Hace solo unas horas se ha conocido el resultado definitivo de las elecciones autonómicas que se han celebrado en Andalucía. Un resultado que deja al PP de Juanma Moreno a dos escaños de la mayoría absoluta y hunde al PSOE de María Jesús Montero en su peor fracaso electoral desde 1982. VOX saca un diputado más que hace cuatro años (15) y se convierte en la llave de gobierno de Moreno para la próxima legislatura.
De los otros dos partidos ("Adelante Andalucía" y "Por Andalucía") poco o nada se puede decir, salvo que, Por Andalucía, coalición formada por los actuales socios del gobierno de Pedro Sánchez, se ha hundido electoralmente mientras Adelante Andalucía consigue los votos que pierden éstos y el PSOE. En resumen, en lo que respecta a la izquierda, tanto monta, monta tanto.
El PP de Juanma Moreno ha ganado las elecciones y ha rozado la mayoría absoluta, sí, pero solo la ha rozado. Si hace cuatro años el PP obtuvo dicha mayoría, ahora la pierde en favor de un pacto que los populares deben realizar sí o sí con los de Abascal si quieren mantenerse en la Junta de Andalucía. Cabe añadir que Moreno estaba, en mi opinión, demasiado seguro de que iba a obtener esa mayoría absoluta; de ahí que haya realizado afirmaciones continuas en estas semanas negándose a pactar ningún acuerdo con VOX si no arrasaba en las urnas. No ha sido así y Moreno tendrá que entenderse con los de Abascal si no quiere verse abocado a una repetición electoral de la cual es más probable que VOX se refuerce mientras el PP puede perder algún que otro escaño por el camino.
En lo que respecta al PSOE de Montero se puede determinar, una vez más, que España está harta de Sánchez, del socialismo y de esta agonía sin fin en la que está inmersa el sanchismo mientras la corrupción sigue acechando a todo el aparato del partido, al gobierno e incluso a la familia del propio presidente. Andalucía ha dicho basta como hace poco lo dijo Castilla y León, Aragón y Extremadura. ¿Será esto suficiente para que Sánchez salga mañana y anuncie elecciones anticipadas? Ni hablar.
El resultado global, con independencia de la debacle histórica socialista, le beneficia a Sánchez ¿Por qué? Por la sencilla razón de que VOX entrará ahora en el gobierno andaluz si consiguen finalmente un pacto de gobierno con el PP. De esta forma, Sánchez volverá a proclamar a los cuatro vientos que él y solo él es quien puede frenar a la "derecha y ultraderecha" en su camino hacia a la Moncloa. Existe la opción B que, en mi opinión, es en un principio descartable aunque no imposible: que un Juanma Moreno egocéntrico deseche cualquier posibilidad de acuerdo con VOX e insista en acudir de nuevo a las urnas. Insisto, un escenario en un principio descartable pero tampoco imposible.
¿Por qué se podría dar este escenario? Por la sencilla razón de que ya hay algunos que miran de reojo a Moreno como posible sucesor de Alberto Núñez Feijóo si éste no consigue un resultado decente en las próximas elecciones generales y las bases del PP apuestan por una sucesión tranquila en la que Isabel Díaz Ayuso (la heredera natural) quede arrinconada en favor del "moderado" Moreno. Ya hay algunas voces que apuntan a ese escenario y si Moreno decide jugársela de nuevo es solo porque ya tiene sus intereses puestos en Madrid y no en Andalucía.
Por cierto, un Juanma Moreno que en 2018 aseguraba que de ser elegido presidente de la Junta de Andalucía aprobaría una ley donde se limitasen los mandatos de la presidencia andaluza a un total de ocho años. Siete años después no solo no ha aprobado esa ley sino que encima se presenta por tercera vez para extender su gobierno hasta 2030, estando un total de once años en el cargo.
¿Qué ha cambiado para que a este hombre se le esté poniendo cara de Manuel Chaves? Pues que el poder engancha y nadie quiere soltar la silla, por mucho que el pasado alardease de que su paso por el poder sería solo temporal. Por ello, si su ambición de suceder a Feijóo se desvanece, no sería de extrañar que en 2030 intente buscar un cuarto mandato. Como se puede ver, no solo es Pedro Sánchez el único perro con sed insaciable de poder. En todos lados se cuecen habas.
Volviendo al PSOE debo añadir que la derrota histórica de Montero en el que ha sido el feudo socialista por excelencia (Andalucía) corrobora que todo el mundo desea cuanto antes borrar políticamente del mapa a Pedro Sánchez y a sus correligionarios. Sánchez es plenamente consciente de ello, por eso no solo no convocará elecciones sino que las pospondrá todo lo que la ley le permita para poder mantenerse en la Moncloa todo el tiempo posible, aunque uno de esos escenarios sea el de declarar el Estado de Excepción, motivo por el cual estaría legitimado para no convocar elecciones generales mientras durase dicho estado. Sánchez sabe que convocar ahora elecciones sería irse no solo a la oposición, sino a la República Dominicana, donde tanto él como su mujer han viajado frecuentemente en viajes no oficiales.
Sánchez sabe pues que tiene todas las de perder (aunque por el camino haga trampas para intentar mantenerse en el poder), igual que lo sabía Montero cuando dimitió como vicepresidenta del gobierno y ministra de Hacienda pero mantuvo su escaño en el Congreso de los Diputados. Un escaño al que todavía no ha renunciado y que hace sospechar que su futuro político no pasa por Sevilla sino por seguir manteniéndose en Madrid. Sabía de sobra que su candidatura por el PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía era, como así ha ocurrido, un asalto al abismo.
Después de lo ocurrido hace unas horas, en las próximas semanas o meses encontrará la excusa perfecta para renunciar a liderar la oposición andaluza y mantenerse en Madrid. Puede que su aventura en Andalucía no haya acabado y desee ser candidata de nuevo a las elecciones autonómicas andaluzas de 2030. Montero es una individua que, al igual que Sánchez, tiene una ambición desmedida por el poder, con lo cual no sería extraño verla abandonar ahora Andalucía para volver a intentarlo dentro de cuatro años mientras otro pardillo de su partido ejerce las funciones de líder de la oposición a Moreno.
Para finalizar debo añadir que en lo que a mí respecta, no he acudido a votar a estas elecciones. ¿Por qué? Porque ya he dicho en reiteradas ocasiones de un tiempo a esta parte que no pienso volver a participar en esta farsa de sistema. Probablemente sí me decante en cambio por ir a votar cuando se convoquen las elecciones generales (si es que algún día se convocan), y solo lo haría por el asco y la repulsa personal que me produce un tipo sin escrúpulos y sin vergüenza llamado Pedro Sánchez Pérez-Castejón, cuyo daño a España es incalculable, como de incalculable es el daño que le ha proporcionado a las víctimas de todas las desgracias ocurridas en los últimos años (volcán de las Palmas, dana de Valencia, accidente de Adamuz, etc).
Pero de aquí a entonces todavía queda bastante tiempo y mucho daño que hacer por el camino. De momento, Juanma Moreno revalida su victoria electoral en Andalucía pero pierde la mayoría absoluta, lo cual le obliga a negociar con VOX si no quiere verse abocado a una nueva repetición electoral. Personalmente, creo que habrá finalmente acuerdo y que VOX acabará entrando en la Junta de Andalucía (toda una incongruencia con lo que afirmaban hace unos años los de Abascal, los cuales eran partidarios de derogar el sistema autonómico).
Moreno lo sabe y es consciente de que, aunque les moleste, necesita a VOX para seguir en San Telmo otros cuatro años más, como mínimo. O al menos, hasta que las encuestas vuelvan a darle, si es que se da, la subida en intención de voto suficiente como para adelantar las andaluzas y mandar a VOX a paseo cuando ya no les necesite. De momento, la pelota está en el tejado de Juanma Moreno. A él le corresponde ahora si desea pactar con los de Abascal o ir de nuevo a las urnas.

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