jueves, 21 de septiembre de 2023

Todos los escenarios están abiertos


No tenía pensado escribir sobre la situación actual hasta que la cosa se esclareciese tras la presumible investidura fallida de Feijóo, pero dada las circunstancias que llevamos viviendo desde hace unos días quiero hacer varios comentarios sobre lo que estamos viendo últimamente. Todo ha empezado a calentarse desde que Puigdemont exigiese a Sánchez la amnistía antes de que éste sea investido nuevamente con sus votos como presidente del gobierno, en el eventual escenario de que Feijóo fracase la semana que viene y el rey designe esta vez al actual presidente del gobierno como candidato a una nueva investidura. Por otro lado se ha ido tensando la cuerda aún más tras la entrevista hace unos días del que fuera secretario general del PSE (Partido Socialista de Euskadi), Nicolás Redondo Terreros, hijo del que fuera secretario general de la UGT (Unión General de Trabajadores) y uno de los adversarios políticos internos dentro del PSOE a Felipe González: Nicolás Redondo Urbieta. Una entrevista en la que Redondo se posicionó en contra de la amnistía y de la postura actual del PSOE, lo que le valió que a las pocas horas la dirección socialista decidiese expulsarlo del partido.

Pues bien, todo esto ha ocasionado una revuelta dentro del constitucionalismo a lo largo de estos días, que ha respondido con olas de críticas hacia Sánchez y el PSOE por su actitud sumisa a favor de las exigencias de Puigdemont, así como por la postura que los socialistas han adoptado contra Redondo por sus declaraciones en el periódico "El Mundo". Todo ello mientras aquí en Sevilla era galardonado el ex presidente del gobierno Felipe González en un acto al que asistieron políticos de toda índole (Los primeros, los del PP); en dicho acto, Felipe González se mostró crítico con la dirección del PSOE por el hecho de haber expulsado a un militante que difiere con la postura oficialista del partido. En dicho homenaje a González, el ex presidente sevillano afirmó "Que ni a él se le ocurrió expulsar a Redondo padre cuando éste le montó a él una huelga general". Pues bien, tras aquellas declaraciones (Las cuales no han sentado muy bien dentro de las bases del PSOE, hasta el punto de que algunos están exigiendo ya la expulsión del propio González del partido que un día él lideró), tanto Felipe González como su ex vicepresidente del gobierno, Alfonso Guerra, han hablado hoy en Madrid en la presentación de un libro publicado por el propio Guerra. En dicha presentación (A la cual han asistido gran parte de los políticos actuales del PSOE que supuestamente difieren con las políticas de Sánchez, como también gran parte de los miembros de la denominada "Vieja guardia socialista"), tanto González como Guerra han criticado al propio Sánchez por su disposición a la hora de aprobar la ley de amnistía, así como por su aptitud abiertamente favorable para pactar con el independentismo catalán y vasco a cambio de mantenerse en la Moncloa. 

Claro, todo lo que dicen ambos está muy bien teóricamente, pero no hay que olvidar que fue durante la Transición cuando estos dos personajes fueron los primeros en diseñar y apoyar una Constitución y un sistema político que ellos mismos siguen defendiendo y que ha sido el causante de los graves problemas que tenemos como nación cuarenta y cinco años después. ¿O acaso no fue el PSOE liderado por González y Guerra el que apoyó abiertamente el modelo autonómico (Creando con ello un reino de Taifas), así como la cabida del nacionalismo e independentismo dentro del sistema del 78? ¿Acaso no fueron los propios González y Guerra los que apoyaron firmemente una Constitución que reconocía, entre otras cosas, el término "Nacionalidades" a la hora de referirse a las regiones históricas? ¿Acaso no fueron ellos los que fueron cediendo competencias estatales en favor de las autonomías (Entre ellas Cataluña y País Vasco)? ¿Acaso no fue el PSOE de Felipe González el que pactó con la por entonces Convergencia del todopoderoso presidente y virrey de Cataluña, Jordi Pujol y con el PNV de Xabier Arzalluz para continuar en la Moncloa en 1993? ¿Acaso no fue el propio González el que le dijo a Redondo hijo en la campaña electoral vasca del año 2001 que con quien debía pactar el PSE era con el PNV y no con el PP? 

Creo pues que quienes menos deben de hablar son precisamente Felipe González y Alfonso Guerra, los cuales fueron los responsables, entre otros, de crear y mantener un sistema que nos ha traído hasta el panorama que estamos viviendo en el año 2023. Un panorama que no hubiese sido posible sin la complicidad que el PSOE ha ido manteniendo con el nacionalismo catalán y vasco desde los tiempos de la Transición hasta el compadreo y colegueo actual entre el socialismo y el independentismo. Por mucho que ahora quieran ir de dignos, esta postura del PSOE con los enemigos de España la empezaron González y Guerra hace cuatro décadas (Aunque la complicidad de los socialistas con los enemigos de este país viene desde mucho más atrás), la estrechó aún más un tipejo sectario y divisorio llamado Zapatero a la hora de firmar los famosos Pactos del Tinell hace ahora veinte años con los que posteriormente serían sus socios en el gobierno de España, y lo ha culminado otro tipejo siniestro y despreciable llamado Pedro Sánchez, el cual se ha caracterizado desde primera hora por ir de la mano de aquellos que quieren destruir este país. El hecho de que personajes tan dañinos para España y su convivencia como Zapatero hace veinte años y ahora Sánchez hayan sucedido a González es precisamente porque éste les enseñó el camino a seguir cuando el PSOE se jactaba de pactar con los nacionalistas. Eso sí, eran los tiempos en los que el nacionalismo era leal a España, según los socialistas. Lo peor de todo es que habrá quien se crea todavía semejante chiste (O insulto, según como queramos tomarlo cada uno). ¿Acaso era leal a España el PNV de Arzalluz, aquél que dijo que mientras ETA sacudía el árbol, ellos recogían las nueces? ¿Acaso era leal a España la CIU (Convergencia i unió) de Pujol cuando éste aprobó en 1990 el doctrinario y famoso "Programa 2000"?

Seamos serios, el nacionalismo catalán, vasco, gallego, andaluz, etc jamás ha sido leal a España, ni lo será; y eso lo saben perfectamente tanto González como Guerra, por mucho que ahora pongan el grito en el cielo por lo que ellos definen como un desvío anticonstitucional que el nacionalismo catalán lleva ejerciendo en los últimos años. Aquí no hay ningún desvío, sino una estrategia trazada por el nacionalismo/independentismo (Para mí ambos términos representan lo mismo, por mucho que algunos quieran diferirlos) desde el momento en que se creó la Constitución y el Estado de las Autonomías, cuyo objetivo era el de aprovecharse del sistema del 78 para debilitar al Estado en favor de sus respectivos territorios. El propio Régimen del 78 que González y Guerra defienden fervientemente es el mismo que ha ido alimentando durante todos estos años a ese monstruo denominado nacionalismo, el cual es ya tan grande y tan fuerte que ya es imposible detenerlo; y ahora ese régimen está herido de muerte por aquellos "Hijos" que el propio sistema ha alimentado, criado y mimado. Y ahora lo único que buscan algunos es, parafraseando a Cánovas sobre el debilitamiento del sistema de la Restauración "Apuntalar el techo para que no se nos caiga encima".

Siguiendo con Felipe González debo decir que me parece, cuando menos sorprendente, la forma en la que el PP no ya ensalza, sino que adula al que fuera presidente del gobierno del PSOE durante catorce años y secretario general del partido durante casi veinticinco años; cualquiera que lea las declaraciones de un político del PP hablando sobre la figura de González creería que éste es miembro de las filas populares y no socialistas, lo cual dice mucho sobre el perfil de los populares, y no precisamente para bien. No hay político del PP actual que no idolatre la figura de González; desde Rajoy en su día hasta llegar a Feijóo, pasando por personajes como Moreno Bonilla, Cuca Gamarra, María Guardiola, etc. La idolatría llega hasta tal punto en el que uno ya no distingue de qué partido es cada uno. Es lo que tiene un partido que está repleto de socialistas y/o socialdemócratas reprimidos, comenzando por el propio Feijóo, lógicamente. Un tipo que está más preocupado por la deriva del PSOE que de la propia España, y que se siente más cercano ideológicamente al propio González (Del cual dice de forma constante y orgulloso que fue votante suyo) que a su padrino político, Manuel Fraga, debería hacerse seriamente una reflexión sobre si verdaderamente está en el partido correcto; aunque viendo y oyendo a sus correligionarios y a sus bases quizás la reflexión que deberían hacerse es la de cambiar el nombre del partido por el de Partido Socialista Popular. 

¿Acaso alguien se imagina a los socialistas elogiando a Aznar o a Rajoy? Personajes ambos que tienen todo el desprecio de la izquierda, y no tan izquierda española, y a los cuales se les tiene un odio bastante considerable dentro de las filas socialistas, especialmente contra Aznar. ¿En qué piensa el PP cuando realiza acciones de este tipo? Supongo que dentro del universo popular y de la mente progre de Feijóo, todo lo que sea arrodillarse ante aquél a quienes ellos mismos consideraban hace treinta años como "El principal y primer responsable del clima general de corrupción en España" (No lo digo yo, lo dijo Aznar) es poco a la hora de agradecerles los servicios que prestó durante casi década y media a España; los mismos años en los que el propio González despreciaba al PP y amenazaba a la población sobre la llegada de un gobierno de derechas. Seguramente y al paso que vamos, dentro de quince años el PP elogiará y definirá como "Un hombre de Estado" al mismísimo Zapatero, y quizás dentro de treinta hagan lo mismo con el propio Sánchez. De hecho ya lo hicieron con el propio Rubalcaba, que pasó de ser uno de los personajes más oscuros de la política española a ser considerado un "Estadista" a la altura de Cánovas y Sagasta. Ahí es nada. Eso es un cambio de criterio y lo demás tonterías. Con estos antecedentes, todo es posible en este PP que ocupa ya de facto el espectro del centro-izquierda en España, mientras el PSOE ocupa el de la extrema izquierda. 

La postura del PSOE en realidad no debe de sorprender, ya que siempre (A excepción de la época de Felipe González al frente del socialismo y el gobierno español) ha estado posicionado más cerca del extremismo que del centro a lo largo de su larga, polémica, criminal e interesante historia. Pero lo del PP es todo un cambio de chaqueta bastante considerable; y más si tenemos en cuenta que estamos hablando de un partido que deriva de la antigua AP (Alianza Popular) de Fraga, la cual era junto a su por entonces líder el principal partido de la derecha, así como los grandes representantes y referentes del nacionalismo español. Cuarenta y cinco años después se ha convertido en un partido cuyo espectro político representa a todo menos a la derecha española y cuyo líder es un nacionalista gallego que posiblemente más de una vez acabe hablando en su idioma natal desde la tribuna del Congreso, con el fin de reafirmar sus orígenes y las singularidades de su tierra; de momento Borja Semper ya se ha estrenado hablando en vasco. Quién ha visto a este partido y quién lo ve. 

Pero claro, estamos hablando ahora mismo en un contexto histórico en el que el PP es ideológicamente lo mismo que el PSOE hace veinte años, un partido progre que acepta y respalda el concepto político que desde la izquierda se tiene de España, así como el programa que el PSOE adoptó en su día acerca de las cuestiones sociales, económicas, territoriales, de memoria histórica, etc. Y hablamos en un contexto en el que el constitucionalismo se está uniendo a favor, no ya de España, la cual a éstos les importa un carajo, sino del sistema constitucional de 1978, el cual es el origen de los males que padece nuestro país. Todo el espectro político, partidario de lo que se viene denominando el "Régimen del 78", está uniéndose para detener lo que Sánchez y su banda (Como diría Rivera en su día) están planeando: la destrucción del sistema en favor de algo que ni ellos mismos se ponen de acuerdo ni saben qué es. 

Por un lado está Urkullu, el cual escribió hace unos días en "El País" el famoso artículo en el que propone el desmantelamiento de la Constitución y del sistema autonómico sin necesidad de recurrir al proceso de reforma que establece el artículo 168 de la misma. Urkullu hacía mención a la disposición adicional primera de la Constitución para, a través de este mecanismo, avanzar hacia un Estado Confederal que le otorgue los derechos y reconocimientos pendientes a las llamadas "Nacionalidades históricas". Eso ha provocado un quebradero de cabeza a más de uno, ya que algunos consideran que lo que propone Urkullu, aunque de manera bastante retorcida y rebuscada, sí entra dentro de la Constitución; mientras que otros defienden que esa opción es inadmisible y no tiene cabida legal.
 
En resumen, Urkullu y el País Vasco apuestan por ir hacia el Estado Confederal, algo que ni el propio Iñigo Urkullu ni el PNV habrían propuesto de momento si no fuera porque los etarras de Bildu le están comiendo a los de Sabino Arana las tostadas y tienen a su alcance la victoria para gobernar en el País Vasco de la mano del PSOE el año que viene (Sinceramente, jamás creí que escribiría sobre este escenario, pero es un hecho triste y preocupante que la ETA tiene un respaldo electoral bastante fuerte dentro del territorio vasco y que su llegada al poder en Vitoria se producirá tarde o temprano).

Por otro lado está Puigdemont, al cual ya no le basta la promesa del PSOE de otorgar la amnistía una vez conseguida la investidura. Puigdemont, como buen zorro que es, busca sacarle a Sánchez la investidura estando todavía como presidente en funciones, lo cual le imposibilita a éste para llevar a cabo dicha proposición de ley desde el gobierno, pero sí desde su propio partido junto con Sumar y demás morralla. Hace unos días dije que lo más probable es que Sánchez otorgase solamente la amnistía a Puigdemont y al resto de condenados por el procés, olvidándose del acuerdo para convocar el referéndum de independencia. 

A día de hoy no tengo tan claro que eso (La amnistía) se vaya a producir. ¿Por qué? Por el simple hecho de que desde la ANC (Asamblea Nacional de Cataluña) ya se ha anunciado que en el momento en que la amnistía entre en vigor, los independentistas reactivarán la declaración de independencia suspendida en 2017. Claro, una cosa es lo que algunos pregonaban, que era la amnistía con la vuelta a España de un Puigdemont ya completamente impune, y otra cosa son los planes secretos desde algunos sectores independentistas de reactivar la independencia haya o no acuerdo sobre la convocatoria de un referéndum.

Si esto se produjese, el Estado no tendría ya base legal para recurrir los actos ilegales que supondría una declaración de independencia, ya que con la amnistía, el propio gobierno enmendaría todo el proceso judicial y sus resoluciones sobre este asunto, dándole la razón a su vez a los independentistas, los cuales serían los que tendrían ahora a la ley de su parte. De la misma forma, si los catalanes optasen por declarar (O reactivar en este caso) de forma unilateral la independencia sin tener ya repercusiones legales, el mismo escenario podría repetirse en cualquier parte del país, ya que la amnistía supondría reconocer a su vez el hecho de que la declaración de independencia de Cataluña no fue un acto delictivo ni contrario a la ley, puesto que el hecho mismo de la amnistía hacia los participantes del procés es un reconocimiento a su vez de que los actos perpetrados en 2017 no eran ilegales. Si se llegase a este punto, cualquier parte del territorio español podría declarar de forma unilateral la independencia sin tener estos actos consecuencias judiciales, ya que el gobierno mismo habría dejado sin validez las repercusiones legales de perpetrar un acto de tal calibre con la aprobación de la amnistía. Mucho cuidado pues con esto, ya que de ser así, este escenario supondría el fin mismo de España como Estado-Nación. 

Por otro lado, el hecho mismo de aprobar la amnistía sería reconocer de forma automática por parte del gobierno que España es un Estado no democrático y represor, el cual tiene presos políticos y persigue a las personas por el mero hecho de tener opiniones que difieren de las del resto de la población. Hay que tener cuidado también con esto porque aquí lo que entraría ya en juego es la propia reputación de España ante el resto del mundo, el cual sería considerado un país sin democracia (Esto en parte es verdad, ya que como he dicho en otras entradas España no es un estado democrático sino partitocrático) y sin respeto a las libertades de expresión y al pluralismo político. En definitiva, lo que provocaría todo esto sería acabar con el sistema del 78 sin necesidad de reformar de forma íntegra la Constitución. 

Es aquí donde los intereses de Urkullu y Puigdemont comienzan a ir por separado, ya que mientras Puigdemont estaría teóricamente a favor de un referéndum, pero también de una reactivación de la declaración de independencia de 2017 si las cosas no salen como él espera, Urkullu es partidario de retorcer aún más la Constitución para desde la misma encaminarse hacia el Estado Confederal, lo cual daría el reconocimiento pleno al País Vasco, Cataluña, Galicia, Navarra, Aragón, Andalucía, etc para convertirse en Estados-Nación, pero dentro de una asociación de países que sería España, o lo que queramos llamar que fuese eso si finalmente se llegase a ese escenario.

En definitiva, Puigdemont va nuevamente a por todas, mientras que Urkullu es partidario de darle un último revolcón a la Constitución para cargársela. El sistema del 78 está pues herido de muerte y por ese motivo, entre otros, aquí todos los constitucionalistas están posicionándose claramente en contra de los pactos de Sánchez con toda esta morralla. Insisto en que la posición de los constitucionalistas no es porque les preocupe el futuro de España, sino porque verían peligrar sus sillas si Sánchez (Al cual le da exactamente igual todo con tal de seguir) decide reeditar su gobierno con los mismos que en 2020, con la diferencia de que ahora la banda sí va ya a por todas.

Por si acaso, ya hay algunos que están lavando la imagen del rey con la estúpida noticia que ha salido hace unos días acerca de un reciente encuentro semanal entre Felipe VI y Pedro Sánchez como presidente del gobierno en el que teóricamente el jefe del Estado se habría negado a firmar la ley de amnistía, lo cual habría provocado un enfrentamiento entre éste y el jefe del gobierno, el cual habría terminado con Pedro Sánchez amenazando al rey si no firmaba la ley, lo cual provocaría que Felipe VI hubiese llamado a la Guardia Real para que expulsase de la Zarzuela a Sánchez. A ver, seamos serios ¿Quién coño se cree esta noticia? Porque yo desde luego no. Para empezar, por mucha repugnancia que me dé Sánchez y compañía es de Justicia decir también que el rey no ha podido negarse a firmar la ley puesto que ésta no existe todavía (Al menos que nosotros sepamos); por ello es imposible que haya habido un encontronazo entre ambos por esta cuestión. 

Por otro lado, si hubiese habido tal discusión (Cosa que no me creo, insisto), el rey no se habría negado en absoluto en firmar la ley cuando ésta se presente en su mesa. Primero porque constitucionalmente no puede negarse a ello (Por muy dudosa que sea la constitucionalidad de esa norma), ya que su negativa a firmar cualquier ley supondría una grave crisis constitucional cuyo único precedente en Europa fue el del rey Balduino de Bélgica en 1990, cuando el monarca belga se negó a firmar una ley del aborto, ya que según él "Iba contra sus principios morales y religiosos". 

¿Qué ocurrió entonces? Que en Bruselas el rey fue declarado incapacitado para ejercer su cargo durante unas horas; las precisas para que el gobierno belga firmase en su nombre la ley y ésta entrase en vigor, tras lo cual volvió el monarca a su puesto en la Jefatura del Estado de Bélgica. Si esta situación llegase a España, que no va a llegar, la situación sería mucho más complicada, ya que el rey tendría dos salidas: o abdicar o ser declarado incapaz (Dos salidas que Felipe VI no va a aceptar jamás, y menos viendo el panorama tan hostil que desde el gobierno y sus socios existe contra él); y esto en un país con pequeños pero diversos partidos republicanos podría suponer una oportunidad de oro para éstos, los cuales podrían aprovechar para que la abdicación o incapacitación del rey fuese definitiva y no temporal, lo que nos llevaría a un escenario aún más complejo y peligroso si cabe. 

Pero ese escenario no creo en absoluto que se vaya a producir. Ya dijeron muchos imbéciles monárquicos hace dos años que el rey jamás firmaría el indulto que Sánchez estaba ultimando para Junqueras y compañía, ya que eso desacreditaría su discurso del 3 de octubre de 2017. ¿Qué ocurrió? Que el monarca firmó, y a otra cosa, mariposa. Esos mismos que hace dos años decían que el rey se negaría en rotundidad a firmar los indultos (Los cuales luego lo excusaron manteniendo que el monarca debe cumplir con sus obligaciones constitucionales) son los que ahora van por ahí salvando la cara del jefe del Estado y poniendo la mano en el fuego por Felipe VI, alegando que jamás firmará la amnistía, puesto que dicha ley va en contra de la Constitución. Ya veremos qué ocurre. Y ya por último está la amenaza de Sánchez al rey y la expulsión de éste de Zarzuela a través de la Guardia Real por orden de Felipe VI. Como chiste está bien, pero nada más. 

Quienes crean que el rey (El mismo que lleva el pin de la Agenda 2030 al igual que Sánchez) va a expulsar al presidente del gobierno de la sede de la Jefatura del Estado como consecuencia de una amenaza del socialista al monarca es que también creen en los príncipes y princesas de Walt Disney y en los Reyes Magos. Parece que aquí al personal se le olvida que a la familia Borbón le es indiferente lo que ocurra en España, siempre y cuando esos acontecimientos no afecten a su continuidad al frente del trono. Pero bueno, sigamos creyendo que Sánchez es el malo de la película (Que lo es), pero que tiene enfrente a un rey noble que se preocupa por sus plebeyos y por el futuro de los territorios de su reino. Según parece, algunos están viendo por dónde pueden ir los tiros dentro de no mucho tiempo, y ya están algunos lavando la imagen de los Borbones por lo que pueda pasar. En fin, cuando el río suena, agua lleva. Algo se cuece en Madrid que el resto de españoles ignoramos.

Dicho esto, y como consecuencia de todo lo que está ocurriendo, creo que nada es descartable en estos momentos. Estamos a justo una semana para la investidura de Feijóo (La cual va a ser todo un circo, puesto que el Congreso, con el PSOE a la cabeza, ha aprobado ya el uso de las lenguas cooficiales en el hemiciclo) y no sé cuál va a ser el resultado por mucho que algunos den ya la investidura por fallida. Me explico: la unión de los constitucionalistas, con independencia de su partido, es un síntoma de que puede haber sorpresas de última hora durante la investidura del líder de la oposición. ¿Cómo? Con el escenario de un nuevo tamayazo pero a nivel nacional, en el que diputados socialistas comprados por determinados sujetos se ausenten durante el debate de investidura, lo cual provocaría la aprobación de Feijóo como presidente en segunda vuelta el día 29 de septiembre. Otro escenario posible sería que esos mismos diputados socialistas comprados se abstengan, permitiendo la investidura de Feijóo y la salida de Sánchez del gobierno, lo cual podría provocar un tsunami dentro del PSOE que llevaría a algún presidente autonómico que cuente con el visto bueno de los constitucionalistas a descabalgar a Sánchez y liderar el partido (Sí, me estoy refiriendo a García-Page). 

La cuestión es que Sánchez, con independencia de que siga o no de presidente, optará por seguir al frente del PSOE para recuperar el gobierno más pronto que tarde y eliminará a cualquier adversario interno que se le oponga; siempre y cuando se produjese ese escenario, claro está. Yo siempre he dicho que el problema no es Sánchez (Que también), sino el propio PSOE, el cual es un partido que no debería haber sido legalizado durante la Transición como consecuencia del daño que ocasionó a España desde su fundación en 1879 hasta el final de la Guerra Civil en 1939. Un daño del que algunos durante la Transición hicieron oídos sordos y optaron por volver a llevarlos a la arena, lo que ha ocasionado que en estos cuarenta años hayan rematado la faena que no consiguieron acabar durante la Restauración y la II República. 

Volviendo al escenario que he planteado, también cabría la posibilidad de que si saliese elegido Feijóo, Sánchez purgaría de inmediato a los diputados "Traidores" y colocase en sus escaños a otros que fuesen inquebrantablemente fieles a él. En caso de producirse esto, Sánchez podría hacer algo que hasta la fecha no se ha producido desde la aprobación de la Constitución: la presentación de una moción de censura en cuanto el nuevo presidente del gobierno, que en este caso sería Feijóo, tomase posesión del cargo. Hay que recordar que la Constitución no dice en ningún momento a partir de cuándo debe presentarse una moción de censura desde la constitución de un nuevo gobierno, lo cual podría dar alas a Pedro Sánchez de registrar la moción de censura una o dos horas después de que Alberto Núñez Feijóo entre en la Moncloa. 

Y aquí es donde estaría lo gracioso, ya que con Feijóo en la Moncloa, los constitucionalistas respirarían aliviados al menos de momento, ya que verían que el peligro de Sánchez junto a sus socios separatistas y terroristas habría pasado ya a mejor vida y el Régimen del 78 no correría peligro, al menos a corto plazo. Pero no hay que olvidar que estamos hablando de Pedro Sánchez, un Lázaro político que está acostumbrado a resucitar más veces que ir al water en plena diarrea. Aquí podría darse el escenario de que con la moción registrada y estando nuevamente en la oposición, Sánchez exigiese el voto a Puigdemont a cambio de la amnistía, el referéndum y todo lo que quiera, sin tener margen de maniobra el ex presidente catalán en exigirle un pago por adelantado, ya que en esas circunstancias Sánchez ya no estaría en el gobierno. 

En realidad y analizándolo fríamente, la llegada de Feijóo al gobierno para de forma automática presentarle Sánchez una moción de censura sería el escenario ideal para el líder del PSOE, ya que en las circunstancias actuales en las que ERC, Bildu y Junts deciden no ir a la Zarzuela a comunicarle al rey sus apoyos, Sánchez siempre estaría como ya he dicho en clara desventaja de votos frente a Feijóo en una eventual investidura. Con la presentación de la moción de censura, Sánchez sólo necesita las firmas de sus diputados para registrar la moción y de paso no podría comprometerse con Puigdemont a aprobar la amnistía antes de la moción, ya que en este caso Sánchez estaría en la oposición y su gobierno no podría refrendar ante el rey la ansiada amnistía de los catalanes. De esta forma, la única opción que le quedaría a Puigdemont es la de confiar (Si es que este término se puede utilizar entre semejantes personajes) en la promesa de Sánchez de aprobarle todo lo que exija en ese momento para devolverlo a la Moncloa. Es, insisto, el mejor escenario para Sánchez, aunque eso suponga su breve salida del gobierno, ya que la moción de censura es el único mecanismo en la Constitución en la que el candidato a la presidencia del gobierno no necesita la designación previa del rey para ir a una investidura. 

Si este escenario se produjese, Puigdemont podría darle los votos a Sánchez en la moción de censura y de esta manera descabalgar a Alberto Núñez Feijóo, el cual se convertiría en el presidente del gobierno más breve en la historia reciente de España, pero que a su vez se quedaría con el pequeño consuelo de haber sido presidente, aunque sea de una forma breve, y defendería que él ha intentado frenar la situación al llegar a la presidencia gracias a los votos tránsfugas del PSOE y de los constitucionalistas, pero que con la moción de Sánchez con el apoyo de los separatistas y los etarras, esa posibilidad se ha extinguido. 

Una vez recuperada la Moncloa por parte de Sánchez, la cuestión sería ¿Y la amnistía y el referéndum? Ahí ya cabe la duda de lo que podría hacer el secretario general del PSOE, que o bien podría devolverle el favor a Puigdemont con la amnistía (Lo cual nos volvería a situar al punto cero de la situación actual), o bien una vez restituido en la presidencia del gobierno dijese "Digo" donde antes dijo "Diego". Sería lo que según el propio presidente del gobierno considera un "Cambio de opinión" y este podría ser uno más. Sería sin lugar a dudas una buena jugada de Sánchez a Puigdemont, la cual sería sin embargo pan para hoy y hambre para mañana, ya que con la composición actual del Congreso, el PSOE seguiría necesitando los votos de Junts para continuar en el poder, si no quieren ir a unas nuevas elecciones el año que viene. De esta manera el escenario continuo por parte de Puigdemont durante toda la legislatura sería amnistía y referéndum, o dejar caer a Sánchez para ir otra vez a las urnas. 

Otro escenario podría ser el de una investidura fallida de Feijóo la semana que viene, lo cual nos llevaría de nuevo a una ronda de consultas del rey, en la que seguramente vuelvan a ausentarse los partidos independentistas y etarras. Esto provocaría que Felipe VI siga sin tener conocimiento pleno por parte de los separatistas y etarras de apoyar a Pedro Sánchez, lo cual volvería a dejar al todavía presidente del gobierno en situación de desventaja frente a Alberto Núñez Feijóo a la hora de sumar apoyos frente al monarca. Ante este escenario, el cual ya se vio en agosto, el rey tendría varias opciones: o bien volver a encargar al presidente del PP que vaya a la investidura, o bien encargarle la misma a Sánchez (Aunque volvería a tener oficialmente ante el rey menos votos que Feijóo), o bien esperar a que los partidos negocien y se pongan de acuerdo para ir a una nueva ronda de consultas, o bien esperar a que los plazos se cumplan y llegue noviembre para disolver las Cortes Generales e ir de nuevo a las urnas el 14 de enero de 2024. 

También podría darse el escenario de que tras una teórica investidura fallida de Feijóo, el rey convoque una nueva ronda de consultas en las que el monarca finalmente decida designar a Sánchez como candidato. En este escenario podría darse el caso de que o bien el presidente en funciones salga investido con los votos de toda su morralla, o bien que (Volviendo a la hipótesis del tamayazo) diputados socialistas previamente comprados decidan o bien no asistir a la segunda votación, o en cambio decidan abstenerse, o simplemente voten en contra de su propio líder. Esto podría suceder como consecuencia de lo dicho hace unos días por García-Page sobre los tránsfugas, por lo que esa situación dejaría las cosas tal y como están, es decir, mantendría a Sánchez como presidente del gobierno en funciones y el reloj seguiría corriendo hacia una nuevas elecciones en 2024. 

Cabe decir que con este hipotético transfuguismo, el PSOE saldría bien parado tanto si se produce en una eventual investidura de Sánchez como si se produce en la segunda votación en la investidura de Feijóo la semana que viene, ya que daría de cara al personal la estúpida idea de que una parte del PSOE mantiene su compromiso con la Constitución y su postura de Estado. De producirse una supuesta sublevación de algunos diputados socialistas contra Sánchez en una hipotética investidura de éste, podrían desencadenarse dos escenarios: Que el líder socialista y presidente en funciones purgue a los diputados "Sublevados" para asistir posteriormente a una nueva ronda de consultas del rey en la que le confirme al jefe del Estado que esta vez sí tiene los apoyos atados y bien atados, o bien que ante tal escenario, Sánchez decida dejar pasar el tiempo para que en noviembre Felipe VI convoque nuevamente elecciones mientras él refuerza su estrategia desde Moncloa. 

Unas elecciones donde Sánchez se jugaría nuevamente a cara o cruz si consigue una mayoría que deje fuera del pacto a Puigdemont y sus exigencias (Amnistía, referéndum, etc), o pierde la mayoría y con ello la oportunidad de seguir en la Moncloa tras el 14-E. Habría que ver qué sucedería entonces, ya que de ir nuevamente a elecciones, Sánchez volvería a perder dichos comicios casi con toda seguridad. La cuestión está en si el PSOE sube en votos y mantiene la mayoría, dejando a Puigdemont fuera (ERC no supondría un problema para el jefe del ejecutivo, ya que tragan con todo), o por el contrario pierde las elecciones y también la mayoría para formar gobierno. Tal escenario sería bastante interesante, y lo sería aún más si el PP baja en votos y no consigue formar mayoría con VOX; lo cual nos llevaría a un nuevo escenario de ingobernabilidad total que sólo podría resolverse con la abstención de uno de los dos partidos mayoritarios en favor del otro, o bien con un gobierno de coalición entre PP y PSOE. 

Tampoco habría que descartar que si Felipe VI decide designar a Pedro Sánchez como candidato en la supuesta nueva ronda de consultas que se ha de celebrar tras la teórica fallida investidura que le espera a Alberto Núñez Feijóo la semana que viene, el líder del PP decida, como buen socialista reprimido que es, regalarle sus votos a su camarada para que éste no dependa de los votos de los independentistas, etarras y nacionalistas. Eso sí, los populares lo venderían como un sacrificio por el bien de España, mientras que los socialistas, como bien agradecidos que siempre han sido, lo catalogarían como una bajada de pantalones de Feijóo frente a Sánchez, el cual podría o bien aceptar la capitulación del PP, o bien rechazarla, profundizando aún más la humillación de éstos. No sería de descartar ningún escenario, incluido este que acabo de describir, ya que Sánchez podría ver que tiene mayores posibilidades de éxito si vamos otra vez a unas elecciones generales en enero.

Un escenario que los constitucionalistas desearían como agua de mayo para votar casi con toda seguridad al PP de forma mayoritaria e intentar desalojar a Sánchez y a toda la bazofia que le acompaña. El problema está en que aquellos que votarían al PP frente al PSOE en enero lo harían no para garantizar la supervivencia de España, que insisto, le es indiferente a todos ellos, sino para asegurar la continuidad del Régimen del 78 ante un Sánchez capaz de todo por seguir en el poder y sus socios, los cuales quieren por un lado cargarse el sistema y por otro, cargarse el país. Yo, por mi parte ya garantizo que si hay elecciones en enero no votaré ni a Dios (Un escenario que personalmente sigo sin ver viable a día de hoy, ya que estoy convencido de que habrá gobierno, sea quien sea).

El pasado 23-J voté a Feijóo, pero no para asegurar la continuidad de este sistema corrupto, sino para evitar que España siguiese en manos de Sánchez y compañía. Como ya hemos visto, Feijóo no se diferencia mucho con respecto a Sánchez, ya que no ha dudado en intentar negociar hasta con Puigdemont para sacar adelante la investidura. De hecho, en el Senado, el PP (Que tiene en esta cámara mayoría absoluta) ha aprobado que tanto Junts como ERC tengan grupo propio, una aprobación que va teóricamente en contra de lo que defendieron los populares cuando el PSOE hizo lo mismo en el Congreso. En definitiva y por desgracia, el futuro de España pasa sí o sí por los separatistas y los terroristas; y eso es algo que tanto el PSOE como el PP asumen y aceptan encantados. Por ello desde aquí digo que si hay nuevas elecciones en enero, este que está aquí no votará a nadie. Que pase lo que tenga que pasar y que el que pueda permitírselo, como ya dije en otra entrada, que salga cagando leches de aquí. 

Habrá algunos que sigan diciendo de forma ingenua y estúpida que la única solución es VOX. No. VOX no es ninguna solución, es parte del sistema, y como tal jamás actuará en contra de sus intereses. ¿O acaso alguien ha visto a VOX manifestarse en contra de que Feijóo intentase negociar con Puigdemont mientras ellos le confirmaban al rey su apoyo en la investidura? Si Junts es un partido golpista y separatista lo es tanto si negocia Sánchez como si negocia Feijóo, por mucho que salgan los González Pons de turno afirmando que "Junts y ERC son partidos democráticos y legítimos". A este paso, dentro de unos años el PP acabará diciendo lo mismo de Bildu, mientras que sus votantes y los votantes de VOX seguirán tragando, al tiempo que los líderes de sus respectivos partidos pactan al igual que la izquierda con los enemigos de España. 

De momento, y para disimular, el PP tiene convocada para este domingo en Madrid una manifestación contra la amnistía de Sánchez a los independentistas que contará con la presencia de Aznar, Rajoy y Feijóo (Justo dos días antes de la investidura del líder del PP), mientras que Sociedad Civil Catalana va a hacer lo mismo en Barcelona el día 8 de octubre; una manifestación a la que Isabel Díaz Ayuso ya ha confirmado su asistencia. Un teatro el de este domingo en el que muchos españoles de bien participarán manifestándose abiertamente contra esta tropelía y creyendo que el partido que la convoca está también en contra de la misma. Pero si esto fuese así, ¿Por qué PP y VOX no presentan una responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno en el Congreso de los Diputados? Si Sánchez, aun estando de presidente en funciones, está cometiendo desde el gobierno un delito de alta traición contra los intereses generales de España (Que lo está haciendo, es obvio), lo más lógico y sensato es que se abra la vía del artículo 102 de la Constitución junto con una moción de censura tan pronto como forme gobierno nuevamente, si es que el escenario acaba con Sánchez investido tras un pacto con los separatistas, etarras y nacionalistas, lo cual está por ver. 

¿Por qué no lo hacen? Eso habrá que preguntárselo a los mismos que estos días defienden con uñas y dientes el sistema constitucional pero se olvidan de que lo verdaderamente importante es la defensa de España, lo que demuestra que a todos éstos les importa un carajo su propia nación y en cambio mucho la supervivencia de un sistema que les garantice sus sillones y sus mamandurrias. O quizás no lo hacen simplemente porque todos (Incluido el rey, por supuesto), están a favor de la amnistía y de lo que venga después, aunque públicamente muestren sus discrepancias para mantener engañado y manipulado al personal, para que así continúen creyendo que en esta historia hay buenos y malos, ignorando que sólo existen malos.

Aún así y tras todo lo que he comentado anteriormente debo decir que no creo que la amnistía se vaya a producir (No hablemos ya del referéndum), ya que hay muchos movimientos (Más internacionales que nacionales, en mi opinión) para que no se llegue a ese escenario. Quizás Sánchez, en su ambición y egocentrismo, creía que esto iba a ser para él un paseo militar en el que Puigdemont acabaría agachando la cabeza al igual que Junqueras y cedería a la primera de cambio. Quizás por eso envió a Yolanda Díaz a Bruselas para que se entrevistase con él, dejando el gobierno la imagen de España por los suelos al reunirse el ejecutivo con un prófugo de la Justicia, y creyendo a su vez que el líder de Junts acabaría echándose en brazos de Díaz como ella misma hace cotidianamente con Sánchez. 

Por cierto, una imagen bastante lamentable la de la propia Yolanda besando y echándose en brazos de Sánchez cada vez que éste aparece en escena, la cual va en paralelo con la imagen de Podemos/Sumar, un partido que según sus fundadores se diseñó para combatir al sistema y a la casta que en su momento representaban según ellos PP y PSOE y que ha ido convirtiéndose poco a poco en una sucursal de este último para que finalmente su nueva y feminista líder acabe chupándole el culo (Y quién sabe si algo más literalmente) al líder del PSOE y actual presidente del gobierno; a lo mejor hay líos de alcoba dentro del palacio de la Moncloa y Begoña, entre tanta gestión con las saunas homosexuales de su padre y sus polémicas empresas de las que tanta información dispone Marruecos, aún no lo sabe.

En definitiva, estamos en una situación que a mí personalmente me recuerda bastante a la de septiembre de 2016 y septiembre de 2017. En la primera fecha, Sánchez andaba ya negociando con Puigdemont, Junqueras, Bildu, Podemos, etc para ir a una investidura con sus apoyos y derribar a Rajoy. Finalmente, y tras las continuas voces críticas que fueron surgiendo en el PSOE por esos días (Felipe González entre ellos, al igual que ahora), se produjo el famoso Comité Federal del PSOE del 1 de octubre de 2016, en el que tras la escandalosa y bochornosa situación que se vivió en aquella jornada con Sánchez metiendo papeletas con su nombre detrás de las cortinas en un claro intento de pucherazo, éste fue forzado a dimitir aquella misma noche. La segunda fecha es la que se vivió al año siguiente en el parlamento catalán, con Puigdemont aprobando las leyes de desconexión ante la atónita mirada del resto de España y dispuesto a ir a por todas en su objetivo de realizar el famoso referéndum del también 1 de octubre, esta vez de 2017, el cual se acabó realizando y que tuvo como desenlace la declaración de independencia ese mismo mes. 

Como se puede comprobar, varios años después de estos dos sucesos, tanto Pedro Sánchez como Carles Puigdemont vuelven a ir a por todas con tal de conseguir sus respectivos objetivos, los cuales uno depende del otro: la investidura de Sánchez sólo será posible si éste claudica ante el prófugo y ex presidente catalán, lo cual tampoco es muy difícil para un personaje sin moral y sin escrúpulos como es el presidente del gobierno. La pregunta es ¿Lo hará ante la presión en contra que se está produciendo en los últimos días? Como ya he dicho, no creo que la amnistía se produzca, aunque también puede darse el escenario de que Sánchez apruebe esa ley de amnistía sin que reciba ese nombre, lo cual tampoco es descartable, aunque los efectos serían iguales de letales con independencia del nombre que reciba la ley. Lo único claro es que de aquí sólo uno acabará claudicando, si es Sánchez o es Puigdemont es lo de menos, ya que el futuro de España está igualmente oscuro con independencia de quién se salga con la suya. Pase lo que pase, pierde España. 

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Cien años del golpe de la Restauración


En estos días se conmemora el centenario de uno de los acontecimientos más relevantes en la historia de España durante el Siglo XX: El golpe de Estado liderado por el general Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923. Un suceso que ocasionó un antes y un después en el ya agónico Sistema de la Restauración, ya que tras los convulsos acontecimientos que sufrió España en 1917 (Una revolución fallida similar a la rusa en la que se rebeló parte de la clase política, una facción del ejército y por último gran parte de la sociedad española), la degradación del Sistema, la grave crisis política y social que sufría el país, la crisis militar del Annual en 1921 durante la Guerra del Rif en Marruecos y por último la apertura del famoso Expediente Picasso proporcionó que en 1923, parte del ejército se sublevase contra el gobierno y decidiese poner ley y orden en un país donde el caos reinaba en todos sus rincones. 

Y es que no era para menos, ya que la deriva que llevaba tomando el Sistema desde 1898, y sobre todo, desde 1917 exigía que alguien con determinación y coraje se pusiese a la cabeza del Estado para cortar de raíz todos los problemas que el país venía sufriendo desde hacía años. Ese alguien fue el general jerezano Miguel Primo de Rivera (Padre del futuro fundador de La Falange, José Antonio Primo de Rivera), el cual lideró el levantamiento que parte del ejército realizó en aquel convulso año 1923. Un golpe que tenía por objetivo el de remediar los males del país, pero por otro lado el de parar la hemorragia que amenazaba con llevarse por delante el Sistema de la Restauración. 

Sobre este escenario son muchas las voces que han discrepado en estos cien años sobre la posibilidad o no de que el entonces rey Alfonso XIII estuviese implicado en el golpe de Estado militar. Personalmente creo que sí lo estaba. ¿Las razones? La situación era límite para España en aquel momento, pero también para el propio monarca, que se vio implicado en aquel entonces en el ya denominado Expediente Picasso (Expediente en el que se depuraba a los responsables militares de la crisis del Annual dos años antes). En dicho expediente se reflejó como últimos responsables al propio Alfonso XIII como Jefe del Estado y Capitán General de las Fuerzas Armadas y al por entonces Alto Comisario de España en Marruecos (Una especie de gobernador en el territorio), el general Dámaso Berenguer. 

Pues bien, tras el pronunciamiento de Primo de Rivera la madrugada del 13 de septiembre desde Barcelona (Por aquel entonces era Capitán General de Cataluña), el rey Alfonso XIII (El cual se encontraba en San Sebastián de vacaciones) regresa de inmediato a Madrid y el día 15 de septiembre destituye al gobierno presidido por Manuel García Prieto y respalda el golpe de Estado, nombrando a Primo de Rivera (Que llega ese mismo día a Madrid procedente de Barcelona) presidente del gobierno. Tras tomar posesión como jefe del gobierno, lo primero que hace Primo de Rivera es formar un Directorio Militar, disolver las Cortes, suspender la Constitución de 1876 redactada por Cánovas y poner fin al corrupto y caciquil Sistema de la Restauración, convirtiéndose España en una monarquía dictatorial. 

Eso por un lado, por otro cabe destacar que una de las primeras medidas de Primo de Rivera fue la de dar carpetazo al Expediente Picasso, lo cual corrobora mi tesis de que la implicación de Alfonso XIII en el golpe es clara y notoria, ya que uno de los principales sujetos que se vieron beneficiados de las consecuencias del golpe fue el mismo rey al ver cómo las Cortes jamás llegarían a analizar y discutir un expediente en el que el propio monarca figuraba como responsable último del desastre militar ocurrido en Annual. Algo peor le fue a Dámaso Berenguer, el cual sí fue declarado culpable por lo ocurrido en Annual por un Tribunal Militar en 1924, pero amnistiado pocos días después por el propio Alfonso XIII (En realidad la amnistía iba dirigida no sólo a Berenguer sino también a todos los implicados y condenados en la derrota de Annual).

Volviendo a Primo de Rivera hay que destacar la creación del único partido existente durante su régimen: la Unión Patriótica, un partido con el cual buscaba dejar atrás el caciquismo y la corrupción sistemática hasta entonces, siendo esta una de las decisiones más relevantes que el militar jerezano realizó durante el periodo que comprende el Directorio Militar (1923-1925). Posteriormente se produce la segunda y última etapa del dictador andaluz al frente del gobierno: el Directorio Civil (1925-1930). Es a partir de entonces cuando Primo de Rivera decide crear la Asamblea Nacional Consultiva, una especie de Parlamento (De hecho la sede era el propio edificio de las Cortes) pero sin capacidad decisoria y que sólo servía como asesoramiento al gobierno. 

Por otro lado decide crear el único sindicato existente durante todo su periodo de gobierno: la Organización Corporativa Nacional; y por último decide poner en marcha un proyecto para una nueva Constitución, la cual no llega a entrar en vigor finalmente como consecuencia del creciente rechazo y oposición que este proyecto llegó a provocar debido a los amplios poderes que el documento ya redactado le otorgaba al rey, un poder aun más amplio del que ya disfrutaba Alfonso XIII con la Constitución de 1876, que no era más bien poco. También decide suprimir en 1925 la denominada y polémica Mancomunidad de Cataluña (Institución creada en 1914 y compuesta por las cuatro diputaciones provinciales catalanas); mientras que en 1927 se produce el fin de la Guerra del Rif, lo cual provoca un respiro en la sociedad española, cuya economía (Basada en la nacionalización y el proteccionismo) también mejora considerablemente; a lo que se suma la Exposición Iberoamericana de Sevilla y la Exposición Internacional de Barcelona, ambas celebradas en 1929 y que mejoró la imagen de España a nivel mundial.

Sin embargo las cosas comienzan a torcerse cuando ese mismo año estalla el Crack del 29 y la economía tanto en España como en el resto del mundo se hunde. La dictadura comienza progresivamente a perder apoyos en el propio sistema (Aunque ya ésta arrastraba un declive de pérdida de apoyos desde mucho antes) y se producen varios intentos de golpes de Estado a lo largo del año 1929. Es entonces, quizás incluso antes, cuando Alfonso XIII ve peligrar su puesto al ver cómo la dictadura que él mismo había apoyado se va deteriorando a pasos acelerados. Y es ahí cuando Primo de Rivera se ve traicionado por el rey al darse cuenta de que los intereses del monarca van por libre y decide buscar apoyos a última hora para dar un nuevo golpe de Estado en enero de 1930 a través del ejército, con el fin de mantenerse en el gobierno, expulsar a Alfonso XIII del poder e instaurar una República. 

Lógicamente ese golpe de Estado nunca se consumó, ya que los militares estaban hartos de Primo de Rivera y deseaban pasar página cuanto antes de su periodo al frente del gobierno. Tras verse traicionado por todos, Primo de Rivera presenta su dimisión al rey a finales de enero de 1930, el cual acepta encantado, y nombra, ni más ni menos, que a Dámaso Berenguer (Que desde la amnistía había ejercido como Jefe de la Casa Militar del Rey) como nuevo presidente del gobierno con el objetivo de volver al Sistema de la Restauración y a la reactivación de la Constitución de 1876, la cual seguía suspendida tras el golpe de Estado de septiembre de 1923. Tras sentirse traicionado, decepcionado y desengañado con todos, especialmente con el rey, Primo de Rivera decide exiliarse en Francia, muriendo en París de forma súbita e inesperada pocas semanas después. Una muerte bastante sospechosa que pilló por sorpresa a todo el mundo y de cuya extrañeza no se ha hablado nunca, pero que encierra, en mi opinión, bastantes interrogantes.

Alfonso XIII, por su parte, buscó sin éxito durante 1930 y 1931 volver a la situación previa a la del golpe de Estado de 1923, pero tanto los políticos, los militares y la propia sociedad española consideraban al rey un traidor al haber suspendido la Constitución de 1876 y un cómplice de la dictadura al haber respaldado a Primo de Rivera hasta que éste se fue quedando sin apoyos y lo cesó para asegurarse su supervivencia. Con Berenguer al frente del gobierno, Alfonso XIII quería a través de una dictadura (El gobierno de Berenguer seguía siendo parte de la dictadura originada en 1923, aunque algunos la denominasen como "Dictablanda") volver al escenario previo surgido en septiembre de 1923 como si el paso de Primo de Rivera por el gobierno jamás hubiese ocurrido. Con esto Alfonso XIII quería volver al corrupto sistema caciquil (Que el propio Primo de Rivera combatió durante sus años en el gobierno) mientras hacía oídos sordos a lo que todo el mundo exigía a gritos: un cambio urgente de régimen, cuya llegada inminente se visualizó con el llamado Pacto de San Sebastián en agosto de 1930, donde toda la oposición republicana, desde la derecha hasta la izquierda, pactó la transición inmediata de la Monarquía a la República.

Tras un convulso año 1930 en el que todo el mundo conspiraba contra Alfonso XIII (Hubo hasta un intento fallido de proclamación de la República en diciembre de ese mismo año), el propio rey decide en febrero de 1931 destituir a Berenguer y nombrar al almirante Juan Bautista Aznar como nuevo presidente del gobierno. Es entonces cuando Aznar traza un plan que consistía básicamente en la convocatoria de unas elecciones municipales para el 12 de abril de 1931 y unas posteriores elecciones generales para junio de ese mismo año. Todos daban por hecho que las elecciones municipales iban a ser un plebiscito Monarquía-República; pero Aznar, partidario del sistema caciquil al igual que el rey, confiaba en que la corrupción electoral en las zonas rurales darían un resultado favorable en toda España a los cada vez más debilitados y solitarios partidos monárquicos. 

La sorpresa viene el 12 de abril de 1931 cuando, efectivamente ganan los partidos monárquicos en las zonas rurales gracias al sistema caciquil, pero en las grandes ciudades (Donde el caciquismo no tenía poder ni influencia alguna) ganan las formaciones republicanas. Es entonces cuando tras sondear a la Guardia Civil liderada entonces por el general Sanjurjo y comprobar cómo la Benemérita también le da la espalda, Alfonso XIII se da cuenta de que no tiene ni un sólo apoyo para poder seguir en el trono y hacer frente a una Guerra Civil contra los republicanos. Finalmente el 13 de abril lanza un comunicado a la nación anunciando su salida del poder y al día siguiente abandona España desde el puerto de Cartagena, marchando al exilio como el propio Primo de Rivera hizo un año antes. Ese mismo día, 14 de abril, la Monarquía cae y se proclama en España la II República. Finalmente, y tras tomar parte en la Guerra Civil y financiar al Bando Nacional con el fin de que Franco le restaurase en el trono de España una vez finalizada la guerra (Escenario que no se produjo y que provocó que Alfonso XIII se sintiese traicionado por Franco), el que fuera jefe del Estado español muere de una angina de pecho en un hotel lujoso de Roma en 1941; diez años después de perder el poder a través de un plebiscito no oficial, siendo este uno de los peculiares casos en los que un rey abandona el poder a través del veredicto de las urnas. Lo que vino después de Alfonso XIII ya es otra historia que he contado por aquí en más de una ocasión.

Volviendo al tema que nos ocupa (El golpe de Estado de 1923) debo decir que a pesar de los errores de Primo de Rivera, creo que sus intenciones y sus logros fueron buenos en términos generales (España necesitaba urgentemente en 1923 un giro de timón y Primo de Rivera, en parte, lo consiguió), pero pecó al confiar en un tipo sin escrúpulos como Alfonso XIII. El golpe de Estado que propició su llegada al gobierno sólo sirvió para retrasar la caída de la Monarquía española ocho años más tarde. Quizás sin el golpe de Estado de 1923, el Sistema de la Restauración hubiese caído entre 1924 y 1926, aunque creo que la II República, con independencia de cuándo hubiese comenzado, hubiese sido igual de desastrosa, sectaria, polarizada, divisoria y tensa como la que se instauró en 1931. Una República cuya llegada se daba por descontada quizás incluso desde la revolución fallida de 1917, la cuestión era el momento en el que se iba a producir su instauración.  

Por otro lado debo añadir el hecho de que uno de los principales apoyos que tuvo Miguel Primo de Rivera desde la oposición fue el del propio PSOE, liderados por Francisco Largo Caballero y Julián Besteiro. Algo que quizás deberían anotar en su larga historia los propios socialistas, ya que son muy dados a reivindicar su pasado (Del cual no deberían sentirse tan orgullosos, pero ese es otro tema). Por no hablar del poco respeto que han tenido con la memoria del hijo de aquél a quienes los líderes del PSOE apoyaron en su momento. Sí, me estoy refiriendo a José Antonio Primo de Rivera, al que los socialistas primero fusilaron y luego han exhumado, demostrando con ello un enorme desprecio hacia la figura del fundador de La Falange e hijo de un dictador que ellos mismos apoyaron. Supongo que no les será demasiado fácil explicar a su electorado cómo apoyaron en su momento a un régimen que tanto el propio Primo de Rivera como Alfonso XIII comparaban con el régimen fascista liderado por Benito Mussolini. De hecho fue el rey Alfonso XIII el que, en una visita de Estado a Italia acompañado por Primo de Rivera, le dijo al rey Víctor Manuel III la famosa frase "Ya tengo a mi Mussolini" (En referencia al militar andaluz, lógicamente). 

Personalmente no encuentro grandes similitudes entre Primo de Rivera y Mussolini, ni entre el régimen que el dictador español lideró en sus seis años como jefe del gobierno frente al que ejerció durante veinte años Mussolini como dictador en Italia. Por no hablar de las profundas diferencias tanto de origen como ideológicas de cada uno: Primo de Rivera provenía de una familia aristócrata, militar y de ideología conservadora; mientras que Mussolini era de origen obrero y de ideología socialista (Su padre era socialista y el propio Mussolini también lo fue hasta que fundó el Partido Fascista tras ser expulsado del Partido Socialista Italiano). Como se puede apreciar, ambos dictadores no tenían mucho en común en lo que respecta a sus procedencias sociales y a sus ideologías políticas. 

Y ya para finalizar, con respecto a Alfonso XIII, debo decir que siempre me ha parecido uno de los personajes más nefastos que ha dado la historia reciente de España. De hecho en noviembre de 2017 ya hablé sobre él en profundidad. Considero que fue uno de los personajes principales que más hicieron por traer el caos y la división a este país tanto durante sus años de reinado como durante sus años en el exilio. Ya he comentado antes que estando exiliado en la Italia de Mussolini apoyó la Guerra Civil, financió al Bando Nacional, envió al propio Juan de Borbón al frente, aunque Franco cuando lo vio lo mandó de vuelta por donde había venido, e incluso se sabe que Mussolini mandó aviones a la guerra en apoyo a Franco gracias a la intervención del propio Alfonso XIII. Algo que se supone iba en contra de lo que los monárquicos siempre habían defendido cuando el rey abandonó el poder y España, como era el hecho de que el rey optó por retirarse para no causar una guerra civil en nuestro país; un pretexto que ha demostrado ser absolutamente falso con los datos que se han publicado por los historiadores posteriormente acerca del papel activo que jugó Alfonso XIII en la Guerra Civil desde el exilio. 

Seamos serios, Alfonso XIII se fue en 1931 porque nadie estaba dispuesto a defenderlo, absolutamente nadie. Algo comprensible si tenemos en cuenta que hay autores de biografías sobre el monarca que destacan que tras los sucesos de 1917 y en medio de la Guerra del Rif, el rey barajó la posibilidad no ya de apoyar un golpe de Estado, sino de liderarlo él mismo, con el objetivo de erigirse como rey-dictador; una posibilidad que en Madrid le desaconsejaron de inmediato. Algo bastante grave si tenemos en cuenta que la Constitución de 1876 ya otorgaba amplios poderes al rey; poderes que parece ser que no le resultaban del todo suficientes a Alfonso XIII, ya que en lugar de reconocer sus errores a lo largo de su reinado desde 1902, creía por el contrario que él, que había sido el causante de los muchos problemas que ya padecía España, debía ser el que los corrigiese pero realizando un golpe de Estado para erigirse como dictador absoluto y ampliar aún más su poder. Lo cual demuestra una vez más que los Borbones nunca han sido gente de fiar y que quizás Fernando VII no fue el único rey pésimo con aires absolutistas que ha tenido nuestro país. Cabe destacar también, con respecto al golpe de Estado de 1923, que existe constancia de que Alfonso XIII, ya en el exilio, nunca reconoció que se había equivocado al apoyarlo. Todo lo contrario; se reafirmó en su decisión y reconoció que el único error que había cometido fue el de no activar el golpe mucho antes. 

Esto que he comentado anteriormente son datos que vienen recogidos en libros biográficos sobre Alfonso XIII y que son en mi opinión de extrema gravedad. Pero en fin, creo que a las cosas se les dan la importancia que cada uno quiera darle, y aquí al personal no le interesa por los motivos que sean darle la relevancia y la importancia que en mi opinión tiene el papel que ha desempeñado en la historia reciente de España el rey Alfonso XIII. Pero es lo que tiene vivir en un país donde la mayoría cree que nuestra historia comenzó con la II República, la Guerra Civil y Franco. Seguramente el hecho de muchos de descubrir que existe historia más atrás de estos acontecimientos les resultaría, cuando menos, paradójico. Supongo que como dice el refrán "El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla", y quizás eso es lo que tenga que ocurrir (Y que sin duda ocurrirá más pronto que tarde, visto los acontecimientos) para que algunos descubran que la historia de España se remonta más atrás de 1931 y que por ende hay más acontecimientos y personajes de nuestro pasado que se deben conocer. 

jueves, 7 de septiembre de 2023

Veinte años de Aquí no hay quien viva


Hoy se cumplen veinte años del estreno de una de las series que han dejado una profunda huella en la televisión española y que tras dos décadas exactas sigue siendo un referente para muchos cuando hablamos de una comedia que trata cuestiones tan cotidianas como son las que se vive en una de las entidades más mayoritarias de la sociedad: las Comunidades de Propietarios. Me estoy refiriendo, por supuesto, a Aquí no hay quien viva; una serie que marcó sin lugar a dudas un antes y un después en la televisión y cuyo éxito se ha extendido a países como Portugal, Francia, Argentina, Chile, Colombia, etc. Algo que pocas, por no decir ninguna otra serie española ha podido conseguir hasta el día de hoy.

¿Quién no recuerda a personajes tan nostálgicos como Juan Cuesta (El eterno y linchado presidente de "Esta nuestra Comunidad"), Paloma, Emilio (El portero del edificio), Mariano, Andrés Guerra, Isabel "La Hierbas", Nieves "La Chunga", Belén, Alicia, Lucía "La Pija", Mauri (El sufrido vecino vigilado constantemente por el trío de "Las Supernenas"), Fernando, Vicenta, Marisa, Concha (Las componentes del mencionado trío y fundadoras de Radio Patio), Roberto, Carlos y tantos otros? Personajes todos ellos que formaban una familia en la entrañable Comunidad de Desengaño 21. Pero como en todas las familias, hay sus más y sus menos, y los vecinos de esta gran serie no eran una excepción. En ella se narraban escenarios que a todos los ciudadanos nos resultan familiares a la hora de tratar cuestiones y conflictos vecinales: presidentes que no se quieren ir nunca, vecinos cotillas que no paran de entrometerse en la vida de los demás, porteros que actúan de vigilantes del edificio, alquiladas jóvenes que son controladas y chantajeadas permanentemente por su casera, derramas imprevistas, propietarios morosos, juntas repletas de broncas, obras en el edificio, dudas sobre la honorabilidad en la gestión de la Comunidad, contratos y despedidas de administradores, peleas, agresiones, denuncias y reconciliaciones entre los vecinos, propietarios que intentan escaquearse de ser elegidos presidente... en resumen, la convivencia pura y dura de vecinos que conviven en un mismo edificio. 

Frases míticas como "Un poquito de por favor" (Emilio), "Ignorante de la vida" (Mariano), "Las caras, Juan, grábales las caras" (Paloma), "Qué mona va esta chica siempre" (Marisa refiriéndose a Lucía), "Qué follón", "Y lo digo sin acritud, pero lo digo" (Juan Cuesta), "A Marisa la dejó Manolo" (Vicenta), "Vete un poquito a la mierda" (Belén), "Vamos, no me jodas" (Roberto), "Váyase señor Cuesta, váyase", "Chorizo" (Concha) y muchas otras más forman parte del recuerdo de una serie que se estrenó hace veinte años, pero cuya esencia perdura hasta el día de hoy. Las características y la originalidad de sus personajes, unida a las situaciones que debían afrontar de forma conjunta la hacen única, irrepetible e inigualable. Cabe decir que en la época en la que se empezó a perfilar la serie el equipo habló con abogados, administradores de fincas y personal experto en Comunidades de Propietarios para asesorarse y elaborar bien los escenarios a los que se enfrentan diariamente los vecinos de un edificio. Por otro lado los propios actores contaban también al equipo los problemas que sufrían en sus respectivas Comunidades, lo cual daba ideas a éstos para diseñar los capítulos.

De esta forma salió una magnífica serie que nos dio grandes momentos y maravillosos personajes: Juan Cuesta, el presidente vitalicio de la Comunidad que, con el apoyo de su ambiciosa y controladora mujer, Paloma (La cual es quien verdaderamente toma las decisiones), sufre la constante presión de sus vecinos, los cuales no lo tragan. Sin embargo, Cuesta cree, al igual que su hermana Nieves (Que también es presidenta de su Comunidad), que su familia es "Una estirpe de gobernantes, como los Kennedy" (Ello se demuestra en las veces que Juan recupera la presidencia, a pesar de ser destituido del cargo en varias ocasiones por los vecinos); Emilio, el portero del edificio que vive junto a su gorrón padre, Mariano, en una zona que es considerada como "Un cuarto de basura", mientras trabaja sin contrato y sin que le suban el sueldo, a la vez que mantiene una relación sentimental compleja y de altibajos con una de las inquilinas de Concha, Belén; o las jubiladas Marisa, Vicenta y Concha, las cuales vigilan de forma permanente a sus vecinos a través de mirillas y ventanas, entrometiéndose en sus vidas y esparciendo rumores sobre ellos por las zonas comunes. Junto a éstos, los demás vecinos compuestos por el estafador empresario Andrés Guerra y su mujer, Isabel (Aficionada a las hierbas medicinales) Mauri y Fernando, Lucía y sus dos amores: Carlos y Roberto, o la frustrada Belén junto a su presumida compañera de piso, Alicia.

Todos ellos dieron grandes episodios a la serie, como fueron el episodio en el que los vecinos viven la jornada de Halloween con el temor infundido por la historia del antiguo portero que prendió fuego al edificio y se suicidó tras morir en el incendio una familia de vecinos; o aquel en el que tras ser premiada la Comunidad en la Lotería de Navidad, Juan Cuesta, presionado por Paloma, intenta estafar a los vecinos quedándose con el boleto en el que habían participado todos; o aquel en el que Juan Cuesta, en la oposición como consecuencia de la elección de Andrés Guerra como presidente en plena Nochevieja, insta a los vecinos a que se lean los estatutos (Los cuales fueron elaborados por Don Bartolomé Méndez Zuloaga, primer presidente de la Comunidad durante cuarenta años, así como maestro, mentor y gran referente del propio Cuesta), ocasionando un grave conflicto entre los vecinos a la hora de interpretar los artículos del mismo; o aquel en el que los vecinos contratan a un administrador (A pesar de la oposición de Juan Cuesta, que en ese momento ejerce de presidente y no quiere compartir el poder con nadie más) y descubren por confesión del propio Cuesta en un mal entendido en la primera Junta celebrada con el nuevo administrador, que ha cogido dinero de las cuentas de la Comunidad; o aquel en el que Mauri comienza unas obras en su piso a pesar de no obtener la autorización previa de la Comunidad, lo cual provoca una guerrilla vecinal que acaba con Andrés Guerra (Presidente por entonces) hospitalizado como consecuencia de un infarto y con una grieta en el edificio como consecuencia de otra obra que sin saberlo los vecinos realiza al mismo tiempo Juan Cuesta en su piso; o aquel otro en el que la decisión de Mauri de no ejercer como presidente durante el año de mandato que le corresponde ocasiona un grave problema en la Comunidad en el que Juan, Mariano y Concha intentan sacar provecho de la situación. Podría seguir hasta nombrarlos todos, ya que todos son espléndidos, pero este ejemplo resume unos cuantos de los noventa excelentes capítulos que componen esta extraordinaria serie. 

En septiembre del año 2003 yo estaba a punto de cumplir once años, y no era muy dado a seguir series de televisión. De hecho, durante la mayor parte del tiempo que Aquí no hay quien viva se emitió en Antena 3 no vi esta gran serie. Sólo en la quinta y última temporada fue cuando me empecé a enganchar a esta joya televisiva. Recuerdo capítulos como los del billete falso de 50 euros, el de Mariano entrevistando a José María en su programa de radio, el de la muerte de Paloma y/o el último episodio, el cual ponía de forma inesperada el punto y final a una serie que murió de forma precipitada pero digna después de tres años de emisión. Recuerdo que me llamó la atención la noche que se emitió el que sería el último y definitivo capítulo de esta gran serie, ya que finalizó en el momento en que comenzaba a verla. Tras esto fue cuando comencé a coleccionar DVDs de la serie que empezaron a venderse a través de los quioscos en el año 2006 (Año en el que finalizó la serie). Ahí fue cuando verdaderamente me conquistó definitivamente esta joya televisiva. Desde entonces Aquí no hay quien viva se ha convertido en una de mis series favoritas y en el espejo en el que muchos aquellos que vivimos en Comunidades de Propietarios vemos reflejados los sucesos que se desarrollan en ellas en nuestro día a día. 

Algunos se preguntan a día de hoy cómo es posible que Aquí no hay quien viva siga siendo lo que muchos denominan como una "Serie de culto". Muy sencillo, el equipo técnico (El cual estaba compuesto por José Luis Moreno en la producción y por sus sobrinos Alberto y Laura Caballero en la dirección) tenía desde el primer momento el objetivo de narrar la vida diaria de una Comunidad de Vecinos, tenía muy claro el perfil que debía tener cada personaje, los guiones eran muy buenos y las tramas eran (Y son) el fiel reflejo de un colectivo vecinal; lo cual hacía, como ya he dicho antes, que muchos telespectadores se sintieran reflejados, ya que veían en cada capítulo las vivencias de unos personajes que perfectamente se podía trasladar a los de cualquiera que la veíamos. Buena prueba de ello fueron los grandes datos de audiencia que tuvo desde el primer momento, siendo su máximo el de ocho millones en uno de los episodios de la tercera temporada. Unos datos que ninguna otra serie española ha conseguido obtener en todos estos años, a pesar del éxito de algunas; lo cual refleja la autenticidad de esta serie, que también tiene parte de su éxito después de tanto tiempo en la nostalgia que muchos sentimos cuando nos adentramos a través de ella en unos años en los que la vida era algo más sencilla y llevadera de lo que es dos décadas después.

Hay quienes desde hace años vienen comparando continuamente la calidad entre Aquí no hay quien viva y la que posteriormente sería su sucesora en Telecinco: La que se avecina. Entre los que somos ya algo más mayores y vivimos el periodo de la serie original es casi unánime la opinión de que la serie emitida por Antena 3 era y es infinitamente mejor que su sucesora; mientras que los más jóvenes son los que apuestan por la supremacía de la serie producida por Telecinco. Yo, por supuesto, me encuentro entre los primeros y destaco la clara calidad y superioridad de la primera sobre la segunda. Y que conste que yo también he visto las primeras temporadas de La que se avecina y no reniego de los buenos momentos de sus primeras temporadas, así como de algunos de sus personajes, pero quizás ese hecho hace que pueda tener más margen de comparación, y definitivamente me quedo con los entrañables vecinos de Desengaño 21. Por no hablar de que las situaciones de una serie y otra son completamente diferentes: mientras que Aquí no hay quien viva es una serie más realista, La que se avecina se caracteriza por su surrealismo y situaciones límites y absurdas, algo que hace, entre otras muchas cosas, que no consiga siquiera igualar a su gran e impecable predecesora.

Pero la protagonista hoy en esta entrada no es La que se avecina, sino Aquí no hay quien viva. Una serie que, a pesar de acabar muy pronto, tuvo la suerte de retirarse a tiempo, dejando un gran recuerdo entre sus seguidores, que consideramos que quizás de haber seguido más tiempo podría haberse visto afectada por el problema laborioso de no saber en su equipo técnico cuándo poner fin a la serie. Lógicamente todos los que somos seguidores y fans de Aquí no hay quien viva sabemos que el fin de la serie no obedeció a cuestiones de audiencia, sino a problemas internos dentro del equipo técnico; lo que provocó el fin anticipado de la serie. Pero como dice el refrán: "No hay mal que por bien no venga", y el hecho de que la misma tuviese un final digno, realista y a tiempo la hace mucho más interesante y atractiva al espectador que otras series de nuestro tiempo. 

En definitiva, con esta entrada quiero aportar mi pequeño homenaje a una gran serie, la cual va engrandeciendo su leyenda con el paso de los años y que quizás ha sido la única en saber reflejar mejor que nadie a la sociedad española a través de un formato televisivo. Y es que hay muchos Juan Cuesta por la vida que creen firmemente que son imprescindibles y que su Comunidad es su respectivo cortijo privado del cual ellos son reyes y señores feudales que poseen el derecho y la autoridad de mandar sobre sus vecinos, y cuyo único propósito es el de mantenerse al frente de su Comunidad de forma vitalicia para conservar su pequeña cuota de poder; o muchos Emilio que se sienten explotados por los vecinos a los que trabaja; o muchos Mauri, Belén y Lucía, que se sienten incomprendidos por sus vecinos y vigilados constantemente por ellos; o muchas Marisa, Vicenta y Concha, cuyo único objetivo en su día a día es el de entrometerse, cotillear, marujear y criticar a todas horas la vida de sus vecinos como consecuencia de su aburrimiento y tiempo libre; o muchos Mariano, que van de caraduras y desvergonzados por la vida; o muchos Andrés Guerra, que son profesionales en engañar y estafar continuamente a la gente, e incluso a sus propios vecinos, con el fin de sacar algún rédito a cambio. 

En resumen, hay muchos Desengaño 21 a lo largo y ancho del planeta tierra. Como ya dije en una entrada que publiqué en abril de este año sobre las Comunidades de Propietarios, éstas son comparables en cierta forma a las naciones que componen el mundo, ya que cada una de ellas tienen sus problemas internos, sus tensiones, sus divisiones, sus rencillas, sus intereses particulares, y sus conflictos por un lado y armonías por otro. Eso es algo que Aquí no hay quien viva nos demostró y reflejó a todos muy bien a lo largo de los tres breves pero grandiosos e intensos años que formó parte de nuestras vidas, aunque en realidad siempre lo seguirán formando. Por esto y por muchas cosas más, Aquí no hay quien viva ha sido, es y será por excelencia la mejor serie española que ha dado la televisión de nuestro país. Y como diría la esposa de Juan Cuesta y orgullosa primera dama de la Comunidad, Paloma Cuesta, "Y punto en boca, hombre ya". 

lunes, 28 de agosto de 2023

Rubiales; El beso de la discordia


No tenía pensado hablar sobre este tema, pero la relevancia que ha ido tomando conforme han ido pasando los días creo que bien merece que diga un par de cosas sobre este asunto. Me estoy refiriendo, como no puede ser de otra forma, al escándalo propiciado por el todavía presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, y su famoso beso con la jugadora de fútbol femenino, Jennifer Hermoso, tras ganar la Selección femenina de fútbol española el mundial femenino por primera vez en su historia. Un beso que ha provocado un escándalo deportivo, político y social como consecuencia de lo que algunos llaman "Agresión sexual", "Acoso laboral", "Violencia sexual", entre otros términos a la actitud del presidente de la RFEF con respecto a la jugadora.

Para empezar debo decir que lo que he visto ha sido justo después de todo lo ocurrido, ya que a mí el fútbol, y el deporte en general, es algo que me resulta completamente indiferente. Aunque debo añadir de paso que todavía el fútbol femenino me es más indiferente aún que el masculino, ya que esta moda de querer promocionar este tipo de eventos es una absurdez más de esta sociedad y de esta clase política y deportiva, los cuales están tan obsesionados con lo que ellos denominan "Igualdad y feminismo" que tienen que promocionar un tipo de deporte que, seamos claros y serios, no ve ni Dios y que demuestra el fracaso del fútbol femenino. Pero bueno, aquí aunque nadie vea este nuevo formato deportivo, lo cierto es que esto es lo que predomina hoy en día y por ende tenemos que tragar y jodernos con ello, no vaya a ser que ofendamos a las señoritas con características muy masculinas que predominan en el mundo del fútbol femenino, y que recordemos, han ganado el mundial.

Dicho esto, y tras ver el polémico vídeo en el que Rubiales besa a la jugadora Hermoso, debo decir que el tipo, ya antes de besarla, le pregunta si puede darle un pico; lo cual desmonta la tesis que todo el personal está pregonando sobre el presidente del fútbol español, al cual han tildado cuando menos como el "Anticristo personificado". El hecho incluso de que después del famoso pico Rubiales bajase al vestuario de las jugadoras y se hiciese fotos con ellas, e incluso con la supuesta agredida (Con la cual posan ambos sonrientes y sin ningún gesto de tensión), demuestra que la supuesta víctima no le dio la importancia que aquí todos los medios están dándole desde el momento en que se produjo la supuesta agresión.

Pocas horas después de lo ocurrido, todo el mundo estaba ya exigiendo la dimisión de Rubiales. Desde los políticos hasta los medios de comunicación, pasando por las principales instituciones deportivas y los diferentes clubs de fútbol españoles. Todo eran adjetivos nada favorables al presidente de la RFEF: "Machista", "Agresor", "Acosador", etc. Tras todo este sinfín de "Cariñosos elogios" y los rumores de que el gobierno va a intervenir para destituir a Rubiales como presidente, se anuncia según los medios, que el todavía máximo dirigente del fútbol español va a dimitir el viernes en una junta directiva extraordinaria. ¿Cuál es la sorpresa? Que Rubiales, parodiando a Leonardo DiCaprio en la película "El lobo de Wall Street", anuncia a grito pelado y reiterado "No voy a dimitir". Aparte de esto, el propio Rubiales carga contra el "Falso feminismo" y anuncia medidas legales contra las todavía ministras Irene Montero, Ione Belarra, la vicepresidenta del gobierno, Yolanda Díaz, y el podemita, Pablo Echenique (Todos ellos habían criticado duramente a Rubiales horas antes).

Claro, esto ya trastoca los planes del establishment; los cuales creían que el tipo que lleva cinco años enriqueciéndose ilícitamente a costa del fútbol español iba a dejar el cargo sólo porque el lobby feminista a puesto el grito en el cielo por una situación que la propia protagonista no le había dado importancia en su primer momento; opinión que ha ido cambiando por parte de la afectada conforme la presión social, política, mediática y deportiva ha ido agravando lo que en un primer momento se consideró como mera anécdota. Un lobby feminista, así como un poder político y mediático que se están llevando hipócritamente las manos a la cabeza por un pico mientras aparta la vista frente a los continuos casos de liberación de agresores sexuales gracias a la política que el actual gobierno del PSOE está llevando a cabo gracias a su famosa Ley del "Sólo Sí es Sí". Pero claro, como esto sucede gracias a un gobierno de izquierdas pues como que a las feministas les da igual, ya que aquí de lo que se trata realmente es de dividir a la sociedad y de fomentar el odio entre hombres y mujeres, utilizando en este caso a un sinvergüenza como Rubiales de trampolín. ¿Por qué entonces no denuncian las asociaciones feministas aquellos actos en los que han sido las mujeres las que han dado un beso sin consentimiento a los hombres? Ah, perdón. Se me olvidaba que en estos casos el hombre debe callarse y tragar frente a la mujer, aunque ésta lo acose sexualmente. Es lo que tiene España y su doble vara de medir.

En mi opinión, ¿Creo que Luis Rubiales debería dimitir? Por supuesto que sí, pero no por esto. No seré yo quien defienda a un tipejo miserable como Rubiales; pero lo ocurrido hace unos días es sólo una anécdota más de las tropelías que este sujeto lleva haciendo desde que asumió la presidencia del fútbol español hace ya cinco años. Luis Rubiales debería de haber dimitido cuando se supo, por ejemplo, el caso de corrupción concerniente a la Supercopa de España, en la cual pactó con Gerard Piqué con comisiones millonarias de por medio, trasladar la final de la Supercopa a Arabia Saudí. Un caso de corrupción en el que incluso se habló de la posible participación por parte del rey emérito, Juan Carlos I. El caso de Arabia Saudí es, como he dicho, uno de los muchos casos de corrupción que empañan la gestión de Rubiales al frente del fútbol español. Casos por los que sí debería de haber dimitido hace tiempo, y no por esta absurdez, lo cual demuestra una vez más el inmenso poder que tiene en España el lobby feminista, el cual está sirviendo de ayuda una vez más a la clase política española para tapar la grave situación en la que se encuentra sumida el país, con los dos principales partidos políticos negociando con un prófugo de la Justicia el destrozo de la nación española.

En fin, si con algo queda demostrado esto es que todo está absolutamente podrido en este país. Hasta las instituciones deportivas, las cuales están tan salpicadas de corrupción como las instituciones políticas. La gestión de personajes como Florentino Pérez (Presidente del Real Madrid C.F), Joan Laporta (Presidente del F.C Barcelona), Javier Tebas (Presidente de la Liga española) y/o el propio Luis Rubiales son una prueba clara de la impunidad con la que se mueven estos tipejos, los cuales hacen y deshacen a su antojo, convirtiendo el deporte español en una mafia donde los trapicheos campan a sus anchas por todo el país. Por estas y otras muchísimas razones España es en términos deportivos un estercolero de corrupción donde el mundo del deporte, la política y los medios de comunicación se dan la mano. ¿O acaso ahora es un demonio Rubiales por el beso a Hermoso pero en cambio era un santo hace un año cuando ya se sabía todo lo que había detrás de él? Queda demostrado que la cuestión relacionada con la llamada "Violencia de género" (Que en este caso no hay) es más potente a la hora de acabar con un tipo como Rubiales que la propia corrupción que rodea a éste.

Un escenario que sólo se da en España. Un país donde los medios de comunicación están vendidos a lo peor de la sociedad, que es precisamente aquella que está en lo más alto de las instituciones de todos los ámbitos, y que convierte a los dueños de los grupos mediáticos en la bajeza humana personificada. Un ejemplo de hasta dónde llega la actitud miserable de los medios en este país es el hecho de que el mismo viernes, tras conocerse la idea de Rubiales de no dimitir contra todo pronóstico, todas las principales cadenas de televisión en España estaban por la tarde hablando sobre el escándalo del dirigente deportivo. TVE de hecho cortó su emisión para hacer un especial sobre esto, mientras que Antena 3, Cuatro, Telecinco y la Sexta también estaban en esos momentos narrando la última hora de lo acontecido. Un escenario televisivo que no se veía en España desde los atentados del 11-M o del 11-S; lo cual da una idea de hasta dónde están dispuestos a llegar algunos con tal de seguir con esta cortina de humo para que no se hable de la gravedad de la situación que atraviesa el país y seguir alimentando el odio entre sexos con la promoción del lobby feminista. Por cierto, una cortina de humo a la que se sumó en directo incluso el propio Cayetano Martínez de Irujo (El hijo de la Duquesa de Alba), donde definió a Rubiales como "Un psicópata peligroso". Creo que si Rubiales decide tomar acciones legales va a tener que hacer una lista bastante extensa a sus abogados para poner en marcha las acciones judiciales pertinentes. Pero en fin, no me da ninguna pena este individuo, ya que simplemente tiene lo que se ha buscado.

Por otro lado se está hablando en los últimos días de la amistad que desde hace años tienen el todavía presidente Rubiales (Sigue de presidente aunque la FIFA ya lo ha suspendido de sus funciones) y el presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez. Una amistad que parece ser que podría ser el hecho de porqué el jefe del gobierno está tan callado y no se ha pronunciado al respecto. Pero lo más significativo de todo esto es el hecho de que según el propio Rubiales llevaría años grabando tanto al propio Sánchez como a ministros de su gobierno, y que de salir a la luz esas grabaciones podría dejar en muy mal lugar al presidente del gobierno. Algo que personalmente dudo que ocurra, ya que en España nada de lo que salga o deje de salir sobre el PSOE puede repercutirles negativamente, a los resultados electorales me remito. Puede que quizás Rubiales esté chantajeando a Sánchez con hacer públicas esas grabaciones... o puede que no. De lo que no hay duda es de que en estos momentos hay una crisis deportiva de máximo nivel, que amenaza con más dimisiones de las que ya se han producido dentro de la RFEF, y que veremos a ver si no se convierte también en una crisis política dentro de unos días. Una crisis en la que, a pesar de considerarse la víctima, le va a costar la cabeza en términos profesionales a Rubiales en cuestión de horas, o de días como muy tarde. Pase lo que pase, y se lleve a quien se lleve por delante con él, el presidente de la RFEF está ya prácticamente con un pie en la calle. 

viernes, 25 de agosto de 2023

Salvar al soldado Sánchez


Qué razón tenía aquél que dijo que la política es puro teatro. Teatro y espectáculo, que a fin de cuentas viene a ser lo mismo. Buena prueba de ello es la decisión de Alberto Núñez Feijóo de ir a la investidura como candidato a la presidencia del gobierno, después de que el rey le haya propuesto en la ronda de consultas que ha tenido lugar en esta semana. Una candidatura en la que pueden ocurrir dos escenarios: El primero, que Feijóo malgaste el tiempo en dedicarse a preparar una investidura que teóricamente tiene todas las de perder. Ya lo hizo el propio Pedro Sánchez cuando en 2016 estuvo más de un mes acaparando portadas de periódicos con el objetivo de ser el centro de atención al convertirse en candidato en la fallida investidura de marzo de ese año. La segunda, que contra todo pronóstico, Feijóo consiga los votos del PNV o incluso del prófugo Puigdemont para hacerse con la presidencia del gobierno y así desalojar a Sánchez de la Moncloa.

¿Imposible? No del todo. Feijóo necesita los cuatro votos que le faltan para la mayoría absoluta como agua de mayo, y por esos cuatro votos va a hacer lo que haga falta, y ahí ya entra la decisión de los vascos y catalanes de apoyarlo o no. Esto demuestra que Feijóo es tan mezquino e impresentable como el propio Sánchez, ya que el presidente del PP ha dicho que va a iniciar una ronda de contactos con todos los partidos, con la excepción de Bildu; lo cual quiere decir que sus consultas va a extenderse al propio PSOE, Sumar, ERC, Junts, PNV, etc. Algo bastante surrealista e hipócrita, ya que el propio Feijóo que hablaba de derogar el sanchismo quiere pactar con el PSOE para poder derogar lo que su líder ha hecho y deshecho en estos cinco años. ¿Un poco contradictorio, no?

En definitiva, Feijóo va a buscar los apoyos de socialistas, podemitas (Sí, los creadores de la Ley del Sólo Sí es Sí), nacionalistas, golpistas condenados por la Justicia y de prófugos de la misma para ser investido presidente. Muy coherente el cambio que propone el señor Feijóo: Querer liberar a España de la morralla que llevamos sufriendo desde hace cinco años pactando con ella. Es decir, si el señor Sánchez pacta con los enemigos de España, está mal; pero si lo hace Feijóo es para acercar posturas y llegar a un entendimiento entre fuerzas políticas con diferentes criterios. Menuda pandilla de cerdos. A ver cómo defienden ahora los periodistas subvencionados por el PP estos intentos de acuerdos con condenados, prófugos y separatistas en general. Para ir preparando el terreno, el propio González Pons ya ha dicho que tanto Junts como ERC son "Partidos cuya tradición y legalidad no están en duda". Ahí lo llevas.

Cuando dije en una de mis entradas anteriores que siempre me arrepentiré de votar en su momento a Iglesias y a Sánchez en su momento; pero aunque era consciente de que votar a Feijóo era el menor de los males, nunca supe que me iba a arrepentir de haberlo votado en tan poco tiempo. Con la actuación llevada a cabo por el PP de Feijóo queda visto y comprobado que a la derecha española poco o nada le importan los graves problemas que sufre el país. Sólo esperan tanto ellos como sus correligionarios que la izquierda caiga para poder ocupar ellos las sillas que los progres dejen vacías. El problema está en que la derecha es tan sinvergüenza como gilipollas, ya que creen que la izquierda totalitaria y criminal que padece España va a abandonar el poder por las buenas, cuando la historia ya ha demostrado lo contrario en más de una ocasión. Por algo Pablo Iglesias profetizó hace tres años que la derecha nunca volvería a gobernar en este país.

De VOX poco o nada voy a decir, ya que con la bajada de pantalones que han realizado delante de toda España en la ronda de consultas del rey se han retratado ellos mismos y han demostrado que no representan ningún cambio ni ninguna regeneración en la política española, sólo servir como muleta ante un PP que los humilla constantemente y que ellos aceptan sin más. Lógicamente, esta humillación no las reciben Abascal ni compañía, sino el propio electorado de VOX, el cual es pisoteado y escupido de forma continua por el PP mientras los de Abascal aplauden a éstos. Supongo que es lógico por otra parte. La cabra siempre tira al monte, y del mismo modo que Podemos/Sumar fue creado para servir de muleta al PSOE, VOX lo fue creado con el mismo propósito para con el PP. ¿Qué se va a esperar pues de un partido fundado principalmente por ex miembros del PP? Quien crea todavía que aquel partido que es promocionado y financiado por el sistema va a ser la solución contra los males de España va apañado. Yo lo creí en su momento y todavía creo que no me he dado los cabezazos necesarios que me merecía por creerme tan disparatada teoría.

Pero mientras Feijóo se dedica a cortejar a los independentistas con el beneplácito de VOX, Sánchez gana tiempo haciendo lo mismo. Y es que el hecho de que el presidente del gobierno en funciones haya dejado que Feijóo sea el candidato designado por Felipe VI para ir a la investidura no es ninguna casualidad. Las negociaciones entre el PSOE y Junts parecen ir despacio, y Sánchez necesita ganar tiempo para avanzar en esas negociaciones. ¿Cómo hacerlo? Pues dejando que Feijóo vaya dentro de un mes a una investidura supuestamente fallida de la cual puede salir quemado, lo cual le da mientras tanto al jefe del gobierno tiempo suficiente para negociar de forma detenida con Puigdemont. Una jugada muy hábil y maquiavélica por parte de Sánchez (Algo normal en él), pero que puede salirle mal si el propio Feijóo consigue los votos que le faltan para llegar a la Moncloa durante el mes que le queda por delante para obtener los apoyos necesarios. A fin de cuentas está ya visto y comprobado que a todos les importa una mierda España y su futuro (No digamos ya sus habitantes), y por alcanzar o mantenerse en el poder son capaces de todo.

Personalmente creo que Feijóo no va a salir investido, aunque nunca se sabe lo que puede ocurrir, ya que el presidente del PP puede sorprendernos en cualquier momento durante este mes que tiene por delante hasta la investidura y hacerse un Vito Corleone pronunciando la célebre frase "Le haré una oferta que no podrá rechazar" a los de Junts y el PNV, aunque no estoy muy seguro si éstos llegarían a aceptar. A los nacionalistas, independentistas, terroristas y podemitas les conviene la permanencia de Sánchez en el gobierno, ya que con él es más factible obtener determinados beneficios que con Feijóo. El hecho de que el PSOE y Sumar ya estén poniendo en marcha la amnistía contra los implicados en el procés catalán, así como la cesión por parte del PSOE de dos de sus diputados hacia Junts para que éstos puedan tener grupo propio en el Congreso demuestra el precio que está dispuesta a pagar la izquierda con tal de seguir en el poder. Eso sí, será lo único que los catalanes obtengan de Sánchez, ya que tras ver cómo se vendió Puigdemont al PSOE a la hora de ofrecer sus votos a la nueva presidenta socialista del Congreso, he comprendido definitivamente que por mucho que lo pregonen, los independentistas nunca van a obtener su ansiado referéndum, y explico el porqué.

Si Puigdemont exigiese verdaderamente la independencia, además de la amnistía, nunca hubiese apoyado al PSOE en la composición de la Cámara Baja, ya que de ahí no sacaba ni él ni su partido ningún beneficio. Por el contrario, el hecho de que el ex presidente catalán haya salvado a Sánchez en la composición de la mesa teniendo como única recompensa la petición del gobierno español hacia la Unión Europea de que se incluyan los idiomas catalán, vasco y gallego en el Parlamento de Bruselas, demuestra con qué poco se conforma Puigdemont para ser recompensado. De esta forma se explica porqué algunos están subiéndose por las paredes en Barcelona en estos momentos, ya que están viendo cómo Puigdemont, al igual que Junqueras y Rufián, se venden por un plato de lentejas con tal de estar contentos y ver recompensados sus apoyos. Las negociaciones entre los independentistas catalanes y el PSOE están centradas única y exclusivamente en la amnistía, lo cual posibilitaría el retorno de Puigdemont, así como de todos los exiliados y el perdón absoluto a todos los implicados en el procés. Por no hablar de otras causas judiciales que tienen pendientes los independentistas y que también están negociando en estos momentos el PSOE con éstos para darle una solución lo más satisfactoria posible. Cuestiones todas ellas que el PSOE aceptará perfectamente con Junts; por lo que la hipótesis de ir a unas nuevas elecciones generales para el 14 de enero de 2024, como ya sugieren algunos, la veo yo totalmente descartada.

¿Y el referéndum? Ya se hará para esta legislatura, o incluso para la siguiente. Eso sí; no es el referéndum que todos esperan. Primero, porque la Constitución lo prohíbe, segundo, porque nadie quiere independizarse de España, y tercero, porque los primeros que saldrían perdiendo con todo esto serían aquellos que ahora están negociando el futuro de España. Los independentistas saben mejor que nadie que la única forma de tener reconocimiento propio es dentro del Estado español (Otra cosa es que pregonen lo contrario ante sus acólitos totalitarios). Por otra parte, ellos mismos saben que a parte de ser imposible desde el punto de vista jurídico, la independencia sería letal para ellos desde el punto de vista económico. ¿Qué es lo mejor entonces? Seguir mamando económicamente de la teta del Estado, pero con un reconocimiento político de un Estado cuasi independiente. Por no hablar del desastroso escenario que la independencia tanto catalana como vasca supondría para el PSOE, ya que en estos territorios es donde mayor concentración de votos tiene actualmente. Si Cataluña y el País Vasco (Incluyendo Navarra) tomasen el camino de la autodeterminación, la izquierda, y especialmente el PSOE, no volvería a tocar el poder ni por asomo. Por ello, una cosa es lo que pregonan y exigen ante los medios los independentistas y otra muy diferente es lo que verdaderamente ponen encima de la mesa a la hora de negociar. Ellos saben cuáles son las líneas rojas que no hay que traspasar.

Por otro lado, con el posible escenario de elecciones anticipadas en Cataluña, lo más probable es que el PSC se coma a los independentistas y formen gobierno con Salvador Illa al frente. Ante este futurible escenario del PSOE en el gobierno de España y de Cataluña, Sánchez e Illa tendrán la ocasión perfecta de reformar el estatuto catalán o incluso de redactar uno nuevo en el que se reconozca de forma explícita a Cataluña como nación y de convertir a esta región en un Estado semiindependiente dentro del Reino de España; lo cual vendría acompañado de cesiones de competencias estatales, hasta ahora inéditas, hacia la Generalitat catalana y el despojo y la posterior expulsión de Cataluña de todas las instituciones del Estado. Así como la creación de un concierto económico propio para los catalanes, el reconocimiento deportivo con su respectiva selección y representación propia en las instituciones internacionales. En definitiva, todo aquello que Maragall y Zapatero quisieron hacer con el Estatuto original de Cataluña en 2006, pero que se vieron obligados a retocar como consecuencia de la tensión que aquello ocasionó en su momento. Algo que en su momento supuso el origen de este problema y que ahora los mismos socialistas venderán como la solución al problema que ellos crearon. ¿Cuándo creo yo que se producirá todo esto? Entre 2025 y 2027, más o menos. Este y no otro será el verdadero referéndum que se llevará a cabo; el de la reforma o creación de un nuevo estatuto que reconozca de facto una Cataluña soberana dentro del Estado español.

Sobre la cuestión Vasco-Navarra, ya se está viendo por dónde van a ir las cosas a partir de ahora. Cada vez es más previsible el hecho de que en las próximas elecciones vascas, los etarras de Bildu con Otegi a la cabeza lleguen al gobierno vasco con el apoyo del PSOE, lo cual supondría el comienzo de un nuevo pulso soberanista al Estado, esta vez desde Vitoria. Mientras que en Navarra, Bildu ya está exigiendo a su socia, la presidenta socialista de la región foral, María Chivite, que se ponga en marcha la disposición transitoria cuarta de la Constitución, la cual permite la anexión de Navarra al País Vasco. Si este escenario se consumase, sería el primer paso para el mismo proceso al que acabo de referirme con respecto a Cataluña (Con la excepción del concierto económico, el cual ya lo tienen tanto en el País Vasco como en Navarra). En definitiva, un proceso hacia un escenario de descomposición y descentralización, el cual algunos llaman Estado Federal, o incluso Estado Confederal. Un proceso en el que todos los partidos políticos e instituciones del Estado están de acuerdo, incluida la Corona. Sí, esa misma que algunos rancios defienden a ultranza, creyendo de forma ignorante y estúpida que van a anteponer los intereses de España a los de su dinastía; algo que la familia Borbón jamás ha hecho a lo largo de su historia.

Como se puede apreciar pues, no son pocos los motivos que tienen los independentistas, etarras y demás morralla enemiga de España en querer mantener a Sánchez en la Moncloa. Saben que con un gobierno de Feijóo la situación podría retrasarse (Lo cual no quita que el PP y Feijóo estén de acuerdo), mientras que con Sánchez y el PSOE el proceso sería más ágil. Al igual que en 1998 con la película de Steven Spielberg: "Salvar al soldado Ryan", aquí algunos ya están poniendo en marcha el plan "Salvar al soldado Sánchez", donde nuestro Matt Damon particular será Pedro Sánchez, el cual será el protagonista que consumará el proceso de desmantelamiento del Estado español en favor de las instituciones regionales de los llamados "Territorios históricos". Un proceso en el que la permanencia del socialismo español al frente del gobierno es crucial para que se lleve a cabo, ya que los independentistas y terroristas necesitan tanto del PSOE como el PSOE de ellos.

Si volvemos al hecho de que la cabra siempre tira al monte, el PSOE siempre ha tirado al monte con el nacionalismo e independentismo catalán, vasco, gallego, etc (Ya se vio en la Restauración y, sobre todo, durante la II República), así como con el terrorismo etarra (¿O acaso no era la izquierda española la que defendía los atentados durante el franquismo porque, según ellos, ETA atentaba en favor de la libertad?). En definitiva, nos esperan tiempos oscuros en el que, como siempre, quienes saldrán ganando será el sistema político con un sistema reformado pero más desestructurado (Ya saben, cambiarlo todo para que nada cambie) en detrimento de una sociedad cómplice que tendrá lo que se ha buscado, pero que será nuevamente la que salga perdiendo. 

viernes, 18 de agosto de 2023

Europa empieza en los Pirineos


Decía Manuel Fraga, cuando entonces estaba de ministro en el gobierno de Franco, aquella famosa frase que ha pasado a la posteridad: "Spain is different". Esta frase que se originó durante los años sesenta (Los años de desarrollo en el Franquismo) sigue siendo a día de hoy más aplicable que nunca. Otra que también ha pasado a la historia es aquella que dice "Europa empieza en los Pirineos". Y es que sólo basta con ver en lo que se ha convertido España para darse cuenta de que los problemas de este país no tienen solución alguna ni comparación con ningún país de nuestro entorno europeo. Ya he dicho en varias entradas anteriores que la llegada de un gobierno del PP con VOX serviría simplemente para retrasar un poco el estallido de lo que está por venir. Por el contrario, con el mantenimiento del PSOE y compañía en el poder, ese estallido no haría sino acelerarse de forma imparable. Con los resultados de las pasadas elecciones generales del 23-J se ha demostrado lo que los españoles quieren (Estallido cuanto antes), y eso es lo que vamos a tener en los próximos años.

La sesión constitutiva de hoy de las Cortes Generales es la propia de un país tercermundista (Con todos mis respetos hacia estos países, los cuales seguramente tengan más dignidad que nosotros). La toma de posesión de los diputados y senadores de acatar la Constitución bajo juramento o promesa ha venido acompañada de exclamaciones como: "Por la República Catalana", "Por la República Vasca", "Por un país plurinacional, diverso, feminista, multicultural", etc. Expresiones todas ellas que dan vergüenza ajena y que demuestran hasta qué punto hemos llegado no ya en términos políticos (Que también), sino en términos sociales. Por no hablar de la elección de la hasta hace un mes presidenta de las Islas Baleares y desde hoy nueva presidenta del Congreso, Francina Armengol. Una sujeta independentista que estuvo en el punto de mira hace relativamente poco cuando se descubrió que el gobierno que ella presidía en Palma era conocedor y encubridor de una red de tráfico de drogas y prostitución de menores, las cuales estaban bajo la tutela del gobierno balear. Eso en otro país le hubiese costado a esta miserable la cárcel, aquí se le premia con el nombramiento del tercer cargo más importante del Estado. Parafraseando a Fraga de nuevo: "Spain is different".

Pues bien, tras su elección como nueva presidenta del Congreso, lo primero que ha hecho esta delincuente es autorizar que los partidos independentistas, terroristas y nacionalistas puedan hacer uso de sus respectivas lenguas en la Cámara Baja. Una broma que va a salir bastante costosa al Estado (Es decir, a los españoles), y todo para que el señor Sánchez pueda seguir perpetuándose de forma vitalicia en el poder y hacer uso del mismo para desmembrar sin prisas pero sin pausas el país. Va a ser curioso a la vez que deplorable y vergonzante ver cómo mientras el gobierno de España es sustentado por un prófugo de la Justicia, unos condenados por sedición y unos asesinos condenados por terrorismo, todo Dios hará uso del pinganillo para saber vía traductor qué está diciendo su interlocutor en el Congreso. La cuestión de los traductores sería comprensible, claro está, si hablásemos de Bruselas y del Parlamento Europeo, pero cuando hablamos de un parlamento nacional, donde existe un idioma común en el que poder comunicarse que es el español/castellano, pues como que a uno le da por un lado la risa y por otro lado vergüenza al comprobar hasta qué punto de degradación hemos llegado. 

¿Acaso alguien piensa que esto ocurriría en la Asamblea Nacional francesa? ¿En la Cámara de los Comunes en Londres? ¿En el Bundestag alemán? ¿En el Parlamento belga? Por supuesto que no; pero tenemos la "maravillosa" suerte según algunos de vivir en una nación plurinacional y en un país de países (Esto último no lo digo yo, sino Yolanda Díaz), por lo que debemos ser tolerantes, abiertos y respetuosos con todas las culturas, lenguas y nacionalidades que componen la plurinacional nación española, aunque eso suponga cargársela en beneficio de las demás. Queda una vez más demostrado que aquello que nació por accidente y contra todo pronóstico hace veinte años con la llegada del PSOE de Zapatero (España plurinacional, reconocimiento de las nacionalidades, etc) es el eje central de la política y la sociedad española de 2023 y la que determinará su futuro.

Una política y una sociedad que avanza inexorablemente hacia su propia destrucción con una permisividad absoluta por parte de todos. El sectarismo, el extremismo, el catetismo, la ignorancia, la mamandurria y la corrupción son las características principales tanto de una clase política como de una sociedad que está más próxima en términos de mentalidad a África y a Hispanoamérica que a Europa. Sí, he dicho bien. España es una nación que nunca ha tenido mentalidad europea, ni siquiera ha hecho el más mínimo intento por demostrarlo. Eso sí, si algo ha sabido demostrar España en estos cuarenta y cinco años desde la instauración del Sistema de 1978 es que no sabe vivir en aparente libertad, ni mucho menos concienciarse del tipo de sistema político en el que vive (Que ni muchísimo menos es una Democracia). En los países europeos de nuestro entorno, la Democracia y la libertad se fueron conquistando paso a paso, y a base de sangre, sudor y lágrimas. Aquí, tras la muerte de Franco, algunos vendieron la moto al personal de que lo que estaba por venir de forma inminente era una democracia plena y unas libertades completas. Nada más lejos de la realidad. Cualquiera que analice la situación sabe que ni España es una democracia parlamentaria (Ya hablé de esto en mi última entrada), ni vivimos bajo un régimen pleno de libertades donde se respeta la libertad de expresión, ideológica, etc. El problema radica en que aquí el personal ha venido confundiendo libertad con libertinaje. Eso sí tenemos en España, y de sobra. Un libertinaje que nos ha llevado al declive más absoluto y del que nunca conseguiremos remontar ya. 

¿Acaso soy libre de decir cuáles son mis ideas políticas sin que se me estigmatice socialmente? En absoluto ¿Acaso puedo decir libremente y sin que se me tache de mala persona cuáles son mis ideas con respecto al cambio de sexo, el aborto, la inmigración, el feminismo, etc? No. Estos y otros muchos ejemplos más nos hacen una idea del mal concepto de libertad que tienen los españoles, los cuales creen que viven en un sistema libre, pero que de inmediato te descalifican en cuanto comprueban que tus ideas no comulgan con las de ellos. Todo esto mientras el Estado legisla en favor de leyes cada vez más liberticidas en favor del progreso, las cuales son el germen de la decadencia social y que a su vez son ampliamente aceptadas por la mayoría de la población (A ver quién es el guapo que dice que no).
 
Volviendo a la sesión constitutiva de las Cortes debo añadir que me resulta curioso cómo aquí el personal vive de lo público desde su juventud hasta su madurez. El hecho de ver a personajes como Patxi López (Al cual no se le conoce ningún oficio fuera de la política en toda su puñetera vida), Guillermo Fernández Vara (El cual decía hace un mes que abandonaba la política y hoy ha tomado posesión como vicepresidente del Senado), Javier Arenas (Que no sabe lo que es bajarse de un coche oficial desde hace cuarenta años) o incluso Mari Mar Blanco (La cual tras traicionar la memoria de su hermano lleva casi treinta años viviendo de un sueldo público como consecuencia del asesinato terrorista contra él) demuestra el negocio que supone tener vocación pública. 

Sí, por muy duro que resulte, esta es la realidad española; la de una serie de sujetos que llevan toda su vida viviendo de lo público mientras se hacen llamar a sí mismos "Servidores públicos". A esta mamela ya se han subido para siempre los propios enemigos de España, desde independentistas que han perpetrado golpes de estado contra la Constitución hasta terroristas que hace sólo dos días asesinaban a personas inocentes para posteriormente regocijarse en la desgracia que habían perpetrado. Y es que aunque a algunos se les haya olvidado o pretenden olvidarlo, en España ha existido (Y sigue existiendo a día de hoy) el terrorismo etarra. Ese que tantos cientos de muertos lleva a sus espaldas y que con la colaboración del independentismo, del nacionalismo y de la izquierda en general viven a costa del erario público. Este es pues otro signo inequívoco del deterioro de este país; el de una clase política que vive al margen de la ciudadanía y que está compuesta por lo peor de cada casa. 

El problema está en que la sociedad no dista mucho de su clase política (Algo normal si tenemos en cuenta que los políticos son ciudadanos que surgen de la propia sociedad). Buena prueba de ello es el sectarismo y la ignorancia con la que se caracteriza la sociedad española, la cual cree firmemente que vive en el Siglo XVI, y que España está compuesta entre ricos malvados y pobres ingenuos. Una anécdota curiosa se produjo hace un mes, días antes de las elecciones generales. En la semana que se iban a celebrar los comicios corría como la pólvora por Internet un mensaje que recomendaba urgentemente ver la película "Los santos inocentes", para concienciarse de lo que estaba por venir según lo que se votase. Claro, uno ve este tipo de mensajes y piensa "Hay que ser gilipollas e ignorante para decir esto"; el problema está en que seguramente más de uno lo tomaría en cuenta. Ante este panorama uno piensa en cómo nos verán desde el extranjero cuando contemplan la mentalidad tan atrasada, simple, vulgar e ignorante que predomina en España. Una mentalidad que en nada tiene que ver con los países europeos y mucho en común con los países africanos de nuestro entorno (Marruecos, Argelia), así como de los países Hispanoamericanos, los cuales son el fiel reflejo de nuestro presente, pasado y futuro. 

Un país donde se premia la corrupción, la criminalidad y el terrorismo, donde la ignorancia es el pan nuestro de cada día, el sectarismo la religión oficial del país y la mamandurria la forma de ganarse la vida, es un país que no tiene futuro ni esperanza. Por no hablar de una ciudadanía que reniega de su país y de sus símbolos. Recuerdo cómo hace unos años una conocida fue agregada a un grupo de WhatsApp; ese grupo tenía un dibujo de la bandera de España. Pues bien, tal y como entró la susodicha procedió a irse del grupo, no sin antes afirmar que ella no iba a ser integrante de un grupo que llevase de dibujo la bandera de España, y que sólo se quedaría si se eliminaba la bandera. Como naturalmente dicha exigencia no se le concedió, la afectada (Española al 100%) se marchó al instante por donde había venido. La pena de todo ello fue que por mi parte no me diese tiempo en decirle antes de abandonar el grupo que de la misma forma que renegaba de los símbolos del Estado, bien podía renegar también de las pagas y ayudas estatales a las que lleva acogiéndose toda su vida. Si reniegas de los símbolos de tu país, también debes renegar de las ayudas económicas que éste te ofrece. O al menos eso creo yo.
 
En definitiva, vivimos en un país en clara decadencia y sin posibilidad de recuperación. Si alguien me pregunta qué recomiendo hacer en el contexto en el que nos encontramos, yo se lo digo muy rápidamente: Irse de España. No hay otra alternativa. Cualquier persona que pueda permitirse económicamente instalarse fuera de este país y dispone de los medios y la capacidad para hacerlo, que no lo dude. Yo también lo haría (Y lo haré si llegase el caso, que a nadie le quepa la más mínima duda). Cualquier lugar de Europa sería idóneo si tienes formación y recursos económicos: Austria, Alemania, Suiza, Bélgica, Países Bajos, Suecia, Noruega o Reino Unido. E incluso fuera de Europa: Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, para quien se lo pueda permitir, lógicamente. Comprendo que en todos los lugares se cuecen habas, pero una cosa es convivir con problemas cotidianos de ámbito nacional y otra muy diferente es vivir en un país donde se cuestiona absolutamente todo; en donde la criminalidad se ampara, la defensa de tus intereses es castigada, la división, el rencor y el enfrentamiento son los protagonistas cada día tanto en términos sociales, como geográficos como políticos, la desigualdad campa a sus anchas y el odio y la envidia son el deporte nacional. Este país en una situación como la actual no puede resistir mucho tiempo... o quizás sí, lo cual sería el peor de los escenarios; Que nada reviente y todo siga como hasta ahora. Aún así, pase lo que pase, es preferible que lo que esté por venir lo vea desde fuera aquél que tenga desde ya la oportunidad de largarse de aquí cagando leches. 

martes, 8 de agosto de 2023

El problema es el sistema


Mucho se está hablando en estos días de la situación en la que se encuentra sumida España tras los resultados de las elecciones generales del pasado 23 de julio. Unos resultados que han vuelto a dejar al descubierto los graves fallos que tiene el sistema constitucional y que con toda probabilidad no van a ser solventados por el próximo gobierno que se forme, con independencia de quien sea. Unos fallos que no se resuelven ya con meras reformas, sino con la derogación del actual sistema político. Y es que la Constitución de 1978 y el sistema político de la Transición está muerto pero no enterrado. Lo llevo diciendo desde que cree este blog hace diez años y sigo diciéndolo a día de hoy. Son muchas las cuestiones que quiero abordar en esta entrada sobre los problemas que deben ser no ya revisados, sino derogados en su totalidad. El problema está en que esa capacidad sólo la tienen los partidos políticos, los cuales han vuelto a dejar al descubierto que son el primer problema que tiene este país junto con la ignorancia y la complicidad del conjunto de la sociedad española.

Para empezar hay que decir que lo que llevamos viviendo desde 1978 no es un sistema democrático, sino un sistema partitocrático en donde el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial recae sobre aquellos sujetos que ejercen cargos relevantes dentro del partido político de turno, lo cual supone una violación en toda regla de la separación de poderes que en teoría debe garantizar un Estado de Derecho. Como dijo en su momento mi profesor de Derecho Constitucional "Quien gobierna en España no es el presidente del gobierno, sino el secretario general del PSOE o el presidente del PP". Es decir, el líder del partido político con mayor apoyo parlamentario es quien forma gobierno y por ende quien tiene la capacidad de mando durante los próximos cuatro años. Pero esa capacidad de decisión la hace en función de sus intereses como líder de su partido y no como presidente del gobierno en sí. Es por ello por lo que desde el momento en que toma posesión como jefe del gobierno comienza a nombrar a sus afines en todos los altos cargos de la administración estatal como si él mismo fuese el dueño del Estado (Algo que no es así en la teoría, pero sí en la práctica). 

Un periodo como jefe del gobierno en el que ni la Constitución ni ninguna Ley establece un límite, ya que España, al ser una Monarquía Parlamentaria, no regula ningún límite de tiempo en el que el presidente del gobierno puede estar al frente del país. Algo bastante preocupante si tenemos en cuenta el caso de Pedro Sánchez, el cual ya ha avisado que tiene pensado mantenerse como jefe del ejecutivo durante "Bastantes años", según él. Ya pasó también con Felipe González, el cual estuvo durante catorce años al frente del gobierno; e incluso Adolfo Suárez afirmaba durante la Transición (Viene recogido en libros biográficos sobre él) que tenía pensado estar de presidente del gobierno hasta el año 2010. Si aquí la legislación no establece de forma clara y rotunda el límite de años que una persona puede estar al frente del Poder Ejecutivo, tenemos pues un grave problema; ya que este escenario provoca que el jefe del gobierno pueda estar de forma ilimitada en el ejercicio de su cargo, convirtiendo de facto su presidencia en un régimen personalista en el que nada ni nadie puede hacerle sombra. Dicho escenario se agrava aún más si quien está al frente del país es una persona como Pedro Sánchez, al cual le es indiferente ganar o perder las elecciones, siempre que cuente con mayoría parlamentaria para seguir de forma indefinida en el poder (Aunque esos apoyos parlamentarios vengan de formaciones que quieren liquidar la soberanía española).

El próximo día 17 de agosto se constituyen las cámaras del Congreso y del Senado, saliendo de ahí la persona que presida las respectivas cámaras. ¿Acaso quien salga va a ser una persona independiente? Por supuesto que no. En el Congreso saldrá elegido previsiblemente algún alto cargo del PSOE con el apoyo de los independentistas, etarras, podemitas y demás morralla, mientras que en el Senado saldrá elegido algún alto cargo del PP, ya que en estas últimas elecciones los populares han obtenido mayoría absoluta en la Cámara Baja. Es decir, la presidencia del Congreso recaerá sobre la persona que previamente decida el líder del PSOE y actual presidente del gobierno y jefe del ejecutivo. ¿No habíamos quedado en que el Poder Ejecutivo no puede usurpar los poderes que le corresponden al Poder Legislativo y a la inversa? Por supuesto, pero como aquí no vivimos en una democracia sino en una partitocracia, pues cada uno hace lo que le da la gana. Buena prueba de ello es que los diputados y senadores son aquellos sujetos que designa de previamente y de forma personal el líder de cualquier partido político, y no cualquier persona que de forma democrática decida presentarse por su respectiva formación, quedando a la libre voluntad de los ciudadanos si esa persona es elegida por su circunscripción o no. Otra prueba más de que el pez se muerde la cola, ya que en este caso son los líderes de los diversos partidos los que deciden por los ciudadanos quién sí y quién no les representa por su circunscripción electoral y en qué puesto de la lista. Luego la ley D'Hont hace el resto.

Eso por un lado, por otro tenemos la usurpación del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial. ¿Recuerdan ustedes aquello de "¿De quién depende la Fiscalía?"? Pues eso. Nombramientos como el de la Fiscalía General del Estado o la renovación periódica del Consejo General del Poder Judicial demuestran claramente la posesión que los partidos políticos ejercen sobre un poder (En este caso el Judicial) que en teoría debe ser independiente y ejercido por personas ajenas a la actividad política. Pero nuevamente hay que recordar que vivimos en España, y los últimos nombramientos en el Poder Judicial a personas como Cándido Conde-Pumpido (Actual presidente del Tribunal Constitucional) y Dolores Delgado (Fiscal General del Estado hasta el año pasado) son una prueba inequívoca de que en este país basta con tener el carnet de afiliado del partido político de turno que gobierna para poder ejercer las altas magistraturas del Poder Judicial. Por no hablar de la renovación del Consejo General del Poder Judicial, el cual lleva cinco años en funciones a la espera de que los principales partidos políticos alcancen un acuerdo para designar a los nuevos vocales de este organismo. Como se puede comprobar, todo muy independiente. Si el Poder Legislativo no se pone de acuerdo, el Poder Judicial queda bloqueado hasta nueva orden.

Por otro lado tenemos el tema siempre pendiente de la Corona. En estos días se está hablando de la encrucijada en la que se encuentra actualmente el rey a la hora de decidir si es Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo quien debe acudir a la investidura para postularse como presidente del gobierno. Debo decir que en otros países de nuestro entorno, esta situación es mucho más rápida y fácil que en España, ya que en Reino Unido es costumbre que el líder del partido político más votado sea llamado al día siguiente por el rey para formar gobierno y ser investido en ese mismo momento. Así, sin más trámites. En lo que respecta a Portugal es el presidente de la República el que, tras una serie de conversaciones con los partidos con representación parlamentaria, designa directamente al primer ministro del país. En Francia por ejemplo es también el presidente de la República quien designa libremente al primer ministro francés (Normalmente de su partido político), aunque puede verse obligado a nombrar en algún momento al líder del partido de la oposición si su formación es la que ha ganado las elecciones legislativas.

Aquí sin embargo nos encontramos con un proceso que suele durar entre uno y dos meses. Para empezar, el rey convoca a los líderes de los principales partidos políticos no para nombrar a un presidente, sino para decidir quién de ellos reúne los votos necesarios para ir a una investidura, con independencia de que luego esa investidura resulte o no fallida. Una vez obtenida esa investidura, el rey finalmente designa a esa persona como presidente del gobierno. Si por el contrario es rechazada su investidura, el jefe del Estado debe ir nuevamente a consultas para designar, repito, no a un presidente, sino a un candidato a presidente que posteriormente debe nombrar si es investido. En resumidas cuentas, el rey no tiene margen para gestionar la formación de un gobierno. En otros países de nuestro entorno podría ocurrir perfectamente que si el candidato con mayores apoyos parlamentarios lo es con el apoyo de partidos que tienen como objetivo la disolución del país, el jefe del Estado podría perfectamente rechazar esa candidatura. Aquí por el contrario el rey debe llevar la procesión por dentro y aceptar esa candidatura. ¿Por qué? Por dos razones: la primera porque vivimos en una Monarquía Parlamentaria, donde el jefe del Estado no es una persona elegida por el pueblo, sino un monarca; por ello no tiene capacidad decisoria ya que no tiene legitimidad democrática para "Llevar la contraria" a lo que en teoría ha votado mayoritariamente la población. La segunda es que cuando se redactó la Constitución de 1978, sus autores no querían que el por entonces rey Juan Carlos I y ahora el rey Felipe VI llevase a cabo lo que en España se denomina como "Borbonear". ¿Qué es eso? La facultad que la Constitución le otorga al rey para poder tener capacidad de decisión en los asuntos políticos. En 1978 estaba muy presente todavía el papel activo que en su momento realizó el rey Alfonso XIII, el cual fue responsable de muchas de las circunstancias que ocurrieron posteriormente en España. Por ese motivo decidieron no dejar ningún margen de maniobra al rey para poder llevar a cabo ningún tipo de gestión en los asuntos públicos. El problema está en que tan desplumado de poder dejaron hace cuarenta y cinco años la jefatura del Estado que ahora es imposible que ésta pueda hacer frente a ninguna crisis política.

Después tenemos la eterna cuestión territorial, es decir las Comunidades Autónomas. Un sistema territorial que provocó que todos los partidos políticos (Sedientos de poder tras cuarenta años sin poder chupar del bote como consecuencia del Franquismo) pudiesen tener su propio reino de Taifas. Se comenzó con aquellos territorios que la Constitución denominó como "Nacionalidades" (El primer gran fracaso a la hora de redactar la Carta Magna), es decir Cataluña, País Vasco y Galicia. Posteriormente se sumaron Navarra, las dos Castillas, Andalucía, etc. De esta forma se creó un monstruo que lo único que ha provocado en estos cuarenta y cinco años ha sido alimentar y agrandar las ansias de nacionalismo en las denominadas "Regiones históricas". El hecho de que los dos principales partidos políticos hayan pactado con el nacionalismo vasco y catalán para poder formar gobierno ha llevado a que una vez instalados éstos en el poder, los sucesivos gobiernos hayan recompensado a sus socios otorgándoles competencias que según la Constitución, eran de carácter estatal. Esto es un problema en el cual los responsables han sido los dos principales partidos políticos desde la Transición (Tres si contamos a la UCD): PSOE y PP. Los mismos que por otro lado se han visto beneficiados de ese reino de Taifas que he mencionado anteriormente y que son las propias Comunidades Autónomas, las cuales algunos quieren renombrar ahora como Estados en una futura reforma constitucional que nos llevaría a un sistema federal o incluso confederal, y que supondría darle más poder a los distintos territorios que forman España, lo cual no solucionaría nada, salvo darle más poder si cabe a los gobiernos regionales y retrasar un poco el debate de la independencia en Cataluña y País Vasco, aunque seguramente la lista aumentaría después si este escenario se produjese.
 
Si el primer fallo (E incluso fracaso, si se quiere denominar así) a la hora de redactar el título octavo de la Constitución fue la creación del nacionalismo a la hora de definir a los territorios históricos como "Nacionalidades", el segundo fue la creación en sí del propio sistema autonómico, el cual ha provocado la creación de una extensa red clientelar en favor de los partidos políticos que gobiernan en los distintos territorios de España, así como la creación de unos semi-estados en las que cada presidente de su respectiva Comunidad Autónoma se siente como un jefe del Estado en su territorio, el cual maneja como si de su propio cortijo se tratase. Con las continuas cesiones que el Estado ha otorgado a las Comunidades Autónomas en materias tan esenciales como la sanidad y la educación entre otras (En algunos casos incluso la seguridad ciudadana y el sistema tributario, como es el caso de Cataluña, País Vasco y Navarra), los presidentes autonómicos se han convertido pues en los verdaderos gestores de las cuestiones más relevantes que afectan a la ciudadanía, convirtiéndose a su vez en virreyes con palacios, privilegios y un sinfín de poderes que dejan al descubierto las verdaderas intenciones del porqué de la creación del sistema autonómico, que no son otras que las de crear en cada región de España un chiringuito respectivo para los partidos políticos. Ya lo dijo el ex presidente del gobierno, Adolfo Suárez, cuando proclamó aquello de "Café para todos", lo cual lo vendieron como una forma de "Acercar la administración al ciudadano". Definitivamente, después de cuarenta y cinco años se ha podido contrastar que lo que se definió en su momento como una forma de acercamiento entre la administración y la ciudadanía no era más que un simple reparto del pastel.

Por último y para terminar debo hacer hincapié en otra de las cuestiones que estos días está más que nunca de actualidad. Me refiero al sistema electoral. Desde hace cuarenta y cinco años el sistema electoral está regulado de forma desigual, de forma que los ciudadanos de una provincia tienen, en función del tamaño de su territorio, mayor o menos ventaja a la hora de hacerse válido su voto. Esto ha provocado que desde 1978 los partidos nacionalistas hayan podido obtener mayor facilidad a la hora de obtener representación parlamentaria que un partido que se presenta a nivel nacional en todo el país. De esta forma, los nacionalistas han sido y siguen siendo a día de hoy aquellos partidos sobre los que descansan la gobernabilidad de España. Un escenario que ha provocado, como ya he dicho anteriormente, que el Estado haya ido menguando su poder, su autoridad y sus competencias en favor de los organismos autonómicos, en especial de aquellos en donde gobierna el nacionalismo. Algo que por otra parte no les importa lo más mínimo ni a Pedro Sánchez ni a Alberto Núñez Feijóo, ya que ambos están buscando el apoyo de los nacionalistas para ser investidos. Por otra parte está la cuestión relacionada sobre la obligación o no de que gobierne la lista más votada tanto a nivel nacional, como autonómico, como local. En España, hasta el año 2015, era costumbre de dejar gobernar al partido que había ganado las elecciones generales; sin embargo, desde la llegada de Sánchez a la secretaría general del PSOE en 2014, esa tradición pasó a mejor vida. De hecho en estas últimas elecciones el partido más votado ha sido el PP de Feijóo, y sin embargo el actual presidente del gobierno ya ha anunciado que cuenta con los apoyos necesarios para seguir gobernando.

Hay quienes preguntan que de ser así, ¿Para qué molestarse en ir a votar? Total, el que pierde puede seguir si quiere. ¿Para qué votar por una alternativa si luego la ley no establece que esa alternativa pueda formar gobierno si tiene mayoría de votos? Por no hablar del peligro que conlleva que los partidos políticos no escuchen el veredicto de las urnas, lo cual corrobora la tesis de que los intereses de los partidos no son los del interés general. Esta cuestión es pues otro grave fallo o fracaso del sistema electoral español, ya que al no determinarse por Ley la obligación de que gobierne la lista más votada, el sistema político no reconoce ni acepta el resultado de las urnas. Pero esto es un problema que ninguno de los dos principales partidos desean solventar. Por ello, ni la regulación por Ley de que gobierne la lista más votada, ni el reparto igualitario del voto en todas las circunscripciones de España, ni la cuestión de la dependencia nacionalista sobre la gobernabilidad estatal son cuestiones que ninguno de los dos principales partidos quieren poner encima de la mesa para poner fin al incesante chantaje que desde hace cuarenta y cinco años se viene realizando desde Vitoria y Barcelona hacia el resto del país. En Madrid no quieren ni oír hablar sobre una posible reforma electoral. Lo más cerca que hemos estado a la hora de abordar este asunto fue cuando Feijóo dijo hace un mes en plena campaña electoral que estaba dispuesto a reformar la ley electoral... para que las elecciones no se puedan celebrar en verano. Algo que es bastante curioso, ya que él, en calidad de presidente de la Xunta de Galicia, convocó elecciones autonómicas en su territorio en julio de 2020. En fin, vivir para ver.

En mi opinión, el problema no radica ya en la permanencia o no de Pedro Sánchez en el poder. Ya he dicho en otras entradas anteriores que lo que ocurriese tras estas elecciones sólo serviría para ir directamente a la disolución de España como Estado-Nación con Sánchez al frente, o retrasar un poco ese escenario con Feijóo como presidente. Sin embargo el intento de ambas formaciones de entablar conversaciones con los nacionalistas, incluso con Puigdemont por parte del PSOE y del PP (Esto último es lo más sorprendente), no hace sino confirmar que España está condenada al suicidio, con independencia de quien forme gobierno, que en mi opinión será Sánchez nuevamente. En mi opinión, la solución (Si es que se puede hablar a estas alturas de este término) pasaría por ir hacia un sistema de República Semipresidencial al estilo francés, en donde el Presidente de la República tuviese poderes ejecutivos sobre los asuntos de Estado, así como plenos poderes a la hora de llevar a cabo la política exterior y militar del país. Regular una nueva Ley Electoral en la que se establezca la obligación de que gobierne la lista más votada, además de prohibir los partidos nacionalistas, independentistas y terroristas, así como igualar la validez del voto en todas las circunscripciones en España, con independencia del tamaño de las provincias. Por otro lado avanzar hacia una Constitución en la que el sistema territorial sea unitario y en donde el único poder político subordinado al estatal sean los gobiernos locales.

Por otro parte, realizar un referéndum sobre el tipo de Democracia hacia el que España quiere ir: Un sistema representativo o un sistema participativo. Separación e independencia absoluta entre los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), las cuales estarían reconocidas y garantizadas en la Constitución y reguladas de forma clara y precisa por Ley Orgánica, así como la participación directa de cualquier ciudadano en la actividad política y la elección directa de éstos por parte de los votantes. Y ya por último establecer en la Constitución la limitación de mandatos a dos legislaturas para todos los cargos públicos (Desde el presidente del gobierno hasta el último concejal, pasando por los diputados, alcaldes, etc), así como el reconocimiento claro de la nación española y la garantía absoluta de su unidad territorial. Creo que con estas bases se podría avanzar hacia una España más próspera, unida y fuerte. El problema está en que vivimos en una realidad bien distinta, y nada ni nada va a parar la desintegración que se nos viene encima. Una desintegración que será gracias no sólo a los políticos de turno, sino sobre todo al sistema que nació hace cuarenta y cinco años y que ahora hace aguas por todos lados.