sábado, 24 de octubre de 2026

Si hay Dios ¿Entiende de emoción?


"Eh, si hay Dios, seguramente entiende de emoción, si hay Dios". Esta mítica frase de la canción "Si hay Dios" del gran Alejandro Sanz me ha hecho reflexionar muchas veces sobre una cuestión trascendental en la religión y en la filosofía: los sentimientos de Dios. ¿Dios comprende nuestras emociones y sentimientos, como diría el inigualable Alejandro Sanz, o éstos le son completamente ajenos e indiferentes? Yo, que hasta hace unos años he sido creyente acérrimo, creía que sí, que todo lo que nos pasaba a nuestro alrededor podía conmocionar a Dios, pero desde unos años hasta ahora creo que nuestro sufrimiento, alegría, tristeza o exultación le son completamente indiferentes.

Una prueba de ello fue cuando el año pasado se celebró la Misión Evangelizadora de la Esperanza de Triana al polémico y controvertido barrio sevillano de las Tres Mil Viviendas. Al abandonar la Trianera el barrio después de varias semanas de estancia, hizo una parada en el hospital sevillano Virgen del Rocío, concretamente a la zona infantil.

Recuerdo que cuando las andas del paso se pararon ante un grupo de chiquillos menores de diez años con cáncer y sometidos a la quimioterapia, pensé para mí "Dios no existe, y si existe le importamos entre cero y nada". A esa dura pero realista sensación llegué cuando hace un año se produjo este hecho. La Virgen de la Esperanza estaba frente a esos chiquillos, pero yo veía al mismo tiempo que no había ninguna esperanza a la que aferrarnos en esta vida y ante este tipo de situaciones. La fe mueve montañas, sí, pero la realidad a veces te pone en el verdadero escenario. Un escenario que es más crudo y duro de lo que por cuestiones de fe nos negamos a ver.

La escena anteriormente dicha era conmovedora pero muy dura. ¿Qué culpa o qué mal han podido hacer criaturas de cinco años que están pasando por tan maliciosa enfermedad como es el cáncer? ¿Acaso el mal que padecen esas almas inocentes no es para Dios motivo suficiente como para erradicarlas? ¿Quién entonces entiende de emoción y de sentimientos? Quizás sea duro decirlo, pero es más que probable que nadie, ni siquiera una entidad superior a nosotros de la cual no voy a discutir sobre su existencia, entienda de emociones y sentimientos, o al menos éstos les sean completamente indiferentes; de ahí la maldad que impera en el mundo y de la cual cada vez vamos a peor sin que nadie lo remedie.

¿Podemos decir pues que Dios es malo? Quizás no llegaría a calificarlo como tal, pero sí indiferente ante el sufrimiento humano. En mi vida, sobre todo desde los últimos seis años hasta la fecha, he vivido en el mismo infierno y nadie mejor que yo mismo y mi familia sabemos lo que llevo arrastrado. ¿Dios ha estado a mi lado y ha evitado que mis males fuesen al extremo? En absoluto. Si existe alguna entidad superior a nosotros creo, y así lo he dicho muchas veces, que probablemente ésta se alimente en cierta forma de la mala energía o de las vibraciones negativas que desprendemos cuando pasamos por un auténtico calvario. 

Otra cuestión que me ha llamado la atención y que ha sido uno de los motivos por los que me he animado a escribir esta entrada es un video real que ha circulado por Internet en la última semana procedente de Ecuador, en el cual se aprecia como un Cristo crucificado de altas dimensiones cae fortuitamente ante el párroco de la Iglesia en la que estaba celebrando misa. 

El párroco, el cual falleció en el acto, había dicho poco antes de fallecer que "Tarde o temprano, algún día moriremos". Cuando uno ve estas cosas, las cuales son producto de la causalidad y no de la casualidad, se pregunta ¿A qué juega Dios con nosotros? Y digo Dios como si digo cualquier entidad superior a nosotros sobre la cual descansa el futuro de la humanidad. Si juegan con nosotros, la ironía y el cinismo es sin duda uno de los mayores factores de ese juego divino con el ser humano.

Sea a lo que sea que juegue esa entidad, desde luego no es limpio y no es justo para con nosotros. ¿Por qué Dios permite la muerte de uno de sus ministros terrenales de esa forma? ¿Acaso somos producto de una diversión o entretenimiento para las entidades divinas? ¿Quizás por eso nuestro sufrimiento y nuestras desdichas le son impasibles? En lo que a mí respecta, creo que estamos completamente solos y no existe nadie en este plano o en otro plano espiritual que sea sensible ante nuestros problemas. 

Comprendo que para las religiones, el sufrimiento es una carga que padecemos los seres humanos pero que responden a los planes divinos de Dios. Pero yo he llegado ya a un punto en el que creo que todo sufrimiento es en vano y que si forma parte de los planes divinos, eso no me exime de la desgracia; ni que por tener un problema de salud haya que dar gracias a Dios de que ese problema no sea peor de lo que ya es. Por ese motivo es, entre otros muchos, por el que las religiones existen y dan sentido a nuestra existencia, a nuestras vidas, a nuestras desdichas y a nuestras alegrías; otra cosa es que estén completamente equivocadas en sus planteamientos. 

Otra de las frases del maestro Alejandro Sanz en la gran canción que ya he citado dice "Eh, si hay Dios, sea como sea es simplemente amor, ¡Ay Dios!". Yo personalmente hace tiempo que dejé de verlo desde esa perspectiva. Aquél joven de veinticuatro años que hace diez años tocó entre lágrimas el Corazón de Jesús para rogarle por el amor de una persona que nunca se hizo realidad cree ahora que ese mismo Corazón que toqué aquella vez puede ser más frío, insensible e indiferente de lo que creemos la mayoría de los seres humanos.

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