martes, 2 de junio de 2026

Fernando VII: una desgracia nacional


A pesar de haber escrito un par de entradas sobre la época, todavía no había dedicado una entrada a uno de los personajes históricos españoles más controvertidos de los últimos doscientos años: Fernando VII, rey de España, denominado por la mayoría como "el rey felón". En estos momentos en los que nuestro país se encuentra sumido en una gravísima crisis de corrupción y de inestabilidad institucional, todas las miradas se fijan ahora en el todavía presidente del gobierno, Pedro Sánchez, un tipo que ha sido definido por muchos como el gobernante más pésimo que ha tenido lugar en España desde Fernando VII. Una comparación que también se hacía en su momento con su mentor y ahora imputado, el ex presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

En estos momentos en donde hasta la bandera de España se cae al suelo mientras es izada en el desfile de las Fuerzas Armadas, mostrando con ello una metáfora de la fragilidad nacional y de cómo se encuentra el país e incluso supone un mal presagio, según algunos, de lo que estamos viviendo y de lo que nos queda por vivir, creo que es el momento oportuno de hablar de este personaje, Fernando VII. Un personaje el cual no dudó ni un solo momento en traicionar a su padre para convertirse en rey en el fallido intento de golpe de Estado de 1807, conocido como "la conjura de El Escorial". 

Aquella conjura, que acabó con Carlos IV, entonces rey de España, ordenando la detención de su hijo Fernando, entonces príncipe de Asturias, fue solo la antesala de lo que ocurriría al año siguiente, concretamente en marzo de 1808, cuando se produce el motín de Aranjuez y la caída del entonces primer ministro, Manuel de Godoy, leal a Carlos IV, supuesto amante de la reina María Luisa de Parma y enemigo acérrimo del príncipe Fernando. Tras la caída de Godoy por parte de los partidarios de Fernando, se produce la abdicación forzosa de Carlos IV en favor de su hijo. Comienza entonces el primer reinado de Fernando VII, el cual con tan solo veinticuatro años se convierte en rey de España tras un motín popular, planeado por sus partidarios. 

Pero la alegría le iba a durar poco a Fernando, ya que en mayo de 1808 se produce el viaje a Bayona, donde se reunirá con Napoleón Bonaparte (entonces ya emperador de los franceses), con su padre, el destronado Carlos IV, y con Godoy. En una brillante y estratégica encerrona, Napoleón obtiene en tiempo record la abdicación tanto de Fernando (cuya Corona vuelve a ser devuelta a Carlos IV) como de su propio padre, el cual abdica en favor de Napoleón, proclamando posteriormente a su hermano José Bonaparte como nuevo rey de España. Con estas abdicaciones, los Borbones dejan España a merced de los franceses sin importarles demasiado las consecuencias que sufrirá el país que hasta ese momento ellos habían dirigido. 

De esta forma, tanto Fernando como Carlos (al igual que Godoy) se convierten en prisioneros acomodados de Napoleón mientras en nuestro país estalla una de las guerras más cruentas de cuantas se recuerdan en la historia contemporánea de España: la Guerra de la Independencia. Una guerra que duraría seis años mientras José I gobernaba como podía el país y Fernando observaba desde el castillo francés de Valançay los acontecimientos. Fernando tuvo en todo momento una relación cordial e incluso humillante hacia Napoleón, con la esperanza de que éste le devolviese la Corona de España si los acontecimientos en nuestro país acababan finalmente dándole la victoria a los españoles, los cuales luchaban por un rey destronado al cual le era indiferente el destino de sus súbditos. 

Ya en diciembre de 1813, y tras la derrota francesa en España, José I abdica la Corona española y Napoleón designa a Fernando, que entonces cuenta con veintinueve años, como nuevo rey de nuestro país tras ser forzado a abdicar seis años antes en Bayona. ¿Qué ocurre entonces? Que Fernando VII comienza su segundo reinado en un contexto político e histórico completamente distinto al de 1808. Ante la no sumisión de las Cortes españolas a José I y al Estatuto de Bayona (primera Constitución española, aunque nunca reconocida como tal), éstas se reúnen en Cádiz y acuerdan aprobar el 19 de marzo de 1812 la denominada "Constitución de Cádiz". 

Una Constitución de corte liberal en la que el rey veía limitado sus poderes y por primera vez se le concedía derechos a los ciudadanos, los cuales eran desde entonces los únicos soberanos de la nación. Ante tal situación, la cual era inconcebible para un monarca de ideas absolutistas y despóticas como Fernando, éste lleva a cabo un golpe de Estado en mayo de 1814, justo tras su regreso a España (sus padres y Godoy siguieron exiliados de por vida), y deroga por completo la Constitución gaditana. Esto provoca un shock en toda la sociedad española, la cual esperaba que el rey por el que muchos habían luchado y muerto durante la Guerra de la Independencia, jurase sobre la denominada "Pepa" y aceptase el nuevo estatus político y jurídico que las Cortes habían inaugurado en 1812. 

¿El resultado de todo esto? Una crisis sin precedentes en España donde los liberales y los absolutistas defenderían hasta el límite sus ideales mientras Fernando VII ordenaba el arresto y la represión de todos aquellos liberales que habían luchado por la Constitución de 1812. Ante esta situación se produce un nuevo escenario de tensión en todo el país, lo que provoca una serie de pronunciamientos militares de tipo liberal mientras Fernando VII gobierna sin límites y devuelve los privilegios estamentales a la nobleza y al clero. 

Todo esto provoca que, como consecuencia de la Guerra de la Independencia y la posterior crisis creada por el rey y las tensiones constantes en la península, las provincias españolas en América comiencen a defender las ideas liberales e incluso la independencia de sus territorios de la Corona española, lo cual se va materializando a lo largo de los próximos años, donde territorios como México, Bolivia, Perú, Argentina, Chile, Venezuela, Ecuador, Panamá, Colombia, etc, se van independizando de España en un periodo de algo más de una década. De esta forma, en poco más de diez años, España pierde de forma progresiva su histórico y extenso Imperio. 

Mientras España pierde su Imperio conforme avanza el reinado de Fernando y sus represiones, en la península se vive en un estado constante de tensión y pánico, el cual acaba finalmente con el pronunciamiento liberal en 1820 del coronel De Riego, iniciando con ello una serie de guerrillas entre los liberales y los absolutistas provocando finalmente la derrota de los estos últimos y el juramento, contra su voluntad, de Fernando VII sobre la Constitución de Cádiz, la cual vuelve a ser restablecida, dando con ello comienzo al denominado "Trienio Liberal". 

Al inicio del Trienio Liberal en 1820, los absolutistas se oponen a todo tipo de instauración liberal y a la apertura de nuevos derechos en España, así como a la supresión de los privilegios del Antiguo Régimen. Fernando se ve obligado mientras tanto a reinar de forma limitada y a ver de forma resignada cómo debe compartir su poder con las Cortes dentro de un sistema que proclama que la soberanía nacional reside en la nación española y no en el rey. El monarca convive pues durante tres años y contra su voluntad con un sistema político que desprecia y rechaza en todas sus vertientes.

Tras varias sublevaciones y el estallido de una Guerra Civil en España en 1822 entre liberales y absolutistas, Fernando decide acudir en ayuda de "la Santa Alianza", un pacto político y militar firmado por las Monarquías absolutistas en Europa tras la caída de Napoleón, con el objetivo de ayudar al país, o mejor dicho, al soberano absolutista que estuviese en serios problemas. Es entonces cuando desde Francia se envían a los denominados "Cien Mil Hijos de San Luis", un contingente del ejército francés que invade España con el objetivo de liberar a Fernando VII del régimen liberal surgido tras el pronunciamiento del coronel De Riego en 1820. De esta forma, los franceses volvían a invadir España, esta vez bajo las súplicas de Fernando ante las Monarquías europeas. ¿El resultado? la victoria de los absolutistas en 1823 y la derogación, nuevamente, del sistema liberal tras la derrota de éstos. 

Comienza entonces el último periodo del reinado de Fernando VII, conocido como "la Década Ominosa", donde la represión contra los liberales y contra la población española en general se volvió más dura que nunca, provocando, entre otras cosas, el cierre de periódicos y universidades, así como la prohibición de las sociedades secretas, entre ellas la masonería. Personalmente, creo que esto último fue lo único bueno que realizó Fernando VII durante su malicioso reinado, junto con el exterminio de la Santa Inquisición; un exterminio que ya fue iniciado por José I. 

Las ejecuciones y las persecuciones se convierten en la dura realidad a la que es sometida España de forma continuada durante aquellos últimos diez años de reinado de Fernando VII, incluyendo el fusilamiento de partidarios del monarca durante la Guerra de la Independencia. Es en aquellos años cuando Fernando ve cómo su salud se deteriora y decide, sin más consultas, promulgar la Pragmática Sanción, con el objetivo de que su hija, la futura reina Isabel II, pueda gobernar, a falta de la existencia de un heredero varón. De esta forma, deslegitimaba al que hasta entonces era el legítimo heredero al trono: el Infante Carlos María Isidro. 

Finalmente, y a pocos días de cumplir los cuarenta y nueve años, Fernando VII fallece en el Palacio Real de Madrid, dejando como regente a su cuarta esposa (que además era su propia sobrina), María Cristina de las Dos Sicilias (una regente corrupta y extranjera, la cual posteriormente tuvo que ser expulsada del país hasta en dos ocasiones), a una niña de tan solo tres años como reina de España que décadas después saldría también huyendo del país en 1868 tras un reinado corrupto e inmoral, a una nación sumida en una nueva guerra civil (la Primera Guerra Carlista como consecuencia de la sucesión del rey) y en una miseria irrespirable, además de una pérdida histórica de los territorios ubicados en América. El reinado de Fernando VII se puede resumir pues en una desgracia nacional. 

Una desgracia que duró veinte años, desde 1813 hasta 1833, y que acabó llevándose por delante el país en medio de un sinfín de sublevaciones militares, guerras consecutivas, ejecuciones y encarcelamientos masivos, así como represión contra la oposición y la población española. Por motivos como los que acabo de resumir, la mayoría de la sociedad española coincide, y yo también, en que Fernando VII es uno de los gobernantes más nefastos que ha dado la historia contemporánea de España. Un listón, el de Fernando VII, bastante alto que algunos en la actualidad están intentando superar, y lo más grave es que lo están consiguiendo.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Zapatero, imputado


En estos últimos meses no estoy dedicando muchas entradas en escribir sobre la política española; más que nada porque todo lo que sale es más de lo mismo y de eso ya he hablado bastante en este pasado 2025. La corrupción del PSOE sigue siendo el pan nuestro de cada día y poco o nada sirve escribir entrada tras entrada sobre lo mismo. Pero un suceso ocurrido hace menos de veinticuatro horas ha hecho que esta noche vuelva a escribir sobre ello: la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero.

En un Auto realizado por el Juez de Instrucción, José Luis Calama, éste imputa al ex presidente del gobierno por cuatro delitos: organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales. De esta forma, España se ha levantado hoy con la primera imputación realizada a un ex presidente del gobierno de España desde la instauración del régimen del 78. Un Auto ya histórico que pone entra la espada y la pared a uno de los personajes más maquiavélicos y oscuros que ha dado la historia reciente de España, el cual ejercía hasta ahora como presidente del gobierno en la sombra.

Las acusaciones contra Zapatero se sustancian esencialmente en actuar como intermediario, junto a su amigo Julio Martínez, en el rescate a la compañía aérea "Plus Ultra", así como participar en una red de empresas que habrían canalizado dinero y contratos ficticios, además de beneficiarse económicamente, mediante pagos de consultoría, comisiones o sociedades vinculadas a su entorno, entre ellas una empresa a nombre de sus hijas. Pero por si no fuera poco todo esto, el Juez también imputa a Zapatero por delitos de operaciones internacionales en Venezuela, Cuba y China vinculadas al petróleo, el oro, divisas y sociedades instrumentales, entre otros delitos. 

Por todo ello, el Juez Calama sitúa a Zapatero en su Auto como el líder de una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias. Por su puesto, el propio Zapatero ha emitido una declaración desde su casa negando todas las acusaciones y alegando que nunca influyó ante las administraciones públicas para el rescate de "Plus Ultra" y niega haber cobrado comisiones ilegales. Todo esto tendrá que reafirmarlo Zapatero ante el Juez en la Audiencia Nacional el próximo 2 de junio, fecha en la que está citado a declarar.

¿Y desde Moncloa, qué dicen a este respecto? Respaldo absoluto a Zapatero y defensa acérrima tanto de él como de su legado. No es para menos, ya que Pedro Sánchez conoce tantos secretos de Zapatero como éste conoce de Sánchez. Ante el temor, por parte de Moncloa, de que desde el PSOE le retiren su apoyo al presidente en la sombra y éste decida "tirar de la manta", Sánchez ha ordenado el apoyo unánime a su mentor. Por supuesto, y como es obvio, el gobierno descarta nuevamente un adelanto electoral y el PP descarta una moción de censura ya que "no dan los números", según ellos. 

Personalmente, debo añadir que esta imputación a Zapatero ha hecho más daño al PSOE y a toda la izquierda española que la debacle socialista del pasado domingo en Andalucía. Desde Podemos hasta Bildu, pasando por ERC, Sumar, PNV, etc, todos los socios de gobierno del PSOE han respondido con repulsa y desprecio al Auto de imputación del ex presidente socialista. Como si miembros del PSOE se tratasen, los socios de gobierno respaldan y defienden abiertamente a Zapatero y alegan de nuevo "Lawfare" por parte de los Jueces y Tribunales, a los que acusan estar al servicio de la derecha española. 

Como se puede apreciar, la imputación de Zapatero ha provocado un tsunami (otro más) en la política española. Pese a ello, la izquierda trata de responsabilizar a la derecha de esta imputación y restarle importancia a este asunto, del cual aseguran que Zapatero saldrá limpio. Cuando he estado viendo a lo largo de las últimas horas las noticias sobre este asunto me preguntaba: ¿Qué habría ocurrido si en lugar de ser Zapatero hubiese sido Aznar o Rajoy el ex presidente imputado por estos delitos? Para empezar, España estaría ardiendo literalmente y figuradamente. La izquierda habría ya salido a las calles en protestas violentas y masivas exigiendo, no solo la caída del gobierno y la convocatoria de elecciones, sino también la disolución del PP. 

Pero como frecuentemente ocurre en España, no es el qué sino el quién lo importante. Si esto hubiese ocurrido con el PP en el gobierno de España, todos los actuales socios del PSOE habrían apoyado de forma inmediata una moción de censura para darle la Moncloa a los socialistas; pero he aquí que el escenario es el contrario, con lo cual solo queda cerrar filas y respaldar la corrupción socialista y, en este caso, los negocios ilícitos de Zapatero. Un tipo que, como ya he dicho en otras ocasiones, representa junto a Pedro Sánchez lo peor de la política española (y que conste que el listón está bastante alto).

Jose Luis Rodríguez Zapatero, ese ser miserable que legalizó políticamente a ETA y abrió lo que posteriormente se denominaría como el "procés catalán" gracias al apoyo a un Estatuto que en 2010 se determinó que era inconstitucional y en el cual se alegaba a Cataluña con el término de nación en su preámbulo. Un tipo que en 2011 dejó en la quiebra el sistema financiero español, hasta el punto de tener que solicitarse, ya gobernando Rajoy, un rescate para salvarlo. Un tipo repleto de odio, sin escrúpulos y sin vergüenza que reabrió las viejas heridas de la Guerra Civil y reavivó el viejo término de "las dos Españas". 

Un tipo que llegó al gobierno en 2004 gracias a un atentado terrorista del cual, veintidós años después, aun se desconocen sus autores intelectuales. Un peligroso individuo que aprobó una ley que permitía a las menores de edad abortar sin el consentimiento de sus padres y que abrió una brecha de desigualdad entre hombres y mujeres gracias a las famosas leyes de la VIOGEN o de Igualdad, además de fomentar igualmente con esta última norma los colectivos LGTBI.

La cuestión ahora es: ¿Entrará Zapatero en la cárcel? Ya pronostico yo desde aquí que no. Puede que el juez le retire el pasaporte o que tome alguna otra medida menor, pero en absoluto se dictaminará prisión provisional por riesgo de fuga, ni por supuesto se producirá dicha fuga. Estamos hablando de un tipo que ha sido, para nuestra desgracia y contra todo pronóstico, presidente del gobierno de España. Eso puede suceder con ministros e incluso con vicepresidentes, pero no con ex jefes del ejecutivo. Si Felipe González se libró en 1998 de ser imputado con respecto al tema de los GAL, ¿Qué no sucederá con Zapatero, con independencia de los gravísimos delitos que se le imputan?

Todo esto, a pesar de la gravedad que estamos viviendo en estos momentos, quedará nuevamente en nada. Ni el gobierno del PSOE va a caer por esto, ni el propio Zapatero acabará entre rejas, como su amigo Nicolás Maduro. Si Pedro Sánchez no cayó por la imputación de su mujer ni de su hermano, no caerá por la imputación de su mentor político y verdadero responsable de la deriva que lleva padeciendo España desde hace ya dos décadas. 

En definitiva, veremos qué pasa en los próximos días y semanas. Si el futuro de Zapatero empieza a torcerse, en el PSOE y en Moncloa comenzarán a hablar de "ese señor que no conocemos de nada", lo cual puede irritar a Zapatero y comenzar "a largar" si ve que Sánchez y los suyos lo dejan tirado, e incluso si dentro de unos días se produce también la posible imputación de sus hijas. 

Si por el contrario no pasa nada y la cosa se mantiene como hasta ahora o incluso se calman las aguas, puede que como mucho sea condenado a una pena menor de la cual el gobierno de Sánchez acabaría indultándolo de inmediato. Ni por asomo vislumbro la posibilidad que se ha comentado en las últimas horas en las que desde la prensa se afirma que de ser declarado culpable, Zapatero podría enfrentarse hasta un máximo de 20 años de prisión. 

Insisto, en los próximos días y semanas veremos cómo evoluciona este nuevo tsunami que se ha abierto hace unas horas en la política española y que, como siempre, tiene a Zapatero de protagonista. Lo ocurrido hace unas horas supone pues una gran noticia para la sociedad española, la cual ve cómo el tipo que junto a Sánchez ha ocasionado más daño a nuestro país se ve ahora entre la espada y la pared. La desgracia vendrá cuando, previsiblemente, este sujeto y su entorno se vean absueltos de los delitos que se le imputan. 

lunes, 18 de mayo de 2026

Moreno no arrasa y Montero hunde al PSOE-A


Hace solo unas horas se ha conocido el resultado definitivo de las elecciones autonómicas que se han celebrado en Andalucía. Un resultado que deja al PP de Juanma Moreno a dos escaños de la mayoría absoluta y hunde al PSOE de María Jesús Montero en su peor fracaso electoral desde 1982. VOX saca un diputado más que hace cuatro años (15) y se convierte en la llave de gobierno de Moreno para la próxima legislatura. 

De los otros dos partidos ("Adelante Andalucía" y "Por Andalucía") poco o nada se puede decir, salvo que, Por Andalucía, coalición formada por los actuales socios del gobierno de Pedro Sánchez, se ha hundido electoralmente mientras Adelante Andalucía consigue los votos que pierden éstos y el PSOE. En resumen, en lo que respecta a la izquierda, tanto monta, monta tanto. 

El PP de Juanma Moreno ha ganado las elecciones y ha rozado la mayoría absoluta, sí, pero solo la ha rozado. Si hace cuatro años el PP obtuvo dicha mayoría, ahora la pierde en favor de un pacto que los populares deben realizar sí o sí con los de Abascal si quieren mantenerse en la Junta de Andalucía. Cabe añadir que Moreno estaba, en mi opinión, demasiado seguro de que iba a obtener esa mayoría absoluta; de ahí que haya realizado afirmaciones continuas en estas semanas negándose a pactar ningún acuerdo con VOX si no arrasaba en las urnas. No ha sido así y Moreno tendrá que entenderse con los de Abascal si no quiere verse abocado a una repetición electoral de la cual es más probable que VOX se refuerce mientras el PP puede perder algún que otro escaño por el camino. 

En lo que respecta al PSOE de Montero se puede determinar, una vez más, que España está harta de Sánchez, del socialismo y de esta agonía sin fin en la que está inmersa el sanchismo mientras la corrupción sigue acechando a todo el aparato del partido, al gobierno e incluso a la familia del propio presidente. Andalucía ha dicho basta como hace poco lo dijo Castilla y León, Aragón y Extremadura. ¿Será esto suficiente para que Sánchez salga mañana y anuncie elecciones anticipadas? Ni hablar. 

El resultado global, con independencia de la debacle histórica socialista, le beneficia a Sánchez ¿Por qué? Por la sencilla razón de que VOX entrará ahora en el gobierno andaluz si consiguen finalmente un pacto de gobierno con el PP. De esta forma, Sánchez volverá a proclamar a los cuatro vientos que él y solo él es quien puede frenar a la "derecha y ultraderecha" en su camino hacia a la Moncloa. Existe la opción B que, en mi opinión, es en un principio descartable aunque no imposible: que un Juanma Moreno egocéntrico deseche cualquier posibilidad de acuerdo con VOX e insista en acudir de nuevo a las urnas. Insisto, un escenario en un principio descartable pero tampoco imposible.

¿Por qué se podría dar este escenario? Por la sencilla razón de que ya hay algunos que miran de reojo a Moreno como posible sucesor de Alberto Núñez Feijóo si éste no consigue un resultado decente en las próximas elecciones generales y las bases del PP apuestan por una sucesión tranquila en la que Isabel Díaz Ayuso (la heredera natural) quede arrinconada en favor del "moderado" Moreno. Ya hay algunas voces que apuntan a ese escenario y si Moreno decide jugársela de nuevo es solo porque ya tiene sus intereses puestos en Madrid y no en Andalucía. 

Por cierto, un Juanma Moreno que en 2018 aseguraba que de ser elegido presidente de la Junta de Andalucía aprobaría una ley donde se limitasen los mandatos de la presidencia andaluza a un total de ocho años. Siete años después no solo no ha aprobado esa ley sino que encima se presenta por tercera vez para extender su gobierno hasta 2030, estando un total de once años en el cargo. 

¿Qué ha cambiado para que a este hombre se le esté poniendo cara de Manuel Chaves? Pues que el poder engancha y nadie quiere soltar la silla, por mucho que el pasado alardease de que su paso por el poder sería solo temporal. Por ello, si su ambición de suceder a Feijóo se desvanece, no sería de extrañar que en 2030 intente buscar un cuarto mandato. Como se puede ver, no solo es Pedro Sánchez el único perro con sed insaciable de poder. En todos lados se cuecen habas.

Volviendo al PSOE debo añadir que la derrota histórica de Montero en el que ha sido el feudo socialista por excelencia (Andalucía) corrobora que todo el mundo desea cuanto antes borrar políticamente del mapa a Pedro Sánchez y a sus correligionarios. Sánchez es plenamente consciente de ello, por eso no solo no convocará elecciones sino que las pospondrá todo lo que la ley le permita para poder mantenerse en la Moncloa todo el tiempo posible, aunque uno de esos escenarios sea el de declarar el Estado de Excepción, motivo por el cual estaría legitimado para no convocar elecciones generales mientras durase dicho estado. Sánchez sabe que convocar ahora elecciones sería irse no solo a la oposición, sino a la República Dominicana, donde tanto él como su mujer han viajado frecuentemente en viajes no oficiales. 

Sánchez sabe pues que tiene todas las de perder (aunque por el camino haga trampas para intentar mantenerse en el poder), igual que lo sabía Montero cuando dimitió como vicepresidenta del gobierno y ministra de Hacienda pero mantuvo su escaño en el Congreso de los Diputados. Un escaño al que todavía no ha renunciado y que hace sospechar que su futuro político no pasa por Sevilla sino por seguir manteniéndose en Madrid. Sabía de sobra que su candidatura por el PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía era, como así ha ocurrido, un asalto al abismo. 

Después de lo ocurrido hace unas horas, en las próximas semanas o meses encontrará la excusa perfecta para renunciar a liderar la oposición andaluza y mantenerse en Madrid. Puede que su aventura en Andalucía no haya acabado y desee ser candidata de nuevo a las elecciones autonómicas andaluzas de 2030. Montero es una individua que, al igual que Sánchez, tiene una ambición desmedida por el poder, con lo cual no sería extraño verla abandonar ahora Andalucía para volver a intentarlo dentro de cuatro años mientras otro pardillo de su partido ejerce las funciones de líder de la oposición a Moreno. 

Para finalizar debo añadir que en lo que a mí respecta, no he acudido a votar a estas elecciones. ¿Por qué? Porque ya he dicho en reiteradas ocasiones de un tiempo a esta parte que no pienso volver a participar en esta farsa de sistema. Probablemente sí me decante en cambio por ir a votar cuando se convoquen las elecciones generales (si es que algún día se convocan), y solo lo haría por el asco y la repulsa personal que me produce un tipo sin escrúpulos y sin vergüenza llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón, cuyo daño a España es incalculable, como de incalculable es el daño que le ha proporcionado a las víctimas de todas las desgracias ocurridas en los últimos años (volcán de las Palmas, dana de Valencia, accidente de Adamuz, etc). 

Pero de aquí a entonces todavía queda bastante tiempo y mucho daño que hacer por el camino. De momento, Juanma Moreno revalida su victoria electoral en Andalucía pero pierde la mayoría absoluta, lo cual le obliga a negociar con VOX si no quiere verse abocado a una nueva repetición electoral. Personalmente, creo que habrá finalmente acuerdo y que VOX acabará entrando en la Junta de Andalucía (toda una incongruencia con lo que afirmaban hace unos años los de Abascal, los cuales eran partidarios de derogar el sistema autonómico). 

Moreno lo sabe y es consciente de que, aunque les moleste, necesita a VOX para seguir en San Telmo otros cuatro años más, como mínimo. O al menos, hasta que las encuestas vuelvan a darle, si es que se da, la subida en intención de voto suficiente como para adelantar las andaluzas y mandar a VOX a paseo cuando ya no les necesite. De momento, la pelota está en el tejado de Juanma Moreno. A él le corresponde ahora si desea pactar con los de Abascal o ir de nuevo a las urnas. 

viernes, 15 de mayo de 2026

Quince años del 15-M


Hoy, 15 de mayo de 2026, se cumplen quince años del fenómeno social que surgió en 2011 denominado "15-M". Un episodio de la historia reciente de España en el que la sociedad española se movilizó como nunca antes contra el sistema político de nuestro país y del cual la izquierda se adueñó fácilmente. Parece que fue ayer cuando veíamos por las televisiones las míticas concentraciones masivas en toda España y, sobre todo, en la Puerta del Sol al grito de "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es". 

Reconozco que, en aquel momento, quien escribe esto contaba con tan solo dieciocho años, y pensó en su ingenuidad que quizás algo se estaba moviendo dentro del tablero político nacional y que probablemente algo iba a pasar. No se sabía muy bien el qué ni el cómo, pero algo estaba a punto de suceder. Como finalmente sabemos, no ocurrió absolutamente nada. Quince años después de aquello es oportuno decir que casi con toda seguridad el movimiento del 15-M fue un fenómeno que surgió de la propia sociedad española, sobre todo de la izquierda, la cual estaba en aquel momento indignada por las políticas que estaba implantando el gobierno de Zapatero desde mayo de 2010, lo cual llevaba emparejado el hundimiento electoral de la izquierda. 

En aquel entonces, el movimiento surgió de forma inesperada y aunque probablemente fuese parte de los sectores de izquierdas quienes estuvieron detrás del nacimiento de dicho fenómeno, no tardó en sumarse a las protestas toda clase de personas, con independencia de su ideología política. Izquierda, derecha, centro... toda clase de personas de cualquier ideología se sumaron a este movimiento social que buscaba acabar con el denominado régimen del 78 y poner fin a unas políticas en las que "los de abajo" eran los que, como siempre, debían de pagar las irresponsabilidades cometidas por "los de arriba". Todo sonaba muy bien al principio... hasta que llegaron los servicios de inteligencia.

Con la filtración en el movimiento por parte del CNI, el movimiento comenzó a girar de forma rápida hacia una vertiente izquierdista y progresista. ¿Recuerdan aquellos llamamientos de acudir a las concentraciones "sin bandera? Yo sí. Era la señal clara e inequívoca de que el movimiento comenzaba a buscar su propio espacio político dentro de, en este caso, la izquierda o, mejor dicho, la extrema izquierda española. Un movimiento que tres años se materializaría con la creación de Podemos y la aparición de individuos como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, entre otros. 

Era obvio que, en mayo de 2011, a escasos días de las elecciones municipales y autonómicas, el PP de Mariano Rajoy iba a arrasar en toda España y volvería a ocupar la Moncloa en cuestión de meses. ¿Qué mejor oportunidad que esta para crear, de la indignación popular de todas las ideologías, un partido político que hablase en nombre del pueblo y que a su vez representase lo peor de la izquierda globalista? Era la ocasión y el momento perfecto para, ante la inminente llegada del PP al poder, crear un partido político de extrema izquierda que canalizase el voto de aquellos indignados por las políticas de los últimos meses de José Luis Rodríguez Zapatero en el gobierno. 

Cabe añadir que, en un primer momento, Podemos nació como un partido aparentemente alejado de cualquier etiqueta política. Eran "los de abajo" que iban a por "los de arriba". La casta era entonces el nombre con el que los autodenominados representantes e hijos del 15-M se hacían llamar, pero no tardaron mucho tiempo en ir viéndose la verdadera cara de "los representantes del pueblo". Tras las elecciones municipales y autonómicas de 2015 comenzaron un acercamiento progresivo ante el PSOE, el cual tuvo su culmen en la moción de censura contra Rajoy en 2018 y el consiguiente gobierno de coalición entre PSOE y Podemos en 2020. 

Ahora, cuando ya han transcurrido precisamente quince años del estallido de aquel fenómeno social, se puede afirmar rotundamente que fuimos testigos de un nuevo proyecto de ingeniería social donde el sistema supo moldear el cabreo de todos los ciudadanos, con independencia de su ideología, para hacer posteriormente un partido, en un principio neutral, el cual pasaría de forma progresiva a convertirse en lo que verdaderamente querían que fuese: un partido de extrema izquierda bisagra que ayudase al PSOE a recuperar el poder tras los duros años de desgaste por parte del gobierno del PP. 

Ahora, en mayo de 2026, conviene preguntarse: ¿Dónde están ahora esos famosos "indignados"? ¿Acaso España no está en estos momentos viviendo uno de los momentos más tensos desde la creación del sistema partitocrático del régimen del 78? ¿Acaso no hay motivos para salir a la calle de forma masiva hasta que cayese el corrupto gobierno de coalición de PSOE y Sumar (herederos naturales de Podemos)? ¿Acaso España está mejor ahora en términos de calidad política de lo que estuvo en mayo de 2011? ¿Acaso no hay motivos para que no solo Pedro Sánchez, sino toda la clase política, incluida la Monarquía, sea desalojada del poder en pos de un proceso constituyente que nos lleve a un nuevo sistema más abierto, justo y transparente? 

No deja de ser irónico por otra parte que precisamente hoy, 15 de mayo de 2026, Pedro Sánchez haya superado a José María Aznar y se haya convertido en el segundo presidente del gobierno que más años lleva al frente del ejecutivo, solo por detrás de Felipe González, al cual ya ha afirmado el propio Sánchez que pretende superar también en permanencia en el poder. ¿Acaso no hablaban los indignados de que no se podía permitir que los políticos estuviesen toda la vida "chupando del bote"? 

¿Por qué ahora nadie protesta contra este gobierno déspota y corrupto en el que nos encontramos bajo Sánchez? ¿Acaso en 2011, con el PP a punto de volver al gobierno, sí había que limitar los mandatos y ahora en 2026, con la izquierda aún en el poder, eso ya son promesas vacías? ¿Acaso no había que hacer caer a los gobiernos corruptos? Supongo que eso solo se aplicaba, según ellos, para los gobiernos de la derecha, no a los de la izquierda que además forman coalición con los “hijos del 15-M”. ¿Acaso todo formaba parte de una estrategia muy bien preparada y maquinada desde el propio sistema para arrinconar una vez más a la derecha y fortalecer a la izquierda en el futuro? Con respecto a esta última pregunta respondo claramente que sí. 

De nada importa que España viva en 2026 una grave situación de corrupción no solo política sino sistémica en la que tanto Podemos como su heredero natural, Sumar, miran para otro lado mientras sostienen y forman parte del gobierno corrupto y socialista de Pedro Sánchez. ¿Acaso no les importan ya a los podemitas y demás mamporreros la corrupción ni la limpieza ética del sistema, como así pregonaban en 2014? Ahora queda demostrado que no era el qué sino el quién. Si la derecha robaba, también tenían derecho a robar la izquierda y "los representantes del pueblo" a manos llenas.

El 15-M y la consecuente aparición de Podemos, las mareas y todas las demás marcas blancas izquierdistas pro-PSOE no eran más que la aparición de un sinfín de sinvergüenzas que deseaban poseer a toda costa un trozo del pastel que al mismo tiempo criticaban y prometían eliminar. Yo mismo he sido testigo de cómo algunos miserables sujetos pertenecientes a ese movimiento prometían el oro y el moro para luchar contra la casta y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (en este caso vecinos), cuando realmente buscaban una poltrona que desgraciadamente llegaron a alcanzar con el tiempo. 

En definitiva, se confirma que lo surgido en 2011, materializado en 2014 y sufrido ahora en 2026 no era más que un plan diseñado por algunos, concretamente del CNI y otras instituciones y organismos del Estado, para pretender dar la imagen de que todo cambiaba sin cambiar nada. Los "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es" son frases que ya quedan relegadas al olvido, o al menos a la suspensión, ya que si de alguna manera la derecha vuelve a la Moncloa (escenario que cada día dudo más que se produzca) de la mano de VOX, será entonces cuando resurja de nuevo otro 15-M para denunciar las mismas corrupciones e injusticias, reproducir los mismos eslóganes y las mismas falsas promesas; y todo para devolver a la izquierda al lugar del que ellos mismos, por derecho propio y popular, creen que les pertenece de por vida: el poder. 

lunes, 11 de mayo de 2026

Hantavirus: ¿Hacia una nueva pandemia?


Se dice que cuando en noviembre de 1922 Howard Carter y su equipo de investigadores descubrieron la tumba de Tutankamón, la exhumación del cadáver provocó una maldición que produjo posteriormente la muerte de la mayoría del séquito que acompañaba a Carter en su expedición. Comenzó a extenderse desde entonces la leyenda de "la maldición de Tutankamón", la cual se basaba en que toda persona que exhumase un cadáver estaba expuesto a sufrir algún mal con efectos devastadores.

Algo similar lleva ocurriendo en España desde octubre de 2019, cuando el gobierno socialista de Pedro Sánchez ordenó la exhumación del cadáver de Francisco Franco. En este caso, y a diferencia de lo ocurrido con el descubrimiento del faraón egipcio, no han sido los promotores de su exhumación los castigados por tan cobarde y miserable acto, sino el propio pueblo español. Desde 2020, poco después de la exhumación de Franco, España lleva sufriendo una serie de desgracias continuas: pandemias, volcanes, danas, accidentes ferroviarios, etc. 

Pero por si no fuera poco todo lo ocurrido en estos años, en estos momentos España vuelve a ser protagonista de otra desgracia. Y es que desde hace unos días ha sido noticia el surgimiento de un virus denominado "Hantavirus", el cual tiene su origen en animales roedores y cuyo contagio, aunque es bastante difícil de producirse, tiene consigo una alta probabilidad de mortalidad en aquellos que desgraciadamente lo contraen. En la última semana el mencionado virus ha vuelto a estar de actualidad debido a la existencia del mismo en un barco de crucero de origen holandés llamado "Hondius", en el cual viajaban pasajeros de un total de veintitrés nacionalidades diferentes. 

En dicho barco han fallecido hasta la fecha un total de tres personas, mientras que otras seis han contraído el virus, lo que ha provocado que la OMS (Organización Mundial de la Salud) haya emitido alertas sobre la situación y haya solicitado que los países se involucrasen a la hora de aceptar el barco holandés contagiado y poner a salvo a los tripulantes a bordo. ¿Cuál ha sido la respuesta de la Comunidad Internacional? Renuncia por parte de la mayoría de los países para acoger ningún barco en esas condiciones tan peligrosas. 

La respuesta internacional fue de un "no" rotundo, incluida la propia Holanda, pero he aquí que de repente ha salido, una vez más, el gobierno de Pedro Sánchez para aceptar acoger el barco en cuestión y ordenar su desembarco en Tenerife, una polémica y arriesgada medida que el gobierno canario ha intentado frenar por todos los medios sin éxito alguno. Finalmente, las órdenes de Pedro Sánchez se han cumplido y los catorce españoles que viajaban en ese barco han sido ya trasladados en un avión del Ejército del Aire al hospital militar Gómez Ulla, donde permanecerán en cuarentena. Todo ello mientras otros vuelos repatriaban a sus ciudadanos a sus países de origen para ser atendidos cuanto antes.

La cuestión aquí es muy sencilla. Desde el punto de vista humano, era obvio que había que hacer algo, pero ¿Cómo se puede explicar que de casi doscientos países reconocidos por la ONU solo España haya aceptado tan alarmante medida? ¿Acaso España, y sobre todo las Islas Canarias son el lugar de refugio de todas las desgracias globales? ¿Por qué nuestro país ha aceptado entrar de lleno en una cuestión que es claramente global y de la cual se tenían que haber hecho responsable los demás países que tenían a sus conciudadanos en el barco holandés? 

De momento poco o nada se sabe del estado de los catorce españoles que en estos momentos ya se encuentran en Madrid, salvo que en teoría no están contagiados. Pero aún así eso no es suficiente para excusar la tremenda y gravísima irresponsabilidad que ha tomado el gobierno de Sánchez de exponer a nuestro país por segunda vez en seis años en una crisis sanitaria que amenaza con provocar una nueva pandemia a nivel global. Ya son varios los contagiados en otras partes del mundo, y nadie sabe cómo pueden ir evolucionando los acontecimientos. ¿Estamos ante el inicio de una nueva pandemia? No lo sé. ¿Ha vuelto a cometer una nueva irresponsabilidad el gobierno del PSOE al exponer plenamente a España en esta crisis sanitaria? Absolutamente. 

De momento, algunos medios aseguran que el traslado de los catorce españoles evacuados no ha cumplido con los requisitos de seguridad que se prevén para estos casos, lo cual ya es bastante preocupante. Si la situación acaba desbordándose y el virus comienza a extenderse por toda España será culpa principalmente del gobierno socialista, el cual parece empecinado en volver a cometer las tropelías que hace seis años cometió durante la pandemia del covid. 

Veremos a ver cómo se desenvuelve todo este caos en los próximos días, semanas y meses. Está claro que España está condenada a vivir una desgracia tras otra, y parece ser que el gobierno no tiene ningún reparo en poner en riesgo la salud de sus conciudadanos con tal de que Pedro Sánchez tenga su minuto de gloria. ¿Había que tomar medidas con respecto a los españoles que iban a bordo de ese barco? Sí, absolutamente; era nuestra obligación como país. Pero una cosa es traer de regreso a nuestros conciudadanos y otra muy diferente acoger en Tenerife el barco en su integridad con todos los tripulantes a bordo. 

Sea como fuere, lo cierto y verdad es que Sánchez vuelve a demostrar su soberbía mientras cree fervientemente que España es su cortijo. Todo ello mientras gran parte de la población canaria y del resto de España han manifestado su oposición a que el barco desembarcase en Tenerife, pero cuando Sánchez ordena, los españoles, como buenos lacayos, debemos aceptar sus órdenes sin rechistar. En los próximos días veremos las consecuencias de esta grave crisis sanitaria que se ha abierto en esta semana. 

¿Confinamiento? ¿Estado de alarma? ¿Mascarillas? Todo está por verse según la evolución no solo de los tripulantes a bordo, sino de los síntomas que comiencen a tener en los próximos días y semanas el resto de la población que viaja de un lado a otro y que tienen contacto con otras personas que quizás también tengan el virus pero aún lo desconocen. El escenario mundial, y en particular el de España, vuelve a ser preocupante una vez más. Lo cierto y verdad es que con independencia de lo que pase en el resto del mundo, lo que ocurra en nuestro país será solo y exclusivamente responsabilidad del gobierno criminal de Pedro Sánchez, los cuales jamás llegarán a pagar, para nuestra desgracia, el tremendo daño que están ocasionando a la sociedad española. 

viernes, 27 de marzo de 2026

El fracaso de una sociedad y de un sistema


Hace unas horas se ha producido en Barcelona uno de los sucesos más crueles y miserables de los últimos años: la muerte por eutanasia de una joven llamada Noelia Castillo, una chica de solo 25 años que había sido víctima de una violación múltiple por unos magrebíes en un centro tutelado en 2022. Un acto atroz que la llevó a intentar suicidarse mediante fármacos. Después de estos desgarradores hechos se produjo un nuevo intento de suicidio que la llevó a quedarse parapléjica al saltar desde un quinto piso.

Desde entonces, Noelia quedó con una discapacidad de un 74% y un trastorno psiquiátrico como consecuencia de las agresiones sufridas. Unas agresiones que fueron realizadas en un centro público y de las cuales Noelia no obtuvo ningún respaldo, ni ayuda, ni protección por parte de las instituciones. Finalmente, ayer, después de dos años y medio desde su solicitud, Noelia ha fallecido desgraciadamente tras serle suministrada una sedación, cumpliendo así con su voluntad de poner fin a su vida. Una vida que, por lo que se ha sabido, no fue nada fácil para esta muchacha. 

Dicho esto, quiero ser completamente sincero con respecto a este asunto y me es indiferente lo que opine la gente que lea esta entrada. Lo ocurrido con esta joven es el fiel reflejo de una sociedad y de un sistema completamente vomitivo, miserable, enfermo e inmoral, el cual ha dado en todo momento la espalda a una criatura que fue violada repetidas veces por una manada de hijos de puta, los cuales siguen a día de hoy libres y con vida mientras Noelia, por desgracia, ya no está entre nosotros. 

Las Administraciones Públicas no se hicieron en ningún momento responsables, ni tomaron medidas contra los violadores ni ayudaron a esta chica después de haber sido agredida sexualmente hace cuatro años. Según algunos medios, su núcleo familiar más próximo, a excepción de su padre, tampoco la ayudaron tras lo ocurrido. Tras varios intentos de suicidio, Noelia decide arrojarse desde un quinto piso, donde queda parapléjica, aumentando con ello la depresión y el trastorno psíquico que ya arrastraba desde la agresión. Su vida familiar tampoco parece que fue fácil desde pequeña, pero no quiero entrar en ese terreno, ya que eso es una cuestión familiar en la que yo no soy nadie para opinar sobre dicho tema. 

Tras ser rechazado el recurso que su padre presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con el objetivo de detener el asesinato de su hija (sí, digo bien, asesinato). Noelia finalmente ha fallecido tras un despliegue social y mediático en el que todos los medios esperaban como agua de mayo el desenlace de esta dramática historia. Como si de una historia morbosa se tratase, los medios, una vez más, han explotado este cruel caso hasta que se ha confirmado hace unas horas el fallecimiento de la joven Noelia. 

Pero antes de profundizar en el terreno mediático quiero hacer hincapié en varias cosas. Para empezar, quiero remitirme al artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la ONU en 1948. Dicho artículo dice así: "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona". ¿En qué momento el mal llamado Tribunal Europeo de los Derechos Humanos ha acudido a amparar el Derecho a la Vida de Noelia? Según los informes médicos presentados, la joven estaba en pleno uso de sus capacidades mentales. Todo ello mientras le era reconocida una discapacidad de un 74% y un trastorno psíquico, ¿Qué clase de informe médico da por válida la decisión de una criatura que, por desgracia, estaba psiquiatricamente enferma?

¿Qué clase de instituciones dan luz verde para poner fin a la vida de una persona de solo 25 años, la cual se encontraba en la flor de la vida? Es verdad que Noelia padecía una paraplejia irreversible y unos dolores constantes, además de su padecimiento psíquico, ¿Pero acaso no había otras alternativas para revertir esta maldita situación y que Noelia pudiese volver a recuperar la ilusión por vivir? ¿Tan difícil era buscar ayuda por todas partes y encontrar una solución relativamente eficaz que lograse una curación, al menos parcial, para esta criatura?

Probablemente haya alguien que me lea y diga "¿Y tú quién eres para opinar sobre la decisión de esta muchacha?". Soy alguien que, por desgracia de la vida, lleva seis años viviendo en un infierno constante y cuya vida, y con ello mis ilusiones, se ha ido a la mierda como consecuencia de una serie de factores personales, los cuales, por supuesto no voy a comentar aquí. Soy una persona que, a pesar de escribir aquí desde hace doce años y medio, lleva seis sumido en una depresión y viviendo un infierno en la tierra. Creo por lo tanto estar moralmente autorizado para hablar de esta situación. Una situación que, por desgracia, abre un precedente peligroso desde el punto de vista legal en España, ya que por el hecho de padecer un trastorno psiquiátrico, una persona podrá solicitar y serle concedida la eutanasia, como hace unas horas ha ocurrido desgraciadamente con Noelia.

Por otro lado, tengo que hablar de las declaraciones que desde ciertos medios "periodísticos" (por llamarlos de alguna manera) y políticos se han realizado con respecto a este asunto. En estos días ha habido medios de izquierdas en los que han difamado contra el padre de esta chica, ya que éste ha sido quien ha presentado los recursos correspondientes para evitar el asesinato de su hija. Por desgracia, no lo ha conseguido. Pero quisiera detenerme en lo que dichos "medios" y partidos políticos han afirmado acerca de este tema. Se ha llegado a oír a determinados periodistas, políticos y personas anónimas en las redes sociales acusar al padre de intentar frenar la muerte de su hija y con ello no respetar su última voluntad. Pero no solo eso, sino que también han llegado a reducir este tema tan doloroso como injusto a la cuestión ideológica, llegando a tildar al padre, a los medios y a todas las personas de a pie que rechazaban la aplicación de la eutanasia a Noelia como "ultraderechistas".

Cuando he escuchado este tipo de declaraciones, procedentes de políticos y periodistas de izquierdas, así como de personas anónimas, solo me ha quedado desearles que ojalá ellos puedan ser algún día víctimas de una situación tan irreversible en la que pidan a gritos la eutanasia que ellos mismos han defendido con tanto entusiasmo para esta muchacha. Una joven que, por mucho que nos quieran hacer creer, no estaba en pleno uso de sus facultades mentales para tomar una decisión de esta trascendencia. Una decisión en la que ha contado con el apoyo de ese mismo sistema que la ha dejado desamparada y desprotegida, así como indefensa ante cualquier ayuda social y/o médica que pudiese haber sido de ayuda y que, probablemente, habría llevado a Noelia a no tomar esta maldita decisión.

Una cosa es un suicidio y otra es la aplicación de una eutanasia. Ante el primer caso, nada se puede hacer en muchas ocasiones, ya que hay momentos en la vida en las que una persona puede llegar al límite y decidir poner fin a su vida tras un tormento incesante y tomar la drástica decisión de abandonar este mundo de un momento a otro. La eutanasia es otra cuestión bien diferente. Ahí la persona no se suicida, es asesinada por el Estado cuando éste ya no sabe qué alternativa ofrecerle a la víctima si ésta continúa creyendo firmemente que su vida ya no tiene sentido. 

Esa es la diferencia entre el suicidio y la eutanasia. Y lo dice una persona como yo que realmente, y siendo sincero, no tiene una posición clara sobre la cuestión de la eutanasia. Hay casos en los que la persona, siendo completamente consciente de su situación, decide que lo mejor es acabar definitivamente y que los médicos pongan fin a su vida. Es verdad que hay casos extremos, como por ejemplo el de Ramón Sampedro en 1998, pero el caso de Noelia no era para poner fin a su vida de esta forma tan miserable y vomitiva. Hay casos y casos en lo que respecta a la aplicación de la eutanasia, sí, pero el caso de Noelia no era, insisto, uno de ellos.

Por otro lado, tengo que hacer mención en lo que desde algunas organizaciones religiosas han hecho hincapié en los últimos días, donde se pedía acudir a misa y rezar incesantemente por la vida de Noelia y por su salvación. Algunas organizaciones incluso han llegado a hacer referencia al versículo de Jeremías 29:11, el cual dice "Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza". Todo eso es muy bonito, pero cuando comprendes que todo queda en falsas esperanzas y que por muchos rezos bienintencionados y muchas misas que oigas, nada frenará una desgracia como esta u otras muchas, es cuando comienzas a poner en cuestión la fe. 

Eso es lo que me ocurrió a mí hace seis años y por lo que creo que, a pesar de que pueda existir una entidad suprema al ser humano, no es desde luego esa entidad divina que nos promete bienestar. ¿Acaso no dijo Jesucristo en San Marcos 10:29-31 las promesas que les hizo a sus seguidores: "Todo aquél que por mi causa haya dejado a su familia y hogar, será recompensado cien veces por ello aquí en la tierra"? ¿Dónde acabaron esas promesas? ya que a excepción de San Juan, todos los apóstoles tuvieron finales terribles en la tierra. Reitero lo dicho, falsas promesas y buenas palabras para cuestiones tan trascendentales como las que estoy comentando en esta entrada, las cuales no se solucionan con rezos sino con medidas racionales y eficaces. Todo lo demás es pura palabrería.

Dicho esto solo me queda decir cuánto lamento la pérdida de Noelia y la rabia que me produce el hecho de ver cómo un Estado y un sistema en su conjunto no han sido capaces de darle protección, cariño y fortaleza, además de soluciones médicas, a esta muchacha. Una joven que tenía toda una vida por delante y en la que, personalmente, creo que no eran tanto las nulas ganas de vivir que tenía como el cansancio extremo de una persona que se ve al límite de su situación y cuya solución no ve por ningún lado. Sé perfectamente de lo que hablo y por eso, cuando he visto algunos videos de Noelia, he llegado a ver en el fondo una ilusión mínima pero ilusión por vivir, la cual no pudo ser reavivada por las personas que la rodeaban para que hubiese desechado esta abominable decisión. 

Con esto, solo me queda decir DEP, Noelia. Si existe, que no lo sé a estas alturas, algo más allá de esto, espero que encuentres allí la felicidad, el amor y la comprensión que por desgracia no tuviste aquí en esta vida. Si por lo que fuese no existe nada más, que tu descanso eterno sirva para que por fin encuentres la paz que en este maldito mundo no encontraste. De nuevo, DEP, Noelia, y mi más sentido pésame a sus seres queridos. Por otro lado, en lo que respecta a esta sociedad de mierda que padecemos los que aún estamos aquí, solo decir que ojalá todo el mal que este sistema proporciona a aquellas personas más vulnerables se vuelva en contra de todos los que de forma cínica, mezquina y maliciosa le dan la espalda a esas mismas criaturas mientras defienden farsamente "sus derechos". Ojalá la vida os devuelva todo el daño que hacéis en esta sociedad corrompida, inmoral, enferma y sin salvación alguna. 

domingo, 15 de marzo de 2026

Cincuenta años de "Yo, Claudio"


En el presente año 2026 se cumplen cincuenta años del estreno en televisión de una de las obras más extraordinarias e inigualables de todos los tiempos: "Yo, Claudio". Una miniserie británica, producida por la BBC, en la cual se narraba por un lado la vida del emperador Claudio y a su vez la vida familiar de la dinastía Julio-Claudia, desde la plenitud del gobierno de Augusto César hasta la muerte del propio Claudio en el 54 d. C. 

"Yo, Claudio" es, sin lugar a dudas, una de las mayores y colosales obras televisivas que se ha realizado para la televisión. Su elenco de actores no pudo ser más perfecto a la hora de retratar a la familia imperial romana: Derek Jacobi (Claudio), Siân Phillips (Livia), John Hurt (Calígula), George Baker (Tiberio), Brian Blessed (Augusto), Patrick Stewart (Sejano)... toda una larga e impresionante lista de actores del teatro británico que supieron dar lo mejor de sí mismos para retratar a los gobernantes que el Imperio Romano nos dio en el siglo I d. C. 

Derek Jacobi realizó una interpretación soberbia como el "débil" Claudio, hijo de Antonia la Mayor y de Druso el Mayor, el cual se ve en la obligación de exagerar sus problemas de salud (tartamudez, cojera, parálisis cerebral) con el fin de sobrevivir en la intrigante, corrupta e inmoral corte imperial romana. Una corte imperial que comienza, como ya he añadido antes, en los años posteriores a la batalla de Actium, donde Augusto César gobierna con mano de hierro el Imperio Romano bajo la influencia constante de su segunda esposa, Livia Drusila, la cual se encarga de ir eliminando físicamente y sin escrúpulos a todos los posibles sucesores de Augusto y obtener su ansiado sueño: ver en el trono imperial a su hijo mayor y predilecto, Tiberio. 

La miniserie sigue bastante fiel las novelas de Robert Graves (Yo, Claudio; Claudio, el dios, y su esposa Mesalina) y supuso uno de los mayores éxitos de la BBC, siendo considerada para muchos la mejor miniserie del siglo XX. En lo que a mí respecta, debo añadir que estamos ante una producción que jamás podrá ser superada. Los diálogos, la interacción entre los personajes, las tramas que consecutivamente se van desarrollando, así como las luchas de poder y las intrigas palaciegas, unidas a una impecable interpretación de sus actores hacen de "Yo, Claudio" una miniserie extraordinaria. 

Son muchas las tramas que la serie narra a lo largo de sus capítulos: las maquinaciones de Livia a la hora de eliminar a los posibles rivales de su hijo en la lucha por el trono, el declive personal y psicológico de Tiberio (una trama de la serie que pocas veces se ha comentado y que es imprescindible para entender la forma de gobierno del propio Tiberio), las conspiraciones de Sejano para eliminar a cualquier rival político y familiar directo del propio Tiberio, el ascenso y la caída de Calígula con su locura como telón de fondo, la superación de Claudio por sobrevivir en todo este entramado exagerando su discapacidad, la cual le llevará irónicamente al poder tras el asesinato de Calígula en el 41 d. C, las perversiones de Mesalina, etc. Como se puede ver, la serie abarca, más que la vida del propio Claudio, la vida de la familia imperial narrada por el propio emperador. 

Si tuviese que hacer una pequeña crítica sería sin lugar a dudas en el perfil psicológico que desde la serie (y las novelas) se hace del personaje de Augusto. Durante los capítulos que se centran en el reinado de Augusto, vemos en el primer emperador romano a un tipo firme pero a la vez afable e incluso campechano y sensible, algo que dista bastante de lo que otros historiadores han revelado sobre la personalidad del sobrino-nieto de Julio César, el cual es considerado como un tipo frío y sin escrúpulos a la hora tanto de alcanzar el poder como de mantenerse en el mismo. 

Por no hablar de la ingenuidad que caracteriza a Augusto, el cual no sospecha en absoluto las maquinaciones que Livia, su esposa, realiza a sus espaldas para llevar hasta el trono a su hijo Tiberio. Cuesta imaginar que un tipo que hizo posible la instauración de facto de una monarquía en Roma (lo cual no pudo hacer Julio César) no fuera consciente de las intrigas en la corte romana. Comprendo que todo esto no deja de ser una novela basada en hechos históricos y que el autor, así como los productores de la miniserie, quisieron darle ese toque de ingenuidad al personaje para dramatizar aún más el contexto, lo cual explica el porqué de ese enfoque psicológico del propio Augusto.

Hay muchos momentos que destacar a lo largo de la miniserie: las maquinaciones de Livia; la reacción de Augusto tras enterarse de la histórica derrota en la batalla de Teutoburgo ("Quintilio Varo, ¿Dónde están mis águilas?", llegaría a exclamar varias veces Augusto tras lo ocurrido en Germania); el proceso personal y psicológico de Tiberio, el cual pasa de convertirse en un hombre feliz a un anciano depredador y perverso, consumido por la amargura de todo lo que tuvo que dejar atrás para llegar hasta el trono imperial; la caída política y personal de Sejano tras un denominado "reinado del terror" por parte de éste; la muerte de Livia con Calígula a su lado profetizándole a su bisabuela la llegada en aquellos años del mayor dios que conocería el mundo (Calígula, sin saberlo, no estaba hablando de él, sino de Jesucristo). 

Por otro lado tenemos el ascenso al trono, el desarrollo de su locura, las excentricidades durante su reinado, y el posterior asesinato de Calígula (John Hurt llegó con su interpretación a convertirse en el mejor Calígula de la pequeña pantalla, superando a Jay Robinson e incluso a Malcolm McDowell). Un Calígula el cual pregunta en un momento de sinceridad a su tío Claudio si cree que está enfermo mentalmente, a lo que Claudio, reservándose su verdadera respuesta ante el temor de que le pase algo, contesta que no a su sobrino, llevando al espectador a sentir cierta compasión por una persona que intuía que tenía problemas mentales pero nadie tenía la valentía de decírselo. 

Por otro lado tenemos la proclamación de Claudio como emperador tras ser descubierto detrás de una cortina, el cual se ve obligado a aceptar el poder ante el temor de ser asesinado al igual que su sobrino Calígula; las escenas de humillación de Livia, Antonia y Calígula a Claudio como consecuencia de su discapacidad; el monólogo de Livia mientras la cámara enfoca cómo Augusto agoniza y muere o la escena de la ejecución de Mesalina tras descubrirse el complot de la entonces emperatriz contra su marido; etc.

En definitiva, toda una serie impecable, la cual nos sumerge de lleno en la corte imperial de Roma y nos sitúa en el contexto político-histórico de la Roma del siglo I d. C. Todo ello ante la atenta mirada de un Claudio que, en su vejez, decide escribir su historia y la de su familia con el objetivo de dejar constancia en primera persona sobre los sucesos ocurridos en la Roma de la dinastía Julia-Claudia. Por cierto, un Claudio que aparece reflejado tanto en la miniserie como en las novelas de forma más benevolente de lo que en realidad fue. 

Claudio, a pesar de ser una víctima dentro de la corte imperial, no dejó de ser un historiador inteligente e incluso pervertido, lo cual lo aleja por completo de la imagen apacible que se nos muestra. Obviamente, y al igual que sucede con el caso de Augusto, conviene recordar que estamos ante una novela histórica, lo cual excusa el hecho de que se intente dramatizar aún más la figura de Claudio. Un Claudio que pasó de ser el bufón de su propia familia y de la corte a convertirse de forma inesperada en emperador, el cual se ganó contra todo pronóstico el respeto de sus súbditos e incluso llegó a conquistar Britania durante su gobierno, llegando a ser considerado por los historiadores como un buen y erudito emperador. 

Se cumplen pues cincuenta años del estreno de una de las miniseries más intrigantes que ha dado la televisión. Una miniserie que deja a "Juego de Tronos" como una broma en lo concerniente a las luchas de poder y a las traiciones palaciegas. "Yo, Claudio" es sin lugar a dudas toda una lección de historia y entretenimiento a la vez. Dos factores que por desgracia, y salvo excepciones, poco se dan ya en la televisión de nuestros días.