Cuando escribo este artículo en la noche del 21 de abril de 2020, España lleva ya más de 20.000 fallecidos por el Coronavirus, los españoles llevamos ya más un mes confinados en nuestras casas, y el gobierno ha llevado a cabo un golpe de estado a través del Estado de Alarma que el próximo día 22 se volverá a aprobar para que continúe en vigor hasta el 10 de mayo de este año. Por si todo esto fuera poco, las graves declaraciones de ayer del Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, en la que ha afirmado abiertamente desde Moncloa que están "Minimizando" las críticas a la gestión del gobierno de PSOE-Ps suponen todo un escenario totalitario en el cual se encuentra sumida España.
Y es que no era un secreto que el gobierno del Frente Popular del siglo XXI nos iba a llevar a esta situación. Pero jamás pensamos, al menos yo, que lo fuesen a hacer en estas gravísimas circunstancias en las cuales se encuentra sumida España y el resto del mundo. Con una crisis sanitaria sin precedentes, tras haber cruzado el Rubicón y comenzado la peor crisis económica que se recuerde, y en medio de un Estado de Alarma, el cual ya nadie cree que es de Alarma sino de Excepción, el desgobierno actual de España ha comenzado a pasos gigantescos a restringir las libertades y los derechos de los españoles con la complicidad de los medios de comunicación y ante el silencio de la oposición, la cual debería de haber presentado hace ya más de una semana una moción de censura acompañada de una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, sus vicepresidentes y algunos de sus ministros. En lugar de eso, la oposición se dedica únicamente a mostrar desde las redes sociales, Twitter, para ser más exactos, su rechazo ante las medidas totalitarias y dictatoriales de este gobierno repleto de criminales y asesinos.
Un gobierno que ha visto en la crisis del Coronavirus su mejor oportunidad para implantar sus políticas, aislar a la oposición, y convertir a España en un estado dictatorial bajo el bipartidismo formado por PSOE y Podemos. Un bipartidismo que reniega de cualquier tipo de acuerdo con la España "Fascista, franquista y retrógrada" como ellos mismos definen a todos aquellos que no comulgamos con sus ideales totalitarios. Estamos pues ante la mayor crisis política que recuerda España en los últimos años, y no será porque en esta última década no hemos vividos crisis políticas de una gravedad sin precedentes. Pues cuando todo parecía que se había visto, el gobierno de Pedro Sánchez va diez pasos más allá y decide romper con la agonizante constitución de 1978 a través de la propia constitución.
Como diría el que fuera una de las figuras más relevantes de la transición, Torcuato Fernández Miranda, "De la ley a la ley pasando por la ley". Eso y no otra cosa es lo que están llevando a cabo el gobierno izquierdista del PSOE y Podemos. Un cambio hacia un nuevo sistema político que cuenta con la bendición de las grandes empresas españolas, los medios de comunicación e incluso la propia monarquía. Sí, esa monarquía que algunos imbéciles que todavía pululan por la derecha creen que nos va a salvar de este escenario que cada vez se vislumbra más grave y complicado.
Estamos pues ante un gobierno de psicópatas que han decidido "Echarse al monte" e iniciar un cambio de sistema bajo un escenario donde más de 20.000 personas han muerto por culpa de la inactividad e irresponsabilidad de este gobierno de cobardes, el cual ha dado un golpe de estado que ha rematado al agonizante sistema constitucional de 1978. Un golpe de estado que igual que el que perpetró el propio PSOE en 1934 va acompañado de la mano de los enemigos de España (ERC, PNV, Bildu, PdCAT, etc). A diferencia del golpe de estado que condujo a la Revolución de Asturias y al golpe de estado en Cataluña perpetrado por Lluís Companys, éste tiene todas las papeletas para culminar con éxito, para beneficio de la izquierda fascista española, y para desgracia de todos los españoles que vemos cómo no ya el sistema constitucional sino el propio país se cae a pedazos con la colaboración activa del gobierno miserable de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
Un gobierno el cual ya ha dejado más que claro que le importan una mierda todas las víctimas habidas y por haber en esta crisis, así como sus familias. Un gobierno que ni siquiera se ha dignado a declarar luto nacional por las miles y miles de vidas que se está llevando esta pandemia desde hace un mes, y un gobierno que no ha mostrado comprensión ni solidaridad ninguna con los ciudadanos, a los cuales está tratando poco menos que como si fuésemos estiércol.
Estamos pues, como ya llevan vaticinando algunos "En las puertas de una nueva era". Una era que se caracterizará por el totalitarismo y el terror que desde los órganos de poder pretenden implantar una vez se complete este golpe de estado perpetrado una vez más por la izquierda española. Ya de hecho, como ha dicho el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, están trabajando en silenciar a través de Internet y las redes sociales todas aquellas voces que supongan una oposición a la gestión del actual gobierno. Con lo cual no sería de extrañar que me acaben cerrando este blog un día de estos.
Un blog en el que desde hace ya casi siete años he criticado a los gobiernos de turno. Primero al de Mariano Rajoy y posteriormente al de Pedro Sánchez. A diferencia de lo vivido durante el gobierno del PP, en estas circunstancias es bastante probable que la censura impuesta por el gobierno del PSOE acabe arrasando con todas aquellas páginas web, blogs, perfiles en redes sociales, etc que supongan un estorbo a la hora de implantar este gobierno su agenda.
Por mi parte, aunque cambiaría los modales que en otros tiempos he utilizado, no cambiaría ni una sola coma de lo que he escrito en este blog desde hace seis años y medio. Podrán censurar este blog y el de miles de personas más así, como los canales de Youtube que no suponen más que la voz que los españoles usamos a través de este medio para criticar las medidas tomadas por los poderes públicos.
Estamos pues ante la fase final de aquello que se originó un 11 de marzo de hace dieciséis años y que provocó un cambio de ciclo en España con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero. Con el escenario actual, ese cambio se está consumando a través del golpe de estado que el PSOE de Pedro Sánchez ha llevado a cabo contra la constitución y contra los derechos fundamentales y las libertades de los españoles. La oposición por su parte tiene la carta de lanzar una moción de censura que ponga fin cuanto antes a esta pesadilla, pero por desgracia sabemos que no la van a llevar a cabo. Bien porque es sabido que no disponen de los apoyos suficientes, o bien porque ellos mismos también estén inmiscuidos en esta operación. Ya nada volverá a ser como antes. España ha cruzado la línea roja y se adentra en un peligroso escenario del cual ya no podrá salir de el. En manos de los españoles hemos tenido la oportunidad de parar esta locura, pero estábamos demasiado ocupados mientras aplaudíamos cada día a las ocho de la tarde. Lo que pase a partir de ahora será de todo menos bueno... nosotros mismos nos lo hemos buscado y aquí están ya las consecuencias. Adiós libertad, adiós España.
martes, 21 de abril de 2020
viernes, 3 de abril de 2020
Un gobierno moribundo ante un país agonizante
Cuando estamos otro año más en Viernes de Dolores de una nueva Semana Santa que por desgracia este año será inexistente tras suspenderse después de 87 años, la cifra de muertos por el llamado Covid-19, o lo que es lo mismo, el Coronavirus, ha alcanzado ya el escalofriante número de 10.000 muertos. 950 en solo las últimas 24 horas. Mientras todo esto sucede, los españoles permanecemos por tercera semana consecutiva confinados en nuestras casas mientras las cifras tanto de fallecidos como de infectados va subiendo cada día más. Es cierto que la cifra de recuperados también es alta, y que dicha noticia es buena si se tiene en cuenta que hay más recuperados que fallecidos, pero eso no es motivo suficiente como para comentar una situación de alarma social que al desgobierno de España se le ha ido completamente de las manos. Una situación en la que todo el mundo da por hecho que ha provocado un giro de 180 grados a la situación nacional que vivíamos hasta hace poco. Algunos dan ya por hecho que la legislatura ha estallado por los aires y que el todavía presidente del gobierno, Pedro Sánchez, no es ya más que un cadáver político andante, el cual se niega a reconocer como Bruce Willis en "El Sexto Sentido" que ya es solo un fantasma, es decir, lo único que ha sido toda su miserable vida.
Y es que al igual que hace justo cuarenta años y hace solo diez, la situación del actual jefe del gobierno es similar, cuando no casi exacta, a las vividas en 1980 por el aún agónico presidente Adolfo Suárez y en 2010 por el entonces moribundo presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero Sánchez, a diferencia de Suárez y Zapatero no se va a ir dejando tras de sí la mayor crisis sanitaria, económica y social que haya padecido España y el mundo desde 1929, sino también una cifra descomunal de muertos como consecuencia de su delictiva gestión sobre el Coronavirus. Un Pedro Sánchez que si ya se encontraba en enero (Cuando tomó posesión por segunda vez como jefe del gobierno) en una situación insostenible, ahora se encuentra en una fase tan agónica como la que padece la propia España en estos instantes. La oposición liderada por el PP de Pablo Casado debe tomar la iniciativa política y actuar como el papel que le han otorgado los españoles en las urnas el año pasado por dos veces consecutivas; Los populares deben de dar un paso al frente y presentar por sentido de Estado dos mociones.
Por el lado penal, una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Una moción que en mi opinión debería de llevar consigo la presentación conjunta de otras mociones de responsabilidad criminal, en este caso contra la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, su pareja y actual ministra de igualdad, Irene Montero, la ministra de sanidad, Salvador Illa, y el delegado del gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por delitos contra la salud pública. Por otro lado, y esta más concreta en el ámbito político, el PP tiene el deber y la responsabilidad pública de presentar una moción de censura contra el gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Una moción de censura cuyo candidato no debería ser el propio Casado, ni siquiera un miembro del Partido Popular. El candidato propuesto a la investidura debe de ser alguien que cuente con la simpatía y el respeto de un criminal Partido Socialista Obrero Español, el cual ha llevado a España a una situación de crisis absoluta por tercera vez en treinta años.
Si el PSOE se niega a apoyar estas mociones estará en su derecho (Como el mismo derecho que tendría que un futuro gobierno de la derecha se plantease la ilegalización del PSOE), pero el pueblo español necesita ya una reacción urgente tanto en lo penal como en lo político, y en estos momentos esa respuesta debe darla por obligación y por responsabilidad ante el país el propio PP. Y sobre todo, los españoles se merecen ahora más que nunca que cada uno se posicione y demuestre si apoya a un candidato propuesto con el simple objetivo de convocar cuanto antes unas elecciones generales, o mantener a un gobierno repleto de asesinos y criminales, los cuales han ocultado a la población información sensible sanitaria en pos de sus intereses políticos partidistas y de una manifestación totalitaria y sectaria, la cual se puede definir como la manifestación que mayor número de muertos ha provocado con efecto retroactivo. Por no hablar de la acción criminal de este desgobierno de negarle a la Comunidad de Madrid el material sanitario que desde el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso se pedía insistentemente. Una acción inhumana que demuestra el nulo atisbo de sentimiento humano por parte de este gobierno y de su presidente no ya al adversario político, sino a los ciudadanos. Un gobierno el cual ya se ha encargado de otorgarle más de 15 millones de euros a las televisiones privadas mientras éstas se dedican a exculpar al gobierno del PSOE y Podemos de este holocausto y culpar a su vez al PP por los recortes sanitarios y la insostenible situación que se vive en los hospitales españoles en estas durísimas semanas.
Y todo esto transcurre mientras hoy conocemos los datos del paro del mes de marzo (El primero en plena crisis sanitaria), el cual da una cifra de más de 300.000 personas desempleadas, la mayor cifra jamás conocida en la historia de España. Una cifra que por desgracia será la primera de las muchas que iremos conociendo conforme avance la crisis sanitaria y económica. Por cierto, unas cifras desoladoras que no lo son tanto para la ministra podemita de trabajo, la cual ha comparecido hoy desde la Moncloa mientras lloraba a lágrima viva de las risas que le provocaban su confusión a la hora de definir qué era un ERTE. Unas risas que también ha sufrido en sus carnes el ministro de industria, José Luis Ábalos, el cual se le ha visto especialmente sonriente a lo largo de esta semana mientras las cifras de españoles muertos por el Covid-19 aumentaban a más de 500 personas por día. Me reitero nuevamente tras hacer mención a estos hechos asquerosos cuando afirmo que estamos ante el gobierno más insensible, criminal, totalitario y miserable que ha padecido España desde, como mínimo el siglo XIX. En otro país, los hechos criminales que ha ido llevando a cabo el gobierno de forma pasiva serían más que suficientes para que sus integrantes diesen con sus putrefactos huesos en la cárcel de por vida.
Por su parte, el gobierno ya da por hecho que tendrá que pedir al congreso una nueva prórroga para mantener el Estado de Alarma otras dos semanas más. En este caso hasta el 26 de abril. Una prórroga que no será la última, ya que todos sabemos que este Estado de Alarma que estamos padeciendo va a ir más allá del mes de abril, y puede que de mayo. Un Estado de Alarma el cual se ha convertido de facto en un Estado de Sitio, en donde se ha restringido la libre circulación de personas y el derecho de reunión, entre otros derechos fundamentales que escapan de las actividades que el gobierno puede aplicar en un Estado de Alarma. Vivimos ya en un estado socialista y policial en el que el Estado ha asumido todos los poderes, y ha dejado de forma indefinida a sus ciudadanos encerrados sine die en sus hogares hasta nuevo aviso. Un encierro que se ve coloreado por los medios a través de las convocatorias para aplaudir a los profesionales sanitarios y endulzado con una campaña de marketing de solidaridad y compromiso entre todos. Unas campañas muy emotivas sino fuera por las verdaderas razones que hay tanto a nivel nacional como a nivel global en esta pandemia mundial que estamos viviendo. Ya hay algunas voces que están avisando de que nada volverá a ser como antes tras el paso de esta crisis. Al igual que tras el 11-S, el mundo se encuentra otra vez a las puertas de un cambio de ciclo a todos los niveles. Un cambio que al igual que pasó en 2001 se intuye que no es un cambio para mejor...
Volviendo al terreno político, desde algunos sectores se habla de la posibilidad de formar un gobierno de "Salvación Nacional" el cual estaría presidido por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño y compuesto por miembros del PSOE, PP y VOX (Un cambio bastante curioso por parte de Abascal y compañía). Por otro lado se habla de realizar una serie de reformas de altísimo calado económico y social, que serían a su vez la antesala de unas elecciones generales a celebrar en 2021. Personalmente no sé qué es lo que va a ocurrir a partir de ahora, pero sí es un hecho que el gobierno de Sánchez ya está acabado y calcinado. La presidencia de Sánchez está tan agotada como su propia credibilidad, si es que alguna vez la tuvo. Al igual que Suárez y Zapatero en 1980 y 2010, Sánchez vive en este 2020 sus últimos meses en la Moncloa en medio de una crisis sin precedentes y con el país hecho cenizas tras haberlo incendiado en estos últimos dos años. Ahora solo queda esperar para ver cuál será en primer lugar el final que le depara a España tras este tsunami que ha arrasado con todos sus sectores sociales, económicos, sanitarios, laborales, políticos, etc. Y por último saber cuál será el desenlace de este gobierno, el peor en la historia contemporánea de España y el único que ha conseguido aniquilarla tras más de 500 años de historia. Lo que viene ahora no será fácil para ninguno de nosotros. España y el mundo se adentran en un terreno inexplorado hasta ahora en donde la crisis económica de 2008 será una comedia en comparación con el apocalipsis que nos espera. Por ello cabe decir, ahora más que nunca "Agárrense, que vienen curvas".
Y es que al igual que hace justo cuarenta años y hace solo diez, la situación del actual jefe del gobierno es similar, cuando no casi exacta, a las vividas en 1980 por el aún agónico presidente Adolfo Suárez y en 2010 por el entonces moribundo presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero Sánchez, a diferencia de Suárez y Zapatero no se va a ir dejando tras de sí la mayor crisis sanitaria, económica y social que haya padecido España y el mundo desde 1929, sino también una cifra descomunal de muertos como consecuencia de su delictiva gestión sobre el Coronavirus. Un Pedro Sánchez que si ya se encontraba en enero (Cuando tomó posesión por segunda vez como jefe del gobierno) en una situación insostenible, ahora se encuentra en una fase tan agónica como la que padece la propia España en estos instantes. La oposición liderada por el PP de Pablo Casado debe tomar la iniciativa política y actuar como el papel que le han otorgado los españoles en las urnas el año pasado por dos veces consecutivas; Los populares deben de dar un paso al frente y presentar por sentido de Estado dos mociones.
Por el lado penal, una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Una moción que en mi opinión debería de llevar consigo la presentación conjunta de otras mociones de responsabilidad criminal, en este caso contra la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, su pareja y actual ministra de igualdad, Irene Montero, la ministra de sanidad, Salvador Illa, y el delegado del gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por delitos contra la salud pública. Por otro lado, y esta más concreta en el ámbito político, el PP tiene el deber y la responsabilidad pública de presentar una moción de censura contra el gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Una moción de censura cuyo candidato no debería ser el propio Casado, ni siquiera un miembro del Partido Popular. El candidato propuesto a la investidura debe de ser alguien que cuente con la simpatía y el respeto de un criminal Partido Socialista Obrero Español, el cual ha llevado a España a una situación de crisis absoluta por tercera vez en treinta años.
Si el PSOE se niega a apoyar estas mociones estará en su derecho (Como el mismo derecho que tendría que un futuro gobierno de la derecha se plantease la ilegalización del PSOE), pero el pueblo español necesita ya una reacción urgente tanto en lo penal como en lo político, y en estos momentos esa respuesta debe darla por obligación y por responsabilidad ante el país el propio PP. Y sobre todo, los españoles se merecen ahora más que nunca que cada uno se posicione y demuestre si apoya a un candidato propuesto con el simple objetivo de convocar cuanto antes unas elecciones generales, o mantener a un gobierno repleto de asesinos y criminales, los cuales han ocultado a la población información sensible sanitaria en pos de sus intereses políticos partidistas y de una manifestación totalitaria y sectaria, la cual se puede definir como la manifestación que mayor número de muertos ha provocado con efecto retroactivo. Por no hablar de la acción criminal de este desgobierno de negarle a la Comunidad de Madrid el material sanitario que desde el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso se pedía insistentemente. Una acción inhumana que demuestra el nulo atisbo de sentimiento humano por parte de este gobierno y de su presidente no ya al adversario político, sino a los ciudadanos. Un gobierno el cual ya se ha encargado de otorgarle más de 15 millones de euros a las televisiones privadas mientras éstas se dedican a exculpar al gobierno del PSOE y Podemos de este holocausto y culpar a su vez al PP por los recortes sanitarios y la insostenible situación que se vive en los hospitales españoles en estas durísimas semanas.
Y todo esto transcurre mientras hoy conocemos los datos del paro del mes de marzo (El primero en plena crisis sanitaria), el cual da una cifra de más de 300.000 personas desempleadas, la mayor cifra jamás conocida en la historia de España. Una cifra que por desgracia será la primera de las muchas que iremos conociendo conforme avance la crisis sanitaria y económica. Por cierto, unas cifras desoladoras que no lo son tanto para la ministra podemita de trabajo, la cual ha comparecido hoy desde la Moncloa mientras lloraba a lágrima viva de las risas que le provocaban su confusión a la hora de definir qué era un ERTE. Unas risas que también ha sufrido en sus carnes el ministro de industria, José Luis Ábalos, el cual se le ha visto especialmente sonriente a lo largo de esta semana mientras las cifras de españoles muertos por el Covid-19 aumentaban a más de 500 personas por día. Me reitero nuevamente tras hacer mención a estos hechos asquerosos cuando afirmo que estamos ante el gobierno más insensible, criminal, totalitario y miserable que ha padecido España desde, como mínimo el siglo XIX. En otro país, los hechos criminales que ha ido llevando a cabo el gobierno de forma pasiva serían más que suficientes para que sus integrantes diesen con sus putrefactos huesos en la cárcel de por vida.
Por su parte, el gobierno ya da por hecho que tendrá que pedir al congreso una nueva prórroga para mantener el Estado de Alarma otras dos semanas más. En este caso hasta el 26 de abril. Una prórroga que no será la última, ya que todos sabemos que este Estado de Alarma que estamos padeciendo va a ir más allá del mes de abril, y puede que de mayo. Un Estado de Alarma el cual se ha convertido de facto en un Estado de Sitio, en donde se ha restringido la libre circulación de personas y el derecho de reunión, entre otros derechos fundamentales que escapan de las actividades que el gobierno puede aplicar en un Estado de Alarma. Vivimos ya en un estado socialista y policial en el que el Estado ha asumido todos los poderes, y ha dejado de forma indefinida a sus ciudadanos encerrados sine die en sus hogares hasta nuevo aviso. Un encierro que se ve coloreado por los medios a través de las convocatorias para aplaudir a los profesionales sanitarios y endulzado con una campaña de marketing de solidaridad y compromiso entre todos. Unas campañas muy emotivas sino fuera por las verdaderas razones que hay tanto a nivel nacional como a nivel global en esta pandemia mundial que estamos viviendo. Ya hay algunas voces que están avisando de que nada volverá a ser como antes tras el paso de esta crisis. Al igual que tras el 11-S, el mundo se encuentra otra vez a las puertas de un cambio de ciclo a todos los niveles. Un cambio que al igual que pasó en 2001 se intuye que no es un cambio para mejor...
Volviendo al terreno político, desde algunos sectores se habla de la posibilidad de formar un gobierno de "Salvación Nacional" el cual estaría presidido por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño y compuesto por miembros del PSOE, PP y VOX (Un cambio bastante curioso por parte de Abascal y compañía). Por otro lado se habla de realizar una serie de reformas de altísimo calado económico y social, que serían a su vez la antesala de unas elecciones generales a celebrar en 2021. Personalmente no sé qué es lo que va a ocurrir a partir de ahora, pero sí es un hecho que el gobierno de Sánchez ya está acabado y calcinado. La presidencia de Sánchez está tan agotada como su propia credibilidad, si es que alguna vez la tuvo. Al igual que Suárez y Zapatero en 1980 y 2010, Sánchez vive en este 2020 sus últimos meses en la Moncloa en medio de una crisis sin precedentes y con el país hecho cenizas tras haberlo incendiado en estos últimos dos años. Ahora solo queda esperar para ver cuál será en primer lugar el final que le depara a España tras este tsunami que ha arrasado con todos sus sectores sociales, económicos, sanitarios, laborales, políticos, etc. Y por último saber cuál será el desenlace de este gobierno, el peor en la historia contemporánea de España y el único que ha conseguido aniquilarla tras más de 500 años de historia. Lo que viene ahora no será fácil para ninguno de nosotros. España y el mundo se adentran en un terreno inexplorado hasta ahora en donde la crisis económica de 2008 será una comedia en comparación con el apocalipsis que nos espera. Por ello cabe decir, ahora más que nunca "Agárrense, que vienen curvas".
miércoles, 25 de marzo de 2020
Estado Socialista bajo un gobierno criminal
Después de haber vivido una de las semanas más duras y trascendentales de mi vida, vuelvo a escribir sobre la situación tan grave que está atravesando tanto España como el resto del mundo desde hace unas semanas como consecuencia de la propagación de la pandemia del Coronavirus. Una pandemia que ha arrasado de forma literal y figurada a esta España que se encuentra viviendo probablemente una de las crisis sociales, sanitarias, económicas y políticas más graves de los últimos ochenta años. Mientras escribo esta entrada desde casa, la situación del país no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado en comparación a la situación que se vivía cuando escribí mi penúltima entrada hace cuestión de dos semanas. El Estado de Alarma sigue vigente en España desde hace ya más de diez días. Un Estado de Alarma que en comparación con el activado por Zapatero en 2010 cuando la crisis de los controladores aéreos hace de este último un juego de niños frente al toque de queda impuesto por Sánchez hace dos semanas. Dos semanas en las que el número de fallecidos en nuestro país ha superado ya la escalofriante cifra de 2.000 víctimas mortales. Un número elevadísimo que sitúa a España como uno de los países de Europa más perjudicado en esta crisis sanitaria. El segundo tras Italia, y el tercero a nivel mundial tras los propios italianos y China.
Estamos pues ante una crisis de incalculables consecuencias que más vale no pensar en ellas ahora mismo. España se resquebraja por todos sus frentes. Tanto por el sanitario, como el económico, como el social, y como el político. La crisis del Coronavirus ha provocado que el pánico se apodere de las calles y la gente permanezca en sus casas hasta que el gobierno decrete la derogación del Estado de Alarma. Los españoles pues permanecemos en nuestras casas mientras el Coronavirus mata a cientos de decenas de ciudadanos por día, todo ello mientras el sistema sanitario se desmorona como consecuencia de los colapsos de las personas que acuden de inmediato desde sus casas hasta los hospitales más cercanos en cuanto se percatan que padecen los síntomas que anuncian la presencia del Coronavirus en nuestro organismo. Mientras todo esto sucede, las unidades móviles de nuestras Fuerzas Armadas, así como la Policía y la Guardia Civil asumen el control de las calles desiertas de España y la seguridad de que los ciudadanos permanezcan en sus hogares.
Ante esta situación, si no fuera porque estamos ante una de las mayores crisis sanitarias de la historia, cualquiera juraría que el gobierno criminal y asesino compuesto por el PSOE y Podemos han aplicado de forma severa una dictadura socialista en la que el silencio y el temor son los elementos que imperan en esta España más cercana que nunca al totalitarismo socialista. Un totalitarismo socialista que es sin lugar a dudas el principal responsable de las consecuencias demoledoras que ha traído esta crisis sanitaria. Un gobierno de izquierdas que es el primer responsable de las miles de muertes que se están produciendo en España en estos instantes. Un ejecutivo el cual desoyó las recomendaciones de las autoridades sanitarias para que tomasen cartas en el asunto del Coronavirus cuanto antes, y que desoyeron estos consejos ante la negativa electoralista, sectaria y totalitaria del PSOE y de Podemos para celebrar sí o sí el día de la mujer el pasado ocho de marzo.
Tenemos pues al frente de la nación a una banda de asesinos y criminales, los cuales desoyeron tomar medidas que hubiesen podido frenar las inmensas muertes que este virus ha causado entre la población. El gobierno del Frente Popular ha ocultado información sensible a la sociedad sobre el verdadero peligro del Coronavirus y ha cometido un delito de atentado contra la salud pública, el cual tendría que llevar a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo e Irene Montero, entre otros, a declarar ante el Tribunal Supremo cuanto antes tras ser cesados de sus respectivos cargos gubernamentales. En definitiva: Tenemos el peor gobierno que España ha sufrido desde el siglo XIX. Un gobierno tan chamuscado y quemado en solo dos meses de vida como su propio presidente.
Sánchez es ya un cadáver político. Y no lo digo como un insulto sino como un hecho. El presidente del gobierno es un tipo que ascendió al poder hace dos años con un cuestionamiento moral y político bastante dudoso. Y es que seamos claros; Sánchez nunca debió ser presidente del gobierno, y si debió serlo en un momento determinado, ese momento fue en marzo de 2016, cuando todo el mundo confiaba erróneamente en que Podemos daría su brazo a torcer para llevar al líder del PSOE a la Moncloa hace cuatro años. Ya en 2018 consiguió finalmente su asalto al poder y dos años después ha renovado el cargo llevando a España al primer gobierno de extrema izquierda desde la II República. Hoy, tras la criminal gestión de la crisis del Coronavirus y las graves consecuencias tanto políticas, como sociales, como económicas que dicha gestión está provocando, la permanencia de Sánchez en el poder está más en cuestión que nunca. Hasta el propio Juan Luis Cebrián ha salido para exigir que se procese a Pedro Sánchez por su gestión en esta gravísima crisis. Una crisis que ha provocado incluso que el rey salga por segunda vez en su reinado para hablarle al país en un discurso tan hueco y frío que hasta los más monárquicos se han preguntado sobre la idoneidad o no a la hora de pronunciar este discurso, el cual, a diferencia del discurso del 3-O, carecía de sentido.
De momento, y en medio de este caos social, sabemos que tanto la vicepresidenta Carmen Calvo como la ministra Irene Montero, como la esposa de Sánchez y los padres de ésta han dado positivo como infectados por Coronavirus, lo cual hace pensar que el propio presidente y su vicepresidente segundo también estén ya infectados por este virus. Un virus que les ha venido de perlas tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias, el cual ha querido incluso aumentar su poder de gobierno a través de esta desgracia. Con el pretexto de este virus, Pedro Sánchez está asumiendo un mando como ningún otro presidente desde la instauración del sistema constitucional de 1978. España es de facto un estado policial, en donde los ciudadanos no sabemos si estas medidas tan restrictivas que se están llevando a cabo son en beneficio de nosotros mismos y para paliar el virus, o es una excusa perfecta para aumentar la sed de poder del actual presidente del gobierno y su vicepresidente. Todo es posible en estos momentos, en donde el sistema constitucional de 1978 se cae a pedazos mientras se restringe los derechos y libertades de los ciudadanos en las últimas semanas. Una restricción que de momento se prolongará hasta el 12 de abril (Domingo de Resurrección). Después de esto, ¿Qué? Solo Sánchez e Iglesias lo saben, o puede que ni siquiera ellos mismos lo sepan. De momento, y solo es un anticipo con la caída del Ibex 35, se ha confirmado que la recesión y la crisis económica que se avecina será como mínimo igual o peor que la crisis de 2008. Ahí es nada. Y esto solo acaba de empezar...
Estamos pues ante una crisis de incalculables consecuencias que más vale no pensar en ellas ahora mismo. España se resquebraja por todos sus frentes. Tanto por el sanitario, como el económico, como el social, y como el político. La crisis del Coronavirus ha provocado que el pánico se apodere de las calles y la gente permanezca en sus casas hasta que el gobierno decrete la derogación del Estado de Alarma. Los españoles pues permanecemos en nuestras casas mientras el Coronavirus mata a cientos de decenas de ciudadanos por día, todo ello mientras el sistema sanitario se desmorona como consecuencia de los colapsos de las personas que acuden de inmediato desde sus casas hasta los hospitales más cercanos en cuanto se percatan que padecen los síntomas que anuncian la presencia del Coronavirus en nuestro organismo. Mientras todo esto sucede, las unidades móviles de nuestras Fuerzas Armadas, así como la Policía y la Guardia Civil asumen el control de las calles desiertas de España y la seguridad de que los ciudadanos permanezcan en sus hogares.
Ante esta situación, si no fuera porque estamos ante una de las mayores crisis sanitarias de la historia, cualquiera juraría que el gobierno criminal y asesino compuesto por el PSOE y Podemos han aplicado de forma severa una dictadura socialista en la que el silencio y el temor son los elementos que imperan en esta España más cercana que nunca al totalitarismo socialista. Un totalitarismo socialista que es sin lugar a dudas el principal responsable de las consecuencias demoledoras que ha traído esta crisis sanitaria. Un gobierno de izquierdas que es el primer responsable de las miles de muertes que se están produciendo en España en estos instantes. Un ejecutivo el cual desoyó las recomendaciones de las autoridades sanitarias para que tomasen cartas en el asunto del Coronavirus cuanto antes, y que desoyeron estos consejos ante la negativa electoralista, sectaria y totalitaria del PSOE y de Podemos para celebrar sí o sí el día de la mujer el pasado ocho de marzo.
Tenemos pues al frente de la nación a una banda de asesinos y criminales, los cuales desoyeron tomar medidas que hubiesen podido frenar las inmensas muertes que este virus ha causado entre la población. El gobierno del Frente Popular ha ocultado información sensible a la sociedad sobre el verdadero peligro del Coronavirus y ha cometido un delito de atentado contra la salud pública, el cual tendría que llevar a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo e Irene Montero, entre otros, a declarar ante el Tribunal Supremo cuanto antes tras ser cesados de sus respectivos cargos gubernamentales. En definitiva: Tenemos el peor gobierno que España ha sufrido desde el siglo XIX. Un gobierno tan chamuscado y quemado en solo dos meses de vida como su propio presidente.
Sánchez es ya un cadáver político. Y no lo digo como un insulto sino como un hecho. El presidente del gobierno es un tipo que ascendió al poder hace dos años con un cuestionamiento moral y político bastante dudoso. Y es que seamos claros; Sánchez nunca debió ser presidente del gobierno, y si debió serlo en un momento determinado, ese momento fue en marzo de 2016, cuando todo el mundo confiaba erróneamente en que Podemos daría su brazo a torcer para llevar al líder del PSOE a la Moncloa hace cuatro años. Ya en 2018 consiguió finalmente su asalto al poder y dos años después ha renovado el cargo llevando a España al primer gobierno de extrema izquierda desde la II República. Hoy, tras la criminal gestión de la crisis del Coronavirus y las graves consecuencias tanto políticas, como sociales, como económicas que dicha gestión está provocando, la permanencia de Sánchez en el poder está más en cuestión que nunca. Hasta el propio Juan Luis Cebrián ha salido para exigir que se procese a Pedro Sánchez por su gestión en esta gravísima crisis. Una crisis que ha provocado incluso que el rey salga por segunda vez en su reinado para hablarle al país en un discurso tan hueco y frío que hasta los más monárquicos se han preguntado sobre la idoneidad o no a la hora de pronunciar este discurso, el cual, a diferencia del discurso del 3-O, carecía de sentido.
De momento, y en medio de este caos social, sabemos que tanto la vicepresidenta Carmen Calvo como la ministra Irene Montero, como la esposa de Sánchez y los padres de ésta han dado positivo como infectados por Coronavirus, lo cual hace pensar que el propio presidente y su vicepresidente segundo también estén ya infectados por este virus. Un virus que les ha venido de perlas tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias, el cual ha querido incluso aumentar su poder de gobierno a través de esta desgracia. Con el pretexto de este virus, Pedro Sánchez está asumiendo un mando como ningún otro presidente desde la instauración del sistema constitucional de 1978. España es de facto un estado policial, en donde los ciudadanos no sabemos si estas medidas tan restrictivas que se están llevando a cabo son en beneficio de nosotros mismos y para paliar el virus, o es una excusa perfecta para aumentar la sed de poder del actual presidente del gobierno y su vicepresidente. Todo es posible en estos momentos, en donde el sistema constitucional de 1978 se cae a pedazos mientras se restringe los derechos y libertades de los ciudadanos en las últimas semanas. Una restricción que de momento se prolongará hasta el 12 de abril (Domingo de Resurrección). Después de esto, ¿Qué? Solo Sánchez e Iglesias lo saben, o puede que ni siquiera ellos mismos lo sepan. De momento, y solo es un anticipo con la caída del Ibex 35, se ha confirmado que la recesión y la crisis económica que se avecina será como mínimo igual o peor que la crisis de 2008. Ahí es nada. Y esto solo acaba de empezar...
miércoles, 18 de marzo de 2020
20 años de la Madrugá del 2000
Pues bien, aprovechando este drástico y difícil momento para todos los cofrades, voy a escribir esta noche sobre un suceso relacionado con nuestra Semana Mayor, del cual se cumplen dentro de unas semanas veinte años. Me refiero, como no podía ser de otra forma, de los sucesos acaecidos en la famosa Madrugá del año 2000 en Sevilla. Una Madrugá que le pilló a este que aquí escribe con tan solo ocho años y en compañía de mi madre. Una Madrugá de la que después de dos décadas seguimos sin saber la verdad real de lo que ocurrió aquella fatídica y enigmática noche del 21 de abril del año 2000.
Recuerdo como si fuese ayer cómo, tras ver a la Esperanza de Triana por el puente de Isabel II, a mi madre y a mí nos pilló una de las famosas "Carreritas" en plena Plaza Nueva esquina con la calle Tetuán. Recuerdo cómo nos refugiamos en un bar de esa misma calle, el cual creo que ya no existe. Recuerdo el pánico que tanto mi madre, como yo, como todo el mundo vivíamos en aquellos desafortunados y tensos momentos. Recuerdo a las personas corriendo por las calles mientras que otras yacían en el suelo aplastadas por la multitud. Recuerdo aquellas famosas frases que circularon dentro del bar, el cual su dueño echó el cierre con nosotros dentro para tranquilizar a los que allí nos habíamos refugiado. "Han disparado a la Macarena", "Hay un nazareno con una pistola", "Hay un tío con un cuchillo por ahí", "Han soltado un toro de la Maestranza". Esas fueron solo algunos de los rumores que los sevillanos escuchamos aquella noche que pasaría a la historia de nuestra ciudad.
Reconozco que de todas ellas, la que más impacto me causó fue la de escuchar que habían disparado a la Esperanza Macarena. Para un niño de ocho años como yo me resultaba, y me sigue resultando inconcebible a mis casi veintiocho años, cómo alguien podría tener la frialdad de disparar contra una imagen que representa a Jesucristo o a la Virgen María. Recuerdo que tras salir del bar y encontrarnos a personas heridas de forma leve como consecuencia de las carreras, mi madre y yo localizamos a mi hermano, el cual también estaba viendo las procesiones. Tras reencontrarnos los tres en la Plaza Nueva decidimos volver a casa. Recuerdo cómo al cruzarnos en el Salvador con los nazarenos de la Macarena empecé a llorar cuando vi la dramática situación que unos tipos habían realizado contra nuestra Semana Mayor. Unos tipos los cuales siguen sin saberse a día de hoy quiénes fueron. Algunos hablan de un grupo de niños pijos pertenecientes a la facultad de Matemáticas de Sevilla, otros hablan de un grupo de jugadores de rol, y otros de la propia Policía Local de Sevilla, la cual se encontraba en huelga en aquellos días contra el ayuntamiento del entonces alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín. Personalmente debo añadir que creo firmemente que esta última teoría es la más cercana a la realidad, ya que si algo decidió de forma unánime el ayuntamiento es que había que dar carpetazo inmediato a los graves sucesos ocurridos aquella Madrugá.
Por último recuerdo cómo de forma anecdótica nos cruzamos en nuestro camino de vuelta a casa con el popular humorista sevillano Paco Gandía, y de cómo mientras amanecía mi madre, mi hermano y yo volvimos a casa sin saber absolutamente nada de lo que había ocurrido. Toda Sevilla se preguntaba qué había pasado y quiénes habían perpetrado esas carreras espontaneas sin justificación alguna. Por último recuerdo como, mientras mi madre llamaba a mi padre para comentarle lo ocurrido, aparecían en la televisión las imágenes de las carreras con el paso de la Esperanza de Triana al fondo y posteriormente las imágenes sacadas de la película "Nadie conoce a nadie", en las que el Santísimo Cristo de la Expiración del Cachorro estaba a punta de rifle ante un Eduardo Noriega situado en una azotea ubicada al lado del Puente de Triana. Son tantos los recuerdos de aquella histórica jornada, la cual me marcó tanto, que creo que jamás podré olvidarlos.
¿Quiénes fueron y con qué objetivo? Con toda sinceridad apuesto por la teoría más extendida, la cual hablaba, como ya he dicho antes, de la participación de la Policía Local sevillana. ¿El objetivo? Demostrar a través de la huelga y sobre todo, a través de los disturbios cual necesaria era la presencia de la Policía Municipal en los eventos de nuestra ciudad y la urgencia de que el Ayuntamiento aceptase sus demandas. El hecho es que jamás se supo quién o quiénes organizaron aquellos disturbios entre las cinco y las seis de la mañana en los puntos más estratégicos del centro de Sevilla. Lo cierto es que fuese quien fuese sabía perfectamente como, cuando y donde organizarlo, y la verdad es que el plan les salió redondo para los verdugos y para desgracia de todos los sevillanos que allí estábamos viviendo nuestras procesiones.
Hay que destacar también otro hecho del que ya he hecho una breve mención antes. Me refiero al escenario en el que se encontraba Sevilla en abril del año 2000. Unos meses antes, concretamente en noviembre de 1999, se estrenó en España, y por ende en Sevilla, la famosa y polémica película de Mateo Gil titulada "Nadie conoce a nadie". Una película cuyo argumento gira en torno a la perpetración de atentados contra la Semana Santa sevillana organizados por una banda de juego de rol. Esta película, la cual estaba protagonizada por Eduardo Noriega, Jordi Molla, Natalia Verbeke, y la sevillana Paz Vega, fue considerada por muchos como la aliciente para que los organizadores pudiesen perpetrar su plan. Debo reconocer que durante años he pensado, y sigo pensando en cierta forma que la película, la cual yo he visto, pudo tener algún efecto llamada a la hora de producirse aquellas avalanchas, pero que no fue un factor decisivo, ya que los organizadores creo que actuaron más por alcanzar unos objetivos concretos a través de aquellos altercados, que de conseguir como objetivo mismo su propia diversión y el caos en la ciudad a través de las famosas carreritas. Insisto en que creo que la película pudo originar algún efecto llamada, pero a día de hoy no la responsabilizo de forma directa con los sucesos acaecidos en la Madrugá de aquel año 2000.
Un año 2000 en el que Sevilla se encontraba ante la última Semana Santa del II Milenio y del Siglo XX. El mundo se encontraba a las puertas de la llegada del III Milenio y del Siglo XXI. En España, Aznar acababa de renovar mandato tras ganar un mes antes sus segundas elecciones generales, en el país se estrenaba un formato que cambió la historia de la televisión en España para siempre: Gran Hermano. Y Alejandro Sanz sacaba al mercado uno de sus álbumes más exitosos "El alma al aire". Todo era distinto en aquella España y en aquel mundo que estaba a punto de vivir el mayor de los vuelcos de su historia con la perpetración de los atentados del 11-S un año después.
En Sevilla, la perpetración de aquellos actos vandálicos y miserables supusieron un antes y un después en la historia de nuestra Semana Santa. Nada volvería a ser ya como antes. Los sevillanos saldrían a partir de entonces con el pánico en sus rostros a la hora de disfrutar de las procesiones en los años posteriores, y la seguridad en nuestra Semana Mayor siempre se vería en entredicho al producirse incidentes de menor envergadura años después. Un temor que está más presente que nunca ante el temor en occidente de atentados terroristas por parte del Estado Islámico. En efecto, la Madrugá del 2000 supuso un punto y aparte en nuestra ciudad, y con ella no solo cambió algo de nuestra Semana Santa sino también de nosotros.
sábado, 14 de marzo de 2020
Llega el Coronavirus, llega el Estado de Alarma
Aquí en España la situación no puede ser más devastadora: Los españoles están acudiendo en masa a los supermercados para comprar de forma masiva alimentos de primera necesidad. Todo ello mientras se está produciendo el cierre de los grandes centros comerciales, universidades, centros públicos, y la suspensión de todo tipo de actos externos. A su vez, el gobierno y los medios de comunicación piden insistentemente que los ciudadanos permanezcan en sus casas durante mínimo dos semanas, hasta que se verifique la situación de nuevo a finales de marzo. Un viernes 13 el de hoy que queda ya para la historia de España y del mundo.
Esta es la segunda vez que el gobierno de España declara el Estado de Alarma. La primera ya fue en 2010, cuando el gobierno de Zapatero decidió activar el artículo 116 de la CE como consecuencia de la huelga de los controladores aéreos en toda España. Esta vez la situación es mucho más grave de lo que ocurrió en su día en diciembre de hace diez años. De hecho, la situación se ha vuelto de extrema gravedad gracias al gobierno del PSOE, el cual ha retrasado hasta pasado el 8 de marzo (Día de la mujer) tomar las medidas oportunas para paliar esta crisis. Una crisis que si a Zapatero le costó cinco millones de parados negar durante un año la crisis económica, a Sánchez le está costando ya más de un centenar de muertos el hecho de no haber hecho frente con antelación a la mayor crisis sanitaria de nuestra historia contemporanea.
De hecho en el escenario actual habría que pedir las responsabilidades primero políticas y después penales a los actuales miembros del gobierno, los cuales por no enturbiar uno de sus días más provechosos para su electorado, ha decidido ocultar a la población la gravedad del asunto hasta pasada la manifestación feminista del 8 de marzo. Una fecha en la que los demás gobiernos de nuestro entorno habían tomado ya con antelación medidas de prevención para hacer frente a esta pandemia del coronavirus, procedente de China y que se ha expandido al resto del mundo a lo largo de estas semanas.
De momento, y a falta solo de la confirmación oficial, es sabido que la Semana Santa en España será suspendida. Aquí en Sevilla, aparte de nuestra Semana Mayor se espera que también se suspenda (O cuando menos se aplaze) la Feria de Abril. De hecho ya se ha procedido a suspender todos los actos externos de la Cuaresma por parte de las hermandades, además de la suspensión de la Liga de Fútbol y otros eventos en todo el país durante catorce días como mínimo.
Una vez vista la gravedad extrema (O eso dicen) de la situación, la cuestión es ¿Ahora qué? No debemos olvidar que desde las instituciones políticas y los medios de comunicación se está llamando de forma clara y evidente a la alarma social, lo cual es en mi opinión algo mucho peor que la existencia del propio coronavirus. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el virus ya sabemos que está aquí y puede infectarnos en cualquier momento, pero las consecuencias de la situación actual la ignoramos todos, y creo que bastante caliente está ya la situación en las calles como para propagar aun más la incertidumbre entre la población. Ya sabemos que cuando el pueblo se levanta no hay nadie que lo detenga, y basta con que se produzcan varias alertas por parte de las élites para que los ciudadanos estallen ante una situación que desconocemos cuál va a ser su desenlace.
De momento las fuerzas armadas españolas han suspendido sus maniobras en los cuarteles y se han puesto a disposición del gobierno, lo cual podría dar lugar a la presencia del ejército en las calles para controlar la situación en pocos días. Yo personalmente valoro la disposición del ejército, ya que entre otras funciones, la de mantener el orden en el país es una de ellas, pero a su vez me da cierto pánico saber que estamos viviendo esta situación con este gobierno de asesinos en la Moncloa. ¿Quién nos dice que Sánchez e Iglesias no aprovechen el Estado de Alarma para hacer una de las suyas? Recordemos que una vez activado el Estado de Alarma, el gobierno tiene la capacidad de limitar determinados derechos y realizar actividades que en una situación normal jamás podría realizar. Y esto, viniendo de un gobierno socialcomunista que lleva funcionando solo dos meses y en un escenario como este de extrema gravedad tanto a nivel nacional como global es para preocuparse.
En definitiva, se acercan días y semanas duros en los que puede ocurrir cualquier cosa. A determinados grupos parece que les interesa que la cosa se caldee cuanto más mejor, y eso me preocupa. ¿A quién puede beneficiarle que no solo España sino el mundo reaccione de forma violenta ante un escenario de caos apocalíptico como el que estamos viviendo? Desde luego a nosotros no. Por el momento queda por ver qué medidas tomará mañana Sánchez cuando anuncie la entrada en vigor del Estado de Alarma. Por el momento es más necesario ahora que nunca que tanto en España como en el resto del mundo se mantenga la calma, ya que estamos viviendo una situación inédita en términos globales y las consecuencias de las reacciones de la población pueden ser determinantes para el devenir de los acontecimientos. Por ahora solo nos queda esperar y rogar a Dios para que esta grave situación desaparezca cuanto antes, y que no aumenten el número de muertos y de contagiados, porque cualquiera de nosotros podría ser el siguiente.
sábado, 18 de enero de 2020
El comunismo ya gobierna España
La plaga comenzó un 11 de marzo de 2004, cuando se produjo el mayor atentado terrorista de la historia de España, el cual tuvo como consecuencia directa la elección contra todo pronóstico de un ser vil llamado José Luis Rodríguez Zapatero, el verdadero precursor de todo lo que estamos sufriendo actualmente. Siete años después (Siete, al igual que las plagas) llegó al poder aquél que en teoría debía de haberlo dejado en aquel momento, puesto que era él y no Zapatero quien tenía que haber sido elegido presidente en 2004: Mariano Rajoy. Pues bien, siete años después (Igual que las plagas nuevamente) llegó la peor plaga de todas: Un tipo sin escrupulos, despreciable, mala persona, vomitivo e hijo de puta llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón, el mismo que hace tan solo una semana y pico ha vuelto a prometer por segunda vez sin la presencia del Crucifijo ni la Biblia su cargo como presidente del gobierno. Con él ha llegado lo que hasta hace unos años parecía imposible: La vuelta del Frente Popular al gobierno de España y con ello el regreso del comunismo a la gobernabilidad del país.
Debo añadir que era plenamente consciente de que la vuelta de los fascistas de la izquierda al poder nos iba a traer minutos de gloria, lo que no sabía es que iba a ser tan pronto y de una forma tan descarada y totalitaria. Y no lo digo solo por el hecho de que Sánchez haya designado como nueva Fiscal General del Estado a su hasta ahora ministra de Justicia, Dolores Delgado, con el objetivo de controlar el Poder Judicial para cuando el ejecutivo actúe para poner en marcha el referéndum en Cataluña. No, lo digo por lo que ha sido noticia desde hace unas horas y que ha supuesto para España su final oficial como estado-nación donde impera el sistema democrático (Si es que alguna vez lo hubo), la separación de poderes y el Estado de Derecho. Y lo digo por el hecho de que hace unas horas la ministra de Educación, Isabel Celaá, haya afirmado de forma rotunda tras el consejo de ministros que el gobierno va a usar todos sus mecanismos para paralizar la idea del gobierno de Murcia, impulsada por VOX de implantar un "Pin Parental". Una especie de control por parte de los padres para dar o no su consentimiento a la hora de que sus hijos puedan recibir clases de carácter no educativo donde se hable de cuestiones como la ideología de género, el feminismo, el sexo, la inmigración, etc. Esto ha provocado que además de afirmar el gobierno que paralizará cualquier intento de que los padres tomen el control de la educación de sus hijos, la ministra haya dicho una frase que pasará a los anales de la historia contemporanea de España. Una frase digna de personajes de la talla de Hitler, Stalin, Mussolini y Mao: "Los hijos no pertenecen a los padres".
Claro, uno escucha esta frase pronunciada por esta hija de puta y se pregunta: "Si los hijos no pertenecen a sus padres, ¿A quién pertenecen pues? Pues por supuesto al Estado. Ese mismo Estado que no enseña, sino que educa, adoctrina y manipula a nuestros pequeños como si de un estado totalitario se tratase. Un Estado en descomposición en manos del peor gobierno que ha existido en España desde hace 200 años. Y debo añadir que el listón estaba bastante alto, pero he aquí que los miembros asesinos y terroristas de ese partido criminal llamado Partido Socialista Obrero Español se las apaña siempre para superar en destrucción a cualquiera de sus oponentes políticos. Ahora, de hecho, está llevando a cabo esta destrucción social, económica, cultural y política con la colaboración de Podemos y la pareja vicepresidencial al mando: Pablo Iglesias e Irene Montero.
En otro país donde residiese la cordura y la lógica, las palabras de esta sinvergüenza irían acompañadas de un escándalo de gravísimas dimensiones donde se pondría en serio cuestionamiento el espíritu democrático del gobierno actual y del régimen político que llevamos viviendo desde 1978, así como del sistema educativo español, principal responsable de que a día de hoy, los jóvenes de mi quinta y no digamos ya los de menor edad sean no ya ciudadanos, sino férreos defensores y militantes sin carnet de la izquierda española. Un ejército de radicales, los cuales ven con mayor satisfacción que los etarras de Bildu se sienten en las instituciones, a que VOX o el PP puedan entrar en un gobierno, ya sea el nacional, o uno regional y/o local. Esta es la consecuencia principal del hecho de haber mantenido durante treinta años leyes educativas creadas bajo gobiernos socialistas, y sobre la cual la derecha el único intento de modificar dichas normas fueron la creación de la tan criticada (También por mí) ley Lomce de Wert en 2013.
Pero volvamos a lo principal que es lo más grave de todo este asunto. No puede ser que ningún sector social en España: Ni los principales partidos de la oposición, ni asociaciones en favor de la familia, ni la Iglesia, ni por supuesto los medios de comunicación hayan puesto el grito en el cielo ante esta afirmación tan grave como preocupante. Una afirmación que corrobora una vez más la intención de este gobierno de aniquilar cualquier atisbo de libertad en España, así como el objetivo de poner fin a la potestad de los padres sobre sus hijos, primer paso para llevar a cabo la destrucción total de nuestro modelo de familia. Un gobierno que gobierna en contra de la ciudadanía, y que en su primera semana de actividad ya se ha manifestado en contra del artículo 27 y 39 de la constitución española. Ahí es nada. Démosles un par de meses y se habrán pasado por el forro desde la Constitución hasta los estatutos de las comunidades de propietarios, pasando por los estatutos de autonomía y la ley de Bases del Régimen Local. Ya de hecho han llevado una triquiñuela antidemocrática bastante retorcida, que no es otra que la de poner fin a la celebración de los consejos de ministros los viernes. Hoy de hecho ha sido el último viernes en el que se celebrarán consejo de ministros en Moncloa desde que el ex presidente del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo lo instaurase en este día en 1981. Este cambio se produce ya que Sánchez ha decidido traspasar dichas reuniones a los martes desde esta próxima semana. Un cambio de día que provoca a su vez que el congreso de los diputados no pueda registrar a tiempo las preguntas sobre las cuestiones aprobadas en las reuniones semanales del gobierno, lo cual provoca un debilitamiento y un retraso en el control del parlamento hacia el gobierno. De esta forma, el gobierno tendrá una semana para prepararse las respuestas de las cuestiones aprobadas ocho días atrás. Toda un atentado contra la separación de poderes y el control legislativo al gobierno como nunca antes se había visto en España en favor de los intereses particulares del ejecutivo.
Tenemos pues ante nosotros el gobierno más totalitario, antidemocrático y extremista de la historia reciente de España. Un gobierno social-comunista en el que los derechos y las libertades de los españoles se encuentran más en peligro que nunca. Un gobierno que ya ha empezado su "Caza de brujas", como hace unos días demostró el vicepresidente Iglesias, al afirmar que "Es humillante que los jueces europeos quiten la razón a los jueces españoles", en relación a los fallos judiciales europeos con respecto al procés catalán. Una critica directa al Poder Judicial que no tardó en hacerse responder por parte de éste. Aun así el gobierno salió en defensa de su vicepresidente, alegando al derecho de libertad de expresión de Iglesias. Los mismos derechos que ahora el gobierno pretende privar a los padres para con la educación de sus hijos. Ese mismo gobierno en el que la ministra de Igualdad y vicepresidenta consorte, Irene Montero, ha despedido a todos los altos cargos en el ministerio para nombrar solo a mujeres. Entre ellas destaca el nombramiento de la directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, la cual destaca por frases tan escalofriantes como aquella en la que abogaba por la penetración anal de los hombres con el fin de alcanzar la igualdad. Por no hablar del nombramiento de la directora de Diversidad Étnica, nombrada también por la "Segunda Dama" y cuyo nombramiento duró solo unas horas... el tiempo suficiente para comprender la nueva directora que el organismo por el que acababa de ser nombrada no podía corresponderle a ella porque era blanca y no negra. De esta forma se ha nombrado a una diputada podemita negra llamada Rita Bosaho, la cual está, según ella, en contra de "Los privilegios de los blancos" y que a su vez es sobrina del que fuera procurador en las Cortes Franquistas, Enrique Gori Molubela. Por supuesto esta última información no se verá publicada en medios tan imparciales como la actual TVE, La Sexta, Telecinco, Cuatro, etc.
En resumen, esta es la España que tenemos en esta primera semana del nuevo gobierno del Frente Popular. Un Frente Popular que, al igual que el formado en 1936, amenaza con llevarse por delante no solo a España sino los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos españoles. La gravísima crisis abierta hoy por el gobierno por la cuestión de la no pertenencia de los niños por parte de sus progenitores ha abierto una de las muchas crisis que están por venir y que amenaza con llevar a España a un escenario político y social nunca visto hasta ahora. El gobierno social-comunista ya ha dado sus primeros síntomas de totalitarismo y emprende de forma imparable su marcha para acabar con los derechos y libertades de los españoles antes de acabar con España. Lo ocurrido hoy hubiese supuesto en otro país cuanto menos la dimisión no solo de la ministra, sino la del gobierno en pleno. Por el contrario, a excepción de las redes sociales, la gente permanece calmada y sosegada ante este gobierno tiránico, repleto de psicópatas, fascistas, terroristas y criminales. Ante la impasibilidad de los españoles, el gobierno continúa como si nada con su agenda de implantar su nuevo sistema extremista ante la ausencia también de una oposición más concentrada en buscarse a sí misma que en pararle los pies a aquellos que ya demostraron hace tiempo ser gobierno de España y enemigo de los españoles. Solo puedo decir "Que Dios nos coja confesados", ya que se avecinan tiempos muy oscuros para nuestro país y para los ciudadanos que componemos esta nación y esta sociedad que se descompone por momentos ante el avance imparable de su gobierno/enemigo. De momento ya van a por nuestros pequeños, y luego vendrán a por nosotros, los adultos. Por lo que a mí respecta y parafraseando y modificando un poco lo dicho por una conocida política fascista que apoya a este gobierno dictatorial solo puedo decir "Saquen sus sucias manos de nuestros niños, hijos de puta".
miércoles, 8 de enero de 2020
Vuelve el Frente Popular
Bien calentita ha entrado esta década de los años 20. Hoy, después de casi un año gobernando en funciones, Pedro Sánchez ha sido investido con 167 votos a favor como presidente del gobierno nuevamente. Con esto se abre pues un escenario hasta ahora desconocido en la historia constitucional española, y se reabre a su vez uno de los episodios más oscuros y conflictivos de la historia de nuestra nación: Me estoy refiriendo, como no podía ser de otra forma, al gobierno del Frente Popular que en breves días estará no liderado, sino co-liderado por el presidente Sánchez y por el inminente vicepresidente, o debería decir mejor "Primer ministro", Pablo Iglesias.
Un Pablo Iglesias que hoy se ha visto llorar, o mejor dicho, esforzándose por llorar como una magdalena cuando Sánchez ha sido reelegido presidente del gobierno por el congreso de los diputados. El mismo Pablo Iglesias que hace solo seis años defendía como nadie la expulsión inmediata de la casta que formaban según él el PSOE y el PP. Ese mismo PSOE al que hoy ha aupado nuevamente al gobierno tras la moción de censura de hace dos años. Una actitud curiosa la de estos tipejos de Podemos, y más si tenemos en cuenta que tanto en la moción de censura como hoy han vitoreado a viva voz aquello del "Sí se puede". Se suponía que ese lema era para acabar con la casta, ¿Por qué lo usan ahora para vitorear que van a gobernar con ellos? Ironías e incógnitas de la vida...
Pero volvamos a nuestro flamante presidente. A ese ser perfecto, único y majestuoso que ha retorcido el calendario de Navidades y especialmente el de Reyes para una investidura express con el objetivo, según él de darle cuanto antes un nuevo gobierno a España que desbloquee la situación que venimos padeciendo, o disfrutando, según cada cual, desde hace un año. Pues bien, una vez dicha y hecha la investidura, la cual ha salido adelante con los votos de socialistas, podemitas, independentistas y terroristas (Algo que ya se sabía de antemano), nuestro querido presidente anuncia que la formación del nuevo gobierno no tendrá lugar hasta la semana que viene, ya que el jefe del gobierno va a tomarse unas "Merecidas" vacaciones en Canarias durante una semana. Toma castaña... menos mal que era urgente formar gobierno. Pero dejemos a un lado las ironías, aunque tal y como están las cosas quizás sea lo único que nos quede en estos momentos de enorme tensión y gravedad.
Si algo se ha demostrado en estos días con la investidura de Pedro Sánchez es que el Partido Socialista Obrero Español es un partido terrorista, independentista y enemigo de España. Y lo mismo digo de todos y cada uno de sus votantes, los cuales están en mi opinión al mismo nivel que los votantes de Bildu o de ERC. Las imágenes de este pasado fin de semana lo corroboran. Cuando la portavoz de Bildu comenzó a ensalzar la imagen de Otegui y a criminalizar a España, el Partido Socialista Obrero Español estalló en aplausos cuando tras ser interrumpida por los diputados del PP, VOX y C's, la presidenta del congreso, Meritxell Batet, increpó a éstos y defendió el derecho a la libertad de expresión de la portavoz del grupo político etarra, lo cual confirma una vez más la complicidad de la izquierda española con el terrorismo de ETA y con el independentismo vasco y catalán.
Por otra parte debo decir algo que me está calentando y bastante desde hace unos días, y es el hecho de que desde los partidos conservadores se hable a la hora de hablar de esta reedicción del Frente Popular como un ataque, ante todo, contra el rey y la monarquía parlamentaria de 1978. Vamos a ver, señores del PP y de VOX. Soy de derechas, soy conservador, y debo decir que me importa un carajo el futuro de la monarquía y de Felipe VI, contra el cual no tengo nada personal y debo decir que como persona me cae bien, no así su institución. Ya está bien de decir que todo lo que está ocurriendo aquí y lo que se ha consumado hoy en el congreso supone ante todo un ataque directo contra la familia real, y por ello hay que salir a gritar a los cuatro vientos vivas al rey. No, perdonen. En mi boca jamás escucharán un "Viva el rey", ya que Felipe VI, como antes su padre Juan Carlos I, y como toda la familia Borbón es responsable desde 1700 de los grandes males que han atenazado a España, la cual la recogieron esta familia francesa hace 300 años tras la guerra de sucesión con un mapa político que alcanzaba desde Filipinas hasta América. Hoy, en el año 2020, los Borbones legan, si es que lo hacen algún día, una península ibérica fragmentada y desintegrada. ¿A eso lo llaman ustedes defender aquello que nos representa? Ante una familia de tal calibre, la cual vendió España a Napoleón por mantener sus reales cabezas en su sitio en 1808 durante las reuniones de Bayona, prefiero apostar por una República desconocida antes que por una monarquía corrupta y traidora.
Por cierto, cabe decir que si Pedro Sánchez ha sido investido de nuevo presidente del gobierno es porque en las pasadas rondas de consultas, el rey así lo designó como candidato a la presidencia, sabiendo ya Felipe VI cuáles eran los apoyos que este desgraciado tenía a la hora de ir al congreso para recibir la confianza de la cámara. Por tanto, y sin que sirva de precedentes, tengo que darle y con mucho pesar la razón al miserable peneuvista Aitor Esteban cuando ha lanzado este mismo pretexto en el congreso a la hora de criticar el ferviente apoyo de PP y VOX a la causa monárquica. Por cierto, un PP que se olvida quién fue, antes que el rey, el que puso en la jefatura del gobierno al actual inquilino de la Moncloa, que no es otro que el ex presidente del gobierno, Mariano Rajoy, el cual se negó con su dimisión en la moción de censura a frenar la llegada de Sánchez al poder. Por ello, más le valdría al PP callarse cuando hablan abiertamente del abismo (Ya que no estamos al borde, sino en el mismo abismo) al que nos ha llevado Sánchez, puesto que el primer responsable de que el Frente Popular se haya reeditado en 2020 y con ello se haya propiciado la vuelta del comunismo al gobierno de España es ese personaje que fue presidente hasta hace dos años llamado Mariano Rajoy.
Por otro lado hay que decir, ¿Qué nos espera a partir de ahora? Represión, represión y represión. España ha vuelto a retroceder hoy ochenta y cuatro años atrás, precisamente hasta febrero de 1936, cuando el Frente Popular ganó mediante amaño las elecciones generales de ese mismo año. España vuelve a estar gobernada por el comunismo después de ocho decenios de acabada la guerra. El extremismo y el totalitarismo vuelven al gobierno de la mano de un Pedro Sánchez y un Pablo Iglesias que con la confianza otorgada hoy dan el pistoletazo de salida a la última parte de ese cambio político, social, cultural y económico que comenzó hace dieciseis años con el 11-M y la llegada contra todo pronóstico de un José Luis Rodríguez Zapatero, el cual es, aparte de uno de los principales culpables de la situación actual, el padre político y mentor de los dos co-presidentes que van a gobernar España a partir de ahora.
Por ello me sorprende cuando leo en los medios que con la investidura de hoy se cierra definitivamente la transición y se da paso a un cambio de régimen. No, perdonen. La transición murió el 11 de marzo de 2004, o a más tardar tres días después, el 14 de marzo de 2004. Fue en ese momento cuando con el comienzo de la inesperada presidencia de Zapatero, España reabrió las heridas de la guerra civil, comenzó a instaurar el pensamiento único progre en la sociedad e iniciaba la desestructuración del estado con los estatutos de autonomía de Cataluña y el proceso de negociación con ETA. Lo vivido hoy es solo las consecuencias de lo iniciado hace ya casi veinte años. Con Sánchez e Iglesias en la presidencia comenzarán las concesiones a los independentistas catalanes y vascos, así como a los etarras. Se llevará a cabo un referéndum en Cataluña para decidir su futuro y se comenzará a hablar de la reforma de la constitución. Una reforma que irá encaminada a la transición de España hacia un modelo federal o confederal, donde se reconozca las singularidades y nacionalidades de todas las regiones de España. En resumen: El fin definitivo de nuestra nación.
Todo esto y más será lo que ocurra dentro de nada con este engendro de gobierno. Un gobierno al que debo decir que no le hecho mucho tiempo gobernando, ya que aunque las reformas que van a empezar a tramitar van a ser a una velocidad vertiginosa, no creo que el desarrollo de las circunstancias ayude a que la pareja presidencial de los Picapiedra acabe su mandato en la Moncloa en 2024. Creo que como mucho este gobierno va a durar un año y medio o dos años, ya que la crisis económica que se avecina, unido a la crisis mundial que se está viviendo en estos momentos por las tensiones entre EEUU e Irán pueden provocar el inicio de un conflicto bélico en el que España por desgracia puede formar parte. Todo esto, unido a la activación a finales de mes del Brexit, así como las graves circunstancias internas que atraviese nuestro país a partir de ahora provocarán la caída de Sánchez e Iglesias entre el 2021 y el 2022. La cuestión es ¿Será entonces el fin de la izquierda en el gobierno? No lo creo en absoluto. La izquierda volvió en 2018 para quedarse y consumar su agenda de cambio totalitario e izquierdista para España. Esa agenda se completará sí o sí con el PSOE al frente del gobierno de España, con independencia de que Sánchez continúe al frente o no.
Puede que de aquí a un par de años, y con la deriva constitucionalista del PSOE en su punto álgido, algunos sectores consideren que es necesario un relevo en la jefatura del gobierno, debido al calcinamiento al que estará sometido ya Sánchez, y no digamos ya Iglesias. Puede que sea entonces cuando otra personalidad destacada del PSOE releve a Sánchez y asuma la presidencia del gobierno. Pero insisto, que nadie piense ni muchísimo menos que este relevo será para que la derecha puede volver al gobierno. España ha pasado hoy de un sistema partitocrático a un sistema totalitario izquierdista, en el que la derecha no tendrá opción de ser alternativa de gobierno durante muchos años (A menos que nos sumerjamos en una serie de acontecimientos que provoquen un cambio total en España, lo cual veo bastante difícil). Podemos llegar pues a la conclusión de que España es menos España a partir de hoy, y en cambio es más Venezuela, Bolivia y/o Cuba.
Otra conclusión que saco de lo ocurrido hoy, que no deja de ser un acontecimiento histórico por mucho que me joda el escenario es que hoy hemos asistido a dos investiduras en una. Hoy no solo se ha investido a Pedro Sánchez como presidente del gobierno, sino que también se ha investido de forma automática y de facto a Pablo Iglesias como co presidente o "Primer ministro" de ese gobierno. Este no va a ser pues un ejecutivo de uno, sino de dos. Vamos a entrar de lleno en un escenario en donde España tendrá dos gobiernos en uno. Por un lado el presidido por Sánchez desde Moncloa con sus ministros, y por otro el presidido por Iglesias con sus ministros. De hecho ya ha trascendido que Iglesias no tendrá su sede como vicepresidente en la Moncloa, sino en otro lugar cuya ubicación se desconoce por el momento, lo cual dará aun más la imagen de un gobierno dividido en dos. De hecho puede que este sea también uno de los motivos que propicie la caída del gobierno: las discrepancias entre los dos co presidentes. Otro hecho que también me llamó hace unos días la atención fue el de saber que Iglesias tendrá también una agenda internacional como vicepresidente, lo cual provocará más de un quebradero de cabeza entre Sánchez, Iglesias, el ministro de exteriores y el rey... si es que al rey llega a jugar un papel en todo esto. En definitiva creo que como ya dije hace unos meses en una de mis entradas (Que por cierto ha sido una de las más visitadas) en las que afirmé que una salida al bloqueo podría ser que en un hipotético gobierno de coalición, Iglesias solicitase ser designado, no vicepresidente, sino primer ministro de ese gobierno, esta salida es la que de facto se ha decidido llevar a cabo por parte de Sánchez e Iglesias. Un Sánchez presidenciable y un Iglesias ejerciendo de primer ministro (Con su consorte incluida) dentro de ese gobierno. La cuestión está en ¿Qué papel jugará a partir de ahora la monarquía y el rey? No lo sé, pero no creo que la corona esté en juego. En cambio, quien sí está en juego, y eso es lo verdaderamente preocupante y que aquí a nadie le importa es España.
Para terminar debo añadir que estamos a punto de vivir unos momentos que van a hacer historia en nuestro todavía país, y que estamos ante el primer gobierno el cual el futuro del país vaya ligado con el futuro de ese gobierno. Si el gobierno del Frente Popular de Sánchez e Iglesias resiste y consume su programa, España se extinguirá como estado-nación en esta década que acabamos de empezar. Si por el contrario la debilidad del nuevo gobierno es extrema y éste acaba cayendo, todavía la existencia de España puede no sé si quedar a salvo, pero sí prolongarla un poco más. El problema está en que este desgobierno va a arrasar con todo lo que encuentre, y que Sánchez e Iglesias se irán del ejecutivo arrastrando a España con ellos, por lo cual cabe preguntarse: Después de Sánchez e Iglesias, ¿Qué vendrá? Todavía es pronto para hacernos esa pregunta, pero conviene ir pensando en ella, ya que los acontecimientos que se avecinan tanto dentro de nuestro país como fuera de el no son nada esperanzadores. En estos momentos estamos ante un tipejo sin escrúpulos y sin principios, el cual se abraza a cualquier tipo de ideología con tal de permanecer en el poder. Y por otro estamos ante un tipejo con una ambición sin límites, el cual va a devolver a España a los peores momentos que esta nación ha vivido desde la guerra civil. De momentos ya sabemos cómo ha empezado esto. El cómo acabará, eso es un misterio... o no. Basta con mirar los libros de historia. Esos que estos mismos impresentables pretenden manipular a su beneficio. Si en la historia están las pistas para averiguar cómo acaban éstas, y si se confirma nuevamente que la historia siempre se repite. Ya sabemos cómo acabará la nuestra, y no precisamente de forma pacífica...
Un Pablo Iglesias que hoy se ha visto llorar, o mejor dicho, esforzándose por llorar como una magdalena cuando Sánchez ha sido reelegido presidente del gobierno por el congreso de los diputados. El mismo Pablo Iglesias que hace solo seis años defendía como nadie la expulsión inmediata de la casta que formaban según él el PSOE y el PP. Ese mismo PSOE al que hoy ha aupado nuevamente al gobierno tras la moción de censura de hace dos años. Una actitud curiosa la de estos tipejos de Podemos, y más si tenemos en cuenta que tanto en la moción de censura como hoy han vitoreado a viva voz aquello del "Sí se puede". Se suponía que ese lema era para acabar con la casta, ¿Por qué lo usan ahora para vitorear que van a gobernar con ellos? Ironías e incógnitas de la vida...
Pero volvamos a nuestro flamante presidente. A ese ser perfecto, único y majestuoso que ha retorcido el calendario de Navidades y especialmente el de Reyes para una investidura express con el objetivo, según él de darle cuanto antes un nuevo gobierno a España que desbloquee la situación que venimos padeciendo, o disfrutando, según cada cual, desde hace un año. Pues bien, una vez dicha y hecha la investidura, la cual ha salido adelante con los votos de socialistas, podemitas, independentistas y terroristas (Algo que ya se sabía de antemano), nuestro querido presidente anuncia que la formación del nuevo gobierno no tendrá lugar hasta la semana que viene, ya que el jefe del gobierno va a tomarse unas "Merecidas" vacaciones en Canarias durante una semana. Toma castaña... menos mal que era urgente formar gobierno. Pero dejemos a un lado las ironías, aunque tal y como están las cosas quizás sea lo único que nos quede en estos momentos de enorme tensión y gravedad.
Si algo se ha demostrado en estos días con la investidura de Pedro Sánchez es que el Partido Socialista Obrero Español es un partido terrorista, independentista y enemigo de España. Y lo mismo digo de todos y cada uno de sus votantes, los cuales están en mi opinión al mismo nivel que los votantes de Bildu o de ERC. Las imágenes de este pasado fin de semana lo corroboran. Cuando la portavoz de Bildu comenzó a ensalzar la imagen de Otegui y a criminalizar a España, el Partido Socialista Obrero Español estalló en aplausos cuando tras ser interrumpida por los diputados del PP, VOX y C's, la presidenta del congreso, Meritxell Batet, increpó a éstos y defendió el derecho a la libertad de expresión de la portavoz del grupo político etarra, lo cual confirma una vez más la complicidad de la izquierda española con el terrorismo de ETA y con el independentismo vasco y catalán.
Por otra parte debo decir algo que me está calentando y bastante desde hace unos días, y es el hecho de que desde los partidos conservadores se hable a la hora de hablar de esta reedicción del Frente Popular como un ataque, ante todo, contra el rey y la monarquía parlamentaria de 1978. Vamos a ver, señores del PP y de VOX. Soy de derechas, soy conservador, y debo decir que me importa un carajo el futuro de la monarquía y de Felipe VI, contra el cual no tengo nada personal y debo decir que como persona me cae bien, no así su institución. Ya está bien de decir que todo lo que está ocurriendo aquí y lo que se ha consumado hoy en el congreso supone ante todo un ataque directo contra la familia real, y por ello hay que salir a gritar a los cuatro vientos vivas al rey. No, perdonen. En mi boca jamás escucharán un "Viva el rey", ya que Felipe VI, como antes su padre Juan Carlos I, y como toda la familia Borbón es responsable desde 1700 de los grandes males que han atenazado a España, la cual la recogieron esta familia francesa hace 300 años tras la guerra de sucesión con un mapa político que alcanzaba desde Filipinas hasta América. Hoy, en el año 2020, los Borbones legan, si es que lo hacen algún día, una península ibérica fragmentada y desintegrada. ¿A eso lo llaman ustedes defender aquello que nos representa? Ante una familia de tal calibre, la cual vendió España a Napoleón por mantener sus reales cabezas en su sitio en 1808 durante las reuniones de Bayona, prefiero apostar por una República desconocida antes que por una monarquía corrupta y traidora.
Por cierto, cabe decir que si Pedro Sánchez ha sido investido de nuevo presidente del gobierno es porque en las pasadas rondas de consultas, el rey así lo designó como candidato a la presidencia, sabiendo ya Felipe VI cuáles eran los apoyos que este desgraciado tenía a la hora de ir al congreso para recibir la confianza de la cámara. Por tanto, y sin que sirva de precedentes, tengo que darle y con mucho pesar la razón al miserable peneuvista Aitor Esteban cuando ha lanzado este mismo pretexto en el congreso a la hora de criticar el ferviente apoyo de PP y VOX a la causa monárquica. Por cierto, un PP que se olvida quién fue, antes que el rey, el que puso en la jefatura del gobierno al actual inquilino de la Moncloa, que no es otro que el ex presidente del gobierno, Mariano Rajoy, el cual se negó con su dimisión en la moción de censura a frenar la llegada de Sánchez al poder. Por ello, más le valdría al PP callarse cuando hablan abiertamente del abismo (Ya que no estamos al borde, sino en el mismo abismo) al que nos ha llevado Sánchez, puesto que el primer responsable de que el Frente Popular se haya reeditado en 2020 y con ello se haya propiciado la vuelta del comunismo al gobierno de España es ese personaje que fue presidente hasta hace dos años llamado Mariano Rajoy.
Por otro lado hay que decir, ¿Qué nos espera a partir de ahora? Represión, represión y represión. España ha vuelto a retroceder hoy ochenta y cuatro años atrás, precisamente hasta febrero de 1936, cuando el Frente Popular ganó mediante amaño las elecciones generales de ese mismo año. España vuelve a estar gobernada por el comunismo después de ocho decenios de acabada la guerra. El extremismo y el totalitarismo vuelven al gobierno de la mano de un Pedro Sánchez y un Pablo Iglesias que con la confianza otorgada hoy dan el pistoletazo de salida a la última parte de ese cambio político, social, cultural y económico que comenzó hace dieciseis años con el 11-M y la llegada contra todo pronóstico de un José Luis Rodríguez Zapatero, el cual es, aparte de uno de los principales culpables de la situación actual, el padre político y mentor de los dos co-presidentes que van a gobernar España a partir de ahora.
Por ello me sorprende cuando leo en los medios que con la investidura de hoy se cierra definitivamente la transición y se da paso a un cambio de régimen. No, perdonen. La transición murió el 11 de marzo de 2004, o a más tardar tres días después, el 14 de marzo de 2004. Fue en ese momento cuando con el comienzo de la inesperada presidencia de Zapatero, España reabrió las heridas de la guerra civil, comenzó a instaurar el pensamiento único progre en la sociedad e iniciaba la desestructuración del estado con los estatutos de autonomía de Cataluña y el proceso de negociación con ETA. Lo vivido hoy es solo las consecuencias de lo iniciado hace ya casi veinte años. Con Sánchez e Iglesias en la presidencia comenzarán las concesiones a los independentistas catalanes y vascos, así como a los etarras. Se llevará a cabo un referéndum en Cataluña para decidir su futuro y se comenzará a hablar de la reforma de la constitución. Una reforma que irá encaminada a la transición de España hacia un modelo federal o confederal, donde se reconozca las singularidades y nacionalidades de todas las regiones de España. En resumen: El fin definitivo de nuestra nación.
Todo esto y más será lo que ocurra dentro de nada con este engendro de gobierno. Un gobierno al que debo decir que no le hecho mucho tiempo gobernando, ya que aunque las reformas que van a empezar a tramitar van a ser a una velocidad vertiginosa, no creo que el desarrollo de las circunstancias ayude a que la pareja presidencial de los Picapiedra acabe su mandato en la Moncloa en 2024. Creo que como mucho este gobierno va a durar un año y medio o dos años, ya que la crisis económica que se avecina, unido a la crisis mundial que se está viviendo en estos momentos por las tensiones entre EEUU e Irán pueden provocar el inicio de un conflicto bélico en el que España por desgracia puede formar parte. Todo esto, unido a la activación a finales de mes del Brexit, así como las graves circunstancias internas que atraviese nuestro país a partir de ahora provocarán la caída de Sánchez e Iglesias entre el 2021 y el 2022. La cuestión es ¿Será entonces el fin de la izquierda en el gobierno? No lo creo en absoluto. La izquierda volvió en 2018 para quedarse y consumar su agenda de cambio totalitario e izquierdista para España. Esa agenda se completará sí o sí con el PSOE al frente del gobierno de España, con independencia de que Sánchez continúe al frente o no.
Puede que de aquí a un par de años, y con la deriva constitucionalista del PSOE en su punto álgido, algunos sectores consideren que es necesario un relevo en la jefatura del gobierno, debido al calcinamiento al que estará sometido ya Sánchez, y no digamos ya Iglesias. Puede que sea entonces cuando otra personalidad destacada del PSOE releve a Sánchez y asuma la presidencia del gobierno. Pero insisto, que nadie piense ni muchísimo menos que este relevo será para que la derecha puede volver al gobierno. España ha pasado hoy de un sistema partitocrático a un sistema totalitario izquierdista, en el que la derecha no tendrá opción de ser alternativa de gobierno durante muchos años (A menos que nos sumerjamos en una serie de acontecimientos que provoquen un cambio total en España, lo cual veo bastante difícil). Podemos llegar pues a la conclusión de que España es menos España a partir de hoy, y en cambio es más Venezuela, Bolivia y/o Cuba.
Otra conclusión que saco de lo ocurrido hoy, que no deja de ser un acontecimiento histórico por mucho que me joda el escenario es que hoy hemos asistido a dos investiduras en una. Hoy no solo se ha investido a Pedro Sánchez como presidente del gobierno, sino que también se ha investido de forma automática y de facto a Pablo Iglesias como co presidente o "Primer ministro" de ese gobierno. Este no va a ser pues un ejecutivo de uno, sino de dos. Vamos a entrar de lleno en un escenario en donde España tendrá dos gobiernos en uno. Por un lado el presidido por Sánchez desde Moncloa con sus ministros, y por otro el presidido por Iglesias con sus ministros. De hecho ya ha trascendido que Iglesias no tendrá su sede como vicepresidente en la Moncloa, sino en otro lugar cuya ubicación se desconoce por el momento, lo cual dará aun más la imagen de un gobierno dividido en dos. De hecho puede que este sea también uno de los motivos que propicie la caída del gobierno: las discrepancias entre los dos co presidentes. Otro hecho que también me llamó hace unos días la atención fue el de saber que Iglesias tendrá también una agenda internacional como vicepresidente, lo cual provocará más de un quebradero de cabeza entre Sánchez, Iglesias, el ministro de exteriores y el rey... si es que al rey llega a jugar un papel en todo esto. En definitiva creo que como ya dije hace unos meses en una de mis entradas (Que por cierto ha sido una de las más visitadas) en las que afirmé que una salida al bloqueo podría ser que en un hipotético gobierno de coalición, Iglesias solicitase ser designado, no vicepresidente, sino primer ministro de ese gobierno, esta salida es la que de facto se ha decidido llevar a cabo por parte de Sánchez e Iglesias. Un Sánchez presidenciable y un Iglesias ejerciendo de primer ministro (Con su consorte incluida) dentro de ese gobierno. La cuestión está en ¿Qué papel jugará a partir de ahora la monarquía y el rey? No lo sé, pero no creo que la corona esté en juego. En cambio, quien sí está en juego, y eso es lo verdaderamente preocupante y que aquí a nadie le importa es España.
Para terminar debo añadir que estamos a punto de vivir unos momentos que van a hacer historia en nuestro todavía país, y que estamos ante el primer gobierno el cual el futuro del país vaya ligado con el futuro de ese gobierno. Si el gobierno del Frente Popular de Sánchez e Iglesias resiste y consume su programa, España se extinguirá como estado-nación en esta década que acabamos de empezar. Si por el contrario la debilidad del nuevo gobierno es extrema y éste acaba cayendo, todavía la existencia de España puede no sé si quedar a salvo, pero sí prolongarla un poco más. El problema está en que este desgobierno va a arrasar con todo lo que encuentre, y que Sánchez e Iglesias se irán del ejecutivo arrastrando a España con ellos, por lo cual cabe preguntarse: Después de Sánchez e Iglesias, ¿Qué vendrá? Todavía es pronto para hacernos esa pregunta, pero conviene ir pensando en ella, ya que los acontecimientos que se avecinan tanto dentro de nuestro país como fuera de el no son nada esperanzadores. En estos momentos estamos ante un tipejo sin escrúpulos y sin principios, el cual se abraza a cualquier tipo de ideología con tal de permanecer en el poder. Y por otro estamos ante un tipejo con una ambición sin límites, el cual va a devolver a España a los peores momentos que esta nación ha vivido desde la guerra civil. De momentos ya sabemos cómo ha empezado esto. El cómo acabará, eso es un misterio... o no. Basta con mirar los libros de historia. Esos que estos mismos impresentables pretenden manipular a su beneficio. Si en la historia están las pistas para averiguar cómo acaban éstas, y si se confirma nuevamente que la historia siempre se repite. Ya sabemos cómo acabará la nuestra, y no precisamente de forma pacífica...
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