sábado, 12 de noviembre de 2022

Camino al desastre


Hoy el PSOE de Pedro Sánchez junto con Podemos han presentado en el Congreso una proposición de ley en la que se reforma el Código Penal, eliminando con ello el delito de sedición, el cual se llamará a partir de ahora "Delito de desórdenes públicos agravados". Una propuesta que se realiza tras haber cedido el propio Sánchez ante las exigencias de ERC a cambio de que los catalanes le aprueben en las Cortes los Presupuestos Generales del Estado. Esta acción lleva consigo la reducción de las penas por delitos como los realizados en el procés catalán de quince a cinco años de prisión, mientras que la inhabilitación pasaría de los quince años actuales a seis con el cambio en el Código Penal. 

Esto supondría que por ejemplo Oriol Junqueras vería la posibilidad de poder presentarse con todas las garantías para las elecciones del próximo año, o que Carles Puigdemont pudiese volver a España sin el peligro para éste de ingresar de inmediato en prisión y ser condenado por el delito de sedición que el gobierno del Frente Popular quiere abolir ahora. Por no hablar de que la clase política catalana vería abierta la posibilidad de convocar un nuevo referéndum y/o de declarar de forma directa la independencia con el conocimiento de que no serían juzgados por el delito de sedición. 

En definitiva, una humillación más a España perpetrada esta vez no por la clase política catalana, sino por el propio gobierno de la nación, el cual demuestra una vez más la falta de escrúpulos para negociar y poner encima de la mesa la venta de la soberanía nacional a cambio de ganar tiempo y permanecer una temporada más en el poder. Algo que a mí personalmente no me ha sorprendido, ya que después de lo vivido el verano del año pasado en el cual se produjo el indulto a los golpistas catalanes, cualquier cosa era ya posible. Por ello no es de extrañar que de aquí a los próximos meses, e incluso una vez pasada las elecciones generales de 2023/2024 veamos más acciones como las vividas hoy e incluso peores. 

Pedro Sánchez ya ha demostrado hace tiempo que cualquier precio para él es razonable con tal de permanecer en la presidencia del gobierno, aunque sea a merced de los enemigos de España. Estamos pues ante un tipo sin escrúpulos y sin dignidad. Un personaje peligroso para la nación al cual hay que destituirlo de forma inmediata, a la misma vez que se debería de iniciar los trámites para la ilegalización del Partido Socialista Obrero Español. Un partido que vuelve a demostrar una vez más que es una formación que antepone su propio interés partidista al de los intereses generales. 

Decía Alberto Núñez Feijóo, el actual presidente del Partido Popular, que con este PSOE está visto y comprobado que no se puede negociar nada, y criticaba que la actuación de la formación de izquierdas no corresponde con la "Tradición democrática" del PSOE. ¿A qué tradición democrática se refiere Feijóo? Que yo sepa, desde su fundación en 1879 por Pablo Iglesias, este partido ha sido la formación que más daño ha ocasionado a la sociedad española y a sus instituciones. Tanto durante el periodo de la Restauración, como durante la II República, la Guerra Civil, y ahora durante el periodo constitucional nacido en 1978. Reitero nuevamente que la ilegalización de este partido, así como la destitución y posterior imputación por alta traición del actual presidente del gobierno es una necesidad más que urgente para España. 

Desde diversos sectores se ha hablado, y esto lo ha dicho en rueda de prensa la propia Inés Arrimadas, de la posibilidad de que el PP presente una moción de censura contra el actual gobierno ante la gravedad de los acontecimientos, algo que los populares ni confirman ni desmienten. De hecho el propio Feijóo ha hablado esta tarde en rueda de prensa en calidad de presidente del gobierno inminente, afirmando que hará todo lo posible cuando esté en el gobierno para deshacer esta tropelía orquestada por el gobierno. Aún así, el presidente popular no ha dicho absolutamente nada sobre la posibilidad de presentar de inmediato una moción de censura contra el gobierno del PSOE. 

En mi opinión, esto que hoy hemos vivido era más que previsible que ocurriese. No entiendo por qué el personal se ha echado las manos a la cabeza ante este nuevo despropósito del gobierno. Parece que después de cuatro años algunos no saben aún en manos de quien estamos. Pero volviendo a la moción de censura debo decir que ésta no solo es necesaria sino obligatoria de presentarla. Sé perfectamente que los números no dan para destituir a Pedro Sánchez e investir a su vez a un nuevo presidente del gobierno, pero la oposición debe demostrar que existe una alternativa posible a este desgobierno y sus socios independentistas y terroristas que nos llevan de forma imparable al abismo. Una buena opción sería, en mi opinión, la de presentar a un candidato independiente a la presidencia del gobierno, el cual sería apoyado por el Partido Popular, VOX y Ciudadanos. De esta forma Feijóo no se vería quemado en la moción de censura, la cual tendría como objetivo único el de convocar de forma inmediata elecciones generales para elegir a un nuevo gobierno que recomponga los gravísimos destrozos ocasionados por Sánchez y compañía. 

Aún así, desgraciadamente, la moción no saldría adelante, lo cual nos llevaría a la continuidad de este gobierno y a la aprobación de la reforma del Código Penal. Una aprobación que podría llevarnos nuevamente al escenario de octubre de 2017, pero esta vez con la certeza por parte de los catalanes de que van a salir indemnes de este nuevo golpe de estado, sea cual sea su desenlace. Cabe decir que España no aguantaría nuevamente unos acontecimientos como los vividos hace ahora cinco años, lo cual nos llevaría, esta vez sí, a la independencia catalana y con ello al fin del régimen constitucional de 1978 y a un posible conflicto social. ¿Es esto lo que busca Sánchez? Todo parece indicar que sí, lo cual nos lleva a palabras mayores, puesto que estaríamos hablando de un golpe perpetrado por el propio gobierno para abolir el sistema político nacido hace ya cuarenta y cuatro años. Ante este escenario cabría la posibilidad de que la oposición presente una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno acusándolo de alta traición al Estado, como así establece el artículo 102 de la Constitución. Eso sí, con los números en la mano todo indicaría que al igual que la moción de censura, dicha propuesta tampoco saldría adelante.

¿Qué hacemos pues ante este grave escenario? Esperar solamente. El gobierno está teóricamente en minoría pero tiene tras de sí una mayoría suficiente en el parlamento con los votos de los partidos nacionalistas, independentistas y etarras para aguantar a base de concesiones hasta el final de la legislatura. Y lo más peligroso de todo es que por mucho que ahora nos extrañemos, Pedro Sánchez puede ganar las próximas elecciones generales, lo cual nos llevaría a cuatro años más de concesiones, esta vez hasta el año 2028.  ¿Aguantará España tanto tiempo? Por supuesto que no, pero Pedro Sánchez sí. Ahí está el origen y el problema de todo. Por ello, ante una oposición incapaz de poner fin a este gobierno, una Justicia secuestrada por el ejecutivo, un rey imposibilitado para cesarlo y una sociedad capaz de votar nuevamente a la izquierda ¿Cómo podemos parar esta locura? De ninguna forma. Pedro Sánchez tiene todas las cartas a su favor, y él lo sabe. 

sábado, 17 de septiembre de 2022

Salvar al rey


Acabo de terminar de ver el polémico documental que ha producido HBO titulado "Salvar al rey". Debo confesar que es un documental especialmente duro con el rey Juan Carlos I, no así con la monarquía en general. Y es que el propio título del documental lo dice: "Salvar al rey", y eso es lo que intenta hacer HBO al emitir este documental: Salvar al rey Felipe VI de las tropelías que ha realizado su padre a lo largo de sus cuarenta años de reinado. Y es que los propios periodistas lo confirman en la producción: Hay que matar políticamente a Juan Carlos I para salvar a la monarquía y a Felipe VI. Más claro que el agua.

En esta producción se habla de muchas cuestiones. Se habla de los polémicos años 90, donde la figura del rey y de la monarquía en general estuvieron a punto de irse al traste en la última legislatura de Felipe González. Se habla de las relaciones de Juan Carlos con Manuel Prado y Colón de Carvajal, de Mario Conde, de Javier de la Rosa, etc. Se habla también de cómo el rey traicionó a su padre, don Juan de Borbón, para hacerse con la jefatura del Estado una vez muerto Franco, y se habla por supuesto de las relaciones sentimentales que ha mantenido el monarca con personajes como Marta Gayá, Bárbara Rey, o Corinna. Y se habla también de su exilio, el cual creo personalmente que va para largo, tal y como aparece reflejado en el documental, ya que de ello depende la supervivencia o no de la monarquía española. 

En resumen, se habla de muchas cosas. Del papel de Juan Carlos I en el 23-F. También de las grabaciones que Bárbara Rey le realizó a Juan Carlos en los 90 y en las que el ex jefe del Estado habla sin tapujos de cómo la gente seguía por aquel entonces votando al PSOE de Felipe González, del poco carisma que destilaba José María Aznar, al cual se refería según los periodistas que son entrevistados en el documental como "El enano", al cual imitaba y se reía de él en público, delante de empresarios y/o periodistas. Algo impropio de un monarca constitucional. En definitiva, se hablan de cuestiones que todo el mundo conoce ya, aunque en esta producción se hace más hincapié en algunas que en otras. 

Lo que más me llama la atención del documental es lo que ya he dicho al comenzar la entrada y que los propios periodistas afirman abiertamente: La única forma de preservar la corona es convirtiendo a Juan Carlos en el mal personificado mientras se alaba de forma constante la persona de Felipe VI, el cual es según los medios de comunicación la ejemplaridad perfecta de un monarca constitucional, tanto en el terreno político como en el personal. Y es que hay una cuestión que se aborda en el final del documental que me llama poderosamente la atención, y es que por primera vez se habla de forma abierta que la decisión de Juan Carlos I de abdicar en junio de 2014 no fue una decisión voluntaria (Algo que creo que ya sabíamos todos), sino que fue una operación orquestada desde dentro de la propia familia real, en la que intervinieron personalmente los entonces príncipes de Asturias, con la complicidad del gobierno de Mariano Rajoy y del PSOE de Rubalcaba, y con la complicidad también del CNI.

Claro, cuando uno ve esto no le queda más remedio que preguntarse: ¿En qué se diferencia pues Felipe VI de su padre? Ambos traicionaron a su progenitor con el fin de alcanzar el trono a toda costa. Juan Carlos saltándose la línea sucesoria, y Felipe a través de un "Golpe de Estado" orquestado desde el propio Estado con el fin de acabar con Juan Carlos y sus corruptelas. Se defiende en el documental esta operación porque según atestiguan algunos "La corrupción y los desmanes de Juan Carlos I eran ya insalvables para el propio rey", y por ello había que cortar de inmediato todo aquello sirviendo de forma metafórica su cabeza en una bandeja y entregársela a su hijo. Un hijo al que por cierto me pregunto ¿Cuando pasen veinte años se hablará en otro documental sobre los desmanes ahora censurados del actual rey? ¿Para allanar el camino al trono de la princesa Leonor se hará lo mismo que ahora se está haciendo con su padre en detrimento de su abuelo? Preguntas todas estas que solo el tiempo lo dirá. Aún así me pregunto igualmente ¿Por qué en vez de realizar operaciones para salvar al jefe del Estado de turno no se pregunta abiertamente a los españoles sobre qué modelo de sistema político prefieren? Creo que ya es hora de dejar atrás las operaciones y golpes de Estados perpetrados desde las propias entrañas del sistema para encumbrar a un nuevo monarca en detrimento de otro. 

Hace poco más de una semana falleció la reina Isabel II, a la que desde aquí le rendí homenaje y a la que considero que ha sido toda una reina ejemplar en sus setenta años de reinado. Cualquiera que me lea dirá ¿Por qué entonces alabas a la monarquía británica y criticas a la vez a la española? Por una sencilla cuestión: Ya quisieran los Borbones tener la mitad de dignidad y de ejemplaridad que la casa real Windsor. ¿Acaso alguien se imagina a un monarca británico ejerciendo el papel de comisionista que ha ejercido Juan Carlos I? Por supuesto que no, gracias a Dios. ¿Acaso alguien se imagina en Reino Unido todo un reinado marcado de escándalos, amantes y corrupción como el de nuestro anterior jefe del Estado? Pues claro que no. ¿Acaso alguien contempla en Gran Bretaña un escenario de reyes participando en golpes de Estado para destituir a un gobierno democráticamente elegido o participando activamente en ellos para destronar a su padre? En efecto, no. ¿Y esto por qué? Porque Reino Unido tiene, a diferencia de España, una monarquía verdaderamente constitucional que sabe cuál es su papel y hasta donde llegan sus poderes. Algo que no ocurre por desgracia en nuestro país, donde nos vamos enterando de los escándalos y la corrupción que rodea a la casa real española a través de los medios de comunicación solamente cuando a éstos les conviene que se sepa algo. Es el caso de este documental, en el que se remata la figura de un rey que ya se había autodestruido él mismo, con el fin de salvar la persona de su hijo. Por ello, y a pesar de lo que afirma el documental, la operación "Salvar al rey" sigue estando activa en nuestro país, solo que ha cambiado la persona, pero no la operación en sí. El ejemplo mismo es este polémico documental, el cual creo que con el tiempo acabará volviéndose en contra de la propia monarquía a la que quiere salvar. 

sábado, 10 de septiembre de 2022

Adiós, Majestad


Hace poco más de 48 horas se ha producido uno de los sucesos más trascendentales de lo que llevamos de siglo XXI. Me refiero, como no podía ser menos, al fallecimiento de la reina Isabel II de Reino Unido. La monarca británica ha fallecido el pasado día 8 en su residencia de verano en Balmoral a la edad de 96 años, y lo ha hecho dos días después de tomar juramento a su decimoquinta primera ministra, Liz Truss, la cual ha accedido a la jefatura del gobierno tras la dimisión de Boris Johnson el pasado mes de julio. 

Muere pues la mujer más poderosa del mundo tras cumplirse el pasado mes de febrero 70 años de su llegada al trono y tras celebrar el Jubileo de Platino el pasado mes de junio. Un Jubileo que ha supuesto sin nadie saberlo la despedida por todo lo alto a una mujer que ha reinado durante más de siete décadas una quincena de países y ha sido testigo de la transformación del mundo a lo largo de estos 70 años. Isabel II llegó al trono en 1952 tras el fallecimiento de su padre, el rey Jorge VI, y recogió el testigo liderando un país que se encontraba inmerso en pleno escenario postbélico tras la Segunda Guerra Mundial, poniéndose al frente de un Imperio el cual ella ha visto cómo se desmoronaba en las siguientes décadas.

Recuerdo que hace ahora cinco años escribí una entrada elogiando el papel de Isabel II e hice un repaso de sus por entonces 65 años en el trono. Escribí sobre la comparación entre ella y la reina Victoria y dije por entonces que el paralelismo entre ellas tampoco era muy alto. De hecho, ahora que la reina Isabel ha fallecido no he podido dejar de comparar el legado que dejó su tatarabuela al que deja la reciente fallecida monarca. Y es que tras el fallecimiento de Victoria en enero de 1901 ésta dejó un legado envidiable: Un extenso Imperio, una economía en su máximo apogeo, una industria imparable, un país  convertido en por entonces la primera potencia mundial, etc. El legado que deja Isabel II es por el contrario más pobre, pero no por ella, sino por la irresponsabilidad absoluta de sus políticos, los cuales han convertido Reino Unido en un país dividido y han destrozado el Imperio Británico que legó Victoria hace más de un siglo. 

El legado de Isabel II es pues el de un Imperio extinguido, un país que ha perdido influencia política en el resto del mundo y que se encuentra en estos momentos a punto de disolverse, una economía bajo mínimos, una sociedad que ha perdido sus valores, su tradición, su cultura y sus señas de identidad, una nación dividida que sigue sin encontrar su sitio tras el Brexit, etc. Reitero que este pobre legado no es responsabilidad de la reina, sino de sus políticos, los cuales no han estado a la altura de las circunstancias y han gestionado de un modo pésimo los destinos del Reino Unido y de sus colonias, desde Winston Churchill hasta Liz Truss.

Aún así Isabel II es una mujer que ha hecho historia por todo lo alto. Ha sido la gobernante que más tiempo ha reinado sobre Reino Unido, ha sido una monarca ejemplar en todos los sentidos, la cual ha antepuesto el deber por encima de cualquier otra cosa desde el día de su ascenso al trono hasta el día de su muerte, ha sabido modernizar la institución que ella misma representaba, ha sabido llevar con honor y dignidad el nombre de Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y el resto de países de la Commonwealth por todo el mundo, y ha gestionado de forma magistral su papel de monarca constitucional en todos sus reinos, guiándose siempre por la moderación y la prudencia. Sí, la figura de Isabel II es la de una figura irrepetible en la historia. No habrá monarca ni jefe de Estado que pueda igualarla ni mucho menos superarla en el futuro. 

Acaba pues aquí la Era Isabelina, la cual ha visto la transformación del mundo desde 1952 hasta el año 2022 y ha sido testigo de los principales hechos acaecidos en el siglo XX y lo que llevamos del XXI. Comienza ahora el tiempo de Carlos de Inglaterra, el cual hereda la Corona a sus casi 74 años. Un reinado que veremos a ver por dónde se encamina a lo largo de estos tiempos, pero que estoy seguro que no va a dejar indiferente a nadie. Carlos no alcanzará jamás la grandeza de su madre, pero puede convertirse en un monarca que dé mucho que hablar a partir de ahora. Hoy ha sido proclamado nuevo rey con el nombre de Carlos III y dentro de unos meses se producirá su coronación. Se abre pues una nueva era en Reino Unido y en el mundo que ya veremos cómo acaba. De momento Carlos no lo tiene fácil con la situación interna que vive Gran Bretaña en estos momentos. Quizás si su hijo Guillermo hubiese heredado hoy el trono las circunstancias podrían ser bien distintas, pero la realidad es la que es. De momento solo queda esperar y ver cómo evolucionan los acontecimientos. Para finalizar solo quiero decir, Dios salve a la Reina Isabel II, Descanse en Paz. Larga vida al nuevo rey, Carlos III.

domingo, 31 de julio de 2022

Esperando a Feijóo


En poco más de año y medio se celebrarán en España las próximas elecciones generales, cuyas encuestas dan como ganador al actual líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Estamos pues ante un año y medio que será desolador para España como consecuencia de la crisis económica, energética, política y social que están ya encima nuestra. Pero ante esta situación cabe pensar ¿Qué podemos esperar de Feijóo si llega al gobierno? Si hay algo que ha quedado claro es que España no puede repetir la experiencia del año 2011 con Mariano Rajoy, en donde la mayoría absoluta obtenida en noviembre de ese año se fue diluyendo a medida que avanzaba la primera legislatura del gallego al frente del gobierno. 

Si Feijóo llega al gobierno en enero de 2024 (Sigo pensando que las elecciones serán en esa fecha y no antes) la situación producida en 2011 no puede ni debe repetirse, ya que los problemas que tiene España en estos momentos son incluso peores que los que legó José Luis Rodríguez Zapatero, y por ello necesitan de una mayoría amplia de la derecha española para llevar a cabo las reformas a nivel político, social y económico que nuestro país necesita. No podemos esperar de nuevo a un jefe del gobierno que desista de sus funciones y deje pasar el tiempo para que éste arregle los problemas. Feijóo, si es que llega a gobernar, deberá actuar y deberá hacerlo desde el minuto uno que pise la Moncloa. 

Ya he dicho y lo vuelvo a decir en esta entrada que no creo que Feijóo sea ni muchísimo menos la solución que necesita España, pero ante el escenario que estamos viviendo de un supuesto fin de ciclo y la posibilidad real de un cambio de gobierno, hay que prepararse para dicho escenario y exigir al que en teoría va a ser el próximo presidente del gobierno los tan esperados y necesarios cambios que España necesita. Y más cuando en poco menos de treinta años, el PP deberá hacer frente a su tercera crisis económica, la cual requerirá de las reformas y cambios que durante tanto tiempo se han aplazado y que deben realizarse ahora o nunca.

Unos cambios que el PP, si llega a hacerlos, no podrá realizar en solitario, ya que a diferencia de 2011 la derecha está fragmentada en dos partes: PP y VOX. Solo con el apoyo de los de Santiago Abascal podrá Feijóo llegar a la Moncloa. Si por el contrario se niega a llegar a ningún tipo de acuerdo con éstos podrá darse el caso de que el PP gane las próximas elecciones pero los populares no puedan gobernar, lo cual daría lugar a que se abriese el debate sobre el liderazgo de Feijóo. Personalmente ya he dicho que no veo al actual líder popular como jefe del ejecutivo, pero de momento y según las encuestas, todo parece indicar lo contrario, aunque como he advertido antes, puede ocurrir que la derecha gane pero no gobierne. 

Y puede darse este caso perfectamente, ya que en 2016 la izquierda tuvo opciones de gobernar y no lo llegó a hacer por las diferencias entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en aquel entonces. Aún así en 2024 la situación será tan delicada y la izquierda habrá dejado un paisaje tan devastador que un acuerdo entre Feijóo y Abascal sería no solo deseable sino necesario para España. Además, Feijóo no puede ni debe dormirse en los laureles si consigue llegar al gobierno, por ello es necesario un socio activo que exija de forma continua que Feijóo ejecute los compromisos adquiridos. A diferencia del segundo mandato de Rajoy, donde éste tomaba el pelo a Albert Rivera cuando y como le venía en gana con respecto a los acuerdos firmados.

Larga tarea la aguarda a Feijóo si finalmente consigue llegar a la presidencia. Deberá demostrar que es el político preparado y serio por el que tanto apuestan los populares. Aún queda mucho para las elecciones generales, pero algunos ya se atreven a vislumbrar un cambio en la política española de aquí a medio plazo. Yo personalmente no soy tan optimista, ya que de todo puede ocurrir de aquí a un año y medio. Es verdad que hay un cambio de tendencia en las encuestas, pero en esta España de Sánchez cualquier cosa es posible, incluso que la derecha gane y la izquierda continúe gobernando, o que directamente los socialistas manipulen los resultados electorales. Mientras tanto solo queda esperar a que esta pesadilla acabe lo antes posible y rezar para que lo que esté por venir no sea peor que lo que dejamos atrás. En manos de Feijóo está ser el hombre que saque a España del abismo, o convertirse en la mayor decepción de la derecha española.

sábado, 30 de julio de 2022

Camino al indulto


Se dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, y España desde luego no es una excepción a esta cita. Lo digo por los graves acontecimientos que hemos vivido estos días con respecto al adelanto de la sentencia del Tribunal Supremo sobre los ERE, en los que se reitera la condena de cárcel para el ex presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, y la inhabilitación del otro ex presidente andaluz, Manuel Chaves, además de otros ex altos cargos del gobierno andaluz. Un adelanto de esta sentencia, la cual se conocerá en su integridad en septiembre, y sobre la que el abogado de Griñán ya ha anunciado que éste solicitará el indulto al gobierno de Sánchez para evitar su entrar en prisión. De momento por lo que respecta a Chaves no sabemos cuál será su reacción cuando llegue el momento, aunque no sería de extrañar ni muchísimo menos que también solicite el indulto.

Estamos pues ante un grave caso de corrupción como son los ERE de Andalucía en donde el PSOE andaluz se ha llevado calentito cerca de 700 millones de euros gracias a la red clientelar que los socialistas habían creado y mantenido. Pero por si esto no fuese poco, la gota que colma el vaso han sido las reacciones de los miembros del PSOE a la sentencia del TS, alegando que el sistema de ayudas creado por el entonces gobierno de Manuel Chaves sirvió para "Evitar la quiebra y el despido de cientos de trabajadores", como indicó el otro día el actual secretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas. Pero por si todo esto no fuese suficiente, también hubo reacción a la sentencia por parte de Moncloa, en donde el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, alegó que pese a la sentencia "Los condenados no habían sido ni acusados ni condenados por haberse llevado ningún céntimo", y que en este caso "Pagaban justos por pecadores". 

Unas declaraciones que en otro país medianamente serio supondría la dimisión inmediata del presidente del gobierno o la presentación de una moción de censura contra éste, ya que con sus declaraciones, el propio Sánchez estaba cuestionando el funcionamiento de la justicia y los propios fallos judiciales. Algo bochornoso viniendo de un presidente del gobierno que llegó a la Moncloa gracias a otra sentencia bastante cuestionada en su momento, pero que para él era suficiente como para plantar una moción de censura y presentarse como alternativa limpia a un gobierno corrupto y acabado como era el de Mariano Rajoy. 

Pero para más INRI, el propio Sánchez en esa declaración no descartó la posibilidad del indulto a Griñán (Y puede que a Chaves también), lo cual empeora aún más la situación y nos lleva a un escenario en donde el gobierno indulte a un compañero suyo y ex presidente de su partido con el fin de evitar la cárcel. Un escenario que si fuese protagonizado por el PP en el gobierno supondría la salida masiva a la calle de los correligionarios de la izquierda y un estallido social en contra de esta medida. Una medida que la derecha debería de aprovechar para catalogar a este gobierno como una pandilla de amigotes y camaradas de corruptos. En lugar de eso, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha insistido en que no hará uso del caso de los ERE para atacar al gobierno.

En lo que a mí respecta estoy convencido que el indulto se producirá, ya que algunas voces hablan de un "Indulto humanitario" debido a la avanzada de edad de Griñán para que éste pise la cárcel a sus 76 años. Una buena forma de maquillar toda una operación para salvarle el pellejo a un ex presidente del PSOE condenado por corrupción, la cual acabará calando en una población que dentro de poco tiempo llegará a lamentarse por los condenados, e incluso pedirán perdón a éstos. Así de surrealista y de miserable es la situación política en esta España gobernada por Pedro Sánchez, el cual estoy seguro que habrá recibido más de una presión por parte de sus compañeros de partido y del propio Griñán para que ejecute el indulto, ya que no debemos olvidar que tanto Griñán como Chaves han sido ex presidentes del PSOE, lo cual nos lleva a pensar que éstos saben todo sobre todos dentro de su partido y habrán amenazado con "Irse de la lengua" si llegan a caer. 

En definitiva estamos ante otro caso más de degradación de la vida pública española que espero y deseo traigan horrendas consecuencias tanto políticas como electorales para el PSOE. Un PSOE que reacciona a la sentencia de uno de los mayores casos de corrupción tanto de España como de Europa alegando que lo que hacían era con objetivos sociales. Vamos, que a diferencia de la derecha, la izquierda roba pero pensando en el pobre, como Robin Hood. Cualquier persona decente se echaría las manos a la cabeza con declaraciones como esta, pero desgraciadamente los españoles se tragarán esta impresentable explicación y se creerá todo lo que salga desde la calle Ferraz. Insisto en que tras las declaraciones de Sánchez, esto debería de llevar consigo la presentación de una moción de censura o la dimisión inmediata del presidente del gobierno, pero desgraciadamente no ocurrirá ni lo uno ni lo otro. Por supuesto no hablemos ya de elecciones anticipadas, puesto que ante este panorama la derecha está encantada con ver cómo el gobierno se desangra poco a poco hasta la próxima convocatoria electoral. El problema está en que cuando llegue la cita con las urnas el gobierno estará ya completamente desangrado, pero con éste también España.

viernes, 24 de junio de 2022

Mucho más que un chantaje


La crisis que vive España con Argelia ha llegado a su culmen hace unos días cuando el gobierno de dicho país anunció la cancelación de todo tipo de relación y acuerdos con nuestra nación como consecuencia de la decisión tomada por Pedro Sánchez con respecto al Sáhara Occidental hace unos meses. Una decisión la del gobierno de Argelia que llega en el peor momento posible para España. En medio de una gran crisis energética y a las puertas de una nueva crisis económica, el país que más suministra gas a España decide cancelar las relaciones con nosotros por motivos de una decisión política tomada por el presidente del gobierno que todavía escapa a la comprensión de todos. 

Y es que no son pocos los que han afirmado que Marruecos tiene información sensible sobre Pedro Sánchez como consecuencia del espionaje Pegasus. Una información que tendría cogido por los huevos al jefe del gobierno y que sería por este motivo por el que Sánchez ha decidido claudicar ante nuestro país vecino e histórico enemigo y aceptar la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. Pero aquí no queda la cosa, ya que hace unos días, el ex-director del ABC, Bieito Rubido ha asegurado que Estados Unidos maneja todavía información personal aún más sensible sobre Pedro Sánchez que la que podría manejar Marruecos en estos momentos y con las cuales le han realizado un chantaje que ha puesto a España bajo una peligrosa situación.

Una situación en la que uno se pregunta ¿Qué tipo de información manejan tanto EEUU como Marruecos como para que Sánchez se haya acojonado y decidido a aceptar las directrices que provengan desde Rabat? Sea cual sea la información tiene que ser lo suficientemente grave para que Marruecos haya chantajeado a Sánchez y éste haya convertido un chantaje personal en un chantaje al Estado español, provocando una de las mayores crisis diplomáticas de las últimas décadas. Crisis que vino acompañada de una visita relámpago del ex-presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y el ex-ministro de Exteriores de su gobierno, Miguel Ángel Moratinos a Marruecos para apoyar y respaldar desde allí la decisión de Sánchez con respecto al Sáhara. 

Claro, uno ve que estalla una crisis con Argelia en la que está Marruecos metido de por medio, y acto seguido ve cómo Zapatero viaja a Tánger para respaldar ante el gobierno marroquí la decisión del gobierno español y uno se pregunta ¿Por qué coño Zapatero está siempre metido en todos los líos concernientes a Marruecos? ¿Hay algo que se nos escapa de todo esto? Debe de ser muy grave la información que maneja Rabat sobre Sánchez y quién sabe sobre si alguien más para que Zapatero haya ido a nuestro país vecino a respaldar las políticas del actual gobierno. 

Pero por muy grave que sea esa información, me temo que los españoles no tendremos conocimiento de ella nunca, puesto que es más conveniente tener a un tipo chantajeado de manera permanente que sacar el material con el que se hace el chantaje. Por otro lado, si la información afecta no ya a Pedro Sánchez sino al partido que él lidera y por este motivo fue Zapatero a Tánger, no creo que los marroquíes sean tan tontos de pegarse un tiro sobre el pie si es que la cosa va por donde algunos creemos. Por otra parte no se puede permitir que en un país que teóricamente es democrático se mantenga en la presidencia del gobierno a un tipo del cual dos países manejan información grave sobre él, y que de estos dos uno esté chantajeando a éste en contra de los intereses del país que él preside. ¿Dónde se ha visto semejante escenario tan surrealista? 

En un país medianamente serio se habría pedido ya la cabeza política del presidente del gobierno y la convocatoria urgente de elecciones generales, y si éste se negase a ello, a la presentación inmediata por parte de la oposición a una moción de censura. Estamos pues ante un escenario de grave tensión política y diplomática como consecuencia de un chantaje personal hacia el presidente del gobierno. Esta grave situación solo se resolvería convocando elecciones generales de forma urgente y que el gobierno salido de las urnas retire la decisión que ha tomado Pedro Sánchez con respecto al Sáhara y que ha ocasionado la ruptura de nuestras relaciones con el principal país exportador de gas a España. Esto debería ocurrir en un país democrático, pero claro, vivimos en España y nada de eso va a ocurrir. Por ello, y como todavía tenemos mucha legislatura por delante, es seguro que los países que contengan información sobre Sánchez seguirán haciéndole chantaje permanente aunque eso vaya contra los intereses de España pero en favor de los intereses personales del propio Sánchez. Esto es lo que nos queda y lo que nos espera hasta enero de 2024. Estas son las consecuencias de tener a un gobierno enemigo de España instalado en la Moncloa.

jueves, 23 de junio de 2022

Andalucía es de derechas


Este pasado domingo se ha producido en Andalucía lo que nunca se pensó que fuese a suceder: El PP ganaba las elecciones autonómicas del sur de España por mayoría absoluta. Unos resultados por los que yo personalmente no apostaba, ya que aunque las encuestas daban una victoria holgada al partido de Juanma Moreno, no creía que esa gran victoria se traduciría en una mayoría absoluta con la que desde ahora, el Partido Popular, a diferencia de lo ocurrido en estos tres años, podrá gobernar de forma cómoda, a su antojo, y sin presiones externas. 

Unos resultados que para muchos suponen el fin de una etapa, ya que aunque el PP pudo formar gobierno por primera vez en 2019 en la Junta de Andalucía, no ha sido hasta ahora cuando el centro derecha español ha ganado las elecciones de forma mayoritaria en la tierra del socialismo español, pasando de veintiséis escaños a cincuenta y ocho, provocando un terremoto político en el escenario nacional en el que algunos ya vislumbran el fin del gobierno de Sánchez y la vuelta del PP a la Moncloa, esta vez con Feijóo al frente.

Hay que reconocer que estos resultados suponen un grave daño para el PSOE andaluz y para el PSOE en su conjunto, ya que Andalucía ha sido el gran feudo de la izquierda española durante cuarenta años, y ahora el sur de España le ha girado la cara a la izquierda apostando por otros cuatro años más de Moreno y los populares al frente de la Junta de Andalucía. Pero no nos engañemos, queda todavía mucha legislatura por delante y el PSOE no va a dar su brazo a torcer tan pronto, aunque su feudo haya caído en manos del PP. 

Sánchez sabe que esta puede ser su última legislatura, y por ello aguantará cuanto pueda en la Moncloa sin necesidad de convocar elecciones generales. Un escenario que podría producirse aunque se rompa el gobierno del Frente Popular con Podemos. Debemos tener en cuenta que a mediados de 2023 Sánchez recogerá el testigo y se convertirá en presidente rotatorio de la Unión Europea. Un escenario que no creo que el todavía presidente del gobierno quiera perderse por nada del mundo. Por si esto fuese poco, la crisis económica y energética, sumado a las consecuencias que para España tendrá la prolongación de la guerra en Ucrania pueden provocar una crisis social que conlleve la salida del PSOE del gobierno, lo cual es motivo más que suficiente para Sánchez de no convocar elecciones por el momento, con o sin ruptura del gobierno de coalición. 

Por otro lado debo decir que aunque algunos se empeñen en lo contrario, no soy yo quien ve a Alberto Núñez Feijóo de presidente del gobierno. Cabe añadir que VOX ha pinchado fuertemente en estas elecciones andaluzas, donde de doce escaños ha pasado a catorce, provocando un fracaso en la candidatura de Macarena Olona, la cual muchos esperaban que rozara los treinta diputados. Por este motivo, no se sabe todavía muy bien si el efecto VOX comienza a desinflarse, o por el contrario estos malos resultados son una excepción y los de Santiago Abascal volverán con fuerza para las elecciones autonómicas y municipales del año que viene. 

Por ello me reafirmo cuando digo que sigo sin ver a Feijóo en Moncloa. Si el efecto VOX comienza su declive, en las próximas generales los conservadores podrán obtener un mal resultado que provoque la imposibilidad de llegar a un número mayoritario de diputados junto al PP para llegar a algún tipo de acuerdo que permita echar al PSOE de la Moncloa. Otro caso diferente es si, como creen algunos, el bipartidismo ha vuelto tras casi una década desaparecido. Si el PP comienza a remontar en detrimento de VOX y logra unos resultados aceptables que le permitan formar gobierno, en este caso la llegada del ex presidente de Galicia a la Moncloa sería un hecho.
 
Sea cual sea el escenario, hay que aceptar que el bloque de la derecha española para ganar las elecciones estará formado por el PP y VOX, dejando por fin de lado a Ciudadanos, los cuales han pasado de estar en el gobierno de la Junta de Andalucía a desaparecer del mapa político andaluz. El bloque de la derecha ya es una cuestión de dos, y quizás siempre lo fue, ya que personalmente nunca consideré a Cs como un partido no ya de derechas, sino simplemente de centro derecha. Los naranjitos han comenzado su declive, y esto, a diferencia de lo ocurrido con VOX sí es un hecho, por mucho que Inés Arrimadas se empeñe en negarlo.

En definitiva tenemos un periodo bastante interesante y tenso de aquí a las elecciones generales, las cuales insisto en que creo que serán en enero de 2024. Hasta entonces no habrá nada que hacer, ni aunque el PP consiga en solitario una mayoría holgada en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023. Hasta entonces solo queda esperar a que la crisis económica que ya tenemos a las puertas sea lo menos traumática posible y que el tiempo pase lo suficientemente rápido para deshacernos cuanto antes de Pedro Sánchez y compañía.