jueves, 29 de octubre de 2026

La desgracia vuelve a España


Cuando estamos ya en vísperas del puente de Todos los Santos, España se ha despertado hace casi veinticuatro horas con otra tragedia nacional. Un segundo accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, el cual le ha costado hasta el momento la vida a sesenta y ocho personas, aunque todo apunta a que el número irá in crescendo conforme pasen las horas. Una colisión por alcance de un AVE contra un Iryo que estaba detenido en la vía ha sido el detonante de tan dramático accidente. Dos trenes procedentes de Madrid con destino a Sevilla no han podido, por desgracia, llegar hoy a su destino.

La pregunta ahora es unánime: ¿Qué produjo tal accidente? El momento transcurrido entre la detención del Iryo y la colisión se produjo en solo media hora. De lo poco que vamos sabiendo en estas terribles horas es que el accidente podría haber sido provocado por un fallo en el sistema de seguridad ferroviaria y la posterior autorización desde el centro de control para que el AVE pudiese continuar su recorrido a pesar de que el Iryo seguía detenido en las vías.

Es obvio que aquí deben de asumir responsabilidades más de uno; responsabilidad de la que ya se están lavando las manos algunos de forma miserable, pero no quiero esta noche hablar sobre ello por respeto a las víctimas y a sus familiares. Ya tocará el momento de hablar de ello. Lo que sí debo decir, y es de obligado cumplimiento, es que nos hemos encontrado con dos accidentes ferroviarios en tan solo nueve meses. Con la tragedia de Adamuz todavía en nuestro recuerdo, esta nueva desgracia nacional supone una crisis sin precedentes en el sistema ferroviario español, el cual se ha saldado este año con más de un centenar de fallecidos entre las víctimas de Adamuz y las de hoy en Urda. 

España pues no para de recibir una desgracia tras otra en medio de una legión de incompetentes y negligentes. De momento, el gobierno ha declarado tres días de luto nacional y ya hay puesta en marcha una investigación judicial, todo ello mientras se ha suspendido la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía. En lo que a mí respecta solo puedo darle mi más sentido pésame a los familiares de las víctimas y todo mi apoyo en estos durísimos momentos de duelo.

Si hace tan solo nueve meses hablábamos de Adamuz y hace justo tres años escribíamos sobre la tragedia de la Dana en Valencia, hoy nos toca de nuevo afrontar una nueva tragedia en nuestro ya castigado y desdichado país. Un país y unos ciudadanos que ya han sufrido bastante la incompetencia y negligencia de algunos que se aferran a sus cargos sin vergüenza alguna. Pero como ya he dicho, no quiero entrar todavía en ese terreno, ya que todavía se están contando el número de víctimas y los fallecidos y sus familias merecen respeto. Pero al igual que merecen respeto también merecen justicia, y solo espero y deseo que esa justicia llegue más pronto que tarde.

De momento ya hay, como he comentado antes, sesenta y ocho fallecidos, y más de sesenta personas hospitalizadas, quince de ellas en situación de extrema gravedad. También hay hasta este momento un sinfín de desaparecidos, entre ellos destaca la ex ministra de trabajo con Mariano Rajoy, Fátima Báñez, la cual viajaba en uno de los dos trenes colisionados. Las próximas horas apuntan a que van a ser igual de duras que las que llevamos pasadas y, por desgracia, todo apunta también a un aumento en el número de fallecidos en este accidente ferroviario, el cual es ya uno de los más graves de la historia reciente de España. Descansen en paz las víctimas. 

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