Cuando estamos a 20 de enero han transcurrido ya cuarenta y ocho horas aproximadamente de uno de los accidentes ferroviarios más graves en la historia reciente de España. Como todos sabemos ya, dos trenes de alta velocidad colisionaron el pasado domingo, 18 de enero, en el municipio de Adamuz, en Córdoba. Dicho accidente mortal ha provocado una cifra superior de cuarenta personas fallecidas. Una cifra que se vislumbra provisional, ya que en estos momentos se están buscando a otras cuarenta personas desaparecidas; todo ello mientras hay una cifra de más de ciento veinte heridos y más de treinta personas que se encuentran en estos momentos en la UCI.
Este es el desolador balance de un accidente ferroviario mortal. Un accidente que, por lo que se está informando en los medios, se podía haber evitado hace tiempo. Y es que aunque en estos momentos todo son especulaciones, las primeras noticias apuntan al mal estado en el que se encontraban las vías ferroviarias como causa de la desgracia ocurrida. Un mal estado del que se habría dado parte en varias ocasiones en los últimos meses y que sin embargo no se ha tenido en cuenta por parte de las autoridades competentes, en este caso el Ministerio de Transportes, Adif y Renfe.
En lo que a mí respecta, no voy a profundizar mucho sobre este asunto, ya que han transcurrido apenas cuarenta y ocho horas de la desgracia y las investigaciones están en estos momentos en marcha. Todas las hipótesis están encima de la mesa en estos momentos y no se descarta ninguna; pero el hecho de que se haya denunciado desde hace meses incidencias en la zona del desastre y el hecho de que desde las administraciones públicas no se hayan tenido en cuenta dichas advertencias hace llegar a la conclusión de que, por el momento, nos encontramos ante una negligencia absoluta y criminal por parte de las autoridades competentes.
No son pocas las personas que vienen denunciando de un tiempo a esta parte el grave deterioro en el que se encuentra la red ferroviaria española y el peligro que dicho deterioro lleva consigo; sin embargo, como siempre ocurre en nuestro país, las advertencias se las lleva el viento. Ha tenido que ocurrir una desgracia de esta magnitud para que se corrobore dichas advertencias y algunos agachen la cabeza mientras no tienen ni siquiera la decencia de, no ya dimitir, sino tan solo dar unas explicaciones coherentes. Ni para eso valen siquiera.
Insisto en que de momento no voy a profundizar más en las responsabilidades sobre la desgracia que se está viviendo desde hace dos días en España, ya que en estos momentos lo único importante son las víctimas. Lo único que puedo hacer es darle mi más sentido pésame y apoyo a los familiares de las víctimas. Unas víctimas de una desgracia que de nuevo ha vuelto a teñir España de luto. Como si de una maldición se tratase, nuestro país no para de recibir desgracia tras desgracia en los últimos años (Pandemias, volcanes, danas, apagones, incendios forestales y ahora esto).
De momento, lo único que puedo decir es que si verdaderamente ha habido una cadena de negligencias, como todo hace apuntar ya, los responsables paguen por el inmenso e irreparable daño causado. Ya está bien de soportar una situación donde el gobierno de nuestro país se encarga de invertir dinero en redes ferroviarias extranjeras mientras aquí hacen caso omiso a los graves problemas que tienen nuestras vías. Ya está bien de malvivir con servicios públicos altamente mejorables y propio de países tercermundistas.
Ya está bien de soportar a una clase política parásita y criminal, la cual ya se está lanzando en tromba para sacar rédito político de lo ocurrido con los cadáveres todavía en las vías, y ya está bien de que los españoles paguen con sus vidas las gravísimas negligencias que por parte de los políticos venimos sufriendo. DEP las víctimas y Justicia para todas las familias que lloran a los suyos mientras que otras esperan en estos momentos noticias sobre los familiares que viajaban en esos trenes. España se merece algo mejor de lo que venimos sufriendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.