miércoles, 22 de mayo de 2019

Juego de Tronos; Fin de partida

Hace unas cuarenta y ocho horas ha terminado una de las mejores series de televisión de todos los tiempos. Una serie que ha marcado un antes y un después en las producciones televisivas y que ha sabido narrar como ninguna otra las luchas por el poder y los entresijos de ésta. Me estoy refiriendo a Juego de Tronos. Una serie que podría perfectamente haber alcanzado la perfección si no hubiese sido por el declive de las últimas temporadas, las cuales estaban ya exclusivamente en manos de los productores y guionistas y no del escritor que dio vida hace 23 años a los Siete Reinos: George R. R. Martin.

Aviso para los que aún no hayan visto el último capítulo que van a leer la entrada con más spoilers que se puedan encontrar por ningún blog de Internet, por lo cual aviso que si siguen leyendo esta entrada lo hacen con mi advertencia previa de que voy a soltar lo más grande. El que avisa no es traidor.

Todos sabemos que Juego de Tronos es una serie que comenzó en 2011, la cual se basaba en la saga que George R. R. Martin creó en 1996 y que aun hoy en día está sin concluir. Creo que todos los que hemos seguido la serie sabemos que la serie que hace ocho años estrenase HBO seguía, no al 100%, pero sí a un 85% las luchas por el poder que Martin narra en sus obras. ¿Qué sucede en un determinado momento? Que George R. R. Martin se quedó atrás a la hora de escribir la saga cuando la serie alcanzó en la quinta temporada a los libros. Hasta entonces Juego de Tronos era una serie imprevisible, única, espectacular e intrigante. Tras la quinta temporada vendría la sexta, la cual en mi opinión mantenía un buen nivel a pesar de que la serie iba ya por un camino distinto al del autor de la saga. El problema viene a partir de la séptima, en donde los productores deciden despojar a Juego de Tronos de sus elementos principales y sustituirlos por otros. De las intrigas palaciegas, las luchas de poder y las estrategias de la guerra se pasa a una serie en la que el espectáculo es el único y principal protagonista. Todo vale con tal de que el espectador acabe boquiabierto al acabar un episodio en el que una batalla o un suceso repleto de acción ha tenido lugar. 

De ahí pasamos a la octava temporada, la cual ha terminado hace unas horas y que nos ha dejado a todos con un mal sabor de boca. Algunos incluso están reuniendo firmar para exigir que se ruede nuevamente la octava temporada pero con unos nuevos guionistas. Seguidores del personaje de Daenerys Targaryan, los cuales se han visto humillados y engañados por HBO al ver cómo su personaje ha caído también en la locura por la que tan memorablemente es conocida todos sus antecesores familiares de la dinastía Targaryan. Pues bien, anoche se produjo el final a ocho años de intrigas y de luchas de poder. Un final que a mí personalmente no me ha gustado nada, pero no por la cuestión de Daenerys, que a fin de cuentas su desenlace es lo que más me ha gustado, sino por otras cuestiones. Voy pues al lío. 

Empiezo por la propia Daenerys, la cual como todos sabemos es asesinada en el último capítulo por su sobrino/amante, Jon Snow, tras comprobar éste cómo Daenerys se convierte en una genocida y en una líder totalitaria, dispuesta a todo con tal de alcanzar ese "Mundo mejor" del que ya se venía hablando desde temporadas pasadas. En lo que a mí respecta, esta es la parte que mejor ha salido parada en el final de la serie. Ya se había dicho por activa y por pasiva que Juego de Tronos no iba a tener un final feliz. Creo que el declive, la locura y la muerte de Daenerys era algo lógico e incluso necesario en la trama. ¿Cuál es el problema? Pues que los guionistas se han encargado de convertir el descenso a los infiernos de la Khalessi en algo nada creíble. ¿Por qué? Por la sencilla razón de haber abreviado y apresurado los acontecimientos en esta última temporada. ¿Es creíble que Daenerys acabase sufriendo la misma enfermedad que su padre? Sí, totalmente. ¿Es creíble que debido a esa locura Daenerys se convirtiese en una tirana dictatorial? Sí, absolutamente. ¿Es creíble entonces que muera asesinada por Jon Snow? Rotundamente sí. El problema, insisto, ha sido la rapidez con la que los guionistas han hecho que Daenerys pasase a ser una líder que en teoría buscaba justicia y bienestar para su pueblo a convertirse en una genocida que por venganza decide saquear Desembarco del Rey. Si a mi me preguntasen si me gustaba desde primera hora el personaje de Daenerys diría que no. Todo personaje que se sustente en principios populistas me aburren y me parecen odiosos, y más si sus aduladores son la izquierda progre. Por todos estos motivos creo que el final de Daenerys era el que tenía que ser, pero vuelvo a lo de antes. Por culpa de unos guionistas deseosos de acabar cuanto antes esta serie, la trama final de la locura y la caída de Daenerys no es creíble por su rapidez. 

Algunos aduladores progres llevan afirmando desde la semana pasada que todo ha sido un giro inesperado del guión para dejar en mal lugar a Daenerys. Todo lo contrario. Si algo, por lo menos en mi opinión, se veía venir de lejos era la locura de Daenerys al mandar asesinar, calcinar, o crucificar a sus enemigos y a todos sus oponentes, lo cual ya dejaba a entrever que su visión de cambiar el mundo no era tan idílica como algunos creían. Yo personalmente ya veía desde las últimas temporadas a la Madre de Dragones como una líder totalitaria que en nada se diferenciaba de Cersei Lannister. Por eso es por lo que la trama de su locura y su caída no me ha sorprendido en absoluto, sino que la esperaba y la deseaba, ya que era el final que Daenerys Targaryan se merecía. Un final que dicho sea de paso podría haberse hecho de otra forma, ya que el personaje de Daenerys, como el de todos los personajes de Juego de Tronos, merece una muerte más grandiosa. Quizás si hubiese sido asesinada por Jon en el mismo Trono de Hierro hubiese supuesto un final más mítico. Aún así, el hecho de que Drogo (El dragón) decida antes de llevársela calcinar aquello que se supone es a fin de cuentas el origen de todas las desgracias ocurridas, el Trono de Hierro, le da un toque metafórico a cómo el poder es al fin y al cabo el causante de la decadencia de sus gobernantes y de los males de una nación.

Otra cuestión interesante es ver cómo la masa progre e izquierdista ha defendido y justificado en la última semana la masacre perpetrada por la Rompedora de Cadenas en Desembarco del Rey. Es curiosa la forma que tiene la izquierda de ver la vida. Si quien hubiese perpetrado tal carnicería hubiese sido un hombre o incluso Cersei, la muchedumbre progre hubiese estallado, pero al ser Daenerys quien perpetró dicho genocidio, éstos se amparaban en las traiciones por las que estaba rodeada la hija del Rey Loco, y por la desconfianza que ella sembraba entre los suyos. Es decir, para la izquierda y para los progres cualquier acto violento es justificable siempre y cuando lo realice un líder, aunque en este caso sea en la ficción, que represente los ideales que éstos defienden. Si lo realiza cualquier otro, probablemente los aduladores de la Khalessi estarían en estos momentos exigiendo la cabeza del director de HBO. Por cosas como estas son por las que Juego de Tronos representa mejor que ninguna otra serie la política mundial, ya que hace posicionarse a algunos mostrando su postura más hipócrita. 

Continúo con los Stark, los cuales han sido los más beneficiados a la hora de ganar esta gran partida de ajedrez llamada Juego de Tronos. Los de Ned Stark, y aquí incluyo también a Jon Snow que aunque no era su hijo sí era su sobrino, han sido los que se han llevado el gato al agua en esta lucha continua de poder que finalmente ha obtenido el peor resultado posible. Brandon Stark, el cual es en mi opinión el mal personificado, es quien se lleva el premio al obtener contra todo pronóstico el trono de Poniente. Y es que si uno lo analiza bien es lo más "Lógico", ya que Bran Stark tras convertirse en el Cuervo de Tres Ojos se transforma en un ser absolutamente oscuro y frío, capaz de no tener sentimientos por nada ni por nadie pero que por el contrario es el único capaz de ver el futuro y de cambiarlo a su antojo. Sin decir ni una sola palabra y sin mover un solo gesto, el pequeño de los Stark acaba destruyendo uno por uno a sus rivales al trono. Con esta estrategia, Bran se marca un Mariano Rajoy, consiguiendo el poder sin mover un sólo dedo. Una estrategia que deja a Bran como un auténtico psicópata, el cual podría haber ahorrado y evitado un gran derramamiento de sangre durante gran parte de la trama pero que prefiere obviar con el fin de conseguir su desconocido sueño por ocupar el Trono de Hierro. Si hay alguien en la serie que verdaderamente es el Maquiavelo de la serie es el propio Bran al permitir todo lo ocurrido, lo cual hace que la serie no tenga ese sabor agridulce que los propios productores afirmaron. No existe ningún final agridulce, sino un final agrio. Daenerys consigue derrocar a Cersei, convirtiéndose la Madre de Dragones en la Stalin de Juego de Tronos. Daenerys con su muerte da paso al villano que sabía todo lo que estaba por ocurrir y que tenía la "Sartén por el mango" a la hora de cambiar el curso de la historia. 

Y es que el propio Bran podía haber avisado con antelación a su primo Jon Snow de lo que Daenerys pretendía hacer con Desembarco del Rey. El propio Bran podía haberle ocultado a Jon su verdadera identidad como Targaryan, con lo cual Daenerys, aun dentro de su locura, nunca habría visto peligrar su derecho al trono y puede que jamás hubiese conquistado la capital de los Siete Reinos a través de una matanza indiscrimianda. El silencio permanente de Bran fue a su vez su peculiar estrategia para hacerse con los ahora Seis Reinos. Si hubiese hablado podría haber salvado muchas vidas, y podría haber evitado un final que acaba con el destierro de su primo en el muro. Eso sí, no hubiese acabado en el no-trono (Ya que el Drogon lo destruye tras el asesinato de Daenerys), lo cual da una idea de la prudente a la vez que insasiable ambición del hijo de Ned Stark y Catelyn Tully por conseguir gobernar cueste lo que cueste. Lo dicho, quien finalmente se acaba sentando en el trono es el peor y más maquiavélico de todos los candidatos. Su simple respuesta a Tyrion cuando éste le ofrece el reino lo dice todo: "¿Por qué crees que vine hasta aquí?".

En lo que respecta a Sansa podemos decir que consigue en parte lo que ella quería. Creo que su verdadera ambición era la de gobernar los Siete Reinos, por eso ante la propuesta de Tyrion ella es la única que en cierta forma se niega a que su hermano sea proclamado rey. De esta forma, ante un escenario en el cual Bran consigue finalmente gobernar en Poniente, Sansa se marca todo un Puigdemont y proclama la independencia de Invernalia. Una proclamación que casualmente no tiene sentido ninguno, ya que por esa regla de tres, los otros seis reinos también podrían haber proclamado la independencia de sus territorios. Sin embargo y como el guión exige para acabar de una vez con la serie, el resto de señores no se opone a la independencia del norte, lo cual nos conduce a un escenario surrealista: Los Siete Reinos acaban siendo reinados por un miembro de una familia real extranjera, lo cual nos da una idea del despropósito de los guionistas a la hora de realizar este mal final. Por otra parte, ante un rey que segundos después de ser proclamado monarca se le independiza una parte de su reino y que ese territorio lo lidere su propia hermana no deja en muy buen lugar los dotes de liderazgo y autoridad del propio Bran. 

Finalmente, Sansa consigue un doble objetivo: Proclama la independencia del norte y es proclamada reina de Invernalia, destronando a su vez a su primo, Jon Snow, el cual ya era el rey del norte, y lo hubiese seguido siendo de no haber sido por la propia traición de Sansa a quien hasta entonces creía que era su hermano. Con todo esto, Sansa consigue finalmente convertirse en una digna sucesora de Meñique, ya que aprende de sus estratagemas para alcanzar el poder. Finalmente, en la escena en la que Jon se despide de sus primos, Sansa se despide con un "Lo siento". Un perdón que ni los propios guionistas se creyeron cuando lo escribieron. La respuesta y la actitud de Jon Snow perdonando a su prima es aún más vergonzosa, ya que perdona sin más a quien le ha traicionado y arruinado su vida desvelando su secreto. Debo confesar que mientras escribo esto no sería nada descabellado pensar que en realidad todo estuviese planeado por Bran y Sansa, ya que fueron los únicos que se quedaron en el norte, lo cual les pudo dar tiempo para dar los retoques finales a su estrategia mientras el sur ardía en llamas. Sólo de esa forma se entiende que en menos de cinco minutos, dos Stark acaben gobernando reinos separados. 

Debo añadir que antes de leer hace una semana el final filtrado en Reddit, apostaba porque Sansa fuese la futura reina de Poniente. El hecho de saber que Juego de Tronos está basado en parte en la Guerra de las Rosas me hizo suponer que Sansa acabaría reinando en Desembarco del Rey. Y es que el personaje de la hija de Ned Stark es un fiel reflejo de Isabel I de Inglaterra, con lo que si nos atenemos a que Enrique VIII de Inglaterra sería lo equiparable a Robert Baratheon, Joffrey Lannister a Eduardo VI y Cersei Lannister a María I, Sansa Stark lo es con Isabel I de Inglaterra. Y es que aunque finalmente no ha acabado reinando sobre Poniente sí ha conseguido en cambio reinar sobre Invernalia, lo cual nos recuerda en cierta forma a los reinados simultáneos entre Isabel en Inglaterra y su hermana María en Escocia. 

Por otra parte tenemos al gran perdedor dentro de la casa Stark: Jon Snow (No olvidemos que Jon también es Stark), el cual acaba convirtiéndose en el nuevo matarreyes que pone fin a la vida de su tía y amante, Daenerys, siendo encarcelado y devuelto al muro como castigo. Un castigo que es incomprensible, ya que en el juicio a Tyrion que finalmente acaba siendo una reunión para diseñar el nuevo gobierno, nadie da la cara por Jon, aun sabiendo todos que Daenerys era una tirana que merecía morir y que había arrasado con fuego a una ciudad entera. ¿Por qué nadie sale en defensa de Jon? Otro fallo enorme de los guionistas, a los cuales ya les daba igual a estas alturas si había fallos relevantes o no con tal de acabar la serie cuanto antes. Si Tyrion, que es quien incita a Jon para que éste asesine a Daenerys no responde ante él a la hora en la que se habla sobre su futuro, ¿Por qué hace tal incitación si luego y ante el temor de los Inmaculados sólo ofrece su destierro?. Una actitud ridícula y absurda por parte tanto de Tyrion como del resto, los cuales parecen no sentir compasión alguna por Jon. Por otra parte cabe decir que si el problema radicaba en los Inmaculados y en Gusano Gris, lo acertado hubiese sido matar a éste, ya que era quien verdaderamente quería ver a Jon muerto. ¿Acaso era más justo condenar a quien había matado a su reina para salvar a un reino entero que a aquél a quien había arrasado y asesinado a todo aquel ciudadano que se encontraba por el camino?. Mientras Jon, que hace lo que es correcto, es desterrado, un criminal de guerra como Gusano Gris es perdonado, ofreciéndole el nuevo rey salir de Desembarco del Rey y fundar su propia casa. Viva la coherencia y la justicia en el nuevo gobierno. 

En lo que respecta al personaje de Jon debo decir que al igual que Tyrion, su progreso en las últimas temporadas es nefasto. De ser un personaje tímido pero valiente y noble, pasa a ser alguien que no posee personalidad ninguna. En la penúltima y última temporada ha sido un personaje que apenas ha tenido peso alguno en el desarrollo de los acontecimientos. De hecho, hasta su escena dando muerte a Daenerys se ve un tanto forzada, ya que el personaje no es aquel que George R. R. Martin describía en sus libros. Los guionistas acabaron dando un papel a Jon de calzonazos frente a su tía/amante Daenerys, mientras que en este último capítulo sólo a ejercido de peón por parte de todos para alcanzar sus respectivos objetivos mientras él acaba reuniéndose con los salvajes en el muro (Por cierto, no sabía que los Caminantes Blancos habían sido tan educados de rehacerlo después de cruzarlo). Es en este momento donde parece que los guionistas deciden darle nuevamente cierta dignidad a Jon, el cual rechaza permanecer en el muro como guardián de la noche de nuevo y decide marchar sobre las tierras que se encuentran más allá del muro, donde posiblemente Jon se convierte en el nuevo rey de los salvajes. Un final algo digno para el personaje que estaba, según los guionistas y no George R. R. Martin, predestinado a gobernar los Siete Reinos.

Sobre Arya Stark no voy a decir nada, ya que me parece un personaje aburrido. Sus aventuras finalmente no han tenido sentido alguno para el final de la historia, salvo para matar cuan Chuck Norris al Rey de la Noche. El hecho de andar diciendo durante ocho años que mataría a Cersei para echarse a atrás cuando está a dos pasos de ella supone un sinsentido más en este personaje, el cual creo que debería haber desaparecido hace ya varias temporadas. Por cierto, en ese sentido me alegro de que no haya sido la propia Arya la que haya matado a Cersei, ya que bastante protagonismo extra ha ido cobrando durante esta temporada para que fuese ella quien de golpe y porrazo se cargase a dos personajes trascendentales en la historia. Su final, buscando aventuras y descubrimientos cuan Cristobal Colón corrobora mi idea de que su personaje no tenía sentido ninguno en el desarrollo de la trama. 

Sobre Tyrion debo decir que es el gran ganador de la partida junto con los Stark. Un Tyrion que al igual que Jon se convierte en una sombra de lo que realmente fue gracias a la irresponsabilidad e inutilidad de los guionistas. De ser uno de los personajes más cultos, honorables y sabios de la serie, se acaba conviertiendo en una especie de fantasma que observa solamente y mal aconseja a Daenerys como Mano de la Reina y traiciona a sus "Amigos". La muerte de Varys en el penúltimo capítulo supone uno de los puntos más vergonzosos de toda la serie. ¿Cómo un personaje tan relevante y estratega como Varys que tan bien sabía jugar acaba siendo descubierto y ejecutado de una forma tan absurda?, y lo más surrealista, ¿Cómo es posible que ese alguien que lo descubre y lo delata resulta ser el propio Tyrion? Cabe recordar que Varys, bajo las órdenes de Jaime, libera a Tyrion cuando éste iba a ser ejecutado por su padre Tywin Lannister. ¿De esa forma le agradece Tyrion a Varys su salvación?. Dicha conducta tan traicionera resulta impropia de un personaje como Tyrion, el cual insisto se convierte en las últimas temporadas en un ser oscuro y sin carisma, todo lo contrario de lo que él era. 

Tyrion finalmente se lleva la mejor parte, ya que también a base de traiciones consigue hacerse nada menos que con la "Jefatura del gobierno", es decir, consigue convertirse en Mano del Rey y gobernar los Seis Reinos ante un Bran que en el primer consejo privado anuncia que les deja gobernar mientras él se dedicará a entrar en trance para contactar con el dragón de Daenerys. Todo un sinsentido, ya que ¿Para qué desea Bran el dragón?, ¿Acaso quiere recuperarlo para intimidar a los ciudadanos si las decisiones que tome el nuevo consejo privado no son beneficiosas para el pueblo?. ¿Y cómo permite Tyrion que Bran contacte con el dragón después de haber servido como Mano de la Reina a Daenerys y ver los catastróficos resultados a la hora de usar los dragones?. Insisto, todo un sinsentido en el que Tyrion consigue convertirse verdaderamente en el auténtico soberano de los Seis Reinos, emulando a su padre Tywin. Por otra parte cabe decir que ¿Cómo se las arregla Tyrion para que en su propio juicio él, como enjuiciado, sea quien decida la organización política de los Seis Reinos? Todo un giro en el escenario judicial, en donde el enjuiciado acaba proponiendo el destierro de Jon Snow y dictando sentencia sobre el nuevo sistema de gobierno. Por cierto, cabe decir que en dicho juicio/reunión se habla por primera vez por parte de Samwell Tarly de la posibilidad de instaurar la democracia, de forma que los ciudadanos sean los que elijan al nuevo monarca. Algo a lo que todos se echan a reír. Una forma bastante curiosa de entrever lo que la clase política opina realmente: "Todo por el pueblo, pero sin el pueblo". En vez de eso Tyrion propone que la nueva forma de gobierno sea la de una monarquía electiva, lo cual podría ser el primer paso ante una posible futura apertura de un sistema democrático en los Seis Reinos.

En lo concerniente al nuevo gobierno surgido de dicha reunión debo decir. ¿A cuento de qué viene nombrar a Bronn como consejero de la moneda?, ¿Qué conocimientos tiene Bronn de economía?. Con la pregunta de Tyrion a Bronn sobre si con esto se resolvía ya su deuda con él a lo que éste afirma que sí se confirma que el nepotismo es una de las características del nuevo gobierno, lo cual no cambia absolutamente nada con respecto a lo que había anteriormente. Por no hablar de la presencia de Brienne de Thart o el propio Samwell Tarly, los cuales no pintan nada en el nuevo gobierno, ya que carecen de experiencia en los asuntos de gobierno. El único miembro honorable en dicho consejo privado es Ser Davos, el cual era en mi opinión el candidato ideal para hacerse cargo del trono de hierro. Una pena que no haya sido finalmente designado él como nuevo monarca, pero como ya he dicho, este final no ha sido en absoluto un final en donde el mejor rey y el mejor gobierno ha surgido después de años de guerras y enfrentamientos en los Siete Reinos. Una prueba de cómo cierra HBO la escena del consejo privado es con Tyrion hablando con sus consejeros sobre burdeles y prostitutas, lo cual supone un mensaje de cómo a los gobiernos no les importan nada la población, sino los placeres y la riqueza al margen del bienestar de los ciudadanos. Lección política de Juego de Tronos pura y dura. Por lo menos algo bueno han hecho los productores y los guionistas ante tanto despropósito con este peculiar detalle.

Por último quería hablar de dos de los grandes personajes que ya no aparecen vivos en el último capítulo pero que han sido protagonistas principales en estos ocho años de luchas de poder. Me estoy reffieriendo a Cersei Lannister y a Jaime Lannister, los hermanos/amantes que nacieron juntos y murieron juntos. Eso sí, para sorpresa de todos, la muerte de la hasta entonces Reina de los Siete Reinos se produjo como consecuencia del derrumbe de la Fortaleza Roja y no siendo asesinada por su hermano, Jaime. Todos creíamos, yo incluido, que Jaime baja hasta el sur para dar muerte a su hermana. La sorpresa se produce cuando vemos que lo hace para morir junto a ella, algo que a mí personalmente no me ha terminado de convencer. Sé que en la serie no se hace mención a la profecía en la que se habla de la muerte de Cersei a manos de su hermano, pero creo que era de justicia que un personaje como la monarca de Poniente tuviese un final más grandioso, acorde a lo que su personaje a dado de sí durante estos ocho años, que ha sido mucho. Por otra parte debo decir que de entre todas las casas, la casa Lannister era mi favorita. El perfil de los miembros de esa familia (Tywin, Cersei, Tyrion, Jaime, Joffrey) representa de una manera tan perfecta la grandeza y a la vez el maquiavelismo de dicho linaje que demuestran ser en mi opinión los que con más méritos debían haber ganado la guerra, ya que ellos habían sido los que mejor habían jugado en esta partida. De hecho, Tywin Lannister ha sido mi personaje preferido de toda la serie, ya que sabía jugar no sólo en el arte de la política, sino también en el arte de la guerra.

Volviendo a Cersei y a Jaime, reitero que el final de ambos muriendo juntos y aplastados por unas piedras no me ha gustado nada. Creo que todos sabíamos que desgraciadamente, el personaje de Jaime moriría al finalizar la serie, pero creo que su personaje, el cual ha sido uno de los que mayor crecimiento han experimentado durante estos años se merecía un final mucho más heroico. Jaime era conocido como el "Matarreyes", ya que fue él quien dio muerte en su momento a Aerys II Targaryan (El padre de Daenerys), por lo que su muerte tras haber acabado con la vida de su hermana, valiéndole de nuevo el título de "Matarreyes", hubiese sido un final glorioso e irónico a la vez para un personaje que maduró bastante y sacó a relucir su mejor personalidad tras muchos años de guerras y enfrentamientos. Comprendo por una parte que este no haya sido el final para ambos, ya que si Jaime hubiese matado a Cersei para liberar a los Siete Reinos de su tiranía, y en el siguiente capítulo Jon hubiese hecho lo mismo con Daenerys, el final hubiese sido bastante repetitivo. Aún así, creo que un final alternativo para estos dos grandes personajes hubiese sido un final mucho más digno para ambos.

En lo que respecta a Cersei debo decir que no ha salido tan mal parada finalmente. Esa última escena llorando atemorizada con Jaime le dio a la hija de Tywin un toque humanizado que pocas veces o ninguna había salido a relucir en la serie. El toque de humanidad en los últimos momentos de vida de una gobernante que sabe que lo ha perdido todo y que ya no le queda nada: Ni sus hijos, ni su padre, ni su reino, ni sus ejércitos, sólo su hermano, amante y padre de sus tres hijos muertos. El toque de humanismo de una persona que no desea morir sepultada por ladrillos y que quizás en el último momento comprendió que fue demasiado lejos creyendo que su poder, su arrogancia y su maldad sobreviviría a todo y a todos. Con la escena en el último capítulo de Tyrion llorando a sus hermanos y la posterior conversación de éste con Jon Snow, el "Hombrecillo" como Cersei lo definía es finalmente quien de forma indirecta venga la muerte de sus hermanos, a pesar de que Cersei fue la persona junto con Tywin que más luchó por ver a su hermano muerto. De cierta forma, Cersei ganó aunque de forma póstuma a su adversaria gracias a quien ella subestimó y odió siempre, considerándolo su mayor enemigo y el responsable de todas sus desgracias: Su hermano Tyrion,

Finalizo pues añadiendo que aunque este final haya sido un pésimo desenlace el cual no es digno de una serie tan grandiosa como Juego de Tronos, la valoración de la serie en su conjunto es espectacular. Una serie que ya en los pósters de la primera temporada se puede apreciar quién acabaría heredando los Seis Reinos. Si uno observa detenidamente verá cómo en la foto que he escogido como portada de esta entrada se ve algo al lado de Ned Stark. Sí, lo es. Es un cuervo reposando en el Trono de Hierro. Ya en la primera temporada se nos venía señalando quién sería el rey de Poniente. Hemos tenido durante ocho años la respuesta ante nuestras narices y no nos hemos dado cuenta. De hecho yo me percaté de ello hace un par de semanas. Supongo que con este dato curioso se corrobora que aunque el final de la serie no nos ha gustado a muchos, creo que era el que desde el primer momento tenían planeado los productores y los guionistas.

Hace dos años escribí una entrada acerca de Juego de Tronos, y añadí que esta serie y en especial la saga de libros era un juego de ajedrez en el que han sabido reflejar mejor que nadie el concepto del poder, las luchas por alcanzarlo y por mantenerlo. Ni el Ala Oeste de la Casa Blanca, ni House of Cards (La americana, no la inglesa), ni ninguna otra serie ha sabido reflejar con tanta dureza y con tanto realismo hasta dónde es capaz el ser humano de llegar con tal de acariciar el liderazgo político y militar. Y es que no lo olvidemos, Juego de Tronos no es sólo una serie de estrategias políticas, sino también de estrategias militares, ya que el saber manejarse en el arte de la guerra es otro de los elementos fundamentales sobre los que se sustenta esta serie y esta saga de libros. Una saga la de George R. R. Martin que algunos han comparado con las obras literarias del propio Shakespeare, debido a la calidad de sus tramas y sus diálogos, los cuales están según muchos a la altura de los que en el siglo XVI y XVII escribió el dramaturgo inglés, y personalmente creo que están en lo cierto completamente. Acaba pues una gran serie que ha hecho historia en la televisión y que ha marcado a toda una generación. La serie ha acabado, pero la saga de libros aún está pendiente de dos capítulos más. El propio George R. R. Martin ya ha anunciado que su final será distinto al de la serie. Personalmente no sé si Martin acabará con la saga debido a su edad y a la distancia en el tiempo que siempre transcurre entre una entrega y otra. Aún así, Martin ya ha hecho algo histórico: Ha creado todo un universo grandioso de realidad y fantasía que nos ha dado hasta el momento cinco obras literarias de grandiosa calidad y una serie única, irrepetible e inigualable. Aquí acaba pues la partida. Hasta siempre, Juego de Tronos. ¡¡¡Fue un inmenso placer conocerte!!!

domingo, 12 de mayo de 2019

Camino a la guerra

Parece que como se viene hablando en los últimos días, Venezuela será finalmente intervenida militarmente por EEUU, el cual está saliendo al auxilio del ¿Presidente? Juan Guaido, que está pidiendo insistentemente una intervención militar por parte de la Comunidad Internacional en su país con el objetivo de derrocar al régimen socialista y totalitario de Maduro. Una intervención en la que espero y deseo que España no forme parte, ya que bastante mierda tenemos por desgracia en nuestra nación como para meternos en problemas ajenos a nosotros. Aun así no es descartable en ningún caso que EEUU solicite la colaboración de la OTAN si ve que las opciones para expulsar a Maduro, a Cabello y los demás van a ser más complicadas de lo que en un principio se espera, ya que no hay que descartar que Rusia y Putin decidan intervenir en esa cada vez más cercana intervención militar, pero posicionándose del lado de Maduro.

Ya lo he dicho en varias ocasiones y lo vuelvo a reiterar; Aunque soy conservador y estoy en las antípodas del pensamiento ideológico de Maduro y su séquito, pienso, a diferencia de lo que van pregonando por ahí determinados pijos "Liberales" que España no debe meter sus narices en la cuestión venezolana. Aunque yo sea de derechas no quiere decir que tenga que ser como algunos palmeros del PP, de C's e incluso de VOX que van por los cuatro vientos pregonando y exigiendo una salida urgente de los chavistas en Caracas. A mí la permanencia de Hugo Chávez en su momento y la de Nicolás Maduro ahora me es completamente indiferente, aunque debido a la intromisión que los criminales chavistas han llevado a cabo en España sobre su colaboración con Podemos bien merecen éstos ser derrocados. Pero dicho esto ¿Por qué debemos de ser nosotros los que arreglemos un problema que los propios venezolanos han creado?. ¿Acaso los venezolanos no han sido ellos mismos los que decidieron hace justo veinte años que el chavismo debía gobernar en Venezuela?. ¿Acaso no sabían los venezolanos a lo que se exponían votando a un tipo que había dado un golpe de estado siete años antes contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez y contra la democracia venezolana?. ¿Acaso no llevan ellos revalidando, con o sin amaño electoral, al socialismo venezolano aun sabiendo lo que éste les ha traído en estos años?. Una democracia, todo hay que decirlo, la cual estaba corrompida hasta sus cimientos, lo cual le sirvió como pretexto a los socialistas para ocupar el poder en 1999, siete años después de fracasar en el intento de golpe de estado al que me he referido anteriormente.

Ahora, tras veinte años de dictadura socialista viene un tipo asociado a la masonería que se cree un clon de Obama y que tras dar hace unos días un golpe de estado, exige ahora la intervención militar estadounidense para acabar definitivamente con la dictadura chavista. Como ya he dicho, a mí me es indiferente la permanencia o no de Maduro en el poder, aunque cualquier noticia que lleve emparejada la caída de un gobierno socialista siempre es buena para el país afectado, y más como ya he dicho si este gobierno se ha entrometido en nuestra política nacional. Ahora, eso sí. ¿Cuál va a ser la alternativa a Maduro una vez que ya no esté dentro de unas semanas o meses?. ¿Guaido?, ¿Ese masón que está dispuesto, al igual que Maduro, a llevar a Venezuela a un derramamiento de sangre con tal de alcanzar el poder? Seamos serios, los socialistas, como buenos totalitarios, aspiran siempre a ir a la guerra cuando sus sistemas políticos se vienen abajo. Pero eso no exime que los denominados "Opositores" que aspiran a sacar a los totalitarios sean igual de criminales que éstos al aceptar una intervención militar que podría rematar definitvamente la débil y grave situación en el país. Venezuela está pues jodida pase lo que pase. Tanto si los socialistas continúan gobernando, como si Guaido, Leopoldo López o el propio Donald Trump acaban ganando la partida.

Por cierto, un Leopoldo López el cual ha conseguido ser liberado por Guaido tras el de golpe de estado fallido de éste hace unos días. ¿Cuál es la reacción de López en cuanto es liberado? Refugiarse en la embajada española para evitar que los mercenarios de Maduro lo detengan nuevamente o lo maten. ¿Qué mejor que ir a la embajada española, verdad?  No tenemos los españoles suficientes y graves problemas internos, empezando por nuestro propio gobierno, como para entrar en un conflicto en primera línea con un régimen dictatorial que ha sufragado en gastos a la hora de apoyar a Podemos, que junto con Atresmedia y el PP de Rajoy hicieron el resto para impulsar a este movimiento de extrema izquierda y neofascistas progres. Por cierto, un PP que hace unos días anunció que el padre de Leopoldo López irá en las listas de los populares para las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Creo que ya tenemos bastante entrometida la política venezolana en España con Iglesias y compañía como para convertir también en eurodiputado a un tipo que no ha hecho absolutamente nada por España y que cuyo único mérito es el de ser el padre de un opositor a la dictadura venezolana. Ya está bien de venezolanizar la política española. Entre chavistas a un lado y opositores en otro vamos a traer a toda la clase dirigente de Caracas aquí.

En definitiva, creo que el final del chavismo está más cerca que lejos, de lo cual por la parte que me corresponde como español me alegraré. Por lo demás me resultará indiferente. Los venezolanos eligieron esto, y ellos son los que ahora acarrean las consecuencias de haber mantenido durante veinte años a un gobierno totalitario y criminal. Algo parecido a lo que nos ocurrirá aquí a nosotros cuando el PSOE de Sánchez destruya por completo nuestra nación. La diferencia radica en que aquí, a diferencia de Venezuala, no tenemos petroleo, por lo que una intervención de EEUU y de la Comunidad Internacional queda descartada completamente. Nosotros, a diferencia de los venezolanos nos tendremos que joder con lo que venga, y muy bien merecido lo tendremos. Los venezolanos tendrán dentro de poco un gobierno presidido o bien por Guaido o bien por López, lo cual podrá dar lugar a una guerra civil en Venezuela, o quizás no. La cuestión que a mí me preocupa en estos instantes es la participación o no de España en una posible coalición internacional liderada por Estados Unidos y Trump para desbancar a Maduro. Reitero que España no está ni muchísimo menos capacitada para participar en una coalición internacional ni siquiera contra Venezuela. España debe permanecer alejada de cualquier conflicto ajeno a nosotros y sólo reconocer cuando la situación lo garantice al nuevo gobierno que los poderes fácticos decidan poner en Caracas para repartirse el petroleo venezolano. En cuanto menos problemas nos metamos, mejor para nosotros. El problema está en que tenemos un "Presidente", si es que a semejante engendro se le puede llamar así, que desea ser el protagonista principal de cualquier evento, por lo que no sería de extrañar que al igual que Felipe González en la Guerra del Golfo, José María Aznar en la Guerra de Irak, y José Luis Rodríguez Zapatero en la Guerra de Libia (Mariano Rajoy fue en ese sentido el más listo al no querer participar en ninguna), Pedro Sánchez decida poner también su granito de arena en esta guerra, la cual una vez más la pagaremos los españoles de a pie y los miembros de nuestras fuerzas armadas. Por eso yo me apresuro ahora a decir aquello que a los progres les encanta gritar contra los gobiernos de derechas pero que miserablemente callan cuando acudimos a la guerra gracias a la izquierda: NO A LA GUERRA.

sábado, 11 de mayo de 2019

Rubalcaba; Adiós a ¿Un hombre de estado?

Por respeto no me gusta escribir entradas sobre una persona cuando ésta fallece, pero el escenario en el que se ha producido la muerte de quien hoy voy a escribir bien merece que dedique unas palabras. Como todos sabemos, ayer falleció en Madrid el ex-vicepresidente del gobierno y ex-secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. Un fallecimiento que ha provocado una reacción unánime en todo el mundo. Y es que por extraño que nos parezca debido al perfil del fallecido, Alfredo Pérez Rubalcaba ha pasado de ser "El Maquiavelo de la política española", "El político más oscuro, siniestro y que más secretos esconde", "El Rasputín nacional" o "El Fouche español", a ser todo "Un hombre de estado", "Uno de los mejores políticos del último siglo en España". Sí, como por arte de magia, Rubalcaba a pasado de ser un demonio y la quinta esencia de todos los males, a ser un ángel y la representación perfecta de todos los dones.

Para más INRI, aquellos que están ensalzando hasta la extenuación al hombre que hasta hace poco decían que sabía los entresijos del 11-M y que era el portavoz del gobierno de los GAL son los miembros de lo que Santiago Abascal ha denominado la "Derechita cobarde". Políticos y miembros de ese poder que tanto daño ha hecho a España como es el poder de los medios de comunicación llevan horas halagando y glorificando sin descanso a la persona que ahora afirman que acabó con ETA. Toda una transformación argumental si tenemos en cuenta que hasta hace unos años, concretamente hasta el año 2011 (Fecha en la que el PSOE de Zapatero y Rubalcaba salió del poder), estos personajes afirmaban que el hoy fallecido había provocado la llegada a las instituciones del terrorismo etarra y la derrota de la democracia española y de las víctimas del terrorismo. Una afirmación que cargada de razón por aquel entonces, ha ido disolviéndose con el paso de los años hasta dar un giro en la actualidad de 180 grados en aquellas declaraciones. Y todo gracias a una vomitiva clase política compinchada entre ella y una asquerosa clase periodística que en lugar de buscar la verdad se escuda en defender a aquellos a los que, por cuestiones de juego político, despotricaban años atrás. Todos ellos personajes sin catadura moral, cuya mierda es tapada mutuamente a cambio de determinados favores.

Pero no sólo lo que se viene denominando "La derechita cobarde" ha hincado la rodilla ante el fallecido Rubalcaba, sino todo el sistema político, social, económico, cultural y periodístico. Todo el mundo rinde homenaje a quien ahora es considerado todo un ejemplo a seguir en la vida política española. Un homenaje que ha llegado hasta el punto de suspenderse ayer la campaña electoral por el fallecimiento del que fuera ex-ministro del Interior. Sólo VOX anunció ayer que continuaban su campaña electoral, lo cual le ha valido los insultos y descalificaciones en el mundo político y periodístico. Y es que ya se sabe; Cuando el sistema establece unas pautas y un comportamiento a seguir y desobedeces, el sistema caerá sobre ti.

Desde ayer al mediodía, momento en el que se comunicó el fallecimiento de Rubalcaba, los medios de descomunicación no han parado de ensalzar su figura de forma unánime. Independientemente del formato ideológico del medio, todos estos han sido coincidentes a la hora de lavar la imagen de un Rubalcaba que hasta hace pocos años, esos mismos medios, lo consideraban el señor X de las cloacas del estado y del chivatazo a ETA en el caso del bar Faisán. Todo eso son ahora "Cuestiones insignificantes y pasadas". Tan bien han hecho su trabajo los medios de descomunicación que tanto ayer por la tarde como hoy por la mañana, una cola inmensa de españoles esperaban a las puertas del congreso para dar el último adiós al "Hombre que acabó con el terrorismo en España". Sí, una vez más el pueblo español muestra su ignorancia y su mala memoria a la hora de homenajear al hombre que condujo a los terroristas a sentarse en las instituciones vascas y españolas. Ya se sabe, como vimos la otra noche cuando presenciamos cómo los españoles votaron masivamente al PSOE, que el pueblo español siempre se posiciona al lado de aquellos que se apoyan y colaboran con terroristas, con asesinos, y con sublevadores y con los enemigos de España en general. Hoy los españoles, haciendo uso una vez más de su desprecio a su propio país, a su historia, y a sus muertos, vuelven a homenajear a aquellos que durante su periodo en el gobierno escupieron sobre la tumba de los asesinados por el terrorismo. Este es el pueblo español; Un pueblo analfabeto e idiota en donde los maquiavélicos son homenajeados y los valientes son insultados.

A falta de que el papa Francisco decida emitir un comunicado para anunciar la santificación del ahora "Beato Rubalcaba", conviene preguntarse una cosa: Visto el cambio de versión acerca sobre la vida y obra de este señor cabe preguntarse: ¿Con qué Rubalcaba nos quedamos?, ¿Con el Rubalcaba que según sus ahora aduladores "Sabía todos los secretos del 11-M?, ¿O con el Rubalcaba del diálogo y la moderación, como ahora lo definen?. ¿Con el Rubalcaba que sacó provecho electoral gracias al 11-M para ganar las elecciones de 2004?, ¿O con el Rubalcaba que anteponía el interés de España por encima de todo?. ¿Con el Rubalcaba de "Oigo todo lo que dices y escucho todo lo que haces?, ¿O con el Rubalcaba que según todos los medios de hoy fue "Un hombre de estado"?. ¿Con el Rubalcaba que negoció y cedió al chantaje de ETA?, ¿O al Rubalcaba que según afirman hasta sus más acérrimos ex-adversarios políticos "Era una buena persona, un gran político y un excelente profesor de química"?. ¿Nos quedamos con el Rubalcaba bueno o con el malo?.

Con todo esto queda confirmado que para que hablen bien de uno solamente tienes que morirte. A excepción de Franco, claro. Nuestro querido TutanPakon es el único ser sobre el que hasta muerto es una obligación moral el despotricar y echar mierda sobre su persona. Eso sí, si intentas, como yo estoy haciendo con esta entrada, hablar sobre los actos que algún personaje de la izquierda, en este caso Rubalcaba, llevó a cabo en vida, faltará tiempo para que los neofascistas progres se te echen encima y despotriquen sobre ti. Esta es la España del año 2019. Una España en la que incluso los sectores de la derecha han lanzado más elogios al difunto que la propia izquierda. Hasta Rajoy ha escrito un artículo afirmando que los propios militantes del PP decían hace unos años que necesitaban a alguien como Rubalcaba para que el partido funcionase. Toma castaña. Menuda manera de autohumillarse a sí mismo tiene Mariano, y menuda forma tiene de humillar a su propio partido y a los militantes que no piensan así. De nada le ha servido tantos elogios al que fuera su contrincante en 2011, ya que al asistir a la capilla fúnebre instalada en el congreso, la propia viuda a pasado de él cuando éste se disponía a darle el pésame. Otra prueba más de que la izquierda, a diferencia de esta derecha agilipollada y vergonzosa, no olvida ni perdona nada.

Una izquierda a la que ahora, por muy duro que parezca, le ha venido de perlas el fallecimiento del propio Rubalcaba. Con su muerte la izquierda vuelve a hacer hincapié en "Lo bueno" que era el fallecido y en "Las cosas buenas" que tanto él como su partido han hecho por el país. Supongo que para ellos también supondrá todo un logro por parte de Rubalcaba el hecho de ser uno de los artífices de la LOGSE, cuando el propio Rubalcaba estaba en el ministerio de educación con Felipe González allá por los años 90 y que fue el origen de lo que después se ha convertido en todo un fracaso del sistema educativo y de una generación a la cual yo pertenezco y que hemos sufrido esta maldita ley educativa y las posteriores.

Sí, la izquierda y el PSOE ya están sacando provecho de esta muerte para las próximas elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26-M, como de tantas otras desgracias que a lo largo de décadas este partido lleva sacando tajada tras provocarlas. De momento Pedro Sánchez, como no podía ser menos, ya ha tenido su minuto de gloria al echar del funeral a un tipo que ha lanzado unos papeles sobre el féretro de Rubalcaba que exigía hablar con el gobierno. Pedro, como ya diría nuestra querida Cecilia, le gusta ser "El muerto en el entierro con tal de dejar su sello". Por cierto, un sepelio al que han acudido hasta la familia real, supongo que para agradecer a Rubalcaba sus servicios a la hora de votar a favor y asegurar el proceso sucesorio tras la abdicación de Juan Carlos I y la llegada de Felipe VI en 2014. Un Felipe VI al que por cierto acudió anoche al funeral para estar menos de cinco minutos. Creo que el actual rey de España debería de haber sido más agradecido y haber permanecido algo más de tiempo en la capilla funeral, ya que estaba despidiéndose de alguien a quien en gran parte le debía el cargo que ahora ocupa. Pero como siempre sucede en los Borbones, la gratitud no es una de sus virtudes, si es que esta familia tiene alguna.

En definitiva, como ser humano y como cristiano sólo me queda dar el pésame a la familia, y sobre el difunto decir únicamente; DEP. Rubalcaba, al igual que todos los seres humanos, estará en estos momentos donde Dios, que es quien verdaderamente conoce todos nuestros actos, estime más oportuno. Por lo demás me reitero en que nuestro país es una nación ignorante, idiotizada y sin esperanza ni futuro alguno. La reacción del pueblo español acudiendo en masa para despedirse de uno de los personajes más controvertidos y oscuros de la política española confirma una vez más que nuestro pueblo, apesebrado por una clase política corrupta y unos medios de comunicación infames, se dejan adoctrinar dócilmente por éstos, y un pueblo adoctrinado por quienes detentan el poder es un pueblo perdido.

jueves, 9 de mayo de 2019

Cinco años con Felipe VI

Dentro de un mes se cumplirán cinco años de la llegada al trono de Felipe VI. Una llegada que estuvo marcada por la inesperada abdicación del rey Juan Carlos I, cuya retirada continúa siendo después de un lustro todo un misterio del que algún día supongo que se desvelarán los verdaderos motivos que llevaron al actual rey emérito a renunciar a la corona de España. En estos cinco años se han producido en nuestro país los más sorprendentes episodios políticos de nuestra historia reciente, los cuales se estudiarán y muy profundamente en el futuro.

Durante este periodo turbulento, Felipe VI ha actuado más como testigo que como actor determinante en cuestiones tan sensibles a nivel constitucional como la independencia de Cataluña, los meses de inestabilidad política en 2016, la moción de censura, o los primeros meses de gobierno de Pedro Sánchez. Comprendo que no se le puede pedir peras al olmo, ya que como todos sabemos, nuestra carta magna restringe severamente las funciones constitucionales del rey. También es sabido por todos que supuestamente Felipe, a diferencia de su padre, no "Borbonea". Es decir, no se inmiscuye en política como sí hacía, por lo menos durante la primera parte de su reinado el rey Juan Carlos, así como otros antepasados suyos como Alfonso XIII, Alfonso XII, Isabel II, etc.

Pero aunque nuestro actual jefe de estado respete escrupulosamente el límite de sus funciones, ello no excusa que en los turbulentos años que le ha tocado reinar haya torcido la mirada durante los episodios tan relevantes e históricos que España ha vivido durante estos cinco años. La primera prueba de fuego se produjo el 9 de noviembre de 2014, cuando el nuevo rey no se hizo ver para detener el golpe a la constitución que el entonces presidente de la generalitat, Artur Mas, decidió llevar a cabo. Todos recordamos que aquél día, el referéndum que Mas realizó se pudo llevar a efecto sin intervención alguna por parte del estado español, ni por su rey, ni por el gobierno de entonces, ni por las fuerzas y cuerpos de seguridad. Millones de catalanes salieron a la calle y depositaron su voto para hacer ver a España y al mundo, que la mitad de Cataluña deseaba largarse cuanto antes de ese país que ellos mismos tildaban de "Fascista" y "Autoritario". El nuevo rey, el cual llevaba apenas cinco meses en el trono, no hizo absolutamente nada para detener un referéndum que supuso toda una humillación a España y en la que el independentismo ganó por goleada.

La segunda prueba de fuego fue durante el inestable año 2016, en el que tras las elecciones generales celebradas el 20 de diciembre de 2015, el gobierno de Mariano Rajoy permaneció en funciones durante diez meses, abocando al país a unos nuevos comicios en junio debido a la falta de acuerdos para o bien mantener al PP de Rajoy en el gobierno, o bien sustituirlo por el PSOE de Pedro Sánchez. El papel del rey en este periodo fue nefasto, ya que no fue capaz de marcar un claro liderazgo institucional para sacar al país de la inestabilidad política en la que la habían sumido los líderes de los por entonces cuatro principales partidos. Se habló de la posibilidad de que el rey llamase a consultas a un independiente para formar gobierno (Se habló incluso de Felipe González), pero determinados sectores creían que una acción de este tipo no le era beneficiosa para el rey ni para la institución monárquica. Es decir, el rey no puede hacer uso de sus facultades constitucionales por miedo a que su posición y el futuro de la institución que él representa se pudiesen tambalear. Llegados a este punto cabe preguntarse ¿Para qué coño queremos entonces a un rey que no puede desarrollar de forma clara y concisa sus funciones?. Se decía entonces "Es que el rey no puede designar por su cuenta a un candidato a la presidencia, ya que su persona no ha sido elegida y puede dar lugar a un serio problema". Vaya, pues que se lo pregunten a Alberto II de Bélgica, el cual tuvo un papel bastante activo (Designó por su propia responsabilidad al candidato a primer ministro) durante la crisis política que vivió Bruselas entre 2010 y 2011.

Sólo el golpe de estado en Cataluña en octubre de 2017 salva en cierta forma estos primeros cinco años de reinado de Felipe VI. Su discurso del 3 de octubre en el que pidió aunque de una forma sutil, la actuación del estado ante la situación de sublevación por parte de las autoridades y del pueblo de Cataluña, supone su momento más activo en la política española, y su oportunidad más clara a la hora de demostrar un liderazgo sólido para el país en aquellos momentos de tensión máxima. Debo decir por otro lado que su mensaje no fue más que una obligación a la que Felipe VI, como rey constitucional de España, estaba obligado a pronunciar, ya que en aquellas horas decisivas estaba en riesgo la unidad territorial de la nación, por lo que era responsabilidad suya la de dar la cara ante el pueblo español de asegurar en aquel entonces el mantenimiento de la ley, el orden y el estado de Derecho. Algunos felipistas tardaron muy poco en comparar aquel mensaje con el que el rey Juan Carlos I ofreció a la nación durante el 23-F. Creo que esta comparación, aparte de ser absurda supone en realidad un intento por parte de aquellos que se definen "Republicanos pero comprometidos con la monarquía" para maquillar y prolongar la permanencia de la institución monárquica en España, la cual está ya bastante desgastada por los casos de corrupción que les lleva persiguiendo durante los últimos años.

Del golpe de estado en Cataluña pasamos a la moción de censura en junio de 2018 al gobierno de Mariano Rajoy. Como ya escribí en una entrada que publiqué hace unos días, estoy convencido de que el cambio de gobierno surgido tras la moción de censura fue como consecuencia de un pacto entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español en octubre de 2016. Pero independientemente del motivo por el que la alternancia política se produjo, el papel del rey vuelve a ser penoso ante un episodio de estas características. Se habló en su momento, que la jornada del 31 de mayo en la que se produjo la primera jornada del debate sobre la moción de censura, Felipe VI vació su agenda y se mantuvo todo el día en su despacho de Zarzuela para esperar la llegada de Rajoy anunciándole su dimisión. Como todos sabemos, dicha dimisión no se produjo, consumiéndose finalmente la moción de censura. La cuestión aquí es ¿Por qué el rey no tuvo un papel activo en este proceso? Todo el mundo, incluidos el rey y Rajoy, sabían con antelación que la llegada inminente de Sánchez a la Moncloa iba acompañada del apoyo de los independentistas catalanes y los etarras de Bildu. El rey, en estas circunstancias en las que estaba en juego dejar o no en manos de los enemigos de España su gobernabilidad, debió llamar y presionar a Mariano Rajoy para que éste presentase su dimisión como presidente del gobierno, evitando así la llegada de Sánchez y sus aliados al gobierno de España. De nuevo, el jefe del estado no estuvo en su sitio y prefirió que se consumase el cambio de gobierno sin intervención alguna, aunque eso supusiese que aquellos que el año anterior habían dado un golpe de estado contra la nación, formasen parte, aunque de forma indirecta, de la gobernabilidad del estado con el nuevo ejecutivo. Quizás la intención del propio Felipe fue siempre la de perder de vista a Rajoy, que como trascendió a los medios en 2016, durante la ronda de consultas con Rajoy en enero de 2016, el monarca discutió con el entonces presidente del gobierno en funciones, ya que el jefe del estado era más partidario de un cambio de gobierno con Sánchez a la cabeza que el mantenimiento de Rajoy en el ejecutivo.

Para terminar tenemos estos once meses desde la moción de censura hasta el día de hoy, periodo en el que ya con Pedro Sánchez en el gobierno se han producido una consecución de humillaciones y cesiones por parte del ejecutivo socialista hacia los independentistas catalanes y hacia los presos de la banda terrorista ETA. Una serie de concesiones en las que el rey no ha intervenido o ha hecho una sóla mención para condenar siquiera la actitud miserable del nuevo gobierno. Curiosamente, los únicos que han puesto el grito en el cielo en los últimos meses han sido Felipe González, Alfonso Guerra y otros miembros de la vieja guardia del PSOE. Gritos en el cielo que se produjeron cuando el gobierno de España anunció que se comprometía a "Estudiar" los 21 puntos de negociaciones que el gobierno catalán de Quim Torra le había propuesto a Sánchez, así como la decisión del gobierno de crear la figura del "Relator/mediador" entre los gobiernos de España y Cataluña cuan conflicto entre dos naciones independientes se tratase. En todos estos meses la figura del rey ha desaparecido por completo y no ha dado muestras de la más mínima desaprobación con respecto a las suicidas políticas del gobierno del PSOE. Y es que en España ya se sabe que "Quien calla, otorga", y en este caso el silencio de Felipe VI supone un silencio cómplice con aquellos que creen que la única solución para España es la reforma constitucional para conducir a nuestro país a un estado federal o confederal. Ya sabemos que los Borbones, con tal de reinar hacen lo que sea, la historia ya nos lo ha demostrado, y esta vez no va a ser una excepción.

Durante estos cinco años resulta curioso cómo la prensa ha ido aflojando sus ataques hacia la monarquía, los cuales comenzaron a recrudecerse tras la crisis de Botswana en abril de 2012. Desde aquel instante, los medios comenzaron a propagar la idea de que la monarquía de Juan Carlos era sinónimo de la corrupción que afectaba a la monarquía española. La prensa ya había dictado sentencia; El juancarlismo había terminado. El entonces monarca era la X del caso Noos. Juan Carlos I era quien había hecho posible los negocios fraudulentos de Iñaki Urdangarín y su hija, la infanta Cristina. Había que acabar con él y pasar página cuanto antes, o en caso contrario la monarquía se iba a la mierda. Casualmente, todo cambia a raíz de la abdicación y la llegada al trono de Felipe VI. Con el nuevo rey, la corrupción era algo del pasado, completamente ajeno al nuevo jefe del estado. Las encuestas que hasta hacía bien poco eran desfavorables a la monarquía, comenzaron a despegar de nuevo en su favor. Cuando en 2016 la infanta Cristina se sienta en el banquillo junto a su marido, Iñaki Urdangarín, toda la prensa intenta apartar a Felipe VI de la imagen bochornosa de una infanta de España acusada de corrupción. ¿Que Felipe recibía a su hermana en Zarzuela durante el juicio? "Son cosas de hermanos, es normal que tengan cosas que hablar y ganas de verse". ¿Que Felipe y Letizia aparecían en los documentos del caso Noos? "Cosas sin importancia, nada que afecte a Felipe, el cual es un tipo límpio, a diferencia de su padre". Ya nada interesaba de la corrupción en la monarquía tras la llegada al trono de Felipe VI. En 2017, con la absolución de la infanta Cristina y la condena de seis años a Urdangarín la prensa es unánime: "Todos somos iguales ante la ley". De nada importa ya que la infanta haya sido descaradamente absuelta y su marido condenado a una pena menor de la que le corresponde. La igualdad ante la ley ha ganado... y con ella la monarquía.

En resumen, considero que estos cinco primeros años de Felipe VI al frente del trono han sido pésimos. No ha sabido estar a la altura de las circunstancias, a excepción del discurso del 3 de octubre y porque era su obligación, ni ha tenido la ocasión de ser aquel monarca que según la prensa nacional era "El mejor preparado de la historia". ¿De qué ha servido tanta preparación durante su periodo como príncipe de Asturias si no tiene ocasión de demostrarlo como rey de España? Una preparación que ni siquiera ha sabido demostrar a la hora de casarse, ya que en estos días vuelve a coger fuerza el rumor de que el divorcio entre Felipe y Letizia Ortiz es inminente. Un divorcio que no pillaría por sorpresa a nadie, ya que todo el mundo sabe del deterioro de la relación entre ambos. Lo que llama la atención es lo que podría ocurrir el día después de ese supuesto anuncio de divorcio. Todo el mundo sabe que Letizia, en el supuesto de divorciarse, no se iba a quedar callada. Alguna que otra declaración suelta de Letizia tras ese supuesto divorcio serían letales para su todavía marido y para la corona, lo cual no creo que sea lo que más le convenga a Felipe en estos momentos. De todas formas, estoy seguro de que si finalmente se produjese ese divorcio, Letizia no hablará jamás. Sabe que el futuro de su hija como futura reina está en juego, y no se pegaría un tiro en su propio pie como hace unos años hizo su sobrino Froilán. De todas formas, habrá que ver si la crisis matrimonial continúa en qué forma afecta al reinado de Felipe VI esta cuestión.

Para terminar diré que aunque este lustro ha sido todo un fracaso a la hora de demostrar la valía y la eficacia de Felipe de Borbón, me atrevería a decir que no me equivoco nada si digo que su hija Leonor será finalmente reina de España dentro de unos años. La prensa ya ensalza la figura de alguien que sólo tiene 14 años pero que ya es para algunos la representación perfecta de todos los dones, al igual que llevan haciendo los últimos cinco años con su padre cuando las noticias del caso Noos ponían en entredicho a la monarquía nuevamente. Creo que con este apoyo entusiasta y vomitivo de la prensa, así como de otros poderes fácticos, la continuidad de la monarquía está asegurada por lo menos durante un par de generaciones más. La idea de una República en España sigue asociada por desgracia con la izquierda, los progres y la persecución de los socialistas contra la otra media España. Nuestro país está condenado a sufrir a los Borbones permanentemente, a pesar de que esta familia haya sido la que más ha luchado junto con la izquierda por hundir a esta gran nación a lo largo de estos siglos. No, puede respirar tranquilo Felipe VI. No va a tener que salir huyendo del país por Cartagena como su bisabuelo, Alfonso XIII, aunque algunos ya lo llevan tiempo apostando. Su continuidad está asegurada para nuestra desgracia, y con ello la descomposición de España, la cual ha entrado ya en su fase final tras las elecciones generales del pasado 28 de abril. Cuando tome posesión nuevamente Pedro Sánchez como presidente del gobierno y comience su segundo mandato, España entrará en una fase de reforma constitucional en la que se pondrá encima de la mesa la cuestión territorial y la apuesta por una España federal o confederal, lo cual llevará a una mayor desigualdad entre las distintas regiones de nuestro país y a su posterior desintegración. España desaparecerá pues, ¿Y los Borbones? Ya se las apañarán para seguir reinando aunque sean sobre las cenizas de lo que quede después. 

miércoles, 8 de mayo de 2019

¿Brexit? Va a ser que no

Después de tres años tras someterse a votación por parte del pueblo británico, su gobierno ha confirmado hoy que Reino Unido se presentará, en contra de lo que en un principio estaba previsto, a las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Por increíble que parezca, el sistema político británico ha vuelto a reírse una vez más de su pueblo tras tres años interminables de continuas intrigas tanto en Westminster como en Bruselas a la hora de decidir qué hacer con la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Una salida que por supuesto se puede decir desde ya que está completamente descartada. ¿A cuento de qué viene presentarse al parlamento europeo para un periodo de cinco años una nación que en teoría va a abandonar la UE dentro de unos meses?

Seamos claro, el Reino Unido no ha tenido, ni tiene ningún interés ni ningún proyecto para abandonar la Unión Europea ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo. Y es que, aunque algunos todavía no se lo crean, lo que ha hecho el gobierno británico es tomarle el pelo de forma constante a sus ciudadanos desde junio de 2016, e incluso me atrevería a decir que desde el momento en el que el ex-primer ministro británico, David Cameron, anunció su intención de celebrar un referéndum sobre la permanencia o no del Reino Unido en Europa.

Lo que hizo Cameron fue una tomadura de pelo a los británicos, aparte de una estrategia (Mal diseñada, por cierto) para ganar tiempo. Al ver cómo los votantes más euroescépticos se pasaban del Partido Conservador al partido euroescéptico Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) y viendo que los laboristas, aun perdiendo las elecciones, podían volver a gobernar mediante pactos postelectorales, Cameron decide convocar un referéndum para la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea si era reelegido en las elecciones generales de 2015. Cameron, seguramente anunció este referéndum confiado en que pegaría un subidón en las encuestas, pero sin obtener mayoría absoluta, lo cual le permitiría volver a gobernar con los liberales de Nick Clegg. ¿Qué ocurre entonces? Pues que se produce lo inesperado: Cameron gana, pero con mayoría absoluta, mientras que los laboristas se hunden. Ante este nuevo e inesperado escenario ¿Qué hacer? Pues seguir para adelante y convocar el referéndum, creyendo que va a ser un paseíllo y que tras ganar el NO todo volverá a su cauce.

Finalmente, el 23 de junio se confirma lo que algunos temían. Los británicos apuestan claramente por el SÍ a salirse de Europa. Cameron anuncia su dimisión ese mismo día y al cabo de un mes es sustituido en Downing Street por su ministra del interior, Theresa May, la cual se convierte desde entonces en la primera ministra que teóricamente conducirá al Reino Unido fuera de la UE. Hay que decir que mejor no se pudo estrenar May en su cargo, ya que en el año 2017, teniendo la mayoría absoluta heredada de Cameron, decidió convocar elecciones generales, perdiendo la mayoría y quedando en una posición absolutamente lamentable ante sus socios europeos a la hora de negociar los acuerdos para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Lo que desde entonces ha ocurrido ya lo sabemos todos: Negociaciones permanentes, paseos de pelotas sobre el tejado del contrario, temor por parte de los dos bandos (Reino Unido - Unión Europea) en quedar como los "Malos de la película", y finalmente, un acuerdo entre el Reino Unido y la UE. Un acuerdo humillante para los británicos que ha supuesto que desde enero de este año, desde Westminster se haya echado para atrás en tres ocasiones el acuerdo alcanzado entre May y los 27 países de la UE, lo cual ha llevado a incumplir el acuerdo de salida de los británicos de las instituciones europeas el pasado 29 de marzo y a posponerse dicha salida hasta el 31 de octubre de este año.

A día de hoy, y a pesar de la prorroga otorgada por Europa, la situación en Londres sigue tan estancada como hace unos meses. El parlamento británico se niega a aprobar un Brexit blando (El acuerdo alcanzado entre May y la UE), pero también se niega a aprobar un Brexit duro (Salida sin acuerdo del Reino Unido de la UE). Se niegan a su vez en apoyar la retirada del artículo 50 del Tratado de Lisboa (Salida de un país miembro de la UE), y se niegan a su vez la posibilidad de celebrar un segundo referéndum. En resumen, el parlamento británico lleva meses tomándole el pelo a sus ciudadanos, ya que no son capaces de decirles que el Brexit ha sido una farsa que ha ido demasiado lejos. Ni desde Londres tienen el más mínimo interés en llevar a cabo una salida que supondría una pérdida muy relevante de ayudas y subvenciones procedentes desde la UE, ni desde Bruselas quieren que se siente un precedente que podría acarrear la salida de más países de ese barco que se desmorona llamado Unión Europea.

Para colmo, la situación en Londres no puede ser más penosa, ya que ante el estrepitoso fracaso que ha cosechado, May se niega a dimitir bajo cualquier posibilidad y se ha atrincherado en Downing Street a la espera de que desde Westminster se apruebe tarde o temprano el acuerdo que en noviembre pasado alcanzó con el resto de los países miembros. Se puede decir pues que May ha antepuesto su permanencia en el gobierno al futuro del país, con lo que supone dejar a Gran Bretaña bajo una situación insostenible que ni siquiera los miembros del Partido Conservador pueden remediar, ya que éstos presentaron una moción de confianza para expulsar a May en diciembre del año pasado, fracasando dicha moción. Ante este escenario, los tories no podrán volver a presentar dicha moción hasta diciembre de este año, fecha en la que en teoría ya tendría que haber salido el país de la UE. La cuestión ahora es, como de forma casi segura se sabe ya que en octubre tampoco se producirá la salida de los británicos, ¿Qué ocurrirá a partir de entonces? Los británicos partidarios del Brexit ya han salido a la calle, con lo que de repetirse la jugada de marzo y prorrogar de nuevo esta incesante agonía, la situación se puede volver más peligrosa en Londres si no hay un acuerdo y se echa a May de la jefatura del gobierno.

Por otra parte, el hecho de que la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, haya anunciado un nuevo referéndum para la independencia antes de 2021 supone otro varapalo para el gobierno británico, el cual creía tener controlada la situación en Escocia tras el referéndum del año 2014 en el que los escoceses votaron NO a la independencia escocesa. Y a no perder de vista la situación en Irlanda del Norte, donde el asesinato de una periodista por parte de la banda terrorista IRA después de más de veinticinco años de tregua vuelven a poner en peligro la situación en dicho territorio y los Acuerdos del Viernes Santo que Tony Blair firmó en 1998. Si el terrorismo en Irlanda vuelve y el independentismo escocés resurge de nuevo, como ya está sucediendo, es más probable que asistamos a la desintegración del Reino Unido antes que a su salida de la Unión Europea.

Por mi parte creo que la mejor solución para el Reino Unido sería la salida urgente de May del gobierno e iniciar unas nuevas negociaciones con la Unión Europea. Personalmente creo que quien mejor reune el perfil para dar la talla ante Europa sería el que fuera alcalde de Londres, Boris Johnson. En lo que respecta a la oposición creo que están más perdidos que la propia May. El líder laborista, Jeremy Corbin, apuesta a regañadientes por un segundo referéndum mientras tiene a su partido levantándose contra él. Todo esto tras presentar una moción de censura contra May, la cual fracasó. En definitiva, la oposición laborista se encuentra más perdida que los propios conservadores a la hora de buscar una salida al proceso, si es que realmente desean buscarla, que personalmente creo que no.

En fin, si la situación en España (La cual ha salido perdiendo en lo que respecta a la cuestión de Gibraltar gracias al miserable gobierno que tenemos) es gravísima, la de los británicos no lo es menos. Con una primera ministra irresponsable y sedienta de poder hasta el punto de anteponer su futuro personal al futuro del país, una oposición que sólo busca llegar cuanto antes al poder sin tener ellos tampoco un plan para el Brexit, una clase política bloqueada, la cual está riéndose descaradamente del pueblo británico, y un resurgimiento del independentismo escocés, así como del independentismo y del terrorismo norirlandés, la situación en el Reino Unido se atisba muy preocupante y peligrosa. Los ingleses están en un callejón sin salida gracias a la vergonzosa gestión de su clase política, la cual con este bloqueo está destruyendo la reputación del sistema parlamentario más importante del mundo. Si finalmente hay Brexit, el terrorismo y el independentismo en Gran Bretaña se recrudecerá, con lo que la desintegración del Reino Unido será, al igual que en España, inminente. Si por el contrario no hay salida de Gran Bretaña de la UE, que creo con toda seguridad que es lo que va a ocurrir, los partidarios del Brexit se sentirán traicionados y saldrán en masa a las calles, con unas consecuencias imprevisibles. Malos tiempos se acercan para la isla Británica de una forma u otra...

lunes, 6 de mayo de 2019

¿Y ahora qué?

Después de una semana desde la victoria del PSOE en las elecciones generales del pasado 28-A, ahora las miradas se vuelven hacia el 26-M, fecha en la que están previstas que se celebren las elecciones autonómicas, municipales y europeas. De momento, todo parece estar exactamente igual que el pasado domingo; El PSOE avisa que su intención es gobernar en solitario, mientras que Pedro Sánchez utiliza la Moncloa como el nuevo cuartel general del PSOE para recibir cuan ronda de consultas del rey al resto de candidatos para conocer la postura de éstos a la hora de votar su investidura, lo cual supone todo un insulto a la sede de la presidencia del gobierno y un desprecio a la independencia de la jefatura del gobierno con respecto a las cuestiones partidistas. Por su parte, desde Podemos se busca a la desesperada un pacto con Sánchez que permita a Iglesias acabar su carrera política como vicepresidente de un gobierno PSOE-Podemos. Por su parte, C's está fingiendo hacerse querer, negándose a pactar nada con el presidente del gobierno en funciones... hasta que pasen las elecciones municipales, claro está. A partir de entonces se abrirán la caja de las negociaciones, si es que éstas no se han abierto ya bajo cuerda vía intervención del tito Soros.

En lo que respecta a VOX, los de Abascal afirman pero sin que les escuche nadie que el resultado electoral ha sido manipulado, algo que yo también creo rotundamente, pero que la formación que lidera Santiago Abascal no se atreve a impugnar directamente los resultados salidos de las elecciones del pasado domingo. En lo que a mí respecta debo añadir que si Abascal decidiese impugnar los resultados, nada sacaría de ahí. Puesto que quien ha decidido manipular los votos lo ha hecho de una forma bastante inteligente, por lo que lo único que conseguirá VOX si decide impugnar, que no lo va a hacer, sería convertirse en el hazmerreir de los progres y los enemigos de España. Pero lo más curioso de todo este escenario postelectoral son los rumores que están circulando sobre la posibilidad de que el PP decida abstenerse en la sesión de investidura de Pedro Sánchez, con el objetivo de que el actual presidente del gobierno no ceda al chantaje de los independentistas ni etarras.

Vamos a ver. Aquí tengo que decir varias cosas, ya que la reacción que produce la noticia no sé todavía si es la de reír o la de llorar. Para empezar, ¿A cuento de qué tiene que abstenerse el PP para permitir la continuidad de Pedro Sánchez como presidente del gobierno? Según algunos, para devolverles el favor al PSOE por la abstención que éstos llevaron a cabo en 2016 permitiendo a Mariano Rajoy seguir gobernando. Seamos serios. El PP ya pagó con creces el favor del PSOE en 2016, al entregar Rajoy el gobierno de España a Sánchez. Ayer mismo escribí largo y tendido sobre el pacto que en mi opinión se produjo entre PSOE y PP que daría como resultado la abstención del PSOE a cambio de la alternancia en el gobierno en 2018. No voy a hacer más hincapié en esto, puesto que ya lo dije ayer todo. Pero debo decir que si todavía en el PP alguien cree de forma estúpida que les deben algo al PSOE es porque son más imbéciles de lo que ya creemos la mayoría de sus ex-votantes. Para empezar, el PP jamás debió pedir la abstención del PSOE en 2016, jamás. Lo suyo hubiese sido acudir a unas terceras elecciones, las cuales hubiesen permitido a Rajoy gobernar de una forma más flexible (Y que conste que yo voté en contra de Rajoy tanto en 2015 como en 2016). Sin embargo prefirieron acudir a la abstención del PSOE, dando como resultado tres años después el panorama que estamos viviendo en estos momentos.

Si Pablo fraCasado decide abstenerse ante Pedro Sánchez, estará dándole alas a aquellos que desde VOX confirman, y con toda la razón del mundo, que el PP representa la "Derechita cobarde", esa afirmación que tanto coraje le produce a Aznar cuando la escucha. Por cierto, cabe decir que según lo que se está hablando, es el propio Aznar el que está presionando a Pablo Casado para que éste dé el paso para abstenerse frente a Sánchez. Vamos a ver, querido José María. Hace un año se hizo pública una sentencia que fue letal para el PP, la cual condenaba al partido y provocó la caída, merecida por cierto, de Rajoy y del PP en el gobierno de España. Casualmente, aunque quien debía asumir responsabilidades políticas era el propio Rajoy, da la casualidad de que el periodo que se juzgó y que se condenó es aquel en el que tú fuiste presidente del PP, por lo que creo que es de recibo que mantengas la boca cerrada y te vayas a tomar viento. Si tu idea es la de marcar la agenda de Casado, como ya intentaste sin éxito con Rajoy, lo que deberías hacer es presentarte como candidato nuevamente a la presidencia del Partido Popular y asumir otra vez el liderazgo de la derecha en España. Si por el contrario lo que deseas es ejercer de José Luis Moreno y que Pablo Casado sea tu Rockefeller, tu muñeco va a durar lo que un caramelo en la puerta de un colegio. El sector progre del PP, con el nacionalista gallego Feijoo a la cabeza, están ya contando los días que faltan para desbancar a tu querida marioneta después de las elecciones del 26-M, por lo que más vale que espabiles si piensas dirigir en la sombra el partido y comiences a tomar decisiones más inteligentes y estratégicas, que ya eres mayorcito y se supone que tienes una experiencia acumulada.

Sobre C's debo decir que es bastante curioso cómo se han dado un pequeño golpe de estado autoproclamándose "Líderes de la oposición". Menudo chiste. Yo reconozco que soy más de letras, y que las matemáticas no son lo mío, pero si las cuentas no me fallan, creo que los de Albert Rivera están a doce escaños para igualar al PP y a algo más de 200.000 votos para alcanzar a los de Pablo Casado, por lo que sigo sin comprender cómo los veletas van anunciando a bombo y platillo ese falso escenario en el cual ellos, y no los populares son la alternativa oficial al desgobierno de Sánchez. Me recuerda un poco a aquel término que se empleó en diciembre, tras las elecciones celebradas aquí en Andalucía. Los veletas anunciaron que ellos eran los "Ganadores morales de las elecciones". Un término que no volví a escuchar nunca más, por cierto. Supongo que alguien les pegaría un toque de atención. En resumen. Los de Rivera anuncian a los cuatro vientos que son algo que no son, y hacen creer a los españoles que representan el verdadero cambio de esta España agonizante que se está descomponiendo por momentos.

Todos sabemos que Rivera acabará pactando con Sánchez, y que el presidente en funciones acudirá corriendo al catalán para que éste le ceda sus votos en la investidura. Y es que seamos claros; Sánchez será un ególatra, un narcisista y un chulo, además de otros calificativos, pero lo que no es de forma segura es gilipollas. Sánchez no se ha jugado el cargo para acabar en el casillero en el que empezó en febrero, que no es otro que seguir gobernando con el apoyo de los independentistas, podemitas y etarras. Sabe que la única salida que le beneficia políticamente es la de un pacto con C's, "Casualmente" la opción en la que los números mejor cuadran en estos resultados. Qué sorpresas nos dá Soros, perdón, la vida, ¿Verdad?. Como ocurre siempre en España, los políticos toman a los ciudadanos por gilipollas (Lo que en realidad somos, para qué engañarnos), y sólo harán públicas sus intenciones de pactar cuando las urnas hayan hablado tras el 26-M. Sólo a partir de entonces se producirá el pacto por el que algunos tanto tiempo llevan soñando, lo cual dejará a Iglesias y compañía sin la posibilidad de formar gobierno con los socialistas. Un escenario que provocará que los podemitas vuelvan a las andadas contra sus hasta ahora socios de gobierno. Personalmente debo decir que yo hubiese preferido (Y prefiero) un gobierno PSOE-Podemos. ¿Por qué? Básicamente porque llegados a este punto deseo ver el mundo arder, y qué mejor forma de que este escenario se produzca que con la formación de un gobierno entre Sánchez e Iglesias. Si los españoles han votado izquierda, izquierda, y de la pura y dura deben tener. No se merecen otra cosa aquellos que han votado por llevar a nuestra nación al suicidio colectivo.

Sobre VOX debo decir que por mucho que ahora se empeñen en decir que en las próximas elecciones van a arrasar, por desgracia temo que los de Abascal están auto-engañándose. Independientemente de si los resultados obtenidos por VOX son falsos o no (Yo insisto en que lo son), la formación conservadora no va a ir a más después de estas elecciones. Quizás consigan rascar algo en las próximas, pero seguirá siendo insuficiente. ¿El motivo? Las ideas de VOX no tiene cabida en la sociedad actual, ni española ni mundial. Hemos llegado a una situación en la cual para nuestra desgracia, los valores tradicionales han sido aniquilados. Unos valores que son los que VOX representan y que por ello no pueden ser aceptados en esta sociedad fascista-progresista, en donde Dios, la familia, la nación, el orden, la ley, la justicia, etc, no tienen cabida en nuestros días en beneficio de unas ideas totalitarias y destructivas para nuestro modelo de convivencia social. La derecha conservadora no tiene pues cabida en este escenario progresista, por ello es por lo que VOX molesta y será aniquilado poco a poco con la ayuda de los medios de descomunicación. De hecho, aun con sus contras, el PP de hace unos años que aún representaba ciertos valores conservadores se fue descomponiendo poco a poco a raíz del 11-M y gracias a la gestión de Rajoy, hasta convertirse a día de hoy en un partido progre en donde los valores tradicionales asquean como mínimo dentro de la formación que ahora lidera Casado. No, para nuestra desgracia el conservadurismo ya no existe ni puede existir en este mundo progresista. Por ello el PP ha sido despellejado ideológicamente durante todos estos años, y lo seguirán haciendo hasta matarlo políticamente, mientras que VOX será destruido de forma fulminante por las fake-news y los "Cachorros" de Soros. La única derecha que sí es aceptada a día de hoy es la progresista, la liberal. Aquella que acepta el Nuevo Orden Mundial, que abraza y comparte las ideología totalitarias actuales de la izquierda, y esa es la derecha que representan Ciudadanos y Albert Rivera.

Sobre Pablo Iglesias debo decir que es curioso cómo de querer "Asaltar los cielos" se ha conformado ya con pedir un trozo de pastel con tal de seguir chupando del bote. Sólo hay que ver cómo en su comparecencia en la rueda de prensa tras conocerse los resultados electorales afirmó que "Los escaños nos dan justo para lo que queríamos: Frenar a la derecha y pactar un gobierno con el PSOE". Lo dice aquel que hace cinco años iba por las televisiones pregonando aquello de "PPSOE" "La casta" y todo lo demás que ya conocemos. Como ya he dicho antes, la ambición de Iglesias ya sólo se resume a asaltar la sala de prensa de la Moncloa y ejercer de portavoz del futuro gobierno de Sánchez. Sabe que sus discursos anticasta y sus mareas, oleadas, levantes, etc ya no dan más de sí. Su tiempo político acabó, y él lo sabe perfectamente. Su cometido fue el de llevar de nuevo al PSOE al gobierno. Su misión era hacerlo en 2016 y desobedeció al creer en el sorpasso frente a los socialistas que nunca se produjo. Con el apoyo a la moción de censura el año pasado, la carrera política del marques de Galapagar se terminó definitivamente. Eso sí, Iglesias, como leal servidor a Sánchez en dicha causa ahora desea ser recompensado por sus servicios en la moción de censura. En junio de 2018 no podía exigir nada, puesto que lo único que se buscaba era mandar al paro a Mariano y a todo su séquito, pero ahora, tras los resultados obtenidos por Sánchez, el "Coletas" cree que ha llegado el momento de que el presidente del gobierno en funciones le recompense y de forma muy generosa, ya que él cree que sin su apoyo, Sánchez jamás habría llegado a la Moncloa, por lo que ahora espera sacar buena tajada de aquello que por las circunstancias no pudo hacer en junio del año pasado. Lo gracioso está en que Pedro ya no quiere a Pablo como su compañero de viaje ni como su recadero a las cárceles catalanas para que los independentistas apoyasen sus presupuestos. Ahora Sánchez cree que ha llegado el turno de Alberto Carlos, Ines y compañía, por lo que Iglesias y Montero se tendrán que conformar con la oposición y con su palacete en Galapagar. Quizás con esto, a Pablo se le encienda nuevamente su vena revolucionaria y exija rodear de nuevo el congreso hasta que Sánchez le nombre vicepresidente. La cuestión está en que para conseguir sus objetivos tendrá que hacer acampada sine die en la Carrera de San Jerónimo para que su amigo Sánchez lo escuche, y ni aún así. Esto es lo que trae consigo ser un kleenex en la política y no enterarte de ello...

Por último y para terminar me queda nuestro "Querido" presidente. Ese que ha sido reelegido con los votos de los jóvenes, y no tan jóvenes, que simpatizan con el terrorismo y que son actualmente la nueva generación de fascistas del siglo XXI. De Sánchez poco tengo que decir que no haya dicho ya sobre él. Estoy seguro de que a finales de verano será investido nuevamente como presidente, dando comienzo a su segundo mandato. Un segundo mandato que intuyo que no será el último. En esta España enferma de sí misma y de su historia, estoy convencido que apostará nuevamente por el actual presidente del gobierno, aunque éste se lleve al país por delante de aquí al 2023. El bloque de derechas no suma, y aunque sumen después de las próximas elecciones, es misión casi imposible que puedan formar gobierno. El PSOE volvió hace un año para quedarse, y Sánchez está dispuesto a todo con tal de permanecer en el gobierno, mínimo hasta el año 2030, como aseguró hace unos meses. Nos quedan pues unos años bastante moviditos en nuestro país y lo peor es que no podemos hacer nada para impedirlo. España se encuentra en estos momentos sumida en un sistema unipartidista, en el cual el partido principal de la izquierda tiene en su control todas las instituciones del estado, sin posibilidad alguna de que los partidos que ofrecen una alternancia política estén en condiciones para ofrecer una garantía de cambio que ponga fin a este gobierno miserable, nacido gracias al apoyo de los enemigos de España. Nuestro país no tiene pues nada que envidiarle a Venezuela, aunque eso sí. A diferencia de lo que la derecha española cree, tanto lo que los españoles como los venezolanos están padeciendo ahora es gracias a la colaboración tanto activa como pasiva de sus ciudadanos, por lo tanto aquí todo el mundo debe asumir las consecuencias de lo que permite. Por eso España se merecerá todo lo que le ocurra a partir de ahora con el desgobierno totalitario que nos espera...

Las elecciones del próximo 26 de mayo volverán a darle la victoria al bloque de la izquierda, con lo que el PSOE volverá a recuperar gobiernos tanto autonómicos como locales. Sánchez verá con esta segunda vuelta electoral afianzado definitivamente su liderazgo en el PSOE y reeditará el "Pacto del abrazo" de 2016 con Rivera. Otra cosa es lo que venga después de eso (La crisis económica que se avecina, el déficit público, los recortes sociales, el paro, etc). De momento estamos exactamente igual que en mayo de 2008, con un gobierno socialista recién reelegido y con una crisis económica a punto de estallar, la cual se llevará lo poco que queda del país en términos laborales. La cuestión que hay que plantearse ahora es: En 1993, tras las últimas elecciones generales que ganó Felipe González en mitad de la crisis económica de los 90, teníamos a Aznar como alternativa segura al PSOE. En 2008, tras las últimas elecciones generales que ganó Zapatero, con la crisis económica a punto de estallar, teníamos a Rajoy como alternativa segura a los socialistas. En 2019, con una nueva crisis económica mundial más letal y determinante para el futuro de la humanidad que la vivida en estos diez años pasados (Que ya es decir), las elecciones generales del pasado domingo dieron la victoria a Sánchez, con lo que la pregunta en cuestión es: ¿A quién tenemos ahora como alternativa? A la nada. No existe alternativa ninguna al PSOE de Pedro Sánchez. Y eso es igual o más preocupante aún que el desastre de gobierno que va a realizar...

domingo, 5 de mayo de 2019

Un año de la moción pactada

Dentro de escasas semanas se cumplirá el primer aniversario del cambio de gobierno que se produjo en junio del año pasado, que tuvo como consecuencia la salida de Mariano Rajoy y del Partido Popular del gobierno de España, y la llegada de Pedro Sánchez y del PSOE al ejecutivo nacional. Hace ya unos meses escribí una teoría acerca del porqué se pudo efectuar sin ningún obstáculo el cambio de gobierno a través de la moción de censura, pero no me extendí de la forma en la que sí voy a hacerlo esta noche.

Muchos españoles siguen preguntándose a día de hoy por qué Mariano Rajoy no dimitió antes o durante la moción de censura y evitó de esta forma no su salida, la cual estaba ya sentenciada, sino la salida del Partido Popular del gobierno de España. En vez de presentar su dimisión, el entonces jefe del gobierno optó por atrincherarse en la Moncloa y dejar que fuese el congreso el encargado de sacarlo de la presidencia del gobierno. Ante la pregunta, ¿Por qué Rajoy no dimitió? He aquí mi teoría que ya expuse hace unos meses y que ahora vuelvo a escribir aunque con más profundidad.

Según mi teoría, todo tiene su origen en el convulso mes de octubre de 2016. Todos sabemos lo que ocurrió aquel mes: El 1 de octubre estalla la crisis del PSOE y Pedro Sánchez es obligado a dimitir ante la negativa de éste por abstenerse frente a Rajoy en su nueva sesión de investidura. Con su dimisión se pone en marcha la gestora, la cual estuvo presidida por el presidente de Asturias, Javier Fernández. Tras la salida de Sánchez de la secretaría general del PSOE, la gestora comienza a mover los hilos para abstenerse en la sesión de investidura de Rajoy, todo esto con el apoyo de la entonces presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y del ex-presidente del gobierno, Felipe González y la denominada "Vieja guardia". Tras el bochornoso y tenso comité federal del PSOE, todo el mundo tanto dentro como fuera del partido socialista daban por muerto políticamente a Pedro Sánchez y apostaban porque Susana Díaz fuese proclamada en unos meses como la nueva líder del PSOE. Aquí es donde, en mi opinión se produce el origen del pacto que tendría su desenlace en junio de 2018.

En mi opinión, durante los días que transcurren desde la caída de Sánchez hasta la proclamación de Rajoy como nuevo presidente del gobierno se producen diversos contactos entre los socialistas y los populares para que éstos puedan abstenerse en la investidura del entonces presidente del gobierno en funciones. Ante una decisión tan trascendental para el PSOE que podría llevarse al partido por delante y con la idea casi segura de que Susana Díaz cruzaría en breve Despeñaperros para aterrizar en Ferraz, el nucleo duro del PSOE llega a un acuerdo con el gobierno de Rajoy y la dirección del PP: Apoyar a Mariano Rajoy a través de la abstención en la investidura a cambio de que el PP permitiese la llegada del PSOE a la Moncloa a mitad de legislatura. La abstención a cambio de, valga la redundancia, un cambio de gobierno, el cual estaría presidido por Susana Díaz, que era en aquel entonces la baronesa del PSOE que más apoyaba la idea de dejar gobernar al PP a través de la abstención.

Cabe añadir que el propio Mariano Rajoy tenía buena sintonía con Susana Díaz, mucho mejor que con Pedro Sánchez, lo cual hizo en mi opinión que Rajoy accediera sin resignación a este acuerdo. Rajoy sabía que Sánchez estaba llevando al PSOE hacia su disolución como consecuencia de su irresponsable gestión al frente del partido, y con este pretexto, unido al perfil político de Díaz, mucho más "Moderada" y "Dialogante" que Sánchez provocaba que Rajoy sintiese más respeto y afecto por la andaluza que por el madrileño. Por otra parte, tanto Rajoy como la gestora del PSOE son conscientes de que el bipartidismo en España está herido de muerte. Jamás se volverá a producir un cambio de gobierno dentro del bipartidismo a través de las urnas. El hundimiento del PSOE tras la desastroza gestión de Zapatero, los años de travesía en el desierto de la oposición de los socialistas, así como los sucesos del 1 de octubre en Ferraz provocan que el PSOE se hunda cada vez más en las encuestas y sea ya misión imposible que el partido que fundase Pablo Iglesias en 1879 pudiese volver algún día al gobierno a través de las urnas, pero no a través del mecanismo de la moción de censura. Es por ello por lo que Rajoy, basándose en su tradicionalismo, decide aceptar el acuerdo ofrecido por los socialistas, sabiendo él que de esta forma el bipartidismo seguirá fuerte y catapultará de nuevo a los socialistas, aunque ello conlleve que los suyos vuelvan a la oposición durante unos años. 

Esta es la regla esencial que todo aquel que apueste por el bipartidismo debe conocer: "Quítate tú, que me pongo yo". En 2018 el PP estaría ya gobernando durante siete años. Un periodo más que suficiente para que Rajoy aceptase que era el momento de dar paso a un PSOE ya renovado con Susana Díaz. De esta forma ambas partes cumplían su parte: Dos años para cada partido. 2016-2018 para el PP, 2018-2010 para el PSOE. También de esta forma se entiende la negatividad de Rajoy ante las voces que le pedían que no aceptase ir a una nueva sesión de investidura y acudiese de nuevo a las urnas. No se podía hacer. Los "Poderes fácticos" ya habían anunciado que unas terceras elecciones consecutivas serían letales para el sistema político en España, y dañarían aún más la imagen de la corona. Pero sobre todo no se podía ir de nuevo a las urnas porque Rajoy ya había pactado con el PSOE y no estaba dispuesto a que unas terceras elecciones se llevase por delante a todo el sistema constitucional, aunque dichas elecciones le beneficiasen en votos y escaños como las encuestas pronosticaban. No, ya estaba todo hablado y pactado, y sólo quedaba poner fecha a la investidura, la cual se fijó para finales de octubre, saliendo Rajoy investido con la abstención del PSOE. La primera parte del acuerdo se había cumplido.

Por aquel entonces, los populares ya estaban inmersos en los juicios relacionados con el caso Gurtel, por lo que éstos sabían ya que la sentencia sobre este caso saldría más o menos durante el año 2018, lo cual coincidiría con el momento del cambio de gobierno previsto, por lo que la excusa de la sentencia para llevar a cabo la moción de censura vendría "Al pelo" para poder efectuar el inicio para el traspaso de poderes.

Durante el año 2017, todo parece ir sobre la marcha hasta que se produce algo con lo que nadie contaba. Pedro Sánchez decide volver y presentarse para las primarias convocadas tras su destitución como secretario general del PSOE. Sánchez, que en ese momento tiene a la militancia a su favor pero al aparato del PSOE en contra, tiene todas las de perder, ya que el partido apoyaba a la candidata oficial; Susana Díaz. Finalmente, y tras una campaña a cara de perro entre ambos se produce lo que no estaba previsto en el guión: Sánchez gana las primarias y recupera la secretaría general del PSOE en mayo de 2017. Tras este vuelco en los acontecimientos, el guión continúa, pero los actores cambian. Rajoy aceptaba el cambio de gobierno, pero con un PSOE liderado por Susana Díaz, no por Pedro Sánchez. Aún así lo acordado, acordado estaba, y Rajoy no estaba dispuesto a enredar aún más la situación, sabiendo lo que meses después se iba a avecinar en Cataluña. No estaba dispuesto a liarla, como ya hizo junto con Sánchez en 2016, la situación a nivel nacional. Estaba dispuesto a cumplir lo acordado y a llevar a cabo un cambio de gobierno, aunque las caras habían cambiado y con ello el escenario. Por ello, tras el triunfo de Sánchez se produce durante un año un periodo tranquilo y distendido entre el presidente del gobierno y el líder de la oposición. Sánchez ya estaría al tanto del acuerdo, y por eso le convenía llevarse bien con Rajoy durante su último año en la presidencia. También ante el otoño caliente que se acercaba era preciso dar la imagen de "Hombre de Estado", y ésta era la ocasión de hacérselo creer a Rajoy.

Finalmente, tras un año desde su regreso y con España sumida en el caos y la confusión por el escenario postgolpista vivido en Cataluña en octubre de 2017, la fuga constante de los políticos catalanes y la instauración de un 155 light llevado a cabo por Rajoy y apoyado por Sánchez y Albert Rivera, se produce la sentencia del caso Gurtel el 24 de mayo, la cual es devastadora para el partido y especialmente para el propio Mariano Rajoy, cuya credibilidad es puesta en tela de juicio en la propia sentencia. Ante esto comienzan los rumores de una posible convocatoria anticipada de las elecciones por parte de Rajoy para el día siguiente. Quizás por miedo a que Rajoy no cumpliese con lo acordado, Sánchez decide a primera hora de la mañana y sin contar con la comisión ejecutiva del PSOE registrar la moción de censura el mismo día 25, evitando con ello que Rajoy pudiese salir del paso acudiendo a las urnas.

Basándome en mi teoría estoy plenamente convencido de que Rajoy no estaba por la labor de convocar elecciones generales en ningún momento. Había aprendido la lección de 2016 y sabía que España no podía estar varios meses más con un gobierno en funciones y bajo un escenario continuo de inestabilidad política, el cual ya era suficientemente grave tras los sucesos vividos en Cataluña. Estaba dispuesto a cumplir lo acordado y a efectuar de forma rápida y sin obstáculos el cambio de gobierno. De hecho, tras el golpe de estado en Cataluña, la actitud de Rajoy era ya la de un hombre ajeno a todo. Consciente de que su tiempo había acabado y que el escenario posterior al golpe ya no podía ni debía ser liderado por él, sino por otra generación nueva que diese paso a una nueva etapa. De esta forma se entiende que Rajoy diese la orden a Ana Pastor (Vulnerando con ello el principio de separación de poderes) de que el debate de la moción de censura se produjese cuanto antes. El todavía presidente del gobierno quería pasar página cuanto antes y realizar el traspaso de poderes de una forma rápida y sin inconvenientes.

De esta forma se realiza con la mayor brevedad posible el debate de la moción de censura. Sánchez expone su programa y Rajoy le replica. Toda una actuación sublime de una obra de teatro con su correspondiente guión. Tras anunciar el PNV de forma pública ese mismo día que apoyarían la moción (Rajoy ya lo sabía desde hacía varios días), el jefe del gobierno se va al mediodía a un conocido restaurante madrileño con su nucleo duro en el gobierno y en el partido, no saliendo de el hasta por la noche. Durante todas estas horas se producen interminables rumores que hacen creer que Rajoy presentaría su dimisión a cambio de salvar al PP de perder el gobierno. Todo lo contrario. Rajoy no estaba dispuesto a incumplir lo acordado dos años antes. Sabe que esta es la única oportunidad de que el bipartidismo vuelva a resurgir. Si hubiese convocado elecciones generales la semana anterior, hubiese servido en bandeja a Albert Rivera y a C's el gobierno de España, algo a lo que Rajoy no estaba dispuesto bajo ningún concepto. Mariano es un tipo que cree en el bipartidismo como mejor sistema de gobierno en una monarquía parlamentaria, y no estaba dispuesto a que C's echase por tierra los 40 años de turnismo político entre PSOE y PP. 

Tampoco está dispuesto bajo ningún concepto a presentar su dimisión, lo cual le daría la posibilidad de o bien mantenerse en funciones durante unas semanas o meses más, o dejar la presidencia ese mismo día bajo el mando de Soraya Saénz de Santamaría (Verdadera promotora de los rumores de la dimisión de Rajoy) hasta la formación de un nuevo gobierno. Sabe que presentando su dimisión incumpliría el acuerdo y abriría un nuevo frente de inestabilidad política en España, sumada a la ya grave crisis de inestabilidad producida por Cataluña. La idea de la dimisión, independientemente de que él se mantuviese en funciones o dejase ese mismo día la presidencia a Soraya, podría llevar emparejada que los podemitas, los independentistas o los vascos se echasen atrás a la hora de apoyar a Sánchez en una futura sesión de investidura de Pedro Sánchez, e impediría a su vez que un nuevo miembro del PP pudiese formar gobierno debido a la suma del bloque de la izquierda, los independentistas y los etarras, con lo que de nuevo se abriría el periodo de inestabilidad política de 2016, algo a lo que Rajoy no está dispuesto, y más sabiendo que el horizonte económico que se avecina no es bueno para España ni para nadie, y que es necesario un gobierno en plenitud de sus funciones para llevar a cabo las reformas que el país necesita.

Ante esta situación, Rajoy decide mantenerse en el cargo y dejar que el traspaso de poderes se produzca con éxito. El 1 de junio de 2018, Rajoy acude al congreso para despedirse de la nación y minutos después, Pedro Sánchez es investido como nuevo presidente del gobierno, siendo destituido Mariano Rajoy como jefe del gobierno por el congreso de los diputados. Finalmente, al día siguiente se culminaría el traspaso de poderes. Pedro Sánchez acude a Zarzuela a tomar posesión del cargo ante la presencia de Rajoy, que acude a su último acto como presidente saliente. De esta forma se culmina uno de los traspasos de poderes más polémicos e históricos de los cuarenta años de sistema constitucional en España. Un traspaso de poder que ha dado como resultado que el PSOE de Pedro Sánchez obtuviese el pasado día 28 de abril una victoria holgada aunque minoritaria sobre el resto de las formaciones políticas. La consecuencia política de la moción de censura ha sido sin duda alguna el relanzamiento de un PSOE que hasta hace un año estaba en proceso de descomposición, y que gracias a la vuelta al poder de los socialistas ha provocado que ahora sean primera fuerza política en España por primera vez desde hace once años.

En lo que respecta al PP, el escenario actual surgido de la moción de censura no le es tan favorable. La aparición de VOX y la subida de C's ha provocado que el partido que en 1977 fundase Manuel Fraga se vea en uno de los peores escenarios desde hace cuarenta años. Con una pérdida de votos de casi 70 diputados, el partido que de momento lidera Pablo Casado tiene que hacer frente dentro de escasas semanas a la segunda prueba de fuego, la cual tampoco le son favorables a los populares: Las elecciones municipales, autonómicas y europeas. Por ironías de la vida, esta situación tan pésima para el PP tiene un claro responsable: Mariano Rajoy Brey, el cual decidió poner punto final a su presidencia apostando por su salida del poder vía moción de censura, con el objetivo de relanzar al bipartidismo, pero sin caer en la cuenta que su partido se vería más perjudicado de lo que él creería, o quizás sí.

Todo lo que he escrito en esta entrada en por supuesto una teoría mía, la cual creo que está bien sustentada si nos atenemos a los acontecimientos previos a la moción de censura. Como dato curioso cabe mencionar el hecho de que un mes antes de abandonar Rajoy la Moncloa, sus hijos ya se habían trasladado junto con todas sus pertenencias a su chalet familiar, supuestamente para "Estudiar mejor", según se desveló a los medios en su día.

Sea como fuese, está claro que Mariano Rajoy sabía lo que se avecinaría si permitía que la moción de censura triunfase, pero él tenía que cumplir lo pactado en octubre de 2016 con los socialistas. Sabía de antemano que la única forma desde 2015 para llevar a cabo un cambio de gobierno en España pasaba por las mociones de censura o los pactos postelectorales, no por la vía de las urnas como hasta ahora había ocurrido. Por ello, aún sabiendo lo que estaba haciendo como punto y final de su presidencia, dejó que se consumase aquello por lo que él había dado su aprobación en su momento, y que, quién sabe, quizás creyó que podría funcionarle a su partido y a sus sucesores en el futuro pero de forma inversa. Quizás en ese pacto se acordase también repetir esa "Jugada" cuando las circunstancias así lo exigiesen en favor del bipartidismo. Sólo el desarrollo de los acontecimientos nos lo dirá. De momento queda PSOE hasta, mínimo, el año 2023. Después de eso, ya se verá.