viernes, 15 de mayo de 2026

Quince años del 15-M


Hoy, 15 de mayo de 2026, se cumplen quince años del fenómeno social que surgió en 2011 denominado "15-M". Un episodio de la historia reciente de España en el que la sociedad española se movilizó como nunca antes contra el sistema político de nuestro país y del cual la izquierda se adueñó fácilmente. Parece que fue ayer cuando veíamos por las televisiones las míticas concentraciones masivas en toda España y, sobre todo, en la Puerta del Sol al grito de "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es". 

Reconozco que, en aquel momento, quien escribe esto contaba con tan solo dieciocho años, y pensó en su ingenuidad que quizás algo se estaba moviendo dentro del tablero político nacional y que probablemente algo iba a pasar. No se sabía muy bien el qué ni el cómo, pero algo estaba a punto de suceder. Como finalmente sabemos, no ocurrió absolutamente nada. Quince años después de aquello es oportuno decir que casi con toda seguridad el movimiento del 15-M fue un fenómeno que surgió de la propia sociedad española, sobre todo de la izquierda, la cual estaba en aquel momento indignada por las políticas que estaba implantando el gobierno de Zapatero desde mayo de 2010, lo cual llevaba emparejado el hundimiento electoral de la izquierda. 

En aquel entonces, el movimiento surgió de forma inesperada y aunque probablemente fuese parte de los sectores de izquierdas quienes estuvieron detrás del nacimiento de dicho fenómeno, no tardó en sumarse a las protestas toda clase de personas, con independencia de su ideología política. Izquierda, derecha, centro... toda clase de personas de cualquier ideología se sumaron a este movimiento social que buscaba acabar con el denominado régimen del 78 y poner fin a unas políticas en las que "los de abajo" eran los que, como siempre, debían de pagar las irresponsabilidades cometidas por "los de arriba". Todo sonaba muy bien al principio... hasta que llegaron los servicios de inteligencia.

Con la filtración en el movimiento por parte del CNI, el movimiento comenzó a girar de forma rápida hacia una vertiente izquierdista y progresista. ¿Recuerdan aquellos llamamientos de acudir a las concentraciones "sin bandera? Yo sí. Era la señal clara e inequívoca de que el movimiento comenzaba a buscar su propio espacio político dentro de, en este caso, la izquierda o, mejor dicho, la extrema izquierda española. Un movimiento que tres años se materializaría con la creación de Podemos y la aparición de individuos como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, entre otros. 

Era obvio que, en mayo de 2011, a escasos días de las elecciones municipales y autonómicas, el PP de Mariano Rajoy iba a arrasar en toda España y volvería a ocupar la Moncloa en cuestión de meses. ¿Qué mejor oportunidad que esta para crear, de la indignación popular de todas las ideologías, un partido político que hablase en nombre del pueblo y que a su vez representase lo peor de la izquierda globalista? Era la ocasión y el momento perfecto para, ante la inminente llegada del PP al poder, crear un partido político de extrema izquierda que canalizase el voto de aquellos indignados por las políticas de los últimos meses de José Luis Rodríguez Zapatero en el gobierno. 

Cabe añadir que, en un primer momento, Podemos nació como un partido aparentemente alejado de cualquier etiqueta política. Eran "los de abajo" que iban a por "los de arriba". La casta era entonces el nombre con el que los autodenominados representantes e hijos del 15-M se hacían llamar, pero no tardaron mucho tiempo en ir viéndose la verdadera cara de "los representantes del pueblo". Tras las elecciones municipales y autonómicas de 2015 comenzaron un acercamiento progresivo ante el PSOE, el cual tuvo su culmen en la moción de censura contra Rajoy en 2018 y el consiguiente gobierno de coalición entre PSOE y Podemos en 2020. 

Ahora, cuando ya han transcurrido precisamente quince años del estallido de aquel fenómeno social, se puede afirmar rotundamente que fuimos testigos de un nuevo proyecto de ingeniería social donde el sistema supo moldear el cabreo de todos los ciudadanos, con independencia de su ideología, para hacer posteriormente un partido, en un principio neutral, el cual pasaría de forma progresiva a convertirse en lo que verdaderamente querían que fuese: un partido de extrema izquierda bisagra que ayudase al PSOE a recuperar el poder tras los duros años de desgaste por parte del gobierno del PP. 

Ahora, en mayo de 2026, conviene preguntarse: ¿Dónde están ahora esos famosos "indignados"? ¿Acaso España no está en estos momentos viviendo uno de los momentos más tensos desde la creación del sistema partitocrático del régimen del 78? ¿Acaso no hay motivos para salir a la calle de forma masiva hasta que cayese el corrupto gobierno de coalición de PSOE y Sumar (herederos naturales de Podemos)? ¿Acaso España está mejor ahora en términos de calidad política de lo que estuvo en mayo de 2011? ¿Acaso no hay motivos para que no solo Pedro Sánchez, sino toda la clase política, incluida la Monarquía, sea desalojada del poder en pos de un proceso constituyente que nos lleve a un nuevo sistema más abierto, justo y transparente? 

No deja de ser irónico por otra parte que precisamente hoy, 15 de mayo de 2026, Pedro Sánchez haya superado a José María Aznar y se haya convertido en el segundo presidente del gobierno que más años lleva al frente del ejecutivo, solo por detrás de Felipe González, al cual ya ha afirmado el propio Sánchez que pretende superar también en permanencia en el poder. ¿Acaso no hablaban los indignados de que no se podía permitir que los políticos estuviesen toda la vida "chupando del bote"? 

¿Por qué ahora nadie protesta contra este gobierno déspota y corrupto en el que nos encontramos bajo Sánchez? ¿Acaso en 2011, con el PP a punto de volver al gobierno, sí había que limitar los mandatos y ahora en 2026, con la izquierda aún en el poder, eso ya son promesas vacías? ¿Acaso no había que hacer caer a los gobiernos corruptos? Supongo que eso solo se aplicaba, según ellos, para los gobiernos de la derecha, no a los de la izquierda que además forman coalición con los “hijos del 15-M”. ¿Acaso todo formaba parte de una estrategia muy bien preparada y maquinada desde el propio sistema para arrinconar una vez más a la derecha y fortalecer a la izquierda en el futuro? Con respecto a esta última pregunta respondo claramente que sí. 

De nada importa que España viva en 2026 una grave situación de corrupción no solo política sino sistémica en la que tanto Podemos como su heredero natural, Sumar, miran para otro lado mientras sostienen y forman parte del gobierno corrupto y socialista de Pedro Sánchez. ¿Acaso no les importan ya a los podemitas y demás mamporreros la corrupción ni la limpieza ética del sistema, como así pregonaban en 2014? Ahora queda demostrado que no era el qué sino el quién. Si la derecha robaba, también tenían derecho a robar la izquierda y "los representantes del pueblo" a manos llenas.

El 15-M y la consecuente aparición de Podemos, las mareas y todas las demás marcas blancas izquierdistas pro-PSOE no eran más que la aparición de un sinfín de sinvergüenzas que deseaban poseer a toda costa un trozo del pastel que al mismo tiempo criticaban y prometían eliminar. Yo mismo he sido testigo de cómo algunos miserables sujetos pertenecientes a ese movimiento prometían el oro y el moro para luchar contra la casta y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (en este caso vecinos), cuando realmente buscaban una poltrona que desgraciadamente llegaron a alcanzar con el tiempo. 

En definitiva, se confirma que lo surgido en 2011, materializado en 2014 y sufrido ahora en 2026 no era más que un plan diseñado por algunos, concretamente del CNI y otras instituciones y organismos del Estado, para pretender dar la imagen de que todo cambiaba sin cambiar nada. Los "Que no nos representan" o "PSOE, PP, la misma mierda es" son frases que ya quedan relegadas al olvido, o al menos a la suspensión, ya que si de alguna manera la derecha vuelve a la Moncloa (escenario que cada día dudo más que se produzca) de la mano de VOX, será entonces cuando resurja de nuevo otro 15-M para denunciar las mismas corrupciones e injusticias, reproducir los mismos eslóganes y las mismas falsas promesas; y todo para devolver a la izquierda al lugar del que ellos mismos, por derecho propio y popular, creen que les pertenece de por vida: el poder. 

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