martes, 24 de agosto de 2021

Afganistán: Todo para nada

No me faltaba razón cuando dije en enero de este año que el presidente Joe Biden sería el Mijaíl Gorbachov de los EEUU. Y es que solo han bastado siete meses de mandato de éste para corroborar mi teoría. Me refiero por supuesto a la retirada y posterior derrota de los Estados Unidos en la guerra de Afganistán frente a los extremistas talibanes después de 20 años de combate. Una derrota que ha revolucionado el mundo, sobre todo el mundo occidental, y ha hecho saltar las alarmas después de que los talibanes hayan conquistado en poco tiempo las principales ciudades afganas y por último la capital de este país: Kabul. 

Y es que la derrota en Afganistán supone no solo un duro golpe para los Estados Unidos, sino el principio de su fin como primera potencia mundial en favor de China, la cual también ha salido beneficiada del final de una guerra que ha durado dos décadas y que ha supuesto no solo la derrota de Estados Unidos sino también la de todos los países que combatían en Afganistán bajo mandato de la ONU, entre ellos España. Es pues una guerra que hemos perdido todos los que en ella participábamos y que ahora todos padeceremos las consecuencias de dicha derrota tras las conquistas de los talibanes.
Unas conquistas que se han producido ante los ojos de todo el mundo, los cuales veían atónitos cómo los talibanes afganos han arrasado el país ante la mirada aturdida del todopoderoso ejército norteamericano, los cuales estaban ya en retirada después de que Biden anunciara en abril de este año la retirada absoluta e inmediata de las fuerzas armadas estadounidenses establecidas en territorio afgano desde octubre de 2001. 

Biden quería con esto realizar un acto simbólico ante el vigésimo aniversario de los atentados de las torres gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, y vaya si lo ha conseguido. Lo sucedido hace cerca de diez días supone la mayor humillación para Estados Unidos desde la derrota en la guerra de Vietnam en 1975. Una derrota que para colmo el presidente Biden responsabilizó al ex presidente Donald Trump, al gobierno de Afganistán y a su ejército, al considerar este que "EEUU no puede seguir luchando en una guerra que los afganos no quieren". Claro, cuando uno escuchó esta declaración el día 16 de agosto (Un día después de que los terroristas talibanes tomaran Kabul) lo primero que hice fue cagarme en los muertos y en la madre de este anciano senil. 

¿Qué quiere decir con esto el presidente de los Estados Unidos?, ¿Que todo lo ocurrido desde octubre de 2001 hasta la fecha ha sido en balde?, ¿Que todos los soldados muertos, tanto estadounidenses como españoles así como de otros países, no ha servido para nada?, ¿Con qué cara acude este hombre para rendir cuentas ante un soldado herido en combate o los padres de un soldado muerto en Afganistán?, ¿Acaso se puede ser más hijo de puta que este malnacido? Lo dicho por Biden es de tal gravedad que debería de presentar su dimisión inmediata y retirarse tras realizar una de las peores gestiones militares hechas por un presidente de los Estados Unidos. ¿Si tan absurdo era participar en esta guerra por qué se ha seguido luchando en ella cuando ya no había motivos (Si alguna vez los hubo) para seguir combatiendo en dicho territorio? Cuántas muertes se habrían evitado y cuántas vidas se habrían salvado con una retirada a tiempo, así como cuántas imágenes de ataúdes con soldados muertos volviendo a sus países habríamos evitado ver. Por no hablar de los más de 100.000 millones de dólares que los sucesivos gobiernos de EEUU se han gastado en esta miserable guerra. Con esto se demuestra 20 años después que la gestión que por entonces el gobierno de Bush realizó tras el 11-S no fue más que una farsa, ya que el terrorismo oriental está más vivo que nunca y la captura de Bin Laden en tierras afganas no tuvo sentido puesto que el entonces líder de Al Qaeda se encontraba en Pakistán y no en Afganistán. 

Lo ocurrido en estas dos semanas es de tal gravedad que aun no somos conscientes de las consecuencias que esto va a tener tanto para Estados Unidos como para Europa. De momento la única respuesta que desde América y desde Europa se está realizando es la de ni más ni menos que reconocer al futuro gobierno afgano de los talibanes y acoger a todos los refugiados afganos que quieren librarse de vivir bajo el yugo de la tiranía de los talibanes. Por cierto una acogida de refugiados que demuestra nuevamente cómo Europa vuelve a ser el centro de la gilipollez mundial por excelencia. ¿Acaso tenemos nosotros la obligación de acoger a todos los afganos en nuestro territorio?, ¿No tienen acaso los países del entorno obligación alguna ante este descalabro?, ¿No la tienen también todos los países del mundo? Parece ser que en Europa nos hemos convertido en "Las hermanitas de la caridad" de nuestro tiempo, y España es el país que lidera ese colectivo. ¿Acaso nadie piensa que entre tantos inocentes podemos estar metiendo en nuestras fronteras a los enemigos de la civilización de occidente? Qué más dá, lo importante aquí es salir en las fotos y anunciar ante los medios que la guerra no ha sido en balde y que todos los afganos deben ser acogidos cuanto antes. Cuánta traición hacia tantas personas cometida por unos cuantos miserables. 

Para acabar me gustaría hablar de ese personaje que es más hijo de puta y malnacido que el propio Biden, lo cual es bastante difícil vista las circunstancias pero no imposible. Me refiero al presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Un tipejo que no ha salido hasta hace un par de días para dar la cara y hablar sobre la terrible crisis internacional que ha estallado con este conflicto. ¿Qué menos que el presidente del gobierno hable aunque sea como respeto por los más de 100 soldados españoles que murieron en una guerra que ni nos iba ni nos venía? Se ve que este ser no tiene vergüenza ni respeto ni aun con los muertos, aunque eso ya se ha visto en otras ocasiones. Lo único que este perro ha realizado es seguir de vacaciones y mirar para otro lado mientras el resto de líderes mundiales interrumpían sus vacaciones por el desenlace de la guerra. Eso sí, cuando ha salido solo ha sido para anunciar, como ya he dicho antes, que la guerra no ha sido en balde y que los afganos que vengan a España tienen los brazos abiertos para ser acogidos. Para escuchar semejante declaraciones mejor que hubiese seguido en la playa este ser inhumano y despreciable. 

Por último y visto lo que está sucediendo, y lo que por desgracia me temo que está por venir, que no es nada bueno solo me queda recordar a todos aquellos soldados con independencia de su país que fueron asesinados en esta guerra y por las que dieron sus vidas creyendo que estaban sirviendo a una causa que por desgracia los líderes mundiales han confirmado que no existía. DEP todos ellos. Y por último me gustaría recordar las palabras de una persona que está en las antípodas de mi pensamiento político pero con el que coincido plenamente con la frase que en su día pronunció tras el asesinato de su hijo en la guerra de Irak. Me estoy refiriendo a Julio Anguita, el cual dijo "Malditas sean las guerras y malditos los canallas que las hacen".

miércoles, 21 de julio de 2021

Desmemoria antidemocrática

Mientras toda España se encuentra sumida en plena oleada del Covid, la quinta ya, el gobierno ha aprobado hoy el anteproyecto de ley de Memoria Democrática. Una segunda parte de lo que en su día fue la ley de Memoria Histórica, aprobada por el gobierno de Zapatero en 2007 y que fue el origen de la reapertura del debate sobre la guerra civil y el régimen de Franco. Pues bien, lo aprobado hoy no es más que la consumación de lo que el gobierno del PSOE aprobó hace catorce años, teniendo como objetivo principal el reforzamiento de los principios totalitarios y sectarios que ya recogía la ley de Memoria Histórica. 

Entre las principales características de la ley de Memoria Democrática se pueden encontrar joyas como las siguientes: La catalogación de delito hacia aquellas personas que enaltezcan el franquismo o a los protagonistas del régimen anterior (Lo cual va en contra de la libertad de expresión que estipula la constitución española), la exhumación de víctimas de la dictadura, cuyo número superan ya los 300 casos (Aunque se cree que esta cifra aumenta hasta más de 25.000 casos), la anulación de cualquier tipo de sentencia dictada por los tribunales durante el franquismo así como la retirada de cualquier título nobiliario concedido durante esta época, el renombre del Valle de los Caídos como cementerio civil así como la expulsión de la congregación benedictina que allí reside, la posible demolición de la cruz de dicho monumento, la exhumación del cadaver del líder de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, la ilegalización de la fundación Francisco Franco y de otras asociaciones y/o fundaciones que defiendan el régimen franquista, la retirada de los símbolos relacionados con el franquismo, el adoctrinamiento de la "Memoria democrática" en las aulas y la declaración de los días 31 de octubre como "Día de las víctimas de la guerra civil y el franquismo" y el 4 de mayo como "Día de los exiliados". 

Para empezar me llama la atención el hecho de que ahora se hable de exhumar a Primo de Rivera para llevarlo a un lugar más discreto. ¿No habíamos quedado en que Primo de Rivera también es víctima de la guerra civil? ¿Por qué exhumarlo y cambiarlo de lugar ahora? Se ve que también molesta y que con el tiempo no se conformarán con esto, sino que lo sacarán del Valle de los Caídos como a Franco hace dos años. Por no hablar de los miles de casos de víctimas tanto de la guerra civil como de la dictadura que ahora van a ser exhumadas. ¿Es que nadie de este maldito gobierno va a dejar descansar a los muertos en paz? Se ve que a esta gentuza le gusta sacar a los muertos del lugar donde están. Y eso por no hablar del enorme gasto económico que va a tener todo este despropósito. Por no hablar del enorme peligro que supone para un país en teoría democrático que su gobierno restringa la libertad de expresión al perseguir y multar a los ciudadanos que tengan una buena opinión del franquismo. ¿Qué ocurre? ¿Es que nadie puede pensar bien de la gestión que durante 40 años realizó el régimen anterior? ¿Acaso hay que pensar sí o sí que la II República fue el paraíso mientras que la dictadura franquista fue el infierno personificado? A partir de ahora habrá que morderse la lengua y no hablar antes de que te pongan una multa de entre 200 y 150.000 euros. Por cierto, una medida que aparte de ir contra la libertad de expresión que otorga la constitución es más bien una medida que recuerda a regímenes dictatoriales como los que el propio gobierno afirma que era el propio franquismo. 

Y no contestos con todo esto tenemos el adoctrinamiento que como en todo buen sistema totalitario va a llevar a cabo el gobierno para inculcar, distorsionar y manipular a los más jóvenes sobre la historia de España, siempre por supuesto en favor de la izquierda y del PSOE. Un PSOE que si ha señalado un día para las víctimas del franquismo no sé a qué esperan para señalar otro día que conmemore a las víctimas que ellos mismos persiguieron, encarcelaron y asesinaron tanto durante la II República como durante la guerra civil. Supongo que para el gobierno esos muertos son de segunda o tercera categoría y sí se merecían la muerte, a diferencia de las víctimas del bando nacional. Esto es lo que ocurre cuando el bando perdedor de una guerra civil intenta a través de las leyes y la manipulación histórica ganar ese mismo conflicto que perdieron ochenta años atrás. Por otra parte cabe preguntarse, ¿Si hay que acabar con todo el legado del franquismo por qué no se deroga la paga extraordinaria del mes de julio? Hay que recordar que esta paga la creo Franco y está vinculada con su alzamiento del 18 de julio de 1936. Se ve que no hay cojones para derogar según qué cosas, ya que ello conllevaría a la supresión de las pagas de los funcionarios, pensionistas y sobre todo, de los altos cargos de la administración. Se ve que Franco era muy malo para muchas cosas pero muy bueno para otras. Por eso hay cuestiones que es mejor dejarlas como están según algunos. Eso sí, para demoler una cruz que a excepción de los totalitarios que perdieron la guerra no estorba a nadie y que supone un símbolo de reconciliación y de paz, bien que están dispuestos desde el gobierno a estudiar la posibilidad de llevar a cabo ese escenario. 

En resumen, con esta aberración que es obra de la hasta hace poco vicepresidenta Carmen Calvo se pretende de nuevo reabrir las viejas heridas de hace ochenta años y alimentar el odio de esas "Dos Españas" que a la izquierda tanto le interesa mantener con vida para beneficio propio. Esa izquierda que fue la verdadera promotora y artífice de la guerra civil y del declive totalitarista de la II República para convertir a España en una colonia socialista de la Unión Soviética. Esa izquierda liderada por el PSOE y la UGT que llevaron a cabo un golpe de estado en España, costando la vida a más de 2.000 personas mientras en Cataluña se proclamaba el "Estado catalán" por parte de ERC y el entonces presidente de la generalitat, Lluís Companys. Esa izquierda que se dedicaba a perseguir y a asesinar a todos aquellos que no comulgasen con su ideología. Esa izquierda que asesinaban a curas y monjas mientras incendiaban iglesias y conventos. Esa izquierda que amañaban elecciones para poder perpetuarse en el poder mientras perseguían y extinguian a sus adversarios políticos. Esa izquierda cuyo PSOE asesinó al líder de la oposición, José Calvo Sotelo, dando por por empezada la guerra civil. Esa izquierda capitaneada por el PSOE que aprovechó el estallido de la guerra civil para robar el dinero del Banco de España con el objetivo de llevárselo a la Unión Soviética. Esa izquierda que actuó como verdugo durante aquellos horribles años y que ahora proclama a los cuatro vientos su victimismo durante ese mismo tiempo. Esa izquierda y ese Partido Socialista Obrero Español cuyo pasado solo es homologable al del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Esa izquierda y ese PSOE que deberían de estar ilegalizados tras haber pedido perdón por todos los crímenes que cometieron y de los que no se arrepienten. 

Esta es la verdadera historia de la izquierda española y del PSOE. Ese partido que solo tiene como objetivo destruir a España y que tan bien lo están consiguiendo de la mano del actual presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Un tipo que se puede catalogar a día de hoy como el Largo Caballero del siglo XXI, ese asesino que llegó a la presidencia del gobierno en 1936 y que tenía como objetivo sovietizar España al precio que fuese. Por cierto, es cuanto menos curioso que Sánchez y sus correligionarios ilegalicen entre otras la fundación Francisco Franco mientras la Fundación Francisco Largo Caballero sigue estando plenamente vigente. Supongo que será porque Sánchez admira a ese siniestro personaje como hace poco declaró en público. Un personaje que junto con Juan Negrín fueron los responsables directos de llevar a España a una carnicería de la que ahora culpan a la derecha y al bando nacional. 

Con esto el PSOE no solo quiere mantener viva la llama de la discordia, sino que pretende ganar una guerra que ellos mismos perdieron hace ochenta y dos años. Creen que podrán borrar para siempre en la historia el nombre de Francisco Franco o José Antonio Primo de Rivera, dos líderes a los que no le llegan ni a la suela de los zapatos los criminales que hoy pretenden hacer olvidar la gran huella que ambos dejaron en la historia de España, y lo dice uno cuyos familiares lucharon en ambos bandos en la guerra civil. Ahora que venga el Frente Popular 2.0 a cerrar este blog por enaltecimiento del franquismo y/o de la guerra civil. Para mí será un placer que me cierren el blog por hacer uso de la libertad de expresión que me otorga la constitución española. Por otra parte me resulta curioso cómo un gobierno de criminales e irresponsables utilizan un asunto tan delicado como la guerra civil para tapar sus nefastas gestiones. Es como si en Estados Unidos los demócratas aprobasen en un momento determinado una ley sobre la guerra civil de 1861 con el fin de tapar los errores que pudiese realizar Joe Biden. Absurdo, ¿Verdad? Pues esto es a lo que hemos llegado en nuestro país. 

En definitiva, otro día negro en la historia de España. Se ve que el gobierno no ha tenido suficiente con la sentencia del Tribunal Constitucional en la que asegura que Sánchez vulneró los derechos fundamentales de los españoles en el primer estado de alarma aprobado en marzo del año pasado, que ahora pretende también vulnerar el derecho a la libertad de expresión con esta ley sectaria, vengativa y totalitaria. Una ley que Pablo Casado ya ha dicho que va a derogar si llega al gobierno, ambos acontecimientos que dudo que se vayan a producir. La oposición se cree que estamos ante un gobierno que respeta la legalidad, y nada más lejos de la realidad. Este desgobierno está dispuesto a respetar la legalidad siempre que ésta los respalde, pero si la legalidad no le es favorable irán en contra de ella. Esto que acabo de escribir no lo afirmo yo solo, sino también el propio Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE, en 1910. Esto nos hace una idea de cuál es el concepto de democracia y de libertad que tienen estos sujetos, los cuales nos están despojando de nuestros derechos de forma incesante y sin despeinarse. Según dio a entender Sánchez el otro día, las elecciones generales serán en enero de 2024. La cuestión aquí es ¿Habrá una España en libertad que pueda votar dentro de dos años y medio? A este paso creo que no. 

jueves, 15 de julio de 2021

El problema es el presidente

Si tuviese que comparar a Pedro Sánchez con un personaje de ficción, éste sería sin lugar a dudas Francis Urquhart, el protagonista de House of Cards (La buena y original, la británica), ya que a la hora de visualizar la serie parece que estás viendo al actual presidente del gobierno de España: Un tipo frío, sectario, calculador, manipulador, con ansias de poder y sin escrúpulos. Y es que lo ocurrido esta semana puede ser considerado como un hecho que únicamente podría ocurrir con Urquhart. Me refiero a la crisis de gobierno que se ha llevado por delante a casi medio gobierno, incluyendo a la ya ex-vicepresidenta Carmen Calvo, José Luis Ábalos, Isabel Celaá e Iván Redondo entre otros. 

La decisión de Sánchez de prescindir de todos aquellos que hace cuatro años le auparon de nuevo a la secretaría general del PSOE demuestra la falta de escrúpulos que tiene este repugnante ser. Un tipo que no ha dudado ni un solo momento en deshacerse de sus más estrechos colaboradores y ministros con el simple objetivo de prolongar su estancia en la Moncloa y sacrificar a sus peones con la excusa de que hay que regenerar el gobierno al encontrarnos ya en la segunda fase de la legislatura. Una segunda fase que promete venir cargada y no precisamente para bien, ya que solo hay que ver que esta crisis de gobierno ha sido la mayor desde la llegada del sistema constitucional de 1978 a España, lo cual quiere decir que aparte de lavar su imagen, Sánchez es consciente de que algo gordo se avecina, y no precisamente para bien. 

Y es que el jefe del ejecutivo sigue sin enterarse que el problema no son solo sus ministros, que también, sino él mismo. El principal problema que tiene España es ese ser repugnante llamado Pedro Sánchez, líder del PSOE y presidente del gobierno español. Un tipo que nos ha llevado a una situación extrema de la que solo podríamos salir en parte si este psicópata presentase su dimisión inmediata y diese por terminada su periodo en el poder. Un periodo este que se recordará como uno de los más negros de la historia reciente de España. Y es que no hace muchas horas hemos conocido que el Tribunal Constitucional ha fallado contra el recurso presentado por VOX contra el primer estado de alarma decretado por Sánchez en marzo del año pasado, llegando a la conclusión de que dicha medida fue inconstitucional.

No hay que ser un catedrático en Derecho Constitucional para saber que el confinamiento domiciliario llevado a cabo por Sánchez en 2020 era ilegal, ya que una medida de tan gran alcance solo podía ser ejercida dentro de un estado de excepción o de sitio, y jamás bajo un estado de alarma. Por cierto, cabe recordar que los estados de alarma deben renovarse cada quince días, y el segundo estado de alarma presentado por el gobierno ha durado medio año sin necesidad de prorrogación alguna por parte de las Cortes. Si el Tribunal Constitucional ha considerado que el gobierno ha vulnerado los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos (Lo que en otro país llevaría consigo la dimisión inmediata de todo el gobierno y la convocatoria de elecciones generales anticipadas) habrá que ver cuál es el dictamen que emitirá cuando se pronuncien sobre el segundo estado de alarma al que antes me he referido. 

Pero volviendo a la crisis de gobierno resulta sorprendente cómo Sánchez ha tirado por la borda a sus más estrechos colaboradores, entre ellos al todopoderoso Iván Redondo, jefe del gabinete de la presidencia del gobierno y considerado por todos como el "Rasputín" del gobierno Sánchez. Redondo, el cual es el hombre por el que Sánchez es hoy en día presidente y al cual se lo debe todo desde que accedió nuevamente al liderazgo del PSOE en 2017, ha caído de forma abrupta junto con todos los demás colaboradores que ayudaron a Sánchez a recuperar su silla en Ferraz y a ocupar la Moncloa en 2018. Todo esto no hace sino reafirmar la tesis de que nuestro querido Pedro no se casa con nadie a la hora de alcanzar o prolongar su estancia en el poder. Por mi parte solo puedo decirle a los ministros y colaboradores "Parados" un profundo "Joderos". Han creado un monstruo a la par que ellos pero éste se ha hecho grande y ahora a decapitado políticamente a todos aquellos que en su día lo auparon en el poder. Solo espero que en un futuro más próximo que tardío podamos verlos a todos, incluyendo a Sánchez, sentados en el banquillo por la gestión tan nefasta, criminal y traicionera que han realizado desde el gobierno.

Un gobierno al cual le cuesta un poco mencionar la palabra "Dictadura" a la hora de referirse a Cuba y a la crisis política y social que se está viviendo en la Habana en estos momentos. Del mismo modo que para hablar de Franco se les caen a todos la boca de pronunciar infinidad de veces el término "Dictador", no lo hacen así a la hora de hablar de los hermanos Castro, de Díaz-Canel, o del régimen totalitario de izquierdas que padece desde hace sesenta años Cuba. Lo mismo ocurre con Venezuela y Maduro cuando se le pregunta a este desgobierno sobre la situación en Caracas. Pero claro, ¿Cómo vamos a pedirles que utilicen estos términos nuestro gobierno? Si estos términos son los que se les puede clasificar a ellos perfectamente, ya que no hay otra forma de denominar a nuestro gobierno que con los calificativos que ellos mismos esquivan a la hora de pronunciarse sobre sus camaradas hispanoamericanos. Y esto será así por mucho que Sánchez cambie de ministros e intente lavar la imagen de su gobierno cesando a todos los ministros que ya no le son útiles, creyendo o haciendo creer éste que el problema son sus ministros, cuando el problema es él, el presidente.

sábado, 10 de julio de 2021

La historia se repite

En febrero de 1933 se produjo en Alemania el incendio del Reichtag (Parlamento alemán). Justo un mes antes se había producido la llegada al poder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, liderados por el austríaco Adolf Hitler. El incendio de la cámara, el cual no se ha sabido hasta la fecha quién fue su verdadero verdugo, aunque se determinó en su momento que el comunismo alemán fue el verdadero responsable, supuso que el recién elegido canciller de Alemania llevase a cabo al día siguiente una serie de restricciones de los derechos fundamentales de los alemanes a través de un decreto que firmaría el por entonces presidente alemán, Paul Von Hindenburg. El ya mencionado decreto tuvo como principales objetivos la suspensión de la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad de prensa, la libertad de reunión y el secreto de las comunicaciones, así como la autorización para que el gobierno pudiese registrar domicilios y confiscar los bienes privados, entre otras cuestiones. 

Este decreto que supuso la antesala para que Hitler declarase la ley habilitante un mes después y que tuvo como desenlace la instauración definitiva del nacionalsocialismo tras la muerte de Hindenburg un año después, fue el primer paso realizado por el gobierno nazi para poder instaurar su poder absoluto y restringir de este modo los derechos fundamentales de los ciudadanos. Pues bien, ochenta y ocho años después nos encontramos en España con una situación bastante parecida, donde el actual presidente del gobierno y líder del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez, está ultimando un anteproyecto de ley de reforma de la seguridad nacional. Un anteproyecto en donde algunos detalles del mismo han salido a la luz a través de los principales periódicos nacionales. Entre los objetivos que se marca el gobierno a través de esta reforma figuran la autorización del gobierno de poder movilizar a toda la población española mayor de edad cuando se produzca en España una "Situación de crisis", la obligación de los medios de comunicación de colaborar con el gobierno, la posibilidad de requisar todo tipo de bienes tanto públicos como privados, así como la suspensión de cualquier tipo de actividad.

Por si esto fuera poco se ha sabido también que dicho anteproyecto tiene igualmente como objetivo el de reforzar el poder del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, así como el del jefe de gabinete de la presidencia del gobierno, Ivan Redondo. Con esta futuro proyecto de ley se acuerda que sea el propio presidente del gobierno el que decida cómo y cuándo se declara en España el estado de Seguridad Nacional, sin necesidad de que tenga que recurrir a las Cortes para su aprobación como hasta ahora ha hecho. De la misma manera declara que la ley de transparencia podrá ser suspendida cuando el gobierno lo estime oportuno, así como la posibilidad de nacionalizar empresas y suspender los movimientos de capitales en el exterior. 

No hay duda de que Pedro Sánchez está decidido a cruzar la línea roja y convertir España en un estado dictatorial con él como jefe supremo. Lo que se está viviendo recuerda a lo que a principios de 1933 ocurrió en Berlín, donde Hitler aprovechó un ataque radical contra el parlamento para suspender los derechos de los ciudadanos. De momento en España no se tiene constancia de que vaya a ocurrir un suceso dramático de proporciones gigantescas que "Excuse" la aprobación de esta norma por el consejo de ministros y posteriormente por las Cortes Generales. De lo que se tiene constancia absoluta es de la tiranía y el peligro que supone para este país esa persona cargada de odio y resentimiento como es Pedro Sánchez Pérez-Castejón, un tipo cuyo único propósito es el de llevar a España hacia un estado totalitario en donde los derechos fundamentales queden suspendidos y el gobierno tenga el control absoluto de la situación. Un cambio de régimen desde dentro de la propia ley en el que el todavía jefe del estado y rey de España, Felipe VI, es un mero espectador que observa cómo el sistema político que él lidera y el futuro del país se van al traste mientras el jefe del gobierno se dedica a desmontar toda la estructura política, social y económica del país para crear una España a su manera. Sánchez al igual que Hitler va a por todas en su esquizofrénica y totalitaria idea de adueñarse del poder. 

Y es que no es ninguna casualidad que lo ocurrido en Alemania hace noventa años fuese obra del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y lo que está ocurriendo en España lo sea gracias al Partido Socialista Obrero Español. Dos partidos políticos que se pueden considerar como lo peor que les ha ocurrido a sus respectivos países. En Alemania el nazismo está prohibido, mientras que en España el socialismo totalitario por el que siempre se ha caracterizado el PSOE sigue siendo todo un ejemplo a seguir. Por lo que respecta a sus líderes ya sabemos cómo acabó Hitler tras doce años de totalitarismo nazi. La cuestión ahora es ¿Cuál será el final de Sánchez tras consumir toda su vomitiva obra?, ¿La permanencia permanente en el poder?, ¿La salida del gobierno por la puerta de atrás?, ¿El enjuiciamiento por traición hacia su país?, ¿La cárcel? Muchas preguntas sin respuestas en esta España cuyo futuro se vislumbra más negro que nunca gracias a un dictador sin escrúpulos cuya sed de poder es insaciable y por la que todos pagaremos un alto precio. 

jueves, 8 de julio de 2021

No lo llames referéndum, llámalo consulta

Dos semanas después de los indultos que Pedro Sánchez ofreció a los golpistas catalanes, la situación sigue estando bastante movidita en España. Tras la comparecencia de Sánchez en Moncloa el pasado 22 de junio en donde anunciaba con todos los honores el indulto a los independentistas, ahora viene la segunda parte de la historia, que no es otra que la creación de dos mesas para el diálogo en donde el gobierno y la generalitat hablarán en una mesa de las cuestiones legales que desde dentro de la propia ley se pueden resolver, mientras que por el otro habrá una mesa en donde se discutirá de los asuntos que "Solo pueden ser solucionados fuera de la ley". Sí, por mucho que a algunos les sorprenda (A mí desde luego no) el gobierno del PSOE está dispuesto a todo con tal de permanecer en el poder hasta finales de 2023/principios de 2024, y esto incluye burlar el ordenamiento jurídico español para ofrecerles a los independentistas una "Consulta" en la que se pregunte solo a los catalanes sobre su postura concerniente el autogobierno. 

Un referéndum que Pedro Sánchez anunció el pasado día 30 de junio en el congreso que no se llegaría a producir jamás. Fue entonces cuando tras reírme de la falsa promesa realizada por este repulsivo ser pensé "No lo llames referéndum, llámalo consulta". Y es que no pasó más de 24 horas cuando desde el propio gobierno se hablaba ya de la posibilidad de realizar no un referéndum, sino una consulta. Un doble lenguaje con el que Sánchez quiere burlar la constitución y la soberanía nacional, ya que no hay ninguna solución legal que permita realizar un referéndum en Cataluña para decidir sobre su independencia o permanencia en España. Es por esto por lo que el gobierno realizará lo que ya supuse y escribí en mi última entrada: El ofrecimiento de un nuevo estatuto que reconozca a los cuatro vientos la existencia de la nación catalana así como un aumento del autogobierno en dicha comunidad autónoma. Con esta farsa, Sánchez llevará como consulta a Cataluña la aprobación o no de este estatuto, mientras que los independentistas lo disfrazarán de "Referéndum pactado sobre la independencia", aunque en este escenario no se hable de la independencia sino de la propia reforma del estatuto catalán. 

De esta forma en la cual Sánchez y los independentistas tomarán como gilipollas a todos los catalanes y al resto de españoles, ambas partes quedarán satisfechas por el hecho de haber logrado al fin el ansiado referéndum en el que los catalanes previsiblemente voten SÍ a la reforma del estatuto y con ello al reconocimiento de Cataluña como nación dentro de España, burlando a su vez la constitución y el ordenamiento jurídico nacional. Una burla más como la que Sánchez realizó hace dos semanas con los indultos y como tiene pensado de actuar la generalitat (Con el beneplácito del gobierno) utilizando el dinero público para pagar las multas que los líderes independentistas recibieron por los sucesos que éstos provocaron durante el proceso soberanista. Y es que no hay que olvidar que todo lo que realice este gobierno y sus cómplices será de espaldas a la ciudadanía y burlando la ley, ya que dentro de la legalidad vigente la única forma de poner fin a esta farsa sería reformando la constitución por la vía del artículo 168, lo cual llevaría a la convocatoria de unas elecciones generales constituyentes que Sánchez no quiere ni oír, ya que dichos comicios llevarían consigo la derrota de la izquierda y su posible salida del gobierno. 

Pero he aquí que no solo tenemos a los catalanes, sino que a esta fiesta también se han unido inesperaderadamente (O quizás no tan inesperadamente) los vascos, los cuales ya le han dado a Sánchez un plazo de dos años para que reconozca al País Vasco y a Cataluña como naciones. Todo un ultimátum el que le ha lanzado el PNV a Sánchez. Un Sánchez que está acabado políticamente y cuyos aliados saben perfectamente que deben de exprimir al máximo antes de su salida del poder en 2024, pues son conscientes de que nunca volverán a tener a un jefe del gobierno español tan dispuesto a sacrificar el país que preside por unos meses más para saborear el poder y sus privilegios. Es por ello por lo que no sería de extrañar que los acontecimientos se empiecen a acelerar a partir de septiembre de este año. Los Presupuestos Generales del Estado deben de aprobarse en otoño y Sánchez necesita como agua de mayo el apoyo de los independentistas para aprobar sus presupuestos y no verse obligado y humillado a prorrogar una vez más los presupuestos durante su presidencia. 

Sin embargo no hay que olvidar que hablamos de Pedro Sánchez. Para él la palabra "humillación" no existe, ya que carece de cualquier catadura moral y vergüenza para sentir dicha sensación a la hora de realizar algo. La misma de la que carecen sus aliados. Solo hay que ver cómo han reaccionado los condenados-indultados tras salir de la cárcel. Con una soberbia extrema y orgullosos de los actos por los que fueron detenidos, enjuiciados y condenados. La misma soberbia con la que nos obsequió en el congreso ni más ni menos que Gabriel Rufián, el cual se burló de Sánchez en el parlamento cuando éste prometió que jamás se celebraría un referéndum en Cataluña. "Denos tiempo" dijo Rufián jactándose de que el todavía presidente del gobierno aceptará cualquier cosa para conservar el poder, ya sea de forma legal o ilegal. Tenemos pues a un personaje peligroso y psicópata al frente del gobierno de la nación, el cual vendería a su madre por obtener un pedazo de poder o por mantenerlo. Ese es y no otro Pedro Sánchez, un tipo sin escrúpulos que sin embargo se presenta con toda solemnidad ante la sociedad como el Adolfo Suárez del siglo XXI en estos momentos en los que él cree que estamos viviendo la II Transición.

Ante la gravedad de todo esto uno se pregunta ¿Dónde coño está la oposición? El debate sobre los indultos demostró que si el gobierno está hundido, la oposición lo está aún más, ya que no había más que ver cómo se tiraban los trastos a la cabeza Pablo Casado y Santiago Abascal, el cual invitaba a Casado a presentar una moción de censura para denunciar la actuación del gobierno del PSOE. Una invitación que Casado rechazó absolutamente y por la que Abascal no está dispuesto a volver a pasar después de presentar la suya propia en octubre de 2020. Personalmente creo que en estas graves circunstancias hay que dejar a un lado los intereses personales y partidistas y presentar de forma constante mociones de censura hasta que el actual gobierno caiga o en su defecto agote completamente la legislatura. 

El candidato a la presidencia del gobierno en dicha moción no debe ser Pablo Casado, (Al cual sigo sin ver en la Moncloa, personalmente) sino una persona independiente que cuente con el respeto de los partidos de la oposición y que tenga como único punto de su programa la convocatoria de elecciones generales lo antes posible. Y no solo esto, sino que la oposición está no ya en el derecho sino en la obligación de presentar cuanto antes y de forma continua una moción de responsabilidad criminal al presidente del gobierno, como así establece el artículo 102 de la constitución y del que ya he hecho otras veces referencia. Pero por desgracia nada de esto ocurrirá. 

El PP cree que estamos en 2011 y que esto no es más que la segunda parte de la caída del alumno aventajado de Zapatero, y nada más lejos de la realidad. El PP, VOX, Casado y Abascal deben tener en cuenta que esto no es un escenario más en el sistema constitucional de 1978, sino que estamos ante un momento trascendental en el que aquí nos estamos jugando algo mucho más importante que en otras ocasiones. Si la derecha no ve la importancia del momento que estamos viviendo y no lucha por mantenerse unida, Sánchez y los enemigos de España habrán ganado y la derecha habrá perdido una oportunidad histórica. Y lo peor es que esa victoria de Sánchez y sus aliados ya la tienen éstos en la palma de sus manos.

martes, 15 de junio de 2021

No es un indulto, es un insulto

Dentro de unos días se producirá la aprobación por el consejo de ministros del Real Decreto que indultará a los independentistas catalanes encarcelados por el golpe de estado producido en octubre de 2017. Una fecha que sin lugar a dudas va a marcar un antes y un después en la política española, ya que como estamos viendo en estos días, la sociedad española está mostrando su rechazo absoluto a este despropósito, el cual no tiene otro objetivo que el de alargar la legislatura hasta el año 2023-2024 y darle con ello oxígeno a Pedro Sánchez para aguantar en la Moncloa hasta el final de su mandato. 

Un mandato que está ya sentenciado, al igual que le ocurrió a Zapatero en mayo de 2010 con los recortes sociales o a Rajoy en mayo de 2018 con la sentencia de la Gürtel. La presidencia de Sánchez ha llegado a su fin, pero eso no quita que el aún presidente del gobierno pueda seguir haciendo daño al país que preside liberando a sus enemigos y abriendo una mesa de negociación con éstos para diseñar el futuro de Cataluña. Una mesa de diálogo en la que ni los propios personajes que integrarán esa mesa saben aún de qué van a hablar, ya que cualquier propuesta que vaya encaminada hacia la celebración de un referéndum llevaría consigo la reforma de la constitución por la vía del artículo 168, es decir, habría que convocar de inmediato unas elecciones generales que Sánchez rechaza de cualquier forma. He aquí uno de los escollos que se van a encontrar estos miserables cuando se sienten e intenten llegar a un acuerdo del que solo España va a salir perdiendo. 

Otra cosa es que el gobierno intente llevar a cabo una chapuza jurídica en la que intente reformar por la vía del artículo 167 aspectos de la constitución que solo pueden ser modificadas a través del artículo 168. Algo miserable pero que estaría completamente a la altura del gobierno criminal que padecemos desde hace ya tres largos años. Otra cuestión sería la que en mi opinión puede ocurrir, que no es otra que la propuesta de un nuevo referéndum para votar no ya la independencia de Cataluña, sino un nuevo estatuto que reconozca de forma plena a Cataluña como una nación dentro de España y le otorgue a su vez un estatus superior al resto de las regiones españolas tanto en el plano político, judicial, social y económico. En definitivas cuentas, sería volver a la situación de 2006, en donde el entonces presidente de la generalitat, Pascual Maragall, aprobó un estatuto completamente nacionalista que luego sería suavizado por Artur Mas y Zapatero para que la situación no estallase por aquel entonces, cosa que acabó ocurriendo en 2010 con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatuto. 

Pero volviendo al tema que nos ocupa, la cuestión principal es la posición en la que quedará España cuando Sánchez apruebe el indulto a los golpistas dentro de unos días. El domingo se celebró en Madrid una manifestación masiva en la que cientos de miles de personas exigieron al gobierno que no indultasen a los condenados por el proces catalán. Poco antes de la manifestación la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, realizó unas declaraciones bastante interesantes sobre el lugar en el que quedaría la figura del rey Felipe VI si éste se ve en la obligación de firmar el Real Decreto que llevaría consigo el indulto a los golpistas catalanes. En mi opinión la posición en la que quedase el rey me es indiferente, pero no dejo de reconocer que sería bastante patética, ya que si alguien salió en su momento de forma más o menos firme ese fue Felipe de Borbón en el famoso discurso del 3 de octubre de 2017. Sería una humillación al rey, pero lo que es más importante, sería una humillación para España, la cual vería atónita cómo un gobierno enemigo de la nación que dirige concede la libertad a aquellos que se saltan la constitución y el ordenamiento jurídico español. 

Otra cuestión que me llama bastante la atención es cómo hace ya un par de semanas se pronunció el propio Pedro Sánchez sobre los indultos afirmando que hay que apostar por la "Concordia" frente a la "Venganza". ¿Desde cuándo aplicar justicia contra unos criminales es cometer venganza? Para cualquier persona normal es vomitivo, asqueroso y despreciable oír a un presidente del gobierno salir en defensa de unos criminales que han atentado contra la ley y despacharse a gusto contra la justicia española que lo único que ha realizado es cumplir con su deber. ¿Qué mensaje se traslada con esto a la sociedad española y en especial a los delincuentes y criminales? ¿Que aplicar justicia es un acto inmoral y vengativo? La capacidad de este peligroso sujeto a la hora de superarse en sus actos y palabras es impresionante. Ni el peor enemigo externo de España a lo largo de su historia ha ido tan lejos como lo está haciendo este hijo de puta, el cual solo está preocupado por terminar la legislatura y seguir disfrutando de los privilegios presidenciales aunque esto suponga llevarse por delante al propio país.

Uno de los problemas de Pedro Sánchez es que se cree Adolfo Suárez, que el año 2021 es el año 1977 y que la bajada de pantalones a la que va a someter al estado en pocos días es el inicio de un periodo de diálogo y concordia semejante a la situación de reconciliación vivida durante la transición. Él cree que aparte de prolongar su estancia en la Moncloa, esta medida va a ser vista como una decisión histórica a la altura de la legalización del Partido Comunista, la restitución de Tarradellas como presidente de la generalitat catalana o la vuelta de los exiliados de la guerra civil. De momento ya se sabe que una vez liberado, Junqueras formará parte de esa mesa de negociación. Una mesa de negociación en la que algunos están pidiendo también la presencia de Puigdemont para que se le conceda a éste (Y al resto de fugados) la posibilidad de volver a España sin posibilidad alguna de ser juzgado ni condenado. Una humillación más que no hay que descartar por parte del gobierno de Perro, perdón, Pedro Sánchez.

De momento ya sabemos lo que nos espera de aquí a unos días. La culminación de la traición de Sánchez está ultimándose, y con ello la humillación al Estado de Derecho español. Mientras esto ocurre el gobierno se dedica a insultar a los españoles que se oponen a esta horrenda decisión calificándolos de "Fachas", "Resentidos", "Fascistas", "Ultraderechistas", "Violentos". Sí, por mucho que nos resulte irónico el gobierno que más ha hecho junto con el de Zapatero por reabrir las viejas heridas de la guerra civil es el que ahora utiliza todos estos adjetivos para atacar a los españoles que solamente piden una cosa: Justicia. Probablemente una vez tomada la decisión se convoquen manifestaciones y protestas sociales como la que se vivió en Madrid el domingo. Sin embargo, nos encontramos en la misma tesitura que hace quince años vivimos con Zapatero y su mal llamado "Proceso de paz" frente a la ETA, lo cual no fue más que otra bajada de pantalones del entonces gobierno socialista y del estado frente a los terroristas. Al igual que con Sánchez, cientos de miles de españoles salieron a las calles para exigir al ejecutivo que no negociase con terroristas, pero al igual que le está ocurriendo ahora a Sánchez, a Zapatero le entró por un oído y le salió por el otro las protestas de aquel entonces, consumiéndose finalmente el "Proceso de paz" con la legalización y entrada de los terroristas vascos en las instituciones.

Estamos asistiendo pues a una nueva jugada maquiavélica de Pedro Sánchez de la que cree que podrá salir airoso una vez más, pero la situación ha dado un vuelco en España desde la victoria de Ayuso el pasado 4 de mayo. Sánchez es ya, como se suele decir, un "Pato cojo", un presidente en las últimas que difícilmente pueda llegar a terminar la legislatura, y aunque así fuese es indiferente. La situación ya es insostenible y tras la gestión criminal del Covid y la pésima forma de llevar la crisis contra Marruecos, es bastante probable que Sánchez no sobreviva políticamente a la humillación tanto nacional como internacional a la que nos va a someter con la concesión de los indultos y la creación de la mesa de diálogo. ¿Cuánto tiempo puede durar Sánchez tras esto? ¿Medio año? ¿Un año? Por muy bien que intenten adornar la píldora del indulto, Sánchez y el PSOE están de capa caída en las encuestas, y esto solo acelerará la caída tanto del todavía presidente del gobierno como de su partido. Será la tercera vez en menos de treinta años que el PSOE deje una España en crisis, pero nunca la ha dejado como lo hará Perro Sánchez: En medio de una crisis sanitaria, económica, social, territorial y política. Se habla ya de una inminente crisis de gobierno tras la aprobación de los indultos, pero el problema no está en los ministros (Que también), sino en el propio presidente. Es bastante probable que el principio del fin de Sánchez haya comenzado, aunque él todavía no sea consciente de ello. Y es que lo que está ultimando Sánchez no es un indulto, sino un insulto a España y a todos los españoles. Un insulto que aunque no lo crea le va a salir bastante caro y le va a costar el cargo más pronto que tarde. 

jueves, 6 de mayo de 2021

Ayuso arrasa e Iglesias se va

Han pasado ya 24 horas del resultado de unas elecciones que sin duda han dado un vuelco en el panorama político español. Me refiero por supuesto a las elecciones madrileñas del 4 de mayo, las cuales han dado un triunfo absoluto a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y ha supuesto el punto y final a la carrera política de Pablo Iglesias.

Un triunfo el de la joven presidenta madrileña más que merecido, ya que si ha habido alguien acosado por la izquierda política y mediática en estos dos años esa ha sido Isabel Díaz Ayuso, la cual ha sabido crearse su propio perfil político y diseñado una forma de hacer política desde la Comunidad de Madrid que ha convencido a una mayoría aplastante de madrileños que han sabido darle su reconocimiento electoral en la noche de ayer. 

Una noche la de ayer que supone un punto y aparte en la política española y que ha puesto fin a una campaña electoral que personalmente considero que ha sido la campaña más agresiva y violenta desde las elecciones generales de 1977. Con una izquierda cada vez más extremista y totalitaria, la cual ha hecho uso hasta de las balas y las amenazas de muerte para atacar al bloque de la derecha, la campaña se ha visto salpicada por toda clase de escándalos. Una campaña en la que aun siendo estas unas elecciones regionales han sido de facto un ensayo de lo que puede estar por venir a nivel nacional si las cosas siguen como están. 

Y es que desde que el ya retirado Pablo Iglesias decidiese dejar sus cargos en el gobierno para medirse electoralmente frente a Ayuso se sabía ya que aquí estaba en juego algo más que la comunidad madrileña. Estaba en juego la gestión que por una parte había realizado Ayuso al frente de Madrid y por otro lado la gestión criminal y miserable que han realizado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias desde la Moncloa. De hecho tras el anuncio de la candidatura de Iglesias, Ayuso advirtió que en estas elecciones se disputaba entre optar por la libertad o por el totalitarismo agresivo que representaba Iglesias, el cual ha hecho su campaña más violenta, sucia y barriobajera desde que diese el salto a la política.

Pues bien, con el resultado de anoche se abre un nuevo periodo dentro de la política española. La derecha, representada por el PP y VOX ha arrasado en Madrid mientras que la izquierda se ha hundido. El PSOE es desde anoche la tercera fuerza política madrileña, por detras de Más Madrid, la cual ha conseguido hacerse con el liderazgo de la oposición, y Ciudadanos ha perdido toda representatividad en la asamblea regional. La cuestión una vez visto los resultados es ¿Y ahora qué?

Una de las consecuencias de la victoria de Ayuso ha sido la derrota sin paliativos del presidente del gobierno, el cual se había tomado estos comicios como algo personal al verse frustrado su intento de obtener los gobiernos de Murcia, Madrid y Castilla y León a través de las mociones de censura pactadas con C's. Es por esto por lo que Sánchez se ha llevado al terreno personal estas elecciones y ha salido perdiendo estrepitosamente. Lo lógico hubiese sido que después de la derrota de Ángel Gabilondo, si alguien debía salir de la ejecutiva federal del PSOE para dar explicaciones, ese era Pedro Sánchez, pero como buen cobarde que es decidió que debía de comparecer ante los medios un inexpresivo Abalos para adelantarse a los medios y decir que estos resultados no debían extrapolarse a nivel nacional. 

Pero por si todo esto no fuese poco, hoy ha salido la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo Poyato para comparar a los ganadores de estas elecciones con los nazis y sus exterminios en los campos de concentración. Claro, uno escucha estas cosas y lo primero que sueltas es un "Menuda hija de la gran puta", pero luego te vas deprimiendo cuando recaes en que semejante tipeja es profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba. Con la presencia de semejantes individuos en las instituciones educativas uno comprende porqué el sistema educativo lleva ya treinta años yéndose a la mierda. Que estas afirmaciones se las permita realizar una vicepresidenta del gobierno nos hace una idea del peligro en que nos encontramos al estar gobernados por semejante pandilla de fascistas y psicópatas. 

Una pandilla a la que hay que hacer frente cuanto antes y que con los resultados de anoche sobre la mesa la oposición debería de exigir cuanto antes la convocatoria de unas elecciones anticipadas. Pero lo más que ha exigido el líder de la oposición, Pablo Casado, ha sido la convocatoria del debate sobre el estado de la nación. Desde luego está visto y comprobado que este chaval no sabe ni por dónde le da el sol. Solo hay que ver cómo ayer se intentó apropiar de una victoria que solo y exclusivamente le corresponde a Ayuso, la cual los tiene mejor puestos que él y sabe mejor que éste qué proyecto le conviene a España y con qué socios. Personalmente si por mí fuera apostaría desde ya por Isabel Díaz Ayuso como candidata del PP a las próximas elecciones generales, algo que por desgracia creo que no veremos. Aún así, Ayuso se ha coronado anoche como Isabel III de España al obtener el respaldo mayoritario de los madrileños y también el de millones de españoles que ven en ella un proyecto de gobierno del que carece el actual líder del PP.

Por otra parte quiero comentar la retirada del que hasta hace poco era el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias. Un tipo que ha pasado de codirigir el gobierno de España a irse al paro en menos de dos meses. Eso sí, un paro que nos costará a los españoles 5.000 euros mensuales durante los próximos catorce meses, ya que el líder podemita no ha renunciado a la pensión que le corresponde como exvicepresidente del gobierno. Se ve que al marqués de Galapagar se le ha pegado aquello de lo que en su día denominaba como "Los lujos de la Casta" y de los que ahora también él quiere aprovecharse. Y es que las cosas como son, Pablo es al igual que Sánchez un totalitario criminal, pero no es gilipollas. Sabe vivir bien y sabe cómo hacerlo mientras le toma continuamente el pelo a los fascistas de sus votantes. 

La retirada de Iglesias de la política es el desenlace de una carrera que empezó allá por 2014 con el famoso lema de "La casta del PPSOE" y que tuvo su culmen el año pasado al convertirse en la mano derecha de Sánchez en el gobierno. Todo una meteórica carrera de alguien tan falto de vergüenza como de principios, moralidad y respeto. Aquí acaba la carrera de Iglesias, aquí acaba la hipocresía de aquél profesor de Vallecas que un día se creyó el regenerador de la vida política española y que ha acabado convertido en el marqués de Galapagar. Nadie te echaremos de menos, Pablito. Tanta paz lleves como descanso dejas. Aún así no sería de extrañar que este sujeto volviese en un futuro a la política, ya que es de eso y no de otra cosa de lo que sabe vivir. De momento se habla de su futuro próximo como presentador de un programa de televisión, pero me extraña que semejante sujeto vaya a vivir de esto el resto de su miserable vida. 

Ahora, tras la caída de Iglesias solo cabe esperar la caída de Sánchez, la cual se ve algo más complicada teniendo en cuenta que el jefe del gobierno tiene hasta 2023 el sillón de la Moncloa asegurado gracias al apoyo de los propios podemitas, etarras e independentistas. Los resultados de anoche pueden ser un punto y seguido en la presidencia de Sánchez, pero no será por desgracia el punto y final de su criminal presidencia. Tras esto Sánchez hará como hizo ayer tras votar en medio de abucheos, hacer oídos sordos y aguantar todo lo que le echen hasta que lleguen las próximas elecciones generales. ¿Qué sucederá hasta entonces? Más división, más crispación y más totalitarismo en esta España que no aguanta más y que sin embargo le queda todavía por delante dos años de Sanchismo como mínimo. Lo que venga después de las próximas elecciones generales es toda una incógnita, o quizás no...