no solo no te aporte, sino que te traiga más problemas de los que ya tienes en tu vida personal. 

En estos 33 años de mi vida he aprendido también que uno debe preguntarse alguna que otra vez si está en el lugar adecuado y con las personas correctas. Si sientes que sí, es que vas por el buen camino y con las personas adecuadas. Si por el contrario no es así, sal de ahí y aléjate de esas personas y de ese entorno cuanto antes. Y si no lo haces tú, ya se encargará la vida de hacerlo por ti y de alejarte de ese lugar y de esas personas. 

He comprendido que no hay que obsesionarse por preocuparse de cuál es el sentido de la vida, ya que nunca lo vas a descubrir. No te obsesiones con preguntarte si Dios existe o no, ya que con independencia de su existencia tu vida seguirá siendo afortunada o desgraciada. Hay personas que encuentran en la religión su salvación en la vida y ésta comienza a irles mejor, quizás porque todo forma parte de ese "plan divino" del que siempre hemos oído hablar y que nunca llegamos a comprender desde el raciocinio. No te obsesiones con lo que el destino, Dios o la vida te deparará, que todo llegará, y muchas veces no es bueno enterarse antes de tiempo porque puede que no traiga nada bueno. 

He aprendido que hay que amar y valorar a quienes tienes a tu lado y, aunque te cueste porque tu forma de ser así te lo impida, darles un abrazo inmenso, un "te quiero" desde lo más profundo de tu corazón y un beso que te deje sin aliento. Nunca sabrás cuánto tiempo estarás aquí o estarán ellos a tu lado. Aprovecha cada instante con ellos y disfrútalos al máximo. Disfruta la vida mientras tengas oportunidad, ya que ésta es fugaz y en cualquier momento puede terminar o simplemente los años te van arrastrando, sin que te des cuenta, hacia un momento en el cual ya no hay vuelta atrás para ello.

Aprendí también que no hay que tratar de entender por qué surgen las cosas, ya que si están de pasar o no es porque Dios, el destino o la vida ya lo tenían escrito para ti. Las vueltas que da la vida, tanto para bien como para mal, son factores a tener en cuenta en todo momento, ya que de reveses es de lo que está compuesta nuestra existencia. Siempre esos reveses suelen ser, por regla general, más negativos que positivos. Existen los buenos momentos, pero estos son más limitados en tiempo y cantidad que los malos. 

En definitiva, y como aparece descrito en "Lo que el viento se llevó", "No pierdas el tiempo, es de lo que está hecha la vida", y, como diría Pablo Milanés "De lo pasado no lo voy a negar, el futuro algún día llegará, y del presente qué me importa la gente, si es que siempre van a hablar". Aprovecha el presente, ya que algún día dirás con pena y nostalgia, como todos hemos dicho, que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Una verdad como un templo que sin embargo no excusa que haya momentos del pasado iguales o incluso peores que los del presente. 

Por otro lado, y sobre todo, he aprendido que no debes poner jamás la mano en el fuego por nadie, ya que nunca conocerás del todo a quienes tengas a tu lado. Habla y actúa con cuidado con quienes tienes confianza, ya que una mala palabra o cualquier acto puede echar a perder toda la confianza, la cual en muchas ocasiones es irreversible. No intentes agradar a todo el mundo, ya que ni Cristo lo consiguió en su vida. Y sobre todo, no hables más de la cuenta, ya que es mejor callar y no meter la pata que hablar de más y tirarlo todo por la borda.

Otra cuestión que a base de experiencias he llegado a comprender en estos años es que da igual si remueves cielo y tierra por determinadas personas. Quienes estén predestinadas a formar parte de tu vida, aparecerán sí o sí, del mismo modo que la vida te quitará, por mucho que intentes retenerlas, a aquellas personas que no estén de seguir a tu lado. Esto también es aplicable a aquellas personas que por un motivo u otro vuelven a tu vida cuando menos te lo esperas y cuando creías que su papel en tu destino había acabado para siempre. En definitivas cuentas, lo que la vida te tenga deparado en todos sus aspectos es algo de lo que no podrás escapar jamás, tanto para bien como para mal, y en ello incluyo la salud, las relaciones familiares y sociales, el trabajo, los estudios, el amor, el dinero, etc. Esa misma vida que puede cambiarlo todo en un solo segundo, tanto para lo bueno como para lo malo, haciéndo que tu existencia pase de afortunada a desafortunada o a la inversa. 

Con esta entrada quiero hacer un pequeño balance de lo que he aprendido en estos 33 años de mi vida. Si el gran Julio Iglesias compuso una canción cuando llegó a mi edad actual, ¿por qué no habría de hacer yo lo mismo aunque fuese escribiendo en una simple entrada que pasará desapercibida? Se supone que aún no he llegado ni a la mitad de mi vida, pero la fecha de caducidad nunca la sabe uno mismo, con lo cual es mejor dejar escrito lo que hoy siento por si acaso mañana no estoy aquí, y si lo estoy, quizás corroborar lo que he dejado plasmado o descojonarme por la forma en la que pueda ver la vida en un futuro mientras me río de mí mismo por las reflexiones a las que había llegado a los 33 años. Unas reflexiones que, por supuesto, no son las que tenía cuando empecé a escribir aquí con 20 años, y que seguramente tampoco serán las mismas si dentro de unos años sigo vivo y decido echar un vistazo a esta entrada. Sea lo que sea y pase lo que pase, escrito está.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Una sociedad enferma


"El mundo se ha vuelto loco", decía Messala (Stephen Boyd) a Judah (Charlton Heston) en la iniguablale obra de 1959 "Ben Hur". Messala no imaginaría jamás que el mundo del siglo I d. C. sería, salvando las distancias, mucho más racional que el que viviríamos los seres humanos en pleno 2026. ¿A cuento de qué viene esta reflexión? En base a las sucesivas noticias que están circulando en los últimos días, en las cuales se está haciendo una promoción masiva de una nueva, denominada, tendencia: "los therian" un conjunto de personas que se consideran, según describen los medios, como "una persona que se identifica a nivel psicológico o espiritual como un animal no humano, total o parcialmente". 

Pues bien, ese tipo de "personas", por llamarlas de alguna forma, se están haciendo cada vez más visibles como consecuencia de la cobertura sistémica que desde las redes sociales y los medios de comunicación se les están otorgando. Concentraciones en cientos de ciudades y numerosos altercados se han producido como consecuencia de este "fenómeno" que se extiende ya por todo el mundo. 

Una vez dicho esto, conviene preguntarse: ¿Cuándo comenzó el mundo a perder la cordura y la razón? ¿Desde cuándo es noticia darle cobertura social y mediática a personas que son por razones obvias enfermos mentales? ¿Por qué se está haciendo querer mostrar normal lo anormal? ¿Por qué lo que de toda la vida de Dios se viene catalogando como un "trastorno" o "enfermedad mental" se nos presenta ahora como un sentimiento o una identificación por parte de las personas hacia algo o alguien? ¿Desde cuándo es normal que las personas se identifiquen psicológicamente o espiritualmente con un animal, planta, objeto, etc? ¿Desde cuándo surge este fenómeno anormal y se le da cobertura social?

Creo que no hay definición posible cuando escribo esta entrada e intento buscarle algún adjetivo a esta aberración inhumana. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a un punto en el cual no solo se normaliza sino que se promocionan enfermedades mentales de esta índole? Sí, enfermedades mentales. Ese y no otro es el término que mejor se adapta al problema que sufren estos individuos. Un problema que, lejos de ser denunciado y tratado desde el punto de vista psiquiátrico, es normalizado y popularizado. 

Qué asco y qué vergüenza siento como ser humano cuando observo cómo a mi alrededor la sociedad ha perdido todo tipo de cordura y de raciocinio en favor de una sinrazón que se ha adueñado de nuestras vidas y de nuestro mundo. ¿Por qué tengo que aguantar que si voy por la calle, un tipo que se cree un animal salvaje me llegue a atacar? ¿Por qué tengo que resignarme y ver cómo por mi ciudad la gente van disfrazadas de animales porque éstos se identifican como tales? ¿Hasta dónde hemos llegado como especie humana para aceptar y aplaudir esta locura colectivista?

Y no sólo me refiero a aquellos enfermos que se creen animales, también extiendo esta crítica a quienes se consideran plantas u objetos. Por no hablar de aquellos colectivos de personas que consideran que su sexo no es el que le corresponde y deciden someterse a procesos de hormonalización para quedar satisfechos consigo mismos. Ese tipo de personas que te tachan de "insensible" y "mala persona" por no aceptar su condición cuando son ellos mismos quienes no se aceptan tal y como realmente son. 

No me voy a extender en la cuestión del colectivo transgénero o de los "no binarios" porque esta crítica va dirigida también contra estos mismos colectivos, aunque el primero, en este caso, es el colectivo de los denominados "therian". Colectivos que si bien están siendo secundados por personas de todas las edades, lo es sobre todo entre los más jovenes, lo cual demuestra el nivel inmoral de la mayoría de los nacidos especialmente desde el comienzo del presente siglo hasta el día de hoy. 

Por último, y antes de terminar, quisiera lanzar una pregunta que dejó en el aire: ¿No es un poco raro que este "fenómeno" haya surgido a nivel mundial precisamente cuando ha estallado el caso Epstein, el cual amenaza a gran parte de la élite política, social, científica, económica, cultural, etc? ¿Es solo casualidad que estos pobres enfermos hayan salido a la luz en estos momentos o estamos ante algo más que premeditado para tener entretenida a la masa mientras van saliendo a la luz informes y documentos a cuál más abominable y aterradores? 

Ahí dejo la pregunta, aunque la respuesta se contesta por sí misma. Vivimos en los tiempos donde la decadencia humana, la locura colectiva, la aberración, lo anormal, lo inmoral y lo vomitivo es el ejemplo a seguir y la tendencia popular en la actualidad. El mundo nunca ha sido un lugar apacible y perfecto, todo lo contrario; pero tampoco es el psiquiátrico terrenal en el que unos pocos han convertido el mundo desde unos años hasta la fecha. 

Solo cabe preguntarse ¿Dónde estaban estos enfermos hace treinta, cuarenta o cincuenta años? Nadie sabía de la existencia de este tipo de individuos porque lo coherente es que estuviesen siendo tratados por profesionales de la salud mental y no entrevistados y grabados por los medios de comunicación. Este es el mundo desolador y peligroso en el que nos encontramos y que amenaza con empeorar a medida que avancen los próximos años. 

Si Dios destruyó, según describe el Génesis, Sodoma y Gomorra, que eran solo dos ciudades sumidas en la degradación y la abominación, ¿Qué tendría que hacer ahora que se ha extendido esa degradación y abominación a nivel mundial? Que cada cual escoja la respuesta que mejor considere oportuna. Yo la tengo bastante clara, aunque prefiero ahorrarme escribirla por aquí. 

lunes, 23 de febrero de 2026

Cuarenta y cinco años del 23-F


Tal día como hoy se cumplen cuarenta y cinco años de uno de los sucesos más relevantes en los últimos cincuenta años de la historia de España: el 23-F. Un suceso del cual ya he hablado en otras ocasiones pero que hoy aprovecho para hacer algunos comentarios más. En diciembre de este año pasado vi la miniserie que se ha estrenado en Movistar: "Anatomía de un instante". Una miniserie basada en el libro homónimo que escribió en 2009 Javier Cercas sobre el 23-F. 

Personalmente, y antes de entrar de lleno en el 23-F, debo añadir que la miniserie está muy bien realizada y se adapta bastante a la novela que Cercas escribió hace ya diecisiete años. Por supuesto, como ocurre en la cultura española, la obra tiende a limpiar el nombre de la izquierda y a manchar el de la derecha, aunque esto es algo que a nadie debe pillarle por sorpresa, y menos en una miniserie basada en una novela cuyo autor es de izquierdas. 

Dicho esto, entramos a analizar el 23-F. Debo confesar que me resulta difícil hablar del 23-F en términos como "golpe de Estado", "sublevación militar", etc. Todos los que hemos leído diferentes ensayos relacionados con el tema sabemos de sobra que el 23-F no fue ningún tipo de golpe de Estado. Más bien fue un contragolpe de Estado o una operación realizada por el propio sistema (en este caso el CESID) con el objetivo de emprender una serie de reformas que corrigiesen el desvarío al que Adolfo Suárez había conducido a España durante los años de la transición. 

Quien me lea dirá "Estás mezclando la Operación Armada con el 23-F". Es cierto, pero porque una cosa llevó a la otra. Después de las elecciones generales de 1979, el declive de Suárez y de la UCD eran ya un clamor. ETA asesinaba casi a diario y el recién sistema político surgido en 1978 empezaba a hacer aguas como consecuencia de la ambición nacionalista que tanto CIU en Cataluña como el PNV en el País Vasco estaban llevando ya a cabo. Es entonces cuando los partidos políticos deciden recurrir a lo que muchos denominaron "una Operación De Gaulle" a la española, con el objetivo de presentar una moción de censura contra Adolfo Suárez y hacerlo caer en favor del general Alfonso Armada, el cual había sido tutor y hombre de la máxima confianza del rey Juan Carlos I. 

No es ningún secreto que en 1980 nadie deseaba ya la presencia de Suárez en el gobierno, y que todo el sistema, empezando por el rey y terminando por el último mando del CESID, estaban en contactos para entablar negociaciones con el fin de elegir a un nuevo presidente del gobierno vía moción de censura y de esta forma desalojar a un Suárez aislado y debilitado del poder. ¿Cuál es la sorpresa? Que el 29 de enero de 1981, Suárez anuncia su dimisión. ¿Qué motivos llevó al entonces presidente del gobierno a tomar esta decisión? 

Mucho se ha hablado de los motivos: desde una maniobra anticipada para evitar su desalojo del poder a través de la moción de censura hasta una estrategia que pasaba por retirarse provisionalmente de la primera línea política y volver a luchar por la Moncloa en las próximas elecciones generales con él nuevamente como candidato de la UCD. Nadie sabe los motivos. Lo cierto y verdad es que Suárez renuncia y eso provoca que la Operación Armada se acelere y acabe en lo que finalmente fue: el 23-F. 

Con la dimisión de Suárez, Armada se ve sorprendido por el giro de los acontecimientos y comienza a acelerar la operación, esta vez para la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del gobierno. El resto ya lo sabemos todos. Antonio Tejero entra en el Congreso de los Diputados pegando tiros hacia el techo, creyendo que estaba participando en un golpe de Estado dirigido por Jaime Milans del Bosch, cuando realmente estaba siendo utilizado y traicionado por el propio sistema para dejarlo a él como el "malo de la película" mientras que Armada se llevaría todos los honores acudiendo al Congreso y siendo investido presidente en un Congreso tomado por la Guardia Civil. 

Pensándolo detenidamente, todo ello era sumamente surrealista. De haber triunfado el golpe ¿Cómo se habría vendido la noticia de la investidura de Armada por un Congreso tomado por las armas? ¿Se habría vendido como una situación extrema y heroica a la vez? ¿O habría sido vendido como un colapso del sistema o un retroceso del mismo al investir como presidente a un militar que ni siquiera había pasado por la ronda de consultas del rey ni había sido designado por éste como candidato a la presidencia? Cuando me hago estas preguntas hubiera deseado que el "golpe" hubiese triunfado, solo para ver cómo habría vendido el sistema aquella chapuza en la que todo pasaba por llevar en volandas a la Moncloa a Armada tras destituir de forma humillante a Suárez y formar un gobierno con todos los partidos políticos de entonces. 

Y es que la versión alternativa del 23-F ya la reconocen individuos como el propio Luis María Anson, el cual iba a ser ministro de Información en ese gobierno que nunca llegó a producirse. Anson reconoció hace ya un par de años, y con toda la desvergüenza del mundo, que efectivamente todo fue una operación de Estado con el fin de corregir los excesos a los que Suárez había llevado al país. 

De haber salido adelante la moción de censura o la investidura de Armada en el 23-F, Adolfo Suárez habría quedado estigmatizado de por vida y habría pasado a la historia como un presidente irresponsable que condujo a España a un "golpe de Estado", el cual solo pudo resolverse gracias al ofrecimiento de Alfonso Armada para ser presidente del gobierno. La historia habría sido muy distinta: Suárez habría pasado a ser el verdugo y Armada el estadista. Un intercambio de papeles que finalmente no se produjo cuando Tejero impidió el paso de Armada al hemiciclo tras enterarse de quiénes iban a formar ese gobierno de concentración presidido por el que fuera hombre de confianza del rey.

Y es que, por muy irónico y surrealista que suene, la pura verdad es que fue Antonio Tejero y no el rey Juan Carlos quien puso fin al 23-F o, como algunos lo llaman, "la intentona golpista". El rey Juan Carlos estuvo siempre al tanto de todo, desde las múltiples conversaciones de Armada con el socialista Enrique Múgica en representación del PSOE hasta la opinión favorable de todos los líderes políticos en conducir a Armada hacia el gobierno. Opiniones que los líderes políticos le hacían en persona a Juan Carlos en la misma Zarzuela, cuando el rey los recibía de uno en uno para conocer la opinión de estos con respecto a la situación que se estaba viviendo. 

"A mí dádmelo hecho" decía Juan Carlos cuando los líderes políticos y Armada le avisaban de la situación límite y caótica en la que se encontraba España como consecuencia del desgobierno de Suárez y la propuesta alternativa de formar un gobierno de concentración. Juan Carlos I fue pues conocedor en todo momento tanto de la Operación Armada como del 23-F. 

No se le puede reconocer el mérito de salvar nada, puesto que él era el señor X de aquella operación. Una operación en la que no solo estaba incluida la Corona, sino también la propia UCD, dispuesta a traicionar a Suárez, la AP de Manuel Fraga, el PCE de Santiago Carrillo y, como no, el PSOE de Felipe González, el cual estaba ansioso por entrar en el gobierno a toda costa, aunque fuese a través de ese escenario. 

¿Cómo habría sido la historia de haber sido Felipe González vicepresidente de Armada? Es un escenario interesante. Probablemente le habría restado, o no, algunos votos en las elecciones generales que finalmente se celebraron en octubre de 1982 y en las que por fin el PSOE pudo volver al gobierno tras más de cuarenta años en el exilio. ¿Y cómo habría tratado la historia a Juan Carlos I de haber salido adelante el 23-F? Es otra pregunta interesante de la cual solo podemos sacar conjeturas. 

Lo cierto y verdad es que de haber triunfado el 23-F, la historia de España no se contaría como oficialmente se narra, o quizás sí... puede que, a pesar de todo, la historia reconociese a todos los implicados, incluyendo en primer lugar al rey Juan Carlos, como unos estadistas dispuestos a salvar el país cuando éste se encontraba en el abismo. La población es fácil de manipular, y tanto de una forma como de otra, el sistema habría salido fortalecido. 

Finalmente, y como todos sabemos, el 23-F fracasó y con ello comenzó el relato del "rey salvador" y de todas las historias falsas que desde 1981 hasta la fecha venimos escuchando. Lo cierto y verdad es que el 23-F fue una chapuza en la que al final, y contra todo pronóstico, salió mal la operación, pero ese fracaso fue lo que supuso un éxito para todos los actores implicados. ¿Quién salió perdiendo con ello? Pues como siempre, España. 

Quizás si el 23-F hubiese triunfado, la Constitución y demás leyes de aquel entonces hubiesen sido reformadas y las tropelías que se realizaron en la transición probablemente se hubiesen corregido. Pero como todos sabemos, al fracasar el 23-F fracasó también todo intento de reformar el sistema, y de aquel fracaso tenemos actualmente la situación agónica e irreversible que ahora estamos viviendo. El 23-F fue quizás la última oportunidad de enderezar una situación que ya se estaba volviendo insostenible y ahora tenemos los resultados de aquella oportunidad perdida. 

martes, 17 de febrero de 2026

El mal está entre nosotros


"¿Quién crees que eran esas personas? Allí no había solo gente corriente. Si te dijera sus nombres, cosa que no haré, no creo que pudieras dormir bien esta noche". Esta frase, dicha por Victor Ziegler (Sydney Pollack) a Bill Harford (Tom Cruise) casi en el tramo final de la célebre, enigmática y polémica película "Eyes Wide Shut" es la afirmación que veintisiete años después del estreno de esta obra (la última de Stanley Kubrick) mejor se adapta al contexto que estamos viviendo actualmente con respecto al caso Epstein y los millones de archivos, documentos, fotos, etc, que se están publicando sobre esta cuestión a lo largo de estos días.

Satanismo, orgías, tráfico de menores, asesinatos, rituales, canibalismo, venta de órganos, prostitución, clonaciones, torturas, secuestros, sectas elitistas, etc, son algunas de las noticias que se han ido publicando por Internet en los últimos días y que tienen en el caso Epstein el más claro ejemplo de cómo la élite mundial domina el mundo y en cómo verdaderamente este y no otro es el infierno o, el reino de Lucifer, al que hace mención el Apocalipsis en su versículo 12:7-9. 

Stanley Kubrick ya nos quiso mostrar algo de lo que la élite política, económica, cultural, social, deportiva, periodística, científica, religiosa, aristocrática, sanitaria, etc, realizaban en las oscuridades de la noche. La ya mítica escena de Tom Cruise entrando en una mansión a las afueras de Nueva York (realmente la escena se rodó a las afueras de Londres) en la que aparecían individuos con máscaras venecianas en medio de un ritual satánico era el escenario y el medio más adecuado para, a través de la pequeña pantalla, Kubrick pudiese mostrarnos al resto de la humanidad lo que los "dueños del mundo" hacen y deshacen a nuestras espaldas. Un objetivo que acabó llevándose por delante al propio Kubrick cuando poco antes del estreno de la película falleció como consecuencia de un paro cardíaco. ¿Casualidad? Yo creo que no.

Lo que el mundo está conociendo gracias a la desclasificación de millones de documentos relacionados con la trama criminal de Jeffrey Epstein es la prueba definitiva de cómo esa élite que Kubrick mostró perfectamente en "Eyes Wide Shut" es la misma que opera en la realidad a espaldas del ser humano. Una élite luciferina capaz de todo con tal de conducir al mundo hacia el abismo mientras rinden culto a entidades demoníacas y en cuyos documentos aparecen todo tipo de nombres, también de personalidades relevantes españolas. Puede que no todas las personas que aparecen en esos documentos hayan asistido o hayan colaborado en los asuntos más turbios de esta trama criminal y satánica, pero ya dijo una persona vinculada a este mismo caso que si no aparecías en los documentos de Epstein no eras nadie, y esos nombres ahí están publicados.

Cuando uno ve estas noticias, las cuales casualmente no están siendo publicadas por los medios de comunicación tradicionales sino por las redes sociales y los medios de comunicación alternativos, uno piensa y dice "¿Verdaderamente existe ese lugar llamado 'infierno' donde los demonios te atormentarán para la posteridad, o ese mismo infierno es realmente la tierra?". Personalmente, y visto lo que se está publicando, más otros tantísimos casos de ocultismo, satanismo y elitismo que nunca conoceremos, temo muy a mi pesar de que realmente el infierno y los demonios que nos atormentan están aquí, en la tierra. 

A fin de cuentas no es de extrañar todo esto. Teóricamente, y según se nos narra en la Biblia, tras el levantamiento de los ángeles contra Dios, éstos, junto con Lucifer, fueron arrojados a la tierra. La misma tierra en la que Dios, según los textos sagrados, nos situó a nosotros. Siguiendo esa regla de tres, es obvio que para esa élite mundial que esparce el mal por donde quiera que va crea en la entidad suprema de Lucifer como ente divino por encima incluso del mismísimo Dios, siendo nosotros, las personas cotidianas, los objetivos a sacrificar por estos demonios con piel humana. 

Como he comentado antes, este tipo de noticias tan graves no están siendo recogidas por los medios de comunicación, y no se publican porque, como ya ha dicho una persona que ha leído parte de esos documentos, "todos están implicados". Ello nos da una idea de hasta dónde puede llegar la red criminal liderada por Epstein. Hace solo unos días, una congresista norteamericana que había leído igualmente parte de estos documentos afirmó que de salir a la luz "supondrían el fin definitivo de la monarquía británica". 

Conviene recordar que el hasta hace poco príncipe Andrés y su ex mujer, Sarah Ferguson, estaban involucrados en el caso Epstein, pero todo hace asegurar a que habría más individuos de la familia real británica involucrados, y con ello, más personas relacionadas con el mundo de la aristocracia y de la política. Solo en Reino Unido ya han dimitido varios miembros del gobierno británico de Keir Starmer, el cual de momento ha asegurado que no va a dimitir bajo ningún concepto; ya veremos si esto ocurre o no.

Pero no solo más miembros de la familia real británica podrían estar implicados (el nombre del príncipe Harry aparece en los documentos). Ya aparecen claramente los nombres de los Clinton, de los Trump, de los Obama, de los Biden, los Rothschild (célebres, entre otras cosas, por las fiestas satánicas que realizaban en Francia en la década de 1970), Elon Musk, Bill Gates y un sinfín de nombres de la industria de Hollywood. Todo esto nos vuelve a recordar la frase con la que he empezado al inicio de la entrada, la cual define a la perfección el perfil de psicópatas que pululan en la élite mundial. Veremos cómo sigue avanzando esta historia, aunque ya adelanto yo que no ocurrirá nada puesto que todos están implicados. 

Sin lugar a dudas Kubrick sabía muy bien lo que hacía y lo que se estaba jugando cuando rodó "Eyes Wide Shut". De hecho Nicole Kidman, la cual da vida al personaje de Alice Harford en la película, comentó que Kubrick estaba obsesionado con la idea de que iban a ser "eliminados" antes del estreno de la película. Finalmente solo fue "eliminado" el propio director, el cual, según se dice, no llegó a ver en tu totalidad la película que realmente quería mostrar al mundo, ya que supuestamente se recortó al menos media hora del metraje original tras su repentino fallecimiento. 

Esto nos da una idea de la gravedad de lo que Kubrick quería denunciar con esta película y que solo pudo ser visto parcialmente en 1999, en la frontera entre el fin del II Milenio y del siglo XX y la llegada del III Milenio y del siglo XXI. Una denuncia en la que quería mostrar al mundo lo que aquellos que dirigen el mundo realizan en la oscuridad. No es por ello extraño que en la fiesta de la mansión suene la canción "Strangers In The Night" ("Extraños en la noche") de Frank Sinatra. Otro de los muchos mensajes subliminales que Kubrick nos dejó en sus películas, especialmente en esta.

Finalmente, y volviendo a la cuestión religiosa, no puedo más que preguntarme. Si existe Lucifer y éste es la entidad sobrenatural a la cual la élite mundial le rinde culto, ¿En qué lugar queda Dios? Ya he dicho desde hace un tiempo que mis creencias actuales se basan prácticamente en el escepticismo, pero si nos atenemos a la idea de que Dios, y por ende también el diablo existen, ¿Por qué permite un ser teóricamente bueno que tantas criaturas inocentes (hombres y mujeres, niños y adultos) padezcan el mal en este mundo bajo las criaturas de Lucifer? ¿Acaso la expansión del mal por el mundo es una cuestión ajena a Dios? 

Esto me hace recordar el pasaje evangélico (concretamente Lucas 4:5-7) en el cual Satanás le mostró a Cristo todos los reinos del mundo y se los ofreció a cambio de que Jesús le adorase, lo cual rechazó. ¿Qué poder tenía, y tiene, Satanás sobre el mundo que nosotros desconocemos y por qué Dios no interviene ante tanto mal? Que cada uno saque sus propias conclusiones, aunque para añadir algo más de reflexión conviene recordar lo que dijo William Shakespeare en su obra "La Tempestad": "El infierno está vacío, todos los demonios están aquí".