lunes, 18 de mayo de 2026

Moreno no arrasa y Montero hunde al PSOE-A


Hace solo unas horas se ha conocido el resultado definitivo de las elecciones autonómicas que se han celebrado en Andalucía. Un resultado que deja al PP de Juanma Moreno a dos escaños de la mayoría absoluta y hunde al PSOE de María Jesús Montero en su peor fracaso electoral desde 1982. VOX saca un diputado más que hace cuatro años (15) y se convierte en la llave de gobierno de Moreno para la próxima legislatura. 

De los otros dos partidos ("Adelante Andalucía" y "Por Andalucía") poco o nada se puede decir, salvo que, Por Andalucía, coalición formada por los actuales socios del gobierno de Pedro Sánchez, se ha hundido electoralmente mientras Adelante Andalucía consigue los votos que pierden éstos y el PSOE. En resumen, en lo que respecta a la izquierda, tanto monta, monta tanto. 

El PP de Juanma Moreno ha ganado las elecciones y ha rozado la mayoría absoluta, sí, pero solo la ha rozado. Si hace cuatro años el PP obtuvo dicha mayoría, ahora la pierde en favor de un pacto que los populares deben realizar sí o sí con los de Abascal si quieren mantenerse en la Junta de Andalucía. Cabe añadir que Moreno estaba, en mi opinión, demasiado seguro de que iba a obtener esa mayoría absoluta; de ahí que haya realizado afirmaciones continuas en estas semanas negándose a pactar ningún acuerdo con VOX si no arrasaba en las urnas. No ha sido así y Moreno tendrá que entenderse con los de Abascal si no quiere verse abocado a una repetición electoral de la cual es más probable que VOX se refuerce mientras el PP puede perder algún que otro escaño por el camino. 

En lo que respecta al PSOE de Montero se puede determinar, una vez más, que España está harta de Sánchez, del socialismo y de esta agonía sin fin en la que está inmersa el sanchismo mientras la corrupción sigue acechando a todo el aparato del partido, al gobierno e incluso a la familia del propio presidente. Andalucía ha dicho basta como hace poco lo dijo Castilla y León, Aragón y Extremadura. ¿Será esto suficiente para que Sánchez salga mañana y anuncie elecciones anticipadas? Ni hablar. 

El resultado global, con independencia de la debacle histórica socialista, le beneficia a Sánchez ¿Por qué? Por la sencilla razón de que VOX entrará ahora en el gobierno andaluz si consiguen finalmente un pacto de gobierno con el PP. De esta forma, Sánchez volverá a proclamar a los cuatro vientos que él y solo él es quien puede frenar a la "derecha y ultraderecha" en su camino hacia a la Moncloa. Existe la opción B que, en mi opinión, es en un principio descartable aunque no imposible: que un Juanma Moreno egocéntrico deseche cualquier posibilidad de acuerdo con VOX e insista en acudir de nuevo a las urnas. Insisto, un escenario en un principio descartable pero tampoco imposible.

¿Por qué se podría dar este escenario? Por la sencilla razón de que ya hay algunos que miran de reojo a Moreno como posible sucesor de Alberto Núñez Feijóo si éste no consigue un resultado decente en las próximas elecciones generales y las bases del PP apuestan por una sucesión tranquila en la que Isabel Díaz Ayuso (la heredera natural) quede arrinconada en favor del "moderado" Moreno. Ya hay algunas voces que apuntan a ese escenario y si Moreno decide jugársela de nuevo es solo porque ya tiene sus intereses puestos en Madrid y no en Andalucía. 

Por cierto, un Juanma Moreno que en 2018 aseguraba que de ser elegido presidente de la Junta de Andalucía aprobaría una ley donde se limitasen los mandatos de la presidencia andaluza a un total de ocho años. Siete años después no solo no ha aprobado esa ley sino que encima se presenta por tercera vez para extender su gobierno hasta 2030, estando un total de once años en el cargo. 

¿Qué ha cambiado para que a este hombre se le esté poniendo cara de Manuel Chaves? Pues que el poder engancha y nadie quiere soltar la silla, por mucho que el pasado alardease de que su paso por el poder sería solo temporal. Por ello, si su ambición de suceder a Feijóo se desvanece, no sería de extrañar que en 2030 intente buscar un cuarto mandato. Como se puede ver, no solo es Pedro Sánchez el único perro con sed insaciable de poder. En todos lados se cuecen habas.

Volviendo al PSOE debo añadir que la derrota histórica de Montero en el que ha sido el feudo socialista por excelencia (Andalucía) corrobora que todo el mundo desea cuanto antes borrar políticamente del mapa a Pedro Sánchez y a sus correligionarios. Sánchez es plenamente consciente de ello, por eso no solo no convocará elecciones sino que las pospondrá todo lo que la ley le permita para poder mantenerse en la Moncloa todo el tiempo posible, aunque uno de esos escenarios sea el de declarar el Estado de Excepción, motivo por el cual estaría legitimado para no convocar elecciones generales mientras durase dicho estado. Sánchez sabe que convocar ahora elecciones sería irse no solo a la oposición, sino a la República Dominicana, donde tanto él como su mujer han viajado frecuentemente en viajes no oficiales. 

Sánchez sabe pues que tiene todas las de perder (aunque por el camino haga trampas para intentar mantenerse en el poder), igual que lo sabía Montero cuando dimitió como vicepresidenta del gobierno y ministra de Hacienda pero mantuvo su escaño en el Congreso de los Diputados. Un escaño al que todavía no ha renunciado y que hace sospechar que su futuro político no pasa por Sevilla sino por seguir manteniéndose en Madrid. Sabía de sobra que su candidatura por el PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía era, como así ha ocurrido, un asalto al abismo. 

Después de lo ocurrido hace unas horas, en las próximas semanas o meses encontrará la excusa perfecta para renunciar a liderar la oposición andaluza y mantenerse en Madrid. Puede que su aventura en Andalucía no haya acabado y desee ser candidata de nuevo a las elecciones autonómicas andaluzas de 2030. Montero es una individua que, al igual que Sánchez, tiene una ambición desmedida por el poder, con lo cual no sería extraño verla abandonar ahora Andalucía para volver a intentarlo dentro de cuatro años mientras otro pardillo de su partido ejerce las funciones de líder de la oposición a Moreno. 

Para finalizar debo añadir que en lo que a mí respecta, no he acudido a votar a estas elecciones. ¿Por qué? Porque ya he dicho en reiteradas ocasiones de un tiempo a esta parte que no pienso volver a participar en esta farsa de sistema. Probablemente sí me decante en cambio por ir a votar cuando se convoquen las elecciones generales (si es que algún día se convocan), y solo lo haría por el asco y la repulsa personal que me produce un tipo sin escrúpulos y sin vergüenza llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón, cuyo daño a España es incalculable, como de incalculable es el daño que le ha proporcionado a las víctimas de todas las desgracias ocurridas en los últimos años (volcán de las Palmas, dana de Valencia, accidente de Adamuz, etc). 

Pero de aquí a entonces todavía queda bastante tiempo y mucho daño que hacer por el camino. De momento, Juanma Moreno revalida su victoria electoral en Andalucía pero pierde la mayoría absoluta, lo cual le obliga a negociar con VOX si no quiere verse abocado a una nueva repetición electoral. Personalmente, creo que habrá finalmente acuerdo y que VOX acabará entrando en la Junta de Andalucía (toda una incongruencia con lo que afirmaban hace unos años los de Abascal, los cuales eran partidarios de derogar el sistema autonómico). 

Moreno lo sabe y es consciente de que, aunque les moleste, necesita a VOX para seguir en San Telmo otros cuatro años más, como mínimo. O al menos, hasta que las encuestas vuelvan a darle, si es que se da, la subida en intención de voto suficiente como para adelantar las andaluzas y mandar a VOX a paseo cuando ya no les necesite. De momento, la pelota está en el tejado de Juanma Moreno. A él le corresponde ahora si desea pactar con los de Abascal o ir de nuevo a las urnas. 

viernes, 15 de mayo de 2026

Quince años del 15-M


Hoy, 15 de mayo de 2026, se cumplen quince años del fenómeno social que surgió en 2011 denominado "15-M". Un episodio de la historia reciente de España en el que la sociedad española se movilizó como nunca antes contra el sistema político de nuestro país y del cual la izquierda se adueñó fácilmente. Parece que fue ayer cuando veíamos por las televisiones las míticas concentraciones masivas en toda España y, sobre todo, en la Puerta del Sol al grito de "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es". 

Reconozco que, en aquel momento, quien escribe esto contaba con tan solo dieciocho años, y pensó en su ingenuidad que quizás algo se estaba moviendo dentro del tablero político nacional y que probablemente algo iba a pasar. No se sabía muy bien el qué ni el cómo, pero algo estaba a punto de suceder. Como finalmente sabemos, no ocurrió absolutamente nada. Quince años después de aquello es oportuno decir que casi con toda seguridad el movimiento del 15-M fue un fenómeno que surgió de la propia sociedad española, sobre todo de la izquierda, la cual estaba en aquel momento indignada por las políticas que estaba implantando el gobierno de Zapatero desde mayo de 2010, lo cual llevaba emparejado el hundimiento electoral de la izquierda. 

En aquel entonces, el movimiento surgió de forma inesperada y aunque probablemente fuese parte de los sectores de izquierdas quienes estuvieron detrás del nacimiento de dicho fenómeno, no tardó en sumarse a las protestas toda clase de personas, con independencia de su ideología política. Izquierda, derecha, centro... toda clase de personas de cualquier ideología se sumaron a este movimiento social que buscaba acabar con el denominado régimen del 78 y poner fin a unas políticas en las que "los de abajo" eran los que, como siempre, debían de pagar las irresponsabilidades cometidas por "los de arriba". Todo sonaba muy bien al principio... hasta que llegaron los servicios de inteligencia.

Con la filtración en el movimiento por parte del CNI, el movimiento comenzó a girar de forma rápida hacia una vertiente izquierdista y progresista. ¿Recuerdan aquellos llamamientos de acudir a las concentraciones "sin bandera? Yo sí. Era la señal clara e inequívoca de que el movimiento comenzaba a buscar su propio espacio político dentro de, en este caso, la izquierda o, mejor dicho, la extrema izquierda española. Un movimiento que tres años se materializaría con la creación de Podemos y la aparición de individuos como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, entre otros. 

Era obvio que, en mayo de 2011, a escasos días de las elecciones municipales y autonómicas, el PP de Mariano Rajoy iba a arrasar en toda España y volvería a ocupar la Moncloa en cuestión de meses. ¿Qué mejor oportunidad que esta para crear, de la indignación popular de todas las ideologías, un partido político que hablase en nombre del pueblo y que a su vez representase lo peor de la izquierda globalista? Era la ocasión y el momento perfecto para, ante la inminente llegada del PP al poder, crear un partido político de extrema izquierda que canalizase el voto de aquellos indignados por las políticas de los últimos meses de José Luis Rodríguez Zapatero en el gobierno. 

Cabe añadir que, en un primer momento, Podemos nació como un partido aparentemente alejado de cualquier etiqueta política. Eran "los de abajo" que iban a por "los de arriba". La casta era entonces el nombre con el que los autodenominados representantes e hijos del 15-M se hacían llamar, pero no tardaron mucho tiempo en ir viéndose la verdadera cara de "los representantes del pueblo". Tras las elecciones municipales y autonómicas de 2015 comenzaron un acercamiento progresivo ante el PSOE, el cual tuvo su culmen en la moción de censura contra Rajoy en 2018 y el consiguiente gobierno de coalición entre PSOE y Podemos en 2020. 

Ahora, cuando ya han transcurrido precisamente quince años del estallido de aquel fenómeno social, se puede afirmar rotundamente que fuimos testigos de un nuevo proyecto de ingeniería social donde el sistema supo moldear el cabreo de todos los ciudadanos, con independencia de su ideología, para hacer posteriormente un partido, en un principio neutral, el cual pasaría de forma progresiva a convertirse en lo que verdaderamente querían que fuese: un partido de extrema izquierda bisagra que ayudase al PSOE a recuperar el poder tras los duros años de desgaste por parte del gobierno del PP. 

Ahora, en mayo de 2026, conviene preguntarse: ¿Dónde están ahora esos famosos "indignados"? ¿Acaso España no está en estos momentos viviendo uno de los momentos más tensos desde la creación del sistema partitocrático del régimen del 78? ¿Acaso no hay motivos para salir a la calle de forma masiva hasta que cayese el corrupto gobierno de coalición de PSOE y Sumar (herederos naturales de Podemos)? ¿Acaso España está mejor ahora en términos de calidad política de lo que estuvo en mayo de 2011? ¿Acaso no hay motivos para que no solo Pedro Sánchez, sino toda la clase política, incluida la Monarquía, sea desalojada del poder en pos de un proceso constituyente que nos lleve a un nuevo sistema más abierto, justo y transparente? 

No deja de ser irónico por otra parte que precisamente hoy, 15 de mayo de 2026, Pedro Sánchez haya superado a José María Aznar y se haya convertido en el segundo presidente del gobierno que más años lleva al frente del ejecutivo, solo por detrás de Felipe González, al cual ya ha afirmado el propio Sánchez que pretende superar también en permanencia en el poder. ¿Acaso no hablaban los indignados de que no se podía permitir que los políticos estuviesen toda la vida "chupando del bote"? 

¿Por qué ahora nadie protesta contra este gobierno déspota y corrupto en el que nos encontramos bajo Sánchez? ¿Acaso en 2011, con el PP a punto de volver al gobierno, sí había que limitar los mandatos y ahora en 2026, con la izquierda aún en el poder, eso ya son promesas vacías? ¿Acaso no había que hacer caer a los gobiernos corruptos? Supongo que eso solo se aplicaba, según ellos, para los gobiernos de la derecha, no a los de la izquierda que además forman coalición con los “hijos del 15-M”. ¿Acaso todo formaba parte de una estrategia muy bien preparada y maquinada desde el propio sistema para arrinconar una vez más a la derecha y fortalecer a la izquierda en el futuro? Con respecto a esta última pregunta respondo claramente que sí. 

De nada importa que España viva en 2026 una grave situación de corrupción no solo política sino sistémica en la que tanto Podemos como su heredero natural, Sumar, miran para otro lado mientras sostienen y forman parte del gobierno corrupto y socialista de Pedro Sánchez. ¿Acaso no les importan ya a los podemitas y demás mamporreros la corrupción ni la limpieza ética del sistema, como así pregonaban en 2014? Ahora queda demostrado que no era el qué sino el quién. Si la derecha robaba, también tenían derecho a robar la izquierda y "los representantes del pueblo" a manos llenas.

El 15-M y la consecuente aparición de Podemos, las mareas y todas las demás marcas blancas izquierdistas pro-PSOE no eran más que la aparición de un sinfín de sinvergüenzas que deseaban poseer a toda costa un trozo del pastel que al mismo tiempo criticaban y prometían eliminar. Yo mismo he sido testigo de cómo algunos miserables sujetos pertenecientes a ese movimiento prometían el oro y el moro para luchar contra la casta y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (en este caso vecinos), cuando realmente buscaban una poltrona que desgraciadamente llegaron a alcanzar con el tiempo. 

En definitiva, se confirma que lo surgido en 2011, materializado en 2014 y sufrido ahora en 2026 no era más que un plan diseñado por algunos, concretamente del CNI y otras instituciones y organismos del Estado, para pretender dar la imagen de que todo cambiaba sin cambiar nada. Los "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es" son frases que ya quedan relegadas al olvido, o al menos a la suspensión, ya que si de alguna manera la derecha vuelve a la Moncloa (escenario que cada día dudo más que se produzca) de la mano de VOX, será entonces cuando resurja de nuevo otro 15-M para denunciar las mismas corrupciones e injusticias, reproducir los mismos eslóganes y las mismas falsas promesas; y todo para devolver a la izquierda al lugar del que ellos mismos, por derecho propio y popular, creen que les pertenece de por vida: el poder. 

lunes, 11 de mayo de 2026

Hantavirus: ¿Hacia una nueva pandemia?


Se dice que cuando en noviembre de 1922 Howard Carter y su equipo de investigadores descubrieron la tumba de Tutankamón, la exhumación del cadáver provocó una maldición que produjo posteriormente la muerte de la mayoría del séquito que acompañaba a Carter en su expedición. Comenzó a extenderse desde entonces la leyenda de "la maldición de Tutankamón", la cual se basaba en que toda persona que exhumase un cadáver estaba expuesto a sufrir algún mal con efectos devastadores.

Algo similar lleva ocurriendo en España desde octubre de 2019, cuando el gobierno socialista de Pedro Sánchez ordenó la exhumación del cadáver de Francisco Franco. En este caso, y a diferencia de lo ocurrido con el descubrimiento del faraón egipcio, no han sido los promotores de su exhumación los castigados por tan cobarde y miserable acto, sino el propio pueblo español. Desde 2020, poco después de la exhumación de Franco, España lleva sufriendo una serie de desgracias continuas: pandemias, volcanes, danas, accidentes ferroviarios, etc. 

Pero por si no fuera poco todo lo ocurrido en estos años, en estos momentos España vuelve a ser protagonista de otra desgracia. Y es que desde hace unos días ha sido noticia el surgimiento de un virus denominado "Hantavirus", el cual tiene su origen en animales roedores y cuyo contagio, aunque es bastante difícil de producirse, tiene consigo una alta probabilidad de mortalidad en aquellos que desgraciadamente lo contraen. En la última semana el mencionado virus ha vuelto a estar de actualidad debido a la existencia del mismo en un barco de crucero de origen holandés llamado "Hondius", en el cual viajaban pasajeros de un total de veintitrés nacionalidades diferentes. 

En dicho barco han fallecido hasta la fecha un total de tres personas, mientras que otras seis han contraído el virus, lo que ha provocado que la OMS (Organización Mundial de la Salud) haya emitido alertas sobre la situación y haya solicitado que los países se involucrasen a la hora de aceptar el barco holandés contagiado y poner a salvo a los tripulantes a bordo. ¿Cuál ha sido la respuesta de la Comunidad Internacional? Renuncia por parte de la mayoría de los países para acoger ningún barco en esas condiciones tan peligrosas. 

La respuesta internacional fue de un "no" rotundo, incluida la propia Holanda, pero he aquí que de repente ha salido, una vez más, el gobierno de Pedro Sánchez para aceptar acoger el barco en cuestión y ordenar su desembarco en Tenerife, una polémica y arriesgada medida que el gobierno canario ha intentado frenar por todos los medios sin éxito alguno. Finalmente, las órdenes de Pedro Sánchez se han cumplido y los catorce españoles que viajaban en ese barco han sido ya trasladados en un avión del Ejército del Aire al hospital militar Gómez Ulla, donde permanecerán en cuarentena. Todo ello mientras otros vuelos repatriaban a sus ciudadanos a sus países de origen para ser atendidos cuanto antes.

La cuestión aquí es muy sencilla. Desde el punto de vista humano, era obvio que había que hacer algo, pero ¿Cómo se puede explicar que de casi doscientos países reconocidos por la ONU solo España haya aceptado tan alarmante medida? ¿Acaso España, y sobre todo las Islas Canarias son el lugar de refugio de todas las desgracias globales? ¿Por qué nuestro país ha aceptado entrar de lleno en una cuestión que es claramente global y de la cual se tenían que haber hecho responsable los demás países que tenían a sus conciudadanos en el barco holandés? 

De momento poco o nada se sabe del estado de los catorce españoles que en estos momentos ya se encuentran en Madrid, salvo que en teoría no están contagiados. Pero aún así eso no es suficiente para excusar la tremenda y gravísima irresponsabilidad que ha tomado el gobierno de Sánchez de exponer a nuestro país por segunda vez en seis años en una crisis sanitaria que amenaza con provocar una nueva pandemia a nivel global. Ya son varios los contagiados en otras partes del mundo, y nadie sabe cómo pueden ir evolucionando los acontecimientos. ¿Estamos ante el inicio de una nueva pandemia? No lo sé. ¿Ha vuelto a cometer una nueva irresponsabilidad el gobierno del PSOE al exponer plenamente a España en esta crisis sanitaria? Absolutamente. 

De momento, algunos medios aseguran que el traslado de los catorce españoles evacuados no ha cumplido con los requisitos de seguridad que se prevén para estos casos, lo cual ya es bastante preocupante. Si la situación acaba desbordándose y el virus comienza a extenderse por toda España será culpa principalmente del gobierno socialista, el cual parece empecinado en volver a cometer las tropelías que hace seis años cometió durante la pandemia del covid. 

Veremos a ver cómo se desenvuelve todo este caos en los próximos días, semanas y meses. Está claro que España está condenada a vivir una desgracia tras otra, y parece ser que el gobierno no tiene ningún reparo en poner en riesgo la salud de sus conciudadanos con tal de que Pedro Sánchez tenga su minuto de gloria. ¿Había que tomar medidas con respecto a los españoles que iban a bordo de ese barco? Sí, absolutamente; era nuestra obligación como país. Pero una cosa es traer de regreso a nuestros conciudadanos y otra muy diferente acoger en Tenerife el barco en su integridad con todos los tripulantes a bordo. 

Sea como fuere, lo cierto y verdad es que Sánchez vuelve a demostrar su soberbía mientras cree fervientemente que España es su cortijo. Todo ello mientras gran parte de la población canaria y del resto de España han manifestado su oposición a que el barco desembarcase en Tenerife, pero cuando Sánchez ordena, los españoles, como buenos lacayos, debemos aceptar sus órdenes sin rechistar. En los próximos días veremos las consecuencias de esta grave crisis sanitaria que se ha abierto en esta semana. 

¿Confinamiento? ¿Estado de alarma? ¿Mascarillas? Todo está por verse según la evolución no solo de los tripulantes a bordo, sino de los síntomas que comiencen a tener en los próximos días y semanas el resto de la población que viaja de un lado a otro y que tienen contacto con otras personas que quizás también tengan el virus pero aún lo desconocen. El escenario mundial, y en particular el de España, vuelve a ser preocupante una vez más. Lo cierto y verdad es que con independencia de lo que pase en el resto del mundo, lo que ocurra en nuestro país será solo y exclusivamente responsabilidad del gobierno criminal de Pedro Sánchez, los cuales jamás llegarán a pagar, para nuestra desgracia, el tremendo daño que están ocasionando a la sociedad española. 

viernes, 27 de marzo de 2026

El fracaso de una sociedad y de un sistema


Hace unas horas se ha producido en Barcelona uno de los sucesos más crueles y miserables de los últimos años: la muerte por eutanasia de una joven llamada Noelia Castillo, una chica de solo 25 años que había sido víctima de una violación múltiple por unos magrebíes en un centro tutelado en 2022. Un acto atroz que la llevó a intentar suicidarse mediante fármacos. Después de estos desgarradores hechos se produjo un nuevo intento de suicidio que la llevó a quedarse parapléjica al saltar desde un quinto piso.

Desde entonces, Noelia quedó con una discapacidad de un 74% y un trastorno psiquiátrico como consecuencia de las agresiones sufridas. Unas agresiones que fueron realizadas en un centro público y de las cuales Noelia no obtuvo ningún respaldo, ni ayuda, ni protección por parte de las instituciones. Finalmente, ayer, después de dos años y medio desde su solicitud, Noelia ha fallecido desgraciadamente tras serle suministrada una sedación, cumpliendo así con su voluntad de poner fin a su vida. Una vida que, por lo que se ha sabido, no fue nada fácil para esta muchacha. 

Dicho esto, quiero ser completamente sincero con respecto a este asunto y me es indiferente lo que opine la gente que lea esta entrada. Lo ocurrido con esta joven es el fiel reflejo de una sociedad y de un sistema completamente vomitivo, miserable, enfermo e inmoral, el cual ha dado en todo momento la espalda a una criatura que fue violada repetidas veces por una manada de hijos de puta, los cuales siguen a día de hoy libres y con vida mientras Noelia, por desgracia, ya no está entre nosotros. 

Las Administraciones Públicas no se hicieron en ningún momento responsables, ni tomaron medidas contra los violadores ni ayudaron a esta chica después de haber sido agredida sexualmente hace cuatro años. Según algunos medios, su núcleo familiar más próximo, a excepción de su padre, tampoco la ayudaron tras lo ocurrido. Tras varios intentos de suicidio, Noelia decide arrojarse desde un quinto piso, donde queda parapléjica, aumentando con ello la depresión y el trastorno psíquico que ya arrastraba desde la agresión. Su vida familiar tampoco parece que fue fácil desde pequeña, pero no quiero entrar en ese terreno, ya que eso es una cuestión familiar en la que yo no soy nadie para opinar sobre dicho tema. 

Tras ser rechazado el recurso que su padre presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con el objetivo de detener el asesinato de su hija (sí, digo bien, asesinato). Noelia finalmente ha fallecido tras un despliegue social y mediático en el que todos los medios esperaban como agua de mayo el desenlace de esta dramática historia. Como si de una historia morbosa se tratase, los medios, una vez más, han explotado este cruel caso hasta que se ha confirmado hace unas horas el fallecimiento de la joven Noelia. 

Pero antes de profundizar en el terreno mediático quiero hacer hincapié en varias cosas. Para empezar, quiero remitirme al artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la ONU en 1948. Dicho artículo dice así: "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona". ¿En qué momento el mal llamado Tribunal Europeo de los Derechos Humanos ha acudido a amparar el Derecho a la Vida de Noelia? Según los informes médicos presentados, la joven estaba en pleno uso de sus capacidades mentales. Todo ello mientras le era reconocida una discapacidad de un 74% y un trastorno psíquico, ¿Qué clase de informe médico da por válida la decisión de una criatura que, por desgracia, estaba psiquiatricamente enferma?

¿Qué clase de instituciones dan luz verde para poner fin a la vida de una persona de solo 25 años, la cual se encontraba en la flor de la vida? Es verdad que Noelia padecía una paraplejia irreversible y unos dolores constantes, además de su padecimiento psíquico, ¿Pero acaso no había otras alternativas para revertir esta maldita situación y que Noelia pudiese volver a recuperar la ilusión por vivir? ¿Tan difícil era buscar ayuda por todas partes y encontrar una solución relativamente eficaz que lograse una curación, al menos parcial, para esta criatura?

Probablemente haya alguien que me lea y diga "¿Y tú quién eres para opinar sobre la decisión de esta muchacha?". Soy alguien que, por desgracia de la vida, lleva seis años viviendo en un infierno constante y cuya vida, y con ello mis ilusiones, se ha ido a la mierda como consecuencia de una serie de factores personales, los cuales, por supuesto no voy a comentar aquí. Soy una persona que, a pesar de escribir aquí desde hace doce años y medio, lleva seis sumido en una depresión y viviendo un infierno en la tierra. Creo por lo tanto estar moralmente autorizado para hablar de esta situación. Una situación que, por desgracia, abre un precedente peligroso desde el punto de vista legal en España, ya que por el hecho de padecer un trastorno psiquiátrico, una persona podrá solicitar y serle concedida la eutanasia, como hace unas horas ha ocurrido desgraciadamente con Noelia.

Por otro lado, tengo que hablar de las declaraciones que desde ciertos medios "periodísticos" (por llamarlos de alguna manera) y políticos se han realizado con respecto a este asunto. En estos días ha habido medios de izquierdas en los que han difamado contra el padre de esta chica, ya que éste ha sido quien ha presentado los recursos correspondientes para evitar el asesinato de su hija. Por desgracia, no lo ha conseguido. Pero quisiera detenerme en lo que dichos "medios" y partidos políticos han afirmado acerca de este tema. Se ha llegado a oír a determinados periodistas, políticos y personas anónimas en las redes sociales acusar al padre de intentar frenar la muerte de su hija y con ello no respetar su última voluntad. Pero no solo eso, sino que también han llegado a reducir este tema tan doloroso como injusto a la cuestión ideológica, llegando a tildar al padre, a los medios y a todas las personas de a pie que rechazaban la aplicación de la eutanasia a Noelia como "ultraderechistas".

Cuando he escuchado este tipo de declaraciones, procedentes de políticos y periodistas de izquierdas, así como de personas anónimas, solo me ha quedado desearles que ojalá ellos puedan ser algún día víctimas de una situación tan irreversible en la que pidan a gritos la eutanasia que ellos mismos han defendido con tanto entusiasmo para esta muchacha. Una joven que, por mucho que nos quieran hacer creer, no estaba en pleno uso de sus facultades mentales para tomar una decisión de esta trascendencia. Una decisión en la que ha contado con el apoyo de ese mismo sistema que la ha dejado desamparada y desprotegida, así como indefensa ante cualquier ayuda social y/o médica que pudiese haber sido de ayuda y que, probablemente, habría llevado a Noelia a no tomar esta maldita decisión.

Una cosa es un suicidio y otra es la aplicación de una eutanasia. Ante el primer caso, nada se puede hacer en muchas ocasiones, ya que hay momentos en la vida en las que una persona puede llegar al límite y decidir poner fin a su vida tras un tormento incesante y tomar la drástica decisión de abandonar este mundo de un momento a otro. La eutanasia es otra cuestión bien diferente. Ahí la persona no se suicida, es asesinada por el Estado cuando éste ya no sabe qué alternativa ofrecerle a la víctima si ésta continúa creyendo firmemente que su vida ya no tiene sentido. 

Esa es la diferencia entre el suicidio y la eutanasia. Y lo dice una persona como yo que realmente, y siendo sincero, no tiene una posición clara sobre la cuestión de la eutanasia. Hay casos en los que la persona, siendo completamente consciente de su situación, decide que lo mejor es acabar definitivamente y que los médicos pongan fin a su vida. Es verdad que hay casos extremos, como por ejemplo el de Ramón Sampedro en 1998, pero el caso de Noelia no era para poner fin a su vida de esta forma tan miserable y vomitiva. Hay casos y casos en lo que respecta a la aplicación de la eutanasia, sí, pero el caso de Noelia no era, insisto, uno de ellos.

Por otro lado, tengo que hacer mención en lo que desde algunas organizaciones religiosas han hecho hincapié en los últimos días, donde se pedía acudir a misa y rezar incesantemente por la vida de Noelia y por su salvación. Algunas organizaciones incluso han llegado a hacer referencia al versículo de Jeremías 29:11, el cual dice "Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza". Todo eso es muy bonito, pero cuando comprendes que todo queda en falsas esperanzas y que por muchos rezos bienintencionados y muchas misas que oigas, nada frenará una desgracia como esta u otras muchas, es cuando comienzas a poner en cuestión la fe. 

Eso es lo que me ocurrió a mí hace seis años y por lo que creo que, a pesar de que pueda existir una entidad suprema al ser humano, no es desde luego esa entidad divina que nos promete bienestar. ¿Acaso no dijo Jesucristo en San Marcos 10:29-31 las promesas que les hizo a sus seguidores: "Todo aquél que por mi causa haya dejado a su familia y hogar, será recompensado cien veces por ello aquí en la tierra"? ¿Dónde acabaron esas promesas? ya que a excepción de San Juan, todos los apóstoles tuvieron finales terribles en la tierra. Reitero lo dicho, falsas promesas y buenas palabras para cuestiones tan trascendentales como las que estoy comentando en esta entrada, las cuales no se solucionan con rezos sino con medidas racionales y eficaces. Todo lo demás es pura palabrería.

Dicho esto solo me queda decir cuánto lamento la pérdida de Noelia y la rabia que me produce el hecho de ver cómo un Estado y un sistema en su conjunto no han sido capaces de darle protección, cariño y fortaleza, además de soluciones médicas, a esta muchacha. Una joven que tenía toda una vida por delante y en la que, personalmente, creo que no eran tanto las nulas ganas de vivir que tenía como el cansancio extremo de una persona que se ve al límite de su situación y cuya solución no ve por ningún lado. Sé perfectamente de lo que hablo y por eso, cuando he visto algunos videos de Noelia, he llegado a ver en el fondo una ilusión mínima pero ilusión por vivir, la cual no pudo ser reavivada por las personas que la rodeaban para que hubiese desechado esta abominable decisión. 

Con esto, solo me queda decir DEP, Noelia. Si existe, que no lo sé a estas alturas, algo más allá de esto, espero que encuentres allí la felicidad, el amor y la comprensión que por desgracia no tuviste aquí en esta vida. Si por lo que fuese no existe nada más, que tu descanso eterno sirva para que por fin encuentres la paz que en este maldito mundo no encontraste. De nuevo, DEP, Noelia, y mi más sentido pésame a sus seres queridos. Por otro lado, en lo que respecta a esta sociedad de mierda que padecemos los que aún estamos aquí, solo decir que ojalá todo el mal que este sistema proporciona a aquellas personas más vulnerables se vuelva en contra de todos los que de forma cínica, mezquina y maliciosa le dan la espalda a esas mismas criaturas mientras defienden farsamente "sus derechos". Ojalá la vida os devuelva todo el daño que hacéis en esta sociedad corrompida, inmoral, enferma y sin salvación alguna. 

domingo, 15 de marzo de 2026

Cincuenta años de "Yo, Claudio"


En el presente año 2026 se cumplen cincuenta años del estreno en televisión de una de las obras más extraordinarias e inigualables de todos los tiempos: "Yo, Claudio". Una miniserie británica, producida por la BBC, en la cual se narraba por un lado la vida del emperador Claudio y a su vez la vida familiar de la dinastía Julio-Claudia, desde la plenitud del gobierno de Augusto César hasta la muerte del propio Claudio en el 54 d. C. 

"Yo, Claudio" es, sin lugar a dudas, una de las mayores y colosales obras televisivas que se ha realizado para la televisión. Su elenco de actores no pudo ser más perfecto a la hora de retratar a la familia imperial romana: Derek Jacobi (Claudio), Siân Phillips (Livia), John Hurt (Calígula), George Baker (Tiberio), Brian Blessed (Augusto), Patrick Stewart (Sejano)... toda una larga e impresionante lista de actores del teatro británico que supieron dar lo mejor de sí mismos para retratar a los gobernantes que el Imperio Romano nos dio en el siglo I d. C. 

Derek Jacobi realizó una interpretación soberbia como el "débil" Claudio, hijo de Antonia la Mayor y de Druso el Mayor, el cual se ve en la obligación de exagerar sus problemas de salud (tartamudez, cojera, parálisis cerebral) con el fin de sobrevivir en la intrigante, corrupta e inmoral corte imperial romana. Una corte imperial que comienza, como ya he añadido antes, en los años posteriores a la batalla de Actium, donde Augusto César gobierna con mano de hierro el Imperio Romano bajo la influencia constante de su segunda esposa, Livia Drusila, la cual se encarga de ir eliminando físicamente y sin escrúpulos a todos los posibles sucesores de Augusto y obtener su ansiado sueño: ver en el trono imperial a su hijo mayor y predilecto, Tiberio. 

La miniserie sigue bastante fiel las novelas de Robert Graves (Yo, Claudio; Claudio, el dios, y su esposa Mesalina) y supuso uno de los mayores éxitos de la BBC, siendo considerada para muchos la mejor miniserie del siglo XX. En lo que a mí respecta, debo añadir que estamos ante una producción que jamás podrá ser superada. Los diálogos, la interacción entre los personajes, las tramas que consecutivamente se van desarrollando, así como las luchas de poder y las intrigas palaciegas, unidas a una impecable interpretación de sus actores hacen de "Yo, Claudio" una miniserie extraordinaria. 

Son muchas las tramas que la serie narra a lo largo de sus capítulos: las maquinaciones de Livia a la hora de eliminar a los posibles rivales de su hijo en la lucha por el trono, el declive personal y psicológico de Tiberio (una trama de la serie que pocas veces se ha comentado y que es imprescindible para entender la forma de gobierno del propio Tiberio), las conspiraciones de Sejano para eliminar a cualquier rival político y familiar directo del propio Tiberio, el ascenso y la caída de Calígula con su locura como telón de fondo, la superación de Claudio por sobrevivir en todo este entramado exagerando su discapacidad, la cual le llevará irónicamente al poder tras el asesinato de Calígula en el 41 d. C, las perversiones de Mesalina, etc. Como se puede ver, la serie abarca, más que la vida del propio Claudio, la vida de la familia imperial narrada por el propio emperador. 

Si tuviese que hacer una pequeña crítica sería sin lugar a dudas en el perfil psicológico que desde la serie (y las novelas) se hace del personaje de Augusto. Durante los capítulos que se centran en el reinado de Augusto, vemos en el primer emperador romano a un tipo firme pero a la vez afable e incluso campechano y sensible, algo que dista bastante de lo que otros historiadores han revelado sobre la personalidad del sobrino-nieto de Julio César, el cual es considerado como un tipo frío y sin escrúpulos a la hora tanto de alcanzar el poder como de mantenerse en el mismo. 

Por no hablar de la ingenuidad que caracteriza a Augusto, el cual no sospecha en absoluto las maquinaciones que Livia, su esposa, realiza a sus espaldas para llevar hasta el trono a su hijo Tiberio. Cuesta imaginar que un tipo que hizo posible la instauración de facto de una monarquía en Roma (lo cual no pudo hacer Julio César) no fuera consciente de las intrigas en la corte romana. Comprendo que todo esto no deja de ser una novela basada en hechos históricos y que el autor, así como los productores de la miniserie, quisieron darle ese toque de ingenuidad al personaje para dramatizar aún más el contexto, lo cual explica el porqué de ese enfoque psicológico del propio Augusto.

Hay muchos momentos que destacar a lo largo de la miniserie: las maquinaciones de Livia; la reacción de Augusto tras enterarse de la histórica derrota en la batalla de Teutoburgo ("Quintilio Varo, ¿Dónde están mis águilas?", llegaría a exclamar varias veces Augusto tras lo ocurrido en Germania); el proceso personal y psicológico de Tiberio, el cual pasa de convertirse en un hombre feliz a un anciano depredador y perverso, consumido por la amargura de todo lo que tuvo que dejar atrás para llegar hasta el trono imperial; la caída política y personal de Sejano tras un denominado "reinado del terror" por parte de éste; la muerte de Livia con Calígula a su lado profetizándole a su bisabuela la llegada en aquellos años del mayor dios que conocería el mundo (Calígula, sin saberlo, no estaba hablando de él, sino de Jesucristo). 

Por otro lado tenemos el ascenso al trono, el desarrollo de su locura, las excentricidades durante su reinado, y el posterior asesinato de Calígula (John Hurt llegó con su interpretación a convertirse en el mejor Calígula de la pequeña pantalla, superando a Jay Robinson e incluso a Malcolm McDowell). Un Calígula el cual pregunta en un momento de sinceridad a su tío Claudio si cree que está enfermo mentalmente, a lo que Claudio, reservándose su verdadera respuesta ante el temor de que le pase algo, contesta que no a su sobrino, llevando al espectador a sentir cierta compasión por una persona que intuía que tenía problemas mentales pero nadie tenía la valentía de decírselo. 

Por otro lado tenemos la proclamación de Claudio como emperador tras ser descubierto detrás de una cortina, el cual se ve obligado a aceptar el poder ante el temor de ser asesinado al igual que su sobrino Calígula; las escenas de humillación de Livia, Antonia y Calígula a Claudio como consecuencia de su discapacidad; el monólogo de Livia mientras la cámara enfoca cómo Augusto agoniza y muere o la escena de la ejecución de Mesalina tras descubrirse el complot de la entonces emperatriz contra su marido; etc.

En definitiva, toda una serie impecable, la cual nos sumerge de lleno en la corte imperial de Roma y nos sitúa en el contexto político-histórico de la Roma del siglo I d. C. Todo ello ante la atenta mirada de un Claudio que, en su vejez, decide escribir su historia y la de su familia con el objetivo de dejar constancia en primera persona sobre los sucesos ocurridos en la Roma de la dinastía Julia-Claudia. Por cierto, un Claudio que aparece reflejado tanto en la miniserie como en las novelas de forma más benevolente de lo que en realidad fue. 

Claudio, a pesar de ser una víctima dentro de la corte imperial, no dejó de ser un historiador inteligente e incluso pervertido, lo cual lo aleja por completo de la imagen apacible que se nos muestra. Obviamente, y al igual que sucede con el caso de Augusto, conviene recordar que estamos ante una novela histórica, lo cual excusa el hecho de que se intente dramatizar aún más la figura de Claudio. Un Claudio que pasó de ser el bufón de su propia familia y de la corte a convertirse de forma inesperada en emperador, el cual se ganó contra todo pronóstico el respeto de sus súbditos e incluso llegó a conquistar Britania durante su gobierno, llegando a ser considerado por los historiadores como un buen y erudito emperador. 

Se cumplen pues cincuenta años del estreno de una de las miniseries más intrigantes que ha dado la televisión. Una miniserie que deja a "Juego de Tronos" como una broma en lo concerniente a las luchas de poder y a las traiciones palaciegas. "Yo, Claudio" es sin lugar a dudas toda una lección de historia y entretenimiento a la vez. Dos factores que por desgracia, y salvo excepciones, poco se dan ya en la televisión de nuestros días.

sábado, 14 de marzo de 2026

Nazismo y fascismo, dos variantes del socialismo


Decía un tipo llamado Winston Churchill que "los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos 'antifascistas'", y sin lugar a dudas es lo que está ocurriendo en nuestros días, sesenta y un años después de terminada la II Guerra Mundial. Por supuesto, en lo que a mí respecta, no seré yo quien halague a Churchill, un alcohólico y fumador empedernido, además de un tipo sin escrúpulos, cuyo papel en las guerras de la India o de Sudáfrica nos retrataba a un racista sin escrúpulos, el cual distaba mucho de ser ese estadista que la historia nos quiere vender. 

Pero esta entrada no va dirigida a Churchill, sino precisamente a sus enemigos en la II Guerra Mundial: el nazismo y el fascismo, dos corrientes totalitarias unidas por un mismo factor en común: el socialismo. A pesar de las negaciones que después de sesenta años se lleva haciendo, no cabe duda de que tanto el nacionalsocialismo creado por Adolf Hitler en Alemania como la del fascismo italiano con Benito Mussolini a la cabeza fueron ideologías totalitarias surgidas a través del socialismo. 

¿Esto quiere decir que el nacionalsocialismo y el fascismo eran socialistas tal y como los conocemos actualmente? No exactamente; la socialdemocracia actual fue hija ideológica del resultado de la II Guerra Mundial. El nacionalsocialismo y el fascismo fueron ideologías variantes del socialismo internacional/científico ideado por Karl Marx en el siglo XIX. En el caso de Italia tenemos a Benito Mussolini, el cual fue militante del Partido Socialista Italiano durante catorce años, llegando incluso a dirigir el periódico socialista "Avanti". 

Mussolini, como todos sabemos ya, fue expulsado del partido socialista por ser favorable a la intervención italiana en la Primera Guerra Mundial, una cuestión de la que discrepaba con sus compañeros de partido, los cuales le dieron de lado. Es entonces cuando Mussolini mezcla elementos del nacionalismo italiano con los principios básicos del socialismo clásico y los fusiona en un cóctel que pasaría a denominarse Partido Nacional Fascista, lo cual le llevaría al poder tras la Marcha sobre Roma en octubre de 1922. 

Con Adolf Hitler sucedería lo mismo en aquellos convulsos años, llegando a militar en un grupo llamado Partido Obrero Alemán, el cual pasaría a denominarse posteriormente con el nombre de Partido Nacionalsocialista Obrero Aleman, partido con el que ascendería al poder en enero de 1933. Hitler, al igual que Mussolini, habían leído a Marx, y fueron muy astutos a la hora de fusionar dos ideologías teóricamente tan opuestas como interesantes: el nacionalismo y el socialismo. Lo que en la teoría era algo imposible de realizar, Hitler y Mussolini lo hicieron realidad a principios de la década de 1920.

Un matiz que cabe diferenciar entre el socialismo marxista con respecto al nacionalsocialismo de Hitler y el fascismo de Mussolini es el hecho de que ambas fuerzas eran también contrarias al marxismo y al comunismo, no así a la implantación de un socialismo nacional y a la erradicación del capitalismo como sistema económico a la vez que defendían un sistema corporativista y la defensa de la propiedad privada. Por otro lado, tanto el fascismo como el nazismo eran favorables al control de los medios de producción, lo cual defiende igualmente el socialismo internacional. 

Políticos como Joseph Goebbels, ministro de Propaganda con Adolf Hitler, reconocieron en diversas publicaciones afirmaciones como "El socialismo es la ideología del futuro"; "No somos una institución benéfica, sino un partido de socialistas revolucionarios"; "Las líneas del socialismo alemán son nítidas y nuestro camino está claro. Estamos contra la burguesía política y a favor del auténtico nacionalismo. Estamos contra el marxismo, ¡y, por el verdadero socialismo!". Todas estas y muchas otras afirmaciones parecidas aparecen recogidas, con fecha y fuente en una página denominada "Fundación para la Educación Económica", no me las estoy inventando yo.

Otro punto interesante es que irónicamente, entre enemigos supuestamente tan antagónicos, se produjese el acuerdo de crédito germano-soviético, el pacto Ribbentrop-Mólotov, el Tratado Germano-Soviético de Amistad, Cooperación y Demarcación, o las conversaciones entre la Rusia soviética de Iosif Stalin y la Alemania nacionalsocialista de Adolf Hitler para que los comunistas entrasen a formar parte del Eje, lo cual finalmente no ocurrió. Como se pueden ver, unas relaciones muy fructiferas las de la Alemania nazi con la Rusia soviética, por contra de lo que nos han hecho creer los historiadores. 

En definitiva, con estos datos pretendo hacer hincapié en que el nacionalsocialismo alemán y el fascismo italiano, así como sus líderes, estaban más cerca de los partidos históricamente socialistas que de los hegemónicos partidos conservadores-liberales. Se dice que la historia la escriben los vencedores, y a pesar de que aquí en España la han reescrito los vencidos, esa regla de tres vuelve a repetirse en el caso de los ganadores de la II Guerra Mundial. ¿Cómo habría sido Europa y el mundo si los nazis y los fascistas hubiesen ganado? Es una pregunta intrigante, pero por supuesto sería bastante diferente a la Europa y al mundo que hemos visto desde hace sesenta y un años.

Conviene recordar que a pesar de esto, tanto el nacionalsocialismo, el fascismo, el comunismo y el socialismo internacional han sido corrientes totalitarias que han cometido los mayores genocidios conocidos en la historia. Mao, Stalin, Hitler y Mussolini no dejan de ser pues dos caras de la misma moneda, por mucho que la izquierda actual se arranque las vestiduras cuando lee cuestiones como las que estoy escribiendo en esta entrada. Algunos alegarán que Hitler y/o Mussolini ilegalizaron los partidos de izquierdas para asentar el nazismo y el fascismo. 

Lo que olvidan es que esa misma medida la tomaron los comunistas en Rusia y en China para asentar sus propios regímenes totalitarios. Quien crea que el socialismo ha consistido toda la vida en repartir rosas rojas y en respaldar los Derechos Humanos, así como los movimientos LGTBI, feministas, etc, convienen que se den una vuelta, no ya por la Alemania e Italia de Hitler y Mussolini, sino por la Rusia y China de Stalin y Mao. 

A pesar de que muchos consideren que lo que he afirmado sea una barbaridad, no deja de ser una realidad pura y dura: el nacionalsocialismo y el fascismo beben sus vertientes ideológicas en el socialismo clásico y en un nacionalismo con tintes raciales, y no pasa nada por reconocerlo, así es como se avanza en la historia y en el desarrollo de la humanidad. También Otto Von Bismarck acometió políticas socialistas durante su largo mandato como canciller de Prusia. 

¿Lo hacía porque era socialista? En absoluto. Lo hacía para salvaguardar su propio poder y los intereses del Imperio Alemán frente a las amenazas reales que en aquel momento representaban los sectores socialistas contra los sistemas burgueses, pero, aunque fuese por cuestiones de estrategia política, sus medidas sociales ahí están. Por todo ello, la conclusión que saco con respecto a todo esto es, una vez más, que si los periodistas nos engañan con el presente, los historiadores lo hacen con el pasado. 

miércoles, 11 de marzo de 2026

La Ley de Murphy


Decía Julieta Venegas en su canción "Limón y sal" una frase que ya he acuñado en otras ocasiones cuando he hablado de la felicidad. La frase decía "Tengo que confesarte ahora, nunca creí en la felicidad. A veces algo se le parece, pero es pura casualidad". Algo así podría ser aquello a lo que he hecho referencia en varias entradas y que creo que bien merecía una propia: la Ley de Murphy. 

Siempre me he declarado un seguidor y/o fan de esta mítica ley popular que se fue haciendo conocida a mediados del siglo XX por el ingeniero aeroespacial Edward A. Murphy Jr., el cual hizo famosa aquella frase sobre la que se sustenta dicha ley no escrita y que el tiempo le ha acabado dando la razón: "Si algo puede salir mal, saldrá mal". Y es que si hay algo sobre lo que gira nuestra vida, aunque algunos no sean conscientes de ello, es precisamente la Ley de Murphy. 

¿Quién no ha intentado evitar cruzarse con una persona determinada para finalmente acabar encontrándotela de frente? ¿A quién no le ha ocurrido buscar desesperado una prenda de vestir justo cuando más prisa tienes? ¿Quién no ha escogido, de entre varias cajas, la caja del supermercado más lenta? ¿Quién no ha tenido problemas con la batería del móvil justo cuando más falta te hacía? ¿Quién no ha dicho "No me llevo el paraguas, no va a llover" y te acaba cayendo el Diluvio? 

¿A quién no le ha ocurrido estar esperando durante varias horas un paquete de reparto y que éste llegue después de salir un momento a la calle? ¿A quién no le ha ocurrido que en un momento dado no puedas comprar un producto y decides comprarlo para la siguiente ocasión, en la cual te encuentras el sitio porque el producto ya ha sido vendido? ¿A quién no le ha sucedido estar horas buscando un objeto y cuando finalmente lo das por perdido llegar a encontrarlo cuando estabas buscando precisamente otra cosa? ¿Quién no se ha hartado de buscar un taxi cuando más lo necesitas sin que éste aparezca y solo cuando ya no lo necesitas es cuando aparecen?

¿A quién no se le ha quemado una pizza por distraerse solo un par de minutos mirando el móvil? ¿Quién no se ha encontrado con el metro partiendo justo cuando ibas bajando las escaleras? ¿Qué persona no se ha aburrido por no encontrar nada interesante en la televisión y justo otro día emiten a la misma vez programas, documentales o películas que deseas ver a la misma hora? ¿Quién no ha hecho algún juego de apuestas a un número y cuando te quedas sin dinero es cuando éste sale? ¿Quién no ha estudiado un temario entero para un examen y precisamente lo que no has podido o querido estudiarte es lo que te preguntan?

Como estos, mil ejemplos más se podrían exponer aquí sobre la Ley de Murphy y nos quedaríamos cortos. Todos sabemos ya el ejemplo de la tostada ("Si la tostada cae, será por el lado de la mantequilla"), el cual es uno de los más memorables cuando hablamos de esta cuestión. En mi caso, como sevillano y persona que ha ido a cientos de miles de procesiones, puedo exponer dos casos claros de lo que supone la Ley de Murphy en lo que respecta al público congregado para ver los pasos procesionales: Da igual donde te ubiques, la gente siempre pasará justo por el lugar donde estés; Da igual donde te pongas, al final delante tuya se pondrá el padre que sube a su crío en hombros, alguien más alto que tú o alguien que para grabar sube su móvil lo suficientemente alto como para que no veas nada. 

De esta forma, pretendo hacer una pequeña referencia a una norma no escrita que siempre está presente en nuestro día a día y de la cual no nos libramos ni un solo ser humano. La Ley de Murphy es una realidad y este que está aquí da fe de su existencia. Dicho esto, puede que alguien se pregunte qué tiene que ver la frase anteriormente citada de Julieta Venegas con la Ley de Murphy. Muy sencillo, la frase es pesimista por naturaleza, y la propia Ley de Murphy lo es igualmente. 

Hay quienes consideran que los seguidores de Murphy y de su Ley son pesimistas por naturaleza. Nada más lejos de la realidad. Este que escribe esta entrada es pesimista, pero lo soy precisamente porque, entre otras cosas, la Ley de Murphy me ha enseñado que si algo puede salir mal, saldrá mal. No es pensamiento, es experiencia y Murphy lo plasmó excelentemente con su Ley, la cual siempre estará en vigor.