Los que me lean cotidianamente no se creerán lo que voy a escribir esta noche, pero muchas veces las circunstancias hacen a uno cambiar de opiniones. Tengo 23 años, desde los 18 he votado al Partido Popular y desde mi adolescencia me he considerado de centro-derecha, sólo hay que visitar mis primeras entradas de este blog para corroborarlo. En las últimas elecciones generales de diciembre voté a Podemos porque dentro de la neocasta política, este partido iba a ser el que en teoría más daño causaría al resto de formaciones. Después de cuatro meses desde el 20-D, el rey ha afirmado hoy que no propondrá ningún candidato a la investidura y que, por consiguiente, se pondrá fin a la legislatura más breve de los últimos 40 años y con ello la convocatoria de elecciones generales para el próximo 26 de junio. Como ya he dicho, siempre he sido votante del PP hasta hace dos años y nunca he votado por el PSOE, partido al cuál he vertido mis más fervientes críticas durante la etapa del gobierno del impresentable Zapatero. Ahora, y después de ver confirmadas mis sospechas del timo Podemos-Pablo Iglesias perpetrado por el estado, a mis 23 años voy a llevar a cabo algo que jamás creí que fuese a hacer en toda mi vida: Votar al PSOE de Pedro Sánchez.
¿Por qué voy a votar a Pedro Sánchez? Muy sencillo. España está encerrada en un bucle del que es imposible su salida algún día, me refiero a la casta y neocasta que predomina aquí y que tanto está jodiendo a lo que queda de nuestro todavía país, por lo tanto tenemos que hacernos a la idea de que España no verá a luz sin la presencia de estos sinvergüenzas en un futuro ni cercano ni lejano, en resumen: esto es lo que nos queda, queramos o no los españoles. Sé que ahora está muy mal visto decir que se va a votar a un partido tradicional y no a uno de los que representan la "regeneración", pero señores, si algo me ha demostrado estos cuatro meses de esta brevísima legislatura es que los regeneradores pueden ser igual o peores que los tradicionales.
La actitud de Mariano Rajoy de seguir ocupando la Moncloa casi por "Derecho Divino", su actitud chulesca y pasiva, además de otras cuestiones conocidas por todos han hecho imposible que ningún partido haya querido negociar con el aún presidente del gobierno. Pablo Iglesias ha llevado a cabo la campaña del "Tic, tac" pero no contra su supuesto enemigo, Mariano Rajoy, sino contra los que él afirmaba que se podía llegar a un acuerdo, el PSOE. Su actitud durante este tiempo ha consistido en hacer imposible un gobierno de coalición con los socialistas para forzar una convocatoria electoral que haría más posible que imposible el remate final a los de la calle Ferraz y la implantación de Podemos como primera fuerza de la izquierda en España. Albert Rivera por su parte ha jugado al gato y al ratón desde diciembre hasta ahora. Su defensa de no apoyar a ningún candidato para luego apoyar a Pedro Sánchez, después no pedir ningún ministerio para más tarde pedirlos, responsabilizar a Podemos de no querer dialogar tras negarse él mismo a negociar con los "progres podemitas", y echar en cara al PP que no se sume a un pacto que los echa a ellos del gobierno y derogaría todas sus leyes, hacen del catalán un tipo bastante poco fiable y sin principios. Por último tenemos a Pedro Sánchez, el cuál ha sido el que más se ha movido desde el pasado año para formar gobierno frente a la actitud pasiva del presidente Rajoy. Por supuesto hay que añadir que el empecinamiento del secretario general del PSOE por hacerse sí o sí con la jefatura del gobierno se debe más a cuestiones internas de su partido que a otra cosa, pero aún así se agradece la lucha incansable en estos meses para formar gobierno. A continuación voy a exponer los motivos por los que, sin creer jamás que sucedería, voy a votar por primera vez en mi vida al Partido Socialista Obrero Español.
Pedro Sánchez es un tipo que, como ya he dicho en otra ocasión, me cae bien personalmente, ha demostrado fuerza y coraje a la hora de luchar por conseguir la presidencia del gobierno aún habiendo fracasado en el intento. Aunque discrepo totalmente con algunos planteamientos suyos tengo que añadir también que hay otros que son, cuando menos, muy interesantes. Ha conseguido hacer frente a una presión política y mediática de dimensiones gigantescas para que apoyase al PP a la hora de formar gobierno, muchas incluso desde dentro de su propio partido. Aunque parezca increíble lo que voy a decir viniendo de mí, ha demostrado ser la única alternativa posible capaz de desalojar a Rajoy de la Moncloa además de pararle los pies a una izquierda liderada por Pablo Iglesias empeñada en llevar a cabo el referéndum independentista catalán y la implantación de unas propuestas absurdas que en nada se corresponde con el ansia de cambio que anhelan los españoles. Me atrevo a decir incluso que ha sido una "víctima" por parte de Rajoy y el gobierno del PP en un plan de acabar y enterrar definitivamente al PSOE con la complicidad de su discreto aliado, Podemos con Pablo Iglesias al frente, por consiguiente su victoria en unas elecciones generales echaría por tierra el plan oculto del gobierno de Rajoy y de sus compinches podemitas de acabar con un partido que aunque se merece con todas sus consecuencias su desaparición por todo el daño que ha hecho, es esencial para la vida política española siempre y cuando se refundase de arriba a abajo y se convirtiese de una vez por todas en el emblema del centro-izquierda moderado en España con unos principios socialdemócratas y socioliberales a la cabeza, aunque hablar de esto a estas alturas sobre el PSOE sería como pedir la luna junto con todos los planetas que componen la Vía Láctea. Por último y para terminar mi alegato en favor de Pedro Sánchez tengo que añadir que este tipo ha demostrado tener unos cojones bastante notables al presentarse a una investidura que de antemano sabía que no iba a salir adelante, pero que supondría el principio del fin de esta situación de inestabilidad política a la que Mariano Rajoy estaba dispuesto a alargar "sine die" con el propósito de obtener los votos necesarios para seguir como presidente del gobierno aunque eso llevase consigo una crisis constitucional sumada a la crisis política que ya estamos viviendo. Es por ello que Pedro Sánchez, dentro de sus intereses particulares que los hay y muchos, ha demostrado también más sentido de estado que el resto de los otros tres principales candidatos a la presidencia del gobierno de España.
Por estos motivos y otros más, este tipo al que yo no tenía depositada ninguna confianza en él hace dos años, cuenta ya con mi respeto, mi apoyo y mi voto para las elecciones generales del 26 de junio. Por lo tanto, todas aquellas personas que se sientan identificadas conmigo las animo a que voten al PSOE aunque sea excepcionalmente. Sé perfectamente que viniendo de mí, estas afirmaciones pueden resultar sorprendentes, pero como exvotante del PP creo que entenderán ustedes que estoy en mi derecho de votar al candidato que creo que tiene mayor posibilidades (Aunque las encuestas digan lo contrario) para echar al tipo que en su día me engañó a mí y a otros 11 millones de españoles. Un voto al PP llevará consigo el continuismo y por consiguiente el desengaño de todos los que en su día votamos con ilusión al todavía presidente del gobierno, el voto a Ciudadanos supone un voto light al PP, ya que Rivera apoyará por mucho que ahora lo niegue a Mariano Rajoy, o en su defecto a Soraya Sáenz de Santamaría, mientras que el voto a Podemos es un voto que llevará consigo la campaña del miedo por parte de los populares y con ello la permanencia de éstos en la Moncloa. Un voto al PSOE sabemos por desgracia lo que es ya, pero en unas circunstancias sin precedentes como las actuales, prefiero votar a un tipo que tiene unas ideas, que pueden gustar más o menos, sobre los desafíos principales que necesita España, que a un tipo que en cuatro años y medio ha traicionado los principios que en su día representaban el PP y que fue el motivo por el que muchos españoles le apoyamos en noviembre de 2011. Ahora toca esperar a que llegue el 26-J, mi voto ya está anunciado y decidido, espero que el del resto de los 47 millones de españoles también.
miércoles, 27 de abril de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
Tiberio/Rajoy, o la dejación del poder
Después de ver de nuevo la que para mí es la mejor producción de televisión que existe sobre la tierra, me refiero lógicamente a la miniserie "Yo, Claudio", me ha llamado la atención el cierto paralelismo que hay entre el que fue segundo emperador del Imperio Romano, Tiberio Claudio Nerón, más conocido por todo el mundo como Tiberio, y nuestro todavía presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Aunque el parecido puede ser un poco exagerado a simple vista, es bastante curioso los detalles de fondo que unen a estos dos hombres cuyas vidas están separadas por 2.000 años de diferencia, y unas circunstancias históricas completamente diferentes.
Tiberio Cesar nunca gozó de la simpatía del pueblo romano y siempre fue considerado por la ciudadanía y por los historiadores como un personaje frío, antipático, y gris. Tras la muerte de Cesar Augusto se convirtió en Emperador de Roma a los 56 años, después de ganar la carrera de una sucesión, que a él no le pertenecía, a otros muchos candidatos a suceder a Augusto que por circunstancias que todavía se desconocen murieron de forma prematura e inesperada. Su forma de gobierno se caracterizó precisamente por no gobernar, lo cuál le valió muchos reproches. Algunos concideran esta actitud a que Tiberio nunca quiso ser emperador, o que cuando lo fue ya habían desaparecido en él sus ambiciones imperiales. Siempre delegó en sus colaboradores la tarea de gobernar. la más sonada es la de Lucio Elio Sejano, prefecto de la Guardia pretoriana, que gobernó Roma mientras Tiberio se retiró a Capri y dejó el Imperio en manos de su prefecto. Una vez que se desmostró la intención de Sejano de dar un golpe de estado para derrocar a Tiberio, éste lo arresta y posteriormente lo ejecuta. Finalmente, y tras ceder el gobierno del Imperio al Senado y dejar por completo las funciones de gobierno para dedicarse a sus placeres y vicios, es asesinado en Capri ante la alegría del pueblo romano al enterarse de la muerte de su viejo e irresponsable emperador.
Algo parecido, salvando las distancias, por supuesto, ocurre en España 2.000 años después. Mariano Rajoy, un tipo que, al igual que Tiberio, es considerado por todos como frío, antipático, y gris, consigue el nombramiento del entonces presidente del gobierno, José María Aznar para ser su sucesor y el candidato a presidente del gobierno, pasando, al igual que el emperador romano, por encima de todos sus rivales. Tras perder contra todo pronostico las elecciones generales y ser durante siete años y medio líder de la oposición, llega al gobierno de España con la misma edad que Tiberio Cesar, 56 años. Su forma de gobernar se ha caracterizado desde diciembre de 2011 hasta el día de hoy por no gobernar. El mayor poder en la toma de decisiones se lo cedió recién llegado al gobierno a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la cuál es considerada como la auténtica presidenta de facto en el gobierno, al igual que le sucedió a Tiberio con su prefecto de la guardia, Sejano. En todos estos años Rajoy se ha caracterizado por no dar la cara y ocultarse a la hora de tomar decisiones, Tiberio fue acusado de dejación de poder durante sus veintitrés años de gobierno. Y finalmente al igual que el viejo Cesar, Rajoy nunca ha gozado de la popularidad del pueblo español, debido entre otros muchos motivos, a su dejación de poder y su irresponsabilidad como gobernante.
Este es un pequeño resumen de la vida de estos dos hombres cuya personalidad y formas de gobernar tienen cierto paralelismo. Ambos personajes se caracterizan por ser supervivientes políticos al haber utilizado a sus colaboradores y dejarlos caer cuando la situación así lo requería para salvarse ellos mismos, han sido acusados de relegar su poder en los demás y hacer una dejación irresponsable de sus funciones. La personalidad de ambos es considerada fría por todos, y los dos personajes han sido detestados por los ciudadanos. Aunque el aún presidente Rajoy nunca ocupará el lugar en la historia que ocupa el emperador Tiberio, sí compartirá con él estas pequeñas similitudes que les convierten a ambos en gobernantes rodeados de corrupción, supervivencia política y animadversión, pero sobre todo, de irresponsabilidad y dejación de poder. Unas similitudes que a ningún gobernante le haría mucha ilusión para ser recordado en la historia.
Tiberio Cesar nunca gozó de la simpatía del pueblo romano y siempre fue considerado por la ciudadanía y por los historiadores como un personaje frío, antipático, y gris. Tras la muerte de Cesar Augusto se convirtió en Emperador de Roma a los 56 años, después de ganar la carrera de una sucesión, que a él no le pertenecía, a otros muchos candidatos a suceder a Augusto que por circunstancias que todavía se desconocen murieron de forma prematura e inesperada. Su forma de gobierno se caracterizó precisamente por no gobernar, lo cuál le valió muchos reproches. Algunos concideran esta actitud a que Tiberio nunca quiso ser emperador, o que cuando lo fue ya habían desaparecido en él sus ambiciones imperiales. Siempre delegó en sus colaboradores la tarea de gobernar. la más sonada es la de Lucio Elio Sejano, prefecto de la Guardia pretoriana, que gobernó Roma mientras Tiberio se retiró a Capri y dejó el Imperio en manos de su prefecto. Una vez que se desmostró la intención de Sejano de dar un golpe de estado para derrocar a Tiberio, éste lo arresta y posteriormente lo ejecuta. Finalmente, y tras ceder el gobierno del Imperio al Senado y dejar por completo las funciones de gobierno para dedicarse a sus placeres y vicios, es asesinado en Capri ante la alegría del pueblo romano al enterarse de la muerte de su viejo e irresponsable emperador.
Algo parecido, salvando las distancias, por supuesto, ocurre en España 2.000 años después. Mariano Rajoy, un tipo que, al igual que Tiberio, es considerado por todos como frío, antipático, y gris, consigue el nombramiento del entonces presidente del gobierno, José María Aznar para ser su sucesor y el candidato a presidente del gobierno, pasando, al igual que el emperador romano, por encima de todos sus rivales. Tras perder contra todo pronostico las elecciones generales y ser durante siete años y medio líder de la oposición, llega al gobierno de España con la misma edad que Tiberio Cesar, 56 años. Su forma de gobernar se ha caracterizado desde diciembre de 2011 hasta el día de hoy por no gobernar. El mayor poder en la toma de decisiones se lo cedió recién llegado al gobierno a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la cuál es considerada como la auténtica presidenta de facto en el gobierno, al igual que le sucedió a Tiberio con su prefecto de la guardia, Sejano. En todos estos años Rajoy se ha caracterizado por no dar la cara y ocultarse a la hora de tomar decisiones, Tiberio fue acusado de dejación de poder durante sus veintitrés años de gobierno. Y finalmente al igual que el viejo Cesar, Rajoy nunca ha gozado de la popularidad del pueblo español, debido entre otros muchos motivos, a su dejación de poder y su irresponsabilidad como gobernante.
Este es un pequeño resumen de la vida de estos dos hombres cuya personalidad y formas de gobernar tienen cierto paralelismo. Ambos personajes se caracterizan por ser supervivientes políticos al haber utilizado a sus colaboradores y dejarlos caer cuando la situación así lo requería para salvarse ellos mismos, han sido acusados de relegar su poder en los demás y hacer una dejación irresponsable de sus funciones. La personalidad de ambos es considerada fría por todos, y los dos personajes han sido detestados por los ciudadanos. Aunque el aún presidente Rajoy nunca ocupará el lugar en la historia que ocupa el emperador Tiberio, sí compartirá con él estas pequeñas similitudes que les convierten a ambos en gobernantes rodeados de corrupción, supervivencia política y animadversión, pero sobre todo, de irresponsabilidad y dejación de poder. Unas similitudes que a ningún gobernante le haría mucha ilusión para ser recordado en la historia.
lunes, 7 de marzo de 2016
Doce años del principio del fin
Hace unos días escribí un artículo sobre el vigésimo aniversario de la llegada de Aznar a la Moncloa. Dentro de una semana se producirá el duodécimo aniversario de la salida del mismo del gobierno y la llegada de Zapatero al ejecutivo tras la masacre terrorista perpetrada en Madrid el jueves 11 de marzo de 2004. Una llegada que determinó un cambio brusco en la historia de España producido bajo unas circunstancias gravísimas y en el que sin el magnicidio de por medio no se habría producido jamás el cambio político de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, el cuál es el responsable directo de gran parte de los problemas que hoy en día padece la sociedad española en muchísimos aspectos.
En agosto de 2003 José María Aznar anuncia que Mariano Rajoy será su sucesor y el próximo candidato a la presidencia del gobierno por el PP, Zapatero lo será por el PSOE. Todas las encuestas indican que aunque el apoyo de los españoles al Partido Popular ha caído por la decisión de Aznar de apoyar la guerra de Irak, el partido conservador volverá a ganar las elecciones aunque con una mayoría más reducida que la obtenida en el año 2000. El día 07 de marzo las encuestas electorales confirman la victoria de Rajoy frente a Zapatero y la continuidad del PP en el gobierno. El escenario político se desarrolla con normalidad y la hoja de ruta de Aznar sigue su curso. La aparición del atentado a tres días de las elecciones generales cambia por completo la campaña electoral que es suspendida de inmediato. El gobierno se apresura y confirma que la autora del atentado es "sin lugar a dudas" la banda terrorista ETA, dicha confirmación va unida a una serie de presiones por parte del gobierno español a medios de comunicación e instituciones internacionales en que apoyasen su versión. Mientras que el PP y el PSOE se lanzan acusaciones mutuas sobre quién es la autora del atentado, si ETA (Hipótesis defendida por el gobierno y el PP), o Al Qaeda (Hipótesis defendida por el PSOE), la tensión social aumenta por momentos con la manifestación convocada por el gobierno para el día 12, donde la población insulta y arremete contra el ejecutivo, llegando incluso a intentar agredir a algunos miembros del PP, y haciéndolos a todos éstos corresponsables del atentado por su política de defensa donde España actúa como aliado junto con EEUU en la guerra de Irak, y encuentra su punto álgido el día 13, jornada de reflexión, donde una marea humana se acercó y rodeó la sede del PP en la calle Génova mediante convocatorías por SMS que a día de hoy no se saben aún su procedencia, para protestar contra el gobierno de Aznar y la "manipulación" con la que éstos estaban gestionando el atentado al no reconocer como artífices del mismo a Al Qaeda debido al apoyo de España a EEUU en la guerra de irak. Posteriormente sale en rueda de prensa Mariano Rajoy para anunciar el "acoso antidemocrático" al que está siendo sometido su partido en esos instantes y para pedir el cese de esa "manifestación ilegal", más tarde es el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba el que rompe por completo las normas democráticas al arremeter contra el gobierno en plena jornada de reflexión y afirmar que "Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta". Al día siguiente los ciudadanos acuden a votar en una jornada electoral sin precedentes marcada por el pánico, la tensión, la incertidumbre, y la indignación. Contra todo pronóstico los ciudadanos castigan de manera severa al PP, que pierde más de 30 escaños y se va a la oposición, y llevan al gobierno de España al PSOE de Zapatero, que gana las elecciones generales.
Esto es un resumen de lo acontecido esos trágicos e históricos días que cambiaron para siempre la historia de España y la de todos los españoles. A partir de entonces y con la llegada de Zapatero a la Moncloa se produce una serie de políticas con respecto al terrorismo etarra y el trato especial a Cataluña que serán el origen de las circunstancias que estamos viviendo actualmente tanto en el País Vasco como en la región catalana. Todo esto gracias al pésimo mandato del expresidente Zapatero el cuál era un tipo sin preparación alguna que debido al atentado del 11-M y la gestión de Aznar con el mismo ganó unas elecciones que tenía perdidas de antemano. Es bastante probable que tanto la gestión de Zapatero como la de Rajoy sean consideradas en un futuro las peores de la historia de España en mucho tiempo, ya que gracias al inicio de las políticas del socialista y a la continuación de muchas de ellas por parte de su sucesor, este país ha llegado a una situación constitucional gravísima de la cuál no tiene solución posible. Es posible que viendo la actuación que ha llevado el político gallego en estos años, España hubiese estado tan perdida tanto con Zapatero al frente del país en 2004 como con Rajoy. Lo único que pudo variar en el sentido político si el atentado no se hubiese producido sería que el pontevedrés hubiese sido presidente del gobierno siete años y medio antes, y el político castellanoleonés posiblemente no hubiese llegado jamás a la Moncloa. Aún así y aunque mis críticas se centran sobre todo en el vallisoletano y el actual presidente del gobierno en funciones, no está exento de ellas el expresidente Aznar, el cuál fue también gran responsable de las circunstancias que se vivieron en esos días debido al atentado y de las consecuencias que este hecho ha traido a la política y a la sociedad española hasta el día de hoy. Su reacción fría, mezquina y repugnante hacia las víctimas del atentado y hacia la sociedad española en su conjunto ante la matanza perpetrada en Madrid, su insistencia en ocultar la implicación de Al Qaeda en el magnicidio, su irresponsable comportamiento de la gestión del mismo llevando con ello al poder al irresponsable de Zapatero, y su decisión personal de nombrar como su sucesor a un tipo tan frío y corrupto como él llamado Mariano Rajoy le hacen corresponsable también de los problemas que acontecieron desde entonces hasta ahora a este país.
Como dato bastante curioso y aunque ya dediqué un artículo íntegro sobre ello en octubre del año pasado, vuelvo a hacer referencia a este tema aunque de una manera mucho más resumida: El caso Zapatero-Rajoy supone un caso parecido, salvando las distancias eso sí, con el caso Kennedy-Nixon. Como ya dije entonces, Nixon y Rajoy, con 48 años cada uno, perdieron unas elecciones que tenían practicamente ganadas y que perdieron contra todo pronóstico a última hora frente a unos adversarios políticos, Kennedy y Zapatero, que tenían la misma edad cuando se produjeron estos hechos; 43 años ambos. Kennedy fue asesinado mientras que Zapatero tras su deplorable presidencia dejó el poder a un Rajoy que al igual que Nixon consiguieron llegar a gobernar ocho años después de sus primeros fracasos electorales y con la misma edad cada uno; 56 años, y aunque creo que Rajoy seguirá de presidente, es bastante probable que también deje la presidencia con la misma edad que la dejó Nixon; 61 años, y ambos por cuestiones de corrupción en las que están involucrados personalmente. También desde el inicio de la presidencia de Kennedy hasta el final de la presidencia de Nixon con el caso del asesinato de JFK, las teorías de la conspiración de este crimen, la guerra de Vietnam y el caso Watergate como puntos culminantes, EEUU vivió uno de sus períodos más controvertidos tanto socialmente, como políticamente, como constitucionalmente, al igual que lleva pasando desde el 11 de marzo de 2004 en España hasta la crisis constitucional actual, pasando por la corrupción institucionalizada con el caso Bárcenas, Noos, los ERES, los procesos de independencia tanto en Cataluña como en el País Vasco, etc... la historia de manera sorprendente y enigmática vuelve a repetirse en el otro extremo del Atlántico más de 40 años después.
Volviendo al trágico y escalofriante crimen del 11-M, doce años después se sigue sin saber quiénes fueron realmente los asesinos de cerca de 200 personas. Las investigaciones policiales y judiciales nunca fueron lo suficientemente claras, las sentencias del juez contra los acusados, así como el propio juicio, dejaron muchísimo que desear, y las sospechas de que nunca se han dicho los verdaderos culpables de esta carnicería hacen suponer que los criminales que acabaron con la vida de más de medio centenar de españoles andan como dijo el impresentable José María Aznar "Ni por desiertos muy remotos ni por montañas muy lejanas". Con declaraciones como estas cabe preguntarse; ¿Qué saben los políticos que ignoramos el resto de la población y que se nos ha ocultado durante todos estos años?, ¿Por qué los sucesivos gobiernos de Zapatero y de Rajoy, e incluso el de Aznar, no han querido averiguar más sobre el 11-M y han pasado página a este grávisimo asunto faltándole con ello el respeto a las víctimas del terrorismo?, ¿Por qué el gobierno en funciones de Aznar ordenó la destrucción de los trenes bombardeados y por qué estaba empecinado en que tanto en España como en el exterior se hablase de ETA y no de Al Qaeda como perpetradores del atentado?, ¿Y cómo consiguió la cadena SER la información de que había terroristas suicidas dentro de los trenes que estallaron?. Con todos estos interrogantes se sigue haciendo uno la misma pregunta doce años después desde aquella desgracia; ¿QUIÉN HA SIDO?.
En agosto de 2003 José María Aznar anuncia que Mariano Rajoy será su sucesor y el próximo candidato a la presidencia del gobierno por el PP, Zapatero lo será por el PSOE. Todas las encuestas indican que aunque el apoyo de los españoles al Partido Popular ha caído por la decisión de Aznar de apoyar la guerra de Irak, el partido conservador volverá a ganar las elecciones aunque con una mayoría más reducida que la obtenida en el año 2000. El día 07 de marzo las encuestas electorales confirman la victoria de Rajoy frente a Zapatero y la continuidad del PP en el gobierno. El escenario político se desarrolla con normalidad y la hoja de ruta de Aznar sigue su curso. La aparición del atentado a tres días de las elecciones generales cambia por completo la campaña electoral que es suspendida de inmediato. El gobierno se apresura y confirma que la autora del atentado es "sin lugar a dudas" la banda terrorista ETA, dicha confirmación va unida a una serie de presiones por parte del gobierno español a medios de comunicación e instituciones internacionales en que apoyasen su versión. Mientras que el PP y el PSOE se lanzan acusaciones mutuas sobre quién es la autora del atentado, si ETA (Hipótesis defendida por el gobierno y el PP), o Al Qaeda (Hipótesis defendida por el PSOE), la tensión social aumenta por momentos con la manifestación convocada por el gobierno para el día 12, donde la población insulta y arremete contra el ejecutivo, llegando incluso a intentar agredir a algunos miembros del PP, y haciéndolos a todos éstos corresponsables del atentado por su política de defensa donde España actúa como aliado junto con EEUU en la guerra de Irak, y encuentra su punto álgido el día 13, jornada de reflexión, donde una marea humana se acercó y rodeó la sede del PP en la calle Génova mediante convocatorías por SMS que a día de hoy no se saben aún su procedencia, para protestar contra el gobierno de Aznar y la "manipulación" con la que éstos estaban gestionando el atentado al no reconocer como artífices del mismo a Al Qaeda debido al apoyo de España a EEUU en la guerra de irak. Posteriormente sale en rueda de prensa Mariano Rajoy para anunciar el "acoso antidemocrático" al que está siendo sometido su partido en esos instantes y para pedir el cese de esa "manifestación ilegal", más tarde es el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba el que rompe por completo las normas democráticas al arremeter contra el gobierno en plena jornada de reflexión y afirmar que "Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta". Al día siguiente los ciudadanos acuden a votar en una jornada electoral sin precedentes marcada por el pánico, la tensión, la incertidumbre, y la indignación. Contra todo pronóstico los ciudadanos castigan de manera severa al PP, que pierde más de 30 escaños y se va a la oposición, y llevan al gobierno de España al PSOE de Zapatero, que gana las elecciones generales.
Esto es un resumen de lo acontecido esos trágicos e históricos días que cambiaron para siempre la historia de España y la de todos los españoles. A partir de entonces y con la llegada de Zapatero a la Moncloa se produce una serie de políticas con respecto al terrorismo etarra y el trato especial a Cataluña que serán el origen de las circunstancias que estamos viviendo actualmente tanto en el País Vasco como en la región catalana. Todo esto gracias al pésimo mandato del expresidente Zapatero el cuál era un tipo sin preparación alguna que debido al atentado del 11-M y la gestión de Aznar con el mismo ganó unas elecciones que tenía perdidas de antemano. Es bastante probable que tanto la gestión de Zapatero como la de Rajoy sean consideradas en un futuro las peores de la historia de España en mucho tiempo, ya que gracias al inicio de las políticas del socialista y a la continuación de muchas de ellas por parte de su sucesor, este país ha llegado a una situación constitucional gravísima de la cuál no tiene solución posible. Es posible que viendo la actuación que ha llevado el político gallego en estos años, España hubiese estado tan perdida tanto con Zapatero al frente del país en 2004 como con Rajoy. Lo único que pudo variar en el sentido político si el atentado no se hubiese producido sería que el pontevedrés hubiese sido presidente del gobierno siete años y medio antes, y el político castellanoleonés posiblemente no hubiese llegado jamás a la Moncloa. Aún así y aunque mis críticas se centran sobre todo en el vallisoletano y el actual presidente del gobierno en funciones, no está exento de ellas el expresidente Aznar, el cuál fue también gran responsable de las circunstancias que se vivieron en esos días debido al atentado y de las consecuencias que este hecho ha traido a la política y a la sociedad española hasta el día de hoy. Su reacción fría, mezquina y repugnante hacia las víctimas del atentado y hacia la sociedad española en su conjunto ante la matanza perpetrada en Madrid, su insistencia en ocultar la implicación de Al Qaeda en el magnicidio, su irresponsable comportamiento de la gestión del mismo llevando con ello al poder al irresponsable de Zapatero, y su decisión personal de nombrar como su sucesor a un tipo tan frío y corrupto como él llamado Mariano Rajoy le hacen corresponsable también de los problemas que acontecieron desde entonces hasta ahora a este país.
Como dato bastante curioso y aunque ya dediqué un artículo íntegro sobre ello en octubre del año pasado, vuelvo a hacer referencia a este tema aunque de una manera mucho más resumida: El caso Zapatero-Rajoy supone un caso parecido, salvando las distancias eso sí, con el caso Kennedy-Nixon. Como ya dije entonces, Nixon y Rajoy, con 48 años cada uno, perdieron unas elecciones que tenían practicamente ganadas y que perdieron contra todo pronóstico a última hora frente a unos adversarios políticos, Kennedy y Zapatero, que tenían la misma edad cuando se produjeron estos hechos; 43 años ambos. Kennedy fue asesinado mientras que Zapatero tras su deplorable presidencia dejó el poder a un Rajoy que al igual que Nixon consiguieron llegar a gobernar ocho años después de sus primeros fracasos electorales y con la misma edad cada uno; 56 años, y aunque creo que Rajoy seguirá de presidente, es bastante probable que también deje la presidencia con la misma edad que la dejó Nixon; 61 años, y ambos por cuestiones de corrupción en las que están involucrados personalmente. También desde el inicio de la presidencia de Kennedy hasta el final de la presidencia de Nixon con el caso del asesinato de JFK, las teorías de la conspiración de este crimen, la guerra de Vietnam y el caso Watergate como puntos culminantes, EEUU vivió uno de sus períodos más controvertidos tanto socialmente, como políticamente, como constitucionalmente, al igual que lleva pasando desde el 11 de marzo de 2004 en España hasta la crisis constitucional actual, pasando por la corrupción institucionalizada con el caso Bárcenas, Noos, los ERES, los procesos de independencia tanto en Cataluña como en el País Vasco, etc... la historia de manera sorprendente y enigmática vuelve a repetirse en el otro extremo del Atlántico más de 40 años después.
Volviendo al trágico y escalofriante crimen del 11-M, doce años después se sigue sin saber quiénes fueron realmente los asesinos de cerca de 200 personas. Las investigaciones policiales y judiciales nunca fueron lo suficientemente claras, las sentencias del juez contra los acusados, así como el propio juicio, dejaron muchísimo que desear, y las sospechas de que nunca se han dicho los verdaderos culpables de esta carnicería hacen suponer que los criminales que acabaron con la vida de más de medio centenar de españoles andan como dijo el impresentable José María Aznar "Ni por desiertos muy remotos ni por montañas muy lejanas". Con declaraciones como estas cabe preguntarse; ¿Qué saben los políticos que ignoramos el resto de la población y que se nos ha ocultado durante todos estos años?, ¿Por qué los sucesivos gobiernos de Zapatero y de Rajoy, e incluso el de Aznar, no han querido averiguar más sobre el 11-M y han pasado página a este grávisimo asunto faltándole con ello el respeto a las víctimas del terrorismo?, ¿Por qué el gobierno en funciones de Aznar ordenó la destrucción de los trenes bombardeados y por qué estaba empecinado en que tanto en España como en el exterior se hablase de ETA y no de Al Qaeda como perpetradores del atentado?, ¿Y cómo consiguió la cadena SER la información de que había terroristas suicidas dentro de los trenes que estallaron?. Con todos estos interrogantes se sigue haciendo uno la misma pregunta doce años después desde aquella desgracia; ¿QUIÉN HA SIDO?.
sábado, 5 de marzo de 2016
Cuenta atrás para el 26-J
Se confirmaron los rumores. Pedro Sánchez ha perdido esta tarde su segunda votación de investidura y, por consiguiente, sus opciones de ser presidente del gobierno. Ni las súplicas al PP y a Podemos para que votasen su candidatura para desbloquear la situación, ni su convencimiento de que sólo por él pasaba la oportunidad de un cambio en España, ni la teoría de las Z que expuse la semana pasada han dado suerte al líder del PSOE para formar gobierno. La posibilidad de unas elecciones generales para el próximo 26 de junio son ahora mismo un escenario casi seguro, al menos que se produzca antes del 02 de mayo una repetición de la jugada de última hora Mas-Puigdemont pero en Madrid.
Con lo sucedido hoy se abre un nuevo episodio hasta ahora desconocido en la historia de España y en el Régimen del 78. Ahora la "patata caliente" pasa de nuevo a manos del rey Felipe VI, el cuál debe decidir qué camino va a tomar desde ahora: Mantener su confianza en Pedro Sánchez, elegir otro candidato, o directamente no nombrar a nadie y que los políticos se las arreglen como puedan. Si se produjese una tercera ronda de consultas es bastante probable que el monarca no designe de nuevo a Pedro Sánchez, pero tampoco a Mariano Rajoy. La relación entre el jefe del estado y el presidente del gobierno se ha deteriorado mucho desde el percance del pasado mes de enero, donde el rey propuso a Rajoy su candidatura y éste la rechazó por falta de apoyos, echando con ello un pulso sin precedentes al rey y a la corona.
Pedro Sánchez ha perdido su única oportunidad para ser el séptimo presidente del gobierno de España. Susana Díaz está al acecho desde hace tiempo y sabe que esta es su gran oportunidad para desbancar a Sánchez de la secretaría general del PSOE y autoproclamarse ella candidata a las elecciones generales del próximo 26 de junio. Sinceramente creo, y hay que reconocerselo, que Sánchez ha jugado muy bien sus cartas desde el pasado 20 de diciembre hasta hoy. De convertirse en el candidato que ha llevado al PSOE al peor resultado de su historia, se ha convertido en candidato fallido a la presidencia del gobierno. No será presidente pero podrá contar que al menos intentó desbloquear la peor situación que vivió España durante mucho tiempo. Ahora sólo queda saber si Díaz aceptará cruzar Despeñaperros y entrar en Ferraz como "Salvadora" del PSOE, o por el contrario decide dejar que Sánchez se lleve su batacazo final en el mes de junio. Haga lo que haga la andaluza, Sánchez tiene los días contados en el PSOE, así como el propio PSOE tiene contado sus días al frente del liderazgo de la izquierda en España. A partir del 27 de junio la alternativa a la derecha española llevará el nombre de Podemos, y eso no lo para ni Susana Díaz ni el autentico Pablo Iglesias vuelto de la tumba. Personalmente no me cae mal Pedro Sánchez, creo que es un tipo que ha hecho lo que ha podido, ha intentado reconciliar sin éxito al PSOE con la sociedad española después de la vomitiva presidencia de Zapatero, y ha intentado con todas sus fuerzas llevar a su partido al gobierno en sólo dos años como líder. Llegó tarde, Pablo Iglesias se le adelantó y ocupó en su lugar el liderazgo de la izquierda española. Aún así ha sido un buen líder del PSOE, y creo que visto su comportamiento en las últimas semanas hubiese sido no un buen pero sí un pasable presidente del gobierno, en comparación con sus antecesores en el cargo. Le deseo suerte y espero que fuera de la política tenga el éxito que no ha podido tener dentro de ella.
Con respecto a Mariano Rajoy, sigo pensando que seguirá siendo presidente del gobierno por mucho que se hable de que va a tirar la toalla. Rajoy cumplirá este mes 61 años, es "perro viejo" en esto, y es un tipo que ha sobrevivido a miles de batallas políticas. Esta vez no va a ser una excepción. Con el resultado de las elecciones generales del próximo 26 de junio con un Pablo Iglesias como líder de la oposición y él como "único garante de la estabilidad institucional" forjará a PSOE y a Ciudadanos para que apoyen su investidura, o en su defecto la de Soraya Saénz de Santamaría, para que la democracia española no caiga en manos de esos "neocomunistas" que por el momento son los que le mantienen en la Moncloa. Con la unión de PP y Podemos para desbancar a Sánchez confirmo mis sospechas de que Rajoy e Iglesias tienen un pacto secreto en el cuál el objetivo de ambos es la desaparición del PSOE de la vida política española. Ambos tienen sus motivos; Rajoy tiene que eliminar a un partido socialdemócrata herido de muerte por la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero y poner en su lugar a un partido de extrema izquierda para conseguir él su permanencia en la Moncloa por los siglos de los siglos con el pretexto de "O yo o el caos", mientras que para Iglesias es conveniente este objetivo porque así consigue acabar con su enemigo político número uno por la izquierda (El PSOE) y convertirse él en la alternativa de la izquierda en España. Al final van a tener razón aquellos que decían que Rajoy e Iglesias no eran tan distintos como nos hacían creer, y que Podemos era un invento del propio Sistema y de los medios de comunicación de la derecha para acabar con una fuerza moderada de centro izquierda y poner en su lugar a unos extremistas para así tener el PP asegurada su continuidad en el gobierno para una buena temporada. Volviendo a Rajoy, la jugada que ha venido siguiendo desde el pasado 20-D hasta la fecha de hoy le ha podido costar su relación institucional con el rey y quedar ante la opinión pública como un mezquino que es capaz de todo con tal de seguir en el poder, pero lo irónico de todo es que finalmente puede conseguir su objetivo y permanecer en la presidencia del gobierno otros cuatro años más.
De Pablo Iglesias y Albert Rivera no tengo nada que decir. Ambos demuestran que son la nueva política, quizás más sucia que la vieja, y que son capaces de todo con tal de llegar al poder. Iglesias mantiene a esa derecha que él tanto quiere derrocar con el objetivo de que su partido crezca en las elecciones de junio, mientras que Rivera firmaría mañana mismo un acuerdo con Rajoy si éste le garantiza que será vicepresidente en un gobierno suyo. La única diferencia es que mientras que el catalán juega el papel de intermediario para buscar un consenso, el madrileño juega el papel de "defensor de la clase obrera" para sacar más provecho de la situación actual. Con respecto a Iglesias tengo que añadir que me parece una actitud barriobajera el tono tan irónico que ha utilizado contra Sánchez, el mismo que ha utilizado Rajoy, el cuál ha llegado a decir de Sánchez que utilizar las instituciones para la supervivencia política es también corrupción, será porque él tiene bastante experiencia en ese terreno. Hasta en el tono irónico y despreciante no ya solamente a Sánchez sino a la ciudadanía se parecen Rajoy e Iglesias, y pensar que por un tiempo pensé yo que Podemos y Pablo Iglesias iban en serio y querían acabar con este Sistema que ahora ellos utilizan a su antojo...
Por último y volviendo al rey tengo que añadir que aunque soy republicano le ha caído la "Lotería" con este panorama. Personalmente, si yo fuese Felipe VI propondría a un candidato independiente a la presidencia del gobierno y que los partidos políticos se las apañasen para apoyarle o no, en caso de no salir elegido y hubiese que convocar unas nuevas elecciones en las que el resultado terminase siendo el mismo, volver a elegir a otra persona totalmente desvinculada de la política, o que esté retirado de ella desde hace tiempo con el fin de que los políticos entrasen en razón de una puñetera vez y acepten el mandato del monarca y de la sociedad española. Lógicamente esta acción no la llevará a cabo el jefe del estado, ya que al ser un monarca no elegido por el pueblo no sería bien vista esa actitud por parte de determinados sectores influyentes de la sociedad y podría correr peligro su continuidad en el trono, cosa que jamás sucedería si existiese en España un presidente de la República, pero eso ya es otro tema. En resumen; la cuenta atrás para el 26-J a comenzado con la caída de Sánchez, mientras que Rajoy continúa en el gobierno gracias al apoyo de Podemos y el rey vuelve a tener la sartén por el mango con el panorama cada vez apreciándose más incierto e inseguro ante el desarrollo de los acontecimientos, la cuestión de fondo es; ¿Hasta cuándo durará esto?.
Con lo sucedido hoy se abre un nuevo episodio hasta ahora desconocido en la historia de España y en el Régimen del 78. Ahora la "patata caliente" pasa de nuevo a manos del rey Felipe VI, el cuál debe decidir qué camino va a tomar desde ahora: Mantener su confianza en Pedro Sánchez, elegir otro candidato, o directamente no nombrar a nadie y que los políticos se las arreglen como puedan. Si se produjese una tercera ronda de consultas es bastante probable que el monarca no designe de nuevo a Pedro Sánchez, pero tampoco a Mariano Rajoy. La relación entre el jefe del estado y el presidente del gobierno se ha deteriorado mucho desde el percance del pasado mes de enero, donde el rey propuso a Rajoy su candidatura y éste la rechazó por falta de apoyos, echando con ello un pulso sin precedentes al rey y a la corona.
Pedro Sánchez ha perdido su única oportunidad para ser el séptimo presidente del gobierno de España. Susana Díaz está al acecho desde hace tiempo y sabe que esta es su gran oportunidad para desbancar a Sánchez de la secretaría general del PSOE y autoproclamarse ella candidata a las elecciones generales del próximo 26 de junio. Sinceramente creo, y hay que reconocerselo, que Sánchez ha jugado muy bien sus cartas desde el pasado 20 de diciembre hasta hoy. De convertirse en el candidato que ha llevado al PSOE al peor resultado de su historia, se ha convertido en candidato fallido a la presidencia del gobierno. No será presidente pero podrá contar que al menos intentó desbloquear la peor situación que vivió España durante mucho tiempo. Ahora sólo queda saber si Díaz aceptará cruzar Despeñaperros y entrar en Ferraz como "Salvadora" del PSOE, o por el contrario decide dejar que Sánchez se lleve su batacazo final en el mes de junio. Haga lo que haga la andaluza, Sánchez tiene los días contados en el PSOE, así como el propio PSOE tiene contado sus días al frente del liderazgo de la izquierda en España. A partir del 27 de junio la alternativa a la derecha española llevará el nombre de Podemos, y eso no lo para ni Susana Díaz ni el autentico Pablo Iglesias vuelto de la tumba. Personalmente no me cae mal Pedro Sánchez, creo que es un tipo que ha hecho lo que ha podido, ha intentado reconciliar sin éxito al PSOE con la sociedad española después de la vomitiva presidencia de Zapatero, y ha intentado con todas sus fuerzas llevar a su partido al gobierno en sólo dos años como líder. Llegó tarde, Pablo Iglesias se le adelantó y ocupó en su lugar el liderazgo de la izquierda española. Aún así ha sido un buen líder del PSOE, y creo que visto su comportamiento en las últimas semanas hubiese sido no un buen pero sí un pasable presidente del gobierno, en comparación con sus antecesores en el cargo. Le deseo suerte y espero que fuera de la política tenga el éxito que no ha podido tener dentro de ella.
Con respecto a Mariano Rajoy, sigo pensando que seguirá siendo presidente del gobierno por mucho que se hable de que va a tirar la toalla. Rajoy cumplirá este mes 61 años, es "perro viejo" en esto, y es un tipo que ha sobrevivido a miles de batallas políticas. Esta vez no va a ser una excepción. Con el resultado de las elecciones generales del próximo 26 de junio con un Pablo Iglesias como líder de la oposición y él como "único garante de la estabilidad institucional" forjará a PSOE y a Ciudadanos para que apoyen su investidura, o en su defecto la de Soraya Saénz de Santamaría, para que la democracia española no caiga en manos de esos "neocomunistas" que por el momento son los que le mantienen en la Moncloa. Con la unión de PP y Podemos para desbancar a Sánchez confirmo mis sospechas de que Rajoy e Iglesias tienen un pacto secreto en el cuál el objetivo de ambos es la desaparición del PSOE de la vida política española. Ambos tienen sus motivos; Rajoy tiene que eliminar a un partido socialdemócrata herido de muerte por la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero y poner en su lugar a un partido de extrema izquierda para conseguir él su permanencia en la Moncloa por los siglos de los siglos con el pretexto de "O yo o el caos", mientras que para Iglesias es conveniente este objetivo porque así consigue acabar con su enemigo político número uno por la izquierda (El PSOE) y convertirse él en la alternativa de la izquierda en España. Al final van a tener razón aquellos que decían que Rajoy e Iglesias no eran tan distintos como nos hacían creer, y que Podemos era un invento del propio Sistema y de los medios de comunicación de la derecha para acabar con una fuerza moderada de centro izquierda y poner en su lugar a unos extremistas para así tener el PP asegurada su continuidad en el gobierno para una buena temporada. Volviendo a Rajoy, la jugada que ha venido siguiendo desde el pasado 20-D hasta la fecha de hoy le ha podido costar su relación institucional con el rey y quedar ante la opinión pública como un mezquino que es capaz de todo con tal de seguir en el poder, pero lo irónico de todo es que finalmente puede conseguir su objetivo y permanecer en la presidencia del gobierno otros cuatro años más.
De Pablo Iglesias y Albert Rivera no tengo nada que decir. Ambos demuestran que son la nueva política, quizás más sucia que la vieja, y que son capaces de todo con tal de llegar al poder. Iglesias mantiene a esa derecha que él tanto quiere derrocar con el objetivo de que su partido crezca en las elecciones de junio, mientras que Rivera firmaría mañana mismo un acuerdo con Rajoy si éste le garantiza que será vicepresidente en un gobierno suyo. La única diferencia es que mientras que el catalán juega el papel de intermediario para buscar un consenso, el madrileño juega el papel de "defensor de la clase obrera" para sacar más provecho de la situación actual. Con respecto a Iglesias tengo que añadir que me parece una actitud barriobajera el tono tan irónico que ha utilizado contra Sánchez, el mismo que ha utilizado Rajoy, el cuál ha llegado a decir de Sánchez que utilizar las instituciones para la supervivencia política es también corrupción, será porque él tiene bastante experiencia en ese terreno. Hasta en el tono irónico y despreciante no ya solamente a Sánchez sino a la ciudadanía se parecen Rajoy e Iglesias, y pensar que por un tiempo pensé yo que Podemos y Pablo Iglesias iban en serio y querían acabar con este Sistema que ahora ellos utilizan a su antojo...
Por último y volviendo al rey tengo que añadir que aunque soy republicano le ha caído la "Lotería" con este panorama. Personalmente, si yo fuese Felipe VI propondría a un candidato independiente a la presidencia del gobierno y que los partidos políticos se las apañasen para apoyarle o no, en caso de no salir elegido y hubiese que convocar unas nuevas elecciones en las que el resultado terminase siendo el mismo, volver a elegir a otra persona totalmente desvinculada de la política, o que esté retirado de ella desde hace tiempo con el fin de que los políticos entrasen en razón de una puñetera vez y acepten el mandato del monarca y de la sociedad española. Lógicamente esta acción no la llevará a cabo el jefe del estado, ya que al ser un monarca no elegido por el pueblo no sería bien vista esa actitud por parte de determinados sectores influyentes de la sociedad y podría correr peligro su continuidad en el trono, cosa que jamás sucedería si existiese en España un presidente de la República, pero eso ya es otro tema. En resumen; la cuenta atrás para el 26-J a comenzado con la caída de Sánchez, mientras que Rajoy continúa en el gobierno gracias al apoyo de Podemos y el rey vuelve a tener la sartén por el mango con el panorama cada vez apreciándose más incierto e inseguro ante el desarrollo de los acontecimientos, la cuestión de fondo es; ¿Hasta cuándo durará esto?.
viernes, 4 de marzo de 2016
20 años de la llegada de Aznar
Hoy se han cumplido 20 años de la primera victoria de José María Aznar en las elecciones generales del domingo 03 de marzo de 1996. Dos décadas después de lo que Alfonso Guerra denominó la "Amarga victoria", el Partido Popular se encuentra en pleno 2016 en la misma tesitura que en la que se encontraba en estas horas hace 20 años el PSOE de Felipe González; un partido asediado por la corrupción, la cual salpicaba directamente también al propio González, y un gobierno en funciones socialista que veía con resignación la llegada del cambio político después de 14 años de mandato del partido que fundara Pablo Iglesias.
Aznar salió esa noche al balcón de la sede del PP en Génova 13 decepcionado porque se había esfumado su sueño de derrotar al político sevillano con lo que él llamaba "La nueva mayoría". Cuando el líder del PP anuncia junto a su mujer y futura alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y su equipo, entre los que se encontraba el futuro presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que ha ganado las elecciones sabía perfectamente de que su llegada a la Moncloa era misión casi imposible, y que la opción más probable era la repetición de unos nuevos comicios, o el apoyo de CIU a Felipe González para que continuase otros cuatro años más en la jefatura del gobierno aunque éste había perdido las elecciones con una "dulce derrota". A partir de esa noche empezaron las negociaciones entre el PP y los nacionalistas catalanes, que eran los únicos en los que se podía apoyar Aznar para desalojar a González de la Moncloa. Tras intensas negociaciones donde el PP traiciona de manera descarada a sus votantes y deja a un lado sus principios, Aznar y Pujol pactan a finales de abril de 1996 la investidura del político madrileño como cuarto presidente del gobierno a primeros de mayo de ese mismo año, acabando así con 14 años ininterrumpidos de gobierno socialista.
En 2016 nada es igual a la ya muy lejana España de 1996. Aznar llegó a la Moncloa gracias a los votos de centristas, conservadores, liberales, democristianos, e incluso socialdemócratas desencantados con la gestión de González durante la casi década y media que gobernó España, y el Partido Popular era por entonces un partido de centro donde tenían cabida todas las personas que tuviesen una idea honorable del país. Desde personas de extrema derecha hasta personas de centro izquierda llegaron a militar en el partido que refundó en 1990 Manuel Fraga Iribarne.
Ese proyecto que diseñó Aznar fue un buen proyecto en el que muchos españoles creyeron de buena fe. Un proyecto que tenía como principios la búsqueda de una España unida bajo el manto de la libertad y el bienestar social. Lo que millones de españoles no sabían era que detrás de ese proyecto moderado, no ya de centro derecha, sino de centro puro, había una red mafiosa encabezada por el propio Aznar y secundada por los miembros de su equipo: Mariano Rajoy, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre, Francisco Álvarez-Cascos. Federico Trillo, etc... una red mafiosa que 20 años después ha salido a la luz su corrupción y que amenaza con llevarse por delante la continuidad de Rajoy como presidente del gobierno y la supervivencia del PP como partido político.
Aunque la España de 2016 no tiene ni punto de comparación con la España de los añorados años noventa, la situación política sí es bastante parecida a la de 1996 aunque a la inversa de lo que ocurrió ese año. El PSOE de Pedro Sánchez da por descontado su segunda derrota en la investidura del líder socialista que tendrá lugar dentro de unas horas. Después de este fracaso, se abrirá una nueva situación que ni incluso en los momentos más delicados posteriores a las elecciones de marzo de 1996 se llegó a producir. El rey Felipe VI tendrá que elegir entre seguir otorgando su confianza en Sánchez para formar gobierno, o por el contrario nombra a Mariano Rajoy candidato a la presidencia aún sabiendo que éste rechace de nuevo el ofrecimiento por falta de apoyos. Incluso el monarca podría proponer a Pablo Iglesias, a Albert Rivera, o a algún independiente para formar gobierno, o puede darse el caso de que abra una nueva ronda de consultas y no proponga a nadie. Nada es descartable en estos momentos.
Volviendo a la España de 1996, Aznar llegó a alcanzar un acuerdo rastrero, pero acuerdo con Pujol, Arzalluz y los nacionalistas canarios que le permitieron gobernar hasta el año 2000, fecha en la que el líder del PP consiguió por fin su ansiada mayoría absoluta que gestionaría de una manera despreciable y que terminó el domingo 14 de marzo del año 2004 con su gobierno por la gestión que los populares llevaron a cabo tres días antes con los gravísimos atentados terroristas del jueves 11 de marzo en Madrid. Aznar salió por la puerta de atrás debido a la gestión de un atentado terrorista, Rajoy puede salir este año del mismo modo por su forma autoritaria de gobernar durante estos cuatro años y sobre todo por la corrupción en su propio partido que inició su antecesor y que él mismo ha contribuido y permitido. Si Rajoy llegase a abandonar este año la Moncloa se pondrá fin no sólo al proyecto que inició Aznar hace veinte años traicionando sus propios principios sino también a una generación de políticos en el PP que comenzó en 1990 y a una época en España que es mejor dejarla atrás cuanto antes pero que entre todos tenemos la obligación de no olvidarla nunca para que no vuelva a repetirse en el futuro.
Aznar salió esa noche al balcón de la sede del PP en Génova 13 decepcionado porque se había esfumado su sueño de derrotar al político sevillano con lo que él llamaba "La nueva mayoría". Cuando el líder del PP anuncia junto a su mujer y futura alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y su equipo, entre los que se encontraba el futuro presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que ha ganado las elecciones sabía perfectamente de que su llegada a la Moncloa era misión casi imposible, y que la opción más probable era la repetición de unos nuevos comicios, o el apoyo de CIU a Felipe González para que continuase otros cuatro años más en la jefatura del gobierno aunque éste había perdido las elecciones con una "dulce derrota". A partir de esa noche empezaron las negociaciones entre el PP y los nacionalistas catalanes, que eran los únicos en los que se podía apoyar Aznar para desalojar a González de la Moncloa. Tras intensas negociaciones donde el PP traiciona de manera descarada a sus votantes y deja a un lado sus principios, Aznar y Pujol pactan a finales de abril de 1996 la investidura del político madrileño como cuarto presidente del gobierno a primeros de mayo de ese mismo año, acabando así con 14 años ininterrumpidos de gobierno socialista.
En 2016 nada es igual a la ya muy lejana España de 1996. Aznar llegó a la Moncloa gracias a los votos de centristas, conservadores, liberales, democristianos, e incluso socialdemócratas desencantados con la gestión de González durante la casi década y media que gobernó España, y el Partido Popular era por entonces un partido de centro donde tenían cabida todas las personas que tuviesen una idea honorable del país. Desde personas de extrema derecha hasta personas de centro izquierda llegaron a militar en el partido que refundó en 1990 Manuel Fraga Iribarne.
Ese proyecto que diseñó Aznar fue un buen proyecto en el que muchos españoles creyeron de buena fe. Un proyecto que tenía como principios la búsqueda de una España unida bajo el manto de la libertad y el bienestar social. Lo que millones de españoles no sabían era que detrás de ese proyecto moderado, no ya de centro derecha, sino de centro puro, había una red mafiosa encabezada por el propio Aznar y secundada por los miembros de su equipo: Mariano Rajoy, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre, Francisco Álvarez-Cascos. Federico Trillo, etc... una red mafiosa que 20 años después ha salido a la luz su corrupción y que amenaza con llevarse por delante la continuidad de Rajoy como presidente del gobierno y la supervivencia del PP como partido político.
Aunque la España de 2016 no tiene ni punto de comparación con la España de los añorados años noventa, la situación política sí es bastante parecida a la de 1996 aunque a la inversa de lo que ocurrió ese año. El PSOE de Pedro Sánchez da por descontado su segunda derrota en la investidura del líder socialista que tendrá lugar dentro de unas horas. Después de este fracaso, se abrirá una nueva situación que ni incluso en los momentos más delicados posteriores a las elecciones de marzo de 1996 se llegó a producir. El rey Felipe VI tendrá que elegir entre seguir otorgando su confianza en Sánchez para formar gobierno, o por el contrario nombra a Mariano Rajoy candidato a la presidencia aún sabiendo que éste rechace de nuevo el ofrecimiento por falta de apoyos. Incluso el monarca podría proponer a Pablo Iglesias, a Albert Rivera, o a algún independiente para formar gobierno, o puede darse el caso de que abra una nueva ronda de consultas y no proponga a nadie. Nada es descartable en estos momentos.
Volviendo a la España de 1996, Aznar llegó a alcanzar un acuerdo rastrero, pero acuerdo con Pujol, Arzalluz y los nacionalistas canarios que le permitieron gobernar hasta el año 2000, fecha en la que el líder del PP consiguió por fin su ansiada mayoría absoluta que gestionaría de una manera despreciable y que terminó el domingo 14 de marzo del año 2004 con su gobierno por la gestión que los populares llevaron a cabo tres días antes con los gravísimos atentados terroristas del jueves 11 de marzo en Madrid. Aznar salió por la puerta de atrás debido a la gestión de un atentado terrorista, Rajoy puede salir este año del mismo modo por su forma autoritaria de gobernar durante estos cuatro años y sobre todo por la corrupción en su propio partido que inició su antecesor y que él mismo ha contribuido y permitido. Si Rajoy llegase a abandonar este año la Moncloa se pondrá fin no sólo al proyecto que inició Aznar hace veinte años traicionando sus propios principios sino también a una generación de políticos en el PP que comenzó en 1990 y a una época en España que es mejor dejarla atrás cuanto antes pero que entre todos tenemos la obligación de no olvidarla nunca para que no vuelva a repetirse en el futuro.
domingo, 28 de febrero de 2016
Nacionalismos e ideologías
Parece mentira hasta dónde hemos llegado. Enaltecer el nacionalismo andaluz está bien visto por toda la sociedad, principalmente la de la izquierda más radical, pero hacerlo con el nacionalismo español es de ser un franquista y un tipo de extrema derecha. Muy coherente todo, sí señor. Mientras la izquierda se adueña de los símbolos institucionales de Andalucía como si fuesen aquellos que representan los de la lucha de la clase obrera (Solamente hay que observar que los trabajadores son los primeros que sacan la bandera de Andalucía en las manifestaciones o en los mítines al grito de "Pedid tierra y libertad"), critican a la vez a aquellas personas que portan los colores de la enseña nacional en cualquier manifestación y/o acontecimiento afirmando que esos colores sólo representan a los de una derecha conservadora y adinerada. Esto es España señoras y señores, una nación donde todo el mundo se congratula por ser de su ciudad o pueblo, de su región, pero no de su país. Cantar a grito pelado el himno andaluz es un orgullo para todos, pero cantar alguna letra no oficial de la Marcha Real es de ser como mínimo un falangista y un sinvergüenza. Por cuestiones como estas y muchas más es por lo que el futuro de nuestro país está más negro que los cojones de Obama. Luego no nos quejemos por lo que está pasando en Cataluña y va a pasar posteriormente también en el resto de España.
En fin, esta es la idea que desde la izquierda más radical y antiespañola, la derecha más cobarde y antisocial, y los medios de descomunicación se ha ido implantando desde hace 40 años en nuestro país, eliminando cualquier seña de patriotismo y nacionalismo en nuestra nación. Gracias a ello los españoles estamos cada vez más desunidos y enfrentados entre sí y no luchando por nuestros derechos bajo unos símbolos nacionales que nos representan a todos, aunque muchos se empeñen en negarlos, rechazarlos y despreciarlos. Por lo que a mí respecta, como me considero ante todo español, pero también andaluz y sevillano, y celebro ambos días porque me siento orgulloso de ello. Feliz día de Andalucía a todos ustedes, y qué viva Andalucía pero sobre todo qué viva España, aunque visto el desarrollo de los acontecimientos y la actitud y el respeto de sus ciudadanos para con sus emblemas nacionales, desgraciadamente no creo que viva por mucho tiempo.
viernes, 26 de febrero de 2016
Política y numerología
En menos de una semana comienza la sesión de investidura como candidato a presidente del gobierno de Pedro Sánchez, y precisamente en esa última letra que contiene el apellido del actual candidato a la presidencia del gobierno quiero referirme hoy. Por si alguien no se ha percatado, todos los presidentes del gobierno que han sido elegidos en España desde 1977 hasta 2016 han llevado la Z en sus dos apellidos (A excepción de Calvo Sotelo y Rajoy), e incluso podemos retroceder hasta 1931 para darnos cuenta de que los dos presidentes de la II República contenían en uno de sus dos apellidos la letra Z, como es el caso de Niceto Alcalá-Zamora y Torres, y Manuel Azaña Díaz, este último con Z en sus dos apellidos. Después llegó la Guerra Civil y la dictadura de Francisco Franco, al que no podemos añadir en la lista ya que no contiene la letra en cuestión y además no fue elegido por la población, como tampoco se pueden incluir en esta lista a los ex-presidentes Luis Carrero Blanco y Carlos Arias Navarro por los mismos motivos. Muerto Franco y llegado Juan Carlos I, éste fuerza la retirada de Arias Navarro y nombra en 1976 a Adolfo Suárez González como presidente del gobierno para pilotar la transición española. Éste no es elegido por la ciudadanía hasta el año siguiente cuando gana en las primeras elecciones generales celebradas en España desde 1936. Aquí llega la segunda parte de esta historia.
Hace unos años leí por internet esta coincidencia histórica que estoy escribiendo esta noche aquí con un añadido muy significativo; cada Z en el primer apellido equivale al doble de elecciones que va a ganar la persona que contiene dicha letra en él. Adolfo Suárez tenía una Z en ella, lo que equivale a dos elecciones que tendría que ganar. El político castellanoleonés ganó las elecciones generales en 1977 y 1979, con lo cuál, la "profecía" se había cumplido en este caso. En 1981 Suárez dimite y nombra a Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor en la presidencia del gobierno y de la UCD, el sobrino del político fusilado en julio de 1936 no llevaba la letra Z en ninguno de sus ilustres apellidos, pero tampoco había sido elegido en unas elecciones sino por el dedo de su antecesor en el cargo (E incluso estuvo a punto de no ser presidente debido a la intentona del 23-F en mitad de su investidura), lo cuál hace una excepción en este curioso caso. En 1982 Calvo Sotelo convoca elecciones para octubre de ese mismo año, donde el PSOE de Felipe González Marquez logra una histórica mayoría absoluta. El político sevillano, que tenía la suerte de tener dos Z en su primer apellido, lo que equivalía a cuatro por las reglas anteriormente citadas, ganó cuatro elecciones generales; 1982, 1986, 1989, y 1993, con lo que se cumplía nuevamente este proceso enigmático.
En 1996, Aznar gana frente a González sus primeras elecciones generales. El político madrileño tenía una Z en su primer apellido, lo que equivalía dos elecciones ganadas, así fue, en marzo del 2000 obtiene su segunda victoria frente al candidato del PSOE, Joaquín Almunia. Esta fue la última vez que Aznar se presentó a unas elecciones generales, la Z seguía gobernando España 25 años después. En agosto del 2003, Aznar designa a Mariano Rajoy Brey, sin Z en ninguno de sus apellidos, como su sucesor al frente del PP y candidato a la presidencia del gobierno en las elecciones que tendría lugar el año siguiente, frente a él se presentaba por el PSOE el nuevo líder desde la dimisión de Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero. En marzo de 2004 todas las encuestas daban por unanimidad la victoria del PP de Rajoy frente al PSOE de Zapatero, pero los atentados del jueves 11 de marzo y la posterior gestión del todavía presidente del gobierno Aznar sobre el mismo provocan un vuelco histórico e irrepetible en la historia de España que provoca la vuelta del PSOE al gobierno con la llegada de un joven Rodríguez Zapatero que curiosamente contiene la Z en sus dos apellidos. Este es el caso más escalofriante hasta la fecha sobre este extraño proceso. Al contener una Z en su apellido, Zapatero vuelve a ganar sus segundas y últimas elecciones generales en marzo de 2008, nunca más se volverá a presentar como candidato a presidente. En 2011, Zapatero designa a Alfredo Pérez Rubalcaba, con una Z en su primer apellido pero no en el segundo, como candidato a la presidencia del gobierno, por el PP vuelve a presentarse por tercera vez Mariano Rajoy como candidato a la Moncloa. Aquí es donde sí entra mi teoría personal. Al no haber Z en los dos apellidos de los candidatos, el "juego" exige que se pase de la Z, última letra del abecedario, a la penúltima, la Y. Mariano Rajoy Brey contiene la Y griega en sus dos apellidos. Gracias a esta peculiar excepción, Rajoy consigue ganar sus primeras elecciones generales al pasar el designio de España de la letra Z a su antecesora en el abecedario, la Y que Rajoy tiene una sóla vez en su primer apellido. Siguiendo con las reglas de este impresionante acertijo, Rajoy debía ganar unas segundas elecciones al tener una Y en su apellido que equivale a dos elecciones a ganar. El político gallego vuelve a vencer en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre aunque hasta la fecha de hoy no ha conseguido formar gobierno.
En este punto nos encontramos ante la última parte de este caso. El candidato a la presidencia del gobierno por el PSOE en las anteriores elecciones generales era Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que como se puede comprobar contiene las Z en sus dos apellidos, pero ¿Por qué no ganó Sánchez estas últimas elecciones si tenía la Z que a Rajoy le faltaba? Muy sencillo, Rajoy debía ganar sus "últimas" elecciones generales gracias al juego de la numerología. Si nos guiamos por estas reglas, Mariano Rajoy Brey no volverá a ganar unas elecciones generales en España independientemente de que consiga gobernar o no en la presente legislatura. Por contra, el candidato socialista, Pedro Sánchez ha intentado por todos los medios la posibilidad de convertirse en presidente debido a la falta de apoyos de Rajoy, ya sea con los votos de Podemos, de Ciudadanos, o del propio PP. Por circunstancias que todos conocemos y que yo ya he expuesto aquí anteriormente, Mariano Rajoy renuncia a la investidura y Pedro Sánchez consigue ser nombrado por el rey candidato a la presidencia del gobierno. Ayer mismo, el político socialista consiguió el apoyo de Ciudadanos para ser investido presidente. Unos apoyos que le son insuficientes a Sánchez, ya que necesita la abstención de Podemos o del PP para ser designado presidente, circunstancia altamente improbable. Es bastante posible que Pedro Sánchez no sea investido jefe del gobierno en un corto plazo, aunque la opción de unas nuevas elecciones generales para el próximo 26 de junio debido a la imposibilidad de formar gobierno va ganando peso por días. Dentro de una semana sabremos si la Z vuelve a gobernar España proporcionandole la suerte que ahora mismo le falta a Pedro Sánchez, o si por el contrario seguirá gobernando la Y de Rajoy, o en ultima instancia volvemos a las urnas en junio con unos candidatos que pueden que sean los mismos que ahora, o pueden que no. La pregunta de fondo es; ¿Seguirá este extraño acertijo decidiendo el futuro de España, o se le pondrá fin definitivamente en este apasionante año de cambios 2016 donde todas las hipótesis están abiertas?
Hace unos años leí por internet esta coincidencia histórica que estoy escribiendo esta noche aquí con un añadido muy significativo; cada Z en el primer apellido equivale al doble de elecciones que va a ganar la persona que contiene dicha letra en él. Adolfo Suárez tenía una Z en ella, lo que equivale a dos elecciones que tendría que ganar. El político castellanoleonés ganó las elecciones generales en 1977 y 1979, con lo cuál, la "profecía" se había cumplido en este caso. En 1981 Suárez dimite y nombra a Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor en la presidencia del gobierno y de la UCD, el sobrino del político fusilado en julio de 1936 no llevaba la letra Z en ninguno de sus ilustres apellidos, pero tampoco había sido elegido en unas elecciones sino por el dedo de su antecesor en el cargo (E incluso estuvo a punto de no ser presidente debido a la intentona del 23-F en mitad de su investidura), lo cuál hace una excepción en este curioso caso. En 1982 Calvo Sotelo convoca elecciones para octubre de ese mismo año, donde el PSOE de Felipe González Marquez logra una histórica mayoría absoluta. El político sevillano, que tenía la suerte de tener dos Z en su primer apellido, lo que equivalía a cuatro por las reglas anteriormente citadas, ganó cuatro elecciones generales; 1982, 1986, 1989, y 1993, con lo que se cumplía nuevamente este proceso enigmático.
En 1996, Aznar gana frente a González sus primeras elecciones generales. El político madrileño tenía una Z en su primer apellido, lo que equivalía dos elecciones ganadas, así fue, en marzo del 2000 obtiene su segunda victoria frente al candidato del PSOE, Joaquín Almunia. Esta fue la última vez que Aznar se presentó a unas elecciones generales, la Z seguía gobernando España 25 años después. En agosto del 2003, Aznar designa a Mariano Rajoy Brey, sin Z en ninguno de sus apellidos, como su sucesor al frente del PP y candidato a la presidencia del gobierno en las elecciones que tendría lugar el año siguiente, frente a él se presentaba por el PSOE el nuevo líder desde la dimisión de Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero. En marzo de 2004 todas las encuestas daban por unanimidad la victoria del PP de Rajoy frente al PSOE de Zapatero, pero los atentados del jueves 11 de marzo y la posterior gestión del todavía presidente del gobierno Aznar sobre el mismo provocan un vuelco histórico e irrepetible en la historia de España que provoca la vuelta del PSOE al gobierno con la llegada de un joven Rodríguez Zapatero que curiosamente contiene la Z en sus dos apellidos. Este es el caso más escalofriante hasta la fecha sobre este extraño proceso. Al contener una Z en su apellido, Zapatero vuelve a ganar sus segundas y últimas elecciones generales en marzo de 2008, nunca más se volverá a presentar como candidato a presidente. En 2011, Zapatero designa a Alfredo Pérez Rubalcaba, con una Z en su primer apellido pero no en el segundo, como candidato a la presidencia del gobierno, por el PP vuelve a presentarse por tercera vez Mariano Rajoy como candidato a la Moncloa. Aquí es donde sí entra mi teoría personal. Al no haber Z en los dos apellidos de los candidatos, el "juego" exige que se pase de la Z, última letra del abecedario, a la penúltima, la Y. Mariano Rajoy Brey contiene la Y griega en sus dos apellidos. Gracias a esta peculiar excepción, Rajoy consigue ganar sus primeras elecciones generales al pasar el designio de España de la letra Z a su antecesora en el abecedario, la Y que Rajoy tiene una sóla vez en su primer apellido. Siguiendo con las reglas de este impresionante acertijo, Rajoy debía ganar unas segundas elecciones al tener una Y en su apellido que equivale a dos elecciones a ganar. El político gallego vuelve a vencer en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre aunque hasta la fecha de hoy no ha conseguido formar gobierno.
En este punto nos encontramos ante la última parte de este caso. El candidato a la presidencia del gobierno por el PSOE en las anteriores elecciones generales era Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que como se puede comprobar contiene las Z en sus dos apellidos, pero ¿Por qué no ganó Sánchez estas últimas elecciones si tenía la Z que a Rajoy le faltaba? Muy sencillo, Rajoy debía ganar sus "últimas" elecciones generales gracias al juego de la numerología. Si nos guiamos por estas reglas, Mariano Rajoy Brey no volverá a ganar unas elecciones generales en España independientemente de que consiga gobernar o no en la presente legislatura. Por contra, el candidato socialista, Pedro Sánchez ha intentado por todos los medios la posibilidad de convertirse en presidente debido a la falta de apoyos de Rajoy, ya sea con los votos de Podemos, de Ciudadanos, o del propio PP. Por circunstancias que todos conocemos y que yo ya he expuesto aquí anteriormente, Mariano Rajoy renuncia a la investidura y Pedro Sánchez consigue ser nombrado por el rey candidato a la presidencia del gobierno. Ayer mismo, el político socialista consiguió el apoyo de Ciudadanos para ser investido presidente. Unos apoyos que le son insuficientes a Sánchez, ya que necesita la abstención de Podemos o del PP para ser designado presidente, circunstancia altamente improbable. Es bastante posible que Pedro Sánchez no sea investido jefe del gobierno en un corto plazo, aunque la opción de unas nuevas elecciones generales para el próximo 26 de junio debido a la imposibilidad de formar gobierno va ganando peso por días. Dentro de una semana sabremos si la Z vuelve a gobernar España proporcionandole la suerte que ahora mismo le falta a Pedro Sánchez, o si por el contrario seguirá gobernando la Y de Rajoy, o en ultima instancia volvemos a las urnas en junio con unos candidatos que pueden que sean los mismos que ahora, o pueden que no. La pregunta de fondo es; ¿Seguirá este extraño acertijo decidiendo el futuro de España, o se le pondrá fin definitivamente en este apasionante año de cambios 2016 donde todas las hipótesis están abiertas?
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