Se confirmaron los rumores. Pedro Sánchez ha perdido esta tarde su segunda votación de investidura y, por consiguiente, sus opciones de ser presidente del gobierno. Ni las súplicas al PP y a Podemos para que votasen su candidatura para desbloquear la situación, ni su convencimiento de que sólo por él pasaba la oportunidad de un cambio en España, ni la teoría de las Z que expuse la semana pasada han dado suerte al líder del PSOE para formar gobierno. La posibilidad de unas elecciones generales para el próximo 26 de junio son ahora mismo un escenario casi seguro, al menos que se produzca antes del 02 de mayo una repetición de la jugada de última hora Mas-Puigdemont pero en Madrid.
Con lo sucedido hoy se abre un nuevo episodio hasta ahora desconocido en la historia de España y en el Régimen del 78. Ahora la "patata caliente" pasa de nuevo a manos del rey Felipe VI, el cuál debe decidir qué camino va a tomar desde ahora: Mantener su confianza en Pedro Sánchez, elegir otro candidato, o directamente no nombrar a nadie y que los políticos se las arreglen como puedan. Si se produjese una tercera ronda de consultas es bastante probable que el monarca no designe de nuevo a Pedro Sánchez, pero tampoco a Mariano Rajoy. La relación entre el jefe del estado y el presidente del gobierno se ha deteriorado mucho desde el percance del pasado mes de enero, donde el rey propuso a Rajoy su candidatura y éste la rechazó por falta de apoyos, echando con ello un pulso sin precedentes al rey y a la corona.
Pedro Sánchez ha perdido su única oportunidad para ser el séptimo presidente del gobierno de España. Susana Díaz está al acecho desde hace tiempo y sabe que esta es su gran oportunidad para desbancar a Sánchez de la secretaría general del PSOE y autoproclamarse ella candidata a las elecciones generales del próximo 26 de junio. Sinceramente creo, y hay que reconocerselo, que Sánchez ha jugado muy bien sus cartas desde el pasado 20 de diciembre hasta hoy. De convertirse en el candidato que ha llevado al PSOE al peor resultado de su historia, se ha convertido en candidato fallido a la presidencia del gobierno. No será presidente pero podrá contar que al menos intentó desbloquear la peor situación que vivió España durante mucho tiempo. Ahora sólo queda saber si Díaz aceptará cruzar Despeñaperros y entrar en Ferraz como "Salvadora" del PSOE, o por el contrario decide dejar que Sánchez se lleve su batacazo final en el mes de junio. Haga lo que haga la andaluza, Sánchez tiene los días contados en el PSOE, así como el propio PSOE tiene contado sus días al frente del liderazgo de la izquierda en España. A partir del 27 de junio la alternativa a la derecha española llevará el nombre de Podemos, y eso no lo para ni Susana Díaz ni el autentico Pablo Iglesias vuelto de la tumba. Personalmente no me cae mal Pedro Sánchez, creo que es un tipo que ha hecho lo que ha podido, ha intentado reconciliar sin éxito al PSOE con la sociedad española después de la vomitiva presidencia de Zapatero, y ha intentado con todas sus fuerzas llevar a su partido al gobierno en sólo dos años como líder. Llegó tarde, Pablo Iglesias se le adelantó y ocupó en su lugar el liderazgo de la izquierda española. Aún así ha sido un buen líder del PSOE, y creo que visto su comportamiento en las últimas semanas hubiese sido no un buen pero sí un pasable presidente del gobierno, en comparación con sus antecesores en el cargo. Le deseo suerte y espero que fuera de la política tenga el éxito que no ha podido tener dentro de ella.
Con respecto a Mariano Rajoy, sigo pensando que seguirá siendo presidente del gobierno por mucho que se hable de que va a tirar la toalla. Rajoy cumplirá este mes 61 años, es "perro viejo" en esto, y es un tipo que ha sobrevivido a miles de batallas políticas. Esta vez no va a ser una excepción. Con el resultado de las elecciones generales del próximo 26 de junio con un Pablo Iglesias como líder de la oposición y él como "único garante de la estabilidad institucional" forjará a PSOE y a Ciudadanos para que apoyen su investidura, o en su defecto la de Soraya Saénz de Santamaría, para que la democracia española no caiga en manos de esos "neocomunistas" que por el momento son los que le mantienen en la Moncloa. Con la unión de PP y Podemos para desbancar a Sánchez confirmo mis sospechas de que Rajoy e Iglesias tienen un pacto secreto en el cuál el objetivo de ambos es la desaparición del PSOE de la vida política española. Ambos tienen sus motivos; Rajoy tiene que eliminar a un partido socialdemócrata herido de muerte por la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero y poner en su lugar a un partido de extrema izquierda para conseguir él su permanencia en la Moncloa por los siglos de los siglos con el pretexto de "O yo o el caos", mientras que para Iglesias es conveniente este objetivo porque así consigue acabar con su enemigo político número uno por la izquierda (El PSOE) y convertirse él en la alternativa de la izquierda en España. Al final van a tener razón aquellos que decían que Rajoy e Iglesias no eran tan distintos como nos hacían creer, y que Podemos era un invento del propio Sistema y de los medios de comunicación de la derecha para acabar con una fuerza moderada de centro izquierda y poner en su lugar a unos extremistas para así tener el PP asegurada su continuidad en el gobierno para una buena temporada. Volviendo a Rajoy, la jugada que ha venido siguiendo desde el pasado 20-D hasta la fecha de hoy le ha podido costar su relación institucional con el rey y quedar ante la opinión pública como un mezquino que es capaz de todo con tal de seguir en el poder, pero lo irónico de todo es que finalmente puede conseguir su objetivo y permanecer en la presidencia del gobierno otros cuatro años más.
De Pablo Iglesias y Albert Rivera no tengo nada que decir. Ambos demuestran que son la nueva política, quizás más sucia que la vieja, y que son capaces de todo con tal de llegar al poder. Iglesias mantiene a esa derecha que él tanto quiere derrocar con el objetivo de que su partido crezca en las elecciones de junio, mientras que Rivera firmaría mañana mismo un acuerdo con Rajoy si éste le garantiza que será vicepresidente en un gobierno suyo. La única diferencia es que mientras que el catalán juega el papel de intermediario para buscar un consenso, el madrileño juega el papel de "defensor de la clase obrera" para sacar más provecho de la situación actual. Con respecto a Iglesias tengo que añadir que me parece una actitud barriobajera el tono tan irónico que ha utilizado contra Sánchez, el mismo que ha utilizado Rajoy, el cuál ha llegado a decir de Sánchez que utilizar las instituciones para la supervivencia política es también corrupción, será porque él tiene bastante experiencia en ese terreno. Hasta en el tono irónico y despreciante no ya solamente a Sánchez sino a la ciudadanía se parecen Rajoy e Iglesias, y pensar que por un tiempo pensé yo que Podemos y Pablo Iglesias iban en serio y querían acabar con este Sistema que ahora ellos utilizan a su antojo...
Por último y volviendo al rey tengo que añadir que aunque soy republicano le ha caído la "Lotería" con este panorama. Personalmente, si yo fuese Felipe VI propondría a un candidato independiente a la presidencia del gobierno y que los partidos políticos se las apañasen para apoyarle o no, en caso de no salir elegido y hubiese que convocar unas nuevas elecciones en las que el resultado terminase siendo el mismo, volver a elegir a otra persona totalmente desvinculada de la política, o que esté retirado de ella desde hace tiempo con el fin de que los políticos entrasen en razón de una puñetera vez y acepten el mandato del monarca y de la sociedad española. Lógicamente esta acción no la llevará a cabo el jefe del estado, ya que al ser un monarca no elegido por el pueblo no sería bien vista esa actitud por parte de determinados sectores influyentes de la sociedad y podría correr peligro su continuidad en el trono, cosa que jamás sucedería si existiese en España un presidente de la República, pero eso ya es otro tema. En resumen; la cuenta atrás para el 26-J a comenzado con la caída de Sánchez, mientras que Rajoy continúa en el gobierno gracias al apoyo de Podemos y el rey vuelve a tener la sartén por el mango con el panorama cada vez apreciándose más incierto e inseguro ante el desarrollo de los acontecimientos, la cuestión de fondo es; ¿Hasta cuándo durará esto?.
sábado, 5 de marzo de 2016
viernes, 4 de marzo de 2016
20 años de la llegada de Aznar
Hoy se han cumplido 20 años de la primera victoria de José María Aznar en las elecciones generales del domingo 03 de marzo de 1996. Dos décadas después de lo que Alfonso Guerra denominó la "Amarga victoria", el Partido Popular se encuentra en pleno 2016 en la misma tesitura que en la que se encontraba en estas horas hace 20 años el PSOE de Felipe González; un partido asediado por la corrupción, la cual salpicaba directamente también al propio González, y un gobierno en funciones socialista que veía con resignación la llegada del cambio político después de 14 años de mandato del partido que fundara Pablo Iglesias.
Aznar salió esa noche al balcón de la sede del PP en Génova 13 decepcionado porque se había esfumado su sueño de derrotar al político sevillano con lo que él llamaba "La nueva mayoría". Cuando el líder del PP anuncia junto a su mujer y futura alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y su equipo, entre los que se encontraba el futuro presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que ha ganado las elecciones sabía perfectamente de que su llegada a la Moncloa era misión casi imposible, y que la opción más probable era la repetición de unos nuevos comicios, o el apoyo de CIU a Felipe González para que continuase otros cuatro años más en la jefatura del gobierno aunque éste había perdido las elecciones con una "dulce derrota". A partir de esa noche empezaron las negociaciones entre el PP y los nacionalistas catalanes, que eran los únicos en los que se podía apoyar Aznar para desalojar a González de la Moncloa. Tras intensas negociaciones donde el PP traiciona de manera descarada a sus votantes y deja a un lado sus principios, Aznar y Pujol pactan a finales de abril de 1996 la investidura del político madrileño como cuarto presidente del gobierno a primeros de mayo de ese mismo año, acabando así con 14 años ininterrumpidos de gobierno socialista.
En 2016 nada es igual a la ya muy lejana España de 1996. Aznar llegó a la Moncloa gracias a los votos de centristas, conservadores, liberales, democristianos, e incluso socialdemócratas desencantados con la gestión de González durante la casi década y media que gobernó España, y el Partido Popular era por entonces un partido de centro donde tenían cabida todas las personas que tuviesen una idea honorable del país. Desde personas de extrema derecha hasta personas de centro izquierda llegaron a militar en el partido que refundó en 1990 Manuel Fraga Iribarne.
Ese proyecto que diseñó Aznar fue un buen proyecto en el que muchos españoles creyeron de buena fe. Un proyecto que tenía como principios la búsqueda de una España unida bajo el manto de la libertad y el bienestar social. Lo que millones de españoles no sabían era que detrás de ese proyecto moderado, no ya de centro derecha, sino de centro puro, había una red mafiosa encabezada por el propio Aznar y secundada por los miembros de su equipo: Mariano Rajoy, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre, Francisco Álvarez-Cascos. Federico Trillo, etc... una red mafiosa que 20 años después ha salido a la luz su corrupción y que amenaza con llevarse por delante la continuidad de Rajoy como presidente del gobierno y la supervivencia del PP como partido político.
Aunque la España de 2016 no tiene ni punto de comparación con la España de los añorados años noventa, la situación política sí es bastante parecida a la de 1996 aunque a la inversa de lo que ocurrió ese año. El PSOE de Pedro Sánchez da por descontado su segunda derrota en la investidura del líder socialista que tendrá lugar dentro de unas horas. Después de este fracaso, se abrirá una nueva situación que ni incluso en los momentos más delicados posteriores a las elecciones de marzo de 1996 se llegó a producir. El rey Felipe VI tendrá que elegir entre seguir otorgando su confianza en Sánchez para formar gobierno, o por el contrario nombra a Mariano Rajoy candidato a la presidencia aún sabiendo que éste rechace de nuevo el ofrecimiento por falta de apoyos. Incluso el monarca podría proponer a Pablo Iglesias, a Albert Rivera, o a algún independiente para formar gobierno, o puede darse el caso de que abra una nueva ronda de consultas y no proponga a nadie. Nada es descartable en estos momentos.
Volviendo a la España de 1996, Aznar llegó a alcanzar un acuerdo rastrero, pero acuerdo con Pujol, Arzalluz y los nacionalistas canarios que le permitieron gobernar hasta el año 2000, fecha en la que el líder del PP consiguió por fin su ansiada mayoría absoluta que gestionaría de una manera despreciable y que terminó el domingo 14 de marzo del año 2004 con su gobierno por la gestión que los populares llevaron a cabo tres días antes con los gravísimos atentados terroristas del jueves 11 de marzo en Madrid. Aznar salió por la puerta de atrás debido a la gestión de un atentado terrorista, Rajoy puede salir este año del mismo modo por su forma autoritaria de gobernar durante estos cuatro años y sobre todo por la corrupción en su propio partido que inició su antecesor y que él mismo ha contribuido y permitido. Si Rajoy llegase a abandonar este año la Moncloa se pondrá fin no sólo al proyecto que inició Aznar hace veinte años traicionando sus propios principios sino también a una generación de políticos en el PP que comenzó en 1990 y a una época en España que es mejor dejarla atrás cuanto antes pero que entre todos tenemos la obligación de no olvidarla nunca para que no vuelva a repetirse en el futuro.
Aznar salió esa noche al balcón de la sede del PP en Génova 13 decepcionado porque se había esfumado su sueño de derrotar al político sevillano con lo que él llamaba "La nueva mayoría". Cuando el líder del PP anuncia junto a su mujer y futura alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y su equipo, entre los que se encontraba el futuro presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que ha ganado las elecciones sabía perfectamente de que su llegada a la Moncloa era misión casi imposible, y que la opción más probable era la repetición de unos nuevos comicios, o el apoyo de CIU a Felipe González para que continuase otros cuatro años más en la jefatura del gobierno aunque éste había perdido las elecciones con una "dulce derrota". A partir de esa noche empezaron las negociaciones entre el PP y los nacionalistas catalanes, que eran los únicos en los que se podía apoyar Aznar para desalojar a González de la Moncloa. Tras intensas negociaciones donde el PP traiciona de manera descarada a sus votantes y deja a un lado sus principios, Aznar y Pujol pactan a finales de abril de 1996 la investidura del político madrileño como cuarto presidente del gobierno a primeros de mayo de ese mismo año, acabando así con 14 años ininterrumpidos de gobierno socialista.
En 2016 nada es igual a la ya muy lejana España de 1996. Aznar llegó a la Moncloa gracias a los votos de centristas, conservadores, liberales, democristianos, e incluso socialdemócratas desencantados con la gestión de González durante la casi década y media que gobernó España, y el Partido Popular era por entonces un partido de centro donde tenían cabida todas las personas que tuviesen una idea honorable del país. Desde personas de extrema derecha hasta personas de centro izquierda llegaron a militar en el partido que refundó en 1990 Manuel Fraga Iribarne.
Ese proyecto que diseñó Aznar fue un buen proyecto en el que muchos españoles creyeron de buena fe. Un proyecto que tenía como principios la búsqueda de una España unida bajo el manto de la libertad y el bienestar social. Lo que millones de españoles no sabían era que detrás de ese proyecto moderado, no ya de centro derecha, sino de centro puro, había una red mafiosa encabezada por el propio Aznar y secundada por los miembros de su equipo: Mariano Rajoy, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre, Francisco Álvarez-Cascos. Federico Trillo, etc... una red mafiosa que 20 años después ha salido a la luz su corrupción y que amenaza con llevarse por delante la continuidad de Rajoy como presidente del gobierno y la supervivencia del PP como partido político.
Aunque la España de 2016 no tiene ni punto de comparación con la España de los añorados años noventa, la situación política sí es bastante parecida a la de 1996 aunque a la inversa de lo que ocurrió ese año. El PSOE de Pedro Sánchez da por descontado su segunda derrota en la investidura del líder socialista que tendrá lugar dentro de unas horas. Después de este fracaso, se abrirá una nueva situación que ni incluso en los momentos más delicados posteriores a las elecciones de marzo de 1996 se llegó a producir. El rey Felipe VI tendrá que elegir entre seguir otorgando su confianza en Sánchez para formar gobierno, o por el contrario nombra a Mariano Rajoy candidato a la presidencia aún sabiendo que éste rechace de nuevo el ofrecimiento por falta de apoyos. Incluso el monarca podría proponer a Pablo Iglesias, a Albert Rivera, o a algún independiente para formar gobierno, o puede darse el caso de que abra una nueva ronda de consultas y no proponga a nadie. Nada es descartable en estos momentos.
Volviendo a la España de 1996, Aznar llegó a alcanzar un acuerdo rastrero, pero acuerdo con Pujol, Arzalluz y los nacionalistas canarios que le permitieron gobernar hasta el año 2000, fecha en la que el líder del PP consiguió por fin su ansiada mayoría absoluta que gestionaría de una manera despreciable y que terminó el domingo 14 de marzo del año 2004 con su gobierno por la gestión que los populares llevaron a cabo tres días antes con los gravísimos atentados terroristas del jueves 11 de marzo en Madrid. Aznar salió por la puerta de atrás debido a la gestión de un atentado terrorista, Rajoy puede salir este año del mismo modo por su forma autoritaria de gobernar durante estos cuatro años y sobre todo por la corrupción en su propio partido que inició su antecesor y que él mismo ha contribuido y permitido. Si Rajoy llegase a abandonar este año la Moncloa se pondrá fin no sólo al proyecto que inició Aznar hace veinte años traicionando sus propios principios sino también a una generación de políticos en el PP que comenzó en 1990 y a una época en España que es mejor dejarla atrás cuanto antes pero que entre todos tenemos la obligación de no olvidarla nunca para que no vuelva a repetirse en el futuro.
domingo, 28 de febrero de 2016
Nacionalismos e ideologías
Parece mentira hasta dónde hemos llegado. Enaltecer el nacionalismo andaluz está bien visto por toda la sociedad, principalmente la de la izquierda más radical, pero hacerlo con el nacionalismo español es de ser un franquista y un tipo de extrema derecha. Muy coherente todo, sí señor. Mientras la izquierda se adueña de los símbolos institucionales de Andalucía como si fuesen aquellos que representan los de la lucha de la clase obrera (Solamente hay que observar que los trabajadores son los primeros que sacan la bandera de Andalucía en las manifestaciones o en los mítines al grito de "Pedid tierra y libertad"), critican a la vez a aquellas personas que portan los colores de la enseña nacional en cualquier manifestación y/o acontecimiento afirmando que esos colores sólo representan a los de una derecha conservadora y adinerada. Esto es España señoras y señores, una nación donde todo el mundo se congratula por ser de su ciudad o pueblo, de su región, pero no de su país. Cantar a grito pelado el himno andaluz es un orgullo para todos, pero cantar alguna letra no oficial de la Marcha Real es de ser como mínimo un falangista y un sinvergüenza. Por cuestiones como estas y muchas más es por lo que el futuro de nuestro país está más negro que los cojones de Obama. Luego no nos quejemos por lo que está pasando en Cataluña y va a pasar posteriormente también en el resto de España.
En fin, esta es la idea que desde la izquierda más radical y antiespañola, la derecha más cobarde y antisocial, y los medios de descomunicación se ha ido implantando desde hace 40 años en nuestro país, eliminando cualquier seña de patriotismo y nacionalismo en nuestra nación. Gracias a ello los españoles estamos cada vez más desunidos y enfrentados entre sí y no luchando por nuestros derechos bajo unos símbolos nacionales que nos representan a todos, aunque muchos se empeñen en negarlos, rechazarlos y despreciarlos. Por lo que a mí respecta, como me considero ante todo español, pero también andaluz y sevillano, y celebro ambos días porque me siento orgulloso de ello. Feliz día de Andalucía a todos ustedes, y qué viva Andalucía pero sobre todo qué viva España, aunque visto el desarrollo de los acontecimientos y la actitud y el respeto de sus ciudadanos para con sus emblemas nacionales, desgraciadamente no creo que viva por mucho tiempo.
viernes, 26 de febrero de 2016
Política y numerología
En menos de una semana comienza la sesión de investidura como candidato a presidente del gobierno de Pedro Sánchez, y precisamente en esa última letra que contiene el apellido del actual candidato a la presidencia del gobierno quiero referirme hoy. Por si alguien no se ha percatado, todos los presidentes del gobierno que han sido elegidos en España desde 1977 hasta 2016 han llevado la Z en sus dos apellidos (A excepción de Calvo Sotelo y Rajoy), e incluso podemos retroceder hasta 1931 para darnos cuenta de que los dos presidentes de la II República contenían en uno de sus dos apellidos la letra Z, como es el caso de Niceto Alcalá-Zamora y Torres, y Manuel Azaña Díaz, este último con Z en sus dos apellidos. Después llegó la Guerra Civil y la dictadura de Francisco Franco, al que no podemos añadir en la lista ya que no contiene la letra en cuestión y además no fue elegido por la población, como tampoco se pueden incluir en esta lista a los ex-presidentes Luis Carrero Blanco y Carlos Arias Navarro por los mismos motivos. Muerto Franco y llegado Juan Carlos I, éste fuerza la retirada de Arias Navarro y nombra en 1976 a Adolfo Suárez González como presidente del gobierno para pilotar la transición española. Éste no es elegido por la ciudadanía hasta el año siguiente cuando gana en las primeras elecciones generales celebradas en España desde 1936. Aquí llega la segunda parte de esta historia.
Hace unos años leí por internet esta coincidencia histórica que estoy escribiendo esta noche aquí con un añadido muy significativo; cada Z en el primer apellido equivale al doble de elecciones que va a ganar la persona que contiene dicha letra en él. Adolfo Suárez tenía una Z en ella, lo que equivale a dos elecciones que tendría que ganar. El político castellanoleonés ganó las elecciones generales en 1977 y 1979, con lo cuál, la "profecía" se había cumplido en este caso. En 1981 Suárez dimite y nombra a Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor en la presidencia del gobierno y de la UCD, el sobrino del político fusilado en julio de 1936 no llevaba la letra Z en ninguno de sus ilustres apellidos, pero tampoco había sido elegido en unas elecciones sino por el dedo de su antecesor en el cargo (E incluso estuvo a punto de no ser presidente debido a la intentona del 23-F en mitad de su investidura), lo cuál hace una excepción en este curioso caso. En 1982 Calvo Sotelo convoca elecciones para octubre de ese mismo año, donde el PSOE de Felipe González Marquez logra una histórica mayoría absoluta. El político sevillano, que tenía la suerte de tener dos Z en su primer apellido, lo que equivalía a cuatro por las reglas anteriormente citadas, ganó cuatro elecciones generales; 1982, 1986, 1989, y 1993, con lo que se cumplía nuevamente este proceso enigmático.
En 1996, Aznar gana frente a González sus primeras elecciones generales. El político madrileño tenía una Z en su primer apellido, lo que equivalía dos elecciones ganadas, así fue, en marzo del 2000 obtiene su segunda victoria frente al candidato del PSOE, Joaquín Almunia. Esta fue la última vez que Aznar se presentó a unas elecciones generales, la Z seguía gobernando España 25 años después. En agosto del 2003, Aznar designa a Mariano Rajoy Brey, sin Z en ninguno de sus apellidos, como su sucesor al frente del PP y candidato a la presidencia del gobierno en las elecciones que tendría lugar el año siguiente, frente a él se presentaba por el PSOE el nuevo líder desde la dimisión de Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero. En marzo de 2004 todas las encuestas daban por unanimidad la victoria del PP de Rajoy frente al PSOE de Zapatero, pero los atentados del jueves 11 de marzo y la posterior gestión del todavía presidente del gobierno Aznar sobre el mismo provocan un vuelco histórico e irrepetible en la historia de España que provoca la vuelta del PSOE al gobierno con la llegada de un joven Rodríguez Zapatero que curiosamente contiene la Z en sus dos apellidos. Este es el caso más escalofriante hasta la fecha sobre este extraño proceso. Al contener una Z en su apellido, Zapatero vuelve a ganar sus segundas y últimas elecciones generales en marzo de 2008, nunca más se volverá a presentar como candidato a presidente. En 2011, Zapatero designa a Alfredo Pérez Rubalcaba, con una Z en su primer apellido pero no en el segundo, como candidato a la presidencia del gobierno, por el PP vuelve a presentarse por tercera vez Mariano Rajoy como candidato a la Moncloa. Aquí es donde sí entra mi teoría personal. Al no haber Z en los dos apellidos de los candidatos, el "juego" exige que se pase de la Z, última letra del abecedario, a la penúltima, la Y. Mariano Rajoy Brey contiene la Y griega en sus dos apellidos. Gracias a esta peculiar excepción, Rajoy consigue ganar sus primeras elecciones generales al pasar el designio de España de la letra Z a su antecesora en el abecedario, la Y que Rajoy tiene una sóla vez en su primer apellido. Siguiendo con las reglas de este impresionante acertijo, Rajoy debía ganar unas segundas elecciones al tener una Y en su apellido que equivale a dos elecciones a ganar. El político gallego vuelve a vencer en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre aunque hasta la fecha de hoy no ha conseguido formar gobierno.
En este punto nos encontramos ante la última parte de este caso. El candidato a la presidencia del gobierno por el PSOE en las anteriores elecciones generales era Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que como se puede comprobar contiene las Z en sus dos apellidos, pero ¿Por qué no ganó Sánchez estas últimas elecciones si tenía la Z que a Rajoy le faltaba? Muy sencillo, Rajoy debía ganar sus "últimas" elecciones generales gracias al juego de la numerología. Si nos guiamos por estas reglas, Mariano Rajoy Brey no volverá a ganar unas elecciones generales en España independientemente de que consiga gobernar o no en la presente legislatura. Por contra, el candidato socialista, Pedro Sánchez ha intentado por todos los medios la posibilidad de convertirse en presidente debido a la falta de apoyos de Rajoy, ya sea con los votos de Podemos, de Ciudadanos, o del propio PP. Por circunstancias que todos conocemos y que yo ya he expuesto aquí anteriormente, Mariano Rajoy renuncia a la investidura y Pedro Sánchez consigue ser nombrado por el rey candidato a la presidencia del gobierno. Ayer mismo, el político socialista consiguió el apoyo de Ciudadanos para ser investido presidente. Unos apoyos que le son insuficientes a Sánchez, ya que necesita la abstención de Podemos o del PP para ser designado presidente, circunstancia altamente improbable. Es bastante posible que Pedro Sánchez no sea investido jefe del gobierno en un corto plazo, aunque la opción de unas nuevas elecciones generales para el próximo 26 de junio debido a la imposibilidad de formar gobierno va ganando peso por días. Dentro de una semana sabremos si la Z vuelve a gobernar España proporcionandole la suerte que ahora mismo le falta a Pedro Sánchez, o si por el contrario seguirá gobernando la Y de Rajoy, o en ultima instancia volvemos a las urnas en junio con unos candidatos que pueden que sean los mismos que ahora, o pueden que no. La pregunta de fondo es; ¿Seguirá este extraño acertijo decidiendo el futuro de España, o se le pondrá fin definitivamente en este apasionante año de cambios 2016 donde todas las hipótesis están abiertas?
Hace unos años leí por internet esta coincidencia histórica que estoy escribiendo esta noche aquí con un añadido muy significativo; cada Z en el primer apellido equivale al doble de elecciones que va a ganar la persona que contiene dicha letra en él. Adolfo Suárez tenía una Z en ella, lo que equivale a dos elecciones que tendría que ganar. El político castellanoleonés ganó las elecciones generales en 1977 y 1979, con lo cuál, la "profecía" se había cumplido en este caso. En 1981 Suárez dimite y nombra a Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor en la presidencia del gobierno y de la UCD, el sobrino del político fusilado en julio de 1936 no llevaba la letra Z en ninguno de sus ilustres apellidos, pero tampoco había sido elegido en unas elecciones sino por el dedo de su antecesor en el cargo (E incluso estuvo a punto de no ser presidente debido a la intentona del 23-F en mitad de su investidura), lo cuál hace una excepción en este curioso caso. En 1982 Calvo Sotelo convoca elecciones para octubre de ese mismo año, donde el PSOE de Felipe González Marquez logra una histórica mayoría absoluta. El político sevillano, que tenía la suerte de tener dos Z en su primer apellido, lo que equivalía a cuatro por las reglas anteriormente citadas, ganó cuatro elecciones generales; 1982, 1986, 1989, y 1993, con lo que se cumplía nuevamente este proceso enigmático.
En 1996, Aznar gana frente a González sus primeras elecciones generales. El político madrileño tenía una Z en su primer apellido, lo que equivalía dos elecciones ganadas, así fue, en marzo del 2000 obtiene su segunda victoria frente al candidato del PSOE, Joaquín Almunia. Esta fue la última vez que Aznar se presentó a unas elecciones generales, la Z seguía gobernando España 25 años después. En agosto del 2003, Aznar designa a Mariano Rajoy Brey, sin Z en ninguno de sus apellidos, como su sucesor al frente del PP y candidato a la presidencia del gobierno en las elecciones que tendría lugar el año siguiente, frente a él se presentaba por el PSOE el nuevo líder desde la dimisión de Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero. En marzo de 2004 todas las encuestas daban por unanimidad la victoria del PP de Rajoy frente al PSOE de Zapatero, pero los atentados del jueves 11 de marzo y la posterior gestión del todavía presidente del gobierno Aznar sobre el mismo provocan un vuelco histórico e irrepetible en la historia de España que provoca la vuelta del PSOE al gobierno con la llegada de un joven Rodríguez Zapatero que curiosamente contiene la Z en sus dos apellidos. Este es el caso más escalofriante hasta la fecha sobre este extraño proceso. Al contener una Z en su apellido, Zapatero vuelve a ganar sus segundas y últimas elecciones generales en marzo de 2008, nunca más se volverá a presentar como candidato a presidente. En 2011, Zapatero designa a Alfredo Pérez Rubalcaba, con una Z en su primer apellido pero no en el segundo, como candidato a la presidencia del gobierno, por el PP vuelve a presentarse por tercera vez Mariano Rajoy como candidato a la Moncloa. Aquí es donde sí entra mi teoría personal. Al no haber Z en los dos apellidos de los candidatos, el "juego" exige que se pase de la Z, última letra del abecedario, a la penúltima, la Y. Mariano Rajoy Brey contiene la Y griega en sus dos apellidos. Gracias a esta peculiar excepción, Rajoy consigue ganar sus primeras elecciones generales al pasar el designio de España de la letra Z a su antecesora en el abecedario, la Y que Rajoy tiene una sóla vez en su primer apellido. Siguiendo con las reglas de este impresionante acertijo, Rajoy debía ganar unas segundas elecciones al tener una Y en su apellido que equivale a dos elecciones a ganar. El político gallego vuelve a vencer en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre aunque hasta la fecha de hoy no ha conseguido formar gobierno.
En este punto nos encontramos ante la última parte de este caso. El candidato a la presidencia del gobierno por el PSOE en las anteriores elecciones generales era Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que como se puede comprobar contiene las Z en sus dos apellidos, pero ¿Por qué no ganó Sánchez estas últimas elecciones si tenía la Z que a Rajoy le faltaba? Muy sencillo, Rajoy debía ganar sus "últimas" elecciones generales gracias al juego de la numerología. Si nos guiamos por estas reglas, Mariano Rajoy Brey no volverá a ganar unas elecciones generales en España independientemente de que consiga gobernar o no en la presente legislatura. Por contra, el candidato socialista, Pedro Sánchez ha intentado por todos los medios la posibilidad de convertirse en presidente debido a la falta de apoyos de Rajoy, ya sea con los votos de Podemos, de Ciudadanos, o del propio PP. Por circunstancias que todos conocemos y que yo ya he expuesto aquí anteriormente, Mariano Rajoy renuncia a la investidura y Pedro Sánchez consigue ser nombrado por el rey candidato a la presidencia del gobierno. Ayer mismo, el político socialista consiguió el apoyo de Ciudadanos para ser investido presidente. Unos apoyos que le son insuficientes a Sánchez, ya que necesita la abstención de Podemos o del PP para ser designado presidente, circunstancia altamente improbable. Es bastante posible que Pedro Sánchez no sea investido jefe del gobierno en un corto plazo, aunque la opción de unas nuevas elecciones generales para el próximo 26 de junio debido a la imposibilidad de formar gobierno va ganando peso por días. Dentro de una semana sabremos si la Z vuelve a gobernar España proporcionandole la suerte que ahora mismo le falta a Pedro Sánchez, o si por el contrario seguirá gobernando la Y de Rajoy, o en ultima instancia volvemos a las urnas en junio con unos candidatos que pueden que sean los mismos que ahora, o pueden que no. La pregunta de fondo es; ¿Seguirá este extraño acertijo decidiendo el futuro de España, o se le pondrá fin definitivamente en este apasionante año de cambios 2016 donde todas las hipótesis están abiertas?
sábado, 20 de febrero de 2016
Cuaresma
Tú, que anuncias con cenizas en la frente que ha llegado el momento. Tú, que afirmas que por fin ha llegado la primavera. Tú, que pregonas la llegada del azahar y del incienso. Tú, que confirmas la venida de Dios a esta tierra. Tú, que promulgas la pasión, muerte y resurrección del que perdona los pecados del mundo. Tú, que dices a los cuatro vientos que Jesús dará su vida un año más por la humanidad en las calles de Sevilla. Tú, que predices la penitencia que sólo la ciudad de María puede llevar con Gran Poder y Esperanza a la vez. Tú, que haces sentir más cerca que nunca la Fe en Aquél que está sentado a la diestra del Padre. Tú, que nos indicas que la madre de Dios volverá a recorrer con sevillanía y melancolía bajo palio el cielo de esta bendita ciudad que lleva su nombre. Tú, que nos recuerdas ese escalofrío que se siente al saber que sólo quedan 40 días para que los rezos lleguen a través de las saetas. Tú, que nos descubres esos ensayos llenos de ilusión de costaleros y bandas de cornetas y tambores que volverán a emocionar a este pueblo otra vez. Tú, que nos preparas para entregar lo mejor de nosotros mismo durante una semana a Dios y a Aquella que lo concibió por el Espíritu Santo. Tú, que nos evocas que el paso guiado por la voz del capataz ya está mas cerca del dintel de la puerta. Tú, que anticipas los inminentes sentimientos que aflorarán durante una semana por la ciudad del Guadalquivir con esa enigmática fusión de alegrías y de penas. Tú, Cuaresma, sólo ésto puedes hacerlo Tú...
domingo, 14 de febrero de 2016
El cambio viene con los séises
1936: Hace justo 80 años (Febrero de 1936) se produjo la victoria del Frente Popular en España que originó la llegada a nuestro país de un gobierno de extrema-izquierda. Esta fusión de partidos lleva a cabo la destitución del entonces presidente de la II República, Niceto Alcalá-Zamora, por el entonces presidente del gobierno, Manuel Azaña, nombrando éste jefe del gobierno al gallego Santiago Cesares Quiroga. La tensión política que se origina en España desde la victoria de la izquierda va en aumento en los meses siguientes tanto por parte de la derecha como de la izquierda con el asesinato del teniente y militante socialista, José del Castillo por parte de un grupo de extrema-derecha, y horas más tarde del diputado conservador, José Calvo Sotelo por miembros de la guardia de asalto entre los que se encontraban personajes vinculados al PSOE. Estos hechos originan de manera definitiva el levantamiento militar que se estaba perpetrando desde hacia tiempo y en el que se encontraban militares tan relevantes como José Sanjurjo, Gonzalo Queipo de Llano, Juan Yagüe, Emilio Mola, o un joven general de 43 años llamado Francisco Franco, el cuál siempre se ha dicho que dudó hasta última hora de la conveniencia o no de sumarse al golpe contra el gobierno republicano. El fracaso del golpe conduce inevitablemente al inicio de una Guerra Civil en España que durará tres años, y que enfrentará en dos a la población española. Las sospechosas muertes en accidente aéreo de los principales líderes del bando sublevado, José Sanjurjo, y Emilio Mola, conducen por un golpe de suerte del Destino a que uno de los actores secundarios de esta trama lidere el Alzamiento Nacional contra la II República Española, Francisco Franco Bahamonde. En octubre de 1936, tres meses más tarde, y en plena Guerra, la Junta de Defensa Nacional nombra a Franco Jefe del gobierno y del Estado español. Con este nombramiento comienza un régimen autoritario que después de la victoria del bando nacional en abril de 1939 llevará a Franco a asumir de manera completa el mayor poder que jamás haya poseído un jefe del Estado en España.
1976: Casi cuarenta años después, Franco muere en noviembre de 1975, y el príncipe Juan Carlos asume la jefatura del Estado. El Caudillo lo había dejado todo según él "Atado y bien atado", y tras el asesinato a manos de ETA de su presidente del gobierno, Luis Carrero Blanco, en diciembre de 1973, nombra a un personaje gris y enigmático como nuevo jefe del ejecutivo; Carlos Arias Navarro. Este tipo, más franquista que el mismo Franco, y conservador al máximo no asume la idea de poner fin al régimen que lideró durante 40 años el general gallego, y evita por todos los medios la posibilidad de conducir a España hacia un sistema democrático en el que él no cree. Las relaciones con Franco no fueron muy idílicas, pero con el nuevo rey no serán mucho mejores. Juan Carlos I considera a Arias Navarro como un obstáculo a la hora de iniciar el proceso democrático, sabe que mientras éste continúe al frente del gobierno, las posibilidades de poner punto y final al Franquismo son nulas, aunque no le exige de manera rotunda su dimisión por miedo a las consecuencias que esta decisión podría costarle. Desde su llegada al trono, Juan Carlos I cree en la necesidad de que Arias de un paso atrás y deje la presidencia del gobierno, pero éste se niega a abandonar el cargo y la tarea que le había encomendado el Generalísimo. El rey mantiene una tensa relación con él durante el período que ambos coinciden en las jefaturas del Estado y del Gobierno, el rey Borbón lo considera un "anticuado", mientras que Arias cree que el rey es un "niñato". Mientras, en el extranjero, Kissinger y la Casa Blanca desde EEUU presionan al rey para que eche de una vez por todas al presidente franquista y nombre definitivamente a un nuevo presidente. Juan Carlos I piensa en algunos nombres para sustituir a Arias; Desde Manuel Fraga hasta Torcuato Fernández Miranda, pasando por José María de Areilza. En junio de 1976, los reyes de España viajan a EEUU, a la vuelta de ese viaje, Juan Carlos I ya tiene completamente decidido el cese de Carlos Arias Navarro, y tras una fuerte discusión en julio de 1976, el presidente del gobierno presenta su dimisión al rey. El Borbón tras respirar aliviado por liberarse de su enemigo político número uno, decide nombrar contra todo pronóstico y sin que nadie diese un duro por él a un desconocido Adolfo Suárez, de 43 años y exdirector de RTVE. La tarea de Adolfo Suárez será la de desmantelar el franquismo desde dentro del propio franquismo, esa tarea la llevará a cabo Suárez con mucha inteligencia y astucia política. En noviembre de 1976, las cortes franquistas votan su autodisolución, y en diciembre de 1976, los españoles votan masivamente a favor del proceso para la reforma política, que seguirá en junio de 1977 con las primeras elecciones democráticas dando la victoria a la UCD de Suárez, y terminará en diciembre de 1978 con la promulgación de la Constitución española.
1996: Veinte años después de la muerte de Franco, la llegada de Juan Carlos I, la dimisión de Arias y la llegada de Suárez, se empieza a comprobar que la democracia española y su sistema actual no es tan democrático, ni es tan ejemplar como todos creían que era. En este período, la sociedad española observa atónita como aparecen día sí y día también casos de corrupción sobre el partido que desde hace casi 14 años lleva gobernando en España tras desalojar a la UCD de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo; El PSOE, que vuelve al poder por primera vez desde la II República, liderado esta vez por el sevillano Felipe González como presidente del gobierno desde diciembre de 1982. En enero de 1996, Felipe González lleva gobernando 13 años y un mes como jefe del gobierno, y tras él aparecen casos de corrupción que afectan a personajes muy relevantes del aparato del Estado; Desde él mismo acusado como el señor X del caso GAL, y el rey de España, Juan Carlos I (Con el que mantiene una estrecha relación tanto institucional como personal) en unas escuchas telefónicas grabadas por los servicios de inteligencia (CESID), hasta el gobernador del Banco de España, Mariano Rubio, pasando por el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, el ministro del interior, el vicepresidente del gobierno, la directora del BOE, etc... En estas circunstancias, Felipe González cansado y agotado de los innumerables casos de corrupción de los que se les acusa a él personalmente y que ponen contra las cuerdas al propio Sistema y que amenazan con llevarse por delante a la misma Corona, convoca elecciones anticipadas para marzo de 1996. El favorito para ganar estas elecciones es el PP, liderado por el conservador, José María Aznar, de 43 años. La campaña electoral se convierte en un circo mediático donde los dos partidos mayoritarios se tiran los trastos a la cabeza sobre quién es peor de los dos. En marzo de 1996, el PP de José María Aznar gana las elecciones, pero su victoria es tan ajustada frente al PSOE de Felipe González que le resulta casi imposible formar gobierno. Entre marzo y abril de 1996 se produce entonces un proceso de negociación junto con los nacionalistas catalanes y vascos para que apoyen en la sesión de investidura a Aznar como nuevo presidente del gobierno y desalojar de una vez por todas a Felipe González de la Moncloa. Finalmente, en abril de 1996, José María Aznar, y el líder de CIU, Jordi Pujol, alcanzan un acuerdo que permite a Aznar poner fin a los 14 años de gobierno socialista en España. En mayo de 1996, Aznar es investido nuevo presidente del gobierno y Felipe González lleva al PSOE de nuevo a la oposición tras 14 años de poder absoluto y corrupto en España, dejando atrás una situación en la que el propio Sistema estuvo a punto de caer debido a la inmensa lluvia de casos de corrupción que imperaban por todas partes, y comenzando pues un nuevo período donde se lleva a cabo la privatización de determinadas empresas estatales y el inicio de un tejido inmobiliario que conducirá a España a una de las mayores crisis financieras de su historia.
2016: Veinte años después de la salida de González y la llegada de Aznar, y ochenta años después de la victoria del Frente Popular, la llegada de Franco, el inicio de la Guerra Civil, y el fin de la II República, España se encuentra en febrero de 2016 en una nueva situación de fin de Sistema. Tras la salida de Aznar en 2004 después del atentado del 11-M, la vuelta del PSOE al poder de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, la salida de éste en 2011 tras su demoledora gestión al frente del país, la vuelta del PP al gobierno liderado por un gallego igual de gris y enigmático que Arias Navarro llamado Mariano Rajoy, y finalmente la abdicación del rey Juan Carlos en su hijo, Felipe VI, España se encuentra inmersa ahora en una situación de caos y crisis constitucional sin precedentes desde 1976. Las elecciones generales que se celebraron el pasado 20 de diciembre no dio la victoria por mayoría absoluta a ningún partido político; el PP, liderado de nuevo por un Mariano Rajoy, que al igual que Felipe González, la sombra de la corrupción le acompaña, ganó las elecciones pero no obtuvo una victoria suficiente para gobernar, el PSOE, liderado por un joven Pedro Sánchez, de 43 años, obtuvo el peor resultado electoral del partido desde la II República, dos fuerzas políticas irrumpieron en el parlamento y pusieron fin a 40 años de bipartidismo en España; Podemos, liderado por Pablo Iglesias (Partidario de un nuevo gobierno de Frente Popular), y Ciudadanos, liderado por Albert Rivera. Ante este panorama, a primeros de 2016, Mariano Rajoy propuso a Pedro Sánchez la formación de un gobierno de coalición presidido por él mismo, propuesta a la que Sánchez se negó de forma inmediata para posteriormente buscar su propia candidatura para formar gobierno. Ante este bloqueo institucional, el nuevo rey, Felipe VI, propuso a Mariano Rajoy como candidato para formar gobierno, a lo que éste se negó pero sin retirar su candidatura de manera definitiva, echándole con esto un pulso al rey y presentándose sin pudor ante la sociedad española como un presidente del gobierno que intenta dictar los pasos del jefe del Estado como hace justo cuarenta años atrás realizó tal acción de una manera bastante parecida Arias Navarro con el padre del rey actual. Tras este rechazo público e inesperado al rey, éste convoca una nueva ronda de consultas y propone a Pedro Sánchez la formación de un gobierno, a lo que el líder del PSOE acepta aún sabiendo que no tiene tampoco los apoyos suficientes para ser investido presidente del gobierno. Dicha acción es tomada bastante mal desde Moncloa, que tensa la cuerda entre presidencia del gobierno y la jefatura del Estado, provocando incluso la suspensión del viaje de los reyes a Reino Unido. Algunos consideran que esta suspensión la lleva a cabo el propio Rajoy como venganza por no haberle propuesto el rey de nuevo como candidato para la presidencia. A día de hoy, Pedro Sánchez no cuenta ni con el apoyo de Ciudadanos, ni de Podemos para ser presidente, mientras que Mariano Rajoy, desgastado por sus decisiones en su pésimo mandato y marcado por la corrupción de la que él ha formado parte en su partido, continúa sin dar ese paso atrás que todos piden ya, incluso los suyos, para dar paso a otra persona que le suceda, y muchos comienzan a hablar de la posibilidad de la formación de un gobierno de coalición presidido por un independiente con el fin de reformar el Sistema y la Constitución antes de que caigan, y otros hablan abiertamente de la posibilidad de unas nuevas elecciones generales en las que el panorama podría seguir igual o incluso empeorar aún más.
Después de explicar estos cuatro episodios de la historia reciente de España, no cabe duda de que cada 20/40 años se produce en España una situación que provoca un cambio radical en el Sistema político en nuestro país. En 1936 fue la caída de un Sistema por la exaltación de otro no democrático, en 1976 fue la caída de ese Sistema autoritario por otro donde la corrupción era la forma de Estado con la careta de la democracia. En 1996 se produce un cambio de gobierno que consigue que el Sistema no cayese de momento. En 2016 la situación es como en 1936 y en 1976, la del fin de una época y el comienzo de otra. Esta noche en la que escribo este artículo no sé personalmente cómo va a terminar todo esto, pero una cosa sí sé ya, y es que los años terminados en seises han conducido desde hace casi un siglo a este país a un cambio de Sistema y de gobierno, para bien o para mal, y creo sinceramente que este año no va a ser una excepción. En este panorama actual yo no descarto absolutamente nada, aunque sólo el tiempo nos dirá la respuesta.
sábado, 23 de enero de 2016
Esto no es serio
Ayer, Mariano Rajoy recibió una llamada telefónica por parte de un imitador catalán haciéndose pasar por el nuevo presidente de la generalitat, Carlos Puigdemont. La broma no fue del agrado de Mariano, que se limitó a decir en un tono bastante serio que "Esto no es serio", para acto seguido colgarles el teléfono a los tipos de la radio catalana desde la que se emitía dicha broma, los cuales estaban iguales de estupefactos que el propio Rajoy.
Hoy, la "víctima radiotelefónica" ha anunciado ante el rey Felipe VI que renuncia de forma "provisional" según él, a la investidura a la presidencia del gobierno porque todavía no dispone de los apoyos suficientes para ser reelegido jefe del ejecutivo. Como dice nuestro gran e irrepetible Nino Bravo; "Me voy pero te juro que mañana volveré". En resumen, una desvergüenza y una falta de respeto absoluto a la ciudadanía como nunca antes se ha visto en estos 40 años, y será porque no ha habido momentos bochornosos en estas cuatro décadas. ¿Quién se cree Mariano Rajoy que es para decirle al jefe del estado que aparque la investidura porque ahora no dispone de apoyos necesarios para sacarla adelante, retrasando así el calendario para la formación de gobierno?, ¿Con qué autoridad el presidente del gobierno provoca una crisis constitucional más grave aún de la que ya hay de por sí con tal de colmar sus ambiciones personales?, ¿Por qué mete al rey en una operación de la que se supone que éste debe mantenerse neutral? Sí, el rey (El cuál no es santo de mi devoción al igual que la institución que representa) ha entrado hoy en el tablero del juego político al aceptar no ya la no-renuncia de Rajoy a la investidura, sino una prolongación de tiempo bastante cuestionable desde el punto de vista legal para que el líder del PP obtenga en unos días los apoyos necesarios que no ha conseguido en un mes desde las pasadas elecciones. El jefe del estado debería de haberle dicho al gallego esta misma tarde que si no dispone de los apoyos suficientes para ser investido presidente del gobierno, (Cuestión que el propio Rajoy debería de considerar el por qué nadie quiere pactar con él) renuncie definitivamente a la investidura, pero no que acepta una prorroga del proceso de investidura, y con ello, de incertidumbre política, para que Mariano tenga tiempo suficiente para poder llegar a un pacto con PSOE y C's. Más aún, el rey tenía que haber dado un golpe encima de la mesa y decir; "Hasta aquí hemos llegado", (Mariano dixit) y exigirle a éste el nombre de otra persona de su partido, ya que él se ha medio negado a asistir al congreso de los diputados para presentar su programa de gobierno. Sólo así se podría agilizar el proceso para que alguien, independientemente del partido que sea, incluso del PP, pueda formar gobierno de una puñetera vez en estos gravísimos momentos, quizás los peores que está atravesando España desde la Guerra Civil, pero claro, pedirle a Rajoy que se marche de manera definitiva sería como pedirle la luna a nuestro querido presidente. Otra cuestión que me llena de dudas es; ¿Qué es una renuncia provisional? Si renuncias lo haces dando dos pasos al frente, no uno y el otro lo dejas atrás. Eso es lo que ha hecho Mariano Rajoy esta tarde, anunciar en falso una renuncia a la que no está dispuesto ni muchísimo menos en llevar a cabo de manera definitiva para que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se queme durante estas semanas y así, una vez fracasado éste en su empeño para ser presidente, vuelva nuestro gran Mariano en plan Superman para salvar a la sociedad española del caos, el desgobierno y la anarquía a la que él mismo nos ha llevado en estos cuatro años al frente del gobierno de España.
Yo personalmente creo que el final de todo esto conducirá a la reelección de Rajoy como presidente. Este tipo está más que demostrado que hará lo imposible (Al igual que Pedro Sánchez) por seguir en la presidencia, y que no le importa llevarse por delante a quien sea con tal de seguir otros cuatro años más arruinando España, ¿O acaso el escándalo que ha salido ahora y que afecta a personajes muy próximos a Soraya Sáenz de Santamaría (La siempre dispuesta sucesora) es pura casualidad? Quizás sería la hora de que alguien en el PP pusiese el grito en el cielo y le dijese a este señor que su presencia perjudica gravemente la estabilidad y el futuro de España, y que la única solución para que se salga de esta situación tan grave como penosa sea con su salida de la Moncloa y de la calle Génova. Desgraciadamente no será así, ya que cuando Pedro Sánchez fracase o incluso no pueda formar gobierno porque Susanita lo mande de vuelta a su casa en el comité federal del PSOE del próximo día 30 con el apoyo de los barones socialistas (Escenario bastante probable), éstos nombrarán a otro secretario/a general (Lo más seguro, la propia Susana) para que posteriormente otorgue su apoyo a un gobierno del PP presidido por Rajoy con el apoyo de PSOE y C's. Mariano siempre gana, incluso cuando se le da por muerto políticamente, y esta vez no va a ser una excepción. Siempre he dicho que este tipejo costará sacarlo más de la Moncloa que al mismísimo Felipe González hace 20 años, su idea de aferrarse al poder es igual de vomitiva y repugnante que la de su enemigo político internacional número uno, Nicolás Maduro, aunque supongo que esto no lo dirán en determinados debates de televisión algunos tertulianos pagados por los partidos de la casta por mucho que lo piensen éstos por lo bajini.
Por último y para terminar, me parece impresentable la forma en la que el "estadista" Pablo Iglesias se ha presentado esta mañana ante la sociedad española, anunciándose como futuro vicepresidente de un gobierno presidido por Pedro Sánchez. ¿Este tipo no sabe lo que es la humildad?, y lo que es más importante; ¿Este tipo no sabe lo que son los principios? Hace unos meses dijo que bajo ningún concepto participaría él en un gobierno presidido por Sánchez, hoy se presenta como la alternativa de cambio junto con el partido que él mismo ha catalogado de casta a lo largo de estos dos años, y lo que es más "gracioso", ha llegado a decirle al líder del PSOE que si llega a ser presidente, éste debería de considerarlo como una sonrisa del destino a la cuál él debería de estarle agradecido siempre. Simple y llanamente, vergonzoso. Quizás va a ser verdad que Mariano Rajoy y Pablo Iglesias no son tan diferentes como ellos nos quieren hacer creer. La acción de uno lleva siempre emparejada la reacción de otro, la no-renuncia de Rajoy de esta tarde se dice que ha sido por la propuesta del líder de Podemos de llegar a la Moncloa gracias a un pacto con el PSOE. Al final será cierto eso de que Rajoy e Iglesias tienen un pacto secreto entre ellos para salir beneficiados de todo este embrollo. Según nuestro presidente, la broma de ayer no era algo serio, la cuestión es; ¿Lo que estáis haciendo ustedes deteriorando aún más la situación política, social, y económica de España en vuestro propio beneficio, tanto partidista como personal, se puede considerar serio?
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