domingo, 20 de septiembre de 2020

El peor gobierno de la historia

Por si no teníamos suficiente con la segunda oleada de contagios que llevamos padeciendo desde hace semanas y en la cual el desgobierno actual no ha hecho absolutamente nada por mejorar la situación, lo mejor que se le ocurre a esa pandilla de miserables con piernas que se sientan en los consejos de ministros es llevar al congreso un anteproyecto de ley conocido como "Ley de Memoria Democrática", la cual es una secuela de la ya famosa y polémica ley de Memoria Histórica que en 2007 aprobó el gobierno del PSOE. 

Un anteproyecto de ley que supone reabrir una vez más las viejas heridas que en su momento Zapatero abrió durante su primera legislatura. Un regreso al guerracivilismo que esta vez lleva consigo la expulsión de los monjes benedictinos del Valle de los Caídos, la exhumación de víctimas, la ilegalización de la Fundación Francisco Franco, multas de hasta 150.000 euros por ensalzar el régimen de Franco, la reconversión del panteón donde el general gallego estuvo más de cuatro décadas enterrado en una especie de "Cementerio civil", entre otros puntos completamente intolerables, surrealistas y propios de un sistema extremista. 

Estamos pues ante una de las mayores leyes sectarias y totalitarias de los últimos cuarenta y dos años. Una ley que supone, al igual que la creada por Zapatero en su momento, ganar con ochenta años de retraso y a base de normativas jurídicas la guerra que en su día los rojos perdieron de forma humillante. Una ley que llega en el peor momento posible, ya que España es líder en estos momentos en contagios por el coronavirus y el número de muertos vuelve a subir de forma progresiva. Ante este apocalipsis sanitario, social y económico que estamos viviendo, ¿Qué mejor que volver a sacar a la palestra el as de Franco, la Guerra Civil y la dictadura? Ante una sociedad ignorante y estúpida, lo mejor que se puede hacer para desviar la atención en momentos graves como éste es el de entretener al populacho reabriendo las viejas heridas. De esta forma la gente no tienen en cuenta los más de 40.000 muertos que se han producido por la irresponsable y criminal gestión de este gobierno de asesinos, psicópatas y totalitarios. 

Buena prueba de la ignorancia y el sectarismo por el que se caracteriza el pueblo español es la reacción que han tenido los madrileños ante las medidas de confinamientos parciales en algunas zonas de la comunidad de Madrid impuestas por Isabel Díaz Ayuso. Ante esta decisión han sobrado minutos para organizar manifestaciones en la Puerta del Sol y exigir la dimisión de la líder del PP en Madrid, llegando a afirmar algunos que estas medidas se toman en "Perjuicio de los barrios obreros". Parece que aquí algunos se han olvidado de las medidas inconstitucionales que ha tomado el gobierno de España en estos meses pasados y solo acuden a manifestarse cuando la derecha toma el control y no la izquierda.

Una izquierda que ha abdicado de sus responsabilidades sanitarias y solo está centrada en sacar adelante la ley de Memoria Democrática y los Presupuestos Generales del Estado. Todo con tal de aguantar hasta el año 2023 y mantener tres años más en la Moncloa a Pedro Sánchez, aunque éllo suponga la desestabilización absoluta de España y la confrontación social. Todo vale para estos dos engendros del mal llamados Pedro Sánchez Pérez-Castejón y Pablo Iglesias Turrión, los cuales están aprovechando la desastroza situación que vive España gracias a su gestión para imponer sus leyes totalitarias mientras los españoles se van muriendo sin solución alguna a raíz del coronavirus. 

Solo espero que algún día alguien pueda sentar en el banquillo a estos dos criminales y que paguen entre rejas todo el daño moral, físico y psicológico que están ocasionando a través de su paso por el gobierno de España. Un daño que ya hicieron sus antepasados y que parecen haber olvidado a la hora de redactar este anteproyecto de ley. Me refiero a los actos criminales y golpes de estado que el gobierno del PSOE realizó durante la II República y que tan fácilmente ha conseguido la izquierda que el pueblo español lo olvide. La misma izquierda que blanquea y disculpa el terrorismo de ETA y los asesinatos que éstos cometieron entre otras víctimas a sus propios compañeros de partido. 

En definitiva, vivimos en una situación insostenible y ante el peor gobierno de la historia de España. Un gobierno que ha dejado atrás esta terrible pandemia sin más y ha delegado en las Comunidades Autónomas la gestión de esta grave crisis sanitaria. Un gobierno que se ríe en la cara de los vivos, así como de los muertos del ayer, de los de hoy y de los que vengan mañana. Un gobierno sin escrúpulos y sin principios, cuyo único propósito es desangrar España en todos sus sectores, así como el de masacrar a impuestos a las clases medias y trabajadoras mientras desde Moncloa se descojonan a pierna suelta de la población que sufre sus políticas. Un gobierno que se despreocupa del peligroso escenario al que se enfrentan los más pequeños al ser obligados a ir a las escuelas en medio de este caos y ante el peligro de los contagios. Y un gobierno que se desentiende de la insostenible situación que se está viviendo en estos momentos en los hospitales. Esta es la España de Sánchez, el cual puede calificarse ya como el Francisco Largo Caballero del PSOE del siglo XXI. Un PSOE que si de verdad existiese una ley de memoria democrática debería de estar ya ilegalizado por el inmenso daño que ha hecho, hace y hará hasta conseguir su propósito, el cual está ya más cerca que nunca: La liquidación definitiva de España.

sábado, 1 de agosto de 2020

¿Hacia la III República?

En estas semanas se está viendo en la prensa española cómo la monarquía vuelve a estar en entredicho por las confesiones que Corinna, la ex-pareja del rey Juan Carlos I, realizase en 2016 al comisario Villarejo. En dichas confesiones se habla de la corrupción que rodeaba y rodea a la Casa Real española y al rey emérito Juan Carlos I. Nada de estas declaraciones nos traen nada nuevo, pero lo sorprendente de todo este asunto es la postura que está tomando el gobierno criminal de Pedro Sánchez ante uno de los ataques más serios que está recibiendo la monarquía. Se habla ya no solo de la figura de Juan Carlos y de su futuro jurídico y personal, sino también del papel que debe hacer frente el actual jefe del estado, Felipe VI. Estamos pues ante una situación que pone contra las cuerdas no ya al que fuera durante cuarenta años rey de España, sino también al propio rey actual, ya que en algunas informaciones aparecidas en los periódicos se habla de un intento de chantaje de Corinna hacia Felipe VI, y de cómo éste y sus hermanas aparecen como beneficiarios en las cuentas que el rey Juan Carlos tenía depositadas en el extranjero.

Estamos pues ante un ataque sin precedentes contra la monarquía en la que sin lugar a dudas el papel del vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias tiene un papel relevante al ser éste uno de los miembros que componen la comisión del CNI. Un pulso a la corona en la que Juan Carlos I es el peón pero que cuyo verdadero objetivo no es otro que Felipe VI, el cual no solo no ha anunciado hasta ahora ninguna medida contra la posición institucional que ocupa su padre, sino que calla ante cualquier noticia que los medios publican día sí y día también sobre las actuaciones realizadas por la institución monárquica.

Es de todos sabido también que esto no es más que una tapadera para que no se hable alto y claro del caso Dina, el cual perjudica y muy gravemente al líder de Podemos y actual vicepresidente del gobierno. Pero ya sabemos cómo funcionan las cosas en la política en España. Si quieres que no se hable de tu propia mierda, saca la del contrario. Y en ésas estamos. Ante un país que está viviendo una de las crisis sanitarias más graves de los últimos siglos, y que se encuentra en la antesala de una inminente crisis económica y social, la cual empeorará la crisis política que venimos padeciendo desde hace ya más de una década. La carta última que faltaba para destruir este castillo de naipes es la de la monarquía. Una carta en la que si ésta cae, cae con ella el resto de las cartas. Estamos pues ante una guerra de cloacas en la que están involucrados partidarios de la monarquía (Aquellos que quieren tapar los tejemanejes reales hablando sobre el caso Dina y de esta forma hacer caer a Iglesias), y partidarios de la república (Aquellos que pretenden tapar su mierda sacando a la luz los trapicheos de los Borbones para así acabar con el sistema político de 1978). Una guerra en la que está de por medio el sistema político que venimos viviendo desde hace cuarenta años y que puede suponer la caída de Felipe VI y con ello la llegada inminente de la III República española. Una república que por supuesto no es la que yo deseo, ya que si algo he venido reiterando desde hace siete años es que mi apuesta es la de un sistema republicano a la francesa, con separación de poderes, poderes ejecutivos en la jefatura del estado y un sistema centralizado. Pero por desgracia esta no será la república que pueda aparecer más pronto que tarde en España, sino el regreso de aquella que supuso el enfrentamiento de hermanos contra hermanos y cuyo destino se decidía desde Moscú. Esta y no otra es la realidad a la que nos enfrentamos en estos momentos. La supervivencia o no del sistema constitucional de 1978, que no es más que la prolongación de este corrompido Reino de Taifas capitaneado por la izquierda y con la permanencia en la Zarzuela de los Borbones, o la instauración de un sistema totalitario izquierdista en donde la jefatura del estado estará en manos de cualquiera, también de los podemitas.

De esta forma pues solo puede quedar uno... o quizás ni eso: O Felipe VI, o Pablo Iglesias, y ambos se encuentran en una tesitura política y personal bastante compleja de la que les resultará difícil salir. Personalmente soy de los que creen que la carrera política de Iglesias está acabada, pero que éste morirá matando, y si con ello puede llevarse por delante a la familia que según él representa el último componente del franquismo, lo hará. Por parte de Felipe VI poco tengo que decir, salvo que está tan involucrado en los asuntos turbios que amenazan a la monarquía como su propio padre. ¿O acaso hay alguien tan ignorante que piense que un hijo no sabe las corruptelas que realiza su padre? Los Pujol pueden respondernos a esta pregunta de forma clara. Y ya lo advirtió el ex presidente de la generalitat, Jordi Pujol, cuando dijo aquello de "Si se toca la rama de un árbol caerán todas". Seamos serios, por mucho que muchos miembros de la derecha intenten defender sin argumentos serios y coherentes la permanencia de los Borbones en la jefatura del estado, creo que va siendo hora de que en la derecha española se ponga punto y final a su empatía hacia la corona y comiencen a plantearse la forma de gobierno por la que apuesta los conservadores, liberales y democristianos desde un punto de vista republicano. La derecha española debe de dar el paso y cerrar de esta forma la amenaza que sobrevuela en España ante la posible llegada de una nueva república socialista y totalitaria que facilitará la descomposición territorial de nuestro país.

Por parte de Pedro Sánchez ya se sabe la antipatía mutua que se tienen tanto el rey Felipe VI como el actual presidente del gobierno, así como los desplantes que el propio Sánchez ha venido realizando tanto de forma pública como privada al monarca. Puede que esta guerra de cloacas acabe cuando Sánchez decida si le es más conveniente a él políticamente mantener a Felipe VI como rey de España, o mantener a Pablo Iglesias como vicepresidente del gobierno. La respuesta vuelve a estar en Moncloa. ¿Hacia qué lado girará Sánchez? Como acabo de añadir, al que le resulte más conveniente para prolongar su caída política, ya que estamos ante un psicópata que sabe que tras este huracán que se acerca no quedará de él ni su nombre en el palacio de la Moncloa. Por ello optará por la situación que mejor le convenga a él y solo a él. Como titularía Juan Francisco Fuentes en su libro "Con el rey y contra el rey", el PSOE, en este caso liderado por Pedro Sánchez se verá de nuevo en el dilema de enterrar definitivamente el paso de esta familia francesa que solo ha ocasionado problemas y desgracias a España desde su llegada en 1700 tras la Guerra de Sucesión, u optar por la permanencia de este sistema constitucional que se cae a pedazos por momentos y en el que ya no cabe recurrir al método de Cánovas del Castillo de ir "Apuntalando el edificio para que no se caiga".

De nuevo el PSOE puede verse en la tesitura de repetir su jugada en los Pactos de San Sebastián de 1930, que dieron como resultado la salida de Alfonso XIII en abril de 1931 tras las elecciones municipales. Una suerte que su bisnieto, Felipe VI puede padecer igualmente si el PSOE decide optar esta vez por otro pacto contra la monarquía algo más prudente pero igual de maquiavélico. La decisión del futuro de España y de esta guerra de cloacas depende de un psicópata que lidera un partido criminal y que se vanagloria de gestionar una crisis sanitaria que ha costado más de 40.000 muertos. Como se suele decir, que Dios nos asista.

jueves, 30 de julio de 2020

Esto debe acabar ya

En medio de este infierno parece que alguien, aunque de forma torpe, por fin ha decidido imponer algo de cordura en toda esta miseria que España viene sufriendo desde que el gobierno del Frente Popular 2.0 comenzase su andadura allá por el ya lejano enero de este maldito año. Hoy, en el Congreso de los Diputados, Santiago Abascal ha venido a ejercer lo que en el lenguaje coloquial español viene denominándose "Poner los cojones encima de la mesa". Esto es, hablando en Cristiano, anunciar con dos meses de antelación la presentación de una moción de censura contra el desgobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para el mes de septiembre. Una medida que si bien es más necesaria ahora que nunca, también es necesario que se tomen los pasos adecuados a la hora de presentarla. Para empezar hay que añadir que en política las mociones de censura nunca se anuncian, se presentan. Solo hay que ver cómo triunfó la moción de censura contra el PP hace ya dos años (Aunque también es cierto que ese cambio de gobierno tuvo más sombras que luces, como ya he advertido en otras ocasiones). La moción de censura que pretende presentar Abascal no es más que un simulacro de la que en 2017 presentó Pablo Iglesias contra Rajoy. Dicha moción de censura no era más que un espectáculo puro y duro al que asistimos en junio de hace tres años, donde los podemitas anunciaron con meses de antelación el mecanismo constitucional que permite la alternancia de gobierno sin pasar por las urnas. Como es lógico, esta moción fue derrotada en el congreso tras haber asistido a un espectáculo bochornoso durante el debate de la misma. Pues bien, esta y no otra es la moción que pretende presentar Abascal en estos momentos.

Una moción a la que poco ha tardado el PP en anunciar su voto en contra, añadiendo que dicha moción lo único que provocará será el reforzamiento de Sánchez e Iglesias en el gobierno. Es curioso, de siempre se ha dicho que "El movimiento se demuestra andando", pero parece que algunos en el PP no quieren siquiera dar un paso que suponga el deber de sacar cuanto antes de la Moncloa a Pedro Sánchez. Un Sánchez que ya ha demostrado carecer de escrúpulos al darse tanto esta mañana, como hace unos días en el parlamento, y hace una semana en Moncloa un baño de aplausos por parte de sus ministros y los parlamentarios del PSOE y Podemos. Una imagen que demuestra el declive absoluto en el que está inmersa tanto la sociedad española como su propio sistema político, empezando por el propio gobierno y su presidente. Un presidente que tras haber sido el responsable indirecto de la muerte de más de 40.000 personas (Algunas estadísticas muestran resultados mucho peores), se ha erigido en estos momentos como "El salvador de España" al habérsele concedido un crédito de más de 140.000 millones de euros por parte del fondo de recuperación europeo para paliar las consecuencias devastadoras que la crisis del coronavirus ha provocado en España.

Hablando nuevamente en Cristiano, lo que ha realizado Sánchez ha sido solicitar un rescate para la economía española. Un rescate que por supuesto ya se ha encargado la prensa de decorar como una "Ayuda" o un "Plan Marshall a la española". Si en 2012 yo fui el primero en criticar al entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy tras negarse éste a reconocer que el préstamo concedido hacia el sistema financiero español era un rescate económico en toda regla, ahora no voy a ser menos con este tipejo el cual se ha vanagloriado de la solicitud del rescate, al cual solo le ha faltado que sus ministros y diputados lo llevasen en volandas por las Cortes cuan torero triunfante en la Maestranza. Todo de un despropósito y surrealismo, además de una falta de vergüenza, moral y humanidad que demuestra en las manos de quienes estamos. En las de un tipo que se enorgullece de su gestión en una crisis sanitaria que ha costado, como mínimo, más de 40.000 vidas y arruinado la vida de otras muchas en estos tres meses de estado de alarma. Ni incluso hoy, que era el día indicado para hablar en el congreso sobre los acuerdos de esa "Ayuda", se sabe a ciencia cierta cuáles son los verdaderos acuerdos y condiciones que el gobierno español ha acordado con Bruselas a fin de recibir los 140.000 millones de euros de los cuales el 25% del presupuesto irán destinados a la integración de los inmigrantes en España, así como a ayudas a terceros países con los que España tiene "Compromisos humanitarios".

Volviendo a la moción de censura debo reiterar que VOX se ha precipitado al anunciar una moción de censura que es en estos momentos más necesaria que nunca, sí. Pero que debe de presentarse ahora, no mañana ni dentro de dos meses, ahora. Otra cuestión a tener en cuenta es que el partido de Santiago Abascal negociase con otros partidos la elección de un candidato que no sea el propio presidente de VOX, ya que cuanto más independiente sea la persona que en septiembre sea candidata a la presidencia del gobierno, más probabilidad tendrá la moción de recabar más apoyos, aunque por supuesto ésta no salga adelante con los votos en contra del PSOE, Podemos, independentistas y etarras.

En otro orden de cosas es, como ya he dicho antes, deleznable que Pablo Casado no haya tardado ni siquiera un minuto en responder negativamente a la propuesta lanzada hoy por Abascal. No señores, España no está para aguantar por más tiempo a un gobierno de psicópatas, asesinos y criminales. Si el PP quiere comprometerse en serio con España en estos momentos, Casado debe anunciar el voto a favor de la candidatura de VOX. Siempre, eso sí, que el candidato sea uno de consenso y no uno de los políticos de la primera línea del partido verde. Y siempre que ese candidato no tenga otro objetivo que la convocatoria inmediata de elecciones generales para principios del 2021 y tras una previa limpieza de los organismos estatales donde el PSOE y Podemos mantienen sus chiringuitos y sus acuartelamientos (CIS, RTVE, etc). Esto es lo que España necesita como primera medida urgente a tratar, después ya vendrían las reuniones posteriores para la formación de gobierno (Que eso también sería otro cantar). Pero desgraciadamente no vamos a ver nada de esto. VOX presentará en septiembre su moción de censura contra el Frente Popular 2.0 sin posibilidad alguna de obtener un solo apoyo parlamentario ajeno a los de su propio partido. De esta forma Sánchez e Iglesias sí serán reforzados de cara a la galería por la actitud cobarde y traidora de una derecha que sigue empeñada por uno y otro lado en ser primera fuerza política como alternativa a la izquierda en vez de solucionar los gravísimos problemas que nos estamos enfrentando y a los que tendremos que hacer frente cuando llegue el otoño e invierno (Rebrotes del coronavirus, cierre de empresas, subida del desempleo, así como nuevos impuestos y recortes sociales). Esta es la España de la que tan orgullosamente presume Sánchez ante las Cortes y ante la UE a la hora de solicitar un nuevo rescate para nuestro país. Esta es la gestión que tan vomitivamente aplaude el presidente del gobierno, la suya personal y la de nadie más. Lo que quizás desconoce el actual jefe del gobierno es el trato que pueda dispensarle la historia, y espero y deseo que ésta no será tan benevolante con él como lo son los informativos de RTVE, Telecinco, o la Sexta.

martes, 12 de mayo de 2020

Gobierno de concentración ya

Decía mi bisabuelo Cayetano que "No hay peor cosa en la vida que la política", lo cual sin dejar de ser cierto no excusa que ésta sea para mí apasionante y brillante. Buena prueba de ello son los sucesos ocurridos en la pasada semana, donde por cuarta vez ha comparecido el presidente del desgobierno, Pedro Sánchez, para solicitar, o mejor dicho amenazar a la oposición con prorrogar dos semanas más el actual estado de alarma, el cual no es sino un estado de excepción de facto. Con el comienzo en el día de ayer de la fase 1 de la desescalada (la cual incluye también a Sevilla), España, o mejor dicho, algo más del 50% de España comienza el proceso de vuelta a la normalidad anormal en la que nos encontrábamos antes del inicio de esta pandemia. Un proceso que en cualquier momento puede quedar paralizado y dar marcha atrás en caso de producirse un repunte en el número de infectados y de fallecidos. Pero no es del proceso de la desescalada de lo que quiero hablar esta noche, sino de la alarmante situación que nos encontramos en este estado de alarma, valga la redundancia.

La decisión de ese partido bisagra y veleta llamado Ciudadanos de votar a favor de la prórroga del estado de alarma supone un punto y seguido más en el proceso de extinción en el que se encuentra el partido de los "Naranjitos". Y es que mucho se está hablando de los motivos por los cuales el partido que preside Inés Arrimadas ha decidido una vez más contradecirse a sí mismo y votar a favor de la prórroga de un estado de alarma del que cada vez más expertos en Derecho Constitucional dudan de su legalidad.

Se ha hablado mucho en la última semana y se sigue hablando sobre los intereses ocultos que han llevado a que C's decida no ya solo prorrogar el estado de alarma sino salvarle el pellejo al gobierno del Frente Popular 2.0 liderado por Sánchez e Iglesias. Un gobierno marcado cada vez más por su totalitarismo y falta de voluntad democrática. ¿Por qué esta nueva vuelta de hoja por parte de los naranjitos? Se está hablando del más que posible pacto al que Sánchez y Arrimadas han llevado a cabo para salvarse ambos el pellejo de forma recíproca. Sánchez, como buen cínico y amoral que es está decidido a cuando menos aguantar hasta mitad de la legislatura y agarrarse en el sillón presidencial mientras le llueven las demandas contra él y su gobierno por su criminal gestión en esta crisis sanitaria del coronavirus. Arrimadas, por su parte, quiere salvarse el pellejo para llegar viva a las próximas elecciones generales (Si es que éstas llegan a celebrarse algún día) y convertirse en 2023 en la candidata a la presidencia del gobierno por C's. ¿Cómo lograrlo? Muy sencillo...

La recompensa que recibiría Arrimadas por parte del PSOE es ni más ni menos que el apoyo de los socialistas a los naranjitos en el Ayuntamiento y el de los naranjitos a los socialistas en la Comunidad de Madrid (liderados ahora por los populares Martínez-Almeida y Díaz Ayuso) a través de una moción de censura que desaloje a éstos del gobierno municipal y autonómico en favor de los candidatos de C's y PSOE respectivamente. Pero ahí no queda la cosa. Se habla también de la posibilidad de repetir esta jugada aquí en Andalucía, para desalojar después de un año y medio de gobierno al popular Juanma Moreno en favor del naranjito y actual vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Marín. En definitiva, toda una operación política para reconducir a C's a la primera línea y consolidar el liderazgo de Arrimadas en Ciudadanos. Mientras esto sucede, Sánchez mantiene la Moncloa y el BOE bajo su poder en una España que ya sobrepasa los 27.000 muertos oficiales, mientras que por otro lado se habla de unas cifras que superarían con creces los 30.000 a causa del coronavirus. Todas ellas víctimas de la gestión criminal de este gobierno de asesinos y miserables.

En definitiva, toda una operación política en plena crisis sanitaria, económica y social y con 30.000 muertos encima de la mesa. De confirmarse tal escenario, el PP estaría en la obligación tanto moral como política de presentar de forma inminente una moción de censura contra el gobierno de Perro Sánchez (Sí, han leído bien). Una moción de censura que en mi opinión debería de dejar fuera a Pablo Casado como candidato a la presidencia del gobierno. ¿Qué alternativa pues? Una que ya expuse aquí hace un año y que podría tener no sé si efectos pero si repercusión. La designación del popular Adolfo Suárez Illana como candidato de consenso que forme un gobierno de concentración liderado por el hijo del ex-presidente Suárez, ministros de los dos partidos tradicionales, e incluso ministros tecnócratas que tanta falta hacen en algunos ministerios como por ejemplo el de sanidad en estos graves momentos. Debo añadir que personalmente siempre he estado en contra de cualquier tipo de gobierno y/o apoyo entre los dos principales partidos (Solo hay que ver mis entradas de años anteriores), pero la grave situación que estamos padeciendo bien merece hacer una excepción.

Este gobierno tendría como objetivo paliar a corto plazo la durísima crisis que estamos padeciendo y la posterior convocatoria de elecciones generales para el año que viene. Esta vez con Pablo Casado como candidato nuevamente por el PP y sin Pedro Sánchez al frente del PSOE. El problema reside por supuesto en el PSOE, el cual está controlado plenamente por Sánchez y sus camaradas. Por ello la propuesta de Suárez Illana como candidato de consenso podría despertar interés en la llamada "Vieja guardia" del PSOE, que quizás aceptaría esta propuesta frente al actual escenario de caos en el cual se encuentra sumido el país bajo el gobierno actual del Frente Popular 2.0. Un gobierno el cual ya ha dejado a entrever la posibilidad de extender el estado de alarma hasta finales de junio como mínimo. Todo ello mientras el paro vuelve a subir descomunalmente y las previsiones económicas para España se disparan negativamente frente al caos en el que se encuentra sumido este desgobierno.

Un desgobierno en el que se encuentra España hoy que nos recuerda al de hace exactamente diez años. Tal día como hoy, 12 de mayo, se produjo en 2010 el fin de facto del gobierno socialista de Zapatero al anunciar éste el hasta entonces mayor recorte social conocido en España como consecuencia de la inminente crisis que amenazaba con llevar a España al rescate. Un rescate que en estos momentos se da por hecho en Bruselas, ya que las noticias que auguran que España solicitará a medio/largo plazo un rescate global de su economía van a más conforme pasan los días.

Por ello, por esta y por otras muchas razones es necesario cuanto antes poner fin al gobierno moribundo y totalitario de Sánchez e Iglesias, el cual ha dejado más que demostrado que se encuentra incapacitado de hacer frente a los graves escenarios que estamos padeciendo en estos momentos. Por desgracia sé que esta propuesta no se llevará a cabo, ya que faltan cojones y compromisos entre la clase política actual para echar en estos momentos a estos miserables del gobierno y defender a España y a su Estado de Derecho. ¿Qué nos espera pues? De momento, y gracias al apoyo de veletas como Arrimadas, seguiremos sufriendo las políticas totalitarias de este gobierno durante al menos unos meses más. En mi opinión estamos ante un gobierno acabado y ante un presidente arrasado por las circunstancias. Aun así creo que el daño que Pedro Sánchez puede hacer a España es todavía y por desgracia mayor del que ya ha provocado. Por eso creo que de producirse el final de Sánchez, éste se producirá entre 2021 y 2022. No creo que Sánchez acabe la legislatura, pero tampoco creo que deje el poder de una forma tan dócil, y mucho menos con Pablo Iglesias y Podemos co-liderando el ejecutivo. Por ello creo que de producirse, la caída de este gobierno será severa y se llevará a España con éste por delante. Mientras tanto solo nos queda esperar y contemplar como este gobierno cae arrasado por la crisis... y con él España y su sociedad.

martes, 21 de abril de 2020

La izquierda da un golpe de Estado

Cuando escribo este artículo en la noche del 21 de abril de 2020, España lleva ya más de 20.000 fallecidos por el Coronavirus, los españoles llevamos ya más un mes confinados en nuestras casas, y el gobierno ha llevado a cabo un golpe de estado a través del Estado de Alarma que el próximo día 22 se volverá a aprobar para que continúe en vigor hasta el 10 de mayo de este año. Por si todo esto fuera poco, las graves declaraciones de ayer del Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, en la que ha afirmado abiertamente desde Moncloa que están "Minimizando" las críticas a la gestión del gobierno de PSOE-Ps suponen todo un escenario totalitario en el cual se encuentra sumida España.

Y es que no era un secreto que el gobierno del Frente Popular del siglo XXI nos iba a llevar a esta situación. Pero jamás pensamos, al menos yo, que lo fuesen a hacer en estas gravísimas circunstancias en las cuales se encuentra sumida España y el resto del mundo. Con una crisis sanitaria sin precedentes, tras haber cruzado el Rubicón y comenzado la peor crisis económica que se recuerde, y en medio de un Estado de Alarma, el cual ya nadie cree que es de Alarma sino de Excepción, el desgobierno actual de España ha comenzado a pasos gigantescos a restringir las libertades y los derechos de los españoles con la complicidad de los medios de comunicación y ante el silencio de la oposición, la cual debería de haber presentado hace ya más de una semana una moción de censura acompañada de una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, sus vicepresidentes y algunos de sus ministros. En lugar de eso, la oposición se dedica únicamente a mostrar desde las redes sociales, Twitter, para ser más exactos, su rechazo ante las medidas totalitarias y dictatoriales de este gobierno repleto de criminales y asesinos.

Un gobierno que ha visto en la crisis del Coronavirus su mejor oportunidad para implantar sus políticas, aislar a la oposición, y convertir a España en un estado dictatorial bajo el bipartidismo formado por PSOE y Podemos. Un bipartidismo que reniega de cualquier tipo de acuerdo con la España "Fascista, franquista y retrógrada" como ellos mismos definen a todos aquellos que no comulgamos con sus ideales totalitarios. Estamos pues ante la mayor crisis política que recuerda España en los últimos años, y no será porque en esta última década no hemos vividos crisis políticas de una gravedad sin precedentes. Pues cuando todo parecía que se había visto, el gobierno de Pedro Sánchez va diez pasos más allá y decide romper con la agonizante constitución de 1978 a través de la propia constitución.

Como diría el que fuera una de las figuras más relevantes de la transición, Torcuato Fernández Miranda, "De la ley a la ley pasando por la ley". Eso y no otra cosa es lo que están llevando a cabo el gobierno izquierdista del PSOE y Podemos. Un cambio hacia un nuevo sistema político que cuenta con la bendición de las grandes empresas españolas, los medios de comunicación e incluso la propia monarquía. Sí, esa monarquía que algunos imbéciles que todavía pululan por la derecha creen que nos va a salvar de este escenario que cada vez se vislumbra más grave y complicado.

Estamos pues ante un gobierno de psicópatas que han decidido "Echarse al monte" e iniciar un cambio de sistema bajo un escenario donde más de 20.000 personas han muerto por culpa de la inactividad e irresponsabilidad de este gobierno de cobardes, el cual ha dado un golpe de estado que ha rematado al agonizante sistema constitucional de 1978. Un golpe de estado que igual que el que perpetró el propio PSOE en 1934 va acompañado de la mano de los enemigos de España (ERC, PNV, Bildu, PdCAT, etc). A diferencia del golpe de estado que condujo a la Revolución de Asturias y al golpe de estado en Cataluña perpetrado por Lluís Companys, éste tiene todas las papeletas para culminar con éxito, para beneficio de la izquierda fascista española, y para desgracia de todos los españoles que vemos cómo no ya el sistema constitucional sino el propio país se cae a pedazos con la colaboración activa del gobierno miserable de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Un gobierno el cual ya ha dejado más que claro que le importan una mierda todas las víctimas habidas y por haber en esta crisis, así como sus familias. Un gobierno que ni siquiera se ha dignado a declarar luto nacional por las miles y miles de vidas que se está llevando esta pandemia desde hace un mes, y un gobierno que no ha mostrado comprensión ni solidaridad ninguna con los ciudadanos, a los cuales está tratando poco menos que como si fuésemos estiércol.

Estamos pues, como ya llevan vaticinando algunos "En las puertas de una nueva era". Una era que se caracterizará por el totalitarismo y el terror que desde los órganos de poder pretenden implantar una vez se complete este golpe de estado perpetrado una vez más por la izquierda española. Ya de hecho, como ha dicho el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, están trabajando en silenciar a través de Internet y las redes sociales todas aquellas voces que supongan una oposición a la gestión del actual gobierno. Con lo cual no sería de extrañar que me acaben cerrando este blog un día de estos.

Un blog en el que desde hace ya casi siete años he criticado a los gobiernos de turno. Primero al de Mariano Rajoy y posteriormente al de Pedro Sánchez. A diferencia de lo vivido durante el gobierno del PP, en estas circunstancias es bastante probable que la censura impuesta por el gobierno del PSOE acabe arrasando con todas aquellas páginas web, blogs, perfiles en redes sociales, etc que supongan un estorbo a la hora de implantar este gobierno su agenda.

Por mi parte, aunque cambiaría los modales que en otros tiempos he utilizado, no cambiaría ni una sola coma de lo que he escrito en este blog desde hace seis años y medio. Podrán censurar este blog y el de miles de personas más así, como los canales de Youtube que no suponen más que la voz que los españoles usamos a través de este medio para criticar las medidas tomadas por los poderes públicos.

Estamos pues ante la fase final de aquello que se originó un 11 de marzo de hace dieciséis años y que provocó un cambio de ciclo en España con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero. Con el escenario actual, ese cambio se está consumando a través del golpe de estado que el PSOE de Pedro Sánchez ha llevado a cabo contra la constitución y contra los derechos fundamentales y las libertades de los españoles. La oposición por su parte tiene la carta de lanzar una moción de censura que ponga fin cuanto antes a esta pesadilla, pero por desgracia sabemos que no la van a llevar a cabo. Bien porque es sabido que no disponen de los apoyos suficientes, o bien porque ellos mismos también estén inmiscuidos en esta operación. Ya nada volverá a ser como antes. España ha cruzado la línea roja y se adentra en un peligroso escenario del cual ya no podrá salir de el. En manos de los españoles hemos tenido la oportunidad de parar esta locura, pero estábamos demasiado ocupados mientras aplaudíamos cada día a las ocho de la tarde. Lo que pase a partir de ahora será de todo menos bueno... nosotros mismos nos lo hemos buscado y aquí están ya las consecuencias. Adiós libertad, adiós España.

viernes, 3 de abril de 2020

Un gobierno moribundo ante un país agonizante

Cuando estamos otro año más en Viernes de Dolores de una nueva Semana Santa que por desgracia este año será inexistente tras suspenderse después de 87 años, la cifra de muertos por el llamado Covid-19, o lo que es lo mismo, el Coronavirus, ha alcanzado ya el escalofriante número de 10.000 muertos. 950 en solo las últimas 24 horas. Mientras todo esto sucede, los españoles permanecemos por tercera semana consecutiva confinados en nuestras casas mientras las cifras tanto de fallecidos como de infectados va subiendo cada día más. Es cierto que la cifra de recuperados también es alta, y que dicha noticia es buena si se tiene en cuenta que hay más recuperados que fallecidos, pero eso no es motivo suficiente como para comentar una situación de alarma social que al desgobierno de España se le ha ido completamente de las manos. Una situación en la que todo el mundo da por hecho que ha provocado un giro de 180 grados a la situación nacional que vivíamos hasta hace poco. Algunos dan ya por hecho que la legislatura ha estallado por los aires y que el todavía presidente del gobierno, Pedro Sánchez, no es ya más que un cadáver político andante, el cual se niega a reconocer como Bruce Willis en "El Sexto Sentido" que ya es solo un fantasma, es decir, lo único que ha sido toda su miserable vida.

Y es que al igual que hace justo cuarenta años y hace solo diez, la situación del actual jefe del gobierno es similar, cuando no casi exacta, a las vividas en 1980 por el aún agónico presidente Adolfo Suárez y en 2010 por el entonces moribundo presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pero Sánchez, a diferencia de Suárez y Zapatero no se va a ir dejando tras de sí la mayor crisis sanitaria, económica y social que haya padecido España y el mundo desde 1929, sino también una cifra descomunal de muertos como consecuencia de su delictiva gestión sobre el Coronavirus. Un Pedro Sánchez que si ya se encontraba en enero (Cuando tomó posesión por segunda vez como jefe del gobierno) en una situación insostenible, ahora se encuentra en una fase tan agónica como la que padece la propia España en estos instantes. La oposición liderada por el PP de Pablo Casado debe tomar la iniciativa política y actuar como el papel que le han otorgado los españoles en las urnas el año pasado por dos veces consecutivas; Los populares deben de dar un paso al frente y presentar por sentido de Estado dos mociones.

Por el lado penal, una moción de responsabilidad criminal contra el presidente del gobierno, Pedro Sánchez. Una moción que en mi opinión debería de llevar consigo la presentación conjunta de otras mociones de responsabilidad criminal, en este caso contra la vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, el vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, su pareja y actual ministra de igualdad, Irene Montero, la ministra de sanidad, Salvador Illa, y el delegado del gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por delitos contra la salud pública. Por otro lado, y esta más concreta en el ámbito político, el PP tiene el deber y la responsabilidad pública de presentar una moción de censura contra el gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Una moción de censura cuyo candidato no debería ser el propio Casado, ni siquiera un miembro del Partido Popular. El candidato propuesto a la investidura debe de ser alguien que cuente con la simpatía y el respeto de un criminal Partido Socialista Obrero Español, el cual ha llevado a España a una situación de crisis absoluta por tercera vez en treinta años.

Si el PSOE se niega a apoyar estas mociones estará en su derecho (Como el mismo derecho que tendría que un futuro gobierno de la derecha se plantease la ilegalización del PSOE), pero el pueblo español necesita ya una reacción urgente tanto en lo penal como en lo político, y en estos momentos esa respuesta debe darla por obligación y por responsabilidad ante el país el propio PP. Y sobre todo, los españoles se merecen ahora más que nunca que cada uno se posicione y demuestre si apoya a un candidato propuesto con el simple objetivo de convocar cuanto antes unas elecciones generales, o mantener a un gobierno repleto de asesinos y criminales, los cuales han ocultado a la población información sensible sanitaria en pos de sus intereses políticos partidistas y de una manifestación totalitaria y sectaria, la cual se puede definir como la manifestación que mayor número de muertos ha provocado con efecto retroactivo. Por no hablar de la acción criminal de este desgobierno de negarle a la Comunidad de Madrid el material sanitario que desde el gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso se pedía insistentemente. Una acción inhumana que demuestra el nulo atisbo de sentimiento humano por parte de este gobierno y de su presidente no ya al adversario político, sino a los ciudadanos. Un gobierno el cual ya se ha encargado de otorgarle más de 15 millones de euros a las televisiones privadas mientras éstas se dedican a exculpar al gobierno del PSOE y Podemos de este holocausto y culpar a su vez al PP por los recortes sanitarios y la insostenible situación que se vive en los hospitales españoles en estas durísimas semanas.

Y todo esto transcurre mientras hoy conocemos los datos del paro del mes de marzo (El primero en plena crisis sanitaria), el cual da una cifra de más de 300.000 personas desempleadas, la mayor cifra jamás conocida en la historia de España. Una cifra que por desgracia será la primera de las muchas que iremos conociendo conforme avance la crisis sanitaria y económica. Por cierto, unas cifras desoladoras que no lo son tanto para la ministra podemita de trabajo, la cual ha comparecido hoy desde la Moncloa mientras lloraba a lágrima viva de las risas que le provocaban su confusión a la hora de definir qué era un ERTE. Unas risas que también ha sufrido en sus carnes el ministro de industria, José Luis Ábalos, el cual se le ha visto especialmente sonriente a lo largo de esta semana mientras las cifras de españoles muertos por el Covid-19 aumentaban a más de 500 personas por día. Me reitero nuevamente tras hacer mención a estos hechos asquerosos cuando afirmo que estamos ante el gobierno más insensible, criminal, totalitario y miserable que ha padecido España desde, como mínimo el siglo XIX. En otro país, los hechos criminales que ha ido llevando a cabo el gobierno de forma pasiva serían más que suficientes para que sus integrantes diesen con sus putrefactos huesos en la cárcel de por vida.

Por su parte, el gobierno ya da por hecho que tendrá que pedir al congreso una nueva prórroga para mantener el Estado de Alarma otras dos semanas más. En este caso hasta el 26 de abril. Una prórroga que no será la última, ya que todos sabemos que este Estado de Alarma que estamos padeciendo va a ir más allá del mes de abril, y puede que de mayo. Un Estado de Alarma el cual se ha convertido de facto en un Estado de Sitio, en donde se ha restringido la libre circulación de personas y el derecho de reunión, entre otros derechos fundamentales que escapan de las actividades que el gobierno puede aplicar en un Estado de Alarma. Vivimos ya en un estado socialista y policial en el que el Estado ha asumido todos los poderes, y ha dejado de forma indefinida a sus ciudadanos encerrados sine die en sus hogares hasta nuevo aviso.  Un encierro que se ve coloreado por los medios a través de las convocatorias para aplaudir a los profesionales sanitarios y endulzado con una campaña de marketing de solidaridad y compromiso entre todos. Unas campañas muy emotivas sino fuera por las verdaderas razones que hay tanto a nivel nacional como a nivel global en esta pandemia mundial que estamos viviendo. Ya hay algunas voces que están avisando de que nada volverá a ser como antes tras el paso de esta crisis. Al igual que tras el 11-S, el mundo se encuentra otra vez a las puertas de un cambio de ciclo a todos los niveles. Un cambio que al igual que pasó en 2001 se intuye que no es un cambio para mejor...

Volviendo al terreno político, desde algunos sectores se habla de la posibilidad de formar un gobierno de "Salvación Nacional" el cual estaría presidido por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño y compuesto por miembros del PSOE, PP y VOX (Un cambio bastante curioso por parte de Abascal y compañía). Por otro lado se habla de realizar una serie de reformas de altísimo calado económico y social, que serían a su vez la antesala de unas elecciones generales a celebrar en 2021. Personalmente no sé qué es lo que va a ocurrir a partir de ahora, pero sí es un hecho que el gobierno de Sánchez ya está acabado y calcinado. La presidencia de Sánchez está tan agotada como su propia credibilidad, si es que alguna vez la tuvo. Al igual que Suárez y Zapatero en 1980 y 2010, Sánchez vive en este 2020 sus últimos meses en la Moncloa en medio de una crisis sin precedentes y con el país hecho cenizas tras haberlo incendiado en estos últimos dos años. Ahora solo queda esperar para ver cuál será en primer lugar el final que le depara a España tras este tsunami que ha arrasado con todos sus sectores sociales, económicos, sanitarios, laborales, políticos, etc. Y por último saber cuál será el desenlace de este gobierno, el peor en la historia contemporánea de España y el único que ha conseguido aniquilarla tras más de 500 años de historia. Lo que viene ahora no será fácil para ninguno de nosotros. España y el mundo se adentran en un terreno inexplorado hasta ahora en donde la crisis económica de 2008 será una comedia en comparación con el apocalipsis que nos espera. Por ello cabe decir, ahora más que nunca "Agárrense, que vienen curvas".

miércoles, 25 de marzo de 2020

Estado Socialista bajo un gobierno criminal

Después de haber vivido una de las semanas más duras y trascendentales de mi vida, vuelvo a escribir sobre la situación tan grave que está atravesando tanto España como el resto del mundo desde hace unas semanas como consecuencia de la propagación de la pandemia del Coronavirus. Una pandemia que ha arrasado de forma literal y figurada a esta España que se encuentra viviendo probablemente una de las crisis sociales, sanitarias, económicas y políticas más graves de los últimos ochenta años. Mientras escribo esta entrada desde casa, la situación del país no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado en comparación a la situación que se vivía cuando escribí mi penúltima entrada hace cuestión de dos semanas. El Estado de Alarma sigue vigente en España desde hace ya más de diez días. Un Estado de Alarma que en comparación con el activado por Zapatero en 2010 cuando la crisis de los controladores aéreos hace de este último un juego de niños frente al toque de queda impuesto por Sánchez hace dos semanas. Dos semanas en las que el número de fallecidos en nuestro país ha superado ya la escalofriante cifra de 2.000 víctimas mortales. Un número elevadísimo que sitúa a España como uno de los países de Europa más perjudicado en esta crisis sanitaria. El segundo tras Italia, y el tercero a nivel mundial tras los propios italianos y China.

Estamos pues ante una crisis de incalculables consecuencias que más vale no pensar en ellas ahora mismo. España se resquebraja por todos sus frentes. Tanto por el sanitario, como el económico, como el social, y como el político. La crisis del Coronavirus ha provocado que el pánico se apodere de las calles y la gente permanezca en sus casas hasta que el gobierno decrete la derogación del Estado de Alarma. Los españoles pues permanecemos en nuestras casas mientras el Coronavirus mata a cientos de decenas de ciudadanos por día, todo ello mientras el sistema sanitario se desmorona como consecuencia de los colapsos de las personas que acuden de inmediato desde sus casas hasta los hospitales más cercanos en cuanto se percatan que padecen los síntomas que anuncian la presencia del Coronavirus en nuestro organismo. Mientras todo esto sucede, las unidades móviles de nuestras Fuerzas Armadas, así como la Policía y la Guardia Civil asumen el control de las calles desiertas de España y la seguridad de que los ciudadanos permanezcan en sus hogares.

Ante esta situación, si no fuera porque estamos ante una de las mayores crisis sanitarias de la historia, cualquiera juraría que el gobierno criminal y asesino compuesto por el PSOE y Podemos han aplicado de forma severa una dictadura socialista en la que el silencio y el temor son los elementos que imperan en esta España más cercana que nunca al totalitarismo socialista. Un totalitarismo socialista que es sin lugar a dudas el principal responsable de las consecuencias demoledoras que ha traído esta crisis sanitaria. Un gobierno de izquierdas que es el primer responsable de las miles de muertes que se están produciendo en España en estos instantes. Un ejecutivo el cual desoyó las recomendaciones de las autoridades sanitarias para que tomasen cartas en el asunto del Coronavirus cuanto antes, y que desoyeron estos consejos ante la negativa electoralista, sectaria y totalitaria del PSOE y de Podemos para celebrar sí o sí el día de la mujer el pasado ocho de marzo.

Tenemos pues al frente de la nación a una banda de asesinos y criminales, los cuales desoyeron tomar medidas que hubiesen podido frenar las inmensas muertes que este virus ha causado entre la población. El gobierno del Frente Popular ha ocultado información sensible a la sociedad sobre el verdadero peligro del Coronavirus y ha cometido un delito de atentado contra la salud pública, el cual tendría que llevar a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo e Irene Montero, entre otros, a declarar ante el Tribunal Supremo cuanto antes tras ser cesados de sus respectivos cargos gubernamentales. En definitiva: Tenemos el peor gobierno que España ha sufrido desde el siglo XIX. Un gobierno tan chamuscado y quemado en solo dos meses de vida como su propio presidente.

Sánchez es ya un cadáver político. Y no lo digo como un insulto sino como un hecho. El presidente del gobierno es un tipo que ascendió al poder hace dos años con un cuestionamiento moral y político bastante dudoso. Y es que seamos claros; Sánchez nunca debió ser presidente del gobierno, y si debió serlo en un momento determinado, ese momento fue en marzo de 2016, cuando todo el mundo confiaba erróneamente en que Podemos daría su brazo a torcer para llevar al líder del PSOE a la Moncloa hace cuatro años. Ya en 2018 consiguió finalmente su asalto al poder y dos años después ha renovado el cargo llevando a España al primer gobierno de extrema izquierda desde la II República. Hoy, tras la criminal gestión de la crisis del Coronavirus y las graves consecuencias tanto políticas, como sociales, como económicas que dicha gestión está provocando, la permanencia de Sánchez en el poder está más en cuestión que nunca. Hasta el propio Juan Luis Cebrián ha salido para exigir que se procese a Pedro Sánchez por su gestión en esta gravísima crisis. Una crisis que ha provocado incluso que el rey salga por segunda vez en su reinado para hablarle al país en un discurso tan hueco y frío que hasta los más monárquicos se han preguntado sobre la idoneidad o no a la hora de pronunciar este discurso, el cual, a diferencia del discurso del 3-O, carecía de sentido.

De momento, y en medio de este caos social, sabemos que tanto la vicepresidenta Carmen Calvo como la ministra Irene Montero, como la esposa de Sánchez y los padres de ésta han dado positivo como infectados por Coronavirus, lo cual hace pensar que el propio presidente y su vicepresidente segundo también estén ya infectados por este virus. Un virus que les ha venido de perlas tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias, el cual ha querido incluso aumentar su poder de gobierno a través de esta desgracia. Con el pretexto de este virus, Pedro Sánchez está asumiendo un mando como ningún otro presidente desde la instauración del sistema constitucional de 1978. España es de facto un estado policial, en donde los ciudadanos no sabemos si estas medidas tan restrictivas que se están llevando a cabo son en beneficio de nosotros mismos y para paliar el virus, o es una excusa perfecta para aumentar la sed de poder del actual presidente del gobierno y su vicepresidente. Todo es posible en estos momentos, en donde el sistema constitucional de 1978 se cae a pedazos mientras se restringe los derechos y libertades de los ciudadanos en las últimas semanas. Una restricción que de momento se prolongará hasta el 12 de abril (Domingo de Resurrección). Después de esto, ¿Qué? Solo Sánchez e Iglesias lo saben, o puede que ni siquiera ellos mismos lo sepan. De momento, y solo es un anticipo con la caída del Ibex 35, se ha confirmado que la recesión y la crisis económica que se avecina será como mínimo igual o peor que la crisis de 2008. Ahí es nada. Y esto solo acaba de empezar...