Después de haber vivido una de las semanas más duras y trascendentales de mi vida, vuelvo a escribir sobre la situación tan grave que está atravesando tanto España como el resto del mundo desde hace unas semanas como consecuencia de la propagación de la pandemia del Coronavirus. Una pandemia que ha arrasado de forma literal y figurada a esta España que se encuentra viviendo probablemente una de las crisis sociales, sanitarias, económicas y políticas más graves de los últimos ochenta años. Mientras escribo esta entrada desde casa, la situación del país no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado en comparación a la situación que se vivía cuando escribí mi penúltima entrada hace cuestión de dos semanas. El Estado de Alarma sigue vigente en España desde hace ya más de diez días. Un Estado de Alarma que en comparación con el activado por Zapatero en 2010 cuando la crisis de los controladores aéreos hace de este último un juego de niños frente al toque de queda impuesto por Sánchez hace dos semanas. Dos semanas en las que el número de fallecidos en nuestro país ha superado ya la escalofriante cifra de 2.000 víctimas mortales. Un número elevadísimo que sitúa a España como uno de los países de Europa más perjudicado en esta crisis sanitaria. El segundo tras Italia, y el tercero a nivel mundial tras los propios italianos y China.
Estamos pues ante una crisis de incalculables consecuencias que más vale no pensar en ellas ahora mismo. España se resquebraja por todos sus frentes. Tanto por el sanitario, como el económico, como el social, y como el político. La crisis del Coronavirus ha provocado que el pánico se apodere de las calles y la gente permanezca en sus casas hasta que el gobierno decrete la derogación del Estado de Alarma. Los españoles pues permanecemos en nuestras casas mientras el Coronavirus mata a cientos de decenas de ciudadanos por día, todo ello mientras el sistema sanitario se desmorona como consecuencia de los colapsos de las personas que acuden de inmediato desde sus casas hasta los hospitales más cercanos en cuanto se percatan que padecen los síntomas que anuncian la presencia del Coronavirus en nuestro organismo. Mientras todo esto sucede, las unidades móviles de nuestras Fuerzas Armadas, así como la Policía y la Guardia Civil asumen el control de las calles desiertas de España y la seguridad de que los ciudadanos permanezcan en sus hogares.
Ante esta situación, si no fuera porque estamos ante una de las mayores crisis sanitarias de la historia, cualquiera juraría que el gobierno criminal y asesino compuesto por el PSOE y Podemos han aplicado de forma severa una dictadura socialista en la que el silencio y el temor son los elementos que imperan en esta España más cercana que nunca al totalitarismo socialista. Un totalitarismo socialista que es sin lugar a dudas el principal responsable de las consecuencias demoledoras que ha traído esta crisis sanitaria. Un gobierno de izquierdas que es el primer responsable de las miles de muertes que se están produciendo en España en estos instantes. Un ejecutivo el cual desoyó las recomendaciones de las autoridades sanitarias para que tomasen cartas en el asunto del Coronavirus cuanto antes, y que desoyeron estos consejos ante la negativa electoralista, sectaria y totalitaria del PSOE y de Podemos para celebrar sí o sí el día de la mujer el pasado ocho de marzo.
Tenemos pues al frente de la nación a una banda de asesinos y criminales, los cuales desoyeron tomar medidas que hubiesen podido frenar las inmensas muertes que este virus ha causado entre la población. El gobierno del Frente Popular ha ocultado información sensible a la sociedad sobre el verdadero peligro del Coronavirus y ha cometido un delito de atentado contra la salud pública, el cual tendría que llevar a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo e Irene Montero, entre otros, a declarar ante el Tribunal Supremo cuanto antes tras ser cesados de sus respectivos cargos gubernamentales. En definitiva: Tenemos el peor gobierno que España ha sufrido desde el siglo XIX. Un gobierno tan chamuscado y quemado en solo dos meses de vida como su propio presidente.
Sánchez es ya un cadáver político. Y no lo digo como un insulto sino como un hecho. El presidente del gobierno es un tipo que ascendió al poder hace dos años con un cuestionamiento moral y político bastante dudoso. Y es que seamos claros; Sánchez nunca debió ser presidente del gobierno, y si debió serlo en un momento determinado, ese momento fue en marzo de 2016, cuando todo el mundo confiaba erróneamente en que Podemos daría su brazo a torcer para llevar al líder del PSOE a la Moncloa hace cuatro años. Ya en 2018 consiguió finalmente su asalto al poder y dos años después ha renovado el cargo llevando a España al primer gobierno de extrema izquierda desde la II República. Hoy, tras la criminal gestión de la crisis del Coronavirus y las graves consecuencias tanto políticas, como sociales, como económicas que dicha gestión está provocando, la permanencia de Sánchez en el poder está más en cuestión que nunca. Hasta el propio Juan Luis Cebrián ha salido para exigir que se procese a Pedro Sánchez por su gestión en esta gravísima crisis. Una crisis que ha provocado incluso que el rey salga por segunda vez en su reinado para hablarle al país en un discurso tan hueco y frío que hasta los más monárquicos se han preguntado sobre la idoneidad o no a la hora de pronunciar este discurso, el cual, a diferencia del discurso del 3-O, carecía de sentido.
De momento, y en medio de este caos social, sabemos que tanto la vicepresidenta Carmen Calvo como la ministra Irene Montero, como la esposa de Sánchez y los padres de ésta han dado positivo como infectados por Coronavirus, lo cual hace pensar que el propio presidente y su vicepresidente segundo también estén ya infectados por este virus. Un virus que les ha venido de perlas tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias, el cual ha querido incluso aumentar su poder de gobierno a través de esta desgracia. Con el pretexto de este virus, Pedro Sánchez está asumiendo un mando como ningún otro presidente desde la instauración del sistema constitucional de 1978. España es de facto un estado policial, en donde los ciudadanos no sabemos si estas medidas tan restrictivas que se están llevando a cabo son en beneficio de nosotros mismos y para paliar el virus, o es una excusa perfecta para aumentar la sed de poder del actual presidente del gobierno y su vicepresidente. Todo es posible en estos momentos, en donde el sistema constitucional de 1978 se cae a pedazos mientras se restringe los derechos y libertades de los ciudadanos en las últimas semanas. Una restricción que de momento se prolongará hasta el 12 de abril (Domingo de Resurrección). Después de esto, ¿Qué? Solo Sánchez e Iglesias lo saben, o puede que ni siquiera ellos mismos lo sepan. De momento, y solo es un anticipo con la caída del Ibex 35, se ha confirmado que la recesión y la crisis económica que se avecina será como mínimo igual o peor que la crisis de 2008. Ahí es nada. Y esto solo acaba de empezar...
miércoles, 25 de marzo de 2020
miércoles, 18 de marzo de 2020
20 años de la Madrugá del 2000
Pues bien, aprovechando este drástico y difícil momento para todos los cofrades, voy a escribir esta noche sobre un suceso relacionado con nuestra Semana Mayor, del cual se cumplen dentro de unas semanas veinte años. Me refiero, como no podía ser de otra forma, de los sucesos acaecidos en la famosa Madrugá del año 2000 en Sevilla. Una Madrugá que le pilló a este que aquí escribe con tan solo ocho años y en compañía de mi madre. Una Madrugá de la que después de dos décadas seguimos sin saber la verdad real de lo que ocurrió aquella fatídica y enigmática noche del 21 de abril del año 2000.
Recuerdo como si fuese ayer cómo, tras ver a la Esperanza de Triana por el puente de Isabel II, a mi madre y a mí nos pilló una de las famosas "Carreritas" en plena Plaza Nueva esquina con la calle Tetuán. Recuerdo cómo nos refugiamos en un bar de esa misma calle, el cual creo que ya no existe. Recuerdo el pánico que tanto mi madre, como yo, como todo el mundo vivíamos en aquellos desafortunados y tensos momentos. Recuerdo a las personas corriendo por las calles mientras que otras yacían en el suelo aplastadas por la multitud. Recuerdo aquellas famosas frases que circularon dentro del bar, el cual su dueño echó el cierre con nosotros dentro para tranquilizar a los que allí nos habíamos refugiado. "Han disparado a la Macarena", "Hay un nazareno con una pistola", "Hay un tío con un cuchillo por ahí", "Han soltado un toro de la Maestranza". Esas fueron solo algunos de los rumores que los sevillanos escuchamos aquella noche que pasaría a la historia de nuestra ciudad.
Reconozco que de todas ellas, la que más impacto me causó fue la de escuchar que habían disparado a la Esperanza Macarena. Para un niño de ocho años como yo me resultaba, y me sigue resultando inconcebible a mis casi veintiocho años, cómo alguien podría tener la frialdad de disparar contra una imagen que representa a Jesucristo o a la Virgen María. Recuerdo que tras salir del bar y encontrarnos a personas heridas de forma leve como consecuencia de las carreras, mi madre y yo localizamos a mi hermano, el cual también estaba viendo las procesiones. Tras reencontrarnos los tres en la Plaza Nueva decidimos volver a casa. Recuerdo cómo al cruzarnos en el Salvador con los nazarenos de la Macarena empecé a llorar cuando vi la dramática situación que unos tipos habían realizado contra nuestra Semana Mayor. Unos tipos los cuales siguen sin saberse a día de hoy quiénes fueron. Algunos hablan de un grupo de niños pijos pertenecientes a la facultad de Matemáticas de Sevilla, otros hablan de un grupo de jugadores de rol, y otros de la propia Policía Local de Sevilla, la cual se encontraba en huelga en aquellos días contra el ayuntamiento del entonces alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín. Personalmente debo añadir que creo firmemente que esta última teoría es la más cercana a la realidad, ya que si algo decidió de forma unánime el ayuntamiento es que había que dar carpetazo inmediato a los graves sucesos ocurridos aquella Madrugá.
Por último recuerdo cómo de forma anecdótica nos cruzamos en nuestro camino de vuelta a casa con el popular humorista sevillano Paco Gandía, y de cómo mientras amanecía mi madre, mi hermano y yo volvimos a casa sin saber absolutamente nada de lo que había ocurrido. Toda Sevilla se preguntaba qué había pasado y quiénes habían perpetrado esas carreras espontaneas sin justificación alguna. Por último recuerdo como, mientras mi madre llamaba a mi padre para comentarle lo ocurrido, aparecían en la televisión las imágenes de las carreras con el paso de la Esperanza de Triana al fondo y posteriormente las imágenes sacadas de la película "Nadie conoce a nadie", en las que el Santísimo Cristo de la Expiración del Cachorro estaba a punta de rifle ante un Eduardo Noriega situado en una azotea ubicada al lado del Puente de Triana. Son tantos los recuerdos de aquella histórica jornada, la cual me marcó tanto, que creo que jamás podré olvidarlos.
¿Quiénes fueron y con qué objetivo? Con toda sinceridad apuesto por la teoría más extendida, la cual hablaba, como ya he dicho antes, de la participación de la Policía Local sevillana. ¿El objetivo? Demostrar a través de la huelga y sobre todo, a través de los disturbios cual necesaria era la presencia de la Policía Municipal en los eventos de nuestra ciudad y la urgencia de que el Ayuntamiento aceptase sus demandas. El hecho es que jamás se supo quién o quiénes organizaron aquellos disturbios entre las cinco y las seis de la mañana en los puntos más estratégicos del centro de Sevilla. Lo cierto es que fuese quien fuese sabía perfectamente como, cuando y donde organizarlo, y la verdad es que el plan les salió redondo para los verdugos y para desgracia de todos los sevillanos que allí estábamos viviendo nuestras procesiones.
Hay que destacar también otro hecho del que ya he hecho una breve mención antes. Me refiero al escenario en el que se encontraba Sevilla en abril del año 2000. Unos meses antes, concretamente en noviembre de 1999, se estrenó en España, y por ende en Sevilla, la famosa y polémica película de Mateo Gil titulada "Nadie conoce a nadie". Una película cuyo argumento gira en torno a la perpetración de atentados contra la Semana Santa sevillana organizados por una banda de juego de rol. Esta película, la cual estaba protagonizada por Eduardo Noriega, Jordi Molla, Natalia Verbeke, y la sevillana Paz Vega, fue considerada por muchos como la aliciente para que los organizadores pudiesen perpetrar su plan. Debo reconocer que durante años he pensado, y sigo pensando en cierta forma que la película, la cual yo he visto, pudo tener algún efecto llamada a la hora de producirse aquellas avalanchas, pero que no fue un factor decisivo, ya que los organizadores creo que actuaron más por alcanzar unos objetivos concretos a través de aquellos altercados, que de conseguir como objetivo mismo su propia diversión y el caos en la ciudad a través de las famosas carreritas. Insisto en que creo que la película pudo originar algún efecto llamada, pero a día de hoy no la responsabilizo de forma directa con los sucesos acaecidos en la Madrugá de aquel año 2000.
Un año 2000 en el que Sevilla se encontraba ante la última Semana Santa del II Milenio y del Siglo XX. El mundo se encontraba a las puertas de la llegada del III Milenio y del Siglo XXI. En España, Aznar acababa de renovar mandato tras ganar un mes antes sus segundas elecciones generales, en el país se estrenaba un formato que cambió la historia de la televisión en España para siempre: Gran Hermano. Y Alejandro Sanz sacaba al mercado uno de sus álbumes más exitosos "El alma al aire". Todo era distinto en aquella España y en aquel mundo que estaba a punto de vivir el mayor de los vuelcos de su historia con la perpetración de los atentados del 11-S un año después.
En Sevilla, la perpetración de aquellos actos vandálicos y miserables supusieron un antes y un después en la historia de nuestra Semana Santa. Nada volvería a ser ya como antes. Los sevillanos saldrían a partir de entonces con el pánico en sus rostros a la hora de disfrutar de las procesiones en los años posteriores, y la seguridad en nuestra Semana Mayor siempre se vería en entredicho al producirse incidentes de menor envergadura años después. Un temor que está más presente que nunca ante el temor en occidente de atentados terroristas por parte del Estado Islámico. En efecto, la Madrugá del 2000 supuso un punto y aparte en nuestra ciudad, y con ella no solo cambió algo de nuestra Semana Santa sino también de nosotros.
sábado, 14 de marzo de 2020
Llega el Coronavirus, llega el Estado de Alarma
Aquí en España la situación no puede ser más devastadora: Los españoles están acudiendo en masa a los supermercados para comprar de forma masiva alimentos de primera necesidad. Todo ello mientras se está produciendo el cierre de los grandes centros comerciales, universidades, centros públicos, y la suspensión de todo tipo de actos externos. A su vez, el gobierno y los medios de comunicación piden insistentemente que los ciudadanos permanezcan en sus casas durante mínimo dos semanas, hasta que se verifique la situación de nuevo a finales de marzo. Un viernes 13 el de hoy que queda ya para la historia de España y del mundo.
Esta es la segunda vez que el gobierno de España declara el Estado de Alarma. La primera ya fue en 2010, cuando el gobierno de Zapatero decidió activar el artículo 116 de la CE como consecuencia de la huelga de los controladores aéreos en toda España. Esta vez la situación es mucho más grave de lo que ocurrió en su día en diciembre de hace diez años. De hecho, la situación se ha vuelto de extrema gravedad gracias al gobierno del PSOE, el cual ha retrasado hasta pasado el 8 de marzo (Día de la mujer) tomar las medidas oportunas para paliar esta crisis. Una crisis que si a Zapatero le costó cinco millones de parados negar durante un año la crisis económica, a Sánchez le está costando ya más de un centenar de muertos el hecho de no haber hecho frente con antelación a la mayor crisis sanitaria de nuestra historia contemporanea.
De hecho en el escenario actual habría que pedir las responsabilidades primero políticas y después penales a los actuales miembros del gobierno, los cuales por no enturbiar uno de sus días más provechosos para su electorado, ha decidido ocultar a la población la gravedad del asunto hasta pasada la manifestación feminista del 8 de marzo. Una fecha en la que los demás gobiernos de nuestro entorno habían tomado ya con antelación medidas de prevención para hacer frente a esta pandemia del coronavirus, procedente de China y que se ha expandido al resto del mundo a lo largo de estas semanas.
De momento, y a falta solo de la confirmación oficial, es sabido que la Semana Santa en España será suspendida. Aquí en Sevilla, aparte de nuestra Semana Mayor se espera que también se suspenda (O cuando menos se aplaze) la Feria de Abril. De hecho ya se ha procedido a suspender todos los actos externos de la Cuaresma por parte de las hermandades, además de la suspensión de la Liga de Fútbol y otros eventos en todo el país durante catorce días como mínimo.
Una vez vista la gravedad extrema (O eso dicen) de la situación, la cuestión es ¿Ahora qué? No debemos olvidar que desde las instituciones políticas y los medios de comunicación se está llamando de forma clara y evidente a la alarma social, lo cual es en mi opinión algo mucho peor que la existencia del propio coronavirus. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el virus ya sabemos que está aquí y puede infectarnos en cualquier momento, pero las consecuencias de la situación actual la ignoramos todos, y creo que bastante caliente está ya la situación en las calles como para propagar aun más la incertidumbre entre la población. Ya sabemos que cuando el pueblo se levanta no hay nadie que lo detenga, y basta con que se produzcan varias alertas por parte de las élites para que los ciudadanos estallen ante una situación que desconocemos cuál va a ser su desenlace.
De momento las fuerzas armadas españolas han suspendido sus maniobras en los cuarteles y se han puesto a disposición del gobierno, lo cual podría dar lugar a la presencia del ejército en las calles para controlar la situación en pocos días. Yo personalmente valoro la disposición del ejército, ya que entre otras funciones, la de mantener el orden en el país es una de ellas, pero a su vez me da cierto pánico saber que estamos viviendo esta situación con este gobierno de asesinos en la Moncloa. ¿Quién nos dice que Sánchez e Iglesias no aprovechen el Estado de Alarma para hacer una de las suyas? Recordemos que una vez activado el Estado de Alarma, el gobierno tiene la capacidad de limitar determinados derechos y realizar actividades que en una situación normal jamás podría realizar. Y esto, viniendo de un gobierno socialcomunista que lleva funcionando solo dos meses y en un escenario como este de extrema gravedad tanto a nivel nacional como global es para preocuparse.
En definitiva, se acercan días y semanas duros en los que puede ocurrir cualquier cosa. A determinados grupos parece que les interesa que la cosa se caldee cuanto más mejor, y eso me preocupa. ¿A quién puede beneficiarle que no solo España sino el mundo reaccione de forma violenta ante un escenario de caos apocalíptico como el que estamos viviendo? Desde luego a nosotros no. Por el momento queda por ver qué medidas tomará mañana Sánchez cuando anuncie la entrada en vigor del Estado de Alarma. Por el momento es más necesario ahora que nunca que tanto en España como en el resto del mundo se mantenga la calma, ya que estamos viviendo una situación inédita en términos globales y las consecuencias de las reacciones de la población pueden ser determinantes para el devenir de los acontecimientos. Por ahora solo nos queda esperar y rogar a Dios para que esta grave situación desaparezca cuanto antes, y que no aumenten el número de muertos y de contagiados, porque cualquiera de nosotros podría ser el siguiente.
sábado, 18 de enero de 2020
El comunismo ya gobierna España
La plaga comenzó un 11 de marzo de 2004, cuando se produjo el mayor atentado terrorista de la historia de España, el cual tuvo como consecuencia directa la elección contra todo pronóstico de un ser vil llamado José Luis Rodríguez Zapatero, el verdadero precursor de todo lo que estamos sufriendo actualmente. Siete años después (Siete, al igual que las plagas) llegó al poder aquél que en teoría debía de haberlo dejado en aquel momento, puesto que era él y no Zapatero quien tenía que haber sido elegido presidente en 2004: Mariano Rajoy. Pues bien, siete años después (Igual que las plagas nuevamente) llegó la peor plaga de todas: Un tipo sin escrupulos, despreciable, mala persona, vomitivo e hijo de puta llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón, el mismo que hace tan solo una semana y pico ha vuelto a prometer por segunda vez sin la presencia del Crucifijo ni la Biblia su cargo como presidente del gobierno. Con él ha llegado lo que hasta hace unos años parecía imposible: La vuelta del Frente Popular al gobierno de España y con ello el regreso del comunismo a la gobernabilidad del país.
Debo añadir que era plenamente consciente de que la vuelta de los fascistas de la izquierda al poder nos iba a traer minutos de gloria, lo que no sabía es que iba a ser tan pronto y de una forma tan descarada y totalitaria. Y no lo digo solo por el hecho de que Sánchez haya designado como nueva Fiscal General del Estado a su hasta ahora ministra de Justicia, Dolores Delgado, con el objetivo de controlar el Poder Judicial para cuando el ejecutivo actúe para poner en marcha el referéndum en Cataluña. No, lo digo por lo que ha sido noticia desde hace unas horas y que ha supuesto para España su final oficial como estado-nación donde impera el sistema democrático (Si es que alguna vez lo hubo), la separación de poderes y el Estado de Derecho. Y lo digo por el hecho de que hace unas horas la ministra de Educación, Isabel Celaá, haya afirmado de forma rotunda tras el consejo de ministros que el gobierno va a usar todos sus mecanismos para paralizar la idea del gobierno de Murcia, impulsada por VOX de implantar un "Pin Parental". Una especie de control por parte de los padres para dar o no su consentimiento a la hora de que sus hijos puedan recibir clases de carácter no educativo donde se hable de cuestiones como la ideología de género, el feminismo, el sexo, la inmigración, etc. Esto ha provocado que además de afirmar el gobierno que paralizará cualquier intento de que los padres tomen el control de la educación de sus hijos, la ministra haya dicho una frase que pasará a los anales de la historia contemporanea de España. Una frase digna de personajes de la talla de Hitler, Stalin, Mussolini y Mao: "Los hijos no pertenecen a los padres".
Claro, uno escucha esta frase pronunciada por esta hija de puta y se pregunta: "Si los hijos no pertenecen a sus padres, ¿A quién pertenecen pues? Pues por supuesto al Estado. Ese mismo Estado que no enseña, sino que educa, adoctrina y manipula a nuestros pequeños como si de un estado totalitario se tratase. Un Estado en descomposición en manos del peor gobierno que ha existido en España desde hace 200 años. Y debo añadir que el listón estaba bastante alto, pero he aquí que los miembros asesinos y terroristas de ese partido criminal llamado Partido Socialista Obrero Español se las apaña siempre para superar en destrucción a cualquiera de sus oponentes políticos. Ahora, de hecho, está llevando a cabo esta destrucción social, económica, cultural y política con la colaboración de Podemos y la pareja vicepresidencial al mando: Pablo Iglesias e Irene Montero.
En otro país donde residiese la cordura y la lógica, las palabras de esta sinvergüenza irían acompañadas de un escándalo de gravísimas dimensiones donde se pondría en serio cuestionamiento el espíritu democrático del gobierno actual y del régimen político que llevamos viviendo desde 1978, así como del sistema educativo español, principal responsable de que a día de hoy, los jóvenes de mi quinta y no digamos ya los de menor edad sean no ya ciudadanos, sino férreos defensores y militantes sin carnet de la izquierda española. Un ejército de radicales, los cuales ven con mayor satisfacción que los etarras de Bildu se sienten en las instituciones, a que VOX o el PP puedan entrar en un gobierno, ya sea el nacional, o uno regional y/o local. Esta es la consecuencia principal del hecho de haber mantenido durante treinta años leyes educativas creadas bajo gobiernos socialistas, y sobre la cual la derecha el único intento de modificar dichas normas fueron la creación de la tan criticada (También por mí) ley Lomce de Wert en 2013.
Pero volvamos a lo principal que es lo más grave de todo este asunto. No puede ser que ningún sector social en España: Ni los principales partidos de la oposición, ni asociaciones en favor de la familia, ni la Iglesia, ni por supuesto los medios de comunicación hayan puesto el grito en el cielo ante esta afirmación tan grave como preocupante. Una afirmación que corrobora una vez más la intención de este gobierno de aniquilar cualquier atisbo de libertad en España, así como el objetivo de poner fin a la potestad de los padres sobre sus hijos, primer paso para llevar a cabo la destrucción total de nuestro modelo de familia. Un gobierno que gobierna en contra de la ciudadanía, y que en su primera semana de actividad ya se ha manifestado en contra del artículo 27 y 39 de la constitución española. Ahí es nada. Démosles un par de meses y se habrán pasado por el forro desde la Constitución hasta los estatutos de las comunidades de propietarios, pasando por los estatutos de autonomía y la ley de Bases del Régimen Local. Ya de hecho han llevado una triquiñuela antidemocrática bastante retorcida, que no es otra que la de poner fin a la celebración de los consejos de ministros los viernes. Hoy de hecho ha sido el último viernes en el que se celebrarán consejo de ministros en Moncloa desde que el ex presidente del gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo lo instaurase en este día en 1981. Este cambio se produce ya que Sánchez ha decidido traspasar dichas reuniones a los martes desde esta próxima semana. Un cambio de día que provoca a su vez que el congreso de los diputados no pueda registrar a tiempo las preguntas sobre las cuestiones aprobadas en las reuniones semanales del gobierno, lo cual provoca un debilitamiento y un retraso en el control del parlamento hacia el gobierno. De esta forma, el gobierno tendrá una semana para prepararse las respuestas de las cuestiones aprobadas ocho días atrás. Toda un atentado contra la separación de poderes y el control legislativo al gobierno como nunca antes se había visto en España en favor de los intereses particulares del ejecutivo.
Tenemos pues ante nosotros el gobierno más totalitario, antidemocrático y extremista de la historia reciente de España. Un gobierno social-comunista en el que los derechos y las libertades de los españoles se encuentran más en peligro que nunca. Un gobierno que ya ha empezado su "Caza de brujas", como hace unos días demostró el vicepresidente Iglesias, al afirmar que "Es humillante que los jueces europeos quiten la razón a los jueces españoles", en relación a los fallos judiciales europeos con respecto al procés catalán. Una critica directa al Poder Judicial que no tardó en hacerse responder por parte de éste. Aun así el gobierno salió en defensa de su vicepresidente, alegando al derecho de libertad de expresión de Iglesias. Los mismos derechos que ahora el gobierno pretende privar a los padres para con la educación de sus hijos. Ese mismo gobierno en el que la ministra de Igualdad y vicepresidenta consorte, Irene Montero, ha despedido a todos los altos cargos en el ministerio para nombrar solo a mujeres. Entre ellas destaca el nombramiento de la directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, la cual destaca por frases tan escalofriantes como aquella en la que abogaba por la penetración anal de los hombres con el fin de alcanzar la igualdad. Por no hablar del nombramiento de la directora de Diversidad Étnica, nombrada también por la "Segunda Dama" y cuyo nombramiento duró solo unas horas... el tiempo suficiente para comprender la nueva directora que el organismo por el que acababa de ser nombrada no podía corresponderle a ella porque era blanca y no negra. De esta forma se ha nombrado a una diputada podemita negra llamada Rita Bosaho, la cual está, según ella, en contra de "Los privilegios de los blancos" y que a su vez es sobrina del que fuera procurador en las Cortes Franquistas, Enrique Gori Molubela. Por supuesto esta última información no se verá publicada en medios tan imparciales como la actual TVE, La Sexta, Telecinco, Cuatro, etc.
En resumen, esta es la España que tenemos en esta primera semana del nuevo gobierno del Frente Popular. Un Frente Popular que, al igual que el formado en 1936, amenaza con llevarse por delante no solo a España sino los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos españoles. La gravísima crisis abierta hoy por el gobierno por la cuestión de la no pertenencia de los niños por parte de sus progenitores ha abierto una de las muchas crisis que están por venir y que amenaza con llevar a España a un escenario político y social nunca visto hasta ahora. El gobierno social-comunista ya ha dado sus primeros síntomas de totalitarismo y emprende de forma imparable su marcha para acabar con los derechos y libertades de los españoles antes de acabar con España. Lo ocurrido hoy hubiese supuesto en otro país cuanto menos la dimisión no solo de la ministra, sino la del gobierno en pleno. Por el contrario, a excepción de las redes sociales, la gente permanece calmada y sosegada ante este gobierno tiránico, repleto de psicópatas, fascistas, terroristas y criminales. Ante la impasibilidad de los españoles, el gobierno continúa como si nada con su agenda de implantar su nuevo sistema extremista ante la ausencia también de una oposición más concentrada en buscarse a sí misma que en pararle los pies a aquellos que ya demostraron hace tiempo ser gobierno de España y enemigo de los españoles. Solo puedo decir "Que Dios nos coja confesados", ya que se avecinan tiempos muy oscuros para nuestro país y para los ciudadanos que componemos esta nación y esta sociedad que se descompone por momentos ante el avance imparable de su gobierno/enemigo. De momento ya van a por nuestros pequeños, y luego vendrán a por nosotros, los adultos. Por lo que a mí respecta y parafraseando y modificando un poco lo dicho por una conocida política fascista que apoya a este gobierno dictatorial solo puedo decir "Saquen sus sucias manos de nuestros niños, hijos de puta".
miércoles, 8 de enero de 2020
Vuelve el Frente Popular
Bien calentita ha entrado esta década de los años 20. Hoy, después de casi un año gobernando en funciones, Pedro Sánchez ha sido investido con 167 votos a favor como presidente del gobierno nuevamente. Con esto se abre pues un escenario hasta ahora desconocido en la historia constitucional española, y se reabre a su vez uno de los episodios más oscuros y conflictivos de la historia de nuestra nación: Me estoy refiriendo, como no podía ser de otra forma, al gobierno del Frente Popular que en breves días estará no liderado, sino co-liderado por el presidente Sánchez y por el inminente vicepresidente, o debería decir mejor "Primer ministro", Pablo Iglesias.
Un Pablo Iglesias que hoy se ha visto llorar, o mejor dicho, esforzándose por llorar como una magdalena cuando Sánchez ha sido reelegido presidente del gobierno por el congreso de los diputados. El mismo Pablo Iglesias que hace solo seis años defendía como nadie la expulsión inmediata de la casta que formaban según él el PSOE y el PP. Ese mismo PSOE al que hoy ha aupado nuevamente al gobierno tras la moción de censura de hace dos años. Una actitud curiosa la de estos tipejos de Podemos, y más si tenemos en cuenta que tanto en la moción de censura como hoy han vitoreado a viva voz aquello del "Sí se puede". Se suponía que ese lema era para acabar con la casta, ¿Por qué lo usan ahora para vitorear que van a gobernar con ellos? Ironías e incógnitas de la vida...
Pero volvamos a nuestro flamante presidente. A ese ser perfecto, único y majestuoso que ha retorcido el calendario de Navidades y especialmente el de Reyes para una investidura express con el objetivo, según él de darle cuanto antes un nuevo gobierno a España que desbloquee la situación que venimos padeciendo, o disfrutando, según cada cual, desde hace un año. Pues bien, una vez dicha y hecha la investidura, la cual ha salido adelante con los votos de socialistas, podemitas, independentistas y terroristas (Algo que ya se sabía de antemano), nuestro querido presidente anuncia que la formación del nuevo gobierno no tendrá lugar hasta la semana que viene, ya que el jefe del gobierno va a tomarse unas "Merecidas" vacaciones en Canarias durante una semana. Toma castaña... menos mal que era urgente formar gobierno. Pero dejemos a un lado las ironías, aunque tal y como están las cosas quizás sea lo único que nos quede en estos momentos de enorme tensión y gravedad.
Si algo se ha demostrado en estos días con la investidura de Pedro Sánchez es que el Partido Socialista Obrero Español es un partido terrorista, independentista y enemigo de España. Y lo mismo digo de todos y cada uno de sus votantes, los cuales están en mi opinión al mismo nivel que los votantes de Bildu o de ERC. Las imágenes de este pasado fin de semana lo corroboran. Cuando la portavoz de Bildu comenzó a ensalzar la imagen de Otegui y a criminalizar a España, el Partido Socialista Obrero Español estalló en aplausos cuando tras ser interrumpida por los diputados del PP, VOX y C's, la presidenta del congreso, Meritxell Batet, increpó a éstos y defendió el derecho a la libertad de expresión de la portavoz del grupo político etarra, lo cual confirma una vez más la complicidad de la izquierda española con el terrorismo de ETA y con el independentismo vasco y catalán.
Por otra parte debo decir algo que me está calentando y bastante desde hace unos días, y es el hecho de que desde los partidos conservadores se hable a la hora de hablar de esta reedicción del Frente Popular como un ataque, ante todo, contra el rey y la monarquía parlamentaria de 1978. Vamos a ver, señores del PP y de VOX. Soy de derechas, soy conservador, y debo decir que me importa un carajo el futuro de la monarquía y de Felipe VI, contra el cual no tengo nada personal y debo decir que como persona me cae bien, no así su institución. Ya está bien de decir que todo lo que está ocurriendo aquí y lo que se ha consumado hoy en el congreso supone ante todo un ataque directo contra la familia real, y por ello hay que salir a gritar a los cuatro vientos vivas al rey. No, perdonen. En mi boca jamás escucharán un "Viva el rey", ya que Felipe VI, como antes su padre Juan Carlos I, y como toda la familia Borbón es responsable desde 1700 de los grandes males que han atenazado a España, la cual la recogieron esta familia francesa hace 300 años tras la guerra de sucesión con un mapa político que alcanzaba desde Filipinas hasta América. Hoy, en el año 2020, los Borbones legan, si es que lo hacen algún día, una península ibérica fragmentada y desintegrada. ¿A eso lo llaman ustedes defender aquello que nos representa? Ante una familia de tal calibre, la cual vendió España a Napoleón por mantener sus reales cabezas en su sitio en 1808 durante las reuniones de Bayona, prefiero apostar por una República desconocida antes que por una monarquía corrupta y traidora.
Por cierto, cabe decir que si Pedro Sánchez ha sido investido de nuevo presidente del gobierno es porque en las pasadas rondas de consultas, el rey así lo designó como candidato a la presidencia, sabiendo ya Felipe VI cuáles eran los apoyos que este desgraciado tenía a la hora de ir al congreso para recibir la confianza de la cámara. Por tanto, y sin que sirva de precedentes, tengo que darle y con mucho pesar la razón al miserable peneuvista Aitor Esteban cuando ha lanzado este mismo pretexto en el congreso a la hora de criticar el ferviente apoyo de PP y VOX a la causa monárquica. Por cierto, un PP que se olvida quién fue, antes que el rey, el que puso en la jefatura del gobierno al actual inquilino de la Moncloa, que no es otro que el ex presidente del gobierno, Mariano Rajoy, el cual se negó con su dimisión en la moción de censura a frenar la llegada de Sánchez al poder. Por ello, más le valdría al PP callarse cuando hablan abiertamente del abismo (Ya que no estamos al borde, sino en el mismo abismo) al que nos ha llevado Sánchez, puesto que el primer responsable de que el Frente Popular se haya reeditado en 2020 y con ello se haya propiciado la vuelta del comunismo al gobierno de España es ese personaje que fue presidente hasta hace dos años llamado Mariano Rajoy.
Por otro lado hay que decir, ¿Qué nos espera a partir de ahora? Represión, represión y represión. España ha vuelto a retroceder hoy ochenta y cuatro años atrás, precisamente hasta febrero de 1936, cuando el Frente Popular ganó mediante amaño las elecciones generales de ese mismo año. España vuelve a estar gobernada por el comunismo después de ocho decenios de acabada la guerra. El extremismo y el totalitarismo vuelven al gobierno de la mano de un Pedro Sánchez y un Pablo Iglesias que con la confianza otorgada hoy dan el pistoletazo de salida a la última parte de ese cambio político, social, cultural y económico que comenzó hace dieciseis años con el 11-M y la llegada contra todo pronóstico de un José Luis Rodríguez Zapatero, el cual es, aparte de uno de los principales culpables de la situación actual, el padre político y mentor de los dos co-presidentes que van a gobernar España a partir de ahora.
Por ello me sorprende cuando leo en los medios que con la investidura de hoy se cierra definitivamente la transición y se da paso a un cambio de régimen. No, perdonen. La transición murió el 11 de marzo de 2004, o a más tardar tres días después, el 14 de marzo de 2004. Fue en ese momento cuando con el comienzo de la inesperada presidencia de Zapatero, España reabrió las heridas de la guerra civil, comenzó a instaurar el pensamiento único progre en la sociedad e iniciaba la desestructuración del estado con los estatutos de autonomía de Cataluña y el proceso de negociación con ETA. Lo vivido hoy es solo las consecuencias de lo iniciado hace ya casi veinte años. Con Sánchez e Iglesias en la presidencia comenzarán las concesiones a los independentistas catalanes y vascos, así como a los etarras. Se llevará a cabo un referéndum en Cataluña para decidir su futuro y se comenzará a hablar de la reforma de la constitución. Una reforma que irá encaminada a la transición de España hacia un modelo federal o confederal, donde se reconozca las singularidades y nacionalidades de todas las regiones de España. En resumen: El fin definitivo de nuestra nación.
Todo esto y más será lo que ocurra dentro de nada con este engendro de gobierno. Un gobierno al que debo decir que no le hecho mucho tiempo gobernando, ya que aunque las reformas que van a empezar a tramitar van a ser a una velocidad vertiginosa, no creo que el desarrollo de las circunstancias ayude a que la pareja presidencial de los Picapiedra acabe su mandato en la Moncloa en 2024. Creo que como mucho este gobierno va a durar un año y medio o dos años, ya que la crisis económica que se avecina, unido a la crisis mundial que se está viviendo en estos momentos por las tensiones entre EEUU e Irán pueden provocar el inicio de un conflicto bélico en el que España por desgracia puede formar parte. Todo esto, unido a la activación a finales de mes del Brexit, así como las graves circunstancias internas que atraviese nuestro país a partir de ahora provocarán la caída de Sánchez e Iglesias entre el 2021 y el 2022. La cuestión es ¿Será entonces el fin de la izquierda en el gobierno? No lo creo en absoluto. La izquierda volvió en 2018 para quedarse y consumar su agenda de cambio totalitario e izquierdista para España. Esa agenda se completará sí o sí con el PSOE al frente del gobierno de España, con independencia de que Sánchez continúe al frente o no.
Puede que de aquí a un par de años, y con la deriva constitucionalista del PSOE en su punto álgido, algunos sectores consideren que es necesario un relevo en la jefatura del gobierno, debido al calcinamiento al que estará sometido ya Sánchez, y no digamos ya Iglesias. Puede que sea entonces cuando otra personalidad destacada del PSOE releve a Sánchez y asuma la presidencia del gobierno. Pero insisto, que nadie piense ni muchísimo menos que este relevo será para que la derecha puede volver al gobierno. España ha pasado hoy de un sistema partitocrático a un sistema totalitario izquierdista, en el que la derecha no tendrá opción de ser alternativa de gobierno durante muchos años (A menos que nos sumerjamos en una serie de acontecimientos que provoquen un cambio total en España, lo cual veo bastante difícil). Podemos llegar pues a la conclusión de que España es menos España a partir de hoy, y en cambio es más Venezuela, Bolivia y/o Cuba.
Otra conclusión que saco de lo ocurrido hoy, que no deja de ser un acontecimiento histórico por mucho que me joda el escenario es que hoy hemos asistido a dos investiduras en una. Hoy no solo se ha investido a Pedro Sánchez como presidente del gobierno, sino que también se ha investido de forma automática y de facto a Pablo Iglesias como co presidente o "Primer ministro" de ese gobierno. Este no va a ser pues un ejecutivo de uno, sino de dos. Vamos a entrar de lleno en un escenario en donde España tendrá dos gobiernos en uno. Por un lado el presidido por Sánchez desde Moncloa con sus ministros, y por otro el presidido por Iglesias con sus ministros. De hecho ya ha trascendido que Iglesias no tendrá su sede como vicepresidente en la Moncloa, sino en otro lugar cuya ubicación se desconoce por el momento, lo cual dará aun más la imagen de un gobierno dividido en dos. De hecho puede que este sea también uno de los motivos que propicie la caída del gobierno: las discrepancias entre los dos co presidentes. Otro hecho que también me llamó hace unos días la atención fue el de saber que Iglesias tendrá también una agenda internacional como vicepresidente, lo cual provocará más de un quebradero de cabeza entre Sánchez, Iglesias, el ministro de exteriores y el rey... si es que al rey llega a jugar un papel en todo esto. En definitiva creo que como ya dije hace unos meses en una de mis entradas (Que por cierto ha sido una de las más visitadas) en las que afirmé que una salida al bloqueo podría ser que en un hipotético gobierno de coalición, Iglesias solicitase ser designado, no vicepresidente, sino primer ministro de ese gobierno, esta salida es la que de facto se ha decidido llevar a cabo por parte de Sánchez e Iglesias. Un Sánchez presidenciable y un Iglesias ejerciendo de primer ministro (Con su consorte incluida) dentro de ese gobierno. La cuestión está en ¿Qué papel jugará a partir de ahora la monarquía y el rey? No lo sé, pero no creo que la corona esté en juego. En cambio, quien sí está en juego, y eso es lo verdaderamente preocupante y que aquí a nadie le importa es España.
Para terminar debo añadir que estamos a punto de vivir unos momentos que van a hacer historia en nuestro todavía país, y que estamos ante el primer gobierno el cual el futuro del país vaya ligado con el futuro de ese gobierno. Si el gobierno del Frente Popular de Sánchez e Iglesias resiste y consume su programa, España se extinguirá como estado-nación en esta década que acabamos de empezar. Si por el contrario la debilidad del nuevo gobierno es extrema y éste acaba cayendo, todavía la existencia de España puede no sé si quedar a salvo, pero sí prolongarla un poco más. El problema está en que este desgobierno va a arrasar con todo lo que encuentre, y que Sánchez e Iglesias se irán del ejecutivo arrastrando a España con ellos, por lo cual cabe preguntarse: Después de Sánchez e Iglesias, ¿Qué vendrá? Todavía es pronto para hacernos esa pregunta, pero conviene ir pensando en ella, ya que los acontecimientos que se avecinan tanto dentro de nuestro país como fuera de el no son nada esperanzadores. En estos momentos estamos ante un tipejo sin escrúpulos y sin principios, el cual se abraza a cualquier tipo de ideología con tal de permanecer en el poder. Y por otro estamos ante un tipejo con una ambición sin límites, el cual va a devolver a España a los peores momentos que esta nación ha vivido desde la guerra civil. De momentos ya sabemos cómo ha empezado esto. El cómo acabará, eso es un misterio... o no. Basta con mirar los libros de historia. Esos que estos mismos impresentables pretenden manipular a su beneficio. Si en la historia están las pistas para averiguar cómo acaban éstas, y si se confirma nuevamente que la historia siempre se repite. Ya sabemos cómo acabará la nuestra, y no precisamente de forma pacífica...
Un Pablo Iglesias que hoy se ha visto llorar, o mejor dicho, esforzándose por llorar como una magdalena cuando Sánchez ha sido reelegido presidente del gobierno por el congreso de los diputados. El mismo Pablo Iglesias que hace solo seis años defendía como nadie la expulsión inmediata de la casta que formaban según él el PSOE y el PP. Ese mismo PSOE al que hoy ha aupado nuevamente al gobierno tras la moción de censura de hace dos años. Una actitud curiosa la de estos tipejos de Podemos, y más si tenemos en cuenta que tanto en la moción de censura como hoy han vitoreado a viva voz aquello del "Sí se puede". Se suponía que ese lema era para acabar con la casta, ¿Por qué lo usan ahora para vitorear que van a gobernar con ellos? Ironías e incógnitas de la vida...
Pero volvamos a nuestro flamante presidente. A ese ser perfecto, único y majestuoso que ha retorcido el calendario de Navidades y especialmente el de Reyes para una investidura express con el objetivo, según él de darle cuanto antes un nuevo gobierno a España que desbloquee la situación que venimos padeciendo, o disfrutando, según cada cual, desde hace un año. Pues bien, una vez dicha y hecha la investidura, la cual ha salido adelante con los votos de socialistas, podemitas, independentistas y terroristas (Algo que ya se sabía de antemano), nuestro querido presidente anuncia que la formación del nuevo gobierno no tendrá lugar hasta la semana que viene, ya que el jefe del gobierno va a tomarse unas "Merecidas" vacaciones en Canarias durante una semana. Toma castaña... menos mal que era urgente formar gobierno. Pero dejemos a un lado las ironías, aunque tal y como están las cosas quizás sea lo único que nos quede en estos momentos de enorme tensión y gravedad.
Si algo se ha demostrado en estos días con la investidura de Pedro Sánchez es que el Partido Socialista Obrero Español es un partido terrorista, independentista y enemigo de España. Y lo mismo digo de todos y cada uno de sus votantes, los cuales están en mi opinión al mismo nivel que los votantes de Bildu o de ERC. Las imágenes de este pasado fin de semana lo corroboran. Cuando la portavoz de Bildu comenzó a ensalzar la imagen de Otegui y a criminalizar a España, el Partido Socialista Obrero Español estalló en aplausos cuando tras ser interrumpida por los diputados del PP, VOX y C's, la presidenta del congreso, Meritxell Batet, increpó a éstos y defendió el derecho a la libertad de expresión de la portavoz del grupo político etarra, lo cual confirma una vez más la complicidad de la izquierda española con el terrorismo de ETA y con el independentismo vasco y catalán.
Por otra parte debo decir algo que me está calentando y bastante desde hace unos días, y es el hecho de que desde los partidos conservadores se hable a la hora de hablar de esta reedicción del Frente Popular como un ataque, ante todo, contra el rey y la monarquía parlamentaria de 1978. Vamos a ver, señores del PP y de VOX. Soy de derechas, soy conservador, y debo decir que me importa un carajo el futuro de la monarquía y de Felipe VI, contra el cual no tengo nada personal y debo decir que como persona me cae bien, no así su institución. Ya está bien de decir que todo lo que está ocurriendo aquí y lo que se ha consumado hoy en el congreso supone ante todo un ataque directo contra la familia real, y por ello hay que salir a gritar a los cuatro vientos vivas al rey. No, perdonen. En mi boca jamás escucharán un "Viva el rey", ya que Felipe VI, como antes su padre Juan Carlos I, y como toda la familia Borbón es responsable desde 1700 de los grandes males que han atenazado a España, la cual la recogieron esta familia francesa hace 300 años tras la guerra de sucesión con un mapa político que alcanzaba desde Filipinas hasta América. Hoy, en el año 2020, los Borbones legan, si es que lo hacen algún día, una península ibérica fragmentada y desintegrada. ¿A eso lo llaman ustedes defender aquello que nos representa? Ante una familia de tal calibre, la cual vendió España a Napoleón por mantener sus reales cabezas en su sitio en 1808 durante las reuniones de Bayona, prefiero apostar por una República desconocida antes que por una monarquía corrupta y traidora.
Por cierto, cabe decir que si Pedro Sánchez ha sido investido de nuevo presidente del gobierno es porque en las pasadas rondas de consultas, el rey así lo designó como candidato a la presidencia, sabiendo ya Felipe VI cuáles eran los apoyos que este desgraciado tenía a la hora de ir al congreso para recibir la confianza de la cámara. Por tanto, y sin que sirva de precedentes, tengo que darle y con mucho pesar la razón al miserable peneuvista Aitor Esteban cuando ha lanzado este mismo pretexto en el congreso a la hora de criticar el ferviente apoyo de PP y VOX a la causa monárquica. Por cierto, un PP que se olvida quién fue, antes que el rey, el que puso en la jefatura del gobierno al actual inquilino de la Moncloa, que no es otro que el ex presidente del gobierno, Mariano Rajoy, el cual se negó con su dimisión en la moción de censura a frenar la llegada de Sánchez al poder. Por ello, más le valdría al PP callarse cuando hablan abiertamente del abismo (Ya que no estamos al borde, sino en el mismo abismo) al que nos ha llevado Sánchez, puesto que el primer responsable de que el Frente Popular se haya reeditado en 2020 y con ello se haya propiciado la vuelta del comunismo al gobierno de España es ese personaje que fue presidente hasta hace dos años llamado Mariano Rajoy.
Por otro lado hay que decir, ¿Qué nos espera a partir de ahora? Represión, represión y represión. España ha vuelto a retroceder hoy ochenta y cuatro años atrás, precisamente hasta febrero de 1936, cuando el Frente Popular ganó mediante amaño las elecciones generales de ese mismo año. España vuelve a estar gobernada por el comunismo después de ocho decenios de acabada la guerra. El extremismo y el totalitarismo vuelven al gobierno de la mano de un Pedro Sánchez y un Pablo Iglesias que con la confianza otorgada hoy dan el pistoletazo de salida a la última parte de ese cambio político, social, cultural y económico que comenzó hace dieciseis años con el 11-M y la llegada contra todo pronóstico de un José Luis Rodríguez Zapatero, el cual es, aparte de uno de los principales culpables de la situación actual, el padre político y mentor de los dos co-presidentes que van a gobernar España a partir de ahora.
Por ello me sorprende cuando leo en los medios que con la investidura de hoy se cierra definitivamente la transición y se da paso a un cambio de régimen. No, perdonen. La transición murió el 11 de marzo de 2004, o a más tardar tres días después, el 14 de marzo de 2004. Fue en ese momento cuando con el comienzo de la inesperada presidencia de Zapatero, España reabrió las heridas de la guerra civil, comenzó a instaurar el pensamiento único progre en la sociedad e iniciaba la desestructuración del estado con los estatutos de autonomía de Cataluña y el proceso de negociación con ETA. Lo vivido hoy es solo las consecuencias de lo iniciado hace ya casi veinte años. Con Sánchez e Iglesias en la presidencia comenzarán las concesiones a los independentistas catalanes y vascos, así como a los etarras. Se llevará a cabo un referéndum en Cataluña para decidir su futuro y se comenzará a hablar de la reforma de la constitución. Una reforma que irá encaminada a la transición de España hacia un modelo federal o confederal, donde se reconozca las singularidades y nacionalidades de todas las regiones de España. En resumen: El fin definitivo de nuestra nación.
Todo esto y más será lo que ocurra dentro de nada con este engendro de gobierno. Un gobierno al que debo decir que no le hecho mucho tiempo gobernando, ya que aunque las reformas que van a empezar a tramitar van a ser a una velocidad vertiginosa, no creo que el desarrollo de las circunstancias ayude a que la pareja presidencial de los Picapiedra acabe su mandato en la Moncloa en 2024. Creo que como mucho este gobierno va a durar un año y medio o dos años, ya que la crisis económica que se avecina, unido a la crisis mundial que se está viviendo en estos momentos por las tensiones entre EEUU e Irán pueden provocar el inicio de un conflicto bélico en el que España por desgracia puede formar parte. Todo esto, unido a la activación a finales de mes del Brexit, así como las graves circunstancias internas que atraviese nuestro país a partir de ahora provocarán la caída de Sánchez e Iglesias entre el 2021 y el 2022. La cuestión es ¿Será entonces el fin de la izquierda en el gobierno? No lo creo en absoluto. La izquierda volvió en 2018 para quedarse y consumar su agenda de cambio totalitario e izquierdista para España. Esa agenda se completará sí o sí con el PSOE al frente del gobierno de España, con independencia de que Sánchez continúe al frente o no.
Puede que de aquí a un par de años, y con la deriva constitucionalista del PSOE en su punto álgido, algunos sectores consideren que es necesario un relevo en la jefatura del gobierno, debido al calcinamiento al que estará sometido ya Sánchez, y no digamos ya Iglesias. Puede que sea entonces cuando otra personalidad destacada del PSOE releve a Sánchez y asuma la presidencia del gobierno. Pero insisto, que nadie piense ni muchísimo menos que este relevo será para que la derecha puede volver al gobierno. España ha pasado hoy de un sistema partitocrático a un sistema totalitario izquierdista, en el que la derecha no tendrá opción de ser alternativa de gobierno durante muchos años (A menos que nos sumerjamos en una serie de acontecimientos que provoquen un cambio total en España, lo cual veo bastante difícil). Podemos llegar pues a la conclusión de que España es menos España a partir de hoy, y en cambio es más Venezuela, Bolivia y/o Cuba.
Otra conclusión que saco de lo ocurrido hoy, que no deja de ser un acontecimiento histórico por mucho que me joda el escenario es que hoy hemos asistido a dos investiduras en una. Hoy no solo se ha investido a Pedro Sánchez como presidente del gobierno, sino que también se ha investido de forma automática y de facto a Pablo Iglesias como co presidente o "Primer ministro" de ese gobierno. Este no va a ser pues un ejecutivo de uno, sino de dos. Vamos a entrar de lleno en un escenario en donde España tendrá dos gobiernos en uno. Por un lado el presidido por Sánchez desde Moncloa con sus ministros, y por otro el presidido por Iglesias con sus ministros. De hecho ya ha trascendido que Iglesias no tendrá su sede como vicepresidente en la Moncloa, sino en otro lugar cuya ubicación se desconoce por el momento, lo cual dará aun más la imagen de un gobierno dividido en dos. De hecho puede que este sea también uno de los motivos que propicie la caída del gobierno: las discrepancias entre los dos co presidentes. Otro hecho que también me llamó hace unos días la atención fue el de saber que Iglesias tendrá también una agenda internacional como vicepresidente, lo cual provocará más de un quebradero de cabeza entre Sánchez, Iglesias, el ministro de exteriores y el rey... si es que al rey llega a jugar un papel en todo esto. En definitiva creo que como ya dije hace unos meses en una de mis entradas (Que por cierto ha sido una de las más visitadas) en las que afirmé que una salida al bloqueo podría ser que en un hipotético gobierno de coalición, Iglesias solicitase ser designado, no vicepresidente, sino primer ministro de ese gobierno, esta salida es la que de facto se ha decidido llevar a cabo por parte de Sánchez e Iglesias. Un Sánchez presidenciable y un Iglesias ejerciendo de primer ministro (Con su consorte incluida) dentro de ese gobierno. La cuestión está en ¿Qué papel jugará a partir de ahora la monarquía y el rey? No lo sé, pero no creo que la corona esté en juego. En cambio, quien sí está en juego, y eso es lo verdaderamente preocupante y que aquí a nadie le importa es España.
Para terminar debo añadir que estamos a punto de vivir unos momentos que van a hacer historia en nuestro todavía país, y que estamos ante el primer gobierno el cual el futuro del país vaya ligado con el futuro de ese gobierno. Si el gobierno del Frente Popular de Sánchez e Iglesias resiste y consume su programa, España se extinguirá como estado-nación en esta década que acabamos de empezar. Si por el contrario la debilidad del nuevo gobierno es extrema y éste acaba cayendo, todavía la existencia de España puede no sé si quedar a salvo, pero sí prolongarla un poco más. El problema está en que este desgobierno va a arrasar con todo lo que encuentre, y que Sánchez e Iglesias se irán del ejecutivo arrastrando a España con ellos, por lo cual cabe preguntarse: Después de Sánchez e Iglesias, ¿Qué vendrá? Todavía es pronto para hacernos esa pregunta, pero conviene ir pensando en ella, ya que los acontecimientos que se avecinan tanto dentro de nuestro país como fuera de el no son nada esperanzadores. En estos momentos estamos ante un tipejo sin escrúpulos y sin principios, el cual se abraza a cualquier tipo de ideología con tal de permanecer en el poder. Y por otro estamos ante un tipejo con una ambición sin límites, el cual va a devolver a España a los peores momentos que esta nación ha vivido desde la guerra civil. De momentos ya sabemos cómo ha empezado esto. El cómo acabará, eso es un misterio... o no. Basta con mirar los libros de historia. Esos que estos mismos impresentables pretenden manipular a su beneficio. Si en la historia están las pistas para averiguar cómo acaban éstas, y si se confirma nuevamente que la historia siempre se repite. Ya sabemos cómo acabará la nuestra, y no precisamente de forma pacífica...
domingo, 29 de diciembre de 2019
Una década histórica
Pero no solo en España ha habido cambios importantes. También en el mundo se han vivido cambios de gran calado: La victoria de Trump en 2016, la abdicación del papa Benedicto XVI y la elección del actual papa Francisco, el fin de los Castro en Cuba, la Primavera Árabe, el Estado Islámico, la guerra de Libia, la muerte de Chavez y la llegada de Maduro, la caída de Evo Morales, el Brexit, la crisis económica, la muerte de Bin Laden, la presidencia de Obama, etc.
Sí, mucho ha cambiado el mundo en esta década. Un mundo que se encuentra en estos momentos en uno de sus periodos más turbulentos y cuya humanidad se encuentra amenazada por la agenda global que desde ciertos sectores se nos está imponiendo a marchas forzadas. Una agenda global que tiene como objetivo la destrucción de nuestra sociedad, de nuestra religión, de nuestra cultura, de nuestros valores, y de nuestra historia. Una agenda en la que las naciones, las familias y el propio individuo pierde cada vez más fuerza en favor del Estado. O lo que es lo mismo, de aquello que el ex presidente estadounidense George Herbert Walker Bush denominó como "El Nuevo Orden Mundial". Pero no es de eso de lo que quiero hablar aquí esta noche, sino de lo que ha ocurrido en el mundo, pero en especial en España en estos ya diez históricos años.
Siempre he dicho que las décadas pares eran aquellas en las que había grandes acontecimientos a nivel global, mientras que las décadas impares eran aquellas en las que había grandes acontecimientos a nivel nacional. Y debo decir que a excepción de la década del año 2000, donde el mundo y España vivieron grandes acontecimientos que cambiaron el curso de su historia, mi teoría se ha cumplido nuevamente. Esta década será conocida como la década más convulsa e histórica que ha atravesado España desde la década de 1970, con los últimos años del Franquismo y el inicio de la transición. Mi década, la de los años 1990, fue una década en la que también hubo cierta tensión, pero esa tensión podemos decir que iba dirigida más para buscar el cambio político encarnado en José María Aznar, y para desbancar de una vez por todas a la persona que en aquellos convulsos años 90 simbolizaba el poder máximo en España: Felipe González. Pero a diferencia de los añorados años 90, lo que los españoles hemos vivido en esta década ha sido toda una serie de acontecimientos que ha provocado la caída de todas las personalidades físicas que ostentaban el poder en nuestro país a inicios de esta década que ahora termina.
Cuando comenzamos esta década de 2010, España se encontraba gobernada (O desgobernada, mejor dicho) por el PSOE del infame Rodríguez Zapatero, principal responsable de gran parte de los males que ahora acechan a España. En la jefatura del estado se encontraba desde 1975 el rey Juan Carlos. España presidía por cuarta vez la presidencia europea, esta vez con Zapatero al frente. Nuestro país vivía una situación límite, en donde el paro llegaba ya a los cuatro millones para posteriormente llegar a los cinco. El sistema financiero español estaba al borde de la quiebra. La Selección Española de Fútbol ocupaba las portadas de todos los periódicos tras marcar Iniesta el gol que le dio a nuestro país la victoria en el mundial por primera vez en su historia. Los primeros recortes sociales comenzaban su andadura por España, Cataluña daba el pistoletazo de salida al procés independentista tras el fallo que recortaba el estatuto catalán de 2006, y el gobierno de Zapatero declaraba por primera vez el Estado de Alarma como consecuencia de la huelga de controladores aéreos.
Cuando terminamos esta década y yo escribo en estos momentos estas líneas, España se encuentra nuevamente gobernada desde hace un año y medio por el PSOE, ahora en manos de un psicópata narcisista llamado Pedro Sánchez. El jefe del estado es desde junio de 2014 Felipe VI, ya que Juan Carlos I se vio obligado a abdicar tras la irrupción de Podemos y los desastrosos resultados electorales del bipartidismo en las elecciones europeas de aquel año y las investigaciones sobre el caso Noos afectaban cada vez más al ya ex-monarca, lo cual provocó que un grupo determinado de personalidades convenciese a contrarreloj a Juan Carlos para que cediese el testigo de una vez por todas al por entonces príncipe de Asturias, Felipe de Borbón. Durante siete años ha gobernado el Partido Popular de Mariano Rajoy, el cual se ha visto las caras con el peor periodo conocido en España desde la Guerra Civil y al cual la corrupción provocó su salida del gobierno en junio del 2018 a través de la primera moción de censura que triunfa en España y tras un periodo de fuerte desgaste por parte de los populares. Cataluña se encuentra inmersa en todo un proceso independentista que llevó hace cinco años al entonces presidente de la generalitat, Artur Mas a convocar una consulta independentista. Posteriormente hace dos años las instituciones catalanas dieron un fallido golpe de estado contra la constitución al declarar de forma unilateral la independencia el 27 de octubre de 2017 tras convocar previamente un referéndum ilegal el 1 de octubre de ese mismo año que dañó y aún sigue dañando severamente la imagen de España en el mundo. La corrupción ha ocupado las portadas diarias de los principales periódicos. El PP, el PSOE, la monarquía, los sindicatos, la patronal, la banca, el sistema judicial, etc, se han visto afectados por todo tipo de escándalos de corrupción. Francisco Franco ya no descansa en el Valle de los Caídos. Desde el 24 de octubre de 2019, los restos del que fuera jefe del estado español durante cuarenta años reposan por orden y exhumación del gobierno de Sánchez en el panteón familiar de los Franco en el cementerio de El Pardo. Las heridas de la Guerra Civil se encuentran ahora más abiertas que nunca gracias a los movimientos del gobierno de Sánchez para desviar la atención de sus graves políticas. En octubre de 2017, tras la declaración de independencia, el gobierno de Rajoy aplicó junto con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos el artículo 155 por primera vez en cuarenta años desde la instauración del sistema constitucional de 1978. Un 155 light que sirvió solo para cesar al gobierno rebelde de Carles Puigdemont y convocar inmediatamente unas elecciones anticipadas en Cataluña para diciembre de ese mismo año, las cuales dieron de nuevo la victoria a los independentistas, para humillación del gobierno y de España.
Cuando escribo estas líneas en esta madrugada ya del 29 de diciembre de 2019, España ha vivido cuatro elecciones generales en cuatro años. En 2016 Mariano Rajoy gobernó durante casi un año en funciones hasta que logró ser investido nuevamente como presidente del gobierno tras producirse en el PSOE un tsunami político que enterró y posteriormente resucitó al entonces líder de la oposición, Pedro Sánchez. En estos momentos, España se encuentra desde abril de este año con un gobierno en funciones, esta vez presidido por Sánchez, el cual está a punto de ser investido nuevamente como presidente del gobierno para la primera o segunda semana de este año próximo con el apoyo de los independentistas, etarras y la extrema izquierda, lo que provocará seguramente la ruptura final de España como nación en esta década que está a punto de nacer. Desde hace cinco años, España ha vivido cómo el sistema bipartidista se derrumbaba en favor de un cuatripartidismo, representado por un lado por el partido político de extrema izquierda, Podemos, y por el otro por un partido de centro-liberal de origen catalán llamado Ciudadanos. Desde este año, ese cuatripartidismo se ha convertido en un multipartidismo al agregarse un partido conservador a nivel nacional llamado VOX. A su vez, tras la salida del PP del gobierno hace un año y medio, Rajoy dimitió como presidente del partido y abandonó la política, siendo sustituido desde julio del 2018 por el actual líder de la oposición, Pablo Casado.
Cuando escribo esta entrada han pasado ya más de siete años desde que España solicitase en julio de 2012 a la Troika el rescate de nuestro sistema financiero, tras nacionalizar el gobierno de Rajoy la famosa entidad bancaria denominada Bankia, lo cual dio origen a la quiebra de nuestro sistema financiero. También ocurrió el año anterior la famosa reforma expres de la constitución. En agosto de 2011 y con la famosa prima de riesgo en máximos históricos, Zapatero propuso al congreso reformar el artículo 135 de nuestra carta magna, en donde se establecía que el pago de la deuda pública gozaba de prioridad absoluta frente a cualquier otro gasto del estado. Reforma que contó con el apoyo de Rajoy, el cual estaba ya a solo cuatro meses de alcanzar el Palacio de la Moncloa. Previamente, en mayo de ese año se produjo el estallido social en España al nacer la organización denominada "15-M", la cual exigía un cambio completo en el sistema político, social y económico en nuestra nación. España comenzó a partir de entonces a salir a las calles en protesta por los recortes sociales como consecuencia de la crisis económica o la corrupción generalizada. También en octubre de 2011, la organización terrorista ETA anunció en un comunicado su decisión de abandonar de forma definitiva la violencia. Siete años después, en mayo de 2018, ETA se disolvió completamente. Aun así, esta desaparición de ETA no ha salido gratis para desgracia de los españoles, ya que tanto el gobierno de Zapatero como el de Rajoy se comprometieron a dar a cambio a ETA su espacio político en las instituciones. A su vez en agosto de 2017, el terrorismo internacional volvió a atentar contra España trece años después del 11-M. En Barcelona y Cambrils el terrorismo yihadista realizó atropellos masivos que provocaron el asesinato de 16 personas. Por otra parte, en el año 2012, la Selección Española de Fútbol volvía a ganar cuatro años después la Eurocopa, provocando un breve paréntesis de alegría en el pueblo español, el cual ya estaba bastante sufrido por la crisis económica en aquel entonces. A su vez en el año 2013 se produjo la imputación de Iñaki Urdangarín y la infanta Cristina por el caso Noos. Posteriormente en 2017, la Audiencia Provincial de Baleares condenó a Urdangarín a solo seis años de cárcel, mientras que la infanta quedó absuelta. Una prueba más de que, a diferencia de lo que afirmó en su mensaje de Navidad de 2011 el rey Juan Carlos, la justicia no es igual para todos. Eso sí, quién iba a decir que finalmente sería IU (Iñaki Urdangarín) quien acabase con el reinado de Juan Carlos I...
A nivel internacional las cosas tampoco han sido fáciles. En junio de 2016, los británicos votaron mayoritariamente a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, lo cual provocó la dimisión inminente de David Cameron como primer ministro británico, y su sustitución por Theresa May, la cual ha sido desalojada de Downing Street por su propio partido en favor del carismático Boris Johnson, el cual tiene ya preparado el escenario para abandonar definitivamente la UE el próximo 31 de enero del 2020. También en Estados Unidos hubo cambios. Contra todo pronóstico, el multimillonario y polémico empresario, Donald Trump vencía a la favorita del establishment mundial: la ex primera dama, Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016. Un Trump que ahora se juega la reelección para el año que viene, lo cual le coincidirá con el impeachmeant (Proceso de destitución) que los demócratas han presentado contra él hace unos días.
Incluso en el Vaticano se ha producido un relevo papal inaudito desde hace 600 años. Tras los continuos casos de corrupción que afectaban a la Iglesia, y en especial a la Curia Vaticana, Benedicto XVI anunció, en una decisión que todavía no se conoce sus verdaderos motivos, su abdicación y su posterior retirada de la vida pública en febrero de 2013. Un mes después, el cónclave eligió al arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, como nuevo papa, adoptando el nombre de Francisco. Con la elección de este papa (El cual es uno de los referentes mundiales del progresismo y los defensores de esa propaganda del NWO que algunos llaman "Agenda 2030") se producía por primera vez la llegada a la plaza de San Pedro de un obispo de Roma procedente de América.
También ha destacado en esta década la presidencia de Obama. Un tipo el cual se ha pasado el 80% de su presidencia haciéndose selfies y promocionando sus cualidades y su vida personal cual producto de marketing se tratase. Cabe destacar entre los "logros" de su presidencia el asesinato del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden en mayo de 2011. Y digo "logros" entre comillas puesto que nadie sabe con certeza qué ocurrió finalmente con el cadáver del líder de la organización terrorista y si finalmente fue asesinado o no, ya que ocho años después de su muerte, aun no existe ninguna prueba gráfica sobre dicho acontecimiento. Por no hablar del verdadero legado que ha dejado Obama y su querida ex secretaria de estado, Hillary Clinton, que no han sido otros que la creación y financiación del Estado Islámico, el cual ha bañado España y Europa (Sobre todo Francia) de sangre gracias al papel jugado por estos dos referentes del progresismo. El mismo papel que desempeñaron en la Primavera Árabe en 2011, donde EEUU tuvo gran protagonismo en los sucesos que acaecieron en este tiempo, donde se produjo la caída de Mubarak en Egipto, o la liquidación de Gadafi en Libia, en este último caso con una intervención militar de por medio en la que el gobierno de España con Zapatero al frente jugó un papel destacado... y todo ello sin grandes manifestaciones en las calles con el lema del "No a la guerra". Esta son una de las muchas ventajas de ser progres, que puedes ir a una guerra sin que te llamen "Asesino" o "Invasor". Por último destacar también los acontecimientos ocurridos en Cuba, donde en 2016 falleció el que fuera durante casi cincuenta años dictador en la Habana, Fidel Castro. Dos años después se produjo la retirada de su hermano, Raul Castro de la presidencia de Cuba, dando paso al actual presidente, Miguel Díaz-Canel y poniendo punto y final al fin del gobierno de la familia Castro sobre la isla cubana tras casi sesenta años de poder absoluto. Y para terminar hacer una pequeña mención a lo ocurrido en esta década en Venezuela, donde el que fuera desde 1999 presidente de esta nación, Hugo Chavez, falleció como consecuencia de una larga enfermedad en 2013. Con su fallecimiento se produjo la llegada del que desde hacía un mes atrás ya era el máximo dirigente venezolano, el hasta entonces vicepresidente Nicolás Maduro. Cabe añadir que el mandato de Maduro ha tenido graves repercusiones en España, sobre todo desde que se rumorease que la financiación de Podemos provenía de fondos venezolanos, y de sectores cercanos a Maduro. No ha sido fácil las relaciones entre la Venezuela de Maduro y la España de Rajoy y la de Sánchez, sobre todo desde que en febrero de este año el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, reconociese al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y autoproclamado presidente del país, Juan Guaidó. Una autoproclamación que ha provocado que el Chavismo viva sus momentos más duros desde su llegada al poder hace veinte años, y que amenaza seriamente con la posibilidad de que se produzca más pronto que tarde una intervención militar dirigida por EEUU y en la que España tendría que jugar un papel destacado como miembro de la OTAN para desalojar definitivamente a Maduro, y con ello al Chavismo de Venezuela.
Esta es por mi parte mis reflexiones de esta década que para mí no tiene otro calificativo que histórica. Mucho han cambiado las cosas en estos diez años, y mucho he cambiado yo también personalmente durante esta década. Algunas cosas han cambiado en mi vida, otras no. Aunque en lo personal no haya sido para mí una gran década, en lo político y en lo histórico debo reconocer que han sido unos años apasionantes y tensos, donde todo ha ocurrido en esta España nuestra, como diría nuestra gran Cecilia. No hemos vivido, y lo reitero una vez más, una década así desde la de 1970, lo cual la hace más irrepetible aún. Dejamos atrás pues una década que se estudiará con profundidad por los historiadores. Muchas interrogantes quedan todavía por aclarar en muchas de las cuestiones que han ocurrido en estos diez años, y muchos otros episodios que han ocurrido y que ahora desconocemos saldrán a la luz con el paso del tiempo. Dejando atrás a una década irrepetible ahora nos queda responder a la gran pregunta que nos hacemos todos en estos días: ¿Qué nos deparará la década de los 20? Personalmente creo que para España será bastante tensa y puede que incluso más histórica que la que estamos dejando atrás. Muchas cuestiones nos esperan en la década de 2020: El gobierno de Sánchez con Podemos, la independencia catalana, el estado federal, la reforma de la constitución, la monarquía, VOX... son tantas las cuestiones que hay en estos momentos encima de la mesa que el simple hecho de pensar en ellas ya da vértigo. Lo que sin lugar a dudas es seguro es que esta será la década definitiva para España. En estos diez años se decidirá si nuestra nación es liquidada definitivamente por la izquierda, o logra sobrevivir una vez más al Frente Popular que se nos avecina en unos días. Todo se decidirá en esta década que viene. Y lo mismo se puede decir del resto del mundo, y más en estos momentos en los que se vuelve a hablar más fuerte que nunca de una tercera guerra mundial. En el siglo XX, a la década del mismo nombre se le llamó "Los maravillosos años veinte". ¿Se repetirá la historia con los años 20 del siglo XXI? Dentro de poco lo sabremos...
lunes, 2 de diciembre de 2019
Hacia el totalitarismo progre

Hace unos días leí una noticia bastante curiosa a la vez que absurda.
Resulta que Sergio Dalma, uno de nuestros mejores cantantes y compositores
nacionales, concedió una entrevista en RNE donde afirmaba que él mismo se pedía
perdón todos los días por haber compuesto la mítica canción de los años 90
"Esa chica es mía", ya que el cantante considera que la letra que
compuso de dicha canción es machista.
Claro, uno que es de los 90 y aunque haya sido de muy pequeño pero ha
escuchado este tipo de canciones y ahora se encuentra a sus compositores
afirmar de forma vergonzosa que sus canciones son machistas y que piden perdón
a las mujeres, a los hombres, a la sociedad en su conjunto, a los animales, a
los extraterrestres, a las plantas y a todo tipo de vida humana existente en el
universo y/o multiversos, pues como que te deja un poco avergonzado y asqueado
de la situación tan surrealista a la vez que totalitaria a la que estamos
llegando.
Y es que nada se puede hacer ya que no suponga una afrenta contra
"Lo políticamente correcto", o "La dictadura progre". De
hecho hace poco he visto en el programa Sálvame (Sí, aquí todos vemos en algún
momento programas de mierda como Sálvame, no seamos hipócritas y
reconozcámoslo) cómo una tipa presenta una sesión del mismo en el que se dedica
a denunciar las expresiones machistas que los colaboradores realizan a lo largo
del programa. De hecho, en un momento determinado tuve que quitar la voz porque
si seguía escuchando determinada basura explotaría. Pues bien, no contento con
eso veo en un momento en el que tengo la voz apagada del televisor cómo aparece
un escrito proveniente de la sesión de la tipa en cuestión en la que se
denuncia que el patriarcado está a favor de la monarquía, y que por eso hay que
censurar y eliminar de nuestras vidas expresiones como "Princesa de la
casa", "El príncipe azul", etc, y modificarlo por un lenguaje
feminista en el cual se inculque que las mujeres son libres, independientes y que
no son princesas ni están sometidas a nadie, además de ser las responsables de
sus decisiones.
Y claro, cuando uno vio esta bazofia en la televisión no hice más que
encenderme como una vela y decir "¿Pero qué mierda es esta?". ¿Acaso
las mujeres no son ya seres libres e independientes? Por qué coño nos inculcan
que no es así, cuando las mujeres en occidente disfrutan de una libertad y unos
derechos superiores en muchos casos a los de los hombres". Ya podrían las
tipejas como la presentadora de esa sesión, que por cierto, parece la hermana
secreta de Carmen Calvo, preocuparse por las vejaciones, el maltrato y la
violación de los derechos de las mujeres en países musulmanes. Oh, perdón, se
me olvidaba que esas son sus costumbres y que hay que respetarlas. Solo el
hombre blanco, hetero y occidental es el peor ser existente sobre la faz de la
tierra. ¿El resto? Unos santos, oiga.
Pero ya no solo de la cuestión feminista es de lo que no se puede decir
absolutamente nada en contra en esta sociedad totalitaria, sectaria y radical
que estamos viviendo. El simple hecho de afirmar públicamente que los
inmigrantes representan la mayor parte de porcentaje de sujetos que delincan en
España supone todo un insulto a dichas personas, además de una acusación
pública de racismo por parte del progre de turno que esté cerca tuya escuchando
tales afirmaciones. El hecho de que la mayoría de los miembros de las mamadas,
perdón, manadas sean de origen extranjero provoca que no se haga pública la
nacionalidad ni los datos personales de los sujetos pertenecientes a esas
bandas, todo lo contrario de lo que ocurre cuando los miembros de esas manadas
son españoles. En esta caso se hace público hasta el DNI de sus componentes, lo
cual demuestra la bajeza moral a la que ha llegado no solo nuestro país sino también
occidente con respecto a la agenda global progre que se está implantando a
marchas forzadas en los países de nuestro entorno.
Otra cuestión importante es el hecho que anunció hace unos días el
presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, al afirmar que si sigue
gobernando reformará el Código Penal para sancionar a todas aquellas personas
que hablen bien de Francisco Franco o del régimen que éste lideró en España
durante 1939 y 1975. Es decir, si dentro de unos meses Pedro Sánchez sigue gobernando
perseguirá a todos aquellos españoles que hablen bien de un individuo el cual
lleva muerto hace 44 años y que ha exhumado hace varias semanas, coartando y
limitando una vez más un derecho que la constitución española reconoce y
garantiza como es el de la libertad de expresión. Pero a Sánchez qué más le dá,
¿Verdad? Mientras nadie ose meterse con sus amigos etarras e independentistas,
ni con sus predecesores en el PSOE como Largo Caballero, Indalecio Prieto o
Juan Negrín, ni del papel de la izquierda en la II República y la Guerra Civil
y acepte la Memoria Histórica que la izquierda criminal ha impuesto cualquiera
puede hablar de lo que desee...
Para terminar voy a contar una anécdota que viví hace unos días y que me
resultó bastante interesante desde el punto de vista comparativo en lo que
respecta al nivel de libertad que vivimos en estos momentos en los que estamos
a solo un mes de acabar esta década tan apasionante como histórica, quizás la
más apasionante e histórica desde la década de los 70. Hace unos días me
reencontré por Internet, concretamente por Youtube, con una famosa canción que
se hizo bastante famosa a finales de los 90, la cual cantaba un tipo que se
hizo popularmente famoso por entonces llamado de forma artística "El
Chivi". Debo decir que esa canción la escuché yo de niño a finales de los
90, principios de la década del 2000, y he de reconocer que, siendo yo por
entonces un niño, lloré de la risa cuando la escuché por primera vez. La famosa
canción se llama "Radical" y en ella el cantante, que por lo visto
fue también su compositor, habla sobre sus peculiares modos de vida, los cuales
dista mucho de los de una persona corriente. Pues bien, mientras la escuchaba
después de casi veinte años me quedé atónito ante lo que estaba oyendo; Una canción
de este tipo y con esta letra es prácticamente imposible que pueda ser
proyectada por una emisora de radio o un programa de televisión, e incluso es
completamente posible que no pueda ser ni siquiera puesta a la venta en el
mercado, además de denunciar al cantante y a la productora que lo contrató.
Es tal el nivel de censura y de totalitarismo al que estamos llegando
que cualquier absurdez que hasta hace poco nos resultaba simpática, inofensiva
o incluso pasaba completamente desapercibida, hoy es perseguida de forma atroz
por el estado y por las hordas fascistas progres, las cuales no tienen otro
objetivo que el de destruir por completo nuestro sistema social, cultural,
moral y religioso. Este y no otro es el verdadero fin de esta locura a la que estamos
asistiendo atónitos mientras la izquierda, con el apoyo cómplice de la derecha
cobarde, traidora y acomplejada está imponiendo de forma imparable sin que
nosotros hagamos absolutamente nada: Una restricción de nuestras libertades y
nuestros métodos de vida.
Voy a finalizar con una reflexión que creo que dá para pensar: Hace
ahora justo cuarenta años, es decir, en 1979, las libertades en España
comenzaban su andadura aunque todavía existía cierta censura a la hora de
hablar sobre según qué cuestiones, ya que estábamos a solo cuatro años desde la
muerte de Franco, con lo cual la censura proveniente del Régimen anterior
seguía activa aunque la constitución española que garantizaba entre otras cosas
la libertad de expresión llevase ya un año aprobada. Veinte años después, es
decir, en 1999, España se encuentra en su momento cumbre dentro de lo que
respecta las libertades individuales y colectivas en nuestra sociedad. Existe
plena libertad para hablar de todo y de todos sin restricción de algún tipo,
salvo casos, como es lógico, de especial gravedad. Veinte años después, es
decir, nuestro año actual: 2019. Las libertades en España están restringidas en
pos de la defensa del feminismo, de los colectivos LGTBI, de la inmigración, de
los colectivos proabortistas, ecologistas, animalistas, progresistas, etc. Nada
se puede decir sin que alguien te llame la atención antes de acabar la frase
que estás pronunciando. En cualquier momento alguien puede interrumpirte para
decir que tu comentario es ofensivo además de inaceptable, para posteriormente
catalogarte como homófobo, xenófobo, racista, franquista, fascista, etc. Las
libertades tanto individuales como sociales se ven cada vez más restringidas en
favor de una postura y un discurso "Políticamente correcto".
Con ello cabe preguntarse, si una sociedad como en este caso la española
decía en 1979 "Esto no se puede hacer y/o decir", y cuarenta años
después, en 2019 se dice "Esto no se puede hacer y/o decir", ¿Se
puede confirmar que estamos igual o incluso peor que hace cuarenta años?
Personalmente creo que sí, ya que la situación en España es, salvando las
distancias, exactamente igual en la década de 1970 como en la década de 2010 en
términos de una limitación progresiva de nuestro sistema de libertades. Solo la
situación de 1999 fue la correcta a la hora de definir nuestro sistema de
libertades como un sistema pleno, o en su defecto, casi pleno. Pero tras la
prospera década de libertad de 1990 se produce la llegada del 11-M y con ello
la de Zapatero en 2004, lo cual provoca que las leyes totalitarias, radicales y
sectarias que hoy en día prevalecen en España comenzasen su andadura, y con
ello el recorte de nuestros derechos y libertades. Unos derechos y unas
libertades que jamás recuperaremos, ya que estamos asistiendo no ya a una
agenda nacional que nos está conduciendo de forma imparable a la sociedad
Orwelliana de 1984, sino a una agenda global en la que el Nuevo Orden Mundial
se está abriendo paso de forma acelerada e inminente para controlar nuestras
vidas como si de un Gran Hermano global se tratase, con el fin de controlar
nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros movimientos, nuestros
actos, nuestras opiniones y nuestra vida en general.
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