viernes, 27 de marzo de 2026

El fracaso de una sociedad y de un sistema


Hace unas horas se ha producido en Barcelona uno de los sucesos más crueles y miserables de los últimos años: la muerte por eutanasia de una joven llamada Noelia Castillo, una chica de solo 25 años que había sido víctima de una violación múltiple por unos magrebíes en un centro tutelado en 2022. Un acto atroz que la llevó a intentar suicidarse mediante fármacos. Después de estos desgarradores hechos se produjo un nuevo intento de suicidio que la llevó a quedarse parapléjica al saltar desde un quinto piso.

Desde entonces, Noelia quedó con una discapacidad de un 74% y un trastorno psiquiátrico como consecuencia de las agresiones sufridas. Unas agresiones que fueron realizadas en un centro público y de las cuales Noelia no obtuvo ningún respaldo, ni ayuda, ni protección por parte de las instituciones. Finalmente, ayer, después de dos años y medio desde su solicitud, Noelia ha fallecido desgraciadamente tras serle suministrada una sedación, cumpliendo así con su voluntad de poner fin a su vida. Una vida que, por lo que se ha sabido, no fue nada fácil para esta muchacha. 

Dicho esto, quiero ser completamente sincero con respecto a este asunto y me es indiferente lo que opine la gente que lea esta entrada. Lo ocurrido con esta joven es el fiel reflejo de una sociedad y de un sistema completamente vomitivo, miserable, enfermo e inmoral, el cual ha dado en todo momento la espalda a una criatura que fue violada repetidas veces por una manada de hijos de puta, los cuales siguen a día de hoy libres y con vida mientras Noelia, por desgracia, ya no está entre nosotros. 

Las Administraciones Públicas no se hicieron en ningún momento responsables, ni tomaron medidas contra los violadores ni ayudaron a esta chica después de haber sido agredida sexualmente hace cuatro años. Según algunos medios, su núcleo familiar más próximo, a excepción de su padre, tampoco la ayudaron tras lo ocurrido. Tras varios intentos de suicidio, Noelia decide arrojarse desde un quinto piso, donde queda parapléjica, aumentando con ello la depresión y el trastorno psíquico que ya arrastraba desde la agresión. Su vida familiar tampoco parece que fue fácil desde pequeña, pero no quiero entrar en ese terreno, ya que eso es una cuestión familiar en la que yo no soy nadie para opinar sobre dicho tema. 

Tras ser rechazado el recurso que su padre presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con el objetivo de detener el asesinato de su hija (sí, digo bien, asesinato). Noelia finalmente ha fallecido tras un despliegue social y mediático en el que todos los medios esperaban como agua de mayo el desenlace de esta dramática historia. Como si de una historia morbosa se tratase, los medios, una vez más, han explotado este cruel caso hasta que se ha confirmado hace unas horas el fallecimiento de la joven Noelia. 

Pero antes de profundizar en el terreno mediático quiero hacer hincapié en varias cosas. Para empezar, quiero remitirme al artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la ONU en 1948. Dicho artículo dice así: "Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona". ¿En qué momento el mal llamado Tribunal Europeo de los Derechos Humanos ha acudido a amparar el Derecho a la Vida de Noelia? Según los informes médicos presentados, la joven estaba en pleno uso de sus capacidades mentales. Todo ello mientras le era reconocida una discapacidad de un 74% y un trastorno psíquico, ¿Qué clase de informe médico da por válida la decisión de una criatura que, por desgracia, estaba psiquiatricamente enferma?

¿Qué clase de instituciones dan luz verde para poner fin a la vida de una persona de solo 25 años, la cual se encontraba en la flor de la vida? Es verdad que Noelia padecía una paraplejia irreversible y unos dolores constantes, además de su padecimiento psíquico, ¿Pero acaso no había otras alternativas para revertir esta maldita situación y que Noelia pudiese volver a recuperar la ilusión por vivir? ¿Tan difícil era buscar ayuda por todas partes y encontrar una solución relativamente eficaz que lograse una curación, al menos parcial, para esta criatura?

Probablemente haya alguien que me lea y diga "¿Y tú quién eres para opinar sobre la decisión de esta muchacha?". Soy alguien que, por desgracia de la vida, lleva seis años viviendo en un infierno constante y cuya vida, y con ello mis ilusiones, se ha ido a la mierda como consecuencia de una serie de factores personales, los cuales, por supuesto no voy a comentar aquí. Soy una persona que, a pesar de escribir aquí desde hace doce años y medio, lleva seis sumido en una depresión y viviendo un infierno en la tierra. Creo por lo tanto estar moralmente autorizado para hablar de esta situación. Una situación que, por desgracia, abre un precedente peligroso desde el punto de vista legal en España, ya que por el hecho de padecer un trastorno psiquiátrico, una persona podrá solicitar y serle concedida la eutanasia, como hace unas horas ha ocurrido desgraciadamente con Noelia.

Por otro lado, tengo que hablar de las declaraciones que desde ciertos medios "periodísticos" (por llamarlos de alguna manera) y políticos se han realizado con respecto a este asunto. En estos días ha habido medios de izquierdas en los que han difamado contra el padre de esta chica, ya que éste ha sido quien ha presentado los recursos correspondientes para evitar el asesinato de su hija. Por desgracia, no lo ha conseguido. Pero quisiera detenerme en lo que dichos "medios" y partidos políticos han afirmado acerca de este tema. Se ha llegado a oír a determinados periodistas, políticos y personas anónimas en las redes sociales acusar al padre de intentar frenar la muerte de su hija y con ello no respetar su última voluntad. Pero no solo eso, sino que también han llegado a reducir este tema tan doloroso como injusto a la cuestión ideológica, llegando a tildar al padre, a los medios y a todas las personas de a pie que rechazaban la aplicación de la eutanasia a Noelia como "ultraderechistas".

Cuando he escuchado este tipo de declaraciones, procedentes de políticos y periodistas de izquierdas, así como de personas anónimas, solo me ha quedado desearles que ojalá ellos puedan ser algún día víctimas de una situación tan irreversible en la que pidan a gritos la eutanasia que ellos mismos han defendido con tanto entusiasmo para esta muchacha. Una joven que, por mucho que nos quieran hacer creer, no estaba en pleno uso de sus facultades mentales para tomar una decisión de esta trascendencia. Una decisión en la que ha contado con el apoyo de ese mismo sistema que la ha dejado desamparada y desprotegida, así como indefensa ante cualquier ayuda social y/o médica que pudiese haber sido de ayuda y que, probablemente, habría llevado a Noelia a no tomar esta maldita decisión.

Una cosa es un suicidio y otra es la aplicación de una eutanasia. Ante el primer caso, nada se puede hacer en muchas ocasiones, ya que hay momentos en la vida en las que una persona puede llegar al límite y decidir poner fin a su vida tras un tormento incesante y tomar la drástica decisión de abandonar este mundo de un momento a otro. La eutanasia es otra cuestión bien diferente. Ahí la persona no se suicida, es asesinada por el Estado cuando éste ya no sabe qué alternativa ofrecerle a la víctima si ésta continúa creyendo firmemente que su vida ya no tiene sentido. 

Esa es la diferencia entre el suicidio y la eutanasia. Y lo dice una persona como yo que realmente, y siendo sincero, no tiene una posición clara sobre la cuestión de la eutanasia. Hay casos en los que la persona, siendo completamente consciente de su situación, decide que lo mejor es acabar definitivamente y que los médicos pongan fin a su vida. Es verdad que hay casos extremos, como por ejemplo el de Ramón Sampedro en 1998, pero el caso de Noelia no era para poner fin a su vida de esta forma tan miserable y vomitiva. Hay casos y casos en lo que respecta a la aplicación de la eutanasia, sí, pero el caso de Noelia no era, insisto, uno de ellos.

Por otro lado, tengo que hacer mención en lo que desde algunas organizaciones religiosas han hecho hincapié en los últimos días, donde se pedía acudir a misa y rezar incesantemente por la vida de Noelia y por su salvación. Algunas organizaciones incluso han llegado a hacer referencia al versículo de Jeremías 29:11, el cual dice "Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza". Todo eso es muy bonito, pero cuando comprendes que todo queda en falsas esperanzas y que por muchos rezos bienintencionados y muchas misas que oigas, nada frenará una desgracia como esta u otras muchas, es cuando comienzas a poner en cuestión la fe. 

Eso es lo que me ocurrió a mí hace seis años y por lo que creo que, a pesar de que pueda existir una entidad suprema al ser humano, no es desde luego esa entidad divina que nos promete bienestar. ¿Acaso no dijo Jesucristo en San Marcos 10:29-31 las promesas que les hizo a sus seguidores: "Todo aquél que por mi causa haya dejado a su familia y hogar, será recompensado cien veces por ello aquí en la tierra"? ¿Dónde acabaron esas promesas? ya que a excepción de San Juan, todos los apóstoles tuvieron finales terribles en la tierra. Reitero lo dicho, falsas promesas y buenas palabras para cuestiones tan trascendentales como las que estoy comentando en esta entrada, las cuales no se solucionan con rezos sino con medidas racionales y eficaces. Todo lo demás es pura palabrería.

Dicho esto solo me queda decir cuánto lamento la pérdida de Noelia y la rabia que me produce el hecho de ver cómo un Estado y un sistema en su conjunto no han sido capaces de darle protección, cariño y fortaleza, además de soluciones médicas, a esta muchacha. Una joven que tenía toda una vida por delante y en la que, personalmente, creo que no eran tanto las nulas ganas de vivir que tenía como el cansancio extremo de una persona que se ve al límite de su situación y cuya solución no ve por ningún lado. Sé perfectamente de lo que hablo y por eso, cuando he visto algunos videos de Noelia, he llegado a ver en el fondo una ilusión mínima pero ilusión por vivir, la cual no pudo ser reavivada por las personas que la rodeaban para que hubiese desechado esta abominable decisión. 

Con esto, solo me queda decir DEP, Noelia. Si existe, que no lo sé a estas alturas, algo más allá de esto, espero que encuentres allí la felicidad, el amor y la comprensión que por desgracia no tuviste aquí en esta vida. Si por lo que fuese no existe nada más, que tu descanso eterno sirva para que por fin encuentres la paz que en este maldito mundo no encontraste. De nuevo, DEP, Noelia, y mi más sentido pésame a sus seres queridos. Por otro lado, en lo que respecta a esta sociedad de mierda que padecemos los que aún estamos aquí, solo decir que ojalá todo el mal que este sistema proporciona a aquellas personas más vulnerables se vuelva en contra de todos los que de forma cínica, mezquina y maliciosa le dan la espalda a esas mismas criaturas mientras defienden farsamente "sus derechos". Ojalá la vida os devuelva todo el daño que hacéis en esta sociedad corrompida, inmoral, enferma y sin salvación alguna. 

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