En medio de este infierno parece que alguien, aunque de forma torpe, por fin ha decidido imponer algo de cordura en toda esta miseria que España viene sufriendo desde que el gobierno del Frente Popular 2.0 comenzase su andadura allá por el ya lejano enero de este maldito año. Hoy, en el Congreso de los Diputados, Santiago Abascal ha venido a ejercer lo que en el lenguaje coloquial español viene denominándose "Poner los cojones encima de la mesa". Esto es, hablando en Cristiano, anunciar con dos meses de antelación la presentación de una moción de censura contra el desgobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para el mes de septiembre. Una medida que si bien es más necesaria ahora que nunca, también es necesario que se tomen los pasos adecuados a la hora de presentarla. Para empezar hay que añadir que en política las mociones de censura nunca se anuncian, se presentan. Solo hay que ver cómo triunfó la moción de censura contra el PP hace ya dos años (Aunque también es cierto que ese cambio de gobierno tuvo más sombras que luces, como ya he advertido en otras ocasiones). La moción de censura que pretende presentar Abascal no es más que un simulacro de la que en 2017 presentó Pablo Iglesias contra Rajoy. Dicha moción de censura no era más que un espectáculo puro y duro al que asistimos en junio de hace tres años, donde los podemitas anunciaron con meses de antelación el mecanismo constitucional que permite la alternancia de gobierno sin pasar por las urnas. Como es lógico, esta moción fue derrotada en el congreso tras haber asistido a un espectáculo bochornoso durante el debate de la misma. Pues bien, esta y no otra es la moción que pretende presentar Abascal en estos momentos.
Una moción a la que poco ha tardado el PP en anunciar su voto en contra, añadiendo que dicha moción lo único que provocará será el reforzamiento de Sánchez e Iglesias en el gobierno. Es curioso, de siempre se ha dicho que "El movimiento se demuestra andando", pero parece que algunos en el PP no quieren siquiera dar un paso que suponga el deber de sacar cuanto antes de la Moncloa a Pedro Sánchez. Un Sánchez que ya ha demostrado carecer de escrúpulos al darse tanto esta mañana, como hace unos días en el parlamento, y hace una semana en Moncloa un baño de aplausos por parte de sus ministros y los parlamentarios del PSOE y Podemos. Una imagen que demuestra el declive absoluto en el que está inmersa tanto la sociedad española como su propio sistema político, empezando por el propio gobierno y su presidente. Un presidente que tras haber sido el responsable indirecto de la muerte de más de 40.000 personas (Algunas estadísticas muestran resultados mucho peores), se ha erigido en estos momentos como "El salvador de España" al habérsele concedido un crédito de más de 140.000 millones de euros por parte del fondo de recuperación europeo para paliar las consecuencias devastadoras que la crisis del coronavirus ha provocado en España.
Hablando nuevamente en Cristiano, lo que ha realizado Sánchez ha sido solicitar un rescate para la economía española. Un rescate que por supuesto ya se ha encargado la prensa de decorar como una "Ayuda" o un "Plan Marshall a la española". Si en 2012 yo fui el primero en criticar al entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy tras negarse éste a reconocer que el préstamo concedido hacia el sistema financiero español era un rescate económico en toda regla, ahora no voy a ser menos con este tipejo el cual se ha vanagloriado de la solicitud del rescate, al cual solo le ha faltado que sus ministros y diputados lo llevasen en volandas por las Cortes cuan torero triunfante en la Maestranza. Todo de un despropósito y surrealismo, además de una falta de vergüenza, moral y humanidad que demuestra en las manos de quienes estamos. En las de un tipo que se enorgullece de su gestión en una crisis sanitaria que ha costado, como mínimo, más de 40.000 vidas y arruinado la vida de otras muchas en estos tres meses de estado de alarma. Ni incluso hoy, que era el día indicado para hablar en el congreso sobre los acuerdos de esa "Ayuda", se sabe a ciencia cierta cuáles son los verdaderos acuerdos y condiciones que el gobierno español ha acordado con Bruselas a fin de recibir los 140.000 millones de euros de los cuales el 25% del presupuesto irán destinados a la integración de los inmigrantes en España, así como a ayudas a terceros países con los que España tiene "Compromisos humanitarios".
Volviendo a la moción de censura debo reiterar que VOX se ha precipitado al anunciar una moción de censura que es en estos momentos más necesaria que nunca, sí. Pero que debe de presentarse ahora, no mañana ni dentro de dos meses, ahora. Otra cuestión a tener en cuenta es que el partido de Santiago Abascal negociase con otros partidos la elección de un candidato que no sea el propio presidente de VOX, ya que cuanto más independiente sea la persona que en septiembre sea candidata a la presidencia del gobierno, más probabilidad tendrá la moción de recabar más apoyos, aunque por supuesto ésta no salga adelante con los votos en contra del PSOE, Podemos, independentistas y etarras.
En otro orden de cosas es, como ya he dicho antes, deleznable que Pablo Casado no haya tardado ni siquiera un minuto en responder negativamente a la propuesta lanzada hoy por Abascal. No señores, España no está para aguantar por más tiempo a un gobierno de psicópatas, asesinos y criminales. Si el PP quiere comprometerse en serio con España en estos momentos, Casado debe anunciar el voto a favor de la candidatura de VOX. Siempre, eso sí, que el candidato sea uno de consenso y no uno de los políticos de la primera línea del partido verde. Y siempre que ese candidato no tenga otro objetivo que la convocatoria inmediata de elecciones generales para principios del 2021 y tras una previa limpieza de los organismos estatales donde el PSOE y Podemos mantienen sus chiringuitos y sus acuartelamientos (CIS, RTVE, etc). Esto es lo que España necesita como primera medida urgente a tratar, después ya vendrían las reuniones posteriores para la formación de gobierno (Que eso también sería otro cantar). Pero desgraciadamente no vamos a ver nada de esto. VOX presentará en septiembre su moción de censura contra el Frente Popular 2.0 sin posibilidad alguna de obtener un solo apoyo parlamentario ajeno a los de su propio partido. De esta forma Sánchez e Iglesias sí serán reforzados de cara a la galería por la actitud cobarde y traidora de una derecha que sigue empeñada por uno y otro lado en ser primera fuerza política como alternativa a la izquierda en vez de solucionar los gravísimos problemas que nos estamos enfrentando y a los que tendremos que hacer frente cuando llegue el otoño e invierno (Rebrotes del coronavirus, cierre de empresas, subida del desempleo, así como nuevos impuestos y recortes sociales). Esta es la España de la que tan orgullosamente presume Sánchez ante las Cortes y ante la UE a la hora de solicitar un nuevo rescate para nuestro país. Esta es la gestión que tan vomitivamente aplaude el presidente del gobierno, la suya personal y la de nadie más. Lo que quizás desconoce el actual jefe del gobierno es el trato que pueda dispensarle la historia, y espero y deseo que ésta no será tan benevolante con él como lo son los informativos de RTVE, Telecinco, o la Sexta.
jueves, 30 de julio de 2020
martes, 12 de mayo de 2020
Gobierno de concentración ya
Decía mi bisabuelo Cayetano que "No hay peor cosa en la vida que la política", lo cual sin dejar de ser cierto no excusa que ésta sea para mí apasionante y brillante. Buena prueba de ello son los sucesos ocurridos en la pasada semana, donde por cuarta vez ha comparecido el presidente del desgobierno, Pedro Sánchez, para solicitar, o mejor dicho amenazar a la oposición con prorrogar dos semanas más el actual estado de alarma, el cual no es sino un estado de excepción de facto. Con el comienzo en el día de ayer de la fase 1 de la desescalada (la cual incluye también a Sevilla), España, o mejor dicho, algo más del 50% de España comienza el proceso de vuelta a la normalidad anormal en la que nos encontrábamos antes del inicio de esta pandemia. Un proceso que en cualquier momento puede quedar paralizado y dar marcha atrás en caso de producirse un repunte en el número de infectados y de fallecidos. Pero no es del proceso de la desescalada de lo que quiero hablar esta noche, sino de la alarmante situación que nos encontramos en este estado de alarma, valga la redundancia.
La decisión de ese partido bisagra y veleta llamado Ciudadanos de votar a favor de la prórroga del estado de alarma supone un punto y seguido más en el proceso de extinción en el que se encuentra el partido de los "Naranjitos". Y es que mucho se está hablando de los motivos por los cuales el partido que preside Inés Arrimadas ha decidido una vez más contradecirse a sí mismo y votar a favor de la prórroga de un estado de alarma del que cada vez más expertos en Derecho Constitucional dudan de su legalidad.
Se ha hablado mucho en la última semana y se sigue hablando sobre los intereses ocultos que han llevado a que C's decida no ya solo prorrogar el estado de alarma sino salvarle el pellejo al gobierno del Frente Popular 2.0 liderado por Sánchez e Iglesias. Un gobierno marcado cada vez más por su totalitarismo y falta de voluntad democrática. ¿Por qué esta nueva vuelta de hoja por parte de los naranjitos? Se está hablando del más que posible pacto al que Sánchez y Arrimadas han llevado a cabo para salvarse ambos el pellejo de forma recíproca. Sánchez, como buen cínico y amoral que es está decidido a cuando menos aguantar hasta mitad de la legislatura y agarrarse en el sillón presidencial mientras le llueven las demandas contra él y su gobierno por su criminal gestión en esta crisis sanitaria del coronavirus. Arrimadas, por su parte, quiere salvarse el pellejo para llegar viva a las próximas elecciones generales (Si es que éstas llegan a celebrarse algún día) y convertirse en 2023 en la candidata a la presidencia del gobierno por C's. ¿Cómo lograrlo? Muy sencillo...
La recompensa que recibiría Arrimadas por parte del PSOE es ni más ni menos que el apoyo de los socialistas a los naranjitos en el Ayuntamiento y el de los naranjitos a los socialistas en la Comunidad de Madrid (liderados ahora por los populares Martínez-Almeida y Díaz Ayuso) a través de una moción de censura que desaloje a éstos del gobierno municipal y autonómico en favor de los candidatos de C's y PSOE respectivamente. Pero ahí no queda la cosa. Se habla también de la posibilidad de repetir esta jugada aquí en Andalucía, para desalojar después de un año y medio de gobierno al popular Juanma Moreno en favor del naranjito y actual vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín. En definitiva, toda una operación política para reconducir a C's a la primera línea y consolidar el liderazgo de Arrimadas en Ciudadanos. Mientras esto sucede, Sánchez mantiene la Moncloa y el BOE bajo su poder en una España que ya sobrepasa los 27.000 muertos oficiales, mientras que por otro lado se habla de unas cifras que superarían con creces los 30.000 a causa del coronavirus. Todas ellas víctimas de la gestión criminal de este gobierno de asesinos y miserables.
En definitiva, toda una operación política en plena crisis sanitaria, económica y social y con 30.000 muertos encima de la mesa. De confirmarse tal escenario, el PP estaría en la obligación tanto moral como política de presentar de forma inminente una moción de censura contra el gobierno de Perro Sánchez (Sí, han leído bien). Una moción de censura que en mi opinión debería de dejar fuera a Pablo Casado como candidato a la presidencia del gobierno. ¿Qué alternativa pues? Una que ya expuse aquí hace un año y que podría tener no sé si efectos pero si repercusión. La designación del popular Adolfo Suárez Illana como candidato de consenso que forme un gobierno de concentración liderado por el hijo del ex-presidente Suárez, ministros de los dos partidos tradicionales, e incluso ministros tecnócratas que tanta falta hacen en algunos ministerios como por ejemplo el de sanidad en estos graves momentos. Debo añadir que personalmente siempre he estado en contra de cualquier tipo de gobierno y/o apoyo entre los dos principales partidos (Solo hay que ver mis entradas de años anteriores), pero la grave situación que estamos padeciendo bien merece hacer una excepción.
Este gobierno tendría como objetivo paliar a corto plazo la durísima crisis que estamos padeciendo y la posterior convocatoria de elecciones generales para el año que viene. Esta vez con Pablo Casado como candidato nuevamente por el PP y sin Pedro Sánchez al frente del PSOE. El problema reside por supuesto en el PSOE, el cual está controlado plenamente por Sánchez y sus camaradas. Por ello la propuesta de Suárez Illana como candidato de consenso podría despertar interés en la llamada "Vieja guardia" del PSOE, que quizás aceptaría esta propuesta frente al actual escenario de caos en el cual se encuentra sumido el país bajo el gobierno actual del Frente Popular 2.0. Un gobierno el cual ya ha dejado a entrever la posibilidad de extender el estado de alarma hasta finales de junio como mínimo. Todo ello mientras el paro vuelve a subir descomunalmente y las previsiones económicas para España se disparan negativamente frente al caos en el que se encuentra sumido este desgobierno.
Un desgobierno en el que se encuentra España hoy que nos recuerda al de hace exactamente diez años. Tal día como hoy, 12 de mayo, se produjo en 2010 el fin de facto del gobierno socialista de Zapatero al anunciar éste el hasta entonces mayor recorte social conocido en España como consecuencia de la inminente crisis que amenazaba con llevar a España al rescate. Un rescate que en estos momentos se da por hecho en Bruselas, ya que las noticias que auguran que España solicitará a medio/largo plazo un rescate global de su economía van a más conforme pasan los días.
Por ello, por esta y por otras muchas razones es necesario cuanto antes poner fin al gobierno moribundo y totalitario de Sánchez e Iglesias, el cual ha dejado más que demostrado que se encuentra incapacitado de hacer frente a los graves escenarios que estamos padeciendo en estos momentos. Por desgracia sé que esta propuesta no se llevará a cabo, ya que faltan cojones y compromisos entre la clase política actual para echar en estos momentos a estos miserables del gobierno y defender a España y a su Estado de Derecho. ¿Qué nos espera pues? De momento, y gracias al apoyo de veletas como Arrimadas, seguiremos sufriendo las políticas totalitarias de este gobierno durante al menos unos meses más. En mi opinión estamos ante un gobierno acabado y ante un presidente arrasado por las circunstancias. Aun así creo que el daño que Pedro Sánchez puede hacer a España es todavía y por desgracia mayor del que ya ha provocado. Por eso creo que de producirse el final de Sánchez, éste se producirá entre 2021 y 2022. No creo que Sánchez acabe la legislatura, pero tampoco creo que deje el poder de una forma tan dócil, y mucho menos con Pablo Iglesias y Podemos co-liderando el ejecutivo. Por ello creo que de producirse, la caída de este gobierno será severa y se llevará a España con éste por delante. Mientras tanto solo nos queda esperar y contemplar como este gobierno cae arrasado por la crisis... y con él España y su sociedad.
La decisión de ese partido bisagra y veleta llamado Ciudadanos de votar a favor de la prórroga del estado de alarma supone un punto y seguido más en el proceso de extinción en el que se encuentra el partido de los "Naranjitos". Y es que mucho se está hablando de los motivos por los cuales el partido que preside Inés Arrimadas ha decidido una vez más contradecirse a sí mismo y votar a favor de la prórroga de un estado de alarma del que cada vez más expertos en Derecho Constitucional dudan de su legalidad.
Se ha hablado mucho en la última semana y se sigue hablando sobre los intereses ocultos que han llevado a que C's decida no ya solo prorrogar el estado de alarma sino salvarle el pellejo al gobierno del Frente Popular 2.0 liderado por Sánchez e Iglesias. Un gobierno marcado cada vez más por su totalitarismo y falta de voluntad democrática. ¿Por qué esta nueva vuelta de hoja por parte de los naranjitos? Se está hablando del más que posible pacto al que Sánchez y Arrimadas han llevado a cabo para salvarse ambos el pellejo de forma recíproca. Sánchez, como buen cínico y amoral que es está decidido a cuando menos aguantar hasta mitad de la legislatura y agarrarse en el sillón presidencial mientras le llueven las demandas contra él y su gobierno por su criminal gestión en esta crisis sanitaria del coronavirus. Arrimadas, por su parte, quiere salvarse el pellejo para llegar viva a las próximas elecciones generales (Si es que éstas llegan a celebrarse algún día) y convertirse en 2023 en la candidata a la presidencia del gobierno por C's. ¿Cómo lograrlo? Muy sencillo...
La recompensa que recibiría Arrimadas por parte del PSOE es ni más ni menos que el apoyo de los socialistas a los naranjitos en el Ayuntamiento y el de los naranjitos a los socialistas en la Comunidad de Madrid (liderados ahora por los populares Martínez-Almeida y Díaz Ayuso) a través de una moción de censura que desaloje a éstos del gobierno municipal y autonómico en favor de los candidatos de C's y PSOE respectivamente. Pero ahí no queda la cosa. Se habla también de la posibilidad de repetir esta jugada aquí en Andalucía, para desalojar después de un año y medio de gobierno al popular Juanma Moreno en favor del naranjito y actual vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín. En definitiva, toda una operación política para reconducir a C's a la primera línea y consolidar el liderazgo de Arrimadas en Ciudadanos. Mientras esto sucede, Sánchez mantiene la Moncloa y el BOE bajo su poder en una España que ya sobrepasa los 27.000 muertos oficiales, mientras que por otro lado se habla de unas cifras que superarían con creces los 30.000 a causa del coronavirus. Todas ellas víctimas de la gestión criminal de este gobierno de asesinos y miserables.
En definitiva, toda una operación política en plena crisis sanitaria, económica y social y con 30.000 muertos encima de la mesa. De confirmarse tal escenario, el PP estaría en la obligación tanto moral como política de presentar de forma inminente una moción de censura contra el gobierno de Perro Sánchez (Sí, han leído bien). Una moción de censura que en mi opinión debería de dejar fuera a Pablo Casado como candidato a la presidencia del gobierno. ¿Qué alternativa pues? Una que ya expuse aquí hace un año y que podría tener no sé si efectos pero si repercusión. La designación del popular Adolfo Suárez Illana como candidato de consenso que forme un gobierno de concentración liderado por el hijo del ex-presidente Suárez, ministros de los dos partidos tradicionales, e incluso ministros tecnócratas que tanta falta hacen en algunos ministerios como por ejemplo el de sanidad en estos graves momentos. Debo añadir que personalmente siempre he estado en contra de cualquier tipo de gobierno y/o apoyo entre los dos principales partidos (Solo hay que ver mis entradas de años anteriores), pero la grave situación que estamos padeciendo bien merece hacer una excepción.
Este gobierno tendría como objetivo paliar a corto plazo la durísima crisis que estamos padeciendo y la posterior convocatoria de elecciones generales para el año que viene. Esta vez con Pablo Casado como candidato nuevamente por el PP y sin Pedro Sánchez al frente del PSOE. El problema reside por supuesto en el PSOE, el cual está controlado plenamente por Sánchez y sus camaradas. Por ello la propuesta de Suárez Illana como candidato de consenso podría despertar interés en la llamada "Vieja guardia" del PSOE, que quizás aceptaría esta propuesta frente al actual escenario de caos en el cual se encuentra sumido el país bajo el gobierno actual del Frente Popular 2.0. Un gobierno el cual ya ha dejado a entrever la posibilidad de extender el estado de alarma hasta finales de junio como mínimo. Todo ello mientras el paro vuelve a subir descomunalmente y las previsiones económicas para España se disparan negativamente frente al caos en el que se encuentra sumido este desgobierno.
Un desgobierno en el que se encuentra España hoy que nos recuerda al de hace exactamente diez años. Tal día como hoy, 12 de mayo, se produjo en 2010 el fin de facto del gobierno socialista de Zapatero al anunciar éste el hasta entonces mayor recorte social conocido en España como consecuencia de la inminente crisis que amenazaba con llevar a España al rescate. Un rescate que en estos momentos se da por hecho en Bruselas, ya que las noticias que auguran que España solicitará a medio/largo plazo un rescate global de su economía van a más conforme pasan los días.
Por ello, por esta y por otras muchas razones es necesario cuanto antes poner fin al gobierno moribundo y totalitario de Sánchez e Iglesias, el cual ha dejado más que demostrado que se encuentra incapacitado de hacer frente a los graves escenarios que estamos padeciendo en estos momentos. Por desgracia sé que esta propuesta no se llevará a cabo, ya que faltan cojones y compromisos entre la clase política actual para echar en estos momentos a estos miserables del gobierno y defender a España y a su Estado de Derecho. ¿Qué nos espera pues? De momento, y gracias al apoyo de veletas como Arrimadas, seguiremos sufriendo las políticas totalitarias de este gobierno durante al menos unos meses más. En mi opinión estamos ante un gobierno acabado y ante un presidente arrasado por las circunstancias. Aun así creo que el daño que Pedro Sánchez puede hacer a España es todavía y por desgracia mayor del que ya ha provocado. Por eso creo que de producirse el final de Sánchez, éste se producirá entre 2021 y 2022. No creo que Sánchez acabe la legislatura, pero tampoco creo que deje el poder de una forma tan dócil, y mucho menos con Pablo Iglesias y Podemos co-liderando el ejecutivo. Por ello creo que de producirse, la caída de este gobierno será severa y se llevará a España con éste por delante. Mientras tanto solo nos queda esperar y contemplar como este gobierno cae arrasado por la crisis... y con él España y su sociedad.
martes, 21 de abril de 2020
La izquierda da un golpe de Estado
Cuando escribo este artículo en la noche del 21 de abril de 2020, España lleva ya más de 20.000 fallecidos por el Coronavirus, los españoles llevamos ya más un mes confinados en nuestras casas, y el gobierno ha llevado a cabo un golpe de estado a través del Estado de Alarma que el próximo día 22 se volverá a aprobar para que continúe en vigor hasta el 10 de mayo de este año. Por si todo esto fuera poco, las graves declaraciones de ayer del Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, en la que ha afirmado abiertamente desde Moncloa que están "Minimizando" las críticas a la gestión del gobierno de PSOE-Ps suponen todo un escenario totalitario en el cual se encuentra sumida España.
Y es que no era un secreto que el gobierno del Frente Popular del siglo XXI nos iba a llevar a esta situación. Pero jamás pensamos, al menos yo, que lo fuesen a hacer en estas gravísimas circunstancias en las cuales se encuentra sumida España y el resto del mundo. Con una crisis sanitaria sin precedentes, tras haber cruzado el Rubicón y comenzado la peor crisis económica que se recuerde, y en medio de un Estado de Alarma, el cual ya nadie cree que es de Alarma sino de Excepción, el desgobierno actual de España ha comenzado a pasos gigantescos a restringir las libertades y los derechos de los españoles con la complicidad de los medios de comunicación y ante el silencio de la oposición, la cual debería de haber presentado hace ya más de una semana una moción de censura acompañada de una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, sus vicepresidentes y algunos de sus ministros. En lugar de eso, la oposición se dedica únicamente a mostrar desde las redes sociales, Twitter, para ser más exactos, su rechazo ante las medidas totalitarias y dictatoriales de este gobierno repleto de criminales y asesinos.
Un gobierno que ha visto en la crisis del Coronavirus su mejor oportunidad para implantar sus políticas, aislar a la oposición, y convertir a España en un estado dictatorial bajo el bipartidismo formado por PSOE y Podemos. Un bipartidismo que reniega de cualquier tipo de acuerdo con la España "Fascista, franquista y retrógrada" como ellos mismos definen a todos aquellos que no comulgamos con sus ideales totalitarios. Estamos pues ante la mayor crisis política que recuerda España en los últimos años, y no será porque en esta última década no hemos vividos crisis políticas de una gravedad sin precedentes. Pues cuando todo parecía que se había visto, el gobierno de Pedro Sánchez va diez pasos más allá y decide romper con la agonizante constitución de 1978 a través de la propia constitución.
Como diría el que fuera una de las figuras más relevantes de la transición, Torcuato Fernández Miranda, "De la ley a la ley pasando por la ley". Eso y no otra cosa es lo que están llevando a cabo el gobierno izquierdista del PSOE y Podemos. Un cambio hacia un nuevo sistema político que cuenta con la bendición de las grandes empresas españolas, los medios de comunicación e incluso la propia monarquía. Sí, esa monarquía que algunos imbéciles que todavía pululan por la derecha creen que nos va a salvar de este escenario que cada vez se vislumbra más grave y complicado.
Estamos pues ante un gobierno de psicópatas que han decidido "Echarse al monte" e iniciar un cambio de sistema bajo un escenario donde más de 20.000 personas han muerto por culpa de la inactividad e irresponsabilidad de este gobierno de cobardes, el cual ha dado un golpe de estado que ha rematado al agonizante sistema constitucional de 1978. Un golpe de estado que igual que el que perpetró el propio PSOE en 1934 va acompañado de la mano de los enemigos de España (ERC, PNV, Bildu, PdCAT, etc). A diferencia del golpe de estado que condujo a la Revolución de Asturias y al golpe de estado en Cataluña perpetrado por Lluís Companys, éste tiene todas las papeletas para culminar con éxito, para beneficio de la izquierda fascista española, y para desgracia de todos los españoles que vemos cómo no ya el sistema constitucional sino el propio país se cae a pedazos con la colaboración activa del gobierno miserable de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Un gobierno el cual ya ha dejado más que claro que le importan una mierda todas las víctimas habidas y por haber en esta crisis, así como sus familias. Un gobierno que ni siquiera se ha dignado a declarar luto nacional por las miles y miles de vidas que se está llevando esta pandemia desde hace un mes, y un gobierno que no ha mostrado comprensión ni solidaridad ninguna con los ciudadanos, a los cuales está tratando poco menos que como si fuésemos estiércol.
Estamos pues, como ya llevan vaticinando algunos "En las puertas de una nueva era". Una era que se caracterizará por el totalitarismo y el terror que desde los órganos de poder pretenden implantar una vez se complete este golpe de estado perpetrado una vez más por la izquierda española. Ya de hecho, como ha dicho el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, están trabajando en silenciar a través de Internet y las redes sociales todas aquellas voces que supongan una oposición a la gestión del actual gobierno. Con lo cual no sería de extrañar que me acaben cerrando este blog un día de estos.
Un blog en el que desde hace ya casi siete años he criticado a los gobiernos de turno. Primero al de Mariano Rajoy y posteriormente al de Pedro Sánchez. A diferencia de lo vivido durante el gobierno del PP, en estas circunstancias es bastante probable que la censura impuesta por el gobierno del PSOE acabe arrasando con todas aquellas páginas web, blogs, perfiles en redes sociales, etc que supongan un estorbo a la hora de implantar este gobierno su agenda.
Por mi parte, aunque cambiaría los modales que en otros tiempos he utilizado, no cambiaría ni una sola coma de lo que he escrito en este blog desde hace seis años y medio. Podrán censurar este blog y el de miles de personas más así, como los canales de Youtube que no suponen más que la voz que los españoles usamos a través de este medio para criticar las medidas tomadas por los poderes públicos.
Estamos pues ante la fase final de aquello que se originó un 11 de marzo de hace dieciséis años y que provocó un cambio de ciclo en España con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero. Con el escenario actual, ese cambio se está consumando a través del golpe de estado que el PSOE de Pedro Sánchez ha llevado a cabo contra la constitución y contra los derechos fundamentales y las libertades de los españoles. La oposición por su parte tiene la carta de lanzar una moción de censura que ponga fin cuanto antes a esta pesadilla, pero por desgracia sabemos que no la van a llevar a cabo. Bien porque es sabido que no disponen de los apoyos suficientes, o bien porque ellos mismos también estén inmiscuidos en esta operación. Ya nada volverá a ser como antes. España ha cruzado la línea roja y se adentra en un peligroso escenario del cual ya no podrá salir de el. En manos de los españoles hemos tenido la oportunidad de parar esta locura, pero estábamos demasiado ocupados mientras aplaudíamos cada día a las ocho de la tarde. Lo que pase a partir de ahora será de todo menos bueno... nosotros mismos nos lo hemos buscado y aquí están ya las consecuencias. Adiós libertad, adiós España.
Y es que no era un secreto que el gobierno del Frente Popular del siglo XXI nos iba a llevar a esta situación. Pero jamás pensamos, al menos yo, que lo fuesen a hacer en estas gravísimas circunstancias en las cuales se encuentra sumida España y el resto del mundo. Con una crisis sanitaria sin precedentes, tras haber cruzado el Rubicón y comenzado la peor crisis económica que se recuerde, y en medio de un Estado de Alarma, el cual ya nadie cree que es de Alarma sino de Excepción, el desgobierno actual de España ha comenzado a pasos gigantescos a restringir las libertades y los derechos de los españoles con la complicidad de los medios de comunicación y ante el silencio de la oposición, la cual debería de haber presentado hace ya más de una semana una moción de censura acompañada de una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, sus vicepresidentes y algunos de sus ministros. En lugar de eso, la oposición se dedica únicamente a mostrar desde las redes sociales, Twitter, para ser más exactos, su rechazo ante las medidas totalitarias y dictatoriales de este gobierno repleto de criminales y asesinos.
Un gobierno que ha visto en la crisis del Coronavirus su mejor oportunidad para implantar sus políticas, aislar a la oposición, y convertir a España en un estado dictatorial bajo el bipartidismo formado por PSOE y Podemos. Un bipartidismo que reniega de cualquier tipo de acuerdo con la España "Fascista, franquista y retrógrada" como ellos mismos definen a todos aquellos que no comulgamos con sus ideales totalitarios. Estamos pues ante la mayor crisis política que recuerda España en los últimos años, y no será porque en esta última década no hemos vividos crisis políticas de una gravedad sin precedentes. Pues cuando todo parecía que se había visto, el gobierno de Pedro Sánchez va diez pasos más allá y decide romper con la agonizante constitución de 1978 a través de la propia constitución.
Como diría el que fuera una de las figuras más relevantes de la transición, Torcuato Fernández Miranda, "De la ley a la ley pasando por la ley". Eso y no otra cosa es lo que están llevando a cabo el gobierno izquierdista del PSOE y Podemos. Un cambio hacia un nuevo sistema político que cuenta con la bendición de las grandes empresas españolas, los medios de comunicación e incluso la propia monarquía. Sí, esa monarquía que algunos imbéciles que todavía pululan por la derecha creen que nos va a salvar de este escenario que cada vez se vislumbra más grave y complicado.
Estamos pues ante un gobierno de psicópatas que han decidido "Echarse al monte" e iniciar un cambio de sistema bajo un escenario donde más de 20.000 personas han muerto por culpa de la inactividad e irresponsabilidad de este gobierno de cobardes, el cual ha dado un golpe de estado que ha rematado al agonizante sistema constitucional de 1978. Un golpe de estado que igual que el que perpetró el propio PSOE en 1934 va acompañado de la mano de los enemigos de España (ERC, PNV, Bildu, PdCAT, etc). A diferencia del golpe de estado que condujo a la Revolución de Asturias y al golpe de estado en Cataluña perpetrado por Lluís Companys, éste tiene todas las papeletas para culminar con éxito, para beneficio de la izquierda fascista española, y para desgracia de todos los españoles que vemos cómo no ya el sistema constitucional sino el propio país se cae a pedazos con la colaboración activa del gobierno miserable de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Un gobierno el cual ya ha dejado más que claro que le importan una mierda todas las víctimas habidas y por haber en esta crisis, así como sus familias. Un gobierno que ni siquiera se ha dignado a declarar luto nacional por las miles y miles de vidas que se está llevando esta pandemia desde hace un mes, y un gobierno que no ha mostrado comprensión ni solidaridad ninguna con los ciudadanos, a los cuales está tratando poco menos que como si fuésemos estiércol.
Estamos pues, como ya llevan vaticinando algunos "En las puertas de una nueva era". Una era que se caracterizará por el totalitarismo y el terror que desde los órganos de poder pretenden implantar una vez se complete este golpe de estado perpetrado una vez más por la izquierda española. Ya de hecho, como ha dicho el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, están trabajando en silenciar a través de Internet y las redes sociales todas aquellas voces que supongan una oposición a la gestión del actual gobierno. Con lo cual no sería de extrañar que me acaben cerrando este blog un día de estos.
Un blog en el que desde hace ya casi siete años he criticado a los gobiernos de turno. Primero al de Mariano Rajoy y posteriormente al de Pedro Sánchez. A diferencia de lo vivido durante el gobierno del PP, en estas circunstancias es bastante probable que la censura impuesta por el gobierno del PSOE acabe arrasando con todas aquellas páginas web, blogs, perfiles en redes sociales, etc que supongan un estorbo a la hora de implantar este gobierno su agenda.
Por mi parte, aunque cambiaría los modales que en otros tiempos he utilizado, no cambiaría ni una sola coma de lo que he escrito en este blog desde hace seis años y medio. Podrán censurar este blog y el de miles de personas más así, como los canales de Youtube que no suponen más que la voz que los españoles usamos a través de este medio para criticar las medidas tomadas por los poderes públicos.
Estamos pues ante la fase final de aquello que se originó un 11 de marzo de hace dieciséis años y que provocó un cambio de ciclo en España con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero. Con el escenario actual, ese cambio se está consumando a través del golpe de estado que el PSOE de Pedro Sánchez ha llevado a cabo contra la constitución y contra los derechos fundamentales y las libertades de los españoles. La oposición por su parte tiene la carta de lanzar una moción de censura que ponga fin cuanto antes a esta pesadilla, pero por desgracia sabemos que no la van a llevar a cabo. Bien porque es sabido que no disponen de los apoyos suficientes, o bien porque ellos mismos también estén inmiscuidos en esta operación. Ya nada volverá a ser como antes. España ha cruzado la línea roja y se adentra en un peligroso escenario del cual ya no podrá salir de el. En manos de los españoles hemos tenido la oportunidad de parar esta locura, pero estábamos demasiado ocupados mientras aplaudíamos cada día a las ocho de la tarde. Lo que pase a partir de ahora será de todo menos bueno... nosotros mismos nos lo hemos buscado y aquí están ya las consecuencias. Adiós libertad, adiós España.
viernes, 3 de abril de 2020
Un gobierno moribundo ante un país agonizante
Cuando estamos otro año más en Viernes de Dolores de una nueva Semana Santa que por desgracia este año será inexistente tras suspenderse después de 87 años, la cifra de muertos por el llamado Covid-19, o lo que es lo mismo, el Coronavirus, ha alcanzado ya el escalofriante número de 10.000 muertos. 950 en solo las últimas 24 horas. Mientras todo esto sucede, los españoles permanecemos por tercera semana consecutiva confinados en nuestras casas mientras las cifras tanto de fallecidos como de infectados va subiendo cada día más. Es cierto que la cifra de recuperados también es alta, y que dicha noticia es buena si se tiene en cuenta que hay más recuperados que fallecidos, pero eso no es motivo suficiente como para comentar una situación de alarma social que al desgobierno de España se le ha ido completamente de las manos. Una situación en la que todo el mundo da por hecho que ha provocado un giro de 180 grados a la situación nacional que vivíamos hasta hace poco. Algunos dan ya por hecho que la legislatura ha estallado por los aires y que el todavía presidente del gobierno, Pedro Sánchez, no es ya más que un cadáver político andante, el cual se niega a reconocer como Bruce Willis en "El Sexto Sentido" que ya es solo un fantasma, es decir, lo único que ha sido toda su miserable vida.
Y es que al igual que hace justo cuarenta años y hace solo diez, la situación del actual jefe del gobierno es similar, cuando no casi exacta, a las vividas en 1980 por el aún agónico presidente Adolfo Suárez y en 2010 por el entonces moribundo presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero Sánchez, a diferencia de Suárez y Zapatero no se va a ir dejando tras de sí la mayor crisis sanitaria, económica y social que haya padecido España y el mundo desde 1929, sino también una cifra descomunal de muertos como consecuencia de su delictiva gestión sobre el Coronavirus. Un Pedro Sánchez que si ya se encontraba en enero (Cuando tomó posesión por segunda vez como jefe del gobierno) en una situación insostenible, ahora se encuentra en una fase tan agónica como la que padece la propia España en estos instantes. La oposición liderada por el PP de Pablo Casado debe tomar la iniciativa política y actuar como el papel que le han otorgado los españoles en las urnas el año pasado por dos veces consecutivas; Los populares deben de dar un paso al frente y presentar por sentido de Estado dos mociones.
Por el lado penal, una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Una moción que en mi opinión debería de llevar consigo la presentación conjunta de otras mociones de responsabilidad criminal, en este caso contra la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, su pareja y actual ministra de igualdad, Irene Montero, la ministra de sanidad, Salvador Illa, y el delegado del gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por delitos contra la salud pública. Por otro lado, y esta más concreta en el ámbito político, el PP tiene el deber y la responsabilidad pública de presentar una moción de censura contra el gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Una moción de censura cuyo candidato no debería ser el propio Casado, ni siquiera un miembro del Partido Popular. El candidato propuesto a la investidura debe de ser alguien que cuente con la simpatía y el respeto de un criminal Partido Socialista Obrero Español, el cual ha llevado a España a una situación de crisis absoluta por tercera vez en treinta años.
Si el PSOE se niega a apoyar estas mociones estará en su derecho (Como el mismo derecho que tendría que un futuro gobierno de la derecha se plantease la ilegalización del PSOE), pero el pueblo español necesita ya una reacción urgente tanto en lo penal como en lo político, y en estos momentos esa respuesta debe darla por obligación y por responsabilidad ante el país el propio PP. Y sobre todo, los españoles se merecen ahora más que nunca que cada uno se posicione y demuestre si apoya a un candidato propuesto con el simple objetivo de convocar cuanto antes unas elecciones generales, o mantener a un gobierno repleto de asesinos y criminales, los cuales han ocultado a la población información sensible sanitaria en pos de sus intereses políticos partidistas y de una manifestación totalitaria y sectaria, la cual se puede definir como la manifestación que mayor número de muertos ha provocado con efecto retroactivo. Por no hablar de la acción criminal de este desgobierno de negarle a la Comunidad de Madrid el material sanitario que desde el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso se pedía insistentemente. Una acción inhumana que demuestra el nulo atisbo de sentimiento humano por parte de este gobierno y de su presidente no ya al adversario político, sino a los ciudadanos. Un gobierno el cual ya se ha encargado de otorgarle más de 15 millones de euros a las televisiones privadas mientras éstas se dedican a exculpar al gobierno del PSOE y Podemos de este holocausto y culpar a su vez al PP por los recortes sanitarios y la insostenible situación que se vive en los hospitales españoles en estas durísimas semanas.
Y todo esto transcurre mientras hoy conocemos los datos del paro del mes de marzo (El primero en plena crisis sanitaria), el cual da una cifra de más de 300.000 personas desempleadas, la mayor cifra jamás conocida en la historia de España. Una cifra que por desgracia será la primera de las muchas que iremos conociendo conforme avance la crisis sanitaria y económica. Por cierto, unas cifras desoladoras que no lo son tanto para la ministra podemita de trabajo, la cual ha comparecido hoy desde la Moncloa mientras lloraba a lágrima viva de las risas que le provocaban su confusión a la hora de definir qué era un ERTE. Unas risas que también ha sufrido en sus carnes el ministro de industria, José Luis Ábalos, el cual se le ha visto especialmente sonriente a lo largo de esta semana mientras las cifras de españoles muertos por el Covid-19 aumentaban a más de 500 personas por día. Me reitero nuevamente tras hacer mención a estos hechos asquerosos cuando afirmo que estamos ante el gobierno más insensible, criminal, totalitario y miserable que ha padecido España desde, como mínimo el siglo XIX. En otro país, los hechos criminales que ha ido llevando a cabo el gobierno de forma pasiva serían más que suficientes para que sus integrantes diesen con sus putrefactos huesos en la cárcel de por vida.
Por su parte, el gobierno ya da por hecho que tendrá que pedir al congreso una nueva prórroga para mantener el Estado de Alarma otras dos semanas más. En este caso hasta el 26 de abril. Una prórroga que no será la última, ya que todos sabemos que este Estado de Alarma que estamos padeciendo va a ir más allá del mes de abril, y puede que de mayo. Un Estado de Alarma el cual se ha convertido de facto en un Estado de Sitio, en donde se ha restringido la libre circulación de personas y el derecho de reunión, entre otros derechos fundamentales que escapan de las actividades que el gobierno puede aplicar en un Estado de Alarma. Vivimos ya en un estado socialista y policial en el que el Estado ha asumido todos los poderes, y ha dejado de forma indefinida a sus ciudadanos encerrados sine die en sus hogares hasta nuevo aviso. Un encierro que se ve coloreado por los medios a través de las convocatorias para aplaudir a los profesionales sanitarios y endulzado con una campaña de marketing de solidaridad y compromiso entre todos. Unas campañas muy emotivas sino fuera por las verdaderas razones que hay tanto a nivel nacional como a nivel global en esta pandemia mundial que estamos viviendo. Ya hay algunas voces que están avisando de que nada volverá a ser como antes tras el paso de esta crisis. Al igual que tras el 11-S, el mundo se encuentra otra vez a las puertas de un cambio de ciclo a todos los niveles. Un cambio que al igual que pasó en 2001 se intuye que no es un cambio para mejor...
Volviendo al terreno político, desde algunos sectores se habla de la posibilidad de formar un gobierno de "Salvación Nacional" el cual estaría presidido por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño y compuesto por miembros del PSOE, PP y VOX (Un cambio bastante curioso por parte de Abascal y compañía). Por otro lado se habla de realizar una serie de reformas de altísimo calado económico y social, que serían a su vez la antesala de unas elecciones generales a celebrar en 2021. Personalmente no sé qué es lo que va a ocurrir a partir de ahora, pero sí es un hecho que el gobierno de Sánchez ya está acabado y calcinado. La presidencia de Sánchez está tan agotada como su propia credibilidad, si es que alguna vez la tuvo. Al igual que Suárez y Zapatero en 1980 y 2010, Sánchez vive en este 2020 sus últimos meses en la Moncloa en medio de una crisis sin precedentes y con el país hecho cenizas tras haberlo incendiado en estos últimos dos años. Ahora solo queda esperar para ver cuál será en primer lugar el final que le depara a España tras este tsunami que ha arrasado con todos sus sectores sociales, económicos, sanitarios, laborales, políticos, etc. Y por último saber cuál será el desenlace de este gobierno, el peor en la historia contemporánea de España y el único que ha conseguido aniquilarla tras más de 500 años de historia. Lo que viene ahora no será fácil para ninguno de nosotros. España y el mundo se adentran en un terreno inexplorado hasta ahora en donde la crisis económica de 2008 será una comedia en comparación con el apocalipsis que nos espera. Por ello cabe decir, ahora más que nunca "Agárrense, que vienen curvas".
Y es que al igual que hace justo cuarenta años y hace solo diez, la situación del actual jefe del gobierno es similar, cuando no casi exacta, a las vividas en 1980 por el aún agónico presidente Adolfo Suárez y en 2010 por el entonces moribundo presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero Sánchez, a diferencia de Suárez y Zapatero no se va a ir dejando tras de sí la mayor crisis sanitaria, económica y social que haya padecido España y el mundo desde 1929, sino también una cifra descomunal de muertos como consecuencia de su delictiva gestión sobre el Coronavirus. Un Pedro Sánchez que si ya se encontraba en enero (Cuando tomó posesión por segunda vez como jefe del gobierno) en una situación insostenible, ahora se encuentra en una fase tan agónica como la que padece la propia España en estos instantes. La oposición liderada por el PP de Pablo Casado debe tomar la iniciativa política y actuar como el papel que le han otorgado los españoles en las urnas el año pasado por dos veces consecutivas; Los populares deben de dar un paso al frente y presentar por sentido de Estado dos mociones.
Por el lado penal, una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Una moción que en mi opinión debería de llevar consigo la presentación conjunta de otras mociones de responsabilidad criminal, en este caso contra la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, su pareja y actual ministra de igualdad, Irene Montero, la ministra de sanidad, Salvador Illa, y el delegado del gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por delitos contra la salud pública. Por otro lado, y esta más concreta en el ámbito político, el PP tiene el deber y la responsabilidad pública de presentar una moción de censura contra el gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Una moción de censura cuyo candidato no debería ser el propio Casado, ni siquiera un miembro del Partido Popular. El candidato propuesto a la investidura debe de ser alguien que cuente con la simpatía y el respeto de un criminal Partido Socialista Obrero Español, el cual ha llevado a España a una situación de crisis absoluta por tercera vez en treinta años.
Si el PSOE se niega a apoyar estas mociones estará en su derecho (Como el mismo derecho que tendría que un futuro gobierno de la derecha se plantease la ilegalización del PSOE), pero el pueblo español necesita ya una reacción urgente tanto en lo penal como en lo político, y en estos momentos esa respuesta debe darla por obligación y por responsabilidad ante el país el propio PP. Y sobre todo, los españoles se merecen ahora más que nunca que cada uno se posicione y demuestre si apoya a un candidato propuesto con el simple objetivo de convocar cuanto antes unas elecciones generales, o mantener a un gobierno repleto de asesinos y criminales, los cuales han ocultado a la población información sensible sanitaria en pos de sus intereses políticos partidistas y de una manifestación totalitaria y sectaria, la cual se puede definir como la manifestación que mayor número de muertos ha provocado con efecto retroactivo. Por no hablar de la acción criminal de este desgobierno de negarle a la Comunidad de Madrid el material sanitario que desde el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso se pedía insistentemente. Una acción inhumana que demuestra el nulo atisbo de sentimiento humano por parte de este gobierno y de su presidente no ya al adversario político, sino a los ciudadanos. Un gobierno el cual ya se ha encargado de otorgarle más de 15 millones de euros a las televisiones privadas mientras éstas se dedican a exculpar al gobierno del PSOE y Podemos de este holocausto y culpar a su vez al PP por los recortes sanitarios y la insostenible situación que se vive en los hospitales españoles en estas durísimas semanas.
Y todo esto transcurre mientras hoy conocemos los datos del paro del mes de marzo (El primero en plena crisis sanitaria), el cual da una cifra de más de 300.000 personas desempleadas, la mayor cifra jamás conocida en la historia de España. Una cifra que por desgracia será la primera de las muchas que iremos conociendo conforme avance la crisis sanitaria y económica. Por cierto, unas cifras desoladoras que no lo son tanto para la ministra podemita de trabajo, la cual ha comparecido hoy desde la Moncloa mientras lloraba a lágrima viva de las risas que le provocaban su confusión a la hora de definir qué era un ERTE. Unas risas que también ha sufrido en sus carnes el ministro de industria, José Luis Ábalos, el cual se le ha visto especialmente sonriente a lo largo de esta semana mientras las cifras de españoles muertos por el Covid-19 aumentaban a más de 500 personas por día. Me reitero nuevamente tras hacer mención a estos hechos asquerosos cuando afirmo que estamos ante el gobierno más insensible, criminal, totalitario y miserable que ha padecido España desde, como mínimo el siglo XIX. En otro país, los hechos criminales que ha ido llevando a cabo el gobierno de forma pasiva serían más que suficientes para que sus integrantes diesen con sus putrefactos huesos en la cárcel de por vida.
Por su parte, el gobierno ya da por hecho que tendrá que pedir al congreso una nueva prórroga para mantener el Estado de Alarma otras dos semanas más. En este caso hasta el 26 de abril. Una prórroga que no será la última, ya que todos sabemos que este Estado de Alarma que estamos padeciendo va a ir más allá del mes de abril, y puede que de mayo. Un Estado de Alarma el cual se ha convertido de facto en un Estado de Sitio, en donde se ha restringido la libre circulación de personas y el derecho de reunión, entre otros derechos fundamentales que escapan de las actividades que el gobierno puede aplicar en un Estado de Alarma. Vivimos ya en un estado socialista y policial en el que el Estado ha asumido todos los poderes, y ha dejado de forma indefinida a sus ciudadanos encerrados sine die en sus hogares hasta nuevo aviso. Un encierro que se ve coloreado por los medios a través de las convocatorias para aplaudir a los profesionales sanitarios y endulzado con una campaña de marketing de solidaridad y compromiso entre todos. Unas campañas muy emotivas sino fuera por las verdaderas razones que hay tanto a nivel nacional como a nivel global en esta pandemia mundial que estamos viviendo. Ya hay algunas voces que están avisando de que nada volverá a ser como antes tras el paso de esta crisis. Al igual que tras el 11-S, el mundo se encuentra otra vez a las puertas de un cambio de ciclo a todos los niveles. Un cambio que al igual que pasó en 2001 se intuye que no es un cambio para mejor...
Volviendo al terreno político, desde algunos sectores se habla de la posibilidad de formar un gobierno de "Salvación Nacional" el cual estaría presidido por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño y compuesto por miembros del PSOE, PP y VOX (Un cambio bastante curioso por parte de Abascal y compañía). Por otro lado se habla de realizar una serie de reformas de altísimo calado económico y social, que serían a su vez la antesala de unas elecciones generales a celebrar en 2021. Personalmente no sé qué es lo que va a ocurrir a partir de ahora, pero sí es un hecho que el gobierno de Sánchez ya está acabado y calcinado. La presidencia de Sánchez está tan agotada como su propia credibilidad, si es que alguna vez la tuvo. Al igual que Suárez y Zapatero en 1980 y 2010, Sánchez vive en este 2020 sus últimos meses en la Moncloa en medio de una crisis sin precedentes y con el país hecho cenizas tras haberlo incendiado en estos últimos dos años. Ahora solo queda esperar para ver cuál será en primer lugar el final que le depara a España tras este tsunami que ha arrasado con todos sus sectores sociales, económicos, sanitarios, laborales, políticos, etc. Y por último saber cuál será el desenlace de este gobierno, el peor en la historia contemporánea de España y el único que ha conseguido aniquilarla tras más de 500 años de historia. Lo que viene ahora no será fácil para ninguno de nosotros. España y el mundo se adentran en un terreno inexplorado hasta ahora en donde la crisis económica de 2008 será una comedia en comparación con el apocalipsis que nos espera. Por ello cabe decir, ahora más que nunca "Agárrense, que vienen curvas".
miércoles, 25 de marzo de 2020
Estado Socialista bajo un gobierno criminal
Después de haber vivido una de las semanas más duras y trascendentales de mi vida, vuelvo a escribir sobre la situación tan grave que está atravesando tanto España como el resto del mundo desde hace unas semanas como consecuencia de la propagación de la pandemia del Coronavirus. Una pandemia que ha arrasado de forma literal y figurada a esta España que se encuentra viviendo probablemente una de las crisis sociales, sanitarias, económicas y políticas más graves de los últimos ochenta años. Mientras escribo esta entrada desde casa, la situación del país no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado en comparación a la situación que se vivía cuando escribí mi penúltima entrada hace cuestión de dos semanas. El Estado de Alarma sigue vigente en España desde hace ya más de diez días. Un Estado de Alarma que en comparación con el activado por Zapatero en 2010 cuando la crisis de los controladores aéreos hace de este último un juego de niños frente al toque de queda impuesto por Sánchez hace dos semanas. Dos semanas en las que el número de fallecidos en nuestro país ha superado ya la escalofriante cifra de 2.000 víctimas mortales. Un número elevadísimo que sitúa a España como uno de los países de Europa más perjudicado en esta crisis sanitaria. El segundo tras Italia, y el tercero a nivel mundial tras los propios italianos y China.
Estamos pues ante una crisis de incalculables consecuencias que más vale no pensar en ellas ahora mismo. España se resquebraja por todos sus frentes. Tanto por el sanitario, como el económico, como el social, y como el político. La crisis del Coronavirus ha provocado que el pánico se apodere de las calles y la gente permanezca en sus casas hasta que el gobierno decrete la derogación del Estado de Alarma. Los españoles pues permanecemos en nuestras casas mientras el Coronavirus mata a cientos de decenas de ciudadanos por día, todo ello mientras el sistema sanitario se desmorona como consecuencia de los colapsos de las personas que acuden de inmediato desde sus casas hasta los hospitales más cercanos en cuanto se percatan que padecen los síntomas que anuncian la presencia del Coronavirus en nuestro organismo. Mientras todo esto sucede, las unidades móviles de nuestras Fuerzas Armadas, así como la Policía y la Guardia Civil asumen el control de las calles desiertas de España y la seguridad de que los ciudadanos permanezcan en sus hogares.
Ante esta situación, si no fuera porque estamos ante una de las mayores crisis sanitarias de la historia, cualquiera juraría que el gobierno criminal y asesino compuesto por el PSOE y Podemos han aplicado de forma severa una dictadura socialista en la que el silencio y el temor son los elementos que imperan en esta España más cercana que nunca al totalitarismo socialista. Un totalitarismo socialista que es sin lugar a dudas el principal responsable de las consecuencias demoledoras que ha traído esta crisis sanitaria. Un gobierno de izquierdas que es el primer responsable de las miles de muertes que se están produciendo en España en estos instantes. Un ejecutivo el cual desoyó las recomendaciones de las autoridades sanitarias para que tomasen cartas en el asunto del Coronavirus cuanto antes, y que desoyeron estos consejos ante la negativa electoralista, sectaria y totalitaria del PSOE y de Podemos para celebrar sí o sí el día de la mujer el pasado ocho de marzo.
Tenemos pues al frente de la nación a una banda de asesinos y criminales, los cuales desoyeron tomar medidas que hubiesen podido frenar las inmensas muertes que este virus ha causado entre la población. El gobierno del Frente Popular ha ocultado información sensible a la sociedad sobre el verdadero peligro del Coronavirus y ha cometido un delito de atentado contra la salud pública, el cual tendría que llevar a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo e Irene Montero, entre otros, a declarar ante el Tribunal Supremo cuanto antes tras ser cesados de sus respectivos cargos gubernamentales. En definitiva: Tenemos el peor gobierno que España ha sufrido desde el siglo XIX. Un gobierno tan chamuscado y quemado en solo dos meses de vida como su propio presidente.
Sánchez es ya un cadáver político. Y no lo digo como un insulto sino como un hecho. El presidente del gobierno es un tipo que ascendió al poder hace dos años con un cuestionamiento moral y político bastante dudoso. Y es que seamos claros; Sánchez nunca debió ser presidente del gobierno, y si debió serlo en un momento determinado, ese momento fue en marzo de 2016, cuando todo el mundo confiaba erróneamente en que Podemos daría su brazo a torcer para llevar al líder del PSOE a la Moncloa hace cuatro años. Ya en 2018 consiguió finalmente su asalto al poder y dos años después ha renovado el cargo llevando a España al primer gobierno de extrema izquierda desde la II República. Hoy, tras la criminal gestión de la crisis del Coronavirus y las graves consecuencias tanto políticas, como sociales, como económicas que dicha gestión está provocando, la permanencia de Sánchez en el poder está más en cuestión que nunca. Hasta el propio Juan Luis Cebrián ha salido para exigir que se procese a Pedro Sánchez por su gestión en esta gravísima crisis. Una crisis que ha provocado incluso que el rey salga por segunda vez en su reinado para hablarle al país en un discurso tan hueco y frío que hasta los más monárquicos se han preguntado sobre la idoneidad o no a la hora de pronunciar este discurso, el cual, a diferencia del discurso del 3-O, carecía de sentido.
De momento, y en medio de este caos social, sabemos que tanto la vicepresidenta Carmen Calvo como la ministra Irene Montero, como la esposa de Sánchez y los padres de ésta han dado positivo como infectados por Coronavirus, lo cual hace pensar que el propio presidente y su vicepresidente segundo también estén ya infectados por este virus. Un virus que les ha venido de perlas tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias, el cual ha querido incluso aumentar su poder de gobierno a través de esta desgracia. Con el pretexto de este virus, Pedro Sánchez está asumiendo un mando como ningún otro presidente desde la instauración del sistema constitucional de 1978. España es de facto un estado policial, en donde los ciudadanos no sabemos si estas medidas tan restrictivas que se están llevando a cabo son en beneficio de nosotros mismos y para paliar el virus, o es una excusa perfecta para aumentar la sed de poder del actual presidente del gobierno y su vicepresidente. Todo es posible en estos momentos, en donde el sistema constitucional de 1978 se cae a pedazos mientras se restringe los derechos y libertades de los ciudadanos en las últimas semanas. Una restricción que de momento se prolongará hasta el 12 de abril (Domingo de Resurrección). Después de esto, ¿Qué? Solo Sánchez e Iglesias lo saben, o puede que ni siquiera ellos mismos lo sepan. De momento, y solo es un anticipo con la caída del Ibex 35, se ha confirmado que la recesión y la crisis económica que se avecina será como mínimo igual o peor que la crisis de 2008. Ahí es nada. Y esto solo acaba de empezar...
Estamos pues ante una crisis de incalculables consecuencias que más vale no pensar en ellas ahora mismo. España se resquebraja por todos sus frentes. Tanto por el sanitario, como el económico, como el social, y como el político. La crisis del Coronavirus ha provocado que el pánico se apodere de las calles y la gente permanezca en sus casas hasta que el gobierno decrete la derogación del Estado de Alarma. Los españoles pues permanecemos en nuestras casas mientras el Coronavirus mata a cientos de decenas de ciudadanos por día, todo ello mientras el sistema sanitario se desmorona como consecuencia de los colapsos de las personas que acuden de inmediato desde sus casas hasta los hospitales más cercanos en cuanto se percatan que padecen los síntomas que anuncian la presencia del Coronavirus en nuestro organismo. Mientras todo esto sucede, las unidades móviles de nuestras Fuerzas Armadas, así como la Policía y la Guardia Civil asumen el control de las calles desiertas de España y la seguridad de que los ciudadanos permanezcan en sus hogares.
Ante esta situación, si no fuera porque estamos ante una de las mayores crisis sanitarias de la historia, cualquiera juraría que el gobierno criminal y asesino compuesto por el PSOE y Podemos han aplicado de forma severa una dictadura socialista en la que el silencio y el temor son los elementos que imperan en esta España más cercana que nunca al totalitarismo socialista. Un totalitarismo socialista que es sin lugar a dudas el principal responsable de las consecuencias demoledoras que ha traído esta crisis sanitaria. Un gobierno de izquierdas que es el primer responsable de las miles de muertes que se están produciendo en España en estos instantes. Un ejecutivo el cual desoyó las recomendaciones de las autoridades sanitarias para que tomasen cartas en el asunto del Coronavirus cuanto antes, y que desoyeron estos consejos ante la negativa electoralista, sectaria y totalitaria del PSOE y de Podemos para celebrar sí o sí el día de la mujer el pasado ocho de marzo.
Tenemos pues al frente de la nación a una banda de asesinos y criminales, los cuales desoyeron tomar medidas que hubiesen podido frenar las inmensas muertes que este virus ha causado entre la población. El gobierno del Frente Popular ha ocultado información sensible a la sociedad sobre el verdadero peligro del Coronavirus y ha cometido un delito de atentado contra la salud pública, el cual tendría que llevar a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo e Irene Montero, entre otros, a declarar ante el Tribunal Supremo cuanto antes tras ser cesados de sus respectivos cargos gubernamentales. En definitiva: Tenemos el peor gobierno que España ha sufrido desde el siglo XIX. Un gobierno tan chamuscado y quemado en solo dos meses de vida como su propio presidente.
Sánchez es ya un cadáver político. Y no lo digo como un insulto sino como un hecho. El presidente del gobierno es un tipo que ascendió al poder hace dos años con un cuestionamiento moral y político bastante dudoso. Y es que seamos claros; Sánchez nunca debió ser presidente del gobierno, y si debió serlo en un momento determinado, ese momento fue en marzo de 2016, cuando todo el mundo confiaba erróneamente en que Podemos daría su brazo a torcer para llevar al líder del PSOE a la Moncloa hace cuatro años. Ya en 2018 consiguió finalmente su asalto al poder y dos años después ha renovado el cargo llevando a España al primer gobierno de extrema izquierda desde la II República. Hoy, tras la criminal gestión de la crisis del Coronavirus y las graves consecuencias tanto políticas, como sociales, como económicas que dicha gestión está provocando, la permanencia de Sánchez en el poder está más en cuestión que nunca. Hasta el propio Juan Luis Cebrián ha salido para exigir que se procese a Pedro Sánchez por su gestión en esta gravísima crisis. Una crisis que ha provocado incluso que el rey salga por segunda vez en su reinado para hablarle al país en un discurso tan hueco y frío que hasta los más monárquicos se han preguntado sobre la idoneidad o no a la hora de pronunciar este discurso, el cual, a diferencia del discurso del 3-O, carecía de sentido.
De momento, y en medio de este caos social, sabemos que tanto la vicepresidenta Carmen Calvo como la ministra Irene Montero, como la esposa de Sánchez y los padres de ésta han dado positivo como infectados por Coronavirus, lo cual hace pensar que el propio presidente y su vicepresidente segundo también estén ya infectados por este virus. Un virus que les ha venido de perlas tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias, el cual ha querido incluso aumentar su poder de gobierno a través de esta desgracia. Con el pretexto de este virus, Pedro Sánchez está asumiendo un mando como ningún otro presidente desde la instauración del sistema constitucional de 1978. España es de facto un estado policial, en donde los ciudadanos no sabemos si estas medidas tan restrictivas que se están llevando a cabo son en beneficio de nosotros mismos y para paliar el virus, o es una excusa perfecta para aumentar la sed de poder del actual presidente del gobierno y su vicepresidente. Todo es posible en estos momentos, en donde el sistema constitucional de 1978 se cae a pedazos mientras se restringe los derechos y libertades de los ciudadanos en las últimas semanas. Una restricción que de momento se prolongará hasta el 12 de abril (Domingo de Resurrección). Después de esto, ¿Qué? Solo Sánchez e Iglesias lo saben, o puede que ni siquiera ellos mismos lo sepan. De momento, y solo es un anticipo con la caída del Ibex 35, se ha confirmado que la recesión y la crisis económica que se avecina será como mínimo igual o peor que la crisis de 2008. Ahí es nada. Y esto solo acaba de empezar...
miércoles, 18 de marzo de 2020
20 años de la Madrugá del 2000
Pues bien, aprovechando este drástico y difícil momento para todos los cofrades, voy a escribir esta noche sobre un suceso relacionado con nuestra Semana Mayor, del cual se cumplen dentro de unas semanas veinte años. Me refiero, como no podía ser de otra forma, de los sucesos acaecidos en la famosa Madrugá del año 2000 en Sevilla. Una Madrugá que le pilló a este que aquí escribe con tan solo ocho años y en compañía de mi madre. Una Madrugá de la que después de dos décadas seguimos sin saber la verdad real de lo que ocurrió aquella fatídica y enigmática noche del 21 de abril del año 2000.
Recuerdo como si fuese ayer cómo, tras ver a la Esperanza de Triana por el puente de Isabel II, a mi madre y a mí nos pilló una de las famosas "Carreritas" en plena Plaza Nueva esquina con la calle Tetuán. Recuerdo cómo nos refugiamos en un bar de esa misma calle, el cual creo que ya no existe. Recuerdo el pánico que tanto mi madre, como yo, como todo el mundo vivíamos en aquellos desafortunados y tensos momentos. Recuerdo a las personas corriendo por las calles mientras que otras yacían en el suelo aplastadas por la multitud. Recuerdo aquellas famosas frases que circularon dentro del bar, el cual su dueño echó el cierre con nosotros dentro para tranquilizar a los que allí nos habíamos refugiado. "Han disparado a la Macarena", "Hay un nazareno con una pistola", "Hay un tío con un cuchillo por ahí", "Han soltado un toro de la Maestranza". Esas fueron solo algunos de los rumores que los sevillanos escuchamos aquella noche que pasaría a la historia de nuestra ciudad.
Reconozco que de todas ellas, la que más impacto me causó fue la de escuchar que habían disparado a la Esperanza Macarena. Para un niño de ocho años como yo me resultaba, y me sigue resultando inconcebible a mis casi veintiocho años, cómo alguien podría tener la frialdad de disparar contra una imagen que representa a Jesucristo o a la Virgen María. Recuerdo que tras salir del bar y encontrarnos a personas heridas de forma leve como consecuencia de las carreras, mi madre y yo localizamos a mi hermano, el cual también estaba viendo las procesiones. Tras reencontrarnos los tres en la Plaza Nueva decidimos volver a casa. Recuerdo cómo al cruzarnos en el Salvador con los nazarenos de la Macarena empecé a llorar cuando vi la dramática situación que unos tipos habían realizado contra nuestra Semana Mayor. Unos tipos los cuales siguen sin saberse a día de hoy quiénes fueron. Algunos hablan de un grupo de niños pijos pertenecientes a la facultad de Matemáticas de Sevilla, otros hablan de un grupo de jugadores de rol, y otros de la propia Policía Local de Sevilla, la cual se encontraba en huelga en aquellos días contra el ayuntamiento del entonces alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín. Personalmente debo añadir que creo firmemente que esta última teoría es la más cercana a la realidad, ya que si algo decidió de forma unánime el ayuntamiento es que había que dar carpetazo inmediato a los graves sucesos ocurridos aquella Madrugá.
Por último recuerdo cómo de forma anecdótica nos cruzamos en nuestro camino de vuelta a casa con el popular humorista sevillano Paco Gandía, y de cómo mientras amanecía mi madre, mi hermano y yo volvimos a casa sin saber absolutamente nada de lo que había ocurrido. Toda Sevilla se preguntaba qué había pasado y quiénes habían perpetrado esas carreras espontaneas sin justificación alguna. Por último recuerdo como, mientras mi madre llamaba a mi padre para comentarle lo ocurrido, aparecían en la televisión las imágenes de las carreras con el paso de la Esperanza de Triana al fondo y posteriormente las imágenes sacadas de la película "Nadie conoce a nadie", en las que el Santísimo Cristo de la Expiración del Cachorro estaba a punta de rifle ante un Eduardo Noriega situado en una azotea ubicada al lado del Puente de Triana. Son tantos los recuerdos de aquella histórica jornada, la cual me marcó tanto, que creo que jamás podré olvidarlos.
¿Quiénes fueron y con qué objetivo? Con toda sinceridad apuesto por la teoría más extendida, la cual hablaba, como ya he dicho antes, de la participación de la Policía Local sevillana. ¿El objetivo? Demostrar a través de la huelga y sobre todo, a través de los disturbios cual necesaria era la presencia de la Policía Municipal en los eventos de nuestra ciudad y la urgencia de que el Ayuntamiento aceptase sus demandas. El hecho es que jamás se supo quién o quiénes organizaron aquellos disturbios entre las cinco y las seis de la mañana en los puntos más estratégicos del centro de Sevilla. Lo cierto es que fuese quien fuese sabía perfectamente como, cuando y donde organizarlo, y la verdad es que el plan les salió redondo para los verdugos y para desgracia de todos los sevillanos que allí estábamos viviendo nuestras procesiones.
Hay que destacar también otro hecho del que ya he hecho una breve mención antes. Me refiero al escenario en el que se encontraba Sevilla en abril del año 2000. Unos meses antes, concretamente en noviembre de 1999, se estrenó en España, y por ende en Sevilla, la famosa y polémica película de Mateo Gil titulada "Nadie conoce a nadie". Una película cuyo argumento gira en torno a la perpetración de atentados contra la Semana Santa sevillana organizados por una banda de juego de rol. Esta película, la cual estaba protagonizada por Eduardo Noriega, Jordi Molla, Natalia Verbeke, y la sevillana Paz Vega, fue considerada por muchos como la aliciente para que los organizadores pudiesen perpetrar su plan. Debo reconocer que durante años he pensado, y sigo pensando en cierta forma que la película, la cual yo he visto, pudo tener algún efecto llamada a la hora de producirse aquellas avalanchas, pero que no fue un factor decisivo, ya que los organizadores creo que actuaron más por alcanzar unos objetivos concretos a través de aquellos altercados, que de conseguir como objetivo mismo su propia diversión y el caos en la ciudad a través de las famosas carreritas. Insisto en que creo que la película pudo originar algún efecto llamada, pero a día de hoy no la responsabilizo de forma directa con los sucesos acaecidos en la Madrugá de aquel año 2000.
Un año 2000 en el que Sevilla se encontraba ante la última Semana Santa del II Milenio y del Siglo XX. El mundo se encontraba a las puertas de la llegada del III Milenio y del Siglo XXI. En España, Aznar acababa de renovar mandato tras ganar un mes antes sus segundas elecciones generales, en el país se estrenaba un formato que cambió la historia de la televisión en España para siempre: Gran Hermano. Y Alejandro Sanz sacaba al mercado uno de sus álbumes más exitosos "El alma al aire". Todo era distinto en aquella España y en aquel mundo que estaba a punto de vivir el mayor de los vuelcos de su historia con la perpetración de los atentados del 11-S un año después.
En Sevilla, la perpetración de aquellos actos vandálicos y miserables supusieron un antes y un después en la historia de nuestra Semana Santa. Nada volvería a ser ya como antes. Los sevillanos saldrían a partir de entonces con el pánico en sus rostros a la hora de disfrutar de las procesiones en los años posteriores, y la seguridad en nuestra Semana Mayor siempre se vería en entredicho al producirse incidentes de menor envergadura años después. Un temor que está más presente que nunca ante el temor en occidente de atentados terroristas por parte del Estado Islámico. En efecto, la Madrugá del 2000 supuso un punto y aparte en nuestra ciudad, y con ella no solo cambió algo de nuestra Semana Santa sino también de nosotros.
sábado, 14 de marzo de 2020
Llega el Coronavirus, llega el Estado de Alarma
Aquí en España la situación no puede ser más devastadora: Los españoles están acudiendo en masa a los supermercados para comprar de forma masiva alimentos de primera necesidad. Todo ello mientras se está produciendo el cierre de los grandes centros comerciales, universidades, centros públicos, y la suspensión de todo tipo de actos externos. A su vez, el gobierno y los medios de comunicación piden insistentemente que los ciudadanos permanezcan en sus casas durante mínimo dos semanas, hasta que se verifique la situación de nuevo a finales de marzo. Un viernes 13 el de hoy que queda ya para la historia de España y del mundo.
Esta es la segunda vez que el gobierno de España declara el Estado de Alarma. La primera ya fue en 2010, cuando el gobierno de Zapatero decidió activar el artículo 116 de la CE como consecuencia de la huelga de los controladores aéreos en toda España. Esta vez la situación es mucho más grave de lo que ocurrió en su día en diciembre de hace diez años. De hecho, la situación se ha vuelto de extrema gravedad gracias al gobierno del PSOE, el cual ha retrasado hasta pasado el 8 de marzo (Día de la mujer) tomar las medidas oportunas para paliar esta crisis. Una crisis que si a Zapatero le costó cinco millones de parados negar durante un año la crisis económica, a Sánchez le está costando ya más de un centenar de muertos el hecho de no haber hecho frente con antelación a la mayor crisis sanitaria de nuestra historia contemporanea.
De hecho en el escenario actual habría que pedir las responsabilidades primero políticas y después penales a los actuales miembros del gobierno, los cuales por no enturbiar uno de sus días más provechosos para su electorado, ha decidido ocultar a la población la gravedad del asunto hasta pasada la manifestación feminista del 8 de marzo. Una fecha en la que los demás gobiernos de nuestro entorno habían tomado ya con antelación medidas de prevención para hacer frente a esta pandemia del coronavirus, procedente de China y que se ha expandido al resto del mundo a lo largo de estas semanas.
De momento, y a falta solo de la confirmación oficial, es sabido que la Semana Santa en España será suspendida. Aquí en Sevilla, aparte de nuestra Semana Mayor se espera que también se suspenda (O cuando menos se aplaze) la Feria de Abril. De hecho ya se ha procedido a suspender todos los actos externos de la Cuaresma por parte de las hermandades, además de la suspensión de la Liga de Fútbol y otros eventos en todo el país durante catorce días como mínimo.
Una vez vista la gravedad extrema (O eso dicen) de la situación, la cuestión es ¿Ahora qué? No debemos olvidar que desde las instituciones políticas y los medios de comunicación se está llamando de forma clara y evidente a la alarma social, lo cual es en mi opinión algo mucho peor que la existencia del propio coronavirus. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el virus ya sabemos que está aquí y puede infectarnos en cualquier momento, pero las consecuencias de la situación actual la ignoramos todos, y creo que bastante caliente está ya la situación en las calles como para propagar aun más la incertidumbre entre la población. Ya sabemos que cuando el pueblo se levanta no hay nadie que lo detenga, y basta con que se produzcan varias alertas por parte de las élites para que los ciudadanos estallen ante una situación que desconocemos cuál va a ser su desenlace.
De momento las fuerzas armadas españolas han suspendido sus maniobras en los cuarteles y se han puesto a disposición del gobierno, lo cual podría dar lugar a la presencia del ejército en las calles para controlar la situación en pocos días. Yo personalmente valoro la disposición del ejército, ya que entre otras funciones, la de mantener el orden en el país es una de ellas, pero a su vez me da cierto pánico saber que estamos viviendo esta situación con este gobierno de asesinos en la Moncloa. ¿Quién nos dice que Sánchez e Iglesias no aprovechen el Estado de Alarma para hacer una de las suyas? Recordemos que una vez activado el Estado de Alarma, el gobierno tiene la capacidad de limitar determinados derechos y realizar actividades que en una situación normal jamás podría realizar. Y esto, viniendo de un gobierno socialcomunista que lleva funcionando solo dos meses y en un escenario como este de extrema gravedad tanto a nivel nacional como global es para preocuparse.
En definitiva, se acercan días y semanas duros en los que puede ocurrir cualquier cosa. A determinados grupos parece que les interesa que la cosa se caldee cuanto más mejor, y eso me preocupa. ¿A quién puede beneficiarle que no solo España sino el mundo reaccione de forma violenta ante un escenario de caos apocalíptico como el que estamos viviendo? Desde luego a nosotros no. Por el momento queda por ver qué medidas tomará mañana Sánchez cuando anuncie la entrada en vigor del Estado de Alarma. Por el momento es más necesario ahora que nunca que tanto en España como en el resto del mundo se mantenga la calma, ya que estamos viviendo una situación inédita en términos globales y las consecuencias de las reacciones de la población pueden ser determinantes para el devenir de los acontecimientos. Por ahora solo nos queda esperar y rogar a Dios para que esta grave situación desaparezca cuanto antes, y que no aumenten el número de muertos y de contagiados, porque cualquiera de nosotros podría ser el siguiente.
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