En febrero del año pasado publiqué mi entrada número 300, y nunca supuse que tardase poco menos de dos años en llegar a esta entrada número 400. Un número considerable, al cual nunca pensé que llegaría. Si en noviembre de 2013, cuando abrí este blog, me llegan a decir que doce años después seguiría escribiendo y llegando a 400 entradas, habría pensado que me estaban tomando el pelo; pero aquí seguimos, de momento. No es fácil para un bloguero llegar a esta cifra, y menos después de tantos años en los que ha ocurrido de todo.
En los casi dos años que han transcurrido desde que publiqué mi entrada número 300 han ocurrido algunos hechos destacables: el destape de la trama de corrupción que salpica al PSOE y a Pedro Sánchez; una DANA cuya irresponsable y criminal gestión costó la vida de más de doscientas personas; una amnistía que ha quedado prácticamente en papel mojado; la retirada humillante de Joe Biden; la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca; la muerte del Papa Francisco; la llegada del Papa León XIV; un apagón nacional en toda España; la condena al ya ex Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz; y finalmente el Acuerdo de Paz firmado en Egipto con el objetivo de conseguir el final de la guerra en Oriente Medio.
Como se puede ver, muchas cosas han ocurrido en estos veintidós meses, pero ya se sabe que el tiempo vuela y que las cosas pasan muchas veces a un ritmo vertiginoso, mientras que en otras ocasiones simplemente no hay nada nuevo que contar. Desde que creé este blog, han ocurrido, en España y en el mundo, sucesos de enorme relevancia, y todo hace presagiar que lo que está por venir van a seguir siendo acontecimientos de enorme envergadura.
Por supuesto, no es mi intención estar el resto de mi vida escribiendo en este blog. Comencé cuando estaba a punto de cumplir veintiún años en noviembre de 2013 y escribo esta entrada cuando tengo ya, como Cristo, treinta y tres años. Las cosas se suelen ver de forma muy distinta con poco más de veinte años a cuando uno ha superado ya los treinta; pero obviamente eso no es ningún secreto y quien lea esto con mi edad o más lo sabrá tan bien como yo. Se puede decir que, prácticamente, gran parte de mi juventud la he vivido mientras escribía por aquí.
Cuando empecé a escribir en este blog tenía la idea de que leyese mi opinión cuantas personas quisiesen, pero con el paso de los años he ido desechando esa idea y he acabado por reconvertir esta página en una especie de "Diario" donde escribo los sucesos más relevantes a nivel político, social, cultural, económico, etc, que se producen tanto a nivel nacional como internacional, todo ello mientras escribo sobre cuestiones históricas, religiosas, filosóficas, etc. No es fácil de seguir después de tantos años, pero cuando uno echa la vista atrás y ve todo lo que lleva escrito, cree sinceramente que ha merecido la pena.
Sin embargo, después de doce años y más de 55.000 visitas a este blog, uno piensa ya en el momento de echar el cierre; y aunque ese momento no ha llegado aún, la idea y el momento ya ronda por la cabeza de quien escribe esto. Dicho esto, y después de todo lo que lleva uno escrito, creo sinceramente que merece la pena escribir un poco más y echar el cierre cuando toque. Por ello, y como vengo diciendo desde que llegase a mi entrada número 100 allá por septiembre de 2017, hagamos un último esfuerzo y sigamos contando la historia.

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