sábado, 20 de julio de 2024

Un panorama vomitivo


Tengo que reconocer que de un tiempo a esta parte cada vez me da más asco y pereza escribir sobre la política española. Sinceramente, me aburre, me cansa y me deprime lo que ocurre aquí. La situación de decadencia absoluta en la que se encuentra nuestro país a todos los niveles es tan deplorable y vomitiva que prefiero escribir sobre cuestiones de política internacional o de cualquier otra índole antes que escribir sobre lo que pasa aquí, cuyo panorama no deja de caer cada día más a un peldaño más bajo. 

Pero como hoy se ha producido la no-declaración de Begoña Gómez y hace solo unos días se ha producido uno de los momentos más deplorables de la historia reciente de España (El fallo del TC sobre los ERE), aprovecho para hablar en una sola entrada de ambas cuestiones en vez de perder mi tiempo hablando sobre tan bochornosa situación en dos entradas diferentes. Para empezar hoy hemos tenido, como acabo de mencionar, la no-declaración de Begoña Gómez en el Juzgado de Instrucción de Madrid, donde la esposa del presidente del gobierno se ha acogido a su derecho a no declarar cuando el Juez iba a proceder a interrogarla. Un derecho constitucional con el que yo personalmente no estoy de acuerdo pero al que puede acogerse cualquier ciudadano. 

La cuestión es que en este caso estamos ante un caso de corrupción que salpica no ya a la propia Begoña, sino a su marido, Pedro Sánchez. Y es que hace tan solo unos días, el socio de Begoña en sus negocios lucrativos, Carlos Barrabés, afirmó ante el Juez hace pocos días que se reunió en Moncloa varias veces con la mujer del presidente, e incluso un par de veces con ella y el propio Sánchez. Una declaración que sin duda pone en el centro de las miradas al propio Sánchez, el cual queda corroborado que era conocedor y partícipe de las actividades lucrativas de su mujer. Una red de corrupción elaborada y dirigida por la pareja presidencial en la que sin duda hay más nombres que aún no han salido a la luz.

Obviamente no hay que ser muy inteligente para llegar a la conclusión de que los tres no se reunieron en Moncloa para hablar del tiempo ni de los sofistas griegos. Los motivos de estas citas están obviamente relacionados con la red de tráfico de influencias en las que tanto Begoña como Barrabés eran socios en la trama de captación de fondos que tenían organizada. Ante esta revelación, el Juez ha imputado hoy oficialmente a Barrabés tras negarse Begoña a declarar por segunda vez consecutiva. La primera fue el día 5 de este mes, cuando la mujer de Sánchez fue a testificar en medio de un dispositivo policial nunca antes visto en España. 

Una citación en la que Begoña Gómez y sus abogados, en una triquiñuela nunca antes vista por ningún personaje público en España, ignoraban los cargos de los que se le acusaba a ésta, con lo que el Juez tuvo que suspender la comparecencia hasta el día de hoy, fecha en la que Gómez se ha personado en el Juzgado pero se ha acogido directamente a su derecho a no declarar. Tras lo ocurrido hoy, el proceso judicial sigue su curso mientras desde VOX (Los cuales están personados como acusación en el procedimiento) avisan ya que van a llamar a testificar al propio Sánchez ante el Juzgado para que sea él quien dé las explicaciones ante el Juez, a falta de la voluntad de su mujer de dar esas explicaciones en el día de hoy. 

Personalmente debo añadir que lo ocurrido en este procedimiento es lo más deplorable y vomitivo que se ha visto en España en muchos años (Y mira que el historial es largo). La forma en la que desde Moncloa han tratado este grave asunto de corrupción que afecta de lleno a la presidencia del gobierno ha sido a través de la frivolidad y respondiendo desde el ejecutivo que todo era un bulo de la extrema derecha. Cuando no decían esto la respuesta era que todo se trataba de fake news de los diario de la derecha reaccionaria porque querían hacer caer al gobierno. 

Y mientras desde el gobierno y el PSOE salían en tromba a defender la honorabilidad de Begoña (Esa persona anónima ajena a la actividad política, según ella) y a desacreditar al Juez que está llevando la instrucción del caso y a todos aquellos medios que están arrojando a la luz pruebas de los negocios lucrativos de los implicados, desde Moncloa se ha llevado a cabo una operación de acoso y derribo e intimidación contra el Juez mientras la propia Begoña Gómez le exigía explicaciones sobre los motivos por los que estaba imputada a la vez que daba instrucciones a éste sobre el procedimiento que debía seguir en el procedimiento (Ayer de hecho la propia Begoña exigió sin éxito al Juez que suspendiese las declaraciones de dos miembros de la UCM). Es lo que tiene creerse, al igual que su marido, los reyes del mambo y seres superiores que están por encima de las leyes. 

Todo ello mientras el ministro de Justicia, Felix Bolaños, ha salido tanto hoy como el pasado día 5 a defender públicamente en declaraciones a los medios a la esposa de su jefe y reiteraba que todo era una operación para acabar con el presidente Sánchez. Como se puede ver, todo un respeto máximo el que tiene este gobierno con la Justicia, sobre todo el ministro encargado del sector. Por no hablar del hecho de que el gobierno emita juicios de valor sobre el procedimiento judicial a "una ciudadana anónima", como la propia Begoña se define... cuando le conviene, claro está.

Seamos claros. La situación que atraviesa España no puede ser más desoladora y miserable. Tenemos un gobierno que persigue y acusa a los jueces por hacer su trabajo, a la vez que amenaza a los medios que están sacando a la luz pruebas concernientes sobre el caso que afecta a Begoña Gómez, y que tras la declaración de Barrabés hace unos días se puede decir abiertamente que afecta de lleno al propio Pedro Sánchez. Y mientras esto ocurre, el gobierno ya está elaborando lo que ellos denominan "Plan de regeneración democrática", con el fin de cerrar y censurar los medios que están publicando información sobre las actividades irregulares de "la presidenta", que es según han indicado algunas fuentes, el término con el que se dirigen en Moncloa y en el PSOE a la mujer de Sánchez. 

En definitiva, vivimos en una situación insostenible en la que cada día que pasa el escenario que se vive en España se vuelve cada vez más irrespirable y deprimente. Tan irrespirable y deprimente que tanto el pasado día 5 como hoy hemos visto cómo Begoña llegaba a los Juzgados en un dispositivo policial nunca antes visto en la historia de España. Cualquiera diría que era la primera dama de los Estados Unidos y no una sujeta que se autodefine como "ciudadana anónima". 

Se les ha olvidado explicar pues desde Moncloa el por qué de este dispositivo policial tan descomunal sufragado con dinero público hacia una persona anónima. Por no hablar de la orden de que ningún periodista pudiese estar presente ni tomar fotos en el Juzgado a la imputada, lo cual demuestra hasta qué punto Sánchez tiene cogido por los huevos a la prensa, así como a todos los sectores públicos y privados de España. Y es que vivimos en un país cuyo presidente del gobierno cree sinceramente que el país es su propio cortijo privado o su empresa particular, donde todas las instituciones están a su servicio y él es "el puto amo" (Óscar Puente dixit) y "el jefe" que decide por encima de todo y de todos, encontrándose tanto él como su familia, así como todos sus correligionarios por encima del bien y del mal. 

Y esto también incluye, como es obvio, al hermano de Pedro Sánchez, el cual se encuentra también bajo investigación judicial por malversación y tráfico de influencias después de que se descubriese su evasión de impuestos a Hacienda mientras constaba como residente en Portugal y cobrase oficialmente como funcionario en la Diputación de Badajoz desde que su hermano llegase a la Moncloa. Sin embargo, ni el sujeto ha aparecido en estos seis años por la Diputación para trabajar ni ha residido realmente en Portugal nunca. 

Y a no perder de vista las bajas laborales por paternidad que el sujeto se cogió hace un par de años sin que exista constancia oficial de que haya sido padre. Como se puede ver, todo parece indicar que no es solo Begoña quien ha realizado actividades delictivas, sino que practicamente toda la familia del presidente del gobierno se ha creído inmune ante la Ley y ha usado su privilegiada posición para hacer negocios irregulares desde que Sánchez llegase al gobierno. 

Está claro que Sánchez comprende el poder como el mecanismo perfecto para ejercer de gángster supremo del Estado mientras utiliza todos los resortes posibles, legales e ilegales, para mantenerse en el mismo, creyendo que por derecho propio le corresponde ejercer su papel de gobernante de forma vitalicia. Estamos pues ante una situación muy extrema y ante un tipejo altamente peligroso, el cual está dispuesto a todo con tal de sobrevivir políticamente a todo lo que se le enfrente y a actuar con todos los medios a su alcance para lograr esa supervivencia política.

Por otro lado debo añadir que me resulta curiosa la forma de actuar de Begoña tanto el pasado día 5 como en el día de hoy. Primero lleva a cabo una triquiñuela bastante maquiavélica para evitar declarar, amparándose en que ella no había sido informada por la Administración de Justicia sobre los cargos de los que se le acusa; algo que es incierto. Otra cosa es que la Administración de Justicia haya enviado la documentación judicial correspondiente a Moncloa pero el encargado de entregarle dicha documentación a Begoña Gómez "casualmente" no se la haya entregado, según ella. Y lo del día de hoy ya es directamente una forma de escupir en la cara al Juez y a todo el personal. 

Y es que Begoña Gómez tiene derecho a no declarar, pero si todo de lo que se le acusa es, según ella y según su marido, el gobierno, el PSOE y los medios afines al ejecutivo "fango, bulos y fake news" ¿Por qué no responde ante el Juez de esas "falsas acusaciones" y que éste determine lo que estime conveniente? ¿Por qué no responde a todas las preguntas que se le formula y deja de una vez clara su supuesta inocencia? ¿Por qué se esconde en la estrategia que le han aconsejado sus abogados y omite responder en sede judicial mientras a su vez exige de forma chulesca al Juez la forma en la que éste debe dirigir el procedimiento judicial que instruye?

Se habla de que desde Moncloa le han aconsejado a Begoña que no abra la boca por miedo a que suelte algo que eche por tierra toda la estrategia de sus abogados. ¿Acaso no puede decir siquiera que no sabe de lo que se le está preguntando, o que directamente no realizó la actividad lucrativa que el Juez le mencione durante el interrogatorio? Hay que recordar que cuando los Borbones, en concreto Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín, fueron a testificar ante el Juez, éstos respondieron a las preguntas formuladas en sede judicial. Otra cosa es obviamente que respondiesen negando cualquier hecho de los que se les acusaban, pero al menos respondieron. 

Sin embargo, la estrategia de los abogados de Begoña de que ésta no abra el pico ni siquiera para decir "Buenos días" me llevan a las siguientes hipótesis: O Begoña es anormal y cualquier respuesta, por muy breve, concisa y negativa que sea le va acarrear echar por tierra toda la estrategia elaborada por sus abogados, o tiene al bufete de letrados más incompetentes de España, o fueron otros y no ella quienes elaboraron toda la trama de la que se le acusa (Incluido los másters de la UCM), o prefiere no abrir la boca por miedo de que cualquier respuesta, por mínima que sea, arroje a la luz más implicados, incluyendo a su marido y más personas que hasta ahora desconocemos. Personalmente, me inclino por esta última hipótesis. Pero sea cual sea el motivo, lo cierto es que Sánchez junto a su mujer y todo el gobierno, con el aparato del PSOE están sirviéndose de todos los mecanismos posibles para que esto no vaya a más. 

Y es que aquí no acaba la cosa, ya que hace tan solo unos días, el Tribunal Constitucional ha tumbado la sentencia dictada en primer lugar por la Audencia Provincial de Sevilla y ratificada posteriormente por el Tribunal Supremo sobre el caso de los ERE en Andalucía, donde el PSOE andaluz malversó casi 700 millones de euros de dinero público y en cuya trama estaban involucrados los ex presidentes de la Junta de Andalucía y del PSOE, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, el ex vicepresidente de la Junta, Gaspar Zarrías, o la ex consejera de Economía y Hacienda de la Junta, Magdalena Álvarez, entre otros altos cargos del PSOE andaluz. Pues bien, todos ellos han sido exonerados de sus condenas de malversación y prevaricación (Griñan estaba condenado a seis años de cárcel, Chaves a nueve años de inhabilitación y Zarrías y Álvarez a otros nueve de inhabilitación igualmente). 

De esta forma, en un ejercicio claro de prevaricación y extralimitación de sus funciones, el TC ha borrado de un plumazo las condenas a toda la plana mayor del PSOE de Andalucía. Un fallo que ha sido aprobado con el voto favorable de la mayoría progresista del Tribunal (Afines al PSOE) y que supone todo un indulto al mayor caso de corrupción conocido, no ya en España, sino en toda Europa. De este modo, los condenados se han visto salvados por el Tribunal Constitucional que preside Cándido Conde-Pumpido y que dirige en la sombra Pedro Sánchez. Unos condenados que no han tardado en salir públicamente y afirmar que "por fin, la Justicia les ha dado la razón". 

Por un lado, Griñan ya puede respirar tranquilo, ya que definitivamente no va a pisar la cárcel en su puñetera vida. Por otra parte, Chaves, ha tardado poco menos de 24 horas en aparecer por la sede del PSOE andaluz después de quince años para anunciar su disposición a volver a la política y echar al PP de la Junta de Andalucía. Todo ello tras afirmar, al igual que el resto de condenados, que las condenas fueron injustas y que todo fue una operación político-judicial para hundir al PSOE. En definitiva, que todo fue un invento y que los ERE y los 700 millones malversados nunca existieron.

Obviamente, todos los condenados han salido impunes sin que hayan devuelto un solo euro de los 680 millones que robaron, y del cual una parte de ese dinero fue a parar en drogas y prostíbulos. Ahora, tras este indulto descarado por parte del TC del PSOE hacia miembros del PSOE cabe preguntarse: ¿Cómo puede tener alguien confianza en un sistema político y en unas instituciones que están orquestadas perfectamente para que la clase política se salva a sí misma? Lo ocurrido es tan grave que demuestra que el sistema de 1978 no es una democracia parlamentaria, sino una mafia perfectamente orquestada en la que todas las instituciones estan entrelazadas para tapar sus irregularidades de forma mutua.

¿Quién cojones se cree que es Cándido Conde-Pumpido y qué legitimidad tiene el TC para extralimitarse claramente en sus funciones y revocar dos fallos judiciales perfectamente legales y acordes a Derecho? Conviene recordar que el TC está solo para interpretar la Constitución y no para revocar sentencias dictadas por el Poder Judicial. Un Poder Judicial al que el TC no pertenece, ya que es un Tribunal ajeno al resto de los Tribunales ordinarios que componen la jerarquía judicial en España. 

Pero claro, en esta España que se descompone por momentos, el TC ha pasado de ser teóricamente el Tribunal competente para interpretar la Constitución a ser el Tribunal al que a partir de ahora recurrirá toda la clase política con el fin de que revoquen los fallos que los Tribunales ordinarios han dictaminado contra ellos. Una demostración más del fracaso de este sistema político y del éxito de Sánchez a la hora de asaltar todas las instituciones del Estado. Y es que como ya he mencionado anteriormente, Sánchez no es más que un gángster cuyo objetivo es el de controlar todos los poderes públicos mientras se afianza en la Moncloa de por vida. 

Y todo ello con el beneplácito del resto de las formaciones políticas, siendo el PP el partido que más contribuye en ayudar al PSOE en esta toma de las instituciones. Lo vimos hace unas semanas cuando después de cinco años de bloqueo, el PSOE y el PP llegaron a un acuerdo con el fin de repartirse nuevamente el Consejo General del Poder Judicial. Un CGPJ que está nuevamente controlado por el PSOE y el PP. Ese mismo PP que critica de día el totalitarismo de Pedro Sánchez mientras por la noche pacta con él repartirse las instituciones. 

Pues bien, volviendo a la absolución de los condenados cabe ahora preguntarse: ¿Y ahora qué? Pues ahora tocará lavar de arriba a abajo la imagen de los condenados por parte de las televisiones y medios afines al PSOE mientras aquí en Andalucía quizás haya que pedir perdón a los ex condenados por el hecho de habernos robado a manos llenas. ¿Surrealista, verdad? Pues todo puede ir a peor. No habría que descartar incluso que los condenados, ahora absueltos, exijan una indemnización e incluso, en los casos en los que así proceda, su restitución en los cargos públicos de los que fueron obligados a salir en su momento. Por ahora ya tenemos a Chaves, que ya ha anunciado que volverá a darse de alta en el PSOE tras darse de baja cuando fue imputado en 2016, así como su intención de volver a la política para desalojar al PP de la Junta. Supongo que este tipejo no tendrá suficiente con los casi veinte años en los que fue presidente de la Junta de Andalucía, donde el sur de España fue practicamente su cortijo particular durante dos décadas. 

Ahora parece que quiere volver para cobrarse su venganza y descabalgar a ese mismo PP que llora por las esquinas rogando que vuelva "el PSOE bueno". Un PP que seguramente creerá de forma ignorante que con este peligroso precedente, el TC indultará también a los políticos del PP cuando los populares llamen a las puertas del Constitucional pidiendo la anulación de sus correspondientes condenas. Pero que se vayan despidiendo de ello estos miserables. Los indultos son solo para el PSOE y para la izquierda en general. ¿Acaso alguien se imagina a Mariano Rajoy haciendo uso del TC para que éste anulase la sentencia del caso Gurtel de 2018 si no hubiese tenido lugar posteriormente la moción de censura? Si esto lo llega a hacer Rajoy, el país hubiese ardido en llamas y el PSOE hubiese presentado de forma permanente mociones de censura contra él hasta que lo hubiesen desalojado de la presidencia del gobierno para llevar a cabo, según los socialistas, "la regeneración democrática". 

Y es que esta situación que vivimos actualmente de corrupción generalizada e indultada era la verdadera regeneración democrática que tanto pregonó y prometió Sánchez durante sus años en la oposición y que abanderó como pretexto para llegar al gobierno tras quedar el PP herido de muerte por la corrupción en su partido tras la sentencia de la Gurtel. Obviamente la regeneración democrática consistía en desalojar al PP de Rajoy para tomar el relevo el PSOE e institucionalizar ellos mismos la corrupción que tanto denunciaban. Todo era una excusa para aprovechar la corrupción del partido contrario para asaltar el poder y establecer su propia red clientelar a todos los niveles, que es lo que el PSOE de Sánchez ha venido haciendo desde que llegó a la Moncloa hace seis años. 
  
Ese mismo PSOE que sujetos tan despreciables como el popular Juanma Moreno añoran y desean que vuelvan a ser útiles en Andalucía y en el resto de España. Que no se preocupe pues Moreno, que a este paso, y tal y como están de crecidos los socialistas tras ver cómo una malversación de casi 700 millones les ha salido completamente gratis, el regreso del PSOE andaluz a la Junta puede que se produzca más pronto que tarde, para desgracia nuestra y regocijo de los socialistas. De momento en el Ayuntamiento de Sevilla, dirigido por el PP, le van a dar el título de Hija Predilecta de Triana a la ex presidenta de la Junta, Susana Díaz, lo cual es todo un primer paso para blanquear a todos los implicados en los ERE (Aunque Susana Díaz nunca fue imputada por este caso) con la colaboración activa de los populares. Sigamos pues así, que todo puede ir a peor.

En definitiva, España está practicamente desbordada por la corrupción y por los mecanismos propios de la mafia por parte del PSOE de Sánchez. Unos mecanismos tan inmorales que ni la saga de El Padrino habría podido reflejar mejor. El proceso judicial contra Begoña Gómez sigue adelante tras implicar Barrabés al propio presidente del gobierno mientras la propia Begoña chulea al Juez y se niega a declarar, negándose a su vez a cooperar con la Justicia; todo lo contrario de lo que ella y su propio marido afirmaron que haría si era citada a declarar. Y a no perder de vista la solicitud que supuestamente hará dentro de poco VOX, solicitando al Juez que llame a Sánchez a declarar como testigo. Algo que obviamente no ocurrirá, y que si ocurre, ya se encargará Sánchez de recusar al Juez, que para eso él es el amo y señor de España. 

Y por otro lado la absolución de los condenados por los ERE corrobora nuevamente que en España delinquir sale gratis, sobre todo si eres del PSOE. De esta forma se demuestra una vez más que no todos somos iguales ante la Ley, y que la izquierda tiene inmunidad absoluta para hacer y deshacer a su antojo en este sistema hecho a su medida. Todo ello mientras el PP, siguiendo su política habitual, se dedica a blanquear y a cooperar con el PSOE en el asalto de Sánchez a las instituciones del Estado. 

Este es el cruel y devastador panorama que vive España a día de hoy. Un panorama que amenaza con empeorar conforme vayan pasando los días, las semanas, los meses y los años. Esta es la España del PSOE de Pedro Sánchez; esta es la España del bipartidismo; esta es la España partitocrática y caciquil del Régimen del 78: una España donde la corrupción acecha por todos los rincones y posteriormente queda impune gracias a los mismos que la cometen.

lunes, 15 de julio de 2024

Estados Unidos en el abismo


Mientras en España estamos de celebración al haber conseguido esta noche nuestro país su cuarta copa de la Eurocopa, en Estados Unidos apenas han pasado veinticuatro horas desde el intento de asesinato de Donald Trump. Un intento de magnicidio que sin duda alguna traerá muchas y graves consecuencias tanto a nivel interno en Estados Unidos como en el resto del mundo. Y es que ya se sabe el dicho: "Cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se contagia". Y la gravedad de lo ocurrido parece que va a tener graves repercusiones tanto a nivel interno como externo, aunque desde Washington están intentando minimizar las consecuencias de este grave suceso.

Todos hemos visto ya las imágenes que han dado la vuelta al mundo y que sin duda alguna forman ya parte de la Historia. No voy a recordar lo ocurrido, ya que todos hemos visto a lo largo del día de hoy las imágenes. Donald Trump ha salido vivo de milagro cuando un sujeto de veinte años ha traspasado sospechosamente todas las medidas de seguridad cuando el candidato republicano estaba dando un mitin y ha comenzado a disparar contra el ex presidente estadounidense, llegando una de las balas a impactar en su oreja derecha, la cual ha quedado levemente herida, aunque no ha sufrido afortunadamente heridas mayores. Por desgracia no ha tenido la misma suerte uno de sus simpatizantes en el mitin, el cual ha fallecido al rebotarle una de las balas que iban dirigidas hacia Trump. También otras personas han resultado heridas de gravedad, mientras que el asesino, obviamente, ha sido abatido en el acto.

Aún así, hay muchas preguntas y dudas sobre este atentado. Para empezar ¿Cómo cojones puede un tipo penetrar en un acto electoral con un fusil sin ser descubierto en el momento por el servicio secreto allí presente? ¿Cómo es posible que de hecho hubiese simpatizantes republicanos que alertaron a los servicios secretos de la presencia extraña del sujeto y que éstos hiciesen oídos sordos a sus advertencias? ¿Cómo es posible que mientras Trump estaba dando su mitin los servicios secretos estuviesen apuntando hacia el edificio donde estaba el sujeto apuntando visiblemente desde el tejado pero no fue hasta el comienzo de los disparos por parte del asesino cuando éstos lo abatieron? 

Conviene recordar que los servicios secretos están a las órdenes del gobierno estadounidense. Un gobierno que ahora está en manos del Partido Demócrata, cuyos representantes y simpatizantes han afirmado una y otra vez en los últimos tiempos que Trump es un peligro para la democracia. Algunos han llegado a sugerir que Trump "Debía ser eliminado". Unas sugerencias muy graves, y más si tenemos en cuenta que provienen de dentro de la que sigue siendo, al menos de momento, la primera potencia mundial. Pero sigamos con las preguntas.

¿Acaso sabía el servicio secreto lo que este tipo iba a realizar pero tenían órdenes de esperar a que actuase para proceder a abatirlo posteriormente y no antes? Y por último comentar la bochornosa actuación de los guardaespaldas del propio Donald Trump, los cuales lo mantienen durante medio minuto boca abajo en el lugar del impacto para posteriormente llevárselo mientras ponían nuevamente en riesgo su vida al cubrir levemente al ex presidente mientras éste hace gestos de victoria hacia el público allí presente con la prensa haciendo las fotografías ya históricas que todos hemos visto ya. 

¿Desde cuándo un político que es tiroteado sale de la escena del impacto sin que sus guardaespaldas hagan nada por cubrirlo cuando tan solo un minuto antes ha sido víctima de un intento de magnicidio? Y por último, ¿Cómo es posible que un impacto en la oreja apenas te deje unos rasguños y no provoque heridas mayores? Afortunadamente esas heridas no se han producido, pero las múltiples preguntas que el personal se está haciendo, y de forma motivada, hace que uno se pregunte también qué hay detrás de este intento de magnicidio. 

Insisto, éstas y otras muchas preguntas más quedan en el aire después de este atentado, tanto hacia una dirección como hacia otra. Un atentado que según los medios fue orquestado por un solo sujeto de veinte años, el cual ya ha sido identificado como militante del Partido Republicano. Qué cachondos y qué miserables son los periodistas. Supongo que se les habrán olvidado comentar que el asesino era simpatizante del Partido Demócrata pero que se afilió al Partido Republicano hace unos meses con el objetivo de votar contra Donald Trump en las primarias que han tenido lugar hace poco. 

Del mismo modo que tampoco han hecho mención a la vinculación del asesino con la organización de extrema izquierda Antifa. En definitiva, detallillos sin importancia que misteriosamente la prensa deja pasar por alto para que el personal se crea que todo es algo proveniente del propio Partido Republicano y no del Partido Demócrata. 

Poco tiempo después del atentado comenzaron a salir algunos afirmando que el asesino era extranjero. Algunos dijeron que era chino, mientras que otros llegaron a confirmar que era turco, con lo que el término de "Cabeza de turco" nunca ha sido más propiamente dicho, al menos durante el tiempo que algunos quisieron desviar la nacionalidad del asesino, que definitivamente se ha confirmado que era estadounidense. 

Una confirmación que supone la peor de las noticias para la sociedad norteamericana, ya que lo peor que podían corroborar era que el asesino era nacional y no extranjero, de ahí que seguramente desde muchos sectores se intentase desviar la verdadera nacionalidad estadounidense durante varias horas. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que Estados Unidos se encuentra en estos momentos en una situación de tensión extremadamente alta, la cual muchos comparan con la situación de 1860, previa a la Guerra Civil Americana. 

Y es que no son pocas las voces que afirman que la situación es tan grave y divisoria a nivel social en Estados Unidos que cualquier acto podría provocar un conflicto civil entre la población más tradicional y la población más woke. Personalmente no puedo decir si estas afirmaciones son ciertas, ya que no he estado en Estados Unidos y por lo tanto no puedo confirmar si ese nivel de polarización es tan extremo y peligroso como algunos están haciendo creer. Pero en mi opinión creo que, por mucha polarización, tensión y gravedad que exista en Estados Unidos, la situación no es para que estalle una guerra civil. No está ocurriendo en un país como el nuestro cuya influencia en el mundo es cero pero la polarización es severa, cuanto menos para que estalle en la que oficialmente sigue siendo la primera potencia mundial.
 
¿Acaso sabe alguien lo que está diciendo realmente cuando habla del inminente estallido de una guerra civil en Estados Unidos? Una guerra civil en Norteamerica supondría sin duda alguna el fin de la hegemonía mundial de Estados Unidos al frente del mundo occidental, y traería con ello unas consecuencias geopolíticas y económicas tan desastrozas tanto para América como para Europa. Dicho esto, ¿La situación en Estados Unidos es más que preocupante? Por supuesto que lo es, pero como también lo ha sido en otros momentos de su historia. Basta recordar lo que sucedió en 1968 en Estados Unidos, año que me recuerda bastante a lo que está ocurriendo también allí en este 2024. 

Eran los tiempos en los que se hablaba también de un estallido social en Norteamerica como consecuencia, entre otros factores, por la guerra de Vietnam; Lyndon B. Johnson había anunciado que no se presentaría a la reelección (Algo parecido a la situación actual de Joe Biden, el cual aunque se resiste a renunciar, es ya un cadáver político y humano); los asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King poco antes de las elecciones, los cuales recuerdan al intento de asesinato de anoche del propio Trump, etc. 

En definitiva, una situación de polarización la que se está viviendo ahora que recuerda bastante, o al menos a mí me recuerda, a la de 1968. Y a pesar del alto nivel de polarización que se vivía en aquel entonces, Estados Unidos siguió adelante. ¿Esto quiere decir que volverán a salir adelante? Puede ser, o puede no ser. Estamos viviendo sin lugar a dudas momentos extremadamente determinantes para el futuro de la humanidad, donde el término Tercera Guerra Mundial está más presente que nunca. 

No creo, insisto, que Estados Unidos se esté encaminando hacia una guerra civil, pero no descarto tampoco en absoluto que este sea el principio del fin de la sociedad norteamericana. Como dice la frase que se pronuncia al final de la película La Caída del Imperio Romano (Frase que he expuesto en este blog otras veces): "Solo se puede destruir a una gran nación cuando ella misma se ha destruido interiormente". Y Estados Unidos, al igual que el Imperio Romano en su momento, ha hecho mucho por destruirse interiormente, llevándose por delante a toda la civilización occidental. 

Solo hay que ver que el actual presidente es un vejestorio que apenas puede mantenerse de pie ni puede decir siquiera dos frases coherentes como consecuencia de su demencia senil. ¿Acaso alguien se imagina en otros momentos a un presidente de Estados Unidos en estas circunstancias? La fragilidad de Biden es el fiel reflejo del sistema y del país que gobierna. Un Biden que a pesar de estar más para allá que para acá sigue resistiendo a todas las presiones que le exigen que dé un paso atras y renuncie a la reelección, lo cual demuestra que por muy chocho que esté, las ansias de poder las sigue manteniendo intactas. 

Por no hablar de las ansias infinitas de poder de su propia familia, los cuales son de hecho los que verdaderamente mantienen a Biden en la carrera por la reelección, debido a la corrupción que rodea al entorno del actual presidente estadounidense. Una corrupción que unida al ansia infinita de poder de Biden y de los suyos hacen que su retirada sea cada vez más improbable, y más aún después del intento de asesinato de Trump. Un Donald Trump que si ya tenía un pie en la Casa Blanca desde hace meses (Y más aún tras el debate en el que vapuleó a Biden), con este abominable atentado contra su vida se puede decir que ya tiene practicamente asegurada su vuelta a la Casa Blanca. 

Tendría que salir a la luz algo muy grave que afectase a Trump para que las encuestas den un vuelco de aquí a noviembre. Aún así, todavía quedan cuatro meses hasta noviembre, y de aquí hasta entonces puede ocurrir de todo, incluso un nuevo amaño que mantenga a los demócratas en la Casa Blanca cuatro años más. Lo que está claro es que, en lo que respecta a Biden, éste se resistirá absolutamente a dejar el poder, como Johnson hizo en 1968 tras quedar calcinado políticamente por la guerra de Vietnam. Biden sigue pues adelante en su empeño de presentarse a la reelección y con ello de culminar el plan que los demócratas tienen para llevar a Estados Unidos y a Europa a una guerra contra Rusia. 

Y nada parece detenerlo, aunque los donantes de su campaña exijan su retirada o incluso los Obama y los Clinton estén presionándole para que abandone en favor de la impopular Kamala Harris o incluso de Michelle Obama, como algunos comentan por ahí. Veremos a ver cómo acaba pues todo esto, aunque no sería de extrañar que los demócratas intenten precipitar los acontecimientos contra Rusia si ven que la situación en noviembre está perdida para ellos y decidan pasarle la patata caliente a Trump una vez que éste volviese hipotéticamente a la Casa Blanca en enero del año que viene.

Y ya para terminar vuelvo a donde comencé: a Donald Trump y al criminal atentado que casi le cuesta la vida y que por desgracia le ha costado a un simpatizante suyo. Es bastante probable que el nivel de tensión y polarización aumente de aquí a noviembre, e incluso más allá si Trump finalmente asume la presidencia en 2025. Pero insisto en que no creo en absoluto en que este atentado suponga la chispa que muchos vaticinan para que estalle un conflicto civil en Estados Unidos. 

¿Que la tensión, las movilizaciones e incluso las agresiones pueden ir en aumento? Sí, de hecho no descarto en absoluto que incluso asesinatos o intentos de asesinato como el de ayer se repitan a partir de ahora en Estados Unidos, pero no creo que la gravedad de la situación lleve emparejada el estallido de una nueva guerra civil en Norteamerica, aunque obviamente nada se puede descartar nunca. 

Lo que sí tendría que pedir la sociedad estadounidense es respuestas a este atentado, que como he dicho anteriormente, deja muchas dudas en el aire. Personalmente no entiendo cómo Trump ha agradecido al servicio secreto su actuación una vez que fue dado de alta en el hospital al que fue ingresado tras ser levemente herido. ¿Acaso no sería lógico que exija responsabilidades por la grave negligencia cometida por el servicio secreto en vez de felicitarle por su actuación, la cual casi le cuesta la vida y de hecho se la ha costado a un simpatizante suyo y otros han resultado heridos? 

Por otra parte, el hecho de que los demócratas feliciten del mismo modo al servicio secreto no deja de ser un indicio de que, por mucho que algunos se empeñen en decir lo contrario, Trump no es más que otro miembro más del sistema que, a pesar de discernir de las políticas woke y belicistas de los demócratas, a la hora de la verdad no deja de ser un elitista más que repite las consignas que todos los demás, sean demócratas o republicanos, hacen públicamente cuando se trata de cuestiones esenciales; lo cual hace que no termine de fiarme de él. Por desgracia hay algunos imbéciles que todavía no lo quieren ver y siguen creyendo que Trump es la esperanza que necesita Estados Unidos y el mundo para librarnos de la tiranía de la élite, de la inminente guerra que cada vez se anuncia con más fuerza y de la agenda globalista woke que avanza inexorablemente. 

En definitiva, Estados Unidos ha vivido hace unas horas una de las páginas más oscuras de su historia reciente, corroborando una vez más el declive del Imperio estadounidense. Un suceso criminal que veremos a ver qué consecuencias trae no solo en Estados Unidos sino también en Europa, ya que todo lo que sucede al otro lado del Atlántico acaba repercutiendo aquí. Por el momento, Trump acaba de salir indemne de un tiroteo que de haberle alcanzado unos milímetros más atrás del lugar donde impactó la bala, habría provocado su muerte de forma instantanea. 

Una noticia que muchos criminales desean fervientemente, para de este modo neutralizar a los republicanos y revertir la situación para asegurar la continuidad de los demócratas y con ello su agenda woke y belicista. Esperemos que la situación no se repita y que el escenario pueda mantenerse más o menos tranquilo de aquí a noviembre, aunque es obvio que esto no va a suceder por desgracia, y mucho menos después de noviembre si Trump consigue finalmente la victoria. 

viernes, 5 de julio de 2024

Los laboristas regresan a Downing Street


Después de catorce años en la oposición, el Partido Laborista ha vuelto a Downing Street de la mano de su líder, Keir Starmer, el cual es desde hace unas horas el nuevo primer ministro británico tras haber obtenido ayer la más abrumadora mayoría que ha obtenido su partido desde que en 1997 el laborista Tony Blair llegase al poder tras descabalgar a los tories, entonces liderados por John Major. Obviamente las circunstancias de hace veintisiete años no se pueden decir que sean las mismas que las actuales, ya que la política británica ha pasado en estos ocho años por una de sus mayores crisis políticas, económicas y sociales desde el 23 de junio de 2016. 

Una crisis que abrió en su momento el ex primer ministro David Cameron cuando anuncio para su reelección en las elecciones generales de 2015 que de salir reelegido convocaría a los británicos a una consulta para decidir sobre el futuro del Reino Unido en la Unión Europea. La historia ya la sabemos todos: Cameron convocó el referéndum creyendo que ganaría y finalmente salió el voto a favor de lo que posteriormente se ha denominado para la historia como el Brexit. 

No puedo hablar sobre Starmer y los laboristas, ya que hoy mismo ha sido nombrado por el rey Carlos III como nuevo primer ministro británico. Mis críticas no van a ir hacia él, aunque viniendo de un laborista progre es de esperar que mantendrá las mismas políticas woke que en estos catorce años han liderado los tories sin la menor vacilación. Mis críticas van a ir a los perdedores, en este caso al Partido Conservador, así como a los cinco primeros ministros que han gobernado Reino Unido desde mayo de 2010, fecha en la que los tories volvieron al poder. 

Debo reconocer que aunque en el año 2010 era solo un chaval de dieciocho años, por aquel entonces creía que los tories habían aprendido la lección de los dieciocho años de escándalos y descontento social que hubo durante los once años de gobierno de Margaret Thatcher y, sobre todo, los siete años de gobierno de John Major, donde los escándalos eran ya algo cotidiano y diario en la política británica de los años 90. Debo decir que me equivoqué totalmente. Los tories no aprendieron absolutamente nada después de trece años en la oposición, periodo en el que a su vez los laboristas estuvieron en el poder, primero con Tony Blair al frente del gobierno y posteriormente con Gordon Brown. 

Los años de gobierno de David Cameron fueron un completo desastre, donde una de sus primeras medidas fue la de aprobar el famoso referéndum de independencia para Escocia en el año 2014. Un referéndum que a punto estuvo de provocar la independencia de los escoceses pero que a última hora condujo a una victoria de los unionistas que preferían mantenerse dentro del Reino Unido. Cabe añadir que el ex premier británico laborista Gordon Brown, el cual es escocés, fue el que le sacó las castañas del fuego a su ex rival Cameron cuando las encuestas anunciaban que la victoria de los independentistas era un hecho. Finalmente, y aunque salió el no, el hecho de que Cameron abriese la caja de pandora a la hora de aprobar el referéndum, así como la llegada del Brexit dos años después, los escoceces están más decididos que nunca para acudir a un segundo referéndum que esta vez sí promete que llevará a Escocia a la independencia.

Después del referéndum escocés vino el famoso Brexit, el cual supuso el fin prematuro al gobierno de Cameron y provocó la llegada de Theresa May. Personalmente debo decir que yo soy partidario de que todos los países miembros abandonen la Unión Europea, pero una cosa es hacer las cosas bien y otra fue la jugada tan peligrosa como imprevista que Cameron se sacó de la manga para ser reelegido en 2015. Y es que aunque finalmente fue reelegido, su segundo y último mandato solo duró un año, el tiempo suficiente para convocar el referéndum creyendo que lo ganaría, perderlo posteriormente y dimitir mientras tarareaba una canción y dejaba a Reino Unido en una de sus peores crisis políticas, económicas y sociales en décadas tras seis convulsos años de mandato. Cameron dejaba ahí el pastel envenenado para quien quisiese recogerlo, y esa fue su ministra del Interior Theresa May.

De May escribí en algunas ocasiones en este blog durante los tres años que fue primera ministra y debo decir que no fue para bien. Pocas personas han sido más inútiles a la hora de dirigir un gobierno y una situación tan caótica como Theresa May, la cual fue la encargada de negociar con la Unión Europea la salida del Reino Unido de la institución. Tres años en los que una May débil y dubitativa no se atrevía a ir hacia lo que se denominó en su día como un Brexit duro. Desde Bruselas le tomaban el pelo en las negociaciones y ella se dejaba tomar el pelo mientras su único empeño era el de mantenerse en el cargo mientras los parlamentarios tories conspiraban permanentemente para derrocarla y encomendar el gobierno a quien verdaderamente estaba destinado a suceder a Cameron en 2016: el ex alcalde de Londres y posterior primer ministro Boris Johnson, el cual es de hecho primo del propio Cameron.
 
A finales de 2018 May consiguió un acuerdo con la Unión Europea para el Brexit, pero los tories lo consideraban un insulto y tumbaron en la Cámara de los Comunes el propio acuerdo que su gobierno había alcanzado con Bruselas. Tras esto se produjo una moción de censura de los laboristas contra May, la cual fue rechazada por la mínima y la dejó en una posición aún peor de la que ya se encontraba. Finalmente y tras llegar en 2019 a un segundo acuerdo con Bruselas, los tories volvieron a tumbar ese acuerdo de salida, lo cual fue el detonante para que May dimitiese contra su voluntad y entre lloros en julio de 2019, dando paso al polémico Boris Johnson y sin haber llevado a buen puerto la tarea por la que fue designada primera ministra. 

Una vez instalado Johnson en Downing Street, lo primero que hizo fue convocar elecciones generales para finales de 2019, de las cuales sacó un gran resultado, siendo ésta las últimas elecciones generales que los tories ganarían. Tras esto se produjo el acuerdo que verdaderamente anhelaban los conservadores para salir de la Unión Europea, el cual no tardó en llegar tras la llegada de Johnson al gobierno. En diciembre de 2019, la Cámara de los Comunes votó a favor del Brexit tras tres convulsos años de negociaciones y al mes siguiente, finales de enero de 2020, se oficializó la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Todo parecía ir perfectamente para Johnson, el cual creía que este era el primer paso para dejar un legado imborrable en la historia británica. Pero he aquí que tras el éxito del Brexit llegó justo después la pandemia. Una pandemia que provocó que Johnson tomase medidas drásticas parecidas en cierta forma a la que Pedro Sánchez tomó aquí en España. 

Pero no fue hasta finales de 2021 cuando la situación estalló definitivamente para Johnson al salir publicadas una serie de informes que implicaban al primer ministro en una serie de fiestas en Downing Street en mitad del confinamiento. Es entonces cuando sale a la luz el caso Partygate, donde las informaciones sobre las juergas orquestadas por Johnson y sus colaboradores (Entre los que se encontraba el futuro premier Rishi Sunak) comenzaron a ir a más. Finalmente y tras varios meses de escándalos a lo largo de todo el año 2022 y una moción de censura auspiciada por los propios tories que finalmente fracasó, Johnson dimite en septiembre de 2022, solo dos días antes del fallecimiento de la reina Isabel II. Dejaba un país sumido en la indignación social y a los tories en una situación de desangre que ya venían arrastrando desde 2016 tras el referéndum del Brexit y la dimisión de Cameron.

Es entonces cuando llega el momento de una sujeta que sinceramente no sé ni para qué me molesto en escribir sobre ella. Me refiero a la sucesora de Johnson al frente del gobierno británico y del Partido Conservador: la breve Liz Truss, ministra de Igualdad con Johnson. Una señora que se presentó a las primarias de los tories para suceder a su jefe. Al mismo tiempo también se presentó el ministro de Hacienda y partícipe con Johnson en las fiestas del Partygate, Rishi Sunak, ganando finalmente Truss estas primarias. El breve mandato de esta señora puede definirse en dos palabras: gafe y breve. 

Gafe porque solo dos días después de su nombramiento como primera ministra se produjo el fallecimiento de la reina Isabel II, lo cual fue en realidad el factor que provocó que su gobierno durase un mes y no una semana. Y breve porque tras el periodo de duelo tras el fallecimiento de la reina, el cual duró un mes, Truss decide comunicar los ejes de su nueva política, anunciando una bajada de impuestos masiva que provoca una crisis en los mercados y la inmediata dimisión de Truss tras ser presionada por parte de los tories para que abandonase cuanto antes. De esta forma acabó el mandato (Si es que se le puede denominar así) de Truss, el cual fue más efímero que una estrella fugaz, cosechando el record de convertirse en la primera ministra más breve de la historia británica al estar poco más de un mes en el cargo.

Es entonces cuando vuelve a salir a la palestra el ex rival de Truss en las primarias celebradas solo un mes antes: Rishi Sunak, el cual fue designado por los tories como nuevo primer ministro. Sunak, de origen indio, ha sido ya definitivamente el remate final de catorce años de gobierno conservador. Su política inmigratoria, la cual le ha valido más de un disgusto con su propio partido, ha sido un rotundo fracaso. Por otra parte, su política de defensa ha sido de apoyo acérrimo a Ucrania en la guerra y completamente hostil hacia la Rusia de Putin. Por otro lado, su nombre ha estado en más de una ocasión en boca de los suyos en estos dos años de mandato, ya que consideraban un fracaso su gobierno y su liderazgo y creían conveniente forzar su dimisión para que otro miembro del Partido Conservador ocupase su lugar hasta las elecciones generales. 

Finalmente no ha sido así, ya que Sunak ha resistido a las presiones internas hasta que hace un mes decidió convocar finalmente los comicios que han llevado a los tories a la mayor derrota electoral en 200 años de su historia. Una derrota electoral solo comparable, como ya he dicho antes, a la cosechada por John Major en mayo de 1997, la cual fue igual de previsible en su resultado que la cosechada en el día de ayer. Y es que no es ningún secreto que desde 2016, pero sobre todo desde 2020, el Partido Conservador ha ido desangrándose insistentemente mientras el país se hundía en términos sociales, económicos y políticos gracias a la gestión de los tories en estos catorce años. 

La derrota de los conservadores británicos ha sido pues muy justa, e incluso me atrevería a decir que algo insuficiente a tenor de lo que algunas encuestas pronosticaban, otorgándoles un resultado mucho peor que el obtenido finalmente. Aunque no me alegro para nada de la victoria de los laboristas, me alegro enormemente de la derrota humillante de los tories. Y es que si por algo se ha caracterizado el Partido Conservador y sus sucesivos primeros ministros en estos catorce años ha sido por considerar que Reino Unido era su cortijo particular. Aparte de la desastrosa e inestable política que han realizado en estos catorce años y que he narrado en esta entrada, la forma en la que los conservadores han gestionado los sucesivos nombramientos de los primeros ministros tories en estos años no ha podido ser más impresentable. 

No es de recibo que una nación que se caracteriza por ser una de las democracias más antiguas del mundo y el referente mundial del sistema parlamentario elija de forma interna a los primeros ministros que ha habido en estos catorce largos años. No considero en absoluto democrático que cuando un primer ministro dimite, su sucesor sea elegido por los miembros de su partido a través de elecciones internas. Conviene recordar que estamos hablando de Reino Unido, no de China ni del Partido Comunista chino, por lo que las elecciones de un primer ministro deben ser siempre respaldadas por el beneplácito previo de las urnas, que es quien legítimamente otorga su confianza al nuevo jefe del gobierno. 

Sin embargo, los tories han cambiado de primeros ministros en estos catorce años como quien cambia de móvil cada cuatro o cinco años. Con la excepción de David Cameron, el cual fue nombrado primer ministro en mayo de 2010 tras las elecciones generales de entonces, tanto Theresa May como Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak han sido elegidos de forma interna por el propio partido y no a través de unas elecciones generales donde todo el conjunto de la sociedad decide quién debe gobernar su nación. Por no hablar de la escalofriante cifra de tener cinco primeros ministros en catorce años. 

Cabe recordar que en los dieciocho años de gobierno de los conservadores solo hubo dos primeros ministros: Margaret Thatcher y John Major. Y en los trece años de gobierno de los laboristas solo hubo dos jefes del gobierno: Tony Blair, cuya mandato duró diez años, y Gordon Brown, cuyo gobierno duró tres años. Habría que remontarse en todo caso hasta el periodo entre 1951 y 1964. Trece años en el que los tories nuevamente tuvieron cuatro primeros ministros: Winston Churchill, Anthony Eden, Harold Macmillan y Alec Douglas-Home. En este caso, a excepción de Churchill, sus tres sucesores fueron igualmente elegidos de forma interna por los tories, sin necesidad de acudir a las urnas. 

Es verdad que tanto en ese periodo como en el periodo transcurrido entre 2010 y 2024, los primeros ministros elegidos de forma interna convocaron elecciones posteriores para someterse al veredicto de las urnas; pero eso no justifica su llegada al poder sin pasar por las urnas, única vía legítima y válida en un sistema de democracia parlamentaria como el británico para que un político asuma la responsabilidad de gobernar. Todo lo demás son medios antidemocráticos e ilegítimos para alcanzar el liderazgo de un país. Cabe decir también que no solo los tories se han servido de este método, también los laboristas lo han hecho a lo largo de su historia. Solo que los conservadores se han caracterizado más por exprimir esta vía que sus rivales políticos. 

En definitiva, Sunak (El cual ha anunciado ya su dimisión como líder de los conservadores británicos) y los tories se han llevado una derrota humillante, catastrófica e histórica a la vez que merecida tras catorce años de desastroso gobierno conservador (Poco más de 120 escaños). Un gobierno que de conservador ha tenido poco, ya que como he añadido antes, los tories se han caracterizado por una política woke en la que los laboristas serían unos meros aprendices. Los laboristas, liderados por Keir Starmer, se han llevado por su parte el mayor triunfo electoral cosechado desde hace veintisiete años (Algo más de 410 escaños), cuando Tony Blair desalojó a John Major y llegó a Downing Street tras obtener el mayor triunfo laborista de su historia en 1997. 

Como ya he dicho, no espero nada de Starmer, ya que seguirá implantando desde Londres las políticas realizadas por los tories en estos catorce años. Puede que de cara a la galería haya algunos cambios. De hecho ya se está hablando de la posibilidad de que Reino Unido vuelva a la Unión Europea de aquí a unos años con este nuevo gobierno que hoy se ha formado. Una decisión que en mi opinión sería lo peor que podrían hacer los británicos, pero bueno, allá ellos. Bastante tenemos ya aquí nosotros con nuestros problemas, que no son pocos. 

Los laboristas han puesto pues fin a casi una década y media de gobierno conservador pero mantendrán de fondo las mismas políticas que sus contrincantes políticos, solo que mejorando en alguna forma los desperfectos, o quizás ni eso. Y es que al igual que sucede aquí en España entre el PSOE y el PP, los laboristas y los tories no dejan de ser dos patas de un mismo banco. De esta forma, si algún ingenuo cree que los laboristas van a hacer algo para remediar los males de Gran Bretaña, ya pueden ir descartando esa posibilidad. Ha habido cambio de gobierno, pero las políticas seguirán siendo las mismas, dirigidas hacia el progresismo y el wokismo globalista mientras la isla británica se hunde cada vez más. 

De hecho Starmer hereda un Reino Unido que ha perdido ya por completo todas sus raices históricas, culturales, raciales y sociales. Lo que hoy en día predomina en Gran Bretaña e Irlanda del Norte es solo la sombra de una sociedad que en su día lo fue todo a nivel mundial y que hoy es gobernada por aquellos a los que en su día colonizaron. Este es pues el epílogo de una gran nación de la que hoy en día no quedan ni las sobras. Y eso Starmer lo sabe, pero le es indiferente, al igual que le han sido indiferente a todos los demás primeros ministros anteriores que han conducido a su país a esta situación de decadencia absoluta.

Con la llegada de hoy de Starmer a Downing Street es posible que los laboristas ocupen el poder durante un largo periodo de tiempo, quizás durante más de una década. En estos próximos años los laboristas de Starmer deberán enfrentarse a nivel interno a los más que probables referéndums de independencia en Escocia e Irlanda del Norte, que seguramente tengan éxito, así como a la cada vez más preocupante situación con la guerra en Ucrania a nivel externo, la cual amenaza cada vez más con extenderse al resto de Europa. 

La cuestión ahora es ¿Han aprendido los laboristas en estos catorce años en la oposición de los errores cometidos por Blair y Brown en el último periodo en el que estuvieron en el poder? Ya respondo yo: No. Del mismo modo que tampoco lo han aprendido los tories. Pero eso le es indiferente al personal, ya que todos los partidos políticos de cualquier país de nuestro entorno saben que aunque no hayan tomado nota de los errores pasados, la sociedad tiene memoria de pez, y que tarde o temprano los volverán a votar para acto seguido cometer errores aún más graves. 

lunes, 17 de junio de 2024

Objetivo: Salvar a la Monarquía


No tenía pensado escribir esta entrada porque supuse que algo parecido iba a ocurrir, pero no me imaginé que fuese tan constante, cansino y a la vez tan vergonzoso como humillante. Me refiero a la descarada campaña que en estos días se está realizando desde diversos medios, sobre todo de derechas, en favor de la Monarquía y de la figura de Felipe VI y Leonor de Borbón. Una campaña que "casualmente" se ha producido tan solo una semana después de que el rey firmase la polémica Ley de Amnistía.

Y es que aunque los medios hacen uso de los diez años de reinado de Felipe VI (Diez años de los que ya hablé en febrero de este año) para hacer gala de esta campaña de lavado de imagen, la verdad es que todo obedece a una operación por parte de los medios conservadores y liberales para defender a toda costa la Monarquía y salvaguardarla del gobierno de Pedro Sánchez, sobre todo desde que el rey sancionase la amnistía hace unos días. Una sanción que muchos españoles no han dejado pasar por alto y que han criticado abiertamente en las redes sociales y en otros foros de opinión.

Días después de estas críticas que han provocado en algún que otro caso que más de uno se haya pasado del bando monárquico al republicano, los medios favorables a la Corona han empezado a hacer uso de sus encuestas de valoración y artículos de opinión para alabar por todo lo alto la figura del rey, al que definen como "el garante de la Constitución, la soberanía nacional y la unidad de España", a la vez que publican encuestas en las que sospechosamente la Monarquía está perfectamente valorada por los ciudadanos, mientras que Felipe VI y, atención, Leonor de Borbón son los que mayores notas sacan en esas supuestas encuestas. 

No es casual, como ya he dicho, que esto esté saliendo en estos momentos. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que la figura del rey ha quedado abiertamente en entredicho a la hora de sancionar la Ley de Amnistía. Una ley que, al igual que cualquier otra norma, no podía negarse a firmar Felipe VI, pero que demuestra la extrema debilidad en la que se encuentra no ya el propio rey sino la Jefatura del Estado en el sistema constitucional actual. Un sistema en el que los llamados Padres de la Constitución idearon que la figura del rey no tuviese ningún tipo de poder en el sistema político nacido en 1978. 

Insisto, no hablamos ya de una persona en concreto, en este caso Felipe VI, que no puede actuar desde el punto de vista legal contra cualquier disposición normativa que apruebe el Parlamento o el gobierno, sino de una institución que no posee ningún poder ejecutivo ya que ese poder se lo despojaron los constituyentes en 1978 a la hora de redactar la actual Constitución española. De hecho basta con remontarse al año 2006, cuando ya en tiempos de Zapatero se aprobó el dichoso estatuto de Cataluña, en cuyo preámbulo (Texto que no tiene valor jurídico pero que está en la norma) se reconocía a Cataluña como una nación. ¿Hizo algo el entonces rey de España, Juan Carlos I, para frenar esa Ley Orgánica? En absoluto. La sancionó y con mucha predisposición, todo hay que decirlo. 

De hecho, en un libro titulado "Con el rey y contra el rey" se menciona cómo Juan Carlos I estaba en un principio preocupado por la elaboración del estatuto catalán hasta que habló con el entonces presidente de la generalitat catalana, Pascual Maragall, el cual le dijo que no había nada de lo que preocuparse y que, con este reconocimiento a Cataluña, el rey ya no sería monarca de una nación, sino de dos. Parece que la idea de convertirse en rey de dos naciones a la vez le agradó a Juan Carlos I, no volviendo a preocuparse más por el asunto. De esta forma se demuestra que el problema no es solo las nulas funciones que la Constitución otorga a la Monarquía en un sistema parlamentario como el nuestro, sino el comportamiento ruin, traidor y miserable de los Borbones, los cuales solo se han preocupado en estos 300 años en mantener su titularidad sobre la Corona de España sin importarles si había a su vez una España sobre la que reinar.

Como ya dije en mi última entrada, esta situación de bloquear cualquier capacidad de acción hacia el Jefe del Estado no sucede en otros países republicanos de nuestro entorno, donde el Presidente de la República posee poderes para vetar leyes, disolver el parlamento, formar gobierno, etc. Aquí no existe nada de eso, ya que vivimos en un sistema monárquico donde la carencia de una legitimidad democrática por parte de la Monarquía provoca que sus titulares no tengan ningún poder decisorio o ejecutivo en los asuntos de Estado. Por otro lado cabe decir que los anteriormente citados Padres de la Constitución quisieron despojar al monarca de cualquier toma de decisión en los asuntos públicos, ya que los Borbones habían dado sobradas muestras a la hora de tomar decisiones políticas controvertidas en sus respectivos reinados. 

Fernando VII, Isabel II y más recientemente Alfonso XIII, fueron los monarcas que más polémicas suscitaron a la hora de tomar decisiones. De esta forma, aquellos que elaboraron la Constitución lo hicieron precisamente por ese motivo, sobre todo porque el recuerdo de las malas decisiones tomadas por Alfonso XIII, las cuales fueron cruciales para los eventos que posteriormente se produjeron en España (II República, Guerra Civil, Franquismo), estaban todavía muy recientes en la memoria de los españoles en 1978.

De esta forma, la Monarquía actual carece de ningún poder que permita garantizar nada desde 1978. ¿O acaso Felipe VI garantiza la unidad de España si Pedro Sánchez le pone mañana una norma que regule la convocatoria de un referéndum en Cataluña, País Vasco o cualquier otra región de España? ¿Acaso Felipe VI garantiza la soberanía nacional que se nos ha ido despojando a los españoles a través de las sesiones de soberanía a instituciones supranacionales mientras él se dedica a ir a las reuniones del grupo Bilderberg? ¿Acaso Felipe VI puede garantizar los derechos y libertades de los españoles que en 2020 fueron pisoteados por Sánchez cuando decretó un Estado de Excepción encubierto que nos dejó confinados y sin posibilidad de actuar durante un año?

Seamos serios, la figura del rey de España y de la institución monárquica no sirven absolutamente para nada ni garantizan nada en el sistema constitucional actual. Y esto es algo que esos mismos periodistas, por llamarles educadamente, saben perfectamente. Del mismo modo que saben perfectamente que aunque la Corona en España es una institución simbólica, es a su vez la columna vertebral que sostiene el régimen político nacido de la Transición española. Si la Monarquía cae, cae a su vez el sistema de la Transición, y eso es precisamente lo que muchos no quieren ver ni en pintura.

Y es que por desgracia, mientras la izquierda española vive del odio póstumo a Franco, la derecha española vive del miedo a la II República. Esos sujetos que se hacen llamar conservadores y/o liberales son aquellos que se asustan en cuanto oyen la palabra "República", ya que se les viene a la mente al instante la persecución que los rojos hacían contra los católicos y contra los conservadores, creyendo a su vez de forma ignorante y paranóica que una nueva República traería consigo los mismos escenarios. 

Pero parece ser que se olvidan que, aunque todavía no hemos llegado a los fusilamientos, la estigmatización por parte de la izquierda contra toda la España que no comulgamos con el progresismo es ya una realidad, y eso se está produciendo en una España que vive aún bajo un sistema monárquico, no republicano. Que no se les olviden cuando se les llena la boca a la hora de hablar de estabilidad, moderación, derechos, libertades, etc. 

Estos mismos periodistas que hablan abiertamente de las ventajas que supone tener un rey según ellos, son los mismos que avisan que el sistema está en peligro como consecuencia de esa misma Ley de Amnistía y de las leyes que Sánchez ya está preparando para perseguir a todo aquél que se pronuncie de forma hostil hacia su gobierno. Por esa regla de tres no habría nada que temer, ya que tenemos a este maravilloso y preparado rey que nos garantiza nuestro sistema de derechos y libertades, así como nuestra soberanía y unidad nacional. ¿O acaso están contradiciéndose ellos mismos a la hora de defender a rey que no tiene poder para garantizar lo que ellos mismos aseguran que está en peligro de ser destruido y que es función constitucional del rey garantizar? 

No hay duda de que todo lo que quiera hacer y destruir Pedro Sánchez lo acabará sacando adelante. Ya se ha demostrado con la amnistía y se demostrará, por desgracia, con las peligrosas medidas que el PSOE tiene pensado aprobar dentro de unas semanas a la hora de controlar el Consejo General del Poder Judicial y los medios de comunicación hostiles a su gobierno. Y ni el rey ni nadie podrá frenar nada de lo que haga, por muchas encuestas manipuladas y artículos lameculos de apesebrados cuyo único fin es el de no poner en riesgo la permanencia de su adorado rey al frente de la Jefatura del Estado, ni tampoco la llegada al trono de Leonor de Borbón en el futuro. 

Debo añadir que, aunque todos criticamos a Sánchez por su política y por su forma de destruir todo lo que se propone, hay que reconocer que Sánchez no es el único problema que tiene España. Sánchez es solo una pieza dentro del ajedrez, siendo el ajedrez la propia Constitución de 1978. Pedro Sánchez es solo un tipejo que actúa de forma astuta aprovechando los grandes fallos que tiene el sistema político actual, y de ello se vale. El problema no es pues el actual presidente del gobierno (Que lo es en parte), sino el sistema del que éste se ha servido para ser jefe del ejecutivo, el cual es el origen de todos los problemas que padece este país desde 1978 con la Corona a la cabeza. Esa misma Corona que esos llamados periodistas defienden como la vida misma. 

Por cierto, entre los periodistas que están estos días al frente de esta operación de lavado de imagen hacia la Monarquía está Juan Fernández-Miranda, sobrino nieto del que fuera presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda, al cual se le define como "El guionista de la Transición". Pues bien, cabe decir que el propio Torcuato afirmó en 1980 estar profundamente arrepentido de haber dado el sí a la Constitución, la cual según él traería el fin de España a través del título VIII de la Carta Magna (La organización territorial del Estado). Según el propio Torcuato, jamás se debió incluir el término "Nacionalidades" en el título preliminar, y aseguró que las autonomías traerían más división y desigualdad entre los españoles, acabando con la autodeterminación de las llamadas "Comunidades históricas" tras sacarle todo el autogobierno posible al Estado. 

Y por otro lado criticó el papel de la Monarquía, a la cual no le veía futuro, ya que los constituyentes habían despojado al rey de cualquier margen de maniobra en caso de que su actuación fuese requerida. De esta forma Torcuato creía que la Monarquía acabaría desacreditada por su inutilidad, lo cual traería con ello la instauración de una República en el futuro. Esto que estoy comentando no me lo estoy inventando yo, sino que viene recogido en un artículo firmado en 2020 por un periodista llamado Julio Merino y cuyo titular es: "El día que el estratega de la Transición, Torcuato Fernández-Miranda, lloró y se arrepintió de dar el sí a las autonomías". Quien quiera buscar esa publicación, está disponible en Internet. Supongo que su sobrino nieto o bien no conoce esta historia (Cosa que dudo) o bien se ha vendido a los Borbones, traicionando el recuerdo de su tío abuelo. 

En definitiva, tenemos estos días por tierra, mar y aire una clara y vergonzosa campaña de lavado de cara hacia la Monarquía como consecuencia del papel que ha ejercido Felipe VI en la tramitación de la Ley de Amnistía. Sabía que en estos días habría una campaña de lavado de imagen hacia los Borbones, lo que no imaginé es que fuese tan descarada ni tan excesiva. Basta con entrar en las redes sociales y ver por todas partes artículos y encuestas de opinión en favor de la Monarquía. 

En fin, nada nuevo bajo el sol. Sobre todo teniendo en cuenta la clase de gentuza que pulula por el periodismo español y por otros sectores de la vida nacional, los cuales han estado toda la vida riéndole las gracias a Juan Carlos I y actualmente a su hijo, Felipe VI. Obviamente el día de mañana lo harán también con Leonor de Borbón, la cual será con toda seguridad reina de España, a tenor del respaldo unánime que la prensa le está dando a la Casa Real en estos momentos en los que precisamente habría que cuestionar más que nunca el papel de la Corona en España. 

Los Borbones pueden estar tranquilos, ya que gracias al trabajo que estos días están realizando sus lacayos periodistas y a la memoria de pez que tienen los españoles, la continuidad de la dinastía Borbón en nuestro país está asegurada. La cuestión es: ¿Está asegurado el futuro nuestro y el del país en su conjunto? Ahí la respuesta es más bien negativa, pero eso es lo de menos. Ahora toca, como buenos súbditos, seguir aplaudiendo a nuestro bien amado rey y a su familia en los actos y desfiles por todo lo que nuestra Casa Real hace por nuestro desdichado país. 

miércoles, 12 de junio de 2024

Llegó la amnistía


Aunque no pensé que se llegase a aprobar ni a publicar en el BOE, ya que creía que de una forma u otra se frenaría, finalmente la polémica Ley de Amnistía ha entrado en vigor hoy al publicarse en el BOE tras sancionarla ayer el rey Felipe VI y aprobarse definitivamente el pasado día 30 de mayo en el Congreso de los Diputados. Se consume pues la tramitación parlamentaria de esta ley y a partir de hoy está en vigor en el Ordenamiento Jurídico español. 

Debo reconocer, como he dicho antes, que no pensé que esta ley se llegase a aprobar finalmente, ya que su publicación en el BOE significaría la demolición del Estado de Derecho en España. Había muchísimo en juego y pensé que de alguna forma esta norma no acabaría llegando a buen puerto, bien fuese porque no hubiese acuerdo entre el PSOE y los independentistas, bien fuese porque surgiese algún "imprevisto" que provocase la suspensión de la tramitación, etc. El caso es que no ha sido así y finalmente tanto el PSOE como los independentistas se han salido con la suya. Y no solo éstos, ya que aquí hay mucho más de lo que en realidad se ha hablado, y hay intereses por parte de muchos más sectores que los anteriormente citados para que esta ley acabase entrando hoy en vigor finalmente.
 
Para empezar solo puedo decirle una cosa a los monárquicos lamebotas de Felipe VI: Joderos. Quienes se creían que el rey se plantaría con dos cojones y se negaría a firmar la ley cuando la tuviese encima de la mesa se han pegado un hostiazo de padre y muy señor mío. Y es que estos orgullosos plebeyos han estado desde noviembre dando por culo insistiendo una y otra vez en que Felipe VI, como supuesto garante de la unidad y soberanía de España, jamás iba a bajarse los pantalones sobre este asunto. 

Finalmente, no solo se ha bajado los pantalones, sino que también se ha bajado los calzoncillos, y con toda la predisposición del mundo. Quizás, por mucho que a algunos le choque, su admirado rey sea partidario de la amnistía, como también lo es en el fondo el PP y el conjunto de todos los partidos políticos, aunque esto suponga la caída del Estado de Derecho en España. 

Por otro lado debo decir que lo que ha realizado el rey era lo esperado. En España, por desgracia, tenemos una Monarquía Parlamentaria. Es decir, un sistema en el que la Jefatura del Estado no tiene poder decisorio ninguno al no tener una legitimación electoral ni democrática. De esta forma, el rey solo puede ejercer de notario y firmar todo lo que le pongan por delante, incluso su propia abdicación y exilio. 

Por desgracia hay muchos imbéciles que siguen sin enterarse de qué va la película después de cincuenta años viviendo bajo el sistema de 1978, creyendo aún que el rey es una especie de autoridad máxima que tiene la capacidad de vetar leyes o incluso sacar al ejército a las calles si los intereses nacionales lo exigen. Que se olviden de ello. Esto puede ocurrir en países de nuestro entorno como Portugal, Francia o Italia, donde existe una República y el Jefe del Estado tiene la potestad para tomar este tipo de decisiones. Aquí el rey no puede actuar bajo ningún concepto, ya que está supeditado a lo que le mande el gobierno y las Cortes Generales. 

Demasiado que el 3 de octubre de 2017, el gobierno de Mariano Rajoy le permitió, aunque fuese a regañadientes, dar un mensaje a la nación. Por cierto, un mensaje que con esta firma ha quedado en papel mojado y que demuestra que a Felipe VI solo le importa su trono y la permanencia de la Monarquía en España, con su hija al frente el día de mañana. Eso es lo único que le importa a este sujeto, el cual ha demostrado también que su única función es la de cobrar sus nueve millones de euros anuales procedentes de los Presupuestos Generales del Estado por el mero hecho de firmar un papel tras otro sin importar su legalidad o ilegalidad. 

Menos mal que éste era "El preparado", como toda la prensa cortesana decía insistentemente durante los años que era Príncipe de Asturias. Si esta era la preparación de este sujeto, el cual tiene como única función firmar todo lo que se le ponga por delante sin consultar si es acorde o no a Derecho lo que está firmando, ha quedado demostrado que su preparación fue nefasta o que simplemente era un bulo. Tras este acto que corrobora la inutilidad de la figura actual del Jefe del Estado, ya saldrán dentro de poco los monárquicos de turno para excusar a su monarca, alegando que ha hecho lo que la Constitución le obliga. Por mi parte se pueden ir todos al carajo con ese cuento, y de paso que se lleven a su querido rey. 

Por otra parte, aunque la ley se haya publicado hoy en el BOE, eso no excusa que la situación de Carles Puigdemont esté resuelta bajo ningún concepto. El juez Llarena ya ha confirmado hoy que, a pesar de la entrada en vigor de la amnistía, su orden de detención contra el ex presidente catalán sigue en pie. De esta forma, aunque la ley ha comenzado a partir de hoy a surtir efectos, serán los jueces y los tribunales los que tengan la última palabra. De hecho, los fiscales ya han anunciado al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz (El mismo que actúa bajo las órdenes de Sánchez), que no piensan tramitar la amnistía a Puigdemont, ya que consideran que su caso de malversación no se ajusta a lo estipulado en la Ley de Amnistía. 

De esta forma, se abre ahora una guerra judicial que amenaza con hacerse eterna y que veremos a ver cuánto dura. Por el momento ya se ha iniciado el procedimiento para que el Tribunal de Cuentas consulte al Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre si es posible aplicar o no la amnistía en lo que respecta nuevamente a la malversación. Como se puede ver y como se ha dicho recientemente, acaba la fase política y comienza la fase judicial sobre la amnistía. 

No voy a hacer mucho hincapié en los recursos de inconstitucionalidad que va a plantear a su vez el PP y otras instituciones ante el Tribunal Constitucional sobre la ley, ya que obviamente ésta deberá ser debatida en el Tribunal Constitucional que preside Cándido Conde-Pumpido, el mayor aliado de Pedro Sánchez en el Poder Judicial y un sicario judicial a sueldo del PSOE. Por mi parte, y teniendo en cuenta que el TC cuenta con mayoría progresista, ya doy por hecho de que el tribunal rechazará cualquier recurso que plantee cualquier institución. Más que nada porque a nadie le interesa que esta ley aberrante y vomitiva se eche atrás. Ni al PP de Feijóo le conviene para el futuro, ni al PSOE de Sánchez le interesa en el presente que esta norma se anule. 

Una norma que acaba con el Estado de Derecho y confirma que los delitos de terrorismo, de prevariación, de malversación pública e incluso de desobediencia, como la convocatoria de un referéndum ilegal y la posterior proclamación de independencia de una parte del territorio español, no suponen ninguna ilegalidad, lo cual crea un peligrosísimo precedente de aquí al futuro, ya que con esta ley se ampara y respalda cualquier tipo de malversación, prevaricación, terrorismo y desobediencia por parte de un grupo de criminales contra el Estado. Estamos pues ante una situación gravísima en la que un país se doblega ante sus enemigos, instándoles de esta forma a realizar en el futuro las mismas acciones por las que han sido amnistiados hoy. 

Una amnistía que finalmente ha sido una ley hecha a medida de Puigdemont, el cual ha dictado desde Waterloo el contenido íntegro que debía contener la ley, incluyendo, como es lógico, los delitos que debían ser amnistiados y por los que él estaba acusado. Hasta tal punto ha llegado el dictamen de Puigdemont sobre Sánchez a la hora de elaborar la ley que los propios socialistas se han pegado un tiro en el pie a la hora de introducir la fecha en la que dan comienzo los delitos que se han amnistiado hoy.
 
La ley establece como fecha inicial noviembre de 2011 y como fecha final noviembre de 2023. Es decir, con este apartado se reconoce que el procés comenzó durante la época no ya de Mariano Rajoy, sino de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del gobierno, lo cual confirma que el proceso de secesión comenzó un mes antes de que los socialistas abandonasen el poder en diciembre de 2011. Una buena forma de reconocer implícitamente que todo comenzó como consecuencia de la implantación de aquel maldito estatuto que nadie en Cataluña exigía en su momento, salvo los socialistas de Pascual Maragall con el respaldo del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero a nivel nacional. De aquellos polvos, estos lodos. 

Finalmente, aunque la ley ha entrado en vigor hoy, ello no excusa que la situación vaya a quedarse ahí. Si hace un mes dije que Cataluña había enterrado el procés y resucitado el tripartito, parece ser que tanto en Junts como en ERC se resisten a morir. La formación de la mesa del parlamento catalán, con el nombramiento como presidente de un títere de Puigdemont, el cual fue condenado por sedición en 2019, vaticina que casi con toda seguridad los catalanes volverán a las urnas en otoño de este año. 

Y es que con el nombramiento de ayer de este tipo, Junts vuelve a controlar el parlamento catalán, lo cual nos lleva a dos escenarios que yo personalmente daba ya por descartados completamente: O Puigdemont es investido presidente o Cataluña se encamina a una repetición electoral. Una investidura que quizás ni se llegue a producir, ya que con la confirmación de Llarena en el día de hoy manteniendo la orden de detención de Puigdemont, el regreso del prófugo sigue estando en el aire, lo cual afectará a lo que suceda en los próximos meses no solo en Cataluña sino también en el resto de España. 

De esta forma, aunque la amnistía ya se haya publicado en el BOE, la situación política en España sigue estando bajo el control de Puigdemont, aunque no la judicial. Y es que a pesar de tener la ley ya en vigor, el fugitivo catalán sigue sin ver claro su regreso a España ante el movimiento que a partir de ahora comenzarán a ejercer los tribunales tanto en España como en la UE para paralizar los beneficios que la Ley de Amnistía le otorga. En este escenario, su vuelta puede retrasarse unos meses más o quién sabe si indefinidamente si la situación judicial se le complica aún estando ya en vigor la ley. 

Pese a todo esto, Puigdemont sigue dirigiendo desde el plano político la situación en España, siendo él quien verdaderamente toma las decisiones sobre lo que hay o no que hacer ante la permanente sumisión y obediencia de Sánchez, el cual seguirá ejecutando todo lo que el ex presidente catalán le ordene, ya sea desde el extranjero o desde España, ante el temor de que éste le retire su apoyo y por ello su continuidad en la Moncloa se vea una vez más en peligro. 

Como se puede ver, la situación en España es surrealista, insólita, decadente y extremadamente grave, ya que un prófugo de la Justicia ha doblegado al Estado tras rebelarse contra él. Y todo por la ambición ilimitada de un tipejo que no es nadie si no está en el poder, y por la inutilidad de otro cuyo único objetivo es el de mantener a salvo la dinastía que representa. España se encuentra pues en manos de sus mayores traidores y enemigos, y con este escenario es imposible que la situación acabe bien. 

lunes, 10 de junio de 2024

9-J: Todo sigue como estaba


Las elecciones europeas de esta noche se han saldado con un resultado que deja la situación exactamente en el mismo lugar en el que estábamos a nivel nacional. El PP ha ganado por la mínima con un resultado insuficiente y el PSOE resiste en el peor momento de Pedro Sánchez. Este resultado demuestra una vez más que lo de este país no tiene solución posible y que la corrupción y la irresponsabilidad política es recompensada en las urnas por parte de los votantes.

Por un lado tenemos al PP de Alberto Núñez Feijóo, el cual se creía que iba a barrer del mapa a su admirado PSOE y se ha encontrado con un resultado que le ha dado la victoria por la mínima con 22 eurodiputados. Y es que los populares se han llevado una victoria ajustada cuando hace tan solo unas semanas se hablaba de un resultado aplastante en favor de los de Feijóo. Una prueba más de la enorme confianza que destilan los populares en estos momentos en toda España (Nótese la ironía). 

Está claro que por mucho que algunos peperos hablen abiertamente de que Feijóo es el líder del PP que ha ganado estas elecciones, así como las generales y municipales del año pasado, la verdad es que estamos ante un tipejo que no destila ninguna simpatía ni confianza entre los ciudadanos ni entre sus propios votantes. Pero eso obviamente le importa tres pepinos a Feijóo, el cual ve que con esta victoria por los pelos, su futuro en el PP no se pondrá de momento encima de la mesa. 

Lo del PSOE ya es digno de estudio. Se han quedado a las puertas de ganar por solo dos eurodiputados en el peor momento del socialismo español y de Pedro Sánchez (20 eurodiputados, solo dos menos que el PP). Con la imputación de Begoña Gómez, el estallido del caso Koldo, la amnistía, etc, el PSOE resiste y casi consigue un empate técnico con el PP en el peor momento que atraviesa España en décadas por culpa de la totalitaria y polarizada política de Sánchez. Un Sánchez que en estos momentos respira aliviado al ver cómo sus súbditos le recompensan electoralmente tras la imputación de su mujer o los escándalos de corrupción que afectan a su partido y a su gobierno. Pensará que sus votantes son gilipollas. Y la verdad es que lo son, aparte de totalitarios y sectarios. 

Del resto de partidos no voy a hablar mucho. VOX saca solo dos eurodiputados más que en las pasadas elecciones europeas y Sumar se viene abajo con Podemos pisándole las botas. Hay que recordar que estos partidos (VOX, Podemos, etc) eran los que en su día se presentaron como partidos que renegaban de la Europa burócrata y elitista. Pues bien, parece ser que se han acostumbrado bastante bien a esa Europa que ellos tanto criticaban. Esto demuestra una vez más la doble cara de los sujetos que se presentan por estos nuevos partidos. 

Por un lado tenemos al tal Jorge Buxadé, un tipo que pasó primero por Falange Española, luego por el PP (Menudo cambio) y posteriormente a VOX. Un tipejo que solo buscaba su carguito de un partido a otro y que finalmente ha conseguido su objetivo, aunque para ello haya pasado del nacionalsindicalismo al conservadurismo liberal. Por otro lado tenemos a la liberadora de violadores, Irene Montero, la cual ha sido recompensada por sus votantes (Supongo que por los mismos violadores y asesinos que ella ha soltado) obteniendo un carguito en Europa tras quedarse en paro al cesarla Sánchez al formar su nuevo gobierno en noviembre. La vida es muy dura, la política es muy golosa y las cajas de supermercados muy heteropatriarcales para una sujeta como Montero. Ahí tiene pues su inmerecida recompensa.

Y ya por último tenemos al fenómeno del año: Alvise Pérez. Ese tipo que ha ido de antisistema por la vida y por las redes sociales y que ha montado en dos días un partido con el objetivo de obtener inmunidad parlamentaria a la hora de ser denunciados por aquellos a los que él acusa de pertenecer a la "casta política". Creo que ese término ya nos suena de algo, ¿No? Pues bien, este personaje ha obtenido finalmente su escaño en Bruselas y con ello la inmunidad parlamentaria que tanto ansiaba. Eso sí, todo para luchar en contra de la casta, que conste. Ahora supongo que sorteará su modesto sueldo entre sus seguidores/votantes, tal y como les prometió por las redes sociales. O quizás ahora alegue que en defensa de la lucha contra la corrupción se queda para él su nuevo sueldo. 

En Europa la situación es algo más diferente, aunque no tanto como cree el personal. Le Pen gana en Francia y Macron ha anunciado hace algo más de tres hora la disolución de la Asamblea Nacional francesa y la convocatoria de elecciones legislativas (Que no elecciones presidenciales, como algunos creen) para finales de este mes de junio. Los franceses pues tendrán desde esta noche hasta la celebración de los comicios la palabra "Ultraderecha" sonando por todos los rincones del país galo. 

En Alemania por su parte la denominada por el sistema como "Ultraderecha" ha quedado segunda tras la CDU, la cual ha ganado los comicios con el SPD hundido. Y en Italia ha ganado Meloni, la cual se ha postulado también para el Parlamento Europeo. Y es que la pobre supongo que no tendrá bastante con el sueldo que gana como primera ministra italiana que también ha querido presentarse como candidata a eurodiputada alegando que no pensaba dimitir como jefa del gobierno italiano si obtenía su escaño. ¿Para qué tener un cargo y un sueldo público cuando puedes tener dos? 

Todavía hay ignorantes que creen que AfD (El supuesto partido ultraderechista alemán), Le Pen o Meloni son lo que ellos denominan "La extrema derecha". Ya hemos visto lo "ultraderechista" que es Meloni, la cual está ya prácticamente integrada en el Partido Popular Europeo, ese que ha designado a la abominable Ursula Von der Leyen como candidata a presidir nuevamente la Comisión Europea otros cinco años más. O Le Pen, la cual ha asumido ya practicamente el programa de lo que en su día fue el Partido Socialista francés (Incluido el aborto) y ha reunido hacia ella a todos los votantes de la izquierda histórica francesa. En fin, a cualquier cosa se le llama no ya "Ultraderecha", sino derecha simplemente. Ello demuestra el nivel de manipulación, desinformación e ignorancia que pulula por el mundo. 

Volviendo a España debo decir que con estos resultados, el PP puede irse olvidando de presentar una moción de censura a Sánchez de forma inminente. Personalmente no creo que esa haya sido la intención de Feijóo en ningún momento, pero con este resultado esa posibilidad queda completamente descartada. Todo ha quedado tal y como estaba. Con un PP ganando por los pelos pero de forma insuficiente y con el PSOE manteniendo el apoyo absoluto de sus bases en el peor momento de Sánchez y del socialismo español, con la corrupción de éstos acechando por todas partes. 

Pero bueno, ¿Qué podemos esperar de una masa inhumana tan miserable como son los votantes del PSOE? Esos sujetos que apoyan los acuerdos con ETA y con el independentismo catalán mientras vitorean personalmente a la mujer del presidente del gobierno en los mítines horas después de que ésta sea imputada judicialmente. La diferencia entre los votantes del Partido Nazi con la de los votantes del PSOE es menor de la que algunos se creen. 

Y también hay que decir que con este resultado, las posibilidades de que Sánchez convoque elecciones generales para este año quedan completamente descartadas. Con esta "dulce derrota", Sánchez y el PSOE venderán como una "victoria moral" el apoyo electoral de sus bases al presidente del gobierno en el peor momento político de éste. Y lo peor es que es verdad, ya que el PSOE ha conseguido que los suyos vayan en masa a votar a su líder cuando la Justicia está llamando a las mismas puertas del Palacio de la Moncloa, lo cual corrobora la idea de que los votantes del PSOE (Y de cualquier otro partido) respaldan y apoyan a aquellos sujetos y a sus familias que se han lucrado con dinero público y que ahora están siendo llamados por los Tribunales. Esto es España y lo de esta noche no es más que otro capítulo que confirma que, como diría Fraga, "Spain is different". 

Yo por mi parte debo decir que no he votado en estas elecciones ni voy a votar en ninguna otra que se convoquen, ya sea a nivel europeo, nacional, autonómico o local. Primero porque no tiene sentido que una persona como yo, que no apoya ni cree en la Unión Europea, vaya a perder su tiempo en resolverle la vida a sujetos de algún partido supuestamente "euroescéptico", los cuales aceptan sin embargo ir de candidatos a las elecciones de una institución en la que ellos supuestamente tampoco creen con la excusa de "luchar por mis derechos" desde su escaño en Estrasburgo o Bruselas. 

Un caso claro es el del partido euroescéptico "Frente Obrero" de Roberto Vaquero, el cual se ha quedado esta noche sin su anhelado sueño de entrar de eurodiputado con el objetivo de convertirse en la versión 2.0 de Pablo Iglesias y sumarse al carro de la mamandurria pública. Nuestro pobre amigo tendrá que esperar pues unos años más hasta que se celebren unas elecciones a nivel nacional para poder chupar de la mamela. De momento el listillo de Ruben Gisbert (El mismo que pedía a sus seguidores que no votasen en un sistema corrupto) ya ha anunciado que se presentará en el futuro. Como se puede ver, aquí el que no corre, vuela.

Y en segundo lugar porque ya estoy un poquito harto de escuchar precisamente esa frase de "Vótame, que voy a luchar por tus derechos". No, perdona. No soy ningún incapacitado para que tengas que ir por mí a las instituciones para hablar en mi nombre y defender supuestamente mis derechos, los cuales a ti no te importan en absoluto y de los cuales debo de ocuparme en defender yo, no tú en mi nombre. Como ya dije en la entrada que publiqué hace un par de meses sobre el fracaso de la Democracia, este es uno de los principales problemas por los que se caracteriza la llamada Democracia representativa: La llegada a la política de unos miserables que se presentan con la excusa de velar por tus intereses mientras se presentan realmente para velar por los suyos. 

Por mi parte, estos sujetos se van a reir a partir de ahora de su puta madre. A mí no me vuelven a tomar el pelo ninguno de estos parásitos sociales que desean como el hambre un cargo público para tener la vida resuelta gracias a sus lujosos sueldos, dietas y coches oficiales. Quien quiera un cargo público que se presente a unas oposiciones. Y quien no sirva, que se busque la vida en la empresa privada. 

En definitiva, y volviendo al tema que nos ocupa esta noche, los miserables votantes socialistas han votado hoy recompensar la corrupción del PSOE mientras los ignorantes peperos de turno han dado la victoria al PP, creyendo que con este voto iban a hacer caer a Sánchez de forma inminente. Como hemos visto esta noche, ni ha habido una victoria arrolladora del PP como algunos apostaban ciégamente hace tan solo unas semanas (Lo cual confirma la debilidad del PP frente la unión masiva del PSOE), ni se va a producir ninguna caída inminente de Sánchez. 

Y es que como ya he dicho en mis últimas entradas, la caída de Sánchez no se va a producir, para desgracia nuestra, ni a corto plazo, ni a medio plazo. Los resultados de esta noche son desafortunadamente un respaldo a Pedro Sánchez, el cual se ve reforzado por estas elecciones aunque no haya ganado los comicios ni en votos ni en escaños. Con este resultado tenemos garantizado que no habrá pues elecciones generales hasta 2027, por mucho que algunos como yo creyésemos hasta hace unos meses de forma ingenua que los comicios serían como muy tarde el año que viene. 

No será así, ya que una vez más se ha demostrado para desgracia nuestra que Pedro Sánchez es invencible, y que nada ni nadie le puede sacar de la Moncloa, ni siquiera el hecho de que tenga a su mujer imputada mientras la Justicia ya investiga también al hermano del presidente del gobierno. Y todo ello mientras Sánchez es incapaz de aprobar siquiera los Presupuestos Generales del Estado con el apoyo de sus socios. Un escenario pues de ingobernabilidad total que no tiene síntomas de que vaya a acabar en absoluto. 

Quizás pueda haber elecciones generales anticipadas si la situación en Cataluña se complica (Mañana de hecho es la constitución de la mesa del parlamento catalán) y Puigdemont retira su apoyo a Sánchez. Un escenario que no contemplo pero que es el único que podría provocar dichas elecciones, y quizás ni en esas circunstancias. En resumen, Sánchez sigue manteniendo la sartén por el mango al ver cómo la masa borrega de sus votantes le respaldan a pesar de los casos de corrupción que le salpican a él y a los suyos, mientras Feijóo respira aliviado al ver cómo esta insuficiente victoria le mantiene de momento en Génova 13, a pesar de que ni sus propios votantes lo quieren como líder del PP y esperan como agua de mayo la llegada de la denominada "gran esperanza pepera": Isabel Díaz Ayuso.  

miércoles, 5 de junio de 2024

Segunda epístola de San Pedro


Hoy hemos conocido la confirmación de la imputación y citación para declarar ante el juez el próximo 5 de julio de Begoña Gómez, acusada oficialmente de tráfico de influencias y corrupción en los negocios. Una imputación/investigación que ya se sabía desde hacía una semana, cuando se levantó el secreto de sumario sobre este asunto, pero que hoy ha sido confirmada y corroborada por parte del juez. Una decisión judicial la de hoy que ha vuelto a provocar una nueva "carta a la ciudadanía" por parte de Pedro Sánchez, esta vez para afirmar que está más decidido que nunca a mantenerse en el cargo y para arremeter contra el juez que ha imputado a su mujer.

Parece ser que Pedro Sánchez está cogiéndole el gusto a esto de emitir cartas a la ciudadanía, las cuales podríamos compararlas a estas alturas con las epístolas que San Pedro escribió durante los primeros tiempos del cristianismo. Por otro lado debo añadir que estas cartas me recuerdan a los edictos que los emperadores romanos emitían hacia sus súbditos en todo el Imperio a la hora de anunciar algo importante. Sánchez, para desgracia suya, no es un emperador, pero se cree que lo es y actúa como tal, enviando cartas a los ciudadanos como si de un gobernante absolutista se tratase a la hora de comunicarse con sus súbditos. Y es que si la famosa carta que emitió en abril era para anunciar su periodo de reflexión, esta vez ha sido para arremeter contra el juez que lleva el caso de corrupción que afecta a su esposa y alegar que esta imputación/investigación tiene motivaciones políticas, las cuales están orquestadas desde el PP y VOX, a los que acusa de no aceptar el resultado de las urnas y de querer llegar al gobierno de cualquier forma, incluso a través de una moción de censura.

Parece surrealista, pero estas declaraciones las ha realizado Sánchez, el tipo que llegó al gobierno a través de una moción de censura tras estar dos años maquinando la forma de llegar al poder a toda costa tras haber perdido las elecciones generales de 2015 y 2016. Una moción de censura que sirvió para tumbar un gobierno afectado por la corrupción como era el de Mariano Rajoy para, acto seguido, instaurar el propio Sánchez su propio sistema de corrupción, como ya dije en mi última entrada. Obviamente para Sánchez, todo corrupción que afecta a cualquier otro partido debe tener consecuencias políticas inmediatas, mientras que las que afectan a él y a su partido son, como no para de repetir el presidente del gobierno, "fango, bulos y mentiras". 

En estas circunstancias en las que por primera vez en la historia reciente de España la esposa de un presidente del gobierno es imputada y citada a declarar ante un juzgado ya han sido algunos los que han exigido de forma inmediata la dimisión de Pedro Sánchez. Una dimisión que éste a través de su carta ya ha comunicado que no se va a producir de ninguna de las maneras. La situación pues parece ir empeorando y no precisamente para Sánchez, al cual le es indiferente todo lo que ocurra a su alrededor, sino para el país, el cual continua imparable su caída en el abismo. Pero esto, como acabo de añadir, le importa tres pepinos a Sánchez, al cual solo le interesa su permanencia en el poder, aunque esto conlleve la imputación de su mujer, de su hermano (El cual está siendo investigado por evasión de impuestos) o la suya propia. Nada le afecta pues al presidente. Todo es fango y toda la corrupción que sale sobre él o su familia es fruto de una conspiración de la ultraderecha nacional e internacional para desalojarlo del poder, según él. 

Personalmente debo decir que bajo ningún concepto espero un escenario donde Begoña Gómez sea declarada culpable, ya que Sánchez se está encargando de que eso no suceda; pero incluso en el caso de que su esposa fuese condenada, ya puedo confirmar que Sánchez no va a dimitir bajo ningún concepto. Lo he dicho en un par de ocasiones y lo vuelvo a decir: Pedro Sánchez se divorcia de su mujer antes que presentar su dimisión. Este sujeto se cree un ser especial, el cual nació para gobernar y para mandar sobre el populacho del que él forma parte, y cree también que ese gobierno le corresponde por derecho propio y vitalicio, y que nada ni nadie puede derribarlo en su objetivo de permanecer en el poder de por vida. Estamos pues ante un sujeto sin escrúpulos y bastante peligroso, el cual ha sido capaz incluso de provocar una crisis diplomática con tal de tapar la corrupción que afecta a su entorno más cercano. Con un tipo de estas características puede uno imaginarse cualquier cosa y no precisamente para bien. 

Por otro lado, esta confirmación de la imputación y citación de Begoña Gómez llega a solo cinco días de las elecciones europeas. Unas elecciones en las que en los días que queda de campaña se va a escuchar de todo por parte de Sánchez, del gobierno, del PSOE y de la izquierda en general para incitar a los suyos a que salgan a votar este domingo. Y es que Sánchez es experto en hacerse la víctima, incluso cuando hablamos de un caso de corrupción que le afecta directamente. Cree que la publicación de su primera carta junto con su victimización provocó que los suyos saliesen en tromba a votar al PSC en las elecciones catalanas, y eso es precisamente lo que ha hecho ahora. La publicación de esta carta no es más que otro mecanismo para hacer campaña electoral, creyendo que con un nuevo comunicado por escrito su electorado volverá a apoyarlo en masa en las elecciones europeas del próximo domingo. 

En este sentido cabe preguntarse: ¿Qué pasará si la jugada le sale redonda? Por el momento desactiva la posibilidad de una moción de censura que por otra parte Feijóo no tiene pensado presentar, por mucho que ahora hable de registrarla con el apoyo incluso de Puigdemont (Una prueba más de que el PP es la cara B del PSOE). Por otro lado fulmina los rumores de unas inminentes elecciones generales para este año, y por otro proclamará a los cuatro vientos que la ciudadanía le respalda a él y a su esposa frente al acoso de la ultraderecha judicial y mediática. 

Pero vayamos aún más lejos, ¿Qué pasará cuando Begoña Gómez sea declarada inocente? Un escenario que es, insisto, el que se va a producir, ya que Sánchez está presionando para que este asunto acabe cuanto antes y con un fallo favorable hacia su mujer, llegando incluso a intimidar al juez que lleva el caso mientras ordena al Ministerio Fiscal que actúe como abogados defensores de su señora. Para empezar declarará abiertamente que tanto él como su mujer han sido víctimas de un acoso político, judicial y mediático, lo cual puede llevarle incluso a adelantar las elecciones si ve que el personal le apoya masivamente tras la resolución judicial. De modo que no sería de extrañar que todo esto acabe beneficiando políticamente a Sánchez a medio/largo plazo.

Un Sánchez que hoy ha afirmado en su carta que con esta decisión judicial se ha vulnerado una regla no escrita de no emitir resoluciones judiciales en una campaña electoral. ¿Acaba pues de afirmar con esto que existe una relación de intereses entre los partidos políticos y los jueces para no perjudicar a éstos en las campañas electorales? Sí, lo ha afirmado. Unas afirmaciones bastante graves, y más si tenemos en cuenta que lo dice un presidente del gobierno en ejercicio. Pero tampoco nos podemos sorprender ya de nada de lo que haga ni diga Pedro Sánchez, el cual sigue en su huida hacia adelante empecinado en llevarse por el camino a todo y a todos, y lo peor de todo es que muy probablemente lo consiga. 

Tampoco conviene olvidar que Sánchez ya ha comunicado que las medidas de "regeneración democrática" (O mejor dicho, las medidas de censura y persecusión contra jueces y medios) las va a anunciar después de las elecciones de este domingo, por lo que es bastante posible (Y con lo ocurrido hoy más todavía) que esta semana que viene nos enteremos por fin de lo que tiene en mente Pedro Sánchez en su avance imparable de tener bajo su control todos los poderes hostiles hacia él. La tormenta perfecta sobre España está encima nuestra en estos momentos, y más aún cuando estamos a la espera de que entre finalmente en vigor la Ley de Amnistía tras ser aprobada por el Congreso el pasado jueves, lo que echará más leña al fuego en estos momentos donde el país se encuentra sumido en el abismo absoluto y sin ninguna posibilidad de revertir esta grave situación.