miércoles, 8 de mayo de 2019

¿Brexit? Va a ser que no

Después de tres años tras someterse a votación por parte del pueblo británico, su gobierno ha confirmado hoy que Reino Unido se presentará, en contra de lo que en un principio estaba previsto, a las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Por increíble que parezca, el sistema político británico ha vuelto a reírse una vez más de su pueblo tras tres años interminables de continuas intrigas tanto en Westminster como en Bruselas a la hora de decidir qué hacer con la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Una salida que por supuesto se puede decir desde ya que está completamente descartada. ¿A cuento de qué viene presentarse al parlamento europeo para un periodo de cinco años una nación que en teoría va a abandonar la UE dentro de unos meses?

Seamos claro, el Reino Unido no ha tenido, ni tiene ningún interés ni ningún proyecto para abandonar la Unión Europea ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo. Y es que, aunque algunos todavía no se lo crean, lo que ha hecho el gobierno británico es tomarle el pelo de forma constante a sus ciudadanos desde junio de 2016, e incluso me atrevería a decir que desde el momento en el que el ex-primer ministro británico, David Cameron, anunció su intención de celebrar un referéndum sobre la permanencia o no del Reino Unido en Europa.

Lo que hizo Cameron fue una tomadura de pelo a los británicos, aparte de una estrategia (Mal diseñada, por cierto) para ganar tiempo. Al ver cómo los votantes más euroescépticos se pasaban del Partido Conservador al partido euroescéptico Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) y viendo que los laboristas, aun perdiendo las elecciones, podían volver a gobernar mediante pactos postelectorales, Cameron decide convocar un referéndum para la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea si era reelegido en las elecciones generales de 2015. Cameron, seguramente anunció este referéndum confiado en que pegaría un subidón en las encuestas, pero sin obtener mayoría absoluta, lo cual le permitiría volver a gobernar con los liberales de Nick Clegg. ¿Qué ocurre entonces? Pues que se produce lo inesperado: Cameron gana, pero con mayoría absoluta, mientras que los laboristas se hunden. Ante este nuevo e inesperado escenario ¿Qué hacer? Pues seguir para adelante y convocar el referéndum, creyendo que va a ser un paseíllo y que tras ganar el NO todo volverá a su cauce.

Finalmente, el 23 de junio se confirma lo que algunos temían. Los británicos apuestan claramente por el SÍ a salirse de Europa. Cameron anuncia su dimisión ese mismo día y al cabo de un mes es sustituido en Downing Street por su ministra del interior, Theresa May, la cual se convierte desde entonces en la primera ministra que teóricamente conducirá al Reino Unido fuera de la UE. Hay que decir que mejor no se pudo estrenar May en su cargo, ya que en el año 2017, teniendo la mayoría absoluta heredada de Cameron, decidió convocar elecciones generales, perdiendo la mayoría y quedando en una posición absolutamente lamentable ante sus socios europeos a la hora de negociar los acuerdos para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Lo que desde entonces ha ocurrido ya lo sabemos todos: Negociaciones permanentes, paseos de pelotas sobre el tejado del contrario, temor por parte de los dos bandos (Reino Unido - Unión Europea) en quedar como los "Malos de la película", y finalmente, un acuerdo entre el Reino Unido y la UE. Un acuerdo humillante para los británicos que ha supuesto que desde enero de este año, desde Westminster se haya echado para atrás en tres ocasiones el acuerdo alcanzado entre May y los 27 países de la UE, lo cual ha llevado a incumplir el acuerdo de salida de los británicos de las instituciones europeas el pasado 29 de marzo y a posponerse dicha salida hasta el 31 de octubre de este año.

A día de hoy, y a pesar de la prorroga otorgada por Europa, la situación en Londres sigue tan estancada como hace unos meses. El parlamento británico se niega a aprobar un Brexit blando (El acuerdo alcanzado entre May y la UE), pero también se niega a aprobar un Brexit duro (Salida sin acuerdo del Reino Unido de la UE). Se niegan a su vez en apoyar la retirada del artículo 50 del Tratado de Lisboa (Salida de un país miembro de la UE), y se niegan a su vez la posibilidad de celebrar un segundo referéndum. En resumen, el parlamento británico lleva meses tomándole el pelo a sus ciudadanos, ya que no son capaces de decirles que el Brexit ha sido una farsa que ha ido demasiado lejos. Ni desde Londres tienen el más mínimo interés en llevar a cabo una salida que supondría una pérdida muy relevante de ayudas y subvenciones procedentes desde la UE, ni desde Bruselas quieren que se siente un precedente que podría acarrear la salida de más países de ese barco que se desmorona llamado Unión Europea.

Para colmo, la situación en Londres no puede ser más penosa, ya que ante el estrepitoso fracaso que ha cosechado, May se niega a dimitir bajo cualquier posibilidad y se ha atrincherado en Downing Street a la espera de que desde Westminster se apruebe tarde o temprano el acuerdo que en noviembre pasado alcanzó con el resto de los países miembros. Se puede decir pues que May ha antepuesto su permanencia en el gobierno al futuro del país, con lo que supone dejar a Gran Bretaña bajo una situación insostenible que ni siquiera los miembros del Partido Conservador pueden remediar, ya que éstos presentaron una moción de confianza para expulsar a May en diciembre del año pasado, fracasando dicha moción. Ante este escenario, los tories no podrán volver a presentar dicha moción hasta diciembre de este año, fecha en la que en teoría ya tendría que haber salido el país de la UE. La cuestión ahora es, como de forma casi segura se sabe ya que en octubre tampoco se producirá la salida de los británicos, ¿Qué ocurrirá a partir de entonces? Los británicos partidarios del Brexit ya han salido a la calle, con lo que de repetirse la jugada de marzo y prorrogar de nuevo esta incesante agonía, la situación se puede volver más peligrosa en Londres si no hay un acuerdo y se echa a May de la jefatura del gobierno.

Por otra parte, el hecho de que la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, haya anunciado un nuevo referéndum para la independencia antes de 2021 supone otro varapalo para el gobierno británico, el cual creía tener controlada la situación en Escocia tras el referéndum del año 2014 en el que los escoceses votaron NO a la independencia escocesa. Y a no perder de vista la situación en Irlanda del Norte, donde el asesinato de una periodista por parte de la banda terrorista IRA después de más de veinticinco años de tregua vuelven a poner en peligro la situación en dicho territorio y los Acuerdos del Viernes Santo que Tony Blair firmó en 1998. Si el terrorismo en Irlanda vuelve y el independentismo escocés resurge de nuevo, como ya está sucediendo, es más probable que asistamos a la desintegración del Reino Unido antes que a su salida de la Unión Europea.

Por mi parte creo que la mejor solución para el Reino Unido sería la salida urgente de May del gobierno e iniciar unas nuevas negociaciones con la Unión Europea. Personalmente creo que quien mejor reune el perfil para dar la talla ante Europa sería el que fuera alcalde de Londres, Boris Johnson. En lo que respecta a la oposición creo que están más perdidos que la propia May. El líder laborista, Jeremy Corbin, apuesta a regañadientes por un segundo referéndum mientras tiene a su partido levantándose contra él. Todo esto tras presentar una moción de censura contra May, la cual fracasó. En definitiva, la oposición laborista se encuentra más perdida que los propios conservadores a la hora de buscar una salida al proceso, si es que realmente desean buscarla, que personalmente creo que no.

En fin, si la situación en España (La cual ha salido perdiendo en lo que respecta a la cuestión de Gibraltar gracias al miserable gobierno que tenemos) es gravísima, la de los británicos no lo es menos. Con una primera ministra irresponsable y sedienta de poder hasta el punto de anteponer su futuro personal al futuro del país, una oposición que sólo busca llegar cuanto antes al poder sin tener ellos tampoco un plan para el Brexit, una clase política bloqueada, la cual está riéndose descaradamente del pueblo británico, y un resurgimiento del independentismo escocés, así como del independentismo y del terrorismo norirlandés, la situación en el Reino Unido se atisba muy preocupante y peligrosa. Los ingleses están en un callejón sin salida gracias a la vergonzosa gestión de su clase política, la cual con este bloqueo está destruyendo la reputación del sistema parlamentario más importante del mundo. Si finalmente hay Brexit, el terrorismo y el independentismo en Gran Bretaña se recrudecerá, con lo que la desintegración del Reino Unido será, al igual que en España, inminente. Si por el contrario no hay salida de Gran Bretaña de la UE, que creo con toda seguridad que es lo que va a ocurrir, los partidarios del Brexit se sentirán traicionados y saldrán en masa a las calles, con unas consecuencias imprevisibles. Malos tiempos se acercan para la isla Británica de una forma u otra...

lunes, 6 de mayo de 2019

¿Y ahora qué?

Después de una semana desde la victoria del PSOE en las elecciones generales del pasado 28-A, ahora las miradas se vuelven hacia el 26-M, fecha en la que están previstas que se celebren las elecciones autonómicas, municipales y europeas. De momento, todo parece estar exactamente igual que el pasado domingo; El PSOE avisa que su intención es gobernar en solitario, mientras que Pedro Sánchez utiliza la Moncloa como el nuevo cuartel general del PSOE para recibir cuan ronda de consultas del rey al resto de candidatos para conocer la postura de éstos a la hora de votar su investidura, lo cual supone todo un insulto a la sede de la presidencia del gobierno y un desprecio a la independencia de la jefatura del gobierno con respecto a las cuestiones partidistas. Por su parte, desde Podemos se busca a la desesperada un pacto con Sánchez que permita a Iglesias acabar su carrera política como vicepresidente de un gobierno PSOE-Podemos. Por su parte, C's está fingiendo hacerse querer, negándose a pactar nada con el presidente del gobierno en funciones... hasta que pasen las elecciones municipales, claro está. A partir de entonces se abrirán la caja de las negociaciones, si es que éstas no se han abierto ya bajo cuerda vía intervención del tito Soros.

En lo que respecta a VOX, los de Abascal afirman pero sin que les escuche nadie que el resultado electoral ha sido manipulado, algo que yo también creo rotundamente, pero que la formación que lidera Santiago Abascal no se atreve a impugnar directamente los resultados salidos de las elecciones del pasado domingo. En lo que a mí respecta debo añadir que si Abascal decidiese impugnar los resultados, nada sacaría de ahí. Puesto que quien ha decidido manipular los votos lo ha hecho de una forma bastante inteligente, por lo que lo único que conseguirá VOX si decide impugnar, que no lo va a hacer, sería convertirse en el hazmerreir de los progres y los enemigos de España. Pero lo más curioso de todo este escenario postelectoral son los rumores que están circulando sobre la posibilidad de que el PP decida abstenerse en la sesión de investidura de Pedro Sánchez, con el objetivo de que el actual presidente del gobierno no ceda al chantaje de los independentistas ni etarras.

Vamos a ver. Aquí tengo que decir varias cosas, ya que la reacción que produce la noticia no sé todavía si es la de reír o la de llorar. Para empezar, ¿A cuento de qué tiene que abstenerse el PP para permitir la continuidad de Pedro Sánchez como presidente del gobierno? Según algunos, para devolverles el favor al PSOE por la abstención que éstos llevaron a cabo en 2016 permitiendo a Mariano Rajoy seguir gobernando. Seamos serios. El PP ya pagó con creces el favor del PSOE en 2016, al entregar Rajoy el gobierno de España a Sánchez. Ayer mismo escribí largo y tendido sobre el pacto que en mi opinión se produjo entre PSOE y PP que daría como resultado la abstención del PSOE a cambio de la alternancia en el gobierno en 2018. No voy a hacer más hincapié en esto, puesto que ya lo dije ayer todo. Pero debo decir que si todavía en el PP alguien cree de forma estúpida que les deben algo al PSOE es porque son más imbéciles de lo que ya creemos la mayoría de sus ex-votantes. Para empezar, el PP jamás debió pedir la abstención del PSOE en 2016, jamás. Lo suyo hubiese sido acudir a unas terceras elecciones, las cuales hubiesen permitido a Rajoy gobernar de una forma más flexible (Y que conste que yo voté en contra de Rajoy tanto en 2015 como en 2016). Sin embargo prefirieron acudir a la abstención del PSOE, dando como resultado tres años después el panorama que estamos viviendo en estos momentos.

Si Pablo fraCasado decide abstenerse ante Pedro Sánchez, estará dándole alas a aquellos que desde VOX confirman, y con toda la razón del mundo, que el PP representa la "Derechita cobarde", esa afirmación que tanto coraje le produce a Aznar cuando la escucha. Por cierto, cabe decir que según lo que se está hablando, es el propio Aznar el que está presionando a Pablo Casado para que éste dé el paso para abstenerse frente a Sánchez. Vamos a ver, querido José María. Hace un año se hizo pública una sentencia que fue letal para el PP, la cual condenaba al partido y provocó la caída, merecida por cierto, de Rajoy y del PP en el gobierno de España. Casualmente, aunque quien debía asumir responsabilidades políticas era el propio Rajoy, da la casualidad de que el periodo que se juzgó y que se condenó es aquel en el que tú fuiste presidente del PP, por lo que creo que es de recibo que mantengas la boca cerrada y te vayas a tomar viento. Si tu idea es la de marcar la agenda de Casado, como ya intentaste sin éxito con Rajoy, lo que deberías hacer es presentarte como candidato nuevamente a la presidencia del Partido Popular y asumir otra vez el liderazgo de la derecha en España. Si por el contrario lo que deseas es ejercer de José Luis Moreno y que Pablo Casado sea tu Rockefeller, tu muñeco va a durar lo que un caramelo en la puerta de un colegio. El sector progre del PP, con el nacionalista gallego Feijoo a la cabeza, están ya contando los días que faltan para desbancar a tu querida marioneta después de las elecciones del 26-M, por lo que más vale que espabiles si piensas dirigir en la sombra el partido y comiences a tomar decisiones más inteligentes y estratégicas, que ya eres mayorcito y se supone que tienes una experiencia acumulada.

Sobre C's debo decir que es bastante curioso cómo se han dado un pequeño golpe de estado autoproclamándose "Líderes de la oposición". Menudo chiste. Yo reconozco que soy más de letras, y que las matemáticas no son lo mío, pero si las cuentas no me fallan, creo que los de Albert Rivera están a doce escaños para igualar al PP y a algo más de 200.000 votos para alcanzar a los de Pablo Casado, por lo que sigo sin comprender cómo los veletas van anunciando a bombo y platillo ese falso escenario en el cual ellos, y no los populares son la alternativa oficial al desgobierno de Sánchez. Me recuerda un poco a aquel término que se empleó en diciembre, tras las elecciones celebradas aquí en Andalucía. Los veletas anunciaron que ellos eran los "Ganadores morales de las elecciones". Un término que no volví a escuchar nunca más, por cierto. Supongo que alguien les pegaría un toque de atención. En resumen. Los de Rivera anuncian a los cuatro vientos que son algo que no son, y hacen creer a los españoles que representan el verdadero cambio de esta España agonizante que se está descomponiendo por momentos.

Todos sabemos que Rivera acabará pactando con Sánchez, y que el presidente en funciones acudirá corriendo al catalán para que éste le ceda sus votos en la investidura. Y es que seamos claros; Sánchez será un ególatra, un narcisista y un chulo, además de otros calificativos, pero lo que no es de forma segura es gilipollas. Sánchez no se ha jugado el cargo para acabar en el casillero en el que empezó en febrero, que no es otro que seguir gobernando con el apoyo de los independentistas, podemitas y etarras. Sabe que la única salida que le beneficia políticamente es la de un pacto con C's, "Casualmente" la opción en la que los números mejor cuadran en estos resultados. Qué sorpresas nos dá Soros, perdón, la vida, ¿Verdad?. Como ocurre siempre en España, los políticos toman a los ciudadanos por gilipollas (Lo que en realidad somos, para qué engañarnos), y sólo harán públicas sus intenciones de pactar cuando las urnas hayan hablado tras el 26-M. Sólo a partir de entonces se producirá el pacto por el que algunos tanto tiempo llevan soñando, lo cual dejará a Iglesias y compañía sin la posibilidad de formar gobierno con los socialistas. Un escenario que provocará que los podemitas vuelvan a las andadas contra sus hasta ahora socios de gobierno. Personalmente debo decir que yo hubiese preferido (Y prefiero) un gobierno PSOE-Podemos. ¿Por qué? Básicamente porque llegados a este punto deseo ver el mundo arder, y qué mejor forma de que este escenario se produzca que con la formación de un gobierno entre Sánchez e Iglesias. Si los españoles han votado izquierda, izquierda, y de la pura y dura deben tener. No se merecen otra cosa aquellos que han votado por llevar a nuestra nación al suicidio colectivo.

Sobre VOX debo decir que por mucho que ahora se empeñen en decir que en las próximas elecciones van a arrasar, por desgracia temo que los de Abascal están auto-engañándose. Independientemente de si los resultados obtenidos por VOX son falsos o no (Yo insisto en que lo son), la formación conservadora no va a ir a más después de estas elecciones. Quizás consigan rascar algo en las próximas, pero seguirá siendo insuficiente. ¿El motivo? Las ideas de VOX no tiene cabida en la sociedad actual, ni española ni mundial. Hemos llegado a una situación en la cual para nuestra desgracia, los valores tradicionales han sido aniquilados. Unos valores que son los que VOX representan y que por ello no pueden ser aceptados en esta sociedad fascista-progresista, en donde Dios, la familia, la nación, el orden, la ley, la justicia, etc, no tienen cabida en nuestros días en beneficio de unas ideas totalitarias y destructivas para nuestro modelo de convivencia social. La derecha conservadora no tiene pues cabida en este escenario progresista, por ello es por lo que VOX molesta y será aniquilado poco a poco con la ayuda de los medios de descomunicación. De hecho, aun con sus contras, el PP de hace unos años que aún representaba ciertos valores conservadores se fue descomponiendo poco a poco a raíz del 11-M y gracias a la gestión de Rajoy, hasta convertirse a día de hoy en un partido progre en donde los valores tradicionales asquean como mínimo dentro de la formación que ahora lidera Casado. No, para nuestra desgracia el conservadurismo ya no existe ni puede existir en este mundo progresista. Por ello el PP ha sido despellejado ideológicamente durante todos estos años, y lo seguirán haciendo hasta matarlo políticamente, mientras que VOX será destruido de forma fulminante por las fake-news y los "Cachorros" de Soros. La única derecha que sí es aceptada a día de hoy es la progresista, la liberal. Aquella que acepta el Nuevo Orden Mundial, que abraza y comparte las ideología totalitarias actuales de la izquierda, y esa es la derecha que representan Ciudadanos y Albert Rivera.

Sobre Pablo Iglesias debo decir que es curioso cómo de querer "Asaltar los cielos" se ha conformado ya con pedir un trozo de pastel con tal de seguir chupando del bote. Sólo hay que ver cómo en su comparecencia en la rueda de prensa tras conocerse los resultados electorales afirmó que "Los escaños nos dan justo para lo que queríamos: Frenar a la derecha y pactar un gobierno con el PSOE". Lo dice aquel que hace cinco años iba por las televisiones pregonando aquello de "PPSOE" "La casta" y todo lo demás que ya conocemos. Como ya he dicho antes, la ambición de Iglesias ya sólo se resume a asaltar la sala de prensa de la Moncloa y ejercer de portavoz del futuro gobierno de Sánchez. Sabe que sus discursos anticasta y sus mareas, oleadas, levantes, etc ya no dan más de sí. Su tiempo político acabó, y él lo sabe perfectamente. Su cometido fue el de llevar de nuevo al PSOE al gobierno. Su misión era hacerlo en 2016 y desobedeció al creer en el sorpasso frente a los socialistas que nunca se produjo. Con el apoyo a la moción de censura el año pasado, la carrera política del marques de Galapagar se terminó definitivamente. Eso sí, Iglesias, como leal servidor a Sánchez en dicha causa ahora desea ser recompensado por sus servicios en la moción de censura. En junio de 2018 no podía exigir nada, puesto que lo único que se buscaba era mandar al paro a Mariano y a todo su séquito, pero ahora, tras los resultados obtenidos por Sánchez, el "Coletas" cree que ha llegado el momento de que el presidente del gobierno en funciones le recompense y de forma muy generosa, ya que él cree que sin su apoyo, Sánchez jamás habría llegado a la Moncloa, por lo que ahora espera sacar buena tajada de aquello que por las circunstancias no pudo hacer en junio del año pasado. Lo gracioso está en que Pedro ya no quiere a Pablo como su compañero de viaje ni como su recadero a las cárceles catalanas para que los independentistas apoyasen sus presupuestos. Ahora Sánchez cree que ha llegado el turno de Alberto Carlos, Ines y compañía, por lo que Iglesias y Montero se tendrán que conformar con la oposición y con su palacete en Galapagar. Quizás con esto, a Pablo se le encienda nuevamente su vena revolucionaria y exija rodear de nuevo el congreso hasta que Sánchez le nombre vicepresidente. La cuestión está en que para conseguir sus objetivos tendrá que hacer acampada sine die en la Carrera de San Jerónimo para que su amigo Sánchez lo escuche, y ni aún así. Esto es lo que trae consigo ser un kleenex en la política y no enterarte de ello...

Por último y para terminar me queda nuestro "Querido" presidente. Ese que ha sido reelegido con los votos de los jóvenes, y no tan jóvenes, que simpatizan con el terrorismo y que son actualmente la nueva generación de fascistas del siglo XXI. De Sánchez poco tengo que decir que no haya dicho ya sobre él. Estoy seguro de que a finales de verano será investido nuevamente como presidente, dando comienzo a su segundo mandato. Un segundo mandato que intuyo que no será el último. En esta España enferma de sí misma y de su historia, estoy convencido que apostará nuevamente por el actual presidente del gobierno, aunque éste se lleve al país por delante de aquí al 2023. El bloque de derechas no suma, y aunque sumen después de las próximas elecciones, es misión casi imposible que puedan formar gobierno. El PSOE volvió hace un año para quedarse, y Sánchez está dispuesto a todo con tal de permanecer en el gobierno, mínimo hasta el año 2030, como aseguró hace unos meses. Nos quedan pues unos años bastante moviditos en nuestro país y lo peor es que no podemos hacer nada para impedirlo. España se encuentra en estos momentos sumida en un sistema unipartidista, en el cual el partido principal de la izquierda tiene en su control todas las instituciones del estado, sin posibilidad alguna de que los partidos que ofrecen una alternancia política estén en condiciones para ofrecer una garantía de cambio que ponga fin a este gobierno miserable, nacido gracias al apoyo de los enemigos de España. Nuestro país no tiene pues nada que envidiarle a Venezuela, aunque eso sí. A diferencia de lo que la derecha española cree, tanto lo que los españoles como los venezolanos están padeciendo ahora es gracias a la colaboración tanto activa como pasiva de sus ciudadanos, por lo tanto aquí todo el mundo debe asumir las consecuencias de lo que permite. Por eso España se merecerá todo lo que le ocurra a partir de ahora con el desgobierno totalitario que nos espera...

Las elecciones del próximo 26 de mayo volverán a darle la victoria al bloque de la izquierda, con lo que el PSOE volverá a recuperar gobiernos tanto autonómicos como locales. Sánchez verá con esta segunda vuelta electoral afianzado definitivamente su liderazgo en el PSOE y reeditará el "Pacto del abrazo" de 2016 con Rivera. Otra cosa es lo que venga después de eso (La crisis económica que se avecina, el déficit público, los recortes sociales, el paro, etc). De momento estamos exactamente igual que en mayo de 2008, con un gobierno socialista recién reelegido y con una crisis económica a punto de estallar, la cual se llevará lo poco que queda del país en términos laborales. La cuestión que hay que plantearse ahora es: En 1993, tras las últimas elecciones generales que ganó Felipe González en mitad de la crisis económica de los 90, teníamos a Aznar como alternativa segura al PSOE. En 2008, tras las últimas elecciones generales que ganó Zapatero, con la crisis económica a punto de estallar, teníamos a Rajoy como alternativa segura a los socialistas. En 2019, con una nueva crisis económica mundial más letal y determinante para el futuro de la humanidad que la vivida en estos diez años pasados (Que ya es decir), las elecciones generales del pasado domingo dieron la victoria a Sánchez, con lo que la pregunta en cuestión es: ¿A quién tenemos ahora como alternativa? A la nada. No existe alternativa ninguna al PSOE de Pedro Sánchez. Y eso es igual o más preocupante aún que el desastre de gobierno que va a realizar...

domingo, 5 de mayo de 2019

Un año de la moción pactada

Dentro de escasas semanas se cumplirá el primer aniversario del cambio de gobierno que se produjo en junio del año pasado, que tuvo como consecuencia la salida de Mariano Rajoy y del Partido Popular del gobierno de España, y la llegada de Pedro Sánchez y del PSOE al ejecutivo nacional. Hace ya unos meses escribí una teoría acerca del porqué se pudo efectuar sin ningún obstáculo el cambio de gobierno a través de la moción de censura, pero no me extendí de la forma en la que sí voy a hacerlo esta noche.

Muchos españoles siguen preguntándose a día de hoy por qué Mariano Rajoy no dimitió antes o durante la moción de censura y evitó de esta forma no su salida, la cual estaba ya sentenciada, sino la salida del Partido Popular del gobierno de España. En vez de presentar su dimisión, el entonces jefe del gobierno optó por atrincherarse en la Moncloa y dejar que fuese el congreso el encargado de sacarlo de la presidencia del gobierno. Ante la pregunta, ¿Por qué Rajoy no dimitió? He aquí mi teoría que ya expuse hace unos meses y que ahora vuelvo a escribir aunque con más profundidad.

Según mi teoría, todo tiene su origen en el convulso mes de octubre de 2016. Todos sabemos lo que ocurrió aquel mes: El 1 de octubre estalla la crisis del PSOE y Pedro Sánchez es obligado a dimitir ante la negativa de éste por abstenerse frente a Rajoy en su nueva sesión de investidura. Con su dimisión se pone en marcha la gestora, la cual estuvo presidida por el presidente de Asturias, Javier Fernández. Tras la salida de Sánchez de la secretaría general del PSOE, la gestora comienza a mover los hilos para abstenerse en la sesión de investidura de Rajoy, todo esto con el apoyo de la entonces presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y del ex-presidente del gobierno, Felipe González y la denominada "Vieja guardia". Tras el bochornoso y tenso comité federal del PSOE, todo el mundo tanto dentro como fuera del partido socialista daban por muerto políticamente a Pedro Sánchez y apostaban porque Susana Díaz fuese proclamada en unos meses como la nueva líder del PSOE. Aquí es donde, en mi opinión se produce el origen del pacto que tendría su desenlace en junio de 2018.

En mi opinión, durante los días que transcurren desde la caída de Sánchez hasta la proclamación de Rajoy como nuevo presidente del gobierno se producen diversos contactos entre los socialistas y los populares para que éstos puedan abstenerse en la investidura del entonces presidente del gobierno en funciones. Ante una decisión tan trascendental para el PSOE que podría llevarse al partido por delante y con la idea casi segura de que Susana Díaz cruzaría en breve Despeñaperros para aterrizar en Ferraz, el nucleo duro del PSOE llega a un acuerdo con el gobierno de Rajoy y la dirección del PP: Apoyar a Mariano Rajoy a través de la abstención en la investidura a cambio de que el PP permitiese la llegada del PSOE a la Moncloa a mitad de legislatura. La abstención a cambio de, valga la redundancia, un cambio de gobierno, el cual estaría presidido por Susana Díaz, que era en aquel entonces la baronesa del PSOE que más apoyaba la idea de dejar gobernar al PP a través de la abstención.

Cabe añadir que el propio Mariano Rajoy tenía buena sintonía con Susana Díaz, mucho mejor que con Pedro Sánchez, lo cual hizo en mi opinión que Rajoy accediera sin resignación a este acuerdo. Rajoy sabía que Sánchez estaba llevando al PSOE hacia su disolución como consecuencia de su irresponsable gestión al frente del partido, y con este pretexto, unido al perfil político de Díaz, mucho más "Moderada" y "Dialogante" que Sánchez provocaba que Rajoy sintiese más respeto y afecto por la andaluza que por el madrileño. Por otra parte, tanto Rajoy como la gestora del PSOE son conscientes de que el bipartidismo en España está herido de muerte. Jamás se volverá a producir un cambio de gobierno dentro del bipartidismo a través de las urnas. El hundimiento del PSOE tras la desastroza gestión de Zapatero, los años de travesía en el desierto de la oposición de los socialistas, así como los sucesos del 1 de octubre en Ferraz provocan que el PSOE se hunda cada vez más en las encuestas y sea ya misión imposible que el partido que fundase Pablo Iglesias en 1879 pudiese volver algún día al gobierno a través de las urnas, pero no a través del mecanismo de la moción de censura. Es por ello por lo que Rajoy, basándose en su tradicionalismo, decide aceptar el acuerdo ofrecido por los socialistas, sabiendo él que de esta forma el bipartidismo seguirá fuerte y catapultará de nuevo a los socialistas, aunque ello conlleve que los suyos vuelvan a la oposición durante unos años. 

Esta es la regla esencial que todo aquel que apueste por el bipartidismo debe conocer: "Quítate tú, que me pongo yo". En 2018 el PP estaría ya gobernando durante siete años. Un periodo más que suficiente para que Rajoy aceptase que era el momento de dar paso a un PSOE ya renovado con Susana Díaz. De esta forma ambas partes cumplían su parte: Dos años para cada partido. 2016-2018 para el PP, 2018-2010 para el PSOE. También de esta forma se entiende la negatividad de Rajoy ante las voces que le pedían que no aceptase ir a una nueva sesión de investidura y acudiese de nuevo a las urnas. No se podía hacer. Los "Poderes fácticos" ya habían anunciado que unas terceras elecciones consecutivas serían letales para el sistema político en España, y dañarían aún más la imagen de la corona. Pero sobre todo no se podía ir de nuevo a las urnas porque Rajoy ya había pactado con el PSOE y no estaba dispuesto a que unas terceras elecciones se llevase por delante a todo el sistema constitucional, aunque dichas elecciones le beneficiasen en votos y escaños como las encuestas pronosticaban. No, ya estaba todo hablado y pactado, y sólo quedaba poner fecha a la investidura, la cual se fijó para finales de octubre, saliendo Rajoy investido con la abstención del PSOE. La primera parte del acuerdo se había cumplido.

Por aquel entonces, los populares ya estaban inmersos en los juicios relacionados con el caso Gurtel, por lo que éstos sabían ya que la sentencia sobre este caso saldría más o menos durante el año 2018, lo cual coincidiría con el momento del cambio de gobierno previsto, por lo que la excusa de la sentencia para llevar a cabo la moción de censura vendría "Al pelo" para poder efectuar el inicio para el traspaso de poderes.

Durante el año 2017, todo parece ir sobre la marcha hasta que se produce algo con lo que nadie contaba. Pedro Sánchez decide volver y presentarse para las primarias convocadas tras su destitución como secretario general del PSOE. Sánchez, que en ese momento tiene a la militancia a su favor pero al aparato del PSOE en contra, tiene todas las de perder, ya que el partido apoyaba a la candidata oficial; Susana Díaz. Finalmente, y tras una campaña a cara de perro entre ambos se produce lo que no estaba previsto en el guión: Sánchez gana las primarias y recupera la secretaría general del PSOE en mayo de 2017. Tras este vuelco en los acontecimientos, el guión continúa, pero los actores cambian. Rajoy aceptaba el cambio de gobierno, pero con un PSOE liderado por Susana Díaz, no por Pedro Sánchez. Aún así lo acordado, acordado estaba, y Rajoy no estaba dispuesto a enredar aún más la situación, sabiendo lo que meses después se iba a avecinar en Cataluña. No estaba dispuesto a liarla, como ya hizo junto con Sánchez en 2016, la situación a nivel nacional. Estaba dispuesto a cumplir lo acordado y a llevar a cabo un cambio de gobierno, aunque las caras habían cambiado y con ello el escenario. Por ello, tras el triunfo de Sánchez se produce durante un año un periodo tranquilo y distendido entre el presidente del gobierno y el líder de la oposición. Sánchez ya estaría al tanto del acuerdo, y por eso le convenía llevarse bien con Rajoy durante su último año en la presidencia. También ante el otoño caliente que se acercaba era preciso dar la imagen de "Hombre de Estado", y ésta era la ocasión de hacérselo creer a Rajoy.

Finalmente, tras un año desde su regreso y con España sumida en el caos y la confusión por el escenario postgolpista vivido en Cataluña en octubre de 2017, la fuga constante de los políticos catalanes y la instauración de un 155 light llevado a cabo por Rajoy y apoyado por Sánchez y Albert Rivera, se produce la sentencia del caso Gurtel el 24 de mayo, la cual es devastadora para el partido y especialmente para el propio Mariano Rajoy, cuya credibilidad es puesta en tela de juicio en la propia sentencia. Ante esto comienzan los rumores de una posible convocatoria anticipada de las elecciones por parte de Rajoy para el día siguiente. Quizás por miedo a que Rajoy no cumpliese con lo acordado, Sánchez decide a primera hora de la mañana y sin contar con la comisión ejecutiva del PSOE registrar la moción de censura el mismo día 25, evitando con ello que Rajoy pudiese salir del paso acudiendo a las urnas.

Basándome en mi teoría estoy plenamente convencido de que Rajoy no estaba por la labor de convocar elecciones generales en ningún momento. Había aprendido la lección de 2016 y sabía que España no podía estar varios meses más con un gobierno en funciones y bajo un escenario continuo de inestabilidad política, el cual ya era suficientemente grave tras los sucesos vividos en Cataluña. Estaba dispuesto a cumplir lo acordado y a efectuar de forma rápida y sin obstáculos el cambio de gobierno. De hecho, tras el golpe de estado en Cataluña, la actitud de Rajoy era ya la de un hombre ajeno a todo. Consciente de que su tiempo había acabado y que el escenario posterior al golpe ya no podía ni debía ser liderado por él, sino por otra generación nueva que diese paso a una nueva etapa. De esta forma se entiende que Rajoy diese la orden a Ana Pastor (Vulnerando con ello el principio de separación de poderes) de que el debate de la moción de censura se produjese cuanto antes. El todavía presidente del gobierno quería pasar página cuanto antes y realizar el traspaso de poderes de una forma rápida y sin inconvenientes.

De esta forma se realiza con la mayor brevedad posible el debate de la moción de censura. Sánchez expone su programa y Rajoy le replica. Toda una actuación sublime de una obra de teatro con su correspondiente guión. Tras anunciar el PNV de forma pública ese mismo día que apoyarían la moción (Rajoy ya lo sabía desde hacía varios días), el jefe del gobierno se va al mediodía a un conocido restaurante madrileño con su nucleo duro en el gobierno y en el partido, no saliendo de el hasta por la noche. Durante todas estas horas se producen interminables rumores que hacen creer que Rajoy presentaría su dimisión a cambio de salvar al PP de perder el gobierno. Todo lo contrario. Rajoy no estaba dispuesto a incumplir lo acordado dos años antes. Sabe que esta es la única oportunidad de que el bipartidismo vuelva a resurgir. Si hubiese convocado elecciones generales la semana anterior, hubiese servido en bandeja a Albert Rivera y a C's el gobierno de España, algo a lo que Rajoy no estaba dispuesto bajo ningún concepto. Mariano es un tipo que cree en el bipartidismo como mejor sistema de gobierno en una monarquía parlamentaria, y no estaba dispuesto a que C's echase por tierra los 40 años de turnismo político entre PSOE y PP. 

Tampoco está dispuesto bajo ningún concepto a presentar su dimisión, lo cual le daría la posibilidad de o bien mantenerse en funciones durante unas semanas o meses más, o dejar la presidencia ese mismo día bajo el mando de Soraya Saénz de Santamaría (Verdadera promotora de los rumores de la dimisión de Rajoy) hasta la formación de un nuevo gobierno. Sabe que presentando su dimisión incumpliría el acuerdo y abriría un nuevo frente de inestabilidad política en España, sumada a la ya grave crisis de inestabilidad producida por Cataluña. La idea de la dimisión, independientemente de que él se mantuviese en funciones o dejase ese mismo día la presidencia a Soraya, podría llevar emparejada que los podemitas, los independentistas o los vascos se echasen atrás a la hora de apoyar a Sánchez en una futura sesión de investidura de Pedro Sánchez, e impediría a su vez que un nuevo miembro del PP pudiese formar gobierno debido a la suma del bloque de la izquierda, los independentistas y los etarras, con lo que de nuevo se abriría el periodo de inestabilidad política de 2016, algo a lo que Rajoy no está dispuesto, y más sabiendo que el horizonte económico que se avecina no es bueno para España ni para nadie, y que es necesario un gobierno en plenitud de sus funciones para llevar a cabo las reformas que el país necesita.

Ante esta situación, Rajoy decide mantenerse en el cargo y dejar que el traspaso de poderes se produzca con éxito. El 1 de junio de 2018, Rajoy acude al congreso para despedirse de la nación y minutos después, Pedro Sánchez es investido como nuevo presidente del gobierno, siendo destituido Mariano Rajoy como jefe del gobierno por el congreso de los diputados. Finalmente, al día siguiente se culminaría el traspaso de poderes. Pedro Sánchez acude a Zarzuela a tomar posesión del cargo ante la presencia de Rajoy, que acude a su último acto como presidente saliente. De esta forma se culmina uno de los traspasos de poderes más polémicos e históricos de los cuarenta años de sistema constitucional en España. Un traspaso de poder que ha dado como resultado que el PSOE de Pedro Sánchez obtuviese el pasado día 28 de abril una victoria holgada aunque minoritaria sobre el resto de las formaciones políticas. La consecuencia política de la moción de censura ha sido sin duda alguna el relanzamiento de un PSOE que hasta hace un año estaba en proceso de descomposición, y que gracias a la vuelta al poder de los socialistas ha provocado que ahora sean primera fuerza política en España por primera vez desde hace once años.

En lo que respecta al PP, el escenario actual surgido de la moción de censura no le es tan favorable. La aparición de VOX y la subida de C's ha provocado que el partido que en 1977 fundase Manuel Fraga se vea en uno de los peores escenarios desde hace cuarenta años. Con una pérdida de votos de casi 70 diputados, el partido que de momento lidera Pablo Casado tiene que hacer frente dentro de escasas semanas a la segunda prueba de fuego, la cual tampoco le son favorables a los populares: Las elecciones municipales, autonómicas y europeas. Por ironías de la vida, esta situación tan pésima para el PP tiene un claro responsable: Mariano Rajoy Brey, el cual decidió poner punto final a su presidencia apostando por su salida del poder vía moción de censura, con el objetivo de relanzar al bipartidismo, pero sin caer en la cuenta que su partido se vería más perjudicado de lo que él creería, o quizás sí.

Todo lo que he escrito en esta entrada en por supuesto una teoría mía, la cual creo que está bien sustentada si nos atenemos a los acontecimientos previos a la moción de censura. Como dato curioso cabe mencionar el hecho de que un mes antes de abandonar Rajoy la Moncloa, sus hijos ya se habían trasladado junto con todas sus pertenencias a su chalet familiar, supuestamente para "Estudiar mejor", según se desveló a los medios en su día.

Sea como fuese, está claro que Mariano Rajoy sabía lo que se avecinaría si permitía que la moción de censura triunfase, pero él tenía que cumplir lo pactado en octubre de 2016 con los socialistas. Sabía de antemano que la única forma desde 2015 para llevar a cabo un cambio de gobierno en España pasaba por las mociones de censura o los pactos postelectorales, no por la vía de las urnas como hasta ahora había ocurrido. Por ello, aún sabiendo lo que estaba haciendo como punto y final de su presidencia, dejó que se consumase aquello por lo que él había dado su aprobación en su momento, y que, quién sabe, quizás creyó que podría funcionarle a su partido y a sus sucesores en el futuro pero de forma inversa. Quizás en ese pacto se acordase también repetir esa "Jugada" cuando las circunstancias así lo exigiesen en favor del bipartidismo. Sólo el desarrollo de los acontecimientos nos lo dirá. De momento queda PSOE hasta, mínimo, el año 2023. Después de eso, ya se verá.

lunes, 29 de abril de 2019

28-A; Adiós, España

La jornada electoral de hoy es en mi opinión la peor que he vivido en mis casi 27 años de vida, ya que supone uno de los días más oscuros y trágicos de la historia de nuestro país. Cuando son la 1 y media del ya 29 de abril de 2019 y tras algo más de cuatro horas desde que se comenzó a conocer el escrutinio electoral, aun no he salido de mi asombro sobre el vomitivo resultado electoral de estas elecciones generales. Como todo el mundo sabe ya, Pedro Sánchez ha ganado las elecciones generales en España. El presidente del gobierno en funciones consigue sobrevivir políticamente una vez más cuando se encontraba más que nunca en la cuerda floja debido a sus pactos con los independentistas catalanes y con los terroristas de ETA. Pues bien, al contrario que Roma, España, o mejor dicho, media España sí paga a traidores, y hoy los enemigos de nuestro país, que no son otros que la izquierda reacionaria han recompensado muy gustosamente las traiciones a España de Pedro Sánchez. El PSOE obtiene 123 diputados (Casualmente, el mismo número de escaños que en las elecciones generales de 2015 obtuvo Mariano Rajoy) y podrá formar gobierno sin ningún problema.

Ante este escenario se abren ahora dos vías: Que Sánchez intente formar gobierno con Pablo Iglesias (El cual ha perdido cerca de 40 diputados) y los independentistas, o que intente pactar con la veleta oficial del Reino; Albert Rivera. Ante este escenario es completamente lógico y previsible cuál será la opción que escogerá Sánchez, que no es otra que la formación de un gobierno con el apoyo de Ciudadanos, los cuales podrían incluso entrar a formar parte de ese gobierno. Un ejecutivo para España que es aquel que desde hace meses lleva ansiando el establishment español e internacional, siendo el especulador judío, George Soros, uno de sus principales promotores. De hecho a estas horas, los medios de descomunicación ya están pidiendo a Rivera que sea "Patriota" y acepte pactar con Sánchez. El guión como se puede comprobar, sigue su curso.

"Casualmente", los resultados electorales han arrojado un escenario que coincide plenamente con el deseo de Soros y compañía. PSOE y Ciudadanos (Los cuales han obtenido en estas elecciones 57 diputados) sumarían 180 escaños para formar gobierno, cuatro más de la mayoría absoluta que la ley requiere. En lo que a mí respecta debo decir que es cuanto menos sorprendente que estos resultados se hayan producido. Como siempre digo, "Las casualidades no existen", y aquí no va a ocurrir una excepción. Es demasiado casual que los resultados electorales hayan ofrecido un panorama que hace realidad el sueño de muchos, que no es otro que el de ver a Sánchez en la Moncloa con Rivera como vicepresidente. En una España que lleva padecida en los últimos años todo tipo de tormentos, no sería extraño pensar en la posibilidad de que alguna "Mano ajena" haya llevado a cabo una intervención que permitiese este escenario.

En lo que respecta a la victoria del PSOE debo decir que ésta no me sorprende para nada. De hecho, apostaba a que los socialistas obtendrían un resultado cercano a los 140 diputados. Finalmente no ha sido así, pero han conseguido un resultado que les permite seguir gobernando con total tranquilidad, además de prescindir del apoyo de los independentistas. En definitiva, todo sigue igual que estaba. El rechazo de los presupuestos ha sido finalmente un milagro caído del cielo que le ha permitido a Sánchez jugársela a una sóla carta y ganar una vez más. ¿Cómo ha sido esto posible? Pues gracias a un electorado, el cual no difiere en nada del electorado proetarra e independentista. Sí, si algo ha demostrado esta campaña y la noche electoral de hoy es que los votantes de la izquierda y del PSOE están al mismo nivel moral que los asesinos de ETA y que los golpistas de Cataluña. Apoyando a muerte a un ser despreciable como Pedro Sánchez, los socialistas confirman que escupen sobre los muertos de ETA, así como sobre la unidad territorial de España y el futuro de ésta. Nada le importa a la izquierda más que frenar a la derecha y mantener sus redes clientelares y sus mamandurrias.

Sólo hay que observar cuál es el perfil del votante de izquierdas: Los típicos abuelos analfabetos/semianalfabetos e ignorantes, y los jóvenes filoterroristas, representantes del fascismo y del radicalismo más atroz y antiespañol que ha existido jamás en nuestro país. Jóvenes que ven con buenos ojos que Bildu obtenga cuatro diputados, pero que vomitan (Literalmente y metafóricamente) cuando escuchan que VOX puede obtener un sólo diputado. Esa juventud que amenaza cuan Kale Borroka con pegarle un tiro a los simpatizantes de VOX, del PP, de Ciudadanos, de Falange, de Fuerza Nueva, de UPyD, o de cualquier otro partido político que no comulgue con sus ideales. Este es el perfil de los votantes que hoy han apostado por el socialismo y por Pedro Sánchez: Fascistas de izquierdas, sin ningún respeto ni comprensión por las vidas humanas ni por la existencia de otras ideas diferentes a las suyas. Este es el enemigo de España, la propia España progre y su futuro, representado en esos jóvenes terroristas que suponen la viva imagen del odio y la venganza.

Decía al principio de la entrada que aun no he asimilado el resultado electoral, pero no por la victoria de Sánchez, que reitero, sabía de antemano que se iba a producir, sino por el hundimiento sin precedentes en el bloque de la derecha. Un hundimiento que no me sorprende por la caída histórica y sin precedentes de votos y escaños que ha sufrido el PP (66 diputados, perdiendo más de 70 desde las últimas elecciones generales de 2016 que ganó Rajoy), sino por la ausencia total del cuerpo electoral del bloque conservador, el cual se ha traducido en un completo fracaso en la irrupción de VOX, los cuales sólo han conseguido un pésimo resultado de 24 diputados. Algo completamente insuficiente y alejado de lo que desde algunos sectores se estaba pronosticando, que era una irrupción absoluta del partido de Santiago Abascal, obteniendo éstos alrededor de 60-80 diputados, y arrebatándole al PP el liderazgo de la derecha en España. No ha sido así, y finalmente la llegada de Abascal y los suyos se ha convertido en una "Mera anécdota" comparado con lo que se esperaba. Y es que no deja de sorprender que un partido que sólo en Andalucía obtuvo hace casi cinco meses cerca de un millón de votos, obtenga a su vez en toda España sólo un millón y medio de votos más. ¿A dónde ha ido a parar pues el voto de la derecha?. ¿Dónde se han metido todos aquellos que pregonaban por los foros, las redes sociales, Internet e incluso en las calles que ellos, sus familias y amigos iban a votar masívamente a VOX?. ¿Dónde están todos aquellos que han llenado de forma masiva los recintos para ver a Abascal en sus mítines? Como ya venía yo advirtiendo desde hacía días, "Una cosa es acudir a los mítines y apoyar a un partido, y otra votarlo". Se ve que el apoyo social que Abascal ha congregado no se ha traducido en votos, lo cual supone todo un fracaso (Y lamento decirlo, ya que yo he apostado por VOX y los he votado tanto hoy como en diciembre) para la formación de Abascal. 24 diputados no son nada, y dentro de dos, tres o cuatro años, la representación de VOX en el congreso quedará reducida a la mitad en beneficio o bien del PP, o bien de Ciudadanos. Con ello, la España que desea vivir en una sociedad Cristiana, que desea que haya igualdad jurídica entre hombres y mujeres y rechaza las leyes totalitarias feminazis, que desea que la Justicia sea inflexible con los criminales, que desea que los extranjeros que cometen delitos en España sean devueltos a su país de origen, y que rechaza las imposiciones progres de los colectivos del LGTBI se ve sola y desamparada ante un sistema político que ha dado la espalda a la escasa sociedad civilizada que aun perdura en nuestra nación.

Del hundimiento del PP poco tengo que decir, salvo que la dimisión de Casado tendría que haberse puesto encima de la mesa hace unas horas. Reconozco que Casado, al cual yo apoyé en las primarias del PP del año pasado, no tiene la culpa de estos resultados. El verdadero culpable se llama Mariano Rajoy. El que fuera presidente del gobierno hasta hace ahora casi once meses es el verdadero culpable de la debacle histórica que hoy ha sufrido el PP (Sólo equiparable a la sufrida en 1982 por la UCD). Del mismo modo que en las elecciones generales de 2004, los resultados de las elecciones generales del 14 de marzo fueron responsabilidad de Aznar que acabó pagando Rajoy, los resultados de esta noche son responsabilidad exclusiva de Rajoy, que ha pagado y con creces Pablo Casado. La derrota del PP es algo muy merecido, ya que el sector más conservador de los populares no ha olvidado la histórica y bochornosa traición que en su segunda y última legislatura el PP cometió contra España en octubre de 2017 durante el proceso de independencia en Cataluña. La traición de Rajoy a la nación española y al pueblo español, a la unidad territorial de España, a la sociedad unionista en Cataluña, a la Policía y a la Guardia Civil y a la Constitución supuso el punto y final de un partido que ya venía traicionando su compromiso de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes en Cataluña. Ahora, casi once meses después de perder el gobierno, han recibido también el desprecio de una ciudadanía y de unos electorales asqueados de un partido que ha ido perdiendo con los años sus señas de identidad y sus principios ideológicos. Un partido que regaló sin pestañear el gobierno de España a los socialistas cuando tenían la oportunidad de impedirlo y que ahora creían que de forma humillante, los españoles les devolverían en volandas a la Moncloa tras estos meses en la oposición. Se equivocaron. Todavía hay una parte de España que no paga a traidores, aunque la otra media sí lo haga y de forma muy gustosa.

De Ciudadanos y sobre todo de Podemos poco tengo que decir, salvo que Pablo Iglesias debía haber presentado de forma irrevocable su dimisión como secretario general de Podemos tras conocerse la debacle de su partido. Como es lógico, no lo ha hecho. Supongo que todavía le quedará varias letras pendientes para pagar la hipoteca de su palacete de Galapagar, y por eso necesita seguir liderando su "Congregación" hasta que los españoles vía impuestos terminemos de pagarle su monumental hipoteca. Sólo después de eso, su "Churri" conseguirá sustituirlo en el liderazgo podemita cuan matrimonio Clinton a nivel nacional se tratase. En lo referente al hundimiento de Podemos está claro que los progres-fascistas han decidido unificar su voto en el PSOE y no Unidos/Unidas/Unides Podemos, o como coño quiera que se llamen ahora. Podemos fue útil durante los gobiernos de Rajoy. Ahora que el PSOE ha vuelto a la Moncloa, ya no son necesarios para nadie. El partido de los "Indignados" y del 15-M acabará convirtiéndose en una especie de Izquierda Unida 2.0, sirviendo de muletilla para un PSOE que, contra todo pronóstico, ha vuelto a resurgir de las cenizas una vez más para desgracia de España y de los españoles de bien.

Sobre VeletAlbert poco tengo que decir también. Hasta hace bien poco decía que Rivera había perdido su oportunidad de llegar al gobierno tras la sentencia de la Gürtel que finiquitó el gobierno de Rajoy. A estas horas y visto el buen resultado que han obtenido (No entiendo cómo C's ha obtenido tan buen resultado con una gestión parlamentaria y política tan nefasta), no descarto en absoluto que en las próximas elecciones, cuando ya España esté sumida en cenizas y sólo quede de ella los restos que haya sobrevivido al apocalíptico gobierno de Sánchez, puedan formar gobierno. Albert Rivera es, al igual que Pedro Sánchez, otro chico de Soros dispuesto a cumplir la voluntad del octogenario judío. Probablemente Rivera sea quien suceda a Sánchez dentro de unos años. La agenda globalista está asegurada con ambos sujetos en la Moncloa, sea Sánchez o Rivera.

En lo que respecta a los pactos debo reiterar que la opción de gobierno que veo con toda probabilidad es la de un gobierno formado por PSOE y Ciudadanos. De nada le servirá a los fascistas que esta noche coreaban en la calle Ferraz "Con Rivera, no". El pastel ya está vendido desde hace meses. Ahora, tras los meses de gobierno de Frente Popular surgido tras la moción de censura toca un gobierno progresista-liberal que acometa las reformas necesarias en el terreno feminista, LGTBI, inmigración, delincuencia, aborto, eutanasia, religión, etc. Cuestiones todas estas en las que Sánchez y Rivera coinciden plenamente. ¿El perjudicado de toda esta historia? Pablo Iglesias, pero la posición en la que quede el marqués de Galapagar ya resulta indiferente para todos. Su tiempo pasó y la tarea que se le encomendó (Devolver al PSOE al gobierno) está más que cumplida. Ahora toca ir disolviéndose poco a poco y en silencio.

Creo personalmente que la legislatura no acabará en 2023 ni muchísimo menos. La sentencia del proces saldrá dentro de unos meses, y el indulto a los golpistas se pondrá de nuevo encima de la mesa aunque Ciudadanos esté en el nuevo gobierno. También la sentencia de los EREs saldrá dentro de unos meses, y quizás Ciudadanos exija responsabilidades políticas a Sánchez como hace un año se la exigieron a Rajoy tras conocerse la sentencia de la Gürtel. Puede que Sánchez aguante durante un tiempo, pero estoy casi convencido que la legislatura no durará más de dos años. A Sánchez le ha tocado bailar con la más fea y él no lo sabe. La próxima crisis económica que se vislumbra desde hace meses supondrá su fin en el gobierno como hace ocho años lo supuso para Zapatero.

El PSOE ha vuelto a ganar unas elecciones generales después de once años, y lo vuelve a hacer en las mismas circunstancias que en marzo de 2008: Con una crisis económica que tendrán que lidiar y que supondrá de nuevo dejar a España en la más absoluta miseria tras su paso por el gobierno, el PSOE ha ganado las elecciones de hoy gracias a la participación masiva (Más de un 75% de participación) y agitando el voto del miedo contra VOX y la "Extrema derecha" e insultando y mintiendo al partido de Abascal, lo cual le ha dado sus frutos en votos a Sánchez. Y es que no lo olvidemos, del mismo modo que a Rajoy le vino bien electoralmente agitar al fantasma de "Los comunistas de Podemos", a Sánchez le ha venido de lujo la entrada en la escena política de VOX. Como ya he dicho en anteriores entradas y al igual que dije hace cuatro años y acerté, la división del voto del rival ha provocado que el partido del gobierno se mantenga en el poder unos años más. La división del voto en la derecha ha servido para darle a Sánchez un resultado bastante cómodo con el que mantenerse al menos hasta 2021/2022. A partir de entonces, cualquier cosa puede ocurrir. Una nueva victoria del PSOE puede producirse aun dejando éstos el país como un solar, o bien finalmente se produzca el cambio de gobierno por un Ciudadanos ya preparado para acceder a la Moncloa en detrimento de un PP hundido en sus cenizas.

Pase lo que pase, España acabará perdiendo, y hoy ha comenzado la fase final de su desenlace. De momento se presenta una legislatura que será determinante para el desenlace de España. Repleta de convulsión y tensión, donde los partidos en el congreso estarán más enfrentados que nunca. En lo que respecta a la formación de gobierno, estoy convencido de que ésta no se producirá hasta finales del verano, o como muy tarde, octubre de este año. Por el momento los partidos callarán sobre sus posibles pactos hasta que pasen las elecciones municipales de mayo. A partir de entonces, comenzarán las reuniones y llegarán los pactos. Tras ellos, Sánchez comenzará a trabajar para lograr de una vez por todas el ansiado sueño de la izquierda española desde hace 140 años: Acabar con nuestra nación y con sus valores, y créanme cuando les digo que esta vez lo van a conseguir definitivamente. La última oportunidad para evitar este trágico desenlace la hemos tenido hoy apoyando a un gobierno ajeno a la izquierda que fuese capaz de mantener a flote a esta nación, pero los enemigos de este país que no son más que la propia España izquierdista, terrorista y fascista han conseguido ganarnos esta guerra a los españoles de bien y han logrado mantener en el poder al único ser miserable capaz de llevar a nuestra nación a su derrumbe más absoluto. Los españoles votaban hoy entre su supervivencia o su suicidio. Han optado por suicidarse. Tras más de 500 años de historia, los enemigos que habitan dentro del propio pueblo español han sido quienes ha elegido extinguirse como comunidad política, cultural, social y económica. Ahora sólo queda ver cómo y cuándo se produce este trágico desenlace, el cual todos veremos en vivo y en directo. Pasen y vean señores cómo se desintegra y se extingue una gran nación gracias a la sed de odio y de venganza de su propio pueblo. El fin de España ha comenzado.

martes, 26 de marzo de 2019

Adolfo Suárez Illana; ¿Presidente del gobierno?

Qué sorprendente es la vida en todos los aspectos. Si a primeros de este mes hablaba de Adolfo Suárez y de las virtudes que rodeaban al ex presidente del gobierno, hoy debo hablar de su hijo mayor, Adolfo Suárez Illana. Hace unas horas, el presidente del PP, Pablo Casado, ha propuesto como número 2 al Congreso de los Diputados por Madrid al hijo del ex presidente del gobierno. Con esta decisión, otro Suárez vuelve a las cortes generales casi 30 años después de la renuncia de su padre como diputado y líder del CDS tras el fracaso en las elecciones municipales y autonómicas de 1991.

Personalmente debo decir que esta noticia me ha sorprendido pero no por el hecho de que Suárez Illana dé el salto a la política nacional (Ya fue candidato a presidente de Castilla la Mancha por el PP en 2003), sino por el puesto que va a ocupar dentro de las filas populares en la próxima legislatura. Vayamos por partes. En lo que respecta al resultado electoral creo que todos somos conscientes de que el PP se va a llevar el batacazo del siglo. Por mucho que nos joda y nos repulse, Pedro Sánchez va a ganar las elecciones generales del 28 de abril y volverá a gobernar o bien con el apoyo de Podemos, los independentistas y los etarras, o bien con los veletas de Ciudadanos. Este es el escenario más previsible tras el 28-A. Pero como bien sabemos, en política no se puede dar por hecho nada (Aunque yo creo que la continuidad de Sánchez sí se puede dar por hecho), por ello quiero plantear la siguiente teoría que se me ha venido a la mente tras conocer la decisión de Casado como número 2 por Madrid. 

Creo que todos somos conscientes de que Pablo Casado está más verde que una película porno. Eso es una obviedad. Hasta Aznar está saliendo al paso para guiarle en esta campaña que le ha pillado completamente desprevenido al actual presidente de los populares. Todos sabemos que Casado se va a llevar un resultado malo no, malísimo dentro de cuatro semanas. A partir de entonces se escucharán voces que advertirán que lo mejor para el Partido Popular es que el actual líder de la oposición dimita de su cargo y de paso a otro dentro de la formación conservadora. Aquí es donde entra mi teoría. 

No sabemos a ciencia cierta qué va a pasar el 28-A, pero los escenarios post electorales pueden ser diversos según los resultados que salgan de estas elecciones. Supongamos por un momento que el PP obtiene un resultado que le permite salvar los muebles, e incluso formar gobierno si se lo plantea de una forma responsable y prudente. Ante unos posibles pactos previos a una sesión de investidura, no veo yo a Pablo Casado pactando con Albert Rivera por un lado y con Santiago Abascal por el otro. El escenario de Andalucía es altamente improbable que se repita a nivel nacional. Pero, ¿Qué ocurriría si el candidato a la presidencia del gobierno por parte del PP no fuese Casado sino el propio Suárez?. El escenario cambia por completo, ¿Verdad? No es lo mismo pactar con un novato Casado, el cual tiene a la mitad de su partido (En este caso a los Marianistas) en su contra, que pactar con un tipo libre de ataduras políticas como es el propio Suárez. 

Ante un escenario de este calibre, ¿Quién se resistiría a no pactar con el hijo del presidente Suárez? Hay que añadir que el propio apellido Suárez tiene un tirón político e histórico bastante fuerte. Suárez Illana es un tipo que siempre se ha caracterizado, al igual que su padre, por ser un tipo de consensos y acuerdos. No sería para nada descabellado pensar que el PP, ante un escenario en el cual la falta de acuerdos entre C's y VOX sería un hecho, opte por tirar por la calle de en medio y presentar a un candidato que no necesite ir a los partidos rivales, sino que sean éstos los que acudan de forma automática a dicho candidato. Los veletas de Ciudadanos darían de forma automática su apoyo al hijo del ex presidente Suárez, mientras que quizás en VOX es donde podría haber algunas reticencias a la hora de apoyar a Suárez, aunque estoy convencido que finalmente accederían a pactar con él. 

Seamos claros. Un escenario en el cual los Suárez volviesen a la Moncloa de la mano del hijo mayor del ex presidente del gobierno sería todo un boom en términos políticos. He hablado de C's y VOX, pero es que estoy plenamente convencido de que ante un escenario así, incluso miembros del sector más constitucionalista del PSOE apoyarían (Aunque no apoyasen su investidura) la llegada a la presidencia del gobierno de Adolfo Suárez Illana antes que la continuidad de Sánchez de la mano de los independentistas, etarras y podemitas. Por otra parte, si ese escenario se produjese (Algo que no es seguro ya que esto es pura política-ficción), Suárez Illana se encontraría en un escenario en el cual se revisaría en gran medida la obra que su padre realizó en los años 70 y principios de los 80. Suárez Illana se encontraría ni más ni menos que ante un escenario de una II Transición en España. Ante determinados sectores sociales, políticos y económicos, ¿Quién mejor para capitanear esa II Transición que el hijo de quien pilotó la I? Si a esto le añadimos la figura de Felipe VI nos encontraríamos ante los dos hijos de los dos protagonistas de la Transición española, lo cual le daría un toque aun más atractivo si cabe: La Transición del Siglo XXI protagonizada desde la jefatura del estado y del gobierno español por los hijos de los protagonistas de la Transición del Siglo XX. 

Por supuesto que ante este eventual escenario, la presidencia de Suárez hijo sería en mi opinión una presidencia breve pero intensa, con un periodo de dos o tres años más o menos y con la convocatoria de elecciones generales anticipadas. La cual tendría como ejes centrales la reforma de la constitución, poniendo de acuerdo a las grandes fuerzas políticas, y la solución a la crisis catalana. Con estos desafíos resueltos, la presidencia de Suárez Illana habría finalizado y con ello habría culminado la obra de su padre, corrigiendo los fallos que su padre no pudo cuando se promulgó la constitución en 1978. Tras ello, Casado podría presentarse en unas elecciones generales para el 2021 o 2022, con unas expectativas electorales mejores que las que tiene ahora por delante. 

Cualquiera que me conozca sabe que yo siempre he sido contrario a las tesis que defienden el modelo idílico de la Transición y los beneficios que ésta ha traído para España. Siempre he defendido y defenderé que la solución adecuada para España es deshacerse del Régimen del 78 y construir un sistema republicano con unos valores conservadores y democristianos. Pero debo reconocer que un escenario de este calibre sería, además de un escenario político muy interesante y atractivo, una bomba de oxígeno para el sistema del 78, el cual se vería reeditado con la puesta en escena como protagonistas de los hijos que a su vez fueron los protagonistas de aquel proceso de cambio de régimen en España hace cuarenta años. Pero como ya he dicho, esto no es más que pura política ficción. Posiblemente Adolfo Suárez Illana no tenga ni la más remota intención de ocupar el cargo que un día desempeñó su padre, pero también es verdad que en esta España que lleva una década viviendo cambios acontecimientos históricos hasta hace poco inimaginables, puede ocurrir cualquier cosa. 

lunes, 25 de marzo de 2019

Una crisis constitucional silenciosa

Un episodio de la historia contemporánea de España que ha sido bastante infravalorado y poco analizado entre historiadores y juristas en estos 134 años (Supongo que para no perjudicar la imagen de la monarquía española) es el periodo que comprende entre noviembre de 1885 y mayo de 1886. Es decir, el periodo que abarca entre el fallecimiento del rey Alfonso XII y el nacimiento del que desde su llegada al mundo tendría trato de rey de España: Alfonso XIII. En el momento de la muerte de Alfonso XII por tuberculosis (Falleció a sólo tres días para cumplir los 28 años), la hasta entonces esposa del rey y reina consorte de España, María Cristina de Habsburgo y Lorena ("Doña Virtudes" para el pueblo español), anuncia de forma pública que se encuentra en su tercer mes de su nuevo embarazo. Antes de esto, los reyes ya habían sido padres de dos niñas; La que en ese momento era princesa de Asturias, María de las Mercedes de Borbón y Habsburgo-Lorena, y la infanta María Teresa de Borbón y Habsburgo-Lorena.

Siguiendo lo establecido en la Constitución de 1876 elaborada por Cánovas, el proceso constitucional que se debería haber producido tras el fallecimiento de Alfonso XII hubiese sido el de proclamar de forma inminente a la entonces princesa de Asturias como nueva reina titular de España a la vez que María Cristina asumiese las funciones de jefa del estado en calidad de reina-regente durante la minoría de edad de la nueva reina. Sin embargo, y para sorpresa de todos, tras el anuncio de María Cristina, el gobierno saliente de Cánovas y el nuevo gobierno de Sagasta acuerdan suspender todo proceso de proclamación de la heredera al trono, pero sí activa el mecanismo previsto en el título VIII de la por entonces Carta Magna: María Cristina asume de forma inminente las funciones de reina-regente del Reino de España sin que la nación tenga una reina titular. Este hecho se lleva a efecto con el fin de esperar al nacimiento del tercer hijo de los reyes y su proclamación o no como rey según el sexo del recién nacido.

Con esta estratagema jurídico/política, la reina María Cristina jura lealtad a la Constitución ante el gobierno el 27 de noviembre y ante el Congreso de los Diputados el 30 de diciembre de 1885, jurando lealtad al heredero de la corona, el cual no se sabía quién era en aquel entonces, si la niña huérfana de padre que se encontraba al lado de su progenitora en el momento de su juramento, o quien en aquel momento se formaba en el vientre de la nueva regente. De esta forma, España vivió una situación anómala e inconstitucional durante medio año. Una nación sin rey ni reina, pero con una regente que gobernaba en su nombre sin que existiese dicho titular, ya que ni María de las Mercedes había sido proclamada reina ni el futuro Alfonso XIII había nacido aún. De hecho, si uno consulta la Gaceta de Madrid (Predecesora del actual Boletín Oficial del Estado) encontrará que en los documentos oficiales, la reina-regente María Cristina firma sin hacer la tradicional mención que los monarcas regentes suelen efectuar en estos casos en los documentos públicos: "En nombre de...". Esta mención no aparece en ningún documento público de la Gaceta desde noviembre de 1885 hasta mes de mayo de 1886. Tras el nacimiento de Alfonso XIII, la mención "En nombre de..." sí aparece finalmente en los documentos oficiales.

Por mi parte, ante tan disparatada cuestión, formulé dicho episodio ante mi profesor de Derecho Constitucional, el cual me respondió que el procedimiento sí entraba dentro de los cauces legales, ya que María Cristina ejercía su regencia en nombre de un "Nasciturus". El problema viene si tenemos en cuenta que el término "Nasciturus" viene incluido en el Código Civil, el cual data de 1889 (Su promulgación la firmó la propia María Cristina), es decir, cuatro años después de consumarse este hecho, con lo que el procedimiento se entiende ilegal si nos ajustamos al Derecho, ya que por entonces no había ninguna norma legal que regulase este supuesto. Cabe destacar que "Curiosamente" esta situación excepcional no fue tenida en cuenta por los sectores republicanos ni carlistas de la época. De haberse producido, quizás la historia de España podría haber sido otra muy distinta de la que conocemos hoy en día. Posiblemente una guerra civil hubiese estallado de no ser por el silencio de los sectores contrarios a la permanencia de la dinastía Borbón en nuestro país. Finalmente, el 17 de mayo de 1886 nacería Alfonso XIII, el cual sería proclamado de forma inminente nuevo rey de España tras seis meses de "Trono vacante" en un sistema de gobierno monárquico.

De esta forma nacería aquél que "Provocó" de forma inconsciente y sin haber nacido aún la primera y silente crisis constitucional en la España de la Restauración. Una crisis constitucional producida por el propio rey que 37 años después provocaría (Esta vez de forma consciente, o quizás no...) una nueva crisis del sistema de la Restauración de 1876: El golpe de estado de Miguel Primo de Rivera y la suspensión de la norma suprema que Antonio Cánovas del Castillo elaboró tras la llegada de Alfonso XII: La Constitución de 1876.

sábado, 2 de marzo de 2019

Porqué voy a votar a VOX

Para la semana que viene se firmará finalmente el decreto de disolución de las cortes generales y con ello la convocatoria de elecciones generales para el próximo día 28 de abril. En todas las encuestas se está dando por hecho que el PSOE ganará los comicios, por lo que Pedro Sánchez podrá volver a gobernar con el apoyo de Podemos e independentistas y etarras, o por el contrario con el apoyo de Ciudadanos. Ya dije en la entrada de hace unos días que lo que nos jugamos los españoles en estas elecciones es ni más ni menos que España en sí. Son estas pues las elecciones generales más importantes a la que nos enfrentaremos los españoles desde las primeras celebradas el 15 de junio de 1977. Nos jugamos ni más ni menos que la supervivencia de la nación española. Una supervivencia que se verá extinguida si finalmente el resultado de las encuestas se traslada al resultado electoral.

Todos sabemos que de ganar la izquierda, España se disolverá tras el apoyo de los independentistas al gobierno de Sánchez. Un apoyo que irá acompañado a cambio de otro apoyo; el del gobierno del PSOE para celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Por supuesto la cosa no quedará ahí, ya que si Sánchez necesita igualmente del apoyo de los vascos, éstos condicionarán su apoyo a cambio de que el PSOE apoye la reforma del estatuto de Guernica, en la que se incluye el derecho de autoderminación, así como un referéndum vinculante para la independencia del País Vasco. En definitiva, si votamos a la izquierda estaremos votando la disolución de España. La alternativa por parte de la derecha (En este caso del PP) es incierta, ya que todos sabemos cuáles han sido sus medidas hasta el año pasado con respecto a Cataluña. Por ello la supervivencia de España podemos decir que se aglomera en torno al apoyo que pueda obtener el 28-A el partido estrella en estos momentos: VOX.

Ya en abril de 2016 escribí una entrada en la que anuncié porqué iba a votar a favor de Pedro Sánchez en las elecciones del 26-J de ese año. Eran los tiempos en los que yo, un ex-votante desilusionado del PP y decepcionado con la pésima gestión de Rajoy anuncié mi voto a Sánchez al ver que por entonces el líder del PSOE había sido el único que le había echado cojones, hablando mal y claro, para intentar expulsar del poder al entonces presidente del gobierno. En aquella época, ingenuo de mí, vi que dentro de las pésimas alternativas, la de Pedro Sánchez era la única que, dentro de la mediocridad podía dar algo de aire fresco a la tensa situación que en 2016 vivía España. Finalmente se ha comprobado que aquella idea que yo tenía de Pedro Sánchez (No muy buena, pero sí aceptable) no podía ser más lejana a la realidad. Pedro Sánchez se ha confirmado finalmente que es un tipo peligroso, además de una mala persona, dispuesta a todo con tal de perpetuarse en el poder que tanto trabajo le ha costado conseguir. Su expulsión del poder es algo que requiere la máxima urgencia si queremos que nuestra nación pueda seguir, no sé si sobreviviendo, pero sí sostenerse durante algún tiempo más.

Como venía diciendo, en abril de 2016 escribí y defendí los motivos por los que había que votar a Sánchez. Esta noche lo haré defendiendo los motivos que me llevarán a votar el próximo día 28 de abril de Santiago Abascal. Todo el que me lea sabrá que soy una persona de tendencia ideológica conservadora, alejada de progresismos y de luchas de clases, así como de tendencias marxistas. Aun así en estos últimos años he votado a partidos que hoy en día jamás se me pasarían por la imaginación otorgar mi confianza. En 2014 lo hice a UPyD, de lo cual no me arrepiento. En 2015 lo hice en apoyo a Podemos (Sí, ya he dicho que eran tiempos en los cuales cualquier opción me bastaba para expulsar a Rajoy de la Moncloa) y en 2016 al PSOE de Pedro Sánchez. En todo ese tiempo siempre añoré la posibilidad de votar a un partido de marcado carácter derechista y conservador, defensor de los valores tradicionales y de nuestras señas de identidades nacionales. Reconozco que en los últimos años me plantee votar incluso a Falange Española, pero la conciencia de saber que mi voto no tendría relevancia alguna para que esta formación tan mal vista e incomprendida de forma errónea por la sociedad española llegase a obtener representación parlamentaria me hizo decantarme por otras formaciones. Formaciones que en nada me representaban ideológicamente pero que veía en ellas la posibilidad de expulsar del poder a aquel que de forma tan miserable nos había traicionado a todos los votantes que le apoyamos en noviembre de 2011.

Pues bien, llegamos al año 2019 y tras un cambio de gobierno a través de una moción de censura llegó Pedro con su cohorte, el cual tras nueve meses de desgobierno ha dejado una situación no ya crítica sino peligrosa para la sostenibilidad de la unidad territorial de la nación española y su futuro. Es en estos meses cuando surge (Ya lo había hecho con anterioridad pero no con la misma fuerza) un nuevo partido político, con el cual ya he dicho el pasado mes de noviembre que no coincido plenamente en varias cuestiones que plantean, pero que ha sido decisivo para que en el tablero político español entre por fin una formación con claras tendencias conservadoras. Ese partido es la formación que dirige Santiago Abascal, un ex diputado vasco del PP, el cual tras ver la desintegración ideológica del PP de Mariano Rajoy anunció su intención de abandonar la formación popular y crear otra que representase a los votantes conservadores y liberales, desencantados igualmente con la deriva ideológica del PP. Con ello, Abascal crea en 2014 la formación conservadora VOX junto a personajes tan relevantes en los sectores del PP vasco como eran José Antonio Ortega Lara y María San Gil. Desde 2014 hasta la fecha, VOX ha ido creciendo poco a poco, teniendo su despegue definitivo en las pasadas elecciones andaluzas del 2 de diciembre, obteniendo dicha formación 12 escaños en el parlamento andaluz. A partir de entonces comienza la batalla de VOX por alzarse con el gobierno de España. Una primera batalla que tendrá su momento decisivo en las próximas elecciones generales del 28-A.

¿Qué me lleva pues a defender y a apoyar a VOX en las elecciones del 28-A? Sencillamente la defensa que hacen de la familia, de la nación española, de nuestras raíces cristianas, de nuestra cultura, de nuestras señas de identidad, del control férreo de la inmigración, del endurecimiento de las penas, de su oposición al lobby LGTB y feminista, al aborto, así como a la sostenibilidad del senado y del sistema autonómico, además de su incesante y activa lucha contra el independentismo catalán en los últimos años desde los sectores judiciales. Defensas todas ellas de unas ideas que ningún partido político ha tenido a bien representar en los últimos años. Y es que España se encuentra desde hace 15 años, concretamente desde aquel fatídico 11-M que cambió bruscamente la historia de España, en un permanente gobierno con marcados tintes progresistas que tienen como objetivos la destrucción de nuestra sociedad tal y como la conocemos. Una destrucción que se extiende igualmente en términos políticos. Este plan de destrucción se puso en marcha en 2004 con la llegada del personaje más peligroso que ha padecido España hasta la llegada de Pedro Sánchez. Un personaje llamado José Luis Rodríguez Zapatero, el cual puso los cimientos de este régimen que algunos denominan "El Régimen del 11-M". Un régimen cuyos principios destructivos se mantuvieron tras su salida del gobierno en 2011. Con la llegada del gobierno del PP, estos principios basados en la destrucción social y política de España prosiguieron con la llegada de Rajoy a la Moncloa, manteniéndose éstos hasta su salida del poder en 2018. No hay que decir que tras la llegada de Sánchez al poder este plan destructivo no ha hecho sino recrudecerse de forma acelerada, provocando a su vez un debilitamiento generalizado de las instituciones españolas ante la peligrosa deriva que el actual gobierno está ejerciendo con aquellos que desean destruir nuestra nación. Una deriva que forma parte del plan orquestado en 2004 y que entra ahora en su fase final con el apoyo del gobierno del estado a las pretensiones de los independentistas.

Quizás por la razón de ser el partido opuesto a este plan que busca aniquilar nuestra sociedad y por otras muchas razones es por lo que Abascal y VOX resultan tan molestos para aquellos que desde hace quince años gestionan la destrucción controlada de España. Abascal es pues y ante la falta de una alternativa derechista mejor, la única opción creíble y sensata que necesita España en estos graves momentos. Por ello es necesario un apoyo masivo a esta formación, la cual es en estos momentos la única que puede plantarle cara al separatismo catalán, ya que en estas circunstancias nadie se cree que Pablo Casado llegue a aprobar un 155 duro en Cataluña ni a derogar leyes sectarias ni totalitarias como la ley de Memoria Histórica, la ley de Violencia de Género, las leyes concernientes a los lobby LGTBI, etc. Por desgracia se ha visto que el PP original murió con el 11-M, por lo que ningún partido a excepción de VOX defenderá derogar todas las leyes nacidas durante estos quince años ni a endurecer las penas como la formación de Santiago Abascal lleva defendiendo en estos últimos años. Tampoco ningún partido a excepción de VOX actuará de forma contundente contra el separatismo catalán, vasco, etc, ya que todas las demás formaciones nacionales están en deuda permanente con estos partidos nacionalistas/independentistas. Del mismo modo, ningún partido, a excepción de VOX, puede llevar a cabo una reforma radical del sistema administrativo y político en España, ya que el sistema autonómico actual es la principal fuente de corrupción y clientelismo del bipartidismo (Ahora cuatripartidismo PSOE-PP-C`s-Podemos), siendo éste el reino de taifas del denominado “Régimen del 78” desde hace cuarenta años. Asimismo, ningún partido a excepción de VOX llevará a efecto una regulación auténtica de la inmigración en España, ya que fue con el PP con quienes llegaron las primeras oleadas de inmigrantes allá por los primeros años del 2000, recrudeciéndose la situación con el gobierno del PSOE en 2004, cuando éstos recurrieron a la desproporcionada idea del "Papeles para todos". Con todo ello, sólo VOX es la opción a día de hoy capaz de reconducir a buen puerto la gravísima situación en la que nos encontramos, si es que eso es a estas alturas posible.

Finalmente cabe preguntarse; ¿Es posible un gobierno de VOX tras las elecciones generales? Personalmente y de forma rotunda creo que no. Un partido con un perfil completamente inverso a lo que representa el sistema político español no podrá formar gobierno ni aunque ganen las elecciones. La única opción por terrible que nos parezca es la de un regreso del PP al gobierno de España (Siempre que los populares consigan salvar los muebles el 28-A) con el apoyo único y exclusivo de VOX. Un gobierno formado por populares en el que la VOZ cantante (Nunca mejor dicho) la tuviese la formación de Santiago Abascal. Aun así ya digo yo desde aquí que dicho escenario jamás se va a producir. Si acaso, el PP podría gobernar con apoyos puntuales con VOX, pero saltándose posteriormente los acuerdos que éstos hayan llegado de forma previa con la formación de Santiago Abascal. Los populares desearían en cambio un gobierno junto con Ciudadanos y Albert Rivera, los cuales apoyan igualmente el plan destructivo que España viene sufriendo desde 2004, a través de la aniquilación de España vía incorporación de nuestra nación a lo que algunos llaman "Estados Unidos de Europa". En lo que a mí respecta estoy convencido de que el PP va a sufrir un nefasto resultado electoral ante la decepción social que ha ocasionado el gobierno de Rajoy, por lo que una posible formación de gobierno, no ya en solitario sino en compañía o bien de VOX o bien de C's la veo imposible ante el descalabro que Casado se va a llevar el 28-A.

Por ello, ante esta situación ¿Qué debemos hacer los españoles de bien? En mi opinión votar masivamente a VOX el próximo día 28 de abril. Aunque por desgracia mucho me temo que aunque la formación de Santiago Abascal obtenga un número importante de votos y escaños, éstos no serán suficientes ni para ganar las elecciones ni muchísimo menos para formar gobierno. Personalmente creo que los pronósticos se van a cumplir y que finalmente el PSOE ganará las elecciones, provocando la aceleración del plan nacido con el 11-M y con ello la desestructuración de España como nación. Ojalá los pronósticos se equivoquen y España vuelva a resurgir de sus cenizas tras quince años de destrucción completa de nuestra sociedad, nuestra convivencia y nuestra historia. Yo por mi parte tengo decidido a quién voy a votar y porqué voy a hacerlo. Por mi parte espero y deseo que la mayoría de los españoles de bien voten como yo voy a hacerlo a VOX el próximo día 28 de abril, sólo de esta forma los españoles podremos dar voz a aquellas personas que defienden nuestros ideales frente a aquellos miserables que desde hace años nos conducen inexorablemente al enfrentamiento social y a nuestra extinción nacional.