No he querido escribir en estos días ya que creía que lo ocurrido podría ser todo un farol, pero en vista de que la situación parece, y recalco lo de parece, que va en serio, no me queda más remedio que escribir sobre ello definitivamente. Me refiero por supuesto a la noticia de la semana, del mes y del año, que no es otra que el preacuerdo para un gobierno de coalición de izquierdas firmado por el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Un preacuerdo que ha pillado a toda España bajo la resaca de las elecciones celebradas hace hoy una semana. Y es que no habían transcurrido ni 48 horas desde el recuento electoral cuando los españoles nos enterábamos inesperadamente del cierre de un preacuerdo (Que en realidad es un acuerdo en toda regla) entre PSOE y Podemos para formar un gobierno "Progresista".
Curiosamente, cuando todavía no se habían retirado las urnas de los colegios electorales, el personal ya estaba cerrando un pacto que estaba ya más que acordado antes del 10-N. Y es que no nos podemos engañar, lo ocurrido este martes ha sido todo un insulto y un desprecio a la sociedad española, la cual fuimos a votar el pasado domingo mientras en los despachos se acordaban los últimos detalles del pacto que PSOE y Podemos estaban configurando. Insisto, todo un insulto al pueblo español. Un insulto que nos ha costado 150 millones de euros por el simple hecho de que al señor presidente del gobierno en funciones se le metió en sus cojones la idea de ir a unas nuevas elecciones por mero capricho personal cuyo fin no era otro que el de doblar o triplicar los resultados obtenidos en las elecciones generales del 28-A, donde el PSOE obtuvo 123 diputados.
Pues bien, el jefe del gobierno no solo no ha obtenido ni un solo diputado más, sino que ha perdido tres escaños, así como más de un millón de votantes con respecto a las elecciones de abril. Ante esta situación humillante y vergonzosa, ¿Qué mejor que anunciar a las pocas horas un acuerdo de gobierno para airear el mal resultado electoral? Por cierto, un resultado electoral en el que aquí nadie, salvo Albert Rivera, ha asumido responsabilidades por la pérdida tanto de votos como de escaños. ¿Acaso ha anunciado el presidente del gobierno su dimisión tanto al frente del ejecutivo como al frente del PSOE por sus malos resultados electorales?, ¿Acaso ha asumido su responsabilidad Pablo Iglesias por haber perdido siete escaños y más de medio millón de votantes? Por supuesto que no, ya que sabe que los suyos tragarán cualquier milonga que les suelte y ello le permita seguir junto a su parienta seguir mamando de la teta hasta que salden la hipoteca del palacete de Galapagar. Por ello, estos dos desgraciados han optado por descolgar el teléfono mientras los españoles votábamos y acordar el reparto de sillones de ese nuevo gobierno que este martes de forma orgullosa anunciaron Sánchez e Iglesias.
Un Sánchez al que por cierto habrá que preguntarle, ya que todavía no se ha tenido la suerte y el privilegio de preguntarle a nuestro querido presidente si seguirá teniendo problemas a la hora de conciliar el sueño, ya que hace justo dos meses fue el propio presidente del gobierno el que afirmó que un gobierno presidido por él y compuesto en parte con ministros podemitas "No le dejaría dormir tranquilo". ¿Qué ha cambiado desde entonces para que ahora Sánchez sí pueda dormir tranquilo en su famoso colchón de la Moncloa? Absolutamente nada, a excepción de los resultados electorales. Nuestro querido Pedro pensó que acudiendo a las urnas nuevamente se le repetiría la jugada que en su día hizo Mariano Rajoy en 2016, saliendo reforzado electoralmente. En el caso de Sánchez no ha sido así, por lo que el fracaso electoral, unido al devenir de las circunstancias en el pasado mes de octubre con los disturbios en Barcelona y la exhumación de Franco han provocado que el PSOE haya obtenido este desastroso resultado y por ende la aceptación de formar gobierno con los podemitas.
Un gobierno que por supuesto será el más extremista y peligroso que haya conocido España desde el Frente Popular de 1936, ya que ese y no otro es el objetivo de estos dos hijos de perra: Formar un gobierno que apueste por desmantelar lo poco que queda de nuestra sociedad en el terreno económico, social, cultural, ideológico y moral. Un gobierno totalitario que tendrá el respaldo no solo de Podemos, sino también de los golpistas de ERC, los criminales del PNV y los etarras de Bildu. Un frente antiEspaña perfecto para destruir de forma definitiva nuestra nación mientras estos cerdos se dedican a repartirse los restos que quede de ella. Pero no solo eso, ya que el camino que está tomando toda esta locura se ha puesto ya en marcha con la quema de Iglesias. Sin ir más lejos, en Tauste (Zaragoza) han incendiado una Ermita y la imagen religiosa de un Cristo Nazareno. Este peligroso escenario es el que estos criminales están fomentando, así como el de reabrir las heridas de la guerra. Ya de hecho el presidente Sánchez anunció en el debate a a cinco de hace unos días que reformarán el Código Penal para castigar cualquier enaltecimiento del franquismo, lo cual supone comenzar una persecución contra toda aquella España que haga cualquier mención en contra de la versión única y oficial que el estado ha impuesto desde la llegada de Zapatero: la versión de la Memoria Histórica. Este perfil, propio del fascismo y nacional-socialismo de Mussolini y Hitler es aquel por el que se caracterizará el gobierno totalitario de Sánchez e Iglesias. Un gobierno del que según ha dicho el propio presidente, no se conocerá su composición íntegra hasta que su investidura se haya consumado. Pero sí se ha adelantado que Iglesias será vicepresidente del gobierno, lo cual me lleva a preguntarme: ¿Qué vicepresidencia ocupará Iglesias en ese gobierno? Porque si su vicepresidencia es la primera, en caso de que Sánchez se vea forzado a dimitir o le ocurra algo, nuestro querido Pablo habrá conseguido su ansiado sueño de alcanzar aunque sea en funciones la presidencia del gobierno, y en los tiempos que vivimos, un gobierno en funciones puede ser un gobierno bastante duradero, lo cual le dará tiempo más que suficiente a Iglesias y Montero para trasladarse de Galapagar a la Moncloa y transformar a España en la nueva Venezuela.
Aun así, algo me dice que ese gobierno totalitario finalmente no verá la luz, y me explico porqué: Al igual que muchos tengo la teoría de que este preacuerdo no es más que una forma de presionar al PP de Casado y a los restos que han quedado de C's con Arrimadas a la cabeza para abstenerse y dejar el camino libre a Sánchez para así desvincularse de ese acuerdo con Iglesias y seguir gobernando solo y libre de ataduras. Por ello recalcaba al principio que parecía que la cosa iba en serio, ya que de un tipo sin escrúpulos, sinvergüenza y mala persona como Pedro Sánchez puede producirse cualquier escenario en el que el actual jefe del gobierno se mantenga en la Moncloa. Nunca creí que pudiese existir un tipo con tantas ansias de poder como Pedro Sánchez, capaz de cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder. Hay que decir que es una suerte que la época de los GAL no hubiese ocurrido con Sánchez al frente del gobierno, ya que de haber coincidido ese periodo con la presidencia actual de Sánchez, los españoles y no los terroristas etarra serían quienes tuviesen que temer por sus vidas. Del mismo modo que afortunadamente este cerdo no fue el candidato a la presidencia del gobierno en el año 2004, ya que con los atentados del 11-M, este tipejo hubiese intentado de cualquier forma posible sacar rédito electoral por los asesinatos, ya que ese y no otro sería el comportamiento que adoptaría un tipo sediento de odio, de venganza y de poder como es Pedro Sánchez.
En resumen: Nos esperan tiempos más oscuros y terribles que los que ya hemos conocido, y bastante llevamos ya vivido en todos estos años. Con Sánchez al frente del gobierno e Iglesias en la vicepresidencia, España reventará de tal forma que los disturbios vividos en Cataluña se trasladarán de forma imparable hacia el resto del país, dando lugar a enfrentamientos sociales entre españoles mientras la izquierda incendia las calles y la crisis económica y el paro van en aumento. De todos modos, como dice el refrán "No hay mal que por bien no venga". Si España ha votado de nuevo en favor de la izquierda, izquierda va a tener y de la "Buena"... los españoles van a conocer esta vez, ochenta años después de la guerra cuan bondadosa y moderada es la izquierda española. Esa izquierda que provocó la guerra civil en 1936 para instaurar el comunismo en España y que ochenta años después van camino de repetir la misma jugada.
domingo, 17 de noviembre de 2019
lunes, 11 de noviembre de 2019
10-N; Hacia la gran coalición
El 10 de noviembre de 2019 se catalogará en el futuro como el día del "Tiro de Froilán", es decir, el tiro que el propio nieto del rey Juan Carlos I y sobrino de Felipe VI, Felipe Juan Froilán de Todos los Santos se disparó contra sí mismo en su propio pie. Algo parecido a ello es lo que ha hecho en esta noche el presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez. Un Sánchez que ha hecho el mayor de los ridículos al ganar las elecciones generales de esta noche pero perdiendo a su vez más de un millón de votos y tres diputados de los conseguidos en las elecciones del 28-A.
Y es que a estas horas de la noche, cuando son ya cerca de la una de la madrugada y se ha terminado ya el escrutinio electoral, el PSOE ha vuelto a ganar pero esta vez con una cifra ridícula de 120 diputados, mientras que el PP de Pablo Casado ha obtenido 88 diputados, veintidos más que en abril. Por su parte, Santiago Abascal ha sido el gran triunfador de la noche, al pasar de 24 diputados a 52. Todo un éxito arrollador para la formación conservadora de VOX, a la cual desde aquí felicito personalmente por su gran resultado. Eso sí, desde aquí le advierto a Abascal y compañía que se preparen, ya que los medios de descomunicación mirarán a partir de ahora no ya con lupa sino con telescopio todos y cada uno de sus movimientos para destruirlos, algo que los líderes de VOX deben ser conscientes para evitar darle al enemigo esa victoria.
Por otro lado, los podemitas de Pablo Iglesias se han tenido que conformar con solo 35 diputados. Eso sí, nada de autocrítica ni dimisión de Pablo Iglesias, sino una exigencia reiterada a Sánchez para llegar cuanto antes a un gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos con el objetivo, según ellos, de "Frenar el avance de la extrema-derecha". Se ve que para estos sinvergüenzas no conocen otra cosa que la exterminación del adversario político, además de la búsqueda insaciable de poder para apaciguar sus odios internos.
Pero si ha habido un claro perdedor en la noche de hoy es sin duda Albert Rivera, el cual acaba de simular lo ocurrido con la debacle electoral de su referente centrista, la UCD de Adolfo Suárez. Si en 1982 el partido que lideró el primer presidente de la democracia pasó de 168 diputados a 12, el partido de su autoproclamado sucesor ha pasado esta noche de 57 diputados a 10, lo cual ha provocado que Rivera salga ante los medios para anunciar, no su dimisión, sino la convocatoria de un congreso extraordinario. Aun así la salida de Rivera del liderazgo de Ciudadanos parece ya inminente, y con ello la llegada de Inés Arrimadas como nueva lideresa de la formación veleta-naranja. Los bandazos de Rivera y las reuniones de Arrimadas con el Club Bildelberg han provocado este tsunami en la formación liberal, la cual pone punto y final a la carrera política del que hace solo un año estaba destinado a ser el próximo presidente del gobierno si no hubiese sido por su torpeza a la hora de gestionar la salida de Rajoy y la llegada de Sánchez hace un año y medio.
En resumen: Todo un despropósito provocado por Sánchez, el cual en su desmedida ambición personal ilimitada pretendía alcanzar un resultado aun mayor que el obtenido en abril, provocando el efecto contrario. En estos momentos, el presidente en funciones tiene solo tres opciones, y creo que una de ellas es completamente imposible de llevarse a cabo: La primera es la puesta en marcha de una negociación con el PP de Casado, con el fin de obtener de éste una abstención para su futura investidura, la cual estoy convencido que se llevará a cabo entre enero y febrero del año que viene. Debo decir que personalmente creo que esta es la opción más probable de todas las que en estos momentos se están poniendo encima de la mesa, ya que en cierta forma Casado está agradecido e incluso en deuda con Sánchez por haber decidido acudir a unas nuevas elecciones, ya que de esta forma Casado ha conseguido dentro de su fracaso mejorar sus resultados electorales. De esta forma el líder del PP podría devolverle el favor al actual presidente del gobierno de haberle permitido recuperar parte de los escaños perdidos en abril, y con ello alcanzar aunque sea de facto un gobierno de coalición entre los dos grandes partidos, algo que los medios de descomunicación están ya exigiendo para poner fin al bloqueo.
La segunda opción es la posibilidad de un acuerdo entre Sánchez e Iglesias, en el cual el actual presidente del gobierno designase como vicepresidente en un gobierno de coalición de izquierdas al propio Iglesias y quién sabe si de ministra a Irene Montero, Echenique, e incluso al propio Errejón, si éste decide unirse finalmente a la fiesta progre y exigir también su pedazo de pastel en ese "Gobierno progresista". ¿Cuál es el problema aquí? Pues que sencillamente volvemos al casillero de salida del 28-A; Sánchez quiere gobernar solo y desea seguir manteniendo el poder solo para él y nadie más. El hecho de compartir el poder con Iglesias supondría una lucha de enfrentamiento por el poder entre ambos. La cuestión está también en que las cosas han cambiado a partir de esta noche. Sánchez ha perdido apoyos, del mismo modo que los ha perdido Iglesias, por lo que si el actual jefe del gobierno decide hacer oidos sordos y no aceptar la oferta de Iglesias pero tampoco negociar con Casado, estaríamos en un escenario que abriría las puertas a unas nuevas elecciones en las que Sánchez tendría más que perder que de ganar.
Y finalmente la tercera opción, que es ni más ni menos la que acabo de mencionar: Una repetición electoral dentro de medio año. Un escenario que yo personalmente descarto por completo, ya que bastante quebraderos de cabeza ha supuesto para algunos el hecho de repetir las elecciones, como para ir de nuevo a unas terceras en las que se pondría definitivamente en cuestión la supervivencia misma del sistema y la efectividad de sus instituciones a la hora de solucionar los conflictos (En especial la jefatura del estado), por lo que el escenario electoral lo veo directamente descartado tanto esta noche como a lo largo de los próximos meses debido a las presiones que pueden llevar a cabo ciertos poderes fácticos.
De hecho en algunos lugares se habla de la posibilidad de designar como presidente del gobierno en un hipotético gobierno de coalición a una personalidad destacada y con experiencia para liderar España en los próximos años. Esa persona es, según destacan algunos, el propio Felipe González. Una posibilidad que en mi opinión no merece veracidad ninguna, ya que el tiempo de González acabó hace mucho tiempo y no es la persona indicada para gobernar España en estos graves momentos. Tanto la generación de González como la de Aznar, Rajoy y Zapatero acabó el año pasado tras la moción de censura, y el país entró desde entonces en una nueva etapa con una nueva generación en la que personas de la generación de González, Aznar, Rajoy y Zapatero no tienen ya cabida para liderar los problemas que acontecen a nuestra sociedad en este periodo histórico.
Volviendo a Sánchez hay que decir que si tuviese la más mínima vergüenza presentaría mañana mismo su dimisión como presidente del gobierno y como líder del PSOE, ya que su principal apuesta era la de salir reforzado en estas elecciones, y lo único que ha conseguido ha sido salir más debilitado de lo que ya estaba. Creía que a él también le resultaría exitosa la operación realizada por Rajoy en 2016 cuando éste fue de nuevo a las elecciones tras el fracaso de la XI legislatura surgida tras las elecciones de diciembre de 2015. No ha sido así. Sánchez no solo no se mantiene igual sino que ha perdido votos y escaños, y lo peor y lo más cínico de todo es que este desgraciado ha salido victorioso hace solo un par de horas en la calle Ferraz como si hubiese ganado las elecciones por mayoría absoluta, lo cual demuestra una vez más la cara tan dura que tiene este miserable y la forma tan descarada que tiene de tomarle el pelo a la ciudadanía. Está visto y comprobado que será extraordinariamente dificil sacar a Pedro Sánchez de la Moncloa, ya que estamos sin duda alguna ante el tipo con más sed de poder, venganza y odio que ha ocupado la presidencia del gobierno en el último siglo en España, y que está dispuesto a todo con tal de permanecer en el poder.
Por ello, ante este escenario que hoy se ha abierto, ¿Cuál creo yo que va a ser el desenlace? Ya lo he dicho: Un gobierno de coalición, ya sea de forma oficial o no oficial en la que el PP de Casado le preste su apoyo a Sánchez, definiendo esos acuerdos como "Pactos de Estado". Unos pactos que permitirán mantener con vida al bipartidismo y quién sabe si la apertura para poner en marcha un proceso de ilegalización contra VOX o cualquier partido que suponga una amenaza para los intereses del PSOE y del PP. De momento tanto Sánchez como Casado ya han anunciado su disposición a "Asumir sus responsabilidades", lo cual nos da una idea de por dónde pueden ir los tiros a partir de ahora y que poco a poco iremos conociendo. De momento tenemos un parlamento aun más ingobernable que el surgido en las pasadas elecciones de abril, y todo ello se lo debemos a nuestro querido presidente, aunque siendo justo, también es de recibo agradecerle que gracias a él VOX ha pasado a ocupar el lugar que verdaderamente le correspondía dentro del congreso y que injustamente no obtuvo en las elecciones del 28-A.
En definitiva, a esta hora, cuando son las tres menos diez de la madrugada del 11 de noviembre de 2019, podemos decir ya que hoy se celebra la onomástica de San Martín. A Pedro Sánchez le ha llegado con un día de adelanto, pero le ha llegado igualmente. Seguramente su San Martín no sea tan severo como para echarlo del gobierno, pero sí para gobernar a partir de ahora en coalición en unas condiciones extremadamente difíciles y en unas circunstancias terroríficas para España, en la que tendrá que hacer frente a la inminente crisis económica que se cierne sobre nosotros. España ya ha decidido, y ha decidido al igual que en abril su exterminio, y Pedro Sánchez es sin duda alguna la persona indicada para exterminar esta gran nación en los próximos y oscuros años que se avecinan para España.
Y es que a estas horas de la noche, cuando son ya cerca de la una de la madrugada y se ha terminado ya el escrutinio electoral, el PSOE ha vuelto a ganar pero esta vez con una cifra ridícula de 120 diputados, mientras que el PP de Pablo Casado ha obtenido 88 diputados, veintidos más que en abril. Por su parte, Santiago Abascal ha sido el gran triunfador de la noche, al pasar de 24 diputados a 52. Todo un éxito arrollador para la formación conservadora de VOX, a la cual desde aquí felicito personalmente por su gran resultado. Eso sí, desde aquí le advierto a Abascal y compañía que se preparen, ya que los medios de descomunicación mirarán a partir de ahora no ya con lupa sino con telescopio todos y cada uno de sus movimientos para destruirlos, algo que los líderes de VOX deben ser conscientes para evitar darle al enemigo esa victoria.
Por otro lado, los podemitas de Pablo Iglesias se han tenido que conformar con solo 35 diputados. Eso sí, nada de autocrítica ni dimisión de Pablo Iglesias, sino una exigencia reiterada a Sánchez para llegar cuanto antes a un gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos con el objetivo, según ellos, de "Frenar el avance de la extrema-derecha". Se ve que para estos sinvergüenzas no conocen otra cosa que la exterminación del adversario político, además de la búsqueda insaciable de poder para apaciguar sus odios internos.
Pero si ha habido un claro perdedor en la noche de hoy es sin duda Albert Rivera, el cual acaba de simular lo ocurrido con la debacle electoral de su referente centrista, la UCD de Adolfo Suárez. Si en 1982 el partido que lideró el primer presidente de la democracia pasó de 168 diputados a 12, el partido de su autoproclamado sucesor ha pasado esta noche de 57 diputados a 10, lo cual ha provocado que Rivera salga ante los medios para anunciar, no su dimisión, sino la convocatoria de un congreso extraordinario. Aun así la salida de Rivera del liderazgo de Ciudadanos parece ya inminente, y con ello la llegada de Inés Arrimadas como nueva lideresa de la formación veleta-naranja. Los bandazos de Rivera y las reuniones de Arrimadas con el Club Bildelberg han provocado este tsunami en la formación liberal, la cual pone punto y final a la carrera política del que hace solo un año estaba destinado a ser el próximo presidente del gobierno si no hubiese sido por su torpeza a la hora de gestionar la salida de Rajoy y la llegada de Sánchez hace un año y medio.
En resumen: Todo un despropósito provocado por Sánchez, el cual en su desmedida ambición personal ilimitada pretendía alcanzar un resultado aun mayor que el obtenido en abril, provocando el efecto contrario. En estos momentos, el presidente en funciones tiene solo tres opciones, y creo que una de ellas es completamente imposible de llevarse a cabo: La primera es la puesta en marcha de una negociación con el PP de Casado, con el fin de obtener de éste una abstención para su futura investidura, la cual estoy convencido que se llevará a cabo entre enero y febrero del año que viene. Debo decir que personalmente creo que esta es la opción más probable de todas las que en estos momentos se están poniendo encima de la mesa, ya que en cierta forma Casado está agradecido e incluso en deuda con Sánchez por haber decidido acudir a unas nuevas elecciones, ya que de esta forma Casado ha conseguido dentro de su fracaso mejorar sus resultados electorales. De esta forma el líder del PP podría devolverle el favor al actual presidente del gobierno de haberle permitido recuperar parte de los escaños perdidos en abril, y con ello alcanzar aunque sea de facto un gobierno de coalición entre los dos grandes partidos, algo que los medios de descomunicación están ya exigiendo para poner fin al bloqueo.
La segunda opción es la posibilidad de un acuerdo entre Sánchez e Iglesias, en el cual el actual presidente del gobierno designase como vicepresidente en un gobierno de coalición de izquierdas al propio Iglesias y quién sabe si de ministra a Irene Montero, Echenique, e incluso al propio Errejón, si éste decide unirse finalmente a la fiesta progre y exigir también su pedazo de pastel en ese "Gobierno progresista". ¿Cuál es el problema aquí? Pues que sencillamente volvemos al casillero de salida del 28-A; Sánchez quiere gobernar solo y desea seguir manteniendo el poder solo para él y nadie más. El hecho de compartir el poder con Iglesias supondría una lucha de enfrentamiento por el poder entre ambos. La cuestión está también en que las cosas han cambiado a partir de esta noche. Sánchez ha perdido apoyos, del mismo modo que los ha perdido Iglesias, por lo que si el actual jefe del gobierno decide hacer oidos sordos y no aceptar la oferta de Iglesias pero tampoco negociar con Casado, estaríamos en un escenario que abriría las puertas a unas nuevas elecciones en las que Sánchez tendría más que perder que de ganar.
Y finalmente la tercera opción, que es ni más ni menos la que acabo de mencionar: Una repetición electoral dentro de medio año. Un escenario que yo personalmente descarto por completo, ya que bastante quebraderos de cabeza ha supuesto para algunos el hecho de repetir las elecciones, como para ir de nuevo a unas terceras en las que se pondría definitivamente en cuestión la supervivencia misma del sistema y la efectividad de sus instituciones a la hora de solucionar los conflictos (En especial la jefatura del estado), por lo que el escenario electoral lo veo directamente descartado tanto esta noche como a lo largo de los próximos meses debido a las presiones que pueden llevar a cabo ciertos poderes fácticos.
De hecho en algunos lugares se habla de la posibilidad de designar como presidente del gobierno en un hipotético gobierno de coalición a una personalidad destacada y con experiencia para liderar España en los próximos años. Esa persona es, según destacan algunos, el propio Felipe González. Una posibilidad que en mi opinión no merece veracidad ninguna, ya que el tiempo de González acabó hace mucho tiempo y no es la persona indicada para gobernar España en estos graves momentos. Tanto la generación de González como la de Aznar, Rajoy y Zapatero acabó el año pasado tras la moción de censura, y el país entró desde entonces en una nueva etapa con una nueva generación en la que personas de la generación de González, Aznar, Rajoy y Zapatero no tienen ya cabida para liderar los problemas que acontecen a nuestra sociedad en este periodo histórico.
Volviendo a Sánchez hay que decir que si tuviese la más mínima vergüenza presentaría mañana mismo su dimisión como presidente del gobierno y como líder del PSOE, ya que su principal apuesta era la de salir reforzado en estas elecciones, y lo único que ha conseguido ha sido salir más debilitado de lo que ya estaba. Creía que a él también le resultaría exitosa la operación realizada por Rajoy en 2016 cuando éste fue de nuevo a las elecciones tras el fracaso de la XI legislatura surgida tras las elecciones de diciembre de 2015. No ha sido así. Sánchez no solo no se mantiene igual sino que ha perdido votos y escaños, y lo peor y lo más cínico de todo es que este desgraciado ha salido victorioso hace solo un par de horas en la calle Ferraz como si hubiese ganado las elecciones por mayoría absoluta, lo cual demuestra una vez más la cara tan dura que tiene este miserable y la forma tan descarada que tiene de tomarle el pelo a la ciudadanía. Está visto y comprobado que será extraordinariamente dificil sacar a Pedro Sánchez de la Moncloa, ya que estamos sin duda alguna ante el tipo con más sed de poder, venganza y odio que ha ocupado la presidencia del gobierno en el último siglo en España, y que está dispuesto a todo con tal de permanecer en el poder.
Por ello, ante este escenario que hoy se ha abierto, ¿Cuál creo yo que va a ser el desenlace? Ya lo he dicho: Un gobierno de coalición, ya sea de forma oficial o no oficial en la que el PP de Casado le preste su apoyo a Sánchez, definiendo esos acuerdos como "Pactos de Estado". Unos pactos que permitirán mantener con vida al bipartidismo y quién sabe si la apertura para poner en marcha un proceso de ilegalización contra VOX o cualquier partido que suponga una amenaza para los intereses del PSOE y del PP. De momento tanto Sánchez como Casado ya han anunciado su disposición a "Asumir sus responsabilidades", lo cual nos da una idea de por dónde pueden ir los tiros a partir de ahora y que poco a poco iremos conociendo. De momento tenemos un parlamento aun más ingobernable que el surgido en las pasadas elecciones de abril, y todo ello se lo debemos a nuestro querido presidente, aunque siendo justo, también es de recibo agradecerle que gracias a él VOX ha pasado a ocupar el lugar que verdaderamente le correspondía dentro del congreso y que injustamente no obtuvo en las elecciones del 28-A.
En definitiva, a esta hora, cuando son las tres menos diez de la madrugada del 11 de noviembre de 2019, podemos decir ya que hoy se celebra la onomástica de San Martín. A Pedro Sánchez le ha llegado con un día de adelanto, pero le ha llegado igualmente. Seguramente su San Martín no sea tan severo como para echarlo del gobierno, pero sí para gobernar a partir de ahora en coalición en unas condiciones extremadamente difíciles y en unas circunstancias terroríficas para España, en la que tendrá que hacer frente a la inminente crisis económica que se cierne sobre nosotros. España ya ha decidido, y ha decidido al igual que en abril su exterminio, y Pedro Sánchez es sin duda alguna la persona indicada para exterminar esta gran nación en los próximos y oscuros años que se avecinan para España.
viernes, 25 de octubre de 2019
Los muertos de Sánchez
Si por algo será recordado Pedro Sánchez el día que deje la presidencia del gobierno será por sus muertos. Sí, los muertos que ha ido desenterrando tanto de forma literal como de forma figurada en este año y medio que lleva ocupando la jefatura del gobierno español. Hace poco más de doce horas, Pedro Sánchez ha conseguido su objetivo y se ha producido finalmente la exhumación del cadáver de Francisco Franco en el Valle de los Caídos. Una exhumación que supone para el gobierno del PSOE una victoria retardada de la guerra civil después de 80 años desde la finalización de ésta, pero que no es más que una venganza ridícula, ya que si algo han hecho esas bestias depravadas que se hacen llamar socialistas es cumplir la última voluntad de Franco, el cual siempre pidió ser enterrado en el cementerio de El Pardo junto a su mujer, Carmen Polo. Deseo que finalmente se ha concedido cuarenta y cuatro años después de su fallecimiento gracias a las ansias infinitas de Pedro Sánchez y el PSOE por remover las heridas de la guerra civil y provocar de nuevo un enfrentamiento social entre españoles. Enfrentamiento social que en realidad no han conseguido este jueves, ya que si algo buscaban los socialistas en el día de hoy era una concentración masiva entre los defensores de Franco y los defensores de la II República al paso del coche fúnebre de Franco para provocar un disturbio y lo que surgiera a las puertas del cementerio de Mingorrubio.
Y es que tengo que decirlo: Hay que ser muy, muy, pero que muy hijo de puta para hacer lo que ha hecho ese ser miserable llamado Pedro Sánchez a la hora de anunciar la fecha de la exhumación del que fuera, por mucho que les joda a algunos, jefe del estado español entre 1939 y 1975. Hay que ser muy mala persona y una víbora con ansias sedientas de sangre, de odio y de venganza para anunciar a los cuatro vientos no solo el día, sino la hora en la que se produciría la exhumación de Franco cuando se había reiterado hasta la saciedad que la profanación (Ya que eso es en realidad lo que se ha producido hoy) del cadáver del general gallego se producirían en la más estricta intimidad. Eso sí, para el gobierno español "La más estricta intimidad" significa hacer un Gran Hermano en vivo y en directo desde Televisión Española y retransmitir minuto a minuto y con un gran despliegue de medios todo el proceso de la exhumación de los restos mortales de aquel que en su día fue el general más joven de Europa.
Y es que una cosa es más clara que el agua que me estoy tomando en estos instantes mientras escribo esta entrada, y es que la campaña electoral ha comenzado en la mañana/mediodía de hoy con la imagen histórica de los restos de Franco saliendo del Valle de los Caídos y partiendo de este lugar en el que ha reposado más de cuarenta años en el helicóptero que el gobierno ha dispuesto para su traslado. Estamos pues, y con la excepción de la recta final de la campaña de las elecciones generales de 2004 tras el 11-M, ante la campaña electoral más sucia, vomitiva y miserable que va a vivir el sistema político español desde 1977. Va a ser la primera vez que un presidente del gobierno y candidato a la reelección a la presidencia de una nación salga ante los suyos en los mítines y ante todos los ciudadanos en el debate a cinco del día 4 de noviembre con el pretexto de haber sido él y solo él quien ha profanado una tumba e interrumpido el descanso eterno de un ser humano y convertir este acto sacrílego como un trofeo por el que exigirá encima una recompensa, en este caso el voto de la gente para salir reelegido. Ya de hecho este mediodía y tras ser enterrado Franco en el cementerio de Mingorrubio, el presidente en funciones ha salido en una rueda de prensa desde Moncloa en plena franja horaria de los informativos celebrando cuan héroe exultante su victoria... una victoria contra un muerto.
Pues bien, ya tenemos desde hace unas horas a Franco descansando en el cementerio de El Pardo. ¿Y ahora qué?, ¿Se ha acabado el paro?, ¿Se ha acabado el independentismo en Cataluña?, ¿Se ha acabado la desigualdad social?, ¿Se ha acabado la crisis constitucional que vive España? Por supuesto que no, pero eso qué más da. Lo importante era sacar al difunto de su nicho y pasearlo de nuevo para saciar un poco la sed de venganza de esa izquierda proterrorista y criminal, representada por esos jóvenes repletos de odio y simpatizantes del terrorismo etarra y del independentismo catalán, vasco, gallego, andaluz, etc. Una izquierda que cree que ha vencido la guerra por el mero hecho de sacar de un sitio y meter en otro a un cadáver embalsamado, pero que indudablemente no se va a saciar con esto. Desgraciadamente es bastante probable que se produzcan actos vandálicos en el panteón de la familia Franco, e incluso, y Dios quiera que me equivoque en esto, que se produzca un asalto a la cripta y se robe el cadáver del propio Franco para colgarlo de un puente, descuartizarlo y/o incendiarlo. Insisto, estamos ante una juventud, y no tan juventud repleta de odio y venganza, la cual no se va a conformar con el hecho de que aquel a quienes ellos consideran un genocida sin mirarse ellos el ombligo descanse junto a su esposa en el lugar que él verdaderamente quería desde un principio. No, ahora la izquierda irá a por más. De momento ya se habla de exhumar también a José Antonio Primo de Rivera (El cual fue toda una víctima de la guerra civil) para cambiarlo de lugar dentro de la propia basílica del Valle de los Caídos. E incluso se habla también de la opción de demoler la cruz que preside la basílica, ya que según afirman los rojos "Es más un símbolo del Nacional-catolicismo que del Cristianismo". La idea ya la han lanzado, ahora queda hacerla realidad según ellos.
Sinceramente, con sucesos como los de hoy se puede confirmar que España no tiene salvación ninguna. Un país que se encuentra en una situación política, social y económica como la actual no puede permitirse el hecho de estar constantemente mirando al pasado. ¿Cuántas veces oímos la palabra "Guerra civil" en la televisión al cabo del día?, ¿Cuántas veces oímos el nombre de "Franco" en los medios de comunicación en un solo día? Jamás, insisto, jamás la guerra civil y la dictadura habían estado tan presentes en el día a día de un país como en estos graves instantes. De hecho la cobertura de los medios de comunicación, y en especial de Televisión Española, dando cobertura a la exhumación como si se tratase del propio funeral de Franco en el año 1975 nos da una idea del gran interés que tiene el gobierno y los medios de comunicación de hablar sin cesar de un tema que se suponía que estaba más muerto y enterrado que el propio Franco, cosa que se ha demostrado que no es así. Al levantar hoy el cadáver de Franco se ha levantado de nuevo el cadáver de la guerra y de la división vivida en España en 1939, así que mucho cuidado con lo que ocurra a partir de ahora, ya que el responsable de que se hayan reabierto definitivamente las heridas de la guerra es única y exclusivamente el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. No, señores. Un país no puede seguir mirando constantemente al pasado. Yo personalmente no viví el entierro de Franco en 1975, pero sí he vivido la exhumación de hoy, y debo decir que aparte de que no comparto en absoluto la idea de desenterrar a ningún ser humano por venganza, menos aún me gusta el hecho de tener que estar viviendo constantemente en el pasado mientras nos estamos jugando en el presente nuestro futuro. Personalmente debo decir que un momento que me ha impactado de los que se han vivido hoy ha sido aquel en el que el helicóptero que trasladaba los restos de Franco aterrizaban cerca de el cementerio de El Pardo mientras los defensores del caudillo gritaban a viva voz "Franco, Franco, Franco". Por un momento llegué a pensar que estaba viviendo en 1975 y no en 2019. Por un momento he llegado a creer que estaba presenciando el auténtico funeral de 1975 del que fuera Generalísimo de los Ejércitos y no de una exhumación de los restos de este hombre cuarenta años después. No, así no se puede seguir. Yo soy el primero que si de mí dependiera y pudiese viajar al pasado viajaría con los ojos cerrados cincuenta años atrás, y viviría en primera persona esa España conservadora y tradicional que por desgracia ya se ha perdido junto con sus nobles valores. Pero una cosa es volver voluntariamiente al pasado, y otra muy distinta es que te impongan vivir en el por el mero hecho de alimentar el odio y el rencor entre los ciudadanos.
Debo decir que hacía años que no sentía tanto asco por una persona como la que siento por Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Mira que Zapatero (Principal responsable y promotor del odio y la división entre españoles con esa mentira sistemática llamada Memoria Histórica) me daba asco, pues Rajoy consiguió no sé si superarlo pero sí igualar ese asco. Pero sin lugar a dudas este ser que ahora gobierna España y que se regocija con las desgracias colectivas con el fin de obtener un beneficio personal es lo más asqueroso que he podido ver, no ya en política sino en la vida. Espero y deseo que todo el daño que está causando a tantas personas lo pague de forma severa, primero en las urnas y después en la cárcel. No se puede gobernar a base de imponer el odio entre los ciudadanos si no tienes un verdadero plan para cambiar a mejor tu país y el nivel de vida de sus ciudadanos. Y no se puede gobernar a base de querer borrar la historia de tu país. Francisco Franco Bahamonde es, quieran los rojos o no, Historia de España, y lo fue porque gracias a él, nuestra nación consiguió convertirse en uno de los diez países más industrializados de occidente durante su mandato. Las condiciones y los derechos laborales en España mejoraron notablemente durante el Franquismo. Nuestro país rozaba el pleno empleo y los españoles gozaban de una sanidad, educación y políticas sociales como nunca antes habían disfrutado. Y con todo ello, Franco creó aquello que la izquierda sigue sin perdonarle que crease y que cuarenta años después sigue, a duras penas y a pesar del empeño de los diferentes gobiernos en destruirla indemne: La clase media.
¿Cometió errores? Sí. ¿Asesinó a personas? No más que la izquierda española, liderada en el PSOE por aquel a quien durante la II República era denominado el "Lenin español" y que encabezó en 1934 un golpe de estado que provocó más de 2.000 muertos en toda España: Francisco Largo Caballero, un auténtico criminal que deja a Sánchez y a Zapatero a la altura de unos meros aprendices del mal. Por no hablar del saqueador del Banco de España, el cual robó más de 500 toneladas de oro para llevárselas a Moscú tras estallar la guerra: El socialista Juan Negrín. Por cierto, si de justicia social y memoria histórica hablamos, ahora es el turno de que el PSOE devuelva todo lo robado en el banco de España por Negrín. Seguramente con todo lo que devolviesen, España podría salir intacta de la crisis económica en la que estamos a punto de sumergirnos. Por ello, si de derechos laborales hablamos, habrá que echar la mirada a ese a quien han desenterrado hoy. Si de políticas sociales hablamos, se debe volver la vista a quien desde hoy sus restos reposan en el cementerio de El Pardo. Y si de prosperidad económica, respeto internacional y defensa de nuestra soberanía hablamos, hay que mirar a quien hoy ha sido exhumado por aquel que debiera tomar nota de cómo ser, con sus luces y sus sombras un gobernante respetado. Al cual por muchos libros que censuren y muchas leyendas que falsifiquen, nunca podrán borrar de la Historia, cuyo legado siempre seguirá vivo gracias a su obra, la obra de Francisco Franco Bahamonde.
miércoles, 23 de octubre de 2019
La Semana Trágica del Siglo XXI
Esta semana pasada, Cataluña ha vivido la que se puede considerar como su Semana Trágica del Siglo XXI. Una semana en las que las ciudades de Barcelona, Gerona, Tarragona, Lérida y otras partes de Cataluña han ardido mientras se producían unos graves disturbios que han dejado como resultado cientos de policías heridos, en especial tres que en estos momentos se están debatiendo entre la vida y la muerte, además de una chica, supuestamente ajena a las protestas, que se encuentra también en estado de gravedad, y un ciudadano francés muerto de un infarto por los sucesos acaecidos en el aeropuerto de El Prat.
Sucesos todos ellos que tienen como principales responsables a dos personas: La primera el presidente de la generalitat catalana, Quim Torra, el cual ha sido el principal impulsor de los graves sucesos producidos en estos días, ya que él y solo él es el jefe superior del grupo terrorista del CDR, principal organización responsable de que Barcelona y otras ciudades catalanas hayan sido estos días un campo de batalla abierto en donde la policía española se ha visto desamparada, humillada y ultrajada por el gobierno de España como no se había visto desde hacía dos años, concretamente desde octubre de 2017. Por otro lado el segundo responsable de todo esto es el actual presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Un tipo que espero y deseo fervientemente que se le presente tras la apertura de las cortes una moción de responsabilidad criminal en el congreso de los diputados, ya que estamos ante un auténtico criminal que ha dejado a su suerte la vida y la seguridad de miles de policías, dejando como resultado más de un centenar de agentes heridos, algunos de ellos hospitalizados mientras luchan todavía por sus vidas.
Finalmente se ha confirmado la teoría que hace unos meses escribió de manera sutil Pedro J Ramírez, cuando afirmó que la estrategia de Moncloa era la de ir a las urnas (A las del 28-A) en un escenario al límite, en el que Sánchez apostaría por tensar todo lo posible la situación catalana hasta el límite de producirse una desgracia que llevase emparejada la aplicación del 155. Como se puede ver, ese escenario no se dio en abril, sino ahora, y el 155 ni está ni se le espera, pero la situación ha llegado a tal punto en el que Sánchez puede aplicar la ley en el momento que mejor le interese a él con el pretexto de presentarse ante la nación española como aquél que evitó la secesión catalana y la violencia en las calles. Por supuesto esa aplicación la llevaría en todo caso en el momento más cercano a las elecciones generales, es decir, o bien la semana que viene, o bien la misma semana de las elecciones.
Aunque actualmente parezca que Sánchez ha perdido gran parte de su apoyo como consecuencia de la crisis catalana, todo esta imagen de debilidad e incluso de compadreo con el independentismo pueden irse al traste cuando aplique la ley, ya que si algo tienen los españoles es memoria de pez, por lo que en el momento de ir a las urnas dentro de dos semanas pesará más la imagen que proyecte Sánchez si aplica finalmente el 155, que la que estamos presenciando a día de hoy.
Personalmente tengo mis dudas sobre si este criminal aplicará finalmente la ley, ya que como ha publicado el periódico "El Mundo" en el día de ayer, Torra ha trasladado a los presos que tramitará la salida de éstos de la cárcel tras el 10-N, lo cual no deja de ser curioso, ya que demuestra nuevamente que toda esta escalada de violencia que se ha producido no es más que un teatro guionizado entre el presidente del gobierno y el presidente de la generalitat con unos objetivos que por lo menos yo desconozco, pero que desde luego no son buenos ni para Cataluña ni para el resto de España. Se ha hablado incluso de la posibilidad de que Sánchez acabase aplicando la suspensión de las elecciones generales, con el objetivo de celebrarlas cuando la situación se haya calmado. Si este escenario se produjese estaríamos ante un golpe de estado por parte del gobierno de España, y no lo digo yo, sino Pedro Almodovar, el cual acusó a Aznar de querer suspender las elecciones tras el 11-M hace quince años. La diferencia entre el 11-M y la situación actual es que los atentados de Atocha no fueron permitidos por el gobierno de entonces como sí lo permite actualmente el ejecutivo con la situación catalana, pero aquí ya sabemos que pase lo que pase y haga lo que haga la izquierda, siempre se le perdonará todo. Solo hay que echar un vistazo a la historia criminal de su partido para corroborarlo.
¿Qué debería de haber hecho el gobierno de Sánchez al respecto esta semana pasada? Lógicamente haber redoblado los efectivos policiales y haber dado la orden correspondiente a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para que actuasen sin limitación alguna a la hora de establecer el orden en las calles, además de sacar de sus cuarteles a la Guardia Civil, la cual se ha visto humillada por el gobierno al no recibir orden alguna de éste para que saliesen siquiera a las calles. En lugar de eso, el miserable ministro del interior, Grande Marlaska, fue visto en un bar de copas en Chueca junto con su novio y unos amigos más mientras Barcelona yacía en llamas, lo cual debería de ser motivo más que suficiente para que el ministro del interior estuviese en estos momentos cesado y mordiendo las almohadas en su puñetera casa. Pero como es lógico en este gobierno, el peor y más miserable y traidor que ha tenido España en su historia en el último siglo, el ministro continúa en su puesto mientras el presidente acudió ayer a Barcelona a ver a los policías heridos en los hospitales mientras se hacía selfies con los médicos y se rodeaba de guardaespaldas cargados de subfusiles y de maletas antibalas, lo cual dista mucho de los comentarios de Marlaska hace unos días, cuando afirmó que se podía viajar a Barcelona, ya que allí no estaba pasando nada grave. Mientras el presidente del gobierno deja desamparados a los agentes de la policía frente a los radicales y terroristas, él en cambio viaja de forma descarada rodeado de altas medidas de seguridad. Otra prueba más del desprecio y la soberbia de este ser despreciable para con las fuerzas de seguridad y los ciudadanos.
Sinceramente tengo que decir lo que ya dije en su día hace dos años: Muchos deberían de dar gracias a Dios por vivir en el año 2019 y no en 1939, ya que si esto ocurriese los cuerpos de muchos estarían ahora mismo en un lugar que no serían sus despachos. No se puede consentir que el gobierno de España mantenga ni un minuto más como presidente de la generalitat catalana a alguien que es el jefe de un comando terrorista que ha incendiado Cataluña, el cual ha herido gravemente a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Un presidente que es el jefe de un cuerpo de seguridad como son los mossos de esquadra, los cuales han vuelto a demostrar una vez más su tibieza a la hora de detener los disturbios. Sin embargo Torra continúa ahí, gobernando Cataluña mientras amenaza de nuevo a España y exige ver de forma inmediata a Sánchez y al rey para llegar a un acuerdo. Y todo esto ocurre mientras tras activarse de nuevo la euroorden para detener a Puigdemont, el ex presidente catalán ha vuelto a ser puesto en libertad por la justicia belga, lo cual confirma que la imagen de España está ya prácticamente hundida y pisoteada en el plano internacional.
Como ya he dicho anteriormente, creo que toda la desgracia que ha ocurrido en esta semana, la cual creo que ha sido nuevamente histórica, no es más que un teatro guionizado por estos dos criminales, los cuales deberían de estar cesados de sus cargos, detenidos y puestos en prisión provisional. ¿El objetivo de este teatro? No lo sé, pero de aquí a unas semanas comenzaremos a ver los resultados de los sucesos ocurridos esta semana. Lo cierto y verdad es que en estos momentos hay cuatro personas graves y hospitalizadas y un ciudadano francés muerto por los disturbios, todo ello mientras el gobierno se niega en redondo a aplicar de momento, no ya el 155 sino la ley de seguridad ciudadana o el estado de excepción, ya que como ha afirmado Marlaska, "Lo único que sucede en Cataluña es un problema de orden público". Quizás dentro de unos días el gobierno del PSOE apruebe alguna medida, pero solo si es beneficiosa para sus intereses electorales y no para España, lo cual da una idea del peligrosísimo precedente que están creando estos miserables a la hora de potenciar una crisis como la vivida esta semana pasada con el solo fin de buscar tajada electoral. Si el gobierno de Sánchez pensase aunque solo fuese por un instante en España hubiese aplicado ya el 155, habría cesado al gobierno de Torra y haber procedido a la detención de éste y de todo su gobierno, a la vez que hubiese ordenado la intervención del ejército en Cataluña para controlar la situación. Pero como ya he dicho, eso solo podría ocurrir con un gobierno que verdaderamente pensase en España, y no que desee fervientemente su destrucción, como es el objetivo del actual gobierno del PSOE.
Ignoro si de aquí a las elecciones generales se agudizará la crisis que ha estallado como consecuencia de la nefasta y humillante sentencia del procés, o por el contrario la calma seguirá yendo a más conforme pasen los días, lo que sí es verdad es que la gravedad de los sucesos ocurridos, así como la exhumación de Franco que se producirá mañana serán los temas esenciales en la campaña electoral. Y lo que sí es verdad también es que tras anunciar Torra esta semana pasada su intención de convocar un nuevo referéndum para el año que viene se puede confirmar que lo que esta pandilla de golpistas buscan no es la independencia de Cataluña ni muchísimo menos, sino un objetivo que va encaminado ya sea para obtener el régimen fiscal que tanto ansían, o para obtener la destrucción del sistema político de 1978. Torra ha tenido en esta semana una ocasión para él perfecta si hubiese querido declarar la independencia. No lo ha hecho. En cambio plantea volver a la situación de 2017 con una nueva consulta para decidir la independencia, ignorando con ello el 1-O y la declaración de independencia del 27-O de hace dos años. En definitiva: Marear la perdiz dentro de este juego maquiavélico que se traen entre manos él y Sánchez y que solo ellos conocen las reglas de ese juego. Un juego muy peligroso que puede salirnos muy caro a los españoles. Por otra parte, mi apoyo y solidaridad con los policías heridos, a los cuales espero y deseo que se recuperen cuanto antes y que no sufran secuelas físicas de este infierno que han vivido. A Sánchez y Torra decirles únicamente que espero y deseo que paguen sus actos en las urnas y en la cárcel cuanto antes, y que les pese en la conciencia, si es que la tienen, que creo que no, todo el daño que han ocasionado a tantas personas en estos días. Algún día, hijos de puta, la historia os pondrá en el lugar que os corresponde a ambos, que no es otro que en el de los criminales.
Sucesos todos ellos que tienen como principales responsables a dos personas: La primera el presidente de la generalitat catalana, Quim Torra, el cual ha sido el principal impulsor de los graves sucesos producidos en estos días, ya que él y solo él es el jefe superior del grupo terrorista del CDR, principal organización responsable de que Barcelona y otras ciudades catalanas hayan sido estos días un campo de batalla abierto en donde la policía española se ha visto desamparada, humillada y ultrajada por el gobierno de España como no se había visto desde hacía dos años, concretamente desde octubre de 2017. Por otro lado el segundo responsable de todo esto es el actual presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Un tipo que espero y deseo fervientemente que se le presente tras la apertura de las cortes una moción de responsabilidad criminal en el congreso de los diputados, ya que estamos ante un auténtico criminal que ha dejado a su suerte la vida y la seguridad de miles de policías, dejando como resultado más de un centenar de agentes heridos, algunos de ellos hospitalizados mientras luchan todavía por sus vidas.
Finalmente se ha confirmado la teoría que hace unos meses escribió de manera sutil Pedro J Ramírez, cuando afirmó que la estrategia de Moncloa era la de ir a las urnas (A las del 28-A) en un escenario al límite, en el que Sánchez apostaría por tensar todo lo posible la situación catalana hasta el límite de producirse una desgracia que llevase emparejada la aplicación del 155. Como se puede ver, ese escenario no se dio en abril, sino ahora, y el 155 ni está ni se le espera, pero la situación ha llegado a tal punto en el que Sánchez puede aplicar la ley en el momento que mejor le interese a él con el pretexto de presentarse ante la nación española como aquél que evitó la secesión catalana y la violencia en las calles. Por supuesto esa aplicación la llevaría en todo caso en el momento más cercano a las elecciones generales, es decir, o bien la semana que viene, o bien la misma semana de las elecciones.
Aunque actualmente parezca que Sánchez ha perdido gran parte de su apoyo como consecuencia de la crisis catalana, todo esta imagen de debilidad e incluso de compadreo con el independentismo pueden irse al traste cuando aplique la ley, ya que si algo tienen los españoles es memoria de pez, por lo que en el momento de ir a las urnas dentro de dos semanas pesará más la imagen que proyecte Sánchez si aplica finalmente el 155, que la que estamos presenciando a día de hoy.
Personalmente tengo mis dudas sobre si este criminal aplicará finalmente la ley, ya que como ha publicado el periódico "El Mundo" en el día de ayer, Torra ha trasladado a los presos que tramitará la salida de éstos de la cárcel tras el 10-N, lo cual no deja de ser curioso, ya que demuestra nuevamente que toda esta escalada de violencia que se ha producido no es más que un teatro guionizado entre el presidente del gobierno y el presidente de la generalitat con unos objetivos que por lo menos yo desconozco, pero que desde luego no son buenos ni para Cataluña ni para el resto de España. Se ha hablado incluso de la posibilidad de que Sánchez acabase aplicando la suspensión de las elecciones generales, con el objetivo de celebrarlas cuando la situación se haya calmado. Si este escenario se produjese estaríamos ante un golpe de estado por parte del gobierno de España, y no lo digo yo, sino Pedro Almodovar, el cual acusó a Aznar de querer suspender las elecciones tras el 11-M hace quince años. La diferencia entre el 11-M y la situación actual es que los atentados de Atocha no fueron permitidos por el gobierno de entonces como sí lo permite actualmente el ejecutivo con la situación catalana, pero aquí ya sabemos que pase lo que pase y haga lo que haga la izquierda, siempre se le perdonará todo. Solo hay que echar un vistazo a la historia criminal de su partido para corroborarlo.
¿Qué debería de haber hecho el gobierno de Sánchez al respecto esta semana pasada? Lógicamente haber redoblado los efectivos policiales y haber dado la orden correspondiente a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para que actuasen sin limitación alguna a la hora de establecer el orden en las calles, además de sacar de sus cuarteles a la Guardia Civil, la cual se ha visto humillada por el gobierno al no recibir orden alguna de éste para que saliesen siquiera a las calles. En lugar de eso, el miserable ministro del interior, Grande Marlaska, fue visto en un bar de copas en Chueca junto con su novio y unos amigos más mientras Barcelona yacía en llamas, lo cual debería de ser motivo más que suficiente para que el ministro del interior estuviese en estos momentos cesado y mordiendo las almohadas en su puñetera casa. Pero como es lógico en este gobierno, el peor y más miserable y traidor que ha tenido España en su historia en el último siglo, el ministro continúa en su puesto mientras el presidente acudió ayer a Barcelona a ver a los policías heridos en los hospitales mientras se hacía selfies con los médicos y se rodeaba de guardaespaldas cargados de subfusiles y de maletas antibalas, lo cual dista mucho de los comentarios de Marlaska hace unos días, cuando afirmó que se podía viajar a Barcelona, ya que allí no estaba pasando nada grave. Mientras el presidente del gobierno deja desamparados a los agentes de la policía frente a los radicales y terroristas, él en cambio viaja de forma descarada rodeado de altas medidas de seguridad. Otra prueba más del desprecio y la soberbia de este ser despreciable para con las fuerzas de seguridad y los ciudadanos.
Sinceramente tengo que decir lo que ya dije en su día hace dos años: Muchos deberían de dar gracias a Dios por vivir en el año 2019 y no en 1939, ya que si esto ocurriese los cuerpos de muchos estarían ahora mismo en un lugar que no serían sus despachos. No se puede consentir que el gobierno de España mantenga ni un minuto más como presidente de la generalitat catalana a alguien que es el jefe de un comando terrorista que ha incendiado Cataluña, el cual ha herido gravemente a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Un presidente que es el jefe de un cuerpo de seguridad como son los mossos de esquadra, los cuales han vuelto a demostrar una vez más su tibieza a la hora de detener los disturbios. Sin embargo Torra continúa ahí, gobernando Cataluña mientras amenaza de nuevo a España y exige ver de forma inmediata a Sánchez y al rey para llegar a un acuerdo. Y todo esto ocurre mientras tras activarse de nuevo la euroorden para detener a Puigdemont, el ex presidente catalán ha vuelto a ser puesto en libertad por la justicia belga, lo cual confirma que la imagen de España está ya prácticamente hundida y pisoteada en el plano internacional.
Como ya he dicho anteriormente, creo que toda la desgracia que ha ocurrido en esta semana, la cual creo que ha sido nuevamente histórica, no es más que un teatro guionizado por estos dos criminales, los cuales deberían de estar cesados de sus cargos, detenidos y puestos en prisión provisional. ¿El objetivo de este teatro? No lo sé, pero de aquí a unas semanas comenzaremos a ver los resultados de los sucesos ocurridos esta semana. Lo cierto y verdad es que en estos momentos hay cuatro personas graves y hospitalizadas y un ciudadano francés muerto por los disturbios, todo ello mientras el gobierno se niega en redondo a aplicar de momento, no ya el 155 sino la ley de seguridad ciudadana o el estado de excepción, ya que como ha afirmado Marlaska, "Lo único que sucede en Cataluña es un problema de orden público". Quizás dentro de unos días el gobierno del PSOE apruebe alguna medida, pero solo si es beneficiosa para sus intereses electorales y no para España, lo cual da una idea del peligrosísimo precedente que están creando estos miserables a la hora de potenciar una crisis como la vivida esta semana pasada con el solo fin de buscar tajada electoral. Si el gobierno de Sánchez pensase aunque solo fuese por un instante en España hubiese aplicado ya el 155, habría cesado al gobierno de Torra y haber procedido a la detención de éste y de todo su gobierno, a la vez que hubiese ordenado la intervención del ejército en Cataluña para controlar la situación. Pero como ya he dicho, eso solo podría ocurrir con un gobierno que verdaderamente pensase en España, y no que desee fervientemente su destrucción, como es el objetivo del actual gobierno del PSOE.
Ignoro si de aquí a las elecciones generales se agudizará la crisis que ha estallado como consecuencia de la nefasta y humillante sentencia del procés, o por el contrario la calma seguirá yendo a más conforme pasen los días, lo que sí es verdad es que la gravedad de los sucesos ocurridos, así como la exhumación de Franco que se producirá mañana serán los temas esenciales en la campaña electoral. Y lo que sí es verdad también es que tras anunciar Torra esta semana pasada su intención de convocar un nuevo referéndum para el año que viene se puede confirmar que lo que esta pandilla de golpistas buscan no es la independencia de Cataluña ni muchísimo menos, sino un objetivo que va encaminado ya sea para obtener el régimen fiscal que tanto ansían, o para obtener la destrucción del sistema político de 1978. Torra ha tenido en esta semana una ocasión para él perfecta si hubiese querido declarar la independencia. No lo ha hecho. En cambio plantea volver a la situación de 2017 con una nueva consulta para decidir la independencia, ignorando con ello el 1-O y la declaración de independencia del 27-O de hace dos años. En definitiva: Marear la perdiz dentro de este juego maquiavélico que se traen entre manos él y Sánchez y que solo ellos conocen las reglas de ese juego. Un juego muy peligroso que puede salirnos muy caro a los españoles. Por otra parte, mi apoyo y solidaridad con los policías heridos, a los cuales espero y deseo que se recuperen cuanto antes y que no sufran secuelas físicas de este infierno que han vivido. A Sánchez y Torra decirles únicamente que espero y deseo que paguen sus actos en las urnas y en la cárcel cuanto antes, y que les pese en la conciencia, si es que la tienen, que creo que no, todo el daño que han ocasionado a tantas personas en estos días. Algún día, hijos de puta, la historia os pondrá en el lugar que os corresponde a ambos, que no es otro que en el de los criminales.
miércoles, 16 de octubre de 2019
Sánchez dicta sentencia
Hace cerca de dos años, cuando cursaba Ciencias Políticas, mi por entonces profesor de Derecho Constitucional decía que a pesar de la corrupción y de la degeneración del sistema político en España, le tranquilizaba el hecho de que aun existiese en nuestro país independencia judicial, ya que eso garantizaba la existencia de un Estado de Derecho y la separación de poderes en nuestra nación. Hoy, cuando han transcurrido casi cuarenta y ocho horas de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el procés catalán, puedo confirmar que definitivamente, en España ha desaparecido el Estado de Derecho.
En estos momentos, cuando son las dos y media de la madrugada del 16 de octubre del 2019, Barcelona y el resto de Cataluña arden en llamas a estas horas de la noche. ¿El motivo? la publicación de esa misma sentencia que ha acabado definitivamente con el Estado de Derecho en España. Una sentencia que avergüenza a cualquier español y que supone una humillación histórica y sin precedentes hacia una nación con más de 500 años de historia y hacia los más de 40 millones de personas que la habitan. ¿En qué nación de la tierra se condena con penas de poco más de diez años a una docena de personas acusadas de perpetrar un golpe de estado contra un país entero?. ¿En qué nación del mundo se condena a una serie de personas acusadas de proclamar la independencia de una región de dicho estado bajo el delito de sedición y no por el de rebelión?. ¿En qué país de este sufrido planeta que Dios nos ha dado se condena a una serie de personas que se han rebelado contra la legalidad vigente y se les permite a éstos acogerse a beneficios penitenciarios en pocas semanas de la publicación de dicha sentencia? Todas estas preguntas que me formulo en estos instantes tienen una sola respuesta: España.
La sentencia dictada ayer por el Tribunal Supremo, la cual condenaba por sedición y no por rebelión, ya que el propio Tribunal considera que no hubo tal delito, a los golpistas Junqueras (13 años de prisión), Forcadell (11 años de prisión), Turull (12 años de prisión), Romeva (12 años de prisión), Forn (10 años de prisión), Rull (10 años de prisión), Bassa (12 años de prisión), Sánchez (9 años de prisión), y Cuixart (9 años de prisión) supone toda una derrota sin precedentes del sistema judicial español, el cual se ha rendido completamente a los pies del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, principal impulsor y verdadero artífice de esta vomitiva sentencia, la cual corrobora que en España el hecho de dar un golpe de estado sale más barato que el de matar o robar, que ya es decir. Solo en la sentencia del 23-F, los autores oficiales del golpe (Alfonso Armada, Jaime Milans del Bosch y Antonio Tejero) fueron condenados a 30 años de cárcel, aparte de su expulsión del Ejército y la Guardia Civil, mientras que en la famosa sentencia del caso Gürtel, Francisco Correa fue condenado a más de 50 años de prisión y Luis Bárcenas a más de 30 años de cárcel. La primera sentencia por un golpe de estado, la segunda por un caso de corrupción. Con una sentencia como la que hemos conocido ayer, ¿Quién no siente en estos momentos la tentación de dar un golpe de estado y saltarse la legalidad vigente sabiendo que va a salir indemne?
Cuando el pasado sábado 12, día de la Hispanidad, se conoció la filtración por la que se adelantaba que los detenidos iban a ser condenados por el delito de sedición y no por el de rebelión se supo por dónde iban a ir los tiros. Yo personalmente no le dí demasiada importancia a la filtración ya que pensaba, ingenuo de mí, que la sentencia finalmente pudiese ser otra bien diferente y que finalmente los detenidos sí serían condenados por el delito de rebelión. Finalmente no ha sido así y los golpistas han conseguido ser condenados con unos delitos y unas penas infinitamente inferiores a los hechos que perpetraron y que merecían cumplir. La Abogacía del Estado se ha salido así con la suya a la hora de lograr condenar a los rebeldes (Sí, digo rebeldes porque es lo que son, por mucho que el Tribunal Supremo dictamine lo contrario) solo por el delito de sedición. De esta forma ha ganado así el escenario deseado por el gobierno de Sánchez, el cual siempre ha querido una condena en la que el delito de rebelión quedase exento para los golpistas, lo cual supone otro favor y un nuevo guiño por parte del gobierno del PSOE a los independentistas con el fin de obtener el apoyo de éstos en una nueva investidura de Pedro Sánchez.
Pero aquí no queda la cosa. Según establece la sentencia, los condenados podrán solicitar el acceso al tercer grado incluso antes de que cumplan la mitad de la condena, rechazando así la petición de la Fiscalía, la cual era partidaria de negarle este privilegio a los independentistas. Así pues, a partir de enero del año que viene, la generalitat catalana podrá otorgarle todos cuantos beneficios penitenciarios quiera a los condenados (Hay que recordar que el gobierno catalán es quien tiene competencias en materia penitenciaria, ya que éstas fueron cedidas desde el estado hacia el entonces gobierno de Pujol). De esta forma todos salen ganando, ya que Sánchez se lava las manos a la hora de activar el botón rojo del indulto, a la vez que Torra asume la función de otorgar el tercer grado en unos meses y de esta forma llevar a efecto un indulto de facto hacia los condenados. Así Sánchez queda como un hombre de estado ante los suyos, mientras que Torra se convierte en el "Héroe que salva a los presos políticos de su sufrimiento en prisión". En resumen, nos encontramos ante una sentencia de una gravedad inmensa, ya que supone no una sentencia contra el independentismo catalán sino una sentencia de muerte para España, la cual contempla desde ayer cómo los condenados avisan desde la cárcel que "Lo harán de nuevo", lo que confirma la jactancia con la que los rebeldes se han tomado esta sentencia de mierda.
Dicho esto debo felicitar a Pedro Sánchez, el cual ha conseguido doblegar a España frente a una banda de golpistas al presionar ante el Tribunal Supremo la rebaja de la sentencia, interfiriendo con ello en el mayor proceso judicial vivido en España desde el 23-F. Gracias a él, los golpistas están en estos momentos más fuertes que nunca, y los españoles más débiles que nunca. Su traición merecería cuanto menos que en tres semanas los españoles le otorgasen la más horrenda de las derrotas electorales jamás sufridas. En lugar de ello, el 10-N saldrá reelegido y quién sabe si con mayor ventaja de la que ahora pronostican las encuestas. Ya lo dije hace unos meses y vuelvo a decirlo, a Sánchez le conviene que la situación vaya a peor, y si es con muertos encima de la mesa, mejor que mejor. Estamos ante un ser vil y sin escrúpulos, sediento de poder y de odio, el cual es capaz de todo con tal de seguir en el poder. Si en estos momentos en los cuales Cataluña está ardiendo como consecuencia de la respuesta independentista a la sentencia se llegase al escenario de encontrarnos con un solo muerto en las calles, Sánchez tendría la ocasión perfecta de coronarse como garante de la estabilidad y salvador de España, aplicando un 155 más duro que el que en su día aplicó Mariano Rajoy y tomando las riendas de la situación con el aval del PP y C's. De esta forma tendría asegurada su reelección duplicando sus escaños. Este es el verdadero escenario que desea Sánchez que ocurra. Un "Cuanto peor, mejor" es lo que desde el gobierno se espera para que el PSOE arrase en las urnas dentro de unos días. Un escenario que ya buscaron los socialistas cuando en 2004 aprovecharon el mayor atentado terrorista de la historia de España y de Europa para conseguir tres días después una de sus mayores victorias electorales con el gran y principal responsable de esta situación: José Luis Rodríguez Zapatero, ese gran maestro de la maldad y del rencor del cual se ha servido Sánchez para continuar su labor de una forma bastante notable. Gracias a esa maldad y a ese rencor, Sánchez ha perpetrado una de las mayores traiciones a España al dictar en la sombra esta sentencia, la cual avala el golpe de estado perpetrado por los independentistas hace justo dos años.
Ahora voy a la reacción que se está viviendo desde ayer por parte de los independentistas. Una reacción que dicho sea de paso, a mí me produce risa, ya que las condenas son tan absurdas que el mero hecho de que los radicales salgan a las calles a manifestarse en favor de sus líderes provoca una sensación entremezclada de risa, pena y vergüenza. ¿Por qué se manifiestan estos desgraciados?, ¿Por el hecho de que sus líderes han sido condenados de forma irrisoria por unos hechos que atentan contra la integridad territorial de España y la soberanía nacional?, ¿Por el hecho de que de aquí a un par de meses estarán ya en las calles maquinando la forma de dar un nuevo golpe de estado?, ¿Por qué se manifiestan los independentistas? Si alguien se tendría que estar manifestando de forma masiva y sin descanso después de esto es el pueblo español en su conjunto al ver cómo se pisotea su soberanía y se ultraja su honor. Nadie más que el pueblo español es quien legítimamente debe manifestarse, ya que somos nosotros los que verdaderamente hemos salido perdiendo con esta sentencia. Lo que hagan una serie de encapuchados, sedientos de odio y guiados por su caudillo golpista es lo de menos, ya que ellos iban a salir a la calle con independencia de cuál hubiese sido el resultado de la sentencia.
¿Qué creo que va a ocurrir a partir de ahora? Nada que no haya ocurrido ya. En estos momentos Cataluña está ardiendo literalmente y los independentistas controlan las calles, algo que ya ha ocurrido otras veces. No creo que vaya a ver más episodios de violencia después de esta noche y mañana. De hecho hay que decir que ayer los independentistas tomaron el aeropuerto de El Prat, cortaron las vías ferroviarias y las carreteras para posteriormente desconvocar dichas concentraciones, lo cual da una idea de la seriedad y la determinación que estos tipejos tienen a la hora de luchar por su independencia. No, señores. Si hubo un momento en el que verdaderamente pudo ocurrir una tragedia y se vivieron momentos de enorme tensión fue durante el mes de octubre del 2017. En aquel entonces sí pudo ocurrir cualquier desgracia y cualquier escenario estaba abierto. Si en aquel entonces que era cuando verdaderamente los catalanes tenían a mano la independencia, ¿Qué va a ocurrir ahora cuando la sentencia les ha sido más favorable de lo esperado al bloque separatista? la respuesta es sencilla: Nada. Reconozco que cuando aparecieron las noticias relacionadas sobre el material de explosivos incautado al CDR pensé y así lo dije en mi última entrada que la situación podía ser gravísima tras la sentencia. Hoy, visto el resultado de esa sentencia, no creo que ocurra nada que no haya ocurrido ya antes. Eso sí, no ocurrirá nada grave para desgracia del propio Pedro Sánchez, el cual espera como agua de mayo que la situación reviente en cualquier momento para tomar las medidas necesarias, como ya ha advertido esta noche.
Quizás me equivoque, no lo sé, pero visto lo ocurrido en estos años no creo que la situación vaya a más. Dentro de unos días la cosa volverá a su normalidad. Torra continuará en el gobierno catalán mientras recibe órdenes de Puigdemont para seguir perpetrando su segundo golpe de estado dentro de un tiempo. Un Puigdemont del que estoy plenamente convencido que no va a ser entregado a España, por mucho que Marchena haya activado de nuevo la euroorden para su detención. Veo a Puigdemont lo suficientemente tranquilo como para creer que vaya a ser entregado por las autoridades belgas a España, la cual ya se encuentra lo suficientemente dañada, hundida y humillada como para exigir a los países de nuestro entorno que nos devuelvan a este miserable. No, España ya no tiene fuerza ni peso para exigir nada, y menos tras esta impresentable sentencia, la cual ha sido un varapalo para todos aquellos españoles de bien que creíamos que finalmente se haría justicia aunque solo fuese por una vez. Una sentencia que se ha dictado bajo la presión del presidente Sánchez, el cual será sin lugar a dudas el más beneficiado de todo lo que ocurra, con independencia del resultado. Un Sánchez que ha sido el principal impulsor de esta sentencia, pero que a vista de la reacción tanto del PP como de C's demuestra una vez más que la postura de los tres partidos principales con respecto a Cataluña es la misma, lo cual demuestra que tanto los populares como los naranjitos-veletas aprueban y comparten igual que Sánchez esta sentencia, la cual reitero no ha condenado de muerte al separatismo sino a España. Los separatistas se ven ahora más seguros que nunca, ya que saben que ahora sí pueden ir a por su segundo y definitivo golpe de estado, sabiendo que poca o ninguna repercusión penal tendrán sus actos. Los españoles por nuestra parte, nos vemos una vez más desamparados y atónitos mientras vemos cómo tanto el sistema político como el judicial colaboran tanto de forma activa como pasiva en el proceso imparable de desintegración de nuestra nación.
En estos momentos, cuando son las dos y media de la madrugada del 16 de octubre del 2019, Barcelona y el resto de Cataluña arden en llamas a estas horas de la noche. ¿El motivo? la publicación de esa misma sentencia que ha acabado definitivamente con el Estado de Derecho en España. Una sentencia que avergüenza a cualquier español y que supone una humillación histórica y sin precedentes hacia una nación con más de 500 años de historia y hacia los más de 40 millones de personas que la habitan. ¿En qué nación de la tierra se condena con penas de poco más de diez años a una docena de personas acusadas de perpetrar un golpe de estado contra un país entero?. ¿En qué nación del mundo se condena a una serie de personas acusadas de proclamar la independencia de una región de dicho estado bajo el delito de sedición y no por el de rebelión?. ¿En qué país de este sufrido planeta que Dios nos ha dado se condena a una serie de personas que se han rebelado contra la legalidad vigente y se les permite a éstos acogerse a beneficios penitenciarios en pocas semanas de la publicación de dicha sentencia? Todas estas preguntas que me formulo en estos instantes tienen una sola respuesta: España.
La sentencia dictada ayer por el Tribunal Supremo, la cual condenaba por sedición y no por rebelión, ya que el propio Tribunal considera que no hubo tal delito, a los golpistas Junqueras (13 años de prisión), Forcadell (11 años de prisión), Turull (12 años de prisión), Romeva (12 años de prisión), Forn (10 años de prisión), Rull (10 años de prisión), Bassa (12 años de prisión), Sánchez (9 años de prisión), y Cuixart (9 años de prisión) supone toda una derrota sin precedentes del sistema judicial español, el cual se ha rendido completamente a los pies del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, principal impulsor y verdadero artífice de esta vomitiva sentencia, la cual corrobora que en España el hecho de dar un golpe de estado sale más barato que el de matar o robar, que ya es decir. Solo en la sentencia del 23-F, los autores oficiales del golpe (Alfonso Armada, Jaime Milans del Bosch y Antonio Tejero) fueron condenados a 30 años de cárcel, aparte de su expulsión del Ejército y la Guardia Civil, mientras que en la famosa sentencia del caso Gürtel, Francisco Correa fue condenado a más de 50 años de prisión y Luis Bárcenas a más de 30 años de cárcel. La primera sentencia por un golpe de estado, la segunda por un caso de corrupción. Con una sentencia como la que hemos conocido ayer, ¿Quién no siente en estos momentos la tentación de dar un golpe de estado y saltarse la legalidad vigente sabiendo que va a salir indemne?
Cuando el pasado sábado 12, día de la Hispanidad, se conoció la filtración por la que se adelantaba que los detenidos iban a ser condenados por el delito de sedición y no por el de rebelión se supo por dónde iban a ir los tiros. Yo personalmente no le dí demasiada importancia a la filtración ya que pensaba, ingenuo de mí, que la sentencia finalmente pudiese ser otra bien diferente y que finalmente los detenidos sí serían condenados por el delito de rebelión. Finalmente no ha sido así y los golpistas han conseguido ser condenados con unos delitos y unas penas infinitamente inferiores a los hechos que perpetraron y que merecían cumplir. La Abogacía del Estado se ha salido así con la suya a la hora de lograr condenar a los rebeldes (Sí, digo rebeldes porque es lo que son, por mucho que el Tribunal Supremo dictamine lo contrario) solo por el delito de sedición. De esta forma ha ganado así el escenario deseado por el gobierno de Sánchez, el cual siempre ha querido una condena en la que el delito de rebelión quedase exento para los golpistas, lo cual supone otro favor y un nuevo guiño por parte del gobierno del PSOE a los independentistas con el fin de obtener el apoyo de éstos en una nueva investidura de Pedro Sánchez.
Pero aquí no queda la cosa. Según establece la sentencia, los condenados podrán solicitar el acceso al tercer grado incluso antes de que cumplan la mitad de la condena, rechazando así la petición de la Fiscalía, la cual era partidaria de negarle este privilegio a los independentistas. Así pues, a partir de enero del año que viene, la generalitat catalana podrá otorgarle todos cuantos beneficios penitenciarios quiera a los condenados (Hay que recordar que el gobierno catalán es quien tiene competencias en materia penitenciaria, ya que éstas fueron cedidas desde el estado hacia el entonces gobierno de Pujol). De esta forma todos salen ganando, ya que Sánchez se lava las manos a la hora de activar el botón rojo del indulto, a la vez que Torra asume la función de otorgar el tercer grado en unos meses y de esta forma llevar a efecto un indulto de facto hacia los condenados. Así Sánchez queda como un hombre de estado ante los suyos, mientras que Torra se convierte en el "Héroe que salva a los presos políticos de su sufrimiento en prisión". En resumen, nos encontramos ante una sentencia de una gravedad inmensa, ya que supone no una sentencia contra el independentismo catalán sino una sentencia de muerte para España, la cual contempla desde ayer cómo los condenados avisan desde la cárcel que "Lo harán de nuevo", lo que confirma la jactancia con la que los rebeldes se han tomado esta sentencia de mierda.
Dicho esto debo felicitar a Pedro Sánchez, el cual ha conseguido doblegar a España frente a una banda de golpistas al presionar ante el Tribunal Supremo la rebaja de la sentencia, interfiriendo con ello en el mayor proceso judicial vivido en España desde el 23-F. Gracias a él, los golpistas están en estos momentos más fuertes que nunca, y los españoles más débiles que nunca. Su traición merecería cuanto menos que en tres semanas los españoles le otorgasen la más horrenda de las derrotas electorales jamás sufridas. En lugar de ello, el 10-N saldrá reelegido y quién sabe si con mayor ventaja de la que ahora pronostican las encuestas. Ya lo dije hace unos meses y vuelvo a decirlo, a Sánchez le conviene que la situación vaya a peor, y si es con muertos encima de la mesa, mejor que mejor. Estamos ante un ser vil y sin escrúpulos, sediento de poder y de odio, el cual es capaz de todo con tal de seguir en el poder. Si en estos momentos en los cuales Cataluña está ardiendo como consecuencia de la respuesta independentista a la sentencia se llegase al escenario de encontrarnos con un solo muerto en las calles, Sánchez tendría la ocasión perfecta de coronarse como garante de la estabilidad y salvador de España, aplicando un 155 más duro que el que en su día aplicó Mariano Rajoy y tomando las riendas de la situación con el aval del PP y C's. De esta forma tendría asegurada su reelección duplicando sus escaños. Este es el verdadero escenario que desea Sánchez que ocurra. Un "Cuanto peor, mejor" es lo que desde el gobierno se espera para que el PSOE arrase en las urnas dentro de unos días. Un escenario que ya buscaron los socialistas cuando en 2004 aprovecharon el mayor atentado terrorista de la historia de España y de Europa para conseguir tres días después una de sus mayores victorias electorales con el gran y principal responsable de esta situación: José Luis Rodríguez Zapatero, ese gran maestro de la maldad y del rencor del cual se ha servido Sánchez para continuar su labor de una forma bastante notable. Gracias a esa maldad y a ese rencor, Sánchez ha perpetrado una de las mayores traiciones a España al dictar en la sombra esta sentencia, la cual avala el golpe de estado perpetrado por los independentistas hace justo dos años.
Ahora voy a la reacción que se está viviendo desde ayer por parte de los independentistas. Una reacción que dicho sea de paso, a mí me produce risa, ya que las condenas son tan absurdas que el mero hecho de que los radicales salgan a las calles a manifestarse en favor de sus líderes provoca una sensación entremezclada de risa, pena y vergüenza. ¿Por qué se manifiestan estos desgraciados?, ¿Por el hecho de que sus líderes han sido condenados de forma irrisoria por unos hechos que atentan contra la integridad territorial de España y la soberanía nacional?, ¿Por el hecho de que de aquí a un par de meses estarán ya en las calles maquinando la forma de dar un nuevo golpe de estado?, ¿Por qué se manifiestan los independentistas? Si alguien se tendría que estar manifestando de forma masiva y sin descanso después de esto es el pueblo español en su conjunto al ver cómo se pisotea su soberanía y se ultraja su honor. Nadie más que el pueblo español es quien legítimamente debe manifestarse, ya que somos nosotros los que verdaderamente hemos salido perdiendo con esta sentencia. Lo que hagan una serie de encapuchados, sedientos de odio y guiados por su caudillo golpista es lo de menos, ya que ellos iban a salir a la calle con independencia de cuál hubiese sido el resultado de la sentencia.
¿Qué creo que va a ocurrir a partir de ahora? Nada que no haya ocurrido ya. En estos momentos Cataluña está ardiendo literalmente y los independentistas controlan las calles, algo que ya ha ocurrido otras veces. No creo que vaya a ver más episodios de violencia después de esta noche y mañana. De hecho hay que decir que ayer los independentistas tomaron el aeropuerto de El Prat, cortaron las vías ferroviarias y las carreteras para posteriormente desconvocar dichas concentraciones, lo cual da una idea de la seriedad y la determinación que estos tipejos tienen a la hora de luchar por su independencia. No, señores. Si hubo un momento en el que verdaderamente pudo ocurrir una tragedia y se vivieron momentos de enorme tensión fue durante el mes de octubre del 2017. En aquel entonces sí pudo ocurrir cualquier desgracia y cualquier escenario estaba abierto. Si en aquel entonces que era cuando verdaderamente los catalanes tenían a mano la independencia, ¿Qué va a ocurrir ahora cuando la sentencia les ha sido más favorable de lo esperado al bloque separatista? la respuesta es sencilla: Nada. Reconozco que cuando aparecieron las noticias relacionadas sobre el material de explosivos incautado al CDR pensé y así lo dije en mi última entrada que la situación podía ser gravísima tras la sentencia. Hoy, visto el resultado de esa sentencia, no creo que ocurra nada que no haya ocurrido ya antes. Eso sí, no ocurrirá nada grave para desgracia del propio Pedro Sánchez, el cual espera como agua de mayo que la situación reviente en cualquier momento para tomar las medidas necesarias, como ya ha advertido esta noche.
Quizás me equivoque, no lo sé, pero visto lo ocurrido en estos años no creo que la situación vaya a más. Dentro de unos días la cosa volverá a su normalidad. Torra continuará en el gobierno catalán mientras recibe órdenes de Puigdemont para seguir perpetrando su segundo golpe de estado dentro de un tiempo. Un Puigdemont del que estoy plenamente convencido que no va a ser entregado a España, por mucho que Marchena haya activado de nuevo la euroorden para su detención. Veo a Puigdemont lo suficientemente tranquilo como para creer que vaya a ser entregado por las autoridades belgas a España, la cual ya se encuentra lo suficientemente dañada, hundida y humillada como para exigir a los países de nuestro entorno que nos devuelvan a este miserable. No, España ya no tiene fuerza ni peso para exigir nada, y menos tras esta impresentable sentencia, la cual ha sido un varapalo para todos aquellos españoles de bien que creíamos que finalmente se haría justicia aunque solo fuese por una vez. Una sentencia que se ha dictado bajo la presión del presidente Sánchez, el cual será sin lugar a dudas el más beneficiado de todo lo que ocurra, con independencia del resultado. Un Sánchez que ha sido el principal impulsor de esta sentencia, pero que a vista de la reacción tanto del PP como de C's demuestra una vez más que la postura de los tres partidos principales con respecto a Cataluña es la misma, lo cual demuestra que tanto los populares como los naranjitos-veletas aprueban y comparten igual que Sánchez esta sentencia, la cual reitero no ha condenado de muerte al separatismo sino a España. Los separatistas se ven ahora más seguros que nunca, ya que saben que ahora sí pueden ir a por su segundo y definitivo golpe de estado, sabiendo que poca o ninguna repercusión penal tendrán sus actos. Los españoles por nuestra parte, nos vemos una vez más desamparados y atónitos mientras vemos cómo tanto el sistema político como el judicial colaboran tanto de forma activa como pasiva en el proceso imparable de desintegración de nuestra nación.
jueves, 26 de septiembre de 2019
Esto no va a acabar bien
El presidente del gobierno ha jugado un papel clave en este proceso y no puede salir indemne de el. Ya dije hace unos meses, cuando se confirmó la venta del armamento a los catalanes por parte del gobierno, que los sucesos de violencia que ocurriese a partir de entonces en Cataluña serían corresponsabilidad directa del actual jefe del gobierno por permitir semejante traición sin precedentes a España y a la ciudadanía española. Hoy me reitero en ello, y espero que Sánchez pague muy duramente en las urnas y en la justicia esta terrible traición, la cual ha comenzado ya a surtir sus efectos con los planes del CDR por atentar en Barcelona. Ojalá la situación no vaya a más y España no se vea abocada a padecer por segunda vez en su historia la barbarie terrorista. Ya se ha pagado y se sigue pagando un precio bastante alto por el no-fin de ETA, la cual se encuentra en estos momentos cogobernando en Navarra con el PSOE y gobernando los ayuntamientos e instituciones en el País Vasco gracias a las famosas negociaciones miserables que ese ser perverso llamado José Luis Rodríguez Zapatero acordó con la banda terrorista hace ya poco más de diez años. Ahora tenemos a otro ser igual de perverso en la presidencia del gobierno, el cual por seguir en el poder es capaz de todo, incluso de armar a los enemigos de España para que atenten contra los ciudadanos. Todo es aceptable para Sánchez con tal de seguir gobernando. Ese Sánchez el cual Pedro J. Ramírez catalogó el año pasado como el "Aznar de la izquierda", ya que según él, Rajoy representaba lo mismo que Felipe González en los 90: La corrupción, mientras que Sánchez representaba tras alcanzar la Moncloa lo mismo que Aznar cuando llegó al gobierno en 1996: La regeneración democrática. Pues bien, se puede confirmar que Sánchez no sólo no representa ninguna regeneración democrática, sino que es la personificación de la peor y más peligrosa clase política que ha gobernado España desde hace un siglo.
Un claro ejemplo de la nula moralidad que poseen estos hijos de puta es la noticia que mañana publica "El Mundo", donde se señala que el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, abroncó a la Guardia Civil tras la detención de los miembros terroristas del CDR. Se ve que la prioridad máxima del ministro del Interior es aumentar los asesinatos y el terrorismo en España en lugar de acabar con ellos. En fin, una prioridad bastante anómala en el principal responsable en velar por la seguridad de los ciudadanos, pero eso en el gobierno de Sánchez no importa. Todo es anómalo y perjudicial en este insulto a la ciudadanía que llevamos padeciendo desde hace un año y que se hace llamar "Gobierno progresista". Un gobierno que sin lugar a dudas es ya el peor gobierno que ha tenido España desde su fundación por los Reyes Católicos. Y mira que nuestra nación se ha caracterizado por tener a traidores y miserables gobernándola, sin ir más lejos el ex-presidente del gobierno, Mariano Rajoy, el cual también es corresponsable de la deriva terrorista que estamos padeciendo al no hacer absolutamente nada (Aparte de fumarse un puro) mientras la situación en Cataluña se ha ido agravando en estos años. Ahora ya todo es inútil. Entre la traición de unos y la colaboración de otros, España se encuentra cada vez más arrinconada y agonizante tras ser apuñalada reiteradas veces por los sucesivos gobiernos que llevamos padeciendo en estos cuarenta años, sobre todo con los tres últimos (Zapatero, Rajoy y Sánchez).
Pero aquí no acaba la historia. Si no teníamos ya poco con encontrarnos ante el nacimiento de un nuevo grupo terrorista, ayer nos encontramos con la noticia que todo el mundo llevaba tiempo esperando. Una noticia por la que los españoles llevábamos años sin poder dormir y que pensábamos las 24 horas del día en que en algún momento se hiciese realidad, ya que era lo que más nos importaba por encima de todo: Franco por fin saldrá del Valle de los Caídos, según dictaminó ayer el Tribunal Supremo. Sí, señores. Esto es lo que según el gobierno de traidores que tenemos es lo que verdaderamente cuenta e importa en estos gravísimos momentos. Nada de terrorismo, nada de crisis económica inminente, nada de nada, como diría nuestra querida Cecilia. Lo importante es una vez más Francisco Franco Bahamonde. Ese señor que lleva fallecido cuarenta y cuatro años pero que para los fascistas de la izquierda es lo verdaderamente urgente. Buena prueba de ello son las declaraciones de la vicepresidenta Carmen Calvo, afirmando ayer que por fin los españoles se podrán despertar sabiendo que Franco no sigue enterrado en el Valle de los Caídos... asco y vergüenza es poco a la hora de definir semejantes palabras provenientes de este ser vomitivo repleto de odio. También el discurso de ayer de Sánchez en la ONU alegando que con la exhumación de Franco se cierra una etapa de la historia de España y también el círculo democrático en nuestro país es otra prueba de la realidad paralela en la que vive este peligroso psicópata, narcisista y ególatra, al cual hay que echar cuanto antes de la Moncloa por el bien del país y de la seguridad de los ciudadanos, la cual se encuentra en peligro mientras este sinvergüenza continúe cediendo armamento a aquellos que luego lo van a utilizar para realizar acciones terroristas.
Por otra parte hay que decir algo que parece que los rojos, progres y demás fascistas han olvidado. La sentencia del Tribunal Supremo no supone que la salida de Franco del Valle de los Caídos se vaya a producir con efecto inmediato, ya que la familia del fallecido ya ha anunciado que recurrirán el fallo del Tribunal Supremo al Tribunal Constitucional e incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo cual equivale a que la exhumación se retrasará aún más, a menos que Sánchez desee hacer caso omiso al recurso de la familia y basándose en el fallo del Supremo decida desenterrar a Franco para ofrecérselo como trofeo a sus votantes estúpidos. Algo que por supuesto sería ilegal, pero que a Sánchez le da exactamente igual. De nada le importa que el procedimiento judicial siga su curso y debe respetarlo, de nada le importa que los monjes benedictinos se oponen a la exhumación del cadáver, el cual se encuentra en el recinto que es propiedad de ellos. Qué más le da a Sánchez todo eso, cuando lo único que le importa a él es sacar al difunto de la losa para provocar un aumento de la tensión social de aquí a las elecciones. ¿Se acuerdan de Zapatero?, aquello de "Nos conviene que haya tensión". Pues el alumno Sánchez ha seguido a rajatabla las directrices de su maestro, principal responsable de la situación actual que estamos viviendo con este asunto y con otros muchos. Ignoro si finalmente se sacará a Franco del Valle de los Caídos de aquí al 10-N, pero desde luego Sánchez ya ha conseguido el impacto y la división social que él quería sacar con este tema una vez más. De hecho, si consigue sacarlo antes de las elecciones y en medio de la reacción en Cataluña tras la sentencia del proces, puede crear la tormenta perfecta para que caigan aquí las siete plagas dentro de unas semanas. Así que más le valdría a este ser miserable que se hace llamar incesantemente "Presidente del gobierno" que se ande con cuidado con las decisiones que toma, porque puede que de mucho querer estirar la cuerda de la tensión, consiga romperla... a menos que sea eso lo que quiere, que viniendo de semejante cerdo es bastante posible. Pero bueno, por mucho que desentierren muertos e intenten crear una historia inventada, lo cierto es que estos fascistas perdieron la guerra, y eso no hay libros, ni películas manipuladas y subvencionadas de Amenabar, ni muertos desenterrados que lo hagan cambiar. Por cierto, tanto odian a Franco que finalmente están llevando a cabo sus últimas voluntades, que no eran otras que la de no estar enterrado en el Valle de los Caídos. Esto es lo que ocurre cuando aparte de totalitarios y profanadores son imbéciles.
Por último destacar la que sin duda ha sido otra de las noticias de estos días, que no es otra que la confirmación por parte de un muchacho hasta ahora desconocido que ha anunciado su candidatura a las elecciones de noviembre. Un tipo llamado Íñigo Errejón, el cual va a liderar un partido de izquierdas que va a traer aire fresco a la política española. Ya era hora de que esto sucediese, ya que España está exenta de partidos de izquierdas y progresistas. Como se puede comprobar, aquí todo está minado por partidos "Fachas". Desde el PSOE hasta Podemos, pasando por C's y PP. Menos mal que la presentación de este muchacho, el cual es una incógnita porque no sabemos ni cuáles son sus ideas ni si cobraba o no becas durante su época de estudiante... En fin, dejando a un lado la ironía, que creo que es lo que mejor podemos hacer a estas alturas de la película, debo decir que la confirmación de este tipejo no es otra cosa que la alternancia auspiciada por el PSOE y por Sánchez para lograr el apoyo de Errejón tras las elecciones generales del 10-N.
La jugada del presidente del gobierno en funciones de ir de nuevo a las urnas puede salirle rana si la izquierda decide abstenerse o directamente no ir a votar. De este modo han comenzado a sacar a relucir la operación para que aquellos imbéciles que aún creen en la posibilidad de un "Gobierno de izquierdas" o "Gobierno de progreso" acudan a votar en masa a Errejón en detrimento de un Iglesias que cada vez está más solo y debilitado, el cual solo espera a que su parienta le de la estocada final para sustituirle al frente de Podemos tras los malos resultados que se llevará en noviembre. Podemos decir pues que Errejón será el muñeco de trapo que utilizarán para decirle a Sánchez "Sí bwana" a todo lo que el presidente en funciones le proponga al cofundador de Podemos. Sánchez sabe que Errejón tragará con todo lo que él le eche con tal de pillar una poltrona, quién sabe si en el gobierno, o quién sabe si a cambio de algún precio menor. Pedro Sánchez ha sabido desde siempre que Errejón no era Pablo Iglesias. Ya de hecho, el nuevo candidato ya discrepó seriamente con Iglesias cuando el líder podemita se negó a llevar a Sánchez a la Moncloa en 2016 en pos del sorpasso que finalmente no se produjo en las elecciones generales de junio, lo cual fue determinante para que en 2018 Iglesias accediese a llevar esta vez sí a Sánchez a la Moncloa a cambio de nada... hasta que llegaron las fallidas negociaciones postelectorales de este año donde se quiso cobrar lo que no se cobró el año pasado. Por estos motivos, a Sánchez le conviene un Errejón obediente que un Iglesias desafiante cada dos por tres. De siempre se dijo que Errejón acabaría dentro del PSOE, lo cual puede confirmarse si tal y como parece ser, el ex-podemita accede a investir nuevamente a Sánchez tras los comicios, lo que se podría traducir como la antesala a su entrada en el PSOE.
La jugada del presidente del gobierno en funciones de ir de nuevo a las urnas puede salirle rana si la izquierda decide abstenerse o directamente no ir a votar. De este modo han comenzado a sacar a relucir la operación para que aquellos imbéciles que aún creen en la posibilidad de un "Gobierno de izquierdas" o "Gobierno de progreso" acudan a votar en masa a Errejón en detrimento de un Iglesias que cada vez está más solo y debilitado, el cual solo espera a que su parienta le de la estocada final para sustituirle al frente de Podemos tras los malos resultados que se llevará en noviembre. Podemos decir pues que Errejón será el muñeco de trapo que utilizarán para decirle a Sánchez "Sí bwana" a todo lo que el presidente en funciones le proponga al cofundador de Podemos. Sánchez sabe que Errejón tragará con todo lo que él le eche con tal de pillar una poltrona, quién sabe si en el gobierno, o quién sabe si a cambio de algún precio menor. Pedro Sánchez ha sabido desde siempre que Errejón no era Pablo Iglesias. Ya de hecho, el nuevo candidato ya discrepó seriamente con Iglesias cuando el líder podemita se negó a llevar a Sánchez a la Moncloa en 2016 en pos del sorpasso que finalmente no se produjo en las elecciones generales de junio, lo cual fue determinante para que en 2018 Iglesias accediese a llevar esta vez sí a Sánchez a la Moncloa a cambio de nada... hasta que llegaron las fallidas negociaciones postelectorales de este año donde se quiso cobrar lo que no se cobró el año pasado. Por estos motivos, a Sánchez le conviene un Errejón obediente que un Iglesias desafiante cada dos por tres. De siempre se dijo que Errejón acabaría dentro del PSOE, lo cual puede confirmarse si tal y como parece ser, el ex-podemita accede a investir nuevamente a Sánchez tras los comicios, lo que se podría traducir como la antesala a su entrada en el PSOE.
Personalmente no creo que Sánchez consiga un resultado arrollador (Aunque de los españoles ya me espero cualquier cosa y no precisamente buena), lo cual le obligaría a pactar con el veleta oficial del Reino (Albert Rivera) y con Errejón, al cual ya están dibujando algunos como la "Cara amable y moderada de la izquierda", como si la izquierda tuviese un lado amable y moderado... en resumen, creo que conociendo a Riveleta y tras la humillación a Iglesias y el enaltecimiento de Errejón, el acuerdo de gobierno podría ser perfectamente entre PSOE, C's y el partido de Errejón, al cual no creo que ponga impedimento alguno Rivera, ya que como acabo de decir, ya se está definiendo a Errejón como un personaje moderado en comparación con Iglesias. De todas formas, si Riveleta pusiese obstáculos ya recibiría la llamada correspondiente de Soros, Macron o algunos de sus jefes de la Logia para corregirlo. Es lo que tiene dirigir un partido títere... Por cierto, volviendo a Errejón debo decir que es bastante curioso el lema de su partido, el cual no es otro que "Más País", lo cual no deja de tener su gracia. Errejón, el cual se presentó en mayo para la comunidad de Madrid con el lema "Más Madrid", ahora prefiere ignorar la palabra España en su nuevo lema a nivel nacional. Es lógico, para ellos decir España es casi como decir "El socialismo es un fracaso", osea, una palabra prohibida. que solo puede salir de un franquista. Es normal que para estos seres despreciables lo normal sea decir "País" antes que "España" por temor a que la inclusión del nombre de su nación suene demasiado facha y acaben por no votarles nadie.
Y para terminar un pequeño aviso a aquellos imbéciles de la derecha que ya sueñan viendo a Casado en la Moncloa gracias a la irrupción de Errejón para el 10-N. El hecho de que el de la beca se presente a las elecciones y provoque que haya un partido más en la izquierda no es sinónimo de que ésta vaya a dividirse. Sánchez será todo lo que podamos decir de él, pero imbécil no es. Si ha promocionado la candidatura de Errejón es porque sabe que el electorado que le vote será casi con toda seguridad el de Podemos y no el del PSOE, salvo alguna que otra excepción, por lo cual lo único que puede producirse es que los votos cosechados por Iglesias vaya a parar a Errejón, lo cual le podría dar a Sánchez los números suficientes para pactar con él y Rivera. Que nadie se engañe, Rivera pactará con Sánchez en cuanto le sea posible. De esta forma se asegurará nuevamente ser el "Garante de la estabilidad" y venderá su discurso de que gracias a él no habrá unas terceras elecciones. E incluso llegado el caso, si la suma entre C's y Errejón con Sánchez no suma, ya comenzará Casado a recibir las presiones por parte de Feijoo y demás gentuza para que se abstenga y permita gobernar a Sánchez. Esto y no la victoria del bloque de la derecha es lo que verdaderamente va a pasar. La derecha no va a gobernar sencillamente porque aunque la izquierda aparenta ir dividida, los votos del PSOE son siempre mayores de lo que vaticinan las encuestas, lo cual le permitirá a Sánchez seguir traicionando y despellejando a España hasta el 2023 como mínimo. Otra cosa diferente sería que Casado y Rivera se uniesen como ya hablé hace poco como "España Suma", pero por algo Rivera ya ha anunciado por activa y por pasiva que Ciudadanos no va a ir en coalición con los populares. Según él, porque "Quiere sumar diputados, no imputados". Supongo que a Riveleta se le ha olvidado que con los escaños que él obtiene no gana diputados, sino transfugas.
En definitiva, tenemos ante nosotros un escenario aterrador en el que no se atisba nada bueno en el horizonte. Hace unos días comenté que no creía que la reacción a la sentencia del proces fuese a tener mucha repercusión, más allá de los cuatro tipejos que pudiesen dar la nota quemando contenedores o cortando el tráfico. Hoy, tras conocer estos días la noticia de la vía terrorista del CDR desconozco por completo lo que pueda ocurrir. Sabía que este escenario tarde o temprano se produciría, y lo sabía desde que Rajoy todavía estaba en la Moncloa. Ahora, una vez que se ha confirmado este nuevo y desgarrador escenario, sumado a lo que pueda ocurrir en octubre con la sentencia del proces y la posibilidad de que Franco sea exhumado para calentar la campaña y provocar una reacción que despierte el entusiasmo de la izquierda por ir a votar y resucitar el fantasma de "Las dos Españas" de aquí a las elecciones, creo que nos vamos a encontrar con un otoño bastante caliente en lo político, pero sobre todo, y esto es lo preocupante, en lo social. Personalmente creo que urge echar cuanto antes a Sánchez, el cual ya se ha confirmado definitivamente como un peligro para el país, pero la división de la derecha hará imposible que esto suceda, por lo cual creo que tras el 10-N nos vamos a encontrar con un Sánchez fortalecido, aunque suba pocos escaños, y decidido a seguir gobernando con quien sea y como sea, aunque eso suponga llevarse al país por delante. A eso está dispuesto y a eso nos va a conducir de forma imparable con tal de seguir en el poder.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
A las urnas... otra vez
Pues no hizo falta siquiera llegar al día 23 para ver cuál era el desenlace de toda esta historia. Hoy, 17 de septiembre, el rey ha concluido su última ronda de consultas antes de la disolución de las cortes y ha emitido un comunicado anunciando que no designa a ningún líder político como candidato a la presidencia del gobierno, dando por hecho la convocatoria inminente de unas nuevas elecciones generales para el 10 de noviembre. Termina pues la primera parte de este nuevo bloqueo político que empezara el 28 de abril de este año, y comienza la cuenta atrás para la segunda parte de este bloqueo, el cual comenzará tras las elecciones del 10-N. Unas elecciones en las que pueden ocurrir de todo. Puede haber un idéntico resultado electoral al del 28-A, o puede haber un vuelco que aunque provoque una nueva victoria de Sánchez, el PSOE se mantenga o baje en votos y escaños, dando lugar a un bloqueo incluso peor que el que hemos asistido en estos meses.
Debo decir antes que nada, que personalmente apostaba por un acuerdo de última hora. Lo he dicho por aquí y lo he dicho por las redes sociales. No creía que España se viese abocada a unas cuartas elecciones generales en cuatro años. Pero me he confundido. Pedro Sánchez ha demostrado ser más ambicioso y más peligroso de lo que todos intuíamos ya. Su decisión de ir sí o sí a unas nuevas elecciones se ve que la tenía tomada desde hacía tiempo, yo me atrevería a pronosticar que desde la misma noche electoral del 28-A. Por lo que parece, Sánchez se creyó a rajatabla la descabellada idea de que el PSOE iba a rozar en las elecciones de abril la mayoría absoluta, o que en su defecto obtendría un resultado electoral bastante cómodo (150/160 diputados). No fue así. Como es natural, un partido que hace tres años cosechó el peor resultado electoral de su historia, no iba a obtener de buenas a primeras un resultado cercano a la mayoría absoluta. Pero por lo que se ve, en el surrealista mundo de Sánchez sí se creía que esa situación se podía producir. Una vez visto el resultado electoral, ¿Cuál ha sido la actuación desde entonces? Jugar al gato y al ratón con todo el mundo, en especial con Podemos y Pablo Iglesias, los cuales estaban y están sedientos por acariciar por fin la silla del poder. La última propuesta de esta semana de Iglesias en la que proponía a Sánchez un gobierno de coalición de izquierdas solo hasta la aprobación de los presupuestos generales del estado daban una idea de hasta dónde llegan las ganas de los podemitas por sentarse en el consejo de ministros.
Visto los acontecimientos surgidos en estos meses, debo decir que Sánchez nunca quiso en ningún momento ser investido de nuevo presidente del gobierno con sus 123 escaños actuales. Y es que el actual presidente del gobierno en funciones puede ser cualquier cosa menos tonto (Aunque en la mayoría de las ocasiones hace grandes esfuerzos por disimular lo contrario). Desde el primer momento sabía que una investidura obtenida con los apoyos de Podemos, Ciudadanos o incluso el PP no se traducían a su vez en un cheque en blanco para que pudiese gobernar a su libre albedrío durante estos cuatro años. Sabía que si Podemos votaba a favor de su investidura, los proyectos de ley, los presupuestos, etc tendrían que negociarse punto por punto no solo con ellos sino también con los independentistas y los proetarras, lo cual sería un calvario que podría provocarle a la mínima una nueva crisis política que desencadenase en un nuevo adelanto electoral. Y si a esto le sumamos la idea fija de Sánchez de no querer a Podemos dentro del gobierno por los problemas que podrían acarrearle, y el hecho de recibir en Moncloa encuestas diarias en las que se hablaba de la posibilidad de que unos nuevos comicios le otorgarían una mayoría más sólida, tenemos las excusas perfectas para que Sánchez se negase desde julio a volver a entablar negociaciones con ningún partido político.
Por ello la deplorable y vergonzosa rueda de prensa/mitin que Sánchez ha ofrecido esta noche desde la Moncloa contando una historia ante los españoles en la que se presentaba como una víctima de "La derecha y de la izquierda", quienes les han bloqueado todo intento de formar nuevo gobierno es tan falsa y vomitiva como el propio Sánchez. Todos sabemos que Sánchez ha tenido mil oportunidades para formar nuevo gobierno con el apoyo de Podemos, pero los ha rechazado por interés personal y partidista. Todos sabemos que Sánchez ha tenido oportunidad en estas cuarenta y ocho horas en pactar con Ciudadanos, pero los ha rechazado por el mismo motivo. Por cierto, hay que decir una vez más que la palabra de Albert Rivera vale menos que unas pilas en el Bazar de los chinos. Este impresentable se ha llevado durante todo el verano anunciando a bombo y platillo que no dejaría gobernar a aquél que lidera "La banda que quiere destruir España", y ahora tenemos al propio Rivera, presionado por Soros y por Valls, suplicando a Sánchez que le concediese una reunión urgente para poder investirlo presidente. Señor Rivera, ¿No decía usted que no iba a defraudar a sus votantes?, ¿Dónde me deja esa afirmación? Vaya, me olvidaba que hablaba del veleta oficial del Reino, el cual le sería indiferente que gobernase Sánchez, Iglesias, Casado, el propio Puigdemont o los proetarras. Qué más da, ¿Verdad, Riveleta? Mientras se saque algo a cambio, cualquiera es bienvenido para convertirse en tu socio. Ya lo hiciste hace poco, cuando votaste en Barcelona a favor de la independentista Colau, para según tú, impedir que gobernasen los independentistas. Pero no contento con esta explicación que insulta cualquier inteligencia, has ofrecido desesperadamente el apoyo de aquel que es en estos momentos el peor peligro para España: Pedro Sánchez. ¿Qué hacer entonces? Pues para evitar que Sánchez gobierne y acabe con España, lo investimos y le dejamos gobernar. Una explicación coherente, ¿Verdad? Si no fuera porque los militantes de todos los partidos en España tragan con todo lo que les echen, esta actuación sería para mandar a Alberto Carlos Rivera no solo al INEM sino también a París para que disfrute de unas ilimitadas vacaciones junto a su jefe Macron.
Por no hablar del bochornoso papel que ha jugado Casado en estas últimas horas al negarse pero no negarse a la vez a una abstención conjunta junto a Rivera para permitir gobernar a Sánchez. Resulta curioso que el líder de la oposición no defienda con más entusiasmo la posición de su partido y la de sus votantes. Cuando en el año 2016 España vivía la misma situación política pero a la inversa, el entonces líder de la oposición y hoy presidente del gobierno defendió con enorme entusiasmo el voto en contra hacia el entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, con aquello del "No es no". Y era algo que yo defendí en su momento y que defendería ahora si Pablo Casado defendiese con la misma energía; El principal partido de la oposición no está para permitir que el otro principal partido gobierne. Lo veía lógico cuando lo defendió Sánchez y lo veo lógico si Casado lo defendiese igualmente ahora con firmeza. Sorprendentemente no lo hace. Ignoro los motivos, aunque me los imagino, ya que probablemente tenga que darle su apoyo a Sánchez tras las elecciones del 10-N como ya hiciera el PSOE con Rajoy hace tres años. Aun así no descarto que más de un votante popular tome nota sobre la actitud de Casado en este asunto a la hora de votar en noviembre.
Volviendo a Sánchez debo decir que la historia que cuente de aquí al 10-N no puede sostenerla siempre y cuando tenga enfrente a alguien con sentido común que le replique las miserias que vende. Sánchez venderá que al igual que le sucediese a Rajoy en 2016, el resto de formaciones políticas han bloqueado cualquier posibilidad de que él pueda formar nuevo gobierno. Nada más lejos de la realidad. En el año 2016, Rajoy (Al cual yo critiqué en su momento por aquí por esa decisión) rechazó la designación del rey para ser de nuevo candidato a la presidencia alegando que "Tenía el parlamento en su contra". Aquí sin embargo no ha habido un parlamento en contra del candidato y presidente en funciones, sino un desinterés absoluto por parte de éste a la hora de negociar la investidura con sus socios. Rajoy no buscó las elecciones generales de junio de 2016, sino que se las dieron regaladas Sánchez, Iglesias y Rivera al no salir adelante la fallida investidura de marzo de aquel año. Él se echó a un lado y dejó a la elección de la oposición echarle e investir a un nuevo presidente o no. Aquí tenemos a un presidente cuyos resultados electorales les parecieron insuficientes y buscó desde el primer momento lo que hoy ha ocurrido, que se ponga en marcha la cuenta atrás para una repetición electoral.
A partir de hoy tenemos siete semanas hasta las elecciones generales. De aquí a la jornada electoral pueden ocurrir muchas cosas. Tenemos por un lado la inminente sentencia del proces, aunque viendo cómo está el patio en Cataluña no creo que la reacción sea muy preocupante. Quizás algunos contenedores quemados y cortes de tráfico, pero nada más. Por otro tenemos los datos económicos, los cuales van a ir empeorando de aquí a noviembre como consecuencia de la inminente crisis económica que se avecina. Por otro tenemos la sentencia de los EREs, la cual puede resultar bastante inoportuna y pésima para los intereses del PSOE, que ya sabemos que son completamente distintos a los de España. Y para terminar tenemos el posible Brexit que se puede producir el 31 de octubre, lo cual puede tener repercusiones sobre España a diez días de las elecciones. En resumen, unos cuantos frentes que se le avecinan al gobierno de Sánchez y al PSOE de aquí al 10-N.
Por ello visto el panorama que se avecina creo que la decisión de Sánchez de ir de nuevo a las urnas responde a uno de los siguientes motivos: 1. Está dispuesto a todo con tal de conseguir un resultado electoral que le permita gobernar con comodidad y de paso humillar a la oposición aun sabiendo que puede quedarse igual o empeorar sus resultados electorales. 2. Maneja encuestas que reflejan unos resultados incluso mejores de los que se están hablando, y por eso tiene la seguridad absoluta de que por muchos frentes que se abran de aquí a noviembre, tiene su mayoría holgada asegurada. 3. Sabe que la crisis económica que se avecina va a arrasar con todo, y por ello prefiere ir a unas nuevas elecciones que, unido a una subida de la abstención y de los frentes que aparecerán le permitirán ganar las elecciones pero a su vez le harán perder el gobierno al obtener la derecha los escaños necesarios para formar gobierno. De esta forma, el PSOE quedaría salvado de la hecatombe electoral que le podría suceder si les pilla una nueva crisis económica en el gobierno por tercera vez en veinte años. Personalmente, y ya hablé de ello en una entrada, creo que los tiros van encaminados hacia esta tercera posibilidad, aunque de un personaje miserable e irresponsable como Sánchez cualquiera de las tres opciones pueden ser correctas.
Por otro lado, quien se lleva la peor parte de este fregado es el rey Felipe VI, el cual ve cómo tiene que convocar sus cuartas elecciones generales en cuatro años. Todo un historial que confirma el periodo inestable que lleva viviendo España desde que en 2014 y 2015 hicieran sus apariciones respectivas Podemos y Ciudadanos. Ya lo he dicho en otras entradas y me reitero en esta, el rey puede hacer mucho más de lo que en la práctica hace. La constitución le faculta para realizar determinadas funciones de enorme trascendencia política, otra cosa es que él no quiera hacer uso de ellas al no ser un jefe del estado elegido por los españoles, lo cual nos lleva a plantearnos de nuevo la utilidad o no de la monarquía en nuestro sistema político actual. Si Felipe VI hubiese querido, podría haber buscado una figura ajena al entramado político actual para designarlo candidato a la presidencia. Otra cuestión diferente es que esa candidatura hubiese salido o no adelante, pero por lo menos el rey podría afirmar que él ha buscado todas las salidas posibles para salir del bloqueo a pesar de la negativa de los políticos. Pero como siempre ocurre en España, tenemos el problema de la inviolabilidad del rey y de aquellos que defienden la neutralidad de su figura, lo cual hace más daño que bien al actual monarca y a la corona. En lo que a mí respecta, siempre he defendido y sigo defendiendo la instauración de una República en nuestra nación, pero ello no me impide reconocer que, aunque critique su papel como jefe del estado, en lo personal Felipe VI me caiga bien. Creo que es un tipo el cual le ha tocado reinar en un periodo bastante turbulento de la historia de España, y que las circunstancias le están viniendo grandes.
A quién parece que le va a ir mejor la repetición electoral es a Pablo Casado, el cual debe de estarle agradecido en secreto a Sánchez de que éste apueste por una repetición electoral que puede provocar no tanto un vuelco electoral que haga posible una llegada de Casado a la Moncloa, como un escenario en el que el electorado conservador vuelva a votar en masa al PP ante el estrepitoso fracaso que supuso para los populares la aparición de VOX, los cuales serán sin lugar a dudas los grandes perjudicados de esta nueva cita con las urnas. Lo mismo se puede decir de Podemos, los cuales pueden verse aún más hundidos de lo que ya están tras comprobar cómo aquél a quienes vitorearon tras salir adelante la moción de censura les lleva de manera directa a la hecatombe electoral. Y es que no se puede negar que aparte de totalitarios, los podemitas han sido bastante ingenuos en lo que respecta a la figura de Pedro Sánchez. Aclamaron su llegada al gobierno al grito vivo de "Sí se puede" en el congreso, como si aquel que iba a llegar a la Moncloa fuese el propio Iglesias y no el líder de uno de los dos partidos que según ellos simbolizaba "La casta". Aquello ya era cosa del pasado. Ahora creyeron que Sánchez era un aliado para sus intereses y ha resultado ser su principal enemigo número uno, el cual nunca les agradeció que fuesen ellos quienes le condujesen en volandas a la Moncloa el año pasado. Creían que ahora iban a obtener de Sánchez su recompensa y han obtenido una sonora humillación. Por ello, parafraseando a Andrea Fabra les digo a todos los podemitas "Qué se jodan". Sobre Ciudadanos sólo espero y deseo que la bajada de pantalones y calzoncillos de Rivera en estas últimas cuarenta y ocho horas las pague muy duramente en las urnas. Ya es hora de pararle los pies a Riveleta y no dejar que se pase más de la raya...
Por último decir que por mucho que algunos digan una y otra vez que una repetición electoral es un fracaso de la democracia y un insulto a ésta, no hay que hacer ni el más mínimo caso a estos "Demócratas" que luego repiten una y otra vez que los españoles estuvimos cuarenta años sin poder votar por culpa única y exclusiva de un señor llamado Francisco Franco. Si aquí ha fracasado alguien ha sido el actual presidente del gobierno por no querer llegar a un acuerdo con ninguna de las principales fuerzas políticas teniendo la oportunidad para hacerlo (Aunque para él esto no supone ningún fracaso, sino un paso más hacia una nueva victoria política y personal), y en su caso también la ley electoral por no haber sido reformada cuando las circunstancias lo exigían en su momento para impedir bloqueos como este o como el del año 2016. Yo personalmente no sé a quién votaré. De lo que no hay duda es que votaré a favor de aquél que mejor defienda y represente mis ideas y sea capaz de echar a aquellos que desde el gobierno están destruyendo nuestra nación y compadrean con los enemigos de España. Nos vemos en noviembre en las urnas...
Debo decir antes que nada, que personalmente apostaba por un acuerdo de última hora. Lo he dicho por aquí y lo he dicho por las redes sociales. No creía que España se viese abocada a unas cuartas elecciones generales en cuatro años. Pero me he confundido. Pedro Sánchez ha demostrado ser más ambicioso y más peligroso de lo que todos intuíamos ya. Su decisión de ir sí o sí a unas nuevas elecciones se ve que la tenía tomada desde hacía tiempo, yo me atrevería a pronosticar que desde la misma noche electoral del 28-A. Por lo que parece, Sánchez se creyó a rajatabla la descabellada idea de que el PSOE iba a rozar en las elecciones de abril la mayoría absoluta, o que en su defecto obtendría un resultado electoral bastante cómodo (150/160 diputados). No fue así. Como es natural, un partido que hace tres años cosechó el peor resultado electoral de su historia, no iba a obtener de buenas a primeras un resultado cercano a la mayoría absoluta. Pero por lo que se ve, en el surrealista mundo de Sánchez sí se creía que esa situación se podía producir. Una vez visto el resultado electoral, ¿Cuál ha sido la actuación desde entonces? Jugar al gato y al ratón con todo el mundo, en especial con Podemos y Pablo Iglesias, los cuales estaban y están sedientos por acariciar por fin la silla del poder. La última propuesta de esta semana de Iglesias en la que proponía a Sánchez un gobierno de coalición de izquierdas solo hasta la aprobación de los presupuestos generales del estado daban una idea de hasta dónde llegan las ganas de los podemitas por sentarse en el consejo de ministros.
Visto los acontecimientos surgidos en estos meses, debo decir que Sánchez nunca quiso en ningún momento ser investido de nuevo presidente del gobierno con sus 123 escaños actuales. Y es que el actual presidente del gobierno en funciones puede ser cualquier cosa menos tonto (Aunque en la mayoría de las ocasiones hace grandes esfuerzos por disimular lo contrario). Desde el primer momento sabía que una investidura obtenida con los apoyos de Podemos, Ciudadanos o incluso el PP no se traducían a su vez en un cheque en blanco para que pudiese gobernar a su libre albedrío durante estos cuatro años. Sabía que si Podemos votaba a favor de su investidura, los proyectos de ley, los presupuestos, etc tendrían que negociarse punto por punto no solo con ellos sino también con los independentistas y los proetarras, lo cual sería un calvario que podría provocarle a la mínima una nueva crisis política que desencadenase en un nuevo adelanto electoral. Y si a esto le sumamos la idea fija de Sánchez de no querer a Podemos dentro del gobierno por los problemas que podrían acarrearle, y el hecho de recibir en Moncloa encuestas diarias en las que se hablaba de la posibilidad de que unos nuevos comicios le otorgarían una mayoría más sólida, tenemos las excusas perfectas para que Sánchez se negase desde julio a volver a entablar negociaciones con ningún partido político.
Por ello la deplorable y vergonzosa rueda de prensa/mitin que Sánchez ha ofrecido esta noche desde la Moncloa contando una historia ante los españoles en la que se presentaba como una víctima de "La derecha y de la izquierda", quienes les han bloqueado todo intento de formar nuevo gobierno es tan falsa y vomitiva como el propio Sánchez. Todos sabemos que Sánchez ha tenido mil oportunidades para formar nuevo gobierno con el apoyo de Podemos, pero los ha rechazado por interés personal y partidista. Todos sabemos que Sánchez ha tenido oportunidad en estas cuarenta y ocho horas en pactar con Ciudadanos, pero los ha rechazado por el mismo motivo. Por cierto, hay que decir una vez más que la palabra de Albert Rivera vale menos que unas pilas en el Bazar de los chinos. Este impresentable se ha llevado durante todo el verano anunciando a bombo y platillo que no dejaría gobernar a aquél que lidera "La banda que quiere destruir España", y ahora tenemos al propio Rivera, presionado por Soros y por Valls, suplicando a Sánchez que le concediese una reunión urgente para poder investirlo presidente. Señor Rivera, ¿No decía usted que no iba a defraudar a sus votantes?, ¿Dónde me deja esa afirmación? Vaya, me olvidaba que hablaba del veleta oficial del Reino, el cual le sería indiferente que gobernase Sánchez, Iglesias, Casado, el propio Puigdemont o los proetarras. Qué más da, ¿Verdad, Riveleta? Mientras se saque algo a cambio, cualquiera es bienvenido para convertirse en tu socio. Ya lo hiciste hace poco, cuando votaste en Barcelona a favor de la independentista Colau, para según tú, impedir que gobernasen los independentistas. Pero no contento con esta explicación que insulta cualquier inteligencia, has ofrecido desesperadamente el apoyo de aquel que es en estos momentos el peor peligro para España: Pedro Sánchez. ¿Qué hacer entonces? Pues para evitar que Sánchez gobierne y acabe con España, lo investimos y le dejamos gobernar. Una explicación coherente, ¿Verdad? Si no fuera porque los militantes de todos los partidos en España tragan con todo lo que les echen, esta actuación sería para mandar a Alberto Carlos Rivera no solo al INEM sino también a París para que disfrute de unas ilimitadas vacaciones junto a su jefe Macron.
Por no hablar del bochornoso papel que ha jugado Casado en estas últimas horas al negarse pero no negarse a la vez a una abstención conjunta junto a Rivera para permitir gobernar a Sánchez. Resulta curioso que el líder de la oposición no defienda con más entusiasmo la posición de su partido y la de sus votantes. Cuando en el año 2016 España vivía la misma situación política pero a la inversa, el entonces líder de la oposición y hoy presidente del gobierno defendió con enorme entusiasmo el voto en contra hacia el entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, con aquello del "No es no". Y era algo que yo defendí en su momento y que defendería ahora si Pablo Casado defendiese con la misma energía; El principal partido de la oposición no está para permitir que el otro principal partido gobierne. Lo veía lógico cuando lo defendió Sánchez y lo veo lógico si Casado lo defendiese igualmente ahora con firmeza. Sorprendentemente no lo hace. Ignoro los motivos, aunque me los imagino, ya que probablemente tenga que darle su apoyo a Sánchez tras las elecciones del 10-N como ya hiciera el PSOE con Rajoy hace tres años. Aun así no descarto que más de un votante popular tome nota sobre la actitud de Casado en este asunto a la hora de votar en noviembre.
Volviendo a Sánchez debo decir que la historia que cuente de aquí al 10-N no puede sostenerla siempre y cuando tenga enfrente a alguien con sentido común que le replique las miserias que vende. Sánchez venderá que al igual que le sucediese a Rajoy en 2016, el resto de formaciones políticas han bloqueado cualquier posibilidad de que él pueda formar nuevo gobierno. Nada más lejos de la realidad. En el año 2016, Rajoy (Al cual yo critiqué en su momento por aquí por esa decisión) rechazó la designación del rey para ser de nuevo candidato a la presidencia alegando que "Tenía el parlamento en su contra". Aquí sin embargo no ha habido un parlamento en contra del candidato y presidente en funciones, sino un desinterés absoluto por parte de éste a la hora de negociar la investidura con sus socios. Rajoy no buscó las elecciones generales de junio de 2016, sino que se las dieron regaladas Sánchez, Iglesias y Rivera al no salir adelante la fallida investidura de marzo de aquel año. Él se echó a un lado y dejó a la elección de la oposición echarle e investir a un nuevo presidente o no. Aquí tenemos a un presidente cuyos resultados electorales les parecieron insuficientes y buscó desde el primer momento lo que hoy ha ocurrido, que se ponga en marcha la cuenta atrás para una repetición electoral.
A partir de hoy tenemos siete semanas hasta las elecciones generales. De aquí a la jornada electoral pueden ocurrir muchas cosas. Tenemos por un lado la inminente sentencia del proces, aunque viendo cómo está el patio en Cataluña no creo que la reacción sea muy preocupante. Quizás algunos contenedores quemados y cortes de tráfico, pero nada más. Por otro tenemos los datos económicos, los cuales van a ir empeorando de aquí a noviembre como consecuencia de la inminente crisis económica que se avecina. Por otro tenemos la sentencia de los EREs, la cual puede resultar bastante inoportuna y pésima para los intereses del PSOE, que ya sabemos que son completamente distintos a los de España. Y para terminar tenemos el posible Brexit que se puede producir el 31 de octubre, lo cual puede tener repercusiones sobre España a diez días de las elecciones. En resumen, unos cuantos frentes que se le avecinan al gobierno de Sánchez y al PSOE de aquí al 10-N.
Por ello visto el panorama que se avecina creo que la decisión de Sánchez de ir de nuevo a las urnas responde a uno de los siguientes motivos: 1. Está dispuesto a todo con tal de conseguir un resultado electoral que le permita gobernar con comodidad y de paso humillar a la oposición aun sabiendo que puede quedarse igual o empeorar sus resultados electorales. 2. Maneja encuestas que reflejan unos resultados incluso mejores de los que se están hablando, y por eso tiene la seguridad absoluta de que por muchos frentes que se abran de aquí a noviembre, tiene su mayoría holgada asegurada. 3. Sabe que la crisis económica que se avecina va a arrasar con todo, y por ello prefiere ir a unas nuevas elecciones que, unido a una subida de la abstención y de los frentes que aparecerán le permitirán ganar las elecciones pero a su vez le harán perder el gobierno al obtener la derecha los escaños necesarios para formar gobierno. De esta forma, el PSOE quedaría salvado de la hecatombe electoral que le podría suceder si les pilla una nueva crisis económica en el gobierno por tercera vez en veinte años. Personalmente, y ya hablé de ello en una entrada, creo que los tiros van encaminados hacia esta tercera posibilidad, aunque de un personaje miserable e irresponsable como Sánchez cualquiera de las tres opciones pueden ser correctas.
Por otro lado, quien se lleva la peor parte de este fregado es el rey Felipe VI, el cual ve cómo tiene que convocar sus cuartas elecciones generales en cuatro años. Todo un historial que confirma el periodo inestable que lleva viviendo España desde que en 2014 y 2015 hicieran sus apariciones respectivas Podemos y Ciudadanos. Ya lo he dicho en otras entradas y me reitero en esta, el rey puede hacer mucho más de lo que en la práctica hace. La constitución le faculta para realizar determinadas funciones de enorme trascendencia política, otra cosa es que él no quiera hacer uso de ellas al no ser un jefe del estado elegido por los españoles, lo cual nos lleva a plantearnos de nuevo la utilidad o no de la monarquía en nuestro sistema político actual. Si Felipe VI hubiese querido, podría haber buscado una figura ajena al entramado político actual para designarlo candidato a la presidencia. Otra cuestión diferente es que esa candidatura hubiese salido o no adelante, pero por lo menos el rey podría afirmar que él ha buscado todas las salidas posibles para salir del bloqueo a pesar de la negativa de los políticos. Pero como siempre ocurre en España, tenemos el problema de la inviolabilidad del rey y de aquellos que defienden la neutralidad de su figura, lo cual hace más daño que bien al actual monarca y a la corona. En lo que a mí respecta, siempre he defendido y sigo defendiendo la instauración de una República en nuestra nación, pero ello no me impide reconocer que, aunque critique su papel como jefe del estado, en lo personal Felipe VI me caiga bien. Creo que es un tipo el cual le ha tocado reinar en un periodo bastante turbulento de la historia de España, y que las circunstancias le están viniendo grandes.
A quién parece que le va a ir mejor la repetición electoral es a Pablo Casado, el cual debe de estarle agradecido en secreto a Sánchez de que éste apueste por una repetición electoral que puede provocar no tanto un vuelco electoral que haga posible una llegada de Casado a la Moncloa, como un escenario en el que el electorado conservador vuelva a votar en masa al PP ante el estrepitoso fracaso que supuso para los populares la aparición de VOX, los cuales serán sin lugar a dudas los grandes perjudicados de esta nueva cita con las urnas. Lo mismo se puede decir de Podemos, los cuales pueden verse aún más hundidos de lo que ya están tras comprobar cómo aquél a quienes vitorearon tras salir adelante la moción de censura les lleva de manera directa a la hecatombe electoral. Y es que no se puede negar que aparte de totalitarios, los podemitas han sido bastante ingenuos en lo que respecta a la figura de Pedro Sánchez. Aclamaron su llegada al gobierno al grito vivo de "Sí se puede" en el congreso, como si aquel que iba a llegar a la Moncloa fuese el propio Iglesias y no el líder de uno de los dos partidos que según ellos simbolizaba "La casta". Aquello ya era cosa del pasado. Ahora creyeron que Sánchez era un aliado para sus intereses y ha resultado ser su principal enemigo número uno, el cual nunca les agradeció que fuesen ellos quienes le condujesen en volandas a la Moncloa el año pasado. Creían que ahora iban a obtener de Sánchez su recompensa y han obtenido una sonora humillación. Por ello, parafraseando a Andrea Fabra les digo a todos los podemitas "Qué se jodan". Sobre Ciudadanos sólo espero y deseo que la bajada de pantalones y calzoncillos de Rivera en estas últimas cuarenta y ocho horas las pague muy duramente en las urnas. Ya es hora de pararle los pies a Riveleta y no dejar que se pase más de la raya...
Por último decir que por mucho que algunos digan una y otra vez que una repetición electoral es un fracaso de la democracia y un insulto a ésta, no hay que hacer ni el más mínimo caso a estos "Demócratas" que luego repiten una y otra vez que los españoles estuvimos cuarenta años sin poder votar por culpa única y exclusiva de un señor llamado Francisco Franco. Si aquí ha fracasado alguien ha sido el actual presidente del gobierno por no querer llegar a un acuerdo con ninguna de las principales fuerzas políticas teniendo la oportunidad para hacerlo (Aunque para él esto no supone ningún fracaso, sino un paso más hacia una nueva victoria política y personal), y en su caso también la ley electoral por no haber sido reformada cuando las circunstancias lo exigían en su momento para impedir bloqueos como este o como el del año 2016. Yo personalmente no sé a quién votaré. De lo que no hay duda es que votaré a favor de aquél que mejor defienda y represente mis ideas y sea capaz de echar a aquellos que desde el gobierno están destruyendo nuestra nación y compadrean con los enemigos de España. Nos vemos en noviembre en las urnas...
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