martes, 10 de diciembre de 2024

Putin: El zar ruso del siglo XXI


A finales de este año, concretamente el mismo día 31 de diciembre (Día de Nochevieja), se conmemora un cuarto de siglo de la llegada de uno de los personajes más relevantes y controvertidos de lo que llevamos de siglo XXI. Me refiero al presidente de Rusia, Vladímir Putin. Un tipo que desde que asumiera el poder el último día de 1999, no ha abandonado el poder en ningún momento en estos veinticinco años de gobierno del que se podría considerar a todos los efectos como el zar ruso de nuestros tiempos. 

Vladímir Putin, un ex agente de la KGB, consiguió a finales de 1999 suceder a un tipo mediocre, corrupto y alcohólico como Boris Yeltsin al frente de los destinos de Rusia. Una Rusia que no estaba en aquel momento en sus mejores horas tras los continuos escandalos que salpicaban a Yeltsin, además del convulso escenario en el que se encontraba el país justo ocho años después de la caída de Mijaíl Gorbachov y de la Unión Soviética en 1991. Rusia parecía estar en shock después de aquellos acontecimientos que supusieron el fin de una Guerra Fría que había durado casi cincuenta años. 

Con la decisión de Yeltsin de dimitir en 1999, designando a su vez a su por entonces primer ministro, Vladímir Putin, como su sucesor, se abría así un nuevo e incierto escenario geopolítico que nadie sabía cómo iba a desarrollarse ni a concluir. Veinticinco años después, Putin no solo ha reparado los graves errores de sus predecesores, sino que ha devuelto a Rusia a uno de sus mayores momentos de esplendor y grandeza. Y es que lo que ahora vemos de la actual Rusia de Putin es practicamente la vuelta de lo que en su día fue el Imperio Ruso de los zares y de los Romanovs. Un Imperio que acabó en 1917 con la caída del zar Nicolás II, pero que a medida que ha ido avanzando la presidencia de Putin, ha vuelto a resurgir de sus viejas cenizas hasta convertirse en un Imperio de facto, con un zar sin corona. 

Obviamente, nada es de color de rosas. Putin ha devuelto el esplendor y la grandeza a Rusia, pero a cambio de convertir el país más extenso del mundo en una autarquía donde el presidente es quien ejerce todos los poderes dentro de un sistema de República semipresidencial en el que teóricamente el primer ministro se ocupa de los asuntos domésticos, mientras que el presidente dirige la política exterior y la defensa del país. Un sistema, el de la República semipresidencial, que es exacto al que tiene Francia y que yo personalmente considero el mejor, aunque en estos momentos Francia esté en una crisis política bastante considerable. 

Pero por supuesto, en el caso de Putin, Rusia no es en la práctica una República semipresidencial ni existen división de poderes, ya que el primer ministro no es quien realmente dirige la política nacional, sino también el propio presidente. Aunque oficialmente las funciones están específicamente diferenciadas según la Constitución rusa, en la Rusia de Putin las cosas funcionan de otra manera (O a su manera, mejor dicho). El líder ruso es pues quien realmente dirige tanto la política nacional como la internacional de su país. 

Buena prueba de ello fue lo sucedido en 2008, donde Putin, al verse obligado a abandonar la presidencia como consecuencia de la expiración de su mandato en mayo de ese mismo año, designó como su sucesor a su delfín político, Dimitriv Medvédev, con la intención de que éste, una vez elegido presidente, lo nombrase primer ministro, escenario que finalmente se produjo. De esta forma, aunque oficialmente el presidente fue Medvédev desde 2008 hasta 2012, en la practica era realmente Putin quien ejercía de presidente en la sombra mientras se reformaba la Constitución de forma que pudiese volver nuevamente al Kremlin tras cuatro años gobernando como primer ministro. Escenario que se produjo cuatro años después. 

Desde que en 2012 Putin volviese de nuevo a la presidencia, el escenario tanto nacional como internacional ha cambiado bruscamente. En Rusia cada vez han sido más las voces que han surgido cuando se ha hablado de amaño en las sucesivas elecciones que se han ido celebrando y que siempre han dado la victoria al partido del presidente, quedando relegada la oposición a mera figura decorativa sin capacidad para hacer frente al todopoderoso inquilino del Kremlin. Pero mientras la oposición cada vez ha alzado más la voz ante un Putin que, como si de un Romanov se tratase, se ha convertido en autócrata de todas las Rusias sin nadie que pueda hacerle frente, en el terreno internacional se produjo en 2022 el factor decisivo por el que sin duda se recordará la presidencia de Putin: la guerra de Ucrania. 

Una guerra cuyas raíces no surgen de la noche a la mañana, sino que nacen especialmente tras la polémica anexión de Crimea por parte de Rusia en el año 2014. Este hecho provocó una escalada de conflicto entre Rusia y Ucrania, la cual acabó estallando definitivamente en febrero de 2022, con la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Es entonces cuando comienza una guerra sin fin que cada vez amenaza con más fuerza a extenderse hacia el resto de Europa, pudiendo ser el inicio de una cada vez más mencionada III Guerra Mundial.

Una escalada del conflicto bélico que de estallar no sería precisamente por parte de Putin, sino por parte de un tipo criminal, corrupto y sin escrúpulos, el cual está haciendo continuos llamamientos a Estados Unidos, a la OTAN y a los países europeos para que éstos se impliquen completamente en una guerra a la cual somos ajenos todos. Me refiero, obviamente, al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Un actor que ha hecho de la guerra, de la muerte y del sufrimiento de los civiles y militares su propio negocio, con el cual se está enriqueciendo ilícitamente mientras solicita constantemente a EEUU y a los países europeos (Incluida España), más armamento y financiación para hacer frente al conflicto bélico. 

Es un hecho que Rusia está ganando esta guerra, y que el conflicto de Ucrania es algo que va más allá del enfrentamiento entre estos dos países. Y es un hecho también que, a pesar de gobernar Rusia bajo un régimen autocrático, el país más extenso del mundo no deja de ser el último bastión que se aferra a los valores tradicionales y cristianos de Occidente. Unos valores que ciertas élites están destruyendo de forma planificada por todos los países de nuestro entorno, salvo en el país ortodoxo. Y es que Rusia es un actor decisivo en el escenario geopolítico mundial, por lo que la caída de Putin y la entrada de un gobierno más próximo a EEUU y a los intereses globalistas no deja de ser un deseo ferviente para muchos, los cuales desean integrar a Rusia a ese globalismo y a esa agenda woke al que hasta ahora, y muy acertadamente, se ha resistido Putin a adherirse. 

Putin no es un santo, ni muchísimo menos. Pero es probablemente el último elemento decisivo que puede hacer frente a aquellos que defienden los intereses globalistas y a la implantación de su agenda, al menos en su territorio. No es que confíe en Putin, pero creo que en medio de este caos es el único que aún defiende y protege férreamente en su territorio unos valores que en el resto de Occidente ya hemos perdido definitivamente, y sin haber luchado nosotros si quiera por conservarlos. Rusia, en ese sentido, puede dormir tranquila, ya que mientras viva Putin, los intereses globalistas y la implantación de la agenda woke no tendrán nada que hacer en Moscú. 

De momento ya hay quienes hablan de un posible final definitivo de la guerra de Ucrania tras la próxima toma de posesión de Donald Trump en enero del año que viene. Veremos a ver cuál es el desenlace de todo esto, aunque como he dicho anteriormente, no confío en nadie, ni mucho menos en un tipo como Putin. Aun así, parece que el desenlace de este conflicto se va viendo poco a poco, a pesar de los intentos de Joe Biden y los demócratas de hacer estallar por los aires la situación antes de que Trump vuelva a la Casa Blanca. Lo hemos visto hace unos días con la autorización de Biden a Zelenski para que el presidente ucraniano pueda atacar con armamento estadounidense territorio ruso, y lo seguiremos viendo de aquí al 20 de enero del 2025. 

En estos veinticinco años de "reinado" de Putin, el denominado zar ruso del siglo XXI ha conocido a cinco presidentes estadounidenses: Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden. Ninguno de ellos lograron tumbarlo. Ni siquiera la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien aseguraba en privado allá por el 2016 que iba a ir a por todas contra Putin si finalmente salía elegida presidenta en las elecciones presidenciales de aquel año. Como todos sabemos, Trump consiguió contra todo pronóstico ganar aquellas elecciones y llegar al Despacho Oval, echando por tierra los planes de Clinton para derrocar a su viejo enemigo ruso y ex espía de la KGB. 

Un suceso que en términos geopolíticos no pasó desapercibido, ya que fueron muchas las voces, y aun lo siguen siendo, quienes alegaron que Putin había interferido en dichas elecciones con el fin de frenar la llegada de Clinton y de aupar a Trump. Puede que sea verdad, o puede que no, no lo sé. Realmente no creo que nunca sepamos qué ocurrió. Lo cierto y verdad es que, para satisfacción de todos (Con la excepción de los demócratas y de los progres a nivel mundial), Clinton no llegó a la presidencia y el mundo se libró de conocer lo que seguramene hubiese sido una nueva "Primavera Árabe" en Moscú, y quién sabe si un escenario posterior de consecuencias más graves. 

De momento, y tras veinticinco años gobernando, (La primera vez entre 1999 y 2008, y la segunda desde 2012 hasta la actualidad, con su mandato como primer ministro de por medio entre 2008 y 2012) Putin sigue gobernando con mano de hierro los destinos de Rusia sin intención alguna de dejar el poder. Tras su victoria en las últimas elecciones de este año, Putin tiene ante sí un quinto mandato que se extenderá hasta 2030. Estaríamos hablando ya de más de treinta años al frente del Kremlin, lo cual es un tiempo más que excesivo para alguien que lleva desde los cuarenta y siete años al frente de una de las mayores superpotencias mundiales y que, en caso de vivir en 2030, estaría ya rozando los ochenta años. 

Serían ya muchos años gobernando, pero también es verdad que la alternativa que hay a Putin o bien no existe, o bien es incluso peor a lo que ya hay, que no es poco. A fin de cuentas, Putin es, como ya he dicho, el último elemento que hace que Rusia no caiga en la decadencia que ya padecemos el resto de Occidente, con lo que su presencia, en cierta forma, es un respiro para aquellos que no desean que la decadencia moral, social y cultural que ya se vive en el resto del mundo occidental llegue hasta Moscú. 

Dicho esto cabe preguntarse: ¿Es Putin un santo? Por supuesto que no. La eliminación sospechosa de muchos de sus opositores y la guerra de Ucrania, entre otras cosas, así lo demuestran. ¿Es un villano? Por supuesto. Todo aquel que ostenta el poder lo es, en mayor o menor medida. La cuestión es que Putin es el menor de los males, y sobre todo, es un defensor de los valores tradicionales de Occidente; y eso, en el mundo que vivimos actualmente, es un factor positivo a tener muy en cuenta. Mientras viva Putin, Rusia seguirá estando protegida frente a los intereses extranjeros, e incluso nacionales, que desean la decandencia del país ortodoxo en favor del globalismo internacional. 

Mientras viva Putin, Rusia seguirá manteniendo la grandeza imperial e identidad nacional que el actual mandatario le ha devuelto. Mientras viva Putin, Rusia seguirá pues a la cabeza de una de las mayores economías del mundo. Y todo ello, no es poco dentro de este escenario de nueva Guerra Fría en el que nos encontramos. La cuestión es: ¿Después de Putin, qué? Eso ya forma parte de otra historia que se verá dentro de unos años, pero que todo augura que no tendrá una respuesta muy positiva, a menos que Putin, antes de irse, lo deje todo "Atado y bien atado". 

sábado, 7 de diciembre de 2024

Se están riendo de nosotros


Hace una semana se ha celebrado aquí en Sevilla el Congreso Federal del PSOE, donde Pedro Sánchez ha vuelto a ser reelegido secretario general de los socialistas de forma clamorosa, con la intención, según él, de gobernar mínimo otros siete años más para que "la izquierda salve a la humanidad de las derechas". Unas surrealistas declaraciones que me llevan a las siguientes conclusiones. La primera es que, para Sánchez, todo aquel que no sea de izquierdas no es humano, lo cual me lleva a la profunda reflexión de preguntarme qué soy yo realmente: ¿Un reptiliano? ¿Un anunnaki? Todo un enigma el que ha abierto este sujeto entre todos aquellos que no comulgamos con sus dogmas cuasi religiosos. 

Dejando a un lado la ironía, que quizás sea lo único que nos queda en este escenario decadente, la segunda conclusión es que Sánchez ya no se erige solo como líder único, total e indiscutible de la nación española, sino como una especie de mesías que espera salvar, no ya a España, sino al mundo del peligro que suponen, según él, las derechas. Llegados a este punto creo, y lo digo completamente en serio, que en un país medianamente serio, este tipo no pasaría los controles médicos para dirigir un país, cuando hablamos de su salud mental. 

Con esa ridícula frase se abre otro interrogante, ya que no sabemos lo que para este miserable supone ser de derechas. ¿Lo es el PP socialdemócrata de Feijóo? ¿Lo es un partido como VOX, posicionado completamente con los intereses globalistas del sionismo mientras hipócritamente defienden en el Congreso el legado de Franco? ¿Lo son partidos como los que lideran Le Pen en Francia o Meloni en Italia? Unos partidos que ya han demostrado sobradamente ser actores dentro de ese mismo sistema que con tanta hipocresía critican. 

¿A esas derechas se refiere Pedro Sánchez? ¿O a la derecha que lidera Donald Trump desde Estados Unidos, sirviendo a los mismos intereses sionistas que Abascal? ¿A qué derecha se refiere pues Sánchez? Si algo queda demostrado es que por desgracia no hay ninguna derecha en el horizonte que prometa deshacer lo que la izquierda ha destrozado a lo largo de décadas, tanto a nivel nacional como internacional, pero eso ya es otro tema para abordar en otra entrada.

Pues bien, poco antes de que Sánchez hiciera estas afirmaciones, su mujer era recibida en el Congreso del PSOE entre vítores y aplausos por parte de los militantes socialistas allí presentes. Esta entrada de Begoña entre los suyos en plan Madonna no hace sino confirmar lo que ya sabemos todos, pero que directamente estos individuos ya realizan sin la menor discreción posible: esta gentuza se está riendo de todos nosotros a carcajada limpia y con la mayor desvergüenza posible mientras están saliendo día sí y día también escándalos que les salpican directamente, pero que a ellos les resultan completamente ajenos e indiferentes. 

Buena prueba de ello es cómo en ese mismo Congreso, los socialistas han agradecido, vitoreado y aplaudido hasta sangrar la presencia de los expresidentes andaluces, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, los mismos que fueron condenados firmemente por su implicación en el caso de los ERE y que han sido indultados hace unos meses de forma ilícita por el Tribunal Constitucional de Cándido Conde-Pumpido. Ni en los Congresos comunistas de Corea del Norte se ha visto un nivel de bajeza humana, despotismo, corrupción, soberbia, chulería y mofa hacia la población como el que se ha visto hace unos días en el Congreso del PSOE. 

Todo este deplorable escenario demuestra una vez más que a Pedro Sánchez la corrupción y todos los escándalos que están saliendo diariamente sobre él, su gobierno y el PSOE se la traen al pairo. Se cree Dios en la tierra y sabe a su vez que es intocable, y que por mucha mierda que saquen sobre él, sobre su mujer, sobre su hermano (el cual ha sido llamado a declarar como imputado el próximo 9 de enero) o sobre cualquier otro miembro de su partido quedará finalmente en nada mientras cuente con el apoyo de sus socios parlamentarios, los cuales ya han dejado bastante claro que no van a retirarle su confianza bajo ningún concepto. 

Claro, cuando uno ve y oye este tipo de declaraciones pues le entra la risa floja. Resulta que hace siete años, cuando el gobierno de Mariano Rajoy estaba contra las cuerdas por toda la corrupción que acechaba a los populares, la oposición ponía el grito en el cielo y hacía proclamas de, cuando menos, asaltar la Moncloa para hacer caer al gobierno, como si el palacio de la Moncloa fuese el palacio de Invierno y Mariano Rajoy fuese la reencarnación de Nicolas Romanov, pero con cien años de diferencia. 

Eran aquellos años en los que Podemos, las mareas, los independentistas y toda la oposición en general exigían (Y con razón, ya que la situación así lo requería) la dimisión inmediata de Rajoy y la convocatoria de elecciones generales. Obviamente, el escenario ha cambiado desde entonces. En 2018 se produjo finalmente la caída de Rajoy y el regreso del PSOE al gobierno. Ya la corrupción quedaba laminada definitivamente, según la izquierda. España era desde entonces un país limpio donde ninguna institución ni organismo estatal, autonómico y/o local padecían ningún atisbo de corrupción, ya que ésta había sido borrada del mapa con la salida del PP de la Moncloa. 

Actualmente, esos partidos que con tantas ansias exigían en su momento la salida de los populares del poder son los mismos que en estos días defienden con uñas y dientes la permanencia de Pedro Sánchez y del PSOE en la Moncloa, aun siendo el caso Koldo, el caso Begoña Gómez, el caso Aldama, el caso Ábalos, etc, escándalos de corrupción de una envergadura mucho mayor de lo que en su día fueron el caso Gürtel y el caso Bárcenas, que ya eran de hecho bastante graves en su momento. 

Lejos quedan ya aquellos años donde Podemos y/o ERC exigían incesantemente la dimisión de Rajoy por los casos de corrupción que por entonces salpicaban al PP. Por cierto, la misma ERC que en 2017 estaba sumergida en el procés para lograr la independencia catalana mientras presionaba al entonces líder de la oposición, Pedro Sánchez, para presentar una moción de censura que tumbase al gobierno de Rajoy. Esto último no lo digo yo, sino la periodista Carmen Torres en su libro "Instinto de poder", dedicado a la figura del propio Sánchez. 

De esta forma se confirma una vez más que ERC nunca tuvo intención de efectuar la independencia de Cataluña, sino de utilizar este fenómeno para liquidar a un ya muy desgastado gobierno de Mariano Rajoy con el objetivo de darle su apoyo al PSOE para que los socialistas volviesen al poder. Un escenario, el de cómplices incondicionales del PSOE, donde los integrantes de ERC siempre se han sentido cómodos y en su salsa, tanto en la etapa de Zapatero como en la de Sánchez. 

Y lo mismo se puede decir de Podemos, aquellos sujetos que entre 2014 y 2018 pregonaban en contra de la corrupción sistémica que en aquellos años se vivía en España, abogando por hacer una limpieza íntegra, cayese quien cayese. Obviamente, cuando hacían este tipo de declaraciones hipócritas se referían exclusivamente al PP de Rajoy, ya que la corrupción del PSOE o de cualquier otro partido del sistema la sobrellevan mejor tanto los podemitas como los integrantes de Sumar.  

Hoy en día, en Sumar, Podemos, ERC, Bildu, PNV, Junts y en cualquier otro partido socio del actual gobierno y aliados del PSOE en la moción de censura de 2018, salen con más energía, entrega y entusiasmo a defender al ejecutivo y a los socialistas en general que cualquier otro miembro destacado del PSOE, e incluso exculpan con toda la desvergüenza habida y por haber los continuos e incesantes casos de corrupción que salen diaramente contra Sánchez, su entorno familiar y sus colaboradores. 

¿Por qué entonces esta actitud hipócrita, miserable e insultante hacia los ciudadanos por parte de esta gentuza criminal con respecto a la corrupción que sacude al PSOE? Por la sencilla razón de que tantos los correligionarios de Sumar, como los de Podemos, así como los independentistas, los etarras y los nacionalistas necesitan fervientemente la permanencia de Sánchez en el poder, del mismo modo que Sánchez los necesita a ellos para perpetuarse en el cargo. 

De nada servirá pues lo mucho o poco que hablen en los tribunales Aldama, Ábalos, Koldo, Javier Hidalgo y todos los implicados en la trama corrupta que salpica al PSOE si en el Congreso ningún grupo dice “hasta aquí hemos llegado” y retira su apoyo al gobierno. Sánchez lo sabe y por eso actúa con esa soberbia, despotismo e inmunidad que le caracteriza, ya que es consciente de que por mucho que la Justicia actúe, el Parlamento (Que es donde verdaderamente se juega su futuro político y personal) le seguirá brindando su apoyo pese a todo lo que está saliendo y lo que está por salir, que no es poco.

Los etarras, los nacionalistas y los independentistas saben que no van a encontrar en sus abominables vidas a alguien con tantas ansias de poder como Pedro Sánchez. Saben además que sus ansias infinitas de gobernar le llevarán a darles todo lo que pidan a cambio de mantenerse en la Moncloa, aunque solo sean cinco minutos más. Teniendo pues a un individuo de este calibre en el poder, que con tanta facilidad otorga a los enemigos del país que preside aquello que éstos le exigen a cambio de mantenerse en el sillón, ¿Por qué se iban a arriesgar ellos a destituirlo en favor de otro candidato que puede que sea algo más reacio a la hora de ceder a sus pretensiones? La pregunta se contesta sola. 

Por otro lado, incluso en el supuesto de que algún partido decidiese retirarle su apoyo a Sánchez en una eventual moción de censura (Escenario que no se va a producir), el presidente del gobierno podría realizar lo que todo el mundo le pidió a Mariano Rajoy que hiciese para detener la llegada del propio Pedro Sánchez en 2018 y que finalmente no hizo: dimitir. De esta forma se suspendería la moción de censura y se mantendría como presidente en funciones mientras gana tiempo para negociar con aquellos socios que le han dejado en la cuerda floja.

Esto podría llevarnos a una nueva sesión de investidura donde Sánchez se presente nuevamente y consiga de nuevo los votos de todos sus socios, o en su defecto nos conduciría a unas elecciones generales dentro de unos meses en las que ya Indra, la empresa encargada del recuento de votos y que fue comprada por el Estado en 2022, haría el resto del trabajo sucio. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Sánchez es pues quien tiene todos los ases bajo la manga, y lo sabe. Por eso, haga lo que haga, cualquier movimiento que realice lo hará desde Moncloa, jugando con ventaja frente a cualquiera que le intente hacer frente. De forma que, por mucho que nos pese, tenemos Sánchez para rato. De momento su continuidad parece segura hasta el 2027, y después de ahí ya se las ingeniará para mantenerse en el poder con sus actuales socios de gobierno. Esto nos llevaría hasta el año 2031, fecha en la que solo dependerá del sujeto en cuestión si decide retirarse a lo Carlos V o si por el contrario opta por seguir en el poder hasta, mínimo, 2035. 

Dicho esto, cabe preguntarse. ¿Qué clase de sistema es aquel en el que un presidente o un primer ministro puede burlar la ley a su antojo, manteniéndose en el poder indefinidamente, incluso viéndose acorralado, y evadiendo cualquier tipo de responsabilidad política ante los múltiples casos de corrupción que le salpican a él, a su familia y a sus colaboradores? Si alguien piensa que solo la Justicia es quien va a hacer caer a Sánchez, ya puede sentarse y esperar. 

El Poder Judicial puede cercar a un gobernante ante la corrupción, pero quien realmente debe dar la puntilla final para poner fin a su estancia en el poder son los políticos. Y si el propio PP es quien ya está advirtiendo que, pese a todo, Sánchez tiene todas las papeletas para seguir hasta 2027 sin siquiera haber hecho éstos absolutamente nada para intentar destituirlo, ya se puede imaginar el personal cual va a ser el desenlace de todo esto.

Todo parece indicar que no solo los socios de Sánchez son aquellos que no quieren bajo ningún concepto al presidente del gobierno fuera del poder, sino también el propio Feijóo, el cual seguramente prefiera que el PSOE siga gobernando España, ya que realmente es el partido que mejor representa los intereses que él defiende. Algo obvio cuando hablamos de un tipo que afirma orgullosamente haber sido exvotante socialista (De Felipe González, concretamente) y que acude a los congresos de la UGT mientras defiende el papel que éstos desempeñan en el sistema actual.

Por no hablar del papel que está desempeñando en estos días Aldama, quien tras su confesión ante el juez hace unos días, está empezando a aportar pruebas que corroboran su testimonio. Eso sí, pruebas que de momento inculpan solamente a José Luis Ábalos y a otros miembros secundarios del gobierno, pero no a Pedro Sánchez ni a su mujer directamente. Algo sospechoso, y más si tenemos en cuenta que fue el propio Aldama el que aseguró que Sánchez tendría las pruebas que demostrarían su testimonio. 

¿A qué espera pues Víctor de Aldama para presentar definitivamente las pruebas que inculpan al denominado “número 1” y a su señora? ¿Acaso está chantajeando a Pedro Sánchez con tirar de la manta, pero no se atreve a dar el paso definitivo? ¿O acaso es que directamente nunca ha tenido la intención de ir a por el presidente del gobierno ni a por su mujer y por eso la Fiscalía solicitó su salida de prisión hace unos días sin poner ninguna objeción? 

Aldama tiene, por supuesto, material para hacer caer a Sánchez, a su familia y a todo el PSOE, pero comienza a ser extraño que las acusaciones vayan todas en dirección hacia Ábalos y no hacia el presidente del gobierno ni su entorno. Quizás la munición se la reserve para la semana que viene, cuando está llamado a testificar junto con Koldo García y el propio Ábalos. Quizás sea entonces cuando bien sea Aldama, bien sea Koldo o bien sea Ábalos, acaben tirando de la manta. O quizás no acabe tirando nadie y todo quede una vez más en una falsa alarma. 

Sea como fuere, Sánchez tiene pues, no solo todos los ases en la manga, sino una suerte asombrosa que le permite seguir al frente de todo, pese a todas las adversidades que la vida le pone en su camino. Hasta tal punto llega su suerte que sigue contando con el apoyo incondicional del propio Puigdemont, un tipo que después de haber sido engañado como un imbécil por parte de Sánchez en lo que respecta a la aplicación de la Ley de Amnistía sobre su persona, y tras haber perdido todo cargo institucional e incluso la oportunidad de volver a ser presidente de la Generalitat catalana, sigue apoyando fervientemente a Sánchez. ¿Por qué? Eso sí que es un enigma. 

Pero lo cierto y verdad es que el líder de Junts sigue manteniendo su apoyo al gobierno del PSOE, a pesar de que ha sido el propio PSOE quien le ha despojado de todo cargo publico que tenía y/o podía aspirar hasta hace solo unos meses. Como ya dije hace unos meses, quizás sea verdad aquella teoría que defendía que Puigdemont era un infiltrado del CNI dentro del independentismo catalán para hacerlo volar desde dentro con el apoyo del Estado. Puede que quizás solo así se entienda el apoyo acérrimo de Puigdemont ante un Sánchez más débil que nunca. Quizás algún día se sepa toda la verdad que rodea a Puigdemont, así como el papel que ha venido jugando en el procés catalán y en la política española desde hace ocho años hasta ahora. 

En definitiva, y como he dicho antes, tenemos Sánchez para rato. Ante la pasividad e inmovilismo absoluto por parte del PP frente a esta grave situación, la complicidad de los socios del gobierno con respecto a la corrupción que acecha a Sánchez y al PSOE cada vez más, la falta de pruebas concluyentes de Aldama contra Sánchez en los Juzgados, así como los vacíos legales que hay en la legislación y que permitirían a Sánchez burlar la ley a su antojo, incluso en situaciones en las que su continuidad se vea en serio riesgo, todo hace indicar que, por increíble, surrealista e injusto que parezca, el presidente del gobierno saldrá bien parado de todo esto, a pesar de toda la basura que está saliendo y que todo indica que es solo el principio de lo que parece ser un vertedero. Sea como fuere, Sánchez y el PSOE saldrán bien parados de todo esto, ya que la corrupción castiga a todos… menos a la izquierda. 

viernes, 6 de diciembre de 2024

El fracaso de la Constitución


Hoy, 6 de diciembre de 2024, se conmemora el cuadragésimo sexto aniversario de la Constitución española. Un día donde, como cada año, se hablará largo y tendido de lo buena y exitosa que ha sido la Carta Magna que los españoles aprobaron tal día como hoy hace cuarenta y seis años. Creo que en once años que tengo abierto este blog ya he hablado varias veces sobre este asunto y he dejado clara mi postura. Pero debido a las graves circunstancias que estamos viviendo a nivel nacional como consecuencia de la corrupción que asola al PSOE y a Pedro Sánchez y su entorno, creo que es de recibo hacer un par de comentarios nuevamente sobre lo que ha supuesto nuestra sacrosanta Constitución.
 
Y empiezo hablando de un libro que ha salido hace prácticamente un mes y pico, cuyo autor es Juan Fernández-Miranda, el sobrino nieto de Torcuato Fernández-Miranda, quien fuera presidente de las Cortes durante la transición y llamado por muchos el “guionista” del proceso político que se vivió en España desde la muerte de Franco hasta la llegada de lo que hoy en día se denomina democracia, que no es más que un sistema partitocrático corrupto en el que la separación de poderes y el Estado de Derecho brillan por su ausencia. 

Pues bien, este señor ha escrito un libro hablando de las virtudes que supusieron la llegada de la democracia por parte, según él, de los tres protagonistas fundamentales de su creación: el rey Juan Carlos I, Adolfo Suárez y el propio Torcuato Fernández-Miranda. En ella se habla de lo difícil que resultó ser la transición y de cómo con la determinación, las ansias por la libertad y el cambio, así como el deseo de alcanzar acuerdos y el clima de consenso fueron los artífices de que el actual sistema pudiese nacer un día como hoy. 

Creo que este tipo o bien no sabe por dónde le da el sol o bien es simplemente un sinvergüenza que traiciona la memoria de su tío abuelo (Personalmente me inclino por esto último), de la misma forma que lo hace el propio Adolfo Suárez Illana cuando alaba la figura de su padre, del rey Juan Carlos y del proceso de la transición, siendo Suárez Illana completamente consciente de los trapos sucios que se realizaron durante aquel proceso políticio, con su padre al frente del gobierno de España. Para empezar cabe decir que si hubo realmente una primera persona en España que vio verdaderamente el monstruo que se había creado en el año 1978 fue precisamente Torcuato Fernández-Miranda. El ex presidente de las Cortes murió solo, decepcionado y enfermo en Londres en junio de 1980, pero antes de su fallecimiento dejó entrevistas y perlas que no dejan indiferente a nadie, por lo menos en mi opinión. 

Ya en junio de este año mencioné, y creo que es justo mencionarlo nuevamente esta noche, acerca de una entrevista que el propio Torcuato realizó a un periodista llamado Julio Merino, el cual publicó en 2020 esa entrevista en Internet bajo el título “El día que el estratega de la transición, Torcuato Fernández-Miranda, lloró y se arrepintió de dar el sí a las autonomías”. En dicha publicación se narra una entrevista en la cual Torcuato alegó el fracaso que había supuesto la transición, la Constitución y el papel que todos sus principales protagonistas, incluyéndose él mismo, jugaron durante todo el proceso político. 

Habló sin tapujos sobre Suárez y su forma de hacer política por libre, llevando a España al abismo al romper el entonces presidente del gobierno la hoja de ruta establecida para la transición desde un primer momento y aprobar una Constitución que permitió, entre otras muchas cosas, la elaboración del título VIII (El de la Organización Territorial del Estado, el cual permitía la creación del actual Estado de las Autonomías), uno de los grandes errores de la transición, según él. Habló sin tapujos sobre el rey y sobre cómo éste había permitido también todo este descontrol, preocupándole solamente el mantenimiento de la Monarquía, aunque el futuro de España se fuese a tomar viento gracias a esa modélica transición que todo el mundo pregona como exitosa. Y habló a su vez del desenlace fatídico que el futuro le depararía a España como consecuencia del sistema creado en 1978.

Afirmó también que tras la muerte de Franco se debió llevar a cabo una verdadera transición desde cero, donde los españoles debieron ser consultados sobre la forma de Estado que querían tras el fin de la dictadura (Monarquía/República) y comenzar a partir de ahí la elaboración de un nuevo estado democrático, que no fuese ni la sombra de lo que verdaderamente se orquestó a partir de 1975. Esto no lo digo yo, lo dice el propio Torcuato en esa entrevista con Julio Merino. Como ya dije en junio cuando hablé por primera vez sobre esto, quien quiera echarle un vistazo solo tiene que copiar el título que he escrito más arriba y buscarlo en Internet. 

Ahí encontrarán todo el relato del ex presidente de las Cortes, el cual se echa a sí mismo también la responsabilidad de todo lo ocurrido y se lamenta de no haber actuado como era debido solo un par de años antes, haciendo examen de consciencia sobre lo que pudo haber hecho y no hizo finalmente. Torcuato Fernández Miranda se puede decir que fue el primer indignado, o incluso antisistema, del propio Régimen del 78 que él mismo había cofundado junto a Suárez y el rey Juan Carlos. 

Un Régimen del 78 que basta recordar que nació muerto, o en su caso, herido de muerte nada más nacer. La prueba más palpable fueron sus primeros meses de vida tras su aprobación por parte de los españoles el 6 de diciembre de 1978, su promulgación el 27 de diciembre de ese mismo año, y finalmente su entrada en vigor dos días más tarde: el 29 de diciembre de 1978. Ya en 1979 se pudo corroborar cómo la Constitución nació deforme, ya que tras las elecciones generales de marzo de aquel año se produjo el acoso y derribo contra un Suárez que se negaba en redondo a abandonar la presidencia, a pesar de haber llevado al país a una situación agónica (Una situación bastante parecida a la actual). 

La llegada de la izquierda a los Ayuntamientos en abril de ese mismo año, a pesar de no haber sido los más votados en las grandes capitales, la demanda creciente de autogobierno por parte de todas las regiones, y el ascenso imparable del PSOE y de un Felipe González que se habían visto jodidos porque Suárez les adelantó por la izquierda y les ganó contra todo pronóstico las elecciones generales, fueron los detonantes para que ya en 1980 todo el mundo hablase de que la Constitución había sido un fracaso, que la transición había ido demasiado lejos y que era urgente y necesario desalojar a Suárez de la Moncloa para implantar un gobierno de concentración con la urgente necesidad de reformar cuanto antes los puntos más controvertidos de la Carta Magna, incluyendo el famoso título VIII que ya mencionó el propio Fernández-Miranda. 

El primero de ellos en hacer este tipo de declaraciones fue un tipo proveniente de ERC llamado Josep Tarradellas, el que hasta ese mismo año había sido presidente de la Generalitat catalana tras restituirlo en su cargo Suárez en 1977. Es entonces cuando se origina la denominada Operación Armada y todo lo que vino después, incluyendo la dimisión de Suárez en 1981 y el posterior intento fallido por parte del CESID de aupar al general Alfonso Armada a la presidencia del gobierno a través del 23-F. 

Todo lo que vino después de aquello ya lo sabemos todos. Armada fue a la cárcel, el rey quedó como el salvador de una falsa democracia que hacía aguas por todas partes, Suárez quedó consolidado como un héroe y mártir del 23-F y las reformas urgentes y necesarias que la Constitución necesitaba en 1979, 1980 y 1981 quedaron en papel mojado, sobre todo tras la llegada de Leopoldo Calvo Sotelo a la presidencia en sustitución de Adolfo Suárez, donde el proceso para impulsar el Estado de las Autonomías se aceleró hasta consumarse definitivamente en 1995, casi al final del gobierno de Felipe González. Todo lo que antes de 1981 se constató que era un sonoro fracaso que había que reformar urgentemente, tras el 23-F no solo se mantuvo sino que se reforzó, llevándonos a la decadente situación actual.

Si el barco ya hacía aguas por todas partes a finales de 1980, a finales de 2024 el barco es ya prácticamente el Titanic, cuando los últimos restos del transatlántico estaban a punto de hundirse con el resto de la nave ya prácticamente hundida en las frías aguas del Océano Atlántico. Este es pues el verdadero estado en el que se encuentra España tras cuarenta y seis años de mal llamada democracia. Este es el autentico estado en el que se encuentra una nación triturada y despellejada por una clase política que calculó al milímetro y de forma coordinada por todos los partidos la creación de este sistema que hoy padecemos y que cada día recuerda más al declive del sistema de la Restauración en los últimos años del polémico reinado del infame Alfonso XIII. 

Si hubo consenso en 1978 fue precisamente porque tanto gran parte de la élite franquista como la oposición exiliada formada por los socialistas, los comunistas, los liberales y los democristianos vieron que a través del denominado “Café para todos” que Suárez y el rey aprobaron entusiasmados, se creaba un reino de Taifas en el que todo el mundo tendría su trocito de pastel sin necesidad de ir a una nueva guerra civil o a un grave conflicto social para instaurar cada uno su propio sistema. El Régimen del 78 fue pues un sistema hecho por y para la clase política, y eso es algo que cada día se ve con más claridad por parte de todos. Y quien no quiere verlo es simplemente un ingenuo, un ignorante o bien un cliente del sistema. 

Y la columna vertebral de ese sistema es precisamente la Monarquía que hasta hace diez años estaba personificada en Juan Carlos I y que actualmente lidera su hijo, Felipe VI. Buena prueba de ello es la forma en la que todos los sectores claves del sistema defienden con uñas y dientes tanto a la Corona como al Estado de las Autonomías, piezas claves de este régimen corrupto y partitocrático que nos ha conducido ya a nuestra destrucción como sociedad y como Estado-Nación. 

Lo vemos de forma clara en cómo actualmente se echa tierra sobre la figura de Juan Carlos I, cuando hasta hace quince años era, cuanto menos, una persona que merecía ser canonizada, como si del propio rey San Fernando se tratase. Hoy es para todos los sectores del sistema la personificación de la corrupción, mientras su hijo y su nieta son la encarnación de todas las virtudes que un ser humano puede poseer. La Monarquía es pues la salvación a todos los males que padece España, mientras ésta es gobernada de forma rotatoria por los dos principales partidos políticos que tras la caída de la UCD en 1982 han traído la desgracia, la corrupción y la decadencia a nuestro país: PSOE y PP. 

En definitiva, hoy en mi opinión no hay nada que celebrar, ya que se conmemora un aniversario en el que los españoles, de forma ingenua e ignorante en su mayoría, fueron presionados a votar en favor de una Constitución en la que, según la clase política, iba a situarnos a la cabeza de Europa y de los países más democráticos de nuestro entorno. Hoy, cuarenta y seis años después, se puede confirmar que aquel referéndum solo sirvió para que muchos viviesen a partir de aquel día mucho mejor, a costa del trabajo de todo un pueblo que creía, y aún sigue creyendo falsamente, que estaban votando a favor de una democracia plena, cuando realmente estaban votando por una estafa que suponía a su vez una versión mejorada y actualizada de la Constitución Canovista de 1876, donde la corrupción, la desigualdad, el turnismo partitocrático y el caciquismo eran los ejes centrales de ese sistema que ya en 1924 estaba en plena y constante decadencia, a pesar de los intentos fallidos de Primo de Rivera por prolongar ese desenlace. 

Como reflexión final solo se me viene a la menta una frase que leí hace unos meses y que decía algo así como: “España estuvo viviendo de las rentas del franquismo hasta los años 90, y a partir del 2000 hasta la actualidad de las rentas de la Unión Europea”. Creo que esa es la mejor definición de lo que ha supuesto este sistema que no ha traído ningún bien a nuestra nación ni ninguna prosperidad económica, ni social ni política. Solo división, desigualdad, polarización y resurgimiento del odio y de viejas rencillas, sobre todo a raíz de los sucesos vividos tras el 11-M y el regreso al poder de un PSOE guerracivilista en 2004. Con este resultado cabe preguntarse ¿Han sido un éxito estos cuarenta y seis años de Constitución y del denominado Régimen del 78? Yo más bien, llegados a este punto, diría rotundamente que no. 

viernes, 22 de noviembre de 2024

Aldama dinamita al PSOE


Siempre he pensado que cuando las cosas están mal, estas pueden ir a peor. Y eso es precisamente lo que está pasando en estos momentos en España, donde uno de los principales implicados en el caso Koldo, Víctor de Aldama, ha confesado ante el Juez lo que la UCO ya había confirmado con su informe del mes pasado: la existencia de una trama corrupta y delictiva por parte del PSOE, en la que según Aldama están implicados no solamente él, sino el propio Pedro Sánchez, su mujer, Begoña Gómez, José Luis Ábalos, María Jesús Montero, Santos Cerdán, Ángel Víctor Torres, Fernando Grande-Marlaska, Teresa Ribera, etc. Toda una declaración de guerra por parte de Aldama contra el gobierno y contra el PSOE que veremos a ver cómo acaba.

Aldama ha hablado de todo: de sus gestiones (Siempre a instancias del gobierno o del PSOE) con el gobierno venezolano y con la visita de la vicepresidenta Delcy Rodríguez a España en 2020, de la cual eran conocedores en todo momento desde Moncloa; de sus maniobras en el rescate a la compañía Air Europa, siendo este uno de los epicentros del caso de corrupción que afecta a Begoña Gómez; de su papel en las comisiones de las mascarillas, donde Ábalos se llevó más de 250.000 euros en pagos en efectivo, así como de cuentas extranjeras en República Dominicana por parte también del propio Ábalos. 

También ha hablado de otras comisiones que implican al actual ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres y al actual secretario de organización del PSOE y número tres del partido, Santos Cerdán; así como de su relación con el propio Pedro Sánchez, el cual solicitó verlo en un mitin del PSOE para darle las gracias por sus gestiones. Una gratitud que confirma que el propio Sánchez era conocedor de las gestiones por parte de Aldama para con su gobierno y su partido dentro de esa trama criminal, según sus declaraciones de hoy ante el Juez. En definitiva, Aldama ha cantado largo y tendido. Y todo esto es solo una pequeña parte de todo el arsenal que ha hecho dinamitar este sujeto en su declaración ante los Juzgados de esta mañana. 

Unas explosivas declaraciones en las que Aldama ha confesado, y bastante, pero obviamente no ha confesado todo lo que sabe realmente. En mi opinión, ante el temor de comerse él solo todo el marrón, Aldama ha expuesto ante el Juez una introducción de los hechos y ha dejado la puerta abierta a la espera de ver cuál es la reacción por parte del gobierno con respecto a él para, en su caso, determinar si pisa el acelerador exponiendo lo peor de la trama o se mantiene hasta donde ha confesado hoy, que no es poco. 

Con estas declaraciones se abre ahora un nuevo frente para el gobierno del PSOE y una nueva crisis política que veremos a ver qué desenlace tendrá. Y es que tras la declaración de Aldama no ha quedado la cosa ahí, ya que pocas horas después el propio Pedro Sánchez ha asegurado ante los medios que Aldama es "un delincuente", que su versión "no tiene veracidad" y que "todo es un invento". Todo ello mientras desde el PSOE se ha asegurado que los miembros del gobierno y del partido citados por Aldama van a presentar demandas judiciales contra éste. 

Como punto y final, y después de las declaraciones y con la petición incluida de la propia Fiscalía (Aquí es donde ya me empieza a sonar raro todo esto), Aldama ha sido puesto en libertad esta misma noche, tras saberse que está dispuesto a colaborar con la Justicia y que va a aportar ante el Juez todas las pruebas y material necesario que corrobore su versión de hoy. Unas intenciones que el propio Aldama ha reconocido ante los medios al salir de la cárcel esta noche, amenazando en directo a Sánchez de que sacará las pruebas que demuestren la veracidad de sus declaraciones de esta mañana.

Claro, uno cuando ve y oye esto no hace más que preguntarse: ¿Si la Fiscalía depende del gobierno, como dijo Sánchez en su momento, por qué esa petición por parte de este organismo para dejar el libertad a quien puede joderle la carrera política a Pedro Sánchez? ¿Acaso hay algo más detrás de todo esto que no sabemos y prefieren dejar el libertad a Aldama? Un Aldama que entre otras muchas cosas ha alegado esta mañana que ha sido amenazado de muerte en la cárcel (Donde se encontraba desde hacía un mes) si llegaba a declarar voluntariamente hoy, como así había solicitado hace unos días. ¿Acaso sufre más peligro Aldama dentro que fuera de la cárcel? 

Conviene recordar que en estos momentos, y tras confirmar todo este escándalo y prometer colaborar con la Justicia, Aldama es el enemigo número uno del gobierno y su principal amenaza. De hecho todo el mundo coincide en que su vida corre en estos momentos más peligro que nunca. ¿Por qué iba a querer exponerse a salir a la calle y enfrentarse a la posibilidad de ser "suicidado" casualmente dentro de unos días? Dentro del peligro al que seguiría expuesto, todo parece indicar que donde más seguridad tendría sería dentro de la misma cárcel.  

Quizás todo esto obedezca a un pacto previo con Moncloa donde Aldama podría desaparecer literalmente del mapa en unas horas/días a cambio de que éste no envíe ese material al Juez en un breve espacio de tiempo. De esta forma el confesor podría escapar de la Justicia a cambio de abandonar el país y fugarse a la otra punta del mundo. O quizás eso es lo que él cree y quizás desaparezca del mapa pero en términos más drásticos. No lo sé. Lo cierto y verdad es que esta declaración judicial ha empeorado aún más si cabe la situación de decadencia, miseria y corrupción en la que vive instalada España con este maldito gobierno. 

Una declaración judicial que dicho sea de paso, me ha recordado por completo a la declaración judicial que hizo en 2013 Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, cuando confesó ante el Juez la existencia de la caja B de los populares y los sobresueldos que cobraban desde el entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, hasta el último de la cúpula de la dirección popular. Aquellas declaraciones fueron una bomba de relojería en la que todo el mundo daba por hecho que la caída de Rajoy y del gobierno del PP era inminente. Como se pudo ver, el ex presidente del gobierno aguantó el chaparrón y resistió en el poder varios años más, concretamente hasta la sentencia de la Gürtel y la posterior moción de censura en 2018. 

Ese mismo escenario creo que es el que se va a producir en estos momentos de nuevo. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que quien se encuentra en estos momentos y para nuestra desgracia en el gobierno es Pedro Sánchez, un tipo sin escrúpulos que es capaz de remover cielo y tierra con tal de permanecer en el poder cinco minutos más. ¿Acaso alguien cree que Sánchez va a quedarse de brazos cruzados mientras la situación se le complica? Por supuesto que no. Y no solo el principal factor en todo esto es el propio Sánchez, sino sus socios de gobierno. 

Unos socios que incluso hoy, en el peor momento político de Sánchez, le han aprobado en el Congreso el nuevo pacto fiscal, demostrando con ello que para los socios del PSOE, la corrupción de este partido y de su gobierno no supone ni de lejos ningún problema, y que solo con la permanencia de Sánchez en la Moncloa podrán obtener todas las exigencias que quieran. ERC, Junts, Bildu, Sumar, Podemos, PNV, etc saben que Sánchez está más débil que nunca, y precisamente por eso deben de mantenerlo a flote, ya que él es el único que puede proporcionarles lo que con otros sería más difícil, o quizás no tanto. 

Por ello estoy convencido que a pesar de todo lo que se está hablando en las últimas horas, Sánchez aguantará el chaparrón al igual que Rajoy en su día y conseguirá nuevamente mantenerse en el poder ante cualquier escenario que en otro país supondría su caída inmediata. De nada le servirá pues a Feijóo hacer discursos como los realizados esta tarde, donde daba a entender que registraría de inmediato una moción de censura contra Sánchez si alguno de sus socios se atreviese a dejarlo caer y a apoyar un cambio de gobierno. 

¿Qué grupo parlamentario apoyaría esa moción de censura y dejaría caer a un individuo que les está dando todo lo que piden con tal de permanecer en el poder? Es un planteamiento absurdo. Por no hablar de las declaraciones de hoy de Abascal anunciando que desde VOX van a solicitar a la Audiencia Nacional la imputación de Sánchez en el caso Koldo tras la confesión de Aldama. Algo igualmente absurdo si tenemos en cuenta que al presidente del gobierno solo puede imputarlo, o solicitar al Congreso su imputación, el Tribunal Supremo, y no la Audiencia Nacional ni ningún otro órgano judicial. 

Veremos a ver cuál es el final de esta historia, la cual empeora por momentos y que demuestra una vez más el grado de corrupción, de miseria moral y de decadencia que vive España desde hace años. Todo ello sin olvidar el desastre de la DANA de Valencia, donde la actitud de los dos principales partidos a la hora de sacar tajada electoral de esta desgracia demuestra nuevamente que lo que nuestro país vive no puede ser otra cosa que producto de una maldición, la cual parece no tener fin y que indica el mal final que todo esto va a tener. 

En unos días veremos si Aldama sigue vivo o no y si realmente colabora con la Justicia o ha llegado a algún acuerdo con el gobierno mediante una fuga en plan Puigdemont. Lo que está claro es que estamos ante un gobierno criminal y corrupto, el mayor quizás de la Historia reciente de España, el cual debe ser desalojado del poder cuanto antes. El problema está en que la oposición no es ni mucho menos la respuesta a este problema que no tiene ya solución. Ningún partido del sistema puede ser parte de la solución, ya que el propio sistema es el problema en sí. 

España necesita cuanto antes que el PSOE y Pedro Sánchez sean desalojados del poder por una gestión que solo se puede calificar de criminal, pero no necesita en cambio la llegada de un Feijóo que mantendrá las mismas políticas que nos han conducido hasta aquí mientras realiza un cambio de caras como si con eso se solucionasen hipócritamente todos los problemas, como así lo creen muchos cuando piensan que el único problema es Pedro Sánchez y sus miserables correligionarios socialistas. 

Está claro que ante este escenario de corrupción institucionalizado, el cual es incluso peor que el vivido hace diez años en pleno gobierno de Rajoy e incluso hace treinta en los últimos años de gobierno de Felipe González, no basta con un simple cambio de gobierno. No basta con mandar a sus casas a individuos que han causado y seguirán causando daño a esta sociedad, sin pagar siquiera penalmente por sus abominables actos. Lo que España necesita no lo contempla la Constitución de 1978, porque precisamente ese es el origen de todos nuestros actuales problemas como nación. 

Unos problemas que comenzaron hace cincuenta años y que han acabado estallando con un gobierno que llegó al poder denunciando una corrupción que ellos han multiplicado por mil mientras se ríen de los ciudadanos de forma chulesca y dejan morir a éstos ante una tragedia nacional porque les conviene electoralmente mientras responsabilizan del desastre al partido contrario. No, esto no basta con mandarlos a sus casas para que vengan de nuevo los de enfrente. 

Esto debería tener una respuesta mucho más prágmatica y justa, pero que por desgracia no se va a dar. De hecho, ni siquiera después de lo ocurrido hoy, estos parásitos van a ver peligrar sus cargos, los cuales creen que les corresponden por derecho propio. No tendremos siquiera la oportunidad de ver ese escenario, por muy insuficiente que fuese para lo que realmente se merecen. Esta es la triste y cruda realidad de esta España decadente sostenida por un sistema en las últimas, esta es la verdadera realidad de esta España gobernada por una izquierda y un PSOE que han demostrado una vez más ser los peores enemigos de la sociedad española. 

jueves, 7 de noviembre de 2024

Trump regresa a la Casa Blanca


Donald Trump ha vuelto a hacer historia esta pasada noche al convertirse en el primer ex presidente de Estados Unidos en volver a la Casa Blanca desde Grover Cleveland, el cual volvió a la presidencia en 1892 tras haber perdido la reelección contra Benjamin Harrison en 1888. Trump derrota así a la aspirante femenina a Barack Obama, Kamala Harris, y logra un segundo y último mandato que le permitirá estar en la Casa Blanca hasta enero de 2029. 

En mi opinión, la victoria de Trump era necesaria en estos graves, tensos y difíciles momentos que estamos viviendo a nivel mundial, donde la guerra en Ucrania (Que amenaza con extenderse hacia Europa cada vez más); la guerra en Oriente Medio (Que cada vez se extiende a más territorios de la región); y la implantación progresiva y totalitaria de las políticas woke a escala global están llevando al mundo a un abismo del que difícilmente podremos salvarnos. Hay quienes creen que Trump va a ser una especie de "Mesías" o "Salvador" que va a frenar este camino imparable que nos conduce al abismo. Yo personalmente tengo mis dudas.

Hace justo ocho años, cuando Trump ganó su primer mandato contra todo pronóstico frente a Hillary Clinton me pregunté por aquí si con la victoria de Trump perdía el establishment. Ocho años después, cuando Trump se ha cobrado por fin su venganza del amaño electoral que le costó la reelección en 2020, puedo responderme a mí mismo y decir que el establishment no ha perdido en absoluto, sino que gana, siempre gana. ¿Por qué digo esto? Por la sencilla razón de que Trump, al que he apoyado y sigo apoyando aunque con reservas, no es más que otro sujeto perteneciente al establishment que algunos creen de forma ingenua e incluso ignorante que va a destruir ese establishment. 

Seamos serios, Donald Trump no es afortundadamente un proletario comunista que está decidido a volar de forma descontrolada el sistema. Es un tipo que, herido en su orgullo por el robo electoral que los demócratas le hicieron hace cuatro años, estaba decidido a volver sí o sí a la presidencia en estas elecciones y cobrarse su justa venganza. ¿Estaba en su derecho de intentarlo de nuevo y vengarse de sus enemigos? Completamente 

¿Esto supone que Donald Trump va a poner patas arriba el sistema, además de revertir la grave situación que se está viviendo tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo? En absoluto. Ya lo vimos en su primer mandato, donde a pesar de obtener algunos éxitos no fue el antisistema que muchos creían que iba a hacer caer ese mismo sistema que es precisamente el que ha hecho que sea uno de los mayores magnates del mundo empresarial en todo el planeta. 

Personalmente tengo mi teoría sobre este nuevo triunfo de Trump. Todos sabemos que realmente, por mucho poder que tiene el presidente de los Estados Unidos, éste no es realmente quien decide el destino del mundo. Quien crea eso es un ingenuo o un ignorante, o bien las dos cosas. El destino del mundo lo manejan sujetos que no conocemos nadie ni están expuestos diariamente a las cámaras ni al público. Mi tesis es que Trump ha podido llegar a algún tipo de acuerdo con esas élites con el fin de que le permitan volver a la presidencia a cambio de mantener y/o implantar la agenda que la élite quiere imponer a nivel mundial. 

Conviene recordar los intentos de asesinato que ha habido contra Donald Trump, sobre todo el que ocurrió en julio de este año que casi le cuesta la vida. Conviene recordar todo esto, sí. Pero también es sospechoso que la propia élite haya permitido finalmente la victoria de un hombre al que supuestamente ven como el enemigo número uno y a un adversario al que había que eliminar, tanto políticamente como físicamente. 

Es así de duro y de crudo, pero no es ningún secreto que desde los medios afines a los demócratas e incluso éstos mismos se han hecho declaraciones donde se instaba, a veces de forma más maquillada y otras menos, a eliminar a Trump en todos los sentidos. Unas declaraciones que demuestran el nivel de psicopatía y oscuridad que pululan por los centros de poder, pero que a su vez demuestran igualmente que si la élite está dispuesta a hacer algo de forma pública, lo hará. Las instancias públicas contra Trump así como su intento de asesinato en un mitin en público demuestran cómo se las ingenia maquiavélicamente el sistema. 

Dicho esto, creo que después de lo ocurrido, Trump llegó a algún tipo de acuerdo con ese denominado "Estado profundo", garantizándoles que su vuelta a la Casa Blanca no pondría en riesgo la agenda que éstos tienen pensado implantar. Estos sujetos se han asegurado de que va en serio y han permitido, a pesar de seguir boicoteando su campaña electoral hasta última hora, su victoria sin necesidad de recurrir a más atentados ni a pucherazos electorales, algo que habrían realizado sin duda si hubiesen visto que Trump iba a revertir la situación que esa misma élite ha realizado hasta ahora. Ese y no otro es, en mi opinión, el verdadero motivo que ha permitido a Trump a volver a la Casa Blanca cuatro años después. 

Personalmente creo que aunque Donald Trump estaba en su derecho de cobrarse su venganza por el robo electoral del que fue víctima en 2020, lo más sensato hubiese sido haber dejado la política tras el polémico asalto al Capitolio por parte de sus seguidores y su abandono de la presidencia en 2021. En lugar de eso se dedicó desde el mismo 20 de enero de 2021 en hacer campaña para estas elecciones y en intentar nuevamente un regreso que finalmente ha obtenido. 

Ahora bien ¿Por qué creo que debería haberse retirado definitivamente Trump en 2021? Por la sencilla razón de que Trump ya ha sido presidente de EEUU. Ya había dejado pues su huella en la Historia y no necesitaba en absoluto volver para presidir una de las mayores potencias mundiales, y la primera de Occidente, precisamente cuando el planeta está más cerca que nunca del estallido de una Tercera Guerra Mundial. 

¿Era necesaria esta vuelta? Para él sí, obviamente, ya que era una cuestión de orgullo personal. Pero para una nación que se encuentra en el momento de mayor división y fragmentación social desde la época de Vietnam, y para un mundo que está al borde del colapso bélico, social y político, no creo que Trump vaya a aportar mucho. ¿Que es mejor que la banda de criminales de Biden, Harris, Obama y todos los demócratas juntos? Indudablemente que sí. Pero creo que Trump ya tuvo su oportunidad hace ocho años, mantuvo la calma (Que no es poco) en medio de una tempestad que no alcanzaba en aquel entonces la magnitud que sí hay ahora y se fue justo después de que el mundo entrase en una nueva y oscura era que aún sufrimos hoy y que se inició con la llegada de la pandemia. 

Las circunstancias a las que se tendrá que enfrentar Trump en enero de 2025 no son, ni por asomo, las mismas que las que se encontró en enero de 2017. Y creo que él no es consciente aún (O quizás sí) de ese factor decisivo que puede tirar por la borda los logros que obtuvo en su primer mandato. La guerra de Ucrania, la guerra de Oriente Medio y la polarización extrema que vive EEUU son escenarios a los que en su primer mandato no tuvo que hacer frente, ya que a pesar de las dificultades, el escenario tanto nacional como internacional era más "tranquilo", por utilizar un término suave. 

Siempre he sido mucho de refranes, y en este caso creo que, como dice el refrán, "Segundas partes nunca fueron buenas". Creo que esta segunda presidencia de Trump puede y va a tirar por la borda lo conseguido en su primer mandato, y puede manchar su legado como consecuencia del devastador panorama al que tendrá que hacer frente a partir de enero. Espero y deseo que no sea así, pero todos sabemos que el mundo de 2024/2025 no es ni por asomo el mismo que había en 2016/2017, que ya era bastante decadente pero donde al menos había un clima algo más respirable, dentro de las circunstancias, que el que hay ahora. Todo aquello se fue por la borda en 2020 con la llegada de la pandemia y de esta nueva era oscura, como antes he hecho mención. 

Para finalizar debo decir que estas elecciones me han recordado en cierta forma, y salvando las distancias, a dos elecciones concretas: las de 1892 y las de 1968. Las elecciones de 1892 devolvieron a Grover Cleveland a la presidencia después de que éste perdiese frente a Benjamin Harrison en 1888. Hoy, ciento treinta y dos años después, Trump ha recogido el testigo de Cleveland pasando a ser el segundo ex presidente que logra volver a la Casa Blanca tras haber sido desalojado en unas elecciones previas. 

Hay que decir, en base a lo comentado anteriormente, que esa segunda presidencia de Cleveland fue un desastre que acabó echando por tierra los logros de su primera administración. Veremos a ver si Trump logra nuevos éxitos en su segundo mandato o por el contrario acaba como Cleveland, cuya segunda presidencia provocó que los republicanos (Cleveland era demócrata) volviesen a la Casa Blanca en 1896, manteniéndose en el poder durante dieciseis años, concretamente hasta 1912. 

Las elecciones de 1968 ya sabemos en qué contexto se produjeron. Como ya comenté en otras entradas, fueron unos comicios que se celebraron en medio de la Guerra de Vietnam, con un presidente en retirada como fue Lyndon B. Johnson y con un nivel de polarización nunca antes visto desde la Guerra Civil americana. Aquellas elecciones las ganó, como todos sabemos, Richard Nixon, prometiendo sacar a EEUU de la guerra en un breve plazo de tiempo. Algo que finalmente no sucedió, sino que por el contrario provocó por parte de Nixon un recrudecimiento del escenario bélico hasta la retirada definitiva de EEUU en Vietnam en 1973. 

Con la excepción de este último suceso, todo lo demás se ha repetido en estas elecciones. Un Biden con demencia senil avanzada que ha sido forzado a retirarse, un nivel de división y odio no visto en EEUU desde 1968 y un candidato a presidente prometiendo acabar con las guerras de Ucrania y Oriente Medio. Todo ello se ha repetido en estas ya históricas y singulares elecciones presidenciales de 2024. Esperemos que una vez Trump instalado de nuevo en el Despacho Oval no repita el patrón de Nixon y pise el acelerador para recrudecer la situación bélica actual. Con Harris era seguro que ese escenario se iba a producir, con Trump tengo mis dudas, aunque pese a todo le doy aún un voto de confianza. 

Con las elecciones de ayer se pone punto y final a la nefasta y criminal presidencia de Joe Biden y a las aspiraciones de Kamala Harris de suceder a su mentor y convertirse en la primera presidenta de EEUU. Espero y deseo que en los libros de Historia, cuando se narren estos nefastos cuatro años de administración demócrata, se describa este periodo como uno de los más oscuros, nefastos y polarizadores de la historia contemporánea. 

Aún así todavía quedan dos meses de gobierno de Biden, con lo cual los demócratas tienen aún tiempo por delante para dejarle a Trump un panorama mucho más devastador del que se va a encontrar ya. Y más si tenemos en cuenta que éstos ya no tienen nada que perder, puesto que las elecciones ya las han perdido hace unas horas. Ahora toca comenzar a mover los hilos para despejar el camino de la candidatura demócrata a Michelle Obama en 2028, con el objetivo de emular a su marido en el vigésimo aniversario de su llegada al poder, dar paso a un regreso de la ex pareja presidencial a la Casa Blanca y reanudar la implantación de la agenda woke. 

Por parte de Trump, solo me queda felicitarle por su victoria y desearle mucha suerte, y esperar que al menos, mantenga la situación controlada en estos cuatro años, aunque, como ya he comentado, me temo que no sucederá así. Ya he dicho en otras ocasiones que creo que Trump era el menor de los males y por eso lo he apoyado. Aún así, lo que pueda hacer negativamente a partir de enero, no será precisamente a mí a quien me pille por sorpresa. Pese a ello, creo que las altas expectativas que otros sí tienen depositadas fervientemente en él se van a ir diluyendo a marchas forzadas en estos cuatro años. 

Espero equivocarme y que cuando en 2029 se hable de la segunda presidencia de Trump se diga de ella que fue un periodo relativamente tranquilo en medio de la tempestad. Veremos a ver cómo acaba todo esto, aunque lo cierto y verdad es que incluso con una presidencia positiva de Trump, lo único que podría salir de aquí es el retraso de la implantación de la agenda woke y todo lo que, por desgracia, se acabará implantando, tarde o temprano. El futuro pues, incluso con una eficaz presidencia de Trump de por medio, no es bueno, una vez que éste deje el cargo. 

lunes, 4 de noviembre de 2024

El Estado en el fango


La de esta noche es de esas entradas que no tenía pensado escribir, pero que debido a lo sucedido en las últimas horas creo que debía hacer algunos comentarios sobre lo ocurrido. Me refiero a la situación que sigue viviendo España, y concretamente Valencia, cinco días después de la gota fría (O DANA) y que ya escribí por aquí el pasado viernes; y sobre todo a lo ocurrido hoy en Paiporta (Valencia), donde las víctimas, afectados y vecinos de la gota fría del pasado martes 29 han insultado e incluso agredido tirándoles bolas de fango y piedras al rey Felipe VI, a Letizia Ortiz, a Pedro Sánchez y a Carlos Mazón cuando éstos han acudido al municipio (la zona cero de la catástrofe) para supervisar los daños causados. 

Una polémica visita que se ha realizado sin especificar con antelación la hora de llegada de las autoridades y con más de cincuenta coches oficiales en la comitiva, lo cual demuestra el cinismo, la chulería y la desvergüenza de la clase política al plantarse en la zona cero de la tragedia con medio centenar de transportes de seguridad para la Casa Real, el gobierno y la Generalitat Valenciana cuando aún no han llegado los vehículos militares para realizar las labores de ayuda y rescate en ese mismo lugar y en otros municipios afectados. 

Creo que a estas alturas de la noche ya sabemos todos lo que ha ocurrido. Pedro Sánchez ha sido el objetivo número uno de los afectados, los cuales le han tirado piedras, bolas de fango y le han insultado, lo cual ha provocado que el presidente del gobierno saliese huyendo como una rata del lugar de la catástrofe, dejando a Felipe VI, Letizia y Mazón en medio de todo el conflicto, los cuales han seguido recibiendo bolas de fango, piedras e insultos mientras el coche de Sánchez, ya con él dentro y antes de salir de la zona, fue rodeado por los vecinos mientras apaleaban su coche blindado. 

Un coche al que a pesar de los palazos no sufrió daño alguno (Cosa obvia, ya que se trata de un coche blindado), pero que sin embargo al poco tiempo se hicieron públicas fotos del coche completamente destrozado y sin que a Pedro Sánchez le hubiese ocurrido nada. Claro, uno que por naturaleza es mal pensado, cuando ve estas fotos no hace más que preguntarse: ¿Este hijo de puta ha ordenado a su equipo, una vez que ha huído del lugar, que destrocen su coche para dar la sensación de que han intentado acabar con él y de esta forma hacerse el martir? Yo creo absolutamente que sí. 

Pero lo peor no es esto, sino el hecho de que tras la agresión, Sánchez ha hablado ante la prensa diciendo que los atacantes son "Elementos marginales". Claro, uno escucha estas declaraciones por parte de este miserable y lo mínimo que se te pasa por la mente es pensar que es un peligroso asesino sin escrúpulos, el cual insulta a personas que lo han perdido absolutamente todo por parte de su gravísima negligencia a la hora de negarse a enviar ayuda por parte del Estado hacia esos ciudadanos cuyo número de víctimas son ya más de 210 personas y que todo indica que son muchísimas más y que incluso podría superar al millar. 

De hecho, a estas alturas, cuando ya estamos a 4 de noviembre de 2024, han pasado más de dos días de los últimos datos publicados y la cifra de fallecidos sigue sin actualizarse. Y no porque la cifra no haya aumentado más, que desgraciadamente no es así, sino por el hecho de que las administraciones públicas, y en este caso la Generalitat Valenciana, se niegan a facilitar más información y a actualizar el número de víctimas mortales ante el temor de que la ira ciudadana vaya a más conforme se haga público el aumento de las cifras de los fallecidos. Estamos pues ante un caso de negligencia gravísima y de una falta de humanidad y de responsabilidad de tal calibre que en mis casi treinta y dos años no recuerdo un caso tan inhumano e irresponsable por parte de las administraciones públicas ante una tragedia nacional, ni siquiera en el fatídico 11-M de 2004. 

En estos momentos el envío de ayuda militar se está produciendo de forma progresiva pero igualmente insuficiente ante la tragedia tan colosal que ha sufrido Valencia, la cual necesita del desplazamiento urgente y masivo de una gran parte del ejército español, y no del envío que el gobierno ha ordenado a partir de este fin de semana, cuando ya el desastre y la tragedia eran ya lo suficientemente graves como para que cualquier ayuda no hubiese sido enviada con más antelación, lo cual habrá provocado con toda seguridad más muertes que podrían haberse evitado si no fuera por la actitud criminal del gobierno de España de negarse a enviar ayuda si la Generalitat Valenciana no lo solicitaba. Eso sí, el envío del ejército se realiza en cambio y sin vacilación por parte del gobierno de España cuando los afectados son un pueblo extranjero o cuando la OTAN y/o la ONU obliga a nuestros soldados a participar en guerras completamente ajenas a nosotros y a nuestros intereses.

Para empezar hay que decir que la Comunidad Valenciana es una región de España. No es un país independiente (Aunque algunos impresentables que son a la misma vez socios de gobierno de Sánchez sueñan con esa idea), con lo cual no estamos ante un caso donde el gobierno de España tiene preparado el dispositivo de emergencia ante el supuesto de que la administración afectada solicite ayuda, es que es obligación del gobierno de España enviar esa ayuda, con independencia de que el gobierno valenciano la haya solicitado o no. El gobierno podría tener preparado el dispositivo pero no activarlo si estuviésemos hablando de un desastre natural producido en territorio extranjero, pero al ser territorio nacional es obligación del ejecutivo acudir en auxilio de los ciudadanos. 

Declaraciones como las que realizó hace un par de días el gobierno alegando que tenían el dispositivo de seguridad preparado pero no lo activaron ante la falta de solicitud del gobierno valenciano demuestra la falta de humanidad y la abdicación de responsabilidades del gobierno ante sus ciudadanos. Por no hablar de la rueda de prensa que ayer realizó Pedro Sánchez desde la Moncloa, alegando, y cito textualmente: "Quienes necesiten ayuda, que la pidan". 

Afirmaciones como esta, unida a la huída ruin y cobarde de Pedro Sánchez en el día de hoy mientras las víctimas le tiraban piedras y bolas de fango (Ese mismo fango del que él lleva hablando meses cuando la oposición le acusa de los escándalos de corrupción que le afectan a él, a su mujer y a su gobierno), le llamaban "Asesino" e "Hijo de puta" y apaleaban su coche son motivos más que suficientes para que hoy mismo hubiese presentado su dimisión y hubiese desaparecido del país como en 2001 hizo Fernando de la Rúa cuando huyó en helicóptero mientras los argentinos se movilizaban frente a la Casa Rosada exigiendo su renuncia.

Obviamente eso no va a ocurrir aquí, ya que como he dicho en innumerables ocasiones y la última vez el pasado viernes, Sánchez es una mala persona a la cual solo le importa una cosa: el poder, el poder y el poder. Más allá de eso, no ve nada más. Esto me hace pensar que la caída de este tipo no va a ser ni muchísimo menos pacífica. Ya vimos hace ocho años cómo los propios socialistas lo echaron a patadas de Ferraz cuando lo pillaron metiendo papeletas con su nombre en un intento de pucherazo para mantenerse en el liderazgo del PSOE. Si su caída llevó al PSOE a una catarsis ¿Qué no ocurrirá en España para que deje el gobierno? 

Estamos ante un psicópata peligroso que es capaz de todo con tal de permanecer en el poder. Y lo peor es que en un escenario en el que cada vez se ve más acorralado, más agresiva y chulesca es su actitud con los ciudadanos y con todas las instituciones, organismos y sectores de poder. El hecho de llamar "Elementos marginales" a familiares que han perdido a sus familiares y hogares por culpa de su maldita, irresponsable y criminal gestión le hace ser merecedor de todo lo peor que le pueda ocurrir. Si utiliza estos términos ante personas que lo han perdido todo hace escasas horas, ¿Qué no hará con ellos y con el resto conforme vayan pasando los días, las semanas y los meses? 

Por el momento la Guardia Civil ya ha abierto una investigación para saber quiénes han sido los que han destrozado, supuestamente, el coche de Sánchez. Ese mismo coche que a pesar de los palazos, estaba inmune cuando huyó del lugar del conflicto y que posteriormente ha aparecido sospechosamente destrozado. Todo esto que estamos viviendo es una maldita locura que no tiene fin, donde la Guardia Civil va a abrir una investigación sobre lo ocurrido con el coche del presidente del gobierno mientras los municipios de Valencia están aún con miles de coches volcados y hundidos en el fango (Muchos de ellos con fallecidos aún dentro de los mismos) sin ser aún retirados por parte de las fuerzas de seguridad o las Fuerzas Armadas. 

Sin embargo, y por desgracia, este es el escenario que se sigue viviendo casi después de una semana en Valencia y alrededores. Un territorio donde en algunos pueblos ni siquiera han llegado las ayudas ni el personal autorizado para hacerse cargo de la situación, rescatar a los muertos, encontrar a los desaparecidos y ayudar a los afectados, los cuales siguen sin agua, alimentos, luz, medicamentos, etc. Solo la ayuda voluntaria y comprometida de los ciudadanos españoles de a pie son los que han podido hacer algo para que los afectados puedan verse algo más protegidos y algunos cadáveres hayan podido ser rescatados en los municipios afectados. 

Eso sin contar las restricciones que desde la Generalitat Valenciana han realizado a partir de este fin de semana para impedir que todo personal no autorizado pueda llevar alimentos, agua, medicamentos o cualquier otro tipo de ayuda a los afectados, aislando a los afectados en sus municipios y en sus casas como si de guetos se tratasen. Insisto, es algo inconcebible y que jamás creí que se vería en España en el siglo XXI. Pero esta es por desgracia la clase política que tenemos. Una clase política que mira de reojo y con asco a los ciudadanos. 

Un buen ejemplo es el de la consejera de Industria de la Generalitat Valenciana, Nuria Montes, la cual afirmó hace unos días, y cito textualmente: "Los familiares donde mejor están para recibir noticias de sus familiares fallecidos es en sus casas. No se les va a permitir la entrega de los cadáveres ni se les va a permitir el acceso a las zonas donde tenemos custodiados los cuerpos. Se les entregará cuando reciban la llamada del Juzgado junto con la entrega de la documentación pertinente". 

Con este tipo de declaraciones, por las cuales la sujeta en cuestión no ha dimitido, uno solo puede corroborar la idea de que, con independencia del partido, toda la clase política está repleta de auténticas bestias criminales y psicópatas, los cuales son ajenos a cualquier dolor ya que carecen del más mínimo sentimiento, ni siquiera conocen el concepto de sentimiento. Solo son enchufados y vividores del dinero público, los cuales miran con desprecio al resto de los ciudadanos, a los cuales ven como lacayos despreciables que hay que pisotear a toda costa. 

Y ya volviendo a lo sucedido hoy en Paiporta, tras la huída miserable y rastrera de Sánchez, los únicos que siguieron en la zona cero fueron Felipe VI, Letizia y Mazón, el cual se ocultó en todo momento detrás del rey en silencio para no recibir más bolas de fango, ni piedras ni insultos. Debo decir que si el otro día elogié la actitud del rey al enviar a Valencia a la Guardia Real, hoy nuevamente demuestra que es un personaje inmoral, el cual debería de abdicar y estar junto a toda su familia cruzando ya la frontera para no volver a pisar ni él ni su maldita dinastía suelo español nunca más. 

Si miserable, vomitiva y cobarde fue la actitud de Sánchez de salir huyendo como la rata que es cuando vio cómo los ciudadanos se avalanzaban contra él como consecuencia de su gestión homicida, la actitud del rey no se quedó atrás. A diferencia de Sánchez, que se largó a las primeras de cambio, Felipe VI sí se quedó y conversó con algunos ciudadanos hastiados e razonablemente irritados por el abandono por parte del Estado hacia ellos. 

Pero ¿Cuál fue la respuesta del rey ante las acusaciones de los ciudadanos? "No hagáis caso a todo lo que se publica porque hay mucha intoxicación informativa y muchas personas interesadas en ello". Con dos cojones. Ahora va a resultar que los cientos de criaturas que desgraciadamente han fallecido, las calles enfangadas hasta arriba con muertos en el fondo aún sin ser rescatados, los hogares completamente destruidos, las personas abandonadas y aisladas a su suerte, los miles de desaparecidos y la falta de ayudas por parte del Estado son bulos que no hay que creerse. 

Pero aquí no acaba la historia, ya que en otro momento de la discusión los ciudadanos increparon a Felipe y a Letizia que estuviesen en ese momento ahí, ya que ello bloqueaba las labores de rescate y ayuda. ¿Respuesta del rey? "Si quieres no vengo y me quedo en Madrid". Respuesta abominable de aquél a quien los monárquicos de turno y palmeros del régimen del 78 han tardado menos de un segundo en aplaudir como si les fuesen la vida en ello y en gritar "Vivas" al rey, alegando que el monarca, a diferencia de Sánchez, se había quedado en el lugar del siniestro y había aguantado el tirón como un héroe y un verdadero líder. Vergüenza y asco es poco cuando veo este panorama por parte tanto de una clase política que desprecia, chulea y humilla a los ciudadanos, incluso en momentos en los que éstos lo han perdido todo, como de aquellos adeptos y afines al sistema que defienden a estos miserables, cuya miseria es la misma que la de sus defensores. 

Hay algunos que debido a esta fuerte y justificada increpación por parte de la población (la primera tanto a un presidente del gobierno como a un rey de España de forma conjunta) han comenzado a soltar la maquinaria oficial, alegando que aquellos que han increpado a Pedro Sánchez son individuos pertenecientes a grupos de extrema derecha. Otros por su parte han salido en defensa de Pedro Sánchez, alegando que no tiene cabida ningún tipo de insulto ni agresión contra nadie. Supongo que lo dirán porque esta manada de feladores del poder no han sido víctimas del temporal ni de las graves negligencias del gobierno, ni tampoco han perdido a sus familiares o sus hogares como consecuencia de la gestión criminal tanto del gobierno nacional como del gobierno autonómico. 

Otros sin embargo, al ver la gravedad de la situación parece que han llegado a pensar que esto podía suponer el principio de algo peor para la Monarquía, y han tardado menos de un minuto en achacar los ataques solamente contra Sánchez y en sacar imágenes del rey conversando con los ciudadanos y a Letizia llorando cuando los ciudadanos la estaban increpando manchada de barro. Obviamente Letizia, como periodista que es, sabe cómo funciona esto. Es normal que haya aprovechado un momento donde aparentaba estar consternada por la situación para que los medios allí presentes sacasen esa imagen y lavasen con ello la imagen de la Corona. 

Como se puede ver, por muy negligentes, criminales e irresponsables que sean los políticos, a éstos no se les puede increpar, ni agredir ni insultar, aunque ellos hayan sido los únicos responsables de las gravísimas consecuencias que esta tragedia ha traído. Pero si sobre todo hay alguien a quién hay que proteger por encima de todo es al rey y a la familia real. Siempre he dicho, y lo reitero esta noche de nuevo, que la Monarquía es la columna vertebral del sistema, por lo que hay que defenderla con la vida si hace falta, ya que si cae la Monarquía, cae el sistema constitucional, y eso es algo que no se debe permitir bajo ningún concepto, según algunos.

En definitiva, con lo ocurrido hoy, y en base a lo que ya estamos viendo desde hace unas horas, no sería de extrañar que Sánchez aproveche lo ocurrido hace unas horas para presentarse como la víctima de un intento de agresión por parte de la extrema derecha. Él sabe perfectamente (Al igual que Felipe y Letizia) que quiénes los han increpado han sido los propios afectados que han perdido o a sus familiares, o sus hogares, o todo a la vez. Pero conviene recordar que estamos ante un sujeto peligroso, el cual solo le importa el poder y los votos. Y estoy plenamente convencido de que ya está maquinando la forma de sacar rédito electoral de esta desgracia. 

Por el momento, y a tenor de lo ocurrido hoy, tanto la Zarzuela como la Moncloa y la Generalitat Valenciana ya han cancelado la siguiente visita que debían realizar, en el municipio valenciano de Chiva. Esto demuestra que ese heroismo y ese liderazgo que los medios de prostitución han ensalzado hoy sobre el rey no existe. ¿Por qué el monarca no acude a los otros municipios? ¿Quizás porque sabe que le espera lo mismo? Acciones y actitudes como las de hoy demuestran que aparte de ser un inútil, Felipe VI no está a la altura de las circunstancias. 

Sánchez por su parte ya ha salido de Valencia en el Falcon, lo cual demuestra que no tiene intención alguna de volver a visitar ningún municipio más ante el temor de ser linchado. Por cierto, cabe decir que en la visita a Paiporta, Sánchez ha llegado con una amplia sonrisa en la cara. ¿Acaso le hacía gracia ver semejante panorama devastador y a los afectados en esa situación de desesperación? Con semejante asesino no sería de extrañar que fuese así. Aún así este miserable llegó hoy a Valencia creyendo que iba a ser recibido como hace una semana en la India (Rodeado de flores y vítores) y se ha llevado una respuesta justa pero insuficiente para lo que realmente se merece. 

Y es que, ironías de la vida, hoy Sánchez ha acabado rodeado e increpado por los ciudadanos en ese mismo fango que él mismo lleva mencionando desde hace meses. Después de lo ocurrido hace unas horas, en donde el todavía presidente del gobierno ha sido increpado y humillado en público, la actitud de Sánchez va a ser a partir de ahora peor de la que ya hemos visto. Intentará sacar rédito político de toda esta desgracia, sin importarle lo más mínimo los muertos que su gestión homicida ha provocado, ni los daños ocasionados por su abominable actuación, ni por supuesto tendrá en cuenta la cuestión moral.

Lo peor de este sujeto está aún por venir antes de que deje el gobierno, algo que espero y deseo fervientemente que se produzca cuanto antes. La salida de Pedro Sánchez y del PSOE en su totalidad del poder es algo no solo deseable y urgente sino necesario para España. Y no solo su inmediata salida, sino su posterior detención, enjuiciamiento y condena como consecuencia de esta gestión criminal, algo que por desgracia no creo que se produzca. 

Veremos a ver en qué acaba todo esto, aunque ya aviso que como consecuencia de este estallido de ira e indignación completamente justificado por parte de la ciudadanía, los medios comenzarán desde ya a rebajar el tono sobre este asunto y las cifras de los fallecidos se irán diciendo conforme vayan pasando los días e incluso las semanas y la cosa esté algo más calmada. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que no conviene que esta indignación e ira vaya a más y se extienda por todo el país. 

Lo cierto y verdad es que hay miles de personas que lo han perdido todo (familiares, hogares, etc) y dudo mucho que vayan a ser ni siquiera indemnizados por todo el daño sufrido. Ellos son las verdaderas víctimas de toda esta desgracia. Una desgracia cuya dimensión dentro de la tragedia se podía haber evitado en gran medida pero que por culpa de la gravísima e irresponsable negligencia de las autoridades ha dado como resultado este escenario devastador. Mi total apoyo y solidaridad con los afectados en estos durísimos momentos y mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas. DEP. 

Por desgracia, y temiéndolo mucho, creo que esta inmensa desgracia pasará al olvido dentro de unas semanas, y los responsables de este genocido (Ese es el verdadero término que se puede aplicar a este crimen de Estado) saldrán inmunes de toda culpa. Quienes por el contrario estamos realmente condenados y hay algunos que aún no lo saben somos los españoles. La condena de tener a semejantes criminales gobernando nuestro país y riéndose de nosotros y de nuestras desgracias mientras nos chulean a su antojo. Y de esa condena, por desgracia, no nos salva ni nos salvará nada ni nadie. 

viernes, 1 de noviembre de 2024

Tragedia nacional y degradación institucional


En este momento en el que escribo esta entrada son ya la una de la madrugada de esta noche de Halloween y por ende de la festividad de Todos los Santos. Una noche de Halloween marcada sin lugar a dudas por la arrasadora gota fría que ha devastado gran parte de España, pero sobre todo la Comunidad Valenciana y especialmente la zona de Valencia capital y alrededores hace solo cuarenta y ocho horas. Una gota fría que se ha llevado por delante más de ciento sesenta vidas y que se espera, por desgracia, que la cifra vaya en aumento conforme pasen las horas y los días. 

No voy a entrar en detalles sobre el asunto, ya que no soy ni muchísimo menos un experto ni tengo conocimientos sobre climatología para profundizar en ello, pero sí debo añadir que lo que se ha vivido y se lleva viviendo desde el pasado día 29 de octubre (Día en el que se produjo el desastre) hasta este mismo instante es toda una serie de graves irregularidades y negligencias cuya responsabilidad debe depurarse desde el primero hasta el último.

Obviamente sé que aquí no va a dimitir nadie, ya que en España la dimisión es algo que suena a un episodio de la utópica serie "El Ala Oeste de la Casa Blanca", pero la gravedad de la situación en donde la zona de Valencia y alrededores ha sido arrasada como consecuencia de esta gota fría (Ahora se le denomina DANA) y la innumerable cifra de fallecidos y desaparecidos que este temporal ha traído debe traer consecuencias políticas para muchos.

Para empezar es inconcebible que desde las agencias de meteorología no se avisase con antelación de la gravedad de esta denominada DANA que ha afectado a gran parte de España, incluída la zona de Andalucía. Es inconcebible también que las administraciones públicas no advirtiesen a los ciudadanos del peligro que esta DANA suponía hasta practicamente el último momento, cuando ya cualquier aviso era inútil. Y sobre todo, y creo que esto es lo más grave, es inconcebible que las administraciones públicas no hayan hecho absolutamente nada para ayudar a los ciudadanos cuando el desastre ya se había producido. 

En estos dos días han sido la UME, la Guardia Civil, la Policía, los Mossos, los bomberos, Protección Civil, así como los ciudadanos de a pie los que han ido en auxilio de las víctimas y han acudido a rescatar a las personas que se encontraban entre la vida y la muerte en el momento de producirse esta gota fría que queda ya por desgracia en los anales de la historia de nuestro país. También han sido todos éstos los que han acudido a rescatar a los cientos de muertos que han perecido en este arrasador desastre natural, así como los que han acudido en búsqueda de aquellos ciudadanos que están desaparecidos en este momento y de los cuales no se tiene aún constancia de su paradero. 

¿Que han hecho mientras tanto los políticos? Salir en ruedas de prensa, anunciar días de luto nacional, prometer ayudas y confirmar que se está haciendo todo lo posible para ayudar a las víctimas. ¿Todo lo posible? En absoluto. En estos momentos las primeras unidades del ejército están acudiendo rumbo a Valencia tras dos días en los que ni desde la Generalitat Valenciana ni desde el gobierno de España se haya solicitado ni anunciado el envío de las Fuerzas Armadas para prestar su ayuda y colaboración en este desolador panorama que estamos viviendo. Es como digo una cadena de negligencias de una gravedad extrema lo que estamos viviendo que no deberían quedar bajo ningún concepto como si nada hubiese ocurrido. 

La actuación de la Generalitat Valenciana con Carlos Mazón al frente de la misma es vomitiva y deplorable al no haber previsto con antelación la gravedad de este desastre natural, así como el hecho de no haber prevenido con antelación a la población, ni mucho menos solicitar posteriormente al gobierno la ayuda necesaria, que en este caso habría sido principalmente el envío del ejército a la zona cero. 

La solicitud se ha producido finalmente hoy, cuando ya era notorio que la situación se le escapaba de las manos a la Generalitat Valenciana, lo cual ha provocado que Mazón solicitase ayuda al gobierno para el envío de las Fuerzas Armadas. Una ayuda que para rematar la situación va a ser limitada, ya que parece ser que el gobierno enviará solamente 500 efectivos para ayudar en un escenario apocalíptico de desastre natural como pocas veces se ha visto en España.

Esto confirma que si la actuación de la Generalitat Valenciana ha sido vomitiva y deplorable, la del gobierno de España es igualmente vomitiva y deplorable pero multiplicada por mil. ¿En dónde se ha visto que en un escenario de desastre natural el gobierno nacional no active todos los servicios, ayudas y mecanismos posibles para proteger a los ciudadanos? ¿En dónde se ha visto que el gobierno de un país no envíe a las Fuerzas Armadas a la zona cero para que éstos presten toda la ayuda posible? Esta dejación de funciones por parte del gobierno es de tan grave irresponsabilidad que cualquier dimisión o destitución no sería suficiente para que las autoridades pagasen por el terrible daño que con su pasividad han ocasionado a la hora de gestionar este desastre. 

Eso sí, ayer faltaron horas para que la presidenta del Congreso, Francina Armengol, suspendiese la sesión de control al gobierno pero mantuviese el debate y posterior votación para el asalto definitivo del gobierno socialista y sus socios a RTVE, donde finalmente el decreto para hacerse con el control absoluto de la cadena pública ha salido adelante. Un decreto con el que a partir de ahora personajes cercanos a los medios de comunicación del PSOE así como individuos próximos al independentismo catalán lograrán acceder al consejo de administración de RTVE, de donde saldrá el próximo presidente de la entidad, que con toda seguridad será un sujeto afín al PSOE, como es el ex director de contenidos de RTVE, José Pablo López. Todo ello mientras el PSOE y sus socios han reformado previamente la legislación para que ellos tengan mayoría en el nuevo consejo de administración y la oposición, en este caso el PP, quede en minoría. 

Como se puede ver, a Pedro Sánchez le importa entre cero y nada los más de ciento sesenta muertos que en estos momentos hay en Valencia y que todo indica que son muchísimos más, pudiendo incluso superar la cifra de doscientos muertos, e incluso más. A él solo le importa una cosa: el poder, el poder y el poder. Esto demuestra que su actitud de indiferencia, inhumanidad y frivolidad ante una tragedia humana tan devastadora como ésta le hace merecedor de ser descrito como lo que realmente es: un hijo de la gran puta. 

Sí, ese y no otro es el término adecuado para referirse a un sujeto miserable como es Pedro Sánchez, cuyo único objetivo es el de acumular poder a toda costa, aunque eso sea en medio de una tragedia nacional donde se están buscando a criaturas desaparecidas y rescatando los cadáveres de personas de todas las edades. Ni la cárcel es suficiente para que esta mala persona pagase por todo el daño que está ocasionando. 

Mientras esto sucede hoy, Sánchez ha acudido a Valencia para supervisar la situación y hacerse la foto junto con el irresponsable de Mazón. Eso sí, mientras éstos se hacían hoy la foto ya estaban las bases de los distintos partidos, tanto del PSOE como del PP, preparándose para lanzarse mútuamente la culpa de lo ocurrido a nivel político y administrativo. Esto es España, un país donde los políticos desprecian los problemas y no acuden en auxilio de los ciudadanos mientras éstos se están muriendo o han perdido prácticamente todo lo que tenían. 

Por fortuna esa no es la España social que tenemos, ya que si por algo se está caracterizando la ciudadanía española en estos momentos es por las innumerables ayudas en alimentos, servicios de auxilio, donaciones económicas, etc, que se está viendo por todos los rincones de nuestro país. Todo esto demuestra una vez más que los políticos van por un camino y los españoles, afortunadamente en este caso, vamos por otro muy distinto al de sus oscuros y abominables intereses.

Aún así, esto no debe olvidar la situación de caos y descontrol que se está viviendo en estos momentos en Valencia, donde además de los más de ciento sesenta muertos y los innumerables daños materiales que se están viendo hay que sumar además la situación de desesperación que los afectados están padeciendo, encontrándose en estos momentos sin alimentos, ni medicamentos, ni luz, ni agua; y todo ello ante los incesantes robos y saqueos que se están produciendo en estos momentos en las zonas afectadas. Una situación pues extremadamente grave y de caos en la que ninguna administración pública está haciendo nada por acudir en auxilio y protección de los ciudadanos. 

Debo decir por otra parte que esta situación y la cadena de negligencias que se están viendo me recuerdan (Salvando las distancias, obviamente) a lo ocurrido en 2005 en Estados Unidos con el Huracán Katrina, donde la respuesta tardía e incluso fría de la administración de George W. Bush con respecto al desastre y a la situación de las víctimas le acarreó, con toda la razón del mundo, bastantes críticas por parte de muchos en aquel entonces. Algo similar estamos viendo estos días en España con la actuación del gobierno de Sánchez y de todas las administraciones públicas en general. 

Con independencia de que las administraciones públicas se pongan las pilas de aquí a unos días, el daño por desgracia ya está hecho. De nada servirá que manden a todo el ejército o envíen toda la ayuda humanitaria posible dentro de unos días o incluso de unas horas. Como ya he dicho, parece ser que el ejército está de camino en estos momentos hacia Valencia, pero se trata de una ayuda limitada que poco o nada podrá hacer en base a la situación catastrófica y apocalíptica que estamos viendo el resto de los españoles por Internet y/o televisión. 

La cuestión ante todo esto es ¿Por qué el gobierno no ha enviado al ejército, con independencia de que el gobierno valenciano lo hubiese solicitado o no? No lo sé. La verdad es, por lo que se está comentando, que miembros del ejército están deseando recibir las órdenes del ejecutivo para acudir de inmediato a Valencia, pero que dicha orden no llega. ¿Por qué este desamparo? Habrá que preguntárselo a Pedro Sánchez y a Margarita Robles, la misma que ha dicho hace solo unas horas que "Esta situación no se daba en España desde hace 5.000 años". Mejor me reservo mi comentario con respecto a estas declaraciones. Lo que sí quiero comentar y considero una decisión correcta es la orden tomada hoy por el rey de enviar a la Guardia Real a Valencia para que ayuden en las labores de auxilio. No es ningún secreto que mi simpatía por la Monarquía y por los Borbones es nula, pero en este caso creo que es de recibo aplaudir esta decisión de Felipe VI. Al César lo que es del César.

En definitiva, la situación en España, y sobre todo en Valencia, es desastrosa y todo parece indicar que irá a peor conforme vayan pasando las horas y los días. Una España que está viviendo esta situación de tragedia nacional precisamente cuando el escenario político ya estaba lo suficientemente asqueado en estos días, hasta el punto de que produce ya hartazgo. Me refiero a los escándalos que han ido saliendo con respecto a las denuncias por acoso y agresiones sexuales de Íñigo Errejón contra varias mujeres y el conocimiento que Yolanda Díaz (Actual vicepresidenta del gobierno) y Mónica García (Actual ministra de Sanidad) tenían sobre este asunto. Eso por una parte. Por otro tenemos la nueva imputación de Begoña Gómez y su nueva cita para declarar en los Juzgados el próximo día 18 de noviembre, así como la imputación al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, y el registro de más de diez horas que la UCO ha realizado ayer mismo en su despacho por orden del Tribunal Supremo. 

Quiero en este punto y tras haber analizado lo que está ocurriendo en Valencia hacer unos breves comentarios sobre estos asuntos antes de acabar la entrada. Para empezar el escándalo que afecta a Errejón está claro que se trata de una operación orquestada desde el PSOE para intentar tapar con este tema el escándalo del caso Koldo y todo lo que este asunto puede acarrear contra Sánchez. Errejón ha dimitido y ha abandonado la política después de esto, ¿Pero acaso alguien cree que nadie en Sumar/Podemos no sabían del comportamiento agresivo de este sujeto? Un compartamiento contra las mujeres que parece ser que no era un caso aislado por parte de este individuo, sino de otros muchos en su partido. Ese mismo partido que criminaliza a todos los hombres que no pensamos como ellos y que tildan de machistas a todos aquellos que no secundamos su discurso totalitario mientras ellos agreden y acosan a las mujeres que dicen defender. 

Es obvio que tanto Yolanda Díaz como Mónica García y otros muchos sabían de este asunto, pero lo taparon para evitar un escándalo que finalmente ha salido a la luz. La cuestión ahora es ¿Dimitirán por haber ocultado un caso de agresión sexual en pos de sus intereses de partido? Por supuesto que no. Hablamos de unas desgraciadas que al igual que la mayoría de la clase política no tienen donde caerse muertas si dejan su cargo público. De esta forma lo más probable es que escurran el bulto como ya están haciendo e intenten pasar página de este asunto. La cuestión es si lo lograrán o no finalmente, a tenor de cómo vayan evolucionando los acontecimientos.

Por otra parte, en lo que respecta a Begoña Gómez se demuestra una vez más que en estos momentos la única oposición que hay realmente en España frente a este gobierno de criminales es precisamente la de los Jueces. Si Sánchez finalmente acaba arrinconado no será precisamente gracias a Feijóo o Abascal, sino a la Justicia, la cual está demostrando más coraje que VOX y el PP a la hora de hacer frente a Sánchez. Y todo ello sin perder de vista el informe de la UCO que parece ser que saldrá dentro de unos días y que todo indica que va a dejar en una broma el demoledor informe que la propia UCO sacó el pasado 10 de octubre. Todo hace indicar que ese nuevo informe será aún más devastador para Sánchez, el cual ya se está preparando para lo que pueda producirse cuando el informe salga a la luz en unos días.

Y por último la imputación hace unos días del Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, el cual se niega a dimitir a pesar de este hecho que provoca sin duda un precedente peligroso dentro del Ministerio Fiscal. Un precedente que se ha agravado ayer mismo cuando el propio Tribunal Supremo ordenó el registro de su despacho. Un registro que realizó la UCO y que parece ser que tardó más de diez horas en concluir. Y lo más interesante es que de este registro se han confiscado ordenadores, tablets, móviles y todo tipo de documentos que sin duda van a poner en una posición aún más delicada al propio García Ortiz y quién sabe si también a alguien más por encima suyo.

En definitiva, España está en estos momentos viviendo una tragedia nacional con más de ciento sesenta muertos y un territorio devastado mientras las autoridades están demostrando una gravísima, criminal e irresponsable actitud que espero y deseo tenga sus consecuencias, aunque por desgracia mucho me temo que no será así. Todo ello mientras la corrupción de la izquierda acecha por todos los frentes a la vez que ésta frivoliza con la tragedia de Valencia y continúa imparable su asalto a las instituciones, cada vez de una forma más descarada y autoritaria. Esta es la España desoladora de esta noche de Halloween. Una España que da verdadero pánico como consecuencia del declive al que nos está llevando la izquierda y a la frivolidad con la que está tratando un desastre natural que sin duda va a provocar un antes y un después en el fatídico escenario que estamos viviendo.