viernes, 24 de marzo de 2023

Una moción inútil


Hace casi 48 horas que ha finalizado la sexta moción de censura desde la instauración de la Constitución española de 1978. Una moción de censura que, como todos sabemos, ha sido presentada por VOX y ha tenido como candidato a la presidencia del gobierno al economista y ex miembro del Partido Comunista de España, Ramón Tamames. Pues bien, dicha moción de censura, la cual no ha estado exenta de polémica desde su presentación, no ha sido apoyada por nadie, sólo por los 52 diputados del partido de Santiago Abascal y por un diputado que había sido miembro de Ciudadanos. Hasta aquí, todo normal. Se esperaba que la moción fracasase y así ha ocurrido. 

Por mi parte debo decir que fui el primero que en diciembre, visto lo ocurrido con la renovación del Tribunal Constitucional, la cual no quedó tampoco exenta de polémica, pedí de manera urgente la presentación de una moción de censura con un candidato independiente por parte de la oposición, que tuviese como objetivo la convocatoria urgente de elecciones generales para el año en curso. Como ya sabemos todos, el PP rechazó esa idea (Posición que yo no entendí ni compartí en absoluto) y sólo VOX defendió llevarla a cabo. Hasta ahí bien. El problema resulta cuando transcurren los días, las semanas, la Navidad, Año Nuevo... y seguimos sin moción de censura. Pasa enero y aún no sabemos nada de la moción que Abascal tenía pensado presentar. Y sólo cuando llegamos a finales de febrero se anuncia a bombo y platillo que VOX ha conseguido el sí del economista y relevante político durante la Transición, Ramón Tamames, para liderar esa moción de censura. Hablamos de un nonagenario que fue miembro del PCE de Santiago Carrillo y que, por principios, está situado en las antípodas ideológicas de la corriente de pensamiento de VOX. 

A partir de ahí todo han sido críticas, y yo personalmente he sido uno de los que me he sumado a ellas. Para empezar: si VOX denunció, y con razón, la urgente necesidad de presentar esa moción de censura, ¿Por qué lo hace dos meses después de lo ocurrido en el TC?, ¿Por qué lo hace cuando la situación en el gobierno estaba, y está, más tensa que nunca?, ¿Acaso ha esperado Abascal a echarle la mano a Pedro Sánchez cuando éste más lo necesitaba para rescatarlo? Hay tantas preguntas acerca de esta extraña moción de censura que daría para un libro. 

En mi opinión, creo que esta moción de censura habría tenido sentido si se hubiese presentado en diciembre, y no dos meses después de lo ocurrido con el asalto al TC por parte del gobierno. Lo que hemos vivido en estos dos días ha sido únicamente el inicio de campaña de las elecciones que van a tener lugar a lo largo del año (Municipales y autonómicas en mayo, generales en diciembre). Y es que Abascal no ha hecho un servicio a España al presentar esta moción a sólo dos meses de las municipales del 28 de mayo, sino a sí mismo y a su partido. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que VOX ha querido presentar esta iniciativa parlamentaria que recoge la Constitución para volver a situarse en primera fila y de esta forma parar la subida que el PP está teniendo, presuntamente, en todas las encuestas. Un error mayúsculo, puesto que la única forma que hay para echar al PSOE es, querámoslo o no, con una victoria electoral del PP en las próximas elecciones municipales, y sobre todo, en las generales. Y en esa victoria del PP, la cual se producirá seguramente sin mayoría absoluta, es donde entra VOX para llegar a acuerdos con el PP y formar gobierno, apartando así a la izquierda del poder.

¿Qué ha ocurrido entonces? Que Abascal se ha dado lo que podemos definir como un "Froilán", o sea, un tiro en el pie en toda regla. Ha designado de candidato a un Ramón Tamames, el cual no ha sido la persona más idónea para liderar esa moción de censura, tanto por edad, como por salud física, como por cuestiones ideológicas. De hecho, lo ocurrido hace una semana, en la que Tamames filtró su discurso, dio alas a Pedro Sánchez y al PSOE para prepararse con una semana de antelación el discurso del candidato, aunque finalmente éste ha variado cuando fue leído por el candidato el pasado martes. Un discurso que, debo decir, fue muy bueno; pero ahí quedó eso, nada más. 

Después del discurso de Tamames, el cual recordó tanto en contenido como en estilo a los que se pronunciaba durante la Transición (Algo que se agradece), llegó el turno de defensa del gobierno. O mejor dicho, del mitin del gobierno. Pedro Sánchez estuvo más de una hora y media promocionando y defendiendo sus medidas y por ende, sus años al frente del gobierno. Tras él llegó el turno de la, cada vez, más presidenciable Yolanda Díaz, la cual hizo uso, con la autorización de Sánchez, de su cargo de vicepresidenta para promocionarse igualmente y dar por iniciado su asalto al proyecto político de "Sumar". Un proyecto el de "Sumar" que no me gusta absolutamente nada y que no descartaría que le diese la mayoría a la izquierda en las elecciones de este año. Tanto si en mayo hay descalabro del PSOE, y esto conlleva, como algunos señalan, a la renuncia de Sánchez a la reelección, como si finalmente el todavía presidente del gobierno decide ir a por todas y ser de nuevo el candidato socialista en diciembre (Como creo que así será finalmente), el PSOE tendrá en Díaz a la mejor y a la vez peor aliada para sus intereses. ¿Por qué? Pues porque si Díaz se aprovecha de la llegada de un nuevo candidato socialista a la Moncloa, como si tiene de nuevo como contrincante electoral a un ya desgastado Sánchez, la todavía vicepresidenta puede poner sus condiciones a un débil PSOE que puede sacar uno de los peores resultados que se recuerden. 

Díaz puede sacar ventaja de la debilidad del PSOE y de su candidato, sea quien sea, y exigir por ejemplo dos legislaturas en una: esto es, los dos primeros años de gobierno presididos por el candidato del PSOE, y los otros dos por ella. Ojo con esto, porque puede ser el vaticinio de lo que ocurra a partir del año que viene, cuando hayan pasado las elecciones generales y comiencen los pactos postelectorales. Ojalá me equivoque, pero el impulso que algunos están dando a Díaz, en detrimento de Sánchez, comienza a ser curioso a la vez que preocupante, lo cual indica que la izquierda tiene pensado ya un plan B para mantenerse en el gobierno, aunque esto suponga la caída de Sánchez.

Volviendo al debate de la moción de censura, tanto los "mítines" parlamentarios de Sánchez y Díaz sólo sirvieron para dar una breve y débil respuesta por parte de Tamames a éstos, lo cual fue suficiente para que la izquierda se viese como vencedora de la moción de censura ante la imposibilidad de defensa esporádica de un candidato de 90 años. Por no hablar de los continuos ataques que desde el gobierno y desde los distintos grupos políticos realizaron contra el PP y Feijóo. Un Feijóo al que, como ya he dicho en otras ocasiones, no es santo de mi devoción, pero reconozco que estuvo hábil a la hora de quitarse de en medio y no asistir a lo que él verdaderamente definió como un "Circo". Si el líder de la oposición hubiese ido a la moción de censura, no pudiendo intervenir al no ser diputado, las críticas por parte del PSOE, VOX y todos los demás grupos políticos hubiesen sido el cuádruple de las realizadas, que no han sido pocas. 

También creo que la decisión del PP en abstenerse ha sido la correcta, ya que, como he dicho antes, no ha sido una moción de censura pensada por y para España, sino por y para los intereses de VOX. En este sentido, y a dos meses de unas elecciones municipales y a poco más de medio año de las generales (Lo cual le quita ya todo sentido al objetivo de la moción, que es el de una convocatoria electoral que se va a celebrar sí o sí este año), un acercamiento del PP a VOX en estos momentos sería letal para ambos y arruinaría la posibilidad de una posible victoria de la derecha en las elecciones de este año, lo cual no descartaría, viendo cómo VOX parece más interesado en apuntalar al PSOE en el gobierno que en contribuir astutamente en su caída. Sólo hay que ver que las primeras encuestas que se han publicado tras la moción de censura dan como principales beneficiarios de ésta al propio PSOE y a la izquierda, la cual estaba sumida en el más profundo caos como consecuencia de las leyes aberrantes del "Sí es sí", la denominada "Ley trans", o el estallido de la trama del "Tito Berni". 

Personalmente, si yo fuese Feijóo me andaría con mucho ojo de aquí a las generales, ya que nada está escrito, y la situación no es, aunque se parezca, equiparable a la de 2011. Hace 12 años, Zapatero estaba ya carbonizado por la crisis económica y renunció a presentarse a la reelección por un PSOE en caída libre, el cual tenía al PP de Rajoy en alza en todas las encuestas, lo cual le valió a los populares para ganar por abrumadora mayoría tanto en las municipales y autonómicas de mayo, como en las generales de noviembre de ese mismo año. También hay que añadir el factor más importante: fueron las últimas elecciones autonómicas y generales que se celebraron bajo el paraguas del bipartidismo. Estábamos por lo tanto en un escenario político y social completamente distinto al de 2023. 

Quizás, si se puede comparar esta situación, ésta pueda tener algo más en común con la de 1995, con unas encuestas que daban la victoria a la derecha, mientras Aznar se veía ya en la Moncloa y con un Felipe González cuya ambición política le cegaba la posibilidad de retirarse, pese a llevar ya 13 largos años al frente del gobierno. ¿Cuál fue el desenlace? Todos lo sabemos: Felipe González resistió hasta que decidió convocar elecciones generales en 1996, a las que se presentó nuevamente, con todas las encuestas en contra. Aznar tenía todas las de ganar y todo el mundo daba por hecho el cambio de ciclo. Pero contra todo pronóstico, Aznar sólo consiguió ganar por la mínima frente a un Felipe González que le pisaba los talones. Finalmente, y sólo tras la renuncia de Felipe González a pactar nuevamente con Pujol (Este y no otro fue el principal motivo por el que pudo llegar Aznar a la Moncloa, aunque nadie lo reconozca), el PP consiguió llegar al gobierno tras tenerlo prácticamente todo en contra. Algo así puede ocurrir en este 2023 y en 2024, con la diferencia de que Pedro Sánchez, a diferencia de Felipe González, sí está dispuesto a pactar todo y con todos aunque pierda las elecciones. Y por supuesto, el telón de fondo con el multipartidismo en el que nos encontramos en estos instantes, lo cual puede complicar el cambio de gobierno.

En definitiva, y volviendo a la moción de censura, ésta no ha servido más que para aupar y reforzar a un gobierno que se encontraba atravesando hasta el momento del registro de la moción la peor de sus crisis en estos tres años de legislatura. El debate sólo ha servido también para que desde el gobierno y el resto de los partidos políticos hayan difamado por los cuatro costados contra el PP (Sin ser ellos los promotores de la moción), contra VOX y contra el candidato, un señor que por patriotismo y responsabilidad se ha ofrecido humildemente a la jugarreta que le ha ofrecido VOX, y que ha aguantado con dignidad y entereza todos los descalificativos y risas que desde el gobierno y sus socios parlamentarios, han vertido sobre él. Eso dice más en favor del propio Tamames que de toda la gentuza política que le han rodeado en estos dos días en la moción de censura, señal de que los políticos de antaño son de otra madera. En fin, ahora que ya ha pasado este circo y este espectáculo, queda pendiente lo importante: que la derecha se mantenga unida y fuerte para echar a la izquierda del poder cuanto antes, ya que éstos van a hacer todo lo posible y lo imposible por mantenerse en él. Primera parada, mayo; segunda parada, diciembre. Pero conviene recordar que aún queda mucho partido por delante y que nada está escrito.

domingo, 18 de diciembre de 2022

Golpe de Estado


Agitado final el que está teniendo este 2022 y que supone ser solo un aperitivo de lo que nos espera para el 2023, año en el que la tensión política y social en España va a ir en aumento conforme vayamos adentrándonos en el mismo. Y es que lo ocurrido el pasado día 15 en el Congreso supone el fin de una etapa de la que ya hablé por aquí en mi última entrada. El fin del régimen del 78 se materializó con el pleno en las Cortes en el que se discutía la reforma del Código Penal que permite al gobierno hacerse con el control del Tribunal Constitucional, la derogación del delito de sedición y por último la reforma del delito de malversación, el cual pretende rebajar aún más las condenas de los independentistas catalanes, blanqueando la corrupción y en especial los casos en los que los cargos públicos se apropian del dinero del contribuyente en beneficio de razones personales y/o partidistas. 

Toda una ironía si tenemos en cuenta que el gobierno actual del PSOE llegó al poder en junio de 2018 como consecuencia del delito de malversación por el que se le condenó al PP y que ahora pretenden reformar en beneficio de todos los que han cometido este delito, en especial, como ya he dicho, de los independentistas catalanes y particularmente del ex presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, el cual sigue en la calle tan ricamente después de que en noviembre la Audiencia Provincial de Sevilla le diese a éste un plazo de diez días para ingresar en prisión. Como se puede apreciar, la Justicia no es igual para todos, sobre todo si eres socialista, terrorista y/o independentista.

Pues bien, con el pleno celebrado el pasado día 15 se revivió lo que ya vimos los españoles hace ahora cinco años en el Parlamento catalán, cuando el bloque independentista aprobó las leyes de desconexión y se situó por encima de la Constitución y el Ordenamiento Jurídico para, según ellos, cumplir con el "Mandato popular salido de las urnas". La misma excusa que en estos momentos está llevando a cabo el PSOE y sus socios a la hora de llevar a cabo este intento por asaltar todas las instituciones del Estado. Y es que desde el PSOE, pasando por Podemos y terminando por los etarras y los independentistas se está propagando la idea de que la soberanía popular reside en los diputados y senadores que salieron elegidos en las elecciones de noviembre de 2019, la cual le dio la mayoría a la izquierda para cometer todas las atrocidades que desde entonces venimos padeciendo. Esto supone que para la izquierda, el Poder Legislativo está por encima del Poder Judicial y de las leyes establecidas, lo cual les otorga la capacidad de hacer y deshacer a su antojo, ya que según ellos se está cumpliendo el mandato popular salido de las urnas, y nada ni nadie detendrá su tramitación y entrada en vigor.

Como se puede apreciar, estamos entrando en un terreno extremadamente peligroso en el que la izquierda no solo se autoproclama como los titulares de la soberanía popular sino que tilda a la oposición, en este caso al PP, VOX y C's, de golpistas al llevar a cabo éstos los recursos presentados ante el Tribunal Constitucional y que probablemente puedan ser aceptados el lunes, lo cual detendría por el momento los planes del gobierno de Pedro Sánchez por hacerse con el control de dicho organismo. Esto no quiere decir que el lunes se pondrá punto y final a la intentona golpista de la izquierda, todo lo contrario. Al paralizarse el trámite parlamentario la izquierda puede y va a decir que la derecha ha dado un golpe de estado en complicidad con los miembros del Tribunal Constitucional, paralizando con ello la "Voluntad popular". En este caso cabe preguntarse, si el TC tumba las reformas del gobierno ¿Qué va a hacer la izquierda? ¿Salir a la calle? ¿Detener a los Magistrados del TC e ilegalizar a los partidos de la oposición? ¿O directamente pasarse por el arco del triunfo aquello que dictamine el Constitucional y seguir adelante con el trámite parlamentario? Mucho cuidado con esto porque estamos entrando en terreno desconocido y no sabemos lo que Pedro Sánchez y compañía tienen pensado hacer si las cosas se tuercen el lunes. 

Se habla de que desde el gobierno ya tienen preparado un plan B por si el TC no les da la razón pasado mañana, lo cual quiere decir que esta gentuza no se va a detener ante nada ni nadie por muchos impedimentos legales con los que puedan cruzarse por el camino. Eso en el "Mejor" de los casos, ya que si por el contrario el TC falla en favor del gobierno, éste verá consumado su asalto al mismo ante la mirada atónita de la oposición y de la sociedad española, que verá cómo los magistrados de dicho organismo se doblegan ante el PSOE y sus socios sin oponer resistencia, obteniendo el gobierno con ello el beneplácito para llevar a efecto todas las tropelías que junto con sus socios se disponen a realizar para llevar a cabo la voladura controlada del sistema constitucional.

Ante esta situación cabe preguntarse: ¿Qué va a ocurrir? No lo sé, pero suceda lo que suceda el lunes esto no va a acabar bien. El PSOE de Sánchez está ya situado abiertamente fuera de la legalidad y al frente de los independentistas y terroristas, mientras que éstos acusan a la derecha de ser ellos los que se encuentran fuera de la ley. De hecho, en el pleno del pasado día 15 se pudo escuchar cómo desde las filas socialistas acusaban a la derecha de dar nuevamente un golpe de estado, acusando a éstos de estar detrás del 23-F. Cabe recordarle a la izquierda que si alguien estuvo detrás del 23-F y la llamada Operación Armada fueron precisamente ellos, ya que en el supuesto gobierno que el general Alfonso Armada tenía pensado formar estaban los nombres de Felipe González, Javier Solana y Enrique Múgica. Pero bueno, eso ya es lo de menos. Lo importante aquí y ahora es que España se encuentra en una situación límite y en medio de una crisis constitucional gravísima que no sabemos qué efectos va a tener. 

De momento ya son muchas las voces que critican el hecho de que el rey no se haya pronunciado aún sobre los graves acontecimientos que estamos viviendo, lo cual está indignando a más de uno. Pero seamos claros, el rey no va a intervenir bajo ningún concepto en todo esto, y eso lo sabemos todos. Si Felipe VI interviniese, como es su obligación según la Constitución, la izquierda lo interpretaría como una intromisión ilegal del rey en los asuntos políticos, lo cual podría hacer que Sánchez y compañía vayan decididamente contra la monarquía, con lo que los días de Felipe VI como jefe del Estado estarían contados. Aun así sería muy ingenuo pensar, por parte de Felipe VI, que el hecho de no enfrentarse a la izquierda le permitirá seguir al frente de la Corona. Nada más lejos de la realidad. Después de que Sánchez asalte el Poder Judicial irá a por la monarquía, con lo cual la familia real se verá camino del exilio junto a Juan Carlos I, poniendo punto y final a trescientos años de Borbones en España. El final que se merece una familia que en nada ha ayudado para con el progreso y bienestar de nuestro país, sino todo lo contrario. 

Y en lo que respecta a la oposición debo decir que aunque están llevando a cabo los recursos correspondientes ante el Tribunal Constitucional, en términos políticos siguen haciéndose de rogar a la hora de articular un mecanismo que pare los pies a este gobierno totalitario. De momento la moción de censura de VOX sigue sin presentarse, e incluso algunos hablan ya de presentarla en enero. Por otra parte, nadie se atreve a activar el artículo 102 de la Constitución para llevar a Sánchez ante el Tribunal Supremo, aunque de sobra sé que en ambos casos no dan los números. Pero ante estas graves circunstancias el movimiento se demuestra andando, y pocos e insuficientes me parecen los pasos que está dando la oposición ante la deriva absolutista que está realizando este gobierno. Por el contrario se pide a la sociedad española que salgan a las calles para detener la acción del ejecutivo, algo que yo también comparto plenamente, pero ¿Por qué pedir a la población española que dé la cara por su país cuando la oposición no está haciendo lo suficiente por detener esta locura y el rey ni siquiera se molesta en cumplir su papel constitucional?

Mientras escribo esta entrada recuerdo que hace cinco años escribí por aquí un artículo en el que hablaba sobre si España se dirigía hacia un Estado fallido. Estamos hablando de agosto de 2017 y por aquel entonces faltaba poco para los acontecimientos que acabaron desencadenando el referéndum del 1-O y la posterior declaración unilateral de independencia en Cataluña. Entonces me preguntaba si España podría considerarse un Estado fallido en caso de alcanzar los catalanes la independencia. Como todos sabemos, la independencia finalmente no se hizo efectiva y por lo tanto nuestro Ordenamiento Jurídico prevaleció sobre los golpistas. Pero ahora que el escenario se repite a nivel nacional vuelvo a preguntarme lo mismo: ¿Estamos encaminados hacia un Estado fallido en el que el Estado de Derecho, la separación de poderes y el respeto a la Ley sean cosa del pasado? En un país en donde el gobierno ampara la corrupción, liquida la poca independencia judicial que ya existía y el Poder Legislativo se autoproclama titular de la soberanía nacional, saltándose con ello la Constitución y nuestro Ordenamiento Jurídico ¿Cómo habría de denominarse pues a este Estado?

En definitiva, estamos viviendo unas semanas cruciales para el futuro de España y posiblemente los últimos tiempos del régimen del 78, mientras los españoles asisten entre atónitos e indiferentes a la voladura controlada del sistema constitucional y el Estado de Derecho. Con independencia de lo que ocurra el lunes una cosa es segura: El gobierno ha roto ya todos los puentes y no hay marcha atrás. Tiene por delante un año para volar por partes el sistema político hasta las próximas elecciones generales, las cuales creo que ni serán limpias ni se ajustarán a la legalidad. La oposición por su parte espera ingenuamente que con los recursos realizados y con la aproximación de las elecciones, los españoles hagan el resto para echar a Sánchez y a los suyos, algo que mucho me temo, no va a ocurrir. Por su parte el rey continúa al margen preparando su discurso de Nochebuena (Quién sabe si el último) esperanzado en que no interviniendo en el golpe de estado perpetrado por el gobierno, éste le deje en paz y se olviden de él. Y mientras España desangrándose y encaminándose a paso ligero hacia un futuro incierto y un sistema totalitario. 

lunes, 12 de diciembre de 2022

Democracia finiquitada


Este pasado viernes se ha consumado uno de los episodios más negros y graves desde que se creó el sistema constitucional de 1978. Me estoy refiriendo, como ya sabemos todos, al asalto que desde el gobierno que preside Pedro Sánchez, compuesto por el PSOE y Podemos han perpetrado contra el Tribunal Constitucional. Un asalto llevado a cabo a través de las enmiendas que han registrado los partidos del gobierno y que tienen como objetivo la modificación a través del Código Penal de la elección de los miembros del propio Tribunal Constitucional, lo cual dará vía libre para que desde el ejecutivo se puedan realizar los nombramientos de los dos magistrados progresistas que desde hace tiempo quieren designar desde Moncloa. 

En definitiva, un golpe de estado en toda regla orquestado por Pedro Sánchez y su banda contra el sistema de elección de los miembros de este órgano constitucional, el cual se ha convertido en la última institución en ser asaltada por el gobierno en su maquiavélico plan por hacerse con el control de todos los poderes del Estado. Un golpe que resquebraja la separación de poderes, aniquila el Estado de Derecho y allana el camino para que, con un Tribunal Constitucional ya títere del gobierno, se dé luz verde a la realización de un nuevo referéndum de independencia en Cataluña y a la voladura controlada del sistema político de 1978, lo cual se dará más pronto que tarde viendo la velocidad en la que se están desencadenando los acontecimientos. 

Con todo esto queda corroborado una vez más que España está ya encaminada en un proceso de transición que tiene como fin la creación de un sistema político federal o confederal en el que la izquierda será la protagonista única y absoluta en este nuevo escenario. Y es que ya son muchas las voces que alertan de que tras el asalto del gobierno al Poder Judicial, las próximas piezas en caer serán la oposición y por último la monarquía. Una oposición y una monarquía que no están ejerciendo sus facultades constitucionales para detener este golpe de estado que se está perpetrando por partes. Mucho se ha hablado estos días del intento de golpe de estado que ha realizado el ya ex presidente de Perú, Pedro Castillo. Pero a diferencia de lo que está ocurriendo aquí, la democracia y el Estado de Derecho han prevalecido sobre cualquier intentona golpista en Perú. 

En España, sin embargo, la oposición ni está ni se le espera. Solamente VOX (Cuyo futuro legal como partido comienzan a cuestionar algunos) ha anunciado que comenzará a entablar conversaciones con los demás partidos (PP y Cs) para presentar una moción de censura con un candidato neutral que de salir elegido tendría como único fin la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas. Pero a diferencia de VOX y Cs, el PP no quiere ni oír hablar de una moción de censura. Feijóo está esperando como agua de mayo las elecciones municipales y autonómicas del año que viene, las cuales él cree que le darán una victoria aplastante frente a Pedro Sánchez y que serán la antesala de una amplia victoria en las próximas elecciones generales.

Pues bien, viendo todo este escenario solo puedo sacar como conclusión que Feijóo es un absoluto ignorante, el cual cree que heredará de aquí a un año el poder mediante unas elecciones generales límpias y sin mover ni un solo músculo. Pero parece que el líder del PP no se entera, o no se quiere enterar que no estamos viviendo ya en un escenario de normalidad democrática. El PSOE y Pedro Sánchez han sacado ya toda su artillería y están dispuestos a ir sí o sí hacia un cambio de régimen en el cual la derecha no tendrá cabida alguna. ¿Acaso no se está enterando Feijóo de nada de lo que se está cociendo? Parece ser que no, lo cual demuestra que además de cobarde es un ingenuo. 

Y en lo que respecta a la monarquía, más de lo mismo. ¿Qué está haciendo Felipe VI por defender la Constitución, la separación de poderes y el correcto funcionamiento de las instituciones? Nada. ¿Por qué? No lo sé, pero parece que lo único que espera ya el rey es a que Sánchez y su séquito vayan a por él y su familia como los bolcheviques contra los Romanov. Lo cual me lleva a reafirmarme en mi idea de que la monarquía en España es una institución inútil, y que los Borbones no son de fiar, como así lo han demostrado desde que empezaron a reinar en nuestra nación en 1700 con Felipe V a la cabeza. Según establece la Constitución, es deber del rey moderar el funcionamiento regular de las instituciones, lo cual me lleva a preguntarme de nuevo: ¿Por qué no lo hace? Quizás porque Felipe VI tenga más que asumido que su reinado ya no da más de sí y que su destino es el de acabar fuera de España, como su bisabuelo Alfonso XIII e incluso su padre Juan Carlos I. Por cierto, un Juan Carlos I que desde su exilio ha afirmado que no le da a la monarquía más de diez años de vida. Quizás le quede incluso menos, al paso que estamos viendo. 

Volviendo a la cuestión electoral debo decir que se confunde la oposición cuando hablan abiertamente de ir hacia unas elecciones generales anticipadas. No señores. España no debe de ir ya a unas simples elecciones generales, sino a unas elecciones constituyentes previa ilegalización de los partidos que están en estos momentos atentando contra el sistema político vigente. Lo ocurrido el pasado viernes es la gota que ha colmado el vaso y la derecha no puede seguir mirando hacia otro lado mientras la izquierda avanza en su proyecto totalitario de forma imparable. Pero parece que algunos no quieren ver la gravedad de la situación y creen que esto se soluciona con una mero relevo en el gobierno que nunca se va a producir. ¿O acaso han olvidado ya algunos las palabras del ex vicepresidente Pablo Iglesias afirmando que la derecha no volverá a gobernar en España nunca más? Todavía habrá quienes crean que esto lo dijo Iglesias en un momento de calentón parlamentario. 

Hemos llegado pues al final de una etapa y de un ciclo. El régimen del 78 ha llegado a su fin. Y ha llegado gracias a esa organización criminal llamada Partido Socialista Obrero Español, la cual fue la que puso fin al régimen de la Restauración en 1931 y al régimen de la II República en 1936. Una vez más lo han vuelto a hacer, pero ahora lo han realizado de una forma más pausada y calculada al milímetro. En esta ocasión el proyecto que ahora se consume se inició hace dieciocho años, concretamente el 11 de marzo de 2004, con los atentados de Atocha y la victoria inesperada de un tal José Luis Rodríguez Zapatero. Fue en ese momento cuando comenzó el principio del fin del régimen del 78, y ahora lo que estamos viendo es la parte final de ese proyecto. Ahora se entiende pues lo que Zapatero describió en 2004 como el inicio del "Cambio tranquilo". Una vez más un sistema parlamentario es finiquitado por un gobierno surgido por las reglas de juego de ese mismo sistema. Pero no nos debería de sorprender esto, ya que la República de Weimar fue finiquitada por el propio Hitler tras ganar éste unas elecciones democráticas en 1932. Ahora esa misma historia se repite en España, con un futuro oscuro y que no promete ser nada pacífico. 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Un etarra sin pistola


Hace poco escuché a alguien decir que Pedro Sánchez era un "Etarra sin pistola", y creo que es la descripción más exacta que se ha podido hacer de este personaje desde que pisó la Moncloa hace ya cuatro largos años. Y es que la definición le viene al pelo al sujeto en cuestión, ya que hoy mismo se ha anunciado que para conseguir la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado el próximo jueves, Sánchez ha pactado con Bildu la expulsión de Navarra de la Guardia Civil de tráfico. Una cesión más del presidente del gobierno ante los etarras con el fin de mantener a salvo su cargo un año más y asegurarse así su permanencia en el poder hasta el final de la legislatura. 

Una legislatura que nos va a salir muy cara a los españoles, quizás demasiado. Estamos hablando ni más ni menos de la expulsión de aquellos que sufrieron en primera fila las barbaries del terrorismo etarra y que ahora contemplan atónitos cómo el gobierno de la nación se pone del lado de los verdugos y acepta echarlos del lugar en el que durante tantos años se jugaron la vida. Este es Pedro Sánchez, un tipo que dijo y redijo en cientos de ocasiones que jamás pactaría con los terroristas para llegar y/o mantenerse en el gobierno y que ahora se echa en brazos de éstos sin pudor alguno con el objetivo de perpetuarse en el poder. 

Este anuncio se produce hoy, cuando se ha llevado a cabo un nuevo cara a cara entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en el Senado. Un enfrentamiento que vuelve a demostrar una vez más la falta de carisma de Feijóo y la poca o nula capacidad de éste para dar la batalla contra el peor gobierno que existe en España desde hace siglos. El líder de la oposición se niega a enfrentarse al gobierno y solo ha hecho hincapié en que él y el todavía presidente del gobierno se volverán a ver las caras cuando "Se produzca mi sesión de investidura". Es decir, el propio Feijóo se ve ya en la Moncloa sin necesidad de que las encuestas le indiquen si tiene posibilidades de sumar mayoría absoluta o no con VOX. 

Él ya se ve como futuro presidente del gobierno porque sabe que lo que tiene enfrente no es un gobierno, sino el caos. Por ello, en vez de anunciar hoy una moción de censura que hubiera dejado KO a Sánchez, a afirmado que la moción de censura se hará votando el próximo 28 de mayo (Fecha en la que tendrá lugar las elecciones municipales y autonómicas en España). Una afirmación que vuelve a dejar en entredicho a Feijóo, el cual sigue sin dar la talla ante un Pedro Sánchez que sigue resistiendo los debates aun encontrándose éste en los peores momentos de su mandato. 

En mi opinión, la solución a todo esto pasa por la sustitución urgente de Alberto Núñez Feijóo en favor de la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que es la única líder política capaz de plantarle cara a Sánchez y a su banda, como así definió en su día Albert Rivera a los socios del jefe del gobierno. Pero por desgracia esto no ocurrirá, con lo cual tendremos en las próximas elecciones generales como candidato del PP a un Feijóo débil, el cual si llega al gobierno (Que está por ver) será todo gracias al demérito del ejecutivo y no por mérito propio, lo cual dice mucho de Feijóo sobre su falta de empuje a la hora de intentar poner fin al peor gobierno en estos cuarenta y cuatro años de régimen constitucional. Veamos cómo finaliza la partida, aunque no sería de extrañar que para sorpresa de todos, incluido del propio Feijóo, veamos seguir gobernando al PSOE después de las próximas elecciones generales tras una reedición del pacto con Podemos, ERC y Bildu. 

De momento para el próximo jueves está asegurado el apoyo de todos éstos a los Presupuestos Generales del Estado de Pedro Sánchez. El mismo día que se aprobará también la reforma del delito de sedición, lo que dará vía libre a los independentistas para volver a organizar un nuevo referéndum y con ello la posibilidad de proclamar nuevamente la independencia con el conocimiento de que esta vez el Estado de Derecho tendrá las manos atadas a la hora de procesarlos y condenarlos. Un camino que igualmente podría realizar Bildu si finalmente Otegi consigue ser el candidato a las elecciones del País Vasco en 2024 y logra formar gobierno con el Partido Socialista de Euskadi.

Como se puede apreciar, Sánchez tiene todas las cartas consigo, ya que exijan lo que exijan sus socios, éste les otorgará todo lo que ellos quieran con tal de permanecer en el poder. Nos espera pues un año de aquí a las elecciones bastante tenso, ya que tanto los independentistas como los etarras saben que no van a tener otra oportunidad como esta de obtener todo lo que exigen con tanta facilidad. Veremos de aquí hasta el final de la legislatura concesiones que nos llevarán a todos las manos a la cabeza, pero ante la cual el gobierno hará oídos sordos frente a quienes le pidan elecciones anticipadas. Estamos asistiendo pues ante el desmoronamiento del sistema político de 1978 de la mano del propio gobierno de España, lo cual añade más gravedad si cabe a la situación en la que nos encontramos.

Ya he dicho y lo he reiterado en muchas ocasiones que ante la imposibilidad de ir a unas elecciones anticipadas, la obligación y el deber de la oposición en estos graves momentos que estamos viviendo es el de presentar una moción de censura, aunque ésta no prospere. Pero ya sabemos que aquí la oposición va cada uno por su lado, lo cual beneficia al propio PSOE y al propio Sánchez, que ven cómo tanto el PP como VOX se tiran de los pelos mientras ellos y sus socios deshacen a su gusto el Estado de Derecho. Esta es en definitiva la situación en la que nos encontramos. Con una psicópata sediento de poder en el gobierno, el cual es mantenido por los enemigos de la nación, que ven cómo poco a poco van consiguiendo sus objetivos. De esta forma, y si todo sigue así de aquí a las próximas elecciones generales, tendremos PSOE y Pedro Sánchez hasta el 2028 como mínimo, o quizás hasta que el propio Sánchez decida retirarse. El problema es que cuando esto suceda ya no habrá España que gobernar ni mucho menos que salvar.

martes, 22 de noviembre de 2022

Una chapuza de ley y de gobierno


En los últimos cuatro años los españoles llevamos vivido lo nunca visto, pero lo que se está viviendo desde hace una semana supera todos los límites. Y no me refiero ya al asunto de la reforma de sedición, que de eso ya hablé hace unos días. Me refiero a la entrada en vigor de la monstruosa ley del "Sólo sí es sí", elaborada por el gobierno de Pedro Sánchez y en concreto por el ministerio de Desigualdad de Irene Montero. Una ley que debido a la rebaja en el límite de la pena mínima como consecuencia de la desaparición en el Código Penal del delito de abusos sexuales ha provocado ya la excarcelación de cinco agresores sexuales, la reducción de penas de otros doce, y un sinfín de revisiones de penas que ya se están estudiando. Todo esto ocurre ante la incompetencia absoluta del gobierno y en concreto de la ministra responsable de la elaboración de la ley: Irene Montero.

Una ministra que ya desoyó en su momento las advertencias de instituciones y organismos judiciales sobre las consecuencias en materia de Derecho Penal que traería consigo la aprobación y entrada en vigor de dicha norma, y que ahora busca responsables en el ministerio con tal de no salir ella perjudicada ante los graves hechos que su ley está provocando. De hecho cuando se produjeron las primeras quejas en el sector de la judicatura ante las graves consecuencias que estaba teniendo la entrada en vigor de la ley en cuestión, la propia Irene Montero respondió a los jueces indicando que eran unos machistas y que "Debían formarse" en perspectiva de género para interpretar bien las leyes. Unas declaraciones que ha secundado la secretaria de Estado del ministerio, tachando a los miembros del Poder Judicial de falta de preparación.

Claro, uno escucha estas cosas y lo mínimo que uno suelta por la boca es un "Menudas hijas de puta". Y no es para menos, ya que manda cojones que una ex-cajera de un supermercado (Con todos mis respetos hacia quienes ejercen tan honesta profesión), la cual carece de un mínimo de formación jurídica y solo está en el cargo que ostenta gracias  al hecho de haberse acostado con el que fuera su jefe de partido, tenga los santos ovarios de tildar de machistas, fachas, además de otros descalificativos a todos los componentes del Poder Judicial en España por el mero hecho de levantar éstos la voz ante la absoluta negligencia e incompetencia de la ministra a la hora de legislar. 

Una incompetencia que nos va a salir muy cara a los españoles, los cuales ven impasibles cómo violadores, pederastas y agresores sexuales en general se ven beneficiados por la estúpida ley que ha elaborado una estúpida ministra, la cual ha sido aprobada por un gobierno compuesto por criminales y psicópatas, el cual es liderado por el mayor sinvergüenza que ha pisado jamás la Moncloa: Pedro Sánchez. Un Sánchez que no ha querido verse salpicado por el escándalo que esta ley ha provocado pero que sin embargo ha salido en defensa de la propia Montero y ha descartado por completo su cese como ministra. Lo cual demuestra que la responsabilidad de las graves consecuencias de esta ley no hay que buscarlas ya en el ministerio de Desigualdad, sino en la propia Presidencia del Gobierno, ya que es primero Sánchez y luego el Consejo de Ministros en su conjunto quienes han dado el visto bueno a esta ley y han aprobado su tramitación. 

En otro país de nuestro entorno, lo ocurrido en estos días llevaría consigo como mínimo el cese inmediato de la ministra y la posterior retirada de dicha ley por parte del gobierno. Pero por desgracia nada de esto va a ocurrir, ya que el cese de Montero supondría poner en riesgo la supervivencia del gobierno de coalición, y con ello el fin anticipado de la legislatura, algo por lo que Sánchez no está dispuesto a pasar bajo ninguna de las circunstancias. En algunos medios se habla ya de la posibilidad de que el gobierno reforme la ley, algo a lo que se niegan tajantemente desde Podemos, ya que éstos ven el problema en los jueces a la hora de interpretar las leyes y no de ellos a la hora de redactar las normas. ¿Cómo van a salir pues de este atolladero esta pandilla de criminales? No lo sé. De momento parece que Sánchez va a esperar a que se pronuncie el Tribunal Supremo antes de tomar ninguna decisión, y se prevé que el Alto Tribunal no lo hará hasta el mes de diciembre, lo cual nos lleva al escenario de que las excarcelaciones y reducciones de penas contra los agresores sexuales seguirán incrementándose en todo este tiempo. 

Lo que está claro es que con independencia de lo que ocurra, el daño que este gobierno ha provocado es mayúsculo, y lo peor es que se congratula de lo que han logrado. Todo esto demuestra que para este ejecutivo no hay líneas rojas, y que todo vale con tal de mantenerse en el poder, aunque esto suponga crear una crisis institucional entre los tres poderes del Estado (En este caso el Ejecutivo contra el Judicial). Y demuestra también que hay que saber muy bien a quién nombrar y a quién no como responsable de un departamento ministerial. No se puede consentir que cualquier analfabeto que no se ha leído en su puñetera vida un libro, ni tiene el más mínimo conocimiento de Derecho ni de ninguna otra ciencia pueda alcanzar altas cuotas de poder, ni mucho menos legislar cuando no se tiene ni idea de lo que significa esa palabra. Pero claro, hay que tener en cuenta que el principal responsable de estas responsabilidades (Que es Pedro Sánchez y no Irene Montero) es un tipo sin escrúpulos, el cual está dispuesto a todo con tal de perpetuarse en el poder, aunque sea a precio de sacar de las cárceles a violadores, asesinos etarras y/o golpistas contra la Constitución. Esta es la verdadera conclusión que se puede sacar de este gobierno. Un gobierno de criminales que legisla en favor de éstos y en contra de los españoles de bien.

martes, 15 de noviembre de 2022

Un poco de Memoria Democrática


Hace justo dos semanas se produjo la exhumación en la Basílica de la Macarena de los restos de Gonzalo Queipo de Llano, de su mujer, Genoveva Martí, y del general Francisco Bohórquez Vecina. Dicha exhumación se produjo tras entrar en vigor en octubre de este año la llamada Ley de Memoria Democrática, aprobada por el gobierno de Pedro Sánchez y sucesora de la ya famosa Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007 por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. 

Cabe decir que hay que tener bastante mala leche para exhumar los cadáveres de tres difuntos precisamente el día de los difuntos, ya que fue esa misma noche cuando se produjo la exhumación de los fallecidos. Una exhumación que por supuesto no ha quedado exenta de polémica, ya que por lo visto, el hermano mayor de la Macarena, José Antonio Fernández Cabrero, es un destacado afiliado al PSOE (Dato que yo desconocía, sinceramente), y se ha mostrado orgulloso del hecho de exhumar los restos humanos de los tres fallecidos. Una exhumación que por lo visto le ha costado a la hermandad un total de 600 euros. Pues bien, aún con el gasto que esto ha generado, la decisión de exhumar a Queipo de Llano ha caído muy positivamente en la hermandad, la cual espera que con esto quede zanjado el tema para siempre. 

Pero he aquí que los cofrades, entre los que me encuentro, nos hemos topado con los rojos. Con los nietos de aquellos que perdieron la Guerra Civil hace ya más de ochenta años y que ahora, con leyes como éstas, pretenden ganar a posteriori dicha contienda bélica. Parece ser que la Asociación por la Memoria Democrática exige ahora, tras la exhumación de Queipo de Llano y de su mujer, que el Ayuntamiento de Sevilla obligue a las hermandades de San Gonzalo y de Santa Genoveva cambiar sus nombres, ya que según indica la asociación antes mencionada, dichas cofradías llevan sus nombres en honor de Gonzalo Queipo de Llano y de su mujer, Genoveva Martí. Un dato que es incorrecto, ya que la hermandad de San Gonzalo puso este nombre a la corporación por San Gonzalo de Amarante. El origen del por qué Santa Genoveva tiene este título lo desconozco. Pero bueno, con independencia de eso ¿Qué más da? Las hermandades llevan casualmente el nombre de estos señores y hay que quitárselos sí o sí, como así exigen los rojos. Supongo que no habrán pensado en que el propio Queipo de Llano fue quien contribuyó a la creación de la Basílica de la Macarena, lo cual podría darle a estos tipos la idea de expropiar el templo donde se venera a María Santísima de la Esperanza Macarena. En fin, no demos más ideas a las cabezas huecas.

Por si todo esto fuese poco, la asociación antes mencionada exige también que se cambien los nombres de los titulares de la hermandad de la Paz: Nuestro Padre Jesús de la Victoria, y María Santísima de la Paz. Según indican nuestros queridos amigos progres, los nombres tanto del Señor como de la Virgen se deben a "La victoria de los fascistas en la Guerra Civil y la posterior paz que el régimen de Franco instauró". Sinceramente, cuando leí esta noticia no salía de mi asombro. ¿Acaso hay algo más bonito que la paz y que la Virgen lleve su nombre? ¿Acaso es un insulto que el Señor lleve, con independencia del motivo, el nombre de la victoria? Parece ser que para estos tipos sí es un insulto. De hecho, tanto con la cuestión de San Gonzalo y Santa Genoveva, así como de la hermandad de la Paz, la asociación exige que se cambie por nombres asociados a las víctimas del bando nacional. 

En este caso supongo que San Gonzalo podría pasar a llamarse "San Santiago", en honor a aquél que aprobó el asesinato masivo de más de 2.500 personas. Me estoy refiriendo, por supuesto al ex secretario general del Partido Comunista de España: Santiago Carrillo. Santa Genoveva podría pasar a llamarse "Santa Dolores", en honor a Dolores Ibárruri, la Pasionaria, la cual fue una señora bastante pacífica y comprometida con los Derechos Humanos (Nótese la ironía). Dicha mujer es dueña de frases tan comprometidas con la paz como las siguientes: "Si en época normal hay un adagio que dice que es preferible absolver a cien culpables a castigar a un inocente, cuando está en peligro la vida de un pueblo, es preferible condenar a cien inocentes antes que el culpable pueda ser absuelto." o esta otra "Media España debe liquidar a la otra media." Como se puede apreciar, toda una pacifista la señora Pasionaria. Pero bueno, ¿Quién no ha soltado alguna vez alguna fracesilla sacada de contexto? La izquierda siempre pronuncia discursos buenos aunque éstos estén cargados de odio. La derecha no. 

Pero la cuestión no solo afecta ya al mundo cofrade con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática, sino que algunos están pidiendo ya el cierre de la cadena progre por excelencia, la Cadena Ser, por el hecho de haberse creado ésta durante el régimen de Franco. Supongo que por esa regla de tres habrá que cerrar también RTVE, ya que ésta se inició en 1956, en plena dictadura franquista. Pero claro, si cierran RTVE a ver con qué se autopromociona el gobierno de Pedro Sánchez de aquí en adelante. También, aparte de las exhumaciones hace ya tres años de Francisco Franco, y ahora del general Queipo de Llano, los progres han puesto sus miradas en el Alcázar de Toledo, donde están enterrados en una cripta los restos del coronel José Moscardó y los del teniente general Jaime Milans del Bosch. Fuera aparte de esto, la izquierda también exige que se exhumen los restos del líder de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. Una exhumación en la que los familiares del propio Primo de Rivera ya han solicitado de motu propio que se realice antes de que el gobierno haga de la exhumación de José Antonio lo mismo que con la exhumación en 2019 de Franco, es decir, un espectáculo televisado en directo para todo el país. 

Por no hablar de la extinción de los títulos nobiliarios que se han producido con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática. Títulos nobiliarios que se crearon durante la dictadura de Franco y que ahora han quedado extinguidos con la aprobación de dicha ley por parte del gobierno del PSOE y Podemos. O también la decisión de renombrar el Valle de los Caídos como "Valle de Cuelgamuros", así como la intención del ejecutivo de hacer de dicho monumento un panteón laico, lo cual llevaría consigo, entre otras cosas, la destrucción de la gran Cruz que preside la abadía. 

Debo decir que a excepción de Zapatero, nadie hizo tanto por dividir y provocar un conflicto social en España como Pedro Sánchez en los últimos cincuenta años. Un tipo sediento de sed de poder y de odio, al cual le importa tres cojones la paz social si a base de enfrentamiento y división puede lograr retener el gobierno y permanecer en él muchos años, como ya dijo hace unos días en un mitin de su partido. Un partido que lo he dicho ya en varias ocasiones y lo vuelvo a decir, es el partido que más sangre ha derramado en España en estos casi 150 años y el cual merece y debería ser ilegalizado si verdaderamente hubiera una Ley de Memoria Democrática real y justa para todas las víctimas de la Guerra Civil. 

Un partido el cual su líder fundador, Pablo Iglesias, no dudaba en amenazar de muerte a sus adversarios políticos en el Congreso de los Diputados, como fue el caso del ex presidente del gobierno, Antonio Maura, el cual sufrió un atentado del que pudo salir con vida pocos días después de la amenaza de Iglesias. Un partido que fue parte activa durante los graves sucesos que se produjeron en Barcelona durante la llamada "Semana Trágica" en 1909, los cuales dieron como resultado más de un centenar de muertos en la capital catalana. Un partido que desea exhumar a José Antonio Primo de Rivera (El cual es una víctima de la Guerra Civil, quieran ellos o no) pero que en 1923 aceptó gustoso apadrinar el golpe de estado de su padre, Miguel Primo de Rivera. Un partido que en 1930 participó activamente en los llamados "Pactos de San Sebastián", los cuales tenían como objetivo derrocar a la monarquía de Alfonso XIII, objetivo que lograron al año siguiente con las elecciones municipales de abril de 1931. Un partido que en 1934 dio otro golpe de estado, esta vez contra la II República, al no aceptar los socialistas los resultados electorales de las elecciones generales de 1933 en las que ganó la CEDA. Este golpe de estado que es conocido como la "Revolución de Asturias" provocó un estallido social en España que se saldó con más de 2.000 muertos y la declaración fallida de independencia en Cataluña por parte del entonces presidente de la Generalitat, Lluis Companys. Por cierto, debo decir que este golpe de estado lo paralizó un tipo llamado Francisco Franco. Qué curioso, el malvado Franco salvando a la República de lo que ahora el gobierno denomina como "Desórdenes públicos agravados". Ironías de la vida. 

Un partido que a manos de criminales como los ex secretarios generales del PSOE y ex presidentes del gobierno, Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto asesinó, extorsionó, violó y torturó a miles de personas que no comulgaban con su ideología durante los turbulentos años de la II República, la cual tenían como objetivo destruirla para dar paso a un sistema socialista y a España en una colonia de la Unión Soviética. Un partido que junto al Partido Comunista de España llevaron a cabo la matanza de Paracuellos. Un partido que recién iniciada la Guerra Civil asaltó y robó más de 500 toneladas de oro (El 72,6% de las reservas de oro) del Banco de España para enviarlas a Moscú y que los socialistas nunca devolvieron. Un partido cuyos militantes asesinaron al diputado conservador, José Calvo Sotelo, lo cual provocó la sublevación del ejército español y con ello la Guerra Civil. Un partido que durante los cuarenta años de dictadura franquista no se atrevió a mover un solo hilo desde el exilio, pero que una vez muerto Franco se autoerige como el defensor de la democracia y de la libertad. Esa misma democracia y libertad que ellos se cargaron durante la década de 1930 del siglo XX. Esa misma dictadura que ahora muy gallardemente combaten para vencerla de forma póstuma y borrarla de la Historia, pero que olvidan que fue ese mismo régimen bajo las órdenes de Franco y Carrero Blanco el que protegió y amparó a los mismos líderes que salieron elegidos del Congreso de Suresnes en 1974, entre ellos el propio Felipe González. Un partido que hizo lo posible y lo imposible para sacar a Adolfo Suárez de la Moncloa, incluso colaborando en la Operación Armada, la cual fue la antesala del golpe de estado del 23-F. Un partido que en la década de 1990  y tras más de diez años en el poder, había sembrado la corrupción en todas las instituciones del Estado, y tenía montado todo un dispositivo de espionaje en el que nadie estaba libre de ser escuchado. Un partido que utilizó en 2004 un atentado terrorista donde murieron cerca de 200 personas para sacar rédito electoral a dicha desgracia. Un objetivo que lograron al ganar las elecciones generales de marzo de 2004 contra todo pronóstico y que supuso el inicio del desmantelamiento del régimen constitucional de 1978. Un partido que negoció con la banda terrorista ETA su desaparición a cambio de que el Estado cediese a las exigencias de los terroristas y que hoy son sus más estrechos socios en el gobierno. Un partido que ya con Zapatero en el gobierno redactó un estatuto que vulneraba la Constitución al reconocer a Cataluña como nación y que ha sido el origen de la grave situación en la que nos encontramos ahora mismo, la cual puede llevarse por delante tanto la unidad territorial como el sistema constitucional de 1978. Y un partido que actualmente está sustentado por los enemigos de España, y que pretende remover las viejas heridas de una Guerra Civil que ellos mismos provocaron mientras intentan blanquear los asesinatos de la banda terrorista que los apoya políticamente a día de hoy y que con la Ley de Memoria Democrática convierte a los asesinos de ETA en víctimas del franquismo al extender esta denominación hasta los primeros asesinatos en manos de los GAL en 1983.

Esta es la otra cara de esa Memoria Democrática que nos quieren imponer desde el gobierno de Sánchez, que no es otra que la de convertir a los verdugos en víctimas. Unos verdugos a los que sí se les permiten hacerles todo tipo de homenajes y de placas, mientras que por otro lado intentan borrar de la Historia todo lo relacionado con el otro bando que cambatió en la Guerra Civil. Lo hemos visto hace unos días cuando desde Correos han emitido sellos homenajeando el centenario de la creación del Partido Comunista de España, un partido que junto con el PSOE tiene las manos manchadas de sangre y que representa la ideología que mayor número de muertos ha ocasionado a lo largo de la historia: Más de 100 millones de asesinados. Gracias a Dios, esta emisión de sellos se ha podido paralizar gracias a la intervención de una jueza, la cual ha defendido que la emisión de estos sellos "Va en contra del deber de neutralidad de las administraciones públicas, de la Ley de Memoria Democrática y de la Resolución del Parlamento Europeo que condena la exaltación del comunismo." Como se puede apreciar, tanto el gobierno como Correos hacen un homenaje que va en contra tanto de la Legislación española, como de la Legislación europea, y que demuestra la inmoralidad de Pedro Sánchez y compañía a la hora de blanquear y homenajear a un partido que representa lo más sanguinario de la historia. Un desprecio a los Derechos Humanos y a todas aquellas víctimas del comunismo que ellos tanto tratan de blanquear. Pero eso le da igual a este gobierno de criminales en su empeño por querer limpiar la imagen de los suyos a la vez que intenta eliminar cualquier atisbo relacionado con el bando nacional. Ya desde el gobierno se ha comunicado la intención de borrar a Franco de la historia de la Legión, algo difícil de hacer puesto que Franco fue uno de los personajes más relevantes en la Legión junto con Millán-Astray. Aún así, para estos psicópatas no hay nada que pueda detener sus malignas intenciones, por lo que no es de extrañar que de aquí a unos años no aparezca el nombre de Franco por ningún lado en los libros de Historia. De esta forma la izquierda pretende derrotar una vez muerto a aquél a quien no pudieron derrotar en vida, e instaurar ahora lo que no pudieron hacer en 1936. Ya de hecho la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha dicho que el objetivo de Sánchez es el de instaurar en España una "República Federal Laica", lo cual se suma a otra advertencia que la propia Ayuso realizó hace unos días cuando dijo que el gobierno estaba preparando un golpe contra el rey para acabar con la monarquía y llevar a la oposición a la cárcel. 

Se dice que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, y aquí en España se ha olvidado totalmente la historia del Partido Socialista Obrero Español. Un partido que siempre ha estado en contra de la propia España y que se ha posicionado en favor de los enemigos de ésta. Como ejemplo no hace falta remontarse muy atrás. Como ya escribí en la última entrada, esta semana el gobierno ha llevado al Congreso de los Diputados la proposición de ley para eliminar el delito de sedición y con ello dar carta blanca a los catalanes para que así puedan nuevamente dar otro golpe de estado. Pero por si esto fuera poco, ya se habla también de la posibilidad de reformar el delito de malversación, lo cual implicaría que el Estado debería devolver a los independentistas todas las multas y fianzas que éstos hayan pagado en estos años. Además de esto, dicha reforma libraría al ex presidente de la Junta de Andalucía y del PSOE, José Antonio Griñán, de pisar la cárcel por la condena del caso de los ERE, el mayor escándalo de corrupción ocurrido en España. Como se puede apreciar, el PSOE no pierde oportunidad en amparar y proteger tanto a los suyos como a los enemigos de la nación. Una prueba más de que la izquierda ha sido, es y será siempre enemiga de España, y que no parará hasta verla hecha cenizas. Esta es la verdadera Memoria Democrática que la izquierda no quiere que se sepa. Una Memoria Democrática en la que no hubo buenos y malos, sino dos bandos que se enfrentaron a sangre fría para matarse unos contra otros, aunque una parte se sublevase por la provocación de la otra parte que actualmente ejerce su papel de víctima, olvidándose que en su día fue el verdugo.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Camino al desastre


Hoy el PSOE de Pedro Sánchez junto con Podemos han presentado en el Congreso una proposición de ley en la que se reforma el Código Penal, eliminando con ello el delito de sedición, el cual se llamará a partir de ahora "Delito de desórdenes públicos agravados". Una propuesta que se realiza tras haber cedido el propio Sánchez ante las exigencias de ERC a cambio de que los catalanes le aprueben en las Cortes los Presupuestos Generales del Estado. Esta acción lleva consigo la reducción de las penas por delitos como los realizados en el procés catalán de quince a cinco años de prisión, mientras que la inhabilitación pasaría de los quince años actuales a seis con el cambio en el Código Penal. 

Esto supondría que por ejemplo Oriol Junqueras vería la posibilidad de poder presentarse con todas las garantías para las elecciones del próximo año, o que Carles Puigdemont pudiese volver a España sin el peligro para éste de ingresar de inmediato en prisión y ser condenado por el delito de sedición que el gobierno del Frente Popular quiere abolir ahora. Por no hablar de que la clase política catalana vería abierta la posibilidad de convocar un nuevo referéndum y/o de declarar de forma directa la independencia con el conocimiento de que no serían juzgados por el delito de sedición. 

En definitiva, una humillación más a España perpetrada esta vez no por la clase política catalana, sino por el propio gobierno de la nación, el cual demuestra una vez más la falta de escrúpulos para negociar y poner encima de la mesa la venta de la soberanía nacional a cambio de ganar tiempo y permanecer una temporada más en el poder. Algo que a mí personalmente no me ha sorprendido, ya que después de lo vivido el verano del año pasado en el cual se produjo el indulto a los golpistas catalanes, cualquier cosa era ya posible. Por ello no es de extrañar que de aquí a los próximos meses, e incluso una vez pasada las elecciones generales de 2023/2024 veamos más acciones como las vividas hoy e incluso peores. 

Pedro Sánchez ya ha demostrado hace tiempo que cualquier precio para él es razonable con tal de permanecer en la presidencia del gobierno, aunque sea a merced de los enemigos de España. Estamos pues ante un tipo sin escrúpulos y sin dignidad. Un personaje peligroso para la nación al cual hay que destituirlo de forma inmediata, a la misma vez que se debería de iniciar los trámites para la ilegalización del Partido Socialista Obrero Español. Un partido que vuelve a demostrar una vez más que es una formación que antepone su propio interés partidista al de los intereses generales. 

Decía Alberto Núñez Feijóo, el actual presidente del Partido Popular, que con este PSOE está visto y comprobado que no se puede negociar nada, y criticaba que la actuación de la formación de izquierdas no corresponde con la "Tradición democrática" del PSOE. ¿A qué tradición democrática se refiere Feijóo? Que yo sepa, desde su fundación en 1879 por Pablo Iglesias, este partido ha sido la formación que más daño ha ocasionado a la sociedad española y a sus instituciones. Tanto durante el periodo de la Restauración, como durante la II República, la Guerra Civil, y ahora durante el periodo constitucional nacido en 1978. Reitero nuevamente que la ilegalización de este partido, así como la destitución y posterior imputación por alta traición del actual presidente del gobierno es una necesidad más que urgente para España. 

Desde diversos sectores se ha hablado, y esto lo ha dicho en rueda de prensa la propia Inés Arrimadas, de la posibilidad de que el PP presente una moción de censura contra el actual gobierno ante la gravedad de los acontecimientos, algo que los populares ni confirman ni desmienten. De hecho el propio Feijóo ha hablado esta tarde en rueda de prensa en calidad de presidente del gobierno inminente, afirmando que hará todo lo posible cuando esté en el gobierno para deshacer esta tropelía orquestada por el gobierno. Aún así, el presidente popular no ha dicho absolutamente nada sobre la posibilidad de presentar de inmediato una moción de censura contra el gobierno del PSOE. 

En mi opinión, esto que hoy hemos vivido era más que previsible que ocurriese. No entiendo por qué el personal se ha echado las manos a la cabeza ante este nuevo despropósito del gobierno. Parece que después de cuatro años algunos no saben aún en manos de quien estamos. Pero volviendo a la moción de censura debo decir que ésta no solo es necesaria sino obligatoria de presentarla. Sé perfectamente que los números no dan para destituir a Pedro Sánchez e investir a su vez a un nuevo presidente del gobierno, pero la oposición debe demostrar que existe una alternativa posible a este desgobierno y sus socios independentistas y terroristas que nos llevan de forma imparable al abismo. Una buena opción sería, en mi opinión, la de presentar a un candidato independiente a la presidencia del gobierno, el cual sería apoyado por el Partido Popular, VOX y Ciudadanos. De esta forma Feijóo no se vería quemado en la moción de censura, la cual tendría como objetivo único el de convocar de forma inmediata elecciones generales para elegir a un nuevo gobierno que recomponga los gravísimos destrozos ocasionados por Sánchez y compañía. 

Aún así, desgraciadamente, la moción no saldría adelante, lo cual nos llevaría a la continuidad de este gobierno y a la aprobación de la reforma del Código Penal. Una aprobación que podría llevarnos nuevamente al escenario de octubre de 2017, pero esta vez con la certeza por parte de los catalanes de que van a salir indemnes de este nuevo golpe de estado, sea cual sea su desenlace. Cabe decir que España no aguantaría nuevamente unos acontecimientos como los vividos hace ahora cinco años, lo cual nos llevaría, esta vez sí, a la independencia catalana y con ello al fin del régimen constitucional de 1978 y a un posible conflicto social. ¿Es esto lo que busca Sánchez? Todo parece indicar que sí, lo cual nos lleva a palabras mayores, puesto que estaríamos hablando de un golpe perpetrado por el propio gobierno para abolir el sistema político nacido hace ya cuarenta y cuatro años. Ante este escenario cabría la posibilidad de que la oposición presente una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno acusándolo de alta traición al Estado, como así establece el artículo 102 de la Constitución. Eso sí, con los números en la mano todo indicaría que al igual que la moción de censura, dicha propuesta tampoco saldría adelante.

¿Qué hacemos pues ante este grave escenario? Esperar solamente. El gobierno está teóricamente en minoría pero tiene tras de sí una mayoría suficiente en el parlamento con los votos de los partidos nacionalistas, independentistas y etarras para aguantar a base de concesiones hasta el final de la legislatura. Y lo más peligroso de todo es que por mucho que ahora nos extrañemos, Pedro Sánchez puede ganar las próximas elecciones generales, lo cual nos llevaría a cuatro años más de concesiones, esta vez hasta el año 2028.  ¿Aguantará España tanto tiempo? Por supuesto que no, pero Pedro Sánchez sí. Ahí está el origen y el problema de todo. Por ello, ante una oposición incapaz de poner fin a este gobierno, una Justicia secuestrada por el ejecutivo, un rey imposibilitado para cesarlo y una sociedad capaz de votar nuevamente a la izquierda ¿Cómo podemos parar esta locura? De ninguna forma. Pedro Sánchez tiene todas las cartas a su favor, y él lo sabe.