miércoles, 4 de julio de 2018

Adolfo Suárez; El presidente veleta

Ayer se cumplieron cuarenta y dos años de la llegada de uno de los personajes más sobrevalorados en la historia reciente de España. Un personaje que se caracterizó toda su vida política por ser un veleta y que acabó convirtiéndose en presidente del gobierno un 3 de julio de 1976, me estoy refiriendo al ex presidente Adolfo Suárez González. Ya sé que escribir en contra de Súarez hoy en día es casi un insulto, pero como yo suelo nadar en contracorriente de lo políticamente correcto y de lo socialmente establecido, por eso dedico esta entrada a este personaje que no ha sido más que la piedra sobre la que se edificó el Régimen del 78 hace ahora cuarenta años.

Desde que dejara la presidencia después del golpe de estado de 1981, Suárez ha sido catalogado por muchos como el mejor presidente en la historia reciente de España. Un tipo que había conseguido lo imposible en 1978; Reconciliar a las dos Españas y conducir a nuestro país hacia un sistema democrático después de cuarenta años de dictadura franquista. Esa es por supuesto la versión oficial que los medios de descomunicación recogen sobre el ex presidente del gobierno, pero la realidad dista mucho de lo que durante estos años se nos ha venido contando sobre el que fuera líder de la UCD.

Para empezar cabe añadir que Adolfo Suárez no fue otra cosa más en su vida política que un veleta. Un tipo que durante el franquismo supo arrimarse al único partido que existía entonces (Falange Española). Durante la dictadura supo moverse bien hasta alcanzar el cargo de Gobernador Civil de Segovia, y de ahí a la presidencia de RTVE. Podemos decir con esto que Suárez no era un "Don nadie" durante el gobierno de Franco. Pero ahí no queda la cosa, una vez instaurada la monarquía y bajo la presidencia de Arias Navarro, Suárez es nombrado ni más ni menos que ministro-secretario general del Movimiento, siendo por lo tanto quien de alguna forma lideraba el partido dentro del gobierno de España. Resulta cuanto menos irónico que el partido que en su día fundase una persona de principios como José Antonio Primo de Rivera acabase siendo "Liderado" de alguna forma por un tipo sin principios como fue el propio Suárez, el cual no dudó en traicionar los Principios del Movimiento Nacional para desmontar el franquismo una vez llegado éste al gobierno.

Pues bien, tras los convulsos meses de gobierno de Arias Navarro y su pésima relación con Juan Carlos I, el entonces "Campechano" monarca decide nombrar a un tipo de 43 años, desconocido por todos y al que nadie daba un duro por él como candidato a la presidencia en julio de 1976. Suárez, el cual había comenzado a entablar una amistad personal con el rey desde su época de gobernador civil de Segovia, conseguía por fin su máxima ambición, la cual siempre dijo que le obsesionaba desde niño; Ser presidente del gobierno de España. En lo que a mí respecta debo añadir que nunca me han gustado los tipos que desde su niñez han creído que su destino era sí o sí gobernar su país. Nunca me han gustado los que a sí mismos se denominan "Los elegidos" para dirigir su nación. Suárez era uno de ellos, y también, por lo que cuenta, Albert Rivera, aunque no sé si en este último caso debería de considerarse más bien un chiste...

Volviendo al tema que nos ocupa, una vez que Suárez llega al gobierno decide llevar a las cortes franquistas la ley para la Reforma Política, que no era otra cosa que el conocido "Harakiri" al que los entonces procuradores se someterían en noviembre de 1976, para la demolición controlada del sistema franquista del que el mismo Suárez se había aprovechado. Tras esto se dispone a entablar contactos clandestinos con los partidos de la oposición (Por entonces, ilegales), en especial con Felipe González (Entonces "Isidoro" para sus compis del "Clan de la tortilla") y Santiago Carrillo (Ese "Buen hombre" que iba dando lecciones de reconciliación mientras en su juventud se dedicó a firmar sentencias de muerte a más de 2.000 personas). Es entonces cuando tras varias reuniones con Carrillo, Suárez, tras haberles prometido a los altos mandos militares su negativa rotunda a legalizar el Partido Comunista, decide llevar a cabo la legalización de uno de los principales partidos que contribuyó y muy activamente al desencadenamiento de la Guerra Civil en España. Tras esta inesperada legalización producida el Sábado Santo de 1977, los altos mandos militares se quejan ante Suárez de su falta de palabra, siendo en este caso los militares los primeros en darse cuenta de los principios que caracterizaban al nuevo presidente del gobierno.

Tras la legalización del PC y del resto de formaciones políticas se convocan las primeras elecciones generales desde febrero de 1936. Es cuando Suárez decide crear un engendro de coaliciones políticas en las que estarían incluidos partidos socialdemócratas, centristas, conservadores, liberales, etc. Esa coalición sería lo que todos conocemos como Union del Centro Democrático (UCD). Para sorpresa de todos, Suárez pasa de la noche a la mañana de ser un falangista a ser un centrista, llegando incluso a catalogarse a veces como socialdemócrata. Toda una transformación política que contaría con el respaldo del rey Juan Carlos, el cual llegó a pedir al Sha de Persia unos diez millones de dólares para financiar a la recien creada UCD. Tras esto, se producen las elecciones generales del 15 de junio de 1977, donde la UCD gana con mayoría relativa. Suárez se mantiene en el poder y la izquierda ve frustrado su deseo de volver al gobierno a la primera de cambio tras más de cuarenta años en la oposición y en el exilio.

Después de las elecciones del 15-J, Suárez debe hacer frente a la reapertura de los gobiernos catalán, vasco y gallego. Por ello, en 1977 acuerda con el entonces presidente de la generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, la reapertura del gobierno catalán y la futura creación de la autonomía catalana dentro de un futuro estado autonómico en España, que en realidad no era otra cosa que la creación de un estado federal de facto que 40 años después ha traido la división territorial, así como la fragmentación y la desintegración de España. Tras abrir el melón del autogobierno en aquellas regiones que desde entonces se consideraron "Históricas", Suárez abre la puerta también a que todas las regiones españolas que así lo deseen puedan tener también su propio autogobierno. Es lo que todos conocemos como la creación del Reino de Taifas del Regímen del 78, el cual se vería perfectamente resumido con la famosa frase atribuida a Suárez por aquel entonces; "Café para todos".

Mientras esto sucedía, en el congreso de los diputados se debatía sobre la redacción de la futura constitución que ya se estaba fraguando al margen del pueblo español entre los distintos partidos políticos. En 1978, la crisis económica obliga al gobierno de Suárez a adoptar medidas de ajustes. Unas medidas de ajustes que supondrían el final de los derechos laborales aprobados durante el franquismo y el comienzo de la aplicación de medidas neoliberales que durante estos cuarenta años han perjudicado a la clase trabajadora en España. Por cierto, cabe añadir que estos acuerdos fueron firmados entonces por el PSOE y el PC, supongo que o bien los votantes de dichos partidos hicieron oídos sordos a este acuerdo o bien aplaudían de forma consciente y masoquista unos acuerdos que perjudicaban a la clase obrera que ellos decían representar. Finalmente, y tras producirse estos acuerdos que pasarían a la historia como "Los Pactos de la Moncloa", la constitución española finalmente ve la luz y es aprobada en las cortes generales el 31 de octubre de 1978. Ahora ya sólo quedaba que el pueblo español votase ignorante lo que el sistema les estaba vendiendo como un producto de primera calidad y que después de cuatro décadas se ha confirmado como el mayor timo y traición en la historia moderna de España. Finalmente, el 6 de diciembre de 1978, la constitución española era aprobada de forma mayoritaria por los españoles, siendo promulgada por el rey Juan Carlos I y llevada al BOE el día de los inocentes (No se pudo escoger mejor día para una estafa) de 1978; El Régimen del 78 había nacido, el fin de España empezaba a ponerse en marcha.

Con la constitución española de 1978, los siete padres de ésta, así como el gobierno de Suárez, se las maravillaron para mantener la monarquía borbónica aún sin haber sido sometida ésta de forma directa a referéndum. El propio Suárez reconocería en una entrevista en 1995 y publicada hace poco por "La Secta" (No me he confundido de tecla) que su negativa a llevar a cabo un referéndum en 1976, concretamente con la aprobación de la ley para la Reforma Política, fue debido a las encuestas, las cuales daban como resultado una derrota de la monarquía frente a la República. Otra prueba más del concepto y de las ansias de democracia que tenía este buen hombre... También con la constitución se crea oficialmente el mal llamado "Estado de las autonomías", así como la descentralización política y la creación de una burocracia administrativa y una oligarquía de partidos que cuarenta años después permanece intacta a pesar de su demostrado fracaso.

Tras la aprobación y la entrada en vigor de la constitución, Suárez convoca elecciones nuevamente para marzo de 1979. Es entonces cuando el rey cree que el presidente del gobierno ya ha cumplido con su deber, y por lo tanto no cree que deba presentarse nuevamente. Aun así, Suárez decide presentarse de nuevo por UCD como candidato a la presidencia del gobierno. En estas elecciones se produce un hecho bastante curioso, que no es otro que la posibilidad de que el PSOE pudiese ganar esas elecciones. Todas las encuestas daban un empate técnico entre UCD y PSOE. Es entonces cuando Suárez aparece en televisión poco antes de la jornada de reflexión y lanza un mensaje a la sociedad alertando sobre el peligro que acarrearía para España la llegada del PSOE de Felipe González. El resultado de este discurso daría como resultado la victoria nuevamente de UCD y una nueva derrota de los socialistas. Cabe añadir que en la misma noche de la jornada electoral, se ha escrito que Felipe González rompió a llorar cuando vio el resultado de esas elecciones, y que en ese mismo instante tanto él como su séquito juraron acabar politicamente con Suárez. El castellano-leonés no sabía que con ese polémico discurso y su posterior victoria estaba escavando su propia tumba política. Había herido la moral del PSOE, y ya sabemos cómo se las maravilla la izquierda y especialmente el PSOE cuando se les hiere y se les deja en ridículo, algo que por otra parte tampoco es difícil de lograr...

A partir de 1979 y 1980, la actividad terrorista de ETA se incrementaría enormemente. Los atentados, secuestros y asesinatos eran diarios. Es entonces cuando la izquierda y parte de la derecha, aprovechando la brutal escalada de violencia decide aprovecharse de la situación y someter al propio Suárez ante un acoso político sin precedentes. Los alarmantes datos del paro y la no recuperación de la economía española perjudicarían aún más la grave situación. La izquierda por su parte estaba ansiosa por alcanzar el poder fuese como fuese, mientras que el rey dejaba a entrever de manera clara a todo aquel que hablase con él su rechazo hacia el tipo que él mismo nombró como presidente cuatro años antes. Suárez por su parte es sometido a un desgaste político y personal sin precedentes y comienza a vislumbrar su declive político. En mayo de 1980, el PSOE presenta contra él una moción de censura, la cual no consigue salir adelante, pero hunde aún más la imagen de un ya agónico Suárez.

A partir de la moción de censura, el rey y el PSOE comienzan a mover los hilos en el verano y otoño de 1980 para echar, esta vez sí, a Suárez del palacio de la Moncloa. El nombre de un general que había sido durante años tutor del rey sale a la luz; Alfonso Armada. El hombre que tanto el monarca como el PSOE bendicen para que encabece un gobierno de concentración que saldría adelante en una nueva moción de censura presentada por el PSOE, la cual contaría con el apoyo del Partido Comunista, la Alianza Popular de Manuel Fraga, e incluso de diputados de la UCD, la cual se descomponía por momentos. En septiembre de ese mismo año, Suárez presentaría una cuestión de confianza ante el congreso, la cual saldría adelante por los pelos. Aún así y aunque Suárez intenta resistir lo máximo posible, ve que todos le dan la espalda y que ya no tiene a nadie en quién confiar. Todos, incluido el rey, a quien Suárez siempre se avasalló y protegió con el objetivo de gozar siempre de la confianza de su real amigo.

Finalmente, en enero de 1981 la situación se complica aún más y la "Operación Armada" entra en su tramo final, por lo que el 29 de enero de 1981 Suárez anuncia por televisión su dimisión como presidente del gobierno y de la UCD, presentándose cuan actor ante las cámaras como una víctima y como un caballero que antepone el bienestar de su país y su partido al suyo personal. Tras este inesperado mensaje con el que nadie contaba y con el que todavía se hacen comentarios sobre el verdadero motivo que llevó a Suárez a tomar esta decisión, la UCD decide nombrar al vicepresidente segundo del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, como candidato a la presidencia del gobierno. A partir de entonces se acelera simultaneamente la "Operación Armada", la cual se produce el 23 de febrero de 1981 con la entrada del teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, en el congreso de los diputados mientras se votaba a Calvo Sotelo como nuevo presidente. Suárez, todavía presidente del gobierno en funciones, se ensarza en una discusión con los guardias civiles, cuyas imágenes quedarían grabadas en TVE. Posteriormente, el todavía presidente sería conducido a una habitación durante varias horas, en las que el propio afectado comentó en diversas ocasiones que el propio Tejero le puso una pistola en la cabeza. Habría que ver, viendo la catadura moral de Suárez, si esa escena transcurrió como él dijo o no. Finalmente, cuando el rey ve que la situación se les ha ido de las manos decide dar marcha atrás y parar el golpe que él mismo puso en marcha. Aún así, Armada decide por su parte acudir al congreso y presentarse como candidato a la presidencia del gobierno. Sólo la intervención de Tejero, el cual tras conversar con Armada a su llegada al congreso y saber quiénes eran los miembros que compondrían el gobierno de concentración (Miembros del PSOE, PC, AP, UCD...) decide impedir la entrada en el hemiciclo del propio Armada, siendo finalmente el propio Tejero y no el rey quien paraliza la intentona golpista, si es que esta operación pudiese ser definida así. Finalmente, y tras el fallido golpe de estado, Calvo Sotelo es nombrado presidente del gobierno y Adolfo Suárez abandona la Moncloa tras casi cinco años al frente del gobierno de España.

Pero aquí no termina la historia de Suárez, el cual fue designado duque por el rey tras abandonar la jefatura del gobierno. En su empeño por seguir sí o sí en la política, sólo un año después decide abandonar la UCD y crear un nuevo partido político; El Centro Democrático y Social (CDS), una especie de partido centrista, liberal y socioliberal. Suárez, que empezaría su carrera política como falangista, acabaría ésta como socioliberal tras haber pasado por el centro político en la UCD. Después de diez años desde su dimisión como presidente del gobierno, Suárez se convertiría en una especie de Albert Rivera de los años 80, convirtiendo el CDS en un partido visagra, apoyando en pueblos, ciudades, provincias y CCAA bien al PSOE, o bien a AP. Cabe decir que durante finales de los años 80 y primeros de los 90, Suárez estuvo relacionado con el Caso Banesto y Mario Conde, el cual llegó a darle durante su etapa como presidente del famoso banco la escalofriante cifra de 300 millones de pesetas al ex presidente del gobierno, algo que por supuesto el propio Suárez negaría durante años y que la prensa se encargaría de restar importancia. Finalmente y al ver frustradas sus esperanzas de volver a ocupar la jefatura del ejecutivo, Suárez dimite en mayo de 1991 tras los estrepitosos resultados en las elecciones municipales y autonómicas de ese mismo mes.

Esta es la historia política de un personaje (En todos los sentidos) de la historia reciente de España. La historia de un hombre que algunos bautizan como "Un hombre de estado", pero que yo considero que no fue más que un veleta, un tipo sin principios, el cual traicionó los Principios del Movimiento Nacional que él juró defender, sólo porque su ambición política le llevaba a cambiarse de ideología como de chaqueta. Algunos lo ven como un caballero que supo retirarse a tiempo. Yo lo veo como un tipo que jugó muy bien sus cartas para seguir en la cumbre de la política durante toda su carrera. Mucha gente lo ve como el presidente que trajo la democracia, la constitución y las libertades a España. Yo lo considero como el tipo que trajo el Régimen del 78 junto al rey Juan Carlos, traicionó los principios que juró defender para su superviviencia política, trajo un sistema político corrupto, y creó ese estado territorial que ha traído la ruptura de España y su fin como nación tras más de 500 años de historia. No, no hay nada que agradecerle a Suárez, sino reprocharle. Algunos dicen que hizo todo lo que estaba en su mano debido a las difíciles circunstancias en las que le tocó dirigir el país. Yo creo firmemente que hizo lo que creyó más conveniente para instaurar un sistema en el cual tuviesen cabida todos los políticos independientemente de sus ideologías para convertir la política y el Régimen del 78 en una red clientelar. Podemos decir pues que Adolfo Suárez fue el padre de un sistema político corrupto, el cual se encuentra en su etapa final, pero que antes de morir se llevará a España por delante.

martes, 3 de julio de 2018

Porqué apoyo a Pablo Casado

Siempre he dicho que me considero una persona conservadora y de derechas. Hasta hace unos años voté al PP creyendo que este partido representaba mejor que nadie las ideas que yo creía que eran necesarias para España. Como ya he dicho otras veces, mi decepción fue considerable cuando me percaté que Mariano Rajoy y el Partido Popular habían traicionado las ideas que yo creía y habían renegado de un prometedor programa electoral con el que el hasta hace un mes partido del gobierno se presentó a las elecciones generales de noviembre de 2011. Desde entonces creo que he sido la persona que haya existido sobre la faz de la tierra más crítica con las políticas que el PP ha ido desarrollando durante estos casi siete años. Mi repulsa por la nefasta gestión del gobierno de Rajoy hizo que en las elecciones generales de diciembre de 2015 votase incluso a Podemos (Ingenuo de mí...) como voto de protesta contra los cuatro años de la primera legislatura de Mariano Rajoy. En las elecciones de junio de 2016, la situación vivida por los seis meses de gobierno en funciones de Rajoy y el escenario postelectoral de las elecciones de diciembre me llevaron por primera vez en mi vida a votar a aquel partido con el que he sido incluso más crítico que con el propio PP (Que ya es decir). Para ignorancia mía y deseoso de echar cuanto antes a una persona que yo creía y creo que traicionó vilmente a su partido y a su país, llegué a votar hace dos años a Pedro Sánchez, creyendo que tras el nefasto gobierno de Rajoy, ninguno podría superar la traición del PP a España durante sus años de gobierno. Me equivoqué, y mira que si me equivoqué... En sólo un mes, el PSOE ha demostrado ser una vez más el partido que antepone la división, la fragmentación y el caos al bienestar social. Creía que el gravísimo error que supuso para España la llegada de Zapatero no se iba a producir nuevamente, puesto que no creía que los socialistas fuesen tan idiotas y masoquistas como para repetir esa jugada de nuevo. Nuevamente, ingenuo de mí... ¿A quién se le ocurre pensar que el PSOE escarmienta de sus errores? El PSOE no conoce límites ni en idiotez ni en masoquismo, y en sólo un mes de gobierno de Pedro Sánchez la gestión del gobierno socialista es equiparable a la de los primeros malditos años de gestión del gobierno de Zapatero.

¿A cuento de qué viene todo esto que estoy contando ahora? Pues a la sencilla razón de que dentro de unos días se celebrará por primera vez en la historia del PP las primeras primarias (Si es que se les puede denominar así) donde se elegirá a los dos candidatos que se enfrentarán en el próximo congreso nacional del PP donde se elegirá al sucesor de Rajoy. Como ex votante del PP y como persona conservadora que soy siempre he dicho que el PP necesitaba una regeneración demoledora desde arriba hasta abajo. La sentencia del caso Gürtel y la precipitada salida del gobierno de Rajoy puede llevar al PP a que, quizás no consiga una regeneración auténtica, pero sí consiga una renovación fresca y un liderazgo fuerte y decidido capaz de atraer nuevamente a los electores del centro y de la derecha. Ese liderazgo creo sinceramente que sólo es posible si el próximo presidente del PP es Pablo Casado. ¿Por qué digo esto? Porque Casado reúne según mi criterio no todos pero sí algunos factores necesarios para devolver al PP al posicionamiento ideológico que nunca debió abandonar. Casado es un tipo joven. Tiene 37 años y cuenta con la "Bendición" de los sectores más nostálgicos que anhelan la vuelta del PP de los años 90. Es un tipo que aun formando parte de la dirección del partido, no está salpicado por la nefasta gestión de Rajoy al frente del gobierno y del PP. Defiende la recuperación de los principios perdidos por el partido y apuesta por dar más voz a una militancia del Partido Popular que se encuentra completamente alejada de las doctrinas que durante todos estos años de gobierno ha defendido la dirección del partido. ¿Su único fallo? La investigación en la que se encuentra inmerso por las supuestas irregularidades relacionadas con su carrera universitaria. Una investigación que a algunos les está viniendo de perlas para atacar al único candidato capaz de sacar al PP del fango en el que se encuentra metido. Nada sucede por casualidad, y el hecho de que la investigación a Casado vaya en aumento conforme éste aumenta sus probabilidades de ganar las primarias es una señal de que algunos temen que con Casado en la presidencia del PP, el partido pueda volver a levantar cabeza después de años de distanciamiento entre la sociedad y el partido (Sólo hay que observar que apenas 60.000 afiliados populares de 800.000 votarán en las primarias del próximo jueves), pudiendo éste presentarse nuevamente como un partido renovado frente a un PSOE inmerso y estancado en su odio contra todo aquello que representa la España conservadora y el periodo comprendido entre 1936 y 1975.

Ya dije aquí hace unas semanas cuando Rajoy anunció su dimisión como presidente del PP que la única opción válida para el partido era la de Pablo Casado. Ni Soraya Sáenz de Santamaría ni María Dolores de Cospedal representan no ya una regeneración en el partido (Algo que suena a coña viniendo de estas dos) sino una renovación fresca en el liderazgo del principal partido del centro-derecha en España. La corresponsable de la "Operación Diálogo" en Cataluña no puede ser aquella que represente una nueva era en el PP. La secretaria general que hablaba de los pagos "En diferido" no puede ser la que encabece un nuevo periodo dentro del Partido Popular. La era Rajoy ha terminado, y no sólo la era Rajoy, sino también la de sus dos "Hijas políticas" y la de toda una generación que empezó en 1990 con la llegada de Aznar a la presidencia del PP. El Partido Popular es un partido que lleva cerca de 30 años con la misma generación (La de los años 50) al frente de la formación, y aunque Soraya y Cospedal son algo más jóvenes, ambas representan ya una etapa terminada aunque ellas no lo quieran ver. Esta crítica también se puede extender a José Manuel García Margallo, un tipo al que he criticado tantas veces como tantas veces he dado la razón. Personalmente, Margallo es un tipo que me cae bien, puesto que ha sido de los pocos que ha tenido serias discrepancias con la política llevada a cabo por Mariano Rajoy y su séquito, pero aunque su programa resulta atractivo, el ex ministro de asuntos exteriores también representa un periodo que difícilmente se puede representar como renovador. En cambio, Casado (Aún teniendo el caso de su investigación encima de la mesa) sí representa esa renovación que tanta falta hace en el Partido Popular, y no sólo eso sino que cuenta con un ambicioso programa en donde la frescura tanto de caras como de ideas hacen que su candidatura resulte más atractiva a ojos de los electores y sea vista como una señal de cambio dentro del PP. Aun así eso no es todo. Como dice el refrán; "El movimiento se demuestra andando", y si llegase a alcanzar la presidencia, Casado no puede dejar en palabras huecas lo que ahora defiende.

Personalmente creo que de llegar a la presidencia del PP, Casado debería llevar a cabo el siguiente programa: Recuperación de los principios Democrata-Cristianos dentro del partido, abrirse a la militancia y a la ciudadanía, endurecer el discurso en cuestiones sociales (Aborto, LGTBI, Inmigración, Cadena Perpetua, recentralización de la sanidad y la educación, etc) a la vez que modificar el discurso en cuestiones económicas (Menos impuestos, reducción de la administración y la burocracia, garantizar los derechos laborales, apoyar a las PyMES y a los autónomos, proteccionismo económico, etc). En lo que respecta a lo político, el PP debe dar un gran paso al frente y anunciar un endurecimiento en su discurso sobre la postura catalana y vasca, impulsar una reforma completa de la Constitución en la que se incluya cuestiones como la abolición del estado autonómico y la posibilidad de celebrar un referéndum sobre la forma de estado (Así como una apuesta decisiva por la República en España, con el objetivo de paralizar esa otra república sectaria que la izquierda tiene pensado instaurar en no mucho tiempo), así como adoptar una postura antieuropea, acorde a la del Partido Conservador británico. Sé perfectamente que esto que estoy diciendo no se llevará a cabo ni aunque Manuel Fraga vuelve del más allá a exigirlo en el próximo congreso nacional de este mes, pero creo que en líneas generales estas son las ideas que perfectamente podría adoptar el Partido Popular si quiere volver a resurgir de sus cenizas cuan Ave Fénix y conectar nuevamente con la sociedad española. Una sociedad española que ve cómo ningún partido político es capaz de estar a la altura de las históricas y graves circunstancias que estamos viviendo. España necesita un partido de derechas, español, patriótico, conservador y democristiano (No digo liberal, puesto que aunque empatizo y acepto el liberalismo político, reniego en cambio del económico y social). La persona que defienda estos principios será la idónea para pilotar el cambio auténtico que España necesita. Por supuesto, Pablo Casado está no lejos, sino lejísimo de ser esa persona, pero tiene algo que nadie tenía hasta entonces en el PP; Frescura y entusiasmo. Por ello y ante las nefastas alternativas que se presentan en estas primarias, apoyo a Pablo Casado como candidato a la presidencia del PP. 

lunes, 2 de julio de 2018

El peor gobierno en el peor momento

Qué irónica es la vida. Si hace más de siete años consideraba al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como el peor de la historia de España y hace sólo algo más de dos meses escribí por aquí que ese "Honor" se lo había arrebatado ya el gobierno de Mariano Rajoy tras casi siete años en el gobierno, hoy puedo decir que de manera extraordinaria y en un tiempo record, el gobierno de Pedro Sánchez se puede considerar ya como el peor gobierno que ha tenido la historia de España desde hace no ya cuarenta años, sino incluso ochenta años. Jamás he visto en tan poco tiempo (Sólo un mes) cómo un gobierno que dice representar al estado español traiciona de manera tan ferviente y escandalosa a su propia nación. No hace falta llegar a los "100 días de gracia" para hacer un balance sobre la gestión del nuevo desgobierno. Con un mes nos ha bastado y sobrado para llegar a la conclusión de que Pedro Sánchez es un ser, no igual, sino más despreciable aun que sus predecesores en el cargo. Lo que llevamos visto en este mes de descontrol desde que Pedro Sánchez llegara a la Moncloa a través de la moción de censura que descabalgó a Rajoy de la presidencia del gobierno es un insulto continuo a los españoles y un empecinamiento constante en alcanzar un escenario de conflicto social entre los ciudadanos.

En sólo un mes, Pedro Sánchez ha anunciado el acercamiento de presos etarras, ha anunciado el acercamiento de los golpistas catalanes a las cárceles del noreste de España, ha anunciado la llegada de más refugiados, procedentes incluso de Alemania. Se ha anunciado incluso la posibilidad de liberar a terroristas asesinos de ETA y se ha anunciado la exhumación inmediata del cadáver de Franco. Con respecto a este último tema en concreto quiero hacer un extenso comentario, puesto que considero que ya está bien de tomar a la gente por subnormales. ¿A quién le preocupa en estos instantes la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos?, ¿Acaso España no tiene problemas suficientemente graves como para desenterrar a personas que llevan ya más de cuarenta años muertas?, ¿Acaso quieren algunos volver a reabrir viejas heridas de la Guerra Civil en el momento en el que España se encuentra en el peor y más grave escenario desde ese mismo acontecimiento que duró tres años?, ¿Por qué no dejan a los muertos descansar en paz?, ¿Acaso algunos siguen temiendo tanto a Franco que consideran que hay que sacarlo de la tumba para corroborar si está muerto verdaderamente y trasladarlo a otro lugar por si "Levantase la cabeza"?, ¿O es que acaso algunos quieren como ya dije hace unos días ver arder España ochenta años después?. En lo que a mí respecta, yo no quiero ni deseo que los restos mortales de Francisco Franco, ni de José Antonio Primo de Rivera, ni de ninguna otra persona sean exhumados del Valle de los Caídos. Hay que dejar a los muertos descansar en paz y hay que saber “Pasar página y perdonar”, ¿O acaso no es eso lo que tan fervientemente defiende la izquierda con el terrorismo etarra? Por cierto, un terrorismo en el que amplios sectores de la izquierda defendieron e incluso justificaron los atentados cometidos por los terroristas durante el franquismo, ya que consideraban a la ETA de los años 60 y 70 como unos “Tipos valientes que se rebelaban contra la dictadura”. Esa es la verdadera izquierda, la que defendió durante años atentados terroristas como medio para luchar contra un régimen político.

Hay que ser no ya un miserable sino un completo hijo de puta para sacar el cadáver de un hombre que lleva muerto más de cuarenta años para simultaneamente anunciar que se van a acercar e incluso liberar presos etarras con la excusa de "Pasar página y enterrar el hacha de guerra". Mientras el PSOE se dedica a devolverle los favores al PNV soltando y acercando presos sanguinarios y terroristas asesinos, se dedica a la par a reabrir las viejas heridas de la Guerra Civil que ya en 2007 inició Zapatero con la famosa ley de Memoria Histórica. Por cierto, un punto al que me quiero referir y que no quiero dejar pasar por alto; Se está hablando en las últimas semanas de la posibilidad de que el gobierno de Sánchez reforme la ya mencionada ley de Memoria Histórica (O Desmemoria Histórica, para ser más exactos) para endurecer ciertas medidas que Zapatero se dejó en el tintero hace ya 11 años. ¿A qué me estoy refiriendo? Pues ni más ni menos que a la posibilidad que ya he leído en algunos medios donde se habla abiertamente de que aquellas personas que exalten o consideren en público que durante el Franquismo no hubo opresión ni pobreza serán condenadas a penas de prisión de hasta dos años de cárcel, e incluso penas de multa y de inhabilitación para aquellas personas relacionadas con el sector educativo que defiendan estas posturas.

¿Qué separa esto de ese régimen que estos miserables quieren resucitar?, ¿Acaso no ampara la casi difunta Constitución española la libertad de expresión en su artículo 18?, ¿Quién me va a encarcelar a mí si yo (Que no he vivido el franquismo) hago algún comentario que para alguien resulte obsceno, inapropiado o incluso profranquista?, ¿Me van a meter a mí en la cárcel por dar una simple opinión sobre un hecho concreto de la historia mientras se libera a terroristas asesinos que se ríen y se enorgullecen de sus crímenes? Insisto, hay que ser un auténtico hijo de perra para llevar a cabo lo que este gobierno de psicópatas está llevando a cabo. Pero por si todo esto resulta insuficiente, tenemos la propuesta que desde Podemos se está planteando con respecto a la exhumación del Valle de los Caídos; Los podemitas piden ahora que también el cadáver de José Antonio Primo de Rivera sea exhumado y sacado del monumento a los caídos. Sí, han leído bien. Un caído en la Guerra Civil no debe estar enterrado según Pablo Iglesias y cía en el monumento que teóricamente es un homenaje a los caídos en la Guerra Civil española de ambos bandos.

Conviene recordar a estos defensores de la "Memoria Histórica" que Primo de Rivera fue una persona fusilada en Alicante en 1936 por el bando republicano (Sí, señores, también el bando republicano fusilaba y violaba mujeres y hacian ese tipo de cosas que según algunos sólo hacían los "Fachas"), y debo añadir que más quisieran algunos que hoy en día tienen un escaño en el Congreso de los diputados defender unos principios como los que en su día defendió Primo de Rivera con honradez y coherencia. Sí, ya sé que algunos dirán como mínimo que soy un sinvergüenza y un facha por defender a otro facha según ellos, pero cabe recordar que ese facha llamado José Antonio fue de los pocos políticos que defendió a capa y espada la defensa de la clase trabajadora, la defensa de los intereses sociales, y la defensa de los intereses de España como nación, unos principios que nadie defendió en esa "Idílica" II República, ni en la izquierda ni en la derecha. Por cierto, supongo que Indalecio Prieto (Líder del PSOE durante la II República) también fue un facha bastante considerable, puesto que éste mantuvo siempre una estrecha amistad con Primo de Rivera e incluso ambos sopesaron llevar a cabo una fusión entre el PSOE y Falange Española. Quizás este "pequeño detalle" se les olvide a esos defensores de la Memoria Historica. Una Memoria Histórica que de implantarse de manera imparcial debería llevar a efecto inmediato la ilegalización de ese partido que en 1934 dio un golpe junto con la UGT al no reconocer los resultados de las elecciones generales de ese año, ese partido fue el Partido Socialista Obrero Español, y aunque ya lo dije en mi última entrada, lo vuelvo a comentar para que nadie se olvide de la Memoria Histórica que tanto pregonan algunos y que se acaba convirtiendo en una memoria selectiva.

Volviendo a la exhumación de Franco cabe preguntarse; ¿Cómo será el traslado del que en su día fue jefe del estado español? No olvidemos que aunque a algunos les joda, ese tipo bajito y con bigote gobernó España durante cerca de cuatro décadas, y creo que llegado el momento de producirse el traslado (Ya se habla que de este mes de julio no pasa), el acto tendrá que estar a la altura del que en su día fue jefe del estado español. ¿O acaso se va a sacar a Franco de manera nocturna y sin que nadie se entere? Creo que no estamos en la Noche de los Muertos Vivientes (Aunque la situación cada vez se parece más), por consiguiente creo que de producirse el traslado, sería de lógica que éste se haga de forma pública y siempre desde el respeto. Si Alfonso XIII, que fue el gran y primer responsable de los sucesos que marcaron la historia de España del siglo XX fue trasladado desde Roma hasta Madrid en 1980 en un funeral de Estado, ¿Por qué Franco iba a ser menos?. Si se va a realizar la exhumación, ésta se deberá realizar de forma pública, ya que para eso Franco fue una personalidad pública, guste o no. Por consiguiente, ¿Tendrán la poca vergüenza (Que la tienen) Pedro Sánchez y cía de sacar los restos de Franco durante la noche sin que nadie se entere?, ¿O llevarán a cabo un acto público acorde a los traslados de los restos mortales correspondientes de un jefe de estado?, ¿Se atreverá Pedrito de ir hasta el final y asistir a ese acto junto con el rey y las demás personalidades del estado?, ¿Sacarán al difunto durante la noche en plan Drácula con estaca en el corazón incluida para saber si está muerto?, ¿O serán tan cachondos como para sacar al difunto el mismo día 18 de julio?. A estas surrealistas preguntas hemos llegado en esta España que se descompone a pedazos mientras este gobierno de cerdos acuerda con los enemigos de nuestro país el desmantelamiento y la estaca final (Esta vez sin ironías) a nuestra sociedad, a nuestra nación y a nuestra historia. Por cierto, cabe añadir también que según la propia familia Franco, éste no quería ser enterrado en el Valle de los Caídos, sino en el cementerio del Pardo, y que fue una decisión tomada a última hora por Juan Carlos I y el entonces presidente del gobierno, Carlos Arias Navarro la de enterrarlo finalmente en el monumento en el que se encuentra situado desde hace 43 años, por consiguiente se puede llegar a la conclusión de que la izquierda, en su afán por desprestigiar y humillar al dictador y reabrir las viejas heridas de la Guerra Civil, estarán cumpliendo sin ellos saberlo la última voluntad del que durante cuarenta años fue jefe del estado español.

Para terminar debo añadir lo que hace tan sólo poco más de dos meses dije sobre el entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que fue una frase que el propio Aznar realizó contra Zapatero durante su nefasto mandato. Hoy puedo decir nuevamente y por desgracia "Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo". Pedro Sánchez ha conseguido en tiempo record situarse como el peor jefe del gobierno que ha tenido España desde la Guerra Civil. Pero no se asusten, porque todavía quedan dos años por delante. Parafraseando a Alfonso Guerra, de aquí a dos años "A España no la va a reconocer ni la madre que la parió". Ese y no otro es el deseo ferviente de Pedro Sánchez, un tipo que personalmente ya había dicho que aunque no comulgaba con sus ideas, siempre dije que me simpatizaba (De hecho incluso le voté en las elecciones de junio de 2016 alegando que había sido el más "Decidido" en su apuesta por formar gobierno tras las elecciones generales de diciembre de 2015) y al que consideré que se le había hecho una gran putada en el famoso Comité Federal del 1 de octubre de 2016. Hoy considero que ese voto ha sido el peor que he podido depositar desde que tengo uso de razón, y creo sinceramente que un traidor y un ser tan despreciable como Sánchez debió terminar de manera rastrera su carrera política en ese vergonzoso y deplorable Comité Federal que no fue otra cosa que el espejo en el que se mira el propio Sánchez y todos los seres miserables que componen su partido, el cual espero y deseo que se vaya junto con su líder a la extinción lo más pronto posible.  

miércoles, 20 de junio de 2018

PSOE; Un mal que dura más de 100 años

Hay un conocido refrán que dice "No hay mal que 100 años dure". Supongo que el autor de esta frase no pensó en esa organización política española que desde hace 139 años lleva ocasionando el mayor daño posible a la sociedad que dicen representar. Me refiero a ese engendro monstruoso creado en forma de partido político llamado "Partido Socialista Obrero Español". Ese partido que fundó en mayo de 1879 Pablo Iglesias. Sí, ese mismo que en 1910 amenazó de muerte al entonces presidente del gobierno, Antonio Maura, el cual sufriría un atentado que casi le cuesta la vida pocos días después. Ese partido que fue cómplice en los sucesos que tuvieron lugar en Barcelona durante la "Semana Trágica" en 1910. Ese partido que en la actualidad critica abiertamente la dictadura de Miguel Primo de Rivera pero que olvida que fue el propio PSOE quien apoyó y participó en el gobierno que durante casi siete años presidiría el padre del fundador de Falange Española. Ese partido que tras la caída de Primo de Rivera consideró que la despótica monarquía de Alfonso XIII ya no le resultaba útil, por lo que firmó junto con el resto de fuerzas republicanas el Pacto de San Sebastián en 1930. Ese partido que durante la II República permitió e incluso impulsó la quema de Iglesias, la violación de monjas y el destrozo de imágenes religiosas. Ese partido que en 1934 impulsó un golpe de estado tras la victoria de la CEDA en las elecciones generales de ese mismo año, provocando más de 2.000 muertos. Ese partido que estuvo detrás del asesinato de José Calvo Sotelo, gota que colma el vaso y provoca el golpe de estado militar y la Guerra Civil. Ese partido que recién estallada la guerra saqueó y robó más de 500 toneladas de oro del Banco de España para huir con el botín a Moscú. Ese partido que actualmente es muy valiente contra todo aquello que representa el franquismo pero que en su momento no movió ni un sólo dedo para oponerse al régimen surgido tras la Guerra Civil y que ahora tan fervientemente desean suprimir de la historia de España.

Ese es el Partido Socialista Obrero Español. Un partido que no dudó en mover toda clase de hilos con tal de sacar del gobierno entre 1980 y 1981 al veleta de Adolfo Suárez y a la agónica UCD, incluso colaborando activamente en el golpe de estado del 23-F, donde el PSOE de Felipe González tenía un papel clave en el gobierno si el golpe hubiese triunfado. Un partido que tras su llegada al gobierno en 1982 no dudó en llevar a cabo medidas neoliberales así como reformas laborales que impulsaban el empleo precario mientras empeoraban las condiciones de vida de los trabajadores. Un partido que no dudó en apoyar el SÍ activo a la OTAN tras negarse rotundamente en 1982 a su entrada en dicho organismo. Un partido que los jueces probaron en los años 90 que se había financiado ilegalmente. Un partido que institucionalizó la corrupción sistemática en todos los organismos del estado. Un partido que nombró a un director general de la Guardia Civil que acabaría huyendo con más de 500 millones de pesetas robados. Un partido que designó a un gobernador del Banco de España que posteriormente se demostraría que defraudaba a Hacienda. Un partido que llevó a cabo el terrorismo de estado con la creación del GAL, en el que Felipe González era el famoso "Señor X" y por el que el ministro del interior acabó en la cárcel. Un partido que tras saquear los fondos reservados del Estado dejó el gobierno de España en 1996 con el sistema de pensiones al borde de la quiebra.

Todo esto es historia del PSOE. El mismo partido que una vez en la oposición eligió a un incompetente llamado José Luis Rodríguez Zapatero como líder y aprovechó una tragedia medioambiental de tal envergadura como fue el caso del "Prestige" para sacar ventaja electoral de dicho accidente. El mismo partido que sacó a España a la calle para manifestarse contra la guerra de Irak tras mandar ellos soldados de reserva que ejercían el Servicio Militar Obligatorio para llevarlos a Bagdad en la guerra del Golfo en 1990. El mismo partido que no dudo en sacar tajada electoral del mayor atentado terrorista sufrido en España y en Europa hasta la fecha para llegar al gobierno (11-M). El mismo partido que una vez llegado al gobierno tras el mayor vuelco electoral de la historia de España enchufó a aquellos que corroboraron la versión extendida dentro del PSOE sobre la autoría islámica del 11-M. El mismo partido que tras retirar de manera humillante las tropas de Irak, mantuvo e incrementó las tropas en Afganistan y Líbano. El mismo partido que negoció con la banda terrorista ETA, llegando a alcanzar acuerdos que hoy en día todavía desconocemos. El mismo partido que llevó a cabo la reforma inconstitucional del estatuto de Cataluña, el cual ha sido el origen que ha llevado a esta región a un proceso secesionista y a una declaración de independencia fallida en octubre del año pasado. El mismo partido que tras formar parte activa en su empeño por llevar a España hacia la Guerra Civil, aprobó en 2007 una ley de memoria histórica que sólo ha servido para remover las viejas heridas y los rencores del pasado. El mismo partido que negó la mayor crisis económica mundial desde la Gran Depresión de 1929. El mismo partido que en su negativa a tomar medidas para paliar esa crisis económica permitió que más de cinco millones de personas se fuesen al paro en sólo tres años. El mismo partido que al empezar a tomar medidas decidió emprenderlas contra los más débiles con tal de salvar sus chiringuitos y sus reinos de Taífas (CCAA). El mismo partido que en 2011 dejó España al borde de la quiebra del sistema financiero, el cual finalmente sería rescatado por la Troika en junio de 2012.

Pero todavía no ha acabado la historia. Ahora el PSOE vuelve al poder tras casi siete años en la oposición, y el nuevo presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ya ha demostrado que puede dejar al mismísimo Zapatero como un estadista. En sólo tres semanas de gobierno socialista, el nuevo presidente ya ha anunciado la decisión de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos, así como de convertir España en el campo de refugiados de occidente. Toda una declaración de intenciones que nos demuestra por dónde van a ir los tiros en esta nueva etapa en la historia de España. Tras formar parte activa en los acontecimientos que desembocaron en la Guerra Civil, saquear España en los años 90 y destruirla económicamente hace siete años, el PSOE vuelve por tercera vez en cuarenta años al gobierno de España para destruir definitivamente a esa nación que desprecia y que por acabar con ella es capaz de pactar hasta con sus enemigos, como así se ha podido demostrar en la reciente moción de censura que les ha devuelto al poder. Hay un refrán que dice "A la tercera va la vencida", y es bastante probable que en esta ocasión, el PSOE consiga finalmente su ansiado sueño de terminar con una nación cuyos dirigentes siquiera mencionan por su nombre. El objetivo del Partido Socialista Obrero Español ha sido siempre el de traicionar y destruir España a la mínima ocasión que se presente. La historia así lo corrobora. Quizás tras acabar ahora sí de forma definitiva con España, el PSOE acabe extinguiéndose de una maldita vez. Con ello, puede que tras la desaparición de nuestro país desaparezca para siempre el partido que más daño ha causado a nuestra nación en toda su historia. Quizás el final de España vaya unido al final de ese partido que tanto ha hecho durante 139 años por destruir a este pueblo. Un partido que ni es partido, ni es socialista, ni es obrero, ni muchísimo menos es español.

martes, 19 de junio de 2018

Elecciones generales ya

Cuando creas que las cosas no se pueden poner peor, no te desanimes, se pueden poner mucho peor, y de hecho así ocurrirá. Esto es precisamente lo que lleva ocurriendo en España desde que el pasado 2 de junio, Pedro Sánchez tomase posesión como presidente del gobierno de España. Tres semanas en las que ha ocurrido lo nunca visto en nuestro país. Casi 20 días después de tomar posesión de su cargo, el nuevo presidente sólo lleva tomando decisiones que afectan a aquellos que no son españoles, es decir, a los inmigrantes. Sí señores, por increíble que parezca, en estas semanas el nuevo gobierno de España no ha tomado ni una sola medida que beneficie a los españoles. Las primeras medidas del nuevo gobierno del PSOE se resumen en; 1) La aceptación por parte del estado español del barco "Aquarius", el cual trae consigo a 629 inmigrantes procedentes de diferentes países africanos. 2) La recuperación de la sanidad universal y gratuita a los inmigrantes irregulares. 3) La decisión del gobierno español de suprimir las concertinas en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Todo esto en poco más de dos semanas. Pero esperen, el gobierno español ha anunciado para sorpresa de todos (Y de todas, no vayan a llamarme la atención por no hablar el nuevo neolenguaje igualitario y progresista) una medida que afecta a los españoles, bueno, a la memoria histórica de los españoles... El gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado ya su decisión de desenterrar y sacar este año los restos de Franco del Valle de los Caídos y convertir este mausoleo en "Un lugar de recuerdo para las víctimas del fascismo" según ha dicho esta misma noche el presidente Sánchez en su primera entrevista en televisión como presidente.

Para empezar cabe recordarle a este individuo que hace ochenta años se produjo en España una Guerra Civil. Una guerra en la que media España se enfrentó contra la otra media, siendo el Valle de los Caídos un monumento de homenaje a todas las víctimas de la Guerra Civil española, no sólo a la de una parte. Comprendo que para nuestro joven presi le sea aburrido leer un libro de historia, o simplemente mirar la Wikipedia, que aunque no sea una enciclopedia 100% fiable, sí que es bastante aceptable para salir del paso. Por lo que le aconsejó que escuche esa canción que en 1977 supuso el himno de la Transición y un año más tarde el himno del Régimen del 78, la cual se llamaba "Libertad Sin Ira". Quizás con esta canción, Sánchez consiga comprender un poco mejor la historia reciente de España, la cual ignora por completo. Un Sánchez que hoy se ha visto en su salsa, disfrutando de su reciente llegada al poder contra todo pronóstico y vacilando a todo el personal cuando respondió que no tenía intención alguna de adelantar las elecciones generales y que su decisión pasa por aguantar hasta el final de la legislatura, faltando con ello a su palabra antes de ganar la moción de censura de convocar elecciones a los pocos meses de su llegada al gobierno.

Ole, ole y ole. Di que sí, campeón. ¿Qué mejor que aguantar en la Moncloa durante dos años sin haber pasado por las urnas ante el temor de que tu partido vuelva a llevarse el batacazo del siglo en los próximos comicios?, ¿Qué mejor que llegar al gobierno aprovechando una de las mayores crisis políticas en los últimos años para repartir dinero público a diestro y siniestro con el objetivo de volver que el PSOE recupere los millones de votos perdidos durante esta década?, ¿Qué mejor que ofrecer el oro y el moro (Lo del moro nunca mejor dicho) para subir como la espuma en unas encuestas que te son adversas?, ¿Qué mejor que traer a España toda la maldita agenda global progresista ahora que nuestro país se encuentra en el peor momento de su historia?, ¿Qué mejor para esta desdichada España que traer más memoria histórica y más división a sus ciudadanos en un momento en el que una CCAA ha llevado a cabo hace unos meses un intento de secesión mientras otra prepara ya la misma hoja de ruta?, ¿Acaso quieres ver España arder, Pedro?. Supongo que como buen alumno, has aprendido la lección de tu mentor Zapatero, el cual ya dijo hace diez años aquella famosa frase por la que se caracterizaría el misero personaje; "Nos conviene que haya tensión".

Y para atraer esa tensión no se te ocurre otra cosa que anunciar en la entrevista concedida esta noche a TVE tu disposición de acercar a los presos independentistas a Cataluña, así como tu creencia de que tras el anuncio de disolución de ETA se debe llevar a cabo un cambio completo en la política penitenciaria hacia la banda terrorista (Acercamientos de presos etarras a las cárceles vascas). Insisto, querido Pedro, ¿Quieres ver España arder?. Ya sé que a ti España te importa una mierda, y que tu único objetivo es el de mantenerte en el poder el máximo tiempo posible, pero ¿Qué país vas a gobernar si consigues mantenerte en el poder más allá de 2020?, ¿Acaso habrá una España que gobernar en 2020, o en dos años vas a convertir lo poco que queda de nuestro país en el desierto del Sahara? Si Zapatero consiguió en siete años y medio cargarse España, tú puedes superar ese record y rematarla en menos tiempo del que ha durado Maxim Huerta como ministro de cultura. De momento ya sabemos que la nueva primera dama tiene previsto gastarse 500.000 euros en la reforma del palacio de la Moncloa, por lo que podemos confirmar que el despilfarro ha regresado con fuerza, incluso en la nueva familia presidencial.

Si hace dos meses escribí una entrada exigiendo una moción de censura urgente contra Rajoy tras las continuas humillaciones procedentes de Europa contra España acerca del asunto catalán, hoy exijo la celebración de elecciones generales inmediatas. Los españoles no tenemos porqué aguantar a un tipo que ha aprovechado la corrupción del adversario político para ocupar el poder con el simple objetivo de traer despilfarro, división, hembrismo, inmigración, etc. Yo no quiero que España se convierta en el campo mundial de refugiados, yo no quiero que el hembrismo ocupe la agenda política en España. Yo no quiero que España se humille ante el separatismo catalán y vasco a cambio de una prorroga de poder partidista. Y por último no quiero que España vuelva la mirada hacia atrás en la memoria histórica. Un asunto que parecía haber pasado a un segundo plano en los últimos años y que ahora vuelve con fuerza de la mano del nuevo presidente. No señores, yo no quiero más división amparada en una ley sectaria y vengativa, ni quiero que Franco sea exhumado del Valle de los Caídos. Dejemos las cosas como están, que bastante mierda tenemos ya encima como para remover heridas del pasado que deberían estar ya situadas en el olvido. España necesita ya acudir a las urnas y decir qué partido gestiona este desastre nacional, un desastre sólo equiparable al de 1898 y que nos hunde cada vez más en el abismo gracias a un bipartidismo y a un sistema político que sin duda alguna ha resultado ser un completo desastre y un fracaso estrepitoso. La diferencia con el sistema caciquil que imperaba en España en 1898 era que por aquel entonces, el PP aun no formaba parte del sistema de partidos. El PSOE por el contrario sí formaba ya parte de aquel sistema (Aunque los partidos de gobierno eran por entonces el conservador de Cánovas y el liberal de Sagasta), por lo que cierta experiencia tiene ya a la hora de contribuir al hundimiento de España. Lo volvieron a ser, esta vez como protagonista indiscutible durante la II República y la Guerra Civil, y lo volverá a ser ahora en este segundo y definitivo desastre que supondrá para desgracia de todos los españoles de bien el final de nuestra nación.

miércoles, 6 de junio de 2018

Mariano Rajoy; Fin de la cita

Después de quince años desde su designación a dedo por José María Aznar como su sucesor, y después de haber sido el primer presidente del gobierno en salir del ejecutivo gracias a una moción de censura tras casi siete años de gobierno, Mariano Rajoy ha anunciado hoy entre lágrimas su dimisión como presidente del PP y la convocatoria de un congreso extraordinario para el mes de julio, donde se elegirá a su sucesor. Por increíble que parezca, Rajoy, el cual hace sólo dos semanas creía tener asegurada su estancia en el poder hasta 2020, pone punto y final a su carrera política después de casi cuarenta años. A partir de ahora se abre la cuestión de la sucesión en el PP. Las apuestas oscilan entre Alberto Nuñez Feijóo, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. En resumen, continuidad y más marianismo pero sin Mariano.

Cuando uno escucha estos tres nombres como posible sucesores de Rajoy, lo primero que se me viene a la mente es; ¿No hay un candidato serio?, ¿No hay un candidato creíble que dé un auténtico volantazo al PP y refunde dicha formación?, ¿Acaso cree alguien que Soraya, Cospedal o Feijóo representan en modo alguno la regeneración que tan urgentemente necesita el PP? Seamos serios, el PP necesita un nuevo líder que no sólo esté límpio de toda corrupción, sino que debe ser una persona joven que integre y que no tenga relación alguna ni con los gobiernos de José María Aznar ni de Mariano Rajoy. ¿Qué regeneración puede ofrecer un tipo como Feijóo?, un tipo que tiene casi sesenta años y que algunos bautizan como la regeneración del PP de un Mariano Rajoy de 63 años. ¿Acaso una persona con casi sesenta años es lo que necesita la formación de centro-derecha para dar un aire de cambio?. Por no hablar de su oscuro pasado relacionado con las amistades del narcotráfico gallego. ¿Qué clase de regeneración y de ética contra la corrupción sería esa?.

Si hablamos de Soraya Sáenz de Santamaría estamos hablando de Mariano Rajoy pero en mujer. Una tipa que ha sido durante estos siete años vicetodo en el gobierno de Rajoy. Ha sido quien verdaderamente ha ejercido el poder y quien verdaderamente ha movido los hilos que Rajoy desistía de mover. Su control del CNI durante todos estos años así como de los medios de comunicación la han llevado a ser considerada para muchos la mujer que más poder ha tenido en España desde Isabel II. ¿Entra su edad dentro de lo acorde para dar una imagen de renovación? Sí. ¿Está pringada en algún caso de corrupción? No. ¿Entonces? Pues que no puede ser candidata a liderar la oposición y en un futuro el gobierno de España quien ya ha ejercido de presidenta de facto ante la desistencia de su líder. No puede dar imagen de renovación alguna una persona que está más quemada que Juana de Arco tras su paso por la hoguera. No olvidemos que Rajoy le encomendó a Santamaría ser quien gestionase la crisis catalana con la "Operación diálogo", la cual sólo sirvió para que desde el estado se financiase el golpe de estado independentista mientras se hacían inútiles apelaciones al diálogo. Soraya es pues responsable directa de la crisis que explosionó en septiembre y octubre pasado y por la que no ha asumido ninguna responsabilidad política hasta ahora. ¿En serio es esta mujer la candidata ideal para devolver al PP al gobierno? Este caso sólo es comparable cuando en 2011 se hablaba de Rubalcaba como candidato a la secretaría general del PSOE tras obtener los hasta entonces peores resultados electorales y ser corresponsable del nefasto gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ya sabemos cómo acabó la trayectoria de Rubalcaba al frente del PSOE. Nunca el segundo del gobierno es una buena opción para regenerar el partido (Sea cual sea) y llevarlo nuevamente al gobierno del que esa persona formaba parte.

Ya si hablamos de María Dolores de Cospedal es para apagar el portátil y no terminar de escribir la entrada. Un personaje que está salpicado por el escándalo del caso Bárcenas y cuyo marido tiene un pasado nada límpio ni ejemplar. Una mujer que ha sido desde hace una década secretaria general del PP y verdadera líder de facto del partido ante la también abdicación de funciones de Rajoy como líder del partido conservador. Una señora que ha pasado ya del umbral de los cincuenta años y que algunos ven en ella una opción de regeneración. Una política que, al igual que Soraya, está quemada no tanto por su labor de ministra de defensa como por su labor de secretaria general del PP. No, señores, Cospedal no representa en absoluto la regeneración y la refundación que el PP necesita.

Como persona que ha simpatizado con el partido, que creía en sus principios y que les votó para su llegada al gobierno considero que ya ha pasado la etapa de los cincuentones y los sesentones. El PP debe dar un paso hacia adelante y jubilar de una vez por todas a esa generación de los años 50 y 60 y que desde hace casi treinta años mantienen el poder del partido. Aunque no comulgo con el PSOE debo añadir que en eso han sido muchísimo más inteligentes que sus adversarios políticos. Felipe González representaba claramente la generación de la postguerra. Era de la generación de los primeros años 40 y simbolizaba una etapa de la historia de España. Una vez terminada la etapa del felipismo llegó Zapatero, un tipo desconocido pero que pertenecía a la década de primeros de los 60 y finales de los 50. Representaba pues la generación de los "Nietos de la guerra civil". A pesar de su nefasta presidencia hay que reconocer que su paso por el PSOE supuso dar el relevo generacional de la etapa de los 40 a la de los 60. Para terminar ahora al nuevo presidente del gobierno, Pedro Sánchez, el cual nació en 1972. Sánchez pertenece por lo tanto a una nueva década, la cual no tiene nada que ver ni con la de Zapatero, ni muchísimo menos con la de González. A pesar de sus nefastos resultados electoral hay que reconocer que la llegada de Sánchez supuso también un relevo generacional en el partido, y más después de tres años con el ya sexagenario Rubalcaba al frente del PSOE. Independientemente de las opiniones que me puedan merecer el PSOE, aquí debo reconocer que sí ha habido un claro cambio de generación, todo lo contrario al PP, el cual lleva siendo liderado por la misma generación desde hace ya 30 años. El PP de Rajoy (Compuesto por sexagenarios de los años 50) lograron derrotar a la década de los años 40 del felipismo, y creían que igualmente podrían derrotar a las nuevas generaciones de los años 70 e incluso de principios de los 80.

En lo que a mí respecta creo que la mejor opción que representa la llegada de un nuevo tiempo en el PP es Pablo Casado. Sí, ya sé que con lo del master está en cuarentena, pero es el único capaz de cambiar la imagen anticuada del PP y modernizar su cartel electoral. Personas como Pablo Casado, Andrea Levy o Borja Semper son las idóneas para liderar este nuevo e histórico periodo que el PP tiene por delante. La formación conservadora tiene una oportunidad de oro para enterrar definitivamente el aznarismo y el marianismo y recoger el relevo generacional que desde hace años exige el Partido Popular. ¿Qué creo yo que va a ocurrir? Básicamente lo siguiente; Creo que o bien Feijoo o bien Soraya será quienes sucedan a Rajoy al frente del partido, lo cual les llevará hasta las elecciones generales que bien podrían celebrarse en 2019 o en 2020. Sea cuando sean, si uno de estos son los candidatos a la presidencia en dichos comicios se llevarán el batacazo del siglo ante la falta de apoyos por parte de la sociedad española, que no verá verdadera renovación en el partido. Tras esto supongo que se celebrará un congreso extraordinario el cual dará definitivamente el liderazgo a la nueva generación. Sólo a partir de entonces será posible (Si es que todavía quedan esperanzas) de que los populares vuelvan a la Moncloa.

Debo añadir que cuando hoy he visto a Rajoy se me ha venido por completo la imagen de Felipe González en el congreso del PSOE en 1997, donde anunció para sorpresa de todos su dimisión como secretario general del PSOE. Esta dimisión la llevó a cabo Felipe González sólo un año después de perder el gobierno de España. Debo reconocer que desde estas dos últimas semanas estoy viendo muchísimos paralelismos entre lo sucedido en los años 90 y ahora (Caída del gobierno por la corrupción, cambio de gobierno en el sistema bipartidista, dimisión del líder de la formación política que había ostentado hasta poco antes el gobierno...). Creo que el futuro del PP se puede ver perfectamente en los sucesos que se desarrollaron posteriormente tras la salida de González de la secretaría general; Pelea a cara de perro entre Joaquín Almunia y Josep Borrell (Ahora nuevo ministro de exteriores de Sánchez) y división interna dentro del partido que acabó con el batacazo de Almunia en el año 2000 frente a Aznar. Lo ocurrido después ya lo sabemos, el PSOE entra en crisis y se produce la convocatoria del congreso del 2000 que daría paso a la llegada contra todo pronóstico de Zapatero y con ello el cambio generacional y el fin del felipismo. Ese y no otro será el futuro del PP en estos años. Podrían perfectamente ahorrarse esta dura travesía del desierto si desde ya se eligiese a una persona joven y libre de toda sospecha de corrupción, pero eso es pedir peral al olmo, y más en un partido que hasta hace dos semanas su líder se veía, cuanto menos, dirigiendo el partido hasta el año 2024. Supongo que habrá que hacer las cosas despacio para poder llegar al relevo generacional que muchos españoles (Yo incluido) pedimos para el PP. Otro claro ejemplo lo tenemos en el escenario del postzapaterismo, en el cual se produjo un enfrentamiento interno entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón en el que ganó el primero, y sólo después de tres años y consecutivas y vergonzosas derrotas electorales se produce la llegada del relevo generacional con la candidatura de Pedro Sánchez y Eduardo Madina y la victoria del primero. Se puede decir con esto que las historias siempre se repiten, y en este caso el PP no va a ser una excepción.

Antes de terminar quiero decir un par de cosas sobre el que hasta el mes que viene es el líder del PP y hasta hace unos días ha sido presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy. Me resulta curioso cómo en su discurso de despedida (Plasma incluido) ha afirmado que su decisión es ante todo lo mejor para él, luego para el partido, y en último lugar aunque con dudas, para España. El orden de importancia que ha elaborado en su discurso determina que para Rajoy lo que siempre ha pesado en sus decisiones es su propio bienestar. Si hubiese determinado que lo mejor para él (Que no para España ni el PP) hubiese sido continuar, lo hubiese hecho. Su dimisión llega demasiado tarde. Mariano Rajoy debería de haber dimitido en 2013, cuando "El Mundo" y Pedro J. Ramírez publicaron los SMS a Bárcenas (Publicación que le costó el puesto de director a Pedro J.). Todo lo que ha venido después sólo ha servido para prolongar su propia agonía. Su decisión egoísta de no retirarse en 2015 y en 2016 le ha llevado a ser el primer presidente en ser destituido mediante moción de censura sólo dos años después para bochorno, humillación y vergüenza del propio Rajoy. Quizás el gobierno de Pedro Sánchez sea el peor que conozca la historia de España, pero debemos añadir que el único beneficio que ha traído su llegada ha sido la destitución y el fin político del propio Mariano Rajoy. Quizás la única buena decisión de la marcha del ya ex presidente del gobierno sea el no cometer el mismo error que Aznar cometió al designarlo a él como su sucesor vía dedazo. Un Aznar que hoy ya ha anunciado que "Desde su posición actual" está dispuesto a renovar el centro-derecha español. Recuerdo que hace cinco años, en una de mis primeras entradas escribí pidiendo la vuelta de Aznar. Hoy no sólo no la pido sino que le pido a Aznar que se calle, ya que él no está legitimado moralmente para ninguna renovación después de que la demoledora sentencia de Gürtel condene por lucrarse al PP que él lideraba en esa época. Con la idea de Rajoy de no repetir el final de su predecesor, puede que tome una de las mejores decisiones de su carrera política, no caer en la arrogancia de elegir vía Carlos V a su sucesor y retirarse plácidamente de una vez por todas tras traicionar todo y a todos durante todos estos años. Con esta decisión se termina la carrera política de un presidente nefasto y de una persona que a mí como ex votante suyo y simpatizante suyo me decepcionó profundamente. Será recordado por tener una oportunidad histórica para cambiar España, la cual él mismo desaprovechó y desprecio. Dicho esto y ante la nueva vida que le espera solo puedo añadir "Mariano, sé fuerte". Fin de la cita.

domingo, 3 de junio de 2018

Presidente Sánchez

Hace tan sólo unas horas se ha consumado el cambio de gobierno más brusco y fugaz de la historia de la España constitucional desde 1978. Lo que hasta hace sólo unos días parecía misión imposible se ha hecho realidad; Pedro Sánchez ha ganado la moción de censura presentada contra Mariano Rajoy y se ha convertido automáticamente y contra todo pronóstico en el séptimo presidente del gobierno de España. Sí, han leído bien. Por increíble que nos pueda parecer, el gobierno de Rajoy ha llegado a su fin. Aquél que muchos dieron por muerto políticamente el 1 de octubre de 2016, ha alcanzado de manera inesperada la presidencia del gobierno tras vivir España una de las semanas más intensas en el panorama político desde hace décadas.

En la mañana de hoy, Pedro Sánchez ha prometido su cargo como nuevo presidente del gobierno en el palacio de la Zarzuela ante el rey Felipe VI y ante el presidente saliente, Mariano Rajoy. Con esta toma de posesión (La cual se ha hecho sin la presencia de un crucifijo ni de una Biblia, algo que personalmente considero un completo error) se ha puesto fin al gobierno del PP que durante casi siete años ha dirigido Rajoy, y ha puesto en marcha una nueva etapa política en España. Una etapa política que casi con toda seguridad será peor que la que hemos dejado atrás, ya que el nuevo presidente ha llegado a la Moncloa gracias al apoyo de los podemitas, los independentistas catalanes, los nacionalistas vascos y los proetarras. Pero vayamos por partes, primero quiero analizar todo lo ocurrido hasta el día de hoy y las extrañas circunstancias en las que se ha producido todo este escenario, el cual todavía no doy crédito de que se haya producido. 

Tras el anuncio por parte de Sánchez para la moción de censura contra Rajoy, muchísimas personas y yo incluido (Como ya dije en el pasado artículo) creíamos que la moción de censura contra el PP no iba a salir adelante por falta de apoyos. Debo reconocer que me equivoqué totalmente. Pedro Sánchez ha jugado muy bien sus cartas en el grave escenario que se abrió el pasado jueves 24 de mayo con la sentencia sobre el caso Gürtel y ha sabido llegar a la Moncloa pasando por encima del futuro presidenciable, Albert Rivera, el cual creo que ha perdido con este escenario su último cartucho para alcanzar la Moncloa, pero eso lo mencionaré más adelante. Ahora quiero centrarme en la que ha sido la primera e histórica moción de censura que ha salido adelante y que ha provocado el cambio de gobierno en nuestro país.

Con el paso de los días desde el anuncio de la moción de censura, la opinión mayoritaria de que Sánchez tenía perdida la moción fue variando progresivamente. Para rematar la situación, la presidenta del congreso de los diputados, Ana Pastor, convocó por orden de Rajoy el debate de la moción de censura con la máxima celeridad. Creo (Y digo creo porque tengo mis dudas) que con esta decisión, desde el PP se pensaba que las opciones de que la moción triunfasen se esfumarían debido al breve plazo de tiempo que desde el parlamento se había dado al candidato para que pactase con otras fuerzas políticas. Quizás Rajoy pensaba que entre este escaso margen de tiempo y la aprobación reciente de los PGE con la ayuda del PNV, Sánchez no conseguiría convencer a los vascos para que apoyasen un cambio de gobierno. La duda de que los presupuestos no consiguiesen aplicarse debido al cambio de gobierno fue el gran temor desde primera hora por parte de los vascos para recelar en primera hora de un voto afirmativo a Sánchez. Sin embargo, las garantías del secretario general del PSOE a los vascos de que apoyaría los mismos presupuestos que su partido habían rechazado en menos de una semana, fue decisivo para que el partido nacionalista decidiese dar su apoyo al candidato socialista ante el temor de que apoyando a Rajoy, éste cayese de igual modo convocando unas elecciones generales anticipadas que cada vez reclamaban más voces.

Finalmente llega la moción de censura y en pleno debate se confirma que los vascos apoyarán el cambio de gobierno tras las garantías (O bajada de pantalones, según prefieran) de Sánchez. Ante esta decisión, el todavía presidente del gobierno decide irse a un restaurante madrileño con su equipo más cercano y ahoga sus penas en vasos de whiskis hasta esa misma noche. Con el apoyo del PNV, las alarmas suenan en Moncloa y en Génova 13, el gobierno está a punto de caer mientras Rajoy se va de copas. Desde los medios conservadores y ante la inminente llegada de Sánchez con el apoyo de los independentistas catalanes y los proetarras, se pide incesantemente la dimisión de Rajoy con el objetivo de paralizar la moción de censura (Algo que personalmente no sé si constitucionalmente hubiese sido legal). Desde el sector de la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría se habla de la inminente dimisión de Rajoy y la llegada de Santamaría a la presidencia con el objetivo de llegar a un acuerdo con la oposición para la convocatoria de unas elecciones inmediatas (Otra cuestión que constitucionalmente es ilegal, ya que un gobierno en funciones no hubiese tenido facultad ninguna para convocar elecciones). Ante este escenario, Rajoy manda a Cospedal para que anuncie su intención de no dimitir y acallar de una vez por todas los incesantes rumores que desde todos los medios de comunicación se estaban produciendo. 

Mientras esto sucedía, Sánchez debatía en el congreso con los diputados catalanes su disposición al diálogo y a buscar un entendimiento entre el bloque independentista y el constitucionalista, lo cual alimenta los rumores de que el inminente presidente tiene un pacto no revelado con los independentistas catalanes que sólo el tiempo se encargará de descifrar. Finalmente, al día siguiente se vota la moción de censura, no sin antes aparecer Rajoy por última vez en calidad de presidente del gobierno para dar un breve discurso donde se despide de la cámara y del pueblo español, reconoce la derrota y felicita a Sánchez. Tras esto, se produce la votación, con un resultado de 180 votos a favor, 169 en contra y 1 abstención; Pedro Sánchez se convierte en el séptimo jefe del gobierno español desde 1978. Hoy, el nuevo presidente ha prometido su cargo y en unos días designará a sus ministros, los cuales ya ha dicho el propio Sánchez que serán socialistas y no de ningún otro partido.

Sin lugar a dudas España ha vivido el cambio de gobierno más inesperado de su historia reciente. Un cambio que recuerda en gran medida al sufrido en España hace 14 años, en 2004, aunque en otras circunstancias muy diferentes, por supuesto. Tanto los gobiernos de José María Aznar como los de Mariano Rajoy han sido fulminados de manera fugaz. En 2004 por parte del pueblo español tras la gestión del gobierno de Aznar por parte de los atentados del 11-M, y ahora por parte del congreso de los diputados, el cual ha provocado la caída fulminante de un Rajoy que hace sólo una semana sacaba pecho de haber logrado aprobar los presupuestos generales del estado y con ello la prolongación de su estancia en la Moncloa hasta 2020.

Ahora, tras la caída de Rajoy se ha abierto el debate sobre la continuidad o no del ya ex presidente del gobierno. Esta situación (Que me recuerda en parte también a la vivida en los años 90 con la caída de Felipe González) podría llevar al PP a un escenario en el cual Rajoy, al igual que González, decida quedarse como líder de la oposición para llevar a cabo un proceso de transición dentro del PP, o bien decida irse de inmediato, o bien acabar definitivamente con el PP manteniéndose como presidente del partido, líder de la oposición y candidato a la presidencia del gobierno nuevamente en unas futuras elecciones generales. Mientras en el PP se abre el debate hasta ahora censurado sobre la continuidad o no de su líder tras su salida del gobierno, en el PSOE se consolida el liderazgo de Sánchez con su llegada fulminante a la Moncloa.

¿Qué ha pasado para que este cambio de gobierno se haya producido?, ¿Ha sido la demoledora sentencia del caso Gürtel o ha habido algo más?. En los sistemas parlamentarios es algo absolutamente normal y democrático la presentación de una moción de censura para echar al gobierno y cambiarlo por otro de un partido diferente, pero ¿Por qué a esta velocidad? En unas líneas más atrás he mencionado que creía con dudas que la idea del PP de adelantar el debate de la moción se debía por la necesidad de impedir que Sánchez llegase a la presidencia, pero ¿Y si ha habido otros motivos? Por regla general lo "Lógico" en este caso hubiese sido que Ana Pastor retrasase al máximo el debate de la moción, como ya hiciera el año pasado cuando la presentó Pablo Iglesias. Sin embargo la decisión de Pastor ordenada por Rajoy así como la decisión de éste de agilizar al máximo el traspaso de poderes sin perder un sólo día provoca en mí una sospecha de que aquí ha habido algo que no nos han contado. 

Ya he dicho que era de dudosa legalidad el hecho de que Rajoy dimitiese en medio de la moción de censura para ganar tiempo, pero es precisamente el hecho de que estemos hablando de Rajoy lo que hace más sospechosa esta actitud por parte de quien ha removido cielo y tierra para seguir en el poder a toda costa y que ahora sin embargo ha aceptado como quien no iba con él su expulsión del poder. Debemos tener en cuenta que Mariano Rajoy se encuentra entre la espada y la pared en términos judiciales, y por ello su permanencia en la Moncloa le garantizaba el aforamiento en caso de ser citado judicialmente, lo que hace aún más inexplicable su decisión de no atrincherarse en la presidencia del gobierno. Quizás algún día se sepa lo que verdaderamente le ha llevado a actuar así y los motivos ocultos que en realidad han podido promover este cambio de gobierno. Debo añadir que hace dos años, en pleno proceso de las negociaciones postelectorales de diciembre de 2015, leí una noticia en un medio digital donde se hablaba de un pacto entre Rajoy y Sánchez, el cual se basaba en una legislatura dividida en dos presidencias. La primera sería con Rajoy como jefe del gobierno hasta 2018, es decir, la mitad de la legislatura, y desde entonces hasta 2020 una segunda presidencia con Sánchez como nuevo jefe del ejecutivo hasta la convocatoria de las nuevas elecciones generales. Quizás vayan por ahí los tiros, o quizás no. Hace 37 años, Adolfo Suárez dimitió como presidente del gobierno, y hasta el día de hoy, la sociedad española no sabe los verdaderos motivos que llevaron a la dimisión del líder de la UCD. Quizás tampoco sepamos nunca los verdaderos motivos de todo lo ocurrido en estos históricos días.

Para terminar con Rajoy debo añadir que me alegro enormemente de su salida del poder. Ha tenido el final político que se merecía. Un final inesperado y sumamente duro. Un final merecido para alguien que ha traicionado a su país desde el minuto uno en que llegó a la presidencia del gobierno. Su presidencia ha sido todo una decepción para mí, tanto en lo personal como en lo político. En su momento, antes de llegar a la presidencia, me simpatizaba y le voté creyendo que estábamos ante un tipo honrado y con principios. Ante un hombre que sabría cómo llevar a buen puerto a España tras la nefasta presidencia de Zapatero y con un ambicioso programa político que devolvería a nuestro país al lugar que le correspondía. Finalmente no fue así. Desperdició la gran y quizás última mayoría absoluta que el pueblo español ha concedido a un líder político con tantas esperanzas depositadas. Al igual que Aznar confundió mayoría absoluta con absolutismo, y ello le llevó al alejamiento con los ciudadanos y con la realidad. Ha sido fuerte con los débiles y débil con los fuertes, permisivo con la corrupción y traidor a su nación cuando más la necesitaba con la declaración de independencia de Cataluña (Octubre de 2017). Le ha tocado un periodo histórico de gobierno en el que han sucedido los acontecimientos más relevantes de estos cuarenta años (Independencia catalana, cambio de rey, rescate financiero, ruptura del bipartidismo, fin de régimen, etc) y en ninguno de ellos ha estado a la altura de las circunstancias.

Al igual que Nixon, Rajoy ha sido el primer presidente en irse por la puerta de atrás. Hace ya tres años escribí acerca de las grandes similitudes entre el ex presidente norteamericano y el ya ex presidente español. A lo largo de estos tres años algunos acontecimientos han provocado incluso que esas similitudes se acrecienten. Ambos, tras ganar sus respectivas segundas elecciones con la sombra de la corrupción, ha salido de la manera más vergonzosa y humillante del poder sin finalizar sus segundos mandatos. Cuarenta y cuatro años después, EEUU no olvida la presidencia y aquella humillante salida de su ex presidente, y espero que España jamás olvide la presidencia y la salida de aquel que traicionó a su nación sin despeinarse lo más mínimo. No, no te echaremos de menos, Mariano. Dimite de la presidencia del PP y déjanos a los españoles en paz definitivamente. No lo harás pero sería el mejor favor que podrías hacer a esa nación a la que has humillado de la misma forma en la que has salido del poder. 

Ahora cabe hablar del presente y del futuro. Conviene hablar de aquel que ha llegado a la presidencia del gobierno a toda costa sin importarle el precio ni los acompañantes. A aquel que se ha apoyado en los asesinos e independentistas para alcanzar su objetivo y quedar en la historia como alguien que llegó a ser presidente del gobierno; Pedro Sánchez. Yo comprendo que el secretario general del PSOE tuviese prisas por acceder él y partido a la Moncloa, ya que las encuestas vaticinaban que el PSOE estaba (Y está) situado como tercera fuerza política en caso de celebrarse elecciones generales. Comprendo que puedan tener cierta ansiedad por volver al gobierno de España después de su salida hace ya seis años y medio, y comprendo que necesiten como agua de mayo volver a ocupar el gobierno de la nación para poner en marcha una serie de medidas que permitan recuperar al PSOE el apoyo perdido durante todos estos años. Pero una cosa es volver al gobierno de una manera digna y otra llegar al gobierno con aquellos que desean no ya destruirla, porque España está ya destruida, por desgracia, sino rematarla. Sánchez debió ser más insistente en la idea de que Ciudadanos apoyase la moción de censura, con el objetivo de fijar una fecha para las elecciones y dar la voz a los españoles. En lugar de eso dio por imposible su acuerdo con Rivera y se echó en manos de los etarras e independentistas, los cuales tienen ahora la llave del gobierno de España, lo cual supone entrar en el periodo más convulso y peligroso de nuestra historia reciente.

¿Cómo pretende Pedro Sánchez gobernar con aquellos que desean la independencia inmediata de España?, ¿Cómo pretende Pedro Sánchez gobernar con aquellos que están reformando el estatuto de Gernika para otorgar el grado de nación al País Vasco?, ¿Cómo pretende Pedro Sánchez gobernar con aquellos que asesinaron a más de 800 personas durante cuarenta años?. No, Pedro. No todo vale en política. La moción de censura era necesaria y urgente, sí, pero no con estos apoyos. Bastaba con que hubieras perdido esta moción de censura y presentases otra con un candidato independiente que contase con el apoyo de Iglesias y Rivera a la vez. De esta forma puede que jamás hubieses gobernado, sí, pero España se habría librado de tener ahora a asesinos e independentistas chantajeando al nuevo gobierno de España. Nuestro desdichado país no gana para presidentes traidores. Hemos dado la llave del gobierno de España en el peor momento de nuestra historia reciente y en el que nuestra nación se encuentra más débil que nunca, y esto supondrá (O eso espero yo) la caída definitiva de ese partido que tanto daño ha hecho a nuestro país y que es el Partido Socialista Obrero Español.

En lo que respecta a Pedro Sánchez debo decir que aunque no comulgo con sus ideas siempre me había parecido un buen tipo, el cual me simpatizaba. Un tipo que contó con el desprecio de su propio partido y que supo resucitar hace un año para sorpresa de todos cuando los suyos lo mataron politicamente en el famoso comité federal del 1 de octubre de 2016. Debo confesar incluso que aunque reniego de su partido, voté por él en las elecciones generales de 2016 porque creía que había sido un tipo acorde con sus principios a la hora de negarse a apoyar a Rajoy tras las elecciones generales de 2015. Sin embargo, su llegada a la presidencia gracias al apoyo de aquellos que odian a España me hace creer que su mandato no será nada beneficioso para los españoles, y que sus pactos previos a la moción de censura provocarán que nuestro país sea rematado definitivamente cuando estábamos en la peor situación posible. Ante esta situación cabe añadir; Sí Sánchez ha pactado cuestiones que van más allá de lo que dicta la constitución, ¿Cómo planea llevar a cabo dichas medidas?, ¿Tiene pensado llevar a cabo una reforma de la constitución con sólo 85 diputados?, ¿Cómo va a paralizar entonces la crisis independentista catalana?, ¿Y la puesta en marcha del proceso soberanista en el País Vasco a través de la reforma del estatuto de Gernika?, ¿Y la cuestión territorial que defiende en la que convertiría a España en un estado federal?, ¿Y qué va a hacer frente a los independentistas catalanes que le han brindado su apoyo a cambio de que Sánchez ponga en marcha el proceso de una República para España?. 

Creo que no me equivoco ni exagero si digo que estamos ante el Adolfo Suárez del siglo XXI, y no, no lo digo en plan alabador hacia Suárez, ya que siempre lo consideré el responsable del corrompido sistema actual, así como un veleta cuyo único objetivo fue el de mantenerse en la vida política cambiándose de chaqueta. Lo comparo con Suárez porque creo que tendrá que hacer frente a problemas tan sensibles y graves como los que el líder de la UCD tuvo que lidiar durante la transición. Suárez echó mano del "Café para todos" para contentar a los nacionalistas catalanes y vascos. Sánchez puede tener ya un as bajo la manga para contentar cuarenta años después al nacionalismo vasco y catalán, la pregunta es ¿Con qué? Dentro de poco lo sabremos, pero de lo que no hay duda es de que dichas medidas sólo contribuirán a romper y a fragmentar aún más España. Si a Rajoy lo llegué a comparar hace un tiempo con Carlos Arias Navarro por su inmovilismo, Pedro Sánchez será el Adolfo Suárez que traiga el nuevo "Reino de Taifas" en esta II Transición que nos van a querer vender. Por cierto, como dato anecdotico y rememorando a presidentes anteriores debo añadir que con la llegada de Sánchez volvemos a tener un presidente con la letra Z en sus apellidos, lo cual confirma la teoría que circula por ahí y que yo ya expuse hace dos años sobre la "Maldición" que tenemos los españoles al padecer solamente a presidentes que contengan la letra Z en sus dos apellidos (En el caso de Rajoy la Y, antecedente de la Z). 

Con la importancia de todo lo ocurrido en estos días cabe preguntarse qué sucederá a partir de ahora con Podemos y Pablo Iglesias, así como con Ciudadanos y Albert Rivera. En lo que respecta al primero debo añadir que ha tocado techo político. Con la decisión de apoyar ahora a Sánchez se quita la espina que desde hace dos años le venían recriminando muchos al considerarlo responsable de no apoyar el cambio de gobierno en 2016. Finalmente, ese cambio de gobierno se ha producido dos años después, y con ello, Iglesias queda libre con su conciencia al creer que ha hecho lo que los suyos le exigían, echar al Partido Popular del gobierno de España. Ahora, si Sánchez lleva a cabo un desastre de gobierno (Que es lo más probable), Iglesias se lavará las manos e intentará excusarse retirando su apoyo al gobierno de Sánchez. Si por el contrario, su gestión de gobierno es meridianamente aceptable (Cosa que veo difícil), Sánchez y el PSOE se colgarán las medallas de los méritos e Iglesias aprovechará e intentará coaligarse con el PSOE con el objetivo de crear una izquierda unida y fusionada en España, o lo que es lo mismo, un nuevo "Frente Popular". Aún así e independientemente del escenario que se produzca, no creo que Podemos suba en votos a partir de ahora ni que consiga ser verdaderamente partido de gobierno.

En lo que respecta a Albert Rivera debo añadir lo que ya dije al principio de esta entrada. Albert Rivera ha perdido definitivamente su oportunidad de ser presidente del gobierno. Su estrategia basada en dejar que el adversario, en este caso el PP, se quemase ha sido un rotundo fracaso. Su ambición de ser presidente sí o sí (Al igual que Rajoy y Sánchez) le ha llevado a que el secretario general salte sobre él y alcance el palacio de la Moncloa antes que él cuando todas las encuestas le daban como seguro ganador en unas futuras elecciones generales que de no haber prosperado la moción de censura, se hubiesen celebrado seguramente en octubre o noviembre de este año. Aparte de Sánchez, el gran responsable de que en estos momentos el gobierno de España dependa de los independentistas y proetarras es el propio Rivera, el cual se negó en rotundidad para pactar con Sánchez la moción de censura y fijar una fecha para las elecciones. En lugar de eso exigió una y otra vez que Rajoy se mantuviera en la presidencia en funciones para que éste designase un sucesor (En este caso Soraya) y permitiese al PP o bien convocar elecciones en otoño, o quién sabe si para mantener ese gobierno hasta el final de la legislatura. Ahora, tras la caída del PP y su salida del gobierno por la puerta de atrás, los populares desean sed de venganza contra los socialistas. Ya han anunciado que su oposición será durísima, por lo que todas aquellas polémicas decisiones que tome Sánchez serán sometidas a un férreo control por parte del PP y no de C's, lo cual los deja fuera de juego y sin posibilidades de subir electoralmente de nuevo. Quién sabe si todo este cambio de gobierno no ha sido como algunos dicen una operación orquestada por el bipartidismo para mantenerse y turnarse en el poder, y así cortar de raíz la subida de los partidos emergentes. Analizándolo detenidamente y viendo esos previsibles resultados, no sería de extrañar para nada.

En fin, con esta histórica moción de censura (La cuarta desde 1980 y la primera que triunfa en democracia) que ha dado el poder a Sánchez y al PSOE y se lo ha arrebatado a Rajoy y al PP (Algo que hasta hace sólo una semana resultaba inimaginable) se consuma la llegada de un nuevo y quizás último tiempo político en esta desdichada España del régimen del 78, el cual empezó con la abdicación del rey Juan Carlos y la llegada de Felipe VI, y ha concluido justo cuatro años después con la llegada al gobierno de Pedro Sánchez (Habrá que ver cómo serán las relaciones entre el jefe del estado y del gobierno, los cuales son de la misma generación). Se puede decir pues que esta década de 2010 ha sido de lo más completa en términos políticos, sociales y económicos, y aún falta la mitad de este 2018 y todo 2019, por lo que esta década puede darnos más sorpresas todavía. 

En lo que respecta a todo lo ocurrido durante todo este tiempo debo añadir que aunque este escenario supone por desgracia y sin lugar a dudas el final de España, confío en que también sea el desencadenante para que el sistema reviente definitivamente, llevándose por delante a todos aquellos que han contribuido a hundir nuestro país durante estos cuarenta años. Ya es tarde para solucionar nada, pero quizás sea mejor para España y para los españoles el "Cuanto peor, mejor" para darnos cuenta realmente del daño y las consecuencias devastadoras que el régimen del 78 ha ocasionado a nuestro país.