"Pilatos, este hombre presentado a todo el pueblo es aquél que nació en Belén. En San Benito lo quieren porque conforta a los pecadores como un verdadero dios. Este hombre presentado es un regalo divino". Con estos versos dedicados al Cristo de la Presentación al Pueblo de la Hermandad de San Benito de Sevilla quiero empezar esta entrada, la cual quería escribir desde hacía tiempo, y qué mejor momento para hacerlo que en la Cuaresma.
Cuando estudiaba Derecho en la Universidad Pablo de Olavide le pregunté a dos o tres profesores de Historia del Derecho y Derecho Romano sobre si el proceso a Cristo fue legal o no. Las respuestas eran afirmativas, pero siempre me quedó esa espina (valga la redundancia con el tema que trato hoy) de saber más cosas acerca de aquel proceso por el que Cristo fue juzgado y posteriormente ejecutado.
Si nos atenemos a los datos históricos, la muerte de Cristo se produjo alrededor del 30 d. C, un periodo en el que el Sumo Sacerdote del Sanedrín era José Ben Caifás, mientras que en Judea el Procurador romano era Poncio Pilatos. A su vez, Siria, que era la provincia de la que dependía Judea administrativamente, estaba bajo el gobierno de Lucio Elio Lamia; por su parte, en Roma gobernaba por aquel entonces Tiberio César, aunque en la práctica quien ejercía el gobierno era Lucio Elio Sejano, como consecuencia del retiro voluntario de Tiberio a Capri. Por último, el tetrarca de Perea y Galilea (tierra en la que vivió Jesús) era Herodes Antipas.
Mucho se ha hablado, debatido y escrito sobre el proceso a Jesús. Yo mismo escribí un poco sobre ello cuando hice una entrada en octubre de 2024 acerca del vigésimo aniversario del estreno de la impresionante película "La Pasión de Cristo". En dicha entrada afirmaba, igual que ahora, que el proceso judicial a Cristo estuvo basado en dos crímenes por parte del Sanedrín, que eran los principales interesados en la muerte de Cristo: blasfemia (en lo que respecta a la cuestión religiosa) y sedición (en lo que respecta a la cuestión política).
Los judíos utilizaron de forma muy astuta los cargos que le imputaban a Jesucristo. La blasfemia era una cuestión que a Roma no le interesaba para nada, pero sí el hecho de que Jesús fuese acusado de sedición, es decir, de levantamiento contra Roma, que era la autoridad política en la mayor parte del mundo en aquel entonces. Aunque varios de mis profesores universitarios afirmaron que el proceso fue legal, personalmente sigo teniendo dudas sobre la legalidad de aquel suceso.
Cristo fue, según los Evangelios, arrestado en el huerto de Getsemaní por parte de la guardia judía del Sanedrín en plena noche para ser llevado de inmediato a la casa del yerno de Caifás, Anás. Tras un breve interrogatorio en el que Cristo fue, según los Textos Sagrados, abofeteado y golpeado en presencia de Anás, Éste fue llevado ante el Sanedrín, presidido por el propio Caifás. Es en este juicio donde la mayoría de los sanedritas acusaron a Jesús de blasfemo.
El detonante final fue la pregunta que Caifás hizo bajo juramento a Cristo en la que le preguntaban si Él era el Hijo de Dios, a lo que Jesús contestó "Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios y venir entre las nubes del cielo". Ante esta respuesta, inadmisible para los judíos, es cuando Caifás se rasga las vestiduras en señal de protesta y el Sanedrín decide de forma unánime llevar a Cristo ante Pilatos, con el fin de que el Procurador romano dictase sentencia de muerte a Jesús.
Aquí vienen las primeras preguntas. ¿Por qué se detuvo a Jesús de noche y prácticamente a escondidas? Conviene recordar que en aquel entonces los judíos estaban conmemorando la Pascua, por lo que no era muy conveniente arrestar a un profeta en mitad de una Pascua religiosa y más con el fin de que dicho profeta fuese ejecutado. La segunda cuestión tiene que ver con los interrogatorios tanto en la casa de Anás como ante el Sanedrín frente a Caifás. Desde el punto de vista de las leyes judías no era legal que ningún arrestado fuese enjuiciado en plena noche, y mucho menos durante la Pascua judía, la cual debía respetarse.
Otra cuestión no menos importante es el hecho de que tras escuchar a Jesús, los sanedritas decidiesen llevarlo ante la presencia de Poncio Pilatos, con el fin de que éste condenase a muerte a Cristo. Hasta ese momento, los cargos que se presentaban contra Él eran por blasfemia (aspecto religioso), sin embargo, tras el juicio en el Sanedrín, los judíos deciden imputarle también un delito político (sedición). Éstos no eran ajenos al hecho de que Pilatos pudiese liberar a Jesús solo por ser acusado de un delito religioso, y es entonces cuando los judíos introducen el factor político para presionar de esta forma a Pilatos y que éste condenase a muerte a Jesús.
Por otro lado, siempre me he preguntado por qué los judíos quisieron llevar a Cristo ante las autoridades romanas para que fuese enjuiciado. Se dice que bajo la autoridad romana los judíos no tenían potestad legal alguna para ejecutar a alguien. Sin embargo, esta excusa cae por su propio peso, ya que, tras la muerte de Jesús, muchos seguidores suyos (San Esteban es un claro ejemplo) fueron condenados a muerte bajo lapidación. ¿Por qué no hicieron lo mismo con Cristo?
Es verdad que estamos hablando de un momento delicado desde el punto de vista judío, ya que en aquellos días se conmemoraba la Pascua; pero ¿No era más factible haber detenido a Jesús después de la misma y de esa forma enjuiciarlo bajo las leyes judaicas y no romanas? ¿Por qué tanta prisa pues por enjuiciarlo y ejecutarlo? ¿Por temor a sus seguidores quizás? Estas son solo algunas de las preguntas que quedarán siempre sin respuesta.
Tras ser interrogado por el Sanedrín y por Caifás, Cristo es conducido ante Pilatos, el cual es informado por los judíos de las acusaciones de sedición y blasfemia contra Jesús. Tras un primer interrogatorio en el cual Pilatos aseguró que no hallaba en Cristo delito alguno, el prefecto romano lo mandó llevar ante el tetrarca Herodes Antipas, el cual se encontraba esos días en Jerusalén, como así atestiguan los Evangelios. Cristo era de Nazaret (Galilea) y según Pilatos debía ser competencia de Herodes Antipas y no de él la de dictar sentencia contra un súbdito del tetrarca.
Durante el interrogatorio del monarca a Cristo, Herodes intentó que Jesús llevase a cabo algún tipo de milagro, con el fin de conocer sus famosos poderes sobrenaturales. Tras un interrogatorio basado en la humillación, Herodes Antipas decide devolver Jesús ante Pilatos, produciéndose finalmente el juicio contra Jesús por parte del procurador romano, quien movido entre la cobardía por su propia vida y ante las amenazas que los sanedritas allí representados le lanzaban "Si liberas a Éste, no eres amigo del César", Pilatos finalmente cede y ordena azotar a Jesús para finalmente ordenar su ejecución.
Aquí es donde de nuevo se abren más interrogantes. Para empezar, Pilatos, ante el hecho de no querer verse envuelto en la ejecución de quien considera "una persona libre de delitos", envía a Jesús ante la presencia de Herodes Antipas, el cual lo devuelve al mismo tiempo a Pilatos para, esta vez sí, ordenar la ejecución de Jesús ante la presión a la que estaba siendo sometido por los judíos. Cabe preguntarse, si Pilatos no quería verse salpicado de la sangre de Cristo, ¿Por qué no ordenó que Jesús fuese llevado a Damasco? Conviene recordar que, por contra de lo que se ha dicho siempre, Pilatos era Procurador, no Gobernador de Judea. Pilatos dirigía el gobierno y la administración judía, la cual a su vez dependía de la provincia romana de Siria.
Si Pilatos quería verdaderamente "lavarse las manos" ¿No era más estratégico mandar a Jesús frente al Gobernador Lamia y de esa forma evitar que los judíos lo pusieran frente a un dilema? También podía haberse dado el escenario, poco probable pero posible, de que incluso Herodes Antipas hubiese puesto sin más en libertad a Cristo, o que, más probable, hubiese sido él mismo quien hubiese ordenado su muerte.
Por otra parte, y volviendo al juicio ante Pilatos, los sanedritas afirmaban de forma hipócrita y falsa que "no tenían más rey que el César". Una afirmación surrealista, ya que Judea fue precisamente uno de los territorios donde más revueltas y sediciones se produjo contra el Imperio Romano. Los judíos repudiaban a los romanos y a toda autoridad de Roma, incluyendo a Tiberio. Pero en aquel momento, bien convenía hacerse pasar por buenos súbditos del emperador con tal de ver a Cristo crucificado.
La opción de enviar a Cristo a Damasco podía ser estratégicamente hábil por parte de Pilatos y de esa forma alargaba el proceso hasta que Jesús hubiese sido conducido ante el Gobernador Lamia. Pero también conviene destacar que, de haberse alargado aún más el proceso, en Jerusalén podría haber habido revueltas, tanto por parte de los seguidores de Jesús como de los propios judíos contra Roma. Los Evangelios recogen que, en un momento determinado, Pilatos pregunta a Jesús el lugar de su reino, ya que los judíos le habían comunicado que Cristo se hacía llamar rey.
Es entonces cuando Jesucristo responde a Pilatos "mi reino no es de este mundo". El Procurador pudo perfectamente haber utilizado esa afirmación de Jesús como excusa para liberarlo. Además, al afirmar los judíos que ellos no tenían otra autoridad que no fuese el César, se contradecían en cierta forma, ya que, a la misma vez, en los territorios como Perea y Galilea, Herodes Antipas era un tetrarca, una especie de monarca-cliente de Roma, con lo cual Pilatos podía haber utilizado la excusa de la existencia de este tipo de monarcas para liberar a Cristo de la muerte.
Conviene recordar, por supuesto, la situación política que se vivía en el mundo romano en el año 30 d. C. Tiberio era oficialmente el emperador romano, pero, su despreocupación por los asuntos de Estado, hicieron que se retirase voluntariamente a Capri y dejar todo el poder imperial en manos del Prefecto de la Guardia Pretoriana, Lucio Elio Sejano. Cabe añadir que Pilatos fue designado Procurador de Judea gracias a la intercesión de Sejano ante Tiberio. De haber liberado a Cristo, Pilatos se jugaba su propia vida, ya que en aquellos momentos Roma estaba en un contexto de persecuciones absolutas en las que Sejano susurraba al oído de Tiberio nombres de personas que, según él, eran desleales al emperador. Una excusa barata que solo beneficiaba a Sejano, el cual conspiraba en secreto con eliminar a Tiberio y hacerse con el Imperio.
De esta forma, si Pilatos hubiese liberado a Jesús frente a la presión de los judíos, es más que probable de que Caifás hubiese escrito a Tiberio o a Sejano con el fin de que Pilatos hubiese sido destituido y ejecutado. Sin embargo, como todos sabemos, Pilatos mandó crucificar a Jesús. Pero hay una cuestión no menos importante. Antes de que Pilatos ordenase la ejecución de Cristo, el Procurador romano hizo un último intento por liberarlo a través de una antigua tradición como consecuencia de la Pascua judía: la autoridad romana tenía la potestad de liberar a un prisionero durante la fiesta religiosa. Es entonces cuando Pilatos pregunta al pueblo si prefieren liberar a Jesús o por el contrario liberar a uno de los principales líderes de los denominados "Zelotes": Barrabás.
Los zelotes eran una especie de movimiento político-terrorista, el cual buscaba la independencia de Judea sobre Roma y la recuperación de sus propias libertades. Si Pilatos hubiese caído (que habría sido lo más probable) de haber liberado a Cristo, ¿Por qué no sucedió igualmente cuando finalmente, y contra su voluntad, decide liberar al zelote Barrabás? No hay que olvidar que Barrabás era un enemigo de Roma, el cual estaba en prisión por altercados contra la autoridad romana, y por ende, por sedición.
¿Por qué nadie avisó a Tiberio o a Sejano de la liberación de Barrabás por parte de Pilatos? Si Cristo, el cual predicaba la paz, fue condenado a muerte sin pronunciar jamás una palabra contra Roma ¿Qué consecuencias tendrían que haberse dado cuando el Procurador romano decidió liberar a un sedicioso que sí usaba la violencia contra los romanos? Es una situación irónica a la vez que incongruente.
En definitiva, esta entrada es más bien una entrada de preguntas y no de respuestas. No sabemos qué hubiese sucedido si finalmente se hubiese producido uno de los escenarios que he mencionado anteriormente. Incluso no sabemos a ciencia cierta si existió una persona llamada Jesús de Nazaret, la cual vivió en Galilea y predicó el amor y el perdón ante todos aquellos que le escuchaban.
Todo hace indicar que históricamente sí existió Jesús, pero no sabemos qué hubiese pasado si el curso de los acontecimientos hubiese tomado un cambio de 180 grados. Teóricamente, todo se cumplió según los designios de Dios, pero en base al libre albedrio humano, en cualquier momento podía haberse producido un giro inesperado. Sea como fuere, lo cierto y verdad es que la injusta condena por parte de Pilatos hacia Jesucristo supuso su muerte y posterior resurrección, y con ello el nacimiento del Cristianismo en el mundo.
En lo que respecta al proceso judicial a Jesucristo debo añadir que, al igual que afirmaron mis profesores de la Universidad, personalmente creo que lo más probable es que el proceso hubiese sido legal desde el punto de vista del Derecho Romano, pero no desde el punto de vista del Derecho Judío, cuyas incongruencias durante el proceso no son pocas, como antes he hecho referencia.
Para finalizar, como sevillano que soy, siempre digo que no hay pasos en la Semana Santa de mi tierra que mejor definan el Derecho Romano como son el paso de la Presentación al Pueblo de la ya mencionada Hermandad de San Benito y el paso de la Sentencia de la Hermandad de la Macarena, sobre todo este último. Como última conclusión cabe añadir que, una vez más, todo lo referente a Cristo se salda siempre con más preguntas que respuestas. "¿Qué habría ocurrido si..." es una de las reflexiones que uno se hace cuando hablamos de la figura de Jesús y, sobre todo, de su pasión y muerte. La figura de Jesús de Nazaret es pues, con independencia de las creencias religiosas, motivo de debate veintiún siglos después de su existencia.
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