lunes, 17 de agosto de 2026

Pero juntos formamos bandera


Desde siempre, cuando escucho "La Canción del Legionario", me quedo reflexionando con una frase que se pronuncia en mitad de la canción. La frase es: "Pero juntos formamos bandera". Esa frase siempre me ha gustado y dice, en pocas palabras y en una sola línea, lo que significa formar nación; lo que significa formar patria; lo que significa formar parte de tu bandera y, por ende, de nuestro país. En estos momentos convulsos en los que vive España, y sobre todo la maltratada ciudad de Ceuta, quiero recordar de nuevo esos versos y exigir más fuerte que nunca lo importante que es formar bandera cuando nuestro país está siendo invadido.

Y es que desde hace más de dos semanas, España, y especialmente Ceuta, vive en un estado constante de caos absoluto y tensión total. Los 100.000 inmigrantes que atravesaron la frontera han sido, en su mayoría, devueltos a Marruecos, pero he aquí que nos encontramos con la friolera cifra de practicamente 10.000 invasores, los cuales se niegan a irse y permanecen en estos momentos en Ceuta sembrando el caos y el pánico, y acosando y violando a mujeres e incluso niñas ceutíes. Todo ello mientras se habla de casos en los que muchos de los inmigrantes que han cruzado la frontera padecen enfermedades altamente contagiosas y peligrosas. 

Y mientras Ceuta grita desesperada pidiendo que alguien haga algo para resolver esta situación, desde el gobierno nadie dice nada. Pedro Sánchez sigue desaparecido, de vacaciones en Lanzarote, y recomendando por Tik Tok libros y canciones. Un escenario de vergüenza y desprecio total a la ciudadanía. Una ciudadanía que grita y protesta a los cuatro vientos contra este maldito gobierno mientras éste se dedica a reirse de la población a la vez que disfrutan de sus inmerecidas vacaciones.

Nada se puede hacer en medio de esta desconcertante, alarmante e injusta situación. Desde el gobierno solo se han pronunciado para anunciar medidas de apoyo para los inmigrantes que aún continúan en Ceuta. Sí, esos mismos que, como ya he dicho antes, acosan y violan a mujeres y niñas, además de ir armados por las calles ceutíes. A esos son a los que el gobierno ha anunciado que van a ayudar. Claro, la gente ve esta situación inédita de traición y abandono absoluto por parte del Estado y se preguntan a quién recurrir en estos momentos donde hay un vacío de poder absoluto, además de una impresentable traición a la seguridad de los ceutíes por parte del poder ejecutivo. 

Muchos miran hacia Zarzuela creyendo que el rey tiene un papel destacado en la Constitución que permitiría poner fin a este caos. Nada más lejos de la realidad. Parece mentira que después de cuarenta y ocho años de vigencia de la Constitución, la población aún no asume que la figura del rey es absolutamente decorativa. Ni es en la práctica el Capitán General de las Fuerzas Armadas, ni tiene ninguna función de arbitrar ni moderar nada, ni puede pararle los pies al gobierno de Sánchez. Por desgracia tenemos una Monarquía Parlamentaria donde el poder del rey es, en la práctica, nulo. Y esto es algo que todavía muchos españoles, entre ellos monárquicos, se niegan a aceptar. 

La pregunta entonces es, si Sánchez se ríe y abandona a la población española bajo un inquebrantable apoyo al rey de Marruecos ¿Quién puede hacerse cargo de la situación? Nadie. Esa es la respuesta más clara y más breve a todo este despropósito. En algunos sitios de Internet he escuchado a lo largo de estos días que había indignación, sobre todo, en los mandos intermedios del Ejército. 

Me parece muy bien pero, ¿Acaso van a ir más allá los miembros de las Fuerzas Armadas?. Recuerdo que cuando estudiaba Derecho le pregunté a un par de profesores de Derecho Constitucional si la misión de las Fuerzas Armadas de defender a España es una actuación de oficio o debe partir del propio gobierno para que el poder militar actúe. Ambos me dijeron que debía depender del gobierno. 

Por ello, si tenemos unas Fuerzas Armadas que tampoco pueden actuar per se, ¿A quién nos queda para encomendarnos? De todo es sabido cómo los españoles, al igual que dice la Canción del Legionario, formaron bandera cuando se produjo el secuestro y posterior asesinato por parte de ETA contra Miguel Ángel Blanco. En aquel ya lejano verano de 1997, recuerdo cómo, aun teniendo yo solo cinco años, la sociedad española se movilizó y se enfrentó a ETA como nunca antes se había visto en la historia de España. 

El terrorismo vasco se vio amedrentado tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco y la movilización masiva de los españoles en pos de una España libre de terrorismo y de sanguinarios. Por desgracia, esa movilización se perdió poco después de aquellos acontecimientos ocurridos ya hace casi treinta años. Luego vino la polarización y la división actual que desde hace veintidós años hasta la fecha padece España. Una división social que solo beneficia a la clase política (recordemos a Zapatero decir "nos conviene que haya tensión") y que provoca a su vez que los españoles dejemos de pelear y de luchar por lo que es nuestro y nos corresponde. 

Por desgracia, la situación en España es ya irreversible. En mi última entrada, donde hablé acerca de la invasión a Ceuta, mencioné que teníamos un Estado fallido. Hoy me reafirmo en esa idea con más rotundidad que nunca. En un escenario de corrupción descomunal por parte del gobierno y en medio de una invasión por parte de Marruecos contra España, Sánchez se ríe de los españoles mientras hace números para regularizar próximamente la situación de éstos y así poder ganar las elecciones, aunque solo sea a costa de los votos extranjeros. 

Sánchez se descojona desde Lanzarote y Felipe VI, como es su función, solo sale a navegar en las aguas del Mediterraneo, como todos los años. Por desgracia, que nadie piense que las Fuerzas Armadas vayan a actuar de oficio, y ni mucho menos que los españoles nos sumemos todos a una para acabar de una maldita vez con esta situación límite. Ceuta está desamparada, pero también lo está, aunque no lo sepamos aún, el resto de España. ¿Quién actuaría ante una invasión en la península por parte de Marruecos? ¿Un Pedro Sánchez chantajeado por Mohamed VI? ¿Un Felipe VI despojado de poder que considera al monarca marroquí como "su primo hermano"? ¿Unas Fuerzas Armadas que están sometidas constitucionalmente al gobierno que nos traiciona?

Nada ni nadie nos va a salvar, es un hecho que hay que asumir cuanto antes. Hoy está siendo Ceuta, mañana puede ser Melilla o las Islas Canarias, y pasado puede ser perfectamente la propia Península Ibérica. España está acabada y ahora, que es precisamente cuando más necesitamos unirnos para "hacer bandera", es cuando más divididos estamos por culpa de una clase política corrupta y chulesca, la cual trata a la ciudadanía como a meros peones en una partida de ajedrez. A España, por desgracia, no la salva ya nada ni nadie. La oportunidad histórica que ahora tenemos de "hacer de nuevo bandera" es practicamente inviable e imposible de materializarse.

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