jueves, 8 de julio de 2021

No lo llames referéndum, llámalo consulta

Dos semanas después de los indultos que Pedro Sánchez ofreció a los golpistas catalanes, la situación sigue estando bastante movidita en España. Tras la comparecencia de Sánchez en Moncloa el pasado 22 de junio en donde anunciaba con todos los honores el indulto a los independentistas, ahora viene la segunda parte de la historia, que no es otra que la creación de dos mesas para el diálogo en donde el gobierno y la generalitat hablarán en una mesa de las cuestiones legales que desde dentro de la propia ley se pueden resolver, mientras que por el otro habrá una mesa en donde se discutirá de los asuntos que "Solo pueden ser solucionados fuera de la ley". Sí, por mucho que a algunos les sorprenda (A mí desde luego no) el gobierno del PSOE está dispuesto a todo con tal de permanecer en el poder hasta finales de 2023/principios de 2024, y esto incluye burlar el ordenamiento jurídico español para ofrecerles a los independentistas una "Consulta" en la que se pregunte solo a los catalanes sobre su postura concerniente el autogobierno. 

Un referéndum que Pedro Sánchez anunció el pasado día 30 de junio en el congreso que no se llegaría a producir jamás. Fue entonces cuando tras reírme de la falsa promesa realizada por este repulsivo ser pensé "No lo llames referéndum, llámalo consulta". Y es que no pasó más de 24 horas cuando desde el propio gobierno se hablaba ya de la posibilidad de realizar no un referéndum, sino una consulta. Un doble lenguaje con el que Sánchez quiere burlar la constitución y la soberanía nacional, ya que no hay ninguna solución legal que permita realizar un referéndum en Cataluña para decidir sobre su independencia o permanencia en España. Es por esto por lo que el gobierno realizará lo que ya supuse y escribí en mi última entrada: El ofrecimiento de un nuevo estatuto que reconozca a los cuatro vientos la existencia de la nación catalana así como un aumento del autogobierno en dicha comunidad autónoma. Con esta farsa, Sánchez llevará como consulta a Cataluña la aprobación o no de este estatuto, mientras que los independentistas lo disfrazarán de "Referéndum pactado sobre la independencia", aunque en este escenario no se hable de la independencia sino de la propia reforma del estatuto catalán. 

De esta forma en la cual Sánchez y los independentistas tomarán como gilipollas a todos los catalanes y al resto de españoles, ambas partes quedarán satisfechas por el hecho de haber logrado al fin el ansiado referéndum en el que los catalanes previsiblemente voten SÍ a la reforma del estatuto y con ello al reconocimiento de Cataluña como nación dentro de España, burlando a su vez la constitución y el ordenamiento jurídico nacional. Una burla más como la que Sánchez realizó hace dos semanas con los indultos y como tiene pensado de actuar la generalitat (Con el beneplácito del gobierno) utilizando el dinero público para pagar las multas que los líderes independentistas recibieron por los sucesos que éstos provocaron durante el proceso soberanista. Y es que no hay que olvidar que todo lo que realice este gobierno y sus cómplices será de espaldas a la ciudadanía y burlando la ley, ya que dentro de la legalidad vigente la única forma de poner fin a esta farsa sería reformando la constitución por la vía del artículo 168, lo cual llevaría a la convocatoria de unas elecciones generales constituyentes que Sánchez no quiere ni oír, ya que dichos comicios llevarían consigo la derrota de la izquierda y su posible salida del gobierno. 

Pero he aquí que no solo tenemos a los catalanes, sino que a esta fiesta también se han unido inesperaderadamente (O quizás no tan inesperadamente) los vascos, los cuales ya le han dado a Sánchez un plazo de dos años para que reconozca al País Vasco y a Cataluña como naciones. Todo un ultimátum el que le ha lanzado el PNV a Sánchez. Un Sánchez que está acabado políticamente y cuyos aliados saben perfectamente que deben de exprimir al máximo antes de su salida del poder en 2024, pues son conscientes de que nunca volverán a tener a un jefe del gobierno español tan dispuesto a sacrificar el país que preside por unos meses más para saborear el poder y sus privilegios. Es por ello por lo que no sería de extrañar que los acontecimientos se empiecen a acelerar a partir de septiembre de este año. Los Presupuestos Generales del Estado deben de aprobarse en otoño y Sánchez necesita como agua de mayo el apoyo de los independentistas para aprobar sus presupuestos y no verse obligado y humillado a prorrogar una vez más los presupuestos durante su presidencia. 

Sin embargo no hay que olvidar que hablamos de Pedro Sánchez. Para él la palabra "humillación" no existe, ya que carece de cualquier catadura moral y vergüenza para sentir dicha sensación a la hora de realizar algo. La misma de la que carecen sus aliados. Solo hay que ver cómo han reaccionado los condenados-indultados tras salir de la cárcel. Con una soberbia extrema y orgullosos de los actos por los que fueron detenidos, enjuiciados y condenados. La misma soberbia con la que nos obsequió en el congreso ni más ni menos que Gabriel Rufián, el cual se burló de Sánchez en el parlamento cuando éste prometió que jamás se celebraría un referéndum en Cataluña. "Denos tiempo" dijo Rufián jactándose de que el todavía presidente del gobierno aceptará cualquier cosa para conservar el poder, ya sea de forma legal o ilegal. Tenemos pues a un personaje peligroso y psicópata al frente del gobierno de la nación, el cual vendería a su madre por obtener un pedazo de poder o por mantenerlo. Ese es y no otro Pedro Sánchez, un tipo sin escrúpulos que sin embargo se presenta con toda solemnidad ante la sociedad como el Adolfo Suárez del siglo XXI en estos momentos en los que él cree que estamos viviendo la II Transición.

Ante la gravedad de todo esto uno se pregunta ¿Dónde coño está la oposición? El debate sobre los indultos demostró que si el gobierno está hundido, la oposición lo está aún más, ya que no había más que ver cómo se tiraban los trastos a la cabeza Pablo Casado y Santiago Abascal, el cual invitaba a Casado a presentar una moción de censura para denunciar la actuación del gobierno del PSOE. Una invitación que Casado rechazó absolutamente y por la que Abascal no está dispuesto a volver a pasar después de presentar la suya propia en octubre de 2020. Personalmente creo que en estas graves circunstancias hay que dejar a un lado los intereses personales y partidistas y presentar de forma constante mociones de censura hasta que el actual gobierno caiga o en su defecto agote completamente la legislatura. 

El candidato a la presidencia del gobierno en dicha moción no debe ser Pablo Casado, (Al cual sigo sin ver en la Moncloa, personalmente) sino una persona independiente que cuente con el respeto de los partidos de la oposición y que tenga como único punto de su programa la convocatoria de elecciones generales lo antes posible. Y no solo esto, sino que la oposición está no ya en el derecho sino en la obligación de presentar cuanto antes y de forma continua una moción de responsabilidad criminal al presidente del gobierno, como así establece el artículo 102 de la constitución y del que ya he hecho otras veces referencia. Pero por desgracia nada de esto ocurrirá. 

El PP cree que estamos en 2011 y que esto no es más que la segunda parte de la caída del alumno aventajado de Zapatero, y nada más lejos de la realidad. El PP, VOX, Casado y Abascal deben tener en cuenta que esto no es un escenario más en el sistema constitucional de 1978, sino que estamos ante un momento trascendental en el que aquí nos estamos jugando algo mucho más importante que en otras ocasiones. Si la derecha no ve la importancia del momento que estamos viviendo y no lucha por mantenerse unida, Sánchez y los enemigos de España habrán ganado y la derecha habrá perdido una oportunidad histórica. Y lo peor es que esa victoria de Sánchez y sus aliados ya la tienen éstos en la palma de sus manos.

martes, 15 de junio de 2021

No es un indulto, es un insulto

Dentro de unos días se producirá la aprobación por el consejo de ministros del Real Decreto que indultará a los independentistas catalanes encarcelados por el golpe de estado producido en octubre de 2017. Una fecha que sin lugar a dudas va a marcar un antes y un después en la política española, ya que como estamos viendo en estos días, la sociedad española está mostrando su rechazo absoluto a este despropósito, el cual no tiene otro objetivo que el de alargar la legislatura hasta el año 2023-2024 y darle con ello oxígeno a Pedro Sánchez para aguantar en la Moncloa hasta el final de su mandato. 

Un mandato que está ya sentenciado, al igual que le ocurrió a Zapatero en mayo de 2010 con los recortes sociales o a Rajoy en mayo de 2018 con la sentencia de la Gürtel. La presidencia de Sánchez ha llegado a su fin, pero eso no quita que el aún presidente del gobierno pueda seguir haciendo daño al país que preside liberando a sus enemigos y abriendo una mesa de negociación con éstos para diseñar el futuro de Cataluña. Una mesa de diálogo en la que ni los propios personajes que integrarán esa mesa saben aún de qué van a hablar, ya que cualquier propuesta que vaya encaminada hacia la celebración de un referéndum llevaría consigo la reforma de la constitución por la vía del artículo 168, es decir, habría que convocar de inmediato unas elecciones generales que Sánchez rechaza de cualquier forma. He aquí uno de los escollos que se van a encontrar estos miserables cuando se sienten e intenten llegar a un acuerdo del que solo España va a salir perdiendo. 

Otra cosa es que el gobierno intente llevar a cabo una chapuza jurídica en la que intente reformar por la vía del artículo 167 aspectos de la constitución que solo pueden ser modificadas a través del artículo 168. Algo miserable pero que estaría completamente a la altura del gobierno criminal que padecemos desde hace ya tres largos años. Otra cuestión sería la que en mi opinión puede ocurrir, que no es otra que la propuesta de un nuevo referéndum para votar no ya la independencia de Cataluña, sino un nuevo estatuto que reconozca de forma plena a Cataluña como una nación dentro de España y le otorgue a su vez un estatus superior al resto de las regiones españolas tanto en el plano político, judicial, social y económico. En definitivas cuentas, sería volver a la situación de 2006, en donde el entonces presidente de la generalitat, Pascual Maragall, aprobó un estatuto completamente nacionalista que luego sería suavizado por Artur Mas y Zapatero para que la situación no estallase por aquel entonces, cosa que acabó ocurriendo en 2010 con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatuto. 

Pero volviendo al tema que nos ocupa, la cuestión principal es la posición en la que quedará España cuando Sánchez apruebe el indulto a los golpistas dentro de unos días. El domingo se celebró en Madrid una manifestación masiva en la que cientos de miles de personas exigieron al gobierno que no indultasen a los condenados por el proces catalán. Poco antes de la manifestación la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, realizó unas declaraciones bastante interesantes sobre el lugar en el que quedaría la figura del rey Felipe VI si éste se ve en la obligación de firmar el Real Decreto que llevaría consigo el indulto a los golpistas catalanes. En mi opinión la posición en la que quedase el rey me es indiferente, pero no dejo de reconocer que sería bastante patética, ya que si alguien salió en su momento de forma más o menos firme ese fue Felipe de Borbón en el famoso discurso del 3 de octubre de 2017. Sería una humillación al rey, pero lo que es más importante, sería una humillación para España, la cual vería atónita cómo un gobierno enemigo de la nación que dirige concede la libertad a aquellos que se saltan la constitución y el ordenamiento jurídico español. 

Otra cuestión que me llama bastante la atención es cómo hace ya un par de semanas se pronunció el propio Pedro Sánchez sobre los indultos afirmando que hay que apostar por la "Concordia" frente a la "Venganza". ¿Desde cuándo aplicar justicia contra unos criminales es cometer venganza? Para cualquier persona normal es vomitivo, asqueroso y despreciable oír a un presidente del gobierno salir en defensa de unos criminales que han atentado contra la ley y despacharse a gusto contra la justicia española que lo único que ha realizado es cumplir con su deber. ¿Qué mensaje se traslada con esto a la sociedad española y en especial a los delincuentes y criminales? ¿Que aplicar justicia es un acto inmoral y vengativo? La capacidad de este peligroso sujeto a la hora de superarse en sus actos y palabras es impresionante. Ni el peor enemigo externo de España a lo largo de su historia ha ido tan lejos como lo está haciendo este hijo de puta, el cual solo está preocupado por terminar la legislatura y seguir disfrutando de los privilegios presidenciales aunque esto suponga llevarse por delante al propio país.

Uno de los problemas de Pedro Sánchez es que se cree Adolfo Suárez, que el año 2021 es el año 1977 y que la bajada de pantalones a la que va a someter al estado en pocos días es el inicio de un periodo de diálogo y concordia semejante a la situación de reconciliación vivida durante la transición. Él cree que aparte de prolongar su estancia en la Moncloa, esta medida va a ser vista como una decisión histórica a la altura de la legalización del Partido Comunista, la restitución de Tarradellas como presidente de la generalitat catalana o la vuelta de los exiliados de la guerra civil. De momento ya se sabe que una vez liberado, Junqueras formará parte de esa mesa de negociación. Una mesa de negociación en la que algunos están pidiendo también la presencia de Puigdemont para que se le conceda a éste (Y al resto de fugados) la posibilidad de volver a España sin posibilidad alguna de ser juzgado ni condenado. Una humillación más que no hay que descartar por parte del gobierno de Perro, perdón, Pedro Sánchez.

De momento ya sabemos lo que nos espera de aquí a unos días. La culminación de la traición de Sánchez está ultimándose, y con ello la humillación al Estado de Derecho español. Mientras esto ocurre el gobierno se dedica a insultar a los españoles que se oponen a esta horrenda decisión calificándolos de "Fachas", "Resentidos", "Fascistas", "Ultraderechistas", "Violentos". Sí, por mucho que nos resulte irónico el gobierno que más ha hecho junto con el de Zapatero por reabrir las viejas heridas de la guerra civil es el que ahora utiliza todos estos adjetivos para atacar a los españoles que solamente piden una cosa: Justicia. Probablemente una vez tomada la decisión se convoquen manifestaciones y protestas sociales como la que se vivió en Madrid el domingo. Sin embargo, nos encontramos en la misma tesitura que hace quince años vivimos con Zapatero y su mal llamado "Proceso de paz" frente a la ETA, lo cual no fue más que otra bajada de pantalones del entonces gobierno socialista y del estado frente a los terroristas. Al igual que con Sánchez, cientos de miles de españoles salieron a las calles para exigir al ejecutivo que no negociase con terroristas, pero al igual que le está ocurriendo ahora a Sánchez, a Zapatero le entró por un oído y le salió por el otro las protestas de aquel entonces, consumiéndose finalmente el "Proceso de paz" con la legalización y entrada de los terroristas vascos en las instituciones.

Estamos asistiendo pues a una nueva jugada maquiavélica de Pedro Sánchez de la que cree que podrá salir airoso una vez más, pero la situación ha dado un vuelco en España desde la victoria de Ayuso el pasado 4 de mayo. Sánchez es ya, como se suele decir, un "Pato cojo", un presidente en las últimas que difícilmente pueda llegar a terminar la legislatura, y aunque así fuese es indiferente. La situación ya es insostenible y tras la gestión criminal del Covid y la pésima forma de llevar la crisis contra Marruecos, es bastante probable que Sánchez no sobreviva políticamente a la humillación tanto nacional como internacional a la que nos va a someter con la concesión de los indultos y la creación de la mesa de diálogo. ¿Cuánto tiempo puede durar Sánchez tras esto? ¿Medio año? ¿Un año? Por muy bien que intenten adornar la píldora del indulto, Sánchez y el PSOE están de capa caída en las encuestas, y esto solo acelerará la caída tanto del todavía presidente del gobierno como de su partido. Será la tercera vez en menos de treinta años que el PSOE deje una España en crisis, pero nunca la ha dejado como lo hará Perro Sánchez: En medio de una crisis sanitaria, económica, social, territorial y política. Se habla ya de una inminente crisis de gobierno tras la aprobación de los indultos, pero el problema no está en los ministros (Que también), sino en el propio presidente. Es bastante probable que el principio del fin de Sánchez haya comenzado, aunque él todavía no sea consciente de ello. Y es que lo que está ultimando Sánchez no es un indulto, sino un insulto a España y a todos los españoles. Un insulto que aunque no lo crea le va a salir bastante caro y le va a costar el cargo más pronto que tarde. 

jueves, 6 de mayo de 2021

Ayuso arrasa e Iglesias se va

Han pasado ya 24 horas del resultado de unas elecciones que sin duda han dado un vuelco en el panorama político español. Me refiero por supuesto a las elecciones madrileñas del 4 de mayo, las cuales han dado un triunfo absoluto a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y ha supuesto el punto y final a la carrera política de Pablo Iglesias.

Un triunfo el de la joven presidenta madrileña más que merecido, ya que si ha habido alguien acosado por la izquierda política y mediática en estos dos años esa ha sido Isabel Díaz Ayuso, la cual ha sabido crearse su propio perfil político y diseñado una forma de hacer política desde la Comunidad de Madrid que ha convencido a una mayoría aplastante de madrileños que han sabido darle su reconocimiento electoral en la noche de ayer. 

Una noche la de ayer que supone un punto y aparte en la política española y que ha puesto fin a una campaña electoral que personalmente considero que ha sido la campaña más agresiva y violenta desde las elecciones generales de 1977. Con una izquierda cada vez más extremista y totalitaria, la cual ha hecho uso hasta de las balas y las amenazas de muerte para atacar al bloque de la derecha, la campaña se ha visto salpicada por toda clase de escándalos. Una campaña en la que aun siendo estas unas elecciones regionales han sido de facto un ensayo de lo que puede estar por venir a nivel nacional si las cosas siguen como están. 

Y es que desde que el ya retirado Pablo Iglesias decidiese dejar sus cargos en el gobierno para medirse electoralmente frente a Ayuso se sabía ya que aquí estaba en juego algo más que la comunidad madrileña. Estaba en juego la gestión que por una parte había realizado Ayuso al frente de Madrid y por otro lado la gestión criminal y miserable que han realizado Pedro Sánchez y Pablo Iglesias desde la Moncloa. De hecho tras el anuncio de la candidatura de Iglesias, Ayuso advirtió que en estas elecciones se disputaba entre optar por la libertad o por el totalitarismo agresivo que representaba Iglesias, el cual ha hecho su campaña más violenta, sucia y barriobajera desde que diese el salto a la política.

Pues bien, con el resultado de anoche se abre un nuevo periodo dentro de la política española. La derecha, representada por el PP y VOX ha arrasado en Madrid mientras que la izquierda se ha hundido. El PSOE es desde anoche la tercera fuerza política madrileña, por detras de Más Madrid, la cual ha conseguido hacerse con el liderazgo de la oposición, y Ciudadanos ha perdido toda representatividad en la asamblea regional. La cuestión una vez visto los resultados es ¿Y ahora qué?

Una de las consecuencias de la victoria de Ayuso ha sido la derrota sin paliativos del presidente del gobierno, el cual se había tomado estos comicios como algo personal al verse frustrado su intento de obtener los gobiernos de Murcia, Madrid y Castilla y León a través de las mociones de censura pactadas con C's. Es por esto por lo que Sánchez se ha llevado al terreno personal estas elecciones y ha salido perdiendo estrepitosamente. Lo lógico hubiese sido que después de la derrota de Ángel Gabilondo, si alguien debía salir de la ejecutiva federal del PSOE para dar explicaciones, ese era Pedro Sánchez, pero como buen cobarde que es decidió que debía de comparecer ante los medios un inexpresivo Abalos para adelantarse a los medios y decir que estos resultados no debían extrapolarse a nivel nacional. 

Pero por si todo esto no fuese poco, hoy ha salido la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo Poyato para comparar a los ganadores de estas elecciones con los nazis y sus exterminios en los campos de concentración. Claro, uno escucha estas cosas y lo primero que sueltas es un "Menuda hija de la gran puta", pero luego te vas deprimiendo cuando recaes en que semejante tipeja es profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba. Con la presencia de semejantes individuos en las instituciones educativas uno comprende porqué el sistema educativo lleva ya treinta años yéndose a la mierda. Que estas afirmaciones se las permita realizar una vicepresidenta del gobierno nos hace una idea del peligro en que nos encontramos al estar gobernados por semejante pandilla de fascistas y psicópatas. 

Una pandilla a la que hay que hacer frente cuanto antes y que con los resultados de anoche sobre la mesa la oposición debería de exigir cuanto antes la convocatoria de unas elecciones anticipadas. Pero lo más que ha exigido el líder de la oposición, Pablo Casado, ha sido la convocatoria del debate sobre el estado de la nación. Desde luego está visto y comprobado que este chaval no sabe ni por dónde le da el sol. Solo hay que ver cómo ayer se intentó apropiar de una victoria que solo y exclusivamente le corresponde a Ayuso, la cual los tiene mejor puestos que él y sabe mejor que éste qué proyecto le conviene a España y con qué socios. Personalmente si por mí fuera apostaría desde ya por Isabel Díaz Ayuso como candidata del PP a las próximas elecciones generales, algo que por desgracia creo que no veremos. Aún así, Ayuso se ha coronado anoche como Isabel III de España al obtener el respaldo mayoritario de los madrileños y también el de millones de españoles que ven en ella un proyecto de gobierno del que carece el actual líder del PP.

Por otra parte quiero comentar la retirada del que hasta hace poco era el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias. Un tipo que ha pasado de codirigir el gobierno de España a irse al paro en menos de dos meses. Eso sí, un paro que nos costará a los españoles 5.000 euros mensuales durante los próximos catorce meses, ya que el líder podemita no ha renunciado a la pensión que le corresponde como exvicepresidente del gobierno. Se ve que al marqués de Galapagar se le ha pegado aquello de lo que en su día denominaba como "Los lujos de la Casta" y de los que ahora también él quiere aprovecharse. Y es que las cosas como son, Pablo es al igual que Sánchez un totalitario criminal, pero no es gilipollas. Sabe vivir bien y sabe cómo hacerlo mientras le toma continuamente el pelo a los fascistas de sus votantes. 

La retirada de Iglesias de la política es el desenlace de una carrera que empezó allá por 2014 con el famoso lema de "La casta del PPSOE" y que tuvo su culmen el año pasado al convertirse en la mano derecha de Sánchez en el gobierno. Todo una meteórica carrera de alguien tan falto de vergüenza como de principios, moralidad y respeto. Aquí acaba la carrera de Iglesias, aquí acaba la hipocresía de aquél profesor de Vallecas que un día se creyó el regenerador de la vida política española y que ha acabado convertido en el marqués de Galapagar. Nadie te echaremos de menos, Pablito. Tanta paz lleves como descanso dejas. Aún así no sería de extrañar que este sujeto volviese en un futuro a la política, ya que es de eso y no de otra cosa de lo que sabe vivir. De momento se habla de su futuro próximo como presentador de un programa de televisión, pero me extraña que semejante sujeto vaya a vivir de esto el resto de su miserable vida. 

Ahora, tras la caída de Iglesias solo cabe esperar la caída de Sánchez, la cual se ve algo más complicada teniendo en cuenta que el jefe del gobierno tiene hasta 2023 el sillón de la Moncloa asegurado gracias al apoyo de los propios podemitas, etarras e independentistas. Los resultados de anoche pueden ser un punto y seguido en la presidencia de Sánchez, pero no será por desgracia el punto y final de su criminal presidencia. Tras esto Sánchez hará como hizo ayer tras votar en medio de abucheos, hacer oídos sordos y aguantar todo lo que le echen hasta que lleguen las próximas elecciones generales. ¿Qué sucederá hasta entonces? Más división, más crispación y más totalitarismo en esta España que no aguanta más y que sin embargo le queda todavía por delante dos años de Sanchismo como mínimo. Lo que venga después de las próximas elecciones generales es toda una incógnita, o quizás no...

miércoles, 24 de marzo de 2021

Tribunal Sálvame

Pocas veces he hablado de estos temas por aquí, pero la situación que se ha desencadenado tras la emisión del dichoso documental de Rocío Carrasco alegando los malos tratos que recibió de su por entonces marido Antonio David Flores hacen que esta noche escriba sobre un asunto que creo que se está pasando ya de la raya. Y por Dios que nadie diga aquello de "Eso no lo veo yo", puesto que todos en algún momento hemos visto aunque sean durante cinco minutos programas como Sálvame y similares, aunque haya sido por aburrimiento.

Dicho esto soy una persona a la que en realidad le importa tres cojones la vida de los famosos y el cotilleo, pero la otra noche me dediqué a ver el famoso documental que "Rociíto" (Como así la conocemos en toda España) realizó para Telecinco y que consta de un total de seis episodios de los que el pasado domingo vimos los dos primeros. Pues bien, aquí la hija de la gran Rocío Jurado habló como todos sabemos ya de los malos tratos que sufrió hace 25 años por su ex-marido y padre de sus dos hijos, el ex-guardia civil Antonio David Flores. Hasta aquí todo "Normal", puesto que dicha historia se sabía desde hacía más de dos décadas aunque la protagonista no ha hablado en televisión hasta ahora ni echado mierda en público sobre su ex-pareja.

El problema viene cuando termina el documental y los colaboradores de Telecinco, liderados por el futurible ministro de cultura, Jorge Javier Vázquez, comienzan a despotricar contra Flores acusándolo de maltratador y mala persona a la vez que obvian no ya la presunción de inocencia, sino la propia inocencia del susodicho, ya que Carrasco denunció en varias ocasiones a su ex-marido, saliendo éste inocente de todos los pleitos que la hija de Rocío Jurado planteó contra él en los tribunales. 

Entre los colaboradores que se encontraban en el plató despotricando sobre Flores estaba la mismísima Ana Pardo de Vera, reconocida podemita ultraizquierdista y feminista que estuvo a punto de ser nombrada presidenta de RTVE cuando en verano de 2018 llegó Pedro Sánchez a la Moncloa. Aquí nuestra querida amiga estuvo a punto de culpar a la derecha española de ser la responsable de los malos tratos de Flores hacia Carrasco. En un momento determinado llegó a decir que "La justicia española está dominada por el heteropatriarcado", y que "Una mujer juez debe de creer sin más lo que otra mujer denuncie acerca de la violencia de género". 

Claro, cuando uno escuchó esto me acorde en voz alta de la madre de nuestra querida Ana así como de todos sus antepasados, y es que no es para menos. España estaba visualizando en vivo y en directo un juicio paralelo al que ya había sido sometido Antonio David Flores (El cual debo decir que tampoco creo que sea un santo, al igual que ella) en su día. Por si esto fuera poco, Jorge Javier Vázquez comenzó a leer en directo los tweets que desde las redes sociales estaban realizando Irene Montero (Ministra de desigualdad y cónyuge del todavía vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias), u otros políticos de izquierda, los cuales le daban la razón absoluta a Rocío Carrasco mientras daban por hecho los malos tratos de Antonio David hacia ella. También durante la emisión del programa apareció como colaborador otro sujeto cuyo nombre no recuerdo pero al cual he visto varias veces en tertulias políticas de la Sexta Noche. Dicho individuo secundó las palabras de Ana Pardo y despotricó abiertamente sobre el sistema judicial español y sus componentes, añadiendo que "Los jueces españoles son todos machistas". Unas declaraciones que me tocaron bastante los cojones y que hizo que pasase de escuchar todo lo que posteriormente se habló en el plató de Mediaset.

Pero para más INRI, al día siguiente me encuentro con que la propia Irene Montero estaba en directo conectando con Sálvame desde su despacho del ministerio hablando sobre el feminismo, la violencia de género y apoyando al 100% el relato que la noche anterior había realizado Rociíto, la cual ya se ha convertido en toda una referente del movimiento feminazi y de la izquierda española como en su día lo fue la famosa Juana Rivas. Todo esto mientras se comunicaba en directo desde el programa Sálvame que habían despedido a Antonio David Flores de su puesto de colaborador en dicho programa. Otro ataque inmisericorde contra la inocencia de este tipo, ya que insisto, éste ya ha sido absuelto de las denuncias de maltrato que Rocío planteó contra él en su momento. 

Pues bien, parece que sin habernos percatado nadie de ello la justicia española se ha reformado en las últimas 72 horas sin modificar la Constitución ni las leyes judiciales pertinentes. El Tribunal Supremo ha pasado de ser un tribunal inferior en la escala jerárquica judicial en favor del nuevo tribunal superior de España: El Tribunal Sálvame. Con todos sus cojones hemos visto cómo una cadena de televisión, la cual está acusada de encubrir una violación a una chavala en uno de sus realitys, se erige como el tribunal superior en España, así como en la voz del pueblo. Todo esto mientras los políticos llamaban a Mediaset posicionándose en favor de Rocío Carrasco y echando por tierra todos los fallos judiciales que la Justicia española ha realizado sobre este asunto. De hecho la propia hija de Rocío y Antonio David, Rocío Flores Carrasco ha comunicado a través de las redes sociales que intentó por todos los medios ponerse en contacto en directo con el programa para hablar públicamente pero que los propios realizadores del programa no consideraron conveniente que la hija de la ex-pareja hablase en directo. 

Como se puede apreciar, lo vivido en los últimos días es otra prueba más de cómo en España el Estado de Derecho ha desaparecido completamente, así como la presunción de inocencia y el derecho de defensa que la Constitución española reconoce. Los medios de comunicación tienen ya la última palabra y son éstos y nadie más que éstos los que tienen la autoridad "Moral" de calificar como víctima o verdugo a cuantas personas deseen en sus programas de televisión. Las sentencias judiciales son ya papel mojado y si hay personas que pierden en un pleito judicial tienen la oportunidad de recurrir al Tribunal Sálvame para que éstos les den la razón, ya que los auténticos jueces de hoy son los desgraciados que presentan y colaboran en este tipo de programas. Esta es la España que vivimos a día de hoy. Una España en la que los medios de comunicación son los verdaderos jueces y tienen la capacidad de perdonar o joderle la vida a cualquier persona. Ha ocurrido con personas anónimas y ahora ha ocurrido con un personaje del mundo de la prensa rosa, abriendo una nueva etapa demigrante en la televisión española. Esta es la España que gobierna la izquierda de este país. Un país en donde 17 años después de la llegada de Zapatero al gobierno y la aprobación de su ley contra la violencia de género se ha demostrado cómo se atenta constantemente los derechos fundamentales recogidos en nuestro ordenamiento jurídico. Continuemos consumando este proyecto totalitarista en nuestro país, que vamos por "Buen" camino...

martes, 23 de marzo de 2021

Crisis nacional

Llevaba ya varias semanas queriendo escribir sobre todo lo ocurrido en estos días en España como consecuencia del golpe liderado por el PSOE, Podemos y C's con el fin de hacer caer los gobiernos regionales de Madrid, Castilla y León y Murcia. Un golpe bajo de los que nos tiene acostumbrados el Partido Socialista Obrero Español y que con la votación fallida en la moción de censura que hoy ha concluido en Castilla y León demuestra cómo los planes de la izquierda por hacerse con el poder han fracasado estrepitosamente tanto en esta región como en Murcia, así como en Madrid, donde la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha sido lo suficientemente inteligente para detener la inminente moción de censura que la izquierda tenía planeada contra ella y convocar elecciones anticipadas para el próximo día 4 de mayo. Un día en el que todo el mundo habla que no está solo en juego el futuro de la Comunidad de Madrid, sino el de toda España.

Pero no solo quería hablar sobre estos hechos ocurridos en las últimas semanas, sino también en la que creo que es una de las noticias del año y que pocos, por no decir nadie esperaban: La dimisión de Pablo Iglesias como vicepresidente del gobierno y su intención de presentarse como candidato de Podemos a las elecciones regionales madrileñas. Una dimisión que yo personalmente sigo sin explicarme tras estos días en los que se ha hablado del golpe estratégico del todavía vicepresidente. ¿Qué gana Pablo Iglesias renunciando al poder por una aventura electoral que se le avecina fallida?, ¿Por qué dejar el poder cuando tienes bajo tu control la información del CNI? Sigo creyendo que nada es casual, y que la decisión de Iglesias de abandonar el gobierno se deben a otras cuestiones que los ciudadanos de a pie ignoramos. Algunos hablan de la más que inminente posibilidad de que Pedro Sánchez convoque elecciones anticipadas para este otoño. Otros hablan de la posibilidad de que el BCE nos "Corte el grifo" y deje a España sin los fondos europeos que hasta ahora venimos recibiendo. También se habla de la posibilidad de que esos fondos europeos provenientes de Bruselas hayan sido posibles gracias a que Sánchez habría prometido a la UE destituir a Iglesias para recibir estos fondos económicos. 

Sea cual sea la razón está claro que el gobierno del Frente Popular echa aguas por todos lados y es más que posible que de aquí al año que viene nos veamos obligados a acudir de nuevo a las urnas. Los madrileños podrán hacerlo el próximo día 4 de mayo gracias a la habilidad con la que Ayuso ha sabido administrar la jugada sucia que tanto la izquierda como C's le tenían preparada hace unos días. Una jugada que les ha salido absolutamente fallida y en la que Pedro Sánchez dirigió desde Moncloa con el objetivo de hacer desaparecer a los únicos gobiernos que el PP todavía controla a nivel regional. De momento la única comunidad autónoma que no se ha visto perjudicada por este golpe político que ha acabado en fracaso ha sido aquí en Andalucía, donde el PP y C's han asegurado que la continuidad del gobierno de Juanma Moreno no sufre peligro alguno.

Claro, uno escucha estas cosas provenientes de dirigentes de C's y se pregunta ¿Cómo fiarse de la palabra de un veleta? Todos los dirigentes de C's deberían ser puestos en cuarentena a tenor de las declaraciones y posteriores hechos contradictorios que han realizado sus líderes no ya en las últimas semanas sino en todos estos años. Si hace unos años fue Albert Rivera quien lideraba ese veletismo político, hoy lo protagoniza la cada vez más arrinconada Inés Arrimadas, la cual está más ausente que nunca tras las innumerables dimisiones que se han producido en su partido a tenor del fracaso de sus operaciones regionales junto al PSOE. Poco importa ya el futuro de un personaje tan mediocre como es Inés Arrimadas, la cual será barrida al igual que su partido en las próximas elecciones generales, poniendo punto y final a la aventura de C's a nivel nacional.

Por último, y volviendo al fracasado golpe orquestado por Sánchez cabe decir que aunque en Castilla y León y en Murcia han fracasado sus respectivas mociones de censura, creo que es de sentido común que sus presidentes convoquen elecciones en sus respectivas regiones cuanto antes, ya que si no ha podido ser esta vez ¿Quién garantiza que no lo harán de nuevo dentro de unos meses? Sánchez y el PSOE quieren el poder absoluto en todas las instituciones, ya sean nacionales, regionales o locales, y la única forma de parar sus ansias infinitas de poder es convocando elecciones como ha realizado Isabel Díaz Ayuso. Lo mismo creo que debería de realizar Juanma Moreno aquí en Andalucía, ya que si aquí no se ha presentado una moción de censura es porque Sánchez está inmerso en destronar a Susana Díaz del PSOE-A para colocar al frente del mismo al alcalde de Sevilla, Juan Espadas. En el momento en que Espadas asuma la dirección del PSOE-A, la moción de cesura será imparable por mucho que Moreno se crea lo contrario. 

Este es el panorama que tenemos a nivel nacional mientras el Covid sigue presente en nuestras vidas y se sigue llevando la vida de cientos de personas cada día. Con una izquierda más totalitaria que nunca y un vicepresidente fugado de la Moncloa, provocando una gran crisis de gobierno en el Frente Popular 2.0 que amenaza con llevarse por delante la legislatura, la desestabilidad política en España sigue aumentando conforme pasan las semanas y los meses. Personalmente creo que tras la dimisión imprevista de Iglesias, la ruptura del gobierno de coalición es más que inminente, y todo ello mientras Iglesias ha anunciado también su renuncia a liderar Podemos en las próximas elecciones en favor de la actual ministra de trabajo, Yolanda Díaz. Algo se cuece en Madrid que desconocemos el resto de los españoles, y dentro de poco veremos qué es. Las elecciones en Madrid se van a llevar a cabo como si de unas elecciones generales se tratase. Si Ayuso logra arrasar a la izquierda, el fin de Pablo Casado al frente del PP y la llegada de Ayuso como nueva líder de la oposición a nivel nacional estará más que garantizado (Ojalá que así sea). Si por el contrario la izquierda logra obtener Madrid después de casi 30 años de gobiernos populares, el plan totalitario de Sánchez y la destrucción de España continuarán su andadura. 

martes, 23 de febrero de 2021

Una España radicalizada bajo un gobierno peligroso

Tal día como hoy se cumplen 40 años del 23-F, esa operación de estado que acabó llamándose golpe de estado gracias a la inutilidad de sus protagonistas, ya que ellos y solo ellos fueron los responsables directos del fracaso de la denominada Operación Armada. Una operación que tenía previsto investir como nuevo presidente al general Alfonso Armada en un gobierno de concentración nacional que contaba con la bendición del rey. Pero la entrada a tiros de Tejero en el congreso (Creyéndose éste que se trataba de un auténtico golpe de estado), la tibieza del rey y sobre todo la actitud estúpida de Armada al ofrecerle a Tejero la lista de su futuro gobierno provocó que el teniente coronel de la Guardia Civil fuese el auténtico causante del fracaso de la operación y por ende en el "Salvador de la democracia", título que inmerecidamente recibió desde aquella noche el rey Juan Carlos I al salir en televisión cuando todo estaba ya más que zanjado.

40 años después nos encontramos ante una España sumida bajo un gobierno criminal y asesino, el cual alienta a los sectores más radicalizados de la izquierda a salir a la calle e incendiar la vía pública como actos de protesta por la entrada en la cárcel del "Rapero" Pablo Hásel, un terrorista disfrazado de músico que ha cometido desde su posición popular un enaltecimiento al terrorismo de forma pública y vomitiva, así como unas declaraciones de injurias contra la corona. Tras el posterior juicio y fallo judicial que ha provocado la entrada en prisión de este individuo han faltado minutos para que esa izquierda progre, simpatizante del terrorismo vasco y del independentismo catalán, antiespañola y caracterizada por un odio extremo hacia todo y todos los que vayan contra sus ideales salga a la calle en forma de masa para incendiar las calles de Barcelona y provocar escenas de tensión en otras ciudades de España como Madrid, Lérida, Pamplona o Granada. Una situación que ha recordado un poco a lo que yo en su día denominé como la "Semana trágica del siglo XXI" que fue la reacción del independentismo catalán a la sentencia del Tribunal Supremo sobre el procés catalán.

Pues bien, con este panorama tan desolador como vergonzoso se producirá mañana en el congreso la conmemoración del fracaso del 23-F a la que asistirá Felipe VI, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Casado, Santiago Abascal, etc. Un panorama en donde los propios ministros del PSOE han acusado a los ministros de Podemos de alentar los disturbios y calentar el ambiente en las calles. Una acusación que también han secundado el PP y algunos de C's, entre ellos Inés Arrimadas, pero que VOX no ha suscrito, ya que consideran tan alentadores de igual modo a los miembros del PSOE como a los de Podemos. Una posición que personalmente yo comparto en su totalidad. En España no existen dos gobiernos, sino uno solo. Y si parte de ese gobierno alienta a una parte concreta de la ciudadanía a realizar lo que conocemos como "Terrorismo callejero" no es solo una parte determinada de ese organismo colegiado la culpable de estos hechos, sino de todos sus miembros con independencia de que pertenezcan a un partido u otro. 

Pero eso parece que no les interesa comprenderlo a determinados sectores y sujetos, ya que quieren hacer creer que lo que se ha vivido esta semana en Cataluña y en ciertas partes del resto de España no ha sido más que la reacción violenta de los cachorros de Podemos, los cuales han recibido la orden de sus amos de salir y caldear nuevamente el ambiente. De esta forma la culpa iría directamente hacia Podemos y excusaría al PSOE de los movimientos violentos que la izquierda ha vuelto a perpetrar esta semana, lo cual podría darle a Sánchez la oportunidad de sacrificar de una vez a Iglesias y compañía para así volver al centro y pactar nuevamente con las fuerzas constitucionalistas, como acaba de hacer Sánchez con Casado en lo que respecta a la reforma del Consejo General del Poder Judicial. Un pacto que dicho sea de paso es bastante curioso, ya que el PSOE acepta por primera vez en mucho tiempo en volver a pactar con el PP, pero a la misma vez pacta con Podemos mientras les promete a los populares que los podemitas no formarán parte del nuevo CGPJ. Toda una maniobra política artística de la que solo es capaz de realizar un tipo sin escrúpulos ni sentimientos llamado Pedro Sánchez.

Y es que parece que hay todavía gente a la que les jode ver cómo el PSOE y Podemos no son más que dos caras de la misma moneda (Al igual que también lo son el PSOE y el PP. Basta con mirar el acuerdo al que antes he hecho referencia sobre el CGPJ). Para algunos el PSOE sigue representando el partido constitucionalista y leal que nunca ha sido ni en el sistema de 1978, ni en el sistema de la Restauración, ni en el de la II República. El PSOE siempre ha usado a lo largo de su dilatada historia los métodos que estamos viendo en los últimos años provenientes de la izquierda juvenil y proterrorista. Una juventud absolutamente radicalizada y totalitaria en la que para un niñato es más honorable el nombre de Pablo Hásel, el de Arnaldo Otegi o el de Oriol Junqueras que el de Miguel Ángel Blanco. ¿Por qué sucede esto?, ¿Qué ha ocurrido para que este país fuese en 1997 una España unida que luchaba contra el terrorismo a ser en 2021 una España fragmentada e incluso en muchos sectores simpatizadora del terrorismo? Ha ocurrido que en estos 20 años se ha llevado a cabo desde las instituciones educativas un adoctrinamiento atroz en lo que respecta a los últimos 100 años de la historia de España y a los personajes que vivieron en ese periodo. A unos se les santifica, a otros se les demoniza. Esta juventud no conoce de la historia de España más atrás del 14 de abril de 1931. Han crecido y educados engañados ante el activismo absoluto del sector educativo y ante la pasividad absoluta de los padres de esos niñatos, los cuales serán el futuro de mañana. ¿Cómo será ese futuro? Solo hay que verlos para comprender lo que se nos avecina. Y si esta generación actúa así, ¿Cómo no actuarán las generaciones de sus hijos y sus nietos?

Lo ocurrido esta semana con la entrada en prisión de Hásel y los acontecimientos que se han vivido en Cataluña y otras zonas del resto de España demuestran que para las nuevas generaciones, tipos como éste y como los terroristas encarcelados por sus crímenes o los políticos catalanes en prisión por su participación en el procés catalán son las víctimas de un sistema totalitario en donde no existe la libertad de expresión ni el Estado de Derecho. Y mientras la imagen de España ante el resto del mundo se sigue dañando por criminales y masas de niñatos tan violentos como ignorantes, dentro de unas horas se volverá a hablar de Antonio Tejero, de Alfonso Armada, de Juan Carlos I, de Adolfo Suárez, de Jaime Milans del Bosch, etc. En definitiva, de una operación de Estado. De ese mismo Estado que se está desintegrando gracias a masas que apoyan a radicales como Hásel, ahora convertido en mártir por la izquierda liderada por Sánchez e Iglesias. La misma izquierda que hacía 40 años asesinaban de un tiro en la nuca o por medio de una bomba colocada debajo de los coches y que hoy gozan del respeto y de la admiración del gobierno. El mismo gobierno que pretende recortar derechos y libertades cuando hablamos de la Guerra Civil o el régimen de Franco, y que se echa las manos a la cabeza cuando un cabrón como el llamado "Rapero" anima a asesinar a Policías, Guardias Civiles, afiliados o simpatizantes de partidos con ideologías diferentes a la suya, etc. Esta es la España de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Esta es la España que vivimos 40 años después desde el 23-F. 

lunes, 15 de febrero de 2021

14-F: Continúa el teatro

Hay quienes creen que el 14 de febrero (Día de San Valentín) tiene algo de falsedad y teatro de cara a la galería en lo que respecta a las parejas sentimentales. Creo que hay de todo en la vida, aunque no creo en absoluto que el día de hoy se caracterice por ser un día donde prime el falserío. No puedo decir lo mismo de lo que acaba de ocurrir hace un rato en Cataluña, donde después de casi cuatro años ha vuelto a ganar por amplia goleada el independentismo catalán, y por ende el teatro orquestado por éstos desde hace diez años. 

Una victoria en unas elecciones que quizás sean las que más muertes ha ocasionado en la historia de España. Y no exagero cuando escribo estas palabras, ya que han sido estos comicios la excusa perfecta que ha tenido el desgobierno criminal de Pedro Sánchez para no asumir el mando único durante la tercera oleada de la pandemia del Covid y tomar las medidas necesarias cuando la situación así lo requería. Se le pedía al gobierno responsabilidad, y éste miraba para otro lado con el único objetivo de no tomar medidas drásticas contra el Covid hasta que no hubiesen transcurrido los comicios catalanes del 14-F. 

Con este panorama, Sánchez escogió como candidato a la presidencia de la generalitat a un Salvador Illa que en otro país medianamente civilizado y con una separación de poderes efectiva y un Estado de Derecho como Dios manda estaría en estos momentos en la cárcel debido a su gestión pésima e irresponsable de la situación sanitaria en España en lo que llevamos de pandemia. Pues bien, aunque en términos de bloque ha vuelto a ganar de forma amplia el independentismo, en términos individuales ha sido el PSC liderado por Illa quien ha ganado en número de votos las elecciones catalanas. Ahí es nada. Un criminal con 100.000 muertos a sus espaldas es desde hace un par de horas el ganador de las elecciones catalanas. Personalmente es algo que me llama y mucho la atención, ya que consideraba a los catalanes (A una parte de ellos) como sectarios y extremistas, pero no sabía que también fuesen sadomasoquistas. Y es que a tenor de los resultados se puede sacar como conclusión que cuanto más irresponsable eres como gestor público, mayor será tu recompensa en términos electorales. 

Illa ha sido pues premiado por su gestión criminal en unas elecciones que nunca se debieron producir. España, y en este caso Cataluña no podía celebrar ninguna convocatoria electoral en medio de esta oleada que tan fuertemente ha sacudido a nuestro país. Las circunstancias así lo exigían, pero el gobierno de Sánchez tenía prisa por obtener un buen resultado electoral y de paso volver a la generalitat catalana tras más de diez años desde su salida con José Montilla al frente. Ahora, a pesar de la victoria de Illa, todo está en manos de Pere Aragonés, el sucesor de Junqueras en ERC, presidente en funciones de la generalitat y previsible nuevo presidente catalán. Es a Aragonés a quien le corresponde decidir con quién va a ir cogido de la mano en esta nueva legislatura: O con los independentistas de JxCat y la CUP, o con el PSC de Illa y los podemitas catalanes. Aun así y con independencia de la elección que Aragonés (O mejor dicho, Junqueras) decida tomar, el teatro sigue adelante y el telón sigue sin bajarse.

Y es que éso y no otra cosa es lo que lleva ocurriendo en Barcelona desde que el Tribunal Constitucional fallase en 2010 en contra del estatut catalán diseñado por Zapatero, Maragall y Mas en 2006. Todo lo que llevamos visto desde entonces no es más que un espectáculo absurdo que tiene como verdadero telón de fondo la cuestión fiscal y el reconocimiento de Cataluña, País Vasco y otras regiones históricas como naciones dentro de un estado federal tras la reforma de la constitución que algunos llevan años planeando. ¿Acaso alguien se cree ya que Cataluña vaya a ser independiente algún día? El momento de máxima tensión en el que el gobierno catalán pudo pisar el acelerador fue en octubre de 2017, cuando Puigdemont proclamó la República catalana para acto seguido dejarla en suspensión y fugarse a Europa. Todo lo que llevamos viendo desde entonces y lo que seguiremos viendo a partir de ahora no es más que espectáculo para el público. De hecho ya ha salido Aragonés para exigir al gobierno que se celebre de una vez por todas el ansiado referéndum para la autodeterminación. ¿Acaso no votaron los catalanes en esa consulta "Legal y vinculante" como fue la celebrada el 1 de octubre de 2017?, ¿Acaso no decían éstos de llevar de una vez a la práctica el mandato concedido el 1-O?, ¿Por qué no lo hacen?, ¿Cuántos referéndums y/o elecciones autonómicas hacen falta para que declaren su República? Como se suele decir, "Perro ladrador, poco mordedor". Y es que por otra parte es normal, ya que el procés no es otra cosa que la farsa que en su día orquestaron Artur Mas y la ya extinguida CIU allá por el 2012. El problema vino cuando la CUP decidió en 2016 apartar a Mas y nombrar a un radical como Puigdemont presidente de la generalitat. A partir de ahí el guión se vino abajo y hubo que improvisar, y en esas seguimos. 

Por otra parte debo señalar el triunfo de VOX sobre el PP y C's. Un triunfo que otorga a los de Santiago Abascal ser la primera fuerza constitucionalista en Cataluña, desplazando a los de Inés Arrimadas, la cual sigue empeñada en destruir el partido que en su día fundó Albert Rivera. Un empeño que hay que reconocer que está dando sus frutos. Desde aquí animo a Inés a que continúe en ese empeño, para dar por finalizada la etapa de un partido que no ha hecho otra cosa que ejercer de muleta ante el bipartidismo. En lo que respecta al PP poco o nada tengo que decir, más que apenarme por un partido que en su día fue partido de gobierno y ahora se dedica a ejercer de fuerza política puramente centroizquierdista con el fin de abarcar un sector ideológico que no les corresponde y que encima los rechazan. Este es el panorama que nos dejan los resultados de esta noche de San Valentín. Una noche en la que ya habrán empezado las conversaciones entre los partidos para ir juntos hacia una investidura que supondrá dar otro paso más en esta farsa llamada procés y que muchos muertos ha costado en estas semanas para que el gobierno central viese hecho realidad el escenario en el que nos encontramos ahora. Espero que algún día todos ellos paguen por el inmenso daño que están ocasionando a este país.