sábado, 30 de julio de 2016

Terreno peligroso

Lo ha vuelto a hacer. Mariano Rajoy nos volvió a sorprender ayer cuando anunció en una deplorable rueda de prensa en Moncloa su disposición a "intentar formar gobierno" que le había conferido previamente el rey Felipe VI. Acto seguido, el presidente del gobierno en funciones dejó entrever para sorpresa de todos que no estaba dispuesto a acudir a la sesión de investidura si no reúne los votos suficientes para ser investido. Una vez acabada la rueda de prensa de la sí pero no aceptación de investidura, la presidenta del congreso, Ana Pastor, cuya función era la de anunciar una fecha más o menos aproximada de la supuesta investidura de Rajoy, termina su rueda de prensa sin anunciar ni una sola fecha. Pastor anunciaba que esa decisión tenía que consultarla con el presidente del gobierno y su jefe personal, Mariano Rajoy, dejando así bien clara la inexistencia de la separación de poderes entre el poder ejecutivo y legislativo español.

Personalmente no sé muy bien cómo definir esta situación. Yo comprendo que cuando un partido político, y un líder político gana unas elecciones, ya bien sean locales, regionales o nacionales, intente formar legítimamente gobierno porque así lo ha querido la ciudadanía con sus votos. Ahora bien, no todo es admisible en un estado que en teoría es "democrático", porque una cosa es buscar apoyos para gobernar y otra muy distinta es la de jugar sucio, que es lo que está sucediendo en este caso. Un servidor ha leído hoy muchos comentarios acerca de la decisión del jefe del gobierno de medio aceptar su candidatura a presidir el gobierno, y tengo que reconocer que hay ciertas cosas con las que hay que andarse con muchísimo cuidado. Se ha llegado a escuchar la posibilidad tan grotesca como la de que Mariano Rajoy va a intentar retrasar lo máximo posible su investidura, e incluso que intente gobernar de manera interina durante estos años sin necesidad de pasar por el Congreso para presentar su programa de gobierno y así continuar en la Moncloa aunque sea con un gobierno en funciones.

Hemos entrado en una situación que reitera mi opinión antes citada de que no todo vale en "Democracia". Y no lo digo sólo por el rumor anteriormente citado, que también, sino por la decisión de este señor de tomarse a la torera un artículo de la Constitución española al dejar en el aire su disposición de presentarse ante el parlamento. Si el jefe del gobierno español se salta las leyes a su antojo personal, ¿Qué mensaje está trasladando a las instituciones catalanas y al resto de la sociedad?, ¿Que es legítimo saltarse las leyes siempre y cuando vayan en contra de los intereses particulares?, ¿Que la Constitución española y demás leyes que forman el ordenamiento jurídico español son papel mojado que pueden ser violados cuando deseen los poderes públicos?, ¿Que España es un país a la altura de un país tercermundista donde las leyes pueden perfectamente ser interpretadas de la forma que mejor convenga en el momento oportuno? Esto ya es un puto cachondeo, señores. ¿Qué temor van a infundir a aquellos que quieren la autodeterminación de una parte del Estado saltándose la carta magna si el propio gobierno también se la salta públicamente en beneficio propio? Por cierto, supongo que el interesado habrá tomado constancia previamente del lío en el que ha metido también al actual jefe del estado. Un mandato recibido por el rey que el candidato puede declinar en contra de lo expuesto en la Constitución no es algo que afecte sólo a la persona que intenta formar gobierno, también perjudica gravemente y pone en jaque a la propia jefatura del estado y al poder legislativo español. Insisto, creo que el personaje en cuestión habrá medido los pros y los contras de esta decisión, aunque si no las ha medido tampoco importan mucho a estas alturas de la película.

Volviendo al rumor de antes, independientemente de su veracidad, el simple hecho de su existencia dice muchísimo acerca del sistema político en este país. De confirmarse no estaríamos sólo ante un semigolpe de estado, sino también ante la confirmación del peligro que supone actualmente la clase dirigente de un país muy jodido que no está ni para bromas ni para aventuras peligrosas. De hecho, lo sucedido ayer confirma una situación que roza la ilegalidad por culpa de una serie de personas que están llevando al límite una situación muy, insisto, muy peligrosa. Para terminar reitero por tercera vez lo dicho en esta entrada; no todo vale para conservar el poder cuando has ganado, como algunos están haciendo ahora mismo, ni todo vale para alcanzar el poder si has perdido, como algunos han hecho hace poco. Aquí no estamos hablando ya de cuestiones políticas, ni siquiera partidistas. Aquí entra en juego la falta de escrúpulos de una serie de individuos a causa de sus ambiciones personales y las graves consecuencias que pueden derivarse en clave colectiva para todos nosotros de la toma de decisiones tan peligrosas como las que estamos viviendo por parte de estos sujetos con ansias insaciables de poder.

jueves, 7 de julio de 2016

¿Quo Vadis, Mariano?

Casi dos semanas después de las elecciones generales del 26-J, todo sigue igual que antes. Mariano Rajoy sigue sin recibir apoyos para ser investido de nuevo como presidente, mientras que el PSOE se encuentra con el dilema de abstenerse en la investidura del candidato popular, o por el contrario, votar en contra y provocar unas terceras elecciones que serían fulminantes para el partido socialista. Sea cuál sea la decisión que tome el comité federal del PSOE, la legislatura que está apunto de comenzar tiene los días contados y a continuación voy a exponer los motivos por los que creo que así va a ocurrir.

Mariano Rajoy puede lograr salir investido como presidente del gobierno gracias a la abstención del PSOE, o al apoyo de C's, PNV, y CC. La cuestión a partir de entonces es: ¿Cuánto aguantará Rajoy?. Es verdad que el actual presidente en funciones es un tipo que sin lugar a dudas valdría para participar en el concurso de televisión "Supervivientes", posiblemente hasta fuese el ganador, ya que no creo que haya otra persona sobre la faz de la tierra que haya sobrevivido a más en la vida que el propio Mariano. Pero una cosa es la supervivencia política a la que ha llegado Rajoy hasta hace dos semanas, y otra muy distinta la lucha insistente que le espera a partir de ahora en relación a los pactos de todas y cada una de las leyes que deban aprobarse en el parlamento, los acuerdos a los que tenga que llegar con otros partidos para la aprobación de los sucesivos presupuestos generales del estado, el programa de reformas políticas, económicas y sociales que estará obligado a poner en marcha por parte de la presión insistente a la que será sometido día sí y día también por parte de los partidos de la oposición, los recortes que tendrá que llevar acabo el gobierno del PP en esta nueva hora de la crisis económica. Todo esto, así como la celebración del juicio del caso Gürtel, Bárcenas, Púnica, traerán de nuevo más de un quebradero de cabeza al gallego en esta próxima legislatura en la que su cabeza política va a estar expuesta a la guillotina durante los cuatro años que dure su mandato.

Ya lo dije hace unos días y lo reitero de nuevo: Mariano Rajoy no va a completar la legislatura que va a comenzar en España a partir del día 19 del presente mes. Las razones las acabo de exponer; Los partidos de la oposición, en especial el PSOE, no pueden permitirse abstenerse ante los recortes tan severos que les espera al gobierno del PP en estos años, no pueden tampoco permitirse abstenerse ante los PGE que redacten los populares de aquí al 2020, como tampoco pueden abstenerse sobre los proyectos de ley que el partido popular presente en la siguiente legislatura y que van en contra de los intereses de los partidos a los que he hecho referencia. Ante este panorama sólo queda una opción: Elecciones anticipadas para el próximo año ante la inestabilidad política y la difícil coyuntura que supone gobernar con tan sólo 137 diputados, o como muy tarde, para el año 2018. Lógicamente, si las elecciones se celebran para el año 2017, el gobierno podría prorrogar los presupuestos de 2016 hasta el año que viene. Si los comicios se celebran en 2018, es bastante probable que los presupuestos para ese año sean aprobados con el voto a favor de C's y de los nacionalistas vascos y canarios (Los cuales pondrán un alto precio encima de la mesa para dar a cambio sus votos en favor de los PGE). Lo mismo se puede decir de los recortes que el PP va a tener que aplicar en los próximos meses, y que cada vez hay más voces que apuntan a que tocarán esa materia tan sensible que nadie quiere ni oír hablar siquiera: Las pensiones. Ningún grupo parlamentario de la oposición se abstendrá, ni muchísimo menos votará a favor de más recortes sociales por mucho que Berlín y Bruselas así se lo exijan al gobierno español. Si por el contrario, algún partido votase a favor o se abstuviese por "sentido de estado" cuando llegue el momento de recortar más prestaciones sociales, o incluso las pensiones, se abrirá un nuevo frente social que nadie sabe qué consecuencias tendrá para nuestro país.

La corrupción también juega un papel trascendental aquí. Si en los próximos meses o años saliese a la luz algún otro escándalo de corrupción donde se viese envuelto en primera persona Mariano Rajoy, la petición unánime de elecciones anticipadas, o de dimisión hacia el actual presidente del gobierno en favor de otro miembro del PP será un hecho, sin descartar incluso la presentación de una moción de censura por parte del PSOE, Podemos y C's que lleve consigo el nombre de alguna persona independiente que provoque la decisión general de votar a ese candidato con el fin de sacar de una vez por todas al gallego de la Moncloa.

También existe la posibilidad de que la próxima legislatura sea igual de breve que esta última que hemos tenido, y que la falta de acuerdos para que haya nuevo gobierno provoque la repetición de unas terceras elecciones generales que algunos empiezan a dar por hechas. Los vascos ya han anunciado que votarán no a Rajoy en su investidura aunque los del PNV no dan por rotos todos los puentes, con lo que es bastante probable y así lo creo yo, que finalmente los del País Vasco se abstengan en favor del candidato popular con el fin de obtener a cambio importantes concesiones, incluso un acercamiento de presos etarras a Euskadi, Si finalmente hubiese elecciones generales de nuevo, se rumorea ya que cinco años después los españoles volveremos a votar un 20 de noviembre, o un 27 de noviembre como muy tarde. Por supuesto no hace falta decir que el candidato por parte de los conservadores volvería a ser Mariano Rajoy, el cuál podría conseguir un resultado mucho mejor que el obtenido hace casi dos semanas, a base de llevar a España a una situación de bloqueo político y económico por mera ambición personal. En cambio, el cartel de Podemos seguiría estando liderado por Pablo Iglesias, y el de Ciudadanos por Albert Rivera, mientras que por parte del PSOE, Pedro Sánchez no sería casi con toda seguridad el cabeza de lista de los socialistas, y que se lamenten éstos si consienten lo contrario.

Vivimos una situación anómala. Si la falta de acuerdo predomina una vez más en la vida política española, los ciudadanos volveremos a votar por tercera vez en unas elecciones generales en menos de un año. Mientras que si finalmente se llega a un acuerdo "in extremis", (Escenario que yo creo que es el que se va a producir) la gravedad de la situación actual y los acontecimientos que se produzcan a partir de la constitución del nuevo gobierno provocarán la caída del ejecutivo dentro de dos años. Personalmente no creo en la posibilidad de que la legislatura acabe en los plazos que marca la ley aunque sea con otro presidente al frente del gobierno. Ahora sí me atrevo a decir que la carrera política de Mariano Rajoy está llegando a su fin. Volverá a ganar las próximas elecciones si se repiten y conseguirá seguir gobernando después de muchas negociaciones, pero la situación que se va a desarrollar a partir de ahora provocarán su caída dentro de cuarenta y ocho meses como muy tarde, y ahí sí creo que anunciará su retirada en favor de otro candidato/a del PP debido a que ya habría conseguido su objetivo: No ser el primer presidente del gobierno que no repite legislatura y que deja su tarea a medio hacer. Es por ello por lo que creo que el fin de la carrera política de Rajoy está más cerca que lejos en estos instantes, aunque viniendo de Mariano cualquiera sabe por dónde nos puede salir. Para terminar sólo voy a dejar una reflexión: ¿Le vale al actual presidente del gobierno seguir en el cargo que actualmente ocupa otra legislatura más sabiendo que su permanencia va a acarrear más problemas que soluciones a la sociedad española?. Ante esta reflexión sólo nos cabe preguntar ¿Quo Vadis, Mariano?, ¿Hasta dónde vas a arrastrarnos a todos para colmar una ambición personal? Mariano ya nos ha contestado con sus actos. Parafraseando a Buzz Lightyear, Rajoy nos responde: "Hasta el infinito y más allá".

lunes, 27 de junio de 2016

Hay Rajoy para rato

La noche electoral del 26 de junio de 2016 es equiparable en algunos términos a la del 13 de marzo del año 2000, en la que José María Aznar consiguió contra todo pronóstico la primera mayoría absoluta del centro-derecha español. Mariano Rajoy y el PP obtuvo ayer contra todo pronóstico un resultado bastante satisfactorio (137 diputados) que le permite continuar en la Moncloa durante otros cuatro años más con el apoyo de Ciudadanos y de los nacionalistas vascos y canarios, aunque esto último está por ver. Mi más sincera enhorabuena a Mariano Rajoy, el cuál ha demostrado ser un pésimo presidente del gobierno pero un gran estratega en términos políticos. Su decisión de esperar a que el tiempo lo resuelva todo le ha vuelto a dar resultado una vez más. Por supuesto nada de esto habría pasado sin la estimable ayuda de su fiel asesor, Pedro Arriola, el cuál ha llevado a cabo la división del voto de la izquierda, así como la desaparición lenta pero inexorable del PSOE, y la aparición de un partido que se ha convertido en sus mejor aliado a la hora de mantener a la formación conservadora en el gobierno; Podemos. 

Aunque Rajoy será finalmente presidente del gobierno tras este resultado, no estoy muy convencido de que el gallego consiga acabar su mandato en 2020. El PP ha ganado las elecciones, pero no podemos olvidar de que es una victoria relativa, por consiguiente no tiene asegurada una mayoría parlamentaria que le sustente en el poder los próximos cuatro años. Mi apuesta personal es que conseguirá el apoyo de C's con la abstención de algún diputado del PSOE, pero se verá avocado a convocar nuevas elecciones en 2018 debido a la situación que se pueda originar de aquí a dos años en España, sumado a los casos de corrupción del PP que sigan apareciendo en la prensa y que puedan afectarle a él personalmente. Una vez llegados a este punto sí considero altamente probable que convoque elecciones anticipadas y anuncie su retirada en favor de alguno de sus colaboradores más cercanos, ya que entonces habrá cumplido su deseo de tener casi toda su tarea terminada y habrá logrado estar un segundo mandato en el sillón presidencial. Eso sí, estamos hablando de Rajoy, y nuestro presidente siempre nos sorprende, quién sabe si es capaz de lograr acabar sus cuatro años de legislatura y anunciar de paso su candidatura para presentarse una vez más a la presidencia del gobierno.

Con respecto al futuro de la izquierda en España, tengo que señalar que el PP ha hecho un gran trabajo al dividir el voto izquierdista entre el PSOE y Podemos. Los resutados de anoche confirman que el PSOE sigue perdiendo escaños sin cesar (85 diputados), mientras que Podemos no ha logrado el tan ansiado "Sorpasso" y se ha quedado exactamente igual que en diciembre, con la excepción de los dos diputados obtenidos de IU, (71 diputados). Nos encontramos pues en una situación en la que el partido tradicional de centro-izquierda en España sigue desapareciendo poco a poco, mientras que el nuevo partido "antisistema" de izquierdas ha tocado techo electoralmente hablando. Con este escenario el PP tiene asegurada su permanencia en el poder durante varios años más gracias a la unificación de su electorado y la fragmentación del electorado de izquierdas. Un electorado que quizás ha castigado en parte a Podemos gracias a la chulería de su líder, Pablo Iglesias, y a su no rotundo a la hora de votar en favor de Pedro Sánchez el pasado mes de marzo y poner fin al gobierno de Rajoy. Lógicamente esta actitud se entiende si nos atenemos a la "pinza" que llevan unidos de la mano tanto el PP como Podemos, con el objetivo de derrotar definitivamente al PSOE con unas nuevas elecciones generales. A los conservadores esta estrategia les ha salido redonda, mientras que a los de la formación morada les ha supuesto un serio varapalo electoral con el que no contaban en absoluto, ya que ni han conseguido sobrepasar al PSOE en votos y escaños, ni tampoco pueden formar gobierno con los socialistas en virtud del resultado electoral obtenido anoche. Con este panorama, Pedro Sánchez está en todo su derecho de decir que la continuidad del actual presidente del gobierno se produjo gracias a Iglesias y a su egoista estrategia de alcanzar el poder cuanto antes. Sobre Pedro Sánchez tengo que añadir una cosa; el líder del PSOE debe de presentar su dimisión y echarse a un lado lo más pronto posible para que otro socialista recoja el testigo e intente hacer lo que buenamente pueda para que el PSOE vuelva a ser en España un partido de alternancia de gobierno. Si el PSOE se conforma con que Podemos no les sobrepase de momento y creen un resultado medio digno el obtenido en la noche de ayer, es que los de Ferraz van directos al suicidio político como hace 30 años fueron los de la extinguida UCD.

De Ciudadanos y Albert Rivera poco tengo que decir, salvo que aprovechen bien sus 32 diputados, ya que después de votar a favor de la investidura de Rajoy no habrá español que les vote en las siguientes elecciones generales. Se confirma que C's fue un producto de marketing originado desde el Ibex-35 y promocionado por los medios de comunicación, pero que la sociedad española no les ha seguido el juego a éstos y han preferido ir al voto útil antes que elegir a un partido bisagra que dentro de cuatro años no llegará a ser ni siquiera eso. En 2020, el granero de votos de Ciudadanos por parte de la izquierda volverá al PSOE, mientras que el de la derecha ya ha vuelto al PP como ayer se pudo comprobar.

Para finalizar sólo tengo que añadir que espero que estos cuatro años pasen lo más deprisa posible, ya que cuanto antes termine esta legislatura que todavía ni ha arrancado, antes veremos por fin a Mariano Rajoy fuera de la Moncloa, siempre y cuando no decida volver a presentarse para superar la década en la jefatura del gobierno y llegar a los doce años liderando el ejecutivo español. Como persona que se considera de centro-derecha y que en estas elecciones ha votado al PSOE, debo añadir que sólo la desaparición de la escena política de Mariano Rajoy y de Pedro Sánchez, junto con la salida de todas aquellas personas que como el mismo Rajoy han actuado en casos de corrupción por acción u omisión, y la llegada de nuevos líderes jóvenes y con nuevas ideas, es el primer paso para que los dos partidos de centro vuelvan a ser una referencia para sus votantes y para toda la sociedad española. Así lo deseo tanto para el PSOE como especialmente en mi caso para el PP, que espero y deseo que algún día vuelva a ser el partido con el que yo un día me sentí identificado, pero para eso hacen falta nuevas ideas y nuevos líderes, requisitos que en vista del resultado de anoche es imposible que se produzcan por el momento en la vida política española.

sábado, 30 de abril de 2016

Rajoy-Iglesias/Carrero-González: Dos pactos, un mismo objetivo

Hace cuarenta años, en los últimos tiempos de la dictadura de Franco, Felipe González, recién elegido secretario general del refundado PSOE gracias a la influencia y a la gestión que hizo en su momento el partido socialdemócrata alemán, contaba con la protección del SECED (Los servicios secretos del franquismo) y de la CIA bajo la atenta supervisión del por entonces secretario de estado estadounidense, Henry Kissinger. Se cuenta además que "Isidoro", que era el seudónimo que utilizaba por entonces el joven político sevillano durante la clandestinidad del PSOE, contaba incluso con la aprobación del vicepresidente y luego presidente del gobierno franquista, Luis Carrero Blanco, para que fuese González quien liderase un PSOE refundado desde el exilio, y llegase al gobierno en un futuro bajo el control de EEUU y Alemania, que eran los países que orquestaron dicho plan con el objetivo de que la llegada al gobierno de la izquierda española fuese lo más tranquila y previsible posible para evitar una posible llegada de los comunistas al gobierno de España, lo que hubiese dado lugar a una "Sovietización" de nuestro país, y por consiguiente, una extensión del mapa comunista hacia la península ibérica, que por entonces contaba con cuatro bases militares americanas en nuestro territorio; la bases aéreas de Morón, Zaragoza, y Torrejón de Ardoz, y la base naval de Rota. El propio Felipe González realizó unas declaraciones que vienen recogidas en un libro titulado"El sueño de la Transición" que dice textualmente lo siguiente: "No se preocupen ustedes, que no olvidaremos nunca a Carrero Blanco. Soy perfectamente consciente de ello, de nuestra boca no saldrá jamás una crítica contra el almirante". Estas declaraciones no me las he inventado yo, están plasmadas en el libro que he citado anteriormente y están pronunciadas textualmente por Felipe González en una conversación donde el autor, que es el militar Fernández-Monzón le recuerda al expresidente del gobierno la intervención de Carrero en favor del PSOE renovado liderado por el sevillano en el congreso de Suresnes en 1974 donde salió elegido secretario general posteriormente. Tal vez por ellos, una vez que el PSOE de Felipe González fue legalizado y comenzó la transición española, no puso sobre la mesa la forma de estado sobre la cuál debía de sustentarse España ni el "indulto" que sufrió toda la clase política franquista una vez que el gobierno socialista ganó las elecciones generales el 28 de octubre de 1982, así como la defensa férrea que el PSOE realizó en 1986 en el referéndum de permanencia de España en la OTAN, donde Felipe González defendió efusívamente el SÍ a la permanencia cuando hace cuatro años atrás prometió una consulta ciudadana para salirse de ella, o la renuncia al marxismo dentro del PSOE que el propio González llevó a cabo en 1979 para atraer al electorado centrista y derechista en unas futuras elecciones. Estos son sólo unos ejemplos que sitúan al expresidente socialista como un tipo al que nunca le importó los principios del PSOE, sino la llegada al poder, aunque fuese traicionando esas mismas ideas principales de su partido así como a los millones de personas que ilusamente votaron por él mientras éste pisoteaba sus derechos, en un sistema que él contribuyó en su construcción y que ha supuesto uno de los períodos más corruptos y oscuros de toda la historia de España.

Hasta aquí la relación entre los socialistas y los franquistas, los americanos y los alemanes a la hora de proyectar la llegada de los primeros a la Moncloa, hecho que se produjo finalmente en diciembre de 1982 con mayoría absoluta, lo que nos da una idea de que el proyecto orquestado a espaldas del pueblo español tuvo un gran éxito para el bien de todos los precursores y de los intereses occidentales que respiraron tranquilos al ver como una izquierda domesticada por el capitalismo americano aterrizaba en Madrid, paralizando con ello una revolución comunista en España que hubiese producido unas consecuencias inimaginables a nivel global en plena Guerra Fría entre EEUU y la Unión Soviética. Cuarenta años después se produce algo bastante parecido en nuestro país, me refiero a la aparición de un personaje nada desconocido actualmente; Pablo Iglesias. Mucho se ha hablado del paralelismo entre el González de los setenta y el Iglesias de nuestros días. Un paralelismo que después de analizar detenidamente el desarrollo del auge del líder de Podemos, nos da una idea de que quizás no sea oro todo lo que reluce, o dicho en Cristiano; Que Pablo Iglesias no es el salvador socialista que creen los españoles, y que su papel dentro de esta "II transición" tiene más que ver con el jugado en su día por González que el que desarrollaría un auténtico líder de un partido de izquierdas. 

Tras los famosos recortes aprobados por el gobierno de Zapatero en mayo de 2010, sumado a la reforma laboral de ese mismo año, el retraso de la edad de jubilación entre otras medidas, el pueblo español se echa a la calle para reclamar sus derechos, una nueva democracia más representativa y proclamar el hartazgo contra una clase política que les ha dado la espalda. Entre mayo de 2011, fecha en la que surge el movimiento 15-M y las elecciones europeas de mayo de 2014 que dan la victoria a un partido antisistema desconocido hasta el momento llamado Podemos transcurren tres años. Durante el desarrollo de las manifestaciones y protestas sociales que tiene lugar en esos tres años surge mediaticamente el nombre de un tipo llamado de la misma forma que el líder fundador del PSOE, Pablo Iglesias. Este joven profesor de la Universidad Complutense de Madrid empieza a ser invitado a un programa de televisión de un canal poco sospechoso de ser de izquierdas, me refiero como no podía ser menos al "Gato al agua" de la cadena "Intereconomía", dirigida por el exdiputado del PP, Julio Ariza. En estos años en los que la cadena conservadora lanza a la palestra a Iglesias, éste defiende el movimiento del 15-M y la forma en la que España puede encontrar su salvación, a través de una política de izquierdas y socialista. Después de sus apariciones en la cadena anteriormente citada, el joven profesor empieza a ser invitado a un programa más acorde con sus ideas, "La sexta noche" de la cadena de Atresmedia "La Sexta". En el momento en que Iglesias comienza a hacer sus apariciones en dicho canal, el gobierno del PP de Mariano Rajoy ya ha salvado a la cadena que crease en 2006 el gobierno del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, la cuál se encontraba en 2012 al borde de la quiebra en el momento en el que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría decide rescatar a la cadena que dirige el dueño de la editorial "Planeta", el conservador José Manuel Lara. A partir de entonces, y aunque La Sexta siempre se caracterizó durante el gobierno de Zapatero por ser el enemigo número 1 del PP, las críticas de la cadena hacia el gobierno que tanto critican no disminuyen sino que aumentan, coincidiendo además con la aparición del caso Bárcenas, Púnica, Rato y otros muchos más casos de corrupción que afectan al PP. Mientras, Pablo Iglesias continúa sus apariciones en dicho canal y se da a conocer cada vez más a través de los programas donde sale. En enero de 2014, Iglesias junto con otros compañeros de la UCM crean un partido de izquierdas y antisistema llamado Podemos, el cuál se presentará a las elecciones europeas de 2014. A medida que la campaña para las europeas se acerca, Iglesias aumenta sus apariciones en La Sexta aunque nada hace indicar que se llevarán un buen resultado electoral. Finalmente, el 25 de mayo de 2014, Podemos obtiene contra todo pronóstico un gran resultado en las urnas y obtienen 5 eurodiputados en el parlamento europeo. Tras este hecho insólito, los medios de comunicación otorgan a Iglesias el título de líder de la nueva izquierda en España, en detrimento del PSOE que aumenta cada día más su caída en intención de voto. Tras la dimisión de Rubalcaba como secretario general del PSOE y la abdicación del rey Juan Carlos I a los pocos días de la celebración de los comicios europeos, los miembros de Podemos e Iglesias se atribuyen la caída de dos de los tres pesos más pesados de la política española en ese momento y comienzan su plan para las elecciones autonómicas y municipales y finalmente las generales de 2015. Pablo Iglesias, así como su equipo formado por Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Pablo Echenique, o Carolina Bescansa comienzan su andadura por todos los programas de televisión mientras comienzan a salir noticias sobre la financiación de Podemos, que todos los medios señalan a la Venezuela de Hugo Chavez y Nicolás Maduro, así como la relación que la formación morada y Pablo Iglesias tiene con el mundo abertzale. Ante todo esto, los miembros de Podemos niegan su financiación a través del país latinoamericano y la relación con el mundo proetarra. Todo esto ante unos medios de comunicación que continúan promocionando al nuevo partido y ante el silencio del gobierno que no toma medidas legales para ilegalizar dicho partido ante las masivas noticias que se van produciendo sobre ellos. No cabe decir que en otros países del ámbito europeo, el gobierno de cualquier país del continente citado hubiesen tomado medidas inmediatas ante tal avalancha de acusaciones hacia un partido político que supuestamente amenaza el "establishment" nacional. Después de una cadena incesante de noticias contra la formación de Iglesias llegan las elecciones municipales de mayo de 2015 donde Podemos y sus confluencias obtienen unos buenos resultados donde llegan a obtener la alcaldía de Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cadiz, etc... junto con el apoyo del PSOE. Aún con los escándalos de financiación, Podemos obtiene el respaldo de una gran mayoría de españoles sedientos de cambio ante la marea de corrupción que azota al país por todas las instituciones. En diciembre de 2015 se producen las elecciones generales que dan una victoria insuficiente a Mariano Rajoy y un buen resultado a Podemos con 69 diputados. La izquierda pues tiene la posibilidad de volver al gobierno y en eso se centra el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez desde ese día, en la vuelta de los socialistas a la Moncloa de la mano de Podemos y a ser posible de la del otro nuevo partido nacional, Ciudadanos. La sorpresa se produce cuando Pablo Iglesias comienza a exigir unas condiciones impensables como su nombramiento como vicepresidente de un gobierno presidido por Sánchez y la mitad del gobierno para su equipo. Esto provoca un rechazo tanto por parte del PSOE como por parte de Ciudadanos, que rechazan pactar con un partido que ellos suponen es una amenaza real para el sistema político español. Mientras Pedro Sánchez y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, pactan un gobierno de "Cambio y progreso", Pablo Iglesias rechaza sumarse a un acuerdo con el PSOE mientras éstos mantengan su pacto con lo que Iglesias denomina la "Nueva derecha". El momento álgido tiene lugar entre el 02 y el 05 de marzo de 2016, fecha en la que Pedro Sánchez presenta su candidatura para formar gobierno. En pleno debate de investidura, Sánchez apela al sentido del cambio de Podemos y a negociar propuestas entre ambas fuerzas políticas para que éstos voten a favor de un gobierno distinto al del PP, a lo que los de Pablo Iglesias se niegan en rotundidad con el pretexto de que un gobierno que no lleva el programa de Podemos no representa el cambio que la sociedad española exige. Finalmente, tanto el 03 de marzo como el 05 de marzo, Sánchez pierde su votación para ser presidente del gobierno gracias al voto en contra del PP de Rajoy, y de Podemos con Iglesias al frente. La "izquierda bolivariana" como es denominada por la derecha y los populares es quién salva de manera inexplicable a Mariano Rajoy, el cuál continúa hasta el día de hoy como presidente del gobierno en funciones gracias al voto en contra de los podemitas hacia el gobierno del PSOE. Después de cuatro meses y sin que se produzca ningún acuerdo por ninguna de las partes, España sigue gobernada por el gobierno en funciones de Rajoy gracias al voto en contra de Podemos y celebrará de nuevo elecciones generales para el próximo día 26 de junio. Todos los candidatos de los partidos políticos serán los mismos que en los de las elecciones del pasado 20 de diciembre. Pablo Iglesias actualmente está en negociaciones con IU para hacer un frente de izquierdas que desaloje al PSOE como principal fuerza de la oposición y convertirse definitivamente en alternativa al gobierno de Rajoy que ellos mismos han rechazado desalojar del gobierno, aunque ese fuese su lema principal a la hora de crear el partido y de presentarse a las elecciones. Todas las posibilidades están abiertas, incluso la de que Pablo Iglesias se convierta en el líder de la oposición después de las elecciones con un Rajoy reelegido como presidente del gobierno gracias al voto de Albert Rivera y Ciudadanos y la relegación del PSOE como tercera fuerza política.

Después de escribir estas dos historias tan paralelas con cuarenta años de diferencia uno se pregunta, ¿Es Pablo Iglesias el nuevo líder de la nueva izquierda española, o es solamente un tipo puesto por las estructuras del estado con el fin de cumplir el papel que éste le ha encomendado?, ¿Con qué fin una cadena conservadora y una cadena salvada economicamente por el gobierno del PP promocionan a una fuerza que según sus adversarios es totalitaria y comunista?, ¿Por qué el gobierno de Mariano Rajoy no ilegalizó a Podemos si verdaderamente es un peligro público?, ¿Es verdaderamente Podemos un partido que representa el cambio o es un invento de la derecha española para convertirse en el mejor aliado del PP en las circunstancias que atraviesa España? Tales preguntas sólo tienen una respuesta: Al ejecutivo del PP le convenía desde un principio tras su llegada al gobierno en diciembre de 2011, el arrinconamiento del PSOE como segunda fuerza política para hacer imposible ser alternativa de gobierno en el futuro. ¿Cuál era la mejor manera de conseguirlo? Dividiendo el voto de izquierdas primero y luego fusionarlo sobre una nueva izquierda que desea desplazar al PSOE como alternativa de gobierno y que es bautizada por el propio PP como dictatorial, extremista y antisistema. Con ello, muchos españoles indignados con la situación económica, política, y social del país votan en masa a este nuevo partido mientras los populares llaman al voto del miedo con la excusa de "O yo o el caos". En tales circunstancias y con un supuesto partido totalitarista a punto de llegar al gobierno, los españoles votarían como mal menor al PP, aunque dicho partido esté contaminado de corrupción hasta sus cimientos. Nos encontramos pues en una situación en la que se mezclan intereses partidistas en ambos sentidos; El PP desea conservar el gobierno y Podemos convertirse en alternativa de ese gobierno, es por ello por lo que ambos partidos son aliados internos que buscan su propio beneficio aunque públicamente tengan que disimularlo. Como dice el refrán, "Por sus hechos los conoceréis", y a la hora de la verdad tanto PP como Podemos han demostrado ser más aliados que enemigos acérrimos como ellos defienden ser ante la opinión pública española. Cuarenta años después, la derecha española crea una nueva izquierda española con el objetivo de utilizarla para intereses futuros. En los años setenta, Carrero Blanco y los servicios de inteligencia junto con el SPD alemán y la CIA de Kissinger apadrinaron y nombraron a Felipe Gonzalez como nuevo líder de la izquierda española. Cuatro décadas después, un gobierno de derechas crea y promociona a un nuevo líder de una nueva izquierda ante la deriva inminente e imparable del PSOE, con el objetivo de llevar a este nuevo líder al gobierno en un futuro próximo. ¿Cuándo llegará pues el momento en que Pablo Iglesias se convierta en presidente del gobierno? Cuando la tarea del PP esté terminada dentro de cuatro años e Iglesias se haya "institucionalizado" gracias a su creador y mentor Mariano Rajoy, al igual que le ocurrió a Felipe González años atrás con el aparato franquista. El plan de Carrero Blanco dio sus frutos en 1982 con una victoria aplastante del PSOE, el plan de Rajoy igualmente lo está dando hasta el momento, y con casi toda seguridad llegará también a buen fin para el bien del actual presidente del gobierno y de su alumno Pablo Iglesias.

miércoles, 27 de abril de 2016

Porqué voy a votar a Pedro Sánchez

Los que me lean cotidianamente no se creerán lo que voy a escribir esta noche, pero muchas veces las circunstancias hacen a uno cambiar de opiniones. Tengo 23 años, desde los 18 he votado al Partido Popular y desde mi adolescencia me he considerado de centro-derecha, sólo hay que visitar mis primeras entradas de este blog para corroborarlo. En las últimas elecciones generales de diciembre voté a Podemos porque dentro de la neocasta política, este partido iba a ser el que en teoría más daño causaría al resto de formaciones. Después de cuatro meses desde el 20-D, el rey ha afirmado hoy que no propondrá ningún candidato a la investidura y que, por consiguiente, se pondrá fin a la legislatura más breve de los últimos 40 años y con ello la convocatoria de elecciones generales para el próximo 26 de junio. Como ya he dicho, siempre he sido votante del PP hasta hace dos años y nunca he votado por el PSOE, partido al cuál he vertido mis más fervientes críticas durante la etapa del gobierno del impresentable Zapatero. Ahora, y después de ver confirmadas mis sospechas del timo Podemos-Pablo Iglesias perpetrado por el estado, a mis 23 años voy a llevar a cabo algo que jamás creí que fuese a hacer en toda mi vida: Votar al PSOE de Pedro Sánchez.

¿Por qué voy a votar a Pedro Sánchez? Muy sencillo. España está encerrada en un bucle del que es imposible su salida algún día, me refiero a la casta y neocasta que predomina aquí y que tanto está jodiendo a lo que queda de nuestro todavía país, por lo tanto tenemos que hacernos a la idea de que España no verá a luz sin la presencia de estos sinvergüenzas en un futuro ni cercano ni lejano, en resumen: esto es lo que nos queda, queramos o no los españoles. Sé que ahora está muy mal visto decir que se va a votar a un partido tradicional y no a uno de los que representan la "regeneración", pero señores, si algo me ha demostrado estos cuatro meses de esta brevísima legislatura es que los regeneradores pueden ser igual o peores que los tradicionales.

La actitud de Mariano Rajoy de seguir ocupando la Moncloa casi por "Derecho Divino", su actitud chulesca y pasiva, además de otras cuestiones conocidas por todos han hecho imposible que ningún partido haya querido negociar con el aún presidente del gobierno. Pablo Iglesias ha llevado a cabo la campaña del "Tic, tac" pero no contra su supuesto enemigo, Mariano Rajoy, sino contra los que él afirmaba que se podía llegar a un acuerdo, el PSOE. Su actitud durante este tiempo ha consistido en hacer imposible un gobierno de coalición con los socialistas para forzar una convocatoria electoral que haría más posible que imposible el remate final a los de la calle Ferraz y la implantación de Podemos como primera fuerza de la izquierda en España. Albert Rivera por su parte ha jugado al gato y al ratón desde diciembre hasta ahora. Su defensa de no apoyar a ningún candidato para luego apoyar a Pedro Sánchez, después no pedir ningún ministerio para más tarde pedirlos, responsabilizar a Podemos de no querer dialogar tras negarse él mismo a negociar con los "progres podemitas", y echar en cara al PP que no se sume a un pacto que los echa a ellos del gobierno y derogaría todas sus leyes, hacen del catalán un tipo bastante poco fiable y sin principios. Por último tenemos a Pedro Sánchez, el cuál ha sido el que más se ha movido desde el pasado año para formar gobierno frente a la actitud pasiva del presidente Rajoy. Por supuesto hay que añadir que el empecinamiento del secretario general del PSOE por hacerse sí o sí con la jefatura del gobierno se debe más a cuestiones internas de su partido que a otra cosa, pero aún así se agradece la lucha incansable en estos meses para formar gobierno. A continuación voy a exponer los motivos por los que, sin creer jamás que sucedería, voy a votar por primera vez en mi vida al Partido Socialista Obrero Español.

Pedro Sánchez es un tipo que, como ya he dicho en otra ocasión, me cae bien personalmente, ha demostrado fuerza y coraje a la hora de luchar por conseguir la presidencia del gobierno aún habiendo fracasado en el intento. Aunque discrepo totalmente con algunos planteamientos suyos tengo que añadir también que hay otros que son, cuando menos, muy interesantes. Ha conseguido hacer frente a una presión política y mediática de dimensiones gigantescas para que apoyase al PP a la hora de formar gobierno, muchas incluso desde dentro de su propio partido. Aunque parezca increíble lo que voy a decir viniendo de mí, ha demostrado ser la única alternativa posible capaz de desalojar a Rajoy de la Moncloa además de pararle los pies a una izquierda liderada por Pablo Iglesias empeñada en llevar a cabo el referéndum independentista catalán y la implantación de unas propuestas absurdas que en nada se corresponde con el ansia de cambio que anhelan los españoles. Me atrevo a decir incluso que ha sido una "víctima" por parte de Rajoy y el gobierno del PP en un plan de acabar y enterrar definitivamente al PSOE con la complicidad de su discreto aliado, Podemos con Pablo Iglesias al frente, por consiguiente su victoria en unas elecciones generales echaría por tierra el plan oculto del gobierno de Rajoy y de sus compinches podemitas de acabar con un partido que aunque se merece con todas sus consecuencias su desaparición por todo el daño que ha hecho, es esencial para la vida política española siempre y cuando se refundase de arriba a abajo y se convirtiese de una vez por todas en el emblema del centro-izquierda moderado en España con unos principios socialdemócratas y socioliberales a la cabeza, aunque hablar de esto a estas alturas sobre el PSOE sería como pedir la luna junto con todos los planetas que componen la Vía Láctea. Por último y para terminar mi alegato en favor de Pedro Sánchez tengo que añadir que este tipo ha demostrado tener unos cojones bastante notables al presentarse a una investidura que de antemano sabía que no iba a salir adelante, pero que supondría el principio del fin de esta situación de inestabilidad política a la que Mariano Rajoy estaba dispuesto a alargar "sine die" con el propósito de obtener los votos necesarios para seguir como presidente del gobierno aunque eso llevase consigo una crisis constitucional sumada a la crisis política que ya estamos viviendo. Es por ello que Pedro Sánchez, dentro de sus intereses particulares que los hay y muchos, ha demostrado también más sentido de estado que el resto de los otros tres principales candidatos a la presidencia del gobierno de España.

Por estos motivos y otros más, este tipo al que yo no tenía depositada ninguna confianza en él hace dos años, cuenta ya con mi respeto, mi apoyo y mi voto para las elecciones generales del 26 de junio. Por lo tanto, todas aquellas personas que se sientan identificadas conmigo las animo a que voten al PSOE aunque sea excepcionalmente. Sé perfectamente que viniendo de mí, estas afirmaciones pueden resultar sorprendentes, pero como exvotante del PP creo que entenderán ustedes que estoy en mi derecho de votar al candidato que creo que tiene mayor posibilidades (Aunque las encuestas digan lo contrario) para echar al tipo que en su día me engañó a mí y a otros 11 millones de españoles. Un voto al PP llevará consigo el continuismo y por consiguiente el desengaño de todos los que en su día votamos con ilusión al todavía presidente del gobierno, el voto a Ciudadanos supone un voto light al PP, ya que Rivera apoyará por mucho que ahora lo niegue a Mariano Rajoy, o en su defecto a Soraya Sáenz de Santamaría, mientras que el voto a Podemos es un voto que llevará consigo la campaña del miedo por parte de los populares y con ello la permanencia de éstos en la Moncloa. Un voto al PSOE sabemos por desgracia lo que es ya, pero en unas circunstancias sin precedentes como las actuales, prefiero votar a un tipo que tiene unas ideas, que pueden gustar más o menos, sobre los desafíos principales que necesita España, que a un tipo que en cuatro años y medio ha traicionado los principios que en su día representaban el PP y que fue el motivo por el que muchos españoles le apoyamos en noviembre de 2011. Ahora toca esperar a que llegue el 26-J, mi voto ya está anunciado y decidido, espero que el del resto de los 47 millones de españoles también.

miércoles, 6 de abril de 2016

Tiberio/Rajoy, o la dejación del poder

Después de ver de nuevo la que para mí es la mejor producción de televisión que existe sobre la tierra, me refiero lógicamente a la miniserie "Yo, Claudio", me ha llamado la atención el cierto paralelismo que hay entre el que fue segundo emperador del Imperio Romano, Tiberio Claudio Nerón, más conocido por todo el mundo como Tiberio, y nuestro todavía presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Aunque el parecido puede ser un poco exagerado a simple vista, es bastante curioso los detalles de fondo que unen a estos dos hombres cuyas vidas están separadas por 2.000 años de diferencia, y unas circunstancias históricas completamente diferentes.

Tiberio Cesar nunca gozó de la simpatía del pueblo romano y siempre fue considerado por la ciudadanía y por los historiadores como un personaje frío, antipático, y gris. Tras la muerte de Cesar Augusto se convirtió en Emperador de Roma a los 56 años, después de ganar la carrera de una sucesión, que a él no le pertenecía, a otros muchos candidatos a suceder a Augusto que por circunstancias que todavía se desconocen murieron de forma prematura e inesperada. Su forma de gobierno se caracterizó precisamente por no gobernar, lo cuál le valió muchos reproches. Algunos concideran esta actitud a que Tiberio nunca quiso ser emperador, o que cuando lo fue ya habían desaparecido en él sus ambiciones imperiales. Siempre delegó en sus colaboradores la tarea de gobernar. la más sonada es la de Lucio Elio Sejano, prefecto de la Guardia pretoriana, que gobernó Roma mientras Tiberio se retiró a Capri y dejó el Imperio en manos de su prefecto. Una vez que se desmostró la intención de Sejano de dar un golpe de estado para derrocar a Tiberio, éste lo arresta y posteriormente lo ejecuta. Finalmente, y tras ceder el gobierno del Imperio al Senado y dejar por completo las funciones de gobierno para dedicarse a sus placeres y vicios, es asesinado en Capri ante la alegría del pueblo romano al enterarse de la muerte de su viejo e irresponsable emperador.

Algo parecido, salvando las distancias, por supuesto, ocurre en España 2.000 años después. Mariano Rajoy, un tipo que, al igual que Tiberio, es considerado por todos como frío, antipático, y gris, consigue el nombramiento del entonces presidente del gobierno, José María Aznar para ser su sucesor y el candidato a presidente del gobierno, pasando, al igual que el emperador romano, por encima de todos sus rivales. Tras perder contra todo pronostico las elecciones generales y ser durante siete años y medio líder de la oposición, llega al gobierno de España con la misma edad que Tiberio Cesar, 56 años. Su forma de gobernar se ha caracterizado desde diciembre de 2011 hasta el día de hoy por no gobernar. El mayor poder en la toma de decisiones se lo cedió recién llegado al gobierno a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la cuál es considerada como la auténtica presidenta de facto en el gobierno, al igual que le sucedió a Tiberio con su prefecto de la guardia, Sejano. En todos estos años Rajoy se ha caracterizado por no dar la cara y ocultarse a la hora de tomar decisiones, Tiberio fue acusado de dejación de poder durante sus veintitrés años de gobierno. Y finalmente al igual que el viejo Cesar, Rajoy nunca ha gozado de la popularidad del pueblo español, debido entre otros muchos motivos, a su dejación de poder y su irresponsabilidad como gobernante.

Este es un pequeño resumen de la vida de estos dos hombres cuya personalidad y formas de gobernar tienen cierto paralelismo. Ambos personajes se caracterizan por ser supervivientes políticos al haber utilizado a sus colaboradores y dejarlos caer cuando la situación así lo requería para salvarse ellos mismos, han sido acusados de relegar su poder en los demás y hacer una dejación irresponsable de sus funciones. La personalidad de ambos es considerada fría por todos, y los dos personajes han sido detestados por los ciudadanos. Aunque el aún presidente Rajoy nunca ocupará el lugar en la historia que ocupa el emperador Tiberio, sí compartirá con él estas pequeñas similitudes que les convierten a ambos en gobernantes rodeados de corrupción, supervivencia política y animadversión, pero sobre todo, de irresponsabilidad y dejación de poder. Unas similitudes que a ningún gobernante le haría mucha ilusión para ser recordado en la historia.

lunes, 7 de marzo de 2016

Doce años del principio del fin

Hace unos días escribí un artículo sobre el vigésimo aniversario de la llegada de Aznar a la Moncloa. Dentro de una semana se producirá el duodécimo aniversario de la salida del mismo del gobierno y la llegada de Zapatero al ejecutivo tras la masacre terrorista perpetrada en Madrid el jueves 11 de marzo de 2004. Una llegada que determinó un cambio brusco en la historia de España producido bajo unas circunstancias gravísimas y en el que sin el magnicidio de por medio no se habría producido jamás el cambio político de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, el cuál es el responsable directo de gran parte de los problemas que hoy en día padece la sociedad española en muchísimos aspectos.

En agosto de 2003 José María Aznar anuncia que Mariano Rajoy será su sucesor y el próximo candidato a la presidencia del gobierno por el PP, Zapatero lo será por el PSOE. Todas las encuestas indican que aunque el apoyo de los españoles al Partido Popular ha caído por la decisión de Aznar de apoyar la guerra de Irak, el partido conservador volverá a ganar las elecciones aunque con una mayoría más reducida que la obtenida en el año 2000. El día 07 de marzo las encuestas electorales confirman la victoria de Rajoy frente a Zapatero y la continuidad del PP en el gobierno. El escenario político se desarrolla con normalidad y la hoja de ruta de Aznar sigue su curso. La aparición del atentado a tres días de las elecciones generales cambia por completo la campaña electoral que es suspendida de inmediato. El gobierno se apresura y confirma que la autora del atentado es "sin lugar a dudas" la banda terrorista ETA, dicha confirmación va unida a una serie de presiones por parte del gobierno español a medios de comunicación e instituciones internacionales en que apoyasen su versión. Mientras que el PP y el PSOE se lanzan acusaciones mutuas sobre quién es la autora del atentado, si ETA (Hipótesis defendida por el gobierno y el PP), o Al Qaeda (Hipótesis defendida por el PSOE), la tensión social aumenta por momentos con la manifestación convocada por el gobierno para el día 12, donde la población insulta y arremete contra el ejecutivo, llegando incluso a intentar agredir a algunos miembros del PP, y haciéndolos a todos éstos corresponsables del atentado por su política de defensa donde España actúa como aliado junto con EEUU en la guerra de Irak, y encuentra su punto álgido el día 13, jornada de reflexión, donde una marea humana se acercó y rodeó la sede del PP en la calle Génova mediante convocatorías por SMS que a día de hoy no se saben aún su procedencia, para protestar contra el gobierno de Aznar y la "manipulación" con la que éstos estaban gestionando el atentado al no reconocer como artífices del mismo a Al Qaeda debido al apoyo de España a EEUU en la guerra de irak. Posteriormente sale en rueda de prensa Mariano Rajoy para anunciar el "acoso antidemocrático" al que está siendo sometido su partido en esos instantes y para pedir el cese de esa "manifestación ilegal", más tarde es el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba el que rompe por completo las normas democráticas al arremeter contra el gobierno en plena jornada de reflexión y afirmar que "Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta". Al día siguiente los ciudadanos acuden a votar en una jornada electoral sin precedentes marcada por el pánico, la tensión,  la incertidumbre, y la indignación. Contra todo pronóstico los ciudadanos castigan de manera severa al PP, que pierde más de 30 escaños y se va a la oposición, y llevan al gobierno de España al PSOE de Zapatero, que gana las elecciones generales.

Esto es un resumen de lo acontecido esos trágicos e históricos días que cambiaron para siempre la historia de España y la de todos los españoles. A partir de entonces y con la llegada de Zapatero a la Moncloa se produce una serie de políticas con respecto al terrorismo etarra y el trato especial a Cataluña que serán el origen de las circunstancias que estamos viviendo actualmente tanto en el País Vasco como en la región catalana. Todo esto gracias al pésimo mandato del expresidente Zapatero el cuál era un tipo sin preparación alguna que debido al atentado del 11-M y la gestión de Aznar con el mismo ganó unas elecciones que tenía perdidas de antemano. Es bastante probable que tanto la gestión de Zapatero como la de Rajoy sean consideradas en un futuro las peores de la historia de España en mucho tiempo, ya que gracias al inicio de las políticas del socialista y a la continuación de muchas de ellas por parte de su sucesor, este país ha llegado a una situación constitucional gravísima de la cuál no tiene solución posible. Es posible que viendo la actuación que ha llevado el político gallego en estos años, España hubiese estado tan perdida tanto con Zapatero al frente del país en 2004 como con Rajoy. Lo único que pudo variar en el sentido político si el atentado no se hubiese producido sería que el pontevedrés hubiese sido presidente del gobierno siete años y medio antes, y el político castellanoleonés posiblemente no hubiese llegado jamás a la Moncloa. Aún así y aunque mis críticas se centran sobre todo en el vallisoletano y el actual presidente del gobierno en funciones, no está exento de ellas el expresidente Aznar, el cuál fue también gran responsable de las circunstancias que se vivieron en esos días debido al atentado y de las consecuencias que este hecho ha traido a la política y a la sociedad española hasta el día de hoy. Su reacción fría, mezquina y repugnante hacia las víctimas del atentado y hacia la sociedad española en su conjunto ante la matanza perpetrada en Madrid, su insistencia en ocultar la implicación de Al Qaeda en el magnicidio, su irresponsable comportamiento de la gestión del mismo llevando con ello al poder al irresponsable de Zapatero, y su decisión personal de nombrar como su sucesor a un tipo tan frío y corrupto como él llamado Mariano Rajoy le hacen corresponsable también de los problemas que acontecieron desde entonces hasta ahora a este país.

Como dato bastante curioso y aunque ya dediqué un artículo íntegro sobre ello en octubre del año pasado, vuelvo a hacer referencia a este tema aunque de una manera mucho más resumida: El caso Zapatero-Rajoy supone un caso parecido, salvando las distancias eso sí, con el caso Kennedy-Nixon. Como ya dije entonces, Nixon y Rajoy, con 48 años cada uno, perdieron unas elecciones que tenían practicamente ganadas y que perdieron contra todo pronóstico a última hora frente a unos adversarios políticos, Kennedy y Zapatero, que tenían la misma edad cuando se produjeron estos hechos; 43 años ambos. Kennedy fue asesinado mientras que Zapatero tras su deplorable presidencia dejó el poder a un Rajoy que al igual que Nixon consiguieron llegar a gobernar ocho años después de sus primeros fracasos electorales y con la misma edad cada uno; 56 años, y aunque creo que Rajoy seguirá de presidente, es bastante probable que también deje la presidencia con la misma edad que la dejó Nixon; 61 años, y ambos por cuestiones de corrupción en las que están involucrados personalmente. También desde el inicio de la presidencia de Kennedy hasta el final de la presidencia de Nixon con el caso del asesinato de JFK, las teorías de la conspiración de este crimen, la guerra de Vietnam y el caso Watergate como puntos culminantes, EEUU vivió uno de sus períodos más controvertidos tanto socialmente, como políticamente, como constitucionalmente, al igual que lleva pasando desde el 11 de marzo de 2004 en España hasta la crisis constitucional actual, pasando por la corrupción institucionalizada con el caso Bárcenas, Noos, los ERES, los procesos de independencia tanto en Cataluña como en el País Vasco, etc... la historia de manera sorprendente y enigmática vuelve a repetirse en el otro extremo del Atlántico más de 40 años después.

Volviendo al trágico y escalofriante crimen del 11-M, doce años después se sigue sin saber quiénes fueron realmente los asesinos de cerca de 200 personas. Las investigaciones policiales y judiciales nunca fueron lo suficientemente claras, las sentencias del juez contra los acusados, así como el propio juicio, dejaron muchísimo que desear, y las sospechas de que nunca se han dicho los verdaderos culpables de esta carnicería hacen suponer que los criminales que acabaron con la vida de más de medio centenar de españoles andan como dijo el impresentable José María Aznar "Ni por desiertos muy remotos ni por montañas muy lejanas". Con declaraciones como estas cabe preguntarse; ¿Qué saben los políticos que ignoramos el resto de la población y que se nos ha ocultado durante todos estos años?, ¿Por qué los sucesivos gobiernos de Zapatero y de Rajoy, e incluso el de Aznar, no han querido averiguar más sobre el 11-M y han pasado página a este grávisimo asunto faltándole con ello el respeto a las víctimas del terrorismo?, ¿Por qué el gobierno en funciones de Aznar ordenó la destrucción de los trenes bombardeados y por qué estaba empecinado en que tanto en España como en el exterior se hablase de ETA y no de Al Qaeda como perpetradores del atentado?, ¿Y cómo consiguió la cadena SER la información de que había terroristas suicidas dentro de los trenes que estallaron?. Con todos estos interrogantes se sigue haciendo uno la misma pregunta doce años después desde aquella desgracia; ¿QUIÉN HA SIDO?.