domingo, 1 de marzo de 2026

A mis 33 años


En noviembre del pasado año cumplí 33 años, la edad con la que teóricamente Cristo murió y posteriormente resucitó, y con la cual he reflexionado mucho desde que los cumplí. A mis 33 años creo que bien podía escribir una entrada no sobre lo que he conseguido, que desgraciadamente es nada, sino sobre lo que he aprendido hasta la fecha. Obviamente, treinta y tres años no son nada, y teóricamente aún queda mucho camino por recorrer y aprender en la vida. Pero como soy bastante desconfiado y pesimista por naturaleza, prefiero, por si acaso, dejar plasmado aquí lo que he aprendido a lo largo de mi vida.

Recuerdo que cuando abrí este blog y comencé a escribir mis primeras entradas estaba a punto de cumplir 21 años. Era noviembre de 2013 y uno no era consciente del infierno en el que estaba a punto de entrar, y en el cual aún continúa inmerso quien escribe esta entrada. Han pasado ya doce años desde entonces y uno no es el mismo de aquél veinteañero que creía, o esperaba, comerse el mundo. Los reveses de la vida, las circunstancias, los obstáculos y el destino han hecho que mi presente (el cual era entonces mi futuro) no fuera como yo soñaba. 

A través de estos reveses, uno comienza a conocer y a aprender lo que es la resignación, y lo que supone vivir con ella y aceptarla como compañera de vida. Y es que si algo tengo claro y he aprendido es que aunque lo llegues a tener en mente, nunca hagas planes a largo plazo, ya que no sabes lo que la vida te tiene deparada. Es probable que llegues a cumplir tus objetivos, o tal vez no. La vida es un sobresalto constante y uno nunca sabe lo que le tiene deparado el día de mañana. Quizás consigas tus objetivos o quizás la vida te tenga deparado algo distinto. No algo mejor o peor, sino algo distinto.

He aprendido que si algo debes tener claro en la vida es no dar por hecho lo que va a ser tu futuro. Quizás consigues aprobar tus estudios, sacarte una carrera y opositar para un alto cargo. O quizás la vida te da un revés que hace que por determinados factores acabes estudiando, opositando o trabajando en algo completamente diferente de lo que tenías previsto. 

Con el tiempo he entendido que quizás uno pueda conseguir el ansiado amor de esa persona que amas y en la que piensas constantemente. Quizás consigas tenerla como compañera de vida... o tal vez no. Tal vez, donde tú creías que la vida te estaba diciendo "esta es" resulta que, a diferencia de lo que el gran Alejandro Sanz decía, la vida te deja a entender duramente, con penas, llantos y resignaciones, que no era ella. 

Con los años me he dado cuenta de que debes preocuparte de tu futuro, pero no obsesionarte pensando en él, ya que una cosa es lo que el hombre propone y otra lo que Dios dispone. Aléjate y deja marchar a quien pienses que no te aporta ya nada (si es que alguna vez te aportó), y si no lo haces tú será la vida la que se encargue de alejar a esa persona de ti. Quizás incluso no solo no te aporte, sino que te traiga más problemas de los que ya tienes en tu vida personal. 

En estos 33 años de mi vida he aprendido también que uno debe preguntarse alguna que otra vez si está en el lugar adecuado y con las personas correctas. Si sientes que sí, es que vas por el buen camino y con las personas adecuadas. Si por el contrario no es así, sal de ahí y aléjate de esas personas y de ese entorno cuanto antes. Y si no lo haces tú, ya se encargará la vida de hacerlo por ti y de alejarte de ese lugar y de esas personas. 

He comprendido que no hay que obsesionarse por preocuparse de cuál es el sentido de la vida, ya que nunca lo vas a descubrir. No te obsesiones con preguntarte si Dios existe o no, ya que con independencia de su existencia tu vida seguirá siendo afortunada o desgraciada. Hay personas que encuentran en la religión su salvación en la vida y ésta comienza a irles mejor, quizás porque todo forma parte de ese "plan divino" del que siempre hemos oído hablar y que nunca llegamos a comprender desde el raciocinio. No te obsesiones con lo que el destino, Dios o la vida te deparará, que todo llegará, y muchas veces no es bueno enterarse antes de tiempo porque puede que no traiga nada bueno. 

He aprendido que hay que amar y valorar a quienes tienes a tu lado y, aunque te cueste porque tu forma de ser así te lo impida, darles un abrazo inmenso, un "te quiero" desde lo más profundo de tu corazón y un beso que te deje sin aliento. Nunca sabrás cuánto tiempo estarás aquí o estarán ellos a tu lado. Aprovecha cada instante con ellos y disfrútalos al máximo. Disfruta la vida mientras tengas oportunidad, ya que ésta es fugaz y en cualquier momento puede terminar o simplemente los años te van arrastrando, sin que te des cuenta, hacia un momento en el cual ya no hay vuelta atrás para ello.

Aprendí también que no hay que tratar de entender por qué surgen las cosas, ya que si están de pasar o no es porque Dios, el destino o la vida ya lo tenían escrito para ti. Las vueltas que da la vida, tanto para bien como para mal, son factores a tener en cuenta en todo momento, ya que de reveses es de lo que está compuesta nuestra existencia. Siempre esos reveses suelen ser, por regla general, más negativos que positivos. Existen los buenos momentos, pero estos son más limitados en tiempo y cantidad que los malos. 

En definitiva, y como aparece descrito en "Lo que el viento se llevó", "No pierdas el tiempo, es de lo que está hecha la vida", y, como diría Pablo Milanés "De lo pasado no lo voy a negar, el futuro algún día llegará, y del presente qué me importa la gente, si es que siempre van a hablar". Aprovecha el presente, ya que algún día dirás con pena y nostalgia, como todos hemos dicho, que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Una verdad como un templo que sin embargo no excusa que haya momentos del pasado iguales o incluso peores que los del presente. 

Por otro lado, y sobre todo, he aprendido que no debes poner jamás la mano en el fuego por nadie, ya que nunca conocerás del todo a quienes tengas a tu lado. Habla y actúa con cuidado con quienes tienes confianza, ya que una mala palabra o cualquier acto puede echar a perder toda la confianza, la cual en muchas ocasiones es irreversible. No intentes agradar a todo el mundo, ya que ni Cristo lo consiguió en su vida. Y sobre todo, no hables más de la cuenta, ya que es mejor callar y no meter la pata que hablar de más y tirarlo todo por la borda.

Otra cuestión que a base de experiencias he llegado a comprender en estos años es que da igual si remueves cielo y tierra por determinadas personas. Quienes estén predestinadas a formar parte de tu vida, aparecerán sí o sí, del mismo modo que la vida te quitará, por mucho que intentes retenerlas, a aquellas personas que no estén de seguir a tu lado. Esto también es aplicable a aquellas personas que por un motivo u otro vuelven a tu vida cuando menos te lo esperas y cuando creías que su papel en tu destino había acabado para siempre. En definitivas cuentas, lo que la vida te tenga deparado en todos sus aspectos es algo de lo que no podrás escapar jamás, tanto para bien como para mal, y en ello incluyo la salud, las relaciones familiares y sociales, el trabajo, los estudios, el amor, el dinero, etc. Esa misma vida que puede cambiarlo todo en un solo segundo, tanto para lo bueno como para lo malo, haciéndo que tu existencia pase de afortunada a desafortunada o a la inversa. 

Con esta entrada quiero hacer un pequeño balance de lo que he aprendido en estos 33 años de mi vida. Si el gran Julio Iglesias compuso una canción cuando llegó a mi edad actual, ¿por qué no habría de hacer yo lo mismo aunque fuese escribiendo en una simple entrada que pasará desapercibida? Se supone que aún no he llegado ni a la mitad de mi vida, pero la fecha de caducidad nunca la sabe uno mismo, con lo cual es mejor dejar escrito lo que hoy siento por si acaso mañana no estoy aquí, y si lo estoy, quizás corroborar lo que he dejado plasmado o descojonarme por la forma en la que pueda ver la vida en un futuro mientras me río de mí mismo por las reflexiones a las que había llegado a los 33 años. Unas reflexiones que, por supuesto, no son las que tenía cuando empecé a escribir aquí con 20 años, y que seguramente tampoco serán las mismas si dentro de unos años sigo vivo y decido echar un vistazo a esta entrada. Sea lo que sea y pase lo que pase, escrito está.